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Unidad 1

El documento aborda la comunicación, definiéndola como el proceso de transmisión de información y diferenciando entre comunicación verbal y no verbal. También se exploran los elementos del acto comunicativo, las funciones del lenguaje, la estructura de las palabras y sus significados, así como las reglas de acentuación y los géneros literarios. Se presentan conceptos semánticos como polisemia, sinonimia y antonimia, entre otros, que enriquecen la comprensión del lenguaje.

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Unidad 1

El documento aborda la comunicación, definiéndola como el proceso de transmisión de información y diferenciando entre comunicación verbal y no verbal. También se exploran los elementos del acto comunicativo, las funciones del lenguaje, la estructura de las palabras y sus significados, así como las reglas de acentuación y los géneros literarios. Se presentan conceptos semánticos como polisemia, sinonimia y antonimia, entre otros, que enriquecen la comprensión del lenguaje.

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UNIDAD 1

Índice
1. La comunicación:
- Elementos del acto de comunicación.
- Funciones del lenguaje.
2. La palabra y su significado:
- Los constituyentes de la palabra.
- Las relaciones semánticas.
3. Reglas generales de acentuación.
4. La literatura:
- Los géneros literarios.
La comunicación
Las personas nos comunicamos continuamente: hablamos, escribimos,
saludamos... pero ¿qué es la comunicación?

La comunicación es el proceso mediante el cual se transmite una


información.

La información que transmitimos al comunicarnos es muy variada, por


eso distinguimos dos tipos de comunicación:

La comunicación verbal, que es aquella que utiliza signos


lingüísticos (palabras); y que a su vez puede ser oral o escrita.
La comunicación no verbal, la que utiliza signos no lingüísticos
(lenguaje corporal como gestos, recursos de la voz como el tono
o el ritmo, etc.).

Elementos del acto de comunicación


En un acto de comunicación, un emisor transmite un mensaje (la
información) a un receptor, utilizando un código (conjunto de signos
y reglas que se utilizan para elaborar el mensaje), a través de un
canal (medio por el que se transmite el mensaje) en un contexto
concreto (situación en la que se produce la comunicación, incluye el
lugar, el momento, la relación entre emisor y receptor...).

Funciones del lenguaje


Dependiendo de la intención con la que el emisor transmite un
mensaje, el lenguaje puede presentar las siguientes funciones:

Función representativa: consiste en la expresión de ideas


objetivas, es decir, transmitir un mensaje sin valoraciones propias.
Función expresiva: el emisor expresa su opinión o sus
sentimientos.
Función apelativa: se trata de influir en el receptor utilizando
preguntas o dándole una orden.
Función poética: se corresponde con el uso del lenguaje de
forma estética, es decir, de forma bella o bonita. Es habitual la
utilización de recursos literarios.
Función fática: se refiere a mensajes que se emplean para
iniciar, mantener, interrumpir o finalizar una conversación.
Función metalingüística: consiste en utilizar la lengua para
hablar de la propia lengua.

Además, estas funciones se relacionan directamente con cada uno


de los elementos de la comunicación tal y como se muestra en el
siguiente esquema:
La palabra y su significado
Como hablamos anteriormente, las personas para comunicarse
verbalmente utilizamos las palabras, pero ¿qué es una palabra?

La palabra es el conjunto de sonidos articulados que se representan


gráficamente con letras y lleva asociado un significado concreto.

Los constituyentes de la palabra


Las palabras se pueden segmentar (dividir) en unidades menores
con significado, los monemas.

Llamamos monema a la unidad mínima con significado de la lengua.


Las palabras pueden constar de un solo monema (“sol”) o de varios
(“niños”).

Los monemas se clasifican en lexemas y mofemas.

