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CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO.
1.- ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.
Para el momento de la elaboración del presente trabajo de
investigación, no se ha conseguido o ubicado antecedentes validos con
el objeto del mismo.
2.- BASES LEGALES Y DOCTRINALES :
2.1.- JUSTICIA CONSTITUCIONAL.
Establece el articulo 334 de la Constitución Bolivariana de
Venezuela que, para garantizar la integridad de esta Constitución, todos
los Jueces de la República deben proteger los Principios
Constitucionales. Esto se traduce en la aplicación de la Justicia
Constitucional.
En consecuencia, la Justicia Constitucional, como competencia
judicial para velar por la integridad y supremacía de la Constitución, en
Venezuela se ejerce por todos los Jueces y no solo por el Tribunal
Supremo de Justicia en cualquier causa o proceso que conozcan y,
además, en particular cuando conozcan de acciones procésales al tener
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la potestad para anular parcial o totalmente artículos que considere
contrarios a la Constitución.
Por otra parte, en cuanto al Tribunal Supremo de Justicia, en
materia de justicia constitucional, todas sus salas tienen expresamente
como competencia garantizar “ La supremacía y efectividad de las
normas y principios Constitucionales “, correspondiéndole a todas ser “El
máximo ultimo interprete de la Constitución “ y velar “ Por su uniforme
interpretación y aplicación (articulo 335). No es cierto, por tanto como
se ha afirmado, que la Sala Constitucional sea el máximo interprete de
la Constitución “.
A este respecto, esta es una apreciación completamente herrada,
que no deriva del texto de la Constitución, de cuyo articulo 335, al
contrario se deriva que todas las Salas ejercen la justicia
Constitucional sus respectivas yson el
conforme a competencias
máximo y ultimo de la Constitución. e la
interprete También lo s Sala
Constitucional, mediante la cual el Tribunal Supremo de Justicia
concentra la jurisdicción constitucional. Ahora bien, la Sala Constitucional
declara inconstitucional el articulo 197 del Código Procesal Civil,
observa la Sala que el accionante al proponer su solicitud sugiere una
distinción entre Lapsos largos y cortos, cuando señala: ¿ Cómo deberán
Computarse los Lapsos largos o mayor de veinte (20) días ?.
En tal sentido a los fines de proveer acerca de la solicitud
interpuesta, y con el objeto de determinar el alcance real del
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dispositivo del fallo considera necesario la Sala realizar de forma
previa ciertas consideraciones acerca de los efectos de la declaratoria
de nulidad parcial en el control concentrado de la constitucionalidad de
las Leyes.
Así, observa la Sala que según lo dispuesto en el articulo 266,
numeral 1º; de la Constitución es atribución de este Tribunal Supremo
de Justicia, ejercer la jurisdicción Constitucional; y, conforme a lo
establecido en el articulo 336 numeral 1º, Ejusdem, es competencia
exclusiva de esta Sala Constitucional “Declarar nulidad total o parcial
de las leyes nacionales y demás actos con rango de ley de la
Asamblea Nacional, que coliden con la Constitucional “.
Por tanto, cuando una norma es declarada enteramente nula es
porque el operador jurídico, es decir, la Sala, luego de haber realizado
un análisis exhaustivo del contenido de la norma impugnada
contrapuesto a los principios constitucionales señalados como
transgredida, ha concluido que el valor normativo en ella contenido
resulta inconstitucional, sin que medie posibilidad de que persista su
existencia en el mundo jurídico, pues se alteraría el orden instaurado.
Considerando que el dispositivo normativo contenido en el
articulo 119 de la Ley Orgánica de Corte Suprema de Justicia, le
otorga la facultad de fijar los efectos de dicha declaratoria en el
tiempo, es decir, hacer el pasado o el futuro, lo cual en definitiva
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constituye la exclusión total de dicha norma en el sistema normativo
existente.
Situación diferente se plantea en los casos de nulidad parcial de
una norma, donde la totalidad de la misma no resulta inconstitucional,
sino que son algunos de sus elementos los que violan dispositivos
constitucionales, supuesto en el cual, la Sala Constitucional excluye de
su estructura el elemento que resulte inconstitucional, siempre y cuando
el supuesto al cual va dirigida esa regla jurídica no desaparezca o se
altere en su totalidad de forma tal que constituya un principio legal sin
objeto.
Por tanto, en el ultimo de los supuestos referidos, y que resulta
ser el caso regulado por el fallo cuya aclaratoria se solicita, se debe
admitir que la relación jurídica condicionada por la norma de una u
otra manera, se ve afectada con el control de constitucionalidad
ejercido, ya que la normativa impugnada a través de la declaratoria de
nulidad parcial, se ha convertido en una regla jurídica nueva y diferente
de la inicial, lo cual implica aceptar, que al constituirse en una distinta,
esto es, su principio legal.
El operador jurídico debe plasmar en su sentencia el alcance del
nuevo dispositivo normativo, pues, se parte de que dicha norma va
integrada a un texto normativo sistemático, donde los preceptos
establecidos en cada articulo, en reiteradas ocasiones guardan relación
entre si.
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2.2.- JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL:
Para Brewer-Carias (2000, página 13). Se trata de una noción
orgánica, que tiende a identificar a un órgano especifico del poder
judicial que tiene, en forme exclusiva, la potestad de anular ciertos
actos estatales por razones de inconstitucionalidad, en parte, las leyes y
demás actos con rango de ley o de ejecución directa e inmediata de
la Constitución.
Para el Dr. José M., Delgado Ocando, Expediente Nº. 00-1712,
sentencia 33, la moderación y racionalización del poder que, como se
vio, tiene su expresión jurídica ultima en la Constitución, ha necesitado
del funcionamiento de ciertos organismos que, o bien sirven de freno a
la autoridad para actuar como sus censores, o garantizar la armonía
Inter-orgánica con respecto a los derechos fundamentales.
En consecuencia, el surgimiento de la institución parlamentaria
tiene que ver con el primer orden de idea referido. El segundo orden,
los órganos a través de los cuales es garantizada la separación de
poderes, el respeto a los derechos fundamentales y las aspiraciones
individuales o colectivas expresadas en la Constitución, siendo este el
asunto que nos compete.
Lo expresado justifica ampliamente que la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela haya creado un órgano inédito
dentro del también reciente Tribunal Supremo de Justicia, el cual ha
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sido concebido como una instancia jurisdiccional con una marcada
especialización de tutelas, tendente a la integridad, supremacía y
efectividad de la Constitución: este órgano es la Sala Constitucional.
Esta especialización se concreta en el ejercicio de la tutela
Constitucional en su máxima intensidad. No precisamente al modo en
que la ejercía la Sala Plena de la entonces Corte Suprema de
Justicia, la cual estaba restringida en sus funciones de garantía
constitucional como si de un legislador negativo se tratase, es decir, la
Sala Plena actuaba como un complemento del Poder Legislativo (Único
ente propiamente sujeto a la e tanto se
Constitución) n encargaba de
revocar los actos de rango y de d Ley que este
fuerza e dictaba
contraviniendo la Constitución, siendo que esta no era concebida como
un cuerpo jurídico.
En este sentido, se entendía que las interpretaciones de la
Constitución que hiciera la Sala Plena no tenia carácter vinculante y
su influencia estaba asociada al efecto abrogatorio de las fallas de
nulidad de actos con rango o fuerzas de ley. Muy por el contrario, a
esta Sala Constitucional le corresponde no solo anular actos de esta
naturaleza si no que tiene asignada tanto la interpretación del texto
constitucional, con el fin de salvar sus dificultades o contradicciones
como hacer valer el principio jurídico – político según el cual los
derechos fundamentales proceden y limitan axiológicamente las
manifestaciones de poder.
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En este orden de ideas, de igual modo, están obligadas las
demás Salas conforme al primer párrafo del Articulo 335 de la
Constitución Bolivariana de Venezuela, a garantizar la supremacía y
efectividad de las normas y principios constitucionales y serán en sus
respectivas jurisdicciones y según su competencia ol s máximos y
últimos interpretes de esta constitución.
Dicha potestad de revisión se deduce positivamente del articulo
335 Ejusdem cuando afirma que las interpretaciones que establezca la
Sala Constitucional sobre el contenido y alcance de las normas y
principios constitucionales son vinculantes para las otras Salas del
Tribunal Supremo de Justicia y demás Tribunales de la República.
2.3.- EL PROCESO.
Pérez (1.994, Pág.850), refiere que el proceso es el conjunto de
normas individuales cuya organización se logra, si la conducta de los
sujetos procésales se realizan bajos las condiciones de lugar, forma y
tiempo que permitan a cada sujeto con certeza la conducta realizada
por los demás, para que el proceso alcance sus fines, como son la
sentencia y su ejecución.
En este sentido el proceso es un fenómeno jurídico, complejo,
constituido por una sucesión consecutiva de actividades que realizan con él
los sujetos que intervienen, los cuales deben cumplir las condiciones
indispensables para el aseguramiento de la validez de cada conducta en
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particular, así como del proceso en general, en el desenvolvimiento de la
función jurisdiccional, para mantener la paz y la tranquilidad pública, por
tanto es necesario su desarrollo en el tiempo y en el espacio, a través de una
serie de actos realizados unos a otros por los sujetos procesales,
susceptibles de constituir, modificar o extinguir el proceso.
Entre los actos procesales se encuentran los de decisión o resolución
que son providencias dictadas por el juez en relación con la cuestión
controvertida entre las partes, que se efectúan a través de la sentencia, y
resuelven el mérito de la causa, acogiendo o rechazando las pretensiones
del demandante, o bien un punto o cuestión incidental surgida en el curso del
proceso.
Por otra parte, el acto procesal del juez que resuelve cuestiones
incidentales surgidas en el curso del proceso se denomina sentencia
interlocutora, las cuales son apelables cuando producen un gravamen
irreparable. Estas decisiones debe ser dictadas en el término de 30 días, a
tenor de los dispuesto en el artículo 521 del Código de Procedimiento Civil, el
cual reza:
Presentados los informes o cumplido que sea el auto para
mejor proveer o pasado el término señalado para su
cumplimiento, el tribunal dictará su fallo dentro de los treinta
días siguientes si la sentencia fuere interlocutoria…
Es decir, haya un plazo legal de treinta días para dictar la referida
sentencia, pero puede el juez de la causa hacer uso de la facultad que le
confiere el artículo 251 ejusdem para diferir el pronunciamiento de la
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sentencia, (por una sola vez, por una causa grave y, sobre lo cual hará
declaración expresa), por un plazo el cual no exceda de treinta días.
