Doc-20231222-Wa0021 240312 154825
Doc-20231222-Wa0021 240312 154825
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Fuente: Santos, M. Metamorfosis del espacio habitado,. Oikos Tau, Barcelona, 1996
En este contexto de reflexión teórica y de múltiples perspectivas sugerimos una propuesta que puede
tener o no puntos de convergencia o divergencia, pero que sin duda sus aportes son importantes para avanzar
en la construcción de nuestro concepto central: el espacio geográfico. Tomando las palabras de Milton Santos
(1996):
"El espacio [geográfico] debe considerarse como un conjunto de relaciones realizadas a través de
las funciones y de las formas que se presentan como testimonio de una historia escrita por los procesos
del pasado y del presente. Es decir, el espacio se define como un conjunto de formas representativas
de las relaciones que ocurren ante nuestros ojos y que se manifiestan por medio de los procesos y
funciones. El espacio es entonces un verdadero campo de fuerzas cuya aceleración es desigual. Esta
es la razón de que la evolución espacial no se realice de forma idéntica en todos los lugares”.
En otros términos, el mismo autor expresa: "El espacio debe considerarse como un conjunto
indisociable en el que participan, por un lado, cierta combinación de objetos geográficos, objetos naturales y
objetos sociales y, por el otro, la vida que los colma; es decir, la sociedad en movimiento". (Santos; 1991, 26)
2
Como toda ciencia, la Geografía busca una descripción y explicación causal de los procesos espaciales
y la identificación de la tendencia en esos procesos, sin olvidar que la evaluación de esa tendencia es
contingente porque es impredecible la evolución de la sociedad humana en su conjunto. […]
La dimensión temporal tiene diversas manifestaciones en el espacio geográfico. Por un lado, el tiempo
que transcurre ajeno a la voluntad del hombre: la sucesión alternada de los días y las noches, la sucesión de
las estaciones y el ciclo anual, el tiempo biológico, etc. Por otro lado, el tiempo asociado a la distancia guarda
relación con los medios y la velocidad en la que recorren áreas y el lapso de tiempo-reloj que se emplea en
ello. La distancia métrica se convierte en distancia geográfica, más o menos extensa según la velocidad del
medio de circulación que se emplee.
Pero hay otros tiempos que tienen que ver con las permanencias de los sistemas sociales que interactúan
con el espacio geográfico (naturaleza más o menos modificada) y permiten establecer periodizaciones:
períodos de estabilización, de transformación o de sustitución de un sistema socio-espacial por otro. […]
El estudio del espacio geográfico expresa a la vez la característica del proceso social que lo crea y
recrea, y las características inherentes a la naturaleza intrínseca de la superficie terrestre en la que se instala,
que no es un elemento inerte, soporte de la sociedad; sino un agente que acciona y reacciona sobre la sociedad
que la modifica.
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Fuente: Ballesteros, A. G. (2000). La cuestión ambiental en la geografía del siglo XX. Universidad Complutense.
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personas como seres históricos y que muestran lo que son a través de lo que
hacen con su trabajo, en cuanto son capaces de desarrollar sus posibilidades.
Estas geografías suponen un cuestionamiento y hasta un rechazo a las pre-
tensiones de una geografía tecnocrática, cuantitativa y analítica, que exalta la
técnica y el uso de las matemáticas. Esto lleva a considerar que las personas
no se mueven en un espacio abstracto. En cambio, se trata de un espacio
concreto y personal, un espacio vivenciado y sentido, donde las condiciones
socioeconómicas y culturales juegan un papel fundamental. En ese camino,
se instala un concepto hasta entonces apenas trabajado por la geografía: el
de lugar. El énfasis se traslada desde el análisis del espacio abstracto hacia
el lugar, concebido como un ámbito de lo frecuentado, lo cotidiano, lo experi-
mentado y lo vivencial. También, ese concepto irá condensando el estudio de
la relación entre espacio e identidad.
Algunos trabajos representativos de este momento, son los de David
Lowenthal, Peter Gould y Armand Frémond (Gómez, Muñoz y Ortega, 1982).
En un artículo de 1961 titulado “Geografía, experiencia e imaginación”,
Lowenthal propone, mediante el uso de métodos de la psicología experimen-
tal, el estudio de la influencia de la estructura social, la cultura y el lengua-
je en la formación de las geografías personales y los comportamientos geo-
gráficos. Así, destaca el conocimiento del espacio a través de la experiencia,
que sería algo distinto a simplemente poseer información sobre los lugares
(Lindón, 2006).
En 1975, Gould publica Las imágenes mentales del espacio geográfico. Allí
se incluyen mapas mentales, es decir, representaciones cartográficas expre-
sivas de los puntos de vista compartidos por un grupo de personas.
Un artículo de Frémond, de 1974, cuyo título es “Investigaciones sobre el
espacio vivido”, enfatiza sobre la necesidad de abandonar la idea del espa-
cio como mera extensión o soporte. En cambio, propone focalizar la mirada
en las representaciones sobre el espacio (o las regiones o los lugares). Así,
el espacio comienza a ser considerado a partir de su carga valorativa, emoti-
va y experiencial.
Con estas geografías, reingresan y quedan incorporadas en el menú de
opciones disciplinares, definitivamente, las metodologías cualitativas. El tra-
bajo en el terreno, con las personas que viven en los lugares, se vuelve a
considerar una vía válida para la producción de conocimiento. Es que estas
geografías privilegian la inducción y la observación directa como forma de
abordar el conocimiento de los lugares. Con el tiempo, esto llevó a considerar
las estrategias investigativas desarrolladas por otros campos de las ciencias
humanas, como es el caso del abordaje etnográfico que caracteriza al oficio
de antropólogo.
Fuente: <[Link]
2.
CC
Hay una clara disparidad entre los sofisticados marcos teóricos y metodológi-
cos que hemos desarrollado y nuestra habilidad para decir algo realmente sig-
nificativo sobre los eventos que se despliegan a nuestro alrededor (…) Hay
problemas ecológicos, urbanos, de deuda externa, y parecemos incapaces de
decir algo en profundidad sobre ellos. (Harvey, 1973)
PARA AMPLIAR
AA
Hay tres revistas representativas del momento en que comenzaron a perfi-
larse y consolidarse las geografías radicales o críticas y tienen continuidad
hasta el presente.
La primera es de los Estados Unidos y se llama Antipode. Puede consultarse en
<[Link]
a-radical-journal-of-geography/>
La segunda se denominó Hérodote y es francesa. Su link es
<[Link]
Geocrítica es el nombre original de una publicación que luego se continuó
con Scripta Nova y otras colecciones conexas.
<[Link]
<[Link]
3.
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Prólogo
que les permitan cumplir los compromisos asumidos con los acreedores
internacionales aceptando como contrapartida un conjunto de reformas
estructurales y ajustes del sector público.2 Se generaliza y consolida en
Latinoamérica la globalización neoliberal como condición para integrar
el Nuevo Orden Mundial y en esos años se concretan fuertes procesos
de privatización de los servicios y empresas del Estado, al mismo tiempo
que se desregula el mercado impulsando la apertura total de la economía.
La globalización neoliberal en su disputa hegemónica por áreas y re-
cursos estratégicos ha generado en la mayoría de las sociedades duras
consecuencias sociales no solo en términos de precarización laboral y
social, sino también, en el caso de los países centrales, en situaciones
problemáticas vinculadas a la población de inmigrantes y/o refugiados
que huyen de las guerras y las hambrunas que golpean a sus naciones
periféricas. El resultado de esas políticas fue un creciente desempleo y
un crítico incremento de la desigualdad social, la pobreza y la indigencia.
En ese contexto se pudo apreciar que mientras los tradicionales órganos
de reclamo social y protesta fueron siendo paulatinamente cooptados por
ese sistema neoliberal, amplios sectores afectados por él comenzaron a
organizarse creando nuevos modos y prácticas políticas para expresar sus
reclamos. Salen así a la luz diversas expresiones sociales de resistencia
tanto en áreas rurales, en las cuales se involucran pueblos originarios y
campesinos minifundistas, como en las urbanas, donde se expanden movi-
mientos sociales de protesta integrados por desocupados y subocupados
que resisten las políticas neoliberales.
Esas movilizaciones no solo cuestionaron fuertemente los programas
económicos de privatización de las empresas estatales y la desregulari-
zación general del mercado, sino que, tras años de lucha, dieron lugar o
apoyaron el surgimiento de gobiernos de signo popular que se fueron ins-
talando, particularmente en Sudamérica, y cambiaron los ejes del modelo
de desarrollo.
Los nuevos gobiernos, que tuvieron entre sus principales objetivos la
activación de un Estado regulador de la economía y la redistribución del
ingreso a favor de las grandes mayorías sociales, se vieron inicialmente
favorecidos por el alza significativa de los precios de los productos expor-
tados por Latinoamérica en respuesta a la creciente demanda china de
2
Reformas que imponía el Consenso de Washington, de modo que esas instancias
supranacionales irían definiendo la política económica de nuestros países.
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Aída Quintar
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Prólogo
Bibliografía
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El sistema - mundo
Siguiendo siempre la teoría esbozada por Wallerstein en los años 70 del siglo
pasado, un sistema-mundo es un tipo de sistema social, (actualmente el único existente a
nivel planetario) basado en la existencia de una única división del trabajo a escala mundial
y, al mismo tiempo, de múltiples sistemas culturales (que podrían ser equiparados a
civilizaciones, países…). Así, el concepto de sistema mundo, entendiendo éste como una
totalidad, constituye una “unidad de análisis” para comprender las relaciones
internacionales actuales. Y en función de que el sistema mundo disponga (o no) para su
organización de un sistema político común, la geografía política actual distingue entre
imperios-mundo y economías-mundo. Pero como cualquier persona sabe, la época del los
grandes imperios (Roma, China, o Egipto) ya ha pasado y el planeta se encuentra dividido
en numerosos estados soberanos. Así pues, creo que debemos centrar nuestros esfuerzos
en la comprensión de la otra variedad de sistema-mundo: la economía-mundo.
