El pronunciamiento de Riego (1820) impondrá al Rey el respeto a la libertad de imprenta por
lo que renacerá la prensa liberal. En los periódicos se identifican las distintas corrientes
internas del liberalismo español: los exaltados (El Conservador, El Espectador, El Eco de
Padilla), los moderados (El Universal, El Imparcial) e incluso los "josefinos" o afrancesados.
También algunos periódicos liberales satíricos como El Zurriago. Pero, gracias a los "Cien mil
hijos de San Luis", el Rey recupera su poder absolutista y vuelve a eliminar todos los
periódicos liberales aplicando una dura censura. En Con la invasión napoleónica (1808) y la
consiguiente Guerra de la Independencia, la prensa española vivirá uno de sus periodos de
mayor esplendor. Las Cortes de Cádiz establecen la libertad de imprenta eliminando
cualquier censura previa, algo que confirmaría la Constitución de Cádiz de 1812. Supondría el
nacimiento de la prensa política y aparecerían periódicos liberales como el Semanario
Patriótico o El Robespierre Español, y serviles: El Censor general o El Sol de Cádiz.
A partir de ese momento, la historia de nuestro periodismo del siglo XIX e incluso de gran
parte del siglo XX hasta la Guerra Civil estaría marcada por la prensa política o por lo que
también se conoce como "periódicos de partido". Periódicos que buscaban la difusión de
unas ideas políticas determinadas, generalmente de corta vida y escasa difusión por la
escasez de recursos económicos. Con el regreso de Fernando VII se perseguirá todo lo
relacionado con el liberalismo y estos periódicos quedarán prohibidos.
ese tiempo surge la prensa ultraabsolutista: El Diario Realista, El defensor del Rey, etc.
Según se acerca el fin del reinado de Fernando VII la censura se va suavizando tímidamente.
Es entonces cuando aparece una figura enorme de nuestro periodismo: Mariano José de
Larra.
Ampliación: Mariano José de Larra
La actividad periodística de Larra se desarrolla entre 1828 y 1837. Escribe en distintos
periódicos sus artículos, generalmente críticos, acerca de la sociedad y las costumbres
de los españoles, incluyendo siempre que le era posible críticas al sistema político,
aguzando el ingenio para eludir la censura. A partir de 1834 utilizaría su célebre
seudónimo de Fígaro.
Su escritura tenía un estilo propio, satírico, elegante, ágil. Recordemos sus artículos
en El Pobrecito hablador, La Revista española, El Observador, El Mundo, El Redactor
general, etc. Por desgracia su periodismo de opinión fue tan genial como breve pues el
13 de febrero de 1837 decidió quitarse la vida, con tan solo 38 años.
Durante el Sexenio Revolucionario y la I República (1868-1874) se recupera la total
libertad de prensa. Al igual que había sucedido en 1808, se produce una auténtica explosión
de periódicos de todas las tendencias políticas: carlistas, alfonsinos, radicales, progresistas,
constitucionalistas, republicanos... En 1883, la Ley de imprenta establecida por el gobierno
liberal de Sagasta favorece también las publicaciones periódicas.
Los periódicos anteriores a 1835 apenas incluían informaciones. Trataban temas políticos o
científicos. Solían tener formato pequeño, estaban escritos en una columna y su aspecto era
bastante aburrido. Pero a partir de esta fecha surgen otros más parecidos a los actuales.
Desde 1868 siguen existiendo periódicos de opinión, defensores de un partido o líder político,
pero se desarrolla una prensa informativa que es la que más éxito tiene entre los lectores y
la que alcanza mayores tiradas. El aspecto externo de estos periódicos es más ameno. Su
contenido ya no se limita a temas políticos, sino que aparecen nuevas secciones de crítica
literaria, pasatiempos, anécdotas y humor. Dedican más espacio a la publicidad e insertan
folletines, (novelas por capítulos) que gozaban de gran aceptación entre el público lector.
En las primeras décadas del siglo XIX la prensa sigue siendo un producto para minorías ya
que la mayoría de la población era analfabeta. Las tiradas son muy pequeñas, nunca
sobrepasan los 1.500 ejemplares, pero tienen una amplia difusión debido a la tradición de la
lectura en voz alta , la existencia de gabinetes de lectura y la costumbre de leer los diarios
en los cafés, ateneos y tertulias. En Madrid y en las capitales de provincias fue creándose un
público lector más amplio a medida que se extendió la educación. A partir de 1868 se
desarrolla la prensa femenina. Tras el triunfo de la Gloriosa se abren escuelas para instruir a
las clases más bajas y aparecen los primeros periódicos obreros.
