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El ballet en Europa sufrió un declive en el siglo XIX, mientras que en Rusia floreció bajo el patrocinio de figuras como Pedro el Grande y Catalina la Grande, destacando Marius Petipa como un coreógrafo clave que reformó la danza. Petipa introdujo una técnica rigurosa y una estructura coreográfica que perdura hasta hoy, mientras que Michel Fokine buscó revitalizar el ballet con un enfoque más expresivo y natural. La influencia de Sergei Diaghilev y los Ballets Rusos llevó el arte del ballet a nuevas alturas, combinando danza, música y diseño en producciones innovadoras que impactaron a Europa.
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El ballet en Europa sufrió un declive en el siglo XIX, mientras que en Rusia floreció bajo el patrocinio de figuras como Pedro el Grande y Catalina la Grande, destacando Marius Petipa como un coreógrafo clave que reformó la danza. Petipa introdujo una técnica rigurosa y una estructura coreográfica que perdura hasta hoy, mientras que Michel Fokine buscó revitalizar el ballet con un enfoque más expresivo y natural. La influencia de Sergei Diaghilev y los Ballets Rusos llevó el arte del ballet a nuevas alturas, combinando danza, música y diseño en producciones innovadoras que impactaron a Europa.
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HISTORIA DE LA DANZA

7° AÑO

En la segunda mitad del siglo XIX en París, y en general en Europa, el ballet empezó
a perder interés artístico. Las cualidades poéticas dieron paso a la exhibición de
virtuosismo y al espectáculo, y se desechó la danza masculina. Se produjeron pocos
ballets notables en la Opera, la excepción fue “Coppelia”, con coreografía de
Arthur Saint León en 1870, con música de Leo Delibes. En el se recrean las bases
del teatro ballet y se conjugan la danza clásica, danza de carácter y la pantomima.
A. Saint León era director de las compañías de ballet de la Opera de París y de San
Petersburgo, por eso Coppelia se estrenó en San Petesburgo al año siguiente.
Muestra de que la actividad principal del ballet se estaba trasladando a Rusia,
gracias al traslado de varios maestros, artistas y coreógrafos.

Sin embargo, Dinamarca mantuvo los patrones del ballet romántico. El coreógrafo
danés August Bournonville, quien había estudiado en París, no sólo estableció un
sistema de preparación que aún hoy continúa y define a la escuela danesa, sino
que también creó un amplio cuerpo de obras, incluída su propia versión de La
Sílphide, que es la que hoy se conserva. Su técnica se caracteriza por la rapidez, la
batería y los pequeños detalles.

Como decíamos, el ballet había decaído en Europa. En Rusia no ocurría lo mismo.


El reinado de Pedro el Grande, quien favorece las artes nacionales, y entre ellas la
danza. Su labor fue continuada por Catalina la Grande, que ejerció el patronazgo
de artistas y les confirió un rango semejante a los de los servidores del zar. Los
bailarines eran educados en la escuela Maryinski con el rigor de la disciplina militar
y vestían uniforme semejante al de los militares; esta disciplina dio lugar a toda una
generación de artistas por completo dedicados a la danza. El ballet es considerado
como un arte y esto tendrá un efecto decisivo en el desarrollo futuro de la danza.
Se contratan maestros extranjeros para enseñar a bailar, y el francés Jean Baptiste
Lande funda en 1738 la Escuela Imperial de danza, en San Petesburgo. Los
coreógrafos más importantes que trabajaron en Rusia durante el siglo XIX fueron
extranjeros. Tal es el caso de Charles Didelot, quien llegó en 1801 desde París y
permaneció allí hasta su muerte en 1837. Un modisto francés llamado Maillot había
creado la malla, y el mismo Papa la había autorizado si era de color azul. Didelot
se atrevió a usar con sus discípulas mallas color carne y faldas de gasa, algo
bastante audaz, para la época. Otro coreógrafo que llegó a Rusia fue Jules Perrot .
Pero sin dudas el más importante fue Marius Pétipa. Las circunstancias previas a la
llegada de Marius Petipa a la capital rusa son propicias para hacer que en unas
décadas San Petersburgo sea la capital y el centro de la creación coreográfica en
Europa. Llegó a los 21 años como Premier danseur, en 1847, y trabajó para los
teatros imperiales durante 60 años. Pertenecía a una familia de bailarines
ambulantes, que bailaban cuando y donde podían, y bailó en París a la sombra
de su hermano Lucien Petipa, que fue el primer Albretch de Giselle. Trabajó como
asistente de Saint León, en Coppelia y con Perrot. Cuando muere Saint León en
1868 se dispone que el dirija el ballet de San Petesburgo.

