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Programa 20 Nov

El documento describe la situación en México alrededor de 1908 bajo el gobierno de Porfirio Díaz, donde a pesar de un aparente crecimiento económico, el pueblo sufría condiciones de esclavitud y pobreza. Se menciona la Revolución Mexicana liderada por figuras como Francisco I. Madero y las mujeres soldaderas que jugaron un papel crucial en la lucha, culminando en la promulgación de la Constitución de 1917 que reconoció derechos laborales y reformas agrarias. Finalmente, el documento resalta el cambio de poder tras la muerte de Carranza y la elección de Obregón como presidente.

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Programa 20 Nov

El documento describe la situación en México alrededor de 1908 bajo el gobierno de Porfirio Díaz, donde a pesar de un aparente crecimiento económico, el pueblo sufría condiciones de esclavitud y pobreza. Se menciona la Revolución Mexicana liderada por figuras como Francisco I. Madero y las mujeres soldaderas que jugaron un papel crucial en la lucha, culminando en la promulgación de la Constitución de 1917 que reconoció derechos laborales y reformas agrarias. Finalmente, el documento resalta el cambio de poder tras la muerte de Carranza y la elección de Obregón como presidente.

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NARRADOR: Cerca del año 1908 la situación económica de nuestro país era

inmejorable. El gobierno del general Porfirio Díaz al frente de nuestra nación


entregaba cuentas muy positivas. México florecía en todos los ámbitos, sin
embargo, toda esta bonanza del dictador Diaz la había construido a costa del
pueblo mexicano, pues las riquezas estaban en manos de unos cuantos,
mientras que los obreros y campesinos se les trataba como esclavos, pagando
salarios de hambre y largas jornadas de trabajo.
(camina Porfirio Diaz hacia los revolucionarios y ellos se levantan)

Porfirio Diaz: mexicanos mi gobierno no permitirá que el pueblo sufra de


hambre. Pueden venir a divertirse y a comer el pan que les regalo.

Francisco I Madero: el pan que nos das son miserias que nos ofenden. ¡Muera la
dictadura! ¡Muera el mal gobierno! Proclamare el plan de San Luis el cual
alienta a los mexicanos a levantarse en armas contra tu gobierno y junto con
nuestras mujeres y niños nos revelaremos.
Revolucionaria: Algunas de las mujeres que nos juimos en la bola nos toco oler
la pólvora y echar bala, junto a las grandes tropas de Francisco Villa, lo que
importaba no es que nada más hiciéramos bulto. Las mujeres a lo largo de los
años alimentamos y mantuvimos con vida, fecundamos la revolución.
(CARABINA 30 30)
Porfirio Diaz: mi gobierno se tambalea, el pueblo esta muy furioso. Hay muchos
grupos que se reúnen con la finalidad de atacarme que hasta mujeres se han
unido en esta gran guerra.
Adelita: Yo soy la Adelita y cuando se vino la revolución luego luego nos
hicimos noticia y la fama era bien ganada por que parecíamos liebres para
correr tras nuestros hombres, nuestros hijos, nuestros sueños, le echamos
corazón a la contienda, le pusimos faldas al ejercito por hambre, con coraje
porque queríamos un mejor México, ya fuera en el cerro de la Bufa, en la
frontera, en Zacatecas, Chinameca, fuimos miles las mujeres que entregamos
la vida, empuñando un arma, siguiendo la caballería y la infantería. Iban unos
tocando sus tambores, acompañamos a Villa, Zapata y Obregón. En los
batallones de los revolucionarios nos parecían serenatas que gritaban a
guerrear “Patria y honor”, no sabemos de dónde, pero así fue como logramos
ayudar a los soldados hasta el fin de la revolución mexicana a derrotar los
ejércitos de Porfirio Diaz y Victoriano Huerta.

(bailable de adelita)
Porfirio Díaz: no sé qué tanto se quejan si las líneas ferroviarias dieron un
segundo aire a la minería gracias a mí, facilitando el traslado de mercancías de
un punto remoto a otro. Y ahora hasta usan el ferrocarril en mi contra. ¡mira!
Hay viene una rielera.
La rielera: ¡pos yo! la rielera me tuve que ir pa la bola, éramos mujeres
celosas y valientes, nos tocaba saquear las poblaciones pequeñas, así éramos
las mujeres… así éramos las soldaderas, las guerrilleras, las rieleras, siempre
fieles, leales a nuestra tierra y a nuestra guerra, pero sobre todo a nuestro a
nuestro Juan.

(BAILABLE LA RIELERA)

Porfirio Diaz: y vamos de nuevo, no sé por qué no agradecen que por mi


gobierno es que hay tantas escuelas, los extranjeros han invertido cada vez
más y gracias a todo ese trabajo hemos pagado grandes deudas. Hay viene de
nuevo otra vieja chismolera que disque apoyando a su hombre.
Coronela: ¡pos si! las mujeres en la revolución mexicana le hacíamos de todo,
el respeto de los subordinados nos lo ganábamos y a veces hasta nos hacíamos
pasar por hombres para perdernos entre la tropa y algunas más, si era
necesario hacíamos justicia por nuestra propia mano. ¡órale, éntrele! Y el que
tenga miedo que se quede a cocer frijoles.

(BAILABLE LAS CORONELAS)


Porfirio Diaz:
Marieta: coqueta … si … ¡y que! … yo también me la jugué, caminé junto
viudas, amantes y casadas, con nuestras madres y hermanas formamos un
fuerte batallón, no importaba cual fuera la misión que nos encargaran, jamás
nos estorbaron las carrilleras ni las cananas, juanas, chismoleras, cucarachas,
mitoteras, busconas, argüenderas o pelonas, no importaban como nos
llamaban, porque sabíamos que al final nos querían decir… ahí van nuestras
valientes soldaderas.

(BAILABLE MARIETA)

NARRADOR: Luego, tras varios enfrentamientos armados, protestas y


desencuentros Carranza llamó a un congreso y fue promulgada la
Constitución de 1917, el día 5 de febrero.
La constitución se caracterizó por reconocer el derecho de los
trabajadores, establecer una jornada de trabajo de ocho horas, un
salario mínimo, la reforma agraria, el Estado se concedió el derecho
de expropiar las tierras y separó a la Iglesia del poder político.
Tras la muerte de Carranza, Obregón fue electo presidente y para ese entonces
los conflictos armados de la Revolución mexicana habían acabado casi por
completo.

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