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SCP

La Sentencia Constitucional Plurinacional 1277/2016-S3 aborda una acción de amparo interpuesta por Daysi Villagómez contra decisiones judiciales relacionadas con un caso de agresión física. La demandante argumenta que su derecho al debido proceso fue vulnerado debido a la prescripción de la acción penal, que no consideró interrupciones causadas por conflictos de competencia y vacación judicial. El Juez de garantías denegó la tutela solicitada, sosteniendo que el Auto de Vista impugnado estaba debidamente fundamentado y que la prescripción se computa sin interrupciones.

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La Sentencia Constitucional Plurinacional 1277/2016-S3 aborda una acción de amparo interpuesta por Daysi Villagómez contra decisiones judiciales relacionadas con un caso de agresión física. La demandante argumenta que su derecho al debido proceso fue vulnerado debido a la prescripción de la acción penal, que no consideró interrupciones causadas por conflictos de competencia y vacación judicial. El Juez de garantías denegó la tutela solicitada, sosteniendo que el Auto de Vista impugnado estaba debidamente fundamentado y que la prescripción se computa sin interrupciones.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1277/2016-S3

Sucre, 21 de noviembre de 2016

SALA TERCERA
Magistrado Relator: Dr. Ruddy José Flores Monterrey
Acción de amparo constitucional

Expediente: 16232-2016-33-AAC
Departamento: Chuquisaca

En revisión la Resolución 05/2016 de 23 de agosto, cursante de fs. 365 a 370,


pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta por
Daysi Villagómez Velasco contra Iván Sandoval Fuentes y Mirna Sandra
Molina Villarroel, Vocales de la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Chuquisaca.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memoriales presentados el 27 de julio; 4 y 11 de agosto de 2016, cursantes


de fs. 158 a 172 vta.; 175 a 179 vta.; y, 344 a 345 vta., la accionante manifestó
que:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

En reunión de Sala Plena del Tribunal Agroambiental de 16 de mayo de 2012,


sufrió dos agresiones físicas por parte Juan Ricardo Soto Butrón, Magistrado del
mismo Tribunal, en razón a lo cual presentó denuncia ante la Asamblea Legislativa
Plurinacional el 19 de junio de 2012, instancia que mediante Resolución
CJPMPDLE 038/2013-2014 de 16 de agosto de 2013, se declaró sin competencia
para conocer la denuncia, disponiendo remitir el caso ante el Ministerio Público.

Admitida la denuncia en el Ministerio Público, la Fiscal de turno presentó informe


de inicio de investigaciones el 26 de agosto del mismo año, ante la Jueza de
Instrucción Penal Tercera de la Capital del departamento de Chuquisaca, quien
mediante Auto de 4 de octubre de 2013, también se declaró sin competencia para
conocer el caso, suscitándose así un conflicto de competencias entre dicha
Juzgadora y la Comisión de Justicia Plural, Ministerio Público y Defensa Legal del

1
Estado de la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional, frente
a lo cual el Tribunal Constitucional Plurinacional -llamado a resolver dicho
conflicto- emitió Auto Constitucional (AC) 0105/2014-CA de 10 de marzo, por el
cual, a tiempo de admitir el trámite, dispuso la suspensión de la tramitación del
proceso penal en la jurisdicción ordinaria hasta la emisión de la respectiva
Sentencia.

El mencionado conflicto de competencias fue resuelto mediante SCP 0001/2015


de 5 de enero, que declaró competente para conocer la causa a la Jueza de
Instrucción Penal Tercera antes citada, quien reasumió competencia del proceso
penal, mediante providencia de 27 de marzo de 2015.

No obstante estos antecedentes, el 23 de junio de 2015, el procesado Juan


Ricardo Soto Butrón interpuso excepción de extinción de la acción penal por
prescripción, que en primera instancia y mediante Auto de 1 de septiembre de
2015 fue declarada improbada por la referida Jueza; sin embargo, dicha
determinación fue apelada por el procesado, motivo por el que la Sala Penal
Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca emitió el Auto
61/016 de 12 de febrero de 2016, resolviendo declarar procedente el recurso y
revocar la decisión impugnada, ante lo cual pidió explicación, complementación y
enmienda, pero la misma le fue negada por Auto 67/016 de 29 de febrero del
mismo año también emitido por las autoridades ahora demandadas.

La accionante refiere que el citado Auto de Vista 61/016 de 12 de febrero de


2016, no consideró que:

a) Conforme la jurisprudencia constitucional, la prescripción de la acción penal


debe computar un plazo sin interrupciones, y en el caso, se dieron interrupciones
no atribuibles a su persona sino a la administración de justicia, tales como
vacaciones colectivas y el tiempo en que el Tribunal Constitucional Plurinacional
resolvió el mencionado conflicto de competencias, pues en ese trámite, el proceso
penal quedó suspendido durante un año, cinco meses y veintitrés días;

b) Al declarar extinguida la acción penal a favor de su agresor, las autoridades


ahora demandadas imposibilitan que la verdad material detrás de la investigación
penal sea buscada y encontrada mediante un debido proceso penal,
produciéndose su revictimización;

c) La interpretación adoptada por la Sala Penal Primera del Tribunal


Departamental de Justicia de Chuquisaca, se centró en el análisis de la naturaleza
jurídica de la (excepción de) prejudicialidad y del conflicto de competencias, lo
que es pertinente debido a que, gran parte del tiempo transcurrido desde los
hechos del 16 de mayo de 2012, fue consumido por el planteamiento y promoción
de oficio de dicho conflicto de competencias; sin embargo, la referida
interpretación fue equivocada desde una perspectiva constitucional de tutela de
los derechos fundamentales que le asisten, pues hace prevalecer una
razonamiento formal y ritualista que se refleja en su afirmación de que “debió