Compuso 57 ballets de larga duración, 34 óperas y realizó arreglos en ballets del


repertorio clásico.

Marius Petipa
Ya en aquella época las compañías de ballet prosperaban tanto en Moscú como
en San Petesburgo. Los bailarines del Kirov rivalizaban con los del Bolshoi y
competían. Ya en esa época existían balletómanos, para quienes la danza era un
fanatismo. Seguían de cerca la carrera de cada uno de los bailarines. Pétipa
daba a los compositores instrucciones claras del tipo de música y un plan
completo y detallado del ballet al cual debía ajustarse la música. Colaboraron
maravillosamente con él Piotr Ilich Tchaikovsky y Alexander Glazunov. En los
ballets de Pétipa actuaban grupos numerosos de bailarines, y cada ballet
contaba con variedad de danzas típicas: eslavas, húngaras, italianas o
españolas. Le gustaba contar con danzas de reserva, que incluía en cualquier
ballet aunque no tuvieran relación directa con el argumento. Sus tradicionales
ballets se desarrollaban en tres o cuatro actos. En el final del ballet incluía siempre
un Pas de deux, que se componía de la siguiente manera: primero adagio para
ambos, con movimientos sostenidos y líricos; luego dos variaciones, primero la del
bailarín y luego la de la bailarina, y para finalizar la coda, para ambos, con pasos
rápidos y brillantes. Esta estructura es la misma que se utiliza actualmente, lo que
demuestra su eficacia. Petipa unió la tradición de la velocidad italiana con la
herencia del elaborado adagio francés.
Petipa fue quién llevó a cabo el llamado Ballet Imperial en Rusia.
El arte de Petipa estuvo hecho de rigor técnico, riqueza de medios y un sentido de
la elegancia que huía de todo virtuosismo y de cualquier espectacularidad
pomposa. Detestaba el acrobatismo de la escuela italiana y el lujo desanimado
del tardío ballet francés. Intentó conservar y enriquecer la herencia romántica,
llevando la tradición a sus más altos niveles. Reformó el papel del bailarín masculino
y dio corporeidad diferenciada al hombre y a la mujer, de modo que se explotaran
al máximo las propiedades anatómicas y enérgicas del bailarín. También suprimió
la figura del favorito (o favorita), tratando a todos con igualdad. En la redacción
de sus coreografías era minucioso y científico, e iba escribiendo en una libreta las
diversas evoluciones que la partitura exigía, incluyendo retratos y perfiles de las
actitudes que imaginaba en los diversos personajes.
Petipa se valió de la pantomima para hacer correr la acción del argumento del
ballet. Aún hoy se usa y debe ser realizada en el momento correcto de la música.
Otro rasgo apreciable en Petipa es el gusto por los ingredientes exóticos, por los
temas de procedencias remotas en el tiempo o en el espacio. Esta predilección,
sin embargo, no estaba acompañada por una exigencia de fidelidad respecto de
la historia, los trajes, los peinados, las músicas o la atmósfera del tópico en cuestión.
Acción (de danza, no necesariamente dramática), colorido, primeras figuras muy
brillantes y numerosos bailarines en el escenario parecen haber sido los imperativos
a los que el coreógrafo marsellés supo responder con habilidad.
Los ballets originales que creó provienen de distintas fuentes: cuentos de hadas,
leyendas de la antigüedad griega o romana, episodios históricos, fantasías de
diferente tipo, danzas nacionales de un distintos países. Esta diversidad temática
no se corresponde, sin embargo, con una diversidad en el tratamiento formal. Hay
ciertos rasgos constantes en Petipa, muy fáciles de reconocer aún para un
espectador no avisado: el carácter multitudinario de sus obras, en el sentido de la
utilización de un gran número de ejecutantes, divididos en rigurosos estratos
jerárquicos y la profusa utilización de divertissements, variaciones puramente
dancísticas que se intercalan en la trama sin tener una vinculación precisa con ella.
Algunas de sus coreografías más importantes son:

