Derecho DE Daños Unidad 3: Presupuestos DE LA Responsabilidad Civil (Continuacion)
Derecho DE Daños Unidad 3: Presupuestos DE LA Responsabilidad Civil (Continuacion)
Punto A: Daño. Concepto (art.1737). Naturaleza jurídica: teorías. Requisitos del daño resarcible (art. 1739):
certeza, subsistencia, personalidad. Quid de la seriedad del daño.………………………………………………………
DAÑO RESARCIBLE
ARTICULO 1737.- Concepto de daño “Lesion”. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no
reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de
incidencia colectiva.
ARTICULO 1738.- Indemnización. La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la
víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su
obtención y la pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales
legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida.
Daño consecuencia (resarcible)
"Lo que se indemniza (dentro de la esfera del daño patrimonial) no es la incapacidad en sí, sino sus
consecuencias patrimoniales, pero estas no requieren una merma de ingresos, bastando la pérdida
de cualquier beneficio económico e incluyendo la pérdida de chances (art. 1738 CCCN). Así se
deben cubrir no solo la privación de ganancias efectivas o concretas sino también la disminución de
la persona para realizar actividades patrimoniales útiles para sí y su familia, por lo que la faz laboral
solo constituye uno de los aspectos a contemplar..." (AUTOS: N° 11853 - "MIERES, ALBERTO C/
MÓVIL GNC SA Y OTRA S/ ORDINARIO DAÑOS Y PERJUICIOS. Cámara Civil y Comercial, Paraná,
Sala II, 19/10/2023)
El concepto daño puede ser comprendido con dos significados de distinta extensión:
o En sentido amplio, hay daño cuando se lesiona cualquier derecho subjetivo;
o En sentido estricto, la lesión debe recaer sobre ciertos derechos subjetivos, patrimoniales o
extra- patrimoniales, cuyo menoscabo genera una sanción patrimonial. El daño en sentido
estricto es la lesión o menoscabo de un derecho subjetivo que genera responsabilidad. En la
esfera contractual el daño es presupuesto del resarcimiento y en el campo extracontractual no
hay acto ilícito punible “si no hubiese daño causado, u otro acto exterior que lo pueda causar”,
sea que recaiga “sobre un objeto exterior, o bien se confunda con la existencia de la persona”.
El daño es el primer presupuesto del deber de responder, no desde lo cronológico, ya que desde tal
plano es el último, pero el “problema de la responsabilidad civil” comienza a plantearse sólo cuando
existe un daño. Es decir, que para que exista responsabilidad civil, debe existir daño.
El daño es el perjuicio que deriva de la lesión a un interés económico o espiritual individual o
colectivo.
Incluye en esta definición, los bienes tutelados los “bienes” son las cosas materiales e inmateriales
objeto de derechos – en este caso los bienes protegidos serán la persona, el patrimonio y los derechos
de incidencia colectiva.
Naturaleza jurídica:
o Doctrina que identifica daño con lesión a un derecho subjetivo: el daño es la lesión a un derecho
patrimonial (daño patrimonial) o extrapatrimonial (daño moral). La distinción entre ambas
categorías se centra en el distinto carácter del derecho lesionado y guarda relación con la gran
división de los derechos.
Criticas: la noción de daño en sentido estrictamente jurídico no se identifica con la de daño en
sentido naturalistico, es decir, la lesión de un bien o de un derecho. Tampoco es exacto que la
lesión a un derecho extrapatrimonial arroje necesariamente un daño de esa índole, ya que una
lesión de esa naturaleza puede generar también un daño patrimonial.
o Doctrina que identifica daño con lesión a un interés legítimo: el daño es la lesión a un interés no
ilegítimo, reconocido por el derecho. Por “interés” se entiende a la situación en que cada
persona se halla respecto al bien, en virtud de la cual le resulta posible satisfacer una
necesidad.
