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Arqueología Y Prensa Local en Córdoba Durante El Último Cuarto Del Siglo XX: Una Relación Complicada

Este estudio examina la compleja relación entre la arqueología en Córdoba y la prensa local durante el último cuarto del siglo XX, centrándose en cómo el Diario Córdoba abordó diversos aspectos de la arqueología. Se busca evaluar la percepción pública de la arqueología y su patrimonio, así como los conflictos entre desarrollo urbanístico y conservación del patrimonio arqueológico. La investigación incluye una revisión crítica de artículos periodísticos y destaca la importancia de la comunicación entre arqueólogos y la sociedad para mejorar la comprensión de esta disciplina.
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Arqueología Y Prensa Local en Córdoba Durante El Último Cuarto Del Siglo XX: Una Relación Complicada

Este estudio examina la compleja relación entre la arqueología en Córdoba y la prensa local durante el último cuarto del siglo XX, centrándose en cómo el Diario Córdoba abordó diversos aspectos de la arqueología. Se busca evaluar la percepción pública de la arqueología y su patrimonio, así como los conflictos entre desarrollo urbanístico y conservación del patrimonio arqueológico. La investigación incluye una revisión crítica de artículos periodísticos y destaca la importancia de la comunicación entre arqueólogos y la sociedad para mejorar la comprensión de esta disciplina.
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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

ARQUEOLOGÍA Y PRENSA LOCAL EN CÓRDOBA DURANTE EL ÚLTIMO CUARTO DEL


SIGLO XX: UNA RELACIÓN COMPLICADA

Ignacio Solanas López


Email: [Link]@[Link]

Resumen:
En este trabajo analizamos la relación, en algunos momentos difícil y conflictiva,
entre la investigación arqueológica desarrollada en Córdoba y la prensa local durante
el último cuarto del s. XX. Para ello, se ha llevado a cabo la consulta y revisión de los
artículos aparecidos entonces en el Diario Córdoba. El objetivo principal de este
trabajo es evaluar el tratamiento que la prensa cordobesa dio a la Arqueología en
todas sus facetas, desde hallazgos fortuitos a excavaciones científicas o delitos
contra el Patrimonio Arqueológico, entre el final de la dictadura franquista y los
albores del s. XXI.
Palabras clave: Arqueología, Córdoba, medios de comunicación, Patrimonio
Arqueológico, gestión del patrimonio.

ARCHAEOLOGY AND LOCAL PRESS IN CORDOBA DURING THE LAST QUARTER OF


THE 20TH CENTURY: A COMPLICATED RELATIONSHIP

Abstract:
This present study analyzes the relathionship, in some moments difficult and
contentious, between archaeological research developed in Córdoba and the local
press during the last quarter of the 20th century. To this end, it has been conducted
a consultation and review of articles appeared in the Diario Córdoba. The main
objetive of this study is to evaluate the treatmen that the press of Córdoba gave to


Área de Arqueología, Departamento de Historia del Arte, Arqueología y Música, Universidad de
Córdoba.

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

the Archaeology in all of its facets, from chance finds to scientific excavations or
crimes against Archeological Patrimony, from the end of Francoist Spain and the
beginning of the 21th century.
Keywords: Archeology, Córdoba, mass media, Archaeological Patrimony,
management of heritage.

1. INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo de investigación pretendemos analizar, desde una


perspectiva histórica, el tratamiento que la prensa local cordobesa, y más
concretamente el Diario Córdoba, dio sobre la Arqueología y los restos materiales del
pasado hallados en la ciudad de Córdoba y en su término municipal durante el último
cuarto del s. XX.
La razón por la que hemos escogido este tema de investigación para este
estudio es que la prensa ha tenido, y aún tiene, una gran importancia en el conjunto
de la sociedad contemporánea, suscitando opiniones sobre cuestiones muy diversas
en el seno de aquélla. Es decir, la prensa juega un papel crucial en el desarrollo,
transmisión y difusión de opiniones y críticas, de ideas y mentalidades entre la
ciudadanía.
La relación entre Arqueología y medios de comunicación ha sido objeto de
estudio en los últimos años en nuestro país por parte, fundamentalmente, de
arqueólogos. En sus trabajos, estos y otros profesionales han intentado aproximarse
a la visión que la sociedad tiene actualmente de la Arqueología, que proviene en
buena medida de las noticias transmitidas a aquélla por medios de comunicación
como la televisión, la radio o la prensa escrita (Ruiz Zapatero, 1996b: 96).
Por otra parte, trataremos los aspectos relacionados con el Patrimonio
Arqueológico, su gestión y problemática, para así entender de una mejor forma cómo
funciona la gestión del Patrimonio Arqueológico en Córdoba a través de la normativa
de aquel marco cronológico, para lo que hemos utilizado bibliografía especializada lo
más actualizada posible, así como trabajos referidos a la situación de Córdoba.

