T1.
Aspectos introductorios
INTRODUCCIÓN.
APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE GRUPO.
FUNCIONES DE LOS GRUPOS.
1. Necesidad de afiliación
2. Necesidad de consecución de metas y objetivos
3. Necesidad de conocimientos e informaciones
4. Necesidad de protección y seguridad
5. Necesidad de establecer una identidad social
FORMACIÓN DE LOS GRUPOS.
1º) Periodo de descontento
2º) Suceso precipitante
3º) Identificación con el grupo
4º) Productividad grupal
5º) Individualización
6º) Declive grupal
ESTRUCTURA GRUPAL
1. Roles
2. Estatus
3. Normas
4. Cohesión
TIPOS DE GRUPOS.
1. Grupos primarios y secundarios
2. Grupos de pertenecia y de referencia
3. Grupos formales e informales
RENDIMIENTO GRUPAL
Disminución del rendimiento en tareas grupales: El holgazaneo social
Rendimiento en la tarea en presencia de otros: La facilitación social
La teoría de Zajonc (1965): la hipótesis de la mera presencia
Explicaciones alternativas a Zajonc: Cottrell, Sanders y Bond
o. Introducción
Kurt Lewin, acertadamente, señaló que «durante la mayor parte de su vida, la persona
adulta no actúa meramente como un individuo, sino como un miembro de un grupo
social» (1948, p. 146). Esta afirmación da cuenta de la importancia de los grupos en
nuestra vida. De hecho, todos pertenecemos a numerosos grupos (étnicos, culturales,
nacionales, religiosos, de género, etc.), y esta pertenencia determina, en buena medida,
cómo pensamos, sentimos y nos comportamos. Esto no debe sorprendernos si
consideramos, cómo se constató en el Capítulo 2, que ha sido precisamente la acción
coordinada del grupo la que ha permitido a nuestra especie evolucionar del modo en el
que lo ha hecho. Por todo lo señalado, el estudio de los grupos ocupa un lugar prominente
en la Psicología Social. En este capítulo se pretende, simplemente, aportar una visión
general sobre algunos de los aspectos abordados por la Psicología de los grupos. De
hecho, la amplitud y relevancia de sus contenidos es tal que serán objeto de análisis en
una asignatura del Grado dedicada específicamente a su estudio.
Este capítulo intenta poner de manifiesto cómo gran parte de nuestras interacciones están
determinadas por nuestra pertenencia a grupos. Para ello, comenzaremos realizando una
aproximación al concepto de grupo en Psicología Social, centrándonos en las
características más importantes en las que los autores han incidido para definirlo. A
continuación, nos detendremos en los procesos de influencia en grupo, es decir, en
aquellos en los que nuestros pensamientos, emociones y/o conductas se ven modificadas
como resultado de la presencia del grupo. Para ilustrar esta influencia, presentamos los
experimentos clásicos que muestran los poderosos efectos del grupo sobre sus miembros.
Para dar cuenta de ello, también nos ocuparemos de la toma de decisiones en grupo,
centrándonos en los procesos que mayor atención han recibido en esta área. Así, se
abordará la cuestión de si adoptar una decisión en grupo conduce a que ésta sea más
moderada, más arriesgada o más prudente que si la tomáramos a título individual.
También veremos cómo, bajo determinadas condiciones, los grupos nos abocan a tomar
decisiones con consecuencias desastrosas.
Posteriormente, dedicaremos un breve espacio a describir cómo un líder puede modificar
la conducta de sus miembros, valiéndonos del experimento clásico que constituyó el
inicio del estudio del liderazgo en nuestra disciplina.
Hay una segunda parte del capítulo destinada a analizar las relaciones intergrupales, es
decir, aquéllas en las que nuestra actuación está determinada básicamente por la
pertenencia grupal. Se expondrán las dos teorías más relevantes que se han formulado
para dar cuenta de los procesos que caracterizan este tipo de relaciones, la teoría del
conflicto realista y la teoría de la identidad social. Finalmente, y debido a que muchas de
las relaciones entre grupos están teñidas de tensiones y conflicto, dedicaremos el último
epígrafe a presentar los desarrollos teóricos y empíricos que se han elaborado desde la
Psicología Social con el objetivo de mejorar las relaciones intergrupales.
1. Aproximación al concepto de grupo
Como ocurre con otros muchos términos, existen numerosas definiciones de grupo que
dificultan elegir una que sea aceptada por todos los autores. Por ello, es bastante común
aproximarse a este concepto considerando los aspectos principales en los que inciden las
diversas definiciones. Turner (1984) señala tres atributos clave en los que convergen los
autores para caracterizar a los grupos: la interdependencia, la estructura social y la
identidad. Esto no quiere decir que los tres atributos sean igual de relevantes en todos los
grupos.
La interdependencia se refiere a la dependencia recíproca entre los miembros del grupo,
como ocurre cuando, en una determinada tarea, lo que hace un miembro del grupo tiene
implicaciones para los demás miembros (p.e., para el logro de metas o la satisfacción de
necesidades). Este aspecto es especialmente destacado por Lewin (1978), que insistía en
la necesidad de que una definición de grupo debe basarse en la interdependencia de sus
miembros y no en la similitud entre ellos, como a menudo se señalaba. Por otra parte,
algunos autores definen el grupo centrándose en la existencia de una estructura social
formal o implícita, normalmente en forma de relaciones de roles, estatus y normas, que
determine qué le corresponde hacer a cada miembro del grupo, cuál es su posición en él
y cuáles son las normas y los valores compartidos que regulan su comportamiento.
Finalmente, pero no por ello menos importante, otro aspecto destacado en las definiciones
de grupo hace referencia a la identidad de sus miembros. Así existen ciertos grupos, como
los basados en el género, la religión, la nacionalidad o la etnia, en los que compartir una
identidad es lo que hace que las personas se consideren miembros del grupo, sin que sea
necesario que haya interacción entre ellos. La identidad alude al sentimiento de
pertenencia común, a la conciencia colectiva de sí mismos como entidad social
diferenciada, y a la tendencia a percibirse y definirse como grupo (Blanco, Caballero y
de la Corte, 2004). Resaltando el valor de la identidad, Tajfel y Turner (1986, p. 15)
conciben el grupo como «un conjunto de individuos que se perciben a sí mismos como
miembros de la misma categoría social, que comparten alguna implicación emocional con
respecto a la definición compartida de sí mismos y que alcanzan algún grado de consenso
social acerca de la evaluación de su propio grupo y de su pertenencia a él». La existencia
del grupo, tal y como ha sido presentado, determina la aparición de una serie de procesos
que se producen únicamente como resultado de dicha existencia.