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Orígenes de Rusia

El documento describe los orígenes de Rusia desde la formación del Estado ruso antiguo en el siglo IX hasta la creación de la Federación de Rusia en 1991. Se destacan eventos clave como la adopción del cristianismo, la dominación tártaro-mongol, la Revolución de Octubre y la disolución de la Unión Soviética. También se menciona la modernización y las reformas económicas bajo Boris Yeltsin, así como la transición hacia una economía de mercado.

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Orígenes de Rusia

El documento describe los orígenes de Rusia desde la formación del Estado ruso antiguo en el siglo IX hasta la creación de la Federación de Rusia en 1991. Se destacan eventos clave como la adopción del cristianismo, la dominación tártaro-mongol, la Revolución de Octubre y la disolución de la Unión Soviética. También se menciona la modernización y las reformas económicas bajo Boris Yeltsin, así como la transición hacia una economía de mercado.

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ORÍGENES DE RUSIA

En el siglo IX se formó el Estado ruso antiguo, denominado Rusia de Kiev, en cuyo


territorio se configuró la nacionalidad antigua rusa única. En el año 988 el
cristianismo fue adoptado como religión oficial.

En el s. XII, la Rusia de Kiev se desintegró a causa de las enconadas guerras


intestinas y el debilitamiento del poder central, dando lugar a la constitución de la
República de Nóvgorod, el principado de Vladímir y Suzdal, el de Galitzia y Volinia
y otros.

Las continuas rivalidades y discrepancias entre los príncipes impidieron que se


hiciera frente a la agresión a Rusia, emprendida por los conquistadores tártaro-
mongoles en la primera mitad del s. XIII. Como resultado, casi durante 250 años
Rusia permaneció bajo el dominio tártaro-mongol, que significó innumerables
calamidades y víctimas entre la población y perjudicó irreparablemente el
desarrollo económico, político y cultural. En 1380, en el campo de Kulikovo un
golpe demoledor a los agresores fue asestado por las fuerzas unificadas de las
tierras rusas al mando del Gran príncipe moscovita Demetrio del Don. No
obstante, hasta la liberación definitiva del yugo tártaro se requirieron 100 años
mas.

En los siglos XIV-XVI alrededor de Moscú se fue centralizando el Estado ruso,


unificando todas las tierras del Noreste y Noroeste de Rusia y dando lugar a la
formación del núcleo de la nación rusa.

A comienzos del s. XVII Rusia rechazo la intervención polaco-lituana y sueca. A


mediados del mismo siglo Ucrania se unió a Rusia en un Estado único.

Un empuje al desarrollo político-económico, social y cultural y la modernización del


ejercito ruso dieron las reformas de Pedro el Grande, realizadas a fines del s. XVII
y el primer cuarto del XVIII. Las brillantes victorias obtenidas por las tropas de
Pedro en la Guerra de Norte (1700-1721), permitieron que Rusia saliera al mar
Báltico, "abriendose una ventana a Europa", según una expresión metafórica. En
ese periodo se intensificaron la diplomacia y las relaciones internacionales de
Rusia.
En los siglos XVI-XIX, luego de anexionarse y asimilarse los territorios del Norte,
Volga, Urales, Siberia, Extreme Oriente y la integración voluntaria de varios
pueblos no rusos, se formó un Estado multinacional: el Imperio Ruso.

A comienzos del s. XIX los pueblos del Imperio Ruso tuvieron que rechazar la
agresión de Napoleón (Guerra Patria de 1812).

Un hito importante en la historia rusa fue la reforma agraria de 1861, que abolió la
servidumbre (existente desde el s. XVI) e impulsó el desarrollo acelerado de la
economía nacional. En las ultimas décadas del s. XIX se registraba un vertiginoso
auge industrial, el desarrollo de la empresa privada, del sistema bancario y el
comercio. Al mismo tiempo, se agudizan las contradicciones sociales, aumenta el
descontento con la autocracia zarista.

La primera Guerra Mundial, desencadenada en 1913, requirió de la economía rusa


un esfuerzo inaudito, agotó sus recursos materiales y financieros. Los cálculos
equivocados de los jefes militares y los reveses desequilibraron la vida social,
provocando una grave crisis.

En 1917, el Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) Ruso, con Vladimir


Lenin a la cabeza, realizó la Revolución de Octubre, que determinó el destino del
país por muchas décadas. Como principales objetivos de la revolución fueron
proclamadas la liquidación de la desigualdad de clases, la construcción de la
sociedad primero socialista y después comunista.

En diciembre de 1922 fue constituida la Unión Soviética (URSS). El país


modernizó a ritmos acelerados su industria y sus fuerzas armadas, desplegó
gigantescas obras de construcción.