2
haberse promovido la discusión sobre si el conflicto de competencias sea o no una
forma de prejudicialidad que, a su vez, interrumpa la prescripción; mediante la
excepción de incompetencia y no así mediante la de prescripción”;

d) La Sala Penal Primera destruyó lo que la Jueza de Instrucción Penal Tercera de


la Capital del departamento de Chuquisaca había dejado reparado con su
interpretación mucho más cabal y justa, entendiendo que el trámite de un
conflicto de competencias puede y debe, desde una óptica material, considerarse
como una cuestión prejudicial que tiene la fuerza suficiente para interrumpir la
prescripción, pues materialmente, sí habían transcurrido casi dos años de
tramitación de un conflicto de competencias que afectaba a la continuación del
proceso penal ordinario;

e) Se pregunta cuál la racionalidad en el hecho de que el Tribunal Constitucional


Plurinacional resuelva y determine la competencia de la judicatura ordinaria, si
este mismo elemento dará pie a la prescripción de la acción penal, dejando sin
efecto no solo la competencia de la referida Jueza de Instrucción Penal Tercera,
sino la propia potestad de juzgar del Estado. Por ello se hace necesario que la
jurisdicción constitucional fije los alcances y desarrolle un entendimiento acerca
de la prejudicialidad en materia penal, en relación con los conflictos de
competencias jurisdiccionales;

f) El Auto de Vista emitido carece de la debida fundamentación, motivación y


congruencia, pues al haberse identificado la existencia del conflicto de
competencia tramitado por el Tribunal Constitucional Plurinacional y que esta
instancia dispuso de manera expresa la suspensión del proceso, quedaron
compelidos a pronunciarse respecto de la interrupción dispuesta por la justicia
constitucional; y,

g) No se tomó en cuenta a tiempo de emitir el Auto de Vista, la existencia de


acusación formal presentada por el Ministerio Público, lo que fue de su
conocimiento, dejando de lado la prevalencia del derecho sustancial sobre el
formal.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

La accionante alega como lesionados sus derechos al debido proceso, a la


defensa, a la tutela judicial efectiva, a una justicia pronta y oportuna, a una
resolución debidamente fundamentada, motivada y congruente, a la igualdad y a
no sufrir violencia física, citando al efecto los arts. [Link] y III, [Link] y 115.I y II, de
la Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicita se le conceda la tutela impetrada, y se disponga: 1) La revocatoria total


del Auto 61/2016 de 12 de febrero, debiendo los Vocales de la Sala Penal Primera
del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, emitir una nueva

3
Resolución, conforme los argumentos de la presente acción, declarando la
improcedencia del recurso de apelación incidental; y, 2) “ORDENAR EL
PROCESAMIENTO PENAL ANTE EL JUEZ DE PARTIDO MIXTO,
LIQUIDADOR Y DE SENTENCIA SEGUNDO EN LO PENAL (…) DONDE
RADICA LA CAUSA” (sic).

I.2. Audiencia y Resolución del Juez de garantías

Celebrada la audiencia pública el 23 de agosto de 2016, según consta en el acta


cursante de fs. 361 a 364 vta., en presencia de la parte accionante y en ausencia
de las autoridades demandadas así como de los terceros interesados, se
produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación de la acción

La accionante a través de su representante, ratificó la acción planteada y manifestó


que: i) Por mandato de los arts. 124 y 126 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ), los
procesos en general se suspenden por vacaciones o por un caso fortuito, y en el caso
se han producido ambas figuras: la vacación colectiva de 2012 y la suspensión del
proceso penal dispuesta por el Tribunal Constitucional Plurinacional; ii) Dicho Tribunal
admitió el conflicto de competencias y suspendió el proceso penal por más de un año,
tiempo en el que no se tramitó ningún acto investigativo ni procesal a nivel de control
jurisdiccional, por cuanto ese tiempo transcurrido debió ser excluido por parte de las
autoridades ahora demandadas; iii) El Auto 61/2016 no consideró que el plazo de tres
años, para determinar la prescripción del delito de lesiones leves, fue suspendido
“constitucionalmente” (AC 105/2014-CA) y por las vacaciones judiciales de 2012; iv) El
excesivo formalismo rompió el principio de verdad material; v) El Juez de garantías no
puede desconocer el AC 101/2015-CA ni la SCP 0001/2015; vi) Todo esto ha
ocasionado que la actual víctima no pueda ser escuchada ni defenderse, y que el
hecho quede impune; vii) Lo informado (por las autoridades demandadas) plantea
que existiría una confusión de institutos que ellos mismos provocaron al decir que no
debió haber ido por la (excepción de) prejudicialidad sino por la incompetencia; y, viii)
Conforme los arts. 124 y [Link] de la LOJ, la suspensión de plazos procesales se da
durante las vacaciones colectivas, en el mismo sentido el art. 130 del Código de
Procedimiento Penal (CPP).

