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Signos Vitales

El documento aborda los fundamentos del cuidado en enfermería, centrándose en la medición y valoración de los signos vitales, como temperatura, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial. Se enfatiza la importancia de una correcta interpretación y registro de estos signos para evaluar el estado de salud del paciente y tomar decisiones adecuadas. Además, se presentan directrices para la medición de los signos vitales y se discuten los mecanismos de termorregulación y factores que pueden influir en los valores obtenidos.
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Signos Vitales

El documento aborda los fundamentos del cuidado en enfermería, centrándose en la medición y valoración de los signos vitales, como temperatura, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial. Se enfatiza la importancia de una correcta interpretación y registro de estos signos para evaluar el estado de salud del paciente y tomar decisiones adecuadas. Además, se presentan directrices para la medición de los signos vitales y se discuten los mecanismos de termorregulación y factores que pueden influir en los valores obtenidos.
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Provincia de Santa Fe

Ministerio de Salud

Escuela Superior de Enfermería

“María Elena Araya de Colombres”

Fundamentos del cuidado en Enfermería

Control de Signos Vitales

2025
OBJETIVOS
Cuando el estudiante termine este apunte le será posible:

 Definir los términos claves que se relacionan.


 Explicar los principios y los mecanismos de la termorregulación.
 Describir las medidas de enfermería destinadas a promover la perdida y la conservación del calor.
 Comentar los cambios fisiológicos asociados a la fiebre.
 Valorar correctamente la temperatura corporal.
 Valorar correctamente el pulso, Ia frecuencia respiratoria, la saturación de oxígeno y la presiónsanguínea.
 Explicar las actividades fisiológicas destinadas a la regulación de la presión sanguínea, del pulso, de la saturación de
oxígeno y de la frecuencia respiratoria.
 Describir los factores que producen variaciones en la temperatura corporal, en el pulso, en la saturación de
oxígeno, en la frecuencia respiratoria y en la presión sanguinea.
 Identificar los valores normales de los signos vitales en el adulto, en el niño y en el lactante.
 Explicar las distintas técnicas utilizadas para valorar los signos vitales en el lactante, en el niño y en el adulto.

Introducción:

Los Signos Vitales constituyen una herramienta valiosa como indicadores que son del estado del
funcionamiento del Sujeto de Atención (Paciente, Cliente, Usuario….. etc.) La aplicación cuidadosa de las
técnicas de medición garantiza la obtención de los valores correctos, aportando datos que pueden
utilizarse para determinar el estado general del sujeto.

Su interpretación adecuada y oportuna ayuda al personal de enfermería a través de la valoración


identificar los patrones funcionales, obteniendo datos relevantes para abordar con el equipo
interdisciplinario. La necesidad y situación del sujeto de atención determinan cuando y donde.

 Siempre que ingrese a una institución de asistencia sanitaria.( ej. centro de salud, clínica,
consultorio etc.)

 Ante, durante y después de una intervención quirúrgica, tratamientos invasivos, ingerir


medicamentos etc. (para detectar complicaciones).

 Es responsabilidad del equipo de enfermería interpretar los valores, comunicar los hallazgos con
terminología adecuada, tomar decisiones y de emprender actuaciones necesarias.

 El equipo a utilizar debe funcionar adecuadamente.

 Conocer los (parámetros normales) de los signos vitales teniendo en cuenta diferentes factores que
modifican (edad, sexo, stress etc).

El registro de los signos vitales no debe convertirse en una actividad automática o rutinaria, los
resultados deben ser el reflejo de la evaluación clínica confiable del sujeto de atención por parte de
enfermería.
¿Como definir los signos vitales?

Los signos vitales son indicadores que reflejan el estado fisiológico de los órganos vitales (corazón, cerebro,
pulmones). Expresan de manera inmediata los cambios funcionales que suceden en el organismo, cambio
que de otra manera no podrían ser cualificados ni cuantificados. Indican en definitiva, cual es el estado de
salud del sujeto.

Los cuatros principales signos vitales son:

 Temperatura.

 Pulso.

 Frecuencia Respiratoria.

 Tensión (Presión) Arterial.

Existen muchos factores, tales como la temperatura ambiental, el ejercicio físico y los efectos de la
enfermedad, que dan lugar a que los signos vitales experimenten cambios, a veces fuera de los límites
normales. La medición de los signos vitales proporciona datos que pueden utilizarse para determinar el
estado general de salud de un sujeto (DATOS BASALES), así como su respuesta ante las situaciones de
estrés físico y psicológico y el tratamiento médico y de enfermería.

Una variación en los signos vitales puede indicar que se ha producido un cambio en el funcionamiento
fisiológico. Cualquier alteración de los signos vitales puede suponer la necesidad de actuar desde el punto
de vista médico o enfermero.

Los signos vitales representan un método rápido y eficaz de efectuar un seguimiento de la enfermedad
de un paciente o de identificar los problemas existentes y de evaluar la respuesta del paciente a la
actuación, ya sea médica como de enfermería.

Los conocimientos básicos que se requieren para efectuar la medición de los signos vitales son simples,
pero no se deben dar por sabidos. Los signos vitales y otros valores fisiológicos constituyen la base para la
resolución de los problemas clínicos. La valoración de los signos vitales permite a enfermería identificar los
diagnósticos enfermeros, ejecutar las actuaciones planificadas y evaluar el éxito cuando los signos vitales
han recuperado valores aceptables. Cuando el personal de enfermería conoce las variables fisiológicas que
influyen en los signos vitales y reconoce la relación existente entre las variaciones de dichos parámetros y
otros hallazgos de la valoración física, se halla en condiciones de efectuar una determinación precisa de los
problemas de salud del paciente. La aplicación cuidadosa de las técnicas de medición garantiza la obtención
de unos valores correctos.

Directrices para la determinación de los signos vitales:

El profesional de enfermería valorará los signos vitales siempre que un paciente entre en una institución de
asistencia sanitaria. Los signos vitales están incluidos en una valoración física completa o se obtienen a nivel
individual para valorar el estado del paciente. Las necesidades y situación del paciente determinan cúando,
dónde y cómo se miden los signos vitales. El personal de enfermería ha de ser capaz de medir
correctamente los signos vitales, de comprender e interpretar los valores obtenidos, de comunicar
adecuadamente los hallazgos y de emprender las actuaciones necesarias.
Las siguientes directrices ayudan al personal de enfermería para la incorporación de la medición de los SV a
la práctica de enfermería:

1. La enfermera que atiende al paciente es responsable de los signos vitales desde la obtención de los
mismos, la interpretación de su significado hasta la toma de decisiones respecto a las actuaciones.
2. El equipo debe ser funcional y adecuado. El equipo utilizado para medir los signos vitales (x Ej.: el
termómetro) debe funcionar adecuadamente con vistas a garantizar unos valores correctos.
3. El material debe ser seleccionado según la situación y características del paciente(x Ej.: un
manguito de Tensión arterial de tamaño adulto no se utilizará para un niño).
4. El profesional de enfermería conoce los límites normales de los SV para un sujeto determinado. Los
valores normales para un determinado sujeto pueden diferir de los límites convencionales para su
edad y su estado físico. Los valores normales del paciente sirven como base para poder efectuar
comparaciones con futuros hallazgos. De esta forma se puede detectar la aparición de cambios en
la situación del sujeto en cualquier momento. Los cambios en los SV ayudan al profesional de
enfermería a detectar desviaciones de la normalidad.
5. El profesional de enfermería conoce la historia médica del sujeto, los tratamientos y las
medicaciones que le han sido prescriptos. Algunas enfermedades y ciertos tratamientos producen
cambios predecibles en los SV. La mayoría de los medicamentos afecta al menos a uno de los SV.
6. El profesional de enfermería debe controlar o reducir al mínimo los factores ambientales que
pueden alterar los SV. La medición del pulso después de haber realizado ejercicio físico puede
arrojar un valor que no es un indicador real de la situación del sujeto.
7. El profesional de enfermería debe llevar a cabo el registro de los signos vitales de forma ordenada y
sistemática. Cada procedimiento precisa un planeamiento paso a paso para asegurar la exactitud.
La organización facilita la eficacia.
8. Basándose en la situación del paciente, el profesional de enfermería en colaboración con demás
miembros del equipo de salud interviniente se decide la frecuencia de valoración de los signos
vitales. Después de una intervención quirúrgica o de tratamiento, se miden los signos vitales con
frecuencia para detectar complicaciones. Se puede utilizar la valoración de los SV para determinar
las indicaciones para la administración de la medicación. El médico puede ordenar determinados
fármacos cardíacos, para que se administren únicamente entre unos límites determinados de
pulso o presión arterial. El personal de enfermería no administra estos fármacos si la valoración de
los signos vitales se encuentra fuera de estos límites.
9. El profesional de enfermería analiza los resultados de la medición de los SV. Los signos vitales no se
interpretan de forma aislada. El profesional de enfermería debe conocer también otros signos
físicos o síntomas y debe estar al corriente de la evolución del estado de salud del paciente.
10. El profesional de enfermería verifica y comunica los cambios importantes en los SV. En este
sentido, las mediciones iniciales permiten al personal de enfermería detectar la aparición de
cambios. Cuando los SV parecen anómalos, puede ser de utilidad contar con otro profesional de
enfermería o médico que repita la medición. El personal de enfermería informa al médico de la
presencia de SV anómalos y documenta e informa de los cambios en los SV al personal de
enfermería del siguiente turno.

CIRCUNSTANCIAS EN QUE SE TOMAN LOS SIGNOS VITALES

 Cuando el paciente ingresa en un servicio de asistencia sanitaria


 En áreas de internación, siguiendo una pauta rutinaria, de acuerdo con las prescripciones médicas
o con patrones de práctica del efector.
 Antes y después de una intervención quirúrgica.
 Antes y después de someter al paciente a una maniobra diagnostica invasiva.
 Antes y después de administrar ciertos medicamentos que afectan a las funciones cardiovascular,
respiratoria y termorreguladora.
 Cuando se produce un cambio en el estado general físico del sujeto (Ej.: pérdida de conciencia o
aumento de intensidad de dolor).
 Antes y después de actuaciones de enfermería que tienen efectos sobre los SV (Ej.: antes de que el
sujeto que guardaba reposo en cama comience a deambular).
 Cuando el paciente refiere síntomas inespecíficos pero indicativos de sufrimiento físico (como
cuando se siente “raro” o “diferente”).

Temperatura:
La temperatura corporal es la diferencia entre la cantidad de calor producida por los procesos corporales y
la cantidad de calor perdida al medio ambiente externo.

Calor producido - Calor perdido = Temperatura corporal


Termogénesis Termólisis

La temperatura corporal refleja el equilibrio entre la producción (termogénesis) y la perdida (termólisis) de


calor del organismo y se mide en unidad de calor llamada grados, existe dos clases de temperatura corporal
central y superficial.

 Temperatura central es la que tienen los tejidos profundos del cuerpo, como los de las cavidades
torácicos, abdominales y permanece relativamente constante.

 Temperatura superficial es la de la piel, el tejido subcutáneo y la grasa, se eleva y desciende en


respuesta al entorno.

A pesar de los extremos en las condiciones medioambientales y en la actividad fisica, los mecanismos de
control de la temperatura de los seres humanos mantienen la temperatura central del cuerpo o la
temperatura de los tejidos profundos, relativamente constante. Sin embargo, la temperatura superficial
oscila dependiendo del flujo sanguíneo a la piel y de la cantidad de calor perdido hacia el medio externo.
Debido a estas oscilaciones de la temperatura superficial, la temperatura aceptable de los seres humanos
varía ente entre 36 y 38ºC. Los tejidos corporales y las células funcionan mejor dentro de este
relativamente estrecho margen de temperatura.

El lugar de determinación de la temperatura (oral, rectal, axilar, en la membrana timpánica, esofagica, en la


arteria pulmonar o incluso en la vejiga urinaria) es un factor que determina la temperatura del paciente
dentro de este estrecho margen. En adultos jóvenes sanos, la temperatura media es de 36ºC. En la práctica
clínica, la enfermera averigua los límites de temperatura normales para cada uno de los pacientes. No hay
una cifra única de temperatura que pueda considerarse normal para todas las personas.
La medición de la temperatura corporal proporciona un valor medio de temperatura representativo de la
de los tejidos corporales internos. Las temperaturas normales medias varían dependiendo del lugar donde
se determine. Las localizaciones que reflejan temperaturas superficiales. La arteria pulmonar ofrece
lecturas exactas porque en ellas se mezcla la sangre de todas las regiones del cuerpo. La determinación de
la temperatura en la arteria pulmonar constituye el patrón frente al cual se puede juzgar la exactitud del
resto de las localizaciones. La exactitud de las zonas corporales depende de la relación con la temperatura
central.

