Introducción
La electricidad es una manifestación física que guarda relación con las modificaciones que se dan en las
partes más pequeñas de la materia, en los átomos, y más concretamente en el electrón. Pero, ¿cómo se
origina la electricidad? Para responder a la pregunta comenzaremos estudiando los fenómenos de
“electrización” que se dan en los materiales.
Comencemos con un ejemplo: Si frotas un bolígrafo de plástico con un paño de lana y lo acercas a unos
pequeños recortes de papel, éstos son atraídos por el bolígrafo; lo que indica que producto de frotar el
elemento, se han desarrollado determinadas fuerzas debido a las cargas eléctricas de cada material, que
previamente no existían. Este fenómeno observado es llamado electrización, el cual analizaremos con
más detalle a continuación.
Los materiales están compuestos por moléculas. A su vez, estas moléculas se componen de otras
partículas más pequeñas, llamadas átomos. Así, por ejemplo, la molécula de agua se compone de dos
átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, tal como indica su fórmula química H20.
El átomo es muy pequeño, del orden de una diezmillonésima de milímetro. Está compuesto de partes
todavía más pequeñas, como son el núcleo y los electrones. El núcleo del átomo está formado por
partículas elementales: protones y neutrones.
Los electrones giran a gran velocidad en órbitas alrededor del núcleo. Si fuera posible situar un electrón
frente a un protón, se podría observar un fenómeno de atracción. Al contrario, si enfrentamos dos
electrones o dos protones éstos se repelen. Lo anterior nos indica que tanto el electrón como el protón
poseen una propiedad que se manifiesta en forma de fuerzas de atracción y de repulsión; nos estamos
refiriendo a la carga eléctrica cuya definición abordaremos más adelante. Esta carga eléctrica es una
propiedad de la materia, de diferente signo para el electrón y para el protón:
Cabe mencionar que los neutrones no poseen carga eléctrica y aportan masa al núcleo del átomo.
En este punto resulta importante comprender que los electrones más alejados del núcleo son atraídos con
menor fuerza por el mismo, lo que hace posible su movilidad hacia otros átomos. Por ende, al frotar
determinados materiales, éstos pierden o ganan electrones, lo que origina cargas eléctricas estáticas en
dichos materiales. Este tipo de electricidad es el que se da por ejemplo, al frotar el bolígrafo de plástico
con el paño: se transfieren electrones de un elemento a otro, quedando el bolígrafo cargado
eléctricamente (estática).
El causante en todo momento de la electrización de los cuerpos es el electrón, ya que posee carga y
movilidad para poder desplazarse por los materiales. A partir de estos dos conceptos es posible que exista
la electricidad.
Carga eléctrica
Como mencionamos en el punto anterior, se conoce como carga eléctrica de un cuerpo al exceso o
defecto de electrones que éste posee: Carga negativa -exceso de electrones- y carga positiva – defecto de
electrones- .
Así, el tipo de carga positiva o negativa con la que se electrizan los materiales después de haber sido
frotados depende de los elementos que se empleen en el proceso. Por ejemplo, estudios científicos han
demostrado que, si se frota una barra de vidrio con un paño de lana, los electrones se transfieren del vidrio
hacia el paño, quedando el primero electrizado con carga positiva. Por otro lado, si frotamos una barra de
ebonita con una piel de animal, los electrones son transferidos de la piel a la ebonita, quedando esta última
cargada negativamente.
Si ahora unimos eléctricamente las barras de vidrio y ebonita mediante un conductor eléctrico, los
electrones en exceso de la segunda barra, cargada negativamente, serán atraídos con fuerza por la carga
positiva de la barra de vidrio. Dado que existe un camino conductor por donde se pueden desplazar los
electrones de un material a otro, aparece un movimiento de los mismos hasta que las cargas queden
compensadas, es decir, hasta que la diferencia de cargas deja de existir.
Al movimiento de electrones que se establece por el conductor eléctrico, se denomina corriente eléctrica.
El sentido de la corriente eléctrica lo establecen los electrones, es decir, del cuerpo donde hay exceso de
electrones hasta el cuerpo donde hay defecto de ellos (del negativo al positivo). A la diferencia de cargas
que se establece entre los dos cuerpos cargados eléctricamente, y que es la causante del movimiento de
electrones, se la conoce por otro nombre: tensión o diferencia de potencial.
El circuito eléctrico
Un circuito eléctrico es el camino por donde circula la corriente eléctrica. El mismo, es un sistema formado
por al menos una Fuente de Energía, un Conductor y un elemento consumidor de dicha energía (Carga).
Además, podría tener un Interruptor que administre el paso de corriente y elementos de medición.
