PATOLOGIAS
PATOLOGIAS
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Si se deja sin tratamiento, la presión arterial puede llevar a muchas afecciones médicas. Estas
incluyen enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, problemas
en los ojos y otros problemas de salud.
Las lecturas de la presión arterial generalmente se dan como dos números. El número
superior se denomina presión arterial sistólica. El número inferior se llama presión arterial
diastólica. Por ejemplo, 120 sobre 80 (escrito como 120/80 mm Hg).
Uno o ambos números pueden ser demasiado altos. (Nota: estas cantidades aplican a
personas que no están tomando medicamentos para la presión arterial y para quienes no
están enfermos).
Una presión arterial normal es cuando la presión arterial es menor a 120/80 mm
Hg la mayoría de las veces.
Causas
Síntomas
En la mayoría de los casos, no se presentan síntomas. En la mayoría de las personas, la
hipertensión arterial se detecta cuando visitan a su proveedor de atención médica o se la
hacen medir en otra parte.
Debido a que no hay ningún síntoma, las personas pueden sufrir enfermedad cardíaca y
problemas renales sin saber que tienen hipertensión arterial.
La hipertensión maligna es una forma peligrosa de presión arterial muy alta. Los síntomas
incluyen:
Dolor de cabeza fuerte
Náuseas o vómitos
Confusión
Cambios en la visión
Sangrado nasal
Pruebas y exámenes
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la presión arterial de tal manera que tenga un menor
riesgo de presentar problemas de salud causados por la presión arterial elevada. Usted y
su proveedor deben establecer una meta de presión arterial.
Cuando se considere cuál es el mejor tratamiento para la presión arterial alta, usted y su
proveedor deben considerar otros factores como son:
Su edad
Los medicamentos que toma
Los riesgos secundarios de los posibles medicamentos a tomar
Otras afecciones médicas que pueda tener, como antecedentes de enfermedad cardíaca,
accidente cerebrovascular, problemas renales o diabetes
Si su presión arterial es entre 120/80 y 130/80 mm Hg, usted tiene presión arterial alta.
Su proveedor le recomendará cambios en el estilo de vida para bajar la presión arterial a
un rango normal.
Muy pocas veces se utilizan medicamentos en esta etapa.
Si su presión arterial es mayor de 130/80, pero menor de 140/90 mm Hg, está en la etapa
1 de presión arterial alta. Al pensar en el mejor tratamiento, usted y su proveedor deben
considerar:
Si no tiene otras enfermedades o factores de riesgo, su proveedor puede recomendar
cambios en su estilo de vida y repetir las mediciones después de unos cuantos meses.
Si su presión arterial se mantiene arriba de 130/80, pero abajo de 140/90 mm Hg, su
proveedor puede recomendar medicamentos para tratar la presión arterial alta.
Si tiene otras enfermedades o factores de riesgo, es muy probable que su proveedor inicie
un tratamiento con medicamentos a la vez de recomendarle cambios en su estilo de vida.
Si su presión arterial es mayor de 140/90 mm Hg, usted tiene presión arterial alta en etapa
2. Es muy probable que su proveedor inicie un tratamiento con medicamentos y
recomiende cambios en el estilo de vida.
Antes de hacer el diagnóstico final ya sea de presión arterial elevada o de presión arterial
alta, su proveedor debe pedirle que se haga mediciones en casa, en la farmacia o en
algún otro lado que no sea ni el consultorio médico ni en el hospital.
CAMBIOS DEL ESTILO DE VIDA
Usted puede tomar muchas medidas para ayudar a controlar su presión arterial, como:
Consumir una alimentación cardiosaludable que incluya potasio y fibra.
Tomar mucha agua.
Hacer al menos 40 minutos de ejercicio aeróbico de moderado a vigoroso, al menos 3 a 4
días a la semana.
Si fuma, dejar de hacerlo.
Reducir la cantidad de alcohol que toma a 1 trago al día para las mujeres y 2 para los
hombres o menos.
Reducir la cantidad de sodio (sal) que consume. Intente consumir menos de 1,500 mg por
día.
Reducir el estrés. Trate de evitar factores que le causen estrés, y pruebe con meditación o
yoga para desestresarse.
Mantener un peso corporal saludable.
Su proveedor puede ayudarle a encontrar programas para bajar de peso, dejar de fumar y
hacer ejercicio.
También puede pedir que lo remitan a un nutricionista, que pueda ayudarle a planear una
dieta saludable para su caso.
Cuán baja debe estar su presión arterial y a qué nivel necesita comenzar el tratamiento es
algo individual, con base en la edad y cualquier problema de salud que tenga.
Presión
Presión arterial
arterial diastólic
Categoría de presión arterial sistólica a
Menos de Menos de
Normal 120 y 80
Comer una dieta saludable: Para ayudar a controlar su presión arterial, debe limitar la
cantidad de sodio (sal) que come y aumentar la cantidad de potasio en su dieta. También
es importante comer alimentos que sean bajos en grasa, así como muchas frutas,
verduras y granos enteros. La dieta DASH es un ejemplo de un plan de alimentación que
puede ayudarle a bajar la presión arterial
Hacer ejercicio regularmente: El ejercicio le puede ayudar a mantener un peso
saludable y a bajar la presión arterial. Usted debe tratar de hacer por lo menos dos horas
y media de ejercicio aeróbico de intensidad moderada por semana, o ejercicio aeróbico de
alta intensidad durante una hora y 15 minutos por semana. El ejercicio aeróbico, como
caminar a paso rápido, es cualquier actividad física en el que su corazón late más fuerte y
respira más oxígeno de lo habitual
Tener un peso saludable: Tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de
hipertensión arterial. Mantener un peso saludable puede ayudarle a controlar la presión
arterial alta y reducir su riesgo de otros problemas de salud
Limitar el alcohol: Beber demasiado alcohol puede aumentar su presión arterial.
También añade calorías a su dieta, las que pueden causar aumento de peso. Los
hombres no deben beber más de dos tragos al día, y las mujeres sólo uno
No fumar: El fumar cigarrillos eleva su presión arterial y lo pone en mayor riesgo de
ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. Si no fuma, no empiece. Si usted fuma,
hable con su médico para que le ayude a encontrar la mejor manera de dejarlo
Controlar el estrés: Aprender a relajarse y manejar el estrés puede mejorar su salud
emocional y física y disminuir la presión arterial alta. Las técnicas de manejo del estrés
incluyen hacer ejercicio, escuchar música, concentrarse en algo tranquilo o sereno y
meditar
Si ya tiene presión arterial alta, es importante prevenir que empeore o que cause
complicaciones. Usted debe recibir atención médica regular y seguir su plan de
tratamiento. Su plan incluirá recomendaciones de hábitos de vida saludables y
posiblemente medicamentos.
Las personas con diabetes presentan niveles altos de azúcar en sangre debido a que su
cuerpo no puede movilizar el azúcar desde la sangre hasta el músculo y a las células de
grasa para quemarla o almacenarla como energía, y/o el hígado produce demasiada
glucosa y la secreta en la sangre. Esto se debe a que:
El páncreas no produce suficiente insulina
Las células no responden de manera normal a la insulina
Ambas razones anteriores
Hay dos tipos principales de diabetes. Las causas y los factores de riesgo son diferentes
para cada tipo:
La diabetes tipo 1 es menos común. Se puede presentar a cualquier edad, pero se
diagnostica con mayor frecuencia en niños, adolescentes o adultos jóvenes. En esta
enfermedad, el cuerpo no produce o produce poca insulina. Esto se debe a que las
células del páncreas que producen la insulina dejan de trabajar. Se necesitan inyecciones
diarias de insulina. La causa exacta de la incapacidad para producir suficiente insulina se
desconoce.
La diabetes tipo 2 es más común. Casi siempre se presenta en la edad adulta. pero
debido a las tasas altas de obesidad, ahora se está diagnosticando con esta enfermedad
a niños y adolescentes. Algunas personas con diabetes tipo 2 no saben que padecen esta
enfermedad. Con la diabetes tipo 2, el cuerpo es resistente a la insulina y no la utiliza con
la eficacia que debería. No todas las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso o son
obesas.
Hay otras causas de diabetes, y algunas personas no se pueden clasificar como tipo 1 ni
2.
La diabetes gestacional es el nivel alto de azúcar en la sangre que se presenta en
cualquier momento durante el embarazo en una mujer que no tiene diabetes ya.
Si uno de sus padres, hermanos o hermanas tiene diabetes, usted puede tener mayor
probabilidad de padecer esta enfermedad.
Síntomas
Un nivel alto de azúcar en la sangre puede causar diversos síntomas, por ejemplo:
Visión borrosa
Sed excesiva
Fatiga
Orina frecuente
Hambre
Pérdida de peso
Debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, algunas personas con el nivel
alto de azúcar en la sangre no presentan síntomas.
Los síntomas de la diabetes tipo 1 se desarrollan en un período de tiempo corto. Las
personas pueden estar muy enfermas para el momento del diagnóstico.
Después de muchos años, la diabetes puede llevar a otros problemas serios. Estos
problemas se conocen como complicaciones de la diabetes e incluyen:
Problemas oculares, como dificultad para ver (especialmente por la noche), sensibilidad a
la luz y ceguera
Úlceras e infecciones en la pierna o el pie, que de no recibir tratamiento, pueden llevar a
la amputación de la pierna o el pie
Daño a los nervios en el cuerpo causando dolor, hormigueo, pérdida de la sensibilidad,
problemas para digerir el alimento y disfunción eréctil
Problemas renales, los cuales pueden llevar a insuficiencia renal
Debilitamiento del sistema inmunitario, lo cual puede llevar a infecciones más frecuentes
Aumento de la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular
Pruebas y exámenes
Un análisis de orina puede mostrar niveles altos de azúcar en la sangre. Pero un examen
de orina solo no diagnostica la diabetes.
Su proveedor de atención médica puede sospechar que usted tiene diabetes si su nivel de
azúcar en la sangre es superior a 200 mg/dl (11.1 mmol/L). Para confirmar el diagnóstico,
se deben hacer uno o más de los siguientes exámenes.
Exámenes de sangre:
Glucemia en ayunas. Se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa en ayunas es de 126
mg/dl (7.0 mmol/L) o superior en dos exámenes diferentes. Los niveles entre 100 y 125
mg/dl (5.5 y 7.0 mmol/L) se denominan alteración de la glucosa en ayunas o prediabetes.
Dichos niveles son factores de riesgo para la diabetes tipo 2.
Examen de hemoglobina A1C (A1C). Lo normal es menos de 5.7%; prediabetes es entre
5.7% y 6.4%; y diabetes es 6.5% o más alto.
Prueba de tolerancia a la glucosa oral. Se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa es
de 200 mg/dl (11.1 mmol/L) lo superior luego de 2 horas de tomar una bebida azucarada
especial de 75 gramos (esta prueba se usa con mayor frecuencia para la diabetes tipo 2).
Las pruebas de detección de diabetes tipo 2 en personas que no presentan síntomas se
recomiendan para:
Niños con sobrepeso que tengan otros factores de riesgo de padecer diabetes, a partir de
la edad de 10 años y se repite cada 3 años.
Adultos con sobrepeso (IMC de 25 o superior) que tengan otros factores de riesgo como
tener la presión sanguínea alta o tener una madre, padre, hermana o hermano con
diabetes.
Mujeres con sobrepeso que tienen otros factores de riesgo como presión arterial alta y
planean quedar en embarazo.
Adultos de más de 45 años, se repite cada 3 años o a una edad más temprana si la
persona tiene factores de riesgo.
Tratamiento
La diabetes tipo 2 se puede algunas veces contrarrestar con cambios en el estilo de vida,
especialmente bajando de peso con ejercicio y comiendo alimentos más saludables.
Algunos casos de diabetes tipo 2 se pueden también mejorar con cirugía para bajar de
peso.
No hay cura para la diabetes tipo 1 (excepto por un trasplante de páncreas o de células
insulares).
El tratamiento tanto de la diabetes tipo 1 como de la diabetes tipo 2 consiste en nutrición,
actividad y medicamentos para controlar el nivel de azúcar en la sangre.
Todas las personas con diabetes deben recibir una educación adecuada y apoyo sobre
las mejores maneras de manejar su diabetes. Pregunte a su proveedor sobre la
posibilidad de consultar a un educador certificado en diabetes (CDE, por sus siglas en
inglés).
Lograr un mejor control del azúcar en la sangre, el colesterol y los niveles de la presión
arterial ayuda a reducir el riesgo para enfermedad renal, enfermedad ocular, enfermedad
del sistema nervioso, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Para prevenir las complicaciones de la diabetes, visite al proveedor por lo menos de 2 a 4
veces al año. Coméntele acerca de los problemas que esté teniendo. Siga las
instrucciones del proveedor sobre el manejo de la diabetes.
Grupos de apoyo
Muchos recursos pueden ayudarle a entender más sobre la diabetes. Si usted padece
esta enfermedad, también puede aprender maneras de manejarla y prevenir las
complicaciones.
Expectativas (pronóstico)
La diabetes es una enfermedad que dura toda la vida para la mayoría de personas que la
padece.
Un control estricto de la glucosa en la sangre puede prevenir o retardar las
complicaciones a causa de la diabetes. Sin embargo, estos problemas pueden
presentarse, incluso en personas con buen control de la diabetes.
Posibles complicaciones
Luego de muchos años, la diabetes puede causar problemas de salud graves:
Usted puede tener problemas oculares, que incluyen problemas para ver (especialmente
de noche) y sensibilidad a la luz. También podría quedar ciego.
Sus pies y su piel pueden desarrollar llagas e infecciones. Luego de mucho tiempo, puede
ser necesario amputarle el pie o la pierna. La infección también puede causar dolor y
picazón en otras partes del cuerpo.
La diabetes puede complicar el control de su presión arterial y colesterol. Esto puede
llevar a un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros problemas. El flujo de
sangre a las piernas y los pies puede volverse más difícil.
Los nervios de su cuerpo pueden resultar dañados, lo que causa dolor, hormigueo y
entumecimiento.
Debido al daño a los nervios, podría tener problemas para digerir los alimentos que
consume. Podría sentir debilidad o tener problemas para ir al baño. El daño a los nervios
puede hacer que los hombres tengan problemas para conseguir una erección.
Un alto nivel de azúcar en la sangre y otros problemas pueden llevar a daño renal. Sus
riñones pueden no funcionar tan bien como solían hacerlo. Incluso pueden dejar de
funcionar por lo que usted necesitaría diálisis o un trasplante de riñón.
Su sistema inmunitario puede debilitarse, lo que puede llevar a infecciones frecuentes.
Prevención
Mantener un peso corporal ideal y un estilo de vida activo pueden prevenir o retardar el
comienzo de la diabetes tipo 2. Si usted tiene sobrepeso, tan solo perder 5% de su peso
corporal puede disminuir su riesgo. También pueden usarse algunos medicamentos para
retrasar o prevenir el inicio de la diabetes tipo 2.
En estos momentos, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Sin embargo, existen
investigaciones prometedoras que muestran que la diabetes tipo 1 se puede retrasar en
algunas personas con alto riesgo.
Nombres alternativos
Diabetes - tipo 1; Diabetes - tipo 2; Diabetes - gestacional; Diabetes tipo 1; Diabetes tipo
Enfermedad de Parkinson
Signos y Síntomas
Tratamiento
Amantadina. Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto
plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en etapa temprana. También
puede administrarse junto con el tratamiento de carpidora-levodopa durante las etapas
finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios
(discinesia) inducidos por la carpidora-levodopa.
Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de
los tobillos o alucinaciones.
Medicina Alternativa
Las terapias de apoyo pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas y complicaciones
de la enfermedad, como: el dolor, la fatiga y la depresión. Cuando se realizan en
combinación con otros tratamientos, estas terapias pueden mejorar la calidad de vida.
Algunas de las terapias pueden ser:
• Masajes. La terapia de masaje puede reducir la tensión muscular y promover la
relajación. Esta terapia, sin embargo, en pocas ocasiones está cubierta por el seguro de
salud.
• Tai chi. El tai chi es una antigua forma de ejercicio chino que emplea movimientos
lentos y fluidos que pueden mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza muscular. El tai
chi también puede ayudar a prevenir caídas. Varias formas de tal chi están diseñadas
para personas de cualquier edad o condición física.
Un estudio mostró que el tai chi puede mejorar el equilibrio de las personas con
enfermedad de Parkinson de leve a moderada más que el estiramiento y el entrenamiento
de resistencia.
Sudoración.
Palidez.
Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales. “Se ha
demostrado que la dieta mediterránea es la más eficiente para prevenir tanto la aparición
de infartos, como de recurrencias”, apostilla Lidón.
Analgésicos: En las situaciones en las que el dolor torácico persiste se administra morfina o
fármacos similares para aliviarlo.
Trombolítico: Disuelven los coágulos que impiden que fluya la sangre. Para que sean eficaces
deben administrarse en la hora siguiente al inicio de los síntomas y hasta las 4,5 horas
aproximadamente.
Antiagregantes plaquetarios: Este tipo de fármacos, como por ejemplo la aspirina, impiden la
agregación plaquetaria en la formación de los trombos.
Calcios antagonistas. Son bloqueadores de los canales del calcio. Impiden la entrada de
calcio en las células del miocardio. De esta forma disminuye la tendencia de las arterias
coronarias a estrecharse y posibilitan que el corazón trabaje menos, por lo que descienden sus
necesidades de oxígeno. También reducen la tensión arterial.
Nitratos. Disminuyen el trabajo del corazón. En la fase aguda de un ataque al corazón suelen
usarse por vía venosa y/o sublingual.
Otros nombres: Falla crónica de los riñones, Falla renal crónica, Insuficiencia crónica
del riñón, Insuficiencia renal de tipo crónico
La enfermedad renal crónica significa que sus riñones están dañados y no pueden filtrar la
sangre como deberían. Este daño puede ocasionar que los desechos se acumulen en su
cuerpo y causen otros problemas que podrían perjudicar su salud. La diabetes y la
hipertensión arterial son las causas más comunes de enfermedad renal crónica.
El daño renal se produce lentamente durante muchos años. Muchas personas no tienen
ningún síntoma hasta que la enfermedad renal está muy avanzada. Los análisis de sangre
y orina son la única manera de saber si usted tiene enfermedad renal.
Los tratamientos no pueden curar la enfermedad renal, pero pueden retrasarla.
Incluyen medicamentos para reducir la presión arterial, controlar el azúcar en la sangre y
reducir el colesterol. La enfermedad renal crónica aún puede empeorar con el tiempo. A
veces puede conducir a insuficiencia renal. Si sus riñones fallan, necesitará diálisis o
un trasplante de riñón.
Usted puede tomar estas medidas para mantener sus riñones sanos por más tiempo:
Elija alimentos con menos sal (sodio)
Controle su presión arterial. Su proveedor de salud puede decirle cuál debe ser su presión
arterial
Si tiene diabetes, mantenga su nivel de azúcar en la sangre bajo control
Limite la cantidad de alcohol que bebe
Elija alimentos que sean saludables para su corazón: Frutas, verduras, granos integrales
y productos lácteos bajos en grasa
Si tiene sobrepeso, baje de peso
Manténgase físicamente activo
No fume
La insuficiencia renal aguda se puede producir porque fallen algunos o todos los
mecanismos que intervienen en la filtración glomerular.
Puede producirse un descenso del filtrado al disminuir la presión de filtración por una
reducción de la presión arterial o una hipovolemia importante (absoluta por hemorragia o
deshidratación, o relativa por mala distribución de la volemia vascular como ocurre en los
cuadros sépticos, ascitis, oclusiones intestinales).
Puede producirse esa insuficiencia renal aguda por pérdida de unidades funcionales,
como sucede en las glomerulonefritis o bien por la acción de tóxicos como algunos
medicamentos (incluyendo el contraste intravenoso).
Otras causas de insuficiencia renal aguda son las que se presentan cuando se produce
un cuadro obstructivo que no permite la eliminación del filtrado, como ocurre cuando hay
una obstrucción prostática o por compresión ureteral por masas o ganglios.
Tratamiento
Tratamiento de los trastornos que empeoran la función renal
Medidas dietéticas y fármacos
Diálisis o trasplante renal
El objetivo del tratamiento es frenar el deterioro de la función renal.
cáncer de mama
El cáncer es el resultado de mutaciones, o cambios anómalos, en los genes que regulan
el crecimiento de las células y las mantienen sanas. Los genes se encuentran en el
núcleo de las células, el cual actúa como la "sala de control" de cada célula.
Normalmente, las células del cuerpo se renuevan mediante un proceso específico llamado
crecimiento celular: las células nuevas y sanas ocupan el lugar de las células viejas que
mueren. Pero con el paso del tiempo, las mutaciones pueden "activar" ciertos genes y
"desactivar" otros en una célula. La célula modificada adquiere la capacidad de dividirse
sin ningún tipo de control u orden, por lo que produce más células iguales y genera un
tumor.
