INTRODUCCION
Los trastornos de la conducta alimenticia (TCA) hoy en día se han convertido en un problema
de salud muy importante ya que estos mismos son una enfermedad crónica que mayor mente
se presenta en niños y adolescentes, pero esto no limita que también se presenten en adultos
y que a afectan a personas de todas las edades y género también veremos como dentro de los
trastornos de la conducta alimenticia hay tres mas comunes que son la bulimia nerviosa, la
anorexia nerviosa y trastorno por atracón y como por causas mas comunes que son el estándar
de belleza exagerado por la sociedad, la imagen, tanto como factores biológicos y genéticos
así como también factores psicológicos y como estos si, se dan en cualquier persona pero
mayormente en mujeres, niñas y adolescentes entre los 8- 25 años . Y como el gran impacto
que tienen, ya que no solo afecta a la salud física, llegando a casos muy grabes y/o severos a
desencadenar complicaciones medicas grabes e incluso en muchos casos la muerte, si no
también bienestar emocional y social de las personas que sufren un es afectado. Por esto es
muy importante saber y conocer los signos y síntomas, causas, riesgos y consecuencias de
los trastornos por conducta alimenticia (TCA) para poder llevar a cabo alguna prevención,
detectar a tiempo y por si tener un tratamiento correcto
En esta investigación veremos un análisis sobre los trastornos de conducta alimentaria,
viendo desde su definición, tipos, factores de riesgo, consecuencias para la salud, grupos de
riesgo, señales de alerta, diagnóstico, tratamiento y prevención. Con el objetivo de que se
atiendan de una manera adecuada y así mismo tener mas conciencia sobre estos trastornos.
Marco teórico.
1.0 Trastornos de la conducta alimenticia
Los TCA son trastornos relacionados con la autopercepción y la distorsión de la imagen
corporal. Los más frecuentes son la anorexia, la bulimia y los atracones. Las personas que lo
padecen muestran una preocupación excesiva por no engordar, a pesar de que su peso sea
normal o muy por debajo de lo normal. Se consideran los trastornos de la conducta
alimenticia son como un fenómeno cuya causa se encuentra en múltiples factores, siendo el
resultado de la interacción de aspectos psicológicos, familiares, biológicos y socioculturales
(entre ellos el “canon de belleza” en la sociedad actual y la presión social por ajustarse a él).
Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) se pueden reconocer por un patrón persistente
de comer no saludablemente o de hacer dietas no saludables. Estos patrones de conducta
alimentaria están asociados con angustia emocional, física y social. Los TCA no discriminan
a base del género, edad, o raza. Se pueden encontrar en ambos géneros, en cualquier edad, y
pueden ocurrir en cualquier raza o grupo étnico. Cada persona tiene una historia particular,
una forma de entender la vida, de enfrentarse a los problemas, de resolver los conflictos y,
por supuesto, tiene una opinión sobre sí misma que en ocasiones puede no ser satisfactoria.
La forma y el momento particular en que cada persona vive, siente, asimila o interioriza estas
situaciones contribuyen, entre otros factores, a que padezca uno de estos trastornos o no.
La persona afectada muestra una fuerte preocupación en relación al peso, la imagen corporal
y la alimentación, entre otros. Debido a estas alteraciones alimentarias, se pueden
desencadenar enfermedades importantes como enfermedades cardíacas y renales y, en casos
extremos, pueden llegar a provocar la muerte (siendo las causas más frecuentes el suicidio o
la desnutrición). Sin embargo, hay tratamientos que pueden ayudar.
2.0 Tipos de trastornos alimentarios
En las principales clasificaciones de trastornos mentales existe una categoría denominada
Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingestión de alimentos, que comúnmente se
conoce con las siglas TCA. Esta categoría engloba trastornos muy conocidos como: Anorexia
nerviosa, Bulimia nerviosa y Trastorno por atracón.
