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Cap 6

La exposición es una técnica de enseñanza centrada en el educador que permite presentar y explicar un tema de manera integral y rápida, aunque limita la participación activa de los educandos. Se estructura en introducción, desarrollo y conclusión, y su efectividad depende de la habilidad del instructor para comunicarse claramente y mantener la atención de los estudiantes. A pesar de sus ventajas, como la posibilidad de informar a muchos en poco tiempo, presenta limitaciones como la distracción de los educandos y la falta de aprendizaje activo.

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Cap 6

La exposición es una técnica de enseñanza centrada en el educador que permite presentar y explicar un tema de manera integral y rápida, aunque limita la participación activa de los educandos. Se estructura en introducción, desarrollo y conclusión, y su efectividad depende de la habilidad del instructor para comunicarse claramente y mantener la atención de los estudiantes. A pesar de sus ventajas, como la posibilidad de informar a muchos en poco tiempo, presenta limitaciones como la distracción de los educandos y la falta de aprendizaje activo.

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SEGUNDA PARTE

TECNICAS DE ENSEÑANZA

CAPITULO VI

EXPOSICION

SECCION I

FINALIDAD Y DESARROLLO DE LA TECNICA

6.001. Concepto. La exposición será la técnica de enseñanza por medio


de la cual el educador, valiéndose de todos los recursos de lenguaje didáctico
adecuado y con la ayuda o no de los recursos auxiliares , presenta, define,
analiza y explica un tema. La aplicación de esta técnica da lugar a una
situación de aprendizaje centrada en el educador, ya que se limita a una
transmisión de información, sin la participación de los educandos.

6.002. Objetivos. La exposición puede emplearse en la educación de


cuadros y tropa, para los siguientes objetivos:

a. Presentar un tema en forma integral.

b. Informar a gran cantidad de educandos en poco tiempo sobre un tema


determinado.

c. Facilitar la comprensión inicial de un tema.

6.003. Descripción de la técnica. La exposición está estructurada de la


siguiente manera:

a. Introducción: Su finalidad es crear expectativas en los educandos. Es


conveniente iniciar la exposición con el planteamiento de un problema
relacionado con el tema que se quiere tratar.

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b. Desarrollo: Tiene el propósito de elevar al educando a la comprensión
de un tema o el análisis de un problema.
Cuando se trata de un tema, se presentan las ideas principales en
forma ordenada y con la fundamentación correspondiente.
c. Conclusión: Está destinada a presentar la síntesis del tema desarrollado
y, si se planteó un problema, la solución del mismo.
6.004. Ventajas de la exposición.

a. Permitirá presentar el tema en poco tiempo.


b. Posibilitará que el instructor destaque aquellos aspectos que considere
más importantes.
c. Podrá aplicarse, sea cual fuere el número de participantes.
6.005. Limitaciones de la exposición.
a. Los educandos podrán distraerse, dado que no participan.

b. Su uso exclusivo no posibilitará un aprendizaje eficaz, dado que no


permitirá la participación activa de los educandos.
6.006. Aplicación de la técnica. Para lograr una buena exposición el
educador deberá tener en cuenta lo siguiente:
a. Obtener información sobre el tema.
b. Elaborar un plan cuidadoso de la exposición, el cual incluirá los objetivos
que se deben lograr y un esquema básico de la misma que comprenderá la
introducción, el desarrollo y la conclusión.
c. Adecuar el planeamiento al tiempo disponible.

d. Adecuar la modalidad de la exposición a las características de los


educandos.
e. Despertar el interés de los educandos y mantener la atención, demostran-
do entusiasmo en la exposición.
f. Presentar los datos con exactitud y objetividad.
g. Diferenciar con precisión las ideas principales de las secundarias, es-
tablecer su relación y correspondencia.
h. Realizar recapitulaciones parciales de modo que para cada concepto se
establezca la relación con los ya expuestos y con el tema en general.
i. Realizar un resumen final con los principales aspectos del tema tratado.

j. Evaluar la reacción de los educandos mientras habla, para reestructurar la


exposición en el momento oportuno, si fuera necesario.

k. Utilizar un lenguaje claro, apropiado y sencillo.

l. Hablar con un ritmo que posibilite a los educandos atender y comprender lo


que escuchan. Cuando el tema sea difícil, se hablará con más lentitud y se
realizarán pausas pendientes.

m. Utilizar un tono de voz que permita a todos los educandos escuchar sin
dificultad.

n. Desempeñarse con desenvoltura en sus movimientos, gestos, etc.