Un tumor puede ser benigno (no es peligroso para la salud) o maligno (es potencialmente
peligroso). Los tumores benignos no son considerados cancerosos: sus células tienen una
apariencia casi normal, crecen lentamente y no invaden tejidos próximos ni se propagan
hacia otras partes del cuerpo. Los tumores malignos son cancerosos. De no ser
controladas, las células malignas pueden propagarse más allá del tumor original hacia
otras partes del cuerpo.
Estadio Definición
Estadio No hay ningún tumor en la mama, pero se detectan células cancerígenas en los
IIA ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo)
O
el tumor mide 2 centímetros o menos y se ha propagado hacia los ganglios
linfáticos axilares
O
el tumor mide entre 2 y 5 centímetros y no se ha propagado hacia los ganglios
linfáticos axilares.
Estadio Puede que no haya indicios de cáncer en la mama o un tumor puede ser de
IIIC cualquier tamaño y haberse propagado hacia la pared torácica o a la piel de la
mama
Y
el cáncer se ha propagado hacia los ganglios linfáticos sobre o debajo de la
clavícula
Y
el cáncer puede haberse propagado hacia los ganglios linfáticos axilares o
hacia los ganglios linfáticos cercanos al esternón.
Síntomas
El cáncer de próstata puede no provocar signos ni síntomas en sus primeros estadios.
El cáncer de próstata que está más avanzado puede causar signos y síntomas como:
Problemas para orinar
Disminución en la fuerza del flujo de la orina
Sangre en la orina
Sangre en el semen
Dolor de huesos
Pérdida de peso sin intentarlo
Disfunción eréctil
Causas
Glándula prostáticaOpen
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Las causas del cáncer de próstata no son claras.
Los médicos saben que el cáncer de próstata comienza cuando las células de la próstata
desarrollan cambios en su ADN. El ADN de una célula contiene instrucciones que le
indican lo que debe hacer. Los cambios les indican a las células que crezcan y se dividan
más rápido de lo que lo hacen las células normales. Las células anormales continúan
viviendo en condiciones que las otras células morirían.
La acumulación de células anormales forma un tumor que puede crecer e invadir tejidos
cercanos. Con el tiempo, algunas células anormales pueden desprenderse y diseminarse
(hacer metástasis) a otras partes del cuerpo.
Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata son los
siguientes:
Edad avanzada. El riesgo de tener cáncer de próstata aumenta con la edad. Es más
común después de los 50 años.
Raza. Las personas de raza negra tienen mayor riesgo de padecer cáncer de próstata
que las personas de otras razas. En las personas de raza negra, el cáncer de próstata
también tiene más probabilidades de ser agresivo o avanzado.
Antecedentes familiares. Si se le diagnosticó cáncer de próstata a un pariente
consanguíneo, por ejemplo, a tu padre, a un hermano o a un hijo, es posible que tu riesgo
aumente. Además, si tienes antecedentes familiares de genes que aumentan el riesgo de
padecer cáncer mamario (BRCA1 o BRCA2) o un antecedente familiar importante de
cáncer mamario, tu riesgo de tener cáncer de próstata puede ser mayor.
Obesidad. Las personas obesas tienen un mayor riesgo de tener cáncer de próstata que
las personas que se considera que tienen un peso saludable, aunque los resultados de
los estudios son desiguales. En las personas obesas, es más probable que el cáncer sea
más agresivo y que reaparezca después del tratamiento inicial.
Prevención
Puedes reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata de la siguiente manera:
Sigue una dieta saludable con muchas frutas y verduras. Come una variedad de
frutas, verduras y cereales integrales. Las frutas y los vegetales contienen muchas
vitaminas y nutrientes que pueden contribuir a mejorar tu salud.
Aún debe probarse de manera concluyente si puedes evitar el cáncer de próstata a través
de la dieta. Pero seguir una dieta saludable con una variedad de frutas y vegetales puede
mejorar tu estado de salud general.
Elige alimentos saludables en lugar de suplementos. No existen estudios que hayan
demostrado que los suplementos desempeñan una función en la reducción del riesgo de
padecer cáncer de próstata. En cambio, elige alimentos ricos en vitaminas y minerales
para que puedas mantener niveles saludables de vitaminas en el organismo.
Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. El ejercicio mejora el estado de
salud general, te ayuda a mantener el peso y mejora tu estado de ánimo. Trata de hacer
ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si nunca has hecho ejercicio, comienza
despacio y aumenta gradualmente el tiempo de ejercitación cada día.
Mantén un peso saludable. Si tu peso actual es saludable, sigue una dieta equilibrada y
haz ejercicio la mayoría de los días de la semana para mantenerlo. Si necesitas bajar de
peso, aumenta la cantidad de ejercicio y reduce la cantidad de calorías que comes a
diario. Pídele a tu médico que te ayude a crear un plan para bajar de peso de manera
saludable.
Consulta con tu médico sobre el mayor riesgo de padecer cáncer de próstata. Si
tienes un riesgo muy alto de padecer cáncer de próstata, tú y tu médico pueden
considerar medicamentos u otros tratamientos para reducir el riesgo. Algunos estudios
indican que tomar inhibidores de la 5-alfa-reductasa, incluso la finasterida (Propecia,
Proscar) y la dutasterida (Avodart), pueden reducir el riesgo general de desarrollar cáncer
de próstata. Estos medicamentos se utilizan para controlar el agrandamiento de la
próstata y la caída del cabello.
Sin embargo, algunas pruebas indican que las personas que toman estos medicamentos
pueden tener un mayor riesgo de desarrollar una forma más grave de cáncer de próstata
(cáncer de próstata de grado alto). Si estás preocupado por el riesgo que tienes de
desarrollar cáncer de próstata, habla con el médico.
Cáncer de estómago
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer de estómago incluyen los
siguientes:
Enfermedad por reflujo gastroesofágico
Obesidad
Una dieta alta en alimentos ahumados y salados
Una dieta baja en frutas y verduras
Antecedentes familiares de cáncer de estómago
Infección por Helicobácter pylori
Inflamación prolongada del estómago (gastritis)
Tabaquismo
Pólipos gástricos
Prevención
Para reducir el riesgo de cáncer de estómago, puedes hacer lo siguiente:
Mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, habla con el médico
sobre las estrategias que ayudan a perder peso. Ten como meta una pérdida de peso
lenta y constante de 1 o 2 libras (0,5 o 1 kilogramo) por semana.
Sigue una dieta con muchas frutas y verduras. Intenta incorporar más frutas y
verduras a tu dieta cada día. Elige una amplia variedad de frutas y verduras coloridas.
Reduce la cantidad de alimentos salados y ahumados que consumes. Para proteger
tu estómago, limita estos alimentos.
Deja de fumar Si fumas, deja de hacerlo. Si no fumas, no empieces a hacerlo ahora.
Fumar aumenta el riesgo de cáncer de estómago, así como de muchos otros tipos de
cáncer. Dejar de fumar puede ser muy difícil, así que pide ayuda a tu médico.
Pregúntale al médico acerca de tu riesgo de cáncer de estómago. Consulta a tu
médico si tienes mayor riesgo de padecer cáncer de estómago. Las personas con
antecedentes familiares importantes de cáncer de estómago podrían considerar la
posibilidad de realizarse pruebas, por ejemplo, una endoscopia, para detectar signos de
cáncer de estómago.
Cáncer de hígado
Síntomas
El hígado Open pop-up diálogo box
La mayoría de las personas no tienen signos ni síntomas en las primeras etapas del
cáncer primario de hígado. Cuando existen señales y síntomas, estos pueden incluir los
siguientes:
Pérdida de peso sin proponértelo
Pérdida de apetito
Dolor en la parte alta del abdomen
Náuseas y vómitos
Debilidad y fatiga general
Hinchazón abdominal
Decoloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia)
Heces blancas o blanquecinas
Causas
El cáncer de hígado ocurre cuando las células hepáticas desarrollan cambios
(mutaciones) en su ADN. El ADN de una célula es el material que proporciona
instrucciones para cada proceso químico en el cuerpo. Las mutaciones del ADN causan
cambios en estas instrucciones. Un resultado es que las células pueden comenzar a
crecer fuera de control y con el tiempo pueden formar un tumor, es decir, una masa de
células cancerosas.
Algunas veces se conoce la causa del cáncer de hígado, como en el caso de las
infecciones crónicas por hepatitis. Pero a veces el cáncer de hígado ocurre en personas
sin enfermedades preexistentes y no está claro qué lo causa.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer primario de
hígado son los siguientes:
Infección crónica por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. La
infección crónica por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C aumenta
el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Cirrosis. Esta afección progresiva e irreversible hace que se forme tejido
cicatricial en el hígado y aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de
hígado.
Ciertas enfermedades hepáticas hereditarias. Algunas de las enfermedades
hepáticas que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado son la
hemocromatosis y la enfermedad de Wilson.
Diabetes. Las personas con este trastorno del azúcar en sangre tienen un mayor
riesgo de padecer cáncer de hígado que las que no tienen diabetes.
Enfermedad del hígado graso no alcohólico. Una acumulación de grasa en el
hígado aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Exposición a aflatoxinas. Las aflatoxinas son venenos producidos por mohos
que crecen en cultivos mal almacenados. Los cultivos, como los granos y las
nueces, pueden contaminarse con aflatoxinas, que pueden terminar en los
alimentos elaborados con estos productos.
Consumo excesivo de alcohol. Consumir diariamente y durante muchos años
una cantidad de alcohol que es superior a la moderada puede llevar a un daño
hepático irreversible y aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Prevención
Reduce el riesgo de cirrosis
La cirrosis es la cicatrización del hígado y aumenta el riesgo de cáncer de hígado. Para
reducir el riesgo de padecer cirrosis, puedes seguir estos consejos:
Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Si decides beber alcohol, limita la cantidad.
En caso de las mujeres, esto significa no más de una copa al día. En el caso de los
hombres, el límite es de no más de dos copas al día.
Mantén un peso saludable. Si tu peso actual es saludable, sigue una dieta equilibrada y
haz ejercicio la mayoría de los días de la semana para mantenerlo. Si necesitas bajar de
peso, reduce la cantidad de calorías que consumes por día y aumenta la cantidad de
actividad física. Apunta a perder peso lentamente, de 1 a 2 libras (0,5 a 1 kilogramo) por
semana.
Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón es un tipo de cáncer que comienza en los pulmones. Los pulmones
son dos órganos esponjosos ubicados en el tórax que toman oxígeno cuando inhalas y
liberan dióxido de carbono cuando exhalas.
El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en todo el mundo.
Las personas que fuman tienen el mayor riesgo de presentar cáncer de pulmón, aunque
el cáncer de pulmón también puede ocurrir en personas que nunca han fumado. Este
aumenta con la cantidad de cigarrillos y la cantidad de tiempo que hayas fumado. Si dejas
de fumar, incluso después de haber fumado durante muchos años, puedes disminuir de
manera significativa las posibilidades de contraer cáncer de pulmón
Síntomas
El cáncer de pulmón en general no produce signos ni síntomas en los primeros estadios.
Los signos y síntomas del cáncer de pulmón suelen aparecer cuando la enfermedad está
avanzada.
Los signos y síntomas del cáncer de pulmón pueden ser:
Una tos reciente que no se va
Tos con sangre, incluso en pequeñas cantidades
Falta de aire
Dolor en el pecho
Ronquera
Pérdida de peso sin intentarlo
Dolor de huesos
Dolor de cabeza
Pide una cita con el médico si tienes signos o síntomas persistentes que te preocupen.
Si fumas y no lograste dejar el hábito, pide una cita con tu médico. El médico puede
recomendarte estrategias para dejar de fumar, como asesoramiento, medicamentos y
sustitutos de la nicotina.
Tipos de cáncer de pulmón
Los médicos dividen el cáncer de pulmón en dos tipos principales en función del aspecto
de las células cancerosas del pulmón vistas en el microscopio. Tu médico toma
decisiones según cuál sea el tipo de cáncer de pulmón que tengas.
Los dos tipos de cáncer de pulmón usuales son:
Cáncer de pulmón de células pequeñas. El cáncer de pulmón de células pequeñas se
presenta casi exclusivamente en los fumadores empedernidos y es menos frecuente que
el cáncer de pulmón de células no pequeñas.
Cáncer de pulmón de células no pequeñas. "Cáncer de pulmón de células no
pequeñas" es un término genérico que se usa para denominar varios tipos de cáncer de
pulmón. Los tipos de cáncer de pulmón de células no pequeñas comprenden el carcinoma
epidermoide, el adenocarcinoma y el carcinoma de células grandes.
Factores de riesgo
Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Algunos
factores de riesgo se pueden controlar, por ejemplo, dejar de fumar. Sin embargo, otros
factores no se pueden controlar, como los antecedentes familiares.
Los factores de riesgo de cáncer de pulmón comprenden lo siguiente:
Tabaquismo El riesgo de cáncer de pulmón aumenta con la cantidad de cigarrillos que
fumes por día y la cantidad de años que hayas fumado. Dejar de fumar a cualquier edad
puede disminuir mucho el riesgo de tener cáncer de pulmón.
Exposición al humo de otros fumadores. Incluso si no fumas, el riesgo de cáncer de
pulmón aumenta si estás expuesto al humo de otros fumadores.
Radioterapia previa. Si te has sometido a radioterapia en el pecho por otro tipo de
cáncer, puedes tener un mayor riesgo de presentar cáncer de pulmón.
Exposición al gas radón. El radón se produce por la descomposición natural del uranio
en el suelo, las rocas y el agua y, con el tiempo, se vuelve parte del aire que respiras. Los
niveles peligrosos de radón se pueden acumular en cualquier edificio, incluso en los
hogares.
Exposición al asbesto y otras sustancias carcinógenas. La exposición laboral al
asbesto y otras sustancias que se demostró que producen cáncer (como el arsénico, el
cromo y el níquel) también puede aumentar el riesgo de tener cáncer de pulmón, sobre
todo si eres fumador.
Antecedentes familiares de cáncer de pulmón. Las personas con un padre, hermano o
hijo con cáncer de pulmón tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Complicaciones
El cáncer de pulmón puede causar complicaciones como las siguientes:
Falta de aire. Las personas con cáncer de pulmón pueden experimentar falta de aire si el
cáncer avanza hasta bloquear las vías respiratorias principales. El cáncer de pulmón
también puede provocar la acumulación de líquido alrededor de los pulmones, lo que
dificulta que el pulmón afectado se expanda completamente cuando inhalas.
Tos con sangre. El cáncer de pulmón puede provocar sangrado en las vías respiratorias,
y como consecuencia, tos con sangre (hemoptisis). A veces, el sangrado puede
agravarse. Existen tratamientos para controlar el sangrado.
Dolor. El cáncer de pulmón avanzado, que se disemina hacia el revestimiento del pulmón
o hacia otras áreas del cuerpo, como los huesos, puede causar dolor. Comunícale al
médico si sientes dolor, ya que hay muchos tratamientos disponibles para controlarlo.
Líquido en el tórax (derrame pleural). El cáncer de pulmón puede provocar la
acumulación de líquido en el espacio que rodea al pulmón afectado en la cavidad torácica
(espacio pleural).
El líquido que se acumula en el tórax puede provocar falta de aire. Existen tratamientos
para drenar el líquido del tórax y reducir el riesgo de que se vuelva a producir un derrame
pleural.
Cáncer que se disemina hacia otras partes del cuerpo (metástasis). El cáncer de
pulmón suele diseminarse (hace metástasis) hacia otras partes del cuerpo, como el
cerebro y los huesos.
El cáncer que se disemina puede provocar dolor, náuseas, dolores de cabeza u otros
signos y síntomas, según cuál sea el órgano afectado. Una vez que el cáncer de pulmón
se ha diseminado más allá de los pulmones, generalmente no es curable. Existen
tratamientos para disminuir los signos y síntomas y para ayudarte a vivir más tiempo.
Prevención
No existe una forma segura de prevenir el cáncer de pulmón, pero puedes disminuir los
riesgos si haces lo siguiente:
No fumes. Si nunca fumaste, no comiences a hacerlo. Habla con tus hijos sobre lo que
significa no fumar, así podrán comprender cómo evitar este factor de riesgo importante de
cáncer de pulmón. Inicia con anticipación conversaciones con tus hijos sobre los peligros
del cigarrillo, para que sepan cómo reaccionar ante la presión de sus compañeros.
Deja de fumar. Deja de fumar ahora. Hacerlo disminuye el riesgo de cáncer de pulmón,
incluso si has fumado durante años. Habla con el médico acerca de las estrategias y
ayudas para dejar de fumar que te pueden servir para abandonar el hábito. Las opciones
comprenden sustitutos de la nicotina, medicamentos y grupos de apoyo.
Evita el tabaquismo pasivo. Si vives o trabajas con un fumador, insiste en que deje de
fumar. O al menos, pídele que fume afuera. Evita los lugares en donde se fuma, como
bares y restaurantes, y trata de hallar opciones de salidas sin humo de cigarrillo.
Haz un análisis de radón en tu casa. Haz verificar el nivel de radón en tu casa, sobre
todo si vives en una zona donde se sabe que hay problemas con el radón. Los niveles
altos de radón se pueden resolver para que tu casa sea más segura. Para obtener
información sobre el análisis de radón, comunícate con el departamento local de salud
pública o con una delegación local de la American Lung Association (Asociación
Americana del Pulmón).
Evita las sustancias cancerígenas en el trabajo. Toma medidas para protegerte de la
exposición a sustancias químicas tóxicas en el trabajo. Sigue las precauciones de tu
empleador. Por ejemplo, si te dan una máscara facial para protegerte, úsala siempre.
Pregúntale al médico qué más puedes hacer para protegerte en el trabajo. El riesgo de
lesión pulmonar por las sustancias cancerígenas del lugar de trabajo aumenta si fumas.
Sigue una dieta con muchas frutas y vegetales. Elige una dieta saludable con variedad
de frutas y vegetales. Las fuentes alimenticias de vitaminas y nutrientes son las mejores.
Evita tomar grandes dosis de vitaminas en pastillas, ya que pueden ser dañinas. Por
ejemplo, los investigadores que querían disminuir el riesgo de cáncer de pulmón en
grandes fumadores les dieron suplementos de betacarotenos. Los resultados revelaron
que los suplementos, en realidad, aumentaron el riesgo de cáncer en los fumadores.
Tuberculosis
Síntomas
Si bien tu cuerpo puede hospedar la bacteria que causa la tuberculosis (TB), tu sistema
inmunitario generalmente evita que te enfermes. Por esta razón, los médicos distinguen
entre:
La tuberculosis latente. Cuando tienes esta afección, estás infectado de tuberculosis,
pero la bacteria permanece en tu organismo en estado inactivo y no presentas síntomas.
La tuberculosis latente, también llamada tuberculosis inactiva o infección con tuberculosis,
no es contagiosa. Se puede convertir en tuberculosis activa, por lo que el tratamiento es
importante para la persona con tuberculosis latente y para ayudar a evitar el contagio.
Aproximadamente 2 mil millones de personas tienen tuberculosis latente.
La tuberculosis activa. Esta afección te enferma y, en la mayoría de los casos, es
contagiosa. Puede ocurrir en las primeras semanas después de la infección con la
bacteria de la tuberculosis, o puede ocurrir años después.
Los signos y síntomas de la tuberculosis activa incluyen:
Tos que dura tres semanas o más
Tos con sangre
Dolor en el pecho o dolor al respirar o toser
Pérdida de peso involuntaria
Fatiga
Fiebre
Sudoraciones nocturnas
Escalofríos
Pérdida de apetito
La tuberculosis también puede afectar otras partes del cuerpo, incluidos los riñones, la
columna vertebral o el cerebro. Cuando la tuberculosis se produce fuera de los pulmones,
los signos y síntomas varían según los órganos involucrados. Por ejemplo, la tuberculosis
de la columna vertebral puede provocar dolor de espalda y la tuberculosis en los riñones
puede causar presencia de sangre en la orina.
Causas
La tuberculosis es causada por bacterias que se contagian de persona a persona a través
de gotitas microscópicas diseminadas en el aire. Esto puede suceder cuando una persona
con la forma activa de la tuberculosis no tratada tose, habla, estornuda, escupe, se ríe, o
canta.
Aunque la tuberculosis es contagiosa, no es fácil contraerla. Es mucho más probable que
te contagies de tuberculosis de una persona con quien vives o trabajas que de un
desconocido. La mayoría de la gente con tuberculosis activa, que se ha hecho un
tratamiento apropiado con medicamentos por al menos dos semanas, ya no es
contagiosa.