El daño disminuye la capacidad de satisfacer la necesidad de su titular, por lo que, la división en
daño patrimonial y extrapatrimonial o moral corresponderá a la índole del interés.
o Doctrina que toma en cuenta el resultado o consecuencia de la acción que causa el detrimento: esta
teoría formula una distinción necesaria entre:
Daño en sentido amplio: ofensa o lesión a un derecho, o a un interés no ilegitimo de
orden patrimonial o extrapatrimonial. Es el hecho de una intrusión indebida que
determina que el autor deba cesar en su acción y restablecer el equilibrio alterado.
Daño resarcible: es la consecuencia perjudicial o menoscabo que se desprende de la
aludida lesión. En este caso, no toda lesión a un derecho o a un interés jurídicamente no
reprobado por el ordenamiento resulta apta para generar daño resarcible, sino que habrá
que estar a la repercusión que la acción provoca en la persona (relación causa – efecto).
Requisitos del daño resarcible:
ARTICULO 1739.- Requisitos. Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o
indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente. La pérdida de chance es indemnizable en la medida en que
su contingencia sea razonable y guarde una adecuada relación de causalidad con el hecho generador.
o Certeza: este requisito alude a su existencia. Por lo tanto, un daño es cierto cuando
cualitativamente resulta constatable su existencia, aunque no pueda determinarse su cuantía
con exactitud. Es decir, el daño debe ser real y por lo tanto un daño puramente hipotético no es
idóneo para generar consecuencias resarcitorias. El daño puede ser:
Daño actual: ya producido al momento de dictarse la sentencia, por lo que el juicio de
valoración se realiza en términos de máxima certeza.
Daño futuro: se producirá segura o probablemente con posterioridad a la sentencia, es
decir que todavía no se ha producido.
En el caso de la perdida de chance, también se reúne el requisito de certeza, ya que la
frustración de la probabilidad u oportunidad de su realización siempre es cierta.
o Personalidad: el daño debe afectar un interés propio, directo o indirecto, individual o colectivo,
de la victima. Es decir, solo la persona que sufre un perjuicio patrimonial o moral puede
reclamar su resarcimiento, ya que posee legitimidad para hacerlo. Puede ser:
Damnificado directo o victima inmediata: es aquel sobre el cual recae el daño en sus bienes
o persona, es decir, es el titular del interés afectado como victima del ilícito.
EJ.: daño moral experimentado por quien resulta protagonista por una noticia que
falazmente lo sindica como corruptor de menores.
Damnificado indirecto o victima mediata: son los 3º cuyos intereses lícitos también resultan
afectados, es decir, el perjuicio propio invocado por el demandante deriva de una lesión
a bienes patrimoniales o Extrapatrimoniales de un 3º. Por lo tanto, el daño se produce
de manera refleja o “de rebote”.
EJ.: supuesto de homicidio – cuando la esposa del difunto puede reclamar (iure propio) la
reparación del perjuicio material y moral derivado de un 3º.
o Subsistencia: un daño es jurídicamente subsistente cuando todavía no ha sido resarcido por quien
corresponde, es decir, si no se lo reparo al momento en que debería ser resarcido. Por lo tanto,
nadie puede pretender la reparación de un perjuicio que ya ha sido reparado.
Se mantendrá vigente el daño si la propia victima afronto por si o si lo hizo un tercero que
puede subrogarse en sus derechos, costea con su propio patrimonio el valor de reposición o
reparación del bien. En tales casos tendrá el derecho de ser indemnizado por quien
corresponda.
o Quid de la seriedad del daño: Eliminación de la seriedad del daño como requisito del daño
resarcible. En el marco del Código civil, algunos autores señalaban que el daño, para ser
resarcible, debía ser “serio”, ya que no se resarcen los daños mínimos. No existía una norma en
el Código civil al respecto, y tampoco se consagra la seriedad del daño como requisito, solución
que entendemos acertada.
Punto C: Daño Patrimonial: concepto. Especies: daño emergente y lucro cesante. Prueba (1744).
