¿Qué siento?
En la penumbra de mi alma, un suspiro se desliza,
Un eco melancólico que en mi pecho agoniza.
Las lágrimas se anidan en mis ojos cansados,
Y en versos tristes, mis penas son plasmadas.
La soledad me abraza con su frío abrazo,
Mientras mi corazón se hunde en el ocaso.
Las palabras se vuelven espinas en mi voz,
Y el dolor se entrelaza en cada verso atroz.
El silencio se adueña de mis días grises,
Y la tristeza se anida en mis cicatrices.
Las lágrimas caen como lluvia sin cesar,
Y el alma marchita no deja de llorar.
Los recuerdos dolorosos me envuelven sin piedad,
Como sombras eternas que no encuentran paz.
El poema triste se desangra en cada estrofa,
Y mi corazón roto busca una nueva trova.
Pero a pesar del dolor y la tristeza que me embarga,
En cada verso encuentro una pequeña llama,
Que me recuerda que el amor aún persiste,
Y que la esperanza, aunque frágil, existe.