ELECTROLISIS
La mayoría de los sólidos no metálicos y las sales son aislantes (no conductores de la
corriente eléctrica). Si se cuenta con un circuito eléctrico (de corriente directa o alterna) con
unos electrodos (de zinc, cobre, magnesio o grafito) y se introducen en agua destilada,
benceno, alcohol o disolución de azúcar, el foco del circuito no encenderá (dado que éstos no
son conductores). Sin embargo, si al agua se le agrega un poco de cloruro de sodio, ácido
clorhídrico o hidróxido de sodio, el foco del circuito encenderá. Estas disoluciones son
conductoras de la corriente eléctrica.
Michael Faraday (1791-1867), científico inglés, estudió el fenómeno llamado electrólisis, que
consiste en la descomposición de una sustancia al paso de la corriente eléctrica. Dicho
fenómeno tiene lugar en recipientes conocidos como celdas electrolíticas.
Una celda electrolítica está constituida por dos conductores llamados electrodos; uno
positivo o ánodo (atrae los aniones) y el otro negativo o cátodo (capta los cationes) conectados
a una fuente de corriente eléctrica, que puede ser una pila o batería. Los electrodos están
inmersos en el electrólito.
Como se sabe, algunas disoluciones contienen iones positivos y negativos procedentes de
la sustancia disuelta. Estas sustancias son los electrólitos. El ácido clorhídrico, el cloruro de
sodio o el cloruro de cobre(II) son ejemplos de electrólitos.
La pila o batería funciona como una fuente de electrones que los impulsa de un electrodo
hacia el otro, generando la fuerza necesaria para que las cargas eléctricas se desplacen.
La reacción química (Redox) que tiene lugar al pasar una corriente eléctrica a través de un
electrolito, como coloruro de cobre (II) se denomina electrólisis.
El proceso de electrólisis es muy importante en la producción de metales como el aluminio
(Al), potasio (K), magnesio (Mg) y sodio (Na) a partir de sus electrolitos fundidos.