Si conectas una pila y una lámpara de linterna mediante conductores de cobre, podrás comprobar que la
lámpara se enciende al unir sus bornes (son las partes metálicas para conectar al circuito eléctrico), con
los de la pila, y se apaga cuando interrumpimos la conexión entre estos elementos. Este fenómeno se
produce debido a que la pila contiene energía eléctrica, y al conectarla mediante los cables a la lámpara,
fluye una corriente hacia la misma, lo que produce que la bombilla encienda: se transforma energía
eléctrica en lumínica.
Ahora si conectas un interruptor, es decir una tecla para interrumpir el paso de corriente y a continuación
lo accionas, podrás comprobar que la lámpara sólo se enciende cuando el interruptor pone en contacto el
borne de la pila con el terminal de dicha lámpara, como vimos anteriormente, solo que de esta manera
podremos encender y apagar la bombilla a voluntad.
Diferencia de Potencial Eléctrico
Como hemos visto anteriormente con el ejemplo de la pila, el generador en un circuito es el encargado de
crear la diferencia de cargas. Para ello tiene que quitar electrones del polo positivo y depositarlos en el
polo negativo. A la fuerza necesaria para trasladar los electrones desde el polo positivo al negativo, y así
crear la diferencia de cargas, se la denomina fuerza electromotriz (fem), siendo ella la que permite la
circulación de electrones.
A la diferencia de cargas que se origina gracias a la existencia de la fem se la llama diferencia de potencial
o tensión eléctrica. Se simboliza con la letra V, y su unidad de medida es el Volt (V).
Para comprender aún mejor las magnitudes que aparecen en un circuito eléctrico, vamos a hacer una
comparación con un circuito hidráulico (agua).
Una bomba eleva el agua de un depósito subterráneo hasta otro situado en una plataforma elevada, y se
crea una diferencia de alturas entre ambos depósitos. El depósito superior, al estar más alto que el otro,
adquiere energía potencial, posibilitando que el agua logre descender hacia el inferior y produzca el
movimiento del motor hidráulico.
En el caso eléctrico, el generador quita los electrones de la placa positiva y los deposita en la negativa, lo
que crea una diferencia de cargas o tensión entre los bornes de la lámpara. El defecto de cargas negativas
del polo positivo atrae con fuerza a los electrones en exceso del polo negativo, a través del circuito,
produciéndose un movimiento de electrones, o corriente eléctrica por el filamento de la lámpara, que la
enciende.
Concluimos entonces que:
Al igual que la diferencia de alturas entre los depósitos de agua es necesaria para que fluya el líquido por
la cañería; la diferencia de potencial eléctrico, resulta ser el impulso necesario para que una carga
eléctrica pueda desplazarse por un conductor
Corriente eléctrica
Al movimiento de electrones que se establece por un conductor se lo denomina corriente eléctrica.
El sentido hacia dónde se dirige la corriente lo establecen los e-: del cuerpo donde hay exceso de
electrones defecto de ellos (del negativo al positivo).
Sin embargo, existe un sentido convencional para representar gráficamente la circulación de corriente, que
es exactamente el opuesto: del terminal positivo al negativo.
La intensidad de la corriente eléctrica es la cantidad de esos electrones que pasan por un conductor en la
unidad de tiempo. Esta magnitud es comparable al caudal de agua que fluye por una tubería de agua.
El símbolo de la corriente eléctrica; “I”, su unidad de medida es el Amperio (A)
carga eléctrica ; “Q” siendo su unidad de medida el Culombio.
De esta manera, cuando en un circuito se mueve una carga de un culombio; en un segundo; la corriente
tiene una intensidad de un Amperio.
Existen dos tipos de corriente eléctrica:
Corriente Continua (abreviada CC en español, o DC por sus siglas del inglés Direct Current)
Corriente Alterna (distinguida con las siglas AC, del inglés Alternating Current).
Corriente Continua: es la que proporcionan las baterías de acumuladores, pilas, dínamos y células
fotovoltaicas. Se caracteriza porque los electrones libres siempre se mueven en el mismo sentido por el
conductor con una intensidad constante. La corriente continua se usa en la alimentación de aparatos
electrónicos, la tracción eléctrica de automóviles, tranvías, motocicletas, etc.
Su símbolo de representación es el siguiente:
¿Sabías que
la aguja de un instrumento para medir corriente (Amperímetro) conectado a un circuito de Corriente
Continua se desviará siempre hacia la derecha de la escala. Si invirtiésemos la polaridad de la pila u otra
fuente de alimentación, la aguja indicadora intentaría desviarse hacia la izquierda.