La Bayadera.
Don Quijote.
Raymonda.
Bayadera
El lago de los Cisnes,
La bella durmiente del bosque.
Cascanueces.

En resumen destacamos de ellas estas características:


- Una extrema perfección de la coreografía clásica.
- La intervención decisiva del compositor.
- El nacimiento de la escuela rusa.
- Volver a dar importancia al bailarín.

Es en El lago de los cisnes, cuando su primera intérprete Pierina Legnani hace los 32
fouettés en la coda del pas de deux. Legnani era una bailarina italiana, entrenada
en Escuela de La Scala de Milán. En 1894 le fue otorgado el rol de Prima Ballerina
Assoluta, en el Teatro Marinsky de San Petesburgo. En cuanto a los fouettés las
bailarinas rusas tardaron mucho tiempo en lograrlos, pues ella nunca quiso revelar
su secreto aprendido en Italia. Una bailarina rusa descubrió el secreto de que para
girar debía mantener la vista en un punto durante c/u de sus giros.

También deberemos destacar a Lev Ivanov, quien trabajó como asistente, a la


sombra de Petipa. Fue primer bailarín del Teatro Marinsky. En 1882 fue nombrado
regidor del Teatro Marinsky, y en 1885 alcanzó el puesto de segundo maestro de
ballet, después comenzó a colaborar con Marius Petipa en la puesta en escena de
los ballets: Cascanueces y El Lago de los Cisnes ), para el que creó los actos II y IV.

Con la llegada a Rusia de maestros daneses, sobre todo Johanssen, y de


bailarines italianos, como Enrico Cecchetti, se forma una primera generación de
bailarines de gran técnica, como los hermanos Legat y Mikhail Fokine, maestros a
su vez de grandes bailarines y bailarinas como Anna Pavlova y Vatzlav Nijinsky.
Cechetti fue un maestro italiano, bailarín y coreógrafo italiano, creador del
método que lleva su nombre "Método Cecchetti". preservó la tradición del ballet
clásico en la que introdujo elementos acrobáticos.

A comienzos del siglo XX el ballet ruso era el mejor del mundo, al menos
técnicamente, ya que los ballets habían comenzado a estancarse y se seguían
moldes antiguos. Uno de los descontentos era Michel Fokine retoma la línea de
Noverre en cuanto a la pureza de la danza y le imprime nueva energía al ballet de
Occidente. Creía que el ballet debía tener más naturalidad, ser más expresivo y
dramático. Aspiraba a ir más allá de estereotipos tradiciones del ballet clásico. El
virtuosismo y las técnicas de ballet para él no eran un fin en sí, sino un medio de
expresión. Él también cree que muchos de los ballets de la época utilizan disfraces
y mímica que no refleja los temas transmitidos en los ballets. Por lo tanto, Fokine
trataba de despojar a los ballets de su mímica artificial y vestuarios anticuados.
Además, como coreógrafo, inició una reforma que experimentó con un uso más
libre de los brazos y el torso. Presentó sus ideas reformistas a la gestión del teatro
Imperial, pero no ganó su apoyo. En su declaración de principios, tan válida en su
tiempo como para ahora, sostiene que la música no es un mero acompañamiento
de pasos rítmicos, sino que es la parte orgánica de la danza y que la calidad e
inspiración coreográfica esta determinada por la calidad de la música. Para él la
danza es interpretación y no gimnasia, y no es posible construir ballets a partir de
números bailable o “entrées”, sino que el ballet debe apuntar a una unidad
conceptual superando las individualidades o los divismos.

