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Las estrellas se agrupan en galaxias, donde una galaxia típica contiene cientos de miles de millones de estrellas, y se estima que hay más de 100 mil millones de galaxias en el universo observable. Los sistemas estelares pueden ser binarios, ternarios o cúmulos estelares, y la mayoría de las estrellas en la Vía Láctea son enanas rojas, muchas de las cuales son solitarias. Además, la composición, edad y masa de las estrellas influyen en sus características y evolución.

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Las estrellas se agrupan en galaxias, donde una galaxia típica contiene cientos de miles de millones de estrellas, y se estima que hay más de 100 mil millones de galaxias en el universo observable. Los sistemas estelares pueden ser binarios, ternarios o cúmulos estelares, y la mayoría de las estrellas en la Vía Láctea son enanas rojas, muchas de las cuales son solitarias. Además, la composición, edad y masa de las estrellas influyen en sus características y evolución.

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Agrupación y distribución estelar

Artículo principal: Sistema estelar

Una estrella enana blanca en órbita


alrededor de Sirio (impresión artística).

Las estrellas no se distribuyen uniformemente a través del universo


sino que se agrupan normalmente en galaxias junto con el gas y el
polvo interestelar. Una galaxia típica contiene cientos de miles de
millones de estrellas, y hay más de 100 mil millones (10 11) de galaxias
en el universo observable.[84] En 2010, una estimación del número de
estrellas en el universo observable fue de casi un tercio
de cuatrillón (3 × 1023).[85]Aunque a menudo se cree que las estrellas
solo existen dentro de las galaxias, se han descubierto estrellas
intergalácticas.[86]

Un sistema multiestelar consiste en dos o más estrellas ligadas


gravitacionalmente que orbitan entre sí. El sistema multiestelar más
simple y más común es una estrella binaria, pero también se
encuentran sistemas de tres o más estrellas. Por razones de
estabilidad orbital, tales sistemas de múltiples estrellas se organizan
muchas veces en conjuntos jerárquicos de estrellas binarias. [87]
También existen grupos más grandes, llamados cúmulos estelares,
que van desde asociaciones estelares sueltas con solo unas cuantas
estrellas hasta enormes cúmulos globulares con cientos de miles de
estrellas. Tales sistemas orbitan su galaxia de acogida.

Desde hace mucho tiempo se ha asumido que la mayoría de las


estrellas se encuentran en los sistemas de múltiples estrellas ligadas
gravitacionalmente. Esto es particularmente cierto para estrellas de
clase O y B muy masivas, donde se cree que el 80 % de las estrellas
son parte de sistemas de múltiples estrellas. La proporción de
sistemas de una sola estrella aumenta con la disminución de la masa
estelar, de modo que se sabe que solo el 25 % de las enanas rojas
tienen compañeras estelares. Debido a que el 85 % de todas las
estrellas son enanas rojas, la mayoría de las estrellas en la Vía Láctea
son posiblemente únicas desde su nacimiento. [88]
La estrella más cercana a la Tierra, aparte del Sol, es Próxima
Centauri, que está a 39.9 billones de kilómetros, o 4.2 años luz.
Viajando a la velocidad orbital del transbordador espacial (8
kilómetros por segundo, casi 30 000 kilómetros por hora), se tardaría
unos 150 000 años en llegar.[89] Esto es típico de separaciones
estelares en discos galácticos.[90] Las estrellas pueden estar mucho
más cercanas entre sí en los centros de las galaxias y en los cúmulos
globulares, o mucho más lejos en los halos galácticos.