Regulación de la temperatura corporal

La temperatura corporal participa de un equilibrio regulado con precisión por una serie de mecanismos
fisiológicos y conductuales. Para que la temperatura corporal se mantenga constante, y dentro de los
límites normales, debe mantenerse la relación que está regulada por mecanismos neurlógicos y
cardiovasculares. El profesional de enfermería aplica sus conocimientos sobre los mecanismos de control
de la temperatura para favorecer la regulación de la misma.

Control nervioso y vascular. El hipotálamo, situado entre los dos hemisferios cerebrales, controla la
temperatura corporal del mismo modo que lo hace un termostato en una casa. La tempratura cómoda es el
“punto de arranque”, a partir del cual entra en acción el sistema de calefacción. En una casa, si se produce
ua caída de la temperatura ambiental, el sistema de calefacción se activa, mientras que si la temperatura
asciende, dicho sistema se desactiva. El hipotálamo percibe incluso los cambios mínimos en la temperatura
corporal. El hipotálamo anterior controla las pérdidas de calor, mientras que el hipotálamo posterior
controla la producción del calor.

Cuando las células nerviosas del hipotálamo se calientan más allá del punto de ajuste, se envían impulsos
para reducir la temperatura corporal (fig. 15-2). Entre los mecanismos de pérdida de calor se incluyen la
sudoración, la vasodilatación (ensanchamiento de los vasos sasnguíneos) y la inhibición de la producción de
calor. Si el hipotálamo percibe que la temperatura corporal es inferior al punto de ajuste, envía señales
dirigidas a aumentar la producción de calor mediante temblores musculares o la conservación de calor
mediante vasoconstricción (estrechamiento) de los vasos sanguíneos superficiales. Las lesiones o los
traumatismos sobre el hipotálamo o sobre la médula espinal, a través de la cual son conducidas las señales
hipotalámicas, pueden dar lugar a graves alteraciones en el control de la temperatura.

Producción del calor. La termorregulación exige el normal funcionamiento de los procesos de producción
de calor. El calor es el producto que se deriva del metabolismo. Las reacciones químicas celulares requieren
energía en forma de ATP. La cantidad de energía utilizada para el metabolismo es el índice del
metabolismo. Las actividades que precisan reacciones químicas adicionales aumentan el índice metabólico.
A medida que aumenta el metabolismo, se produce más calor. Cuando el metabolismo desciende se
produce menos calor. La producción de calor tiene lugar durante el reposo, movimientos voluntarios,
escalofríos involuntarios y termogénesis sin escalofríos.

1. El metabolismo basal justifica el calor producido por el cuerpo en reposo absoluto. El índice
metabolico basal (IMB) medio depende del área de superficie corporal. Las hormonas tiroideas
afectan también al IMB. Favoreciendo la degradación de la glucosa y grasas corporales, las
hormonas tiroideas aumentan la intensidad de las reacciones químicas en casi todas las células del
organismo. Cuando se agregan grandes cantidades de hormonasd tiroideas, el IMB puede
aumentar en un 100% por encima de la normalidad. La ausencia de hormonas tiroideas puede
reducir el IMB a la mitad, provocando un descenso en la producción de calor. La estimulación del
sistema nervioso simpático por la noradrenalina y adrenalina aumenta también el índice
metabólico de los tejidos corporales, provocando el descenso de lo niveles sanguíneos de glucosa,
lo cual estimula la producción de glucosa en las células. La hormona sexual masculina testosterona
incrementa el IMB. Los varones tienen un IMB más elevado que las mujeres.
2. Los movimientos voluntarios, como la actividad muscular durante el esfuerzo, requieren energía
adicional. El índice metabólico puede aumentar hasta 2.000 veces por encima de la normalidad. La
producción de calor puede aumentar hasta 50 veces por encima de lo normal.
3. Los escalofríos constituyen una respuesta corporal involuntaria a las diferencias de temperatura en
el cuerpo. El movimiento del músculo esquelético durante el escalofrío requiere bastante energía.
Los escalofríos pueden aumentar la producción de calor 4 o 5 veces por encima de lo normal. El
calor se produce para igualar la temperatura corporal.
4. La termogénesis sin escalofríos se produce principalmente en recién nacidos. El tejido adiposo
marrón vascular presente en el momento del nacimiento se metaboliza para la producción de calor.
Perdida de calor

La pérdida de calor y la producción de calor se producen simultaneamente. La estructura de la piel la


exposición al ambiente hacen posible una pérdida constante y normal de calor por radiación, conducción,
convencción y evaporación.

La Radiación:

La radiación es la transmisión de calor entre dos objetos a través de ondas electromagnéticas. Un objeto
irradia calor hacia otro sin que exista contacto fisico. La sangre fluye de los órganos internos centrales,
transportando calor a la piel y a los vasos sanguíneos superficiales. La cantidad de calor transportado a la
superficie depende del alcance de la vasoconstricción y vasodilatación reguladas por el hipotálamo. El calor
se irradia de la piel a cualquier objeto más frío que la rodea. La radiación aumenta a medida que aumenta
la diferencia de temperatura entre los objetos.

La vasodilatción periférica aumenta el flujo sanguíneo a la piel para aumentar la pérdida de calor por
radiación. La vasoconstricción periférica reduce al mínimo la pérdida de calor por radiación. Hasta el 85%
del área de superficie corporal humana irradia calor al entorno. Sin embargo, si el entorno es más caliente
que la piel, el cuerpo absorbe calor a través de la radiación.

La enfermera aumenta la pérdida de calor por radiación retirando la ropa o las mantas. La postura del
paciente aumenta la pérdida de calor por radiación (p. ej., en posición erecta se expone una mayor
cantidad de área de superficie radiante, mientras que adoptando una posición fetal, se reduce al mínimo la
radiación de calor). Cubriendo el cuerpo con ropas oscuras y ajustadas, se reduce también la cantidad de
pérdida de calor por radiación.

Es la trasferencia de calor desde la superficie de un objeto hasta la superficie de otro sin que exista
contacto entre ellos, y se puede producir en forma de rayos infrarrojos. (ej. Retirar las prendas
personales, mantas, usó de ropas oscuras, diferentes posiciones).

La conduccion:

La conducción es el paso de calor de un objeto a otro porcontacto directo. Cuando la piel caliente toca un
objeto más frío, se pierde calor. Cuando las temperaturas de ambos objetos son iguales, la pérdida de calor
por conducción se detiene. El calor se conduce a través de sólidos, gases y líquidos. Normalmente, la
conducción justifica una pequeña cantidad de pérdida de calor. La enfermera aumenta la pérdida de calor
por conducción aplicando una bolsa de hielo o bañando al paciente con agua fría. La aplicación de varias
capas de ropa reduce las pérdidas por conducción. El cuerpo gana calor por conducción cuando se pone en
contacto con materiales más calientes que la temperatura de la piel.

Es el paso de calor de una molécula a otro de menor temperatura, la transferencia conductiva no se


puede hacerse sin contacto entre las moléculas y en condiciones normales solo es responsable de una
perdida mínima de calor, salvo por ejemplo cuando se sumerge el cuerpo en agua fría. Ej (geles
refrigerantes, bolsa de hielo, ducha o baño en cama).

La convección:

La convección es el paso de calor hacia afuera por el movimiento del aire. El calor se traspasa primero a las
moléculas de aire en contacto directo con la piel. Las corrientes de aire transportan hacia fuera el aire
calentando. A medida que la velocidad de la corriente de aire aumenta, lo hace también la pérdida de calor
por convección. Un ventilador eléctrico favorece la pérdida de calor por convección. La pérdida de calor por
convección. La pérdida de calor por convección aumenta cuando la piel húmeda entra en contacto con una
corriente de aire que se mueve suavemente.

Es la dispersión de calor por una corriente de aire, el aire caliente se eleva y se cambia por otro más frio,
por lo que las personas siempre están perdiendo una pequeña cantidad por convección. Ej. (Uso de
ventiladores, aire acondicionado, abrir puertas o ventanas)

La evaporación:

Es el paso de energía calorifica vuando un líquido es transformado en gas. Durante la evaporación se


pierden aproximadamente 0,6 calorías de calor por cada gramo de agua que se evapora (Guyton, 1991). El
cuerpo continuamente pierde cierta cantidad de calor por evaporación. Alrededor de 600 a 900 ml día se
evaporan por la piel y lo pulmones, provocando pérdida de agua y calor.

Mediante la regulación de la transpiración o del sudor, el cuerpo favorece la pérdida añadida de calor por
evaporación. En la dermis de la piel existen millones de glándulas sudoríparas, que segregan el sudor a
través de finos conductos que se atraen a la superficie cutánea. Cuando la temperatura corporal se elva, el
hipotálamo anterior envía una señal a las glándulas sudoriparas para liberar sudor. Durante el ejercicio y la
tensión emocional o mental, la sudoración es una forma de perder el calor excesivo producido por la
elevación del índice metabólico.

Las personas con glándulas sudoriparas carentes de función, son incapaces de tolerar temperaturas cálidas
porque no son capaces de enfriarse adecuadamente. Se llama diaforesis a la transpiración visible de la
frente y parte superior del tórax. Cuando se produce diaforesis, la temperatura corporal desciende. Una
temperatura corporal disminuida inhibe la secreción de las glándulas sudoríparas.

Es la vaporización continua de la humedad del aparato respiratorio, de las mucosas de la boca y de la


piel, está perdida de agua, continua e inadvertida se llama perdida insensible de agua y la perdida de
calor que la acompaña es la perdida insensible de calor. Ej. (Sudoración)

Control mediante la conducta:


Los seres humanos actúan voluntariamente para mantener una temperatura corporal adecuada cuando se
expone a temperaturas extremas. Cuando la temperatura ambiental desciende, es posible ponerse más
ropa, desplazarsea un lugar más cálido, aumentar el punto de ajuste del termostato en el sistema de
calefacción, aumentar la actividad muscular corriendo o sentarse con los brazos y las piernas fuertemente
apretados. Por el contrario, cuando la temperatura es cálida, el sujeto puede quitarse ropa, detener su
actividad, bajar el punto de regulación del termostato en el sistema de aire acondicionado, utilizar un
ventilador, trasladarse a un lugar más frío o tomar una ducha o baño fríos. La capacidad de una persona
para controlar la temperatura corporal depende de:
1) el grado de temperatura extrema,
2) la capacidad de la persona para percibir la sensación de comodidad o incomodidad,
3) procesos del pensamiento o emociones y
4) la movilidad o capacidad de la persona para quitarse o ponerse ropa.
El control de la temperatura corporal resulta dificil ante la ausencia o pérdida de una de estas capacidades.
Los lactantes son capaces de percibir unas condiciones de calor incómodas, pero necesitan ayuda para
cambiar las condiciones de su entorno. Los ancianos pueden necesitar ayuda para detectar ambientes fríos
y reducir al mínimo la pérdida de calor. Las enfermedades, un nivel de concencia disminuido o la alteración
del proceso de pensamiento, dan lugar a una incapacidad para reconocer la necesidad de cambiar la
conducta para controlar la temperatura. Cuando las temperaturas alcanzan límites extremadamente fríos o
calientes, las conductas para la promoción de la salud tienen un efecto limitado sobre el control de la
temperatura. La enfermera valora variables que colocan al paciente ante un alto riesgo de
termorregulación ineficaz.

Factores que influyen en la temperatura corporal:


Son numerosos los factores que afectan a la temperatura corporal. Se producen cambios en la temperatura
corporal cuando la relación entre producción de calor y pérdida de calor se altera por variables fisiológicas
o de la conducta. La enfermera de be ser consciente de estos factores al valorar las variaciones de la
temperatura y evaluar las desviaciones de la normalidad.

Alteraciones de la temperatura:
Los cambios de la temperatura corporal fuera de los límites normales, afectan al punto de ajuste. Estos
cambios pueden estar relacionados con una producción excesiva de calor, una pérdida mínima de calor o
cualquier combinación de estas alteraciones. La naturaleza de la variación incide en el tipo de problemas
clínicos que experimenta el paciente.

Fiebre:
La hiperpirexia o fiebre se produce porque los mecanismos de pérdida de calor son incapaces de seguir el
ritmo de una producción exagerada de calor, dando lugar a una elevación anormal de la temperatura
corporal. El nivel al que la fiebre supone una amenaza para la salud es a menudo objeto de desacuerdo
entre los prestadores de asistencia sanitaria. La hipertermia no suele ser peligrosa si se mantiene por
debajo de 39ºC. Una medición aislada de la temperatura puede no indicar fiebre. Davis y Lentz (1989)
recomiendan que, para detectar la fiebre, se realicen varios registros de la temperatura en momentos
diferentes del día y se comparen con los valores normales para esa persona en ese mismo momento, todo
ello sumado a la búsqueda de signos y síntomas de infección.