En 1905 compuso un solo simple y hermoso, La muerte del Cisne, para Anna Pavlova.
Anna Pavlova nació en San Petesburgo y estudió en la Escuela de Ballet del Teatro
Marinsky de San Petersburgo con Pavel Gerdt, Christian Johansson y Eugenia
Sokolova. Debutó en la compañía en 1899, y fue partidaria de las reformas
introducidas por Fokine, y aspiraba a una interpretación de la música en sus bailes.
Nombrada prima ballerina en 1906, estrenó en los papeles principales, los ballets
de Fokine, algunos de los cuales volvió a bailar en el debut de los Ballets Russes de
Diaghilev en París, el año 1909. Cuando se separó de los Ballets Russes, formo su
propia compañía, con quien hizo innumerables giras por todo el mundo.
Fokine en su emprendimiento de cambiar los cánones de la danza, logró rodearse
de varios creadores de tendencia liberal, varios músicos y pintores, y entre ellos un
aficionado, Sergei Diaghilev, quien fue el principal patronage de sus ideas
revolucionarias .
Diaghilev era un joven amante de todas las artes, nacido en 1872. Perteneció al
grupo “El mundo del arte” fundado por un grupo de jóvenes intelectuales
burgueses de San Petersburgo. Pretendían conseguir que Rusia conociera el arte
que se estaba realizando en el resto de Europa. Para ello realizaban viajes a París e
Italia y traían a Rusia los nuevos modos y las creaciones artísticas de estos países y
lograr era que Rusia despertara y rompiera el aislamiento que había mantenido
durante siglos Pero a su vez, viajar le permitió no solo traer arte a Rusia, sino que
también exponer el arte ruso en Europa sobretodo París. Su plan, sin duda, era
magnífico; después de mostrar al pueblo ruso su pasado artístico, llegaba el
momento de mostrar a Europa que Rusia estaba al tanto de todos los movimientos
artísticos y enseñar la grandeza del arte ruso. En 1906 llevó a París un serie de
conciertos de músicos rusos. Y en 1909, aparecen en París los Ballets Rusos. con los
mejores bailarines de Rusia, se piensa presentar “El príncipe Igor”, donde van
incluidas las célebres Danzas Polovtsianas. Los proyectos de Fokine se encontraban
en practica en un grupo de estrellas. A partir de entonces y hasta 1929, en que
muere, sus ballets conmovieron a toda Europa y dominaron el mundo artístico.
Trabajaron con él los mejores talentos artísticos. Las dos primeras temporadas de los
Ballet Russes, consistieron en giras al extranjero durante las vacaciones de los
bailarines. El público quedó sorprendido. El repertorio estaba compuesto por los
ballets de Fokine. Se perseguía un objetivo: unir la danza, el diseño, la música y el
drama. Bailarines como Anna Pavlova, Vaslav Nijinsky, Tamara Karsavina y Adolf
Bolm fueron el asombro del público, al igual que los diseños de Benois, Baskt y la
música de compositores como Rimsky-Korsakov, Borodin, Schumman, y Weber. Los
principales ballets fueron El Príncipe Igor, Chopininiana, Shehereazade, La
consagración de la Primavera, El espectro de la rosa, y más; que reúnen
pantomima, acrobacia y la estilización del ballet. Luego vendrán El pájaro de fuego
y Petruska.