La sentencia fuera del lapso de diferimiento deberá ser notificada a las
partes, sin lo cual, no correrá el término para interponer los recursos; sin
embargo, puede ser subsanado tal incumplimiento con la autonotificación
después de la sentencia.
En los casos de sentencia no publicados en la oportunidad
correspondiente, por no haber despachado en el juzgado ese día, surtirá
efectos la prorroga legal del artículo 200 del Código de Procedimiento Civil,
que faculta al juez para, sin necesidad de nuevo auto publicarla el día de
despacho inmediatamente siguiente. El lapso de la sentencia y su
diferimiento se cuentan por días continuos, mas ello no significa que la
sentencia pueda publicarse en un día en el que no haya despacho, pues el
efecto de despacho por excelencia es el acto de sentencia.
Visto lo anteriormente señalado, se concluye que el ámbito temporal
de las conductas de los sujetos del proceso, supone que cada una de ellas
debe realizarse en un tiempo determinado, denominado el término o lapso
procesal que es el espacio del tiempo en que el acto se realiza, lo cual
constituye el principio de legalidad consagrado en el artículo 196 de la
normativa citada ut supra.
Asimismo, que la mayoría de los procesales son perentorios en virtud
del principio de preclusión, en cuyo computo, que es la manera o modo de
contar ese tiempo establecido en el lapso para la realización de un acto
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procesal, intervienen dos términos extremos: el día inicial en que ocurre el
acto que motiva el lapso -dies a quo- que no se cuenta, sino que el lapso
comienza al día siguiente, y el día de fecha igual a la del acto, del año o mes
que corresponda al vencimiento –dies ad quem - que sí entra en el cómputo
del lapso.
La regla para el cómputo de los lapsos procesales por días, esta
contenida en el artículo 197 Código de Procedimiento Civil, según la cual, los
términos o lapsos procesales se computarán por días calendarios
consecutivos, regla que se completa con lo dispuesto en el artículo 198
ejusdem, al establecer, que en los términos o lapso procesales señalados
por días no se computará aquel en que se dicte la providencia o se verifique
el acto que dé lugar a la apertura del lapso.
En los casos en que el vencimiento, del lapso ocurra en uno de los,
días exceptuados del cómputo por el artículo en referencia, el acto
correspondiente se realizará en el día laborable siguiente, como ya se dijo
anteriormente.
Ahora bien, determinado lo anterior, la Sala observa que, en el caso
de autos de sentencia recurrida en apelación entendida esta como el acto
por el cual una de las partes trata de anular por vía de examen del tribunal
superior, la resolución que le fue desfavorable, la cual debe el juez a quo
discernir si la admite o no, teniendo la alzada la reserva legal oficiosa para
revisar tal pronunciamiento aunque la contraparte nada haya alegado al
respecto, es de las denominaciones interlocutorias, cuyo término para
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interponer es de conformidad con el artículo 298 ejusdem, de cinco (5) días,
el cual debe interponer dentro de los lapsos legales prefijados para ello.
Este término comienza a computarse desde el día siguiente a la
publicación de la sentencia, conforme a la regla del ya citado artículo 198,
según el cual: “En términos o lapsos procesales señalados por días no se
computará aquel en que se dicte la providencia o se verifique el acto que de
lugar a la apertura del lapso”, pues la publicación de la sentencia es el acto
que da lugar al lapso, sin que sen válidos los recursos interpuestos fuera de
dichos lapsos, por anticipados o retardados, so pena de preclusión.
Ahora bien, con respecto a la apelación anticipada que, el
pronunciamiento de juzgado accionado en amparo constitucional, existen dos
criterios que a continuación se exponen:
1) Que al interponerse el recurso de apelación el mismo día de la
publicación de la sentencia, resulta extemporáneo por anticipado, dada la
naturaleza eminentemente preclusiva del lapso para ejercer dicho recurso,
que impone que se debe computar el día siguiente del acto que da lugar
computo del lapso.
En este mismo orden de ideas, la jurisprudencia y doctrina han
sentado que es imposible considerar tempestiva la apelación formulada el
día en que se produce la publicación de el fallo, puesto que se estaría
computando el día en que se verificó la apertura del lapso y, con ello se
dejaría de acatar el precepto de que los lapsos para el cumplimiento de los
actos procesales, son aquellos expresamente establecidos en la ley.
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Que el término para intentar la apelación es de cinco (5) días, que es
distintos a seis (6), por lo que conceder un día más parta ejercicio del
derecho de apelar, significará romper el principio de equilibrio e igualdad
procesal frente a las partes, puesto que los lapsos procesales son
preclusivos, tienen un momento de apertura y cierre y por ello las partes
deben tener cuidado al momento de ejercer sus recursos, para que no
resulten extemporáneos, por anticipado, lo que da lugar a su inadmisibilidad.
2) En segundo criterio, por el contrario, sostiene que, si bien el término
comienza a computarse al día siguiente de la publicación de la sentencia, se
admite que pueda proponerse la apelación el mismo día, inmediatamente
después del fallo –apelación inmediata-, pues esta es la que se interpone
antes de haberse pronunciado la decisión para el caso de que el juez no
resuelva favorablemente, la cual no tendría valor alguno.
Con relación a lo anteriormente expuesto, indica el Dr. Ricardo
Henriquez La Roche en su obra Código de Procedimiento Civil, lo siguiente:
No tiene fundamento legal la declaratoria de inadmisibilidad
de un recurso (ordinario o de casación) interpuesto después
de publicado el fallo y antes de la incoación del término del
recurso por tres razones fundamentales:
1) Porque las normas procesales son de naturaleza
instrumental… de manera que una fórmula que interesa
francamente la estructura misma del acto será occidental si
este, a pesar de la omisión, a alcanzado su (Sic) fines…;
2) De lo anterior se deduce que no puede haber nulidad sin
perjuicio… lo contrario llevaría a hogar la función pública y
privada del proceso en un estéril cuan nocivo rigorismo…;
3) El acto de la apelación no se desnaturaliza por el hecho de
que se verifique con antelación, pues cabalmente su
cometido al poner de modo de modo manifiesto la intención
vehemente del litigante de impugnar el fallo…;”
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Al respecto esta Sala Constitucional considera, como ya lo han
establecido en anteriores oportunidades, que la apelación proferida el mismo
día de la publicación del fallo, no es extemporánea por anticipada, toda ves
que se evidencia el interés inmediato de la parte afectada por recurrir ante la
alzada, por lo que la misma debe considerarse válida, pues es una cuestión
de mera forma que ningún perjuicio ocasiona a la parte contra quien obra el
recurso, lo que permite revisar el fallo par poder depurar sus supuestos
vicios, de no ser así la interpretación de la norma, se estaría creando
indefensión al apelante por el juez que limita o priva a una de las partes el
libre ejercicio de los medios o recursos que la ley le brinda para hacer valer
sus derechos.
2.4. EL DEBIDO PROCESO
Dispone el artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela “El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones
judiciales y administrativas y, en consecuencia…
“Toda persona podrá solicitar del Estado el establecimiento o
reparación de la situación jurídica lesionada por error judicial, retardo u
omisión injustificados.
Queda a salvo del derecho o de la particular de exigir la
responsabilidad personal del magistrado o de la magistrado del juez o de la
jueza; y el derecho del Estado de actuar contra estos o estas “si analizamos
el contenido del artículo trascrito, concluiremos con el derecho al debido
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proceso conserva en la nueva Constitución el rango constitucional, por ende,
retienen también carácter de orden público las normas que ordenan los
distintos litigios, pues en ellos consiste el debido proceso, esto es, que este
debe cumplirse con apego a las distintas normas que los establece.
Estas normas exigen su observancia incondicional, sin que las
particulares estén facultadas para disponer de ellas, ni el estado mediante
cualquiera de sus órganos y mucho menos el órgano jurisdiccional puede
obviarla o violarlas.
Ellos se reafirman en la primera parte del artículo 49, porque allí se
especifica que derecho al debido proceso comprende todas las actuaciones
judiciales; por interpretación a contrario, ninguna actuación judicial queda
excluida de la observancia o cumplimiento del debido proceso por tanto,
también el tribunal supremo de justicia cuando atiende las distintas causas,
de adecuar sus actuaciones a la normas procesales establecidas.
Estas normas exigen su observancia incondicional, sin que las
particulares estén facultadas para disponer de ellas, ni el estado mediante
cualquiera de sus órganos y mucho menos el órgano jurisdiccional puede
obviarla o violarlas.
Ellos se reafirman en la primera parte del artículo 49, porque allí se
especifica que derecho al debido proceso comprende todas las actuaciones
judiciales; por interpretación a contrario, ninguna actuación judicial queda
excluida de la observancia o cumplimiento del debido proceso por tanto,
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también el tribunal supremo de justicia cuando atiende las distintas causas,
de adecuar sus actuaciones a las normas procesales establecidas.
2.5. LA CELERIDAD PROCESAL.
Mendoza (1993) señala que uno de los postulados del Código de
Procedimiento Civil es el de combatir el retardo de la administración de
justicia. En esa línea de acción están concebidos el principio de que el juez
es el director del proceso, la sustitución de las excepciones por los supuestos
previos, particularmente con la finalidad de que no hay que resolver in limine
litis las de inadmisibilidad, pues hora se les considera defensas perentorias o
de fondo, el impulso procesal de oficio, el deber de lealtad de los litigantes, la
obligación para el juez de dictar sentencia si se produce la confesión ficta y el
actos no promueve pruebas oportunamente, la supresión de la relación, la
imposibilidad de dictar reposiciones caprichosas, algunas otras innovaciones,
y de manera particular el artículo 251 ya aludido.
Empero, ese vicio está tan sembrado en los tribunales que nada se
podrá hacer si no se aplican remedios heroicos. Es tan viejo ese vicio que ya
en 1973 el Conde de la Cañada”… urgía sobre la necesidad de conseguir la
celeridad” “(Citado por Salazar Cano, Cibernética y Derecho Procesal Civil,
Lima, Perú 1979, pág. 25).
Echecopar decía: “Puede tolerarse el que la justicia no sea inmediata,
que es como la razón dice que debe ser; pero lo que no debe tolerarse de
que venga a los dos, cinco, veinte o (…) más años, como lo ocurrido y ocurre
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(…) porque se tiene horror a los juicios no tanto por el posible error o la
posible parcialidad, como por la inevitable duración desmedida de ellos (…)
son muchos los que prefieren una mala transacción que un buen pleito, ¿por
qué?, porque el mal mayor de un juicio está en la incertidumbre en que
mantiene el litigante durante un tiempo excesivamente largo” (Citado por
Edgar Salazar Cano, Cibernética y Derecho Procesal Civil, Lima Perú, 1979,
pág. 25).