El lexema (o raíz) es la parte invariable de la palabra y la que


aporta el significado.
El morfema (o afijo) es la parte variable de la palabra, puede
ser flexivo o derivativo.
Los morfemas o afijos flexivos aportan información
gramatical, es decir, indican el género, el número, la persona,
el tiempo, el aspecto y el modo. Estos morfemas aparecen
siempre al final de la palabra y solo aparecen en las palabras
variables.
Los morfemas o afijos derivativos modifican las palabras y
aportan o concretan el significado del lexema, como su propio
nombre indica, son los encargados de derivar las palabras.
Hay tres clases de morfemas derivativos:
Los prefijos se colocan delante del lexema, aportan
significado, pero no cambian la clase de palabra.
Los sufijos van detrás del lexema, aportan significado y
pueden cambiar la clase de palabra.
Según la estructura de las palabras, podemos distinguir los
siguientes tipos:

Palabras simples: aquellas que constan únicamente de un lexema


o raíz. Pueden tener también morfemas o afijos flexivos.
Palabras derivadas: cuentan con un lexema y un morfema o afijo
derivativo (prefijo o sufijo).
Palabras compuestas: están formadas por dos o más lexemas.
Pueden tener también morfemas o afijos flexivos.
Palabras parasintéticas: son palabras compuestas y derivadas
al mismo tiempo o palabras con doble derivación, es decir, que
tienen un prefijo y un sufijo.

Las relaciones semáticas


En relación con lo que hemos estudiado en el apartado anterior,
todas aquellas palabras que comparten el mismo lexema o raíz
pertenecen a la misma familia léxica (“flor”, “floristería”, “florero”,
“florecer”, “floral”...).

Por otro lado, también podemos agrupar las palabras en campos


semánticos, conjuntos de palabras de la misma categoría
gramatical que comparten al menos una parte del significado o un
tema en común (campo semántico de los “flores”: “rosa”, “clavel”,
“margarita”, “lirio”...).

No debemos confundir el campo semántico con el campo


asociativo o campo léxico, que se trata de un conjunto de palabras
que tienen que ver con el mismo tema, pero no tienen por qué ser de
la misma categoría gramatical ni son de la misma familia léxica
(campo asociativo de las “flores”: “floristería”, “jardín”, “decorar”,
“primaveral”...).

Además de estas agrupaciones, también podemos establecer


algunas relaciones semánticas (de significado) entre las palabras.

1. La polisemia y la monosemia
La polisemia y la monosemia son fenómenos semánticos
relacionados con el número de significados que tiene una palabra.

Palabras monosémicas: tienen un solo significado (prefijo


“mono-” = “uno” + “sema” = “significado”).
Palabras polisémicas: son aquellas que tienen varios significados
(prefijo “poli-” = “mucho(s)” + “sema” = “significado”).

Normalmente, la monosemia se da en palabras que pertenecen a


campos específicos de la lengua, como la ciencia.

2. La sinonimia y la antonimia

La sinonimia es la relación entre dos o más palabras que expresan


el mismo o un significado parecido.

La sinonimia total consiste en la equivalencia de significado


plena entre dos o más palabras y, por tanto, son intercambiables
en todos los contextos. Se da principalmente en contextos muy
específicos del lenguaje, como en el vocabulario técnico y
científico (“hematíes” y “glóbulos rojos”).
La sinonimia parcial es la sinonimia más habitual y se trata de
palabras sinónimas en contextos determinados y no son siempre
intercambiables (“pesado” puede ser sinónimo de “indigesto” o
de “tedioso” dependiendo del contexto).

La antonimia es la relación de contrariedad semántica entre dos o


más palabras, es decir, cuando una palabra significa lo contrario
que otra.

Al igual que ocurre con la sinonimia, distinguimos entre antonimia


total, aquella que se da cuando una palabra siempre significa lo
contrario que otra (“verdadero” y “falso”), y antonimia parcial,
cuando una palabra se opone a otra solo en algunos contextos
(“verde” y “maduro” solo son antónimos en el contexto de la fruta).

Existen también otros tipos de antónimos:


Antónimos graduales: palabras que se oponen, pero entre ellas
existen grados o matices intermedios (“alto” y “bajo”).
Antónimos complementarios: palabras cuyos significados se
excluyen por completo, es decir, la afirmación de una niega la
otra (“vivo” y “muerto”).
Antónimos recíprocos: términos opuestos que se necesitan
mutuamente para tener significado, el uno implica al otro
(“padre” e “hijo”).
Antónimos morfológicos: forma de antonimia que se consigue
mediante la adición de prefijos con significado negativo u
opuesto (“hacer” y “deshacer”).