Lo escencial de las producciones de Diaghilev era la unidad y la estricta atención


al menor detalle. Era muy hábil para combinar el talento creativo de los demás.
Dedicó su vida a descubrir talentos jóvenes y buscar nuevas orientaciones para el
ballet y todas las artes con él asociadas. El caso de Diaghilev es único, ya que no
hay nadie que haya influido tanto en el ballet, la música y el arte de toda su época.
Era un gran coordinador, y supo rodearse de los mejores colaboradores. Su
compañía llegó a ser completamente autónoma. Los primeros éxitos fueron todas
coreografías de Fokine. No había más música de ballet, sólo música, no hay más
"tutus y zapatillas de punta" sino que se debía inventar todo y renovarlo. Fokine
destacó los personajes masculinos, y siempre produjo obras cortas. Casi todas sus
obras fueron dramáticas, aunque creó algunas sin argumentos, como Las Sílfides o
Chopiniana, que es una obra importantísima dentro de la coreografía moderna, ya
que es el primer ballet abstracto, sin argumento, probando con ello que la danza
puede existir sin necesidad del tema literario. La danza estaba en igualdad de
condiciones que la música, decorados, iluminación, etc. Todos los elementos
deben ser una totalidad, por ello se considera a Fokine el padre del ballet
contemporáneo.

El bailarín más destacado de la compañía fue Vaslav Nijinsky, nacido en 1888. Una
de las figuras más revolucionarias en el mundo de la danza y, quizá, el mejor bailarín del siglo XX.
Tenía la capacidad de identificarse plenamente con el personaje y poseía una
técnica fabulosa, y un salto inigualable. En El espectro de la rosa, en el que
interpreta el espíritu de una rosa que una joven trae de un baile, "vuela" por la
ventana, en el más famoso salto de la historia del ballet. Pero Diaghilev no se
conformó con que fuera sólo la estrella masculina, lo hizo componer ballets, lo que
comenzó a hacer a los 23 años con gran dificultad y no mucho éxito. Cada ballet
de Nijinsky provocó polémicas. El único que sobrevive es La Siesta de un fauno, con
música de Debussy, que provocó un alboroto por su desarrollo atrevido. También
compuso La consagración de la primavera. Su relación con Diaghilev terminó de
mal modo. Y poco tiempo después de abandonar los Ballets Russes, sufrió una
insanía mental y murió poco después.

Vaslav Nijinsky
A la partida de Nijinsky el nuevo protegido de Diaghilev será Leonide Massine.
Nacido en 1895, estudió en la Escuela del Teatro Bolshói en Moscú, es un buen
bailarín de carácter pero sobre todo un coreógrafo de talento. Massine se inspiró
en una diversidad de fuentes, entre ellas: la pintura y la escultura, la arquitectura,
el cine, la literatura, la commedia dell'arte y el teatro de títeres. Su estrecha
colaboración con los principales artistas y compositores de la época-moderna de
Picasso, Braque, Matisse, Chagall, Miró, Dalí, de Falla, Stravinsky, Satie, o Prokofiev,
por citar sólo unos pocos, genera una obra coreográfica marcada por su
versatilidad y riqueza. El lenguaje coreográfico. Massine es notoria por su uso
inventivo de diversos estilos, que van desde la commedia dell'arte con el
modernismo y su síntesis de los movimientos clásicos con danza folklórica.

Leonide Massine

Al inicio de la Primera Guerra Mundial, la compañía de Diaghilev se refugió en


España, donde Diaghilev entró en contacto con artistas e intelectuales, entre ellos,
Manuel de Falla, del cual montó el ballet “El sombrero de tres picos”, con
decorados y vestuario de Picasso. Al estallar la revolución rusa en 1917, Diaghilev
y su compañía quedan separados de su Rusia natal. Sin embargo siguieron
actuando a nivel internacional. Diaghilev empleó para sus escenografías a pintores
cubistas o surrealistas y a músicos de vanguardia. En 1917 estrena Parade, con la
vestimenta de los artistas es de estructuras cubistas diseñadas por Picasso, y la
música de Satie incluía silbatos y ruidos de máquinas de escribir.
Los problemas económicos empiezan a afectarlos. Buscando una renovación
superadora, Fokine abandona las huestes de Diaghilev y es cuando este llama a
Bronislava Nijinska, hermana de Vaslav Nijinsky, como coreógrafa.

