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El Poder

El poder se define como la capacidad de transmitir confianza y seguridad, dividiéndose en poder interno (autoconfianza) y externo (percepción de los demás). Para desarrollarlo, se sugiere cambiar el diálogo interno, visualizar el éxito, adoptar una postura corporal segura y hablar con claridad. La clave es actuar con estabilidad y enfrentar la incomodidad, ya que el poder no se basa en la perfección, sino en la percepción de solidez interna.

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El Poder

El poder se define como la capacidad de transmitir confianza y seguridad, dividiéndose en poder interno (autoconfianza) y externo (percepción de los demás). Para desarrollarlo, se sugiere cambiar el diálogo interno, visualizar el éxito, adoptar una postura corporal segura y hablar con claridad. La clave es actuar con estabilidad y enfrentar la incomodidad, ya que el poder no se basa en la perfección, sino en la percepción de solidez interna.

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El poder (seguridad interna y externa)

El poder no es dominar, sino transmitir confianza y capacidad.

Tipos de poder:

 Interno: cómo te sentís contigo mismo

 Externo: cómo te perciben los demás

🔧 Cómo desarrollarlo:

 Cambiar el diálogo interno (menos autocrítica)

 Visualizar éxito

 Postura corporal segura

 Hablar más lento y con claridad

Ojo:

Si no creés en vos, los demás tampoco lo harán.

El poder y la percepción de confianza

El segundo componente del carisma es el poder, entendido como la capacidad de


transmitir confianza, seguridad y competencia. No se trata de dominar a otros, sino de
proyectar una sensación de estabilidad interna.

El poder puede dividirse en dos dimensiones: interno y externo. El poder interno tiene
que ver con cómo te sentís contigo mismo: tu autoconfianza, tu diálogo interno y tu
percepción personal. El poder externo es cómo los demás interpretan tu
comportamiento, lo que proyectás a través del cuerpo, la voz y las acciones.

Una persona puede tener habilidades reales, pero si no transmite seguridad, los demás
no lo perciben. Por eso, el carisma no depende solo de lo que sos, sino de cómo lo
expresás.

La autora sugiere trabajar primero en el poder interno. Esto implica identificar


pensamientos limitantes y reemplazarlos por otros más constructivos. La visualización
también es una herramienta útil: imaginar situaciones exitosas ayuda a preparar la
mente.

En cuanto al poder externo, el lenguaje corporal juega un papel fundamental. Una


postura erguida, movimientos tranquilos y una mirada firme transmiten seguridad.
También influye el tono de voz: hablar más despacio y con claridad genera una
percepción de control.
Otro aspecto importante es tolerar la incomodidad. Muchas veces, la inseguridad
aparece en situaciones sociales o de exposición. En lugar de evitar esas situaciones, el
desarrollo del poder implica enfrentarlas gradualmente.

La clave es que el poder no se basa en perfección, sino en estabilidad. No se trata de no


tener miedo, sino de actuar a pesar de él. Cuando alguien se percibe como sólido
internamente, los demás lo interpretan como confiable.

En síntesis, el poder es una combinación de mentalidad y comportamiento que genera


respeto y credibilidad en los demás.

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