Fuente: [Link] libro electrónica aplicada de Pablo Alcalde San Miguel
Corriente Alterna
La corriente alterna es la que producen los alternadores (generadores de corriente alterna por medio de
campos magnéticos), en las centrales eléctricas. Es la forma más común de transportar la energía
eléctrica como así también de consumirla en nuestros hogares y en la industria en general. La corriente
alterna se caracterizada porque el flujo de electrones se mueve por el conductor en un sentido y en otro y
además, el valor de la corriente eléctrica es variable. Se podría decir que en la generación de este tipo de
corriente, el alternador produce periódicamente cambios en la polaridad de sus terminales de salida.
En principio podríamos pensar que sería posible ver una lámpara de corriente alterna encenderse y
apagarse rápidamente, siguiendo los cambios rápidos de la corriente. Pero en la realidad no podemos ver
este fenómeno, ya que el ojo humano no es capaz de percibirlo. El hecho de que sea una señal que
alterna, es decir que varía entre un valor pico positivo y un pico negativo, conlleva a que tenga una
velocidad de oscilación definida, característica que se le conoce como frecuencia eléctrica y se mide en
Hertz. Su valor es 50 Hertz.
Dado que la corriente alterna es más fácil de producir y que posee una serie de características que hacen
más fácil su transporte, su campo de aplicación es muy amplio. Sus usos más habituales son la
alimentación de los electrodomésticos, maquinarias industriales y el transporte de energía por la
red eléctrica.
Su símbolo de representación es el siguiente:
La resistencia eléctrica
Para el correcto funcionamiento de un circuito eléctrico existen dos elementos básicos, los conductores
y los aislantes. Los primeros permiten el paso de la corriente con una relativa facilidad, mientras que los
aislantes todo lo contrario: se oponen a la circulación de corriente. Así por ejemplo, un cable está formado
por un alambre metálico de cobre (el conductor) y por un recubrimiento de plástico (el aislante) que impide
que la corriente se fugue hacia otros lugares no deseados, al tiempo que evita fallas y descargas eléctricas
indeseables.
En la actualidad la tecnología de los aislantes es quizás más importante que la de los conductores, ya que
gracias a ellos podemos aislar de la electricidad unos cuerpos de otros, sobre todo si nos referimos a los
materiales que se utilizan para las redes de alta y media tensión. No hay que olvidar que con tensiones
elevadas, del orden de 440 Kilovoltios, 220 Kilovoltios, etc. la electricidad se puede abrir paso con
facilidad.
Por otro lado, los conductores permiten con facilidad el movimiento de electrones por su estructura
molecular. Prácticamente, todos los metales son “buenos” conductores porque presentan poca resistencia
eléctrica, pero unos lo son mejor que otros.
La plata: excelente conductor de la electricidad, pero debido a su alto coste, se emplea solamente cuando
sus propiedades sean particularmente interesantes, como en los contactos de apertura y cierre de
circuitos.
El más empleado es el cobre: conduce casi tan bien como la plata, siendo su coste muy inferior.
En las líneas de transporte se utiliza el aluminio, ya que su peso específico es menor que el del cobre.
Definimos a la resistencia eléctrica como: “la oposición que presenta un material conductor al paso de
la corriente o flujo de electrones”.
Simboliza; “R”
Unidad de medida: el Ohmio, se representa por la letra omega “Ω”.
Ley de Ohm
Hasta aquí estudiamos en detalle tres magnitudes eléctricas: intensidad de corriente, tensión y resistencia.
En la práctica se nos pueden presentar problemas en los que conozcamos dos de estas magnitudes y se
requiera determinar la tercera. Para encontrar la solución resulta necesario aplicar una fórmula que
relacione las tres magnitudes eléctricas conocidas (I, V y R). Dicha fórmula se denomina Ley de Ohm y su
conocimiento, además de lo anterior, te permitirá conocer el comportamiento de un circuito eléctrico previo
a su conexión, y en caso de que el circuito ya esté en funcionamiento, podrás cotejar que todo funcione
acorde a lo esperado.
La intensidad de la corriente es directamente proporcional a la tensión aplicada (a más tensión, más
intensidad), e inversamente proporcional a la resistencia eléctrica (a más resistencia, menos intensidad).
En términos de ecuación se escribe:
Y si la traducimos a las letras con las que se representan cada una, es:
Con el siguiente análisis podremos entender mejor esta relación:
Al conectar una resistencia a los bornes de una pila, aparece una corriente eléctrica que circula desde el
polo negativo de la pila atravesando dicha resistencia hasta el positivo, creando así una diferencia de
cargas, que nosotros llamamos tensión eléctrica.
Cuanto mayor es la tensión, con mayor fuerza atraerá el polo positivo de la pila a los electrones que salen
del negativo y por lo tanto, será mayor también la intensidad de la corriente por el circuito. En contraparte,
cuanto mayor sea el valor óhmico de la resistencia que se opone al paso de la corriente eléctrica, menor
será la intensidad de la misma.
