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Lapsos

El documento aborda la justicia constitucional en Venezuela, destacando la responsabilidad de todos los jueces en la protección de los principios constitucionales y la interpretación de la Constitución. Se discuten las competencias del Tribunal Supremo de Justicia y su Sala Constitucional, así como el proceso judicial y los plazos para la emisión de sentencias. Además, se analizan las implicaciones de la nulidad total y parcial de normas legales en relación con la constitucionalidad.

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El documento aborda la justicia constitucional en Venezuela, destacando la responsabilidad de todos los jueces en la protección de los principios constitucionales y la interpretación de la Constitución. Se discuten las competencias del Tribunal Supremo de Justicia y su Sala Constitucional, así como el proceso judicial y los plazos para la emisión de sentencias. Además, se analizan las implicaciones de la nulidad total y parcial de normas legales en relación con la constitucionalidad.

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1

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO.

1.- ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.

Para el momento de la elaboración del presente trabajo de

investigación, no se ha conseguido o ubicado antecedentes validos con

el objeto del mismo.

2.- BASES LEGALES Y DOCTRINALES :

2.1.- JUSTICIA CONSTITUCIONAL.

Establece el articulo 334 de la Constitución Bolivariana de

Venezuela que, para garantizar la integridad de esta Constitución, todos

los Jueces de la República deben proteger los Principios

Constitucionales. Esto se traduce en la aplicación de la Justicia

Constitucional.

En consecuencia, la Justicia Constitucional, como competencia

judicial para velar por la integridad y supremacía de la Constitución, en

Venezuela se ejerce por todos los Jueces y no solo por el Tribunal

Supremo de Justicia en cualquier causa o proceso que conozcan y,

además, en particular cuando conozcan de acciones procésales al tener


2

la potestad para anular parcial o totalmente artículos que considere

contrarios a la Constitución.

Por otra parte, en cuanto al Tribunal Supremo de Justicia, en

materia de justicia constitucional, todas sus salas tienen expresamente

como competencia garantizar “ La supremacía y efectividad de las

normas y principios Constitucionales “, correspondiéndole a todas ser “El

máximo ultimo interprete de la Constitución “ y velar “ Por su uniforme

interpretación y aplicación (articulo 335). No es cierto, por tanto como

se ha afirmado, que la Sala Constitucional sea el máximo interprete de

la Constitución “.

A este respecto, esta es una apreciación completamente herrada,

que no deriva del texto de la Constitución, de cuyo articulo 335, al

contrario se deriva que todas las Salas ejercen la justicia

Constitucional sus respectivas yson el


conforme a competencias
máximo y ultimo de la Constitución. e la
interprete También lo s Sala

Constitucional, mediante la cual el Tribunal Supremo de Justicia

concentra la jurisdicción constitucional. Ahora bien, la Sala Constitucional

declara inconstitucional el articulo 197 del Código Procesal Civil,

observa la Sala que el accionante al proponer su solicitud sugiere una

distinción entre Lapsos largos y cortos, cuando señala: ¿ Cómo deberán

Computarse los Lapsos largos o mayor de veinte (20) días ?.

En tal sentido a los fines de proveer acerca de la solicitud

interpuesta, y con el objeto de determinar el alcance real del


3

dispositivo del fallo considera necesario la Sala realizar de forma

previa ciertas consideraciones acerca de los efectos de la declaratoria

de nulidad parcial en el control concentrado de la constitucionalidad de

las Leyes.

Así, observa la Sala que según lo dispuesto en el articulo 266,

numeral 1º; de la Constitución es atribución de este Tribunal Supremo

de Justicia, ejercer la jurisdicción Constitucional; y, conforme a lo

establecido en el articulo 336 numeral 1º, Ejusdem, es competencia

exclusiva de esta Sala Constitucional “Declarar nulidad total o parcial

de las leyes nacionales y demás actos con rango de ley de la

Asamblea Nacional, que coliden con la Constitucional “.

Por tanto, cuando una norma es declarada enteramente nula es

porque el operador jurídico, es decir, la Sala, luego de haber realizado

un análisis exhaustivo del contenido de la norma impugnada

contrapuesto a los principios constitucionales señalados como

transgredida, ha concluido que el valor normativo en ella contenido

resulta inconstitucional, sin que medie posibilidad de que persista su

existencia en el mundo jurídico, pues se alteraría el orden instaurado.

Considerando que el dispositivo normativo contenido en el

articulo 119 de la Ley Orgánica de Corte Suprema de Justicia, le

otorga la facultad de fijar los efectos de dicha declaratoria en el

tiempo, es decir, hacer el pasado o el futuro, lo cual en definitiva


4

constituye la exclusión total de dicha norma en el sistema normativo

existente.

Situación diferente se plantea en los casos de nulidad parcial de

una norma, donde la totalidad de la misma no resulta inconstitucional,

sino que son algunos de sus elementos los que violan dispositivos

constitucionales, supuesto en el cual, la Sala Constitucional excluye de

su estructura el elemento que resulte inconstitucional, siempre y cuando

el supuesto al cual va dirigida esa regla jurídica no desaparezca o se

altere en su totalidad de forma tal que constituya un principio legal sin

objeto.

Por tanto, en el ultimo de los supuestos referidos, y que resulta

ser el caso regulado por el fallo cuya aclaratoria se solicita, se debe

admitir que la relación jurídica condicionada por la norma de una u

otra manera, se ve afectada con el control de constitucionalidad

ejercido, ya que la normativa impugnada a través de la declaratoria de

nulidad parcial, se ha convertido en una regla jurídica nueva y diferente

de la inicial, lo cual implica aceptar, que al constituirse en una distinta,

esto es, su principio legal.

El operador jurídico debe plasmar en su sentencia el alcance del

nuevo dispositivo normativo, pues, se parte de que dicha norma va

integrada a un texto normativo sistemático, donde los preceptos

establecidos en cada articulo, en reiteradas ocasiones guardan relación

entre si.
5

2.2.- JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL:

Para Brewer-Carias (2000, página 13). Se trata de una noción

orgánica, que tiende a identificar a un órgano especifico del poder

judicial que tiene, en forme exclusiva, la potestad de anular ciertos

actos estatales por razones de inconstitucionalidad, en parte, las leyes y

demás actos con rango de ley o de ejecución directa e inmediata de

la Constitución.

Para el Dr. José M., Delgado Ocando, Expediente Nº. 00-1712,

sentencia 33, la moderación y racionalización del poder que, como se

vio, tiene su expresión jurídica ultima en la Constitución, ha necesitado

del funcionamiento de ciertos organismos que, o bien sirven de freno a

la autoridad para actuar como sus censores, o garantizar la armonía

Inter-orgánica con respecto a los derechos fundamentales.

En consecuencia, el surgimiento de la institución parlamentaria

tiene que ver con el primer orden de idea referido. El segundo orden,

los órganos a través de los cuales es garantizada la separación de

poderes, el respeto a los derechos fundamentales y las aspiraciones

individuales o colectivas expresadas en la Constitución, siendo este el

asunto que nos compete.

Lo expresado justifica ampliamente que la Constitución de la

República Bolivariana de Venezuela haya creado un órgano inédito

dentro del también reciente Tribunal Supremo de Justicia, el cual ha


6

sido concebido como una instancia jurisdiccional con una marcada

especialización de tutelas, tendente a la integridad, supremacía y

efectividad de la Constitución: este órgano es la Sala Constitucional.

Esta especialización se concreta en el ejercicio de la tutela

Constitucional en su máxima intensidad. No precisamente al modo en

que la ejercía la Sala Plena de la entonces Corte Suprema de

Justicia, la cual estaba restringida en sus funciones de garantía

constitucional como si de un legislador negativo se tratase, es decir, la

Sala Plena actuaba como un complemento del Poder Legislativo (Único

ente propiamente sujeto a la e tanto se


Constitución) n encargaba de
revocar los actos de rango y de d Ley que este
fuerza e dictaba

contraviniendo la Constitución, siendo que esta no era concebida como

un cuerpo jurídico.

En este sentido, se entendía que las interpretaciones de la

Constitución que hiciera la Sala Plena no tenia carácter vinculante y

su influencia estaba asociada al efecto abrogatorio de las fallas de

nulidad de actos con rango o fuerzas de ley. Muy por el contrario, a

esta Sala Constitucional le corresponde no solo anular actos de esta

naturaleza si no que tiene asignada tanto la interpretación del texto

constitucional, con el fin de salvar sus dificultades o contradicciones

como hacer valer el principio jurídico – político según el cual los

derechos fundamentales proceden y limitan axiológicamente las

manifestaciones de poder.
7

En este orden de ideas, de igual modo, están obligadas las

demás Salas conforme al primer párrafo del Articulo 335 de la

Constitución Bolivariana de Venezuela, a garantizar la supremacía y

efectividad de las normas y principios constitucionales y serán en sus

respectivas jurisdicciones y según su competencia ol s máximos y

últimos interpretes de esta constitución.

Dicha potestad de revisión se deduce positivamente del articulo

335 Ejusdem cuando afirma que las interpretaciones que establezca la

Sala Constitucional sobre el contenido y alcance de las normas y

principios constitucionales son vinculantes para las otras Salas del

Tribunal Supremo de Justicia y demás Tribunales de la República.

2.3.- EL PROCESO.

Pérez (1.994, Pág.850), refiere que el proceso es el conjunto de

normas individuales cuya organización se logra, si la conducta de los

sujetos procésales se realizan bajos las condiciones de lugar, forma y

tiempo que permitan a cada sujeto con certeza la conducta realizada

por los demás, para que el proceso alcance sus fines, como son la

sentencia y su ejecución.

En este sentido el proceso es un fenómeno jurídico, complejo,

constituido por una sucesión consecutiva de actividades que realizan con él

los sujetos que intervienen, los cuales deben cumplir las condiciones

indispensables para el aseguramiento de la validez de cada conducta en


8

particular, así como del proceso en general, en el desenvolvimiento de la

función jurisdiccional, para mantener la paz y la tranquilidad pública, por

tanto es necesario su desarrollo en el tiempo y en el espacio, a través de una

serie de actos realizados unos a otros por los sujetos procesales,

susceptibles de constituir, modificar o extinguir el proceso.

Entre los actos procesales se encuentran los de decisión o resolución

que son providencias dictadas por el juez en relación con la cuestión

controvertida entre las partes, que se efectúan a través de la sentencia, y

resuelven el mérito de la causa, acogiendo o rechazando las pretensiones

del demandante, o bien un punto o cuestión incidental surgida en el curso del

proceso.