El último ballet que compuso fue “El tren azul”, que recibió aportes del music hall,
el deporte y la cámara lenta del cine. Entre 1926 y 30 ella fue también coreógrafa
en nuestro Teatro Colón.
Cuando Nijinska deja su puesto, es ocupado por Georges Balanchine. Balanchine
era un bailarín ruso, nacido en San Petesburgo, muy bien formado en la escuela de
San Petesburgo y buen músico. El pensamiento coreográfico de Balanchine es un
crisol en donde se fusionaron distintas influencias que van desde el gran
academicismo de Marius Petipa, pasando por la ruptura que instaura Mijail Fokine,
hasta los vanguardistas del ballet ruso de los años veinte. En 1925, Balanchine se
integra a los Ballets Rusos. Si bien se destaca como bailarín sufre una lesión en la
rodilla que lo obliga a concentrarse como coreógrafo. Los ballets de Balanchine
llegaron para los Ballets Russes en mal momento. Eran muy buenos, pero la gente
que asistía a los espectáculos ya era muy poca. Sobreviven dos coreografías, de
esa época: Apollon Musagete, con música de Stravinsky, y El hijo pródigo. Al
desintegrarse los Ballet Rusos, Balanchine participa en varios proyectos y actúa
junto al Ballet Real de Dinamarca, el Ballet de la Ópera de París, los Nuevos Ballets
Rusos y los Ballets Rusos de Montecarlo. En el año 1933, acepta la invitación de
Lincoln Kirstein (fundador del Lincoln Center), de formar una gran compañía y
academia de ballet en América. Así nace la School of American Ballet que inicia
sus actividades en 1934. Ese mismo año realiza la coreografía “Serenata”. En 1935
crea el American Ballet que rápidamente se convierte en la compañía oficial de la
Ópera Metropolitana. En la segunda mitad de la década del treinta Balanchine
realiza diversos trabajos para Hollywood y Broadway. En 1946 Balanchine y Kirstein
crean el Ballet Society, una pequeña compañía que estrena “Los cuatro
temperamentos” (1946), y “Orfeo” (1948) entre otras obras. Invitada a formar parte
del ”New York City Center of Music and Drama” la compañía se convierte en el
actual New York City Ballet en 1948. Desde entonces y hasta su muerte en 1983
Balanchine se desempeña como maestro y principal coreógrafo del NYCB. Uno de
los más prolíficos coreógrafos, su legado consta de más de 425 piezas, muchas de
ellas consideradas como obras maestras. Balanchine ha sido considerado por la
crítica especializada “el arquitecto principal del ballet en los Estados Unidos”,
gracias a él “la gran academia se transformó en un juego bastante más dinámico,
geométrico, bien alejado de las languideces románticas”. El creó el estilo
norteamericano de ballet, elegante y ágil. Compuso ballets con músicas
electrónicas, con Gershwin. Sus obras más destacadas no tienen argumento.
También quitó el vestuario, muchos se hacían con mallas para que no se distrajera
al espectador del movimiento mismo.

GEORGE BALANCHINE
Fue un verdadero innovador porque, si bien el neoclásico fue el estilo que dio fama
a Balanchine, su trayectoria también exploró otros territorios en un amplio rango
que va del clasicismo a la manera de Petipa, pasando por ballet psicologista, el
jazz, hasta el expresionismo. El gran aporte de Balanchine fue tomar el ballet
clásico de sus raíces de San Petersburgo y redefinirlo en un contexto totalmente
diferente y sin trama alguna y fusionarlo magistralmente con otros estilos.
Aparece también Sergei Lifar, bailarín y coreógrafo de origen ucraniano. Fue
alumno de Bronislava Nijinska, en Kiev. En 1921 abandonó la Unión Soviética y fue
observado por Serge Diaghilev , que lo envió a Turín con el fin de mejorar su técnica
con Enrico Cecchetti. Hizo su debut en el Ballets Rusos en 1923, donde rápidamente
se convirtió en primer bailarín. Jugó los papeles principales en los ballets de George
Balanchine, a la muerte de Diaghilev en 1929 queda en Francia, donde es uno de
los maestros más importantes en la formación de la escuela de la Opera de París.