Complicaciones
Sin tratamiento, la tuberculosis puede ser fatal. Esta enfermedad activa y sin tratamiento
suele afectar los pulmones, pero se puede extender a otras partes del cuerpo mediante el
torrente sanguíneo. Entre las complicaciones de la tuberculosis se incluyen:
Dolor en la columna vertebral. Dolor y rigidez en la espalda son algunas de las
complicaciones frecuentes de la tuberculosis.
Daños en las articulaciones. La artritis tuberculosa suele afectar las caderas y rodillas.
Hinchazón de las membranas que recubren el cerebro (meningitis). Esto puede
provocar un dolor de cabeza constante o intermitente durante semanas. También se
pueden producir cambios mentales.
Problemas renales o hepáticos. El hígado y los riñones ayudan a filtrar los desechos e
impurezas del torrente sanguíneo. Estas funciones se ven alteradas si la tuberculosis
afecta el hígado o los riñones.
Trastornos cardíacos. En raras ocasiones, la tuberculosis puede infectar los tejidos que
rodean el corazón, lo que provoca inflamación y edemas que pueden interferir con la
capacidad del corazón de bombear correctamente. Esta afección se denomina
taponamiento cardíaco y puede ser fatal.
Prevención
Si tus resultados para infección latente de tuberculosis son positivos, tu doctor quizás te
indique que tomes medicamentos para reducir tu riesgo de que se convierta en
tuberculosis activa. El único tipo de tuberculosis que es contagiosa es la activa, cuando
afecta los pulmones. Así que, si puedes evitar que la tuberculosis latente se vuelva activa,
no se la contagiarás a nadie más.
Protege a tu familia y a tus amigos
Si tienes tuberculosis activa, evita contagiar a otros. Por lo general, se necesitan varias
semanas de tratamiento con medicamentos para no contagiar la tuberculosis. Sigue estos
consejos para evitar que tus amigos y familiares se enfermen:
Quédate en [Link] vayas a trabajar ni a la escuela, ni duermas en una habitación con
otras personas durante las primeras semanas de tratamiento de la tuberculosis activa.
Ventila la habitación. Los microbios de la tuberculosis se contagian más fácilmente en
espacios cerrados pequeños donde el aire está inmóvil. Si no hace demasiado frío afuera,
abre las ventanas y usa un ventilador para hacer salir el aire de adentro al exterior.
Tápate la boca. Usa un pañuelo de papel para cubrirte la boca cada vez que te rías,
estornudes o tosas. Pon el pañuelo sucio en una bolsa, ciérrala completamente y ponla en
la basura.
Usa una mascarilla. Usar una mascarilla quirúrgica cuando estés con otra gente durante
las primeras tres semanas del tratamiento puede reducir el riesgo de trasmisión.
Vacunas.
En los países donde la tuberculosis es más común, los bebés con frecuencia son
vacunados con la vacuna del bacilo de Calmette-Guerin (BCG) porque puede prevenir la
tuberculosis grave en la infancia. La vacuna BCG no se recomienda para el uso general
en Estados Unidos debido a que no es muy eficaz en los adultos. Hay docenas de nuevas
vacunas contra la tuberculosis en diversas etapas de desarrollo y prueba.
Tratamiento
La medicación es el fundamento del tratamiento para la tuberculosis. Pero el tratamiento
de esta enfermedad lleva mucho más tiempo que tratar otras clases de infecciones
bacterianas.
Para la tuberculosis activa, debes tomar antibióticos por lo menos durante seis a nueve
meses. La medicación exacta y la duración del tratamiento dependen de tu edad, estado
de salud general, posibilidad de resistencia a la medicación y la ubicación de la infección
en el cuerpo.
Los fármacos usados más frecuentemente para el tratamiento de la tuberculosis
Si tienes tuberculosis latente, quizás necesites tomar solo uno o dos tipos de
medicamento para la tuberculosis. La tuberculosis activa, especialmente si es una cepa
resistente a los medicamentos, requerirá varios medicamentos a la vez. Los
medicamentos que se usan con más frecuencia para tratar la tuberculosis son:
Isoniacida
Rifampicina (Rifadin, Rimactane)
Etambutol (Myambutol)
Pirazinamida
Si tienes tuberculosis resistente a los fármacos, por lo general se utiliza una combinación
de antibióticos llamados fluoroquinolonas y medicamentos inyectables, como amikacina o
capreomicina (Capastat), durante entre 20 y 30 meses. Algunos tipos de tuberculosis
también están desarrollando resistencia a estos medicamentos.
Algunos medicamentos pueden usarse como terapia complementaria al tratamiento de
combinación actual resistente a los medicamentos, que incluye:
Bedaquilina (Sirturo)
Linezolid (Zyvox)
Efectos secundarios de los medicamentos
No es frecuente que los medicamentos para la tuberculosis tengan efectos secundarios
graves pero, si se presentan, pueden ser peligrosos. Todos los medicamentos para la
tuberculosis pueden ser sumamente tóxicos para el hígado. Cuando tomes estos
medicamentos para la tuberculosis, llama a tu doctor inmediatamente si notas cualquiera
de las reacciones siguientes:
Náuseas o vómitos
Pérdida del apetito
Tono amarillento de la piel (ictericia)
Orina de color oscuro
Fiebre que dura tres o más días sin razón aparente
VIH/sida
Síntomas
Los síntomas del VIH y del SIDA varían, según la etapa de la infección.
Infección primaria (VIH agudo)
Algunas personas infectadas por el VIH desarrollan una enfermedad parecida a la gripe
entre dos y cuatro semanas después de que el virus entra en el cuerpo. Esta enfermedad,
conocida como infección primaria (aguda) del VIH, puede durar unas pocas semanas.
Estos son algunos de los posibles signos y síntomas:
Fiebre
Dolor de cabeza
Dolor muscular y articular
Erupción
Dolor de garganta y llagas dolorosas en la boca
Ganglios linfáticos inflamados, principalmente, en el cuello
Diarrea
Pérdida de peso
Tos
Sudores nocturnos
Estos síntomas pueden ser tan leves que es posible que ni siquiera los note. Sin
embargo, la cantidad de virus en el torrente sanguíneo (carga viral) es bastante alta en
este momento. Como resultado, la infección se propaga más fácilmente durante la
infección primaria que durante la siguiente etapa.
Infección clínica latente (VIH crónico)
En esta etapa de la infección, el VIH sigue presente en el cuerpo y en los glóbulos
blancos. Sin embargo, es posible que muchas personas no tengan ningún síntoma o
infección durante este tiempo.
Esta etapa puede durar muchos años si no recibes terapia antirretroviral. Algunas
personas desarrollan enfermedades más graves mucho antes.
Infección por el VIH sintomática
A medida que el virus continúa multiplicándose y destruyendo células inmunológicas, las
células del cuerpo que ayudan a combatir los gérmenes, puedes desarrollar infecciones
leves o signos y síntomas crónicos como los siguientes:
Fiebre
Fatiga
Ganglios linfáticos inflamados: a menudo, uno de los primeros signos de la infección por
el VIH
Diarrea
Pérdida de peso
Infección clínica latente (VIH crónico)
En esta etapa de la infección, el VIH sigue presente en el cuerpo y en los glóbulos
blancos. Sin embargo, es posible que muchas personas no tengan ningún síntoma o
infección durante este tiempo.
Esta etapa puede durar muchos años si no recibes terapia antirretroviral. Algunas
personas desarrollan enfermedades más graves mucho antes.
Infección por el VIH sintomática
A medida que el virus continúa multiplicándose y destruyendo células inmunológicas, las
células del cuerpo que ayudan a combatir los gérmenes, puedes desarrollar infecciones
leves o signos y síntomas crónicos como los siguientes:
Fiebre
Fatiga
Ganglios linfáticos inflamados: a menudo, uno de los primeros signos de la infección por
el VIH
Diarrea
Pérdida de peso
Candidiasis vaginal oral (candidiasis)
Herpes (herpes zóster)
Neumonía
Evolución al sida
Gracias a los mejores tratamientos antivirales, la mayoría de las personas con VIH en los
EE. UU. no desarrollan SIDA hoy en día. Sin tratamiento, generalmente, el VIH se
convierte en SIDA en unos 8 a 10 años.
Cuando aparece el SIDA, existe un daño grave en el sistema inmunitario. Será más
probable que se presenten infecciones oportunistas o cánceres oportunistas,
enfermedades que no suelen causar enfermedades en una persona con un sistema
inmunitario sano.
Los siguientes pueden ser los signos y síntomas de algunas de estas infecciones:
Sudores
Escalofríos
Fiebre recurrente
Diarrea crónica
Ganglios linfáticos inflamados
Manchas blancas persistentes o lesiones inusuales en la lengua o la boca
Fatiga persistente, sin causa aparente
Debilidad
Pérdida de peso
Erupciones cutáneas o bultos
osis vaginal oral (candidiasis)
Herpes (herpes zóster)
Neumonía
Evolución al sida
Gracias a los mejores tratamientos antivirales, la mayoría de las personas con VIH en los
EE. UU. no desarrollan SIDA hoy en día. Sin tratamiento, generalmente, el VIH se
convierte en SIDA en unos 8 a 10 años.
Cuando aparece el SIDA, existe un daño grave en el sistema inmunitario. Será más
probable que se presenten infecciones oportunistas o cánceres oportunistas,
enfermedades que no suelen causar enfermedades en una persona con un sistema
inmunitario sano.
Los siguientes pueden ser los signos y síntomas de algunas de estas infecciones:
Sudores
Escalofríos
Fiebre recurrente
Diarrea crónica
Ganglios linfáticos inflamados
Manchas blancas persistentes o lesiones inusuales en la lengua o la boca
Fatiga persistente, sin causa aparente
Debilidad
Pérdida de peso
Erupciones cutáneas o bultos
Causas
El VIH es causado por un virus. Puede propagarse a través del contacto sexual o la
sangre, o de la madre al niño durante el embarazo, la labor de parto o la lactancia.
¿Cuándo el VIH se convierte en sida?
El VIH destruye los linfocitos T CD4, glóbulos blancos que juegan un papel importante en
la lucha contra las enfermedades. Cuantos menos linfocitos T CD4 tengas, más débil será
tu sistema inmunitario.
Puedes tener una infección por VIH, con pocos o ningún síntoma, durante años antes de
que se convierta en SIDA. El SIDA se diagnostica cuando el recuento de linfocitos T CD4
cae por debajo de 200 o cuando se tiene una complicación que define el SIDA, como una
infección grave o un cáncer.
Cómo se transmite el VIH
Para contagiarte el VIH, la sangre infectada, el semen o las secreciones vaginales deben
ingresar en el cuerpo. Esto puede suceder de varias maneras:
Si tienes relaciones sexuales. Puedes infectarte si tienes relaciones sexuales vaginales,
anales u orales con una pareja infectada cuya sangre, semen o secreciones vaginales
ingresan en tu cuerpo. El virus puede ingresar en el cuerpo a través de llagas en la boca o
de pequeñas fisuras que, a veces, se producen en el recto o en la vagina durante la
actividad sexual.
Por compartir agujas. Compartir parafernalia de drogas intravenosas contaminadas
(agujas y jeringas) te pone en alto riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades
infecciosas, como la hepatitis.
Por transfusiones sanguíneas. En algunos casos, el virus puede transmitirse mediante
transfusiones sanguíneas. Actualmente, los hospitales y los bancos de sangre
estadounidenses realizan análisis de sangre para detectar anticuerpos del VIH, por lo que
el riesgo es muy bajo.
Durante el embarazo o el parto, o por la lactancia materna. Las madres infectadas
pueden transmitir el virus a sus bebés. Las madres seropositivas que reciben tratamiento
para la infección durante el embarazo pueden reducir significativamente el riesgo para sus
bebés.
De qué formas no se transmite el VIH
No puedes infectarte con el VIH a través del contacto habitual. Eso significa que no
puedes contraer VIH o SIDA si abrazas, besas, bailas o le das la mano a alguien que
tiene la infección.
El VIH no se propaga a través del aire, del agua ni de las picaduras de insectos.
Factores de riesgo
Cualquier persona de cualquier edad, raza, sexo u orientación sexual puede estar
infectada con el VIH/SIDA. Sin embargo, el mayor riesgo de contraer el VIH/SIDA se da
cuando:
Tienes relaciones sexuales sin protección. Usa un nuevo preservativo de látex o
poliuretano cada vez que tengas relaciones sexuales. El sexo anal es más riesgoso que el
sexo vaginal. El riesgo de contraer el VIH aumenta si se tienen múltiples parejas sexuales.
Tienes una infección de transmisión sexual. Muchas infecciones de transmisión
sexual producen llagas abiertas en los genitales. Estas llagas actúan como entradas
del VIH al cuerpo.
Usas drogas intravenosas. Las personas que consumen drogas intravenosas suelen
compartir agujas y jeringas. Esto los expone al contacto con gotas de sangre de otras
personas.
Complicaciones
La infección por VIH debilita el sistema inmunitario, lo que hace que sea mucho más
probable que se desarrollen muchas infecciones y ciertos tipos de cáncer.
Infecciones frecuentes del VIH/sida
Neumonía por Pneumocystis carinii. Esta infección fúngica puede causar una
enfermedad grave. Aunque ha disminuido significativamente con los tratamientos actuales
para el VIH/SIDA, en los Estados Unidos la neumonía por pneumocystis carinii sigue
siendo la causa más común de neumonía en las personas infectadas con el VIH.
Candidiasis (candidiasis bucal). La candidiasis es una infección común relacionada con
el VIH. Causa inflamación y una gruesa capa blanca en la boca, la lengua, el esófago o la
vagina.
Tuberculosis. En las naciones de recursos limitados, la tuberculosis es la infección
oportunista más común asociada al VIH. Es una de las principales causas de muerte entre
las personas con SIDA.
Citomegalovirus. Este virus del herpes común se transmite en los líquidos del cuerpo,
como la saliva, la sangre, la orina, el semen y la leche materna. Un sistema inmunitario
sano desactiva el virus, por lo que permanece latente en el cuerpo. Si el sistema
inmunitario se debilita, el virus reaparece y causa daños en los ojos, el tubo digestivo, los
pulmones u otros órganos.
Meningitis criptológica. La meningitis es una inflamación de las membranas y del líquido
que rodea el cerebro y la médula espinal (meninges). La meningitis criptológica es una
infección común del sistema nervioso central asociada al VIH y provocada por un hongo
que se encuentra en la tierra.
Toxoplasmosis. Esta infección potencialmente mortal es provocada por el Toxoplasma
gondii, parásito que transmiten principalmente los gatos. Los gatos infectados pasan los
parásitos en sus heces, que luego pueden propagarse a otros animales y a los humanos.
La toxoplasmosis puede causar enfermedades cardíacas y se producen convulsiones
cuando se extiende al
Prevención
No existe una vacuna para prevenir la infección por el VIH ni una cura para el SIDA. Pero
puedes protegerte a ti mismo y a los demás de la infección.
Para ayudar a prevenir la propagación del VIH:
Usa el tratamiento como prevención. Si tienes VIH, tomar los medicamentos para
el VIH puede evitar que tu pareja se infecte con el virus. Si te aseguras de que tu carga
viral se mantenga indetectable (un análisis de sangre no muestra ningún virus) no
transmitirás el virus a nadie más. El uso del tratamiento como prevención significa tomar
los medicamentos exactamente como se han prescrito y hacerte controles regulares.
Usa profilaxis posposición si has estado expuesto al VIH. Si crees que has estado
expuesto a través del sexo, las agujas o en el lugar de trabajo, ponte en contacto con tu
médico o dirígete al departamento de emergencia. Usar profilaxis posposición tan pronto
como sea posible dentro de las primeras 72 horas puede reducir enormemente el riesgo
de infectarse con el VIH. Necesitarás tomar el medicamento durante 28 días.
Usa un preservativo nuevo cada vez que tengas relaciones sexuales. Usa un
preservativo nuevo cada vez que tengas sexo anal o vaginal. Las mujeres pueden usar un
preservativo femenino. Si utilizas un lubricante, asegúrate de que sea a base de agua.
Los lubricantes a base de aceite pueden debilitar los preservativos y hacer que se
rompan. Durante el sexo oral, usa un preservativo abierto y sin lubricar o un protector
dental, una pieza de látex de grado médico.
Ten en cuenta la profilaxis previa a la exposición. Los fármacos combinados
emtricitabina y tenofovir (Truvada) y emtricitabina y tenofovir alafenamida (Descovy)
pueden reducir el riesgo de infección por VIH de transmisión sexual en personas de muy
alto riesgo. La profilaxis previa a la exposición puede reducir el riesgo de contraer el VIH a
través del sexo en más del 90 % y a través del uso de drogas inyectables en más del
70 %, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Descovy no se
ha estudiado en personas que tienen relaciones sexuales vaginales receptivas.
Tu médico te recetará estos medicamentos para la prevención del VIH solo si no tienes ya
la infección por VIH. Necesitarás una prueba de VIH antes de comenzar a recibir profilaxis
previa a la exposición y luego cada tres meses, siempre y cuando la estés tomando. El
médico también examinará tu función renal antes de recetarte Truvada y continuará
haciéndolo cada seis meses.
Debes tomar los medicamentos todos los días. No previenen otras infecciones de
transmisión sexual, por lo que igualmente deberás practicar sexo seguro. Si tienes
hepatitis B, debe evaluarte un especialista en enfermedades infecciosas o hepáticas antes
de comenzar la terapia.
Diles a tus parejas sexuales si tienes VIH. Es importante que les digas a todas tus
parejas sexuales actuales y pasadas que eres VIH positivo. Deberán realizarse la prueba.
Usa una aguja limpia. Si usas una aguja para inyectarte drogas, asegúrate de que sea
estéril y no la compartas. Aprovecha los programas de intercambio de agujas en su
comunidad. Ten en cuenta la posibilidad de buscar ayuda para tu consumo de drogas.
Si estás embarazada, busca atención médica de inmediato. Si eres VIH positivo,
puedes transmitir la infección a tu bebé. Pero si recibes tratamiento durante el embarazo,
puedes reducir significativamente el riesgo de tu bebé.
Ten en cuenta la circuncisión masculina. Existe evidencia de que la circuncisión
masculina puede ayudar a reducir el riesgo de contraer la infección por VIH.
Tratamiento
Actualmente, no hay cura para el VIH/SIDA. Una vez que tienes la infección, tu cuerpo no
puede deshacerse de ella. Sin embargo, hay muchos medicamentos que pueden controlar
el VIH y evitar complicaciones. Estos medicamentos se denominan terapia antirretroviral
(TARV). Todas las personas diagnosticadas con VIH deben comenzar con la terapia
antirretroviral, independientemente de la etapa de la infección o de las complicaciones.
La terapia antirretroviral suele ser una combinación de tres o más medicamentos de
varias clases de fármacos diferentes. Esta estrategia es la más eficaz para reducir la
cantidad de VIH en la sangre. Hay muchas opciones de terapia antirretroviral que
combinan tres medicamentos para el VIH en un solo comprimido, que se toma una vez al
día.
Cada clase de fármaco bloquea el virus de manera diferente. El tratamiento consiste en
combinaciones de fármacos de diferentes clases para:
Tener en cuenta la resistencia individual a los fármacos (genotipo viral)
Evitar la creación de nuevas cepas de VIH resistentes a los fármacos
Maximizar la supresión del virus en la sangre
Normalmente se utilizan dos fármacos de una clase, más un tercer fármaco de una
segunda clase.
Las clases de fármacos contra el VIH incluyen:
Los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos
(ITINN) bloquean una proteína que el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se
incluyen el efavirenz (Sustiva), la rilpivirina (Edurant) y la doravirina (Pifeltro).
Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o nucleótidos
(ITIN) son versiones defectuosas de los componentes básicos que el VIH necesita para
replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el abacavir (Ziagen), el tenofovir (Viread), la
emtricitabina (Emtriva), la lamivudina (Epivir) y la zidovudina (Retrovir). También se
dispone de fármacos combinados, como la emtricitabina/tenofovir (Truvada) y la
emtricitabina/tenofovir alafenamida (Descovy).
Los inhibidores de la proteasa (IP) inactivan la proteasa del VIH, otra proteína que
el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el atazanavir (Reyataz), el
darunavir (Prezista) y el lopinavir/ritonavir (Kaletra).
Los inhibidores de la integrasa funcionan inhibiendo a una proteína llamada integrasa
que el VIH utiliza para insertar su material genético en los linfocitos T CD4. Entre los
ejemplos figuran el bictegravir sódico/emtricitabina/tenofovir alafenamida fumarato
(Biktarvy), raltegravir (Isentress) y dolutegravir (Tivicay).
Los inhibidores de entrada o fusión bloquean la entrada del VIH en los linfocitos T
CD4. Algunos ejemplos son la enfuvirtida (Fuzeon) y el maraviroc (Selzentry).
