Definición
El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la unidad pilosebácea que se caracteriza por la
aparición de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y, en casos severos, cicatrices principalmente
en áreas sebáceas como la cara, pecho y espalda. Es más frecuente en adolescentes, pero puede
persistir o aparecer en la adultez.
Epidemiología
Afecta al 85-90% de los adolescentes.
Su incidencia disminuye después de los 20 años, pero puede persistir en un 10-12% de los adultos.
Más común en hombres durante la adolescencia y en mujeres en la adultez.
Factores genéticos y raciales también influyen en la prevalencia.
Inicio: Suele aparecer entre los 12 y 24 años, pero también puede manifestarse como acné infantil
o acné tardío.
Etiología
El acné es multifactorial y puede desencadenarse por:
1. Hiperproducción de sebo por estimulación androgénica.
2. Hiperqueratinización folicular, que causa obstrucción del folículo.
3. Proliferación de Cutibacterium acnes, bacteria que genera inflamación.
4. Inflamación mediada por el sistema inmune.
Factores de riesgo
Genéticos: Antecedentes familiares.
Hormonales: Adolescencia, síndrome de ovario poliquístico (SOP), embarazo, menstruación.
Cosméticos: Uso de productos comedogénicos.
Fármacos: Corticoides, andrógenos, antiepilépticos.
Estrés: Aumenta la producción de cortisol, que estimula la actividad sebácea.
Dieta: Alta en lácteos, azúcares refinados o alimentos con alto índice glucémico, grasas.
Clima: Ambientes húmedos o con alta exposición solar.
Clínica
Lesiones no inflamatorias: Comedones abiertos (puntos negros) y cerrados (puntos blancos).
Lesiones inflamatorias: Pápulas (Elevaciones pequeñas, rojas), pústulas (Similares a las pápulas
pero con contenido purulento), nódulos y quistes (Lesiones más profundas y dolorosas), cicatrices
(Pueden ser atróficas, hipertróficas o queloides).
Distribución: Cara, espalda, pecho y hombros.
Complicaciones: Hiperpigmentación postinflamatoria y cicatrices (atróficas, hipertróficas o
queloides).
Clasificación (gravedad)
1. Leve: Comedones y pocas pápulas o pústulas.
2. Moderado: Lesiones inflamatorias más numerosas.
3. Severo: Nódulos, quistes y cicatrices extensas.
Tipos
1. Acné vulgaris
Es el tipo más común y afecta principalmente a adolescentes. Se clasifica según las lesiones
predominantes:
Comedoniano: Presencia de comedones abiertos (puntos negros) y cerrados (puntos blancos).
Inflamatorio: Predominan pápulas y pústulas.
Noduloquístico: Lesiones más profundas y dolorosas, como nódulos y quistes.
2. Acné conglobata
Forma severa del acné vulgar.
Se caracteriza por nódulos grandes, quistes interconectados y abscesos profundos.
Suele dejar cicatrices pronunciadas.
Afecta más comúnmente a hombres jóvenes.
3. Acné fulminans
Forma rara y grave.
Asociado a síntomas sistémicos como fiebre, dolor articular y malestar general.
Lesiones inflamatorias que pueden ulcerarse y sangrar.
Requiere tratamiento urgente con isotretinoína y corticoides sistémicos.
4. Acné neonatal
Aparece en recién nacidos debido a la estimulación de las glándulas sebáceas por hormonas
maternas.
Se presenta con pápulas o pústulas en la cara.
Generalmente es autolimitado y no requiere tratamiento.
5. Acné infantil
Surge entre los 3 y 6 meses de edad.
Más común en varones.
Puede deberse a una mayor actividad de las glándulas sebáceas por hormonas endógenas.
Puede dejar cicatrices si no se trata.
6. Acné excoriado
Asociado al hábito de manipular o rascar las lesiones.
Común en adolescentes y mujeres jóvenes con estrés o ansiedad.
Predominan lesiones costrosas o ulceradas.
7. Acné por cosméticos
Resulta del uso de productos tópicos comedogénicos.
Se caracteriza por comedones y lesiones inflamatorias leves en las áreas donde se aplican estos
productos.
8. Acné inducido por medicamentos
Causado por fármacos como corticoides, antiepilépticos, antidepresivos, o andrógenos.
Lesiones inflamatorias aparecen de forma repentina, sin predominio en zonas típicas.
9. Acné queloideo
Caracterizado por lesiones inflamatorias que evolucionan hacia cicatrices queloides o
hipertróficas.
Más frecuente en la nuca y el tronco.
10. Acné mecánico
Provocado por la fricción o presión repetida sobre la piel (ropa ajustada, cascos, mascarillas).
Predominan las pápulas y pústulas en las áreas afectadas.
11. Acné hormonal (o adulto)
Más frecuente en mujeres adultas, relacionado con desequilibrios hormonales (SOP,
menstruación, embarazo).