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Por último, en este trabajo veremos la evolución que ha sufrido la Arqueología


en Córdoba en las últimas décadas del s. XX, tanto en el ámbito científico como social.
En definitiva, en esta investigación llevamos a cabo una revisión crítica de los
artículos periodísticos sobre Arqueología y Patrimonio Arqueológico cordobés
publicados en el Diario Córdoba durante el último cuarto del s. XX, a través de los
cuales podremos apreciar la evolución experimentada por la ciudad de Córdoba en el
plano urbanístico, la cual ha generado en ocasiones notables polémicas en la
sociedad cordobesa.
En consecuencia, se han establecido los siguientes objetivos:
 Conocer la visión sobre la Arqueología y el Patrimonio Arqueológico
transmitida a la sociedad por parte de periodistas locales en el último
cuarto del siglo pasado y contrastarla con la realidad de la investigación
arqueológica.
 Analizar el enfrentamiento acaecido en este periodo de tiempo entre los
partidarios del desarrollo urbanístico desaforado, aun a costa de la
destrucción del Patrimonio Arqueológico, y los del estudio y
conservación de restos arqueológicos urbanos.
 Tomar contacto con una línea de investigación no demasiado
desarrollada aún en nuestro país que pretende analizar la relación entre
Arqueología y medios de comunicación y las repercusiones de la misma
para el conjunto de la sociedad.
Respecto a la metodología utilizada, hemos procedido a la búsqueda de
aquellos artículos en el Diario Córdoba que traten la situación arqueológica de
Córdoba en los años que nos ocupan, proporcionados en gran parte gracias a la
hemeroteca que se encuentra en el depósito de la biblioteca de la Facultad de
Filosofía y Letras, a la Biblioteca Municipal de Córdoba y también gracias a recortes
de prensa prestados por el Área de Arqueología. Además, se elaboró una búsqueda
bibliográfica de aquellos artículos y monografías que se dedicasen a los temas que
nos interesan, y que se encuentran recopilados en el apartado de Bibliografía. Con la
lectura de estas obras y artículos, pudimos ver la visión de estos autores sobre la

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Arqueología en su faceta legislativa y divulgativa, más que investigadora, como


solemos estar acostumbrados.

2. ARQUEOLOGÍA, SOCIEDAD Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

2.1. La visión de la Arqueología en la sociedad

Antes de comenzar a hablar sobre la materia en cuestión de este trabajo,


debemos comprender y analizar una definición básica de Arqueología. Si atendemos
a la RAE, la definición que nos aporta es que la Arqueología es la “ciencia que estudia,
describe e interpreta las civilizaciones antiguas a través de los monumentos, las obras
de arte, los utensilios y los documentos que de ellas se han conservado hasta la
actualidad”. También podemos decir que la Arqueología es la disciplina histórica que
se ocupa del estudio de las sociedades del pasado a través de las fuentes materiales,
buscando un conocimiento científico de ellas, utilizando para ese fin, un conjunto de
técnicas llamado método arqueológico, es decir, una especialización de la Historia
que permite reconstruir el pasado a partir de fuentes materiales (Gutiérrez Lloret,
2007: 18-19).
Muchas veces la Arqueología ha sido considerada una fuente auxiliar de la
Historia debido a la escasa documentación de tiempos anteriores al s. XIV-XV, sin
embargo, las fuentes escritas no siempre dicen la verdad, puesto que son redactadas
con una cierta intencionalidad y solamente nos dan una información parcial. Por
tanto, debemos tener claro que la Arqueología es una disciplina histórica que se
dedica a trabajar con un determinado tipo de fuentes de información, que son los
documentos materiales, y las recupera y analiza con una metodología específica,
cuyo fin es aportar por sí mismo un conocimiento histórico.
También tenemos que hablar sobre la imagen que tiene la sociedad de quienes
se dedican profesionalmente a la Arqueología. La ciudadanía piensa que el
arqueólogo es un aventurero y lo asocia con la imagen del personaje de cine Indiana
Jones, sin pensar en la administración, la burocracia y la finalidad que conlleva esta
disciplina. Películas como Indiana Jones, La Búsqueda, La Momia o El exorcista, y