Comenzar y mantener el tratamiento
A todas las personas con infección por VIH, independientemente del recuento de células
CD4 T o de los síntomas, se les debe ofrecer medicación antiviral.
Mantener una terapia antirretroviral eficaz con una carga viral de VIH indetectable en
sangre es la mejor manera de mantenerse saludable.
Para que la terapia antirretroviral sea eficaz, es importante que tomes los medicamentos
tal y como te los receten, sin omitir ni saltarte ninguna dosis. Seguir con la terapia
antirretroviral con una carga viral indetectable ayuda a lo siguiente:
Mantener tu sistema inmunitario fuerte
Reducir las posibilidades de contraer una infección
Reducir las posibilidades de desarrollar un VIH resistente al tratamiento
Reducir las posibilidades de transmitir el VIH a otras personas
Seguir con la terapia contra el VIH puede ser un desafío. Es importante que hables con el
médico sobre los posibles efectos secundarios, la dificultad para tomar los medicamentos
y cualquier problema de salud mental o de abuso de sustancias que pueda dificultar
mantener la terapia antirretroviral.
También es importante tener citas de seguimiento regulares con el médico para controlar
tu salud y la respuesta al tratamiento. Informa inmediatamente al médico si tienes
problemas con la terapia contra el VIH para que puedan trabajar juntos y encontrar formas
de abordar esos desafíos.
Efectos secundarios del tratamiento
Los efectos secundarios del tratamiento pueden incluir:
Náuseas, vómitos o diarrea
Cardiopatía
Daños en el riñón y el hígado
Disminución de la masa ósea o debilitamiento óseo
Niveles anormales de colesterol
Mayor nivel de glucosa sanguínea
Problemas cognitivos y emocionales, así como problemas de sueño
Tratamiento para enfermedades relacionadas con la edad
Algunos problemas de salud que son una parte natural del envejecimiento pueden ser
más difíciles de tratar si tienes el VIH. Algunos medicamentos que son comunes para el
corazón, los huesos o las afecciones metabólicas relacionadas con la edad, por ejemplo,
pueden no interactuar bien con los medicamentos contra el VIH. Es importante que hables
con tu médico sobre tus otras afecciones de salud y los medicamentos que estás
tomando.
Si otro médico ha empezado a administrarte medicamentos, es importante que le informes
sobre tu terapia para el VIH. Esto permitirá que el médico se asegure de que no haya
interacciones entre los medicamentos.
Respuesta al tratamiento
Tu médico controlará tu carga viral y tus conteos de linfocitos T CD4 para determinar tu
respuesta al tratamiento contra el VIH. Estos serán revisados inicialmente a las dos y
cuatro semanas, y luego cada tres o seis meses.
El tratamiento debería reducir tu carga viral para que sea indetectable en la sangre. Esto
no significa que el VIH ya no está presente. Aunque no se encuentre en la sangre,
el VIH sigue estando presente en otros lugares del cuerpo, como en los ganglios linfáticos
y los órganos internos.
pie diabético
l pie diabético es una ulceración de los tejidos que forman el pie en pacientes
con Diabetes Mellitus. Aparece cuando los niveles de glucosa en sangre son inadecuados
y se convierte en úlcera cuando no ha sido bien tratado de forma precoz, por lo que es
muy importante que se vigilen los pies de las personas con diabetes. Puede aparecer en,
al menos, un 20% de las personas diabéticas.
Es una de las diferentes complicaciones que pueden tener las personas diabéticas.
La neuropatía diabética, de hecho, es el primer factor de inicio de la úlcera (junto con
pequeños traumatismos y deformidades del pie). Las ulceraciones del pie diabético
normalmente se infectan fácilmente y esto, junto con problemas de circulación y
afectación de nervios y vasos sanguíneos, aporta menor sangre a los tejidos, pudiendo
conllevar gangrena. Esto puede provocar la necesitad de amputar, en casos extremos.
Síntomas de pie diabético
El síntoma principal del pie diabético es la aparición de heridas y úlceras en el pie, cosa
que hay que controlar y cuidar especialmente. Además de esto, los síntomas habituales
del pie diabético son:
Hormigueos y calambres
Ausencia de sensibilidad en los pies
Conversión de las heridas en úlceras
El riesgo más importante para los pacientes diabéticos es la disminución de la
sensibilidad y que haya mala circulación en el pie. Esto puede derivar en que se
formen úlceras (algunas graves), lo que será la principal causa de posibles amputaciones.
La mayoría de heridas son causadas porque se da una disminución de la sensibilidad en
el pie, y suelen aparecer en la planta de este o en zonas cercanas al hueso (nudillos y
dedos, sobre todo). Por lo tanto, si un paciente diabético ve que tiene una úlcera debe
acudir de inmediato al especialista.
Pruebas médicas para el pie diabético
Se recomienda realizar una exploración de los pies de todo paciente diabético para
detectar una polineuropatía. Esto debe hacerse una vez al año o de manera más
frecuente si la persona suele sufrir frecuentemente heridas o úlceras. La exploración del
pie diabético debe basarse en una serie de medidas. Así, el especialista deberá estudiar
los siguientes parámetros:
Pérdida de sensibilidad.
Deformidades del pie.
Hallux valgus.
Dedos en martillo o garra.
Aspecto y posibles alteraciones en el pie, como grietas, heridas, úlceras, piel seca,
eccema o micosis.
Aumento de la presión en la planta del pie por callosidades o eritema.
Enfermedad periférica vascular arteriosclerótica.
Análisis de las uñas de los pies: onicomicosis (hongos en las uñas de los pies), cómo
están cortadas las uñas (debe ser en línea recta).
causas del pie diabético
El pie diabético aparece cuando los niveles de glucosa en sangre son inadecuados, así
como otros factores que suelen darse en muchos pacientes diabéticos (hipertensión
arterial, hipercolesterolemia…). Todo esto provoca daños en los vasos sanguíneos y en
los nervios, que puede provocar complicaciones en las extremidades inferiores.
Hay varios factores que pueden incidir en el pie diabético. Básicamente son:
la neuropatía periférica, la enfermedad vascular periférica y la inmunoopatía.
Así, la neuropatía periférica es la causa más importante del pie diabético. Afecta a los
nervios sensoriales (altera la sensibilidad periférica ante estímulos dolorosos) y también
los motores, atrofiando los músculos del pie (deformándolo), provocando dedos en
martillo, hallux valgus o dedos en garra. También se añade aquí la neuropatía autonómica
que, al provocar una disminución de la sudoración, da lugar a una piel seca,
hiperqueratosis o durezas y grietas.
La enfermedad vascular periférica en personas diabéticas se manifiesta con lesiones
arterioescleróticas en varias regiones arteriales. De esta forma, las arterias de las
extremidades inferiores más afectadas son las tibiales y femoral profunda. Otra
característica es la calcificación que se produce en la capa media arterial, que no
obstruyen, pero sí producen alteraciones.
Por otra parte, la microangiopatía diabética es otro factor determinante en la isquemia del
pie diabético. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que no es obstructiva
pero sí funcional, por lo que puede favorecer la infección, pero no es determinante en la
isquemia de la extremidad que se ve afectada.
Respecto a la inmunopatía del paciente con diabetes, se refiere a la alteración de la
función leucocitaria, como consecuencia de hiperglucemia. Esto favorece la infección de
las úlceras.
Valoración de la herida
Cualquier lesión en el pie diabético tiende a cronificarse. Se necesita un abordaje
multidisciplinar e integral que tengan en cuenta los siguientes aspectos:
Se eliminarán o se corregirán las causas de la lesión: descarga y redistribución del peso,
eliminación de callosidades, restablecimiento flujo sanguíneo.
Cuidados locales de la herida: el abordaje se centrará en eliminar el tejido no viable y
conseguir un lecho bien vascularizado que favorezca la cicatrización.
Control de la infección.
Hay que identificar y optimizar los factores sistémicos, locales y extrínsecos que pueden
contribuir a la cicatrización (nivel de la evidencia IV). También hay que modificar los
factores y cofactores sistémicos que pueden interferir en la cicatrización o influir en ella
(nivel de la evidencia IV).
Valoración de la úlcera
Diagnóstico etiolóxico de la lesión: exploración neurológica, vascular y biomecánica para
definir la causa de la lesión (neuropática, isquémica, neuro isquémica).
Localización, aspecto y estado de la piel y anexos del pie.
Tamaño de la lesión.
Exsudado: presencia y características.
Lecho ulceroso: tipo de tejido.
Piel perilesional: características.
Signos de infección.
Clasificación de la úlcera: escala Wagner o Texas.
Dispositivos de descarga
Para conseguir la curación de la úlcera es necesario eliminar la causa que la produce, es
decir, el exceso de roce o presión. El pie debe ser descargado ya que la presión impide la
cicatrización y contribuye a la extensión a planos más profundos. Hay que garantizar la
redistribución de la presión en este tipo de pacientes (nivel de evidencia IIa).
Los dispositivos ortopédicos temporales de descarga más utilizados son los fieltros,
calzado poscirúrxico, férulas y botas, orteses plantar y calzado terapéutico.
También existen las orteses de silicona utilizadas para protección y descarga en caso de
deformidad digital y en caso alguno metatarsal.
Las férulas de contacto total son los dispositivos de elección para disminuir la presión
plantar en diabéticos con úlceras del pie no infectadas y no isquémicas (recomendación
La). Las férulas de fibra de vidrio fijas son una alternativa a las férulas de contacto total,
ya que requieren menos tiempo y personal técnico (recomendación B).
Habitualmente, los métodos de descarga están poco implantados debido a la dificultad
para acceder a ellos, no estar subvencionados y carecer de podólogos de forma
generalizada en el sistema sanitario público.
Tratamiento local
La úlcera de pie diabético se caracteriza por una disfunción celular y un desequilibrio
bioquímico, cuya principal manifestación es la presencia de una serie de barreras
mecánicas que retrasan el proceso normal de cicatrización. Estas barreras son
principalmente la presencia de tejido necrótico y esfácelos, el desequilibrio bacteriano y la
alteración de los niveles de exsudado y su composición.
Las heridas con mayor potencial para cicatrizar a un ritmo óptimo requieren cuidados
locales que abarquen desbridamento, control de la infección y equilibrio de la humedad
(nivel de la evidencia Ia-III).
Limpieza de la herida
Debe realizarse al inicio de cada cura e incluirá todo el entorno de la herida.
Se recomienda el uso de solución salina isotónica, la una presión adecuada que permita
lo arrastre mecánico del tejido no viable, sin dañar el lecho de la herida.
Como norma general, no se recomienda el uso de antisépticos; la povidona iodada se
puede usar para conservar la zona aséptica, en el caso de necroses distais, con el fin de
secarlas en espera de una amputación o en las fases de epitelización.
Se aplicará antisepsia previa al procedimiento cortante y posdesbridamento para disminuir
el riesgo de bacteriemias. Finalmente se limpiará la herida de restos del antiséptico con
solución salina.
Desbridamento
El desbridamento desempeña diversas funciones: elimina el tejido necrótico y los calos,
reduce la presión, permite el examen completo del alcance de la herida, facilita el drenaje
y estimula la cicatrización.
El desbridamento está indicado en los casos en los que existe acumulación de callos,
escarificación, tejido fibroso o tejido no viable evidente. Con todo, es importante lograr el
equilibrio adecuado en cuanto a la cantidad de tejido retirado. Si se retira demasiado
tejido, se prolonga el proceso de curación, mientras que, si no se retira lo suficiente,
persistirá el estado crónico.
La úlcera más frecuente es la neuropática plantar; se encuentra rodeada de uno callo peri
ulceroso que hay que eliminar. Si la piel se encuentra despegada, la retiraremos con un
bisturí y mantendremos las más estrictas normas de asepsia. Si durante lo desbridamento
aparece exsudado purulento, tomaremos muestras para cultivo y antibiograma (a ser
posible, se recogerá una muestra tisular del tejido infectado, en vez de tomarlo mediante
torunda). Si durante lo desbridamento se palpara hueso, la osteomielitis está casi
asegurada. El desbridamento en el pie neuro isquémico se hará a diario ya que al estar el
riego muy comprometido a las 24 horas casi seguro que habrá otra vez tejido
desvitalizado o necrótico en las zonas distais.
Según el estado general del paciente y de la clase del tejido, la técnica de desbridamento
que se realizará será:
Desbridamento cortante: mediante la utilización de bisturí o tijeras, se precisa de
consentimiento informado por parte del paciente o familiar.
Desbridamento enzimático: utilización de enzimas exógenas en la herida para eliminar
el tejido muerto, como la colagenasa o productos similares.
Desbridamento autolítico: los apósitos de cura en ambiente húmedo (CAH) favorecen el
desbridamento natural del organismo.
Control de la infección
La infección supone una amenaza para el pie diabético, ya que los pacientes de alto
riesgo están inmunocomprometidos, mientras que aquellos con un mal control metabólico
presentan una función leucocitaria afectada. En la mayoría de los casos que acaban en
una amputación mayor hay infección. Todo pie diabético debe ser examinado para valorar
la presencia de infección (recomendación D).
Los estafilococos y los estreptococos son los patógenos más habituales, aunque pueden
observarse organismos anaeróbicos y gramnegativos y la infección suele ser
polimicrobiana.
Se aumenta la carga bacteriana, puede producirse un incremento en el exsudado la
medida que se desarrolla la infección clínica. Los signos de inflamación e infección están
ausentes o aparecen reducidos en muchos pacientes diabéticos, por ejemplo, en los que
carecen de la sensación de dolor protector o tienen un malo riego sanguíneo en el pie, y
pueden quedar ocultos en pacientes con una neuropatía anatómica grave.
Infecciones que no amenazan ala extremidad
Las infecciones que no amenazan a la extremidad pueden proceder de pequeñas heridas
de punción, arañazos, traumatismos en las uñas o fisuras en los talones. Se puede utilizar
antimicrobianos tópicos para reducir la carga bacteriana en infecciones superficiales. En
cualquier caso y ante el diagnóstico de una infección aunque sea leve debe indicarse el
uso de antibióticos en un primer momento de forma empírica y después guiada por el
resultado de un cultivo de tejido.
Existen diversas preparaciones de yodo y plata que son seguras, eficaces y económicas:
• Las formulaciones de yodo de liberación lenta son antisépticos útiles que no interfieren
en la curación, y se han utilizado en úlceras del pie diabético.
• Los compuestos a base de plata se aplican en forma de sulfadiazina argéntica o pueden
impregnarse en apósitos. In vitro, la plata es eficaz contra el Staphylococcus áureas,
incluido el Staphylococcus áureas resistente a la meticulosa (MRSA), y contra
Pseudomonas sp.
• La mupirocina actúa contra las infecciones causadas por bacterias gram positivas,
incluido el MRSA. Su utilización debe limitarse a 10 días y no debe utilizarse como
profiláctico, debido al riesgo de desarrollo de resistencias bacterianas.
Si la herida sigue sin cicatrizar y existe evidencia de que aumenta la carga bacteriana
superficial o se retrasa la cicatrización sin que haya evidencia de infección profunda, se
utilizan antimicrobianos locales con desbridamiento y equilibrio de la humedad. En caso
de evidencia de infección de heridas profundas, es razonable plantearse el uso de
antibióticos sistémicos.
CELULITIS Y OSTEOMIELITIS
Causas
La pancreatitis aparece cuando las enzimas digestivas se activan cuando todavía se
encuentran en el páncreas, lo que irrita las células del páncreas y causa inflamación.
Tras repetidos episodios de pancreatitis aguda, puede dañarse el páncreas y producirse
una pancreatitis crónica. Se puede formar tejido cicatricial en el páncreas y provocar una
pérdida funcional. Una actividad pancreática deficiente puede causar problemas
digestivos y diabetes.
Las condiciones que pueden desencadenar una pancreatitis comprenden:
Cirugía abdominal
Alcoholismo
Ciertos medicamentos
Fibrosis quística
Cálculos biliares
Niveles altos de calcio en la sangre (hipercalcemia), que pueden ser causados por
glándulas paratiroides hiperactivas (hiperparatiroidismo)
Niveles altos de triglicéridos en la sangre (hipertrigliceridemia)
Infección
Lesión en el abdomen
Obesidad
Cáncer de páncreas
La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, un procedimiento utilizado para tratar
cálculos biliares, también puede provocar pancreatitis.
A veces, no se detecta la causa de la pancreatitis.
Factores de riesgo
Los factores que incrementan tu riesgo de pancreatitis incluyen los siguientes:
Consumo excesivo de alcohol. Las investigaciones muestran que los consumidores de
alcohol en exceso (personas que consumen de cuatro a cinco bebidas al día) tienen un
mayor riesgo de pancreatitis.
Tabaquismo. Los fumadores son en promedio tres veces más propensos a desarrollar
pancreatitis crónica, en comparación con los no fumadores. La buena noticia es que dejar
de fumar reduce tu riesgo a la mitad.
Obesidad. Es más probable que te dé pancreatitis si eres obeso.
Antecedentes familiares de pancreatitis. El papel de la genética se está reconociendo
cada vez más en la pancreatitis crónica. Si tienes familiares que presentan la afección, tus
probabilidades aumentan, especialmente cuando esto se combina con otros factores de
riesgo.
Complicaciones
La pancreatitis puede provocar complicaciones graves como las siguientes:
Pseudoquistes. La pancreatitis aguda puede provocar que los líquidos y residuos se
acumulen en bolsas similares a quistes en el páncreas. Un pseudoquiste grande que se
rompe puede provocar complicaciones como sangrado interno e infección.
Infección. La pancreatitis aguda puede hacer que tu páncreas sea vulnerable a las
bacterias y a la infección. Las pancreatitis son graves y requieren tratamiento intensivo,
como una cirugía, para quitar el tejido infectado.
Insuficiencia renal. La pancreatitis aguda puede provocar insuficiencia renal que se
puede tratar con diálisis si la insuficiencia renal es grave y persistente.
Problemas respiratorios. La pancreatitis aguda puede ocasionar cambios químicos en el
cuerpo que afectan el funcionamiento de los pulmones, lo cual hace que el nivel de
oxígeno en la sangre disminuya a niveles peligrosamente bajos.
Diabetes. El daño a las células que producen insulina en el páncreas por la pancreatitis
crónica puede provocar diabetes, una enfermedad que afecta la manera en que tu cuerpo
usa la glucemia.
Desnutrición. Tanto la pancreatitis aguda como la crónica pueden provocar que el
páncreas produzca menos enzimas necesarias para descomponer y procesar nutrientes
de los alimentos que ingieres. Esto puede provocar desnutrición, diarrea y pérdida de
peso, aunque sigas consumiendo los mismos alimentos o la misma cantidad de alimentos.
Cáncer de páncreas. La inflamación del páncreas durante mucho tiempo causada por la
pancreatitis crónica es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de páncreas.
Tratamientos
Los tratamientos iniciales en el hospital pueden comprender lo siguiente:
Ayuno. Dejarás de comer por unos días en el hospital para permitir que el páncreas se
recupere.
Una vez que la inflamación del páncreas esté controlada, podrás comenzar a beber
líquidos claros y comer alimentos suaves. Con el tiempo, podrás regresar a tu
alimentación normal.
Si la pancreatitis persiste y todavía sientes dolor al comer, tu médico podría recomendar
una sonda de alimentación para que recibas la nutrición necesaria.
Analgésicos. La pancreatitis podría causar dolor intenso. El equipo de atención médica te
dará medicamentos para ayudar a controlar el dolor.
Líquidos intravenosos. Mientras el organismo invierte energía y líquidos en reparar el
páncreas, es posible que te deshidrates. Por tal motivo, recibirás una cantidad de líquido
adicional a través de una vena en el brazo durante tu estancia hospitalaria.
Una vez que la pancreatitis esté bajo control, tu equipo de atención médica puede tratar la
causa de fondo de esta enfermedad. Dependiendo de la causa de la pancreatitis, el
tratamiento puede consistir en lo siguiente:
Procedimientos para eliminar las obstrucciones del conducto colédoco. La
pancreatitis causada por un conducto colédoco bloqueado o estrechado puede requerir
procedimientos para abrir o ensanchar el conducto colédoco.
Un procedimiento llamado "colangiopancreatografía retrógrada endoscópica" emplea un
tubo largo con una cámara en el extremo para examinar el páncreas y las vías biliares. El
tubo se pasa a través de la garganta y la cámara envía imágenes del aparato digestivo a
un monitor.
La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica puede ayudar a diagnosticar
problemas en el conducto colédoco y en el conducto pancreático y a realizar correcciones.
En algunas personas, particularmente los adultos mayores, la colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica también puede causar pancreatitis aguda.