Atracones de comida: Es decir, comer sin control. Las personas con trastorno por atracón
siguen comiendo incluso después de estar llenas. A menudo, comen hasta que se sienten muy
incómodos. En general, después tienen sentimientos de culpa, vergüenza y angustia. Quienes
padecen este trastorno suelen pasar por períodos en los que intentan restringir o reducir
drásticamente su alimentación. Pero esto puede aumentar las ganas de comer y llevar a un
ciclo de atracones continuos.
Darse atracones de comida con demasiada frecuencia puede causar aumento de peso y
obesidad. El tratamiento del trastorno alimentario compulsivo puede ayudar a las personas a
sentirse más en control y equilibradas con su alimentación.
Bulimia nerviosa: Las personas con bulimia nerviosa también tienen períodos de
[Link] un trastorno de la alimentación que se caracteriza por episodios repetidos de
ingesta excesiva de alimentos en un periodo corto de tiempo. Esto se une a una preocupación
excesiva por el control del peso corporal, lo cual le puede llevar a utilizar métodos para
controlar el aumento de peso.
La persona que padece bulimia se ve gorda, tiene una idea distorsionada de su propio cuerpo,
aunque presenta un peso normal y presenta sentimientos permanentes de insatisfacción
corporal, miedo a engordar, no es capaz de controlar sus impulsos con la comida y no puede
resistir el deseo de realizar un atracón.
Anorexia nerviosa: La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se
caracteriza por una restricción de la ingesta alimentaria, lo que da lugar a una considerable
pérdida de peso que se mantiene por debajo del mínimo esperable para la edad, sexo o el
desarrollo evolutivo de cada paciente, hasta llegar en ocasiones a un estado de grave
desnutrición.
Esta pérdida de peso está originada por la propia paciente, a través de una disminución de la
ingesta de alimentos que se acompaña frecuentemente de conductas encaminadas a perder
peso: auto provocación del vómito, uso o abuso de laxantes y diuréticos o la práctica de
ejercicio físico intenso.
La anorexia nerviosa es el menos común de los tres trastornos alimenticios, pero a menudo
es el más grave. Tiene la tasa de mortalidad más alta de cualquier trastorno menta
3.0 Causa de los trastornos de la conducta alimentaria
La causa de los trastornos de la conducta alimentaria es multifactorial. En su formación se
encuentran involucrados diversos factores biológicos y genéticos, características
psicológicas, aspectos socioculturales y estresores ambientales. El peso específico de cada
uno de ellos todavía no está bien establecido.
Factores causantes de los trastornos de la conducta alimentaria:
Factores biológicos (vulnerabilidad familiar): Los estudios realizados en familias
muestran una mayor frecuencia de trastornos alimentarios entre los familiares de personas
con TCA que entre los de personas sin la enfermedad. En el caso de la anorexia nerviosa, la
genética parece explicar entre el 60% y el 70% del riesgo a padecer el trastorno.
Factores socioculturales: Diferentes estudios identifican la relación entre los trastornos de
la conducta alimentaria y modelos familiares sobreprotectores, rígidos y exigentes,
conflictivos y poco cohesionados. Por otro lado, se encuentran los factores culturales
relacionados con el culto al cuerpo, un ideal de belleza excesivamente delgado, la influencia
de la moda y de los medios de comunicación y el impacto de las redes sociales en los jóvenes.
Factores psicológicos: Se han asociado con los trastornos de la conducta alimentaria rasgos
de personalidad de excesiva rigidez, perfeccionismo, autoexigencia, retraimiento social y una
historia personal de dificultades alimentarias. De forma específica, en la bulimia y el
trastorno por atracones destaca un perfil de personalidad más impulsivo, con dificultades para
persistir frente a la frustración, que derivan en sobre ingestas de tipo ansioso. La baja
autoestima es un factor común en la mayoría de los trastornos de la conducta alimentaria
4.0 Consecuencias de salud de los trastornos alimenticios
Los trastornos alimenticios son condiciones serias que potencialmente ponen la vida en
peligro y afectan la salud física y emocional de la persona.
Los trastornos alimenticios no son solamente una “moda” o una “fase”. La gente no “pesca”
un trastorno alimenticio por un periodo de tiempo. Son condiciones reales, complejas y
devastadoras que pueden tener consecuencias en la salud, productividad y relaciones.