Lesiones inflamatorias profundas, especialmente en el tercio inferior de la cara (mandíbula,
barbilla, cuello).
12. Acné por contacto
Resultado del contacto con sustancias irritantes o alergénicas.
Puede incluir pústulas o lesiones similares a quemaduras.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico y se basa en:
1. Historia clínica: Edad, antecedentes familiares, factores desencadenantes.
2. Examen físico: Identificación de lesiones características.
3. En casos de acné resistente o severo, puede requerirse evaluación hormonal o microbiológica.
4. Histopatológico: No suele ser necesario, excepto en casos atípicos.
5. Pruebas complementarias: Evaluar desequilibrios hormonales en acné severo o persistente.
Tratamiento
Farmacológico y no farmacologico
1. Tópico (para casos leves o moderados):
-Retinoides (adapaleno, tretinoína).
-Peróxido de benzoilo (antimicrobiano y comedolítico).
-Antibióticos tópicos (clindamicina, eritromicina).
2. Sistémico (para casos moderados a severos):
Antibióticos orales (doxiciclina, minociclina).
Isotretinoína (retinoide sistémico, efectivo en casos severos).
Anticonceptivos orales combinados o espironolactona (en mujeres con desequilibrio hormonal).
3. Otros:
Procedimientos como peelings químicos, láser y microdermoabrasión.
Corticoides intralesionales para nódulos inflamados.
Prevención
Limpieza facial adecuada con productos no comedogénicos.
Evitar manipular las lesiones.
Proteger la piel del sol con protector solar no graso.
Dieta balanceada, evitando alimentos de alto índice glucémico.
Manejo del estrés y dormir adecuadamente.
Usar productos libres de aceite ("oil-free").
Cuidados y recomendaciones
1. Higiene:
Lavar la cara dos veces al día con limpiadores suaves.
No usar exfoliantes agresivos ni jabones con alcohol.
2. Productos cosméticos:
Utilizar maquillaje y cremas libres de aceites y no comedogénicos.
3. Consultas médicas:
Acudir al dermatólogo si el acné es severo o persiste tras tratamiento.
4. Adherencia al tratamiento:
La mejoría puede tardar semanas o meses; evitar abandonarlo prematuramente.
5. Evitar automedicación:
No usar tratamientos sin supervisión médica, como corticoides tópicos no indicados.
6. Evitar exposición prolongada al sol y usar protector solar adecuado.
7. Seguir tratamientos de forma constante, incluso cuando las lesiones mejoren.
8. Hidratación cutánea con productos no comedogénicos.
9. Monitorear efectos secundarios de tratamientos médicos.
• Un plan alimenticio enfocado en mejorar el acné debe priorizar alimentos
antiinflamatorios, ricos en nutrientes que beneficien la piel y evitar aquellos que puedan
desencadenar brotes. Aquí te comparto una guía general:
1. Alimentos recomendados
Ricos en antioxidantes
• Frutas: Berries (fresas, arándanos, moras), naranjas, kiwis.
• Verduras: Espinacas, kale, brócoli, zanahorias.
Omega-3 (antiinflamatorio)
• Pescados grasos: Salmón, sardinas, atún.
• Nueces y semillas: Chía, linaza, nueces.
• Aceite de oliva extra virgen.
Alimentos ricos en zinc
• Legumbres: Garbanzos, lentejas.
• Frutos secos: Almendras, semillas de calabaza.
• Carne magra y huevos.
Ricos en probióticos (para mejorar la microbiota intestinal)
• Yogur natural (sin azúcar).
• Kéfir.
• Kimchi y chucrut.
Bajos en índice glucémico (IG)
• Granos integrales: Avena, arroz integral, quinoa.
• Vegetales ricos en fibra.
2. Alimentos a evitar
Azúcares refinados y carbohidratos de alto IG
• Refrescos, dulces, pan blanco, pasteles.
Lácteos en exceso
• Leche y quesos grasos, ya que pueden aumentar la producción de sebo.
Comidas ultraprocesadas y fritas
• Papas fritas, snacks empacados, alimentos muy grasos.
Alimentos proinflamatorios
• Carnes procesadas, margarina, aceites refinados.
3. Hidratación
• Bebe al menos 2 litros de agua al día.
• Té verde (rico en antioxidantes) o infusiones naturales.
4. Ejemplo de menú diario
Desayuno
• Avena cocida con leche vegetal, arándanos, semillas de chía y una pizca de canela.
Colación
• Un puñado de nueces y una mandarina.
Comida
• Salmón al horno con quinoa y ensalada de espinacas, aguacate y limón.
Colación
• Yogur natural con un poco de miel y semillas de linaza.
Cena
• Tortilla de maíz con pollo a la parrilla, guacamole y vegetales al vapor.
5. Otros consejos
Consulta a un dermatólogo o nutriólogo para personalizar el plan.
Combina el plan alimenticio con una buena rutina de cuidado de la piel.
Mantén un estilo de vida saludable: ejercicio regular y buen manejo del estrés.