Cirugía de vesícula. Si la causa de la pancreatitis son cálculos biliares, el médico podría
recomendarte someterte a una cirugía para extraer la vesícula (colecistectomía).
Cirugía de páncreas. Puede ser necesario practicar una cirugía para drenar el líquido del
páncreas o para eliminar el tejido enfermo.
Tratamiento del alcoholismo. Beber varias bebidas alcohólicas por día durante muchos
años puede causar pancreatitis. Si esta es la causa de la pancreatitis, el médico podría
recomendarte ingresar a un programa de tratamiento del alcoholismo. Continuar bebiendo
alcohol podría empeorar la enfermedad y provocar complicaciones graves.
Tratamientos adicionales para la pancreatitis crónica
Según tu situación, la pancreatitis crónica puede requerir tratamientos adicionales,
incluidos los siguientes:
Tratamiento para el dolor. La pancreatitis crónica puede provocar un dolor abdominal
persistente. Tu médico puede recomendarte medicamentos para controlar el dolor y
puede derivarte a un especialista en dolor.
El dolor intenso puede aliviarse con opciones como una ecografía endoscópica o una
cirugía para bloquear los nervios que envían señales de dolor desde el páncreas al
cerebro.
Enzimas para mejorar la digestión. Los suplementos de enzimas pancreáticas pueden
ayudar a tu cuerpo a descomponer y procesar los nutrientes provenientes de los
alimentos que ingieres. Las enzimas pancreáticas se toman con cada comida.
Cambios en tu dieta. Es posible que tu médico te derive a un dietista; este último puede
ayudarte a planificar comidas con bajo contenido de grasa y alto contenido de nutrientes.
Apendicitis
La apendicitis es una inflamación del apéndice, una bolsa en forma de dedo que se
proyecta desde el colon en el lado inferior derecho del abdomen.
La apendicitis provoca dolor en el abdomen bajo derecho. Sin embargo, en la mayoría de
las personas, el dolor comienza alrededor del ombligo y luego se desplaza. A medida que
la inflamación empeora, el dolor de apendicitis por lo general se incrementa y finalmente
se hace intenso.
Aunque cualquiera puede tener apendicitis, lo más frecuente es que ocurra en personas
entre los 10 y 30 años de edad. El tratamiento estándar es la extirpación quirúrgica del
apéndice
Síntomas
Los signos y síntomas de la apendicitis pueden comprender:
Dolor repentino que comienza en el lado derecho de la parte inferior del abdomen
Dolor repentino que comienza alrededor del ombligo y, a menudo, se desplaza hacia la
parte inferior derecha del abdomen
Dolor que empeora cuando toses, caminas o realizas otros movimientos bruscos
Náuseas y vómitos
Pérdida de apetito
Fiebre ligera que puede empeorar a medida que la enfermedad avanza
Estreñimiento o diarrea
Hinchazón abdominal
Flatulencia
El lugar donde sientes dolor puede variar, dependiendo de tu edad y la posición del
apéndice. Durante el embarazo, el dolor parecería provenir de la parte superior del
abdomen porque el apéndice se encuentra más alto durante el embarazo.
Causas
La causa probable de la apendicitis es una obstrucción en el recubrimiento del apéndice
que da como resultado una infección. Las bacterias se multiplican rápidamente y hacen
que el apéndice se inflame, se hinche y se llene de pus. Si no se trata inmediatamente, el
apéndice puede romperse.
Complicaciones
La apendicitis puede causar complicaciones graves, por ejemplo:
La perforación del apéndice. Esto puede causar que la infección se esparza por el
abdomen (peritonitis). Esta enfermedad puede poner en riesgo la vida y es necesario
hacer una cirugía de inmediato para extraer el apéndice y limpiar la cavidad abdominal.
Una acumulación de pus que se forma en el abdomen. Si el apéndice se revienta, es
posible que se cree una acumulación de infección (absceso). En la mayoría de los casos,
el cirujano drena el absceso introduciendo un tubo a través de la pared abdominal hasta el
absceso. El tubo se deja colocado durante aproximadamente dos semanas y el paciente
recibe antibióticos para combatir la infección.
Una vez que se elimina la infección, se hace una cirugía para extraer el apéndice. En
algunos casos, se drena el absceso y el apéndice se extrae de inmediato.
Tratamiento
El tratamiento para la apendicitis generalmente implica una cirugía para extraer el
apéndice inflamado. Antes de la cirugía, se te puede administrar una dosis de antibióticos
para tratar la infección.
Cirugía para extraer el apéndice (apendicectomía)
La apendicectomía puede realizarse como una cirugía abierta, haciendo una incisión en el
abdomen de 2 a 4 pulgadas (de 5 a 10 cm) de largo aproximadamente (laparotomía). O
bien, la cirugía puede realizarse a través de unas incisiones pequeñas en el abdomen
(cirugía laparoscópica). Durante una apendicectomía laparoscópica, el cirujano inserta
instrumentos quirúrgicos especiales y una videocámara en el abdomen para extraer el
apéndice.
En general, la cirugía laparoscópica te permite recuperarte más rápido y sanar con menos
dolor y cicatrices. Puede ser mejor para los adultos mayores y las personas con obesidad.
Sin embargo, la cirugía laparoscópica no es adecuada para todos. Si el apéndice se
perforó y la infección se extendió más allá del apéndice o si tienes un absceso, es posible
que necesites una apendicectomía abierta, la cual permite al cirujano limpiar la cavidad
abdominal.
Ten en cuenta que es probable que pases uno o dos días en el hospital después de la
apendicectomía.
Drenar un absceso antes de una cirugía de apéndice
Si el apéndice se reventó y se formó un absceso alrededor de él, se puede drenar el
absceso insertando un tubo a través de la piel. La apendicectomía puede realizarse varias
semanas después de haber controlado la infección.
Accidente cerebrovascular
Factores de riesgo
Muchos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Los
factores de riesgo de accidente cerebrovascular potencialmente tratables incluyen:
Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida
Tener sobrepeso u obesidad
Inactividad física
Beber en exceso o darse atracones de bebida
Uso de drogas ilegales como la cocaína y la metanfetamina
Factores de riesgo médicos
Presión arterial alta
Fumar cigarrillos o exposición al humo de segunda mano
Colesterol alto
Diabetes
Apnea obstructiva del sueño
Enfermedad cardiovascular, incluidos insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección
cardíaca o ritmo cardíaco anormal, como fibrilación auricular
Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o
accidente isquémico transitorio
Infección por COVID-19
Otros factores asociados con un riesgo más alto de accidente cerebrovascular incluyen:
Edad: Las personas de 55 años de edad o mayores tienen un riesgo más alto de
accidente cerebrovascular que las personas más jóvenes.
Raza: Los afroamericanos tienen un riesgo más alto de accidente cerebrovascular que las
personas de otras razas.
Sexo: Los hombres tienen un riesgo más alto de accidente cerebrovascular que las
mujeres. Las mujeres generalmente son mayores cuando tienen accidentes
cerebrovasculares y tienen más probabilidades de morir de ellos que los hombres.
Hormonas: El uso de píldoras anticonceptivas o terapias hormonales que incluyen
estrógeno aumenta el riesgo.
Complicaciones
Un accidente cerebrovascular a veces puede causar discapacidades temporales o
permanentes, según cuánto tiempo el cerebro carece de flujo sanguíneo y qué parte fue
afectada. Las complicaciones pueden ser las siguientes:
Parálisis o pérdida del movimiento muscular. Puedes quedar paralizado de un lado del
cuerpo o perder el control de ciertos músculos, como los de un lado de la cara o de un
brazo.
Dificultad para hablar o tragar. Un accidente cerebrovascular puede afectar el control de
los músculos de la boca y la garganta, dificultando que puedas hablar con claridad, tragar
o comer. También puedes tener dificultad con el lenguaje, incluido hablar o entender el
habla, leer o escribir.
Pérdida de memoria o dificultades para pensar. Muchas personas que han tenido
accidentes cerebrovasculares experimentan algo de pérdida de memoria. Otras pueden
tener dificultades para pensar, razonar, opinar y comprender conceptos.
Problemas emocionales. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares
pueden tener más dificultad para controlar sus emociones o pueden sufrir depresión.
Dolor. Se puede presentar dolor, entumecimiento u otras sensaciones inusuales en las
partes del cuerpo afectadas por el accidente cerebrovascular. Por ejemplo, si un
accidente cerebrovascular hace que pierdas la sensibilidad en el brazo izquierdo, puedes
desarrollar una sensación de hormigueo incómoda en ese brazo.
Cambios en la conducta y en la capacidad de cuidado personal. Las personas que
han tenido accidentes cerebrovasculares pueden volverse más retraídas. Es posible que
necesiten ayuda con el aseo personal y las tareas diarias.
Prevención
Conocer tus factores de riesgo de accidente cerebrovascular, seguir las recomendaciones
de tu médico y adoptar un estilo de vida saludable son los mejores pasos que puedes
tomar para prevenir esta afección. Si has tenido un accidente cerebrovascular o un ataque
isquémico transitorio (AIT), estas medidas podrían ayudar a prevenir otro accidente
cerebrovascular. Los cuidados de seguimiento que recibas en el hospital y después
también pueden jugar un papel.
Muchas estrategias de prevención de accidentes cerebrovasculares son las mismas que
las estrategias de prevención de enfermedades cardíacas. En general, las
recomendaciones para un estilo de vida saludable incluyen:
Controlar la presión arterial alta (hipertensión). Esta es una de las cosas más
importantes que puedes hacer para reducir tu riesgo de accidente cerebrovascular. Si has
tenido un accidente cerebrovascular, bajar tu presión arterial puede ayudar a prevenir
un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular posteriores. Con
frecuencia, se utilizan cambios en el estilo de vida y medicamentos saludables para tratar
la hipertensión arterial.
Reducir la cantidad de colesterol y grasas saturadas en tu dieta. Comer menos
colesterol y grasas, especialmente grasas saturadas y grasas trans, puede reducir la
acumulación en tus arterias. Si no puedes controlar tu colesterol solo a través de cambios
en la dieta, tu médico te puede recetar un medicamento para bajar el colesterol.
Dejar de fumar. Fumar aumenta el riesgo de apoplejía para fumadores y no fumadores
expuestos al humo de segunda mano. Dejar de fumar reduce el riesgo de sufrir un
accidente cerebrovascular.
Controlar la diabetes. La dieta, el ejercicio y la pérdida de peso pueden ayudarte a
mantener tu nivel de glucosa sanguínea dentro de un rango saludable. Si los factores del
estilo de vida no parecen ser suficientes para controlar tu diabetes, tu médico puede
recetarte medicamentos para la diabetes.
Mantener un peso saludable. El sobrepeso contribuye a otros factores de riesgo de
accidente cerebrovascular, como la presión arterial alta, las enfermedades
cardiovasculares y la diabetes.
Consumir una dieta rica en frutas y verduras. Una dieta que contenga cinco o más
porciones diarias de frutas o verduras puede reducir tu riesgo de accidente
cerebrovascular. La dieta mediterránea, que hace hincapié en el aceite de oliva, las frutas,
las nueces, las verduras y los cereales integrales, puede ser útil.
Hacer ejercicio en forma regular. El ejercicio aeróbico reduce tu riesgo de accidente
cerebrovascular en muchas maneras. El ejercicio puede reducir tu presión arterial,
aumentar tus niveles de colesterol bueno y mejorar la salud general de tus vasos
sanguíneos y tu corazón. También te ayuda a perder peso, controlar la diabetes y reducir
el estrés. Haz gradualmente hasta por lo menos 30 minutos de actividad física moderada,
como caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta la mayoría de los días de la semana, si
no en todos.
Beber alcohol con moderación, si es que lo haces. El consumo excesivo de alcohol
aumenta el riesgo de hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares isquémicos y
hemorrágicos. El alcohol también puede interactuar con otros medicamentos que estés
tomando. Sin embargo, beber cantidades pequeñas a moderadas de alcohol, como una
bebida al día, puede ayudar a prevenir el accidente cerebrovascular isquémico y disminuir
la tendencia a la coagulación de la sangre. Habla con tu médico acerca de lo que es
apropiado para ti.
Tratar la apnea obstructiva del sueño (AOS). El médico puede recomendar un estudio
del sueño si tienes síntomas de apnea obstructiva del sueño, un trastorno del sueño que
hace que dejes de respirar por períodos cortos repetidamente mientras duermes. El
tratamiento para la apnea obstructiva del sueño incluye un dispositivo que administra
presión positiva en las vías respiratorias a través de una máscara para mantenerlas
abiertas mientras duermes.
Evitar las drogas ilegales. Ciertas drogas callejeras, como la cocaína y la
metanfetamina, son factores de riesgo establecidos para un accidente isquémico
transitorio o un accidente cerebrovascular.
Medicamentos preventivos
Si has tenido un accidente cerebrovascular isquémico o un accidente isquémico
transitorio, el médico puede recomendar medicamentos para ayudar a reducir el riesgo de
sufrir otro accidente cerebrovascular. Estos incluyen:
Medicamentos antiplaquetarios. Las plaquetas son células en la sangre que forman
coágulos. Los medicamentos antiplaquetarios hacen que estas células sean menos
pegajosas y menos propensas a coagularse. El medicamento antiplaquetario más
comúnmente utilizado es la aspirina. Tu médico te puede ayudar a determinar la dosis
correcta de aspirina para ti.
Tu médico también podría prescribirte Aggrenox, una combinación de aspirina en dosis
bajas y el medicamento antiplaquetario dipiridamol para reducir el riesgo de coagulación
de la sangre. Después de un accidente isquémico transitorio o un accidente
cerebrovascular menor, el médico puede administrarte aspirina y un fármaco
antiplaquetario como clopidogrel (Plavix) durante un tiempo para reducir el riesgo de otro
accidente cerebrovascular. Si no puedes tomar aspirina, tu médico puede prescribir
clopidogrel solo.
Anticoagulantes. Estos medicamentos reducen la coagulación de la sangre. La heparina
es de acción rápida y se puede utilizar a corto plazo en el hospital.
La Warfarina de acción más lenta (Coumadin, Jantoven) se puede usar a largo plazo. La
Warfarina es un medicamento poderoso para anti coagular la sangre, por lo que deberás
tomarla exactamente como se indica y estar atento a los efectos secundarios. También
necesitarás hacerte análisis de sangre regulares para controlar los efectos de la
Warfarina.
Existen varios medicamentos anticoagulantes más nuevos para prevenir los accidentes
cerebrovasculares en personas que tienen un alto riesgo. Estos medicamentos incluyen
dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (Xarelto), apixabán (Eliquis) y edoxabán (Savaysa).
Son de acción más corta que la Warfarina y por lo general no requieren exámenes de
sangre regulares ni monitoreo por parte de tu médico. Estos medicamentos también se
asocian con un menor riesgo de complicaciones hemorrágicas.
Diagnóstico
Las cosas pasarán muy rápido una vez que llegues al hospital, mientras tu equipo de
emergencia trata de determinar qué tipo de derrame cerebral estás teniendo. Esto
significa que te harán una tomografía computarizada u otra prueba de imágenes poco
después de tu llegada. Los médicos también necesitan descartar otras causas posibles de
tus síntomas, como un tumor cerebral o una reacción a un medicamento.
Algunas de las pruebas que te pueden hacer incluyen:
Exploración física. Tu médico te hará una serie de pruebas con las que estás
familiarizado, tales como escuchar tu corazón y revisar tu presión arterial. También se te
realizará un examen neurológico para ver cómo un posible accidente cerebrovascular está
afectando tu sistema nervioso.
Análisis de sangre. Te pueden hacer varios exámenes de sangre, incluidos exámenes
para verificar qué tan rápido coagula tu sangre, si tu nivel de glucosa sanguínea es
demasiado alto o bajo, y si tienes una infección.
Exploración por tomografía computarizada. Una tomografía computarizada utiliza una
serie de radiografías para crear una imagen detallada de tu cerebro. Una tomografía
computarizada puede mostrar sangrado en el cerebro, un accidente cerebrovascular
isquémico, un tumor u otras afecciones. Los médicos pueden inyectar una sustancia de
contraste en el torrente sanguíneo para observar los vasos sanguíneos del cuello y el
cerebro con mayor detalle (angiografía por tomografía computarizada).
Imágenes por resonancia magnética. Una resonancia magnética utiliza ondas de radio
poderosas e imanes para crear una imagen detallada del cerebro. Una resonancia
magnética puede detectar tejido cerebral dañado por un accidente cerebrovascular
isquémico y por hemorragias cerebrales. El médico puede inyectar una sustancia de
contraste en un vaso sanguíneo para observar las arterias y venas, y resaltar el flujo
sanguíneo (angiografía por resonancia magnética o venografía por resonancia
magnética).
Ecografía de la carótida. En este examen, las ondas sonoras crean imágenes detalladas
del interior de las arterias carótidas en el cuello. Este examen muestra acumulación de
depósitos de grasa (placas) y flujo sanguíneo en las arterias carótidas.
Angiografía cerebral. En esta prueba poco común, el médico inserta un tubo delgado y
flexible (sonda) a través de una pequeña incisión, generalmente en la ingle, y la guía a
través de las arterias principales hasta la carótida o la arteria vertebral. Luego, el médico
inyecta una sustancia de contraste en los vasos sanguíneos para hacerlos visibles
mediante imágenes de radiografías. Este procedimiento proporciona una visión detallada
de las arterias del cerebro y el cuello.
Ecocardiografía. Una ecocardiografía utiliza ondas sonoras para crear imágenes
detalladas de tu corazón. Una ecocardiografía puede encontrar una fuente de coágulos en
tu corazón que pueden haber viajado desde tu corazón hasta tu cerebro y provocado tu
accidente cerebrovascular.
Tratamiento
El tratamiento de emergencia para el accidente cerebrovascular depende de si estás
teniendo un accidente cerebrovascular isquémico o un accidente cerebrovascular que
implique sangrado dentro del cerebro (hemorrágico).
Accidente cerebrovascular isquémico
Para tratar un accidente cerebrovascular isquémico, los médicos deben restablecer
rápidamente el flujo sanguíneo al cerebro. Esto se puede hacer con:
Medicamentos de emergencia por vía intravenosa. La terapia con medicamentos que
pueden disolver un coágulo debe administrarse dentro de las 4,5 horas a partir del
momento en que se iniciaron los síntomas, si se administra por vía intravenosa. Cuanto
antes se administren estos medicamentos, mejor. El tratamiento rápido no solo mejora las
posibilidades de supervivencia, sino que también puede reducir las complicaciones.
Una inyección intravenosa de activador tisular recombinante del plasminógeno (tPA, por
sus siglas en inglés), también llamado alteplasa (Activase), es el tratamiento de referencia
para el accidente cerebrovascular isquémico. Por lo general, se aplica una inyección
de tPA a través de una vena del brazo durante las primeras tres horas. Algunas veces,
el tPA se puede administrar hasta 4,5 horas después de que los síntomas del derrame
cerebral comenzaron.
Este medicamento restablece el flujo de la sangre al disolver el coágulo sanguíneo que
causa el accidente cerebrovascular. Al eliminar rápidamente la causa del accidente
cerebrovascular, puede ayudar a que las personas se recuperen más completamente de
un accidente de este tipo. Tu médico considerará ciertos riesgos, como el sangrado
potencial en el cerebro, para determinar si el tPA es apropiado para ti.
Procedimientos endovasculares de emergencia. Los médicos a veces tratan los
accidentes cerebrovasculares isquémicos directamente dentro del vaso sanguíneo
bloqueado. Se ha demostrado que el tratamiento endovascular mejora significativamente
los resultados y reduce la discapacidad a largo plazo después del accidente
cerebrovascular isquémico. Estos procedimientos deben realizarse lo antes posible:
Medicamentos administrados directamente en el cerebro. Los médicos insertan un
tubo largo y delgado (catéter) a través de una arteria de la ingle y lo llevan hasta el
cerebro para administrar el tPA directamente donde se está produciendo el accidente
cerebrovascular. El margen de tiempo para este tratamiento es algo más largo que para
el tPA inyectado, pero sigue siendo limitado.
Extracción del coágulo con un recuperador de estent. Los médicos pueden usar un
dispositivo conectado a un catéter para extraer directamente el coágulo del vaso
sanguíneo bloqueado en el cerebro. Este procedimiento es particularmente beneficioso
para las personas con coágulos grandes que no se pueden disolver completamente
con tPA. Este procedimiento a menudo se realiza en combinación con el tPA inyectado.
El margen de tiempo en el que se pueden considerar estos procedimientos se ha ido
ampliando debido a la nueva tecnología de imagenología. Los médicos pueden pedir
exámenes imagenológicos de perfusión (realizados con tomografía
computarizada o resonancia magnética) para que ayuden a determinar qué tan probable
es que alguien pueda beneficiarse de la terapia endovascular.