Si la temperatura del cuerpo es superior a 37.2° C y está asociada con sudoración, hiperventilación y
vasodilatación en la piel, hablamos de fiebre. Por eso consideramos el término fiebre como un Síndrome
(conjunto de signos y síntomas) y de esta manera lo diferenciamos del término hipertermia que define el
aumento de la temperatura corporal.
La verdadera fiebre se produce como consecuencia de una alteración en el punto de regulación
hipotalámico. Los pirógenos y las bacterias producen una elevación de la temperatura corporal. Cuando
entran en el cuerpo, los pirógenos actúan como antígenos, desencadenando el sistema inmunitario. Las
sustancias de tipo hormonal son liberadas para activar las defensas del cuerpo frente a la infección. Estas
hormonas actúan también sobre el hipotálamo, elevando el punto de ajuste. Para llegar a este nuevo punto
de ajuste más elevado, el organismo produce y conserva calor. Pueden pasar varias horas antes de que la
temperatura corporal alcance el nuevo punto de ajuste. Durante este período, la persona experimenta
escalosfríos, estremecimientos y tiene frío, aunque la temperatura corporal se esté elevando. La fase de
escalofríos se resuelve cuando se alcanza el nuevo punto de ajuste, una temperatura más alta. Durante la
siguiente fase, la meseta, los escalofríos remiten y la persona nota calor y sequedad. Si el nuevo punto de
ajuste ha sido “sobrepasado” o los pirógenos son eliminados, tiene lugar la tercera fase de un episodio
febril. La piel se calienta y se enrojece, como consecuencia de la vasodilatación. La diaforesis ayuda a la
pérdida de calor por evaporación. Cuando la fiebre “rompe”, el paciente estará apirético (fig. 15-4).

La fiebre es un mecanismo de defensa importante. Elevaciones suaves de la temperatura de hasta 39ºC,


potencian el sistema inmunitario del organismo. Durante un episodio febril, se estimula la producción de
leucocitos. El aumento de temperatura reduce la concentración de hierro en el plasma sanguíneo,
suprimiendo el crecimiento de bacterias. La fiebre también combate las infecciones víricas estimulando la
producción de interferón, que es la sustancia natural de que dispone el organismo para luchar contra los
virus.

Además, la fiebre posee utilidad diagnóstica. Los patrones de la fiebre son diferentes dependiendo del
pirógeno causante (v. recuadro inferior). El aumento o la disminución en la cantidad de pirógenos da lugar
a picos o descensos febriles en diferentes momentos del día. La duración y el grado de la fiebre dependen
de la potencia del pirógeno y de la capacidad del individuo para responder. El término fiebre de origen
desconocido (FOD) se refiere a una fiebre cuya etiología (causa) no puede ser determinada.
Durante una fiebre, el metabolismo celular aumenta, al igual que lo hace el consumo de oxígeno. Las
frecuencias cardíaca y respiratoria aumentan para cubrir las necesidades metabólicas del organismo. El
metabolismo aumentado utiliza energía que produce calor adicional. Una fiebre prolongada puede debilitar
a un paciente al agotar los depósitos de energía. El aumento del metabolismo requiere oxígeno adicional. Si
la demanda de oxígeno adicional no puede ser atendida, se produce hipoxia (oxígeno insuficiente) celular.
La hipoxia cerebral produce confusión. Entre las actuaciones a llevar a cabo durante la fiebre, puede ser
necesaria la oxigenoterapia. El mecanismo regulador utilizado para compensar la fiebre coloca al paciente
ante el riesgo de déficit de volumen de líquidos. La pérdida de agua por aumento de la transpiración y
diaforesis puede ser excesiva. La deshidratación puede llegar a ser un problema grave para ancianos y niños
con bajo peso corporal. El mantenimiento de un estado de volumen de líquidos óptimo constituye una
actuación de enfermería importante.

El agotamiento por calor se produce cuando la diaforesis profusa provoca una pérdida excesiva de agua y
electrólitos. Provocado por exposición al calor ambiental, los signos y síntomas de déficit de volumen de
líquidos son frecuentes durante el agotamiento por calor. Los primeros auxilios incluyen el traslado del
paciente a un medio ambiente más fresco y el restablecimiento del equilibrio de líquidos y electrolítico.

Hipertermia:
La elevación de la temperatura corporal relacionada con la incapacidad del organismo para favorecer la
pérdida de calor o reducir la producción de calor se llama hipertermia. Cualquier enfermedad o
traumatismo del hipotálamo puede alterar los mecanismos de pérdida de calor. La hipertermia maligna es
un trastorno hereditario consistente en una producción incontrolada de calor. Se produce cuando personas
sensibles reciben determinados fármacos anestésicos.
La exposición prolongada al sol o a temperaturas ambientales altas puede superar los mecanismos de
pérdida de calor del organismo. El calor deprime también la función hipotalámica. Estas condiciones dan
lugar a insolación, una peligrosa urgencia por calor. Entre los pacientes de riesgo se encuentran las
personas muy jóvenes o las muy mayores, o las que padecen enfermedades cardiovasculares,
hipotiroidismo, diabetes o alcholismo. También tienen mayor riesgo aquellas personas que toman
medicaciones que reducen la capacidad del organismo para perder calor (p. ej., fenotiazinas,
anticolinérgicos, diuréticos, anfetaminas y antagonistas de los receptores betadrenérgicos), o aquellas que
hacen ejercicio o trabajan con un gran gasto de energía (p. ej., deportista, trabajadores de la construcción y
granjeros). Los signos y síntomas de la insolación comprenden vértigo, confusión delirio, sed excesiva,
náuseas, calambres musculares, alteraciones visuales e incluso incontinencia. El signo más importante de la
insolación es la piel caliente y seca.

Las víctimas de insolación no sudan debido a la grave pérdida de electrólitos y al mal funcionamiento
hipotalámico. Los signos vitales revelan una temperatura corporal que, en ocasiones, llega hasta los 45ºC
(113 ºF), taquicardia e hipotensión. A medida que el trastorno progresa, un paciente quedará inconsciente,
con pupilas fijas y no reactivas. Se producen lesiones neurológicas permanentes a menos que se comiencen
rápidamente las medidas de enfriamiento.

Hipotermia:

La pérdida de calor durante exposiciones prolongadas al frío sobrepasa la capacidad del organsmo para
producir calor, dando lugar a hipotermia. La hipotermia se clasifica por las determinaciones de la
temperatura central (tabla 15-1). Puede ser accidental o no intencionada, como sucede en las caídas a
través del hielo de un lago helado. Se puede inducir hipotermia de forma intencionada durante
intervenciones quirúrgicas para reducir la demanda metabólica y la necesidad de oxígeno del organismo. La
hipotermia accidental se desarrolla de manera gradual y puede pasar inadvertida durante varias horas. El
paciente sufre una tiritona incontrolable, pérdida de memoria, depresión y pérdida de la capacidad de
criterio. Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de 34,4 ºC, se produce un descenso de las
frecuencias cardíaca y respiratoria, así como de la presión arterial. La piel se torna cianótica. Si la
hipotermia progresa, el paciente sufre alteraciones del ritmo cardíaco, pérdida de conciencia y se vuelve
incapaz de responder a los estímulos dolorosos. La valoración de la temperatura central es fundamental
cuando se sospecha hipotermia. Puede ser necesario un termómetro especial de lecturas bajas, porque los
aparatos estándar no registran temperaturas inferiores a 35ºC (95ºF).

Se produce congelación cuando el cuerpo es expuesto a temperaturas por debajo de la normalidad. La


formación de cristales de hielo en el interior de las células puede dar lugar a lesiones circulatorias y
tisulares permanentes. Las áreas más sensibles a la congelación son los lóbulos de las orejas, la punta de la
nariz y los dedos de las manos y de los pies. El área lesionada tiene un aspecto blanco, céreo y firme al
tacto. El paciente pierde la sensibilidad en el área afectada. La actuación incluye medidas de calentamiento,
analgesia y protección del área lesionada.
Proceso de enfermería y termorregulación:

El conocimiento de la fisiología de la regulación de la temperatura corporal ayuda a la enfermera a valorar


la respuesta del paciente a las alteraciones de la temperatura y a intervenir de forma segura. Se pueden
aplicar medidas independientes para aumentart o aumentar la comodidad del paciente. Dichas medidas se
suman a los efectos de los tratamientos pautados por el médico durante la enfermedad. Si se trata de
niños, se puede informar sobre numerosas medidas a los miembros de su familia, a sus padres o a otros
cuidadores.

Valoración de la temperatura corporal:

Lugares: La temperatura corporal central y superficial puede medirse en varias regiones del cuerpo. Las
temperaturas centrales de la arteria pulmonar, esófago y vejiga urinaria, se utilizan con frecuencia en
unidades de cuidados intensivos. Estas determinaciones requieren la utilización de dispositivos invasivos
continuos en cavidades u órganos del cuerpo. Los dispositivos de temperatura obtienen lecturas exactas
con rapidez y presentan lecturas continuas en un monitor eléctrico.

Los lugares utilizados más habituales pueden ser invasivos, pero son utilizados de forma intermitente. Entre
éstos se encuentran la membrana timpánica, la boca, el recto y las axilas. También se pueden aplicar sobre
la piel parches termómetros especiales, químicamente preparados. Las temperaturas oral, rectal, axilar,
cutánea, se basan en la circulación sanguínea eficaz en el lugar de la determinación. El calor de la sangre se
traslada al termómetro. La temperatura timpánica se basa en la radiación del calor corporal a un sensor de
infrarrojos. Dado que la membrana timpánica comparte el mismo riesgo sanguíneo arterial que el
hipotálamo, la temperatura timpánica se considera una temperatura central.

Con objeto de garantizar una lectura correcta de la temperatura, es necesario realizar adecuadamente cada
medición. La temperatura obtenida varía dependiendo de la localización utilizada, aunque debe
encontrarse entre 36ºC y 38ºC. Las temperaturas rectales suelen estar 0,5ºC por encima de las
temperaturas orales. Las temperaturas axilares suelen ser inferiores a las orales en 0,5ºC. Cada una de las
localizaciones habituales de medida de la temperatura tiene ventajas e inconvenientes. La enfermera elige
la localización más segura y más exactapara el paciente. Cuando son necesarias medidas repetidas, se debe
utilizar la misma localización.

Termómetros:
Los tres tipos de termómetros utilizados para medir la temperatura corporal son los de mercurio y vidrio,
los electrónicos y los desechables. Cada dispositivo mide la temperatura en la escala de centígrados o de
Fahrenheit. Los termómetros electrónicos permiten al personal de enfermería convertir lecturas de
temperatura, pueden utilizarse las siguientes fórmulas:
1. Para convertir grados Fahrenheit en centígrados, se restan 32º a la lectrura Fahrenheit y
se multiplica el resultado por 5/9.
(F-32º)x5/9= C
Ejemplo: (104ºF – 32ºF)x5/9=40ºC
2. Para convertir grados centígrados en Fahrenheit, se multiplica la lectrura en centígrados
por 9/5 y se añade 32º al producto.
(9/5Xc) + 32º = F
Ejemplo: (9/5 x 40ºC) +32º= 104ºF
Termómetros de vidrio:

Los termómetros de vidrio y mercurio consisten en un tubo de vidrio sellado por uno de los extremos con
una ampolla llena de mercurio en el otro extremo. La exposición de la ampolla al calor da lugar a que el
mercurio se expanda y ascienda por el interior del tubo con el que se comunica. El termómetro está
calibrado en grados Fahrenheit o centígrados mediante marcas dispuestas a lo largo del mismo. La lectura
de la temperatura viene dada por el punto más altyo alcanzado por la columna de mercurio dentro del
tubo. El mercurio no fluctúa ni cae, a menos que se sacuda fuertemente el termómetro.

El profesional de enfermería lee un termómetro de mercurio sosteniéndolo horizontalmente con las yemas
de los dedos a la altura de los ojos, con la ampolla de mercurio a la izquierda. Al rotar el termómetro
lentamente, aparece la columna de mercurio de plata. La línea calibrada del extremo de la columna de
mercurio es la lectura de la temperatura. No debe tocarse la ampolla. Si se toca, se puede afectar la lectura
de la temperatura o se pueden poner en contacto los dedos con las secreciones corporales del paciente. Se
pueden encontrar manguitos de plástico desechables para cubrir el cuerpo del termómetro. Observar las
precauciones universales, incluyendo el uso de guantes, al utilizar un termómetro de vidrio, debido a la
posibilidad de contacto con los líquidos corporales.