Serge Lifar

Diaghilev muere en 1929 en Venecia. Sin embargo sus enseñanzas prosiguieron.


Sus bailarines se dispersaron por diferentes países, creando muchas escuelas en
todo el mundo, como Balanchine en Estados Unidos o Lifar en la Opera de París.
Sin embargo en Rusia siguieron surgiendo grandes bailarines, coreógrafos y
maestros, como Agripina Vaganova una de las más grandes maestras en la historia
del ballet. Durante 19 años bailó en el Teatro Marinsky donde su brillante trabajo de
pies y sus saltos le dieron el título de reina de las variaciones. Luego fue maestra y
directora de la Escuela Imperial Rusa. Su sistema de enseñanza, está basado en el
análisis de la técnica de otras escuelas de danza clásica, y hace especial hincapié
en la coordinación de todo el cuerpo y en la fuerza de la espaldad, es gran
importancia en el ballet, que establece todo un método de enseñanza.

Agripina Vaganova
Grandes estrellas del ballet surgieron luego de la segunda guerra mundial. Lady
Margot Fontayn, Primma Ballerina Assoluta de Royal Ballet en Inglaterra, quien junto
a Rudolf Nureyev formaron una pareja mítica, durante décadas. Bailaron muchas
obras de Sir Frederick Ashton, fundador y coreógrafo del Royal Ballet. Nureyev fue
uno de los mejores bailarines de siglo XX, nacido en Rusia, estudió en el Instituto
Coreográfico Vaganova, hizo la primera parte de su carrera en el Teatro Kirov.
Luego cuando escapó de Rusia, fue estrella de varias compañías pero
principalmente del Royal Ballet junto a Margot Fontayn. Fue también, al final de su
carrera, director de la Opera de París.
También podemos nombrar a Alicia Markova, bailarina británica, que comenzó su
carrera con Diaghilev, quien como a otras bailarina “rusificaria” para eludir el
prejuicio, entonces común, de que sólo las rusas podían ser buenas bailarinas.
Otro gran bailarín fue Mijaíl Baryshnikov. Estudió el Instituto Coreográfico Vaganova
como, Nureyev. Debutó como solista a los 17 años. También desertó de Rusia y
luego tuvo una carrera superlativa.
Su forma de bailar era reconocida como de «libro de texto» por su brillante técnica,
separación emocional y uso de bravura, que se define como un estilo masculino y
atrevido. Primera figura y director del American Ballet Theatre hasta 1990, año en
que creó su propia compañía de danza moderna, el White Oak.