Este nuevo sistema económico mundial comenzó a emerger durante el siglo XVI,
cuando las potencias europeas, como España, Inglaterra y Francia, empezaron a explotar
los recursos de las tierras que conquistaban y colonizaban. Estas relaciones comerciales
desequilibradas llevaron a una acumulación de capital que se reinvertía en la ampliación
del sistema. A finales del siglo XIX, la mayor parte del mundo se había incorporado a este
sistema de producción e intercambio de productos.
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Así llegamos a otro de los pilares básicos del capitalismo: la necesidad de contar con
una “superestructura” política que vele por la protección y correcto funcionamiento de la
“estructura” económica (el mercado). Dicha superestructura no es otra que los Estados
Nación. Así pues, y en base a la aproximación por analogía hecha previamente entre
capitalismo y economía-mundo, podemos afirmar que las unidades políticas básicas que
interactúan en el sistema mundo actual son Estados, que velan por la supervivencia de las
empresas (unidades económicas básicas de la economía) radicadas en su territorio.
El escenario global
Para los teóricos del sistema-mundo, la relación que se establece entre ambos
grupos es fundamentalmente de explotación del “centro” sobre la “periferia”, y basan esta
explotación en lo que ellos denominan intercambio desigual. Este concepto gira en torno a
la idea de que al tener un menor precio los productos “periféricos” en los mercados
mundiales con respecto a los producidos por el “centro”, cuando éstos son intercambiados,
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la mayor parte de la plusvalía generada por los trabajadores de los Estados periféricos
termina en manos de los grandes productores de los Estados del “centro”. Esto, unido al
hecho de que los Estados periféricos están gobernados en su mayoría por gobiernos títeres
al servicio de las grandes multinacionales de los países ricos (o del “centro”) que dan
trabajo a buena parte de sus poblaciones, hace que la relación de explotación antes
mencionada se estabilice y perpetúe.
La pregunta lógica que todos nos haríamos en este punto sería: ¿y cómo es posible
que estos pueblos explotados no reclamen sus derechos y derriben a sus explotadores?.
Según Wallerstein, hay tres mecanismos fundamentales que permiten al sistema-mundo
gozar de una relativa estabilidad política: la concentración de la fuerza militar en las áreas
céntricas, la difusión entre la población de los Estados del centro de la convicción de que su
propio bienestar depende de la supervivencia del sistema como tal y, finalmente, la
división de los explotados en un gran estrato inferior y un estrato intermedio más pequeño.
Este estrato intermedio es lo que se conoce como semiperiferia, cuya función principal es,
pues, dividir a los explotados para que no hagan frente común contra los privilegiados del
centro del sistema mundo. Para ello se le da un papel en la división del trabajo que hace
que las economías de estos Estados estén basadas en sistemas de producción que mezclan
componentes de las otras dos zonas económicas y que les permiten desempeñar, al mismo
tiempo, un papel de explotado (por el centro) y explotador (de la periferia). Ejemplos de
Estados semiperiféricos serían Brasil o Argentina. Dentro del esquema de intercambio
comercial que se da entre centro y periferia (bienes de capital intensivo por materias
primas y productos agrícolas) los países semiperiféricos intervienen en el mercado
mundial exportando al centro bienes procedentes de sectores deslocalizados (por ejemplo,
la industria del automóvil) y, al mismo tiempo, vendiendo a las áreas periféricas productos
semejantes a los del centro (pero con un menor nivel de capital intensivo).
Fuente:
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Extractivismo y neoextractivismo
El neoextractivismo es una categoría analítica muy productiva nacida en América Latina que posee una
gran potencia descriptiva y explicativa, así como también un carácter denunciativo y un fuerte poder
movilizador. Esta aparece a la vez como una categoría analítica y como un concepto de corte
fuertemente político, pues nos “habla” elocuentemente acerca de las relaciones de poder y las disputas
en juego y remite, más allá de las asimetrías realmente existentes, a un conjunto de responsabilidades
compartidas y al mismo tiempo diferenciadas entre el norte y el sur global, entre los centros y periferias.
Asimismo, en la medida en que alude a patrones de desarrollo insustentables y advierte sobre la
profundización de una lógica de desposesión, tiene la particularidad de iluminar un conjunto de
problemáticas multiescalares, que definen diferentes dimensiones de la crisis actual.
Sería imposible a esta altura sintetizar los aportes y caracterizaciones debido a la profusión de
artículos y libros existentes sobre el tema, lo cual se extiende a la utilización que los actores afectados y
movimientos sociales hacen de la categoría de neoextractivismo. En esta primera aproximación me
interesa dar cuenta de algunas lecturas que apuntan a la pluridimensionalidad y multiescalaridad del
fenómeno. Así, por ejemplo, en términos de modelo de acumulación todos los autores reconocen las
raíces históricas del extractivismo. Para el economista ecuatoriano Alberto Acosta, “el extractivismo es
una modalidad de acumulación que comenzó a fraguarse masivamente hace 500 años” y determinada
desde entonces por las demandas de los centros metropolitanos del capitalismo naciente (Acosta 2012).
En esa línea, como afirma el argentino Horacio Machado Aráoz, el extractivismo no es una fase más del
capitalismo ni un problema de ciertas economías subdesarrolladas, sino que constituye “un rasgo
estructural del capitalismo como economía-mundo”, “producto histórico-geopolítico de la diferenciación-
jerarquización originaria entre territorios coloniales y metrópolis imperiales; los unos pensados como
meros espacios de saqueo y expolio para el aprovisionamiento de los otros” (Machado Aráoz 2013). En
sintonía con esta lectura, el venezolano Emiliano Terán Mantovani sostiene que el neoextractivismo
puede leerse como un “particular modo de acumulación”, sobre todo respecto de las economías
latinoamericanas, “que puede ser estudiado desde el ámbito social y territorial que abarca el Estado-
nación, sin menoscabo de otras escalas de análisis territoriales” (Terán 2016, 257).
Otros trabajos señeros consideran el extractivismo como un estilo de desarrollo basado en la
extracción y apropiación de la naturaleza, “que alimenta un entramado productivo escasamente
diversificado y muy dependiente de una inserción internacional como proveedores de materias primas”.
Así, para el uruguayo Eduardo Gudynas, el extractivismo está referido a un “modo de apropiación” antes
que un modo de producción; esto es, “un tipo de extracción de recursos naturales”, que refiere a
actividades que remueven grandes volúmenes o alta intensidad de recursos naturales, no procesados
(o limitadamente), orientados a la exportación. A lo largo de la historia han existido sucesivas
generaciones de extractivismos, destacándose en la actualidad los extractivismos de tercera y cuarta
generación, caracterizados por el uso intensivo de agua, energía y recursos. Asimismo, hay diferencias
entre el extractivismo tradicional –que replican los gobiernos más conservadores de la región– y el
neoextractivismo progresista, de nuevo tipo, donde el Estado juega un papel más activo en la captación
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del excedente y la redistribución, garantizando de ese modo cierto nivel de legitimación social, aun si
por supuesto se repiten los impactos sociales y ambientales negativos (Gudynas 2009 y 2015).
Desde mi perspectiva, en coincidencia con muchos de estos análisis, la dimensión histórico-
estructural del extractivismo está vinculada a la invención de Europa y la expansión del capital.
Asociada a la conquista y el genocidio, el extractivismo en América Latina es así de larga data. Desde
tiempos de la conquista, los territorios latinoamericanos han sido coto de destrucción y de saqueo. Rica
en recursos naturales, la región se fue reconfigurando una y otra vez al calor de los sucesivos ciclos
económicos, impuestos por la lógica del capital, a través de la expansión de las fronteras de las
mercancías; una reconfiguración que a nivel local conllevó grandes contrastes entre rentabilidad
extraordinaria y extrema pobreza, así como una gran pérdida de vidas humanas y de degradación de
territorios, convertidos en áreas de sacrificio. Potosí, en Bolivia, marcó el nacimiento de un modo de
apropiación de la naturaleza a gran escala y de un modo de acumulación, caracterizado por la
exportación de materias primas y por un tipo de inserción subordinada en la economía mundial.
Especialización interna y dependencia externa fueron consolidando lo que el venezolano Fernando
Coronil llamó con acierto sociedades exportadoras de naturaleza.
La historia del extractivismo en la región no es empero lineal, pues aparece atravesada por los
sucesivos ciclos económicos, dependientes de las demandas del mercado mundial,1 así como por los
procesos de consolidación del Estado nacional –sobre todo a mediados del siglo xx–, los cuales
permitieron un determinado control de la renta extraordinaria, tanto de la minería como del petróleo.
Sin embargo, a comienzos del siglo xxi, el extractivismo se cargó de nuevas dimensiones. En
ese contexto, donde es posible registrar continuidades y rupturas, es que el concepto aparece recreado
como neoextractivismo. Continuidades porque, al calor de los sucesivos ciclos económicos, el adn
extractivista con que el capital europeo marcó la memoria larga de la región fue alimentando también un
determinado imaginario social sobre la naturaleza y sus bondades. En consecuencia, el extractivismo
fue asociado no sólo al despojo y el saqueo a gran escala de los bienes naturales, sino también a las
ventajas comparativas y las oportunidades económicas que emergieron al compás de los diferentes
ciclos económicos y del rol del Estado. No por casualidad, ante los progresismos reinantes, el
neoextractivismo volvió a instalar con fuerza la ilusión desarrollista, expresada en la idea de que,
gracias a las oportunidades brindadas por el nuevo auge de los commodities y más aún del papel activo
del Estado, sería posible lograr el desarrollo.
Rupturas porque la nueva fase de acumulación del capital, caracterizada por la fuerte presión
sobre los bienes naturales y territorios, más todavía por la expansión vertiginosa de la frontera de los
commodities, abrió a nuevas disputas políticas, sociales y ecológicas, a resistencias sociales
impensadas desde el imaginario desarrollista dominante; nuevas brechas de acción colectiva que
cuestionaron la ilusión desarrollista al tiempo que denunciaron la consolidación de un modelo
tendencialmente monoproductor, que destruye la biodiversidad, conlleva el acaparamiento de tierras y la
destrucción de los territorios.