Los inconvenientes de los termómetros de vidrio con mercurio son el tiempo que se tarda en obtener el
registro de la temperatura y su fácil rotura. Las ventajas son su bajo coste, su amplia difusión y su precisión.

Termómetros electrónicos:

El termómetro electrónico consiste en una unidad recargable alimentada por pilas y con pantalla de
lectura. Un tipo de termómetro eléctrico utiliza una sonda en forma de lápiz. Existen sondas
independientes e irrompibles, para utilizarlas por vía oral o rectal. La sonda oral puede utilizarse también
para medir la temperatura axilar. Una vez transcurridos entre 20 y 50 segundos desde su inserción puede
leerse la temperatura en la pantalla de la unidad. Una señal sonora avisa del registro de la temperatura
máxima.

Otra forma de termómetro electrónico se utiliza exclusivamente para la temperatura timpánica. Un


espéculo parecido a un otoscopio con una punta sensora de infrarrojos detecta elcalor radiado por la
membrana timpánica. A los 2 a 5 segundos de la colocación en el conducto auditivo, aparece una lectura en
la unidad de pantalla. Un sonido indica cuándo se ha medido la lectura de la temperatura más alta.

Un termómetro electrónico que utilice una sonda oral no es necesariamente más seguro que un
termómetro de vidrio (Baker y cols., 1984). De hecho, las variables que interfieren en las mediciones orales
de la temperatura afectan por igual a todos los tipos de termómetros. Las mayores ventajas de los
termómetros electrónicos son que pueden ser insertados de forma inmediata y que su lectura, además de
ser fácil, aparece al cabo de segundos.
Termómetros desechables:

Los termómetros desechables o de un solo uso son finas tiras de plástico que presentan un papel
impregnado en una sustancia química. Se utilizan para registrar las temperaturas oral o axilar, sobre todo
en los niños (fig. 15-8). Se insertan de forma idéntica que los termómetros orales y se utilizan solamente
una vez. El punteado químico del termómetro cambia de color, reflejando así la temperatura registrada.
Sólo se prcisan 45 segundos para efectuar dicho registro.

Otra modalidad de termómetro desechable es un parche o una tira termosensible. Una vez aplicado sobre
la frente o sobre el abdomen, el parche cambia de color en función de la temperatura.

Ambas modalidades de termómetros desechables sirven para efectuar una detección inicial de
lastemperaturas, especialmente en los niños recién nacidos. Los termómetros de vidrio o electrónicos son
los preferidos por su precisión.
Diagnóstico de enfermería relacionado con la temperatura corporal:

Le enfermera identifica los hallazgos de valoración y agrupa las características definitorias para formar un
diagnóstico de enfermería. Por ejemplo, un aumento de temperatura corporal, el enrojecimiento de la piel,
la piel caliente al tacto y la taquicardia, indican el diagnostico, hipertermia. El diagnóstico de enfermería
identifica el riesgo del paciente de alteración de la temperatura corporal o una alteración real de la
temperatura. Si el paciente tiene factores de riesgo, la enfermera reduce al mínimo o elimina los factores
que favorecen las alteraciones de la temperatura. La valoración de alteraciones de la temperatura fuera de
los límites normales llevará al planteamiento de diagnósticos de enfermería.

Una vez determinado un diagnóstico, la enfermera debe seleccionar exactamente el factor relacionado o la
etiología. El factor relacionado permite seleccionar las actuaciones de enfermería adecuadas. En el ejemplo
de la hipertermia, un factor relacionado de actividad enérgica dará lugar a actuaciones muy diferentes que
si se tratara de un factor relacionado con enfermedad febril.

Planificación de actuaciones relacionadas con la temperatura corporal.

Los pacientes con alto riesgo de alteraciones de la temperatura corporal, requieren un plan de cuidados
individualizado dirigido al mantenimiento de la normotermia y a la reducción de los factores de riesgo. La
educación es importante para que los pacientes puedan participar en el mantenimiento de la normotermia.
Éste es el caso, especialmente, de los padres que necesitan saber cómo actuar en el hogar cuando un
lactante o un niño desarrollan una alteración de la temperatura. El plan de cuidados en pacientes con
alteraciones reales de la temperatura, se centra en el restablecimiento de la normotermia, reduciendo la
posibilidad de complicaciones y favoreciendo el bienestar. La gravedad de una alteración de la temperatura
influirá en las prioridades de la enfermera en la asistencia de un paciente. El plan de cuidados de la
enfermera apoya los objetivos del paciente:

Objetivo: Restablecer y mantener la normotermia

Resultado: Mantenimiento de la temperatura dentro de los límites normales (36ºC y 38ºC) durante los
cambios de temperatura del medio ambiente.

Objetivo: Reducir al mínimo las complicaciones de la alteración de la temperatura corporal.

Resultados:

Tensión arterial, pulso y respiraciones del paciente dentro de los límites normales.

Gasto urinario del paciente por encima de 30 cc a la hora.

El paciente mantiene la integridad de la piel.

La ingesta nutritiva del paciente cubre las necesidades corporales.

Las membranas mucosas del paciente están húmedas.

El paciente es capaz de participar en las AVD Actividades de la vida diaria).

La piel del paciente está caliente y rosa.

El paciente refiere sensación de descanso y bienestar.

Objetivo: Reducir el riesgo de alteración de la temperatura corporal.

Resultados: El paciente identifica los factores de riesgo de alteración de la temperatura corporal.

El paciente pone en marcha medidas para evitar la alteración de la temperatura corporal.

Ejecución de las actuaciones relacionadas con la temperatura corporal:

Hipertermia: Los procedimientos utilizados para actuar sobre una temperatura elevada y tratarla,
dependen de la causa de la fiebre, de los efectos adversos y de la fuerza, intensidad y duración de la fiebre.
El médico puede intentar determinar la causa de la fiebre aislando al pirógeno causante. La enfermera
obtiene las muestras para cultivo necesarias para el análisis de laboratorio, como orina, sangre, esputo o
heridas. La recogida de estas muestras requiere la utilización de técnicas con rigurosa asepsia para evitar la
introducción de cualquier organismo externo que pudiera afectar a los resultados del cultivo. El médico
ordenará la administración de antibióticos una vez obtenido el cultivo. El médico ordenará la
administración de antibióticos una vez obtenido el cultivo. La administración de antibióticos destruye las
bacterias pirógenas y elimina los estímulos del organismo para la fiebre. La enfermera administra
antibióticos inmediatamente. También educa al paciente acerca de la importancia de tomar los antibióticos
y de continuar el tratamiento según las indicaciones, hasta completar el ciclo de tratamiento.

Las infecciones víricas no pueden ser identificadas mediante cultivos. La mayor parte de las fiebres en los
niños tienen un origen vírico, su duración es breve y los efectos limitados. Sin embargo, en los niños, los
mecanismos de control de la temperatura todavía no están completamente desarrollados y la temperatura
puede elevarse rápidamente. La deshidratación y las convulsiones febriles se producen en casos de
elevaciones rápidas de la temperatura en niños menores de 5 años. Algunos investigadores creen que, en la
precipitación de la convulsión, tiene más importancia la velocidad del aumento que la temperatura
absoluta (Leung y Robson, 1991). Los niños tienen riesgo de déficit de volumen de líquidos, porque pueden
perder rápidamente grandes cantidades de líquidos, en proporción con su peso corporal. La enfermera
mantiene registros exactos de ingestas y excreciones y fomenta la toma de líquidos.

La temperatura de los ancianos, normalmente se encuentra en el extremo inferior de los límites de


temperatura. Sin embargo, son muy sensibles a cambios ligeros de la temperatura. La enfermera debe
saber que la fiebre en un anciano puede significar una temperatura dentro de los límites de la normalidad.

La situación física global influye en la capacidad del paciente para tolerar el aumento de la frecuencia
cardíaca, el aumento de la frecuencia respiratoria, la disminución del volumen de líquidos y las demandas
metabólicas de oxígeno. Los pacientes debilitados y los pacientes con graves quemaduras, enfermedades
neoplásticas o un sistema inmunitario debilitado, tiene un mayor riesgo de complicaciones inducidas por
fiebre. Las temperaturas superiores a 39ºC tienen escasos fines fisiológicos. A medida que la temperatura
corporal se acerca a los 40ºC, es fundamental la actuación para evitar lesiones irreversibles de las células.

Una fiebre puede ser una respuesta de hipersensibilidad a un fármaco. Las fiebres por fármacos pueden ir
acompañadas de otros síntomas alérgicos, como eritema o prurito (picor). El tratamiento implica la
supresión de la medicación.

El tratamiento de la fiebre reduce la producción de calor, aumenta la pérdida de calor y evita las
complicaciones. Entre los “antipiréticos”, fármacos que reducen la fiebre, sencuenran los corticosteroides y
los compuestos o esteroides. Los corticosteroides reducen la producción de calor al interferir con la
respuesta del hipotálamo. Estos fármacos enmascaran los signos de infección suprimiendo el sistema
inmunitario. Los corticosteroides no se utilizan para el tratamiento de la fiebre. Sin embargo, la enfermera
debe conocer su efecto sobre la capacidad del paciente para desarrollar fiebre en respuesta a un pirógeno.
Los fármacos más utilizados son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que alivian el dolor y la fiebre,
como la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno reducen la fiebre aumentando la pérdida de calor.

El tratamiento no farmacológico de la fiebre utiliza métodos que aumentan la pérdida de calor por
evaporación, conducción, convección o radiación. Tradicionalmente, la enfermera ha utilizado baños con
esponjas tibias, baños con soluciones de agua y alcohol, aplicación de bolsas de hielo en las axilas e ingles y
ventiladores refrigerantes. Las últimas investigaciones no han demostrado ninguna ventaja de estos
métodos sobre los medicamentos antipiréticos (Morgan, 1990). Las mantas enfriadas mediante la
circulación de agua enviada por unidades motorizadas aumenta la pérdida de calor por conducción. La
enfermera debe seguir las instrucciones del fabricante para la aplicación de estas mantas hipotérmicas,
debido al riesgo de pérdida de integridad de la piel y de “quemaduras por congelación”. Se recomienda la
colocación de una manta de baño entre el paciente y la manta hipotérmica y envolver las extremidades
distales (dedos de las manos y los pies, genitales) (Holtzclaw, 1990).

Las medidas de enfermería para favorecer el enfriamiento del cuerpo deben evitar la estimulación del
estremecimiento (Giuffre y cols., 1991). El estremecimiento es contraproducente debido a que el calor es
producido por actividad muscular. Se ha recomendado envolver las extremidades de los pacientes para
reducir la incidencia e intensidad del estremecimiento (Holtzclaw, 1990). Una medida de enfermería
dependiente puede consistir en la administración de medicamentos (p. ej., stadol) que pueden reducir el
estremecimiento (Vogelsang y Hayes, 1992).

Las medidas de enfermería independientes fomentan la comodidad, reducen las demandas metabólicas y
proporcionan nutrientes para cubrir el aumento de las necesidades energéticas. Estas medidas aparecen
enumeradas en el recuadro inferior.

Golpe de calor. El mejor tratamiento del golpe de calor es la prevención. La enfermera enseña al paciente a
evitar el ejercicio agotador en tiempo húmedo y cálido, a beber líquidos como zumos de frutas ligeros
antes, durante y después del ejrcicio, a llevar ropas ligeras, no ajustadas y de colores claros, a evitar hacer
ejercicio en zonas con mala ventilación, a protegerse la cabeza llevándola cubierta cuando esté en el
exterior y a exponerse a climas cálidos de forma progresiva.

El tratamiento de primero auxilios a las víctimas de un golpe de calor incluye el desplazamiento del
paciente a un ambiente más fresco, reducir el número de prendas que cubren el cuerpo, colocar toallas
húmedas sobre la piel y utilizar ventiladores oscilantes para aumentar la pérdida de calor por convección. El
tratamiento médico de urgencia puede comprender líquidos intravenosos y mantas hipotérmicas.
Hipotermia. La prevención es la clave en pacientes con riesgo de hipotermia y congelación. La prevención
implica educar a pacientes, a miembros de la familia y a amigos. Entre los pacientes de mayor riesgo se
encuentran los más jovenes y los más ancianos, así como las personas debilitadas por traumatismos, ictus,
diabetes, intoxicación por fármacos o alcohol, sepsis y enfermedad de Rynaud. Los pacientes con
enfermedades mentales o minusvalías pueden ser víctimas de la hipotermia debido a su desconcimiento de
los peligros del tiempo frío. La fatiga, el color de la piel (los individuos de raza negra son más sensibles), la
malnutrición y la hipoxemia contribuyen también al riesgo de congelación. También son personas de riesgo
aquellas que carecen de calor adecuado en su hogar, de refugio, de una dieta adecuada o de ropa de
abrigo.