Las personas que sufren de un trastorno alimenticio necesitan ayuda profesional. El
tratamiento temprano aumenta las probabilidades de recuperación física y emocional.
Consecuencias de salud de la Anorexia Nerviosa:
En el ciclo de auto inanición de la anorexia nerviosa, el cuerpo es negado de los nutrientes
esenciales que necesita para un funcionamiento adecuado. Por lo tanto, el cuerpo es forzado
a disminuir todos sus procesos para conservar energía, resultando en consecuencias médicas
muy serias, como las siguientes:
Disminución anormal en la frecuencia cardíaca y la presión arterial, indicando que el músculo
cardíaco está debilitado. El riesgo de falla cardíaca incrementa a medida que la presión y la
frecuencia cardíaca bajan.
Reducción en la densidad de los huesos (osteoporosis) que resulta en huesos débiles y
frágiles.
Pérdida de músculo y debilidad muscular.
Deshidratación severa que puede resultar en falla renal.
Sensación de desmayo, fatiga y debilidad general.
Cabello y piel secas; la pérdida de cabello es común.
Crecimiento en todo el cuerpo, incluyendo la cara, de una capa fina de cabello conocido como
lanugo en un esfuerzo de conservar el calor corporal.
Consecuencias de salud de la Bulimia Nerviosa:
Los ciclos recurrentes de atracones y purgaciones de la bulimia pueden afectar todo el sistema
digestivo y llevar a un desbalance químico y electrolítico en el cuerpo que puede afectar las
funciones del corazón y otros órganos principales. Algunas de las consecuencias médicas de
la bulimia incluyen:
Desbalance electrolítico que puede llevar a latidos cardíacos irregulares y posible falla
cardíaca y muerte.
El desbalance electrolítico es causado por deshidratación y pérdida de potasio, sodio y cloro
Ruptura gástrica potencial durante los períodos de atracón.
Inflamación y posible ruptura del esófago debido al vómito frecuente.
Caries dentales y destrucción de los dientes debido al contacto con los ácidos estomacales
durante el vómito frecuente.
Movimientos intestinales irregulares y constipación crónica como resultado del abuso de
laxantes.
Úlceras pépticas y pancreatitis.
Consecuencias de salud del Trastorno por Atracón
El trastorno por atracón usualmente resulta en muchas de las complicaciones médicas
asociadas con la obesidad clínica. Algunas de las consecuencias médicas potenciales del
trastorno por atracón incluyen:
Presión arterial alta.
Niveles altos de colesterol.
Enfermedad cardíaca como resultado de los niveles elevados de triglicéridos.
Diabetes mellitus tipo II.
Enfermedades de la vesícula biliar.
5.0 Personas en Riesgo de Desarrollar Trastornos de la Conducta
Alimentaria
Uno de los principales grupos de riesgo lo constituyen los adolescentes y adultos jóvenes,
particularmente las mujeres entre los 12 y 25 años. Esta etapa del desarrollo humano se
caracteriza por importantes cambios físicos, emocionales y sociales, lo que, junto con una
creciente exposición a los estándares de belleza promovidos por los medios de comunicación
y las redes sociales, puede desencadenar una preocupación excesiva por el cuerpo y la
alimentación.
Asimismo, las personas con baja autoestima, perfeccionismo elevado o una autoexigencia
desmedida también corren un mayor riesgo. Estas características psicológicas pueden
conducir a una búsqueda constante de control y aceptación, que muchas veces se canaliza a
través de la comida y el peso corporal.
Los antecedentes familiares de TCA o de otros trastornos mentales como la depresión y la
ansiedad representan otro factor de riesgo significativo. La influencia genética, sumada a
patrones familiares disfuncionales relacionados con la alimentación o la imagen corporal,
puede facilitar el desarrollo de estas enfermedades.
Otro grupo particularmente vulnerable son quienes practican deportes o actividades que
requieren un control estricto del peso corporal, como la gimnasia, el ballet, el boxeo o el
modelaje.