Balanchin y Diaghilev crearon compañías de danza independientes a cualquier


teatro institucional , que se sumaron a las ya existentes, de la Opera de París, la del
Teatro Bolshoi, la del Teatro Marinsky, el Royal Ballet en Inglaterra, la Scala de Milán
en Italia, el Ballet de Stuttgart en Alemania, surgen en ese tiempo compañías
importantes en Latinoamérica, como el Ballet Nacional de Cuba o el elenco
estable del Teatro Colón de Buenos Aires en Argentina y su escuela de danzas,
semillero de donde salieron grandes bailarines como, Julio Bocca, Paloma Herrera,
Maximiliano Guerra, etc, que emigraron a las compañías más importantes del
mundo.
Hoy encontramos buenas compañías de ballet en todo el mundo. La metodología
varía en cada país, de acuerdo con las escuelas en las que se basan. Pero hay
algo en común: la enseñanza basada en el trabajo duro y la experiencia de
muchos años de práctica. La vestimenta de los ballets actuales en muchos casos
no esconde nada, por lo que las formas de los cuerpos han debido cambiar. No
más musculatura demasiado desarrollada, sino músculos fuertes pero blandos y
alargados, gran control del peso y balance, posiciones más exactas.
El repertorio de las compañías actuales ofrece gran variedad, coexistiendo el ballet
con montajes novedosos y la danza contemporánea. Hay nuevos coreógrafos
experimentan nuevos estilos, como Maurice Béjart. Fue uno de los grandes
renovadores de la danza en la segunda mitad del siglo XX. Comenzó sus estudios
en Marsella. Su estilo se caracterizó por su eclecticismo, por su obra altamente
efectista y a menudo impresionista y por estar abierto a todo tipo de corrientes,
géneros y concepciones, que él supo combinar en un todo homogéneo: la
tradición clásica y moderna, el jazz, las acrobacias circenses, las filosofías orientales.

Maurice Béjart

En 1960 formó junto a su compañía el Ballet del Siglo XX. Béjart ha producido
espectáculos a gran escala, utilizando bailarines con formación clásica junto a
efectos coreográficos basados en la danza moderna y la acrobacia. De hecho, se
considera que él abrió las puertas del ballet a un público que no era experto, es
decir, no creía que la danza clásica fuera para una élite, sino que podía ser para
las masas.
Los viajes cada vez más frecuentes, han "globalizado " el ballet. Ya nadie
desconoce lo que se hace en otros lugares del mundo, por lo que constantemente
se debe ampliar el nivel técnico y dramático, agrandando el campo de la
actividad del ballet actual. Pero también esto a ayudado a la fusión de estilos y
géneros.

BALLETS DE REPERTORIO- LÍNEA TEMPORAL

ROMANTICISMO

“LA FILLE MAL GARDEE” - FRANCIA- 1789

“LA SILPHIDE” FRANCIA 1832

“GISELLE” FRANCIA 1841

“ESMERALDA” FRANCIA 1844

“PAS DE QUATRE DE PUGNI” LONDRES – INGLATERRA 1845

CLASICISMO

“LE CORSAIRE” RUSIA 1856

“DON QUIJOTE” RUSIA 1869

“COPPELIA” FRANCIA 1870


- GUERRA FRANCO PRUSIANA 1870-71-(NO HAY VARONES- )- HEGEMONÍA DEL
BALLET PASA A RUSIA

“SILVIA” FRANCIA 1876

“LA BAYADERA” RUSIA 1877

“LA BELLA DURMIENTE” RUSIA 1890

“CASCANUECES” RUSIA 1892

“EL LAGO DE LOS CISNES” RUSIA 1895

“RAYMONDA” RUSIA 1898

APARICIÓN DE LOS BALLETS RUSSES- DIAGHILEV-


MEJORAS EN LOS TRANSPORTES- PRIMERAS GIRAS- APARICIÓN DE LA
ELECTRICICDAD- ILUMINACIÓN-

“LA MUERTE DEL CISNE” RUSIA 1907


PRIMERAS FILMACIONES-

LAS SILPHIDES” RUSIA 1909

“PETROUSHKA”, “EL ESPECTRO DE LA ROSA” , “SCHEREZADE”, “PRÍNCIPE IGOR”

COMIENZOS DE LA DANZA MODERNA- EEUU- ALEMANIA- GUERRAS MUNDIALES

BALLETS CLÁSICOS Y NEOCLÁSICOS DEL SIGLO XX:

BALANCHINE . (1904- RUSIA- 1983 EEUU)“APOLO” , “SERENADE”

“ROMEO Y JULIETA” LEVROSKY 1940- CRANKO 1958- MACMILLAN 1965

“CARMEN” ROLLAND PETIT 1949- ALONSO 1967

“CONSAGRACION DE LA PRIMAVERA” BEJART 1959

“9NA SINFONIA” BEJART 1965

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