DIONICIOS, DIOS DEL VINO
Según cuenta la mitología griega, Dioniso era hijo del dios Zeus y de una mortal:
Sémele. Zeus mantuvo una relación con la mujer haciéndose pasar por un simple
hombre y siéndole infiel a Hera. La diosa, enfurecida por los celos, se hizo pasar por
una anciana y convenció a Sémele para que le pidiera a su misterioso amante que
revelase su auténtica identidad durante el sexto mes de embarazo de ella. Sémele
accedió y rechazó a Zeus al negarse este a complacer su petición. Entonces, Zeus se
reveló en forma de rayo, alcanzando a Sémele y carbonizándola.
De entre las cenizas, Zeus logró rescatar el feto de Dioniso y se lo plantó en uno de
sus muslos para permitir que finalizase su gestación. De este hecho vendría el nombre
de Dioniso, que querría decir “el dos veces nacido”. Tras su nacimiento, Dioniso fue
entregado a Hermes, quien confió su crianza al Rey Atamante de Orcómenos y a Ino,
su mujer. Lo hizo pidiendo a los padres adoptivos que lo criasen como a una niña,
para proteger a Dioniso de la ira de Hera. Sin embargo, esta descubrió los planes de
Hermes y Zeus tuvo que llevarse a Dioniso a Nisa (una localización inconcreta en
Asia, cercana a Etiopía, Libia o Arabia) donde fue criado por las ninfas de la lluvia. Una
historia que explicaría el hecho de los griegos considerasen a Dioniso como un dios de
origen extranjero proveniente de algún lejano lugar.
En su adolescencia, Dioniso descubrió la vid y el vino, pero Hera le hizo perder la
cordura a través de la embriaguez a modo de venganza. Desde entonces, Dioniso se
dedicó a vagar errante con un séquito de ménades, sátiros y silenos entregados al
frenesí y difundiendo el cultivo de la vid. Después, se casaría con Ariadna y volvería
triunfante al Olimpo.
El culto a Baco en Roma: las bacanales
Los romanos desarrollaron la figura de Baco a partir del Dioniso de la cultura griega y,
muy posiblemente, a través del paso del mito por la cultura etrusca. El culto al dios
Baco, considerado un culto mistérico, se hacía en torno a las famosas bacanales,
experiencias iniciáticas en las que los participantes transmitían la doctrina del dios a
través de su experiencia y en las que el vino y el desenfreno corrían a raudales. Estas
celebraciones comenzaron a realizarse en Roma en torno al año 200 antes de Cristo,
se hacían de forma secreta y solo participaban en ella mujeres. Con el paso del
tiempo, los hombres comenzaron a formar parte del rito y el culto a Baco se extendió
enormemente, celebrándose bacanales hasta 5 días en cada mes. La popularidad
creció especialmente entre mujeres, pobres y esclavos. El Senado intentó prohibir las
bacanales ante las sospechas de que durante sus celebraciones se organizaban
crímenes y se preparaban conspiraciones, pero no tuvieron demasiado éxito en este
empeño.
Para los romanos Baco era un dios liberador, que les permitía desconectarse de su
estado normal de consciencia, a través de la música, del éxtasis o del vino. Era
también el dios de la agricultura y de la fertilidad. Un dios renacido, que guardaría
muchas similitudes simbólicas con la posterior figura cristina de Jesucristo.
Culto y rituales
Fiestas Dionisíacas: Celebraciones con música, danza, vino y teatro.
En Atenas dieron origen a las grandes representaciones teatrales.
Bacanales: Rituales nocturnos de origen griego que luego se
expandieron a Roma, caracterizados por el desenfreno y la exaltación.
Simbolismo: El vino era visto como un medio para alcanzar estados de
comunión con lo divino.
Influencia cultural
Arte: Esculturas y pinturas lo representan con coronas de hiedra, copa
de vino y acompañado de sátiros.
Literatura: Inspiró tragedias como las Bacantes de Eurípides.
Roma: Adoptado como Baco, con un culto similar pero más regulado
tras los excesos de las bacanales.