España hasta 1975
En el último tercio del siglo XIX la prensa española experimenta un cambio trascendental:
nace el periodismo informativo y se acaba el predominio existente desde el siglo XVIII de la
prensa de opinión. Es el preludio de los periódicos actuales. Los periódicos de partido fueron
desplazados por los de empresa o prensa industrial. Se empezó a buscar la rentabilidad
económica y se alcanzaron tiradas importantes, consiguiendo ingresos con la venta de los
ejemplares y con la publicidad.
Los primeros periódicos de estas características fueron Las Novedades, fundado por Ángel
Fernández de los Ríos en 1850, que incluía esencialmente noticias divididas en secciones,
y La Correspondencia de España que era una apuesta abiertamente informativa frente a la
abundancia de periódicos políticos que en ese momento predominan en España. Comenzaba
la "edad de oro del periodismo español". Surgen importantes periódicos como Las
Provincias (Valencia, 1866), La Voz de Galicia (A Coruña, 1872), La Vanguardia (Barcelona,
1881), El Adelanto de Salamanca (1883);Heraldo de Aragón, etc. También aparecen revistas
gráficas semanales con ilustraciones y fotografías, como La Ilustración española y
americana, Blanco y Negro y Nuevo Mundo.
En la década de los 80 hay que destacar a los dos únicos periódicos españoles que imprimían
en rotativa con papel continuo: El Imparcial, fundado en 1867 por Eduardo Gasset, y que
alcanzó tiradas de 140.000 ejemplares, y El Liberal, que nació en 1879 fruto de una escisión
en la redacción del primero.
Ampliación: El Imparcial, El Liberal
El Imparcial (1867) publicó un suplemento literario, Los Lunes del Imparcial desde
1879 hasta 1906, bajo la dirección de Ortega Munilla con las obras de los autores más
importantes de la época : Zorrilla, Valera, Campoamor, Pardo Bazán, Rubén Darío... Los
lunes del Imparcial "lanzó al estrellato" a los autores más importantes de la generación
del 98 : Unamuno, Azorín, Baroja, Valle Inclán...
El Liberal (1879) estaba dirigido por Miguel Moya, tenía edición en Madrid, Barcelona,
Bilbao y Sevilla y una orientación política a la izquierda de su antecesor. La rotativa
abarató los costes y permitió bajar el precio de venta del periódico aumentándose con
ello el número de ventas totales por lo que también comienzan a utilizarse titulares
más atractivos para captar a más lectores.
Natalia Bernabeu. "Breve historia de la prensa". Proyecto
Quadraquinta. [Link]
En 1890 aparece el Heraldo de Madrid y en 1905 ABC, diario de ideología monárquica y
conservadora, novedoso por la abundante información gráfica y por el moderno formato. En
1906 El Liberal, El Imparcial y El Heraldo de Madrid se asocian para aumentar su dominio,
aunque son acusados por sus competidores de monopolio, y en 1917 nace un periódico que
causaría sensación por su calidad: El Sol.
Otros periódicos importantes de esos años fueron: El Debate, La Voz, La
Libertad e Informaciones.
Ampliación: El Debate
El Debate se consideró un defensor de ideas católicas, se creó en 1910 y duró hasta
el comienzo de la guerra. Era un periódico de calidad con preocupaciones políticas,
religiosas y culturales. En su seno nació la primera escuela de periodismo.
Natalia Bernabeu. "Breve historia de la prensa". Proyecto
Quadraquinta. [Link]
En general, son periódicos de empresa, que buscan ante todo la rentabilidad económica y
que utilizan la publicidad como principal medio de financiación. Estos diarios tienen las
mismas cualidades y objetivos que la prensa de masas pero no alcanzaron las grandes
tiradas que caracterizó a los diarios extranjeros, debido a la inexistencia de un amplio público
lector : España era todavía un país escasamente urbanizado, con elevados índices de
analfabetismo.