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Iván Sandoval Fuentes y Mirna Sandra Molina Villarroel, Vocales de la Sala Penal
Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, mediante informe
presentado el 23 de agosto de 2016, cursante de fs. 357 a 358, manifestaron que: a)
El memorial de amparo se circunscribe en la invocación desatinada que enuncia el
derecho ilusoriamente vulnerado, sin la mínima relación de causalidad con los actos
impugnados y revela una absoluta confusión de institutos procesales de la prescripción
con la extinción de la acción por duración máxima del proceso; b) También se invocan
como lesionados principios constitucionales que no se encuentran bajo el paraguas de

4
protección de esta acción; y, c) La extensa acción presentada carece de insumos
legales, doctrinales y jurisprudenciales que posibiliten la apertura de competencia de la
justicia constitucional, limitándose a realizar argumentaciones vinculadas a instancias
ordinarias, cual si fuera otra instancia revisora del quehacer jurisdiccional, por lo que
corresponde denegarla.

I.2.3. Intervención del tercero interesado

Juan Ricardo Soto Butrón, no asistió a la audiencia pese a su legal notificación


cursante a fs. 349.

I.2.4. Resolución

El Juez Público Civil y Comercial Octavo de la Capital del departamento de Chuquisaca,


constituido en Juez de garantías, mediante Resolución 05/2016 de 23 de agosto,
cursante de fs. 365 a 370, denegó la tutela solicitada, con los siguientes
fundamentos: 1) El Auto de Vista 61/2016 se encuentra debidamente fundamentado y
motivado, y es congruente con el objeto de la apelación incidental, porque se
pronuncia de manera específica, primero sobre la prejudicialidad, luego sobre el
conflicto de competencias, y finalmente, respecto a la prescripción alegada, haciendo
una mención amplia y pormenorizada sobre la diferencia entre la extinción de la acción
como efecto de la prescripción, y aquella por duración máxima del proceso; 2) No se
advierte que el indicado Auto de Vista vulnere el derecho a la tutela judicial efectiva,
pues conforme la SCP 1258/2015-S2 de 12 de noviembre, el cómputo del plazo para la
prescripción se computa sin interrupción, es decir, por ningún factor sobreviniente,
llámese vacaciones judiciales, conflicto de competencias, etc.; 3) La accionante no ha
tenido impedimento alguno para pedir o demandar la protección del Estado a través
de los Tribunales llamados por ley desde el momento de la comisión de los supuestos
ilícitos; 4) Tampoco se evidencia que el Auto de Vista ahora impugnado haya
impedido el ejercicio del derecho a la defensa de la accionante como para demandar la
intervención del Estado; 5) El Estado limita su potestad jurisdiccional penal al
establecer un plazo máximo en el que debe concluir un proceso de investigación penal,
liberando del mismo a quien fuera denunciado como autor, y este límite está dado por
el art. 29 del CPP, en el caso, su inciso 3; 6) A partir de una correcta interpretación del
art. 31 del citado Código, este lapso de tiempo corre “sin interrupción” salvo por una
declaratoria en rebeldía o por alguno de los motivos establecidos en el art. 32 del
mismo Código, no pudiendo introducir o crearse otros motivos o causas de suspensión
del término de la prescripción o aplicar por analogía situaciones no previstas
expresamente en dicha norma; 7) Resulta inadecuado e impertinente equiparar por
analogía una situación de prejudicialidad, relacionada con la tipicidad, con un trámite
de “conflicto de competencias” referido al ámbito de establecimiento de la
competencia, estrictamente procedimental; 8) Tampoco corresponde considerar la
suspensión de plazos regulada por los art. 124 y [Link] de la LOJ, por cuanto sólo rige
para “plazos” procesales -para recurrir, citar, notificar, etc.- y no tiene relación alguna
con el término de la prescripción; 9) La suspensión del proceso determinada por el
Tribunal Constitucional Plurinacional, en modo alguno debe interpretarse como

5
suspensión del “proceso investigativo” en curso o desarrollado desde la denuncia
efectuada por la accionante, “sino que la Juez que ha provocado o suscitado el
conflicto de competencias debe abstenerse de efectuar actos propios del
Procedimiento, es decir actuaciones jurisdiccionales, lo cual sin embargo no impide los
actos investigativos desarrollados por el Ministerio Público (…) para lo cual la
accionante no estaba impedida de coadyuvar o en su caso denunciar o establecer
responsabilidades si la demora en dicho proceso no era atribuible a su persona” (sic);
10) La Resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional se efectuó mucho antes del
plazo de tres años previstos para la prescripción de la acción -5 de enero de 2015-, de
modo que nada impedía a la accionante reclamar un pronunciamiento oportuno;
11) La acusación formal fue presentada recién el 14 de enero de 2016, es decir, seis
meses después de que el acusado presentó la excepción de extinción de la acción
penal por prescripción; y, 12) Los factores señalados por la accionante como no
atribuibles a su persona pueden ser valorados cuando se trata de excepciones de
extinción de la acción penal por vencimiento del plazo máximo de duración del
proceso, distinta a la de prescripción.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes se llega a las siguientes


conclusiones:

