Diagnostico Diferencial: El diagnóstico diferencial es clave
para clasificar las facies patológicas, ya que distingue signos
orgánicos fijos de reacciones afectivas normales. Facies clínicas
son alteraciones persistentes, asimétricas y patológicas del
rostro que reflejan enfermedad subyacente (ej. Hipocrática en
agonía, sardónica en tétanos). El término facies define una
expresión o aspecto de la cara que, junto con los rasgos de la
cabeza y del cuello, resulta característica de una alteración o de
un síndrome. Cuando se reconoce una facies, el examinador
puede diagnosticar dicha alteración o síndrome incluso antes de
concluir la exploración; las expresiones emocionales son
respuestas fisiológicas simétricas y transitorias a emociones
(ira, tristeza) sin lesión estructural.
Integrando la exploración facial sistemática como base inicial
para la clasificación de alteraciones patológicas en la
semiología médica general, permitiendo al clínico desde la
primera inspección del paciente generar hipótesis diagnósticas
precisas, correlacionar hallazgos anatómicos con fisiopatología
subyacente y orientar la secuencia completa del examen físico
de cabeza, cuello y regiones asociadas.
Clasificación de facies patológicas:
Facies: Es la apariencia o aspecto general de la cara dado por los
rasgos expresivos, por la configuración anatómica y la coloración,
normalmente es variable, reflejando las influencias étnicas y
genéticas del individuo. A medida que transcurre la entrevista
médica, es posible captar, según su fisonomía, si el paciente está
sereno, angustiado, depresivo, demostrando alguna expresión
emocional. También, la expresión de su cara lo delata en una serie de
aspectos, dado por el color o configuración de la misma. Es de valor
clínico especialmente cuando presenta rasgos característicos que
orientan a una determinada enfermedad o muestra alteraciones
peculiares de ciertos trastornos. Algunas de las facies más comunes
son:
Facies abotagada: Rostro con aspecto edematoso. En síndrome
nefrótico y desnutrición.
Facies sardónica: contractura permanente de la musculatura
mímica facial, los músculos maseteros están contraídos impidiendo la
abertura de la boca (trismus), en casos de tétanos.
Facies caquéctica: En deshidratación o desnutrición severa, cáncer.
Adelgazada, estructuras óseas prominentes por fusión de masas
musculares y pérdida de depósitos de grasa; fosastemporales
excavadas, arcadas zigomáticas prominentes, globos oculares
hundidos. Se observa en las enfermedades terminales.
Facies adenoidea: expresión de aburrimiento, con la boca abierta,
en niños con hipertrofia de las amígdalas faríngeas o adenoides.
Facies hepática: un rostro delgado con ojos hundidos, tez cetrina y
conjuntivas amarillas, característico de ciertas enfermedades
hepáticas crónicas.
Facies hipocrática: una apariencia estirada y lívida, nariz afilada,
ojos hundidos y rasgos acentuados, indicativa de que se acerca la
muerte. Ej: cáncer terminal, peritonitis, SIDA.
Facies leonina: una peculiar apariencia de cara de león,
profundamente fruncida, con engrosamiento de la piel, caída de las
cejas, que se ve en ciertos casos de lepra lepromatosa avanzada.
Facies de Parkinson, parkinsoniana, inexpresiva o de
máscara: Cara con muy poca expresividad (hipomimia),
imperturbable, con parpadeo infrecuente lo cual es típico de la
enfermedad de Parkinson. Ocasionalmente se les puede escurrir un
poco de saliva por las comisuras labiales (sialorrea).
Facies lúpica: eritema en alas de mariposa, engrosamiento de la piel
de la nariz. Eritema malar que respeta los surcos nasogenianos,
frecuentemente acompañada de alopecia, característica del lupus
eritematoso sistémico (LES).
Facies acondroplástica: frente amplia con nariz aplastada; la
cabeza tiene un tamaño grande y desproporcionado con el resto del
cuerpo.