En la práctica se pueden presentar problemas en los que conozcamos dos de estas magnitudes y sea
necesario determinar la tercera. Veamos a continuación un ejemplo:
Resistividad
La resistencia de los diferentes materiales depende fundamentalmente de su naturaleza como así también
de las dimensiones de los mismos. Esto tiene una especial importancia en los cálculos de la sección de
conductores para instalaciones eléctricas, ya que una resistencia elevada en los mismos provocaría su
calentamiento y su probable deterioro.
Si medimos la resistencia de un conductor de cobre de un metro de longitud y de un milímetro cuadrado de
sección, obtendríamos un resultado de 0,017 . Este resultado nos indica que por cada metro de conductor
de cobre de un milímetro cuadrado de sección, la resistencia del mismo será de 0,017 ohmios.
La dificultad que ofrece un conductor al paso de la corriente eléctrica irá aumentando en función del
camino que tenga que recorrer; es decir, a mayor longitud, mayor resistencia.
Así, por ejemplo, si ahora midiésemos la resistencia de un conductor de 2 metros de cobre de 1mm2,
observaríamos que la resistencia ha aumentado al doble.(0,017 x 2 = 0,034 ).
Esto nos hace concluir que:
“La resistencia de un conductor aumenta cuanto mayor sea su longitud”
Si, por el contrario, se aumenta la sección del conductor, los electrones tendrán más libertad para moverse
y, por tanto, la resistencia será menor. Así, por ejemplo si midiésemos la resistencia de un conductor de
cobre de 1 m de longitud y 2 mm2 daría como resultado un valor óhmico de la mitad. (0,017 / 2 = 0,0085).
Concluimos que:
“La resistencia de un conductor disminuye cuanto mayor sea su sección”
Teniendo en cuenta estas consideraciones, la expresión matemática necesaria para determinar la
resistencia de un conductor de cobre podría ser la siguiente:
0,017 = Resistencia en ohmios por cada metro de conductor de 1 mm2
L = Longitud del conductor en m.
S = Sección del conductor en mm2
Lógicamente, esta fórmula sólo será válida para calcular la resistencia de conductores de cobre.
¿Qué expresión utilizaremos entonces para otros materiales?
Como vimos anteriormente, existen materiales que son considerados mejores conductores que otros; así,
por ejemplo, el aluminio es “peor” conductor que el cobre, debido a que posee mayor resistencia eléctrica .
Si midiésemos ahora la resistencia de un conductor de aluminio de un metro de longitud y de un milímetro
cuadrado de sección, obtendríamos como resultado 0,028 ohmios.
Está claro que cada material tendrá un determinado valor de resistencia por cada metro y milímetro
cuadrado de sección que presente. A este valor se le denomina "coeficiente de resistividad" y se escribe
con la letra griega ρ.
La fórmula general para calcular la resistencia de cualquier tipo de conductor es la siguiente:
ρ= Coeficiente de resistividad (Ω. mm2/m)
L = Longitud del conductor (m)
S = Secci6n del conductor (mm2)
R = Resistencia del conductor (Ω)
Potencia y Energía
El conocimiento de la potencia eléctrica de un receptor es importante, ya que nos indica lo capaz que es
de realizar una determinada tarea: iluminar (lámparas), trabajo mecánico (motores), calentar (resistencias
calefactoras), etc. Cuanta más potencia posea el receptor más rápido realizará la tarea o trabajo. Como
veremos en las secciones siguientes, al aumentar la potencia también aumenta la intensidad de corriente
por el circuito.
El conocimiento de la energía eléctrica consumida por un receptor es también importante, puesto que en
base a este concepto se fundamenta la factura que hay que abonar a la compañía suministradora de
energía eléctrica.
La energía eléctrica es aquella que el electrón va transfiriendo al circuito a medida que se va
moviendo en su interior cuando circula en forma de corriente eléctrica.
Por otro lado, la potencia eléctrica es la rapidez con que se transfiere esa energía. En términos de
ecuaciones, la energía se obtiene multiplicando la potencia eléctrica por el tiempo usado en esa
transferencia de energía. De allí se deduce que la potencia eléctrica surge de dividir la energía por el
tiempo.
Debemos tener presente que la unidad de la energía eléctrica es la que surge de multiplicar las unidades
de potencia y tiempo.
La unidad de potencia eléctrica usada habitualmente es el watt [W] o vatio, y la usada para el tiempo es
generalmente la hora [h]. Por lo tanto la unidad habitual de energía eléctrica será el Watt hora [Wh] o vatio
hora.
Para poder relacionar estas dos nuevas variables con las tres vistas anteriormente (tensión, intensidad y
resistencia), podemos expresar a la energía y a la potencia eléctrica en términos de tensión y corriente.