El tratamiento prioritario ante una hipotermia es evitar un mayor descenso de la temperatura corporal. La
enfermera retira las ropas mojadas, las sustituye por otras secas y envuelve al paciente en mantas. En casos
de urgencia fuera de una institución sanitaria, se coloca al paciente envuelto en mantas cerca de una
persona caliente. Un paciente consciente se beneficia de beber líquidos calientes, como sopa. La colocación
del paciente cerca de un fuego o en una habitacón cálida o la colocación de almohadillas calientes cerca de
las áreas del cuerpo (cabeza y cuello) que pierden calor con mayor rapidez resulta muy útil. Cuando el
paciente llega a un servicio de urgencias, el tratamiento dependerá de la gravedad de la situación. Se
pueden utilizar líquidos intravenosos calientes, mantas eléctricas y líquidos calientes. Se controla
estrechamente a los pacientes para detectar la presencia de irregularidades cardíacas y desequilibrios
electrolíticos.

Evaluación de las actuaciones relacionadas con la temperatura corporal:

Todas las actuaciones de enfermería se evalúan comparando la respuesta real del paciente con los
resultados del plan de cuidados. Esto revela si se han cumplido los objetivos de la asistencia. Después de
cualquier actuación, el personal de enfermería mide la temperatura del paciente para evaluar cualquier
variación. Además, la enfermera utilizará otras medidas de evaluación como la palpación de la piel y la
valoración del pulso y las respiraciones. Si los tratamientos son eficaces, la temperatura corporal volverá
dentro de límites normales, otros signos vitales se estabilizarán y el paciente referirá una sensación de
bienestar.

A continuación se ofrecen ejemplos de resultados esperados y de medidas de evaluación para los objetivos
de la asistencia:

Objetivo: Restablecer y mantener la normotermia.

Resultado: Temperatura mantenida dentro de los límites normales (36 a 38ºC) durante los cambios de
temperatura del medio ambiente.

Medida de evaluación: Medir la temperatura corporal a los intervalos prescriptos o según necesidades.

Objetivo: Reducir al mínimo las complicaciones de la alteración de la temperatura corporal.

Resultado: Tensión arterial, pulso y respiraciones dentro de los límites normales.

Medida de evaluación: Valorar signos vitales después de los tratamientos aplicados para una alteración de
la temperatura.

Resultado: Gasto urinario del paciente por encma de 30 cc/hora.


Medida de evaluación: Determinación horaria del gasto urinario o hacer un promedio del gasto urinario
recogido a intervalos de 2 a 4 u 8 horas.

Resultado: La integridad cutánea del paciente se mantiene.

Medida de evaluación: Inspeccionar la piel para detectar eritema y sensibilidad localizados.

Pulso
La sangre fluye por el cuerpo dentro de un circuito continuo. Los impulsos eléctricos que se originan en el
nódulo sinoauricular (SA) son transmitidos a través del músculo cardíaco y desencadenan las contracciones
del corazón. Con cada contracción ventricular entran en la aorta aproximadamente entre 60 y 70 ml de
sangre (volumen sistólico).
El pulso es el salto palpable del flujo sanguíneo. Se puede sentir un ligero golpecito al palpar una arteria
apretándola ligeramente contra el hueso o músculo subyacente. El número de sensaciones pulsátiles que
suceden en 1 minuto es la frecuencia del pulso.

El volumen de sangre bombeada por el corazón durante 1 minuto es el gasto cardíaco, el producto de la
frecuencia cardíaca y del volumen de eyección. En el adulto, el corazón bombea normalmente 5.000 ml de
sangre cada minuto. No siempre que se produce un cambio en la frecuencia cardíaca o en el volumen
sistólico se registra también un cambio en el gasto cardíaco del corazón o en la cantidad de sangre
distribuida a las arterias. Por ejemplo, si la frecuencia cardíaca de una persona es de 70 latidos por minuto y
el volumen sistólico es de 70ml, el gasto cardíaco es de 4900 ml por minuto. ¿Qué sucedería si la frecuencia
caridíaca cayera a 60 latidos por minuto y el volumen de eyección ascendiera a 85 ml? (ver recuadro de
bajo). Un cambio aislado en la frecuencia cardíaca no altera el gasto cardíaco. Existen factores mecánicos,
nerviosos y químicos que regulan la fuerza de las contracciones cardíacas y el volumen sistólico.

La causa de un pulso anormalmente lento, rápido o irregular, puede terminar alterando el gasto cardíaco.
La enfermera valora la capacidad del corazón para cubrir las demandas de nutrientes de los tejidos
corporales palpando el pulso periferico o utilizando un estestoscopio para escuchar los ruidos cardíacos
(pulso apícal).

Localización del pulso periférico

Para la determinación de la frecuencia del pulso puede utilizarse cualquier arteria, pero las arterias, radial y
carótida son lugares donde se palpa con facilidad el pulso periférico. Cuando la situación del enfermo se
deteriora bruscamente, la carótida es el mejor punto para valorar rápidamente el pulso. Mientras le sea
posible, el corazón seguirá lanzando sangre a través de la arteria carótida al cerebro. Cuando el gasto
cardíaco desciende de forma significativa, los pulsos periféricos se debilitan y son dificiles de palpar. Las
localizaciones radial y apical son los lugares más comunes para la valoración de la frecuencia del pulso (fig.
15-9). Las personas que llevan a cabo un seguimiento de sus propias frecuencias cardíacas (p. ej., los
atletas) recurren a éstas. En el procedimiento 15-2 se perfila la valoración del pulso.

Estetoscopio: Para valorar la frecuencia apical, la enfermera utiliza un estetoscopio. Las cuatro partes
fundamentales del estetoscopio son las piezas de ajuste a los oídos, los auriculares, la tubuladura de
plástico o de goma y el elemento que se aplica sobre el tórax.
Las piezas de plástico o goma de adaptación a los oídos deben ajustarse cómodamente al pabellón auricular
de la enfermera. Los auriculares han de presentar cierta angulación y serán lo suficientemente fuertes
como para que las piezas de adaptación a los oídos se ajusten con firmeza a los mismos sin producir
molestias. Para garantizar una mejor recepción del sonido, las piezas que se adaptan a los oídos tienen el
mismo contorno que el conducto auditivo, apuntando hacia la cara cuando el estetoscopio se encuentra en
posición de uso.

La tubuladura de polivinilo debe ser flexible, con una longitud de 30 a 40 cm. Si es más larga, se reduce la
transmisión de las ondas sonoras. Además, ha de tener una pared gruesa y moderadamente rígida, para
eliminar la transmición de ruidos procedentes del entorno y prevenir retorcimientos de la tubuladura que
distorsionan la transmisión de las ondas de sonido. Los estetoscopios pueden tener tubos simples o dobles.
El elemento que se aplica sobre el tórax está formado por una campana y un diafragma. El diafragma es la
parte circular y de superficie plana de dicho elemento cubierto con un disco de plástico fino. Transmite
mejor los sonidos de alta frecuencia creados por el movimiento a gran velocidad del aire y la sangre. Los
sonidos intestinales, pulmonares y cardíacos se auscultan utilizando el diafragma. La enfermera coloca el
diafragma contra la piel del paciente de forma que se forme un espacio cerrado herméticamente. Se ejerce
la presión suficiente como para dejar un anillo rojo pasajero sobre la piel del paciente al retirar el
diafragma.

La campana es la pieza torácica en forma de cuenco, habitualmente rodeada por un anillo de goma. El
anillo evita la provocación de escalosfríos en el paciente al colocar el frío metal sobre la piel. La campana
transmite sonidos de tono grave creados por el movimiento de la sangre a baja velocidad. Losd sonidos
cardíacos y vasculares se auscultan utilizando la campana. La enfermera aplica la campana suavemente,
dejando descansar la pieza torácica sobre la piel (fig. 15-12). Comprimiendo la campana contra la piel, se
reduce la amplificación de los sonidos de tono grave y se crea un “diafragma de piel”. La campana y el
diafragma se rotan para colocarse en posición en la pieza torácica, dependiendo de la parte que se elija
para utilizar. Tanto el diafragma como la campana deben encontrarse en la posición adecuada durante su
uso, para que escuche los sonidos a través del estetoscopio. Para comprobarlo, golpear suavemente para
determinar qué lado está funcionando.
El estetoscopio es un delicado instrumento y requiere una asistencia adecuada para su óptimo
funcionamiento. Las olivas auriculares deben ser retiradas periódicamente para limpiar el cerumen (cerca
del oído). La campana y el diafragma se limpian del polvo de las torundas y de las grasa del cuerpo. La
tubuladura debe mantenerse lejos de las grasas corporales del profesional de enfermería. Procure no
colgarse el estetoscopio alrededor del cuello, cerca de la piel. La limpieza del tubo con alcohol puede secar
y quebrar el material, por lo cual no se recomienda. Es preferible utilizar un jabón suave y agua.

Frecuencia del pulso: Antes de medir el pulso, el personal de enfermería revisa la frecuencia de referencia
para ese paciente concreto (tabla 15-4). Algunos médicos prefieren efectuar las mediciones iniciales de la
frecuencia del pulso con el paciente sentado, de pie y tumbado. Los cambios postulares producen
variaciones en la frecuencia del pulso como consecuencia de las alteraciones en el volumen sanguíneo y en
la actividad simpática. La frecuencia cardíaca aumenta de forma temporal cuando la persona pasa de estar
tumbada a sentarse o a ponerse de pie.

Al efectuar valoración del pulso, la enfermera debe considerar la variedad de factores que influyen en la
frecuencia del pulso (tabla 15-5). La combinación de dichos factores puede provocar cambios significativos.
Si la enfermera detecta una frecuencia anormal mientras palpa un pulso periférico, el siguiente paso es
valorar la frecuencia apical. La frecuencia apical proporciona una valoración más exacta de la contracción
cadíaca.
La enfermera valora el pulso apical auscultando los ruidos cardíacos. Trata de identificar el primero y el
segundo ruidos cardiacos (S1 y S2). Cuando la frecuencia es baja y normal, S1 es de grave y de carácter
mate, asemejándose al sonido “lab”. S2 es de un tono más alto y de más corta duración y produce un
sonido parecido a “dab”. Cda conjunto de “lab-dab” se cuenta como un latido cardíaco. La enfermera
utilizando el diafragma o la campana del estetoscopio, cuenta el número de “lab-dabs” que se producen
cada minuto. Para el estudiante que se esté iniciando en dicha práctica puede ser más dificil manejar la
campana.

La valoración de las frecuencias de pulso periférica y apical puede mostrar variaciones de la frecuencia
cardíaca. Las dos alteraciones habituales de la frecuencia del pulso son la taquicardia y la bradicardia. La
taquicardia es una elevación anormal de la frecuencia cardíaca, por encima de 100 latidos por minuto en el
adulto. La bradicardia es una disminución de dicha frecuencia, por debajo de 60 latidos por minuto en el
adulto.

Rimo del pulso: Normalmente, existe un intervalo regular de tiempo entre cada pulsación o latido cardíaco.
Un intervalo interrumpido por un latido precoz o tardío o por la pérdida de un latido, indica un ritmo
anormal o disritmia. Una disritmia puede alterar el gasto cardíaco, especialmente si se produce de forma
repetitiva. La enfermera identifica la disritmia mediante la palpación de las interrupciones en las sucesivas
ondas pulsátiles o mediante la auscultación de las interrupciones entre los tonos cardíacos. Si existe una
disritmia, se debe valorar la regularidad de su aparición. Las disritmias se pueden describir como
regularmente irregulares o irregularmente irregulares. Para documentar la disritmia el médico puede
ordenar un electrocardiograma o una monitorización con Holter. Un electrocardiograma registra la
actividad eléctrica del corazón durante un intervalo de 12 segundos. El monitor Holter registra 24 horas de
actividad eléctrica.

Una contracción ineficaz del corazón que no consigue transmitir una onda de pulso a la zona de pulso
periférica, crea un déficit de pulso. Para valorar si existe una pérdida de pulso, el profesional de enfermería
y una compañera deben comprobar de forma simultánea las frecuencias radial y apical, estableciendo una
comparación entre ambas. Si se observa diferencia entre la frecuenca de los pulsos apical y radial se debe a
que realmente existe una pérdida de pulso. Los déficit de pulso se asocian con frecuencia a las disritmias.