Debido a las distancias relativamente grandes entre las estrellas fuera


del núcleo galáctico, se cree que las colisiones entre estrellas son
raras. En regiones más densas como el núcleo de los cúmulos
globulares o el centro galáctico, las colisiones pueden ser más
comunes.[91] Tales colisiones pueden producir lo que se conoce
como rezagadas azules. Estas estrellas anómalas tienen una
temperatura superficial más alta que las otras estrellas de la
secuencia principal con la misma luminosidad del cúmulo al que
pertenecen.[92]

Estrellas ligadas

Las estrellas pueden estar ligadas gravitacionalmente unas con otras


formando sistemas estelares binarios, ternarios o agrupaciones aún
mayores. Una fracción alta de las estrellas del disco de la Vía
Láctea pertenecen a sistemas binarios; el porcentaje es cercano al
90 % para estrellas masivas[93] y desciende hasta el 50 % para
estrellas de masa baja.[94] Otras veces, las estrellas se agrupan en
grandes concentraciones que van desde las decenas hasta los
centenares de miles o incluso millones de estrellas, formando los
denominados cúmulos estelares. Estos cúmulos pueden deberse a
variaciones en el campo gravitacional galáctico o bien pueden ser
fruto de brotes de formación estelar (se sabe que la mayoría de las
estrellas se forman en grupos). Tradicionalmente, en la Vía Láctea se
distinguían dos tipos: (1) los cúmulos globulares, que son viejos, se
encuentran en el halo y contienen de centenares de miles a millones
de estrellas y (2) los cúmulos abiertos, que son de formación reciente,
se encuentran en el disco y contienen un número menor de estrellas.
Desde finales del siglo XX esa clasificación ha sido cuestionada al
descubrirse en el disco de la Vía Láctea cúmulos estelares jóvenes
como Westerlund 1 o NGC 3603 con un número de estrellas similar al
de un cúmulo globular. Esos cúmulos masivos y jóvenes se
encuentran también en otras galaxias; algunos ejemplos son 30
Doradus en la Gran Nube de Magallanes y NGC 4214-I-A en NGC
4214.
Estrellas aisladas

No todas las estrellas mantienen uniones gravitatorias estables;


algunas, igual que el Sol, viajan solitarias, separándose mucho de la
agrupación estelar en la que se formaron. Estas estrellas aisladas
responden tan solo al campo gravitatorio global constituido por la
superposición de los campos del total de objetos de la
galaxia: agujeros negros, estrellas, objetos compactos y gas
interestelar.

Distribución estelar

Normalmente las estrellas no están distribuidas uniformemente en


el universo, a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, sino
agrupadas en galaxias. Una galaxia espiral típica, como la Vía Láctea,
contiene cientos de miles de millones de estrellas agrupadas, la
mayoría, en el estrecho plano galáctico. El cielo nocturno terrestre
aparece homogéneo a simple vista porque solo es posible observar
una región muy localizada del plano galáctico. Extrapolando de lo
observado en la vecindad del sistema solar, se puede decir que la
mayor parte de las estrellas se concentran en el disco galáctico y
dentro de este en una región central, el bulbo galáctico, que se sitúa
en la constelación de Sagitario.

Véanse también: Galaxia, Cúmulo estelar y Estrella binaria.

Navegación y posicionamiento estelar

A pesar de las enormes distancias que separan a las estrellas, desde


la perspectiva terrestre sus posiciones relativas parecen fijas en el
firmamento. Gracias a la precisión de sus posiciones, «son de gran
utilidad para la navegación, para la orientación de los astronautas en
las naves espaciales y para identificar otros astros» (The American
Encyclopedia). Las estrellas fueron la única forma que tuvieron los
marinos para situarse en alta mar hasta el advenimiento de los
sistemas electrónicos de posicionamiento hacia mediados del
siglo XX. Véase Estrella (náutica).

Características
Algunas de las estrellas
conocidas con sus colores aparentes y tamaños relativos.

Casi todo lo relacionado con una estrella está determinado por su


masa inicial, incluyendo características tales como su luminosidad,
tamaño, evolución, vida útil y destino final.