Por otra parte, el acto procesal del juez que resuelve cuestiones

incidentales surgidas en el curso del proceso se denomina sentencia

interlocutora, las cuales son apelables cuando producen un gravamen

irreparable. Estas decisiones debe ser dictadas en el término de 30 días, a

tenor de los dispuesto en el artículo 521 del Código de Procedimiento Civil, el

cual reza:

Presentados los informes o cumplido que sea el auto para


mejor proveer o pasado el término señalado para su
cumplimiento, el tribunal dictará su fallo dentro de los treinta
días siguientes si la sentencia fuere interlocutoria…

Es decir, haya un plazo legal de treinta días para dictar la referida

sentencia, pero puede el juez de la causa hacer uso de la facultad que le

confiere el artículo 251 ejusdem para diferir el pronunciamiento de la


9

sentencia, (por una sola vez, por una causa grave y, sobre lo cual hará

declaración expresa), por un plazo el cual no exceda de treinta días.

La sentencia fuera del lapso de diferimiento deberá ser notificada a las

partes, sin lo cual, no correrá el término para interponer los recursos; sin

embargo, puede ser subsanado tal incumplimiento con la autonotificación

después de la sentencia.

En los casos de sentencia no publicados en la oportunidad

correspondiente, por no haber despachado en el juzgado ese día, surtirá

efectos la prorroga legal del artículo 200 del Código de Procedimiento Civil,

que faculta al juez para, sin necesidad de nuevo auto publicarla el día de

despacho inmediatamente siguiente. El lapso de la sentencia y su

diferimiento se cuentan por días continuos, mas ello no significa que la

sentencia pueda publicarse en un día en el que no haya despacho, pues el

efecto de despacho por excelencia es el acto de sentencia.

Visto lo anteriormente señalado, se concluye que el ámbito temporal

de las conductas de los sujetos del proceso, supone que cada una de ellas

debe realizarse en un tiempo determinado, denominado el término o lapso

procesal que es el espacio del tiempo en que el acto se realiza, lo cual

constituye el principio de legalidad consagrado en el artículo 196 de la

normativa citada ut supra.

Asimismo, que la mayoría de los procesales son perentorios en virtud

del principio de preclusión, en cuyo computo, que es la manera o modo de

contar ese tiempo establecido en el lapso para la realización de un acto


10

procesal, intervienen dos términos extremos: el día inicial en que ocurre el

acto que motiva el lapso -dies a quo- que no se cuenta, sino que el lapso

comienza al día siguiente, y el día de fecha igual a la del acto, del año o mes

que corresponda al vencimiento –dies ad quem - que sí entra en el cómputo

del lapso.

La regla para el cómputo de los lapsos procesales por días, esta

contenida en el artículo 197 Código de Procedimiento Civil, según la cual, los

términos o lapsos procesales se computarán por días calendarios

consecutivos, regla que se completa con lo dispuesto en el artículo 198

ejusdem, al establecer, que en los términos o lapso procesales señalados

por días no se computará aquel en que se dicte la providencia o se verifique

el acto que dé lugar a la apertura del lapso.

En los casos en que el vencimiento, del lapso ocurra en uno de los,

días exceptuados del cómputo por el artículo en referencia, el acto

correspondiente se realizará en el día laborable siguiente, como ya se dijo

anteriormente.

Ahora bien, determinado lo anterior, la Sala observa que, en el caso

de autos de sentencia recurrida en apelación entendida esta como el acto

por el cual una de las partes trata de anular por vía de examen del tribunal

superior, la resolución que le fue desfavorable, la cual debe el juez a quo

discernir si la admite o no, teniendo la alzada la reserva legal oficiosa para

revisar tal pronunciamiento aunque la contraparte nada haya alegado al

respecto, es de las denominaciones interlocutorias, cuyo término para


11

interponer es de conformidad con el artículo 298 ejusdem, de cinco (5) días,

el cual debe interponer dentro de los lapsos legales prefijados para ello.

Este término comienza a computarse desde el día siguiente a la

publicación de la sentencia, conforme a la regla del ya citado artículo 198,

según el cual: “En términos o lapsos procesales señalados por días no se

computará aquel en que se dicte la providencia o se verifique el acto que de

lugar a la apertura del lapso”, pues la publicación de la sentencia es el acto

que da lugar al lapso, sin que sen válidos los recursos interpuestos fuera de

dichos lapsos, por anticipados o retardados, so pena de preclusión.

Ahora bien, con respecto a la apelación anticipada que, el

pronunciamiento de juzgado accionado en amparo constitucional, existen dos

criterios que a continuación se exponen:

1) Que al interponerse el recurso de apelación el mismo día de la

publicación de la sentencia, resulta extemporáneo por anticipado, dada la

naturaleza eminentemente preclusiva del lapso para ejercer dicho recurso,

que impone que se debe computar el día siguiente del acto que da lugar

computo del lapso.

En este mismo orden de ideas, la jurisprudencia y doctrina han

sentado que es imposible considerar tempestiva la apelación formulada el

día en que se produce la publicación de el fallo, puesto que se estaría

computando el día en que se verificó la apertura del lapso y, con ello se

dejaría de acatar el precepto de que los lapsos para el cumplimiento de los

actos procesales, son aquellos expresamente establecidos en la ley.


12

Que el término para intentar la apelación es de cinco (5) días, que es

distintos a seis (6), por lo que conceder un día más parta ejercicio del

derecho de apelar, significará romper el principio de equilibrio e igualdad

procesal frente a las partes, puesto que los lapsos procesales son

preclusivos, tienen un momento de apertura y cierre y por ello las partes

deben tener cuidado al momento de ejercer sus recursos, para que no

resulten extemporáneos, por anticipado, lo que da lugar a su inadmisibilidad.

2) En segundo criterio, por el contrario, sostiene que, si bien el término

comienza a computarse al día siguiente de la publicación de la sentencia, se

admite que pueda proponerse la apelación el mismo día, inmediatamente

después del fallo –apelación inmediata-, pues esta es la que se interpone

antes de haberse pronunciado la decisión para el caso de que el juez no

resuelva favorablemente, la cual no tendría valor alguno.

Con relación a lo anteriormente expuesto, indica el Dr. Ricardo

Henriquez La Roche en su obra Código de Procedimiento Civil, lo siguiente:

No tiene fundamento legal la declaratoria de inadmisibilidad


de un recurso (ordinario o de casación) interpuesto después
de publicado el fallo y antes de la incoación del término del
recurso por tres razones fundamentales:
1) Porque las normas procesales son de naturaleza
instrumental… de manera que una fórmula que interesa
francamente la estructura misma del acto será occidental si
este, a pesar de la omisión, a alcanzado su (Sic) fines…;
2) De lo anterior se deduce que no puede haber nulidad sin
perjuicio… lo contrario llevaría a hogar la función pública y
privada del proceso en un estéril cuan nocivo rigorismo…;
3) El acto de la apelación no se desnaturaliza por el hecho de
que se verifique con antelación, pues cabalmente su
cometido al poner de modo de modo manifiesto la intención
vehemente del litigante de impugnar el fallo…;”
13

Al respecto esta Sala Constitucional considera, como ya lo han

establecido en anteriores oportunidades, que la apelación proferida el mismo

día de la publicación del fallo, no es extemporánea por anticipada, toda ves

que se evidencia el interés inmediato de la parte afectada por recurrir ante la

alzada, por lo que la misma debe considerarse válida, pues es una cuestión

de mera forma que ningún perjuicio ocasiona a la parte contra quien obra el

recurso, lo que permite revisar el fallo par poder depurar sus supuestos

vicios, de no ser así la interpretación de la norma, se estaría creando

indefensión al apelante por el juez que limita o priva a una de las partes el

libre ejercicio de los medios o recursos que la ley le brinda para hacer valer

sus derechos.

2.4. EL DEBIDO PROCESO

Dispone el artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana

de Venezuela “El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones

judiciales y administrativas y, en consecuencia…

“Toda persona podrá solicitar del Estado el establecimiento o

reparación de la situación jurídica lesionada por error judicial, retardo u

omisión injustificados.

Queda a salvo del derecho o de la particular de exigir la

responsabilidad personal del magistrado o de la magistrado del juez o de la

jueza; y el derecho del Estado de actuar contra estos o estas “si analizamos

el contenido del artículo trascrito, concluiremos con el derecho al debido


14

proceso conserva en la nueva Constitución el rango constitucional, por ende,

retienen también carácter de orden público las normas que ordenan los

distintos litigios, pues en ellos consiste el debido proceso, esto es, que este

debe cumplirse con apego a las distintas normas que los establece.

Estas normas exigen su observancia incondicional, sin que las

particulares estén facultadas para disponer de ellas, ni el estado mediante

cualquiera de sus órganos y mucho menos el órgano jurisdiccional puede

obviarla o violarlas.

Ellos se reafirman en la primera parte del artículo 49, porque allí se

especifica que derecho al debido proceso comprende todas las actuaciones

judiciales; por interpretación a contrario, ninguna actuación judicial queda

excluida de la observancia o cumplimiento del debido proceso por tanto,

también el tribunal supremo de justicia cuando atiende las distintas causas,

de adecuar sus actuaciones a la normas procesales establecidas.

Estas normas exigen su observancia incondicional, sin que las

particulares estén facultadas para disponer de ellas, ni el estado mediante

cualquiera de sus órganos y mucho menos el órgano jurisdiccional puede

obviarla o violarlas.

Ellos se reafirman en la primera parte del artículo 49, porque allí se

especifica que derecho al debido proceso comprende todas las actuaciones

judiciales; por interpretación a contrario, ninguna actuación judicial queda

excluida de la observancia o cumplimiento del debido proceso por tanto,


15

también el tribunal supremo de justicia cuando atiende las distintas causas,

de adecuar sus actuaciones a las normas procesales establecidas.

2.5. LA CELERIDAD PROCESAL.

Mendoza (1993) señala que uno de los postulados del Código de

Procedimiento Civil es el de combatir el retardo de la administración de

justicia. En esa línea de acción están concebidos el principio de que el juez

es el director del proceso, la sustitución de las excepciones por los supuestos

previos, particularmente con la finalidad de que no hay que resolver in limine

litis las de inadmisibilidad, pues hora se les considera defensas perentorias o

de fondo, el impulso procesal de oficio, el deber de lealtad de los litigantes, la

obligación para el juez de dictar sentencia si se produce la confesión ficta y el

actos no promueve pruebas oportunamente, la supresión de la relación, la

imposibilidad de dictar reposiciones caprichosas, algunas otras innovaciones,

y de manera particular el artículo 251 ya aludido.