2.6. SALA CONSTITUCIONAL
ATRIBUCIONES
En el artículo 336 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela donde se señalan las diversas atribuciones de la sala
constitucional del tribunal supremo de justicia.
“son atribuciones de la Sala Constitucionales del Tribunal Supremo de
Justicia… las demás que establezca esta Constitución y la Ley.
Es decir, no todas las atribuciones están señaladas en el artículo
copiado si no que además la Sala Constitucional tiene una competencia
residual, cuando en otra norma de la misma Constitucional vigente, donde se
señala una atribución a la Sala Constitucional es el artículo 266, e el cual es
Constituyente dispone:
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“Son atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia. 1.- Ejercer el
ejercicio constitucional conforme al VIII de esta Constitución…” la atribución
señalada en el numeral 1 será ejercida por la Sala Constitucional…”
Establecido así el artículo trascrito, la jurisdicción constitucional está
atribuida a la Sala Constitucional; conforme a los ya analizados en el artículo
49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela el Derecho al
debido proceso es de rango Constitucional y por lo tanto las normas que
regulen el litigio son de orden público, si según el mismo artículo 49 el
derecho al debido proceso “todas las actuaciones judiciales, sin excluir
ninguna ni siquiera las efectuadas por el Tribunal Supremo de Justicia, lo
cual se confirma al establecer en el numeral 8 del mismo artículo 49, el
derecho de los particulares a exigir la responsabilidad “personal” de los
magistrados por el incumplimiento del debido proceso; y además, por
disponerlo así el artículo 27 del mismo texto constitucional o el mecanismo
jurídico previo para revisar la violación del debido proceso.
En torno a ello, se estima necesario y oportuno toca este tema, pues
se observa a diario que existe cierto desconocimiento en el manejo de esta
materia, pese a que la misma es de suma importancia en el que hacer
tribunalicio.
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2.7. LOS LAPSOS PROCESALES EN EL CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTO CIVIL.
CAPITULO II
Del Lugar y Tiempo de los Actos Procesales
Art. 191.- Lugar de los actos procesales. Los jueces no podrán
despachar los asuntos de su competencia, sino en el lugar destinado para
sede del Tribunal, a no ser para los actos respecto de los cuales acuerden
previamente otra cosa conforme a la ley, de oficio o a petición de parte.
Art. 192.- Horas para despachar. Habilitación. Tampoco podrán los
jueces despachar sino en las horas del día destinadas al efecto, las cuales
indicarán en una tablilla que se fijará en el Tribunal, para conocimiento del
público. Para actuar fuera de dichas horas, cuando sea necesario,
habilitarán con un día de anticipación o haciendo saber a las partes las horas
indispensables que determinarán.
Observación: La palabra “audiencia” no ha quedado `proscrita´ del
léxico legal forense. En su sentido etimológico sigue siendo válida, pues la
actividad el órgano jurisdiccional es de oír (audire) y despachar en
consecuencia, concediendo o negando. De allí que las diligencias de los
abogados y cualquier, otro acto alusivo a las horas de despacho que indica la
tablilla o aviso de horario, puedan referirse, con toda propiedad a la
“audiencia”.
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Se entiende que el Legislador haya eliminado el Código la palabra
para evitar confusiones terminológicas, dada su mayor connotación
semántica como sinónimo de día hábil para el cómputo de dilaciones
judiciales, aunada a la costumbre inveterada de unir o refundir en la práctica
el día de audiencia y el día de secretaría que preveía el CPCD.
Art. 193. Inhabilidad de días feriados y de la noche. Ningún acto
procesal puede practicarse en día feriado, ni antes de las seis de la mañana
ni después de las seis de la tarde, a menos que por causa urgentes se
habiliten el día feriado o la noche.
Será causa urgencia para los efectos de este artículo el riesgo
manifiesto de que quede ilusoria una providencia o medida, o de que se
frustre cualquiera diligencia importante para la prosecución del juicio.
Art. 194.- Días y horas hábiles para despachar. Las diligencias,
solicitudes, escritorios y documentos a que se refieren los artículos 106 y 107
de este Código deberán ser presentados por las partes dentro de las horas
del día fijadas por el Tribunal para despachar.
Los días en los cuales el Tribunal disponga no despachar, el
Secretario no podrá suscribir ni recibir diligencias, solicitudes, escritorios y
documentos de las partes.
Observación: “Se elimina así la distinción (…) entre horas de
audiencia y de secretaría, según la cual, las partes sólo pueden hacer sus
solicitudes en horas de Secretaría. Se consideró más conveniente eliminar,
la distinción, permitiendo a las partes realizar sus solicitudes en cualquier
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hora de las fijadas en la tablilla, pero ante el Secretario, considerando que
con ello se facilitan más las actuaciones con ahorro de tiempo para los
abogados y para las partes mismas que intervienen en el proceso” (Exp. De
Mot).
Según los Art. 106 y 107 la autenticidad de diligencias y de
presentación de escritos y solicitudes la hace solamente el Secretario, con
deber de dar cuenta al juez de inmdiato.
Art. 195.- Anuncio de día inhábil. Los Tribunales harán saber al
público, a primera hora, por medio de una tablilla o aviso, el día en que
dispongan por causa justificada no despachar, y el Secretario dejará
constancia de ello e el Libro Diario, como lo prevé el artículo 113.
Observación: Los días indicados como inhábiles para despachar por el
Consejo de la Judicatura, no declaramos efemérides por la Ley de Fiestas
Nacionales del 11-6-21 u otra, sino por el Ejecutivo Nacional, pueden ser
días de trabajo para el tribunal sin necesidad de habilitar previamente (Art.
193), pues este Art. 195 sólo se refiere a los días declarados feriados por la
ley y no a los declarados feriados por otra autoridad. No obstante, la
indicación al efecto del Consejo de la Judicatura en el calendario de
tribunales constituirá justificación suficiente para no despachar en tales
fechas.
Art. 196.- Régimen legal de las dilaciones judiciales. Los términos o
lapsos para el cumplimiento de los actos procesales son aquellos
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expresamente establecidos por la ley; el juez solamente podrá fijarlos cuando
la ley lo autorice para ello.
Observación: Esta disposición, introductoria de las siguientes,
inspirada en el Art. 152 del CPC italiano, el cual distingue entre términos
ordenatorios y perentorios, reafirma el principio de que el procedimiento está
tutelado por la ley, dada la función pública del proceso; y por tanto el juez no
puede cuánto menos las partes alterar o subvertir el orden procedimental (cf
reiterada jurisprudencia de la CSJ, cuyo prontuario se incluye en Sent. 29-10-
81, Boletín 4, Nº 419).
Art. 197.- Reglas sobre el cómputo de los lapsos. Los términos o
lapsos procesales se computarán y 156 por días calendarios consecutivos,
excepto los lapsos CPCD de pruebas, en los cuales no se computarán los
sábados, los domingos, el Jueves y el Viernes santo, los declarados días de
fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados no laborables por
otras leyes, ni aquello en los cuales el Tribunal disponga no despachar.
Observación: 1. Esta disposición contiene la norma más importante
para la nueva dinámica procesal. En el cómputo de los lapsos procesales se
cuenta todo tipo de día, feriado o no, laborado o no, pero ateniéndose la
determinación de dies ad quen al art. 200. La Exp. De Mot. No se ajusta en
este aspecto l contenido de las normas finalmente aprobadas.
2. cuando se trata de un lapso probatorio, se computan sólo los días
laborados, es decir, aquellos en los que haya despachado efectivamente el
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tribunal, los cuales debe constar en el Libro Diario (Art. 195). No se
computan los días no laborados.
3. Determinar si un día es laborable sólo tiene importancia desde el
punto de vista administrativo de la judicatura, a los fines del deber de cargo y
su justificación; pero carece de significado desde el punto de vista procesal;
aunque, desde luego, no serán laborados los días no laborables, sea porque
lo establece la ley, sea porque lo establece la autoridad administrativa
nacional o regional. Hay también días laborables no laborados por causas
personas, justificadas o no.
Se entiende que para estimar la extensión en el tiempo de un lapso
probatorio, deba tomarse en cuenta los días en los que no podrá despachar
el tribunal por tratarse de una efemérides cívica o religiosa. Pero insistimos
que tal precisión (no concretada, por demás, en este artículo), atañe al orden
administrativo y ha venido haciendo gráficamente el Consejo de la Judicatura
en su Calendario Oficial.
Art. 198.- Exclusión del dies a quo en el cómputo. En los término o
lapsos procesales señalados por días no se computará aquel en que se dicte
la providencia o se verifique el acto que dé lugar a la apertura del lapso.
Art. 199.- Modo de computar los lapsos de años o meses. Los
términos o lapsos de años o meses se computarán desde el día siguiente al
de la fecha del acto da lugar al lapso, y concluirán el día de fecha igual a la
del acto, del año o mes que corresponda para completar el número del lapso.
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Art. 200.- Dilación legal del dies ad quem. En los casos de los dos
artículos anteriores, cuando el vencimiento del lapso ocurra en uno de los
días exceptuados del cómputo por el artículo 197, el acto correspondiente se
realizará en el día laborable siguiente.
Art. 201.- Vacaciones de los jueces. Suplencia. Los jueces tomarán
anualmente sus vacaciones en la CP oportunidad y por el tiempo que
corresponda conforme a la Ley, previa coordinación con el Consejo de la
Judicatura, pero ellas no suspenderán el curso de las causas ni de los lapsos
procesales.
Parágrafo Único.- Los suplentes y los conjueces, llamados a suplir las
faltas temporales de los jueces ocurridas por cualquier causa, continuarán la
sustanciación de asuntos e curso y de aquellos que se inicien durante la
suplencia, pero no podrán oír los informes a que se refieren los artículo 511,
y 517 de este Código, ni dictar las sentencias definitivas previstas en los
artículos 515 y 521.
Art. 202.- Prohibición de prórroga o reapertura. Suspensión. Los
términos o lapsos procesales no podrán prorrogarse ni abrirse de nuevo
después de CP cumplidos, sino en los casos expresamente determinados
por la Ley, o cuando una causa no imputable a la parte que lo solicite lo
haga necesario.
Parágrafo Primero.- En todo caso en que el curso de la causa quede
en suspenso por cualquier motivo, la causa reanudará su curso en el mismo
estado en que se encontraba al momento de la suspensión.