También se ha observado una mayor incidencia de TCA en personas que han sufrido
experiencias traumáticas, incluyendo abuso físico, psicológico o sexual, así como acoso
escolar, especialmente cuando este se centra en la apariencia física.
De cada 10 casos de TCA, 9 son mujeres y 1 es un hombre, por lo que ser mujer implica
mayor riesgo de padecer un TCA.
Pueden aparecer en cualquier edad, aunque la adolescencia es la etapa de mayor riesgo para
presentar estas enfermedades. La mayor incidencia se produce entre los 12 y los 18 años,
pero cada vez nos encontramos con casos que tienen una edad de inicio más baja, en torno a
los 8 o 9 años.
La presión social para adelgazar, las redes sociales, la necesidad de ser aceptado y la
preocupación por un ideal estético delgado asociado al éxito social, familiar y profesional
podrían ser factores que explicaran esta mayor vulnerabilidad fisiológica a presentar un TCA
de las mujeres jóvenes.
6.0 El inicio de un TCA
La etapa de cambios en la que estos problemas suelen aparecer es un momento en el que no
es extraño que se den comportamientos peculiares o diferentes, como una forma de
autoafirmación. En este contexto, no es infrecuente la excesiva preocupación por la imagen
corporal y/o las modificaciones en la conducta en relación con la alimentación: dietas,
rechazo a algunos tipos de alimento, etc. La existencia de algún tipo de trastorno alimentario
no implica necesariamente que se vaya a desarrollar una enfermedad, pero debe alertarnos
sobre su posibilidad.
Pérdida de peso excesiva. Chica con cara de preocupación limpiándose la boca, Uso
inadecuado de laxantes, enemas o diuréticos en un esfuerzo por perder peso, Restricciones
en el consumo de alimentos por decisión propia y a menudo a escondidas, Ausencia o retrasos
de la menstruación., Atrofia muscular del esqueleto, Pérdida de grasa corporal., Tensión baja.
La mayoría de las personas con anorexia o bulimia se niegan a reconocer que tienen un
trastorno de alimentación (renuencia).
6.1 Algunos comportamientos que pueden ser signos de alerta son:
chica cortando trozo pequeño de comida Actitudes de aislamiento, de soledad o melancolía.
Círculo de amistades cada vez más estrecho. Aumento obsesivo de las horas de estudio y
otras actividades "útiles".
Cambios en los hábitos en relación con la comida: no coincidir con el resto de la familia a la
hora de comer, obsesión por la composición calórica de los alimentos. Rituales a la hora de
comer: cortar en trozos muy pequeños la comida, los mueve en el plato y finalmente
manifiesta sentirse saciada muy pronto.
Aumento exagerado de la práctica de ejercicio físico con la única idea de adelgazar.
Insatisfacción con su aspecto físico, sobre todo en relación al peso (la persona se ve “gorda”
pese lo que pese).
7.0 Diagnóstico y tratamiento de los trastornos alimenticios
Diagnóstico
Los trastornos de la alimentación se diagnostican a partir de los síntomas y de una revisión
de las conductas y los hábitos alimenticios. Puedes ver tanto a un proveedor de atención
médica como a un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico.
Para el diagnóstico, podría ser necesario lo siguiente:
Examen físico. Probablemente, el proveedor de atención médica te examine para descartar
otras causas médicas para tus problemas de alimentación. También puede pedir análisis de
laboratorio.
Evaluación de salud mental. Un profesional de la salud mental puede preguntarte sobre tus
pensamientos, sentimientos, y conductas y hábitos alimenticios. También podría pedirte que
respondas una serie de preguntas para ayudar con el diagnóstico.
Otros estudios. Se podrían hacer otras pruebas para buscar complicaciones relacionadas con
tus problemas alimenticios.
Tratamiento
El mejor tratamiento para un trastorno de la alimentación requiere un trabajo en equipo.
Generalmente, el equipo se compone de tu proveedor principal de atención médica, un
profesional de salud mental y, a veces, un dietista diplomado. Busca profesionales con
experiencia en el tratamiento de trastornos de la alimentación.