Empero, ese vicio está tan sembrado en los tribunales que nada se

podrá hacer si no se aplican remedios heroicos. Es tan viejo ese vicio que ya

en 1973 el Conde de la Cañada”… urgía sobre la necesidad de conseguir la

celeridad” “(Citado por Salazar Cano, Cibernética y Derecho Procesal Civil,

Lima, Perú 1979, pág. 25).

Echecopar decía: “Puede tolerarse el que la justicia no sea inmediata,

que es como la razón dice que debe ser; pero lo que no debe tolerarse de

que venga a los dos, cinco, veinte o (…) más años, como lo ocurrido y ocurre
16

(…) porque se tiene horror a los juicios no tanto por el posible error o la

posible parcialidad, como por la inevitable duración desmedida de ellos (…)

son muchos los que prefieren una mala transacción que un buen pleito, ¿por

qué?, porque el mal mayor de un juicio está en la incertidumbre en que

mantiene el litigante durante un tiempo excesivamente largo” (Citado por

Edgar Salazar Cano, Cibernética y Derecho Procesal Civil, Lima Perú, 1979,

pág. 25).

2.6. SALA CONSTITUCIONAL

ATRIBUCIONES

En el artículo 336 de la Constitución de la República Bolivariana de

Venezuela donde se señalan las diversas atribuciones de la sala

constitucional del tribunal supremo de justicia.

“son atribuciones de la Sala Constitucionales del Tribunal Supremo de

Justicia… las demás que establezca esta Constitución y la Ley.

Es decir, no todas las atribuciones están señaladas en el artículo

copiado si no que además la Sala Constitucional tiene una competencia

residual, cuando en otra norma de la misma Constitucional vigente, donde se

señala una atribución a la Sala Constitucional es el artículo 266, e el cual es

Constituyente dispone:
17

“Son atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia. 1.- Ejercer el

ejercicio constitucional conforme al VIII de esta Constitución…” la atribución

señalada en el numeral 1 será ejercida por la Sala Constitucional…”

Establecido así el artículo trascrito, la jurisdicción constitucional está

atribuida a la Sala Constitucional; conforme a los ya analizados en el artículo

49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela el Derecho al

debido proceso es de rango Constitucional y por lo tanto las normas que

regulen el litigio son de orden público, si según el mismo artículo 49 el

derecho al debido proceso “todas las actuaciones judiciales, sin excluir

ninguna ni siquiera las efectuadas por el Tribunal Supremo de Justicia, lo

cual se confirma al establecer en el numeral 8 del mismo artículo 49, el

derecho de los particulares a exigir la responsabilidad “personal” de los

magistrados por el incumplimiento del debido proceso; y además, por

disponerlo así el artículo 27 del mismo texto constitucional o el mecanismo

jurídico previo para revisar la violación del debido proceso.

En torno a ello, se estima necesario y oportuno toca este tema, pues

se observa a diario que existe cierto desconocimiento en el manejo de esta

materia, pese a que la misma es de suma importancia en el que hacer

tribunalicio.
18

2.7. LOS LAPSOS PROCESALES EN EL CÓDIGO DE

PROCEDIMIENTO CIVIL.

CAPITULO II

Del Lugar y Tiempo de los Actos Procesales

Art. 191.- Lugar de los actos procesales. Los jueces no podrán

despachar los asuntos de su competencia, sino en el lugar destinado para

sede del Tribunal, a no ser para los actos respecto de los cuales acuerden

previamente otra cosa conforme a la ley, de oficio o a petición de parte.

Art. 192.- Horas para despachar. Habilitación. Tampoco podrán los

jueces despachar sino en las horas del día destinadas al efecto, las cuales

indicarán en una tablilla que se fijará en el Tribunal, para conocimiento del

público. Para actuar fuera de dichas horas, cuando sea necesario,

habilitarán con un día de anticipación o haciendo saber a las partes las horas

indispensables que determinarán.

Observación: La palabra “audiencia” no ha quedado `proscrita´ del

léxico legal forense. En su sentido etimológico sigue siendo válida, pues la

actividad el órgano jurisdiccional es de oír (audire) y despachar en

consecuencia, concediendo o negando. De allí que las diligencias de los

abogados y cualquier, otro acto alusivo a las horas de despacho que indica la

tablilla o aviso de horario, puedan referirse, con toda propiedad a la

“audiencia”.
19

Se entiende que el Legislador haya eliminado el Código la palabra

para evitar confusiones terminológicas, dada su mayor connotación

semántica como sinónimo de día hábil para el cómputo de dilaciones

judiciales, aunada a la costumbre inveterada de unir o refundir en la práctica

el día de audiencia y el día de secretaría que preveía el CPCD.

Art. 193. Inhabilidad de días feriados y de la noche. Ningún acto

procesal puede practicarse en día feriado, ni antes de las seis de la mañana

ni después de las seis de la tarde, a menos que por causa urgentes se

habiliten el día feriado o la noche.

Será causa urgencia para los efectos de este artículo el riesgo

manifiesto de que quede ilusoria una providencia o medida, o de que se

frustre cualquiera diligencia importante para la prosecución del juicio.

Art. 194.- Días y horas hábiles para despachar. Las diligencias,

solicitudes, escritorios y documentos a que se refieren los artículos 106 y 107

de este Código deberán ser presentados por las partes dentro de las horas

del día fijadas por el Tribunal para despachar.

Los días en los cuales el Tribunal disponga no despachar, el

Secretario no podrá suscribir ni recibir diligencias, solicitudes, escritorios y

documentos de las partes.

Observación: “Se elimina así la distinción (…) entre horas de

audiencia y de secretaría, según la cual, las partes sólo pueden hacer sus

solicitudes en horas de Secretaría. Se consideró más conveniente eliminar,

la distinción, permitiendo a las partes realizar sus solicitudes en cualquier


20

hora de las fijadas en la tablilla, pero ante el Secretario, considerando que

con ello se facilitan más las actuaciones con ahorro de tiempo para los

abogados y para las partes mismas que intervienen en el proceso” (Exp. De

Mot).

Según los Art. 106 y 107 la autenticidad de diligencias y de

presentación de escritos y solicitudes la hace solamente el Secretario, con

deber de dar cuenta al juez de inmdiato.

Art. 195.- Anuncio de día inhábil. Los Tribunales harán saber al

público, a primera hora, por medio de una tablilla o aviso, el día en que

dispongan por causa justificada no despachar, y el Secretario dejará

constancia de ello e el Libro Diario, como lo prevé el artículo 113.

Observación: Los días indicados como inhábiles para despachar por el

Consejo de la Judicatura, no declaramos efemérides por la Ley de Fiestas

Nacionales del 11-6-21 u otra, sino por el Ejecutivo Nacional, pueden ser

días de trabajo para el tribunal sin necesidad de habilitar previamente (Art.

193), pues este Art. 195 sólo se refiere a los días declarados feriados por la

ley y no a los declarados feriados por otra autoridad. No obstante, la

indicación al efecto del Consejo de la Judicatura en el calendario de

tribunales constituirá justificación suficiente para no despachar en tales

fechas.

Art. 196.- Régimen legal de las dilaciones judiciales. Los términos o

lapsos para el cumplimiento de los actos procesales son aquellos


21

expresamente establecidos por la ley; el juez solamente podrá fijarlos cuando

la ley lo autorice para ello.

Observación: Esta disposición, introductoria de las siguientes,

inspirada en el Art. 152 del CPC italiano, el cual distingue entre términos

ordenatorios y perentorios, reafirma el principio de que el procedimiento está

tutelado por la ley, dada la función pública del proceso; y por tanto el juez no

puede cuánto menos las partes alterar o subvertir el orden procedimental (cf

reiterada jurisprudencia de la CSJ, cuyo prontuario se incluye en Sent. 29-10-

81, Boletín 4, Nº 419).

Art. 197.- Reglas sobre el cómputo de los lapsos. Los términos o

lapsos procesales se computarán y 156 por días calendarios consecutivos,

excepto los lapsos CPCD de pruebas, en los cuales no se computarán los

sábados, los domingos, el Jueves y el Viernes santo, los declarados días de

fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados no laborables por

otras leyes, ni aquello en los cuales el Tribunal disponga no despachar.

Observación: 1. Esta disposición contiene la norma más importante

para la nueva dinámica procesal. En el cómputo de los lapsos procesales se

cuenta todo tipo de día, feriado o no, laborado o no, pero ateniéndose la

determinación de dies ad quen al art. 200. La Exp. De Mot. No se ajusta en

este aspecto l contenido de las normas finalmente aprobadas.

2. cuando se trata de un lapso probatorio, se computan sólo los días

laborados, es decir, aquellos en los que haya despachado efectivamente el


22

tribunal, los cuales debe constar en el Libro Diario (Art. 195). No se

computan los días no laborados.

3. Determinar si un día es laborable sólo tiene importancia desde el

punto de vista administrativo de la judicatura, a los fines del deber de cargo y

su justificación; pero carece de significado desde el punto de vista procesal;

aunque, desde luego, no serán laborados los días no laborables, sea porque

lo establece la ley, sea porque lo establece la autoridad administrativa

nacional o regional. Hay también días laborables no laborados por causas

personas, justificadas o no.

Se entiende que para estimar la extensión en el tiempo de un lapso

probatorio, deba tomarse en cuenta los días en los que no podrá despachar

el tribunal por tratarse de una efemérides cívica o religiosa. Pero insistimos

que tal precisión (no concretada, por demás, en este artículo), atañe al orden

administrativo y ha venido haciendo gráficamente el Consejo de la Judicatura

en su Calendario Oficial.

Art. 198.- Exclusión del dies a quo en el cómputo. En los término o

lapsos procesales señalados por días no se computará aquel en que se dicte

la providencia o se verifique el acto que dé lugar a la apertura del lapso.

Art. 199.- Modo de computar los lapsos de años o meses. Los

términos o lapsos de años o meses se computarán desde el día siguiente al

de la fecha del acto da lugar al lapso, y concluirán el día de fecha igual a la

del acto, del año o mes que corresponda para completar el número del lapso.
23

Art. 200.- Dilación legal del dies ad quem. En los casos de los dos

artículos anteriores, cuando el vencimiento del lapso ocurra en uno de los

días exceptuados del cómputo por el artículo 197, el acto correspondiente se

realizará en el día laborable siguiente.

Art. 201.- Vacaciones de los jueces. Suplencia. Los jueces tomarán

anualmente sus vacaciones en la CP oportunidad y por el tiempo que

corresponda conforme a la Ley, previa coordinación con el Consejo de la

Judicatura, pero ellas no suspenderán el curso de las causas ni de los lapsos

procesales.

Parágrafo Único.- Los suplentes y los conjueces, llamados a suplir las

faltas temporales de los jueces ocurridas por cualquier causa, continuarán la

sustanciación de asuntos e curso y de aquellos que se inicien durante la

suplencia, pero no podrán oír los informes a que se refieren los artículo 511,

y 517 de este Código, ni dictar las sentencias definitivas previstas en los

artículos 515 y 521.