24
Parágrafo Segundo.- Pueden las partes, de común acuerdo,
suspender el curso de la causa por un tiempo que determinarán en acta ante
el juez.
Observación: Art. 18 Código de Ética Profesional del Abogado
Venezolano (810 – 85): -Cuando un abogado no pudiere concurrir a un acto
judicial en el cual deba participar, por motivo de enfermedad u otro
plenamente justificable, solicitará oportunamente al Juez el diferimiento del
acto y prevendrá del hecho a su colega adversario, quien, por espíritu de
confraternidad, estará obligado también a adherirse a la solicitud de
diferimiento del acto.
Art. 203. Prohibición de abreviar los lapsos. Los términos o lapsos
procesales no podrán abreviarse sino en los casos permitidos por la ley, o
por voluntad de ambas partes o de aquella a quien favorezca el lapso,
expresada ante el Juez, y dándose siempre conocimiento a la otra parte.
Art. 204.- Principio de comunidad de los lapsos. Los términos y
recursos concedidos a una parte se entenderán concedidos a la otra,
siempre que de la disposición de la ley o de la naturaleza del acto no resulte
lo contrario.
Art. 205.- Término, de distancia. El término de distancia deberá fijarse
en cada caso por el juez, tomando en cuenta la distancia de poblado a
poblado y las facilidades de comunicaciones que ofrezcan las vías
existentes. Sin embargo, la fijación no podrá exceder de un día por cada
doscientos kilómetros, ni ser menor de un día por cada cien.
25
En todo caso en que la distancia sea inferir al límite mínimo
establecido en este artículo, se concederá siempre un día de término de
distancia.
Observación: El término de distancia es un lapso complementario a
otro, que otorga la ley con el fin de evitar que ese otro lapso resulte mermado
e su utilidad en razón de la distancia que separa la persona interesada del
lugar donde debe efectuarse el acto procesal.
Este término debe fijarlo el juez expresamente, se computa por días
consecutivos (Art. 197) y depende su extensión de la distancia y facilidades
de comunicación.
2.8. TÉRMINO O LAPSOS PROCESALES
Concepto y Discusión
Para (Cuoture), el lapso procesal conforma la medida de tiempo para
realizar dentro de él, un acto determinado del proceso (citado por Montoya,
1995, p.17).
Como ejemplo práctico de lapso procesal, se invoca el contenido del
artículo 359 del Código de Procedimiento Civil el cual dispone: “La
Contestación de la demanda podrá presentarse dentro de los 20 días
siguientes a la citación del demandado o del último de ellos si fueren varios,
a cualquier hora de las indicadas en la tablilla a que se refiere el artículo 192,
sin necesidad de la presencia del demandante. En todo caso para las
26
actuaciones posteriores se dejará transcurrir íntegramente el lapso de
emplazamiento.
En este sentido, al determinar las condiciones temporales de
realización de cada acto del proceso, la ley procesal establece en algunos
casos el momento preciso en que el acto debe realizarse así, v. gr., la parte
contra quien se produzca con el libelo un instrumento privado como emanado
de ella, deberá manifestar si lo reconoce o lo niega en el acto de la
contestación de la demanda (Art. 444 C.P.C.); el nombramiento de los
expertos deberá hacerse en el segundo día siguiente a la admisión de la
prueba, a la hora que fije el tribunal Art. 452 C.P.C.); el examen de los
testigos se hará en el tercer día siguiente a la admisión de la prueba, a la
hora que fije el tribunal (Artículo 483 C.P.C.).
Por otra parte, en otos casos la ley establece un espacio de tiempo
dentro del cual el acto puede ser realizado, sin fijarse el momento preciso,
sino el momento inicial y el momento final que determinan el lapso.
En referencia a ello, por ejemplo, la parte podrá subsanar el defecto y
omisión a que se refieren los ordinales 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del Artículo 346,
dentro del plazo de cinco días siguientes al vencimiento del emplazamiento
(Art. 350): la manifestación del demandante de si conviene o contradice las
cuestiones previas a que se refieren los ordinales 7º, 8º, 9º, 10º y 11º del
Artículo 346, dentro de los cinco días siguientes al vencimiento del lapso del
emplazamiento (Art. 351); la contestación de la demanda, dentro de los
27
veinte días siguientes a la citación del demandado o del último de ellos, si
fuere varios (Artículo 359).
En este orden de ideas, igual sirve de ejemplo, la promoción de las
pruebas dentro de los primeros quince días del lapso probatorio (Art. 396); la
evacuación de las pruebas, dentro de los treinta días a contar desde la
admisión de las mismas (Art. 400); el pronunciamiento de la sentencia.
Dentro de los sesenta días siguientes a la presentación de los informes o al
cumplimiento del auto para mejor proveer (Art. 515).
Finalmente, en algunos casos, la Ley establece un espacio de tiempo
después del cual debe realizarse el acto, v. gr., los actos conciliatorios en
materia de divorcio, pasados que sean cuarenta y cinco días después de la
citación del demandado y después del primer acto. (Art. 756-757).
Atendiendo esta diversa modalidad temporal de realización de los
actos, las doctrinas distingue los términos en sentido propio de los lapsos o
plazos procesales, y entiende por termino, el momento preciso en que debe
realizarse un acto determinado, y por lapso o plazo, el espacio de tiempo en
que debe realizarse, pudiendo ocurrir en cada uno de los momentos que lo
componen, nuestro código no toma en cuenta esta distinción doctrinal y
emplea indistintamente las expresiones “Términos”, “Lapsos” , “Plazos” y
“dilaciones”, para referirse al tiempo en que debe realzarse determinado acto
procesal por lo cual, en sentido legal puede definirse el término o lapso
procesal, como el período de tiempo en el cual, dentro del cual o después del
cual, debe realizarse una determinada conducta procesa.
28
No obstante todo lo expuesto anteriormente, bajo la antigua Corte
Suprema de Justicia, se dictaron algunas resoluciones al respecto.
En este sentido, Montoya, hace referencia que el cómputo del dies a
quo aparece contenido en el texto del artículo 198 del Código de
Procedimiento Civil, el cual dispone:
Artículo 198. En los términos y lapsos procesales señalados
por días no se computará aquel e que se dicte la providencia o
se verifique el acto que dé lugar a la apertura del lapso.
En torno a ello, la Corte en Sala Político Administrativa dictaminó lo
siguiente:
En efecto, los lapsos procesales que se destinan a la realización de
alguna actividad en juicio, como la probatoria (promoción, evacuación) no
precisan de una orden del juez o de la ejecución de otro acto procesal; tal es
el caso de la contestación de la demanda, la cual, es naturalmente una
actividad procesal fundamental en el juicio ordinario, empero su realización –
según las normas del código vigente - no está revestida de la solemnidad
que le atribuía el código derogado, que exigía la realización del «acto de la
contestación de la demanda» fijando un día y hora exactos para que éste se
llevara a cabo.
Actualmente, por el contrario, la contestación de a demanda es una
actividad procesal desprovista de aquella formalidad; y, es por ello que en la
normativa vigente [artículo 344 del Código de Procedimiento Civil] concede
un lapso de 20 días continuos para que el demandado comparezca a
contestar la demanda.
29
Por tanto, la apertura a pruebas. Se procede ope legis, ya que se trata
de una etapa del proceso que se inicia al día siguiente del vencimiento del
lapso concedido para el emplazamiento, sin necesidad de decreto o
providencia.
Por ello, el principio según el cual el dies a quo no es computable en
los términos o lapsos procesales señalados por día (artículo 198 ejusdem)
que no tiene aplicación en el caso que se analiza, ya que en éstos no se
dicta providencia ni se verifica acto alguno que origine la apertura del lapso
probatorio señalado.
Más adelante la Corte, y en el mismo fallo en referencia, apunta:
[…] la aplicación del principio contenido en el citado artículo 198 tiene su
justificación en la necesidad de otorgar certeza jurídica a las partes; quienes
no pueden tener conocimiento de la apertura de términos o lapsos si éstos
dependen de una orden o providencia del juez o de un acto previo que deba
realizarse. Siendo pues, por argumento en contrario, innecesaria la
aplicación de este principio cuando estos términos o lapsos procesales sólo
dependen de actividades que se cumplen sin que intervengan en ellos la
voluntad del órgano jurisdiccional o las propias partes. [Ver sentencia del 12
de agosto de 1993, expediente número 8.728, Sala Político
Administrativa de la Corte Suprema de Justicia].
Por otra parte, en cuanto se refiere a la expresión forense, término, se
cree que los más indicados consiste en ejemplificar, trayendo el contenido de
un artículo integrante de nuestras disposiciones adjetivas, el cual de manera
30
relevante enseña lo que quiere decir esa expresión. Veamos tal disposición
legal:
Artículo 367. Admitida la reconvención, el demandante la
contestará en el quinto día siguiente, en cualquier hora de las
fijadas en las tablillas a que se refiere el artículo 192, sin
necesidad de la presencia del reconveniente, suspendiéndose
entre tanto el procedimiento respecto de la demanda.
Emerge de la referida norma legal que el demandante reconvenido
contestará la reconvención en el quinto día siguiente, después de haber sido
admitida la misma, lo que significa que si tal contestación se llegare a
efectuar en el primero, segundo, tercero o cuarto día, sería considerada
extemporánea por prematura, y si por el contrario, se lleva a cabo al sexto
día, obviamente que sería estimada como extemporánea por tardía.
Tengamos presente que el legislador no colocó la expresión dentro de los
cinco días, sino en el quinto día. De esta forma pensamos haber dejado claro
el tema pertinente a la diferencia entre lapso y término procesal.
Cabe señalar que tanto los lapsos como los términos procesales se
computarán por días calendario consecutivos, pues así lo establece el
artículo 197 del C.P.C., salvo los lapsos pertinentes a las pruebas. A todo
evento resulta importante tomar en consideración el Acuerdo de la Corte
Suprema de Justicia, sobre el régimen de vacaciones aplicable a ese
Supremo Tribunal dictado en Sala Plena el día 05 de Agosto de 1987.
En el dicho acuerdo, el Máximo Tribunal de la República decidió que
la Corte Suprema de Justicia, e cada una de sus salas y en sus respectivos
juzgados d sustanciación, continuará con su mismo sistema de vacaciones,
31
esto es, que paralizará actividades del 15 de agosto al 15 de septiembre,
ambas fechas inclusive, y del 24 de diciembre al 06 de enero, ambos
inclusive.
