Drake Bell
Drake Bell presentó su álbum Non-Stop Flight el pasado lunes 11 de
noviembre en el Live Era. Para los que no lo conocen, Live Era es un
lugar bastante pequeño, capaz de alojar a unas 400 personas en su
máxima capacidad. Este no fue el caso de Drake, que tuvo un público
de alrededor de 200 personas, en su mayoría jóvenes de 25 años en
adelante o hasta más. Incluso antes de empezar el espectáculo, se
podía notar que el público coincidía con la generación del cable,
específicamente de la era de Nickelodeon. No parece ser sorpresa en
la carrera de los jóvenes artistas de Hollywood el haber tenido su
auge en la niñez, y luego crear su carrera de adultos en base a su
pasado. Fue evidente a lo largo de todo el concierto que el público
apreciaba al artista más por su papel en la famosa serie Drake y Josh
que por su talento musical.
El concierto estaba programado para las 20hs, pero terminó
comenzando a las 21:30hs. Lo curioso ante esta situación fue la
calma en la audiencia. Nadie se notaba desesperado, había un
ambiente muy distendido. La sala permitía la entrada y salida del
lugar, por lo que había movimiento constante, y la barra de tragos
estuvo activa todo el tiempo. Hubo música en inglés sonando
mientras esperábamos, mucho Arctic Monkeys y otras bandas
conocidas. En un momento pasó Drake caminando desde una punta
de la sala a la otra, hasta salir por la puerta de entrada. Estaba
flaqueado por guardias, pero de todas formas fue bastante casual,
pasando entre la audiencia como si no estuvieran todos ahí por él. Al
rato volvió a hacer lo mismo a la inversa, para meterse tras
bambalinas y unos minutos después finalmente salir al escenario.
Drake mantiene su estilo de cuando era joven, mismo corte de pelo,
afeitado y un vestuario colorido. En el momento en el que salió al
escenario, él solo con su guitarra, la gente empezó a gritar. Comenzó
cantando sus canciones más antiguas, de cuando era más joven. La
audiencia, aunque animada, no podía acompañarlo con sus letras. Fue
cada vez más evidente a lo largo del concierto que la gente no
conocía su carrera musical fuera de unos pocos éxitos. Esto, aunque
incómodo, nos permitió como público apreciar sus canciones a la
perfección, ya que nadie más estaba cantando. En cierto punto cantó
algunas canciones en las que nos pedía acompañarlo, repitiendo una
palabra o completando el coro. Este fenómeno de un público que
escucha sus canciones por primera vez en el espectáculo no parece
ser algo desconocido para el artista.
Lo más destacado de su actuación sin duda fue la guitarra, Drake
tocaba con mucha naturalidad, haciendo solos y secuencias
intrincadas que te dejaban medio hipnotizado por unos segundos.
Más tarde se pasó al piano, que tocaba con destreza, pero carecía la
influencia mágica que generaba con el otro instrumento. A lo largo del
concierto se mantuvo ese sentimiento de comodidad que, puesto en
perspectiva, puede ser una consecuencia de un público sin
expectativas claras. El artista tomó libertades tanto en los géneros,
como con su voz e incluso al relacionarse con el público. Se sentía
como que estaba experimentando con nuevas ideas. El público
también estaba cómodo, gritando y hablando con el artista como si
ya se conocieran, que en cierta forma es verdad. El haber sido parte
de la niñez de tu público genera un sentimiento de cercanía que tal
vez no generen otros artistas. El verlo en un escenario para muchos
debe haber sido un asunto nostálgico, que en la era moderna parece
ser un sentimiento cotizado. Esta idea de la infancia, sin tecnología
sino genuinidad se ha romantizado mucho, y Drake se convirtió en
una puerta directa al pasado.
Drake, aunque no habla muy bien, canta casi perfecto en español.
Tiene dos canciones propias y un cover en español. En el concierto
cantó Fuego Lento, de sus canciones más famosas de por sí y de las
pocas que la audiencia sabía, y su propia versión de Camisa Negra, la
cual volvió loco al público y fue probablemente de lo más destacado
del espectáculo. Parece ser que, al menos en la música, el artista es
bilingüe, a tal punto que su pronunciación es casi indistinguible de la
de un hispanohablante natural. Lo raro fue que, al comunicarse con
nosotros, fue incapaz de formar una frase con más de dos palabras.
Su bilonguead parece estar ligada únicamente a la música.
De todas formas, por divertido que haya sido verlo cantar en español,
el mejor momento del concierto fue indudablemente cuando cantó
Found a Way. Es probable que las 200 personas que estaban en el
Live Era esa noche fueran únicamente para escuchar la intro de
Drake y Josh, años después, en vivo por su compositor. El artista,
claramente acostumbrado, hizo una introducción con guitarra que
amenazaba una canción completamente distinta. En el momento que
comenzó a cantar y la audiencia se dio cuenta de que el momento
que tanto estaba esperando había llegado, la emoción fue total.
En general, el concierto estuvo muy bien, ignorando que comenzó
una hora y media después de lo programado. Su obra musical es
destacada, y uno se va con una cierta simpatía por el artista, que
tiene todo para ser un gran músico, pero no parece ser capaz de
separarse de su pasado. De todas formas, él sigue componiendo, así
que tal vez no es la fama su meta final, sino más bien la música. Más
que recomendar su obra, recomendaría verlo en vivo. Considero que
es uno de esos artistas que sabe poner un espectáculo, cuya obra
cobra vida al verla con tus propios ojos. Su presencia escénica es
indudable y me alegra haberla visto sin ningún conocimiento previo.