Otros procedimientos
Para disminuir el riesgo de sufrir otro accidente cerebrovascular o un ataque isquémico
transitorio, el médico puede recomendar un procedimiento para abrir una arteria que se
haya estrechado debido a una placa. Las opciones varían según tu situación, pero
incluyen:
Endarterectomía carotídea. Las arterias carótidas son los vasos sanguíneos que corren
a lo largo de cada lado del cuello y que suministran sangre al cerebro (arterias carótidas).
Esta cirugía quita la placa que bloquea una arteria carótida y puede reducir tu riesgo de
apoplejía isquémica. Una endarterectomía carotídea también implica riesgos,
especialmente para las personas con cardiopatía u otras afecciones médicas.
Angioplastia y estents. En una angioplastia, un cirujano introduce un catéter en las
arterias carótidas a través de una arteria en la ingle. Luego, se infla un globo para
expandir la arteria estrechada. A continuación puede insertarse un estent para mantener
la arteria abierta.
Accidente cerebrovascular hemorrágico
El tratamiento de emergencia del accidente cerebrovascular hemorrágico se centra en
controlar el sangrado y reducir la presión en el cerebro causada por el exceso de líquido.
Algunas opciones de tratamiento son:
Medidas de emergencia. Si tomas medicamentos anticoagulantes para prevenir
coágulos sanguíneos, se te pueden administrar medicamentos o transfusiones de
productos sanguíneos para contrarrestar los efectos de los anticoagulantes. También se
te pueden administrar medicamentos para reducir la presión en el cerebro (presión
intracraneal), disminuir la presión arterial, prevenir espasmos de los vasos sanguíneos y
prevenir convulsiones.
Cirugía. Si el área del sangrado es grande, el médico puede realizar una cirugía para
extraer la sangre y aliviar la presión en el cerebro. La cirugía también se puede utilizar
para reparar problemas vasculares asociados con accidentes cerebrovasculares
hemorrágicos. El médico puede recomendar uno de estos procedimientos después de un
accidente cerebrovascular o si un aneurisma, una malformación arteriovenosa (AVM, por
sus siglas en inglés) u otro tipo de problema vascular causaron el accidente
cerebrovascular hemorrágico:
Recorte quirúrgico. Un cirujano coloca una pequeña pinza en la base del aneurisma
para detener el flujo sanguíneo hacia él. Esta pinza puede evitar que el aneurisma estalle
o puede evitar que un aneurisma que haya sufrido recientemente una hemorragia vuelva
a sangrar.
Colín (embolización endovascular). Por medio de un catéter insertado en una arteria de
la ingle y guiado hasta el cerebro, el cirujano colocará diminutos espirales desmontables
en el aneurisma para rellenarlo. Esto bloquea el flujo sanguíneo hacia el aneurisma y
hace que la sangre se coagule.
Extirpación quirúrgica de la malformación arteriovenosa. Los cirujanos pueden
extirpar una malformación arteriovenosa (AVM, por sus siglas en inglés) más pequeña si
está ubicada en un área accesible del cerebro. Esto elimina el riesgo de ruptura y reduce
el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico. Sin embargo, no siempre es posible
extirpar una malformación arteriovenosa si está localizada en lo profundo del cerebro, si
es grande o si su extirpación causaría un impacto excesivo en la función cerebral.
Radiocirugía estereotáctica Al aplicar múltiples haces de radiación altamente enfocada,
la radiocirugía estereotáctica es un tratamiento avanzado mínimamente invasivo usado
para reparar malformaciones de los vasos sanguíneos.
Tipos de hepatitis
A continuación, se detallan los tipos de hepatitis de acuerdo con los síntomas
que provocan, sus causas y el tratamiento que en particular.
HEPATITIS A
La vacunación temprana, es la mejor manera de prevenir la hepatitis A .
Causas
Prevención
En el caso de la hepatitis A, la vacuna es el mejor método de prevención
contra la enfermedad.
También, lavar las manos antes y después de ir al baño y al manipular
alimentos disminuyen la posibilidad de contagio.
HEPATITIS B
Esta es una infección grave del hígado, porque puede llegar a ser crónica y
durar hasta seis meses, en el cual los riesgos de sufrir insuficiencia hepática,
cirrosis o cáncer en el hígado están siempre presentes.
En este tipo de hepatitis, la edad es un factor relevante que predispone a la
cronificación de la misma. Así, mientras más joven sea el paciente (bebés y
niños pequeños), más posibilidad tiene que su padecimiento se haga crónico.
Lamentablemente, aunque existe una vacuna para prevenirla, una vez que se
ha contraído, si llega a hacerse crónica, puede durar toda la vida generando
complicaciones serias que pueden propiciar la necesidad de un trasplante
hepático , aunque no siempre es el caso y el niño se recupera por completo.
Causas
El modo de transmisión de la hepatitis B es por medio del contacto directo con
la sangre, el semen o las secreciones vaginales cuando tienen relaciones
sexuales con una persona infectada.
También existen otras formas de contagio, como compartir agujas
intravenosas y de la madre al hijo durante el parto.
Otra ruta de contagio de este tipo de hepatitis, es a través de pinchazos
accidentales con una aguja infectada. Este tipo de contagio afecta a los
trabajadores en el área de salud.
Síntomas
Prevención
Al igual que en el caso de la hepatitis tipo A, la vacunación es el mejor
método de prevención de la hepatitis B.
La vacuna que se ha administrado desde 1982, ha tenido un 95% de análisis y
protección durante 20 años, por lo que la Organización Mundial de la Salud no
considera necesaria una segunda dosis.
HEPATITIS C
Síntomas
Tratamiento
HEPATITIS D
Causas
Tal como se encuentra en líneas anteriores, la causa más probable de
padecer hepatitis D, es el contagio de una persona infectada a una que no
está pero que si padece de hepatitis tipo B, sin embargo, existen otros
factores de riesgo que favorecen el contagio.
Uno de ellos, es no estar vacunado contra la hepatitis B. También son factores
de riesgo el uso de drogas por vía intravenosa y tener relaciones sexuales sin
la debida protección.
Síntomas
Los síntomas de la hepatitis D, no difieren de los síntomas padecidos en otros
tipos de infección de hepatitis.
Por esta razón, al estar padeciendo hepatitis B crónica, generalmente se
indica una prueba de descarte de VHD, aunque este tipo de pruebas de
diagnóstico no están normalizadas y su disponibilidad es limitada.
Tratamiento
Hasta el momento no hay un tratamiento específico para este virus, el único
medicamento aprobado para el tratamiento de la hepatitis tipo D para el que
se recomienda ser administrado por menos de un año.
Es importante señalar, que en múltiples oportunidades se han presentado
recaídas luego de la suspensión del tratamiento, esa es la razón de que se
recete por un tiempo tan dilatado.
También se aconseja evitar el consumo de alcohol, tener una alimentación lo
más saludable y balanceada posible y guardar reposo, al menos hasta que el
color amarillento de los ojos y la piel haya desaparecido. Sin embargo, estas
últimas prescripciones no tienen fundamento científico.
Prevención
El mejor método para evitar la enfermedad de la hepatitis D, es vacunarse
contra la hepatitis B.
HEPATITIS E
Este tipo de hepatitis, está presente en todas las partes del mundo, pero
presenta una mayor prevalencia en los países asiáticos.
En el año 2015, la OMS estima que cada año 20 millones de personas alrededor
del mundo se contagian con el virus VHD, de los cuales un 3.3% terminan en
defunciones.
Causas
La mayor causa de contagio de la hepatitis E es por medio de la transmisión
fecal-oral, es decir, a través de la ingesta de alimentos manipulados en
condiciones de higiene deficiente y el consumo de agua contaminada, siendo esta
última una de las vías de contagio más comunes.
Síntomas
No todos los pacientes con hepatitis E padecen síntomas. Si aparecen son muy
similares a los síntomas detectados en otras infecciones por hepatitis. Los
síntomas suelen aparecer entre las dos y las diez semanas luego del contacto e
hijo los siguientes:
Fiebre leve.
Ictericia
Tratamiento
No existe un tratamiento específico para la hepatitis E, por lo general suele
remitir de manera espontánea y no es necesaria la hospitalización y debe
evitarse la automedicación.
Prevención
Mantener una buena higiene a la hora de preparar los alimentos, es fundamental.
Al igual que el consumo de agua limpia.
Actualmente existe una vacuna en China, pero aún no está accesible en el resto
de los países.
Es posible disminuir la tasa de infectados cada año por algún tipo de hepatitis.
Como siempre, el cuidado de nuestra salud comienza en nuestras propias manos.
Gastritis
Diagnóstico
Endoscopía Open pop-up dialog box
Aunque es probable que tu médico sospeche que tienes gastritis después de haber
hablado contigo sobre tu historia clínica y de realizarte un examen, quizás también tengas
que hacerte un análisis para determinar la causa exacta.
Pruebas para el H. pylori. El médico puede recomendarte pruebas para determinar si
tienes la bacteria H. pylori. El tipo de prueba que te realizarán depende de tu situación. El
H. pylori puede detectarse en un análisis de sangre, en un análisis de heces o mediante
una prueba del aliento.
Para la prueba del aliento, bebes un pequeño vaso de un líquido claro e insípido que
contiene carbono radioactivo. La bacteria H. pylori descompone el líquido en el estómago.
Luego, soplas dentro de una bolsa, que se sella. Si estás infectado con H. pylori, tu
muestra de aliento contendrá el carbono radioactivo.
Uso de un endoscopio para examinar el aparato digestivo superior
(endoscopia). Durante la endoscopia, tu médico introduce un tubo flexible equipado con
una lente (endoscopio) por la garganta y hacia el esófago, el estómago y el intestino
delgado. Mediante el endoscopio, el médico busca signos de inflamación.
Si encuentra un área sospechosa, puede extraer una pequeña muestra de tejido (biopsia)
para analizarla en el laboratorio. Una biopsia también puede identificar la presencia de H.
pylori en el revestimiento del estómago.
Radiografía del aparato digestivo superior. A veces llamada ingestión de bario o series
gastrointestinales superiores, esta serie de radiografías crea imágenes del esófago, el
estómago y el intestino delgado para buscar anomalías. Para que la úlcera sea más
visible, tragas un líquido metálico blanco (que contiene bario) que recubre el tubo
digestivo.
Tratamiento
El tratamiento contra la gastritis depende de la causa específica. La gastritis aguda
causada por los medicamentos antiinflamatorios no esteroides o por el alcohol puede
aliviarse dejando de consumir esas sustancias.
Algunos de los medicamentos para tratar la gastritis son:
Medicamentos antibióticos para eliminar el helicobácter pylori. Si tienes el
helicobácter pylori en el tubo digestivo, el médico podría recomendarte una combinación
de antibióticos, como claritromicina (Biaxin) y amoxicilina (Amoxil, Augmentin, otros) o
metronidazol (Flagyl), para matar la bacteria. Asegúrate de tomar el tratamiento completo
con el antibiótico recetado; generalmente se toma durante 7 a 14 días.
Medicamentos que bloquean la producción de ácido y promueven la
recuperación. Los inhibidores de la bomba de protones reducen el ácido bloqueando el
funcionamiento de las partes de las células que producen ácido. Estas medicaciones
comprenden medicamentos de venta libre y de venta con receta médica como omeprazol
(Prilosec), lansoprazol (Prevacid), rabeprazol (Aciphex), esomeprazol (Nexus),
dexlansoprazol (Dexilant) y pantoprazol (Protonix).
El uso prolongado de los inhibidores de la bomba de protones, especialmente en altas
dosis, puede aumentar el riesgo de fracturas de cadera, muñeca y columna vertebral.
Pregúntale al médico si un suplemento de calcio podría reducir ese riesgo.
Medicamentos para reducir la producción de ácido. Los bloqueadores de ácido,
también llamados "antihistamínicos (H2)", disminuyen la cantidad de ácido que se libera al
tubo digestivo, lo cual alivia el dolor de la gastritis y motiva la recuperación. Algunos de los
bloqueadores de ácido de venta libre y de venta con receta médica son famotidina
(Pepcid), cimetidina (Tagamet HB) y nizatidina (Axid AR).
Antiácidos que neutralizan el ácido estomacal. Es posible que el médico también
agregue un antiácido a tu régimen de medicamentos. Los antiácidos neutralizan el ácido
estomacal existente y pueden brindar un rápido alivio del dolor. Algunos de los efectos
secundarios pueden ser estreñimiento o diarrea, según los ingredientes principales.
Úlcera péptica
Descripción general
Tratamiento
El tratamiento de las úlceras pépticas depende de la causa. Por lo general, el tratamiento
consistirá en eliminar la bacteria H. pylori si está presente, eliminar o reducir el uso de
los antiinflamatorios no esteroideos, AINE si es posible, y ayudar a la úlcera a curarse con
los medicamentos.
Entre los medicamentos, se incluyen los siguientes:
Medicamentos antibióticos para eliminar el helicobácter pylori. Si se encuentra H.
pylori en el tubo digestivo, el médico puede recomendar una combinación de antibióticos
para eliminar la bacteria. Estos antibióticos pueden ser la amoxicilina (Amoxil), la
claritromicina (Biaxin), el metronidazol (Flagyl), el tinidazol (Tindamax), la tetraciclina y la
levofloxacina.
Los antibióticos se elegirán según tu lugar de residencia y los índices de resistencia a los
antibióticos actuales. Es probable que tengas que tomar antibióticos durante dos
semanas, así como medicamentos adicionales para reducir la acidez estomacal, incluido
un inhibidor de la bomba de protones y posiblemente subsalicilato de bismuto (Pepto-
Bismol).
Medicamentos que bloquean la producción de ácido y promueven la
recuperación. Los inhibidores de la bomba de protones (PPI, por sus siglas en inglés),
reducen el ácido del estómago bloqueando la acción de las partes de las células que
producen el ácido. Estos medicamentos incluyen los de venta libre y los de venta bajo
receta médica, como el omeprazol (Prilosec), el lansoprazol (Prevacid), el rabeprazol
(Aciphex), el esomeprazol (Nexium) y el pantoprazol (Protonix).
El uso prolongado de los inhibidores de la bomba de protones, especialmente en dosis
altas, puede aumentar el riesgo de fractura de cadera, muñeca y columna vertebral.
Pregúntale al médico si un suplemento de calcio podría reducir ese riesgo.
Medicamentos para reducir la producción de ácido. Los bloqueadores de ácido,
también llamados antagonistas de los receptores de histamina H2, disminuyen la cantidad
de ácido estomacal que se libera en el tubo digestivo, lo que alivia el dolor provocado por
la úlcera y favorece la recuperación.
Entre los bloqueadores de ácido de venta libre y los de venta bajo receta médica
disponibles se incluyen medicamentos como la famotidina (Pepcid AC), la cimetidina
(Tagamet HB) y la nizatidina (Axid AR).
Antiácidos que neutralizan el ácido estomacal. Es posible que el médico también
agregue un antiácido a tu régimen de medicamentos. Los antiácidos neutralizan el ácido
estomacal existente y pueden brindar un rápido alivio del dolor. Algunos de los efectos
secundarios pueden ser estreñimiento o diarrea, según los ingredientes principales.
Los antiácidos pueden proporcionar un alivio de los síntomas, pero generalmente no se
utilizan para curar la úlcera.
Medicamentos que protegen el revestimiento del estómago y el intestino
delgado. En algunos casos, el médico puede recetar medicamentos llamados agentes
citoprotectores que ayudan a proteger los tejidos que recubren el estómago y el intestino
delgado.
Las opciones incluyen sucralfato (Carafate) y misoprostol (Citote), ambos medicamentos
de venta con receta.
Seguimiento después del tratamiento inicial
El tratamiento para úlceras pépticas suele ser exitoso y, por lo general, permite la
curación de la úlcera. No obstante, si los síntomas son graves, o si continúan pese al
tratamiento, el médico podría recomendarte una endoscopía para descartar otras causas
posibles de los síntomas.
Si se detecta una úlcera durante la endoscopía, el médico podría recomendarte realizar
otra endoscopía después del tratamiento para asegurarse de que la úlcera se ha curado.
Pregúntale al médico si debes realizarte pruebas de seguimiento después del tratamiento.
Úlceras que no cicatrizan
Las úlceras pépticas que no se curan con tratamiento se llaman úlceras refractarias. Hay
muchas razones por las que una úlcera podría no sanar, incluidas las siguientes:
No tomar los medicamentos según las instrucciones
El hecho de que algunos tipos de helicobácter pylori sean resistentes a los antibióticos
El uso frecuente de tabaco
El uso frecuente de analgésicos, como los antiinflamatorios no esteroideos, que aumentan
el riesgo de úlceras
Con menor frecuencia, las úlceras refractarias pueden ser el resultado de:
La sobreproducción extrema de ácido estomacal, como ocurre en el síndrome de
Zollinger-Ellison
Una infección que no sea helicobácter pylori
Cáncer de estómago
Otras enfermedades que pueden causar úlceras en el estómago y el intestino delgado,
como la enfermedad de Crohn
El tratamiento de las úlceras refractarias suele consistir en la eliminación de los factores
que pueden interferir en la recuperación, junto con el uso de distintos antibióticos.
Si tienes una complicación grave por una úlcera, como un sangrado agudo o una
perforación, es posible que necesites cirugía. Sin embargo, actualmente, la necesidad de
cirugía es menos frecuente debido a la disponibilidad de muchos medicamentos eficaces.
Dolor abdominal
EPOC
ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRONICA.
Descripción general
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar
inflamatoria crónica que causa la obstrucción del flujo de aire de los pulmones. Los
síntomas incluyen dificultad para respirar, tos, producción de moco (esputo) y sibilancias.
Típicamente es causado por la exposición a largo plazo a gases irritantes o partículas de
materia, más a menudo por el humo del cigarrillo. Las personas con enfermedad
pulmonar obstructiva crónica tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades
cardíacas, cáncer de pulmón y varias otras afecciones.
El enfisema y la bronquitis crónica son las dos afecciones más comunes que contribuyen
a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Estas dos afecciones suelen ocurrir juntas
y su gravedad puede variar entre los individuos con enfermedad pulmonar obstructiva
crónica.
La bronquitis crónica es la inflamación del revestimiento de los bronquios, que llevan el
aire hacia y desde los sacos de aire (alvéolos) de los pulmones. Se caracteriza por la tos
diaria y la producción de moco (esputo).
El enfisema es una afección en la que los alvéolos al final de los pasajes de aire más
pequeños (bronquiolos) de los pulmones se destruyen como resultado de una exposición
perjudicial al humo de cigarrillo y otros gases y partículas irritantes.
Aunque la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad progresiva que
empeora con el tiempo, es tratable. Con un manejo adecuado, la mayoría de las personas
con enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden lograr un buen control de los
síntomas y la calidad de vida, así como reducir el riesgo de otras afecciones asociadas.
Síntomas
Los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica no suelen aparecer hasta
que se produce un daño pulmonar significativo y suelen empeorar con el tiempo, sobre
todo si la exposición al tabaco continúa.
Los signos y síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden incluir los
siguientes:
Falta de aire, especialmente durante la actividad física
Sibilancia
Opresión del pecho
Una tos crónica que puede producir mucosidad (esputo) que puede ser clara, blanca,
amarilla o verdosa
Infecciones respiratorias frecuentes
Falta de energía
Pérdida de peso involuntaria (en etapas posteriores)
Hinchazón en tobillos, pies o piernas
También es probable que las personas con enfermedad pulmonar obstructiva
crónica experimenten episodios llamados exacerbaciones, durante los cuales sus
síntomas empeoran en relación con la variación diaria habitual y persisten por lo menos
durante varios días.
Cuando debes consultar a un médico
Habla con tu médico si tus síntomas no mejoran con el tratamiento o empeoran, o si notas
síntomas de una infección, como fiebre o un cambio en el esputo.
Busca atención médica inmediata si no puedes recuperar el aliento, si experimentas una
coloración azul intensa en los labios o en el lecho de las uñas (cianosis), o un latido
rápido, o si te sientes confundido y tiene problemas de concentración.
Causas
La principal causa de la EPOC en los países desarrollados es el tabaquismo. En el mundo
en desarrollo, la EPOC se produce a menudo en personas expuestas a los gases de la
quema de combustible para cocinar y calentar en hogares mal ventilados.
Solo algunos fumadores crónicos desarrollan una aparente EPOC, aunque muchos
fumadores con largos historiales de tabaquismo pueden desarrollar una función pulmonar
reducida. Algunos fumadores desarrollan afecciones pulmonares menos comunes.
Pueden ser diagnosticados erróneamente como enfermos de EPOC hasta que se realice
una evaluación más completa.