En este orden de ideas quedó sentado por se acuerdo que no habrá
despacho en los días de vacaciones, y en consecuencia, éstos no serán
computables a los efectos de la determinación de los términos o lapsos
procesales. Criterio qu se viene aplicando en forma generalizada en todos
los tribunales de la república.
Además, los términos y lapsos procesales concernientes a años o
meses, según el vigente C.P.C.,
[…] son computados desde el día siguiente al de la fecha del
acto que da lugar al lapso, y concluirán el día de fecha igual a la
del acto, del año o mes que corresponda par completar el nº del
lapso.
Esto indica que si hay un lapso de un año el cual emana de una
decisión judicial, tomando por ejemplo el día 08 de enero de 1997, quiere
decir que el lapso se iniciará el día 09 de enero de 1997 y se cumplirá
exactamente el día 08 de enero de 1998. Ahora bien, para el supuesto de
que el lapso se cumpla en un día de que carezca el mes, entonces, se
entenderá que el lapso vence el último día de ese mismo mes.
Para el caso de que el vencimiento del lapso ocurra en un día de
aquellos exceptuados por el C.P.C., entonces el acto pertinente se llevará a
efecto en el día laborable inmediatamente siguiente. Tal sería el caso de un
acto conciliatorio en un juicio de divorcio que deba producirse un día viernes,
32
y por circunstancia especial el tribunal respectivo no de despacho; en este
supuesto, entonces, el acto conciliatorio quedaría automáticamente
trasladado para el día de despacho inmediatamente siguiente, el cual
normalmente sería el día lunes.
Sumando un mayor criterio sobre el particular, y específicamente
sobre cómo deben ser computados los lapsos procesales, se hace
conveniente traer parte de un fallo emitido por la Corte Suprema de Justicia,
el cual se explica por sí solo.
[…] la Sala de Casación Civil después de un exhaustivo análisis
del contenido normativo de los artículos 196, 197 y 200 del
vigente Código de Procedimiento Civil, acordó que se
computarán por días calendario consecutivos los referidos a
años o meses a los que alude el artículo 199; el del artículo 231
por preceptuarlo así dicha norma, el del artículo 251 referente al
único diferimiento para la publicación de la sentencia; los de la
perención de la instancia previstos en el artículo 267; el
consagrado en el artículo 317 para la formalización del recurso
de casación; los establecidos en los artículos 318 y 319
relacionados con la sustanciación y decisión del recurso de
casación; el del artículo 335, término para intentar la
invalidación, en los supuestos de los ordinales 1º, 2º y 6º del
artículo 328, el artículo 374, por disponerlo así en forma
expresa [término de la suspensión de la causa]; el establecido
en el artículo 386 (cuando el tercero citado para que
comparezca, pido la citación de otra persona, se suspende el
curso de la causa principal], el de la oportunidad de dictar
sentencia previsto en el artículo 515; los establecidos para
dictar interlocutoria o definitiva de segunda instancia prefijadas
en el artículo 614 [sentencia de arbitraje dentro de los treinta
días siguientes al vencimiento del lapso probatorio], y los de los
artículos 756 y 757 referentes a los actos reconciliatorios en el
procedimiento de divorcio o de la separación de cuerpos.
Agrega el fallo in comento, que de la trascrita doctrina podría inferirse
que los lapsos procesales menores de diez días se deberían contar por días
33
de despacho, en tanto que los mayores a él, deben hacerse por días
calendario consecutivos. [Ver expediente número 90-547, sentencia número
143, del 22 de mayo de 1996, Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, la
cual decisión aparece como apéndice número 5 de este trabajo.]
2.9. CLASES DE TÉRMINOS O LAPSOS PROCESALES
Se distinguen varias clases de términos o lapsos procesales
a) Por su origen, pueden ser legales, judiciales o convencionales,
según que estén establecidos por la ley, o sean fijados por el juez, o por las
partes, de común acuerdo.
1. La Mayoría de los lapsos procesales en nuestro sistema son
establecidos por la ley, pues se adopta la legalidad de los lapsos procesales
en el artículo 196 del código de procedimiento civil, y el juez solamente podrá
fijarlo cuando la ley lo autorice para ello. Es una manifestación particular del
principio general de la legalidad de las formas procesales.
2. Sólo en contados casos el juez tiene la facultad para fijar un laso
procesal; así, verbigracia, el de emplazamiento por carteles del determinado
no presente, para que concurra a darse por citado (artículo 224 .C.P.C.), el
término ultramarino que puede conceder el juez para evacuar pruebas en el
exterior (artículo 393 del Código de Procedimiento Civil) el que puede
conceder el juez a los expertos para desempeñar su encargo (artículo 460
del Código de Procedimiento Civil).
34
3. En cuanto a las partes, pueden estar fijas de común acuerdo un
termino de suspensión de la causa (Artículo 202, Parágrafo segundo).
b) Por el sujeto a quién el lapso beneficia, se dividen los términos en
comunes y particulares. El lapso es común, cuando está establecido en
beneficio de ambas partes, y particular, cuando es privativo de una sola de
ellas verbigracia, el lapso de pruebas es común para las partes, porque
dentro de él deben ser promovidas y evaluadas las pruebas de ambas
(artículo 369 y 400 del Código de Procedimiento Civil); también el lapso de
oposición a las pruebas (Artículo 397); el de informes (Artículos 391 y 511)
etc.
En cambio, el lapso de la contestación y el término de distancia
acordado el demandado en adición al de emplazamiento (Artículo 358, 359 y
205) son privativos del demandado.
c) Por los efectos que produce el lapso se distinguen en perentorios y
no perentorios son perentorios aquellos que una vez cumplidos se produce
una preclusión absoluta esto es, la pérdida de la facultad de realizar el acto
por haber dejado pasar la oportunidad sin realizarlo.
Son llamados también , por este efecto, lapsos totales o preclusivos
ejemplo, el plazos para la contestación de la demanda es perentorio o
preclusivos, porque una vez terminado el acto, no podrá ya admitirse, ni las
excepciones, ni la contestación a la demanda, ni las Citas de saneamiento o
garantía en nuestro sistema, la mayoría de los lapsos son perentorios en
35
virtud del principio de preclusión que se acogen en el artículo 202 del código
de procedimiento civil.
Los no perentorios o conminatorios, llamados también ordenatarios,
son aquellos establecidos por la ley para la regularidad del procedimiento, sin
que su inobservancia, produzca preclusión, aunque frecuentemente colocan
a la parte que los deja transcurrir inútilmente en una situación menos
favorable verbigracia el plazo de tres días concedido a la parte afectada por
la ejecución de una medida cautelar para que pueda ser oposición a la
misma (Artículo del Código Procedimiento Civil).
d) Plaza o termino de distancia que consiste en el período de tiempo
concedido para el traslado de las personas o de los autos de un sitio a otro,
cuando el lugar del tribunal en que debe efectuarse el acto es diferente de
aquel donde se encuentra la persona a los autos requeridos.
La característica de este término es que él suma al lapso ordinario
fijado, en la ley para la realización del acto, y que debe fijarse en cada caso
por el juez tomando en cuenta la distancia de poblado a poblado y las
facilidades de comunicaciones que ofrezcan las vías existentes.
3. CÓMPUTO DE LOS LAPSOS PROCESALES
Actualmente los términos o lapsos procesales se computan por días
de audiencia o días hábiles. Como es sabido el Código de Procedimiento
Civil derogado, todavía, en vigencia por la vacacio legis del nuevo, determina
36
que los días hábiles son aquellos días en que haya o no había audiencia,
hubiere habido Secretaría.
El nuevo Código Procesal por el contrario elimina en primer término
para el procedimiento escrito el término audiencia, muy acertadamente, pues
audiencia significa oportunidad para oír a las partes, en términos jurídicos y
en proceso escrito, el Juez sólo se limita a leer. Cosa diferente es en el
procedimiento oral; el debate oral tiene efecto e una o más audiencias,
donde el Juez si oye a las partes y sus testigos expertos y decide oralmente
de inmediato.
En el artículo 194 del Código de Procedimiento Civil, se establece que:
“Las diligencias, solicitudes y escritos y documentos a que se
refieren los artículos 106 y 107 de este Código, deberán ser
presentados por las partes dentro de las horas del día fijadas
por el Tribunal para despachar”.
bien podrían denominarse estos días de Despacho, como días hábiles, pero
sin que ello los vincule en forma alguna, al concepto actual que este tiene en
el actual derecho procesal. Sería recomendable llamarlo día hábil, más que
día de despacho, o de tablilla, porque aquél responde mejor a la semántica
jurídica e indica que es término, dentro del cual puede realizarse válidamente
una actividad procesal determinada. Es de observarse, que en aparte único
del artículo 192 que señala los límites de las horas de Despacho, se dice
que:
“Para actuar fuera de dichas horas, cuando sea necesario
habilitarán con un día de anticipación o haciendo saber a las
partes las horas indispensables que determinan”.
37
y que significa precisamente habilitar, simplemente hacer hábil el término, día
u hora para la actuación procesal, cuando no lo fuere.
Vale la pena examinar la redacción del artículo 196 del Código que
dice:
“Los términos o lapsos para el cumplimiento de los actos
procesales son aquellos expresamente establecidos por la Ley,
el Juez sólo podrá fijarlos cuando la Ley lo autorice para ello”.
Disposición ésta que concuerda perfectamente la orden dada al Juez en el
artículo 342 para fijar el día de la contestación de la demanda, tal y como
previamente lo hemos comentado.
Sabe el abogado litigante, que en la actualidad cuando presenta su
demanda, el emplazamiento en juicio ordinario se hace para el demandado
comparezca a dar su contestación el décimo día hábil después que se haya
el citado o el último de ellos si fueren varios (Art. 244 C.P.C. derogado), con
la particularidad de que le fija una hora determinada para ello. Cómo puede
entonces pretenderse que al entrar en vigor el nuevo procedimiento
ordinario, concediéndole al demandado o a los demandados, no una hora,
sino todo un día para que presente su contestación a la demanda, se le
pueda estar cercenando un derecho de defensa, que nunca antes tuvo en
forma tan amplia como la va a tener ahora.
No cabe duda que el sistema vigente es injusto y servia sólo para
dejar confeso a quien tenía la mala suerte de no poder llegar al Tribunal
dentro de la hora que se le concede, tiempo que en jurisdicción de Tránsito
se le reduce apenas a media hora. No pocos demandados incurrieron en
38
confesión ficta, por minutos o segundos, que dieron a los abogados actores
la oportunidad de ganar los respectivos juicios, no por disponer mejores
pruebas o derechos, sino por causa de un tropiezo inesperado para el
demandado, a lo mejor un accidente de su vehículo. Esto complacerá a un
abogado que se tenga en poca estima, no a un jurista.
