ii) Realizada por el órgano competente del Estado: este órgano puede estar dentro o fuera de la
organización del Poder Judicial, aunque es lo normal. Sin embargo, existen órganos jurisdiccionales
no engarzados en la estructura del Poder Judicial, por ejemplo, el Tribunal Constitucional, el
Senado y el Presidente de la República.
Para que un órgano del Estado sea competente, tiene que haber una ley que específicamente
señale esta competencia, porque en el ámbito del derecho público está permitido sólo lo que la
ley señale expresamente. Cuando se habla de ley, naturalmente se refiere a una ley propiamente
tal, la Constitución u otra expresión con fuerza legal.
La competencia referida a órganos engarzados en la estructura del Poder Judicial o sujetos a su
disciplina, puede ser absoluta y relativa. Las normas de competencia absoluta determinan la
jerarquía del órgano o tribunal llamado a conocer de un determinado asunto, a su vez, las normas
de competencia relativa determinan cual es el órgano específico dentro de la jerarquía
predeterminada.
iii) Con las formas requeridas por la ley: este requisito corresponde al principio de legalidad. Estas
formas predeterminadas se traducen en los distintos y posibles procedimientos regulados por el
legislador. Sin embargo, en ciertos y determinados casos, la ley reconoce a la voluntad de las
partes la posibilidad de regular la forma y desarrollo del respectivo procedimiento, por ejemplo,
en el juicio arbitral ante arbitro arbitrador o mixto. Pero esta es un excepción más aparente que
real, porque es la ley la que permite o reconoce esta facultad a las partes.
iv) Acto de juicio: es el antónimo de acto de arbitrio y significa que la función jurisdiccional debe
ser consecuencia de un determinado raciocinio, que como tal está sometido a fiscalización,
además está toda la estructura de los recursos procesales y las exigencias en cuanto a la forma de
las sentencias. Todo esto mira a que la actividad jurisdiccional sea un acto de juicio y no de
arbitrio (mero capricho). En este aspecto la garantía más importante es la necesidad de
fundamentar los fallos, así el juez debe explicar el camino lógico que siguió para llegar a una
determinada conclusión.
v) Se determine el derecho de las partes: cuando hablamos de derecho, nos referimos a los
derechos subjetivos y no a los derechos objetivos o norma legal que pueda regular la situación.
Determinar el derecho de las partes se da tanto cuando se da lugar a la demanda, tanto cuando se
niega. Hay derecho subjetivo, aunque no haya norma objetiva que lo consagre y, con toda razón,
la ley señala que el órgano jurisdiccional en materias de su competencia no puede negarse a
desempeñar su función, aun a falta de ley.
b) Otro concepto de jurisdicción.
Para el profesor Cristián Maturana la jurisdicción es el poder deber del Estado, radicado
exclusivamente en los tribunales establecidos en la ley, para que éstos dentro de sus
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atribuciones y como órganos imparciales, por medio de un debido proceso, iniciado
generalmente a requerimiento de parte y a desarrollarse según las normas de un racional y justo
procedimiento, resuelvan con eficacia de cosa juzgada y eventual posibilidad de ejecución los
conflictos de intereses de relevancia jurídica que se promuevan en el orden temporal y dentro
del territorio de la República.
c) Características de la jurisdicción.
Tiene origen constitucional.
Es una función pública, y como tal debe ejercerse dentro del territorio de la República.
Es un concepto unitario.
Su ejercicio es eventual en materia civil, e indispensable y necesaria en materia penal.
Su ejercicio corresponde exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley.
Es indelegable.
Es improrrogable.
La parte de jurisdicción que corresponde a cada juez o tribunal es su competencia.
La jurisdicción debe ser ejercida a través del debido proceso, el que debe tramitarse según
las normas de un racional y justo procedimiento.
Se ejerce para resolver asuntos del orden temporal.
Resuelve conflictos a través de sentencias que tienen eficacia de cosa juzgada y de
eventual posibilidad de ejecución.
Tema 2: Diferencias Entre Jurisdicción y Competencia.
a) Todo órgano jurisdiccional está provisto, en su esencia, de la potestad jurisdiccional, es decir,
está revestido de jurisdicción. En tanto que el órgano jurisdiccional puede no tener competencia
para conocer de algún determinado asunto.