La Gran Guerra Patria de 1941-1945 significó una dura prueba para el pueblo
soviético. La lucha contra los invasores nazi alemanes fue desplegada a nivel
nacional. En corto plazo se movilizaron todos los medios y recursos disponibles en
el Estado, con el fin de organizar la adecuada resistencia al enemigo. Gracias al
valor de los soldados soviéticos, al genio marcial de toda una pleyade
extraordinariamente talentosa de jefes militares y a los esfuerzos de todo el
pueblo, la Unión Soviética pudo hacer un aporte decisivo en la derrota
contundente de la Alemania fascista.
En la década del 60 el socialismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo
seguido, primero, de estancamientos y, después, de crisis. El voluntarismo y la
burocratización del aparato dirigente del país; una economía insume, cuyos gastos
se cubrían en lo fundamental con ingresos provenientes de la exportación de
materias primas; la baja competitividad de la mayoría de los artículos amplio
consumo en el mercado mundial; la ideologización de todos los sectores de la vida
social y la política exterior, todo ello concordaba poco con las proclamadas ideas
de la construcción de un futuro luminoso. A mediados de los anos 80 el país se vio
ante la necesidad de efectuar cambios cardinales en la economía y la
organización sociopolítica del Estado. Bajo de dirección del Presidente de la
URSS Mikhail Gorbachev fue iniciada la modernización de la sociedad. Sin
embargo, la realización de las reformas resultó ser una tarea extraordinariamente
difícil. La aparición de las nuevas relaciones sociales provocó la inestabilidad
económica, una inflación galopante, una lucha enconada entre las fuerzas
políticas, la tirantez social y los conflictos interétnicos.

En 1991, como resultado de los acuerdos de Belovezhskaia Puscha, la Unión


Soviética deja de existir. La sucede la Federación de Rusia.

A cargo presidencial es elegido Boris Yeltsin, que mantiene el rumbo de las


reformas y la modernización de la sociedad rusa. Se inicia la privatización en
masa, el empresariado privado desarrolla - aunque con dificultades - sus
actividades en la industria, comercio, sistema bancario y sector de servicios.
Ultimamente han bajado los ritmos de la inflación, se ha fijado el cambio del rublo,
se ha frenado la caída de la producción, y en algunos sectores la situación se ha
estabilizado e incluso se observa cierto crecimiento.

No obstante las dificultades experimentadas, el sentido común sugiere que las


reformas no tienen alternativa. Es el único camino que permite crear una
economía eficaz, asegurar a la población una vida digna y la posibilidad de
realizarse. La reorganización social en Rusia elimina de modo objetivo las causas
del duradero antagonismo político e ideológico con otros países, permite al Estado
ruso incorporarse orgánicamente al sistema económico mundial, hacer un aporte
constructivo en el desarrollo de las relaciones interestatales civilizadas y
mutuamente beneficiosas.
La unificación de Italia como Estado nación moderno se consolidó tardíamente
en 1861, tras siglos de fragmentación política, influencias extranjeras y el proceso
del Risorgimento. Antes de esto, la península fue un mosaico de reinos (Nápoles,
Sicilia, Piamonte), estados pontificios y poderosas ciudades-estado
independientes (Venecia, Florencia, Milán) que surgieron tras la caída del Imperio
Romano y el auge comercial medieval.

De hecho Italia, entre el siglo XI y el XIII, era muy diferente del resto de la Europa
feudal al norte de los Alpes. Los historiadores Marc Bloch y Fernand
Braudel argumentaron que la geografía influenció determinantemente en la historia
de la región. Dentro de la península itálica hay una gran diversidad geográfica.
Italia está cortada en numerosas pequeñas regiones por las montañas,
particularmente la cadena de los Apeninos, que en siglos pasados harían muy
dificultosa la comunicación entre ciudades.

Aunque persistieron esas sensibilidades romanas, urbanas y republicanas,


también hubo muchos movimientos y cambios en la región de la época. Italia
primero experimentó los cambios europeos del siglo XI al XIII. Estos eran
típicamente:

 un fuerte aumento demográfico, la población se dobló en este periodo.


 un emerger de las grandes ciudades (en Italia superaban los 100 000
habitantes por el siglo XIII Venecia, Florencia y Milán, y muchas otras
sobrepasaban los 50 000 como Génova, Bolonia o Verona).
 la construcción de las grandes catedrales.
 migración sustancial del campo a la ciudad (en Italia el ratio de
urbanización alcanzaba el 20 %, el más alto de Europa en su tiempo).
 una revolución agraria.
 el desarrollo del comercio.

Orígenes Antiguos y la Fragmentación


 Etruscos y Romanos: Hacia el 800 a.C., los etruscos construyeron
ciudades en el centro, mientras los griegos colonizaban el sur (Magna
Grecia). Roma unificó la península por primera vez bajo la República y el
Imperio (aprox. siglos III a.C. - V d.C.).
 Edad Media y Ciudades-Estado: Tras la caída de Roma, la península se
fragmentó. A diferencia del resto de Europa feudal, el norte de Italia vio el
auge de ciudades-estado independientes entre los siglos XI y XIII,
impulsadas por el capitalismo mercantil y la debilidad del Sacro Imperio
Romano Germánico.

 Renacimiento y División: Ciudades como Florencia, Venecia y Milán se


convirtieron en potencias culturales y económicas. Sin embargo, Italia
siguió fragmentada en reinos menores y bajo la influencia de potencias
extranjeras (Francia, España, Austria) hasta el siglo XIX.

Surgimiento del Estado Nacional (Siglo XIX)


 El Risorgimento: La unificación fue impulsada por el Reino de Cerdeña
(Piamonte) y figuras como Garibaldi, Cavour y Víctor Manuel II.

 Unificación (1861-1870): A través de guerras contra Austria y la anexión


de los Estados Pontificios, la península se unió, proclamando el Reino de
Italia en 1861, finalizando con la toma de Roma en 1870.

 República: Tras la monarquía, el fascismo y la Segunda Guerra Mundial,


Italia se convirtió en República el 2 de junio de 1946.

Los orígenes italianos se caracterizan por una temprana urbanización medieval


(ciudades-estado) que retrasó la formación de un estado centralizado hasta el
siglo XIX

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