DICHOS Y REFRANES
A buen hambre no hay pan duro.
A caballo regalado no se le miran los dientes (el pelo).
A perro flaco, todo se le vuelve pulgas.
A quien madruga Dios lo ayuda.
A río revuelto ganancia de pescador.
Agua pasada, no mueve molinos.
Agua que no has de beber déjala correr.
Antes de hacer nada, consúltalo con la almohada.
Aprende la lección del colmenar, no se puede vivir sin trabajar.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Aunque la mona se vista de seda, mona queda.
Cada cual sabe donde la aprieta el zapato.
Cada maestrito con su librito.
Cava, cava y encontrarás agua.
Come con moderación y harás buena digestión.
Como bebida procura, tomar siempre agua pura.
Creé el ladrón que todos son de su misma condición.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Cuando el río suena, es porque piedras (agua) trae.
De tal palo tal astilla.
Dime con quien andas y te diré quien eres.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Donde fueres haz como vieres.
El ahorro es la base de la fortuna.
El hábito no hace al monje.
El hombre más ocupado es el menos desdichado.
El niño que no es aseado, infunde gran desagrado.
El perdón es la mejor venganza.
El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
El que compra lo que no puede venderá lo que le duele.
El que de amigos carece, prueba que no los merece.
El saber no ocupa lugar.
En boca cerrada no entran moscas.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
En tierra de ciegos el tuerto es rey.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Genio y figura hasta la sepultura.
Hablar a tiempo gran ciencia, callar a tiempo es prudencia.
La avaricia rompe el saco.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
La pereza es la madre de todos los vicios.
La suerte de la fea la linda la desea.
La unión hace la fuerza.
Las apariencias engañan.
Líbrate de vanidad y te querrán de verdad.
Los niños pendencieros tienen pocos compañeros.
Madre hay una sola.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Más vale andar solo que mal acompañado.
Más vale pájaro en mano, que cien volando.
Mucho ruido y pocas nueces.
Nadie puede decir: de esta agua no beberé.
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
No hay más ahorrar que poco gastar.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
No por mucho madrugar, se amanece más temprano.
No se puede silbar y comer gofio.
Primero la obligación y luego la distracción.
Quien calla otorga.
Quien siembra vientos recoge tempestades.
Se ven caras y no se ven corazones.
Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.
Un centésimo cada día, llenará al fin tu alcancía.
Zapatero a tus zapatos.