Intensidad: La intensidad o amplitud del pulso refleja el volumen de sangre bombeado contra las paredes
arteriales por el corazón en cada contracción y el estado del sistema vascular arterial que conduce hasta la
localización del pulso. Normalmente la intensidad del pulso se mantiene constante para todos los latidos
cardíacos. La fuerza del pulso se puede clasificar por grados o ser descrita como fuerte, debil, filiforme o
saltón. Se incluye durante la valoración del sistema vascular.

Proceso de enfermería y determinación del pulso

La valoración del pulso evalúa el estado general de la salud cardiovascular y la respuesta a otros
desequilibrios del sistema. Taquicardia, bradicardia y disritmias son características definitorias de muchos
diagnósticos de enfermería y se consideran junto a otros datos de la valoración. Por ejemplo, las
características que definen una frecuencia cardíaca anormal, una disnea de esfuerzo y un informe hablado
del paciente acerca de fatiga, llevan al diagnóstico de intolerancia a la actividad (v. recuadro inferior
izquierdo). El plan de cuidados de enfermería incluye actuaciones basadas en el diagnóstico de enfermería
identificado y en el factor relacionado. La enfermera evalúa los resultados del paciente valorando la
frecuencia del pulso después de cada intervención.
Frecuencia Respiratoria
La supervivencia de los seres humanos depende de la llegada del oxígeno (O2) a sus células y de la
eliminación de las mismas del dióxido de carbono (CO2). La respiración es el mecanismo que utiliza el
cuerpo para intercambiar gases entre la atmósfera y la sangre y las células. La respiración consiste en la
ventilación (el movimiento de los gases de los pulmones al exterior y viceversa), la difusión (el movimiento
de oxígeno y anhídrido carbónico entre los alvéolos y lo hematíes) y la perfusión (la distribución de
hematíes hacia y desde los capilares pulmonares). Todos ellos pueden valorarse de forma independiente.
Sin embargo, el análisis de la eficacia respiratoria requiere la integración de los datos de valoración
procedentes de los tres procesos. Los procesos son interdependientes. La suficiencia de la ventilación
puede afectar a la difusión y perfusión, que a su vez afectarán a la ventilación. La respiración se puede ver
afectada por varios factores (v. recuadro inferior derecho).
Valoración de la ventilación

La enfermera valora la ventilación determinando la frecuencia, profundidad y ritmo de la respiración. En


condiciones normales, el individuo adulto respira suavemente y a un ritmo continuo de 12 a 20
respiraciones por miuto. La ventilación se halla regulada por los niveles de CO2 y de O2 de la sangre
arterial. El factor más importante en el control de la ventilación es el nivel de CO2 en la sangre arterial. La
hipercapnia provoca que el sistema de control de la respiración del cerebro aumente la frecuencia y la
profundidad de las respiraciones. El aumento del esfuerzo ventilatorio provoca la eliminación de exceso de
CO2 con la espiración. La hipercapnia, o exceso crónico de CO2 en la sangre arterial, puede finalmente
deprimir la ventilación.

Los quimiorreceptores de la arteria carótida y de la aorta son sensibles a la hipoxemia, oniveles bajos de O2
arterial. Si los niveles de oxígeno en sangre arterial descienden, estos receptores envían su señal al centro
respiratorio para incrementar la frecuencia y la profundidad de la ventilación. La hipoxemia ayuda a
controlar la ventilación en pacientes con enfermedad pulmonar crónica. La hipercapnia es constante en
pacientes con enfermedad pulmonar crónica. Una vez que un nivel de CO2 elevado no consigue elevar la
frecuencia y profundidad de la respiración, la hipoxemia, también presente en estos pacientes, se convierte
en el estímulo que aumenta la ventilación. Dado que los niveles bajos de O2 arterial proporcionan el
estímulo que permite repirar a estos pacientes con enfermedad pulmonar crónica.

Cuando la respiración es normal, el esfuerzo muscular se emplea en movilizar los pulmones y la pared
torácica. La inspiración es un proceso activo. Durante la inspiración, el diafragma se contrae y los órganos
abdominales se desplazan hacia abajo y adelante para que entre aire en los pulmones. El diafragma se
desplaza alrededor de 1 cm (4/10 de pulgada) y las costillas se repliegan hacia arriba desde la línea media
del cuerpo entre 1,2 y 2,5 cm, aproximadamente (1/2 a 1 pulgada). Durante una respiración relajada
normal, una persona inhala 500 ml de aire. Esta cantidad recibe el nombre de volumen repiratorio. Durante
la espiración, el diafragma se relaja y los órganos abdominales vuelven a su posición original. El pulmon y la
pared torácica retornan a una posición relajada. La espiración, en cambio, es un proceso pasivo. La
frecuencia y profundidad normales de la ventilación, eupnea, es interrumpida por los suspiros. El suspiro,
una respiración profunda prolongada, es un mecanismo fisiológico protector para expandir las vías aéreas
pequeñas y los alvéolos no ventilados durante una respiración normal.

La valoración correcta de las respiraciones depende de que la enfermera conozca los movimientos
normales del tórax y del abdomen. Durante la respiración en reposo, la pared torácica sube y baja
suavemente. La contarcción de los músculos intercostales o contracción de los músculos accesorios del
cuello y de los hombros, los músculos accesorios de la respiración, no resulta visible.

Durante la respiración tranquila normal, el movimiento diafragmático hace que la cavidad abdominal suba
y baje lentamente.

Cuando la respiración exige un mayor esfuerzo, los movimientos de las costillas aumentan. Los músculos
intercostales y accesorios trabajn activamente para movilizar aire hacia dentro y hacia fuera. Los hombros
pueden subir y bajar, y los músculos accesorios de la ventilación del cuello se contraen visiblemente. El
movimiento diafragmático resulta menos evidente va medida que aumentan los movimientos respiratorios
costales.

Mediciones de las respiraciones


Las respiraciones son el signo vital de más fácil valoración, pero su medición se realiza a menudo de forma
superficial. El profesional de enferemería no debe efectuar estimaciones sobre las respiraciones. Para que
la medición sea correcta, es necesario observar y palpar los movimientos de la pared torácica.

La observación de un cambio brusco en las características de las respiraciones puede ser un dato relevante.
Dado que la respiración está relacionada con el funcionamiento de diversos sistemas corporales, cuando se
produce un cambio la enfermera ha de tener en cuenta todas las variables de la valoración. Por ejemplo,
cuando registra un descenso de las respiraciones en un paciente que ha sufrido un traumatismo craneal,
puede significar que se ha producido una lesión del tronco del encéfalo o del nervio frénico en el punto de
salida de las vértebras crevicales cuarta y quinta. En este caso, la enfermera debe comprender la
importancia de la lesión.

El profesional de enfermería experto no debe dejar que el paciente perciba que está siendo sometido a una
valoración de las respiraciones. Si el paciente conoce las intenciones del profesional de enfermería puede
alterar conscientemente la frecuencia y la profundidad de su respiración. Es preferible realizar la valoración
inmediatamente después de medir la frecuencia del pulso, cuando la mano del profesional de enfermería
se halla todavía sobre la muñeca del enfermo, dejándola reposar al mismo tiempo sobre el pecho o sobre el
abdomen de éste. En la valoración de las respiraciones, se ha de tener en cuenta la frecuencia y el patrón
ventilatorios normal del paciente, la influencia que cualquier enfermedad o trastorno ejerce sobre la
función repiratoria, la relación existente entre las funciones respiratoria y cardiovascular y la influencia de
las terapias sobre la respiración. Los parámetros objetivos de la valoración del estado respiratorio son la
frecuencia y la profundidad de la respiración y el ritmo de los movimientos ventilatorios (procedimiento 15-
3).

Frecuencia respiratoria: Para contar la frecuencia de ventilación o respiración, la enfermera debe observar
una inspiración y una espiración completas. La frecuencia respiratoria varía con la edad (tabla 15-6). La
frecuencia respiratoria normal disminuye a lo largo de la vida.

Profundidad ventilatoria: La profundidad de las respiraciones se valora observando el grado de excursión o


movimiento de la pared torácica. La enfermera describe subjetivamente los movimientos ventilatorios
como superficiales, normales o profundos. Una repiración profunda consiste en una expansión completa de
los pulmones con una espiración completa. Las respiraciones son superficiales cuando sólo entra a los
pulmones una pequeña cantidad de aire y resulta difícil observar el movimiento ventilatorio. Se utilizan
técnicas más objetivas si se observa que la expansión del tórax es extraordinariamente superficial (v. cap.
16). En la tabla 15-7 se resumen los tipos de alteraciones de la respiración.
Ritmo ventilatorio: En el caso de la respiración normal después de cada ciclo respiratorio se produce un
intervalo regular. Los lactantes tienden a respirar de manera menos regular. Los niños pueden respirar de
forma lenta durante algunos segundos, para pasar bruscamente a respirar más rápidamente. Al valorar las
respiraciones, la enfermera efectúa una estimación del intervalo de tiempo después de cada ciclo
respiratorio. Según el ritmo, la respiración es regular o irregular.

Valoración de la difusión y la perfusión

Los procesos respiratorios de difusión y perfusión se pueden valorar midiendo la saturación de oxígeno
desde los alvéolos a la sangre pulmonar, la mayor parte del oxígeno se fija a moléculas de hemoglobina de
los hematíes. El flujo sanguíneo a través de los capilares pulmonares proporciona hematíes para la fijación
del oxígeno. Los hematíes transportan las moléculas de hemoglobina oxigenada hacia los capilares
periféricos, donde el oxígeno se desprende, dependiendo de las necesidades de los tejidos.

El porcentaje de hemoglobina que está unido al oxígeno en las arterias, es el porcentaje de saturación de
hemoglobina (o SaO2). Normalmente, se encuentra entre el 95 y el 100%. La SaO2 resulta afectada por
factores que interfieren con la ventilación, la perfusión o la difusión. La saturación de la sangre venosa
(SvO2) es menor porque los tejidos han retirado parte del oxígeno de las moléculas de hemoglobina. Un
valor normal de la SvO2 es del 70%. La SvO2 resulta afectada por factores que interfieren o aumentan la
necesidad de oxígeno de los tejidos.

Determinación de la saturación arterial de oxígeno

El reciente desarrollo de un aparato fiable, un pulsioxímetro, permite la determinación indirecta de la


saturación de oxígeno en la base de datos de signos vitales del paciente (procedimiento 15-4). El
pulsioxímetro consiste en una sonda con un diodo emiisor de luz (DEL) y un fotodetectorconectado por
cable a un oxímetro (fig. 15-3). El DEL emite longitudes de onda de luz que son absorbidas por las moléculas
de hemoglobina oxigenadas y desoxigenadas. La luz reflejada desde las moléculas de hemoglobina, es
procesada por el oxímetro, el cual calcula la saturación del pulso (SpO2). La SpO2 es un cálculo fiable de la
SaO2.

La determinación de la SpO2 se ve afectada por factores que afectan a la transmisión de la luz o a las
pulsaciones arteriales periféricas. El conocimiento de estos factores permite al personal de enfermería
interpretar las determinaciones anómalas de la SpO2 con exactitud.
Presión arterial
La presión arterial es la fuerza lateral que actúa en las paredes de una arteria por la pulsación de sangre a
presión desde el corazón. La presión arterial sitémica, la presión arterial en el sistema de las arterias del
cuerpo, es un buen indicador de saluda cardiovascular. La sangre fluye por todo el sistema circulatorio
debido a los cambios de presión. Se desplaza de un área de alta presión a una de baja presión. La
contracción del corazón fuerza el paso de sangre a gran presión a la aorta. El pico de máxima presión
cuando se produce la eyección es la presión arterial sistólica. Cuando los ventrículos se relajan, la sangre
que permanece en las arterias ejerce una tensión mínima o diastólica. La presión diastólica es la presión
mínima ejercida en todo momento sobre las paredes arteriales.

La unidad estándar para medir la presión arterial es el milímetro de mercurio (mm Hg). La determinación
indica la altura hasta la cual la presión arterial puede subir una columna de mercurio. La presión arterial se
registra con la lectura sistólica antes que la diastólica (p. ej., 120/80). La diferencia entre las presiones
sistólica y diastólica representa la presión del pulso. Para una presión arterial de 120/80, la presión del
pulso es 40.

Fisiología de la presión arterial

La presión sanguínea refleja las interrelaciones existentes entre los diferentes factores hemodinámicos, a
saber, el gasto cardíaco, la resistencia vascular periférica, el volumen sanguíneo, la viscosidad sanguínea y
la elasticidad de las arterias.