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videojuegos como Tomb Raider (y su adaptación cinematográfica), han implantado


en la sociedad una idea de la Arqueología con un carácter de aventura en lugares
exóticos y lejanos como China, Egipto, Mesoamérica o Sudamérica y la búsqueda de
tesoros de la Antigüedad, y esto a veces lo confunden los medios de comunicación
haciendo confundir a la sociedad. Los personajes tratados en la literatura o el cine
son, en general, figuras muy estereotipadas, por lo que sus actividades no se
relacionan claramente con la actividad arqueológica tal y como la entendemos en el
ámbito de la investigación, aunque algunos de ellos constituyen un reflejo, si no fiel,
sí aproximado a una realidad, aunque sea pasada. Indiana Jones, por ejemplo, no sólo
se dedica a recuperar valiosos objetos, sino que se nos presenta como profesor
universitario (Carvajal Castro, 2001: 44-45). No obstante, debemos recordar que el
cine es un medio de entretenimiento y no tiene porqué llegar más allá.
En la sociedad, la Arqueología ha tenido una gran acogida en los últimos años,
sin embargo, aún perviven algunos mitos y la figura del arqueólogo es vista como un
enemigo del progreso y del desarrollo social. Según M. Ruiz del Árbol Moro (2010:
149-166) hay cuatro mitos en torno a la Arqueología que se mantienen en nuestros
días:
 La Arqueología considerada como curiosidad o entretenimiento: Se cree
que cualquier persona puede hacer Arqueología y construir o reconstruir
el pasado a su manera, cuando no es así (Vizcaíno Estevan, 2013: 20).
Según P. Bahn, el estudio de la Arqueología es “emocionante y un
disfrute”, G. Daniel lo califica como un “placer” y C. Gamble asegura “no
hay nada más interesante, más estimulante y más gratificante que el
estudio de la Arqueología” (Ruiz del Árbol Moro, 2010: 149).
 La Arqueología no es una ciencia: Ante esta afirmación debemos recalcar
que sí es una ciencia cuyo propósito es la comprensión del género
humano, su carácter como disciplina histórica y ciencia social y la
característica de toda ciencia, el hecho de tener un método científico
propio, el método arqueológico. Además, es necesario recalcar que el

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arqueólogo es un historiador, sin embargo, el historiador no tiene por


qué ser arqueólogo.
 El arqueólogo es un erudito: Esta afirmación es falsa, el arqueólogo no
es conocedor de cualquier época histórica, sino que está especializado
en un periodo de tiempo y en una temática concreta.
 El arqueólogo se dedica a excavar: Se considera que la excavación es la
principal actividad de la investigación arqueológica, lo que hace
desvirtuar su imagen. La sociedad no cuenta con todo el trabajo de
análisis e interpretación de la cultura material (Almansa Sánchez, 2006:
1-2). Se olvida que dentro de la Arqueología hay una gran diversidad de
métodos como la prospección, la teledetección o la fotografía aérea,
entre otras. Asimismo, la Arqueología tiene un carácter
interdisciplinario, su actividad es complementada por otras ciencias o
disciplinas como la Geología, la Química o la Biología. El arqueólogo
estudia documentos literarios, inscripciones, planos, además de los
restos materiales.
Otro de los mitos que rodea a la Arqueología es su relación con la Prehistoria y
con la búsqueda de fósiles (Holtorf, 2007: 55), debido a la popularidad de yacimientos
prehistóricos como Atapuerca o Altamira.
En cuanto a qué se piensa sobre qué es la Arqueología, hay una gran variedad
de respuestas que sorprenden. La mayor parte de la sociedad no sabe en qué consiste
el método arqueológico, la mayoría lo relacionan, como ya hemos dicho, con la
excavación, aunque algunos lo asocian con el trabajo de análisis de la cultura material
(Querol, 1997: 635). Además de la prehistoria y la evolución de la humanidad, la
sociedad relaciona la Arqueología con las grandes civilizaciones del pasado. Almansa
(2006: 12) asegura que “el lastre del s. XIX sigue hoy en día presente”. En algunas
ocasiones, la Arqueología se presenta como una mala experiencia para algunas
personas, ocasionado por el paro de obras o restricciones, debido al hallazgo de
restos, y ello se ve reflejado en los medios de comunicación. Para desvirtuar aún más