Art. 202.- Prohibición de prórroga o reapertura. Suspensión. Los

términos o lapsos procesales no podrán prorrogarse ni abrirse de nuevo

después de CP cumplidos, sino en los casos expresamente determinados

por la Ley, o cuando una causa no imputable a la parte que lo solicite lo

haga necesario.

Parágrafo Primero.- En todo caso en que el curso de la causa quede

en suspenso por cualquier motivo, la causa reanudará su curso en el mismo

estado en que se encontraba al momento de la suspensión.


24

Parágrafo Segundo.- Pueden las partes, de común acuerdo,

suspender el curso de la causa por un tiempo que determinarán en acta ante

el juez.

Observación: Art. 18 Código de Ética Profesional del Abogado

Venezolano (810 – 85): -Cuando un abogado no pudiere concurrir a un acto

judicial en el cual deba participar, por motivo de enfermedad u otro

plenamente justificable, solicitará oportunamente al Juez el diferimiento del

acto y prevendrá del hecho a su colega adversario, quien, por espíritu de

confraternidad, estará obligado también a adherirse a la solicitud de

diferimiento del acto.

Art. 203. Prohibición de abreviar los lapsos. Los términos o lapsos

procesales no podrán abreviarse sino en los casos permitidos por la ley, o

por voluntad de ambas partes o de aquella a quien favorezca el lapso,

expresada ante el Juez, y dándose siempre conocimiento a la otra parte.

Art. 204.- Principio de comunidad de los lapsos. Los términos y

recursos concedidos a una parte se entenderán concedidos a la otra,

siempre que de la disposición de la ley o de la naturaleza del acto no resulte

lo contrario.

Art. 205.- Término, de distancia. El término de distancia deberá fijarse

en cada caso por el juez, tomando en cuenta la distancia de poblado a

poblado y las facilidades de comunicaciones que ofrezcan las vías

existentes. Sin embargo, la fijación no podrá exceder de un día por cada

doscientos kilómetros, ni ser menor de un día por cada cien.


25

En todo caso en que la distancia sea inferir al límite mínimo

establecido en este artículo, se concederá siempre un día de término de

distancia.

Observación: El término de distancia es un lapso complementario a

otro, que otorga la ley con el fin de evitar que ese otro lapso resulte mermado

e su utilidad en razón de la distancia que separa la persona interesada del

lugar donde debe efectuarse el acto procesal.

Este término debe fijarlo el juez expresamente, se computa por días

consecutivos (Art. 197) y depende su extensión de la distancia y facilidades

de comunicación.

2.8. TÉRMINO O LAPSOS PROCESALES

Concepto y Discusión

Para (Cuoture), el lapso procesal conforma la medida de tiempo para

realizar dentro de él, un acto determinado del proceso (citado por Montoya,

1995, p.17).

Como ejemplo práctico de lapso procesal, se invoca el contenido del

artículo 359 del Código de Procedimiento Civil el cual dispone: “La

Contestación de la demanda podrá presentarse dentro de los 20 días

siguientes a la citación del demandado o del último de ellos si fueren varios,

a cualquier hora de las indicadas en la tablilla a que se refiere el artículo 192,

sin necesidad de la presencia del demandante. En todo caso para las


26

actuaciones posteriores se dejará transcurrir íntegramente el lapso de

emplazamiento.

En este sentido, al determinar las condiciones temporales de

realización de cada acto del proceso, la ley procesal establece en algunos

casos el momento preciso en que el acto debe realizarse así, v. gr., la parte

contra quien se produzca con el libelo un instrumento privado como emanado

de ella, deberá manifestar si lo reconoce o lo niega en el acto de la

contestación de la demanda (Art. 444 C.P.C.); el nombramiento de los

expertos deberá hacerse en el segundo día siguiente a la admisión de la

prueba, a la hora que fije el tribunal Art. 452 C.P.C.); el examen de los

testigos se hará en el tercer día siguiente a la admisión de la prueba, a la

hora que fije el tribunal (Artículo 483 C.P.C.).

Por otra parte, en otos casos la ley establece un espacio de tiempo

dentro del cual el acto puede ser realizado, sin fijarse el momento preciso,

sino el momento inicial y el momento final que determinan el lapso.

En referencia a ello, por ejemplo, la parte podrá subsanar el defecto y

omisión a que se refieren los ordinales 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del Artículo 346,

dentro del plazo de cinco días siguientes al vencimiento del emplazamiento

(Art. 350): la manifestación del demandante de si conviene o contradice las

cuestiones previas a que se refieren los ordinales 7º, 8º, 9º, 10º y 11º del

Artículo 346, dentro de los cinco días siguientes al vencimiento del lapso del

emplazamiento (Art. 351); la contestación de la demanda, dentro de los


27

veinte días siguientes a la citación del demandado o del último de ellos, si

fuere varios (Artículo 359).

En este orden de ideas, igual sirve de ejemplo, la promoción de las

pruebas dentro de los primeros quince días del lapso probatorio (Art. 396); la

evacuación de las pruebas, dentro de los treinta días a contar desde la

admisión de las mismas (Art. 400); el pronunciamiento de la sentencia.

Dentro de los sesenta días siguientes a la presentación de los informes o al

cumplimiento del auto para mejor proveer (Art. 515).

Finalmente, en algunos casos, la Ley establece un espacio de tiempo

después del cual debe realizarse el acto, v. gr., los actos conciliatorios en

materia de divorcio, pasados que sean cuarenta y cinco días después de la

citación del demandado y después del primer acto. (Art. 756-757).

Atendiendo esta diversa modalidad temporal de realización de los

actos, las doctrinas distingue los términos en sentido propio de los lapsos o

plazos procesales, y entiende por termino, el momento preciso en que debe

realizarse un acto determinado, y por lapso o plazo, el espacio de tiempo en

que debe realizarse, pudiendo ocurrir en cada uno de los momentos que lo

componen, nuestro código no toma en cuenta esta distinción doctrinal y

emplea indistintamente las expresiones “Términos”, “Lapsos” , “Plazos” y

“dilaciones”, para referirse al tiempo en que debe realzarse determinado acto

procesal por lo cual, en sentido legal puede definirse el término o lapso

procesal, como el período de tiempo en el cual, dentro del cual o después del

cual, debe realizarse una determinada conducta procesa.


28

No obstante todo lo expuesto anteriormente, bajo la antigua Corte

Suprema de Justicia, se dictaron algunas resoluciones al respecto.

En este sentido, Montoya, hace referencia que el cómputo del dies a

quo aparece contenido en el texto del artículo 198 del Código de

Procedimiento Civil, el cual dispone:

Artículo 198. En los términos y lapsos procesales señalados


por días no se computará aquel e que se dicte la providencia o
se verifique el acto que dé lugar a la apertura del lapso.

En torno a ello, la Corte en Sala Político Administrativa dictaminó lo

siguiente:

En efecto, los lapsos procesales que se destinan a la realización de

alguna actividad en juicio, como la probatoria (promoción, evacuación) no

precisan de una orden del juez o de la ejecución de otro acto procesal; tal es

el caso de la contestación de la demanda, la cual, es naturalmente una

actividad procesal fundamental en el juicio ordinario, empero su realización –

según las normas del código vigente - no está revestida de la solemnidad

que le atribuía el código derogado, que exigía la realización del «acto de la

contestación de la demanda» fijando un día y hora exactos para que éste se

llevara a cabo.

Actualmente, por el contrario, la contestación de a demanda es una

actividad procesal desprovista de aquella formalidad; y, es por ello que en la

normativa vigente [artículo 344 del Código de Procedimiento Civil] concede

un lapso de 20 días continuos para que el demandado comparezca a

contestar la demanda.
29

Por tanto, la apertura a pruebas. Se procede ope legis, ya que se trata

de una etapa del proceso que se inicia al día siguiente del vencimiento del

lapso concedido para el emplazamiento, sin necesidad de decreto o

providencia.

Por ello, el principio según el cual el dies a quo no es computable en

los términos o lapsos procesales señalados por día (artículo 198 ejusdem)

que no tiene aplicación en el caso que se analiza, ya que en éstos no se

dicta providencia ni se verifica acto alguno que origine la apertura del lapso

probatorio señalado.

Más adelante la Corte, y en el mismo fallo en referencia, apunta:

[…] la aplicación del principio contenido en el citado artículo 198 tiene su

justificación en la necesidad de otorgar certeza jurídica a las partes; quienes

no pueden tener conocimiento de la apertura de términos o lapsos si éstos

dependen de una orden o providencia del juez o de un acto previo que deba

realizarse. Siendo pues, por argumento en contrario, innecesaria la

aplicación de este principio cuando estos términos o lapsos procesales sólo

dependen de actividades que se cumplen sin que intervengan en ellos la

voluntad del órgano jurisdiccional o las propias partes. [Ver sentencia del 12

de agosto de 1993, expediente número 8.728, Sala Político

Administrativa de la Corte Suprema de Justicia].

Por otra parte, en cuanto se refiere a la expresión forense, término, se

cree que los más indicados consiste en ejemplificar, trayendo el contenido de

un artículo integrante de nuestras disposiciones adjetivas, el cual de manera


30

relevante enseña lo que quiere decir esa expresión. Veamos tal disposición

legal:

Artículo 367. Admitida la reconvención, el demandante la


contestará en el quinto día siguiente, en cualquier hora de las
fijadas en las tablillas a que se refiere el artículo 192, sin
necesidad de la presencia del reconveniente, suspendiéndose
entre tanto el procedimiento respecto de la demanda.

Emerge de la referida norma legal que el demandante reconvenido

contestará la reconvención en el quinto día siguiente, después de haber sido

admitida la misma, lo que significa que si tal contestación se llegare a

efectuar en el primero, segundo, tercero o cuarto día, sería considerada

extemporánea por prematura, y si por el contrario, se lleva a cabo al sexto

día, obviamente que sería estimada como extemporánea por tardía.

Tengamos presente que el legislador no colocó la expresión dentro de los

cinco días, sino en el quinto día. De esta forma pensamos haber dejado claro

el tema pertinente a la diferencia entre lapso y término procesal.

Cabe señalar que tanto los lapsos como los términos procesales se

computarán por días calendario consecutivos, pues así lo establece el

artículo 197 del C.P.C., salvo los lapsos pertinentes a las pruebas. A todo

evento resulta importante tomar en consideración el Acuerdo de la Corte

Suprema de Justicia, sobre el régimen de vacaciones aplicable a ese

Supremo Tribunal dictado en Sala Plena el día 05 de Agosto de 1987.