II.1. Mediante AC 0105/2014-CA de 10 de marzo y dentro del proceso penal


seguido por Daysi Villagómez Velasco -hoy accionante- contra Juan Ricardo
Soto Butrón, ambos Magistrados del Tribunal Agroambiental, por el
presunto delito de lesiones graves, leves y atentados contra la libertad de
trabajo, el Tribunal Constitucional Plurinacional resolvió admitir el conflicto
de competencias y atribuciones entre la Comisión de Justicia Plural,
Ministerio Público y Defensa Legal del Estado de la Cámara de Diputados de
la Asamblea Legislativa Plurinacional y la Jueza Tercera de Instrucción en
lo Penal de la Capital del departamento de Chuquisaca, estableciendo al
mismo tiempo que:

“Mientras se sustancie el conflicto, queda suspendida la tramitación del


proceso penal en la jurisdicción ordinaria hasta que el Tribunal
Constitucional Plurinacional dicte la respectiva sentencia” (fs. 46 a 48).

II.2. Por SCP 0001/2015 de 5 de enero, el Tribunal Constitucional Plurinacional


resolvió el conflicto de competencias y atribuciones del poder público suscitado
entre Juan Carlos Cejas Ugarte, Presidente de la Comisión de Justicia Plural,
Ministerio Público y Defensa Legal del Estado de la Cámara de Diputados de la
Asamblea Legislativa Plurinacional y Ximena Lucía Mendizábal Hurtado, Jueza
Tercera de Instrucción en lo Penal de la Capital del departamento de
Chuquisaca, declarando competente a esta última (fs. 55 a 64). En ese mérito,
dicha Juzgadora reasumió la competencia del caso mediante decreto de 27 de
marzo de 2015 (fs. 65).

6
II.3. Cursa el memorial presentado el 23 de junio de 2015, ante la Jueza de
Instrucción Penal Tercera de la Capital del departamento de Chuquisaca, por el
que Juan Ricardo Soto Butrón -hoy tercero interesado- interpuso excepción de
extinción de la acción penal por prescripción, pidiendo que la misma sea
declarada fundada y extinguida la acción penal (fs. 67 a 75 vta.). Dicha
excepción fue resuelta mediante Auto de 1 de septiembre de 2015, como
improbada (fs. 76 a 80), y apelada por el ahora tercero interesado mediante
memorial de 10 de noviembre de igual año (fs. 81 a 91), y respondido en
traslado por la denunciante Daysi Villagómez Velasco el 30 de noviembre del
mismo año (fs. 94 a 96).

II.4. Consta la excepción de extinción de la acción penal por prescripción, que


fue resuelta en apelación por la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia, integrada por los Vocales Iván Sandoval Fuentes
y Mirna Sandra Molina Villarroel -ahora demandados-, mediante Auto de
Vista 61/016 de 12 de febrero de 2016, por el cual declararon
procedente la apelación interpuesta y revocaron el Auto de 1 de septiembre
de 2015, “en cuyo mérito declara extinguida la acción penal” (fs. 97 a
103 vta.).

II.5. Mediante memorial de 26 de febrero de 2016, la ahora accionante presentó


solicitud de explicación, complementación y enmienda al Auto de Vista
61/016 (fs. 104 a 107), que fue declarada “no ha lugar” mediante Auto de
Vista 67/016 de 29 de febrero de 2016 (fs. 108 a 109 vta.).

II.6. Consta acusación formal de 14 de enero de 2016, presentada por el


Ministerio Público, a querella de la hoy accionante, contra el hoy tercero
interesado, por la presunta comisión del delito de lesiones leves (fs. 110 a
114), que fue radicada en el Juzgado de Sentencia Penal Segundo de la
Capital del departamento de Chuquisaca, mediante Auto de 11 de febrero
del citado año (fs. 115).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La accionante denuncia la vulneración de sus derechos invocados, alegando que


el Auto de Vista 61/016 pronunciado por los Vocales demandados, que declaró
extinguida la acción penal por prescripción: i) No consideró en el cómputo del
plazo de tres años, las interrupciones que se dieron en el proceso penal del que
es víctima, tales como las vacaciones colectivas de 2012 y la suspensión
expresamente dispuesta por el Tribunal Constitucional Plurinacional para la
resolución del conflicto de competencias, y que duró más de un año y cinco
meses; ii) En el análisis por el cual determina que el conflicto de competencias
suscitado debió promoverse como una excepción de incompetencia y no como
una de prejudicialidad, asume una interpretación que antepone un razonamiento
formal y ritualista por encima de sus derechos fundamentales; iii) No se
pronuncia expresamente sobre la suspensión del proceso penal dispuesta
mediante AC 0105/2014-CA, a pesar de haberse determinado como una

7
problemática a ser resuelta en el cuestionado Auto de Vista; y, iv) No tomó en
cuenta que a tiempo de emitir el Auto de Vista, fue presentada acusación formal,
ni que la decisión adoptada favorece a su agresor, revictimizándola.