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la figura del arqueólogo, Holtorf (2007: 22) lo relaciona con un aventurero o un


“cowboy de la ciencia”.
Una vez referenciados esta serie de mitos que rodean a la Arqueología, habría
que señalar la necesidad de reconocer que su objetivo real es el conocimiento del
pasado, por lo que la Arqueología debería reinventarse para poder llegar al público
de una forma más cercana a la realidad que a la ficción. Hoy en día, muchos
investigadores sostienen que la comunicación entre la Arqueología y la sociedad no
es demasiado fluida. Podemos decir que la sociedad no tiene claras cuáles son las
funciones que ejercen los arqueólogos, para ello hay un artículo en el Diario Córdoba
en el que se exponen estas cuestiones (Diario Córdoba, 3/03/96).
2.2. Arqueología y medios de comunicación
En los últimos años, la Arqueología ha cobrado cierto interés entre la sociedad,
y ese interés ha llegado a través de la divulgación arqueológica, gracias a los medios
de comunicación, como son las revistas, la prensa, la televisión y más recientemente,
Internet (Ruiz Zapatero, 2009: 11).
Los medios de comunicación son considerados espacios de educación no
formal por su capacidad de tratar socialmente diversos temas y dotarlos de
relevancia, constituyéndose en un referente al que el público se remite, no sólo para
informarse, sino también para adquirir diversos conocimientos que le permiten
construir una visión acabada de su entorno.
Podemos señalar que nuestra sociedad aprende a través de lo que lee o ve en
los medios (Conforti y Endere, 2012: 163), sin embargo, en países como Suecia,
Alemania, [Link]. o Canadá, se observa un mayor interés sobre este tema, ya que la
mayoría de la ciudadanía aprende sobre Arqueología a través de la televisión, libros y
enciclopedias, revistas, periódicos, estudios académicos, siendo minoritarios los
eventos culturales (Holtorf, 2007: 52-53).
Un concepto que trataremos en este trabajo es el de Arqueología pública, de la
que se entiende que los trabajos realizados por los arqueólogos son de interés
público, como divulgar sus trabajos en los medios de comunicación, con el fin de
conectar y acercarse a la sociedad. Así pues, veremos la escasa incidencia de la labor

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realizada por historiadores y arqueólogos, su imagen estereotipada y la


incomprensión de su actividad por parte de gran parte de la sociedad (Comendador
Rey, 2013: 117). En los últimos tiempos ha tenido una gran importancia la idea del
Patrimonio Arqueológico, cuya definición resulta algo complicada, pero podemos
decir que forma parte de un amplio espectro de manifestaciones humanas sobre la
tierra, llamado “patrimonio histórico”, y que puede ser Patrimonio Arqueológico
todo aquello que consideremos monumental, artístico, arquitectónico e incluso
etnográfico (Pérez Juez-Gil, 2006: 15-18). Según Querol (2010: 201) el Patrimonio
Arqueológico, como parte del Patrimonio Cultural, debe tener interés histórico, estar
integrado en un proyecto de investigación histórica y para cuyo conocimiento se
necesita una metodología arqueológica propia, ya que, si no se le puede aplicar a un
objeto o sitio, no es posible que sea considerado como tal.
Patrimonio Arqueológico y Arqueología no son sinónimos, según Rodríguez
Temiño (2007: 165) “cuando de un bien se predica un interés para el estudio de la
Historia aplicando metodología arqueológica, éste adquiere por ministerio de la ley
un estatuto específico que le dispensa del tráfico jurídico ordinario, en atención a la
preservación de la función social prevista para tales valores por el ordenamiento
jurídico”. El concepto de Patrimonio Arqueológico ha cobrado importancia en los
años 90 debido a la valorización de yacimientos, la creación de centros de
interpretación y modernización de museos, por ende, vemos cómo poco a poco
cobra importancia la Arqueología Pública, aunque este tema es mucho más que lo
señalado en estas líneas, ya que es un concepto joven y que continúa definiéndose
(Mansilla Castaño, 2007: 102-104).
Un objetivo que tienen los arqueólogos, y que no siempre cumplen, es la
divulgación de sus trabajos a través de los medios de comunicación, pero esta
divulgación no tiene mucha importancia para los círculos académicos, ya que no se le
presta la atención que merece y además se piensa que es algo sencillo de realizar,
cosa errónea, debido a que es algo complejo y delicado. Ruíz Zapatero defiende que
el divulgador debe conocer bien la materia que está tratando, además de dominar