Edad

La mayor parte de las estrellas tienen entre 1000 y 11 000 millones


de años de antigüedad. Algunas estrellas pueden incluso estar cerca
de los 13 800 millones de años, la edad observada del universo. La
estrella más antigua descubierta hasta ahora, HD 140283, apodada
estrella de Matusalén, tiene una edad estimada de 14.46 ± 0.8 miles
de millones de años.[95] (Debido a la incertidumbre en el valor, esta
edad para la estrella no entra en conflicto con la edad del Universo,
determinada por el satélite Planck como 13 799 ± 0.021).[95][96]

Cuanto más masiva es la estrella, más corta es su vida,


principalmente porque las estrellas masivas tienen una mayor presión
sobre sus núcleos, lo que hace que quemen el hidrógeno más
rápidamente. Las estrellas más masivas duran un promedio de unos
pocos millones de años, mientras que las estrellas de masa mínima
(enanas rojas) queman su combustible muy lentamente y pueden
durar de decenas a cientos de miles de millones de años. [97][98]

Composición química

Véase también: Metalicidad

Cuando se forman estrellas en la actual galaxia de la Vía Láctea,


están compuestas por un 71 % de hidrógeno y un 27 % de helio,[99]
medido en masa, con una pequeña fracción de elementos más
pesados. Típicamente, la porción de elementos pesados se mide en
términos del contenido de hierro de la atmósfera estelar, ya que el
hierro es un elemento común y sus líneas de absorción son
relativamente fáciles de medir. La porción de elementos más pesados
puede ser un indicador de la probabilidad de que la estrella tenga un
sistema planetario.[100]
La estrella con el contenido de hierro más bajo jamás medido es la
enana HE1327-2326, con solo 1 / 200 000º del contenido de hierro del
Sol.[101] Por el contrario, la estrella rica en el super-metal μ
Leonis tiene casi el doble de abundancia de hierro que el Sol,
mientras que la estrella planetaria 14 Herculis tiene casi el triple del
hierro.[102]

También existen estrellas químicamente peculiares que muestran


abundancias inusuales de ciertos elementos en su espectro,
especialmente cromo y tierras raras.[103] Las estrellas con atmósferas
exteriores más frías, incluido el Sol, pueden formar varias moléculas
diatómicas y poliatómicas.[104]

Diámetro

Las estrellas varían ampliamente


en tamaño. En cada imagen de la secuencia, el objeto más a la
derecha aparece como el objeto más a la izquierda en el siguiente
panel. La Tierra aparece a la derecha en el panel 1 y el Sol es el
segundo en el panel 3 desde la derecha.

Debido a su gran distancia de la Tierra, todas las estrellas excepto el


Sol aparecen a simple vista como puntos brillantes en el cielo
nocturno que titilan debido al efecto de la atmósfera de la Tierra. El
Sol es también una estrella, pero está lo suficientemente cerca de la
Tierra como para aparecer como un disco y proporcionar la luz
natural. Aparte del Sol, la estrella con el mayor tamaño aparente
visible desde la Tierra es R Doradus, con un diámetro angular de solo
0.057 segundos de arco.[105]

Los discos de la mayoría de las estrellas son demasiado pequeños


en tamaño angular como para ser observados con los actuales
telescopios ópticos terrestres, por lo que se requieren
telescopios interferómetricos para obtener imágenes de estos
objetos. Otra técnica para medir el tamaño angular de las estrellas es
a través de la ocultación. Mediante la medición exacta de la caída del
brillo de una estrella que va siendo ocultada por la Luna (o el
aumento de brillo cuando reaparece), se puede calcular su diámetro
angular.[106]

El tamaño de las estrellas varía desde las estrellas de neutrones, que


tienen de 20 a 40 km de diámetro, hasta
las supergigantes como Betelgeuse en la constelación de Orión, con
un diámetro aproximadamente 640 veces el del Sol—alrededor de
890 496 000 km (553 329 000 mi)—aunque con una densidad mucho
más baja que el Sol.[107]

Cinemática

Las Pléyades, un cúmulo abierto de


estrellas en la constelación de Tauro. Estas estrellas comparten un
movimiento común a través del espacio.[108]

El movimiento de una estrella en relación con el Sol puede


proporcionar información útil sobre el origen y la edad de una estrella,
así como sobre la estructura y evolución de la galaxia circundante.
Los componentes del movimiento de una estrella consisten en
la velocidad radial hacia o desde el Sol, y el movimiento angular
transversal, que se denomina movimiento propio.