Presunciones legales del daño. Pérdida de la chance (1738,1739). Prueba. ……………………………………………
DAÑO PATRIMONIAL
1. DAÑO EMERGENTE:
o El daño emergente es la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima a raíz del
hecho ilícito aquiliano o del incumplimiento obligacional.
o Importa un verdadero empobrecimiento económico actual del patrimonio a causa del hecho
dañoso.
o Puede producirse por la destrucción, deterioro, privación de uso y goce de bienes ya
existentes en el patrimonio o por los gastos que a raíz del hecho dañoso, el damnificado
debe soportar.
o EJ.: gastos actuales y futuras que deban realizarse para el tratamiento medico para la
atención de lesiones sufridas o los gastos de reparación de un automóvil.
o El daño Emergente está Absolutamente acreditado
"Cuando como resultado de una lesión la víctima sufre la reducción de su cuenta patrimonial por
gastos relacionados con tratamientos médicos, consultas o traslados, el daño emergente es
indemnizable, pero su procedencia y cuantificación deben estar acreditados con suficiente certeza."
(Autos: 7975: "VILLANUEVA, LORENA
P. G. C/ SUP. GBNO. DE LA PCIA. S/ ORDINARIO" Sala N° 2 en lo Civil y Comercial STJ, 23/10/2019)
2. LUCRO CESANTE:
o Es el beneficio económico esperado de acuerdo con la probabilidad objetiva de su obtención.
o Es la ganancia legítima dejada de obtener por el damnificado a raíz del ilícito o del
incumplimiento obligacional.
o Se plasma en una mutilación de utilidades actuales o futuras que se esperaban con
suficiente grado de probabilidad objetiva.
o La estimación del lucro cesante exige la reconstrucción hipotética de aquello que podría
haber ocurrido conforme al curso normal y ordinario de las cosas.
o EJ.: las ganancias frustradas del taxista que a raíz del deterioro de su automóvil por una
colisión con otro vehículo, debe permanecer 3 semanas inactivo laboralmente mientras
duran los trabajos de reparación de su rodado.
Como el lucro cesante es un daño futuro, para su procedencia se necesita que la chance de pérdida sea
cierta, no la cuantía, pues ello nunca podría ser efectivamente determinado, en tanto aún no existe.
Pero si, como en toda pérdida de chance, existe una certeza de esa pérdida de la probabilidad, el
rubro deviene procedente. (AUTOS: N° 9058 -
"MORCILLO JOSE MARIA FRANCISCO C/ ETCHEVEHERE JUAN DIEGO Y OTROS S/ ORDINARIO DAÑOS Y
PERJUICIOS"
El lucro cesante configura un daño cuya existencia requiere una demostración a cargo del reclamante
en su configuración y cuantía, pues no es una simple chance. Es el beneficio económico esperado
de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención (art. 1738 CCCN). Aún así no es necesaria la
certeza y basta la "probabilidad
objetiva" de su obtención, ya que configura un daño negativo, se pierde algo que no va a poder
obtenerse, pero que muy probablemente se hubiera obtenido. (Autos: 12758: "LEDERHOS, OSCAR
ALBERTO C/ HEREDEROS YIO SUCESORES DE BERNHARDT, RICARDO JAVIER Y OTRO S/ ORDINARIO
DAÑOS Y PERJUICIOS", Cámara 2 Civil y Comercial, Paraná, Sala II, 16/04/2024)
El lucro cesante debe probarse en debida forma y pesa la carga de la prueba sobre quien lo reclama. El
pretensor debe aportar prueba clara e inequívoca de la existencia de ganancias previas al
accidente o evento dañoso; la antijuridicidad del hecho que cercena su percepción por parte del
damnificado; y en el supuesto de automotores, la cantidad de dias que el rodado estuvo
inmovilizado, salvo por el periodo necesario para proceder a su reparación. Respecto de esto último
generalmente, es el perito ingeniero mecánico quien, efectuando un pormenorizado detalle de los
trabajos de reposición y reparación, las tareas de mecánica, chapa y pintura, plazo para la
obtención del presupuesto y la demora para la asignación de un turno, estimará el lapso de
indisponibilidad" (Autos: 12102 "SEIP, GUILLERMO DAVID C/ ALMARANTE, ÁNGEL JUAN JOSÉ SI
