Unidad 10 La especie y el medio
La migración de la Monarca
Año tras año, al comenzar el otoño, siguiendo un instinto
que aún es un misterio para el hombre, la mariposa
Monarca de América del Norte (Danaus plexippus)
realiza el viaje más largo y multitudinario que se
conoce entre los insectos.
Tras habitar todo el verano en los extensos campos y bosques de un territorio que cubre el centro
y noreste de Estados Unidos y la frontera sureste de Canadá, este frágil insecto vuela, en
oleadas de millones, más de cuatro mil kilómetros hacia el sur, hasta llegar a las montañas
de la majestuosa Sierra Madre Oriental, en la región central de México, donde pasará el invierno.
Una reducida zona boscosa de alrededor de cinco mil hectáreas es la Reserva Especial de la
Biosfera Mariposa Monarca, creada por el Gobierno de México.
Durante el verano, el hogar de la Monarca es un extenso territorio de cuatro millones de kilómetros
cuadrados, que abarca de costa a costa. Esta región es abundante en algodoncillo, una planta
de cuyas hojas se pueden alimentar las larvas de esta especie, que contiene un alcaloide tóxico
que las hace inmunes a muchos depredadores y las provee de los pigmentos que les dan su
peculiar coloración.
Allá, los largos días y las altas temperaturas del verano le permiten madurar y reproducirse.
Durante estos meses su ciclo de vida es como el de cualquier otra mariposa: viven de dos a seis
semanas, se aparean, ponen sus huevecillos y, poco después, mueren.
Sin embargo, la generación de Monarcas que emergen del capullo bajo el sol de septiembre tiene
un destino totalmente diferente al de sus padres y abuelos. Después del equinoccio de otoño, y
conforme los días se van haciendo más cortos y la temperatura desciende, la mariposa otoñal
sufre una serie de cambios hormonales que impiden su maduración sexual y le permiten ahorrar
energía y tener una vida mucho más larga que la de sus antecesoras.
En vez de la necesidad de aparearse, la
disminución de luz provoca una urgencia que es
igualmente importante para la supervivencia de la
especie: desplazarse hacia latitudes más cálidas
donde puedan sobrevivir a los rigores del
invierno. En otras palabras, la mariposa Monarca
debe ahora viajar para preservar la especie. Y si
logran sobrevivir a las duras pruebas de la
migración, estas mariposas pueden llegar a vivir
hasta nueve meses, doce veces más que cualquier
otra.
Estos frágiles insectos emprenden un
impresionante vuelo de hasta cinco mil kilómetros
hasta llegar a los refugios de México. Viajan
durante el día y por las noches duermen en grupos
de hasta seiscientos individuos en los árboles que Septiembre – noviembre
encuentran en el camino. Vuelo de hibernación de invierno
Unidad 10 | La especie y el medio 1 Biología y Geología 4.º ESO
Unidad 10 La especie y el medio
La migración de la Monarca
A una velocidad que va de 15 a 45 kilómetros por hora, dependiendo de la dirección e intensidad
de los vientos, recorren más de 120 kilómetros por día, en jornadas de ocho horas. Con buenas
corrientes pueden llegar a recorrer los cinco mil kilómetros de migración en alrededor de un
mes.
Ya para mediados de noviembre, las agujas de los árboles se cubren con la singular textura
creada por las alas de los millones de monarcas que, en racimos, se van prendiendo de ramas y
troncos. Las mariposas pasan así los rigores del invierno, en un estado de semi-hibernación que
les permite conservar grasa y energía para lograr sobrevivir hasta la llegada de la primavera.
Con la llegada de la primavera, las mariposas Monarca despiertan de su letargo. Abren
lentamente sus alas para que el calor penetre a sus cuerpos. La luz y el calor del sol provocan la
maduración de sus órganos sexuales, y nace en ellas la urgencia postergada: revolotean, se
cortejan, se aparean...
Luego, sin previo aviso, como cuando emprendieron la travesía hacia el sur cinco meses antes,
como si las rigiera un reloj interno que las apremiara a regresar a casa, cientos y cientos de
mariposas levantan simultáneamente el vuelo, batiendo sus alas vigorosamente iniciando el largo
viaje de regreso. Su población está ya mermada; muchas han muerto por el frío, o por las lluvias,
o por otros motivos. Durante la cópula, muchos machos han consumido sus últimas reservas de
energía, y han muerto también antes del retorno.
Pero entre las que logran emprender la jornada de vuelta están las hembras fecundadas, que irán
depositando sus huevos en los diferentes parajes nocturnos del camino. Dos semanas después,
estos se convertirán en orugas, y estas a su vez en crisálidas que, al final de la primavera, ya
serán mariposas. De ellas, solo algunas permanecerán ahí, en el lugar en que nacieron, para
repetir ahí el ciclo. La mayoría también emprenderá el vuelo hacia el norte, hacia un territorio
desconocido para ellas, donde vivirán, se reproducirán y, como sus madres y un año antes sus
abuelas y bisabuelas, morirán. Y tocará no a sus crías, sino a las de estas, o a la generación
siguiente, a aquellas que emerjan del capullo durante el ocaso del verano, responder a esa
urgencia que convocó un año antes a sus antecesoras a emigrar, iniciándose así el ciclo
nuevamente.
Fuente: [Link]/svbg4esoft_10_01
Actividades
1. ¿Dónde pasan el invierno las mariposas Monarcas?
2. ¿Dónde pasan los períodos cálidos?
Unidad 10 | La especie y el medio 2 Biología y Geología 4.º ESO
Unidad 10 La especie y el medio
La migración de la Monarca
3. ¿Cuántos kilómetros recorren estos frágiles insectos? ¿Cuánto tiempo dura
su migración?
4. ¿De qué se alimentan? ¿Por qué es importante esta planta?
5. ¿Qué peligros corren estas mariposas en su migración? ¿Cómo contribuimos los
humanos a ellos?
6. Observa el increíble viaje de la mariposa Monarca en el siguiente enlace: “La
migración de las mariposas Monarca: Un tour de Google Earth” (en inglés,
subtitulado en español).
[Link]/svbg4esoft_10_02
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