Obtendremos así las siguientes expresiones:
Para colaborar con el entendimiento y diferenciación de estas dos magnitudes pensemos lo siguiente:
la energía eléctrica es lo que debemos abonar mensualmente en lo que llamamos “Factura de luz”.
La potencia eléctrica, en cambio, es la que viene indicada en la etiqueta de todos los electrodomésticos
que tenemos en casa.
Veamos un ejemplo:
Dos personas compran exactamente el mismo equipo de música de 2500 W de potencia. Si una de ellas
usa el equipo todos los días del mes y la otra sólo una vez por semana, claramente la potencia eléctrica de
esos equipos está siendo usada cantidades de tiempo distintas en cada caso, por lo que al final de mes
una de las personas deberá abonar mucha más energía eléctrica que la otra a pesar de tener equipos de
la misma potencia eléctrica.
Balance energético
Una forma de encontrar el consumo de energía de una instalación eléctrica es mediante el desarrollo
del Cuadro de Balance Energético, el cual se elabora identificando la Potencia de cada artefacto o
equipo eléctrico conectado, la cantidad de esos elementos y luego el total de horas que lo usamos en un
día. Al multiplicar estos valores recolectados obtendremos aproximadamete la energía electrica diaria que
consumirá esa instalación.
A continuación un ejemplo de un cuadro de balance energético:
Se detalla en el cuadro de este ejemplo: 15 lámparas de 7W cada una y todas se usan 3 horas por día. De
esa manera, la energía del total de las lámparas será:
E = 15lamp. * 7W * 3h = 315Wh
De igual forma se procede con el proyector, solo que la cantidad es uno solo. Así, se pueden cargar varios
electrodomésticos y la suma total será la energía que consumen todos a lo largo del día. Si deseamos
saber el consumo mensual, multiplicamos este último valor por 30.
Se estima que una casa de 4 habitantes puede consumir aproximadamente 300KWh mensuales, es decir,
unos 300.000 Wh por mes. Si los dividimos en 30 días, el consumo diario rondaría los 10.000Wh, es decir,
10KWh/día.
Desde el punto de vista de la eficiencia energética, el consumo estimado anterior debería ser menor.
Para recordar:
Un Kilowatt, equivale a mil Watt
1 KW = 1000 W
Instalaciones eléctricas - Eficiencia energética y EERR
Introducción
En la actualidad, el trabajo eléctrico va más allá de montar una instalación o repararla, sino que además
abarca la forma en que se analizan todos los sistemas energéticos: bajo el concepto de Eficiencia. En el
área de la Electricidad hay muchas formas de actuar para que una instalación sea eficiente si conocemos
algunas herramientas, ya sea la etiqueta de eficiencia o las recomendaciones de uso para los distintos
electrodomésticos.
Eficiencia energética
El concepto de uso racional y eficiente de la energía puede dividirse en dos partes.
Aquella denominada “uso racional”, comprende acciones conscientes de encendido y apagado, así como
la adopción de modos de uso específicos de los servicios energéticos del hogar. Implican conocimiento y
consciencia aplicada.
Un ejemplo claro de este punto es el apagado de luces en los ambientes que están desocupados. Otra
variante es colocar los termostatos de los acondicionadores de aire en el verano a 24°c en vez de 20°c,
con lo cual producimos un importante ahorro energético. Por lo tanto, en el ámbito de las acciones y de la
elección de los modos de uso de los servicios puede hacerse un uso racional de la energía, tomando la
mejor decisión que ajuste el uso a la necesidad.
Por otro lado, el concepto de “eficiencia energética” de un equipo o sistema energético se vincula con un
concepto físico, que es justamente el concepto de eficiencia que estudiaremos a continuación.
La eficiencia es el cociente entre los flujos energéticos aprovechados (en el caso de las lámparas: luz
visible), y los flujos consumidos (consumo de electricidad).
En este último concepto juega un papel determinante la tecnología del aparato. La lámpara incandescente,
por ejemplo, tuvo un rendimiento del orden del 10%, o sea solo el 10% de la electricidad que consumía se
transformaba en luz visible, el 90% restante se pierde como calor no visible. Entonces, aunque estas nos
fueron muy útiles, las podríamos llamar “calefactores luminosos”. En el caso de las lámparas LED, el
rendimiento es entre el 70% y el 90%, aprovechando hasta nueve veces más la electricidad.
En algunos casos los aparatos eficientes son más costosos que los que no lo son. Sin embargo, ocurre
que, si computamos el costo inicial y el costo de operación que pagamos en la factura de energía, el
ahorro compensa el sobrecosto inicial. De esta manera, para un mismo período de 15.000 horas, hay que
comprar una sola lámpara LED (vida útil 15.000 horas) mientras que incandescentes habría que comprar
7,5 (vida útil 2.000 horas), por lo que termina siendo más cara la incandescente. Si a eso sumamos que
consumen menos energía, iluminar con una lámpara LED nos cuesta mucho menos que hacerlo con una
incandescente.