Se ha dicho que estos términos están en relación de género (jurisdicción) a especie (competencia).
Así, todo órgano tiene jurisdicción, pero puede no tener competencia para conocer de un
determinado asunto. Podemos casi plantear una fórmula en el sentido de que la suma de todas
las competencias es igual a la jurisdicción.
b) Jurisdicción es un término general y abstracto, es un todo no radicado en un órgano particular.
En cambio, la competencia es concreta y específica, porque hay una cuestión determinada y un
órgano específico.
La línea de división entre jurisdicción y competencia es tenue en el caso del arbitraje. En el
arbitraje se eleva a un particular a la categoría de órgano jurisdiccional, en virtud de su
designación y su solemne juramento; este órgano, es el llamado a conocer ciertas y determinadas
cuestiones que conforman su competencia. De esta manera, tratándose del arbitraje tienden a
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confundirse estos dos conceptos, a diferencia del caso del juez ordinario donde es patente la
diferencia entre jurisdicción y competencia.
c) La jurisdicción no es prorrogable, entendiendo por prórroga la voluntad de las partes con
eficacia jurídica, de someterse a una jurisdicción diferente. A su vez, la competencia si es
prorrogable en asuntos contenciosos civiles de primera o única instancia. Pero, tampoco es tan
exacto el que la jurisdicción no sea prorrogable, porque la sumisión a una jurisdicción extranjera
de alguna manera implica una prórroga.
d) La jurisdicción es una, única e indivisible y por lo tanto inclasificable. En tanto la competencia
es, por esencia, divisible, ya que a cada órgano en particular corresponde una porción de
jurisdicción, la competencia también es clasificable.
Tema 3: Contenido o Extensión de la Jurisdicción.
Se ha señalado que la jurisdicción es un conjunto de potestades o poderes que se reconocen a un
determinado órgano. Desde este punto de vista estas potestades o poderes se traducen en tres
momentos jurisdiccionales: conocer; juzgar y hacer ejecutar lo juzgado.
Si bien la jurisdicción es un conjunto de potestades, es también un conjunto de deberes, porque el
órgano debe cumplir una función social. En consecuencia, la jurisdicción tiene dos caras, la
confluencia de potestades y deberes.
Dentro de los deberes hay uno que tiene gran importancia y que tiene fundamento constitucional:
el principio de la inexcusabilidad en virtud del cual el órgano jurisdiccional en materias de su
competencia, no puede negarse a ejercer su ministerio ni aun a falta de ley que resuelva el
conflicto (art. 76 inc. 2º CPR).
“Reclamada su intervención en forma legal y en negocios de su competencia, no podrán
excusarse de ejercer su autoridad, ni aun por falta de ley que resuelva la contienda o asunto
sometido a su decisión”.
La función jurisdiccional tiene por finalidad la resolución de conflictos con relevancia jurídica, sin
embargo, de los órganos jurisdiccionales no sólo emanan actos jurisdiccionales, sino que también
actos administrativos y actos normativos. Además, órgano jurisdiccional no es sinónimo de órgano
engarzado o componente del Poder Judicial, es decir, existen órganos jurisdiccionales que no son
componentes del Poder Judicial, por ejemplo, el Tribunal Constitucional; el Senado (juicio político),
etc.
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Tema 4: Criterios para determinar si se está frente a un Acto Jurisdiccional (copulativos)
a) Forma. El acto jurisdiccional requiere:
La existencia de partes contendientes o en conflicto, en el entendido que el conflicto incluso
puede ser potencial.
La presencia de un órgano jurisdiccional diferente, independiente, separado e imparcial
respecto de las partes y del conflicto.
Un previo procedimiento, o sea, un conjunto de formas y ritualidades que sirvan de
antecedente al acto jurisdiccional propiamente tal.
b) Contenido. En cuanto al contenido del acto jurisdiccional, debe existir:
Un conflicto intersubjetivo de relevancia jurídica.
Posibilidad de que el acto jurisdiccional pueda alcanzar la fuerza de cosa juzgada.