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El neoextractivismo contemporáneo puede ser caracterizado como un modelo de desarrollo
basado en la sobreexplotación de bienes naturales, cada vez más escasos, en gran parte no
renovables, así como en la expansión de las fronteras de explotación hacia territorios antes
considerados como improductivos desde el punto de vista del capital. El mismo se caracteriza por la
orientación a la exportación de bienes primarios a gran escala, entre ellos, hidrocarburos (gas y
petróleo), metales y minerales (cobre, oro, plata, estaño, bauxita, zinc, entre otros), así como productos
ligados al nuevo paradigma agrario (soja, palma africana, caña de azúcar). Definido de este modo, el
neoextractivismo designa algo más que las actividades consideradas tradicionalmente como extractivas,
pues incluye desde la megaminería a cielo abierto, la expansión de la frontera petrolera y energética, la
construcción de grandes represas hidroeléctricas y otras obras de infraestructura –hidrovías, puertos,
corredores bioceánicos, entre otros–, hasta la expansión de diferentes formas de monocultivos o
monoproducción, a través de la generalización del modelo de agronegocios, la sobreexplotación
pesquera o los monocultivos forestales. En esta línea, el neoextractivismo es también un modelo
sociopolítico-territorial, plausible de ser analizado a escala nacional, regional o local. Por ejemplo, la
expansión de la frontera sojera conllevó una reconfiguración del mundo rural en varios países de
América del Sur:
Sólo entre 2000 y 2014 las plantaciones de soja en América del Sur se ampliaron en 29 millones
de hectáreas, comparable al tamaño de Ecuador. Brasil y Argentina concentran cerca del 90%
de la producción regional, si bien la expansión más rápida se ha producido en Uruguay, y
Paraguay es el país donde la soja ocupa mayor superficie en relación al resto de cultivos: un
67% del área agrícola total (Oxfam 2016, 30).
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producción (economías locales/regionales), así como de poblaciones. En esta línea, a inicios del siglo
xxi, el neoextractivismo redefinió la disputa por la tierra, lo cual enfrenta de modo asimétrico poblaciones
pobres y vulnerables, con grandes actores económicos, interesados en implementar cultivos
transgénicos ligados a la soja, la palma de aceite, la caña de azúcar, entre otros. De acuerdo con el
informe de Oxfam (con datos de los censos agropecuarios de 15 países), “en conjunto en la región, el
1% de las fincas de mayor tamaño concentra más de la mitad de la superficie agrícola. Dicho de otro
modo, el 1% de las fincas acapara más tierra que el 99% restante”. Colombia es el país más desigual
en el reparto de la tierra, donde 0.4% de las explotaciones agropecuarias domina 68% de la tierra del
país, le sigue Perú donde 77% de las fincas está en manos de 1%, luego Chile (74%), Paraguay (71%),
Bolivia donde 1% maneja 66% de las fincas, México con 56%, Brasil con 44% del territorio agrícola para
1% de las fincas. En Argentina, 36% está en manos de latifundistas y pools de siembra.
Para Gian Carlo Delgado, el despojo de tierras debe considerarse la apropiación de aquellas
destinadas a 1) monocultivos, incluyendo los denominados “comodín” o flex
(alimentos/bioenergía/insumos de producción; por ejemplo, maíz, caña, palma africana), y la producción
de insumos no alimenticios tales como la celulosa; 2) el acceso, gestión y usufructo de recursos como
los minerales energéticos y no-energéticos, así como 3) de agua potable (o blue grabbing); y para 4) la
conservación o la denominada apropiación verde de las tierras o green grabbing, que incluye desde la
conformación de áreas protegidas de tipo privado, hasta la instauración de proyectos de mitigación del
cambio climático como los denominados redd+ (proyectos de reducción de emisiones por deforestación
y degradación + de conservación) (Delgado 2016, 54).
Fuente: Svampa, M. (2019). Las fronteras del neoextractivismo en América Latina: Conflictos
socioambientales, giro ecoterritorial y nuevas dependencias. Transcript Verlag.
24
Transformaciones en el agro argentino y conflictos socioambientales en el siglo XXI
El moderno sistema mundial se constituye hacia fines del siglo XV, con
la incorporación de América a las redes mundiales de producción y
circulación mercantil (Wallerstein, 2006). Desde entonces hasta nues-
tros días, el espacio de valorización del capital se ha extendido hasta
las regiones más remotas, donde cada lugar geográfico específico, con
mayor o menor autonomía relativa, cumple un rol que se relaciona en
mayor o menor grado con la configuración de la Economía-Mundo, que
se define como “una gran zona geográfica dentro de la cual existe una
división del trabajo y por lo tanto un intercambio significativo de bienes
así como también un flujo incesante de capital y trabajo” (Wallerstein,
2006: 19).
La forma concreta que asumen las relaciones de producción y
circulación en un país determinado se encuentra inscripta, por un
lado, en el modo que de acumulación a escala mundial, generalmente
impulsado por un país hegemónico, y también en la estructura de clases
interna y la configuración específica del Estado-nación (Arrighi, 1999).
La dependencia es un concepto que refleja la articulación y compromiso
entre el modo de acumulación a escala mundial y la estructura inter-
na de los espacios geoeconómicos nacionales, y se define como una
situación en la que algunos países pueden expandirse por su propia
iniciativa, mientras que otros pueden hacerlo solo como reflejo (Dos
Santos, 1971).
En esta interacción jerárquica, los países centrales son aquellos que
pueden expandirse y ser autogeneradores de su ciclo de reproducción
del capital mediante el control monopolístico de algunos mercados, la
exportación de capital y de empréstitos y el control del conocimiento y los
avances tecnológicos. Los países dependientes, por lo contrario, se ven
subordinados a las necesidades de acumulación de los países centrales,
tanto en materia comercial como en materia productiva, financiera y tec-
nológica (Dos Santos, 1971).
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2
El Análisis del Sistema Mundo es una corriente de pensamiento que surge vinculada a la
Escuela de los Anales con Fernand Braudel y que en la actualidad incluye a algunos autores
como Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi, Samir Amin y Theotonio Dos Santos, entre otros.
3
La Teoría de la Dependencia es una escuela de pensamiento nacida en Latinoamérica en los
años sesenta, que intenta representar la contracara de las teorías del imperialismo, pero vistas
desde la óptica de los países dependientes. Los principales exponentes de su vertiente marxista,
que es la que aquí se utiliza, fueron Ruy Mauro Marini, Theotonio Dos Santos, André Gunder
Frank y Vania Bambirra, entre otros. En su vertiente weberiana, la expresión más acabada fue
la lograda por Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto.
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4
Luego de la crisis de los años setenta del siglo pasado una serie de factores históricos, so-
ciales, económicos y culturales y, por supuesto, ecológicos, colocaron a la cuestión ambiental
y al problema de la sustentabilidad ambiental en la primera plana de la agenda de discusión
política y científica mundial (Leff, 2006). Existe cierto consenso que identifica en la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano, realizada en Estocolmo (1972), como un
hito a partir del cual la inclusión de las problemáticas ambientales en la agenda mundial se
empezó a dar con mayor frecuencia.
336
337
*
Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Sociales (Facultad de Ciencias Sociales, Universi-
dad de Buenos Aires). Becaria postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas - Instituto de Investigaciones “Gino Germani” (Facultad de Ciencias Sociales, Universi-
dad de Buenos Aires). E-mail: marianaaschmidt@[Link]
por sobre otras tierras productivas por medio del desplazamiento y/o reemplazo de
otras actividades agropecuarias (como la cría e invernada de ganado) y de ciertos
cultivos tradicionales (algodón, frutales etc.). Al mismo tiempo, la introducción
de nuevas tecnologías permitió el incremento en los niveles de productividad, a
partir del logro de mayores rendimientos por hectárea.
Según estimaciones para el total del país provistos por el Ministerio de Agricul-
tura, Ganadería y Pesca de la Nación, en la campaña 1970/71 se sembraron 37.700 has
de soja, en 1980/81 la cifra se acercó a 2.000.000 has, para en 1990/91 avanzar hacia
las 5.000.000 has. Las series muestran el impulso de la producción sojera hacia fines
de la década de 1990, en consonancia con la introducción de la soja RR. Ya hacia la
campaña 2000/01, la superficie se duplica y supera las 10.000.000 has destinadas a
este cultivo, y continúa en ascenso, promediando las 20.000.000 has en las campañas
2012/13 y 2013/14 (más de la mitad del área agrícola total del país).
El proceso de expansión de la soja en el país no fue un caso aislado: a nivel
mundial, el área implantada se duplicó en los últimos treinta años, superando
las 80.000.000 has, de las cuales el 70% están ubicadas en Estados Unidos, Brasil
y Argentina. El “boom sojero” no es privilegio sólo argentino: presenta similares
características y consecuencias en países vecinos como Brasil, Bolivia, Paraguay y
Uruguay. En su conjunto, América del Sur es la región que registra el crecimiento
más acelerado de la producción de soja a nivel mundial en las últimas décadas: el
área sembrada con esta oleaginosa aumentó de poco más de 1.000.000 has en 1970
a 42.750.000 has en el año 2009 (el 44% de la superficie sembrada a nivel mundial,
de los cuales el 90% se concentra en Brasil y Argentina) (CATAGORA-VARGAS
et al, 2012; DROS, 2004; ORTEGA, 2010).