El tratamiento depende de tu tipo específico de trastorno de la alimentación. Pero, en general,
incluye lo siguiente:
• Aprendizaje sobre la nutrición adecuada.
• Aprendizaje sobre cómo desarrollar hábitos de alimentación saludable.
• Orientación sobre cómo alcanzar un peso saludable si tienes bajo peso.
• Terapia conductual, a veces denominada psicoterapia.
• Medicamentos, de ser necesario.
Terapia conductual
Ciertas terapias conductuales pueden ser eficaces para tratar los trastornos de la alimentación.
Entre ellas se incluyen las siguientes:
Tratamiento basado en la familia. El tratamiento basado en la familia es un tratamiento
ambulatorio para niños y adolescentes con anorexia. También es probable que sea eficaz para
la bulimia y otros comportamientos alimenticios problemáticos. La familia participa para
garantizar que el niño u otro familiar siga patrones de alimentación saludable y mantenga un
peso saludable.
Terapia cognitivo conductual. La terapia cognitivo conductual se usa comúnmente en el
tratamiento de trastornos de la alimentación, especialmente la bulimia, el trastorno
alimentario compulsivo y otros comportamientos problemáticos respecto a la alimentación.
Con mayor frecuencia, se usa un tipo de terapia cognitivo conductual llamada terapia
cognitivo conductual mejorada. Aprenderás a controlar y mejorar tus hábitos alimenticios y
tu estado de ánimo, desarrollar la capacidad para resolver problemas y explorar formas
saludables de afrontar las situaciones estresantes.
Medicamentos
Los medicamentos no pueden curar un trastorno alimentario. Se ha demostrado que ningún
medicamento ayuda con el aumento de peso o para el tratamiento de la anorexia. En el caso
de la bulimia o el trastorno alimentario compulsivo, algunos medicamentos pueden ayudar a
controlar los impulsos de atracones o depuraciones, o a controlar la atención extrema que se
le presta a la comida y la dieta.
Una internación o un programa diurno
Si tienes problemas graves de salud relacionados con un trastorno de la alimentación, el
proveedor de atención médica podría recomendarte que te quedes en el hospital durante un
tiempo. Ciertas clínicas se especializan en el tratamiento de personas con trastornos de la
alimentación. Algunas pueden ofrecer programas diurnos, en lugar de una internación. Es
posible que los programas especializados para trastornos de la alimentación ofrezcan un
tratamiento más intensivo durante períodos más largos.
8.0 Prevención de los Trastornos de la conducta alimentaria
La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) es un proceso complejo
que involucra múltiples aspectos, desde la promoción de una imagen corporal saludable hasta
la detección temprana de señales de alerta. "los TCA no se desencadenan por un solo factor,
sino por una combinación de influencias genéticas, emocionales, sociales y culturales que
actúan sobre la vulnerabilidad de la persona". Por ello, es fundamental que familias,
educadores y la comunidad en general trabajen en conjunto para crear entornos seguros y
saludables, donde el valor no se mida por la apariencia física y el diálogo abierto sobre la
alimentación y el bienestar sea la norma.
1. Promover una imagen corporal positiva desde la infancia
La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) comienza desde edades
tempranas. La resalta la importancia de que los niños y adolescentes crezcan en un entorno
donde su valor no esté ligado a su apariencia física. "Es vital que los jóvenes aprendan que
su valor no se mide por su cuerpo, sino por lo que son y lo que hacen”. Evitar comentarios
sobre el peso o la apariencia física y, en cambio, centrarse en habilidades, talentos y valores
puede reducir la presión sobre la imagen corporal.
Según algunos estudios, los adolescentes que reciben refuerzos positivos por sus capacidades
y habilidades, en lugar de por su apariencia, desarrollan una mejor autoestima y son menos
propensos a desarrollar TCA.
2. Redes Sociales: Instagram, TikTok y la imitación de patrones
El impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes no debe subestimarse.