En consecuencia, corresponde en revisión, verificar si los hechos demandados son


evidentes, a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. La exigencia de fundamentación de las resoluciones como


componente esencial del debido proceso. Jurisprudencia reiterada

Al respecto, la jurisprudencia constitucional, a través de distintos fallos, ha


sido enfática en señalar: «El debido proceso implica, entre otros aspectos,
la exigencia de motivación o fundamentación de las resoluciones, sean
éstas judiciales o administrativas; y concretamente, tratándose de
resoluciones judiciales en el ámbito penal, el art. 124 del CPP, determina
que: ‘Las sentencias y autos interlocutores serán fundamentados.
Expresarán los motivos de hecho y de derecho en que basan sus decisiones
y el valor otorgado a los medios de prueba. La fundamentación no podrá
ser reemplazada por la simple relación de los documentos o la mención de
los requerimientos de las partes’. La norma legal transcrita guarda relación
con la norma contenida en el art. 236 inc. 3) del mismo Código, que hace
referencia a la forma y contenido de la decisión, señalando que debe
hacerse una ‘…fundamentación expresa sobre los presupuestos que
motivan la detención, con cita de las normas legales aplicables…’.

En ese orden, la SC 1365/2005-R de 31 de octubre, refirió que: ‘…la


motivación no implicará la exposición ampulosa de consideraciones y citas
legales, sino que exige una estructura de forma y de fondo. En cuanto a
esta segunda, la motivación puede ser concisa, pero clara y satisfacer todos
los puntos demandados, debiendo expresar el Juez sus convicciones
determinativas que justifiquen razonablemente su decisión en cuyo caso las
normas del debido proceso se tendrán por fielmente cumplidas. En sentido
contrario, cuando la resolución aún siendo extensa no traduce las razones o
motivos por los cuales se toma una decisión, dichas normas se tendrán por
vulneradas’.

La obligación de fundamentar las resoluciones también es aplicable a


aquellas que resuelven apelaciones; así la SC 0040/2007-R de 31 de enero,
haciendo referencia a la SC 0577/2004-R de 15 de abril, indicó que: “'Esta
exigencia de fundamentar las decisiones, se torna aún más
relevante cuando el Juez o Tribunal debe resolver en apelación la
impugnación de las resoluciones pronunciadas por las autoridades
de primera instancia; (…), es imprescindible que dichas
Resoluciones sean suficientemente motivadas y expongan con
claridad las razones y fundamentos legales que las sustentan y
que permitan concluir, que la determinación sobre la existencia o
inexistencia del agravio sufrido fue el resultado de una correcta y

8
objetiva valoración de las pruebas, del mismo modo que se exige al
apelante cumplir con la obligación de fundamentar los agravios; por cuanto,
en la medida en que las resoluciones contengan, los fundamentos de hecho
y de derecho, el demandado tendrá la certeza de que la decisión adoptada
es justa; por lo que no le esta permito a un Juez o Tribunal, reemplazar la
fundamentación por la relación de antecedentes, la mención de los
requerimientos de las partes o hacer alusión de que el Juez de instancia
obró conforme a derecho, (…); con mayor razón, si se tiene en cuenta que
el contar con una Resolución debidamente fundamentada y motivada es un
derecho fundamental de la persona y forma parte del debido proceso…'”

De la jurisprudencia citada, se concluye que la fundamentación y


motivación de las resoluciones judiciales no se traduce en una exigencia de
extensión o simplemente de forma, sino que esencialmente se refiere a
aspectos de fondo alusivos a que el juez, de una forma imparcial debe
expresar en su resolución los hechos, pruebas y normas en función de las
cuales adopta su posición; además, de explicar las razones por las que
valora los hechos y pruebas de una manera determinada, y el sentido de
aplicación de las normas » (SCP 0205/2014-S3 de 25 de noviembre)
(énfasis agregado).

III.2. Análisis del caso concreto

Expuesta como ha sido la presente problemática, corresponde hacer una


breve mención de los antecedentes relevantes e inmediatos a la emisión
del Auto de Vista 61/016 aquí cuestionado, tales como el recurso de
apelación presentado, los pronunciamientos en traslado, y el Auto de Vista
propiamente dicho.