La velocidad radial se mide por el desplazamiento Doppler de las


líneas espectrales de la estrella y se da en unidades de km/s. El
movimiento propio de una estrella, su paralaje, está determinado por
mediciones astrométricas precisas en unidades de mili-segundos de
arco (mas, por sus siglas en inglés) por año. Conociendo el paralaje
de la estrella y su distancia, se puede calcular la velocidad de
movimiento propio. Junto con la velocidad radial se puede calcular la
velocidad total. Es probable que las estrellas con altas tasas de
movimiento propio estén relativamente cerca del Sol, lo que las
convierte en buenas candidatas para las mediciones de paralaje. [109]

Cuando se conocen ambas velocidades de movimiento, se puede


calcular la velocidad espacial de la estrella en relación con el Sol o la
galaxia. Entre las estrellas cercanas, se ha encontrado que por lo
general las estrellas más jóvenes de la población I tienen velocidades
más bajas que las estrellas más viejas de la población II. [110] La
comparación de la cinemática de las estrellas cercanas permitió a los
astrónomos trazar su origen a puntos comunes en nubes moleculares
gigantes, y se denominan asociaciones estelares.[111]

Campo magnético

Artículo principal: Campo magnético estelar

Campo magnético superficial


de SU Aur (una estrella joven de tipo T Tauri), reconstruida por medio
de imágenes Zeeman-Doppler

El campo magnético de una estrella se genera dentro de las regiones


del interior donde ocurre la circulación convectiva. Este movimiento
del plasma conductor funciona como una dinamo, donde el
movimiento de las cargas eléctricas induce campos magnéticos, al
igual que una dinamo mecánica. Esos campos magnéticos tienen un
gran alcance que se extiende a través y más allá de la estrella. La
intensidad del campo magnético varía con la masa y composición de
la estrella, y la cantidad de actividad superficial magnética depende
de la velocidad de rotación de la estrella. Esta actividad superficial
produce manchas estelares, que son regiones de campos magnéticos
fuertes con temperaturas superficiales inferiores a las normales.
Los bucles coronales arquean las líneas de flujo del campo magnético
que se elevan de la superficie de una estrella a la atmósfera exterior
de la misma, su corona. Los bucles coronales se pueden ver debido al
plasma que conducen por toda su longitud. Las erupciones
estelares son explosiones de partículas de alta energía que se emiten
debido a la misma actividad magnética.[112]

Las estrellas jóvenes que giran rápidamente tienden a tener altos


niveles de actividad superficial debido a su campo magnético. El
campo magnético puede actuar sobre el viento estelar de una
estrella, funcionando como un freno que disminuye gradualmente y
con el tiempo la velocidad de rotación. Así, las estrellas más viejas
como el Sol tienen una velocidad de rotación mucho más lenta y un
nivel más bajo de actividad superficial. Los niveles de actividad de las
estrellas que giran lentamente tienden a variar de una manera cíclica
y pueden interrumpirse por completo por periodos de tiempo. [113] Por
ejemplo, durante el Mínimo de Maunder, el Sol sufrió un período de 70
años sin casi ninguna actividad de manchas solares.

Masa

Artículo principal: Masa estelar

Una de las estrellas más masivas conocidas es Eta Carinae,[114] que,


con 100-150 veces más masa que el Sol, tendrá una vida de solo
varios millones de años. Los estudios de los cúmulos abiertos más
masivos sugieren 150 M☉ como límite superior para las estrellas en la
era actual del universo.[115] Esto representa un valor empírico para el
límite teórico sobre la masa de estrellas en formación debido a la
creciente presión de radiación sobre la nube de gas de acreción. Se
han medido varias estrellas en el cúmulo R136 en la Gran Nube de
Magallanes con masas más grandes,[116]pero se ha determinado que
podrían haber sido creadas a través de la colisión y fusión de estrellas
masivas en sistemas binarios cercanos, evitando el límite de
150 M☉ en la formación de estrellas masivas.[117]

La nebulosa de reflexión NGC


1999 está brillantemente iluminada por V380 Orionis (centro), una
estrella variable con aproximadamente 3.5 veces la masa del Sol. El
remiendo negro del cielo es un agujero enorme del espacio vacío y no
de una nebulosa oscura como se pensaba previamente.

