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El documento enfatiza que el temor no proviene de Dios y que, a través del amor, el poder y el dominio propio, los creyentes pueden superar el miedo. Se menciona que el apóstol Pablo, a pesar de estar encarcelado, anima a Timoteo a confiar en lo que Dios ha puesto en él. La fe y el amor en Dios son presentados como herramientas para enfrentar desafíos y mantener la paz.

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El documento enfatiza que el temor no proviene de Dios y que, a través del amor, el poder y el dominio propio, los creyentes pueden superar el miedo. Se menciona que el apóstol Pablo, a pesar de estar encarcelado, anima a Timoteo a confiar en lo que Dios ha puesto en él. La fe y el amor en Dios son presentados como herramientas para enfrentar desafíos y mantener la paz.

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Introducción

El temor es una de las herramientas más usadas por el enemigo para detener al pueblo de
Dios. A través del miedo, muchas personas dejan de obedecer, de hablar, de avanzar y de
confiar. Sin embargo, la Palabra de Dios nos afirma que el temor no proviene de Él.

Cuando el apóstol Pablo escribe esta carta, se encuentra preso, y aun así no escribe palabras
de derrota, sino de ánimo. Le recuerda a Timoteo que lo que Dios puso en él es más grande
que cualquier miedo.

1. Dios NO es el autor del temor


“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.”​
— 1 Juan 4:18

El temor que paraliza, que roba la paz y que nos aleja de la voluntad de Dios no viene del
Señor. Dios es un Padre amoroso que da seguridad a sus hijos.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de


dominio propio.”​
— 2 Timoteo 1:7

👉
Cuando sentimos miedo, debemos preguntarnos:​
¿Esto me acerca a Dios o me aleja de Él?​
Si nos aleja, no viene de Dios.

2. Espíritu de PODER
“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.”​
— Hechos 1:8

El poder que Dios nos da no depende de nuestra fuerza, sino de Su Espíritu. Ese poder nos
capacita para enfrentar pruebas, persecuciones y desafíos.

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?”​


— Salmos 27:1

Cuando entendemos que Dios está con nosotros, el miedo pierde control. El poder de Dios nos
levanta cuando creemos que no podemos más.
3. Espíritu de AMOR
“Porque el amor de Cristo nos constriñe.”​
— 2 Corintios 5:14

Dios nos dio amor para vivir como Jesús vivió. El amor nos impulsa a obedecer aun cuando
hay temor.

“El perfecto amor echa fuera el temor.”​


— 1 Juan 4:18

Cuando amamos a Dios y confiamos en Él, el miedo comienza a desaparecer. El amor nos da
valentía para servir, perdonar y hablar la verdad.

4. Espíritu de DOMINIO PROPIO


“Porque no nos ha dado Dios espíritu de confusión, sino de paz.”​
— 1 Corintios 14:33

El dominio propio nos permite pensar con claridad y no reaccionar por impulso. Dios nos da
una mente equilibrada y firme.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.”​


— Isaías 26:3

Cuando confiamos en Dios, Él nos da paz aun en medio de la tormenta.

Introducción
El temor es una de las herramientas más usadas por el enemigo para detener al pueblo de
Dios. A través del miedo, muchas personas dejan de obedecer, de hablar, de avanzar y de
confiar. Sin embargo, la Palabra de Dios nos afirma que el temor no proviene de Él.

Cuando el apóstol Pablo escribe esta carta, se encuentra preso, y aun así no escribe palabras
de derrota, sino de ánimo. Le recuerda a Timoteo que lo que Dios puso en él es más grande
que cualquier miedo.
1. Dios NO es el autor del temor
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.”​
— 1 Juan 4:18

El temor que paraliza, que roba la paz y que nos aleja de la voluntad de Dios no viene del
Señor. Dios es un Padre amoroso que da seguridad a sus hijos.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de


dominio propio.”​
— 2 Timoteo 1:7

👉
Cuando sentimos miedo, debemos preguntarnos:​
¿Esto me acerca a Dios o me aleja de Él?​
Si nos aleja, no viene de Dios.

2. Espíritu de PODER
“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.”​
— Hechos 1:8

El poder que Dios nos da no depende de nuestra fuerza, sino de Su Espíritu. Ese poder nos
capacita para enfrentar pruebas, persecuciones y desafíos.

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?”​


— Salmos 27:1

Cuando entendemos que Dios está con nosotros, el miedo pierde control. El poder de Dios nos
levanta cuando creemos que no podemos más.

3. Espíritu de AMOR
“Porque el amor de Cristo nos constriñe.”​
— 2 Corintios 5:14

Dios nos dio amor para vivir como Jesús vivió. El amor nos impulsa a obedecer aun cuando
hay temor.

“El perfecto amor echa fuera el temor.”​


— 1 Juan 4:18
Cuando amamos a Dios y confiamos en Él, el miedo comienza a desaparecer. El amor nos da
valentía para servir, perdonar y hablar la verdad.

4. Espíritu de DOMINIO PROPIO


“Porque no nos ha dado Dios espíritu de confusión, sino de paz.”​
— 1 Corintios 14:33

El dominio propio nos permite pensar con claridad y no reaccionar por impulso. Dios nos da
una mente equilibrada y firme.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.”​


— Isaías 26:3

Cuando confiamos en Dios, Él nos da paz aun en medio de la tormenta.

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