La confesión ficta sin embargo no ha desaparecido del Código, sólo
que ahora es racional, le extiende la oportunidad de contestar su demanda
dentro de las horas señaladas en la tablilla del Tribunal como horas hábiles
para ello.
Y hay diferencias para computar los lapsos; por ejemplo, los términos
concedidos para contestar la demanda,
“Se computarán por días calendarios consecutivos, excepto los
lapsos de prueba, en los cuales no se computarán los sábados,
los domingos, el Jueves y el Viernes Santo, los declaramos
días de fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados
no laborales por otras leyes ni aquellos en los cuales el Tribunal
disponga no despachar”:
decir hacer lo que hoy se denomina No dar Audiencia ni Secretaría.
Circunstancia ésta que se hará saber el público por tablilla o aviso, dejando
constancia el Secretario en el Libro Diario de esto, motivando las razones de
tal determinación, como lo prevé el Art. 113.
El nuevo derecho procesal, elimina las vacaciones judiciales, pues el
artículo 201 se refiere a que:
“Los jueces tomarán anualmente sus vacaciones en la oportunidad y
por el tiempo que corresponda conforme la Ley, previa coordinación con el
39
Consejo de la Judicatura, pero ellas no suspenderán el curso de las causas i
de los lapsos procesales”:
Bajo este concepto, si bien esta situación que permite las vacaciones
del funcionario, pero no del tribunal, tiene su lado positivo, en cuanto
permitirá una mayor aceleración en los procesos e impedirá que los Jueces
Temporales de vacaciones, cobren sus sueldos sin trabajar, tiene también su
lado negativo, en cuanto romperá la unidad de criterio en los procesos y
originará graves inconvenientes, al caer la justicia, aunque de manera
provisional, en Jueces Suplentes, que son en minoría abogados en ejercicio,
muchas veces interesados en imponer criterios que favorezcan más sus
intereses como abogados litigantes, que los de las propias partes. Es lo que
se ha dado en llamar la “justicia de vacaciones”, oportunista e interesada no
pocas veces.
Esto sólo podría tener un paliativo, si en vez de imponerle al Juez la
lista de suplentes y conjueces, se nos permitiera presentar los candidatos,
teniendo en cuenta que somos los propios Jueces, quienes mejor podríamos
saber en cuáles manos nos convendría dejar el Tribunal durante nuestras
vacaciones, en virtud de que ahora los Suplentes o Conjueces, con carácter
de Jueces Temporales, “continuarán la sustanciación de asuntos en curso y
de aquellos que se inicien durante la suplencia”, impidiéndoles sólo oír
informes y dictar sentencias definitivas, pero es sabido que el mayor peligro
reside precisamente en las interlocutorias, que se dejan a su prudente
arbitro.
40
El Juez como Director del proceso, deberá ahora “impulsarlo de oficio
hasta su conclusión a menos que la causa esté en suspenso por algún
motivo legal”, notificado previamente las partes dentro de un término que no
podrá ser menor de diez días (Art. 14).
Obsérvese asimismo el uso de la palabra deberá en lugar de podrá y
así en el artículo 17 se establece q ue:
“El Juez deberá tomar de oficio o a petición de parte, todas las
medidas establecidas en la Ley, tendientes a prevenir o a
sancionar las faltas a la lealtad y probidad en el proceso, las
contrarias a la ética profesional, la colusión, el fraude
procesales, o cualquier otro acto contrario a la majestad de la
justicia y al respecto que se deben los litigantes”.
No hay duda de que esta norma será permanente fuente de conflictos
entre jueces y abogados inescrupulosos, para quienes el título es sólo un
medio de lucrarse, si importarles las defensas o recursos empleados par ello.
Y si el Juez no recibiere el apoyo incondicional del Consejo de la Judicatura,
seguirá siendo victima de ofensas, chismes y hasta de denuncias infundidas,
pues hasta ahora no se conoce que haya sido sancionado ningún abogado,
por acusar o denunciar temerariamente a ningún Juez, ni que éste haya
recibido por escrito, el respaldo necesario para continuar su labor saneadora.
Atendiendo a las ideas expuestas, y en función de considerar otras
perspectivas con relación al cómputo analizado, se define por computo de los
lapsos procesales, la manera o modo de contar el período de tiempo
establecido en el lapso para la realización de un acto procesal. Para hacer el
computo de los lapsos se requiere una unidad de medida, que en nuestro
41
sistema es la hora, el día, el mes o el año, según que el lapso haya sido
establecido tomando en cuenta una de estas divisiones del tiempo.
La mayoría de los lapsos procesales están establecidos tomando en
cuenta el día como unidad de medida del tiempo, pero no se excluyen los
lapsos fijados por horas, meses o años; en cambio no se encuentra lapsos
establecidos por semana ni por trimestre.
Por otra parte, se estudia separadamente las reglas de computo de los
lapsos establecidos por meses y años, de aquella establecidas por días u
horas, por existir entre ellas algunas diferencias importantes que es
necesario destacar.
a) Para el computo de los lapsos establecidos por años o meses,
encontramos la regla en el (Artículo 12 del Código Civil y 199 del Código de
Procedimiento Civil), según esta regla, “los lapsos de años o meses se
contarán desde el día siguiente al de la fecha del acto que da lugar al lapso,
y concluirán de fecha igual a la del acto, del año o mes que corresponda para
completar el número del lapso” las características de este computo de los
lapsos de años o meses, que conviene destacar, son los siguientes:
1. Se adopta el computo civil y no el computo natural del tiempo o se
toma en cuenta el momento preciso en que ocurre el acto que da nacimiento
al lapso, ni el que corresponde al día en que ha de ocurrir el vencimiento sino
solamente el día que pertenece ese momento.
2. En el lapso intervienen dos términos extremos: el día en que ocurre
el acto que d lugar al lapso (dies a quo) el día de la igual a la del acto, del
42
año o mes que corresponda al vencimiento (dies ad quem) la regla establece
que no se cuenta el dies a quo, sino que el lapso comienza el día siguiente
pero que el (dies ad quem) si entra en el computo del lapso ya que este
concluye el día de la fecha igual a la del acto, del año o mes que
corresponda para completar el número del lapso.
3. En los lapsos computados por meses, éstos se entienden como
espacio de tiempo que va desde el día siguiente al (Dies a quo) hasta la
misma fecha del mes ad quem, sin tener en consideración el número de días
que tenga el mes.
Del mismo modo, los lapsos computados por año, vencerán el día de
la fecha igual a la del acto que motiva el lapso, del año que corresponde, sin
que tenga importancia el día de más de los años bisiestos.
4. En el computo de los lapsos por años o meses, entran
consecuencialmente todos los días calendarios que van desde el día
siguiente el dies a quo hasta el dies ad quem.
b) La regla para el computo de los lapsos procesales por días, está
contenido en el (artículo 197 del Código de Procedimiento Civil), Según esta
regla, los términos o lapsos procesales se computarán por días calendarios
consecutivos, excepto los lapsos de prueba, en los cuales no se computarán
los sábados los domingos, el jueves y viernes santos; los declarados días de
fiesta por la Ley de Fiestas Nacionales, los declarados no laborables por
otras leyes, ni aquellos en los cuales el tribunal disponga no despachar. La
regla se completa con lo dispuesto en el (Artículo 198), según el cual: En los
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términos o lapsos procesales señalados por días, no computará aquel en que
se dicte la providencia o se verifique el acto que de lugar a la apertura del
lapso”.
Sin embargo, tanto en los lapsos fijados por días como en aquellos
fijados por meses o años, cuando en vencimiento del lapso ocurra en uno de
los días exceptuados del computo por el (Artículo 197 del Código de
Procedimiento Civil), el acto correspondiente se realiza en el día laborable
siguiente (Artículo 200 ejusdem).
Así como la Sala Constitucional ha declarado parcialmente nulo el
artículo 197 del Código Procedimiento Civil, la Sala de Casación Civil al
interpretar el artículo 197 ejusdem en concordancia con el artículo 200 ha
estimado rigorista la disposición del artículo 197 y encuentra un vacío legal
en el artículo 200, el cual estima la Sala, remite solo a los artículos 198, 199
del Código de Procedimiento Civil pero no el artículo 197.
Sin embargo, estimamos que ni la disposición del artículo 197 es
rigorista, si no una norma que fija la regla general del computo de los lapsos
procesales por días calendarios consecutivos, ni la disposición del artículo
200 contiene un vacío legal.
La Sala de Casación Civil no ha tomado en consideración que los
artículos 197 y 198 del Código de Procedimiento Civil se refiere a los lapsos
que se computarán por días, mientras que el artículo 199 ejusdem se refiere
a los lapsos que se computarán por años o mees, y cua ndo el artículo 200
se refiere a “los dos artículos anteriores” (198 y 199) para indicar que
cuado el
44
vencimiento de lapso ocurra en uno de los días exceptuados del computo por
artículo 197 el acto correspondiente se realizará en el día laborable siguiente
esta dando una solución válida tanto para los lapsos que se computarán por
días, como para aquellos que se computarán por años o meses.
3.1. MODIFICACIÓN DE LOS LAPSOS
Los lapsos procesales son en su esencia, condiciones temporales de
organización de la conducta de los sujetos que intervienen en el proceso, es
principio general la inmodificabilidad de los lapsos después de cumplidos, así
como también la prohibición de su apertura, este principio tiene por finalidad
garantizar a las partes la seguridad de que las diversas actuaciones
judiciales que pueden tener lugar en el proceso, no podrán verificarse si no
en la oportunidades destinadas.
Sin embargo en varias circunstancias la Ley admite la modificación de
los lapsos procesales, permitiendo su prorroga y abreviación.
4. JURISPRUDENCIAS
4.1. DEFINICIÓN Y CONSIDEACIONES SOBRE LA
JURISPRUDENCIA
Definición según (Cabanella, 1993, Página 221), son un conjunto de
sentencias que determinan un criterio acerca de un problema jurídico omitido
y oscuro en los textos positivos o en otras fuentes del derecho.
45
Son sentencias dictas por los miembros del poder judicial sobre una
manera determinada (Osorio, 1.963, página 410).
El artículo 335 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela dispone: El Tribunal Supremo de Justicia Garantiza la
Supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales será el
máximo y último interprete de la constitución y velará por su uniforme
interpretación y aplicación.