En este contexto, el ritmo y cantidad de desmontes se aceleró en las últimas
décadas del siglo XX. Hacia el año 1998, el Primer Inventario Nacional de Bosques
Nativos elaborado por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la
Nación (SAyDS), dio como resultado una superficie de 31.443.873 has (SAyDS,
2005)2. En 2002 la cifra descendía a 30.073.385 has, demostrando una constante
pérdida de superficie de bosques nativos y la existencia de una aceleración del
proceso en las últimas décadas (la deforestación anual, de 180.000 has/año en el
período 1987-1998, se incrementó a 230.000 has/año en 1998-2002), en tanto las
estimaciones para el año 2006 (realizadas en base a la tasa de deforestación preli-
minar de cinco provincias entre 2002-2006, con un promedio de 267.000 has/año)
muestran su reducción a 29.069.185 has (SAyDS-UMSEF, 2007ayb).
Todo esto asumió características diferenciales en la región chaqueña, en tierras
antes consideradas como “marginales” para el modelo agroindustrial pampeano,
acarreando consecuencias tales como el avance sobre los bosques nativos, el arrin-
agropecuario y forestal en ciernes de las provincias más rezagadas del norte ar-
gentino. En adelante, daremos lugar a algunas consideraciones en torno a estos
nudos problemáticos.
Entre las principales temáticas que se hicieron presentes en los debates legis-
lativos, se encuentra la reivindicación de la autonomía jurisdiccional por parte de
los gobiernos provinciales en oposición a los mandatos centralistas provenientes
desde el ámbito nacional. Recordemos que la reforma constitucional del año 1994
estableció en su artículo Nº 124 que las provincias ejercen el dominio originario
de los recursos naturales existentes en sus territorios. No obstante esto, la cláu-
sula ambiental prevista en el artículo Nº 41 -que establece el derecho de todos los
habitantes a gozar de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo hu-
mano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes
sin comprometer las de las generaciones futuras- establece además el reparto de
competencias entre la Nación y las provincias en materia de regulación ambien-
tal, al determinar que “corresponde a la Nación dictar las normas que contengan
los presupuestos mínimos de protección y a las provincias las necesarias para
complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales”. Es decir, si
bien las provincias tienen el dominio de sus recursos naturales, el ejercicio de esta
autoridad debe ceñirse a ciertos criterios mínimos de protección ambiental que
oportunamente la Nación establezca.
En este marco, las críticas apuntaban a que el texto en debate no se trataba
de una ley de presupuestos mínimos, sino más bien de “presupuestos máximos”.
La norma fue descalificada como una ley diseñada en el puerto de Buenos Aires
y destinada a relegar a las provincias pobres del norte a ser el “pulmón verde”
de la Argentina. En estrecha relación con lo anterior, el avasallamiento nacional
por sobre las potestades jurisdiccionales en materia ambiental supone para las
provincias el no poder desarrollarse plenamente (el desarrollo aquí es entendido
como la continuidad del modelo agropecuario y sus consecuencias). Uno de los
principales argumentos en pos del avance del modelo productivo en el norte argen-
tino por sobre las superficies boscosas se justificaron en la condición ya degradada
de aquellos bosques, como resultado de prácticas históricas de sobrepastoreo de
ganado de las familias campesinas y de la extracción de maderas a cargo de los
indígenas, todos procesos anteriores a la llegada de la agricultura a gran escala.
No sólo se acusó la intromisión de las autoridades nacionales sino también la
de los intereses internacionales, encarnados en el “ecologismo fundamentalista”
de ONGs ambientalistas. En ocasión de la “ley de bosques”, la “coalición ver-
de” formada por las organizaciones Fundación Ambiente y Recursos Naturales
(FARN), Fundación Vida Silvestre (FVS) y Greenpeace (en conjunto con otras
tario, sino también, y en particular, los fondos prometidos que permitieran poner
en marcha la ley nacional y las provinciales: sin la puesta en marcha del fondo,
se perpetuaría la “condena” a las provincias con bosques a la desocupación y la
pobreza, al impedir la llegada de recursos en compensación por la paralización
de una de las actividades económicas más rentables.
En los años 2008 y 2009 no se contó con fondos específicos para la conservación
de bosques en el presupuesto nacional. No obstante, se obtuvo una partida de
$88.836.561, y a través de la Resolución N° 256 se creó el Programa Experimental
de Manejo y Conservación de los Bosques Nativos. Desde entonces se han gene-
rado tres tipos de aportes a las provincias: el Programa Experimental, el FNECBN
y la asistencia económica y financiera brindada a solicitud de las autoridades de
aplicación de cada jurisdicción para realizar los OTBN provinciales. Ahora bien,
los montos destinados, si bien ampliamente superiores a las partidas presupues-
tarias que previamente eran destinadas a la cartera ambiental con estos fines, no
han alcanzado los valores estipulados en la legislación. De tal modo, se evidencia
una brecha entre los recursos previstos en la ley, los montos asignados por medio
de las leyes presupuestarias y los valores efectivamente asignados año tras año
(Greenpeace, FVS y FARN, 2013; SAyDS, 2013, 2011)10.
La lentitud en la reglamentación e instrumentación del FNECBN por
parte del Estado nacional llevó al retraso de las partidas presupuestarias
en las jurisdicciones. La dilación en la llegada de fondos pone en evidencia
la tensión entre la importancia concedida al cuidado de los bosques -en un
contexto político particular que llevó, en la confluencia de actores y deman-
das, a visibilizar esta problemática e instalarla como problema público a ser
abordado por una política estatal- y los recursos y capacidades que efecti-
vamente fueron destinadas a tal fin.
Hacia fines del año 2010 llegaron las primeras partidas del FNECBN a las
jurisdicciones. A nivel nacional, los montos totales transferidos a las provincias,
y en cursiva los datos correspondientes a la perdida de bosques nativos tanto de la clase TF como
de otras tierras forestales (OTF).
concertación con y entre las provincias (que por derecho constitucional son dueñas
de los “recursos naturales”).
A modo de cierre
En este artículo, nos propusimos avanzar en la comprensión de la política
tendiente a la protección de bosques que tiene lugar en Argentina a partir de la
sanción de la “ley de bosques” en el año 2007.
En un contexto político, económico y ambiental favorable, en Argentina tuvo
lugar un aumento inédito de las superficies destinadas a la producción ganadería,
hecho que en las provincias del norte se tradujo en la conversión de los suelos bos-
cosos (baratos y disponibles) en suelos agrícolas. Como resultado, se potenciaron
los históricos conflictos irresueltos en torno a las tierras habitadas por indígenas
y campesinos, y se reactivaron las disputas en torno a los modelos de desarrollo
posible para estos territorios y poblaciones.
En este marco, la sanción de la Ley N° 26.331 implicó una moratoria de
los desmontes que venían acelerándose a un ritmo sin precedentes y supuso
para todas las jurisdicciones el inicio de un proceso de discusiones en torno a la
elaboración de los OTBN provinciales. No obstante, no se ha logrado dar fin a
las actividades de desmonte y/o tala clandestina, a la vez que restan alcanzarse
objetivos en materia de fortalecimiento institucional, financiamiento, control y
monitoreo de la política de protección de bosques nativos, tanto a nivel nacional
como provincial. Así también, resta avanzar en la discusión en torno a los actores
efectivamente beneficiados. Más allá de los avances aquí reseñados, la continuidad
y consecuencias del proceso de implementación de la “ley de bosques” deberán
ser analizadas en nuevas instancias de investigación.
Nuestro atractivo por dar lugar a la comprensión de la política nacional
de protección y conservación de bosques no sólo está en relación al destino de
las masas boscosas en sí mismas. Más bien, arraiga en sus potencialidades para
permitirnos abordar una serie de tópicos de gran significancia para la coyuntura
nacional y regional actual, y que trascienden las fronteras del caso específico. Si-
milares conflictos y tensiones -no sólo asociados a la deforestación y degradación
de bosques a manos de la producción agropecuaria o forestal, sino también en
relación con otros emprendimientos de carácter extractivo como la minería a cielo
abierto o la producción de hidrocarburos- pueden encontrarse en otros territorios
y afectando a otras poblaciones a lo largo y ancho de América Latina.
Los debates abiertos a partir de la “ley de bosques” han revitalizado conflic-
tos históricos e irresueltos, mucho más profundos que las discusiones técnicas en
torno al manejo y conservación de los bosques. La “cuestión ambiental” actual
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Notas de Fim
1 Sistema de siembra que consiste en la ausencia de labranzas (“labranza cero”) y en la presencia
de una cobertura permanente del suelo, vía cultivos y rastrojos de cultivos anteriores. Al reducir el
número de remociones, se conserva la humedad residual y la actividad biológica en el subsuelo, lo
cual implica una mayor dependencia del uso de herbicidas y pesticidas (Reboratti, 2007).
2 La única información existente acerca de la superficie forestal en el país hacia inicios del siglo
XX fue consignada en un proyecto de ley forestal presentado en la Cámara de Diputados en el
año 1915: 1.067.700 km2 (106.888.400 has, el 38,6% del territorio argentino). El Censo Nacional
Agropecuario del año 1937 ofreció el primer antecedente sobre la superficie efectiva de bosques en
Argentina: 37.535.308 has (cerca de un tercio de la superficie estimada un siglo antes).
3 Se evidencia el despliegue simultáneo de la frontera hidrocarburífera y de proyectos de
infraestructura e integración regional, a partir del cual el cuadro regional se ve complejizado (Belli,
Slavutsky y Trinchero, 2004; Trinchero y Belli, 2009).
4 No nos detendremos en este particular. Puede consultarse entre otros: Buliubasich y González
(2009); Domínguez (2009); Schmidt (2012); Slutzky (2005) y Teubal (2009).
5 En el ámbito internacional, el Convenio N° 169 sobre “Pueblos Indígenas y Tribales en Países
Independientes” de la Organización Internacional del Trabajo (1989) y la Declaración Universal de
los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Organización de Naciones Unidas (2007). En Argentina,
la Ley Nacional Nº 23.302 de “Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes” (1985) y
la Ley Nacional N° 24.071 (1992) de adopción del Convenio N° 169 (ratificado ocho años después,
entró en vigencia en 2001). En el año 1994, la reforma de la Constitución Nacional introdujo el
artículo N° 75 inciso 17, a través del cual se reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos
indígenas. En 2006 se dio sanción a la Ley Nacional N° 26.160 de “Emergencia de la Propiedad
Indígena”. Por su parte, los pequeños productores no poseen tal aparato legal específico, por lo que
en su calidad de “poseedores” encuentran en el Código Civil las únicas herramientas jurídicas para
defender su derecho a la propiedad ante los intentos de desalojo a los que son sometidos, a través
de los juicios de usucapión o prescripción veinteañal.