Así, de la revisión del recurso de apelación presentado por Juan Ricardo


Soto Butrón, se tiene que el mismo cuestionó el Auto de 1 de septiembre
de 2015, emitido por la Jueza de primera instancia, alegando
principalmente la interpretación dada por esta última respecto de la
suspensión del proceso dictada por el Tribunal Constitucional Plurinacional
dentro del conflicto de competencias, alegando que:

a) Es errada la interpretación del art. 32 inc. 2) del CPP, cuando establece


que el tiempo transcurrido en la tramitación del conflicto de competencias,
desde que se declaró sin competencia para conocer la causa el 4 de
octubre de 2013, hasta el 26 de marzo de 2015, en que tomó
conocimiento de la SCP 0001/2015 que resolvió dicho conflicto, debe ser
considerado como una forma de suspensión del término de la prescripción
previsto en el art. 32 inc. 2) del mismo Código, ya que el conflicto de
competencia suspende la competencia del juez o tribunal hasta que se
resuelva dicho conflicto, equiparándose a una “cuestión prejudicial” que
debe ser resuelta previamente a continuar la tramitación de la causa, por

9
lo que durante ese tiempo el término de la prescripción estuvo
suspendido;

b) Conforme citas doctrinales, jurisprudenciales y legales, el criterio


adoptado por la Jueza de primera instancia, es “falso, aparente, simulado
e ilegal”, dado que el conflicto de competencias nada tiene que ver con la
naturaleza, entendimiento y la expresión jurídica de una cuestión
prejudicial, a través de la cual se busca constatar si caben o no los
elementos de la estructura típica del delito para dar o no continuidad a la
acción penal, lo que no es propio de un incidente que tenga que dilucidar
un conflicto de competencia, siendo por ello, dicho pronunciamiento,
arbitrario e ilegal;

c) No consta que ninguna de las partes, incluida su persona, hubiera


planteado alguna excepción o incidente, ni que la Jueza hubiere conocido,
considerado y resuelto algún incidente o alguna excepción prejudicial para
que consecuentemente el proceso investigativo quede estancado bajo un
determinado plazo, que judicialmente hubiere sido fijado;

d) La Jueza de primera instancia aplica erradamente el art. 32 del CPP,


que es claro al establecer las causas de suspensión de la prescripción, no
existiendo dentro del caso de autos algún acto jurídico que se acomode a
alguna de esas condiciones, más aún si con dicha arbitrariedad le
perjudica, vulnerando el principio de legalidad y el derecho a la seguridad
jurídica;

e) No indica qué elementos de prueba utilizó para llegar a la conclusión de


que el conflicto de competencias es una causa de suspensión de la
prescripción, además en su razonamiento no manifiesta o indica en qué
parte del cuaderno de control jurisdiccional resolvió alguna excepción de
prejudicialidad promovida por su defensa, vulnerando el derecho a una
resolución debidamente fundamentada y motivada; y,

f) El conflicto de competencias no se encuentra previsto dentro de las


causales que suspenden el cómputo del término de la prescripción, y no
está reconocido como cuestión prejudicial ni por la legislación comparada,
la doctrina ni jurisprudencia nacional e internacional.

La querellante Daysi Villagómez Velasco respondió en traslado que:

1) La extinción de la acción penal por prescripción opuesta por el


imputado, declarada improbada, no debiera tener la perspectiva de fondo,
ya que se trata de una actuación de forma, es decir, que está referida al
transcurrir del tiempo, desde la fecha del hecho suscitado el 16 de mayo
de 2012, hasta la fecha en que fue declarada constitucionalmente la
competencia de su autoridad, reasumida el 27 de marzo de 2015;

10
2) Se debe partir de la conceptualización del incidente, como una cuestión
accesoria al proceso principal y que no suspende el desarrollo del proceso
principal, en otras palabras, está dirigida a reencaminar el proceso ante la
producción de un acto que pudiere poseer una limitación a un derecho o a
una garantía y provoque que el Estado pierda la persecución del ius
puniendi;

3) La excepción formulada es eminente formal y la jurisprudencia


constitucional ha establecido que para que el vencimiento del plazo
máximo de duración del proceso constituya una causal de extinción de
la acción penal, además del transcurso del tiempo fijado en un máximo
de tres años según el art. 133 del CPP, es necesario tomar en cuenta
las circunstancias que incidieron en la dilación de su tramitación, así las
SSCC 0551/2010-R y 1684/2010-R; y,

4) La supuesta dilación se debió al Órgano Judicial y no a su persona


como víctima, por lo que descontando la tramitación del conflicto de
competencias, la duración del proceso fue de un año, cuatro meses y diez
días, no habiendo transcurrido más de tres años de la duración máxima
del proceso;

En ese mérito, el Auto de Vista 61/016 resolvió la revocatoria de la


Resolución apelada, con la consiguiente declaración de extinción de la
acción penal, sosteniendo que:

i) La excepción de prejudicialidad solo se activa por mandato de la ley, en


tanto y cuanto su proponente acredite que de una acción en un ámbito
extra penal se determinará la concurrencia de alguno o algunos elementos
constitutivos del ilícito penal que se juzga. Las cuestiones prejudiciales son
presupuestos que deben cumplirse necesariamente antes de que el Juez
resuelva disponer la iniciación de la acción penal;

ii) En relación a la competencia, esta se vincula al debido proceso en su


vertiente de juez natural, y por conflicto de competencias, se entiende la
contienda suscitada entre dos o más Jueces o Tribunales de igual o
desigual competencia sobre la cual corresponde el conocimiento del litigio,
pudiendo cualquiera de ellos promover el conflicto, y su resolución
corresponderá al Tribunal superior o ambos. En la especie, el Tribunal
Constitucional Plurinacional a través de la SCP 0001/2015 resolvió declarar
competente a la Jueza Tercera de Instrucción en lo Penal;

iii) La prescripción es una causal de extinción de la acción penal, fundada


en la acción del tiempo sobre los acontecimientos humanos, o la renuncia
del Estado al ius puniendi, en razón a que el tiempo transcurrido suprime
los efectos de la infracción, existiendo apenas memoria social de la misma.
El Código de Procedimiento Penal regula dicho instituto en sus arts. 29 a