SECCION II

NORMAS PARA EXPRESARSE CORRECTAMENTE

6.007. Importancia de una buena exposición. En el desarrollo de la


exposición, será fundamental que el instructor y los subinstructores demues-
tren habilidad para expresarse con claridad, dado que la mayor parte de la
instrucción se realizará en forma verbal.

En este tipo de instrucción, la adecuada exposición favorecerá el interés


del educando y evitará la confusión.

Un instructor podrá conocer a fondo su materia, tener una personalidad


apta para enseñar y estar perfectamente preparado para el desarrollo de la
instrucción. Sin embargo, el éxito de su instrucción verbal dependerá, en gran
parte, del grado de habilidad que posea para expresarse correctamente.

6.008. Identificación con el personal. Los instructores deberán formarse


la idea de que no están pronunciando un discurso cuando desarrollan la
instrucción.

El propósito de ella, sobre todo cuando es verbal, será comunicar ideas.


Será preciso que el instructor se identifique con el personal (Fig 18) y
mantenga este propósito.

Se expresarán algunas ideas que ayudarán a lograr lo expuesto:


a. Lograr la atención de la clase. No se deberá comenzar la instrucción
hasta no haber conseguido la atención de los educandos. En algunos
casos, permaneciendo de pie delante del auditorio, se logrará que los
mismos concentren toda su atención en el instructor; pero en la mayoría de
los casos será necesario pedir su atención. El simple “atender”, producirá
el resultado deseado.

Fig. 18

¿MANTIENE USTED EL “CONTACTO”


CON LOS EDUCANDOS?

b. Hablar mirando a los educandos. Normalmente, las personas que


hablan seriamente, miran los ojos de quien escucha; probablemente no lo
hace en forma consciente, sino que su propósito obedece a la seriedad de
lo que está tratando. Resultará fundamental hablar a los educandos y no a
los medios y ayudas de instrucción, objetos o cualquier otro elemento de la
clase. Se hará sentir a cada uno que a ellos va dirigido lo que se está
expresando y se los mirará directamente, buscando el contacto de los ojos.

c. Dirigirse en tono de conversación. Es preciso conversar más que hablar.


Se evitará que la voz surja impersonal e indiferente, procurando no
declamar.

d. Controlar constantemente la clase. Es preciso saber lo que ocurre en la


clase. El instructor prestará la mayor atención a las reacciones de sus
hombres. Escuchará y valorizará escrupulosamente las observaciones y

76
respuestas de los educandos a sus preguntas. Tratará de descubrir
inmediatamente al que no preste atención y, mirándolo directamente, dará
un paso hacia él o le preguntará algo. El instructor realizará frecuentes
verificaciones para cerciorarse de que los educandos lo siguen en el
desarrollo de la instrucción.

6.009. Controlar los nervios. Casi todos los instructores experimentan


cierta nerviosidad al presentarse por primera vez ante los educandos para
desarrollar una instrucción.

Esto no será contraproducente, siempre que el instructor sepa controlarse.


Los nervios indicarán simplemente que el instructor siente la presencia de su
clase y se preocupa de cómo reaccionará ella con su instrucción. Los que no
sienten nervios, normalmente, serán personalidades poco inteligentes y sin
imaginación y probablemente nunca podrán desempeñar una tarea de instruc-
ción que vaya más allá de lo mediocre. Una vez que el instructor aprenda a
controlarse, sus nervios se transforman en un impulso que es altamente
ventajoso. Los buenos instructores tendrán sus propias técnicas para lograr
que sus nervios, lejos de ser algo desventajoso, se aprovechen para el bien de
ellos, de la instrucción y de su tropa.