Las primeras estrellas que se formaron después del Big Bang


pudieron haber sido más grandes, hasta 300 M☉,[118] debido a la
ausencia completa de elementos más pesados que el litio en su
composición. Es probable que esta generación de
estrellas supermasivas de la población III haya existido en el universo
muy temprano (es decir, se observa que tienen un alto
desplazamiento al rojo) y puede haber comenzado la producción
de elementos químicos más pesados que el hidrógeno que son
necesarios para la posterior formación de planetas y vida. En junio de
2015, los astrónomos informaron de la evidencia de estrellas de la
población III en la galaxia Cosmos Redshift 7 en z = 6.60.[119][120]

Con una masa solo 80 veces mayor que la de Júpiter (MJ), 2MASS
J0523-1403 es la estrella más pequeña conocida que experimenta
fusión nuclear en su núcleo.[121] Para las estrellas con metalicidad
similar a la del Sol, la masa mínima teórica que la estrella puede
tener y todavía sufrir fusión en el núcleo, se estima que es de unos
75 MJ.[122][123] Sin embargo, cuando la metalicidad es muy baja, el
tamaño mínimo de las estrellas parece ser alrededor del 8.3 % de la
masa solar, o alrededor de 87 MJ.[123][124] Los cuerpos más pequeños
llamados enanas marrones, ocupan un área gris mal definida entre las
estrellas y los gigantes gaseosos.

La combinación del radio y la masa de una estrella determina su


gravedad superficial. Las estrellas gigantes tienen una gravedad
superficial mucho menor que las estrellas de la secuencia principal,
mientras que lo contrario es el caso de las estrellas degeneradas y
compactas como las enanas blancas. La gravedad superficial puede
influir en la aparición del espectro de una estrella, con mayor
gravedad causando un ensanchamiento de las líneas de absorción.[35]

Rotación

Artículo principal: Rotación estelar

La velocidad de rotación de las estrellas se puede determinar a través


de la medición espectroscópica, o más exactamente mediante el
seguimiento de sus manchas estelares. Las estrellas jóvenes pueden
tener una rotación de más de 100 km/s en el ecuador. Por ejemplo, la
estrella de la clase B Achernar tiene una velocidad ecuatorial de unos
225 km/s o más, lo que hace que su ecuador sobresalga hacia fuera y
le da un diámetro ecuatorial que es más del 50 % mayor que entre los
polos. Esta velocidad de rotación está justo por debajo de la velocidad
crítica de 300 km/s, velocidad a la que la estrella se rompería. [125] Por
el contrario, el Sol gira una vez cada 25-35 días, dependiendo de la
latitud, con una velocidad ecuatorial de 1994 km/s. El campo
magnético de una estrella de secuencia principal y el viento estelar
sirven para ralentizar su rotación en una cantidad significativa a
medida que evoluciona en la secuencia principal. [126]
Las estrellas degeneradas se han contraído en una masa compacta,
dando como resultado una velocidad de rotación rápida. Sin embargo,
tienen tasas de rotación relativamente bajas en comparación con lo
que cabría esperar por la conservación del momento angular: la
tendencia de un cuerpo giratorio a compensar una contracción del
tamaño aumentando su velocidad de giro. Una gran parte del
momento angular de la estrella se disipa como resultado de la
pérdida de masa mediante el viento estelar.[127] A pesar de esto, la
velocidad de rotación de un púlsar puede ser muy rápida. Por
ejemplo, el púlsar en el corazón de la nebulosa del Cangrejo gira 30
veces por segundo.[128] La velocidad de rotación del púlsar disminuirá
gradualmente debido a la emisión de radiación.