ORDINARIO - ACCIDENTES DE TRÁNSITO". Cámara 2 Civil y Comercial, Sala I Paraná, 06/12/2022)
Cuando las lesiones no han impedido a la víctima desarrollar su actividad laboral, pero han generado
una incapacidad que por sus características lo limitan físicamente en el ámbito doméstico,
laborativo y social, se ha admitido la indemnización desde la fecha del siniestro, por cuanto el
hecho de que no exista lucro cesante laboral no significa que no pueda existir lucro cesante
extralaboral (si la lesión impide o dificulta tareas económicamente valorables en la vida cotidiana,
doméstica o familiar). El incapacitado que conserva su empleo puede experimentar una pérdida de
chances laborales" (Autos: 11312: " BENITEZ, JESÚS ANTONIO Y OTRA C/ CABRERA, MAXIMILIANO
DAMIÁN Y OTROS S/ ORDINARIO DANOS Y PERJUICIOS". Cámara 2 Civil y Comercial de Paraná,
Sala II, 20/10/2020)
3. PERDIDA DE CHANCE:
o Se da esta situación cuando se frustra una oportunidad de obtener un beneficio , o de evitar
un menoscabo de esa índole. Es decir, lo frustrado es la mera oportunidad o probabilidad de
hallarse en condiciones de obtenerlo, que habría tenido el damnificado en caso de no haber
mediado el hecho ilícito aquiliano o el incumplimiento obligacional.
Se resarce la oportunidad perdida de obtener una ganancia o de evitarse un perjuicio en si
misma.
o Su reparación deberá ser realizada ateniendo al mayor o menor grado de probabilidad de
convertirse en cierta. Es decir, el juicio de valoración debe haber sido realizado tomando en
cuenta el grado de probabilidad objetiva existente para que la prosecución del proceso
causal pudiese derivar en un beneficio económico y también las circunstancias particulares
de cada caso.
ARTICULO 1739.- (…) La pérdida de chance es indemnizable en la medida en que su contingencia sea
razonable y guarde una adecuada relación de causalidad con el hecho generador.
o Un requisito esencial es que la chance sea razonable es necesario que sea real y seria y no
una mera ilusión o conjetura de la mente del damnificado.
o EJ.: la muerte de un caballo de carrera que estaba anotado y en condiciones de competir en
una importante prueba hípica.
La pérdida de chance es una categoría de daño resarcible mediante la cual se pretende reparar la
pérdida de posibilidad de ganancias o de evitación de un perjuicio provocada por la frustración de
una cierta ventaja futura previsible y que la posibilidad frustrada no debe ser simplemente una
expectativa general o vaga, no debe tratarse de una mera posibilidad del acaecimiento eventual o
hipotético de alguna ventaja, sino que la pérdida ha de tener suficiente fundamentación y entidad.
Para que medie pérdida de chance se requiere que la posibilidad de obtener una ganancia o evitar
una pérdida se trate de una probabilidad suficiente para dar lugar a la reparación de daños, no de
una mera posibilidad (AUTOS: N° 12289 - CARDONA, JUAN JOSÉ C/ CYME SRL S/ ORDINARIO (LEY DE
DEFENSA DEL CONSUMIDOR). Cámara Civil y Comercial, Sala I, 10/05/2023)
La pérdida de chance de asistencia futura que reclaman los actores (padres de la víctima del siniestro
del que resultó su muerte) constituye un daño patrimonial. En el reclamo por la muerte de un hijo,
la indemnización se concede a título de chance. Lo que se resarce, es la frustración actual de la
probabilidad más o menos cierta, de obtener en el futuro, un beneficio económico. La mayor o
menor probabilidad de esa ayuda se vincula a las diversas circunstancias
entre las que pueden destacarse la edad de la víctima; sus condiciones personales fisicas, psíquicas,
educativas, etc; la edad de los padres; condiciones personales de éstos; la existencia o no de otros
hijo, etc. (Autos:
10566 "SEGOVIA, HUGO R. Y OTRA C/ TORRASA O TORRASSA MIGUEL A S/ INDEMNIZACIÓN DE DANOS
Y PERJUICIOS" Cámara de Apelaciones, Sala Civil y Comercial,
Uruguay, 25/03/2019).