Las interpretaciones que establezca la Sala Constitucional sobre el
contenido o alcance de las normas y principios constitucionales son
vinculantes para las otras Salas del Tribunal Supremo de Justicia y demás
tribunales de la República.
El juez debe utilizar las máximas de experiencias que se extraen de
las observaciones de lo que ocurre en diferentes casos para aplicarlos en
diferentes casos similares si este forma parte de su experiencia que le sirve
de criterio y de guía para su resolución.
En torno las consideraciones sobre la jurisprudencia, Brice (1993),
señala que, el tiempo, como en todo, ha ejercido marcada influencia en el
significado de la palabra Jurisprudencia. En un principio sólo equivalía a
ciencia del Derecho, pues provenía de la palabra latina jurisprudencia. Esto
explicará la razón que indujo a Justiniano a definirla: Divinarum atque
humanaron rerum notitia justi atque injusti scientia: es decir, según Ortolán:
“el conocimiento de las cosas divinas y humanas con la ciencia de lo justo y
de lo injusto” (1).
46
El significado etimiológico de esta palabra, demuestra, pues, lo que
se expresaba con ella: juris prudentia, esto es, conocimiento del derecho,
porque la prudentia según los romanos, valía tanto como el conocimiento del
derecho, por lo que, las personas versadas en es ciencia, era denominadas
jurisprudentes.
En un principio, por tanto, la jurisprudencia no era, como vino a serlo
después, conjunto de las sentencias de los tribunales, que vino a ser el
vértice de la Administración de Justicia.
Si se efectúa la exégesis de la definición Justiniano se ve que la
propia etimiología de la palabra enseña, que se trataba de una ciencia, la
cual a base de darnos a conocer las cosas divinas y humanas, nos daba, al
mismo tiempo, el modo de determinar lo que era justo o injusto. Este fue
pues, el fin de la jurisprudencia: permitirnos conocer lo justo y lo injusto, o
sea, el conocimiento del derecho.
Por tanto, puede decirse que en su origen jurisprudencia equivalía a
Ciencia Jurídica. Y como conocer el derecho es igua l a interpretarlo,
atribuida esta función al Poder Judicial, principalmente, hasta constituir su
verdadero hábito, es natural o lógico que el resultado de su labor funcional se
distinguiera con la misma palabra que caracterizó a ésta, y de allí que la
interpretación judicial del derecho, llegara a conocerse también con la voz
jurisprudencia; de modo que posteriormente, esta palabra significa
igualmente, la interpretación que los tribunales dan ordinariamente a la ley,
47
por medio de sus fallos. Por consiguiente, ha venido a ser cual una de las
fuentes del Derecho.
Por otra parte, el carácter científico de la jurisprudencia, en un
significado estricto, ha sido puesto en duda por von Kirchmann, en su famosa
y discutida conferencia pronunciada en 1874, en una Sociedad Jurídica de
Berlín, que al decir del Catedrático de Filosofía del Derecho de la
Universidad de Murcia, Antonio Truyal y SErran (2), las pesquisas más
rigurosas no han logrado identificar.
De acuerdo con lo expresado en el razonamiento base de las tesis
negativa sustentada por el jurista alemán, el tema es ambiguo, porque “Decir
que la jurisprudencia no tiene carácter científico puede significar, por una
parte, que la jurisprudencia aún siendo una ciencia, carece de aquella
influencia sobre la realidad y la vida de los pueblos que corresponde y
conviene a toda ciencia”. Pareciera que la negativa no es absoluta; sin
embargo, luego de esta aseveración, von Kichmann, expresa que esa
afirmación hecha por él “puede también significar que la jurisprudencia
carece teóricamente de valor como ciencia, que no es ciencia ni llega al
verdadero concepto de tal”, de modo que para este autor, ni teórica ni
prácticamente, tiene el verdadero concepto de ciencia.
De aquí podría deducirse que para el aludido autor, la jurisprudencia
sería una ciencia, pero sin valor científico, y viene a corroborar esto, la
conclusión a que llega de que “Hay naciones enteras que han vivido, y han
48
sido grandes, si juristas de carrera, sin su fábrica artificial de leyes positivas,
particularmente en lo que atañe al Derecho Privado”.
Según este raro concepto, contradicho por una tradición, que nos dice
de la incalculable importancia y necesidad de que el Derecho sirva de norma
a las relaciones humanas y de cómo sin la fuerza del Derecho la sociedad
sería verdadero caos, la Jurisprudencia como fuente de Derecho o medio de
interpretación y realización del Derecho, sería tarea inútil o inservible.
Si bien los que han puesto en duda el carácter científico de la
Jurisprudencia, ciencia jurídica, se basan en la variabilidad y mutabilidad
limitada de su objeto propio, como dice el ilustre Profsor Castán Tobeñas (3),
hay que concluir con Recasesns Fiches, citado por Castán, que “lo cientifico
de Jurisprudencia no reside en sus contenidos mudadizos relativos, en su
vigencia a la voluntad del legislador, sino el aparato metodológico que aplica
a los mismos para encuadra en un orden o sistema coherentes, sacando de
ellos todas consecuencias que lógicamente entrañan”.
La razón que pudo tener Kirchman para negarle a Jurisprudencia el
carácter de ciencia, la explica satisfactoriamente REcanses Fiches (4)
cuando este expresa que “Kirchmann: está dominado por la tradición de
considerar que no puede haber otra ciencia más que la que verse sobre
leyes generales y constantes o sobre principios absolutos”.
Como dice el mismo Recansens Schies, frente a esa vieja concepción
de la ciencia, en nuestros tiempos existe también el que considera ciencia,
“otra especial y distinta realidad de hechos y obras humanas, de
49
significaciones o sentidos elaborados por el hombre tales son los actos
propiamente humanos, las convicciones morales, el Derecho positivo, el
lenguaje, los enseres de la técnica, la literatura, las artes plásticas, la música,
las religiones, los trabajos científicos, las estructuras sociales”.
Pero la Jurisprudencia, no ya como ciencia jurídica, sino como
doctrina establecida por los Tribunales de Justicia, podría tener asimismo
carácter científico, porque necesita reglas especiales para poder efectuar su
función de realizar el Derecho, aplicando al hecho las disposiciones
correspondientes de la ley pertinente.
Y así, que concluir que la Jurisprudencia, cualquiera que sea el
significado que se le dé, o la amplitud con la cual se conciba, es ciencia del
Derecho, y por tanto habría que concluir con Recosens Siches, que lo
interesante es fijar sobre este hecho que ocupa el primer plano del
pensamiento contemporáneo y es: “que el campo del conocimiento científico
ha sido objetivo de gigantesca ampliación al abarcar conscientemente el
reino de la cultura, o mejor dicho de lo humano; y que con ello se ha
desvanecido aquel conocer unilateral de ciencia que comprendida solamente
los principios y las leyes generales”.
La Jurisprudencia, ya se la vea como ciencia del Derecho, stricto
sensu, o bien en su significado práctico de método dirigido a entresacar la
disposición pertinente del Derecho positivo aplicable al caso, es también una
ciencia de hermenéutica, que indaga el sentido de la norma, y por lo tanto, es
igualmente disciplina perteneciente a las denominadas ciencias de la cultura.
50
La labor es, por tanto, buscar y establecer el significado de la ley
aplicable, o, parodiándole la expresión a Recasens Siches, entender la Ley
conforme o mejor de lo que la entendieron sus creadores, y esto es
realmente trabajo científico, porque la interpretación del Derecho, implica un
proceso sujeto a reglas determinadas, a principios fijos y preestablecidos,
encaminado en múltiples ocasiones a producir Derecho, y como tal vendría a
ser una fuente de Derecho, como el Poder Legislativo o la costumbre en las
legislaciones donde expresamente se la considera como fuente legislativa.
Igual, en algunas legislaciones, la venezolana entre ellas, existen
disposiciones que ordenan imperativamente a los juzgadores, decidir o
sentenciar los asuntos que se les sometan, en todo caso. Es, pues, esencial
función del juez sentenciar, aún en el supuesto de que la Ley no contenga
disposición precisa o sus términos no sean claros; de modo que aún en caso
de silencio u obscuridad de la ley, el juez debe dictar su fallo. Por tanto, la
propia Ley le otorga funciones legislativas, desde luego que en el caso
previsto tienen que buscar el derecho aplicable aunque el Código no tenga
ningún precepto al respecto, o sea, tan poco claro en sus términos, que
equivalga a no existir el precepto pertinente.
Por ello, no es necesario, pues, que la legislación que se tenga
presente, carezca de un precepto como la suiza, que, según el artículo 19 del
Código Civil de 1907, en estos casos dispone que el juez resuelva como lo
habría efectuado siendo legislador, si es que el derecho consuetudinario, o
sea la costumbre, nada dijere al respecto (%). No olvidó el legislador suizo
51
agregar, que el intérprete se inspirará en las soluciones consagradas por la
doctrina y la jurisprudencia, que aquí equivale a decisiones judiciales.
En este sentido, asienta el jurista don G. Clemente de Diego (6)
acerca del referido precepto del Código Civil Suizo, que si el intérprete no
encontrase ninguna indicación, “no podrá seguir más que su propia
convicción y la sola dirección que la ley puede entonces suministrarle, es que
no debe estatuir arbitrariamente, bajo la influencia de circunstancias
momentáneas: piedad, indignación, animosidad personal, sino obrar como si
haciendo oficio de legislador, tuviese que dictar una regla para aplicarla
enseguida al caso en cuestión”.
Se ve así, que bien cuando el legislador establece expresamente que
la jurisprudencia judicial es fuente de Derecho, o aún en caso de silencio,
como es el de la legislación venezolana, la jurisprudencia debería
considerarse como tal fuente, desde luego que, cualquiera que sea la norma
que al juez sirva de directriz: la equidad, los principios generales del derecho,
la analogía o su misión equiparada a la del legislador, se ejerce una función
creadora de Derecho y, por consiguiente, la voluntad creadora viene a ser
una verdadera fuente de producción del Derecho.
No podría dudarse, por consiguiente, la importancia de la
jurisprudencia judicial en la formulación del Derecho, porque ya aclare la
situación jurídica o llene el vacío legal aplicando una norma a los puntos
objeto de la controversia sometida la decisión del juez, la sentencia judicial
es productora de Derecho y como tal una de sus fuentes. Sin embargo como
52
dicen Georges Ripert y Jean Boulanger en su “Tratado de Derecho Civil”,
Tomo 1, página 191, “Desde el punto de vista formal es evidente que la
jurisprudencia no es una fuente de derecho.