En el dicho acuerdo, el Máximo Tribunal de la República decidió que

la Corte Suprema de Justicia, e cada una de sus salas y en sus respectivos

juzgados d sustanciación, continuará con su mismo sistema de vacaciones,


31

esto es, que paralizará actividades del 15 de agosto al 15 de septiembre,

ambas fechas inclusive, y del 24 de diciembre al 06 de enero, ambos

inclusive.

En este orden de ideas quedó sentado por se acuerdo que no habrá

despacho en los días de vacaciones, y en consecuencia, éstos no serán

computables a los efectos de la determinación de los términos o lapsos

procesales. Criterio qu se viene aplicando en forma generalizada en todos

los tribunales de la república.

Además, los términos y lapsos procesales concernientes a años o

meses, según el vigente C.P.C.,

[…] son computados desde el día siguiente al de la fecha del


acto que da lugar al lapso, y concluirán el día de fecha igual a la
del acto, del año o mes que corresponda par completar el nº del
lapso.

Esto indica que si hay un lapso de un año el cual emana de una

decisión judicial, tomando por ejemplo el día 08 de enero de 1997, quiere

decir que el lapso se iniciará el día 09 de enero de 1997 y se cumplirá

exactamente el día 08 de enero de 1998. Ahora bien, para el supuesto de

que el lapso se cumpla en un día de que carezca el mes, entonces, se

entenderá que el lapso vence el último día de ese mismo mes.

Para el caso de que el vencimiento del lapso ocurra en un día de

aquellos exceptuados por el C.P.C., entonces el acto pertinente se llevará a

efecto en el día laborable inmediatamente siguiente. Tal sería el caso de un

acto conciliatorio en un juicio de divorcio que deba producirse un día viernes,


32

y por circunstancia especial el tribunal respectivo no de despacho; en este

supuesto, entonces, el acto conciliatorio quedaría automáticamente

trasladado para el día de despacho inmediatamente siguiente, el cual

normalmente sería el día lunes.

Sumando un mayor criterio sobre el particular, y específicamente

sobre cómo deben ser computados los lapsos procesales, se hace

conveniente traer parte de un fallo emitido por la Corte Suprema de Justicia,

el cual se explica por sí solo.

[…] la Sala de Casación Civil después de un exhaustivo análisis


del contenido normativo de los artículos 196, 197 y 200 del
vigente Código de Procedimiento Civil, acordó que se
computarán por días calendario consecutivos los referidos a
años o meses a los que alude el artículo 199; el del artículo 231
por preceptuarlo así dicha norma, el del artículo 251 referente al
único diferimiento para la publicación de la sentencia; los de la
perención de la instancia previstos en el artículo 267; el
consagrado en el artículo 317 para la formalización del recurso
de casación; los establecidos en los artículos 318 y 319
relacionados con la sustanciación y decisión del recurso de
casación; el del artículo 335, término para intentar la
invalidación, en los supuestos de los ordinales 1º, 2º y 6º del
artículo 328, el artículo 374, por disponerlo así en forma
expresa [término de la suspensión de la causa]; el establecido
en el artículo 386 (cuando el tercero citado para que
comparezca, pido la citación de otra persona, se suspende el
curso de la causa principal], el de la oportunidad de dictar
sentencia previsto en el artículo 515; los establecidos para
dictar interlocutoria o definitiva de segunda instancia prefijadas
en el artículo 614 [sentencia de arbitraje dentro de los treinta
días siguientes al vencimiento del lapso probatorio], y los de los
artículos 756 y 757 referentes a los actos reconciliatorios en el
procedimiento de divorcio o de la separación de cuerpos.

Agrega el fallo in comento, que de la trascrita doctrina podría inferirse

que los lapsos procesales menores de diez días se deberían contar por días
33

de despacho, en tanto que los mayores a él, deben hacerse por días

calendario consecutivos. [Ver expediente número 90-547, sentencia número

143, del 22 de mayo de 1996, Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, la

cual decisión aparece como apéndice número 5 de este trabajo.]

2.9. CLASES DE TÉRMINOS O LAPSOS PROCESALES

Se distinguen varias clases de términos o lapsos procesales

a) Por su origen, pueden ser legales, judiciales o convencionales,

según que estén establecidos por la ley, o sean fijados por el juez, o por las

partes, de común acuerdo.

1. La Mayoría de los lapsos procesales en nuestro sistema son

establecidos por la ley, pues se adopta la legalidad de los lapsos procesales

en el artículo 196 del código de procedimiento civil, y el juez solamente podrá

fijarlo cuando la ley lo autorice para ello. Es una manifestación particular del

principio general de la legalidad de las formas procesales.

2. Sólo en contados casos el juez tiene la facultad para fijar un laso

procesal; así, verbigracia, el de emplazamiento por carteles del determinado

no presente, para que concurra a darse por citado (artículo 224 .C.P.C.), el

término ultramarino que puede conceder el juez para evacuar pruebas en el

exterior (artículo 393 del Código de Procedimiento Civil) el que puede

conceder el juez a los expertos para desempeñar su encargo (artículo 460

del Código de Procedimiento Civil).


34

3. En cuanto a las partes, pueden estar fijas de común acuerdo un

termino de suspensión de la causa (Artículo 202, Parágrafo segundo).

b) Por el sujeto a quién el lapso beneficia, se dividen los términos en

comunes y particulares. El lapso es común, cuando está establecido en

beneficio de ambas partes, y particular, cuando es privativo de una sola de

ellas verbigracia, el lapso de pruebas es común para las partes, porque

dentro de él deben ser promovidas y evaluadas las pruebas de ambas

(artículo 369 y 400 del Código de Procedimiento Civil); también el lapso de

oposición a las pruebas (Artículo 397); el de informes (Artículos 391 y 511)

etc.

En cambio, el lapso de la contestación y el término de distancia

acordado el demandado en adición al de emplazamiento (Artículo 358, 359 y

205) son privativos del demandado.

c) Por los efectos que produce el lapso se distinguen en perentorios y

no perentorios son perentorios aquellos que una vez cumplidos se produce

una preclusión absoluta esto es, la pérdida de la facultad de realizar el acto

por haber dejado pasar la oportunidad sin realizarlo.

Son llamados también , por este efecto, lapsos totales o preclusivos

ejemplo, el plazos para la contestación de la demanda es perentorio o

preclusivos, porque una vez terminado el acto, no podrá ya admitirse, ni las

excepciones, ni la contestación a la demanda, ni las Citas de saneamiento o

garantía en nuestro sistema, la mayoría de los lapsos son perentorios en


35

virtud del principio de preclusión que se acogen en el artículo 202 del código

de procedimiento civil.

Los no perentorios o conminatorios, llamados también ordenatarios,

son aquellos establecidos por la ley para la regularidad del procedimiento, sin

que su inobservancia, produzca preclusión, aunque frecuentemente colocan

a la parte que los deja transcurrir inútilmente en una situación menos

favorable verbigracia el plazo de tres días concedido a la parte afectada por

la ejecución de una medida cautelar para que pueda ser oposición a la

misma (Artículo del Código Procedimiento Civil).

d) Plaza o termino de distancia que consiste en el período de tiempo

concedido para el traslado de las personas o de los autos de un sitio a otro,

cuando el lugar del tribunal en que debe efectuarse el acto es diferente de

aquel donde se encuentra la persona a los autos requeridos.

La característica de este término es que él suma al lapso ordinario

fijado, en la ley para la realización del acto, y que debe fijarse en cada caso

por el juez tomando en cuenta la distancia de poblado a poblado y las

facilidades de comunicaciones que ofrezcan las vías existentes.

3. CÓMPUTO DE LOS LAPSOS PROCESALES

Actualmente los términos o lapsos procesales se computan por días

de audiencia o días hábiles. Como es sabido el Código de Procedimiento

Civil derogado, todavía, en vigencia por la vacacio legis del nuevo, determina
36

que los días hábiles son aquellos días en que haya o no había audiencia,

hubiere habido Secretaría.

El nuevo Código Procesal por el contrario elimina en primer término

para el procedimiento escrito el término audiencia, muy acertadamente, pues

audiencia significa oportunidad para oír a las partes, en términos jurídicos y

en proceso escrito, el Juez sólo se limita a leer. Cosa diferente es en el

procedimiento oral; el debate oral tiene efecto e una o más audiencias,

donde el Juez si oye a las partes y sus testigos expertos y decide oralmente

de inmediato.

En el artículo 194 del Código de Procedimiento Civil, se establece que:

“Las diligencias, solicitudes y escritos y documentos a que se


refieren los artículos 106 y 107 de este Código, deberán ser
presentados por las partes dentro de las horas del día fijadas
por el Tribunal para despachar”.

bien podrían denominarse estos días de Despacho, como días hábiles, pero

sin que ello los vincule en forma alguna, al concepto actual que este tiene en

el actual derecho procesal. Sería recomendable llamarlo día hábil, más que

día de despacho, o de tablilla, porque aquél responde mejor a la semántica

jurídica e indica que es término, dentro del cual puede realizarse válidamente

una actividad procesal determinada. Es de observarse, que en aparte único

del artículo 192 que señala los límites de las horas de Despacho, se dice

que:

“Para actuar fuera de dichas horas, cuando sea necesario


habilitarán con un día de anticipación o haciendo saber a las
partes las horas indispensables que determinan”.
37

y que significa precisamente habilitar, simplemente hacer hábil el término, día

u hora para la actuación procesal, cuando no lo fuere.

Vale la pena examinar la redacción del artículo 196 del Código que

dice:

“Los términos o lapsos para el cumplimiento de los actos


procesales son aquellos expresamente establecidos por la Ley,
el Juez sólo podrá fijarlos cuando la Ley lo autorice para ello”.

Disposición ésta que concuerda perfectamente la orden dada al Juez en el

artículo 342 para fijar el día de la contestación de la demanda, tal y como

previamente lo hemos comentado.

Sabe el abogado litigante, que en la actualidad cuando presenta su

demanda, el emplazamiento en juicio ordinario se hace para el demandado

comparezca a dar su contestación el décimo día hábil después que se haya

el citado o el último de ellos si fueren varios (Art. 244 C.P.C. derogado), con

la particularidad de que le fija una hora determinada para ello. Cómo puede

entonces pretenderse que al entrar en vigor el nuevo procedimiento

ordinario, concediéndole al demandado o a los demandados, no una hora,

sino todo un día para que presente su contestación a la demanda, se le

pueda estar cercenando un derecho de defensa, que nunca antes tuvo en

forma tan amplia como la va a tener ahora.