6 Esta fundación fue creada en el año 2005 abogando por la responsabilidad social y empresaria en
pos del “desarrollo sustentable” en la región, y nuclea a grandes empresas de origen agropecuario
entre sus miembros principales, entre las que podemos mencionar a CRESUD SACIFyA, Desdelsur
SA, Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal SRL e Ingenio Ledesma SAAI.
7 Los criterios de sustentabilidad ambiental son: Superficie, Vinculación con otras comunidades
naturales, Vinculación con áreas protegidas existentes e integración regional, Existencia de valores
biológicos sobresalientes, Conectividad entre eco regiones, Estado de conservación, Potencial
forestal, Potencial de sustentabilidad agrícola, Potencial de conservación de cuencas, y Valor que
las Comunidades Indígenas y Campesinas dan a las áreas boscosas o sus áreas colindantes y el uso
que pueden hacer de sus recursos naturales a los fines de su supervivencia y el mantenimiento de
su cultura.
8 Para profundizar en el proceso de formulación e implementación de la “ley de bosques” y de
los diversos OTBN provinciales, consultar: Adámoli, Ginzburg y Torrela (2011); García Collazo,
Panizza y Paruelo (2013); Juliá (2010); Quispe Merovich y Lottici (2011) y Schmidt (2014), entre
otros.
9 Fue creado en el año 1990 y en 2002 fue ratificado por medio de la Ley de Ambiente. Tiene una
Comisión Técnica específica sobre BN, en donde se dirime la distribución del FNECBN.
10 Según lo establecido por la ley, en el período 2008-2012 se tendría que haber integrado al FNECBN
la suma total de $[Link]. No obstante, los respectivos presupuestos nacionales asignaron
$[Link] y de ese monto, al 20 de febrero de 2011, sólo se habían ejecutado $97.567.726 (8,35%
de los fondos otorgados y 2% del fondo que se debería haber constituido) (Los Verdes, 2013).
Carlos Reboratti2
RESUMEN
Entre 1980 y 2005 el cultivo de soja en Argentina se expandió por 15 millones de
hectáreas y ese producto y sus derivados pasaron a ser la principal exportación
del país. Este crecimiento es el resultado de una compleja trama que combina
la potencialidad natural de la región pampeana y las posibilidades de expansión
territorial de un nuevo cultivo con los cambios en los mercados mundiales de ali-
mentos, las nuevas tecnologías agrícolas y el papel de las llamadas “nuevas agri-
culturas”. La expansión de la soja tuvo efectos ambientales, sociales y económicos
de diversa índole, cuyo alcance y características son actualmente el centro de una
acalorada disputa que se ha hecho más dura al incluirse en ella el factor político.
Palabras clave: Soja, agricultura argentina, impacto ambiental.
ABSTRACT
Between 1980 and 2005 soybean production in Argentina grew over 15 million
hectares, turning soybean and its derivatives into the principal exportation good
of the country. The growth in production was the result of a complex combination
between pampa’s nature potential and the possibility of territorial expansion of a
new crop with changes in the global food market, new agricultural technologies,
and the role played by the so called “new agricultures” in underdeveloped coun-
tries. This expansion had many environmental, economical and social impacts that
gave rise to a heated dispute, which in turn, has become even more complex after
the inclusion of the political factor.
Key words: Soybean production, argentine agriculture, environmental impact.
Entre 1980 y 2005 la superficie cubierta cados mundiales, las nuevas tecnologías y el
con el cultivo de soja en la Argentina pasó de papel que tienen en los países en desarrollo
2 a 17 millones de hectáreas. Como conse- las llamadas “nuevas agriculturas” (Kay,
cuencia, este producto llegó a ser la principal 1999), también es importante remarcar que
exportación del país, ya sea en forma de gra- los efectos (ambientales, sociales, económi-
no como en sus derivados, por un valor de 8 cos y territoriales) de esta expansión son ac-
mil millones de dólares anuales (correspon- tualmente el centro de una acalorada disputa
den 41% al aceite, 34% a la harina y 25% al que se ha hecho aún más dura al incluirse en
grano). ella el factor político. En este trabajo se inten-
tará realizar un cuadro del proceso de expan-
Si bien las causas de esta notable expan- sión sojera y sus consecuencias, comenzando
sión se pueden encontrar en una compleja por enmarcarlo conceptualmente en el pro-
trama que incluye los cambios en los mer- ceso global del cual es parte, pasando luego
1 Artículo recibido el 25 de junio de 2009 y aceptado 2 Instituto de Geografía, Universidad de Buenos Aires
el 14 de septiembre de 2009. (Argentina). E-mail: creborat@[Link]
38 48
64 Revista de Geografía Norte Grande
a analizar sus orígenes y los factores que ampliación de las áreas productivas o el re-
ayudaron a que el proceso fuera tan rápido, emplazo de cultivos y prácticas tradicionales
siguiendo con un análisis de las controversias por otras nuevas y diferentes; la introducción
generadas por las interpretaciones del proce- de nuevas tecnologías y sistemas de manejo;
so y, finalmente, analizando el posible futuro un creciente uso de insumos de origen indus-
de esta producción. trial; la concentración de tierras y producción
y la generación de impactos en el ambiente y
El marco global la sociedad regional y su organización terri-
torial. Todos estos efectos dieron lugar a su
A principios de la década de los 90 Eduar- vez a reacciones de diverso tipo, desde las
do Santos advertía que la creciente inclusión que generaron organizaciones de base étnica
de América Latina en los mercados agroa- o territorial hasta la formación de grupos de
limentarios internacionales, si bien iba a opinión de científicos o académicos y la con-
darle un nuevo impulso al sector agrícola de formación de las ONG que se opusieron al
los países, traería nuevos costos y riesgos, proceso; al mismo tiempo, este fue apoyado
que definía como “... la creciente influencia por los ideólogos del neoliberalismo, los gru-
del capital trasnacional, la dependencia del pos empresariales más favorecidos, las com-
mercado mundial y la necesidad de operar pañías internacionales productoras de insu-
en mercados cada vez más competitivos...” mos (sobre todo las biotecnológicas) y por los
(Santos, 1992: 336). El proceso de integración propios gobiernos que los habían promovido
de los países de América Latina al mercado o, en el mejor de los casos, simplemente de-
internacional de agroalimentos había comen- jado desarrollar sin oponerle mayores trabas
zado efectivamente en la década de los 80, ni regulaciones (Solbrig et al., 2001).
cuando sus espacios con potencial agrícola,
o aquellos donde se generaban producciones Si bien todos los procesos responden a
tradicionales, comenzaron a formar parte un mismo patrón de desarrollo y a un mis-
de la escena internacional de intercambio mo grupo de causas, en cada caso existen
comercial. Esto vino de la mano de varios diferencias que lo hacen particular y distinto,
procesos: los cambios tecnológicos en los como es el de la expansión sojera en la Ar-
sistemas alimentarios; la interconexión cre- gentina.
ciente entre producción agrícola, industrias y
servicios a través de la creación de complejos La historia del proceso
agroindustriales; las mejoras en los sistemas
de transporte y preservación de alimentos; la Los orígenes
aparición, por un lado, de nichos de demanda
de productos por parte de sectores enriqueci- Hasta fines de los 80 la producción agro-
dos en los países desarrollados (frutas tropica- pecuaria argentina (y sobre todo la que se
les, de contraestación, flores) y, por otro, por desarrollaba en la región pampeana) estaba
la irrupción en el mercado internacional de basada en los cultivos clásicos (maíz, trigo,
los llamados países emergentes que al ritmo girasol) y la producción de carne vacuna.
de una mejora en los niveles de alimentación Si bien había habido a lo largo del siglo
de la población comenzaron a aparecer en avances de tipo tecnológico, estos se con-
el mercado internacional como demandantes centraron siempre más en las tareas que en
de alimentos, ya sea para la población como los rendimientos: por ejemplo, la cosecha se
para la cría de animales (McMichael, 2000). había mecanizado, pero casi no se utilizaban
fertilizantes; se había introducido el uso de
En diferente grado, casi todos los países alambrados eléctricos y molinos para manejar
de América Latina se incluyeron en este pro- la hacienda, pero buena parte todavía pastaba
ceso, con diversos productos relacionados a en campos naturales. No completamente, esto
los diferentes potenciales ambientales y las hizo que el volumen de producción y los ren-
distintas estructuras agrarias: frutas en Chile dimientos crecieran muy despacio, y en ese
y Brasil, carne en Centroamérica, camarones sentido el país había ido perdiendo preemi-
en Ecuador y, por supuesto, soja en Argen- nencia en los mercados internacionales y que-
tina. Casi siempre este proceso incluyó la dando retrasado con respecto a los avances
49 39
Un mar de soja: la nueva agricultura en Argentina y sus consecuencias 65
40 50
66 Revista de Geografía Norte Grande
en feed lots, en los que los animales se mante- región pampeana, el número de cabezas de
nían en un mismo lugar, no pastoreaban y se vacunos disminuyó desde los inicios de la ex-
les llevaba el alimento y el agua. pansión en no menos de 4 millones de cabe-
zas, mientras que los ovinos lo hacía en poco
La producción ovina, en cambio, al en- menos de dos millones, lo que en conjunto
frentarse al mismo tiempo con la presión de liberó las más de 4 millones de hectáreas que
la soja y una crisis de los precios interna- requería la soja además de desplazar a algu-
cionales, simplemente redujo su stock. En la nos cultivos.