El uso racional de la energía y la eficiencia energética no son excluyentes, pueden convivir, y se
complementan perfectamente para juntos permitir ahorros muy importantes en el consumo energético. A
continuación, se tratará sobre los distintos usos finales de la energía y los electrodomésticos, dividiendo
los consejos entre aquellos relacionados con la tecnología (eficiencia) y los comportamientos (uso
racional).
Etiquetas de eficiencia energética
El consumo de energía depende del tiempo que se utilizan los equipamientos y de sus potencias. Por lo
tanto, se deben cambiar hábitos para reducir el tiempo de utilización, aprender a usarlos correctamente y
elegir un equipo eficiente al momento de la compra, consultando la etiqueta de eficiencia energética. La
meta es conservar energía y reducir los costos económicos, manteniendo confort y bienestar, ayudando a
preservar el medio ambiente.
La etiqueta contiene una escala que comprende siete clases de eficiencias distintas, categorizadas
mediante letras y colores. En el extremo superior de la escala de color verde, correspondiente a la clase A
(en algunos casos es A+++), se indican los equipos más eficientes. En el extremo inferior, de color rojo,
correspondiente a la clase G, se indican los equipos menos eficientes. Además, se hace referencia a la
marca y el modelo, así como también se brinda información acerca del consumo de energía y demás
características del equipo, dependiendo del electrodoméstico. Los datos presentados en la etiqueta se
determinan mediante ensayos especificados en las Normas del Instituto Argentino de Normalización y
Certificación (IRAM), quien muestra todos los equipos que actualmente poseen la etiqueta y también
enseña la forma de leerla completamente.
¿Sabías que...
entre otras cosas, en la etiqueta de eficiencia de una heladera encuentras cuánta energía consume en un
año, el ruido que produce, el volumen de alimentos para el que se diseñó y el clima para el cual es
adecuada?. En la etiqueta de un lavarropas tendrás la energía que consume un ciclo de lavado y cuán
seca deja la ropa ese modelo al centrifugar.
Para reforzar lo aprendido visita la página de IRAM específica de Eficiencia Energética que encontrarás en
el siguiente enlace:
[Link]
Uso racional y responsable de energía en el hogar
Estudiamos anteriormente que el “uso racional” comprende acciones conscientes del modo de uso
específicos de los servicios energéticos del hogar. Siguiendo ciertos consejos, se puede conseguir un
impacto muy positivo en el ahorro mensual. Abordaremos algunos concejos a continuación, pero primero
observemos dos análisis cuantitativos reales del ahorro por el uso de equipos eficientes.
CÁLCULO DE AHORRO ENERGÉTICO POR UTILIZACIÓN DE EQUIPOS MÁS EFICIENTES
Heladera clase D versus clase A
Una heladera clase A de eficiencia energética consume aproximadamente un 50% menos de energía que
una de clase D de similares características en tamaño y temperaturas de frío. En la etiqueta de eficiencia
energética es posible observar, además de la clase y el consumo anual de energía del equipo, el volumen
en litros.
En promedio, una heladera clase D de 360 - 400 litros consume 690 kWh por año, mientras que una
heladera equivalente clase A consume aproximadamente 400 kWh por año.
Entonces, si contáramos con una heladera de clase A (en comparativa con una de clase D), obtendríamos:
Acondicionador de aire clase D versus clase A
Un acondicionador de aire clase A de eficiencia energética consume aproximadamente un 20% menos de
energía que uno de clase D de similares características de capacidad de refrigeración. En la etiqueta de
eficiencia energética es posible ver, además de la clase y el consumo anual de energía del equipo, la
capacidad de refrigeración en kW.
En promedio, un equipo clase D de 2.500 - 3.000 frigorías tiene un consumo de 520 kWh por año, mientras
que su equivalente clase A consume aproximadamente 430 kWh por año.
Entonces, si contáramos con un aire acondicionado de clase A (en comparativa con uno de clase D),
obtendríamos:
Solemos escuchar que un acondicionador de aire de 3000W tiene una capacidad de enfriamiento de 3000
Frigorías por hora (o una capacidad de calentamiento de 3000 Kilocalorías por hora)?. Eso es falso, ya
que 1000W representan 860 Frigorías, por lo que su capacidad de enfriamiento real es 2580 Frigorías.
Los usuarios somos los principales actores en el uso de la energía y lo que hagamos “en casa” para
reducir nuestro propio consumo genera un impacto directo en la situación energética de todo el país.