Posibilidad de que el acto jurisdiccional sea impuesto por la fuerza (coercibilidad). Esta
posibilidad dependerá de la naturaleza de la respectiva decisión:
i) Resoluciones declarativas: son aquellas que establecen o esclarecen ciertas situaciones.
Se bastan a sí mismas y no es necesario su cumplimiento forzado, por ejemplo, nulidad de
contrato.
ii) Resoluciones constitutivas: son las que crean estados jurídicos nuevos, por ejemplo, la
sentencia que declara la calidad de hijo de una persona. Éstas se cumplen por meras
actuaciones administrativas y no requieren de coercibilidad.
iii) Resoluciones de condena: son aquellas que ponen a una de las partes en situación de
dar, hacer o no hacer algo a favor de la otra parte. Éstas si no son cumplidas
voluntariamente, pueden ser impuestas por la fuerza.
Se ha dicho que es de la esencia del contenido, que el acto jurisdiccional reconozca el derecho
subjetivo violado o desconocido. Sin embargo, es una visión inexacta porque hay acto
jurisdiccional aun cuando no se reconozca la pretendida violación del derecho subjetivo; por
ejemplo, el acreedor que demanda y la sentencia absuelve al demandado, no hay un
reconocimiento del pretendido derecho subjetivo, pero si se trata de un acto jurisdiccional.
Por otra parte, se dice también que el acto jurisdiccional es sustitutivo de la actuación de las
partes. En muchas oportunidades, esta afirmación es cierta pues el proceso todo y el acto
jurisdiccional que de él emana, integra un medio idóneo para resolver el conflicto. Sin embargo,
hay oportunidades en que el proceso o acto jurisdiccional es necesario porque no existe la vía de
autocomposición, por ejemplo, en materia procesal penal, o en materia civil, donde ciertos y
determinados conflictos no pueden ser solucionados por vía de autocomposición.
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c) Función o finalidad del acto jurisdiccional.
Desde un punto de vista inmediato, la función jurisdiccional tiene por finalidad solucionar
el conflicto que ha suscitado el respectivo procedimiento; esta solución debe ser de una vez y
para siempre, en virtud del mecanismo de la cosa juzgada.
Desde un punto de vista mediato, la función jurisdiccional cumple un requerimiento
público, esto es, contribuir a la paz social y ser uno de los fundamentos o piedras angulares de
la seguridad jurídica.
Tema 5: Paralelo entre Acto Jurisdiccional, Acto Legislativo y Acto Administrativo.
a) En relación de quién emanan.
Acto jurisdiccional: emana normalmente de un órgano jurisdiccional engarzado o sujeto a la
disciplina del Poder Judicial.
Acto legislativo: emana normalmente de los poderes colegisladores.
Acto administrativo: normalmente emana del Poder Ejecutivo, pero es necesario tener presente
que existe una serie de excepciones, ya que es muy frecuente que emanen actos administrativos
del Poder Judicial tales como los mecanismos de designación de los jueces, las suplencias, las
licencias, etc.
b) En relación al carácter del acto.
Acto jurisdiccional: es, normalmente, un “acto provocado”, en virtud del ejercicio de la acción
procesal, que es, en el fondo, el derecho de petición que se hace valer ante el órgano
jurisdiccional. Esto se engarza con el principio de la pasividad del órgano jurisdiccional,
consistente en que, como regla muy general, sólo puede actuar a requerimiento parte. Sin
embargo a título excepcional, también puede actuar de oficio, cuando el conflicto tiene un alto
grado de interés social, lo que ocurre especialmente en materia penal.
Acto legislativo: es, normalmente, espontáneo, la iniciativa nace de algunos de los poderes
colegisladores (no de terceros).
Acto administrativo: es, normalmente, espontáneo.
c) En relación a la cosa juzgada.
Acto jurisdiccional: eventualmente, puede adquirir la fuerza de cosa juzgada.
Acto legislativo: nunca adquiere fuerza de cosa juzgada, ya que éste es en esencia mutable.
Acto administrativo: jamás se produce el efecto de cosa juzgada, ya que puede ser modificado
cambiando las circunstancias. Sin embargo, de éste pueden emanar ciertos derechos en favor de
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