El Juez o tiene la pretensión de hacer la ley. El entiende y declara
aplicar la ley, aún cuando en realidad, por su interpretación, esté dando una
regla nueva. No se trata de poner frente al legislador un poder concurrente.
El juez sigue siendo el servidor de las leyes: no se arroga el poder de crear
reglas jurídicas…”
La importancia del factor jurisprudencial no puede ser hoy motivo de
duda, como lo fuera en la época de la discusión de los proyectos que
culminaron en el Código Civil de Francia. Entonces se pensó, como se
deduce de las palabras de Clemente de Diego, que consultados los
tribunales de apelación en cuanto al establecimiento de la jurisprudencia
como fuente de Derecho, aunque con carácter subsidiario, por ser obra de
tantos Jueces y Tribunales mal podría alcanzarse la unidad apetecible sin
que la Casación Pudiera remediar el mal, por no ser objeto de su regulación
en razón de constituir apreciaciones sujetas exclusivamente al arbitro judicial.
En este sentido, estas eran en realidad las observaciones de los
Tribunales franceses de apelación sobre el proyecto de Código Civil,
sometido a su consideración (7). Se pensaba, como dice de Diego, que “Esa
excesiva latitud concedida al Juez bien pronto provocaría interpretaciones,
comentario y jurisprudencias locales, que de un modo insensible minarían al
Código y concluirían por absorberle”. Cual lo afirma el mismo profesor
53
español, “Subsistía aún la idea de los hombres de la Revolución que eran
fervorosos creyentes de la ley y abominadores de la jurisprudencia, a la que
consideraban como la más detestable de las instituciones”.
Naturalmente; no se trata de pedir para la Jurisprudencia Judicial, la
facultad límite de legislar para que compita en esta función con el Poder
Legislativo ni tampoco con el Código porque la, labor legislativa, así como la
de de decidir las cuestiones que se susciten entre partes, son realmente
distintas; sólo podría aspirarse a que los jueces no sentencien por vía de
disposición general y reglamentaria, sino, exclusivamente en el caso
concreto para llenar el vacío del Código, o propiamente hablando, las
lagunas de la ley.
Porque habrá que recordar siempre con el insigne Portalis, que, por
completo que pueda aparecer un Código, al ponerlo en vigencia mil
cuestiones que se han pasado por alto vienen a presentarse a la
consideración del Magistrado, y esto es evidente ante la incalculable
diversidad de casos que nos ponen de manifiesto las relaciones sociales, y
que ningún cerebro humano podría prever.
Por eso debe concluirse con el famoso corredactor del Código Civil
francés, en que “Infinidad de cosas deben quedar, por consiguiente,
necesariamente libradas al gobierno de los usos, a la discusión de los
hombres instruidos., al arbitro y decisión de los jueces”.
Si el legislador pudiera preverlo todo en el Código, las fuentes
subsidiarias dejarían de ser; pero no siendo eso posible esas fuentes
54
creadoras constituyen una necesidad imperiosa; y de allí que se diga
también con Portalis, que a falta de un texto preciso que regule con claridad
las posibilidades jurídicas que surjan en la vida social, tienen que hacer las
veces de la ley, la costumbre constante y firmemente establecida, la opinión
doctrinaria o las máximas o principios admitidos, pero, igualmente, “una no
interrumpida sucesión de sentencias semejantes”.
En consecuencia, la importancia de la jurisprudencia como fuente de
Derecho, se manifiesta del modo más evidente, ante la consideración de que
siendo el órgano el resultado del ejercicio continuo, la costumbre de analizar
los procesos, el estudio de ellos, el constante razonar, forma en el juez el
hábito del raciocinio y le permite llegar a conclusiones más o menos ciertas,
como podrían ser los dictados del legislador, y sus decisiones bien pueden
constituirlo al menos, Maestro de Equidad, digno de ser imitado en los
nuevos casos que se presenten.
Es que la frecuente función del juez dirigida a buscar la verdad
procesal, a establecer un precepto jurídico para el caso, es decir, una norma
jurídica que bien puede emplearse n asuntos similares, forma en él, lo que
Portalis denominó hábito de ciencia que le inclina a dar pautas para el
porvenir.
De ello, es tan útil y provechosa la doctrina del juez establecida en el
proceso, esto es, la jurisprudencia que asiente, que bien puede igualarse a la
misión del legislador, porque si la sabiduría de este último, como dice
Portalis, consiste en encontrar y establecer como ley los principios más
55
favorables al bien común, nada de sorprendente sería que el juez buscara
también esos principios o reglas beneficiosas al bien común, cuando la ley
no los establece o los establece sin la claridad debida; por lo que no debe
extrañar que la jurisprudencia en esos casos pudiera servirle de pauta a la
futura labor legislativa, puesto que, como dijo Portalis: “la marcha de la
jurisprudencia puede iluminar la labor futura del legislador”.
4.1. ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL.
La Sala constitucional declara parcialmente nula la norma contenida
en el artículo 197 del Código del Procedimiento Civil, y a tal efecto, ordena
que se tenga la redacción de la misma de tal manera:
“Artículo 197 de los términos o lapsos procesales se computarán por
días calendarios consecutivos excepto los sábados, los domingos, el jueves
y viernes santos, los declarados días de fiesta por la Ley de Fiestas
Nacionales, los declarados no laborables por otras leyes, ni aquellos en los
cuales el tribunal disponga no despachar”.
(Sentencia de la Sala Constitucional del 1 de Febrero del 2.001, con
ponencia del Magistrado Antonio García García, en el Juicio de Abogados
José Pedro Barola, en el expediente Nro. 00-1435, sentencia Nro. 80).
Con relación a la vigencia de la Constitución de la República de
Venezuela de 1961, en materia de lapsos procesales, y con el fin de no
cercenarle el derecho a la defensa a las partes, ya la Sala Constitucional ha
sentenciado que deben computarse por días de despacho.
56
(Sentencia de la Sala Constitucional del 15 de Febrero del 2.001,
con ponencia del Magistrado Jesús Eduardo Cabrera Romero, en el
Juicio de Cámara Municipal de San Cristóbal del Estado Táchira, en el
expediente Nro. 00-1108, sentencia Nro. 205).
La Sala Constitucional considera como ya lo ha establecido, que la
apelación proferida el mismo día de la publicación del fallo no es
extemporánea por anticipada toda vez que se evidencie el interés de la parte
afectada por recurrir ante la alzada.
(Sentencia de la Sala Constitucional del 29 de Mayo del 2.001, con
ponencia del Magistrado Suplente Pedro Bracho Grand, en el
expediente Nro. 00-2170, sentencia Nro. 847).
El lapso para a promoción, evacuación, admisión y oposición será
computado por días en que efectivamente el Tribunal despache.
El lapso para que los árbitros dicten sentencia se computará por días
calendarios consecutivos, y por último el termino de la distancia debe ser
computado por días calendarios consecutivos, sin atender a las excepciones
establecidas en el artículo 197 del Código de procedimiento Civil.
(Sentencia de la Sala Constitucional del 9 de Marzo del 2.001 con
ponencia del Magistrado Antonia García García en el expediente No. 00-
1435, sentencia Nro. 319).
(Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia, Oscar Pierre
Tapia Año 2.001)
El trámite de instrucción de la causa en caso de pruebas se inicia con
57
un computo o lapso para que las partes intervengan en el proceso ordinario,
un lapso probatorio contenida en el Código de Procedimiento Civil
Venezolano Vigente de la Controversia que se susciten entre las partes en
reclamación de un derecho. Por ello se resalta en las siguientes tablas el
procedimiento de primera y segunda instancia destacando el lapso probatorio
por el cual se debe computar, que comienza con la promoción de pruebas y
termina con la evacuación de las mismas en referencia a la oportunidad
procesal de promover, admitir, oponer, y evacuar las pruebas.
PROCEDIMIENTOS DE LOS CÓMPUTOS EN UNA DEMANDA EN
PRIMER INSTANCIA:
D 0 3 3 2 1 3 3 3 1 8 6 5
ías 0 5 0 5 0
T P A C
rámite resentación dmisión itación ontesta- romoción posición dnisión valuación nformes bserva- enten- pelación
d D c d c c
el emanda, ión e iones ia
Proceso Pruebas
Juicio
O
rdinario
PROCEDIMIENTO DE LOS CÓMPUTOS EN SEGUNDA INSTANCIA
DÍAS 0 2 8 60 10
0
Trámit Llegad P Observa Apela Anunc
e a de ruebas ciones ción io de
Proce Autos In Casac
sal de formes ión
Juicio
Ordin
ario
Según la investigadora, se debe orientar mas a los Jueces y
Abogados litigantes ya que muchos de ellos no tiene ningún conocimiento,
ninguna información acerca del tema investigado, por su partes debemos
reconocer que los cambios realizados por la Sala Constitucional en cuanto a
los cómputos de los lapsos procesal ha sido con la intención de que el
58
soberano tenga una tutela jurídica efectiva y en beneficio del mismo, y que
además esto consagrado en nuestro Constitución Bolivariana, la cual los
Jueces y Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia deberán velar por su
cumplimiento sancionar aquellos que lo irrespeten y aquellos Jueces y
Abogados deberán dotarse de información.
CUADRO DE OPERACIONALIZACIÓN DE LAS CATEGORIAS.
Objetivo General: Analizar las Nuevas Doctrinas sobre el Computo de los Lapsos Procesales de la Sala
Constitucional de Venezuela.
Objetivos Categoría. Sub – categoría. Unidad de
Específicos Análisis.
Analizar la figura
jurídica del Lapso Figura jurídica del Antecedentes
o termino Lapso o
Procesal legal y Termino Bases
doctrinal en Venezuela Procesal, legal y Concepto
determinando la intrínseca doctrinal. Características.
relación que existe
entre ésta y el
Cómputo.
Determinar la ? En el Proceso Civil.
importancia de ? Para que se da.
los Lapsos procésales
en el
Ordenamiento y el Importancia de los ? Porqué el Legislador
nuevo criterio del Tribunal Lapsos Procesales. lo ha establecido.
NUEVOS
Supremo de Justicia. ? Momento preciso
COMPUTOS DE LOS LAPSOS en que
PROCESALES.
debe realizarse.
? A quien
Identificar las Ventajas y beneficia.
ventajas que desventajas del ? Porqué se da el
desdeel punto cambio de criterio del cambio.
de vista legal genera Tribunal Supremo de ? Que organismo es
el cambio de criterio Justicia. competente para reali –
del Tribunal zarlo.
Supremo de Justicia. ? La
jurisdicción
Constitucio
nal.