Conscientes de ello, se han definido ciertas prácticas que los profesionales de la electricidad debemos
manejar:
Iluminación
Las lámparas de LED son una buena opción, consumen menos energía, pueden durar siete veces más
que las compactas y no son afectadas por el encendido repetido.
Fijar el nivel de iluminación necesario para las actividades y necesidades que se desarrollan efectivamente
en cada espacio.
Utilizar luminarias (lugar donde se aloja la lámpara y distribuye la luz) con buena reflectancia, o espejadas.
Dividir los circuitos de iluminación mediante un número de interruptores adecuado para iluminar solo el
área que se necesita.
Usar colores claros en las paredes, muros y techos. Reflejan mejor la luz, disminuyendo la necesidad de
iluminación artificial.
Utilizar sensores fotoeléctricos y sensores de presencia en lugares con baja concurrencia (pasillos,
escaleras, garajes, vestuarios).
Usar iluminación dirigida para lectura y trabajos manuales.
Utilizar balastos electrónicos con etiqueta de eficiencia energética, porque permiten ahorrar energía y
corrigen el factor de potencia, así como incrementan la vida útil de los fluorescentes.
Apagar las luces que no se necesiten.
Mantener las lámparas y las luminarias limpias.
Evaluar la posibilidad de utilizar luz natural, abrir persianas y cortinas, mantener las ventanas limpias.
Comportamiento en la climatización de los ambientes
Mantener puertas y ventanas cerradas cuando el equipo esté funcionando, evitando la entrada de aire
externo al área climatizada.
Los ambientes cuyas ventanas están expuestas a la luz solar requieren más energía para refrigerarse.
Colocar cortinas de colores claros o de enrollar para evitar que la habitación se caliente durante el día.
En la noche, cuando la temperatura desciende, abrir puertas y ventanas y dejar que el aire corra por la
casa para enfriarla.
Desconectar el equipo cuando el ambiente se encuentre desocupado.
En un local de trabajo, siempre que sea posible, encender el acondicionador de aire una hora después del
inicio de la jornada de trabajo y apagarlo una hora antes de su término.
Acondicionadores de aire
Dar preferencia a los equipos que poseen etiquetas de eficiencia energética clase “A” y que posean
recursos de programación, como “timer” (tiempo, para apagado automático).
Elegir convenientemente el aparato de acuerdo a las dimensiones del ambiente donde será utilizado.
Proteger la parte externa del aparato de la incidencia del sol, sin bloquear las rejillas de ventilación.
Regular adecuadamente el termostato, manteniendo la temperatura de 24ºC en verano y 20ºC en invierno.
En verano, cada grado que se baja aumenta el consumo un 7%.
Mantener limpios los filtros del aparato para no perjudicar la circulación de aire; es conveniente hacer la
limpieza al menos dos veces al año. Un filtro sucio puede reducir o aumentar el consumo del equipo hasta
un 10%.
Cuando la situación lo permita, es preferible usar ventiladores en lugar de acondicionadores de aire, ya
que consumen menos energía.
Compra de heladera/Freezer
Al comprar una heladera, adquirir las que tengan etiqueta de eficiencia energética marcadas con “A”.
Elegir heladeras con capacidad adecuada a las necesidades de la familia, cuanto más grande es el
equipo, mayor es el consumo de energía.
Elegir el equipo adecuado al clima de la región. La “clase de clima” para la cual fue fabricada la heladera
figura en la etiqueta de eficiencia energética. Este dato indica el rango de temperatura ambiente
recomendado dentro del cual el funcionamiento es óptimo.
Instalar el equipo en lugar bien ventilado y evitar la proximidad de cocinas, calentadores o áreas expuestas
al sol.
Dejar un espacio mínimo de 15 cm a los lados, encima y en el fondo del aparato, en el caso de estar
instalado entre armarios o paredes.
Evitar que la rejilla trasera apoye en la pared.
Verificar el estado del burlete colocando una hoja de papel al cerrar la puerta. Si la hoja cae, es momento
de cambiar el burlete.
Ajustar las bisagras de la puerta de la heladera o freezer cuando sea necesario.
Conservar limpias las serpentinas que se encuentran en la parte trasera del equipo.
Ajustar las patas de la heladera o el freezer para evitar que queden inclinados, y así facilitar un mejor
cierre de la puerta.
Uso de heladeras y freezers
Evitar abrir la puerta sin necesidad o por tiempo prolongado. Cuando se abre la puerta de la heladera, el
aire frío sale y el aire del ambiente entra a mayor temperatura, esto aumenta el consumo de energía.
Retirar todos los alimentos que se necesiten de una sola vez.
Descongelar periódicamente y no permitir la formación de capas de hielo de más de 1 cm de espesor.