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técnicas lingüísticas para atraer al público y hacer entendible el tema en cuestión


(Ruiz Zapatero, 1996a: 171-172).
En los últimos años, la Arqueología ha visto aumentada su presencia entre el
público gracias a esta divulgación arqueológica, a través de revistas y series
documentales en TV, aunque este interés del público no es el mismo que el del propio
arqueólogo en hacer llegar la Arqueología a la sociedad (Querol, 1997: 636-637), cosa
que no ocurre en países como Estados Unidos, donde este tema es más atractivo.
Debemos recordar que la Arqueología lleva presente en los medios de comunicación
desde hace mucho tiempo, pero solo en las últimas dos décadas los arqueólogos se
han preocupado en ese tratamiento que se le da a la Arqueología, ya que éstos atraen
más al público que las revistas científicas y de divulgación por varios motivos, uno de
ellos es el lenguaje técnico y científico, así como el llamado de “alta divulgación” que
destacan en estas publicaciones. Por ello, un método para atraer al público y captar
su atención es el uso de la subjetividad y el humor, así pues, el sentido del humor hace
más ameno el acceso a la Arqueología por parte del público con el uso de viñetas y
bromas que puede hacer que la Arqueología resulte más atractiva (Fernández
Martínez, 1997: 336-337).
Si hablamos de la televisión, los programas que se dedican a este tema, se han
centrado en temas como el expolio, proliferando más en las televisiones autonómicas
que en la estatal (siendo escaso en las cadenas privadas). En los informativos
televisivos se tratan noticias de Arqueología de gran impacto para la sociedad, siendo
un ejemplo de ello Atapuerca. Un aspecto negativo sobre los programas emitidos en
televisión (p.e.: La aventura del saber) relacionados con la cultura, en este caso con la
Arqueología, es su hora de emisión, siendo en horarios laborales, además hay
programas en los que los propios arqueólogos no transmiten la veracidad del método
arqueológico (p.e: Cazatesoros), y éstos transmiten una imagen errónea de la
Arqueología a la sociedad que relaciona al arqueólogo con un buscador de tesoros
(Almansa Sánchez, 2006: 19-20).
Esta disciplina goza de popularidad entre el público, aunque no en todos los
sectores laborales la profesión de arqueólogo se ha vinculado con un hobby más que

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con una profesión. Como suele ser habitual, llama la atención el desconocimiento del
pasado, que es lo interesante para la sociedad (Vizcaíno Estevan, 2013: 18-19).
Entrando en el ámbito de la prensa, debemos decir que es uno de los espacios
que más relevancia tienen dentro de este campo, aunque no tiene el impacto social
que posee la televisión, pese a ello, el número de artículos es mayor, tratan temas
relacionados con la Arqueología, pero normalmente se habla del hecho en sí, no
profundizando en el tema en cuestión. Los periodistas en ocasiones dan datos
erróneos y opiniones tergiversadas, ya que hay que recordar que no son especialistas
en el tema, ganan en divulgación, pero no en prestigio científico.
Debemos diferenciar entre prensa nacional y prensa local. En la prensa nacional
se tiende a focalizar la Arqueología como un conocimiento, mientras que la prensa
local se interesa más por aspectos cercanos que puedan atraer el interés del público.
Se ha afirmado que mientras que la prensa nacional presenta una visión romántica,
en la cual se enfatiza su atractivo turístico y sólo ocasionalmente se reportan
situaciones de conflictos, la prensa local muestra un interés permanente en los
mismos, convirtiéndose en un vehículo para su difusión pública (Conforti y Endere,
2012: 163).
En la prensa se suele tratar al arqueólogo como un aventurero, incitando en
algunas ocasiones al lector a ser uno de ellos, con grandes fotografías de hallazgos y
reconstrucciones. Al igual que ocurre en la TV, se utiliza una terminología asociada al
misterio y lo esotérico al hablar de lugares exóticos como Egipto, Mesopotamia o
Mesoamérica o también sobre yacimientos relacionados con el origen del hombre,
como pueden ser los españoles de Atapuerca, Altamira y Orce. Se habla más de los
restos materiales hallados utilizando el término “tesoro” que de cómo van las
investigaciones o la importancia de la noticia (Ruiz Zapatero, 1996b: 97-98). En las
noticias de este ámbito son muy atractivos los temas relacionados con la Arqueología
submarina, ya que el lector lo asocia con tesoros, un ejemplo de ello es el pecio de
Mazarrón (Murcia). Otros temas que se tratan son la Arqueología urbana, las
exposiciones o la conservación, aunque sea de una forma escueta.