Facies corticoidea o cara de Luna llena: la cara se ve
redondeada, la piel se aprecia más fina y eritematosa,
frecuentemente con moderado hirsutismo y lesiones de acné. Se
observa ante el exceso de corticoides.
Facies acromegálica: se caracteriza por la prominencia de la
mandíbula, protrusión del hueso frontal, rasgos toscos por
crecimiento de huesos y tejidos blandos, lengua grande
(macroglosia). Se encuentra en tumores hipofisiarios productores de
hormona de crecimiento, en el adulto.
Facies hipertiroidea: Con mirada expresiva de susto, determinada
por una ligera retracción del párpado superior; en algunos pacientes
existe un exoftalmo (protrusión de los globos oculares). La piel se
aprecia fina y húmeda. Se asocia a un exceso de hormona tiroidea.
Facies addisoniana: pigmentación oscura que contrasta con la
blancura de los dientes y la esclerótica.
Facies renal: pálida, edematosa en nefritis y con aspecto
amarillentoterroso en la enfermedad renal crónica.
Facies mongoloide: ojos oblicuos (pliegues epicánticos), puente
nasal aplanado, braquicefalia, orejas con implantación baja,
macroglosia. Ej: Síndrome de Down.
Facies deprimida o depresiva: El mantenimiento del entrecejo
fruncido con comisuras bucales dirigidas hacia abajo.
Facies febril: cara enrojecida, especialmente en las mejillas,
ligeramente sudorosa, ojos brillantes.
Facies disneica: aspecto angustiado, ojos abiertos, ventanas
nasales dilatadas, palidez, cianosis de los labios, boca entreabierta.
En insuficiencia cardíaca, neumonía, derrame pleural.
Facies mitral: Se caracteriza por rubicundez cianótica de la nariz, los
pómulos, el mentón y los labios, lo que contrasta con la palidez del
resto de la cara, en pacientes con estenosis mitral.
Facies cianótica: Coloración azulada en labios, nariz.
Facies ictérica: Piel y escleróticas amarillas.
Facies alcohólica: cara enrojecida, pletórica, con telangiectasias.
Facies pletórica: cara enrojecida. Ej: poliglobulia, fiebre,
alcoholismo.
Facies álgica: expresa la presencia de dolor.
Facie Pálida: se caracteriza por la desaparición delicado rosado
normal de la frente, mejilla, nariz y hasta los labios. La palidez no
siempre es sinónimo de anemia; su origen se clasifica en tres
mecanismos fisiopatológicos principales y variantes clínicas
específicas:
1. Alteraciones de piel y vasos:
Intransparencia Cutánea: Puede ser constitucional (piel
tersa) o por pérdida de elasticidad y fibrosis, dando lugar a la
facies gerodérmica (cutis arrugado en senectud o
hipogenitalismo).
Vasoconstricción: Disminución del calibre vascular por
espasmo (frío, emociones) o esclerosis (hipertensión arterial
avanzada).
2. Alteraciones del Contenido (Anemias)
A diferencia de las causas anteriores, aquí la palidez de la piel
coexiste con palidez de mucosas (conjuntiva palpebral, lengua y velo
del paladar). Se distinguen matices diagnósticos:
Palidez Cérea: Tinte ligeramente verdoso, clásico de la
clorosis en adolescentes o anemias ferroprivas en la
menopausia.
Palidez Limón: Tinte amarillento por hiperbilirrubinemia, típico
de anemias hemolíticas.
Palidez Marmórea: Blanco mate. (como mármol),
característica de la hemorragia aguda por la suma de pérdida
hemática y vasoconstricción intensa.
Palidez Florida: Aspecto abotagado con tinte amarillento y
ligeras manchas sonrosadas en mejillas. Es propia de la anemia
perniciosa (déficit de B 12).
3. Facies de Origen Renal
Facies Renal (Glomerulonefritis): Palidez por
vasoconstricción y anemia, con marcado edema palpebral
(aspecto abotagado).
Facies Urémica (Insuficiencia Renal Terminal): Palidez con
tinte amarillento pajizo, debido a la retención de cromógenos
urinarios y su reducción actínica en la piel.