Acomodar los alimentos de forma de perder menos tiempo para encontrarlos y dejar espacios vacíos para
la circulación de aire frío.
Evitar guardar alimentos y líquidos todavía calientes.
Evitar la colocación de vidrios o plásticos sobre los estantes, eso dificulta la circulación interna de aire frío.
Al ausentarse de la casa por tiempo prolongado, vaciar el refrigerador y desconectarlo
Lavarropas
Al comprar un lavarropas, elegir los que tengan etiqueta de eficiencia energética y eficacia de lavado
marcadas con “A”.
Comprar lavarropas que posean ciclos de lavado económico y cortos, además de la posibilidad de optar
por diferentes temperaturas para ahorrar energía, y con altas velocidades de centrifugado.
Lavar siempre a plena carga, en ciclos económicos y a baja temperatura o con agua fría.
Mantener el filtro limpio.
Energías renovables
Tanto en zonas urbanas como rurales, el usuario pone cada vez más interés en que su instalación
eléctrica tenga un alto grado de eficiencia, e incluso muchos de ellos ya han decidido subir un grado más:
abastecerla desde energías renovables. Pero, ¿qué son las energías renovables?
Las energías renovables son aquellas fuentes energéticas basadas en la utilización del sol, el viento, el
agua o la biomasa vegetal o animal -entre otras-. Se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles sino
recursos capaces de renovarse ilimitadamente. Su impacto ambiental es de menor magnitud dado que
además de no emplear recursos finitos, no generan contaminantes.
Las principales ventajas de estas fuentes son:
En su combustión no emiten Gases de Efecto Invernadero. Su explotación es respetuosa con el medio
ambiente.
Son inagotables y autóctonas.
La mayor parte de ellas (sol, agua dulce o marina, viento, etc.), son gratuitas, por lo que su uso reduce la
factura energética del país. Tema aparte será el coste de su preparación, transporte y explotación.
Al estar mayoritariamente localizadas en el ámbito rural, el uso fomenta su desarrollo económico y social.
Por su novedad, dinamismo y margen de mejora tecnológica, el sector de las energías renovables
constituye una importante fuente de generación de empleo y de inversión en Investigación, Desarrollo e
Innovación (I+D+i) para el país.
En los últimos tiempos, en las instalaciones domiciliarias suelen montarse sistemas solares fotovoltaicos,
es decir, los que suministran energía eléctrica a la vivienda a partir de la incidencia solar; o sistemas
eólicos, en lugares donde la localización de la instalación lo permite, los cuales la energía cinética del
viento se transforma, mediante el generador montado en la torre, en energía eléctrica. Al momento de
decidir acceder a cualquiera de estos sistemas, el propietario acepta una inversión inicial que se
recuperará en una cierta cantidad de años, dependiendo del tipo de sistema. Pasado ese tiempo, la
instalación queda abastecida por alguno de los equipos hasta tanto se cumpla la vida útil que define el
fabricante. Como todo sistema, requiere de un dimensionamiento inicial por parte de un técnico
especializado.
Para ampliar lo aprendido sobre Energías Renovables accede a la página [Link], que
encontrarás en el siguiente enlace:
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Sistemas solares fotovoltaicos
Los sistemas solares fotovoltaicos constan de 3 elementos esenciales:
Paneles solares: son los encargados de convertir la energía solar en energía eléctrica de corriente
continua, que entregan al inversor.
Inversor: es el encargado de convertir la energía de corriente continua recibida de los paneles solares en
corriente alterna, adaptada a los requerimientos de la vivienda.
Contador de energía bidireccional: como estudiamos anteriormente, este instrumento es el responsable de
cuantificar tanto la energía que consume la vivienda (por ejemplo durante la noche), como el posible
excedente que pueda volcar a la red.
Sistemas eólicos de baja potencia
En este caso, la instalación consiste de:
Torre: soporta en su cima un generador eléctrico.
Generador eléctrico: a través de sus aspas movidas por la incidencia del viento, gira y genera energía
eléctrica en corriente alterna, aunque aún no adaptada para la vivienda.
Banco de baterías: funciona en asociación con el tablero de control para adecuar la energía eléctrica de
forma que pueda ser utilizada por el usuario. Además, almacena energía.
Tablero de control: a través de sus distintas partes, adecúa la energía eléctrica para que sea consumida
por la vivienda.
Ambos sistemas (solar y eólico), tienen cada vez más presencia en el mercado, hay variedad de marcas,
dimensiones y la demanda de técnicos instaladores se hace necesaria. Una vez en funcionamiento,
conviven con la instalación eléctrica y el técnico responsable de ella debe tener el conocimiento básico
respecto al tipo de sistema del que se trata y su principio de funcionamiento inicial.