No cabe duda que el sistema vigente es injusto y servia sólo para

dejar confeso a quien tenía la mala suerte de no poder llegar al Tribunal

dentro de la hora que se le concede, tiempo que en jurisdicción de Tránsito

se le reduce apenas a media hora. No pocos demandados incurrieron en


38

confesión ficta, por minutos o segundos, que dieron a los abogados actores

la oportunidad de ganar los respectivos juicios, no por disponer mejores

pruebas o derechos, sino por causa de un tropiezo inesperado para el

demandado, a lo mejor un accidente de su vehículo. Esto complacerá a un

abogado que se tenga en poca estima, no a un jurista.

La confesión ficta sin embargo no ha desaparecido del Código, sólo

que ahora es racional, le extiende la oportunidad de contestar su demanda

dentro de las horas señaladas en la tablilla del Tribunal como horas hábiles

para ello.

Y hay diferencias para computar los lapsos; por ejemplo, los términos

concedidos para contestar la demanda,

“Se computarán por días calendarios consecutivos, excepto los


lapsos de prueba, en los cuales no se computarán los sábados,
los domingos, el Jueves y el Viernes Santo, los declaramos
días de fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados
no laborales por otras leyes ni aquellos en los cuales el Tribunal
disponga no despachar”:

decir hacer lo que hoy se denomina No dar Audiencia ni Secretaría.

Circunstancia ésta que se hará saber el público por tablilla o aviso, dejando

constancia el Secretario en el Libro Diario de esto, motivando las razones de

tal determinación, como lo prevé el Art. 113.

El nuevo derecho procesal, elimina las vacaciones judiciales, pues el

artículo 201 se refiere a que:

“Los jueces tomarán anualmente sus vacaciones en la oportunidad y

por el tiempo que corresponda conforme la Ley, previa coordinación con el


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Consejo de la Judicatura, pero ellas no suspenderán el curso de las causas i

de los lapsos procesales”:

Bajo este concepto, si bien esta situación que permite las vacaciones

del funcionario, pero no del tribunal, tiene su lado positivo, en cuanto

permitirá una mayor aceleración en los procesos e impedirá que los Jueces

Temporales de vacaciones, cobren sus sueldos sin trabajar, tiene también su

lado negativo, en cuanto romperá la unidad de criterio en los procesos y

originará graves inconvenientes, al caer la justicia, aunque de manera

provisional, en Jueces Suplentes, que son en minoría abogados en ejercicio,

muchas veces interesados en imponer criterios que favorezcan más sus

intereses como abogados litigantes, que los de las propias partes. Es lo que

se ha dado en llamar la “justicia de vacaciones”, oportunista e interesada no

pocas veces.

Esto sólo podría tener un paliativo, si en vez de imponerle al Juez la

lista de suplentes y conjueces, se nos permitiera presentar los candidatos,

teniendo en cuenta que somos los propios Jueces, quienes mejor podríamos

saber en cuáles manos nos convendría dejar el Tribunal durante nuestras

vacaciones, en virtud de que ahora los Suplentes o Conjueces, con carácter

de Jueces Temporales, “continuarán la sustanciación de asuntos en curso y

de aquellos que se inicien durante la suplencia”, impidiéndoles sólo oír

informes y dictar sentencias definitivas, pero es sabido que el mayor peligro

reside precisamente en las interlocutorias, que se dejan a su prudente

arbitro.
40

El Juez como Director del proceso, deberá ahora “impulsarlo de oficio

hasta su conclusión a menos que la causa esté en suspenso por algún

motivo legal”, notificado previamente las partes dentro de un término que no

podrá ser menor de diez días (Art. 14).

Obsérvese asimismo el uso de la palabra deberá en lugar de podrá y

así en el artículo 17 se establece q ue:

“El Juez deberá tomar de oficio o a petición de parte, todas las


medidas establecidas en la Ley, tendientes a prevenir o a
sancionar las faltas a la lealtad y probidad en el proceso, las
contrarias a la ética profesional, la colusión, el fraude
procesales, o cualquier otro acto contrario a la majestad de la
justicia y al respecto que se deben los litigantes”.

No hay duda de que esta norma será permanente fuente de conflictos

entre jueces y abogados inescrupulosos, para quienes el título es sólo un

medio de lucrarse, si importarles las defensas o recursos empleados par ello.

Y si el Juez no recibiere el apoyo incondicional del Consejo de la Judicatura,

seguirá siendo victima de ofensas, chismes y hasta de denuncias infundidas,

pues hasta ahora no se conoce que haya sido sancionado ningún abogado,

por acusar o denunciar temerariamente a ningún Juez, ni que éste haya

recibido por escrito, el respaldo necesario para continuar su labor saneadora.

Atendiendo a las ideas expuestas, y en función de considerar otras

perspectivas con relación al cómputo analizado, se define por computo de los

lapsos procesales, la manera o modo de contar el período de tiempo

establecido en el lapso para la realización de un acto procesal. Para hacer el

computo de los lapsos se requiere una unidad de medida, que en nuestro


41

sistema es la hora, el día, el mes o el año, según que el lapso haya sido

establecido tomando en cuenta una de estas divisiones del tiempo.

La mayoría de los lapsos procesales están establecidos tomando en

cuenta el día como unidad de medida del tiempo, pero no se excluyen los

lapsos fijados por horas, meses o años; en cambio no se encuentra lapsos

establecidos por semana ni por trimestre.

Por otra parte, se estudia separadamente las reglas de computo de los

lapsos establecidos por meses y años, de aquella establecidas por días u

horas, por existir entre ellas algunas diferencias importantes que es

necesario destacar.

a) Para el computo de los lapsos establecidos por años o meses,

encontramos la regla en el (Artículo 12 del Código Civil y 199 del Código de

Procedimiento Civil), según esta regla, “los lapsos de años o meses se

contarán desde el día siguiente al de la fecha del acto que da lugar al lapso,

y concluirán de fecha igual a la del acto, del año o mes que corresponda para

completar el número del lapso” las características de este computo de los

lapsos de años o meses, que conviene destacar, son los siguientes:

1. Se adopta el computo civil y no el computo natural del tiempo o se

toma en cuenta el momento preciso en que ocurre el acto que da nacimiento

al lapso, ni el que corresponde al día en que ha de ocurrir el vencimiento sino

solamente el día que pertenece ese momento.

2. En el lapso intervienen dos términos extremos: el día en que ocurre

el acto que d lugar al lapso (dies a quo) el día de la igual a la del acto, del
42

año o mes que corresponda al vencimiento (dies ad quem) la regla establece

que no se cuenta el dies a quo, sino que el lapso comienza el día siguiente

pero que el (dies ad quem) si entra en el computo del lapso ya que este

concluye el día de la fecha igual a la del acto, del año o mes que

corresponda para completar el número del lapso.

3. En los lapsos computados por meses, éstos se entienden como

espacio de tiempo que va desde el día siguiente al (Dies a quo) hasta la

misma fecha del mes ad quem, sin tener en consideración el número de días

que tenga el mes.

Del mismo modo, los lapsos computados por año, vencerán el día de

la fecha igual a la del acto que motiva el lapso, del año que corresponde, sin

que tenga importancia el día de más de los años bisiestos.

4. En el computo de los lapsos por años o meses, entran

consecuencialmente todos los días calendarios que van desde el día

siguiente el dies a quo hasta el dies ad quem.

b) La regla para el computo de los lapsos procesales por días, está

contenido en el (artículo 197 del Código de Procedimiento Civil), Según esta

regla, los términos o lapsos procesales se computarán por días calendarios

consecutivos, excepto los lapsos de prueba, en los cuales no se computarán

los sábados los domingos, el jueves y viernes santos; los declarados días de

fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados no laborables por

otras leyes, ni aquellos en los cuales el tribunal disponga no despachar. La

regla se completa con lo dispuesto en el (Artículo 198), según el cual: En los


43

términos o lapsos procesales señalados por días, no computará aquel en que

se dicte la providencia o se verifique el acto que de lugar a la apertura del

lapso”.

Sin embargo, tanto en los lapsos fijados por días como en aquellos

fijados por meses o años, cuando en vencimiento del lapso ocurra en uno de

los días exceptuados del computo por el (Artículo 197 del Código de

Procedimiento Civil), el acto correspondiente se realiza en el día laborable

siguiente (Artículo 200 ejusdem).

Así como la Sala Constitucional ha declarado parcialmente nulo el

artículo 197 del Código Procedimiento Civil, la Sala de Casación Civil al

interpretar el artículo 197 ejusdem en concordancia con el artículo 200 ha

estimado rigorista la disposición del artículo 197 y encuentra un vacío legal

en el artículo 200, el cual estima la Sala, remite solo a los artículos 198, 199

del Código de Procedimiento Civil pero no el artículo 197.

Sin embargo, estimamos que ni la disposición del artículo 197 es

rigorista, si no una norma que fija la regla general del computo de los lapsos

procesales por días calendarios consecutivos, ni la disposición del artículo

200 contiene un vacío legal.

La Sala de Casación Civil no ha tomado en consideración que los

artículos 197 y 198 del Código de Procedimiento Civil se refiere a los lapsos

que se computarán por días, mientras que el artículo 199 ejusdem se refiere

a los lapsos que se computarán por años o mees, y cua ndo el artículo 200

se refiere a “los dos artículos anteriores” (198 y 199) para indicar que

cuado el
44

vencimiento de lapso ocurra en uno de los días exceptuados del computo por

artículo 197 el acto correspondiente se realizará en el día laborable siguiente

esta dando una solución válida tanto para los lapsos que se computarán por

días, como para aquellos que se computarán por años o meses.

3.1. MODIFICACIÓN DE LOS LAPSOS

Los lapsos procesales son en su esencia, condiciones temporales de

organización de la conducta de los sujetos que intervienen en el proceso, es

principio general la inmodificabilidad de los lapsos después de cumplidos, así

como también la prohibición de su apertura, este principio tiene por finalidad

garantizar a las partes la seguridad de que las diversas actuaciones

judiciales que pueden tener lugar en el proceso, no podrán verificarse si no

en la oportunidades destinadas.

Sin embargo en varias circunstancias la Ley admite la modificación de

los lapsos procesales, permitiendo su prorroga y abreviación.

4. JURISPRUDENCIAS

4.1. DEFINICIÓN Y CONSIDEACIONES SOBRE LA

JURISPRUDENCIA

Definición según (Cabanella, 1993, Página 221), son un conjunto de

sentencias que determinan un criterio acerca de un problema jurídico omitido

y oscuro en los textos positivos o en otras fuentes del derecho.


45

Son sentencias dictas por los miembros del poder judicial sobre una

manera determinada (Osorio, 1.963, página 410).

