Hasta hoy, los humanos solo han viajado hasta la Luna y luego
los astronautas han aprendido como vivir en estaciones
espaciales, pero les resulta muy difícil. El espacio es un entorno
peligroso para cualquier ser vivo, ya que no existe oxigeno y la
temperatura es muy baja; la radiación cósmica y la falta de
gravedad también puede dañar la salud humana.
Para explorar el espacio sin tener limites humanos, se crearon
sondas no tripuladas que permiten visitar partes lejanas y
peligrosas del sistema solar para hacer mediciones y tomar
muestras. Normalmente no están diseñadas para regresar a la
Tierra, pero transmiten toda la información que recogen.
Voyager 1 (“viajero” en español) fue lanzado en 1977 y sigue
operativo, siendo el objeto mas lejano de la tierra creado por el
hombre. Visito Júpiter en 1979 y Saturno en 1980, luego en
2012 entro en el espacio interestelar.
La fuente de energía nuclear se esta debilitando y poco a poco
los sistemas no esenciales se han ido apagando (las cámaras y
calentadores) para conservar energía. Como resultado los
componentes del Voyager están mas fríos y no se pueden
volver a encender los calentadores sin apagar los instrumentos
científicos (son mas importantes). A pesar de sus limitaciones
de energía, edad y tras superar fallos técnicos, continua su
viaje.
La sonda lleva un disco fonográfico de oro con instrucciones y
mensajes de sonidos (viento, trueno, pájaros y saludos en
varios idiomas) e imágenes para representar la diversidad de la
vida y cultura en Tierra. Si la nave sera encontrada por
extraterrestres inteligentes sabrán reproducir el disco y
conocer nuestra existencia.
Las señales de comunicación (ondas radio) de la sonda tardan
22 horas en llegar a la Tierra y cuando no puede comunicarse,
su grabadora puede registrar los datos para volver a
retransmitirlos.
La exploración espacial es una aventura humana para conocer
el cosmos. Esta curiosidad nos impulsa a innovar tecnologías,
que nos ayudan a progresar como especie (y posiblemente a su
preservación).