Cómo se ven afectados tus pulmones
El aire viaja por la tráquea y llega a los pulmones a través de dos grandes tubos
(bronquios). Dentro de los pulmones, estos tubos se dividen muchas veces, como las
ramas de un árbol, en tubos más pequeños (bronquiolos) que terminan en grupos de
sacos pequeños de aire (alvéolos).
Estos sacos de aire tienen paredes muy delgadas llenas de vasos sanguíneos pequeños
(capilares). El oxígeno en el aire que tú inhalas pasa a estos vasos sanguíneos y entra en
el torrente sanguíneo. Al mismo tiempo, el dióxido de carbono, gas que es producto del
desecho del metabolismo, es exhalado.
Tus pulmones dependen de la elasticidad natural de los bronquios y los sacos de aire
para forzar la salida del aire de tu cuerpo. La EPOC hace que pierdan su elasticidad y se
expandan demasiado, lo que deja algo de aire atrapado en los pulmones al exhalar.
Cirrosis
Síntomas
Es posible que no haya síntomas o los síntomas se puedan presentar lentamente, según
qué tan bien esté funcionando el hígado. A menudo, se descubren por casualidad cuando
se lleva a cabo una radiografía por otra razón.
Los síntomas iniciales incluyen:
Fatiga y pérdida de energía
Falta de apetito y pérdida de peso
Náuseas o dolor abdominal
Vasos sanguíneos pequeños, rojos con forma de araña en la piel
A medida que el funcionamiento del hígado empeora, los síntomas pueden incluir:
Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
Coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
Enrojecimiento en la palma de las manos
En los hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de las mamas
Tendencia a la formación de hematomas y sangrado anormal, casi siempre debido
a venas hinchadas en el tracto digestivo
Confusión o problemas de concentración
Heces de color pálido o color arcilla
Sangrado del tracto intestinal superior o inferior
Pruebas y exámenes
Su proveedor de atención médica hará un examen físico para buscar:
Un hígado o bazo agrandado
Tejido mamario excesivo
Abdomen hinchado, como resultado de la presencia de demasiado líquido
Palmas enrojecidas
Vasos sanguíneos rojos en la piel en forma de araña
Testículos pequeños
Venas dilatadas en la pared del abdomen
Ojos o piel amarilla (ictericia)
Puede que le hagan los siguientes exámenes para medir el funcionamiento del hígado:
Conteo sanguíneo completo
Tiempo de protrombina
Pruebas de la función hepática
Nivel de albúmina en la sangre
Otros exámenes para detectar daño hepático son:
Tomografía computarizada (TC) del abdomen
Resonancia magnética (RM) del abdomen
Endoscopia para buscar venas anormales en el esófago o el estómago
Ultrasonido del abdomen
Usted podría necesitar una biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento
CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA
Algunas medidas que usted puede tomar para ayudar a tratar su enfermedad hepática
son:
No beba alcohol.
Consuma una dieta saludable que sea baja en sal, grasa y carbohidratos simples.
Vacúnese contra enfermedades como la influenza, la hepatitis A y B, y la neumonía por
neumococo.
Hable con el proveedor acerca de todos los medicamentos que toma, incluso hierbas y
suplementos, al igual que medicamentos de venta libre.
Ejercítese.
Controle su problema metabólico subyacente, como la presión arterial alta, la diabetes y el
colesterol alto.
MEDICAMENTOS RECETADOS POR SU MÉDICO
Pastillas de agua (diuréticos) para eliminar la acumulación de líquido
Vitamina K o hemoderivados para prevenir el sangrado en exceso
Medicamentos para la confusión mental
Antibióticos para las infecciones
OTROS TRATAMIENTOS
Tratamientos endoscópicos para venas dilatadas en el esófago (várices)
Extracción de líquido del abdomen (paracentesis)
Colocación de una derivación portosistémica intrahepática transyugular (DPIT) para
reparar el flujo sanguíneo en el hígado
Cuando la cirrosis avanza y se convierte en enfermedad hepática terminal, se puede
necesitar un trasplante de hígado.
Grupos de apoyo
A menudo puede aliviar el estrés de la enfermedad uniéndose a un grupo de apoyo para
la enfermedad hepática, cuyos miembros comparten experiencias y problemas en común.
Expectativas (pronóstico)
La cirrosis es causada por una cicatrización del hígado. En la mayoría de los casos, el
hígado no puede sanar o retornar a su funcionamiento normal una vez que el daño es
grave. La cirrosis puede llevar a complicaciones serias
Infección urinaria
Una infección de las vías urinarias o IVU es una infección del tracto urinario. La infección
puede ocurrir en diferentes puntos en el tracto urinario, que incluyen:
Vejiga -- una infección en la vejiga también se denomina cistitis o infección vesical.
Riñones -- una infección de uno o en los dos riñones se denomina pielonefritis o infección
renal.
Uréteres -- los conductos que llevan la orina desde cada riñón hasta la vejiga solo en
pocas ocasiones son el único sitio de una infección.
Uretra -- una infección del conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior se
denomina uretritis.
Causas
La mayoría de las IVU son causadas por bacterias que ingresan a la uretra y luego a la
vejiga. La infección se desarrolla con mayor frecuencia en la vejiga, pero puede
propagarse a los riñones. La mayoría de las veces, el cuerpo puede librarse de estas
bacterias. Sin embargo, ciertas afecciones aumentan el riesgo de padecer IVU.
Las mujeres tienden a contraerlas con más frecuencia debido a que su uretra es más
corta y está más cerca del ano que en los hombres. Debido a esto, las mujeres tienen
mayor probabilidad de contraer una infección después de la actividad sexual o al usar un
diafragma para el control de la natalidad. La menopausia también aumenta el riesgo de
una IVU.
Los siguientes factores también incrementan sus probabilidades de tener una IVU:
Diabetes
Edad avanzada y enfermedades que afectan los hábitos de cuidados personales
(como enfermedad de Alzheimer y delirio)
Problemas para vaciar completamente la vejiga
Síntomas
Los síntomas de una infección vesical incluyen:
Orina turbia o con sangre que puede tener un olor fuerte o fétido (maloliente)
Fiebre baja en algunas personas
Dolor o ardor al orinar
Presión o calambres en la parte inferior del abdomen o en la espalda baja
Fuerte necesidad de orinar con frecuencia, incluso poco después de haber vaciado la
vejiga
Si la infección se propaga a los riñones, los síntomas pueden incluir:
Escalofríos y temblores o sudoración nocturna
Fatiga y sensación de indisposición general
Fiebre por encima de 101ºF (38.3ºC)
Dolor de costado, en la espalda o la entrepierna (ingle)
Piel ruborizada, enrojecida o caliente
Cambios mentales o confusión (en personas mayores, estos síntomas a menudo son los
únicos signos de una IVU)
Náuseas y vómitos
Dolor abdominal muy fuerte (algunas veces)
Pruebas y exámenes
Generalmente, usted deberá suministrar una muestra de orina para realizar los siguientes
exámenes:
Análisis de orina: este examen se hace para buscar glóbulos blancos, glóbulos rojos,
bacterias y detectar ciertas sustancias químicas como nitritos en la orina. La mayoría de
las veces, este examen puede diagnosticar una infección.
Urocultivo en muestra limpia: este examen se puede hacer para identificar las bacterias y
determinar el mejor antibiótico para el tratamiento.
También se pueden hacer exámenes de sangre como un conteo sanguíneo completo
(CSC) y un hemocultivo.
Los siguientes exámenes también se pueden necesitar para ayudar a descartar otros
problemas en su aparato urinario:
Tomografía computarizada del abdomen
Pielografía intravenosa (PIV)
Gammagrafía del riñón
Ultrasonido del riñón
Cistouretrograma miccional
Tratamiento
Su proveedor de atención médica primero debe descubrir si la infección está simplemente
en la vejiga o si se ha diseminado a los riñones y qué tan grave es.
INFECCIONES LEVES DE LA VEJIGA Y EL RIÑÓN
En la mayoría de los casos, usted deberá tomar antibióticos para evitar la propagación de
la infección a los riñones.
Para una infección vesical simple, usted tomará antibióticos durante 3 días (mujeres) o de
7 a 14 días (hombres).
Si está embarazada o tiene diabetes, o una infección renal leve, en la mayoría de los
casos tomará antibióticos durante 7 a 14 días.
Termine todos los antibióticos, incluso si se siente mejor. Si no termina el tratamiento
completo del medicamento, la infección podría retornar y ser más difícil de tratar
posteriormente.
Tome siempre mucha agua cuando tenga una infección renal o vesical.
Antes de tomar estos medicamentos, coméntele al proveedor si podría estar embarazada.
INFECCIONES VESICALES RECURRENTES
Algunas mujeres tienen infecciones vesicales repetidas. Su proveedor puede sugerirle
que:
Tome una sola dosis de un antibiótico después del contacto sexual para prevenir una
infección.
Tenga antibióticos para un tratamiento de 3 días en casa para usarlos si presenta una
infección.
Tome una sola dosis diaria de un antibiótico para prevenir infecciones.
INFECCIONES RENALES MÁS GRAVES
Puede ser necesario que acuda al hospital si usted está muy enfermo y no puede tomar
medicamentos por vía oral o beber suficientes líquidos. También lo pueden internar en el
hospital si:
Es un adulto mayor
Tiene cálculos renales o cambios en la anatomía de sus vías urinarias
Le han realizado recientemente una cirugía de las vías urinarias
Tiene cáncer, diabetes, esclerosis múltiple, lesión en la médula espinal u otros problemas
de salud
Está embarazada y tiene fiebre o cualquier otra afección
En el hospital, le administrarán líquidos y antibióticos por vía intravenosa.
Algunas personas tienen IVU que siguen reapareciendo o que no desaparecen con
tratamiento. Esas infecciones se denominan IVU crónicas. Si usted tiene una IVU crónica,
puede necesitar antibióticos más fuertes o tomar medicamento por más tiempo.
Usted puede necesitar cirugía si la infección es causada por un problema de la estructura
del tracto urinario.
Expectativas (pronóstico)
La mayoría de las IVU se puede curar. Los síntomas de una infección de la vejiga en la
mayoría de los casos desaparecen al cabo de 24 a 48 horas después de que empieza el
tratamiento. Si usted tiene una infección renal, puede pasar 1 semana o más tiempo para
que sus síntomas desaparezcan.
Posibles complicaciones
Las complicaciones pueden incluir:
Infección de la sangre potencialmente mortal (sepsis): el riesgo es mayor para los
jóvenes, los adultos de edad muy avanzada y personas cuyos cuerpos no pueden
combatir las infecciones (por ejemplo, debido a VIH o quimioterapia para el cáncer).
Cicatrización o daño renal.
Infección renal.
Cuando contactar a un profesional médico
Consulte a su proveedor si presenta síntomas de una IVU. Llame de inmediato si se
presentan signos de una posible infección renal, por ejemplo:
Dolor de espalda o de costado
Escalofríos
Fiebre
Vómitos
Llame también si los síntomas regresan poco después de haber recibido tratamiento con
antibióticos.
Prevención
Los cambios en el estilo de vida y en la dieta pueden ayudar a prevenir algunas
infecciones de las vías urinarias. Después de la menopausia, una mujer puede usar
crema de estrógenos alrededor de la vagina para reducir las infecciones.
Sangrado gastrointestinal
Síntomas
Los signos y síntomas del sangrado gastrointestinal pueden ser obvios (manifiestos) u
ocultos. Los signos y síntomas dependen de la ubicación del sangrado, que puede
producirse en cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde donde comienza, la boca,
hasta donde termina, el ano, y la cantidad de sangrado.
El sangrado manifiesto puede aparecer como:
Vómitos de sangre, que puede ser de color rojo o marrón oscuro y parecerse al sedimento
del café por su textura
Heces negras, de color alquitranado
Sangrado rectal, generalmente en las heces
Si el sangrado es oculto, es posible que tengas:
Aturdimiento
Dificultad para respirar
Desmayo
Dolor en el pecho
Dolor abdominal
Síntomas de choque
Si el sangrado comienza de manera abrupta y avanza rápidamente, podrías sufrir un
choque. Los signos y síntomas del choque incluyen los siguientes:
Descenso de la presión arterial
No orinar u orinar de forma espaciada, en pequeñas cantidades
Pulso acelerado
pérdida de la conciencia;
Cuándo debes consultar con un médico
Si tienes síntomas de choque, tú o alguna otra persona deben llamar al 911 o al número
local de emergencias médicas. Si tienes vómitos con sangre, ves sangre en las heces u
observas que tus heces son oscuras y alquitranadas, busca atención médica de
inmediato. Para conocer otros indicios de sangrado gastrointestinal, programa una cita
con tu médico.
Causas
Sangrado del tracto gastrointestinal superior
Entre las causas se incluyen las siguientes:
Úlcera péptica. Esta es la causa más frecuente de sangrado del
tracto gastrointestinal superior. Las úlceras pépticas son llagas que aparecen en el
revestimiento del estómago y en la parte superior del intestino delgado. El ácido
estomacal, ya sea que provenga de bacterias o del uso de medicamentos
antiinflamatorios, daña el revestimiento y provoca la formación de llagas.
Desgarros en el recubrimiento del tubo que conecta la garganta con el estómago
(esófago). Estos desgarros, conocidos como desgarros de Mallory-Weiss, pueden
sangrar mucho. Son más comunes en personas que beben alcohol en exceso
Hemorragia digestiva baja.
Entre las causas se incluyen las siguientes:
Enfermedad diverticular. Esta afección produce el desarrollo de pequeñas bolsas
abultadas en el tracto digestivo (diverticulosis). Cuando una o más de las bolsas se
inflama o se infecta, el trastorno se llama diverticulitis.
Enfermedad inflamatoria intestinal. Esta afección incluye la colitis ulcerosa, que causa
inflamación y úlceras en el colon y el recto, y la enfermedad de Crohn, una inflamación del
revestimiento del tracto digestivo.
Tumores. Los tumores no cancerosos (benignos) o cancerosos del esófago, el estómago,
el colon o el recto pueden debilitar el revestimiento del tracto digestivo y causar
hemorragias.
Pólipos en el colon. Pequeñas acumulaciones de células que se forman en el
revestimiento del colon y pueden causar sangrado. La mayoría de los pólipos son
inofensivos, pero algunos podrían ser cancerosos o volverse cancerosos si no se los
extirpa.
Hemorroides. Son venas inflamadas del ano o de la parte inferior del recto, similares a
várices.
Fisuras anales. Son pequeños desgarros en el revestimiento del ano.
Proctitis. Inflamación del revestimiento del recto que puede causar sangrado rectal.
Complicaciones
Un sangrado gastrointestinal puede causar lo siguiente:
Choque
Anemia
Muerte
Prevención
Para ayudar a prevenir una hemorragia gastrointestinal:
Limita el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroides
Limita tu consumo de alcohol
Si fumas, deja de hacerlo
Si tienes una enfermedad por reflujo gastroesofágico, sigue las instrucciones de tu médico
para tratarla
Tratamiento
Por lo general, las hemorragias gastrointestinales se detienen por sí solas. De lo contrario,
el tratamiento depende del lugar de donde proviene la hemorragia. En muchos casos, es
posible administrar medicamentos o realizar un procedimiento a fin de controlar las
hemorragias durante algunas pruebas. Por ejemplo, a veces se puede tratar una úlcera
péptica hemorrágica durante una endoscopia superior o extirpar pólipos durante una
colonoscopia.
Si tienes una hemorragia gastrointestinal alta, es posible que te administren un
medicamento intravenoso conocido como inhibidor de la bomba de protones (PPI) para
suprimir la producción de ácido estomacal. Una vez que se identifica la fuente de la
hemorragia, el médico determinará si necesitas continuar tomando un inhibidor de
la bomba de protones.
Dependiendo de la cantidad de pérdida de sangre y de si continúas sangrando, es posible
que necesites líquidos a través de una aguja (IV) y, posiblemente, transfusiones de
sangre. Si tomas medicamentos anticoagulantes, como aspirina o medicamentos
antiinflamatorios no esteroides, es posible que debas detener su administración.
Derrame pleural
El derrame pleural consiste en la ocupación del espacio pleural, que está comprendido entre los
pulmones y el tórax, por un exceso de líquido. De forma natural suele haber una pequeña
cantidad de fluido en la región, pero esta patología se produce porque hay más de lo normal.
La mayoría de los casos con exceso de líquido en el tórax suele tener afectación de los dos
pulmones y la etiología más frecuente es la insuficiencia cardiaca.
Causas
Las causas del acúmulo de líquido en la pleura, según la Sociedad Española de Neumología y
Cirugía Torácica (Separ), pueden ser:
Insuficiencia cardiaca: según la Fundación Española del Corazón, esta enfermedad consiste en
un desequilibrio entre las necesidades del cuerpo y la capacidad del corazón para bombear la
sangre.
Síntomas
Algunas veces las personas con derrame pleural no muestran signos. A pesar de ello, los
síntomas más frecuentes son:
Dolor torácico: éste empeora con la tos o cuando el paciente afectado respira en profundidad.
Tos.
Fiebre.
Hipo: se ocasiona por un movimiento involuntario del diafragma (músculo que se encuentra en
la base de los pulmones).
Prevención
Según Carmen Marrón Fernández, del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Doce de
Octubre de Madrid, “el tratamiento de la causa que lo produce puede prevenir su aparición”.
Además, el diagnóstico acertado y temprano del origen del derrame pleural es muy importante
para prevenirlo.
Cuando se confirma el diagnóstico de líquido en el pulmón, se pueden preveer las
consecuencias colocando un drenaje de este líquido de forma precoz, afirma Marrón.
Tipos
Esta patología se divide en dos tipos según la etiología o el origen de la misma:
Trasudado: está causado por el líquido que se filtra debido a la presión elevada de la sangre.
En estos casos, la pleura está sana. El trasudado suele estar originado en su mayoría por
insuficiencia cardiaca y, en menor medida, por cirrosis hepática.
Exudado: en éste la procedencia puede variar, las más frecuentes son: el bloqueo de los
vasos, tuberculosis, neumonías, lesiones pulmonares o tumores.
También hay situaciones de derrame maligno. La mayoría de éstas, según la Separ, son
ocasionadas por tumores en el pulmón.
Diagnóstico
Para la correcta visualización de esta enfermedad, las pruebas diagnósticas indicadas son:
Radiografía de tórax: permite ver en dónde se localiza la enfermedad.
Ecografía torácica: es la prueba más sensible para localizar a qué profundidad se encuentra el
derrame.
Videotoracoscopia para la biopsia pleural: se hace una incisión para acceder al tórax con
una cámara pequeña.
Análisis de líquido pleural: se usa para analizar las bacterias, células cancerosas y el nivel
de proteínas en sangre del paciente.
líquido .
Septicemia
La septicemia es una afección que pone en riesgo la vida que se da cuando la respuesta
del cuerpo a una infección provoca daños en sus propios tejidos. Cuando se activan los
procesos que combaten infecciones en el cuerpo, estos hacen que los órganos no
funcionen correctamente.
La septicemia puede progresar y convertirse en un choque séptico. Esta es una
disminución considerable en la presión arterial que puede provocar graves problemas
orgánicos y la muerte.
El tratamiento temprano con antibióticos y líquidos intravenosos mejora las posibilidades
de sobrevivir.
Síntomas
Signos y síntomas de sepsis
Para que el diagnóstico sea una septicemia, debes tener una infección confirmada o
probable y todos estos signos:
Cambio del estado mental
Presión arterial sistólica (el primer número de una lectura) igual a o menor que
100 milímetros de mercurio (mm Hg).
Una frecuencia respiratoria mayor que o igual a 22 respiros por minuto.
Los signos y síntomas de un choque séptico incluyen los siguientes
El choque séptico es una caída grave de la presión arterial que provoca problemas muy
anormales en la forma en que las células funcionan y producen energía. La progresión al
choque séptico aumenta el riesgo de muerte. Los signos de progresión al choque séptico
incluyen los siguientes:
La necesidad de tomar medicamentos para mantener la presión arterial sistólica mayor o
igual a 65 mm Hg.
Niveles altos de ácido láctico en la sangre (lactato sérico). Tener demasiado ácido láctico
en la sangre significa que las células no utilizan el oxígeno correctamente.
Causas
Si bien cualquier tipo de infección, ya sea bacteria, viral o fúngica, puede causar
septicemia, las infecciones que más a menudo lo hacen son aquellas que se desarrollan
en los siguientes sitios:
Pulmones, como la neumonía
Riñón, vejiga y otras partes del sistema urinario
Sistema digestivo
Torrente sanguíneo (Bacteriemia)
Sitios de catéter
Heridas o quemaduras
Factores de riesgo
Entre los factores que aumentan el riesgo de septicemia, se encuentran los siguientes:
Edad avanzada
Infancia
Sistema inmunitario comprometido
Diabetes
Enfermedad renal o hepática crónica
Ingreso en la unidad de cuidados intensivos u hospitalización más prolongada
Dispositivos invasivos, como catéteres intravenosos o intubación endotraqueal
Administración previa de antibióticos o corticosteroides
Complicaciones
A medida que la septicemia empeora, el flujo sanguíneo a órganos vitales, como el
cerebro, el corazón y los riñones, se ve afectado. La septicemia puede causar una
coagulación sanguínea anormal que da como resultado pequeños coágulos o la ruptura
de vasos sanguíneos que dañan o destruyen los tejidos.