El artículo 335 de la Constitución de la República Bolivariana de

Venezuela dispone: El Tribunal Supremo de Justicia Garantiza la

Supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales será el

máximo y último interprete de la constitución y velará por su uniforme

interpretación y aplicación.

Las interpretaciones que establezca la Sala Constitucional sobre el

contenido o alcance de las normas y principios constitucionales son

vinculantes para las otras Salas del Tribunal Supremo de Justicia y demás

tribunales de la República.

El juez debe utilizar las máximas de experiencias que se extraen de

las observaciones de lo que ocurre en diferentes casos para aplicarlos en

diferentes casos similares si este forma parte de su experiencia que le sirve

de criterio y de guía para su resolución.

En torno las consideraciones sobre la jurisprudencia, Brice (1993),

señala que, el tiempo, como en todo, ha ejercido marcada influencia en el

significado de la palabra Jurisprudencia. En un principio sólo equivalía a

ciencia del Derecho, pues provenía de la palabra latina jurisprudencia. Esto

explicará la razón que indujo a Justiniano a definirla: Divinarum atque

humanaron rerum notitia justi atque injusti scientia: es decir, según Ortolán:

“el conocimiento de las cosas divinas y humanas con la ciencia de lo justo y

de lo injusto” (1).
46

El significado etimiológico de esta palabra, demuestra, pues, lo que

se expresaba con ella: juris prudentia, esto es, conocimiento del derecho,

porque la prudentia según los romanos, valía tanto como el conocimiento del

derecho, por lo que, las personas versadas en es ciencia, era denominadas

jurisprudentes.

En un principio, por tanto, la jurisprudencia no era, como vino a serlo

después, conjunto de las sentencias de los tribunales, que vino a ser el

vértice de la Administración de Justicia.

Si se efectúa la exégesis de la definición Justiniano se ve que la

propia etimiología de la palabra enseña, que se trataba de una ciencia, la

cual a base de darnos a conocer las cosas divinas y humanas, nos daba, al

mismo tiempo, el modo de determinar lo que era justo o injusto. Este fue

pues, el fin de la jurisprudencia: permitirnos conocer lo justo y lo injusto, o

sea, el conocimiento del derecho.

Por tanto, puede decirse que en su origen jurisprudencia equivalía a

Ciencia Jurídica. Y como conocer el derecho es igua l a interpretarlo,

atribuida esta función al Poder Judicial, principalmente, hasta constituir su

verdadero hábito, es natural o lógico que el resultado de su labor funcional se

distinguiera con la misma palabra que caracterizó a ésta, y de allí que la

interpretación judicial del derecho, llegara a conocerse también con la voz

jurisprudencia; de modo que posteriormente, esta palabra significa

igualmente, la interpretación que los tribunales dan ordinariamente a la ley,


47

por medio de sus fallos. Por consiguiente, ha venido a ser cual una de las

fuentes del Derecho.

Por otra parte, el carácter científico de la jurisprudencia, en un

significado estricto, ha sido puesto en duda por von Kirchmann, en su famosa

y discutida conferencia pronunciada en 1874, en una Sociedad Jurídica de

Berlín, que al decir del Catedrático de Filosofía del Derecho de la

Universidad de Murcia, Antonio Truyal y SErran (2), las pesquisas más

rigurosas no han logrado identificar.

De acuerdo con lo expresado en el razonamiento base de las tesis

negativa sustentada por el jurista alemán, el tema es ambiguo, porque “Decir

que la jurisprudencia no tiene carácter científico puede significar, por una

parte, que la jurisprudencia aún siendo una ciencia, carece de aquella

influencia sobre la realidad y la vida de los pueblos que corresponde y

conviene a toda ciencia”. Pareciera que la negativa no es absoluta; sin

embargo, luego de esta aseveración, von Kichmann, expresa que esa

afirmación hecha por él “puede también significar que la jurisprudencia

carece teóricamente de valor como ciencia, que no es ciencia ni llega al

verdadero concepto de tal”, de modo que para este autor, ni teórica ni

prácticamente, tiene el verdadero concepto de ciencia.

De aquí podría deducirse que para el aludido autor, la jurisprudencia

sería una ciencia, pero sin valor científico, y viene a corroborar esto, la

conclusión a que llega de que “Hay naciones enteras que han vivido, y han
48

sido grandes, si juristas de carrera, sin su fábrica artificial de leyes positivas,

particularmente en lo que atañe al Derecho Privado”.

Según este raro concepto, contradicho por una tradición, que nos dice

de la incalculable importancia y necesidad de que el Derecho sirva de norma

a las relaciones humanas y de cómo sin la fuerza del Derecho la sociedad

sería verdadero caos, la Jurisprudencia como fuente de Derecho o medio de

interpretación y realización del Derecho, sería tarea inútil o inservible.

Si bien los que han puesto en duda el carácter científico de la

Jurisprudencia, ciencia jurídica, se basan en la variabilidad y mutabilidad

limitada de su objeto propio, como dice el ilustre Profsor Castán Tobeñas (3),

hay que concluir con Recasesns Fiches, citado por Castán, que “lo cientifico

de Jurisprudencia no reside en sus contenidos mudadizos relativos, en su

vigencia a la voluntad del legislador, sino el aparato metodológico que aplica

a los mismos para encuadra en un orden o sistema coherentes, sacando de

ellos todas consecuencias que lógicamente entrañan”.

La razón que pudo tener Kirchman para negarle a Jurisprudencia el

carácter de ciencia, la explica satisfactoriamente REcanses Fiches (4)

cuando este expresa que “Kirchmann: está dominado por la tradición de

considerar que no puede haber otra ciencia más que la que verse sobre

leyes generales y constantes o sobre principios absolutos”.

Como dice el mismo Recansens Schies, frente a esa vieja concepción

de la ciencia, en nuestros tiempos existe también el que considera ciencia,

“otra especial y distinta realidad de hechos y obras humanas, de


49

significaciones o sentidos elaborados por el hombre tales son los actos

propiamente humanos, las convicciones morales, el Derecho positivo, el

lenguaje, los enseres de la técnica, la literatura, las artes plásticas, la música,

las religiones, los trabajos científicos, las estructuras sociales”.

Pero la Jurisprudencia, no ya como ciencia jurídica, sino como

doctrina establecida por los Tribunales de Justicia, podría tener asimismo

carácter científico, porque necesita reglas especiales para poder efectuar su

función de realizar el Derecho, aplicando al hecho las disposiciones

correspondientes de la ley pertinente.

Y así, que concluir que la Jurisprudencia, cualquiera que sea el

significado que se le dé, o la amplitud con la cual se conciba, es ciencia del

Derecho, y por tanto habría que concluir con Recosens Siches, que lo

interesante es fijar sobre este hecho que ocupa el primer plano del

pensamiento contemporáneo y es: “que el campo del conocimiento científico

ha sido objetivo de gigantesca ampliación al abarcar conscientemente el

reino de la cultura, o mejor dicho de lo humano; y que con ello se ha

desvanecido aquel conocer unilateral de ciencia que comprendida solamente

los principios y las leyes generales”.

La Jurisprudencia, ya se la vea como ciencia del Derecho, stricto

sensu, o bien en su significado práctico de método dirigido a entresacar la

disposición pertinente del Derecho positivo aplicable al caso, es también una

ciencia de hermenéutica, que indaga el sentido de la norma, y por lo tanto, es

igualmente disciplina perteneciente a las denominadas ciencias de la cultura.


50

La labor es, por tanto, buscar y establecer el significado de la ley

aplicable, o, parodiándole la expresión a Recasens Siches, entender la Ley

conforme o mejor de lo que la entendieron sus creadores, y esto es

realmente trabajo científico, porque la interpretación del Derecho, implica un

proceso sujeto a reglas determinadas, a principios fijos y preestablecidos,

encaminado en múltiples ocasiones a producir Derecho, y como tal vendría a

ser una fuente de Derecho, como el Poder Legislativo o la costumbre en las

legislaciones donde expresamente se la considera como fuente legislativa.

Igual, en algunas legislaciones, la venezolana entre ellas, existen

disposiciones que ordenan imperativamente a los juzgadores, decidir o

sentenciar los asuntos que se les sometan, en todo caso. Es, pues, esencial

función del juez sentenciar, aún en el supuesto de que la Ley no contenga

disposición precisa o sus términos no sean claros; de modo que aún en caso

de silencio u obscuridad de la ley, el juez debe dictar su fallo. Por tanto, la

propia Ley le otorga funciones legislativas, desde luego que en el caso

previsto tienen que buscar el derecho aplicable aunque el Código no tenga

ningún precepto al respecto, o sea, tan poco claro en sus términos, que

equivalga a no existir el precepto pertinente.

Por ello, no es necesario, pues, que la legislación que se tenga

presente, carezca de un precepto como la suiza, que, según el artículo 19 del

Código Civil de 1907, en estos casos dispone que el juez resuelva como lo

habría efectuado siendo legislador, si es que el derecho consuetudinario, o

sea la costumbre, nada dijere al respecto (%). No olvidó el legislador suizo


51

agregar, que el intérprete se inspirará en las soluciones consagradas por la

doctrina y la jurisprudencia, que aquí equivale a decisiones judiciales.

En este sentido, asienta el jurista don G. Clemente de Diego (6)

acerca del referido precepto del Código Civil Suizo, que si el intérprete no

encontrase ninguna indicación, “no podrá seguir más que su propia

convicción y la sola dirección que la ley puede entonces suministrarle, es que

no debe estatuir arbitrariamente, bajo la influencia de circunstancias

momentáneas: piedad, indignación, animosidad personal, sino obrar como si

haciendo oficio de legislador, tuviese que dictar una regla para aplicarla

enseguida al caso en cuestión”.

Se ve así, que bien cuando el legislador establece expresamente que

la jurisprudencia judicial es fuente de Derecho, o aún en caso de silencio,

como es el de la legislación venezolana, la jurisprudencia debería

considerarse como tal fuente, desde luego que, cualquiera que sea la norma

que al juez sirva de directriz: la equidad, los principios generales del derecho,

la analogía o su misión equiparada a la del legislador, se ejerce una función

creadora de Derecho y, por consiguiente, la voluntad creadora viene a ser

una verdadera fuente de producción del Derecho.

No podría dudarse, por consiguiente, la importancia de la

jurisprudencia judicial en la formulación del Derecho, porque ya aclare la

situación jurídica o llene el vacío legal aplicando una norma a los puntos

objeto de la controversia sometida la decisión del juez, la sentencia judicial

es productora de Derecho y como tal una de sus fuentes. Sin embargo como
52

dicen Georges Ripert y Jean Boulanger en su “Tratado de Derecho Civil”,

Tomo 1, página 191, “Desde el punto de vista formal es evidente que la

jurisprudencia no es una fuente de derecho.