Gasto cardíaco: El gasto cardíaco es el volumen de sangre (volumen sistólico) que el corazón bombea en 1
minuto (frecuencia cardíaca):

GC = FC x VS

La presión sanguínea (PS) depende del gasto cardíaco (GC) y de la resistencia vascualr periférica (R):

PS = GC x R

Cuando aumenta el volumen de líquido dentro de un espacio cerrado, como ocurre con la sangre en los
vasos, la presión dentro de dicho espacio se eleva. Así pues, a medida que aumenta el gasto cardíaco se
incrementa también la cantidad de sangre bombeada contra las paredes de las arterias, lo que da lugar a
un aumento de la presión sanguínea. El gasto cardíaco puede aumentar como consecuencia de una mayor
contractilidad del músculo cardíaco, de un aumento en la frecuencia cardíaca o de un aumento del
volumen sanguíneo.

Resistencia periférica: La sangre circula por una red de arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas. Las
arterias y las arteriolas se hallan envueltas por músculo liso que se contrae o se relaja para aumentar o
reducir la luz por la cual discurre la sangre. El calibre de las arterias y de las arteriolas se modifica para
ajustar el flujo sanguíneo a las necesidades de los tejidos. Por ejemplo, cuando un órgano principal necesita
más sangre, las arterias periféricas se contraen, disminuyendo su suministro de sangre. El órgano principal
dispondrá de mayor cantidad de sangre gracias al cambio de resistencias en la periferia. Normalmente, las
arterias y las arteriolas permanecen parcialmente contraídas para mantener un flujo constante de sangre.
La resistencia vascualr periférica es la fuerza que se opone al flujo de sangre, y está determinada por el
tono de la musculatura vascular y por el diámetro de los vasos sanguíneos. Cuanto menor sea la luz de un
vaso, mayor será la resistencia vascular periférica al flujo de la sangre. A medida que la resistencia
aumenta, la presión arterial se eleva. Según se dilatan los vasos y disminuye la resistencia, cae también la
presión sanguínea.
Volumen sanguíneo: El volumen de sangre que circula por el sistema vascular también influye en la presión
sanguínea. En general, el individuo adulto posee un volumen de sangre circulante de 5.000 ml.
Normalmente el volumen de sangre se mantiene constante. Sin embargo, si el volumen aumenta, se
registra una mayor presión sobre las paredes de las arterias. Por ejemplo, la administración rápida e
incontrolada de líquidos intravenosos eleva la presión sanguínea. Cuando se produce un descenso del
volumen de sangre circulante, como sucede en los casos de hemorragia o de deshidratación, tiene lugar
una caída de la presión sanguínea.

Viscosidad: La densidad o viscosidad de la sangre influye en la facilidad con que la sangre fluye por el
interior de los pequeños vasos. El hematócrito, o porcentaje de glóbulos rojos en la sangre, determina la
viscosidad sanguínea. Cuando el hematócrito aumenta y la velocidad de flujo de la sangre disminuye, la
presión sanguínea se incrementa. El corazón debe concentrarse con mayor fuerza para poder movilizar la
sangre viscosa a través del sistema circulatorio.

Elasticidad: Normalmente las paredes de las arterias son elásticas y fácilmente distensibles. A medida que
aumenta la presión en el interior de las arterias, el diámetro de los vasos aumenta para acomodarse al
cambio de presión. La distensibilidad de las arterias evita que se produzcan grandes fluctuaciones en la
presión sanguínea. Cuando la elasticidadf se ve reducida, se registra una mayor resistencia al flujo
sanguíneo. Como consecuencia de ello, cuando el ventrículo izquierdo bombea su volumen sistólico, los
vasos ya no se adaptan a la presión recibida. Al contrario, un volumen determinado de sangre se ve
forazado a pasar a través de unas paredes arteriales rígidas, produciéndose un aumento de la presión
sistémica. Como consecuencia de la disminución de la elasticidad arterial se produce una elevación más
significativa de la presión sistólica que de la presión diastólica.

Cada factor hemodinámico afecta de forma significativa a los demás. Por ejemplo, a medida que la
elasticidad arterial disminuye, la resistencia vascular periférica aumenta. Normalmente, el complejo control
del sistema cardiovascular evita que un único factor varíe de forma permanente la presión arterial. Por
ejemplo, si el volumen sanguíneo desciende, el organismo lo compensa con un aumento de la resistencia
vascular.

Auscultación
El mejor entorno para la medición de la presión sanguínea mediante auscultación es una habitación
tranquila con una temperatura agradable. Aunque el paciente puede estar tumbado o de pie, la posición
preferible es la sedestación. En la mayoría de los casos, las mediciones de la presión sanguínea obtenidas
con el paciente en decúbito supino, sentado y de pie son similares. Sin embargo, en algunos pacientes, la
presión sanguínea varía con los cambios postulares. La enfermera puede comparar las mediciones de la
presión sanguínea en sedestación y de pie, para determinar posibles cambios. La hipotensión ortostática o
postural, o descenso de la presión sanguínea cuando el paciente pasa de la sedestación a la bipedestación,
con frecuencia se acompaña de mareos, vértigo e incluso síncope (desmayo). La hipotensión ortostática
puede ser un síntoma de déficit de volumen de líquidos o de control neurovascular inadecuado. Los
fármacos antihipertensivos pueden provocar alteraciones de la presión arterial ortostática. Siempre se
debe medir la presión sanguínea antes de administrar dichos medicamentos. Cuando se registran
determinaciones de la presión arterial ortostática, se registran la postura del paciente además de la
determinación de la presión arterial. Por ejemplo, 140/80 supino, 132/72 sentado, 108/60 de pie. Las
lecturas se obtienen 1 y 3 minutos después de los cambios de posición del paciente.
La posición del paciente debe ser la misma durante cada medición de la presión arterial para que la
comparación entre los distintos valores obtenidos resulte significativa. Antes de la valoración, se debe
intentar controlar los factores responsables de lecturas artificialmente altas, como dolor, ansiedad o
esfuerzos.

En la valoración inicial, la enfermera debe obtener y registrar la presión sanguínea en ambos brazos:
normalmente existe una diferencia de 5 a 10 mm Hg entre ambas mediciones. En las sucesivas
valoraciones, la presión haya sido más elevada. Una diferencia de presión superior a los 10 mm Hg es
indicativa de problemas en el brazo con menor presión.

La enfermera pregunta al paciente cuál es su presión sanguínea normal. Si éste la desconoce, se le


informará de la misma después de su medicación y registro. Ésta constituye una buena ocasión para
nformar al paciente acerca de los valores normales de presión arterial, de los factores de riesgo que
influyen en el desarrollo de la hipertensión y de sus peligros.

La medición indirecta de la presión arterial se basa en un principio básico de la presión. La sangre fluye
libremente por el interior de la arteria hasta que el manguito inflado ejerce presión sobre los tejidos y hace
que la arteria se colapse. Una vez liberado el manguito de presión, el punto del manómetro en el que se
reanuda el flujo de sangre y aparece el sonido que se detecta por auscultación representa la presión
sistólica.

Korotkoff, cirujano ruso, fue quien describió por primera vez en 1905 los ruidos audibles sobre una arteria
mientras se desinfla el manguito. El primer ruido de Korotkoff es un golpeteo rítmico nítido
correspondiente a la frecuencia del pulso que aumenta gradualmente de intensidad. El comienzo del
sonido se corresponde con la prsión sistólica. A medida que el manguito continúa desinflándose, aparece
un murmullo o sonido silbante, el segundo ruido de Korotkoff. A medida que la arteria se distiende, se
produce una turbulencia en el flujo de sangre. El tercer ruido de Korotkoff es un golpeteo más agudo e
intenso, mientras que el cuarto es sordo y de baja tonalidad, apareciendo cuando el manguito se desinfla
más aún. La presión del manguito cae por debajo de la presión existente en el interior de los vasos; este
sonido marca la presión diastólica en los lactantes y en los niños. El quinto ruido de Korotkoff es la usencia
de sonido; en los adolescentes y en los adultos, este ruido se corresponde con la presión diastólica.

La American Heart Association (1987) recomienda que se registren dos cifras en la medición de la presión
sanguínea; los puntos del manómetro en los que se oye el primer ruido para la presión sistólica y el quinto
ruido para la diastólica. En algunos centros se recomienda también registrar el punto en que se coye el
cuarto ruido, especialmente cuando se trata de pacientes con hipertensión. Las cifras se registran
separadas por barras (p. ej., 120/80 o 120/100/80), anotándose el brazo utilizado para medir la presión
sanguínea (p. ej., BD 130/70).

Estrés: La ansiedad, el miedo y el dolor pueden incrementar la presión sanguínea debido al aumento de la
frecuencia cardíaca y de la resistencia vascular periférica. (Si el estrés no desaparece, la presión sanguínea
desciende.)

Sexo: N o existe ninguna diferencia clínicamente significativa entre los niveles de presión sanguínea de los
chicos y de las chicas. Depsués de las pubertad los varones presentan unos valores más altos.

En la menopausia las mujeres tienden a presentar unos niveles de presión arterial más elevados que los
hombres de su misma edad.

Raza: En Estados Unidos, la incidencia de hipertensión en la población urbana de raza negra es mayor que
la de la raza blanca, lo cual responde a factores genéticos y ambientales.
Variación diaria: Puede consistir en un descenso de la presión sanguínea por la mañana, elevándose a lo
largo de día, para alcanzar su pico máximo por la tarde o al final de ésta y descender finalmente por la
noche.

Medicamentos: Ciertos medicamentos afectan de forma directa o indirecta a la presión sanguínea. Los
medicamentos antihipertensivos, como los diuréticos, los bloqueantes betaadrenérgicos, los
vasodilatadores, los inhibidores de la ECA y los bloqueantes de los canales del calcio, reducen la presión
sanguínea.

Comida: Los ancianos experimentan a menudo un descenso de la presión sanguínea después de comer.

valoración de la presión sanguínea mediante palpación

Palpación: La técnica indirecta de valoración de la presión sanguínea mediante palpación es útil en los
pacientes cuyas pulsaciones arteriales son demasiado débiles como para generar los ruidos de Korotkoff.
Como ejemplos de circunstancias en las que las presiones sanguíneas no pueden ser auscultadas
correctamente cabe citar las pérdidas graves de sangre y el dibilitamiento de la contractilidad cardíaca. Sólo
la presión arterial sistólica puede ser evaluada por palpación (v. recuadro de pag. 299). La determinación de
la presión diastólica resulta dificil mediante palpación. El valor de dicha presión viene dado por un cambio
sutil en la sensación percibida, generalmente a modo de leve vibración chasqueante. Cuando se utiliza la
técnica de palpación, se registra el valor sistólico junal método seguido para su medición (p. ej; BD 90/-,
palpado).

En algunos casos, la técnica de palpación se aplica junto con la de auscultación. En ciertos pacientes
hipertensos los sonidos se auscultan generalmente sobre la arteria humeral cuando la presión del manguito
es elevada, desaparecen al disminuir dicha presión y reaparecen a niveles de presión más bajos. Esta
desaparición temporal de sonido es el silencio ausculatorio. Se produce típicamente entre el primer sonido
de Kortkoff y el segundo. El vacío de sonido puede cubrir un espacio de 40 mm Hg y dar lugar, por tanto, a
una infravaloración de la presión sistólica o a una sobreestimación de la presión diastólica. El explorador
debe asegurarse de inflar el manguito lo suficiene como para oír la presión sistólica antes de que aparezca
el silencio ausculatorio. La palpació de la arteria radial ayuda a determinar hasta qué nivel se debe inflar el
manguito. Éste debe insuflarse hasta 30 mm Hg por encima de la presión a la que puede palparse el pulso
radial. A continuación han de registrarse los límites de presión entre los que se produce el silencio
ausculatorio (p. ej; “PA BD 180/94 con un silencio ausculatorio desde 180 hasta 160”).
Valoración en las extremidades inferiores: Las extremidades superiores pueden resultar inaccesibles como
consecuencia de vendajes, yesos, catéteres intravenosos o fistulas o derivaciones arteriovenenosas.
Entonces la presión sanguínea debe medirse en las extremidades inferiores. En pacientes con determinadas
anomalías de la presión arterial, también es necesario comparar la presión arterial en la extremidad
superior con la de las piernas. La arteria poplítea, palpable por detrás de la rodilla en el hueco poplíteo, es
en tales casos el lugar elegido para la auscultación. Dicho manguito se coloca con el balón inflable sobre la
región posterior del muslo, en su parte intermedia. El manguito debe ser ancho y largo, para que pueda ser
aplicado a la porción más gruesa del muslo. Es preferible colocar al paciente en decúbito prono. Si es
imposible que el paciente adopte dicha posición, se le ha de pedir que flexione ligeramente la rodilla para
favorecer el acceso a la arteria. El procedimiento es idéntico al de la auscultación de la arteria humeral. La
presión sistólica en las piernas suele hallarse entre 10 y 40 mm Hg por encima de la registrada en la arteria
humeral, mientras que la presión diastólica es prácticamente la misma.
RESUMEN DE ASPECTOS IMPORTANTES

Regulación de la temperatura corporal:

El sistema que regula la temperatura corporal consta de tres partes principales: sensores en la periferia y
en el centro, un sistema de integración en el hipotálamo percibe incluso los cambios mínimos de
temperatura corporal.