Temperatura

La temperatura superficial de una estrella de la secuencia principal


está determinada por la velocidad de producción de energía de su
núcleo y por su radio, y por lo general se calcula a partir del índice de
color de la estrella.[129] La temperatura se da normalmente en
términos de una temperatura efectiva, que es la temperatura de un
cuerpo negro idealizado que irradia su energía a la misma
luminosidad por área de superficie que la estrella. [130] La temperatura
en la región central de una estrella es de varios millones de kelvin.[131]

La temperatura estelar determinará la velocidad de ionización de


diversos elementos, dando lugar a líneas de absorción características
en el espectro. La temperatura superficial de una estrella, junto con
su magnitud absoluta visual y las características de absorción, se
utilizan para clasificar una estrella (véase clasificación abajo). [35]

Las estrellas más grandes de la secuencia principal pueden tener


temperaturas superficiales de 50 000 K. Las estrellas más pequeñas
tales como el Sol tienen temperaturas superficiales de algunos miles
de K. Los gigantes rojos tienen temperaturas superficiales
relativamente bajas, de cerca de 3600 K; pero también tienen una
alta luminosidad debido a su gran superficie exterior. [132]

Radiación

La energía producida por las estrellas, producto de la fusión nuclear,


se irradia al espacio tanto como radiación
electromagnética como radiación de partículas. Esta última, emitida
por una estrella, se manifiesta como el viento estelar, [133] que fluye
desde las capas externas en forma de protones cargados
eléctricamente y partículas alfa y beta. Aunque casi sin masa,
también existe un flujo constante de neutrinos que emanan del
núcleo de la estrella.

La producción de energía en el núcleo es la razón por la cual las


estrellas brillan tan intensamente: cada vez que dos o más núcleos
atómicos se fusionan para formar un único núcleo atómico de un
nuevo elemento más pesado, se liberan fotones de rayos gamma,
producto de la fusión nuclear. Esta energía se convierte en otras
formas de energía electromagnética de menor frecuencia, como la luz
visible cuando alcanza las capas exteriores de la estrella.

El color de una estrella, determinado por la frecuencia más intensa de


la luz visible, depende de la temperatura de las capas exteriores de la
estrella, incluida su fotosfera.[134] Además de la luz visible, las estrellas
también emiten formas de radiación electromagnética que son
invisibles para el ojo humano. De hecho, la radiación
electromagnética estelar abarca todo el espectro electromagnético,
desde las longitudes de onda más largas de las ondas de
radio pasando por el infrarrojo, la luz visible y la ultravioleta, hasta las
más cortas de los rayos X y los rayos gamma. Desde el punto de vista
de la energía total emitida por una estrella, no todos los componentes
de la radiación electromagnética estelar son significativos, pero todas
las frecuencias proporcionan una visión de la física de la estrella.

Usando el espectro estelar, los astrónomos pueden también


determinar la temperatura superficial, la gravedad superficial, la
metalicidad y la velocidad de rotación de una estrella. Si se encuentra
la distancia de la estrella, tal como midiendo el paralaje, entonces se
puede derivar la luminosidad de la estrella. La masa, el radio, la
gravedad de la superficie y el período de rotación pueden estimarse a
partir de modelos estelares. (La masa se puede calcular para las
estrellas en sistemas binarios midiendo sus velocidades orbitales y las
distancias. Se ha utilizado la microlente gravitacional para medir la
masa individual de una estrella.[135]) Con estos parámetros, los
astrónomos también pueden estimar la edad de la estrella. [136]

Luminosidad

La luminosidad de una estrella es la cantidad de luz y otras formas


de energía radiante irradiada por unidad de tiempo. Cuenta con
unidades de potencia. La luminosidad de una estrella está
determinada por su radio y temperatura superficial. Muchas estrellas
no irradian uniformemente en toda su superficie. Por ejemplo, la
estrella de rotación rápida Vega tiene un flujo de energía más alto
(potencia por unidad de área) en sus polos que a lo largo de su
ecuador.[137]
Las manchas superficiales de una estrella con temperatura más baja
y luminosidad que el promedio se conocen como manchas estelares.
Por lo general, las estrellas pequeñas y enanas, como nuestro Sol,
tienen manchas esencialmente sin rasgos con solo pequeñas
manchas. Por el contrario, las estrellas gigantes presentan manchas
estelares mucho más grandes y más evidentes, [138] y también exhiben
una fuerte oscurecimiento del limbo estelar. Es decir, el brillo
disminuye hacia el borde del disco estelar. [139] Las estrellas
fulgurantes enanas rojas tales como UV Ceti pueden también poseer
prominentes manchas características.[140]

Magnitud

Artículos principales: Magnitud aparente y Magnitud absoluta.