El rubro indemnizatorio denominado valor vida y hoy como pérdida de chance por la muerte de un hijo
[regulado por el art. 1745, inc. c) CCC] resulta indemnizable aunque se tratare de un hijo por nacer.
En el supuesto de niños por nacer, se forna más incierta la expectativa de ayuda futura que los
padres podrían esperar de ese hijo, pero tampoco puede afirmarse con certeza lo contrario, por lo
que la chance está configurada con la cuota de alea que la caracteriza. (Autos: 11742 "GOMEZ,
CINTIA YAMINA Y OTRO C/INSTITUTO RAWSON DEL DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO S.R.L. Y OTRO S/
ORDINARIO - DAÑOS Y PERJUICIOS" Cámara 2 Civil y Comercial de Paraná, Sala I, 21/10/2021.
Se admite correctamente el rubro pérdida de la chance del progenitor, como consecuencia del
fallecimiento de su hijo de 36 años. Se vislumbra un perjuicio patrimonial que se concreta en la
pérdida de las esperanzas a que el progenitor tenía legitimo interés, de que ese joven algún día
pudiera prestarle auxilio o ayuda personal y económica. Se trata de situaciones en que el hijo aún
no realizaba efectivamente aportes a sus progenitores, pero en los cuales existía la posibilidad
cierta de que estos recibieran su ayuda en el futuro. Si, por el contrario, el hijo fallecido ya hubiese
estado realizando aportes en favor de sus progenitores, se estaría ante un lucro cesante, y no una
pérdida de chance. (AUTOS: N° 11367 LAZAGA, JOSE ALBERTO C/ CASETTE, JOSE OSCAR Y OTRO S/
ORDINARIO DANOS Y PERJUICIOS. Cámara Civil y Comercial, Sala II, 03/09/2021
Atendiendo a la naturaleza resarcitoria de la indemnización del daño moral y extensión del mismo,
debe fijarse
prudencialmente en una suma razonable pero que no importe un enriquecimiento incausado, pues el
daño debe ser
real y efectivo, no meramente conjetural o hipotético; independientemente de ello en autos por el tipo
de daño debe
considerárselo que el mismo es "in re ipsa" en cuanto al padecimiento que ha tenido por la lesión, la
internación y las
molestias que le ocasiona la secuela que le quedó, lo que determina que estamos evidentemente ante
un daño grave.
La gravedad del daño determina su correlato, y por ello que la suma fijada resulta baja, dada los
condiciones
personales de la víctima, que a partir del siniestro y con solo 18 años se vio sometida a decenas de
operaciones, para terminar fatídicamente perdiendo su miembro por una amputación quirúrgica. Lo
que evidencia que las complicaciones no sólo afectaron su movilidad sino que ha mediado un
situación de riesgo vital que no puede dejar de mirarse. (Autos: 9645 RODRIGUEZ, ANDRES
EMANUEL Y OTRA C/SEIFERT CRISTIAN ALCIDES S/ORDINARIO (DE INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y
PERJUICIOS- ACCIDENTE DE TRÁNSITO). Cámara 2 Civil y Comercial, Sala III Paraná, 14/08/2020)
La exclusiva existencia de un daño material ocasionado al vehículo, utilizado como medio de movilidad
cotidiana para el desempeño laboral del accionante y que generó su indisponibilidad a los fines de su
reparación, las incomodidades y malestar pueden razonable y válidamente inferise a partir del choque,
como de su consecuente imposibilidad transitoria de uso, y que esa situación afecte la vida diaria,
también impactada por las gestiones enderezadas ante las compañías aseguradoras para reparar el
rodado y luego en función del reclamo judicial.