3. La hiperonimia y la hiponimia

La hiperonimia es la relación de significado de un hiperónimo


(término genérico) con sus hipónimos (términos subordinados).

Hiperónimo: palabra de significado más general que incluye


otras más específicas (“pájaro” es hiperónimo de “gorrión” y
“jilguero”).
Hipónimo: palabra de significado más concreto que se engloba
dentro de un hiperónimo (“gorrión” y “jilguero” son hipónimos de
“pájaro”).

4. La homonimia y la paronimia

La homonimia es la relación semántica que se da entre dos


palabras que se pronuncian, pero que tienen significados diferentes.

Las palabras homófonas se pronuncian igual, pero se escriben de


forma diferente y tienen distintos significados (“baca” y “vaca”).
Las palabras homógrafas son aquellas que se escriben y se
pronuncian igual, pero tienen significados y orígenes diferentes
(“río” del verbo “reír” y “río” sustantivo).

La paronimia surge cuando simplemente hay una relación de


semejanza en la pronunciación o en la escritura de dos palabras
(“perjuicio” y “prejuicio”).
5. La denotación y la connotación

Por último, es importante destacar que en la lengua hay diferencias


entre lo que decimos o escribimos y lo que realmente queremos
expresar. Por este motivo, las palabras pueden tener dos
significados:

La denotación es el significado literal y objetivo de una palabra


y es común a todos los hablantes, tal y como la encontraríamos en
el diccionario.
La connotación es el sentido figurado de una palabra, es
diferente al original y se obtiene al añadir significados subjetivos.
Reglas generales de acentuación
Antes de repasar las reglas generales de acentuación, es necesario
recordar los conceptos de sílaba tónica.
La sílaba tónica de una palabras es aquella que se pronuncia con
mayor fuera o intensidad, mientras que el resto son sílabas átonas.
Las palabras agudas son aquellas que cuya última sílaba es
tónica. Llevan tilde si terminan en vocal o las consonantes “n” o
“s”.
Las palabras llanas son las que su sílaba tónica está en la
penúltima posición. Llevan tilde si terminan en consonante distinta
de “n” o “s”.
Las palabras esdrújulas tienen su sílaba tónica en la
antepenúltima posición. Llevan tilde siempre.
Las palabras sobreesdrújulas son aquellas cuya sílaba tónica es
después de la antepenúltima. Llevan tilde siempre.
Las palabras compuestas normalmente siguen las reglas generales
de acentuación, excepto si se trata de un adverbio terminado en el
sufijo “-mente”, que mantienen la tilde de la palabra primitiva
(“ágilmente”, o si son palabras unidas mediante un guion, que
mantendrán la tilde las dos palabras de forma independiente
(“físico-químico”).
Las letras mayúsculas deben acentuarse, por tanto, se colocará
tilde sobre una letra mayúscula cuando deba llevarla según las
reglas generales de acentuación.
La literatura
Un texto literario es una forma de expresión artística en la que el
lenguaje se emplea de forma especial para crear belleza con las
palabras, expresar sentimientos y reflejar un mundo de ficción.
La literatura comenzó siendo un fenómeno oral y era transmitida por
juglares o cuentacuentos. Siglos después, se empezó a recoger por
escrito en libros, lo cual facilita su difusión. Por este motivo, existen
muchas obras literarias de las que se desconoce su autor original,
pues antes de ser recogidas por escrito, se transmitieron durante
largo tiempo oralmente.

Los géneros literarios


Las obras literarias se agrupan según su forma y temática en tres
grandes géneros:
El género narrativo incluye obras literarias en las que un
narrador cuenta una historia protagonizada por unos personajes
en un espacio y un tiempo determinados. Pertenecen al género
narrativo las novelas y los cuentos.
El género lírico es aquel en el que el autor expresa sus
emociones, sentimientos o estados de ánimo. Pertenece al género
lírico la poesía.
El género teatral incluye obras que fueron creadas para ser
representadas encima de un escenario ante un público, por lo
que en ellas no hay un narrador que cuente la historia, sino que
son los propios personajes a través del diálogo los que nos
muestran los hechos.

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