El Juez o tiene la pretensión de hacer la ley. El entiende y declara

aplicar la ley, aún cuando en realidad, por su interpretación, esté dando una

regla nueva. No se trata de poner frente al legislador un poder concurrente.

El juez sigue siendo el servidor de las leyes: no se arroga el poder de crear

reglas jurídicas…”

La importancia del factor jurisprudencial no puede ser hoy motivo de

duda, como lo fuera en la época de la discusión de los proyectos que

culminaron en el Código Civil de Francia. Entonces se pensó, como se

deduce de las palabras de Clemente de Diego, que consultados los

tribunales de apelación en cuanto al establecimiento de la jurisprudencia

como fuente de Derecho, aunque con carácter subsidiario, por ser obra de

tantos Jueces y Tribunales mal podría alcanzarse la unidad apetecible sin

que la Casación Pudiera remediar el mal, por no ser objeto de su regulación

en razón de constituir apreciaciones sujetas exclusivamente al arbitro judicial.

En este sentido, estas eran en realidad las observaciones de los

Tribunales franceses de apelación sobre el proyecto de Código Civil,

sometido a su consideración (7). Se pensaba, como dice de Diego, que “Esa

excesiva latitud concedida al Juez bien pronto provocaría interpretaciones,

comentario y jurisprudencias locales, que de un modo insensible minarían al

Código y concluirían por absorberle”. Cual lo afirma el mismo profesor


53

español, “Subsistía aún la idea de los hombres de la Revolución que eran

fervorosos creyentes de la ley y abominadores de la jurisprudencia, a la que

consideraban como la más detestable de las instituciones”.

Naturalmente; no se trata de pedir para la Jurisprudencia Judicial, la

facultad límite de legislar para que compita en esta función con el Poder

Legislativo ni tampoco con el Código porque la, labor legislativa, así como la

de de decidir las cuestiones que se susciten entre partes, son realmente

distintas; sólo podría aspirarse a que los jueces no sentencien por vía de

disposición general y reglamentaria, sino, exclusivamente en el caso

concreto para llenar el vacío del Código, o propiamente hablando, las

lagunas de la ley.

Porque habrá que recordar siempre con el insigne Portalis, que, por

completo que pueda aparecer un Código, al ponerlo en vigencia mil

cuestiones que se han pasado por alto vienen a presentarse a la

consideración del Magistrado, y esto es evidente ante la incalculable

diversidad de casos que nos ponen de manifiesto las relaciones sociales, y

que ningún cerebro humano podría prever.

Por eso debe concluirse con el famoso corredactor del Código Civil

francés, en que “Infinidad de cosas deben quedar, por consiguiente,

necesariamente libradas al gobierno de los usos, a la discusión de los

hombres instruidos., al arbitro y decisión de los jueces”.

Si el legislador pudiera preverlo todo en el Código, las fuentes

subsidiarias dejarían de ser; pero no siendo eso posible esas fuentes


54

creadoras constituyen una necesidad imperiosa; y de allí que se diga

también con Portalis, que a falta de un texto preciso que regule con claridad

las posibilidades jurídicas que surjan en la vida social, tienen que hacer las

veces de la ley, la costumbre constante y firmemente establecida, la opinión

doctrinaria o las máximas o principios admitidos, pero, igualmente, “una no

interrumpida sucesión de sentencias semejantes”.

En consecuencia, la importancia de la jurisprudencia como fuente de

Derecho, se manifiesta del modo más evidente, ante la consideración de que

siendo el órgano el resultado del ejercicio continuo, la costumbre de analizar

los procesos, el estudio de ellos, el constante razonar, forma en el juez el

hábito del raciocinio y le permite llegar a conclusiones más o menos ciertas,

como podrían ser los dictados del legislador, y sus decisiones bien pueden

constituirlo al menos, Maestro de Equidad, digno de ser imitado en los

nuevos casos que se presenten.

Es que la frecuente función del juez dirigida a buscar la verdad

procesal, a establecer un precepto jurídico para el caso, es decir, una norma

jurídica que bien puede emplearse n asuntos similares, forma en él, lo que

Portalis denominó hábito de ciencia que le inclina a dar pautas para el

porvenir.

De ello, es tan útil y provechosa la doctrina del juez establecida en el

proceso, esto es, la jurisprudencia que asiente, que bien puede igualarse a la

misión del legislador, porque si la sabiduría de este último, como dice

Portalis, consiste en encontrar y establecer como ley los principios más


55

favorables al bien común, nada de sorprendente sería que el juez buscara

también esos principios o reglas beneficiosas al bien común, cuando la ley

no los establece o los establece sin la claridad debida; por lo que no debe

extrañar que la jurisprudencia en esos casos pudiera servirle de pauta a la

futura labor legislativa, puesto que, como dijo Portalis: “la marcha de la

jurisprudencia puede iluminar la labor futura del legislador”.

4.1. ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL.

La Sala constitucional declara parcialmente nula la norma contenida

en el artículo 197 del Código del Procedimiento Civil, y a tal efecto, ordena

que se tenga la redacción de la misma de tal manera:

“Artículo 197 de los términos o lapsos procesales se computarán por

días calendarios consecutivos excepto los sábados, los domingos, el jueves

y viernes santos, los declarados días de fiesta por la Ley de Fiestas

Nacionales, los declarados no laborables por otras leyes, ni aquellos en los

cuales el tribunal disponga no despachar”.

(Sentencia de la Sala Constitucional del 1 de Febrero del 2.001, con

ponencia del Magistrado Antonio García García, en el Juicio de Abogados

José Pedro Barola, en el expediente Nro. 00-1435, sentencia Nro. 80).

Con relación a la vigencia de la Constitución de la República de

Venezuela de 1961, en materia de lapsos procesales, y con el fin de no

cercenarle el derecho a la defensa a las partes, ya la Sala Constitucional ha

sentenciado que deben computarse por días de despacho.


56

(Sentencia de la Sala Constitucional del 15 de Febrero del 2.001,

con ponencia del Magistrado Jesús Eduardo Cabrera Romero, en el

Juicio de Cámara Municipal de San Cristóbal del Estado Táchira, en el

expediente Nro. 00-1108, sentencia Nro. 205).

La Sala Constitucional considera como ya lo ha establecido, que la

apelación proferida el mismo día de la publicación del fallo no es

extemporánea por anticipada toda vez que se evidencie el interés de la parte

afectada por recurrir ante la alzada.

(Sentencia de la Sala Constitucional del 29 de Mayo del 2.001, con

ponencia del Magistrado Suplente Pedro Bracho Grand, en el

expediente Nro. 00-2170, sentencia Nro. 847).

El lapso para a promoción, evacuación, admisión y oposición será

computado por días en que efectivamente el Tribunal despache.

El lapso para que los árbitros dicten sentencia se computará por días

calendarios consecutivos, y por último el termino de la distancia debe ser

computado por días calendarios consecutivos, sin atender a las excepciones

establecidas en el artículo 197 del Código de procedimiento Civil.

(Sentencia de la Sala Constitucional del 9 de Marzo del 2.001 con

ponencia del Magistrado Antonia García García en el expediente No. 00-

1435, sentencia Nro. 319).

(Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia, Oscar Pierre

Tapia Año 2.001)

El trámite de instrucción de la causa en caso de pruebas se inicia con


57

un computo o lapso para que las partes intervengan en el proceso ordinario,

un lapso probatorio contenida en el Código de Procedimiento Civil

Venezolano Vigente de la Controversia que se susciten entre las partes en

reclamación de un derecho. Por ello se resalta en las siguientes tablas el

procedimiento de primera y segunda instancia destacando el lapso probatorio

por el cual se debe computar, que comienza con la promoción de pruebas y

termina con la evacuación de las mismas en referencia a la oportunidad

procesal de promover, admitir, oponer, y evacuar las pruebas.

PROCEDIMIENTOS DE LOS CÓMPUTOS EN UNA DEMANDA EN

PRIMER INSTANCIA:

D 0 3 3 2 1 3 3 3 1 8 6 5
ías 0 5 0 5 0
T P A C
rámite resentación dmisión itación ontesta- romoción posición dnisión valuación nformes bserva- enten- pelación
d D c d c c
el emanda, ión e iones ia
Proceso Pruebas
Juicio
O
rdinario

PROCEDIMIENTO DE LOS CÓMPUTOS EN SEGUNDA INSTANCIA

DÍAS 0 2 8 60 10
0
Trámit Llegad P Observa Apela Anunc
e a de ruebas ciones ción io de
Proce Autos In Casac
sal de formes ión
Juicio
Ordin
ario

Según la investigadora, se debe orientar mas a los Jueces y

Abogados litigantes ya que muchos de ellos no tiene ningún conocimiento,

ninguna información acerca del tema investigado, por su partes debemos

reconocer que los cambios realizados por la Sala Constitucional en cuanto a

los cómputos de los lapsos procesal ha sido con la intención de que el


58

soberano tenga una tutela jurídica efectiva y en beneficio del mismo, y que

además esto consagrado en nuestro Constitución Bolivariana, la cual los

Jueces y Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia deberán velar por su

cumplimiento sancionar aquellos que lo irrespeten y aquellos Jueces y

Abogados deberán dotarse de información.


CUADRO DE OPERACIONALIZACIÓN DE LAS CATEGORIAS.

Objetivo General: Analizar las Nuevas Doctrinas sobre el Computo de los Lapsos Procesales de la Sala
Constitucional de Venezuela.
Objetivos Categoría. Sub – categoría. Unidad de
Específicos Análisis.
Analizar la figura
jurídica del Lapso Figura jurídica del  Antecedentes
o termino Lapso o
Procesal legal y Termino  Bases
doctrinal en Venezuela Procesal, legal y  Concepto
determinando la intrínseca doctrinal.  Características.
relación que existe
entre ésta y el
Cómputo.
Determinar la ? En el Proceso Civil.
importancia de ? Para que se da.
los Lapsos procésales
en el
Ordenamiento y el Importancia de los ? Porqué el Legislador
nuevo criterio del Tribunal Lapsos Procesales. lo ha establecido.
NUEVOS
Supremo de Justicia. ? Momento preciso
COMPUTOS DE LOS LAPSOS en que
PROCESALES.
debe realizarse.
? A quien
Identificar las Ventajas y beneficia.
ventajas que desventajas del ? Porqué se da el
desdeel punto cambio de criterio del cambio.
de vista legal genera Tribunal Supremo de ? Que organismo es
el cambio de criterio Justicia. competente para reali –
del Tribunal zarlo.
Supremo de Justicia. ? La
jurisdicción
Constitucio
nal.

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