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34, y establece las causas de interrupción del cómputo de la prescripción
de la acción penal en su art. 32;

iv) En la problemática, en criterio de la Jueza de primera instancia, el


conflicto de competencias suscitado entre el Órgano Judicial y la Cámara
de Diputados, se equipara a una cuestión prejudicial que suspendería el
término de la prescripción, mientras esté pendiente la presentación del
fallo que resuelve la cuestión prejudicial planteada, y que por ello, no
hubiera operado la prescripción;

v) Este razonamiento no se adecua a la “excepción” contenida en el inc. 2) del


art. 32 del CPP, pues la prescripción es una “Norma Fundamental” inspirada en
el principio pro hómine en el que la ley penal material otorga a la acción penal
una función preventiva y resocializadora en la cual el Estado auto limita su
potestad punitiva, “orientación que se funda en la necesidad de comprender
que pasado cierto tiempo se elimina toda incertidumbre jurídica y se abandona
el castigo de quien lleva mucho tiempo existiendo decentemente, consagrando
así el principio de seguridad jurídica”;

vi) El hecho delictivo calificado por el Ministerio Público como lesiones


leves, es un ilícito instantáneo cuya pena máxima es de dos años, y
conforme el art. 29 inc. 3) del CPP, el límite de la prescripción sería de tres
años computables desde la media noche en que se hubiese suscitado el
hecho, y hasta la fecha de presentación de la excepción (de prescripción)
transcurrieron más de tres años;

vii) En el caso de autos, no se ha tramitado una excepción de


prejudicialidad, en el marco del art. 308.1 del CPP, porque de ser así
tendría que haberse dilucidado la controversia extra penal vinculada a los
elementos constitutivos del delito, con los efectos consiguientes, es decir,
la suspensión del procedimiento penal a la espera de que el Juez extra
penal resuelva; es más, para que se suspenda el proceso y desde luego el
término de la prescripción se encuadre en la suspensión contenida en el
art. 32.2), “debe existir un pronunciamiento judicial expreso”;

viii) En el caso, no se presentó dicha excepción (de prejudicialidad), sino


que se tramitó un conflicto de competencias, suscitado según el art. 86
del Código Procesal Constitucional (CPCo); y,

ix) La competencia y el conflicto que pueda suscitarse entre dos


jurisdicciones, cual es el caso de autos, no se tramita por vía de excepción
prejudicial, cuyo trámite se rige por el art. 309 del CPP, “sino como
excepción de incompetencia”, dentro de lo previsto por el art. 308 inc. 2)
del mismo Código, con relación al art. 311 del mismo ordenamiento
procedimental, de ahí porque el razonamiento de la Jueza de primera
instancia no condice con la verdadera interpretación de la norma.

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De los antecedentes ampliamente glosados se tiene que en efecto, como
se refirió al inicio del presente acápite, el motivo central del trámite de
apelación que dio lugar al Auto de Vista 61/016 aquí cuestionado, se
centra en el alcance que tanto la Jueza de primera instancia y luego los
Vocales le dieron a la suspensión del proceso penal dispuesta por el
Tribunal Constitucional Plurinacional mediante AC 0105/2014-CA
(Conclusión II.1) y su incidencia en el cómputo de la prescripción opuesta
por el procesado.

Así se tiene que el Tribunal de alzada integrado por los Vocales -ahora
demandados-, no obstante sostener que la interpretación de la Jueza
Tercera de Instrucción en lo Penal era errada por asimilar el trámite del
conflicto de competencias como una cuestión prejudicial, enfatizando que
en ningún momento se tramitó una excepción de prejudicialidad dentro
del proceso, sin el menor análisis dedujo y concluyó, que el conflicto de
competencias y atribuciones entre Órganos del Poder Público resuelta por
SCP 0001/2015, se rige por el trámite de la excepción de incompetencia.

Tal razonamiento no cuenta con la motivación y fundamentación


requerida, toda vez que sostiene que esa resulta ser “la verdadera
interpretación de la norma”, cuando no se individualiza “la norma” y
tampoco se resuelve la problemática objeto de la apelación, pues no se
establece expresamente si dicha “interpretación” implica que la suspensión
dispuesta dentro del conflicto de competencias gravita o no en el cómputo
de la prescripción. En otras palabras, no se resuelve la problemática que
reside en determinar la incidencia de la expresa suspensión del proceso
penal dispuesta por AC 0105/2014-CA, en el cómputo de la prescripción
opuesta por el procesado.