La mayoría de las personas se recuperan de una septicemia leve, pero la tasa de
mortalidad por choque séptico es de alrededor del 40 por ciento. Además, un episodio de
septicemia grave te predispone a un mayor riesgo de infecciones futuras.
Tratamiento
El tratamiento temprano y agresivo aumenta la probabilidad de recuperación. Las
personas que tienen septicemia requieren un control minucioso y tratamiento en la unidad
de cuidados intensivos de un hospital. Las medidas para salvar vidas pueden ser
necesarias para estabilizar la respiración y la función cardíaca.
Medicamentos
Se utiliza una serie de medicamentos para tratar la septicemia y el choque séptico. Por
ejemplo:
Antibióticos. El tratamiento con antibióticos comienza lo antes posible. Los antibióticos
de amplio espectro, que son eficaces contra una gran variedad de bacterias, suelen
utilizarse en primer lugar. Después de conocer los resultados de los análisis de sangre, el
médico puede cambiar a un antibiótico diferente para combatir la bacteria específica que
causa la infección.
Líquidos intravenosos. El uso de líquidos intravenosos comienza lo antes posible.
Vasopresores. Si la presión arterial sigue siendo demasiado baja incluso después de
recibir líquidos por vía intravenosa, es posible que te administren un medicamento
vasopresor. Este medicamento contrae los vasos sanguíneos y ayuda a aumentar la
presión arterial.
Otros medicamentos que pueden darte incluyen dosis bajas de corticosteroides, insulina
para ayudar a mantener estables los niveles de glucosa en la sangre, medicamentos que
modifican las respuestas del sistema inmunitario y analgésicos o sedantes.
Atención médica de apoyo
Las personas que padecen sepsis suelen recibir atención de respaldo que incluye
oxígeno. Según tu enfermedad, es posible que necesites una máquina que te ayude a
respirar. Si tus riñones se encuentran afectados, quizás necesites realizar diálisis.
Tratamiento
Diversos antibióticos, según el sitio y la gravedad de la infección y el antibiograma
Infección localizada
La foliculitis asociada con la tina caliente resuelve espontáneamente, y no requiere
terapia antibiótica.
La otitis externa se trata con irrigaciones de ácido acético al 1 o 2% o medicamentos
tópicos, como ciprofloxacina, polimixina B o colistina. La infección grave se trata con
fluoroquinolonas.
La infección focal de las partes blandas puede requerir, además de la administración
de la antibióticos, el desbridamiento quirúrgico de los tejidos necróticos y el drenaje de
los abscesos.
Las úlceras pequeñas de las córneas se tratan con ciprofloxacina al 0,3% o
levofloxacina al 0,5%. Para los casos más importantes, se usan colirios antibióticos
fortificados (con concentraciones mayores a las habituales), como tobramicina 15
mg/mL. Inicialmente, es necesaria una dosificación más frecuente (p. ej., cada 1 h). Está
contraindicada la colocación de parches, porque producen un ambiente oscuro y
húmedo que favorece el crecimiento bacteriano e impide la administración de los
medicamentos tópicos.
La bacteriuria asintomática no se trata con antibióticos, excepto en el embarazo y
antes de una intervención urológica. Los pacientes con infecciones urinarias
sintomáticas suelen poder tratarse con levofloxacina oral 750 mg 1 vez al día, o
ciprofloxacina oral 500 mg 2 veces al día.
CONCLUSIONES:
Al concluir el trabajo se puede observar las diferentes patologías sus procesos de
contagios, sus procesos de medicación y sus complicaciones puede observar y analizar la
importancia que hay en seguir una medicación correcta y adecuada, y la importancia que
tiene poder apoyar en el área hospitalaria al paciente ya que muchas veces se les llega a
complicar su estado de salud.
Cirrosis
Panorama general
El hígado normal comparado con un hígado con cirrosisOpen pop-up dialog
box
La cirrosis es una etapa tardía de la cicatrización (fibrosis) del hígado producto de
muchas formas de enfermedades hepáticas, como la hepatitis y el alcoholismo
crónico.
Cada vez que el hígado sufre una lesión, ya sea por enfermedad, consumo
excesivo de alcohol u otra causa, intenta repararse a sí mismo. En el proceso, se
forma un tejido de cicatrización. A medida que la cirrosis avanza, se forman cada
vez más tejidos de cicatrización, y hacen que el hígado funcione con dificultad
(cirrosis descompensada). La cirrosis avanzada es potencialmente mortal.
Por lo general, el daño al hígado causado por la cirrosis no puede revertirse. Pero
si la cirrosis hepática se diagnostica de manera temprana y se trata la causa, se
puede limitar el avance del daño y, raramente, revertirse.
Productos y servicios
Libro: Mayo Clinic on Digestive Health (Mayo Clinic sobre la salud del aparato
digestivo)
Síntomas
El hígadoOpen pop-up dialog box
La cirrosis, por lo general, no da señales ni tiene síntomas hasta que las lesiones
hepáticas se hacen grandes. Cuando sí hay signos y síntomas, estos pueden
incluir:
Fatiga
Aparición de hemorragias o hematomas con facilidad
Pérdida de apetito
Náuseas
Hinchazón de las piernas, los pies o los tobillos (edema)
Pérdida de peso
Picazón en la piel
Decoloración amarilla en la piel y los ojos (ictericia)
Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
Vasos sanguíneos en forma de arañas en la piel
Enrojecimiento en las palmas de las manos
En las mujeres, ausencia o pérdida de periodos no relacionados con la
menopausia
En los hombres, pérdida del deseo sexual, agrandamiento de los senos
(ginecomastia) o atrofia testicular
Confusión, somnolencia y dificultad en el habla (encefalopatía hepática)
Causas
Una amplia variedad de enfermedades puede dañar el hígado y provocar la
cirrosis.
Entre las causas se incluyen las siguientes:
Abuso crónico de alcohol
Hepatitis viral crónica (hepatitis B, C y D)
Acumulación de grasas en el hígado (enfermedad de hígado graso de causa no
alcohólica)
Acumulación de hierro en el cuerpo (hemocromatosis)
Fibrosis quística
Cobre acumulado en el hígado (enfermedad de Wilson)
Vías biliares mal formadas (atresia biliar)
Déficit de alfa-1 antitripsina
Trastornos hereditarios del metabolismo del azúcar (galactosemia o glucogenosis)
Desorden digestivo genético (síndrome de Alagille)
Enfermedad del hígado causada por el sistema inmunitario del cuerpo (hepatitis
autoinmunitaria)
Destrucción de las vías biliares (cirrosis biliar primaria)
Endurecimiento y cicatrización de las vías biliares (colangitis esclerosante primaria
Infección, como sífilis o brucelosis
Medicamentos, incluidos el metotrexato o la isoniacida
Factores de riesgo
Consumir demasiado alcohol. El consumo excesivo de alcohol es un factor de
riesgo de la cirrosis.
Tener sobrepeso. Ser obeso aumenta el riesgo de padecer enfermedades que
pueden causar cirrosis, como esteatosis hepática no alcohólica y esteatohepatitis
no alcohólica.
Padecer hepatitis viral. No todas las personas con hepatitis crónica desarrollarán
cirrosis, pero es una de las causas principales de enfermedad hepática a nivel
mundial.
Complicaciones
Las complicaciones de la cirrosis pueden incluir:
Presión sanguínea alta en las venas que alimentan el hígado (hipertensión
portal). La cirrosis reduce la velocidad del flujo normal de la sangre a través del
hígado, aumentando de esta manera la presión en la vena que trae sangre desde
los intestinos y el bazo hasta el hígado.
Hinchazón en las piernas y el abdomen. El aumento de presión en la vena porta
puede hacer que se acumule líquido en las piernas (edema) y el abdomen
(ascitis). El edema y la ascitis también pueden ocurrir como resultado de la
incapacidad del hígado para elaborar suficiente cantidad de determinadas
proteínas de la sangre, como la albúmina.
Agrandamiento del bazo (esplenomegalia). La hipertensión portal también
puede causar cambios e inflamación en el bazo y el atrapamiento de leucocitos y
plaquetas. Una disminución de los leucocitos y las plaquetas en la sangre puede
ser el primer signo de cirrosis.
Sangrado. La hipertensión portal puede hacer que la sangre se redireccione a
venas más pequeñas. Fatigadas por la presión adicional, estas venas más
pequeñas pueden explotar y causar un sangrado grave. La hipertensión portal
puede causar el agrandamiento de las venas (várices) en el esófago (várices
esofágicas) o en el estómago (várices gástricas) y conducir a un sangrado
potencialmente fatal. Si el hígado no puede elaborar suficientes factores de
coagulación, esto también puede contribuir al sangrado continuo.
Infecciones. Si tienes cirrosis, tu cuerpo puede tener dificultad para pelear contra
las infecciones. La ascitis puede llevar a una peritonitis bacteriana, una infección
seria.
Desnutrición. La cirrosis puede hacer que sea más difícil para el cuerpo procesar
nutrientes, y esto causar debilidad y pérdida de peso.
Acumulación de toxinas en el cerebro (encefalopatía hepática). Un hígado
dañado por la cirrosis no puede eliminar toxinas de la sangre tan bien como un
hígado saludable. Estas toxinas luego pueden acumularse en el cerebro y causar
confusión mental y dificultad para concentrarse. Con el tiempo, la encefalopatía
hepática puede avanzar hasta provocar la ausencia de respuesta o un estado de
coma.
Ictericia. La ictericia ocurre cuando el hígado enfermo no elimina de la sangre
suficiente bilirrubina, un producto de desecho sanguíneo. La ictericia causa que la
piel se ponga amarilla, los ojos, blancos y la orina, oscura.
Enfermedad ósea. Algunas personas con cirrosis pierden fuerza en los huesos y
son más propensas a las fracturas.
Aumento del riesgo de padecer cáncer de hígado. Una gran proporción de las
personas que padecen cáncer de hígado tienen cirrosis preexistente.
Cirrosis crónica reagudizada. Algunas personas terminan experimentando
insuficiencia multiorgánica. Actualmente, los investigadores creen que esta es una
complicación diferente de algunas personas con cirrosis pero no entienden por
completo sus causas.
Prevención
Reduce tu riesgo de padecer cirrosis siguiendo estos pasos para cuidar el hígado:
No bebas alcohol si tienes cirrosis. Si tienes una enfermedad hepática, debes
evitar el alcohol.
Mantén una alimentación sana. Elige una dieta basada en vegetales, con
abundantes frutas y verduras. Selecciona granos integrales y fuentes de proteínas
magras. Reduce la cantidad de grasas y comidas fritas.
Mantén un peso saludable. Una cantidad excesiva de grasas en el cuerpo puede
dañar tu estómago. Consulta con tu médico sobre un plan para perder peso si eres
obeso o tienes sobrepeso.
Reduce el riesgo de hepatitis. Compartir agujas y tener relaciones sexuales sin
protección puede aumentar el riesgo de hepatitis B y C. Pregúntale a tu médico
por las vacunas contra la hepatitis.
Si estás preocupado por el riesgo de padecer cirrosis hepática, consulta con tu
médico sobre las maneras en las que puedes reducir ese riesgo.
Cáncer de hígado
escripción general
Tipos
Hepatocarcinoma
Síntomas
Causas
El cáncer de hígado ocurre cuando las células hepáticas desarrollan cambios
(mutaciones) en su ADN. El ADN de una célula es el material que proporciona
instrucciones para cada proceso químico en el cuerpo. Las mutaciones del ADN
causan cambios en estas instrucciones. Un resultado es que las células pueden
comenzar a crecer fuera de control y con el tiempo pueden formar un tumor, es
decir, una masa de células cancerosas.
Algunas veces se conoce la causa del cáncer de hígado, como en el caso de las
infecciones crónicas por hepatitis. Pero a veces el cáncer de hígado ocurre en
personas sin enfermedades preexistentes y no está claro qué lo causa.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer primario de
hígado son los siguientes:
Infección crónica por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. La
infección crónica por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C aumenta
el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Cirrosis. Esta afección progresiva e irreversible hace que se forme tejido
cicatricial en el hígado y aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de
hígado.
Ciertas enfermedades hepáticas hereditarias. Algunas de las enfermedades
hepáticas que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado son la
hemocromatosis y la enfermedad de Wilson.
Diabetes. Las personas con este trastorno del azúcar en sangre tienen un mayor
riesgo de padecer cáncer de hígado que las que no tienen diabetes.
Enfermedad del hígado graso no alcohólico. Una acumulación de grasa en el
hígado aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Exposición a aflatoxinas. Las aflatoxinas son venenos producidos por mohos
que crecen en cultivos mal almacenados. Los cultivos, como los granos y las
nueces, pueden contaminarse con aflatoxinas, que pueden terminar en los
alimentos elaborados con estos productos.
Consumo excesivo de alcohol. Consumir diariamente y durante muchos años
una cantidad de alcohol que es superior a la moderada puede llevar a un daño
hepático irreversible y aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado.
Prevención
Reduce el riesgo de cirrosis
La cirrosis es la cicatrización del hígado y aumenta el riesgo de cáncer de hígado.
Para reducir el riesgo de padecer cirrosis, puedes seguir estos consejos:
Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Si decides beber alcohol, limita la
cantidad. En caso de las mujeres, esto significa no más de una copa al día. En el
caso de los hombres, el límite es de no más de dos copas al día.
Mantén un peso saludable. Si tu peso actual es saludable, sigue una dieta
equilibrada y haz ejercicio la mayoría de los días de la semana para mantenerlo.
Si necesitas bajar de peso, reduce la cantidad de calorías que consumes por día y
aumenta la cantidad de actividad física. Apunta a perder peso lentamente, de 1 a 2
libras (0,5 a 1 kilogramo) por semana.
¿QUÉ ES?
Los pacientes con cirrosis con ascitis tienen una mayor tendencia a que las bacterias
que todos tenemos en el intestino puedan pasar a la sangre de manera espontánea (a
esto se le llama translocación bacteriana) y alcanzar cualquier parte del cuerpo. En el
caso de estos pacientes, el líquido ascítico es un lugar apropiado para su colonización,
ya que la capacidad del mismo para eliminar esas bacterias se encuentra disminuida.
Cuando se produce la reacción inflamatoria para eliminar esas bacterias es cuando
podemos diagnosticar la peritonitis bacteriana espontánea.
Es una infección grave, que puede llevar al fallecimiento del paciente sobre todo
cuando se asocia a una disminución del funcionamiento de los riñones. Debe ser
controlada en un hospital y en algunos pacientes hace valorar la posibilidad futura de
un trasplante hepático.
SÍNTOMAS
En otras ocasiones puede presentarse sin ningún síntoma digestivo, únicamente con
síntomas que hablen de un deterioro de la función del hígado (desorientación, habla o
conducta incoherentes, coloración amarillenta de piel y ojos) o del riñón (disminución
del volumen urinario, aumento de la urea y creatinina en la analítica sanguínea).
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de PBE se basa en demostrar que en el líquido ascítico existe una
reacción inflamatoria. Determinar esto último es muy sencillo y rápido. Consiste en
contar el número de glóbulos blancos que indican inflamación aguda -
polimorfonucleares (PMN)- en el líquido ascítico. En la PBE el recuento es igual o
superior a 250 PMN por mm3. Además, se deberá extraer líquido para conocer la
concentración de proteínas totales, glucosa y una enzima que se llama LDH, así como,
para cultivarlo para intentar saber qué bacteria es la causante de esta infección. La
valoración médica de estos datos apoya aún más el diagnóstico de PBE.
Para realizar este análisis es preciso extraer una pequeña cantidad de líquido ascítico
del abdomen, habitualmente 30 ó 40 cc, mediante un procedimiento que se conoce
como paracentesis y que consiste en la punción con una aguja fina en el cuadrante
inferior izquierdo del abdomen, procedimiento que realiza un médico, quizás con
anestesia tópica y en condiciones de asepsia.
TRATAMIENTO
PREVENCIÓN
Qué es
La encefalopatía hepática también conocida como encefalopatía de hígado o
coma hepático, es la disfunción cerebral ocasionada por la incapacidad
del hígado para eliminar toxinas del torrente sanguíneo. En algunos
pacientes esta enfermedad puede ser puntual y corregirse, en otros casos se
detecta como un problema crónico que suele empeorar.
Causas
Se desconocen las causas específicas, pero esta patología está asociada a
trastornos que afectan al hígado, como las enfermedades que provocan
insuficiencia hepática, como la hepatitis fulminante o la cirrosis hepática y
por Shunt portosistémicos (que es un vaso anómalo que no deja circular la
sangre al hígado para que pueda filtrarse y se pueda depurar) y
obstrucciones que impiden que la sangre pase por el hígado.
Según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), una de las
causas es la exposición del cerebro a sustancias tóxicas por una disfunción
hepática que impide filtrarlas. Cuando el hígado deja de filtrar las toxinas de
la sangre, estas se acumulan en los vasos sanguíneos provocando
problemas al organismo. Una de las sustancias neurotóxicas que el hígado
depura y transforma en inofensiva es el amoniaco, pero en caso de no
modificarse puede generar problemas. Los pacientes que padecen esta
patología suelen tener antes una enfermedad hepática crónica.
La encefalopatía hepática puede ser ocasionada también por: la ingesta de
cantidades elevadas de proteínas, la deshidratación, anomalías en los
electrolitos en la sangre (puede ocasionarse por los vómitos o por
tratamientos diuréticos). Los sangrados en el sistema digestivo, las
infecciones, bajos niveles de oxígeno en el cuerpo, los problemas de riñón y
fármacos que inhiben el sistema nervioso central pueden ser causas también
del coma hepático.
Síntomas
Los síntomas de la encefalopatía hepática pueden presentarse poco a poco
y gradualmente ir empeorando, o pueden aparecer repentinamente y con
elevada gravedad. Se presenta como alteración de la conducta,
alteraciones neurológicas y de comportamiento. La sintomatología la
podemos clasificar según su gravedad:
Síntomas leves
Síntomas graves
Prevención
Una de las medidas preventivas principales es evitar el consumo de alcohol o drogas.
Tipos
La encefalopatía hepática, según María Luisa García Buey, especialista en
medicina Digestiva y responsable de la Unidad de Hepatología del Hospital
Universitario de la Princesa de Madrid, se clasifica en tres tipos según su
origen:
Causada por fallo hepático.
Causado por shunt portosistémico (es un vaso anómalo que no permite el
paso de la sangre por el hígado para ser filtrada).
Causada por cirrosis.
El coma hepático también puede presentar cuatro grados:
Alteración del comportamiento.
Confusión moderada y bradipsiquia (lentitud de los procesos psíquicos y del
pensamiento).
Estupor y gran confusión.
Coma.
Diagnóstico
Para el correcto diagnóstico de esta enfermedad y evitar la confusión con
otras causas de afectación mental suelen llevarse a cabo estudios de
neuroimagen, acompañados por la exploración física y la consulta del
historial del paciente. Hay varias pruebas recomendadas:
Un análisis de sangre para llevar a cabo un conteo sanguíneo completo o
hematocrito para descartar la anemia.
Test psicométricos.
Tratamientos
Esta enfermedad precisa la hospitalización del enfermo. Primero los
médicos valoran cuál ha sido la causa que ha originado la encefalopatía
hepática y en base al diagnóstico, deciden la terapia más adecuada.
Uno de los tratamientos consiste en evitar la absorción de amoniaco
con laxantes osmóticos, como la lactulosa y antibióticos, como la
rifaximina o neomicina. Es necesario detener la hemorragia gastrointestinal y
drenar la sangre localizada en los intestinos. Después se procede, si es
necesario, a curar las posibles infecciones, la insuficiencia renal y anomalías
electrolíticas. Es vital que el paciente esté bien nutrido y provisto del oxígeno
suficiente, para evitar más daños al encéfalo. En algunos casos no se puede
suministrar sedantes y tranquilizantes porque no se asimilan bien por el
hígado.
Otros datos
Pronóstico
García Brey dice que “el pronóstico de esta patología suele ser grave, limita
la supervivencia del paciente y los hace subsidiarios de trasplante hepático”.
La encefalopatía crónica suele empeorar o reaparecer, aunque la forma
aguda es curable. Sin embargo, tanto la forma crónica como la aguda, puede
desembocar en un coma y en la muerte del afectado.