Tales circunstancias originan una afectación espiritual que dan lugar al reclamo por daño moral. (Del
Voto de la Dra. PAULETTI que conforma la mayoría) En igual sentido: "Lapalma Maximiliano
Francisco c/ Lorenzo Villamonte y otro s/ ordinario daños y perjuicios", expte. 8645/C, 13/06/2025.
(Autos: 8691 "CAMINOS, PEDRO MARCIANO C/ ROMERO, GUSTAVO ALBERTO Y OTROS S/
ORDINARIO DAÑOS Y PERJUICIOS". Cámara de Apelaciones, Sala / Civil y Comercial de
Gualeguaychú, 12/06/2025)
Prueba: Un daño fáctico o de hecho que no se demuestra, jurídicamente no existe. Por lo tanto, el
demandante debe acreditar los extremos constitutivos de su pretensión, por lo que la carga de la
prueba va a recaer sobre el actor.
El actor puede valerse de cualquier medio de prueba determinado en el CPCYC – documental,
informativa, testimonial, pericial, etc.
Excepción a la prueba:
o Presunciones legales: esta situación permite al juez arribar a un convencimiento indirecto de los
hechos ante la ausencia o insuficiencia de los medios de prueba. Las presunciones legales son
aquellas directamente establecidas por la ley de fondo o procesal, teniendo carácter iuris
tantum, es decir que admiten prueba en contrario.
EJ.: en materia de indemnización por fallecimiento con el daño legal presunto que contempla el
art. 1745 inciso b o en la indemnización por lesiones o incapacidad física o síquica con los
gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que se presumen en la medida que resulten
razonables en función de la índole de las lesiones o la incapacidad.
o Cuando el perjuicio surja notorio de los propios hechos.
ARTICULO 1744.- Prueba del daño. El daño debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo
impute o presuma, o que surja notorio de los propios hechos.
Evolución:
o Durante mucho tiempo, el daño moral permaneció en los confines del derecho como categoría
de menoscabo no resarcible. Se lo conceptuaba por lo que no es antes que por lo que
efectivamente es: un daño a la integridad espiritual del ser humano.
o Con la ley 17.711 la figura del “daño moral” adquirió un perfil y una denominación propia,
alcanzando la máxima concreción en el derecho argentino.
Prueba: por la aplicación de las reglas que rigen la carga de la prueba, el daño moral debe ser
probado por quien reclama su reparación. Sin embargo, en materia de daño moral no es posible
producir una prueba directa sobre el perjuicio padecido. Por lo tanto, a partir de la acreditación del
evento lesivo y del carácter legitimado activo del actor, puede operar la prueba de indicios o la
prueba de presunciones.
No es indispensable probar el dolor experimentado a través de pruebas periciales psicológicas o
mediante testigos que declaren sobre el estado de ánimo del damnificado moral después del hecho.
Legitimación activa: hay dos tipos de damnificados:
o Damnificado directo: goza de amplia legitimación activa por daño moral, cualquiera sea la fuente
generadora del perjuicio.
o Damnificado indirecto: en principio no tienen legitimación activa para reclamar la reparación del
daño moral.
Excepción: Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen
legitimación a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el
cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.
Se considera con discapacidad a quien padece de una alteración funcional grave, permanente o
prolongada, física o mental, que en relación con su edad y medio social implica desventajas
considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.
ARTICULO 1741.- Indemnización de las consecuencias no patrimoniales. Está legitimado para reclamar la
indemnización de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte
o sufre gran discapacidad también tienen legitimación a título personal, según las circunstancias, los
ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar
ostensible.
La acción sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por éste.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que
pueden procurar las sumas reconocidas.