Por otra parte, en la parte considerativa, el Tribunal de alzada hace


énfasis en el alcance del instituto de la prescripción como una garantía
del procesado frente a la persecución penal estatal, y al hacerlo de
manera exclusiva en relación al encausado, omite cualquier
consideración de la víctima, y a la sanción que reclama se le imponga
al presunto agresor, no obstante su activa participación también
explícita en la tramitación de la apelación y que por ende merece un
pronunciamiento fundamentado y motivado de la razón o razones que
derivan en la revocatoria del Auto de 1 de septiembre de 2015 que
inicialmente era favorable a la pretensión de la víctima de que no se
extinga la acción penal por prescripción.

De igual manera, si el argumento empleado por el Tribunal de alzada


para desvirtuar la interpretación asumida por la Jueza de instancia,
se circunscribe a determinar que en el proceso penal en ningún
momento se tramitó una excepción de prejudicialidad, dicho
razonamiento también aplicaría para desvirtuar la solución ofrecida
por dicho colegiado, cuando sostiene que el conflicto de

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competencias se equipara a una excepción de incompetencia, pues
en el caso, tampoco fue tramitada en ningún momento excepción de
incompetencia alguna.

En ese mismo contexto, resalta el hecho de que en lo referente a la


base jurídica ofrecida para determinar la naturaleza de un conflicto
de competencias, el Tribunal de alzada efectuó una amplia referencia
a los conflictos de competencias jurisdiccionales, dada entre Jueces,
pero no los suscitados entre Órganos de Poder Público, que es lo que
se dio en el caso del cual emerge la presente acción, es decir, que el
Tribunal de alzada se refiere a figuras, instituto jurídicos y procesos
constitucionales en general y más como una exposición doctrinal,
pero no determina cuál la interpretación o fundamentos jurídicos que
derivan en inaplicar la norma cuestionada (art. 32 numeral 2 del
CPP) y cuáles serían a su criterio las consecuencias de la suspensión
de la tramitación del proceso penal en la jurisdicción ordinaria
mientras se suscite el conflicto de competencias (AC 0105/2014-CA),
omisión que deriva en falta de fundamentación y motivación en la
que incurrieron los Vocales demandados al no sustentar con una
mínima carga argumentativa interpretativa la base normativa que
estaba aplicando al caso concreto.

Por estas razones, este Tribunal considera que el Auto de Vista 61/016
dictado por la Sala Penal Primera no contiene la motivación y
fundamentación mínima requerida como una garantía esencial del debido
proceso, cuya noción no solo alcanza al procesado sino también a la
víctima, y que por ello, deviene en una decisión arbitraria, que no resuelve
de manera efectiva la problemática referida precedentemente.

En ese sentido, corresponde conceder la tutela solicitada por lesión al


debido proceso en sus elementos de fundamentación y motivación,
ordenando en consecuencia dejar sin efecto el Auto de Vista 61/016 así
como su Auto complementario, y que la Sala Penal Primera emita un
nuevo pronunciamiento, debidamente fundamentado y motivado respecto
a la inaplicación del art. 32 numeral 2) del CPP y las razones por las cuáles
considera que no existirían consecuencias jurídicas en el caso concreto
emergentes de la suspensión de la tramitación del proceso penal en la
jurisdicción ordinaria derivada del conflicto de competencias.

Finalmente se debe señalar que con relación a la reclamada vulneración


de los derechos a la defensa y a la tutela judicial efectiva, los mismos se
encuentran vinculados a la fundamentación y motivación extrañada
precedentemente, y en consecuencia la consideración de su protección
emergerá de la nueva resolución a emitirse y la fundamentación e
interpretación que se realice en la misma. Y en cuanto a los derechos a
una justicia pronta y oportuna, a la igualdad y a no sufrir violencia física,
la accionante no expuso argumentos que permitan a esta jurisdicción

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constatar la aludida conculcación, por lo que con relación a los mismos
corresponde denegar la tutela solicitada.

En consecuencia, el Juez de garantías, al denegar la tutela impetrada, adoptó en


forma parcial la decisión correcta.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Tercera; en virtud de la


autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de la Ley
del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve:

1º REVOCAR en parte la Resolución 05/2016 de 23 de agosto, cursante de


fs. 365 a 370, pronunciada por el Juez Público Civil y Comercial Octavo de
la Capital del departamento de Chuquisaca; y en consecuencia,
CONCEDER la tutela solicitada respecto a la falta de fundamentación y
motivación en cuanto a la interpretación y aplicación de la norma aplicable
al caso concreto, y en consecuencia:

2º Dispone, dejar sin efecto el Auto de Vista 61/016 de 12 de febrero de


2016, ordenando a los Vocales de la Sala Penal Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Chuquisaca, emitir un nuevo Auto de Vista
observando lo extrañado en la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional.

3º DENEGAR en cuanto a los derechos a la defensa, a la tutela judicial


efectiva, a una justicia pronta y oportuna, a la igualdad y a no sufrir
violencia física.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional

Fdo. Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez


MAGISTRADA

Fdo. Dr. Ruddy José Flores Monterrey


MAGISTRADO

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