Hipotálamo Anterior controla (perdida de calor) mientras que el hipotálamo


Posterior controla (producción de calor).

Cuando las células nerviosas del hipotálamo se calientan más allá del punto de ajuste, se envían impulsos
para reducirla temperatura corporal, entre los mecanismo de perdida de calor se incluyen la sudoración,
vasodilatación (ensanchamiento de los vasos sanguíneos) y la inhibición de la producción de calor. Si el
hipotálamo percibe que la temperatura corporal es inferior al punto de ajuste, envía una señal dirigida a
aumentar la producción de calor mediante vasoconstricción (estrechamiento) De los vasos sanguíneos
superficiales. La mayoría de los sensores o receptores sensoriales se encuentra en la piel, que posee más
receptores para el frio que para el calor, por lo tanto, los sensores cutáneos detectan el frio con mayor
eficiencia que el calor.

Cuando la piel de todo el cuerpo se enfría, se pone en marcha tres procesos fisiológicos cuya misión es
aumentar la temperatura corporal.

1. Temblor, qué aumenta la producción de calor.

2. Inhibición de la sudoración para disminuir la pérdida de calor.

3. Vasoconstricción, qué también reduce la perdida de calor.


Alteración de la temperatura corporal:

Las alteraciones fundamentales de la temperatura corporal son: Hipertermia e Hipotermia.

Valoración de la temperatura corporal

(Menor de 35ºC) Hipotermia

(Mayor de 35ºC A 37ºC) Parámetros Normales, Normotérmico, Afebril

(37,1 ºC A 37, 9ºC) Subfebril, Febricula

(38 ºC,39ºC ,40ªC) Hipertermia, hiperpirexia o Fiebre

 Se llama hipertermia la elevación de la temperatura corporal relacionada con la incapacidad del


organismo para favorecer la perdida de calor o reducir la producción de calor.
 La fiebre y la hiperpirexia son consecuencia de diversos estímulos producidos por pirógenos,
incluyendo bacterias, endotoxinas, virus, hongos, espiroquetas, hormonas, reacciones antígeno
anticuerpo y algunos medicamentos; los pirógenos probablemente actúan en el hipotálamo.
 Algunas enfermedades tumorales pueden contener pirógenos muy similares.
 Las causas más frecuentes de elevación térmica son infecciones, neoplasias y enfermedades
autoinmunes.
 Se denomina fiebre al síndrome de hipertermia, sudoración y escalofrío.
 Son síntomas acompañantes de la hipertermia y de la fiebre el malestar general, taquipnea y
taquicardia.
 Algunos utilizan los términos fiebre o pirexia para referir a la temperatura corporal alta, aunque la
fiebre, como se dijo, en realidad es un síndrome (conjunto de signos y síntomas) que consta de
hipertermia, escalofríos y sudoración.
 Hiperpirexia alude al aumento extremo de la temperatura, por arriba de 40°C mientras que la
hipotermia señala una temperatura menor de 34°C
 Entre las principales causas de hipotermia están la exposición al frío, y en personas con
movimientos reducidos como en la parálisis, por vasoconstricción en la intoxicación alcohólica, por
sepsis, en la inanición, hipotiroidismo e hipoglucemia

Factores que afecta la temperatura corporal

 Edad: la temperatura varía dependiendo la edad.

 Ejercicio: cualquier tipo de actividad física eleva la temperatura corporal.

 Estrés: el estrés físico o emocional como la ansiedad puede elevar la temperatura corporal.

 Ambiente ingesta de líquidos calientes o fríos: pueden dar lugar a variaciones en los valores.

 Factores hormonales: producen fluctuaciones en la temperatura corporal.

PULSO:

El pulso es una honda de sangre creada por la contracción del ventrículo izquierdo del corazón.
En un individuo sano, el pulso es el reflejo del latido cardiaco; es decir la frecuencia del pulso es la misma
que la de las contracciones ventriculares del corazón. Los pulsos periféricos son los situados lejos del
corazón ej.; en la muñeca o en el pie.

La sangre fluye por el cuerpo dentro de un circuito continuo, los impulsos eléctrico que se originan en el
nódulo sinoauricular (SA) son transmitidos a través del musculo cardiaco y desencadena las contracciones
del corazón ,con cada contracción ventricular entra en la aorta aproximadamente de 60 a70 ml de sangre
(volumen sistólico) El pulso es el salto palpable del flujo sanguíneo .se puede sentir un ligero golpecito al
palpar una arteria apretando ligeramente contra el hueso o musculo subyacente. El número de sensaciones
pulsátil que sucede en 1 minuto es la Frecuencia del pulso.

El volumen de sangre bombeada por el corazón durante 1 minuto es el Gasto cardiaco

La diferencia entre frecuencia del pulso y frecuencia cardiaca es la primera es la persecciòn de los latidos
del corazón en las arterias mientras que la otra es la cantidad de veces que el corazón late y se puede
escuchar directamente con el estetoscopio se denomina en (latidos por minutos)

Localizaciones del pulso

El pulso se puede tomar en:

 Temporal: donde la arteria temporal pasa sobre el hueso temporal de la cabeza.

 Carótida: en la zona lateral del cuello donde la arteria carótida discurre entre la tráquea y el
musculo esternocleidomastoideo.

 Apical: en el vértice del corazón.

 Braquial: es la cara interna del musculo bíceps en el brazo o en situación medial en el espacio
antecubital.

 Radial: en el punto en el que la arteria radial correa lo largo del radio. en el lado del pulgar de la
parte interna de la muñeca.

 Femoral: donde la arteria femoral pasa a lo largo del ligamento inguinal.

 Poplíteo: en el punto en que la arteria poplítea pasa por detrás de la rodilla.

 Tibial Posterior: sobre la superficie medial del tobillo, donde la arteria tibial posterior pasa por
detrás del maléolo medial.

 Pedio: donde la arteria pedía dorsal pasa sobre los huesos del pie, en una línea imaginaria trazada
desde el tobillo hasta el espacio entre los 1 y 2 dedos del pie.

Tiene como características la nemotecnia F.R.I.T.A

 Frecuencia: es el número de pulsaciones por minutos. Parámetros Normales: 60- 90 por


minutos.(Normofigmia)
 Ritmo: es el intervalo de tiempo entre una pulsación y la otra. Pueden ser Rítmico: característica
normal se refiere a la igualdad de los
intervalos. Arrítmico: intervalo de tiempo de distinta duración

 Intensidad: es la fuerza del golpe pulsátil (que tan dura se siente).

 Tensión: es la presión que se debe ejercer sobre la arteria para poder palpar el pulso. Duro: el pulso
solo se interrumpe
ante una fuerte comprensión. Blando: el pulso solo se interrumpe
ante una débil comprensión. Medianamente duro: el pulso
desaparece ante una comprensión media

 Amplitud: que tanto tiempo dura o se percibe la honda pulsátil.

Factores que influyen en las frecuencias

 Ejercicios
 Temperatura
 Emociones
 Fármacos
 Hemorragias
 Cambios posturales
 Trastornos pulmonares
La frecuencia del pulso excesivamente rápida y por encima de los valores según la edad se denomina
(taquifigmia). También llamada taquicardia , mientras que una frecuencia inferior a lo normal según la
edad, se conoce como( bradifigmia) También llamada Bradicardia

Alteraciones:

 Taquisfigmia: más de 90 pulsaciones por minutos.


 Bradisfigmia menos de 60 pulsaciones por minutos.

Respiración

Respiración es el nombre que se le da al intercambio oxígeno y eliminar dióxido de carbono que se lleva a
cabo en los pulmones y tejidos (entre la sangre y las células del cuerpo).la inhalación o inspiración es la
entrada de aire en los pulmones y la exhalación o espiración es la expulsión o movimiento de los gases
desde los pulmones a la atmosfera. Para referirse al movimiento de entrada y salida de aire de los
pulmones se utiliza también el término ventilación.

Centro regulador de la respiración:

Centrales: Bulbo Raquídeo.

Protuberancia.

Periférico: Aorta (sensibilidad al O2)

Carótida.

Venas Pulmonares.
Estructura y órgano que interviene en la respiración.

Tracto respiratorio superior: (Cuello y cabeza, nariz, faringe, laringe)

Tracto respiratorio Inferior: (traque, bronquios, alveolos, pulmones)

Procesos

 Ventilación: Movimientos de gases de los pulmones al exterior


y viceversa. Inspiración: entrada de aire a los pulmones, proceso activo, contracción muscular
Espiración: expulsión o movimiento de gases desde los pulmones a la atmosfera, proceso pasivo.

 Difusión: movimientos de oxígeno y dióxido de carbono entre los


alvéolos hematíes.

 Perfusión: distribución de hematíes hacia y desde los capilares pulmonares

Alteración del patrón respiratorio

 Bradipnea: inferior a 12X´ diferentes patología, enfermedades neurológica, infecciones)

 Taquipnea, hiperpnea, hiperventilación: superior 20X´ej ejercicio, ansiedad.

 Apnea: ausencia de la respiración.

 Disnea: dificultad para respirar.

Principales característica para valorar la respiración:

 Frecuencia: números de respiraciones completa por minutos.


Es de 12 A 20 por minutos. Parámetro normal Eupnea

 Amplitud: distención de la pared torácica y de la pared abdominal.

 Ritmo: relación normal entre inspiración y expiración de la respiraciones.

Factores que influyen en la respiración.

 Ejercicio físico.
 Dolor agudo.
 Ansiedad.
 Tabaquismo.
 Medicamentos

Valoración de la respiración
En la valoración de enfermería con respeto a la respiración se debe observar los movimientos del tórax y se
escuchan los ruidos respiratorios.

 Profundidad: de la respiración se refiere al volumen de aire inalado y exhalado en cada ciclo


respiratorio. ( se valora observando el grado de movimiento de la pared toráxica, podemos
encontrar Profunda(consiste en una expansión completa de los pulmones con una expiración
completa) Superficial cuando entra a los pulmones una pequeña cantidad de aire y resulta difícil
observar el movimiento ventilatorio.

 Ritmo: es la regularidad entre inspiración y expiración, es el intervalo regular después de cada ciclo
respiratorio. Se puede clasificar (regular ,irregular)

 Simetría: es la sincronía de movimientos de cada lado del torax.

 Carácter: el carácter de las respiraciones se refiere a las variaciones de la respiración normal sin
esfuerzo.

Presión arterial

La presión arterial es una medida de la presión ejercida por la sangre cuando fluye por las arterias, como la
sangre se mueve en onda, existen dos mediciones de la presión arterial,

La presión sistólica es la presión que ejerce la sangre a consecuencia de la contracción de los ventrículos, es
decir la presión de la parte alta de la onda sanguínea.

La presión diastólica es la presión que resta cuando los ventrículos están en reposo.

La presión arterial se mide en milímetro de mercurio (mmHg ) se anota como una fracción, presión sistólica
sobre diastólica.

Gasto cardiaco: volumen de sangre que sale del corazón a través del ventrículo izquierdo en 1 minuto.
Resistencia periférica: es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, arteriolas.
Volumen sanguíneo: cantidad de sangre que circula por el sistema vascular.
Viscosidad: densidad de la sangre, influye en la velocidad que esta fluye por el interior de los vasos
determina la viscosidad.
Viscosidad: está relacionada con las paredes arteriales a la distención.

Diferencia entre Presión y Tensión Arterial

Presión Arterial: fuerza qué ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias.

Tensión arterial: es la fuerza de igual magnitud pero en sentido contrario ejercido por la pared de la arteria
que se opone a la distención y es la que podemos medir.
Valores promedio:

Material originado en la Sociedad de Cardiología de Rosario, Argentina

Terminología:

Normotenso: persona con presión sanguínea normal.

Hipertensión: presión excesivamente alta de la sangre sobre las paredes de las arterias.

Hipotensión: presión excesivamente baja de la sangre sobre las paredes de las arterias.

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