Figura Nº 1
La expansión de la soja en Argentina
51 41
Un mar de soja: la nueva agricultura en Argentina y sus consecuencias 67
42 52
68 Revista de Geografía Norte Grande
La ventaja para el productor era que re- de grano, en los cuales se puede controlar
ducía el costo de uso de herbicidas y además el tenor de humedad y realizar un control
exigía solo una fumigación, lo que también de plagas. Y por sobre todo posibilitó a los
disminuía el costo total. Si bien Monsanto, la productores retener en el campo la cosecha
compañía propietaria de la patente, pretendía una vez que esta se había realizado, lo que
que la semilla se comprara para cada cose- les permitía esperar mejores precios y además
cha, como la soja RR transmite sus caracte- tendía a no saturar los sistemas de transporte
rísticas a su descendencia, los productores ar- y embarque. Esta nueva tecnología, junto con
gentinos simplemente comenzaron a utilizar la aparición ya mencionada de los puertos
su propia semilla, o compraban la de otros privados en la ribera del río Paraná, solucio-
productores, para desesperación de esa com- nó el problema del embarque de la nueva
pañía (que además no podía iniciar acciones producción.
legales contra los productores ya que no ha-
bía podido patentar la semilla en el país). Los nuevos productores y el complejo
agroindustrial
En paralelo a la utilización de la semilla
genéticamente modificada, otra tecnología se La expansión sojera, por el contexto eco-
extendió por el área sojera: la labranza cero nómico y político en la cual se desarrolló y
con siembra directa. Esta era una tecnología la forma en que fue planteada, requirió una
originariamente norteamericana que ya se modificación de los actores involucrados
conocía en el país desde la década de los 80, en la producción agrícola y de los procesos
pero que recién con la soja se popularizó. de organización de la misma. Estos acto-
Se trata simplemente de sembrar la semilla res –tanto los nuevos como los antiguos que
directamente sobre los restos de la cosecha modificaron sus sistemas productivos– se
anterior, sin dar vuelta la tierra ni remover- alinearon en la idea del agrobusiness, esto es,
la. Esto por una parte reduce el impacto de en sistemas agrarios de producción empresa-
la erosión hídrica y eólica en el suelo, que rial que se concentraban en la rotación del
permanece cubierto todo el año, no limita la capital y su desplazamiento de fijo a variable,
reproducción de la microfauna y retiene en el la búsqueda de beneficios rápidos, el uso de
suelo la humedad por mayor tiempo. Como la tecnología para reemplazar mano de obra
contracara, dado que no se eliminan los y, en este caso específico, el abandono de la
residuos de otras cosechas, esto genera una idea de apropiación permanente de la tierra
mayor presencia de malezas y pestes, las que y su reemplazo por el alquiler temporario.
a su vez son combatidas mediante la apli- Como resultado de estos cambios, creció
cación de mayor cantidad de agroquímicos. enormemente la terciarización de los servi-
Esta tecnología también reduce los costos cios productivos, como la siembra, la fumi-
generales de producción y además tiene un gación y la cosecha, y apareció con fuerza el
tinte conservacionista –de los suelos sola- llamado contratista, una empresa que posee
mente–, por lo cual también fue rápidamente maquinarias de todo tipo y que recorre los
adoptada por los productores de soja. campos ofreciendo sus servicios. En paralelo
creció el peso del arriendo en la estructura
Los sistemas clásicos de almacenaje para agraria: para mediados de la década del 2000
la producción agrícola eran hasta hace no ya el 60% de la soja pampeana se producía
muchos años muy primitivos o directamente en tierras alquiladas para ese fin.
inexistentes, lo que obligaba a los produc-
tores a enviar su cosecha para la venta o el La producción sojera se desarrolló me-
almacenaje de terceros a medida que esta diante diferentes combinaciones de los
se realizaba, lo que, o elevaba los costos de factores de producción, y en la realidad apa-
producción, o bien ponía a los productores recen todo tipo de arreglos con respecto a la
a merced de los precios del momento, sin tenencia de la tierra y la posesión de maqui-
posibilidades de esperar por otros mejores. narias. La más novedosa fue la aparición de
Esto en buena medida fue solucionado por la los llamados pools de siembra, en la práctica
aparición de los llamados silos bolsa, que son la unión de capitales de diferente origen y
simplemente grandes tubos de plástico que se tamaño (financiero, industrial, agrícola) que
ubican en trincheras en el suelo y se llenan se reúnen para alquilar campos y producir
53 43
Un mar de soja: la nueva agricultura en Argentina y sus consecuencias 69
utilizando el sistema de contrato; y los llama- to, a la necesidad de buscar crédito para las
dos fideicomisos, donde un gran productor tareas de siembra.
o capitalista asocia capitales pequeños para
aumentar su escala de producción. Un segundo grupo de insumos, menos
concentrados económicamente, es el de las
La inversión de capital necesaria, el costo fábricas de maquinaria agrícola. En ese ru-
y tamaño de las maquinarias y el progresivo bro Argentina ha tenido una larga historia de
aumento del precio de la tierra (ya sea para participación en la innovación tecnológica y
compra o para arriendo) hizo crecer el tama- la producción de arados, sembradoras y co-
ño mínimo a partir del cual se podía encarar sechadoras. La expansión sojera dio mucha
la nueva producción y también generó un vitalidad a esa industria, distribuida en las
proceso de urbanización del campo, ya que ciudades medianas de toda la región pampea-
no solo los productores que antes vivían en él na y que contrata a gran cantidad de emplea-
se seguían mudando a las ciudades cercanas dos. La producción y comercialización de
(como lo venían haciendo por lo menos des- insumos ha sido un factor muy importante en
de la década de los 60), sino que aparecieron la reactivación de la población urbana regio-
productores de origen urbano, interesados nal, y en buena medida explica el fuerte apo-
en la rentabilidad de la producción agrícola. yo que el campo tiene en el conflicto con el
Todo esto generó un aumento en el tamaño gobierno nacional, que se verá más adelante.
medio de la producción y la aparición de
muy grandes conglomerados, que llegan a En el otro extremo de la cadena, los pro-
administrar la producción de centenas de ductores podían elegir vender su cosecha a
miles de hectáreas, distribuidas no solo en la las fábricas de aceite de soja o dirigirlos a la
región pampeana, sino también en el norte y exportación. Estos dos eslabones estuvieron
aun en los países vecinos. desde un principio muy concentrados: las
fábricas de aceite en grandes plantas general-
Al mismo tiempo que se ampliaba la mente de capitales nacionales (hay alrededor
producción, esta se insertaba en un sistema de 50), mientras que los canales de expor-
agroindustrial complejo, que incluía, por un tación quedaron en manos de las clásicas
lado, a los productores y comercializado- firmas internacionales de comercialización
res de insumos y, por otro, a los fabricantes de granos, como Dreyfus, Cargill o Bunge y
de aceite y los exportadores. Este complejo Born.
agroindustrial reforzó la trama territorial ya
existente, al encadenar procesos, desde la Soja y política
producción de insumos hasta la industrializa-
ción del grano, en una serie de instalaciones Prácticamente desde el comienzo del pro-
ubicadas algunas en el medio rural (por ejem- ceso expansivo de la soja el gobierno había
plo, las semilleras), en lo pueblos más peque- tenido una actitud implícitamente positiva
ños (los comercializadores de insumos) y en hacia el mismo: había aprobado las nuevas
las ciudades más grandes (industria aceitera y variedades y las oficinas técnicas oficiales
de maquinarias). generalmente acompañaban el proceso con
investigación y recomendaciones sobre dis-
La expansión sojera no hubiera sido po- tintos aspectos productivos a través de la ex-
sible si no hubiesen aparecido los insumos tensión agropecuaria.
necesarios: por una parte los agroquímicos,
por otra, las maquinarias. En el primer caso Fundamentalmente, y en forma crecien-
el campo argentino entró en la órbita de las te, el gobierno venía extrayendo una buena
grandes compañías internacionales de agro- parte de las ganancias producidas por la soja
químicos, fuertemente concentradas y que a través de la imposición de las retenciones
ofrecen en el mercado fertilizantes, herbici- a las exportaciones, que se cobraban en los
das, pesticidas e inocultantes para asegurarle puertos de embarque y de esa manera evita-
al productor el más alto rendimiento posible, ban al gobierno la necesidad de controlar a
aunque como contracara lo mantienen atado los productores en el campo. Estas retencio-
a un círculo de compra constante de insumos nes para fines de 2007 significaban más del
para mejorar su competitividad y, por lo tan- 30% del precio, lo que llevaba a las arcas
44 54
70 Revista de Geografía Norte Grande
oficiales 1.500 millones de dólares anuales. opositora al gobierno nacional y con un peso
Pero ante el aumento internacional del precio propio en las negociaciones políticas, aunque
de la soja y las necesidades de ingresos de sin relaciones muy definidas con los partidos
divisas, en forma sorpresiva el gobierno en políticos tradicionales (Barsky, 2008).
marzo de 2008 decretó un aumento de las
retenciones a más del 40% y determinó que Las consecuencias y las críticas
estas serían progresivamente mayores a me-
dida que aumentaba el precio internacional. al proceso
Esto generó un fuerte rechazo en los produc-
tores, a través de las diferentes asociaciones Un proceso de tanta amplitud y dinámica
que los agrupaban, que llevó a las distintas como la expansión sojera que hacia 2007 in-
asociaciones a reunirse en la llamada mesa cluía más de 70.000 productores que cultiva-
de enlace. Esta comenzó a presionar al go- ban unos 15 millones de hectáreas y produ-
bierno para que derogara el decreto e iniciara cían no menos de 47 millones de toneladas,
un proceso de negociación, sin embargo, cuya exportación significaba 15.000 millones
ante la falta de respuesta concreta decidieron de dólares, necesariamente debía generar
realizar una serie de paros de actividades y reacciones en la sociedad argentina, las que
cortar temporariamente algunas rutas (una están representadas en una confrontación
metodología que se inició en el país a me- entre interpretaciones diferentes sobre sus
diados de los 90 cuando grupos de desocu- consecuencias, tanto las ambientales como
pados, denominados piquetes, cortaban las las económicas y sociales. Con la aparición
rutas pidiendo por sus puestos de trabajo). Su en el 2008 de una nueva dimensión –la po-
capacidad de convocatoria se vio claramen- lítica– esta confrontación se hizo aún más
te cuando en un momento dado había más acentuada.