Ampliación: El Sol
El Sol fue fundado en 1917 por Nicolás María de Urgoiti. Ortega y Gasset actuaba
como principal inspirador intelectual y en él colaboraron, entre otros, Mariano de Cavia
y Salvador Madariaga. El Sol quería renovar la situación política y social del país. Tenía
doce páginas (frente a las ocho de la mayor parte de sus competidores) con abundante
información local, cultural e internacional, incluía también suplementos semanales.
Natalia Bernabeu. "Breve historia de la prensa". Proyecto
Quadraquinta. [Link]
Pero desde 1910 nuestros periódicos están preparados para convertirse en periódicos de
masas: en los textos utilizan ya un lenguaje menos envarado y más ágil y se detecta cierta
renovación léxica y estilística; la diagramación es más atractiva y aparecen fotografías; sus
contenidos reflejan los gustos de la cultura de masas: entretenimientos públicos (fútbol,
toros, teatro...), actos políticos, referencias a otros medios (prensa y cine), sección de
cartelera, etc. Aparecen también páginas especiales o suplementos de economía,
espectáculos, arte, deporte, agricultura, mujer y niños. Por otra parte, el impacto de la guerra
europea potenció el interés por los temas extranjeros
En 1923 llegó la dictadura de Primo de Rivera, gran retroceso para la prensa al
establecer la censura previa y, en 1931, la II República, bien vista en principio (excepto
por ABC, monárquico) y muy criticada después. Surge una dura prensa opositora tanto a la
derecha como a la izquierda. Son tiempos de movilización política y, de nuevo, de periódicos
de partido: carlistas, monárquicos, integristas, fascistas, anarquistas y comunistas. Todos de
limitada difusión pero que acentuaban la inestabilidad del sistema político. En Cataluña y en
el País Vasco surge una importante prensa nacionalista: Euskadi (Bilbao), El Día de San
Sebastián, L`Opinió, L` Humanitat, etc.
En 1936 estalló la Guerra Civil y la información desapareció en las dos zonas combatientes
para convertirse en descarada propaganda. En la zona republicana, los periódicos de
derechas fueron confiscados y puestos al servicio del bando republicano. Del mismo modo
procedió el bando que se había sublevado contra la República con los de izquierdas. La
Iglesia puso toda su organización al servicio de la propaganda franquista y la Falange llegaría
a contar con distintas publicaciones. Lo fundamental era levantar el ánimo de los
combatientes e intimidar al enemigo. Para ello surgen los periódicos de campaña y los de las
unidades militares. También se procuró influir en los distintos corresponsales extranjeros
para que la prensa internacional apoyase a uno u otro bando en cuestión.
Tras la Guerra Civil vinieron los 40 años de dictadura militar del general Franco que
mantendría como una obsesión constante el control de la prensa y de los demás medios de
comunicación, aunque se pueden distinguir dos períodos:
1. 1939-1966: La censura previa se aplica con extremo rigor. Se eliminan todos los
medios de comunicación que habían estado vinculados a la República, se introducen
en los textos consignas propagandísticas y se designa a los directores de todos los
periódicos. La prensa se hace monótona, sin margen para la mínima crítica. Hay tres
tipos de periódicos: los de propiedad privada (como ABC, La Vanguardia, La Voz de
Galicia, etc.), los de la Iglesia (Ya) y los del "movimiento" (Arriba). También hay que
recordar al diario Pueblo, propiedad de los sindicatos verticales y escuela de muchos
de los periodistas que iban a protagonizar la renovación de la prensa durante la
transición.
2. 1966-1975: El segundo período comienza en 1966 con la aprobación de la llamada
"Ley Fraga" que supuso un punto de inflexión con una relativa apertura del sistema
informativo: se comenzó a publicar información antes impensable (Diario Madrid) y la
prensa oficial fue perdiendo mucho terreno. Aparecen revistas mensuales y
semanales que tenían menor vigilancia que los diarios y fueron decisivas para
difundir ideas acerca de la necesaria salida de la dictadura: Cuadernos para el
Diálogo, Triunfo, Destino o Cambio 16. También proliferaron las revistas del
corazón: Hola, Diez Minutos, Lecturas, Semana... y alcanzó importante éxito el
semanario de sucesos El Caso. Los periódicos deportivos más leídos eran As y Marca.
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