0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

SECTA

Manuel, hijo de Ramón de Pío, narra la historia de la secta de San Fiz en Galicia, que comenzó en 1986 y se volvió peligrosa tras la matanza de Chantada en 1989. Su padre dedicó años a investigar la secta, pero desapareció misteriosamente, lo que llevó a Manuel a creer que fue asesinado por la organización. Ahora, decidido a acabar con la secta, Manuel planea actuar pronto.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como ODT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

SECTA

Manuel, hijo de Ramón de Pío, narra la historia de la secta de San Fiz en Galicia, que comenzó en 1986 y se volvió peligrosa tras la matanza de Chantada en 1989. Su padre dedicó años a investigar la secta, pero desapareció misteriosamente, lo que llevó a Manuel a creer que fue asesinado por la organización. Ahora, decidido a acabar con la secta, Manuel planea actuar pronto.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como ODT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

7 de Marzo, 2026.

Dicen que hay historias que el tiempo intenta


borrar, pero algunas permanecen porque quienes las vivieron no pueden
olvidarlas. Yo me llamo Manuel y soy el hijo de Ramón de Pío, el hombre
que durante años intentó enfrentarse a lo que muchos en Galicia todavía
mencionan en voz baja: la secta de San Fiz.
Mi padre nunca fue famoso ni salió en los periódicos. Era un hombre
normal, terco y muy valiente. Decía que cuando uno ve algo oscuro
creciendo delante de sus ojos no puede simplemente mirar hacia otro lado.
Desde que yo era niño me habló de esa secta. Según él, todo comenzó en
1986, cuando dos hombres llamados Roque y Lorenzo fundaron un grupo
extraño en los alrededores de Chantada. Al principio parecía una simple
reunión de personas con ideas raras, rituales extraños y discursos sobre
destino, poder y obediencia.
Pero con el tiempo aquello empezó a crecer.
Roque era el que hablaba, el que convencía a la gente. Tenía una forma de
expresarse que hacía que muchos le siguieran sin cuestionarlo. Lorenzo era
distinto: callado, calculador, siempre moviendo los hilos desde las
sombras. Entre los dos crearon una organización que fue ganando
seguidores poco a poco, prometiendo protección, poder y una especie de
comunidad secreta.
Todo cambió en 1989, cuando ocurrió lo que muchos recuerdan como la
matanza de Chantada. Yo era muy pequeño entonces, pero recuerdo el
ambiente extraño en casa. Mi padre hablaba con gente a todas horas, salía
por las noches y volvía preocupado. Siempre decía que aquella tragedia no
había sido un accidente ni un simple crimen, sino algo mucho más oscuro,
algo relacionado con la secta.
A partir de ese momento empezó a investigar con más intensidad. Hablaba
con vecinos, con antiguos miembros, con gente de aldeas cercanas.
Muchos tenían miedo de contar lo que sabían. Algunos hablaban de
reuniones nocturnas, de símbolos dibujados en la tierra, de personas que
desaparecían del entorno de la secta después de discutir con sus líderes.
Con el paso de los años, Roque y Lorenzo dejaron de aparecer
públicamente. Pero la secta no desapareció. Según las historias que
circulan, sigue activa hoy en día y está dirigida por los nietos de Roque y
la hija de Lorenzo. Entre ellos destaca el que muchos consideran el líder
actual: Antonio, que se cree que es el hermano mediano dentro del grupo
familiar que controla la organización.
La gente dice que la secta de San Fiz es la más peligrosa de Galicia. No
solo por su historia, sino porque parece tener contactos y poder, algo que
hace que nadie se atreva a enfrentarse abiertamente a ellos. Incluso hay
quien afirma que su influencia llega más allá de Galicia y que tiene
importancia en distintos lugares de España.
Sobre su ubicación tampoco hay certezas. Algunos creen que su lugar
principal está entre los montes de la parroquia de San Félix de Asma,
en Chantada. Es una zona de bosques espesos, caminos antiguos y aldeas
pequeñas donde sería fácil ocultar reuniones sin que nadie lo notara. Pero
nadie ha podido demostrarlo con seguridad.
Mi padre pasó años intentando descubrir la verdad. Llenó cuadernos con
notas, grabó conversaciones y reunió testimonios. Yo lo veía cada vez más
cansado, pero nunca dejó de investigar.
Hasta que un día desapareció.
Salió de casa diciendo que iba a reunirse con alguien que tenía
información importante. Nunca volvió. La policía lo buscó durante
semanas, pero nunca encontraron su cuerpo ni ninguna pista clara.
Oficialmente quedó como una desaparición.
Pero yo conozco a mi padre. Sé que no se habría marchado sin decir nada.
Sé que no habría abandonado a su familia.
Por eso, aunque nadie lo haya podido demostrar, yo no tengo ninguna
duda.
Mi padre no desapareció.
A mi padre lo asesinaron.
Y estoy convencido de que la secta de San Fiz fue la responsable.
Y aunque puede que sea lo ultimo que haga acabare con ella o lo
intentare muy pronto quizas dias o quizas semanas.

También podría gustarte