de 400 piquetes cerrando las rutas del país,
muchos de ellos espontáneos. A medida que Los temas alrededor de los cuales se han
el conflicto se alargaba, y para reforzar su producido las mayores controversias son: los
posición, el gobierno nacional iba tomando efectos del monocultivo sobre el ambiente, la
una actitud cada vez más contraria a la pro- sociedad y la economía, el potencial efecto
ducción sojera, llegando la propia Presidenta del uso de semillas genéticamente modi-
a calificar despectivamente a la soja como un ficadas y del glifosato y el problema de la
yuyo (nombre local dado a las malezas). La deforestación. A continuación se analizarán
confrontación continuó cada vez con mayor estos temas, contraponiendo las distintas po-
fuerza, y en ocasión de la celebración del 25 siciones.
de Mayo (cuando se festeja la revolución de
1810), mientras la mesa de enlace convocaba Los efectos del monocultivo
a 200.000 personas en Rosario, el gobierno
apenas pudo congregar 50.000 en la ciudad La aparición y posterior expansión de
de Salta, lo que indica la fuerza que había la soja en la región pampeana significó el
adquirido el movimiento del campo. Presio- congelamiento de la antigua alternancia de
nados por sus bases políticas, varios gober- ciclos agrícolas y ganaderos, reemplazados
nadores provinciales, legisladores nacionales por una agriculturización permanente y,
y muchos intendentes de pueblos y ciudades dentro de este proceso, una tendencia a la
adhirieron a la protesta. Al persistir la presión monoproducción generada por la alta ren-
por derogar el decreto, el gobierno se vio tabilidad relativa de la soja con respecto a
obligado a enviarlo al Congreso, para legiti- otras posibles producciones. Como cualquier
marlo y que tuviera fuerza de ley; finalmente otro cultivo, la producción constante de soja
el decreto fue rechazado, lo que obligó al sobre un mismo campo genera a la larga una
gobierno a anularlo. A partir de allí el cam- disminución selectiva de los nutrientes que
po pasó a ser un elemento importante en el más utiliza ese producto, lo que llevado a su
juego político nacional, dado que la cerrada extremo puede generar el agotamiento del
negativa del oficialismo a negociar con los suelo y la necesidad de agregar cada vez más
agricultores había generado un fuerte rechazo fertilizantes. Desde ese punto de vista, la ro-
en toda la región pampeana; de hecho, la tación con otros cultivos y la alternancia con
mesa de enlace se constituyó en una fuerza largos períodos de descanso siempre se ha
55 45
Un mar de soja: la nueva agricultura en Argentina y sus consecuencias 71
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vista, la soja no iba a producir una expansión peligroso para la población y la biodiversi-
de la demanda de trabajo. Pero, sin embargo, dad y que contaminaba el suelo y el agua.
algunos comentaristas apuntan a que no es Estas críticas mezclaron dos temas diferentes:
posible mirar la cadena de producción de la las características del producto y las conse-
soja sin considerar la totalidad de la misma, cuencias de su uso inadecuado, lo que en al-
y que si se considera el empleo total, los nú- guna medida debilitó el argumento. Sobre las
meros son considerablemente más altos que características del mismo, tanto el gobierno
si solo se toma en cuenta el eslabón agrícola como las corporaciones de agricultores y por
(Llach, 2004). supuesto las compañías productoras, señala-
ron que era un producto inocuo y que no se
La soja RR y el glifosato transmitía ni al suelo ni al agua una vez fu-
migado, pero en una típica situación de falta
Como se ha visto, uno de los factores de legitimidad de la ciencia como árbitro
que más ha dinamizado la expansión de la de este tipo de situaciones (Ozawa, 1996),
soja en Argentina es la rápida adopción por los críticos presentaron a su vez trabajos de
parte de la gran mayoría de los productores investigación donde se señalaba que el gli-
de las semillas genéticamente modificadas y, fosato podía tener consecuencias en la salud
en consecuencia, el uso del glifosato como y que sí se transmitía por los ecosistemas.
herbicida. En consonancia con la posición En una maniobra con claro sentido político,
adoptada por el ambientalismo internacional, el Ministerio de Defensa prohibió el uso de
en el país comenzaron a surgir críticos a esa ese producto en los campos de su propiedad,
adopción tecnológica, que se podría pensar pero la falta de pruebas contundentes hizo
en dos vertientes: una relacionada a la propia que la controversia no tuviera mayores resul-
semilla, la otra al uso del glifosato (Otero, tados entre los productores y no se tomaron
2008; Paul y Steinbrecher, 2003; Branford, medidas generales sobre el empleo de ese
2004). herbicida.
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Mariana Walter
Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales, Universidad Autónoma de Barcelona
Edificio Cn. Campus de la UAB – 08193 Bellaterra. Barcelona
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Resumen
Desde el año 2003, se ha producido en Argentina un aumento en la conflictividad social de los proyectos mineros. El
artículo analiza el primer conflicto ambiental minero que instala en la agenda pública argentina el debate en torno de esta
actividad, en la ciudad de Esquel (2002-2003). Esta experiencia impulsa la organización de una red de comunidades
afectadas en todo el país. Se reconstruye el ciclo del conflicto: su inicio, sus puntos de inflexión, los actores, sus
percepciones y lenguajes de valoración, considerando lo que estuvo en juego en las diferentes etapas. El conflicto se
inicia con una serie de disputas en torno de la información y la percepción del riesgo que socavan la confianza de la
comunidad en el proyecto y sus impulsores. Se constituye así un movimiento vecinal que antepone al esquema
centralizado y poco participativo de evaluación del proyecto una lectura propia del mismo, expresando su postura en una
diversidad de lenguajes de valoración que no encuentran cabida en el proceso formal de toma de decisiones. En el
cierre, va tomando forma una interpretación estructural de sus orígenes, atribuidos a los esquemas de toma de decisión y
a la desigual distribución de beneficios propiciada por el marco normativo nacional, promotor de la minería.
Palabras clave: conflictos ambientales, minería de oro, lenguajes de valoración, incertidumbres científicas,
postmaterialismo, ecologismo popular.
Abstract
Since 2003, Argentina is experiencing an increasing amount of environmental conflicts related to mining projects. This
article analyses the first mining conflict that started a public debate about gold mining activities and its impacts, in Esquel
City (2002-2003). This experience led to the organization of a national network of affected communities. This article
studies the environmental conflict cycle: its beginning, stages, actors, viewpoints and languages of valuation, considering
the stakes at each stage. The conflict started with a dispute over the information and the risk perceptions that undermined
the communities’ trust in the project and its promoters. A local movement was constituted to oppose the centralized and
closed evaluation and decision-making scheme. The community developed an autonomous analysis of the project and its
impacts, expressing it through a variety of languages of valuation that could not be integrated in the decision making
process. Towards the end of the conflict, the structural foundations of the conflict are seen as the lack of local
participatory spaces and the unequal distribution of the benefits and burdens of mining activities promoted by the national
regulatory framework.
Key words: environmental conflicts, gold mining, languages of valuation, scientific uncertainties, postmaterialism,
environmentalism of the poor.
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recurrentes que pueden convivir y permiten de una unidad común de medida entre
una mejor aproximación al entendimiento de valores plurales, concepto que se contrapone
las disputas. a las aproximaciones reduccionistas, como la
monetaria, al determinar los valores en juego
Por un lado, la disputa referida a la
en una decisión (Martinez-Alier et al. 1998).
información se produce cuando existen
Es decir que existen percepciones culturales
desacuerdos sobre las fuentes, el análisis o la
que se expresan en lenguajes de valoración
interpretación de la información. Puede
diferentes (estético, moral, ambiental,
deberse a una carencia de información o
económico, social, cultural, etc.) que no son
técnicas de recolección, que hacen que lo
comparables en una misma escala de valor.
recogido sea incompatible. Las relaciones
pueden ser eje de conflicto cuando el
conflicto nace de la desconfianza, la falta de
2. Metodología y materiales
credibilidad o la duda sobre la integridad de
otras partes. La confianza es un elemento Con el propósito de dar cuenta del ciclo del
central en los procesos de toma de decisión y conflicto Esquel, sus actores, percepciones y
participación, entendida como la voluntad de valoraciones, se utilizaron diversas fuentes de
un actor de delegar en la competencia y información. En una primera etapa, que tuvo
discreción de otros para gestionar el riesgo lugar durante el conflicto, en febrero de 2003,
en su lugar, tanto en referencia a los otros se recopilaron documentos de difusión,
actores como a las autoridades públicas que gacetillas de prensa, comunicaciones
toman las decisiones. En este sentido, la personales, recortes periodísticos y tomaron
confianza es dinámica y puede cambiar en la apuntes personales de las asambleas y actos
interacción con los otros actores. Si existe públicos (Walter 2006). En una segunda
poca confianza en los tomadores de etapa, a comienzos de 2006, se realizaron
decisiones, es probable que los ciudadanos entrevistas y se llevó a cabo un análisis
aumenten su participación a los efectos de exhaustivo de fuentes periodísticas locales y
asegurar la protección de sus intereses nacionales entre abril de 2002 y marzo de
(Trachtenberg & Focht 2005). 2003. En una tercera etapa, durante los
primeros meses de 2007, se completó la
Por su parte, los conflictos de intereses se
selección de materiales del caso, relevó la
expresan como disputas sobre posiciones,
información acerca de la legislación y nuevos
pero por detrás de ellos se dirimen
conflictos mineros. Asimismo, se identificaron
necesidades, temores y preocupaciones que
y sistematizaron notas periodísticas en los
podrían ser contrapuestas. En efecto, este
diarios nacionales, sitios de Internet
tipo de conflictos puede adoptar una dinámica
involucrados en el debate minero a nivel
violenta cuando los intereses son
nacional (Secretaría de Minería, Asambleas
incompatibles entre sí. Conflictos
Vecinales, medios de difusión minera) y las
estructurales se producen cuando hay límites
sentencias judiciales vinculadas con el
físicos, Institucionales o formales que impiden
conflicto de Esquel. La información recogida
a los diferentes actores resolver sus
permitió construir una matriz en la cual se
demandas. De no levantarse esta limitación,
registraron cronológicamente las acciones por
el conflicto será recurrente.