Transmisibilidad de la acción:
o Transmisibilidad mortis causa: la acción por daño moral solo se transmite a los herederos cuando
el damnificado la ha entablado previamente. Es decir, si el damnificado fallece sin deducir la
acción resarcitoria, esta no se transmite a los herederos, quienes carecen de legitimación
activa. Esto se vale como consecuencia del carácter personal del damnificado en el ejercicio de
la acción.
o Transmisibilidad por acto entre vivos: el CCyC no dispone nada al respecto, no existiendo ningún
dispositivo que prohíba la transmisibilidad por acto entre vivos del derecho a obtener su
reparación. Regiría la regla del articulo 398:
ARTÍCULO 398.- Transmisibilidad. Todos los derechos son transmisibles excepto estipulación válida de las
partes o que ello resulte de una prohibición legal o que importe trasgresión a la buena fe, a la moral o a las
buenas costumbres.
DAÑO A LA PERSONA
Transitamos por una etapa de revolución dentro de las propias estructuras del concepto daño
fruto de una versión netamente patrimonialista del perjuicio a otra que pone como epicentro a la
persona.
Se propone una nueva clasificación del daño considerada como daño subjetivo o a la persona
(atentaría contra el sujeto en si mismo, en cualquiera de las etapas de su existencia) o daño
objetivo (lesionaría valores económicos)
El daño a la persona entonces no se agotaría en el daño patrimonial o moral, sino que impondría la
necesidad de ampliar ese espectro a toda lesión a la persona mediante la violación de un derecho
de la personalidad.
La normativa vigente no recepta esta categoría, ya que en nuestro sistema el daño solo puede ser
patrimonial o extrapatrimonial (moral); debiendo descartarse estas nuevas categorías.
Para nuestro ordenamiento las lesiones a la integridad psicofísica, a la estética o a la vida en
relación; constituyen formas de lesividad que pueden generar daños patrimoniales o
Extrapatrimoniales dependiendo la índole de los intereses afectados.
Punto E: Otros daños (patrimoniales y/o extrapatrimoniales). Daño estético, daño psíquico, daño a la vida en
relación. Daños resultantes de la muerte (1745). Daños resultantes a la capacidad psicofísica (1746). ……….…
DAÑO ESTETICO
DAÑO PSIQUICO
El extenso art 1746 no brinda una definición sino pautas para calcular su indemnización. Pero al
fijar los límites lo enmarca conceptualmente pues establece que la reparación debe cubrir la
disminución de la aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o económicamente
valorables.
Se refiere a al deterioro total o parcial de aptitudes o habilidades psicofísicas que sufre el individuo
para obtener lucros futuros, sea en las tareas que habitualmente desempeña o en otras. Frustra la
probabilidad o chance de obtener ganancias, su contenido resulta económico o patrimonial.
No obsta a su resarcimiento que la persona sea de avanzada edad. Además, si se trata de una
persona que al momento de sufrir los daños estaba desocupada, lo que se afectan son sus
posibilidades de trabajar y generar ingresos.
La norma establece expresamente que en el supuesto de incapacidad permanente el pago de la
indemnización procede aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea remunerada, lo que
resulta acertado pues igualmente se produce una disminución de sus facultades, ya no puede
utilizar en su beneficio lo que ha perdido, la totalidad de sus capacidades productivas.
El daño psicológico es la lesión incapacitante que afecta la psiquis del individuo , con el consiguiente
quebranto de la personalidad y la disminución de sus aptitudes para obtener ganancias.
No se contempla dentro de los daños extrapatrimoniales. Lo que aquí se contempla es la
perturbación psíquica en tanto lesione derechos de naturaleza patrimonial (actividades productivas
o económicamente valorables).
Prueba: pesa sobre quien pretende indemnización (art 1744). Demostrada la lesión o incapacidad
física y/o psíquica, se presume el daño que la misma apareja. El daño resarcible no está
representado por la lesión en sí misma sino por los efectos perjudiciales que ella produce. Respecto
de los medios admisibles, todos son válidos.