Estas técnicas, entre otras, podrán ser:

a. Tener una buena preparación. La primera medida que el instructor podrá


adoptar para superar sus nervios es conocer a fondo su materia y haber
planificado cuidadosamente la instrucción. Deberá comprender que los
educandos han venido para aprender y que tienen más interés en la
materia que el instructor. Pensar en ella y en los resultados que se
obtendrán después de impartida y los nervios desaparecerán.

b. Forma de actuar. El arma más segura que tendrá el instructor para


superar sus nervios, es la actitud o forma de actuar para consigo mismo,
para con los educandos y para con el desarrollo de la instrucción. A fin de
asumir una actitud apropiada, deberá hacer un análisis inteligente y
racional de la situación; deberá pensar que la reacción agradable o
desagradable que sentirán los educandos, surgirá de lo que éstos piensen
de él y de su forma de instruír, dejando de lado cualquier otro factor ajeno
a éstos. El personal esperará que su instructor conozca a fondo la materia
y sea capáz de enseñarla eficazmente. Aunque concentren su atención en
los instructores no los pondrán a prueba inmediatamente.

Si conoce a fondo su materia y tiene una buena preparación, habrá


eliminado la razón misma de temer la reacción de los educandos; tendrá

77
todo el derecho de sentir confianza en sí mismo y ésto lo ayudará
apreciablemente a instruir con el mayor de los éxitos.

c. Mantener presentes los conceptos iniciales: Los primeros momentos


serán los más difíciles; una vez superados éstos, todo irá bien. Es
aconsejable tener la introducción de la instrucción bien fija en la mente, de
manera que no haya necesidad de notas ni interrupciones.

d. Repasar la instrucción anterior: Comenzando con una referencia a la


instrucción anterior, el instructor inducirá inmediatamente a los educandos
a concretar su atención en algo que ya conocen. Los colocará así en un
terreno común y, al mismo tiempo, logrará la atención de ellos para sí.

e. Contar anécdotas. Nada aliviará más rápidamente la tensión que un poco


de buen humor introducido en el momento oportuno. Se tendrá presente el
propósito al contar una anécdota; es necesario que contenga algún punto
que se relacione con el tema. Si se busca lograr una sonrisa, cerciorarse
de que se logre; el propósito de la anécdota desaparecerá si no logra el
efecto buscado.

f. Desempeñarse pausadamente. Cuando una persona está nerviosa,


todas las actividades del cuerpo tenderán a acelerarse. Los instructores
deberán tener esto presente cuando estén nerviosos.

Deberán ser cautos en sus movimientos y tener cuidado de no hablar


en forma demasiada rápida. Después de algunos momentos de autocon-
trolarse, el miedo de hablar en público desaparecerá y se recuperará el
equilibrio y el comportamiento habitual.

6.010. Cuidar la postura.

a. Los educandos reaccionarán ante lo que ven, lo que oyen y entienden; los
instructores, por consiguiente, deben satisfacer en todo momento las
normas militares en lo que atañe a presentación, comportamiento y postura
(Fig 19). La postura, los movimientos y los gestos serán altamente
significativos. Ellos podrán distinguir entre una presentación excelente, que
entusiasma a los educandos para que aprendan eficazmente, y una
instrucción aburrida, sin interés y con poca reacción por parte del personal.

b. Cualquier actitud física que se asuma, cualquier movimiento físico o


cualquier gesto que atraiga la atención, distraerá y por lo tanto, será un
impedimento, más que una ayuda. Los movimientos deberán aparecer
libres, naturales y espontáneos.

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c. Se adoptará una ubicación visible para toda la clase y desde la cual el
instructor pueda ver a todos los educandos. El instructor deberá asumir
una postura derecha, con el peso igualmente distribuido sobre las
piernas. Deberá tener una apariencia física y mental despejada,
asumiendo una actitud de descanso y no rígida.

d. Las manos y los brazos caerán naturalmente a ambos costados del


cuerpo. Si el instructor no puede dejar las manos descansar de ninguna
manera al costado del cuerpo hasta que llegare el momento de emplearlas,
las unirá delante o detrás de él o dejará que una mano descanse
transitoriamente sobre la mesa, desde la cual está hablando. Evitará
restregarlas y entrelazarlas nerviosamente.