tipo de actor con la finalidad de describir y
Un conflicto en torno de valores se vincula analizar el ciclo del conflicto ambiental, que
con una disputa en torno de distintos se convirtió en un marco orientador de la
sistemas de creencias. Se ha sostenido que investigación. Es decir, que a diferencia de
donde existen conflictos ambientales otros análisis de conflictos mineros (p.e.
irresolutos, seguramente no sólo se dirime Muradian et al. 2003), aquí se elabora una
una discrepancia en torno a un único sistema periodización capturando cómo los actores
de valoración sino una inconmensurabilidad emergen y cambian sus posiciones a lo largo
en la valoración (Martinez-Alier 2001). Se del ciclo del conflicto.
entiende por inconmensurabilidad la ausencia
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Conjuntamente con los anuncios de la llegada imaginario de minería artesanal, sin uso de
de MG, desde el Gobierno Provincial se sustancias tóxicas:
publicita la cercana presentación del Informe
de Impacto Ambiental (IIA) y realización de
una Audiencia pública, asegurando también “Muchos veíamos a la minería como pico,
que la explotación “comenzará a ejecutarse a pala y casco con lucecita. Es a partir de ahí
principios del año próximo” (Secretario de que se empiezan a generar algunos planteos
Producción, Diario El Oeste, 12/07/02). El de algunos vecinos”
cuadro 1 sintetiza las principales (Entrevista, Vecino).
características del proyecto minero que se
dan a conocer con la presentación del IIA, 2
meses después. A los efectos de presentar a la comunidad
local las características del nuevo proyecto
minero, la autoridad de control en materia de
El cianuro y la comunidad minería de la Provincia, la Dirección provincial
Las primeras precisiones sobre el proyecto de Minas, organiza un ciclo de conferencias.
minero, ya presentado en la instancia Si bien algunos profesores de la UNSJB y
nacional y provincial, llegan finalmente a Organizaciones de Esquel alzan
Esquel. Allí no se registran antecedentes de tempranamente la voz de alarma ante el
minería de gran escala, sin embargo es enfoque centralizado, poco participativo con
interesante volver sobre una experiencia que se presenta el proyecto minero (Pizzolón
próxima que estuvo como telón de fondo en 2003), el tema se vuelve abiertamente
las primeras observaciones al proyecto conflictivo a partir de un evento de la
minero. Se trata de la construcción de la campaña de comunicación oficial.
Represa Hidroeléctrica Futaleufú que había Una conferencia sobre las características del
generado importantes expectativas en la cianuro dictada por un representante de la
mejora en las condiciones de vida y precio de empresa Du Pont, futura proveedora de
la electricidad, que nunca se vieron Meridian Gold, desencadena la participación
cumplidas. Entrevistas a vecinos realizadas de dos profesoras de química de la
para este trabajo y otros estudios (UATA Universidad. Un cuestionamiento sobre la
2002), dan cuenta del desconocimiento calidad y seriedad de la información
general sobre lo que significa un presentada, así como la desconfianza en el
emprendimiento minero a cielo abierto. En proceso de difusión impulsado por la
efecto, las imágenes iniciales remiten a un
- Supondría un incremento del PBI Provincial de hasta 4,6%, con un ingreso por regalías mineras
anuales de aproximadamente 981.253 USD (el 3,9% de la recaudación de impuestos provinciales).
- A nivel local se estima que se generarían alrededor de 300 puestos de trabajo directos y 1200
indirectos.
- La vida útil del proyecto se estima en 8-9 años.
- Sería una mina de tajo a cielo abierto. La ley promedio de los minerales se estima en 10 g/t para
oro y 17 g/t para plata.
- Durante su vida útil se producirían 12 millones de toneladas de mineral (oro y plata) y 130 millones
de toneladas de roca estéril, utilizando 180 toneladas de cianuro mensuales.
- La técnica de extracción sería por lixiviación de cianuro en tanque cerrado con la construcción de
una escombrera para la disposición final de las colas cercana al tajo de la mina.
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campaña para involucrar en el conflicto a sobre los posibles impactos del cianuro y
diferentes Instituciones y Organizaciones otros factores, y la decisión era urgente.
nacionales e internacionales que legitimen y
La lógica oficial suponía que si los no
difundan la postura vecinal, balanceando el
especialistas (incluidas docentes
poder en el conflicto.
universitarias) tuvieran mejor información,
Las actividades que más simbolismo cobran llegarían a las mismas conclusiones que los
son las marchas que con el tiempo y la expertos. Hay diversas razones para que la
creciente participación local se transforman percepción pública del riesgo de las
en un espacio de expresión para sectores comunidades no siempre coincida con los
muy diversos que sin participar en la AVA se juicios de los expertos y técnicos
oponen al proyecto minero. profesionales (Dietz et al. 1989).
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todos”) hasta momentos muy avanzados del ambiente (las fuentes de agua, el medio
conflicto, cuando percibe un claro desinterés natural y urbano), la cultura local y su relación
por la creación de los espacios de con el entorno natural, así como el derecho a
participación que reclamaba. participar en las decisiones sobre proyectos
que la involucran y la (desigual) distribución
En segundo lugar, el análisis del caso Esquel
de costos y beneficios propiciada por el
pone de manifiesto que tras el conflicto se
marco normativo minero. Desde este grupo
dirimen visiones muy diferentes sobre lo que
de actores las definiciones del proyecto no
está en juego con el proyecto. Es posible
son sólo técnicas y económicas, existen otros
identificar la formación de dos grupos de
lenguajes de valoración también legítimos:
actores que apelan a lógicas y lenguajes de
confianza, ética, cultura, democracia local,
valoración diferentes e inconmensurables,
salud, equidad y justicia.
que al no encontrar espacios apropiados para
articularse incrementan la tensión y la En tercer lugar, el caso estudiado permite
desconfianza reinantes. reflexionar sobre el rol de los espacios de
participación y mecanismos de toma de
Por un lado, un grupo de actores compuesto
decisión en los conflictos ambientales. Que la
por miembros del gobierno local, nacional y
resolución (temporal) del conflicto se haya
provincial, representantes del sector minero,
logrado mediante un referéndum da cuenta
del sindicato de la construcción local y de la
de la limitación de los espacios de
Cámara de grandes comerciantes local,
participación y evaluación previstos por la Ley
considera que la minería es compatible con la
para articular los diferentes “intangibles”
cultura y las actividades locales pues
(identidades sociales, redes de poder,
representa una actividad beneficiosa para la
sistemas de creencias y valores) en juego
economía y el desarrollo municipal y
(Suryanata & Umemoto 2005). Al modo de
provincial. La evaluación del proyecto que
una profecía autocumplida, la dificultad de
realiza este grupo enfatiza la selección de
articular esas dimensiones en los procesos
tecnologías y procedimientos para gestionar y
de toma de decisión, motiva a los
minimizar los impactos en el medio natural.
evaluadores para limitar los espacios de
Según esta lectura, la definición de los
participación pública (Shepherd & Bowler
niveles aceptables de riesgo y la
1997). Como plantea Arnstein (1969), limitar
determinación de la viabilidad del proyecto
la participación a instancias de información
son cuestiones técnicas reservadas a los
unidireccional, sin distribuir mejor las
expertos oficiales. Desde este punto de vista,
relaciones de poder, contribuye a la gestación
las posturas críticas ante el riesgo y la
de sentimientos de impotencia e injusticia.
contaminación son alarmistas e ignorantes y
los cuestionamientos sobre la compatibilidad La imposibilidad de participar en un proceso
con el modelo local de desarrollo no merecen de toma de decisiones que contemplase y
ser tenidos en cuenta ya que responden a articulase los diversos valores, intereses y
críticas del tipo post-materialista que no visiones, impulsa la resistencia de la
contemplan las necesidades materiales de la comunidad local ante decisiones que percibe
comunidad. como impuestas. En este proceso, se
establece un rechazo no solo al proyecto sino
Por otro lado, desde otro sector de la
al propio procedimiento de evaluación,
comunidad local tiene lugar un proceso de
forzando la convocatoria a un referéndum
aprendizaje y organización que lleva a la
local. En efecto no solo se cuestiona quien
formación del AVA y cuenta con el apoyo de
tiene la autoridad para imponer o rechazar el
organizaciones no gubernamentales
proyecto sino, además, quien tiene el poder
regionales e internacionales y de
de imponer el mismo procedimiento de toma
movimientos indígenas, de entidades
de decisión (Martinez Alier 2001, 2004).
comunitarias (como la Cooperativa de agua) y
algunos partidos políticos. Este grupo de En último análisis, la experiencia de Esquel y
actores se posiciona desde una defensa del la reciente expansión de los conflictos
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La elaboración de este artículo contó con el Policy Vol. 30: 87-100.
valioso apoyo del Profesor Joan Martínez IIA. 2002. Informe de Impacto Ambiental Proyecto
Alier. Cabe agradecer asimismo a los vecinos Esquel - Vector Engineering, Inc. para Minera El
de Esquel, sin cuya colaboración este trabajo Desquite.
no hubiera sido posible; a las contribuciones INDEC. 2002. Censo Nacional 2001. Instituto Nacional
iniciales brindadas por los profesores María de Estadísticas y Censos, Buenos Aires.
Di Pace, Francisco Suárez y Daniel Cassano Inglehart, R. 1981. Post-Materialism in an Environment
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Walter 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 8: 15-28
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