Instagram, TikTok y otras plataformas promueven a menudo imágenes idealizadas y poco
realistas de cuerpos perfectos, lo que puede generar inseguridades y presiones para cumplir
con esos estándares. “Muchos adolescentes comparan constantemente su cuerpo con los que
ven en redes sociales, sin darse cuenta de que esas imágenes están retocadas o son poco
realistas”. Este comportamiento puede llevar a la adopción de patrones alimentarios
peligrosos, como dietas restrictivas o ejercicios extremos para imitar los cuerpos que ven
online.
3. Enseñar hábitos alimentarios saludables y flexibles
Una relación equilibrada con la comida es clave para prevenir los TCA. enseñar a los jóvenes
que todos los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, en lugar de etiquetar
ciertos alimentos como "buenos" o "malos". "Es importante disfrutar de la comida sin culpa
y sin restricciones extremas. Por ejemplo, en lugar de decir "No comas eso que engorda", es
mejor transmitir el mensaje: "Todos los alimentos nos aportan algo, lo importante es
equilibrar lo que comemos y disfrutarlo".
Así mismo, no podemos olvidar que la alimentación es también una actividad social, tanto,
que comer en familia se ha demostrado como un factor protector de los TCA.
Según algunas investigaciones, los jóvenes que adoptan una actitud equilibrada hacia la
alimentación son menos propensos a desarrollar comportamientos alimentarios peligrosos.
4. Fomentar actividades físicas por bienestar, no por apariencia
La actividad física debe ser vista como una forma de disfrutar y sentirse bien, no como un
medio para controlar la apariencia corporal. "El ejercicio tiene que estar ligado al bienestar,
no a la obligación de quemar calorías o compensar lo que se ha comido",
La actividad física regular enfocada en el disfrute y bienestar mejora la autoestima de los
adolescentes y reduce el riesgo de desarrollar un TCA.
5. Detectar señales de alerta tempranas
La detección temprana es clave para prevenir la progresión de un [Link] estar atentos
a señales como la obsesión con contar calorías, realizar periodos de ayuno, el control
excesivo sobre la comida, el uso de la comida como una forma de lidiar con emociones o
ejercicio excesivo". Otros signos de alarma incluyen cambios emocionales, como
irritabilidad o aislamiento social.
La investigación demuestra que detectar señales tempranas como el control excesivo de la
comida o el comportamiento emocional inusual aumenta la posibilidad de una intervención
efectiva y aumenta la probabilidad de curación
Conclusión
Los trastornos de la conducta alimentaria hoy en día si representan un grave problema de
salud tanto física como mental que afecta a cualquier persona de todas las edades, géneros y
en cualquier contexto social, anqué si bien con un mayor porcentaje en mujeres jóvenes
(niñas y adolescentes). Estas enfermedades no solo son únicamente a una gran preocupación
por el cuerpo o peso, si no que son una combinación de varios resultados de una compleja
interacción de factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales. La presión por una
buena estética, la baja autoestima, los traumas personales y los modelos poco realistas.
El reconocer los signos de alerta y reconocer y entender los distintos tipos de trastornos de la
conducta alimentaria como lo son la bulimia, la anorexia y el trastorno por atracón es un
importante para llevar acabo una detección temprana para saber cómo intervenir con algún
medicamento, terapia, tratamiento o ayuda en general. Ya que estos trastornos pueden tener
consecuencias físicas graves y peligrosas que incluso pueden llegar a ser mortales, la
prevención, el diagnostico y el acceso a el tratamiento adecuado se vuelven muy importantes.
Por eso mismo la educación, la compañía familiar y el apoyo psicológico son muy
importantes y fundamentales para la recuperación de quienes tengan diagnosticado estos
trastornos, en una sociedad donde actualmente se alogia la imagen perfecta y un excelente
cuerpo, es importante y de manera urgente cambiar este pensamiento y promover una
sociedad donde se más positiva la aceptación corporal, el bienestar emocional y los buenos
hábitos saludables por salud y no por estética. Solo así se mejoraría y se podrá reducir el gran
impacto de estos trastornos y ofrecer una compañía, ayuda y esperanza a quienes los padecen.
Referencias:
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