MANTENGA

UNA POSTURA
CORRECTA

El instructor cuidará su presentación. Fig. 19

79
MANTENGA

UNA POSTURA
CORRECTA
e. Tratará de no pasearse de un lugar a otro; los dos extremos serán malos,
estar completamente inmóvil durante la instrucción y moverse continua-
mente, sin motivo.

f. Los gestos son movimientos del cuerpo útiles para expresar una idea o
para recalcar o acentuar un tema, una aserción o una opinión. Los gestos
se hacen principalmente con las manos, los brazos y la cabeza, aunque el
cuerpo entero debería participar en el mismo. Un gesto hecho con la mano
podrá acompañarse con un paso hacia adelante o con un movimiento de la
cabeza. Se harán en forma enérgica y natural, evitando acentuar cada
declaración con un gesto; de hacerlo asi, se perderá el propósito
requerido con el empleo de los gestos.
g. Una regla que se deberá tener siempre presente es que se evitará hacer
gestos que induzcan a los soldados a concentrarse en los modismos del
instructor, más que en la materia. Podrá ser que el instructor no sea
conciente de sus modismos particulares (Fig 20), pero de todas maneras
habrá que eliminarlos.

EVITENSE LOS MODISMOS


Evitar actitudes que distraen al auditorio. Fig. 20.

80
No habrá sustitutos para una instrucción entusiasta (Fig 21).

El entusiasmo es contagioso. El instructor descubrirá que si el está


convencido de su materia y transmite este sentimiento a los educandos, los
tendrá interesados y deseosos de aprender. Los que transmiten sus ideas en
forma apagada y sin vida, perderán rápidamente la atención de sus hombres.

El entusiasmo del instructor ayudará a desarrollar los programas en forma


interesante, amena y provechosa. La base para el entusiasmo será el
conocimiento a fondo de la materia que enseña.

6.011. La voz. La voz del instructor será el mejor medio para enseñar, ya
que es el más directo para comunicarse. La mayor parte de los instructores
tendrán voces adecuadas para la instrucción, si siguen las siguientes normas
generales:
a. Calidad de la voz. La calidad de la voz es la característica que diferencia
una voz de otra. Algunas voces tienen una calidad agradable; otras,
desagradable.

Sin embargo, los instructores tendrán una voz que se puede hacer
agradable para quien la escucha, superando cualquier tendencia que
pueda tener hacia el sonido nasal, cavernoso, duro y gutural.

Además, se deberá determinar el nivel del tono con el que se podrá


hablar con más facilidad y claridad, y luego tratar de mantener este tono
como tono medio, e ir variándolo hacia el más alto o bajo, pero siempre
entre los límites que no afecten la audición de la clase. Esta variedad de
tono romperá la monotonía y hará más interesante la transmisión de sus

81
MUESTRE ENTUSIASMO
La base del entusiasmo es una preparación sólida. Fig. 21.

ideas.

b. Volumen de la voz. La necesidad de escuchar a los instructores es


evidente. Todos los educandos deberán escuchar cada palabra que
pronuncia sin dificultad; por lo tanto, será necesario hablar lo suficiente-
mente alto como para que la voz llegue hasta las últimas filas de la clase.
La sonoridad requiere volumen. Una voz tenue puede ser bastante sonora,
mas la sonoridad, por sí sola, no es suficiente.

Si la voz del instructor tiene volumen, los educandos se sentirán cómodos


mientras escuchan. Si la voz del instructor es tenue, dará la impresión de que
82está esforzando y ello denotará debilidad aunque sus palabras se puedan
se
oír. En tal situación, los educandos tendrán tendencia a prestar atención a otra
cosa y no a lo que se les está enseñando.

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