El brillo aparente de una estrella se expresa en términos de


su magnitud aparente. Es una función de la luminosidad de la estrella,
su distancia de la Tierra, y la alteración de la luz de la estrella
mientras que pasa a través de la atmósfera de la Tierra. La magnitud
intrínseca o absoluta está directamente relacionada con la
luminosidad de la estrella, y es la magnitud aparente de una estrella
si la distancia entre la Tierra y la estrella fuera de 10 parsecs (32.6
años luz).

Número de estrellas más brillantes


por magnitud

Aparente Número
magnitud de estrellas[141]

0 4

1 15

2 48

3 171

4 513

5 1602

6 4800

7 14 000
Tanto las escalas de magnitud aparente como absoluta son unidades
logarítmicas: una diferencia de número entero en magnitud es igual a
una variación de brillo de aproximadamente 2.5 veces [142] (la raíz
quinta de 100 o aproximadamente 2.512). Esto significa que
una estrella de primera magnitud (+1.00) es aproximadamente 2.5
veces más brillante que una estrella de segunda magnitud (+2.00), y
unas 100 veces más brillante que una estrella de sexta
magnitud (+6.00). Las estrellas más débiles visibles a simple vista
bajo condiciones visuales idóneas son de magnitud +6.

En las escalas tanto de magnitud aparente como absoluta, cuanto


menor es el número de magnitud, más brillante es la estrella; por el
contrario, cuanto mayor sea el número de magnitud, más débil será la
estrella. Las estrellas más brillantes, en cualquier escala, tienen
números de magnitudes negativas. La variación de brillo (ΔL) entre
dos estrellas se calcula restando el número de magnitud de la estrella
más brillante (mb) del número de magnitud de la estrella más débil
(mf), utilizando la diferencia como exponente para el número de base
2.512; es decir:

En relación con la luminosidad y la distancia de la Tierra, la magnitud


absoluta de una estrella (M) y la magnitud aparente (m) no son
equivalentes;[142] Por ejemplo, la estrella brillante Sirio tiene una
magnitud aparente de –1.44, pero tiene una magnitud absoluta de
+1.41.

El Sol tiene una magnitud aparente de —26.7, pero su magnitud


absoluta es solo +4.83. Sirio, la estrella más brillante del cielo
nocturno vista desde la Tierra, es aproximadamente 23 veces más
luminosa que el Sol, mientras que Canopus, la segunda estrella más
brillante del cielo nocturno con una magnitud absoluta de –5.53, es
aproximadamente 14 000 veces más luminosa que el Sol. Sin
embargo, aunque Canopus es mucho más luminosa que Sirio, esta
aparece más brillante que Canopus. Esto se debe a que Sirio está a
solo 8.6 años luz de la Tierra, mientras que Canopus está mucho más
lejos, a una distancia de 310 años luz.

A partir de 2006 la estrella con la magnitud absoluta más alta


conocida es LBV 1806-20, con una magnitud de –14.2. Esta estrella es
al menos 5 000 000 de veces más luminosa que el Sol.[143] Las
estrellas menos luminosas que se conocen a 2017 se encuentran en
el cúmulo NGC 6397. Las enanas rojas más débiles en el cúmulo eran
de magnitud 26, mientras que también fue descubierta una enana
blanca de magnitud 28. Estas estrellas débiles son tan oscuras que su
luz sería tan poco brillante como una vela de cumpleaños en la Luna
vista desde la Tierra.[144]

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