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La prensa tiene un gran poder sobre el lector, el hecho de hacer conciencia en


él al hablar e informar sobre el mal estado del Patrimonio Arqueológico a
consecuencia de obras, expolios, comercio ilegal o falsificaciones. Ante estas
situaciones, la prensa debe denunciar hechos y explicar los daños que causan a las
piezas. Por tanto, vemos cómo la prensa tiene una actitud positiva (Lavín, Yáñez y
Laín, 1996: 99-101).
Como vemos, la prensa sirve a veces como un espacio en el que denunciar
situaciones que dañen el patrimonio, por ejemplo, se denuncia la búsqueda de restos
materiales con detectores de metales por parte de aficionados a la Arqueología (la
mayoría de ellos “caza tesoros”), sin embargo, algunos desconocen que este hecho
es ilegal, ya que se trata de una infracción, que no cuentan con el permiso de la
Administración. En la prensa también se habla sobre la necesidad de proteger y
conservar el patrimonio, se trata su coste y su poca importancia según las
administraciones públicas, como el Estado, aunque hay voces que claman por
iniciativas como Parques Arqueológicos, asociado a ello el turismo cultural, lo que
resulta económicamente positivo. En cuanto a la extensión de los artículos, suelen
ser de una página, siendo pocos los que lo superan, y tratando más lo anecdótico y lo
que resulte interesante y llamativo al lector (Lavín, Yáñez y Laín, 1996: 102). En
conclusión, vemos cómo a la prensa le importa más la magnificencia de lo hallado que
los resultados de una investigación arqueológica.
A pesar de ello, en la actualidad arqueólogos y periodistas se encuentran en una
de las mejores épocas para hacer llegar la Arqueología a la sociedad. En palabras de
Viana (2013: 113), “los arqueólogos no se han empeñado lo suficiente en que los
descubrimientos y las conclusiones de sus estudios lleguen más allá de su círculo
académico y en la actualidad los medios no cuentan con los recursos suficientes para
cubrir más allá de los acontecimientos arqueológicos más llamativos”. En mi opinión,
los medios de comunicación hacen llegar a la sociedad aquellas noticias que
consideren llamativas.
En este apartado también podríamos incluir a las revistas de pseudoarqueología
como Año Cero o Más Allá, o conocidos programas como Cuarto Milenio, los cuales se

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acercan más al misterio y a lo esotérico y dan una idea equivocada y mal interpretada
de la Arqueología o el arqueólogo. Estos programas y revistas llegan a miles de
personas, en su mayor parte aficionados. Dejando de lado este tipo de revistas hay
otras que sí realizan una buena divulgación histórica debido a su correcto contenido,
entre las que podemos citar: Historia 16, Historia y Vida, Muy Historia, Muy Interesante,
National Geographic Historia, Revista de Arqueología o Arqueo, entre otras, cuyos
artículos son redactados por especialistas.
En el extranjero, la Arqueología tiene un importante rol en los periódicos y la
sociedad puede seguir el transcurso de excavaciones en sus localidades a través de
artículos periodísticos. Los arqueólogos alemanes M. Benz y A. Liedmeier aseguran
que en los periódicos aparece lo más llamativo para los lectores como lo más cercano
a ellos mismos, utilizando términos como “el primero”, “el más antiguo” o “el más
grande”, dándole así un carácter relevante. El arqueólogo sueco S. Wlinder analizó
un periódico nacional y otro regional, y constató que la mayoría de las noticias se
referían al trabajo de campo, la gestión del patrimonio cultural y la presentación de
los resultados. En cuanto a las imágenes que se muestran en los periódicos, la mayor
parte representa a los propios arqueólogos en su trabajo de campo. El periodista N.
Ascherson asegura, sobre estas explicaciones, que las noticias de Arqueología se
nutren de eventos y nuevos descubrimientos, sin embargo, las noticias que aparecen
y las imágenes dan una visión estereotipada de lo que es la Arqueología, lo que
provoca que el público tenga sus propios prejuicios y pensamientos (Holtorf, 2007:
45-50). A finales de la década de los 80 se reconoció en los periódicos a los
arqueólogos como profesionales, coincidiendo con el aumento de la publicación de
libros especializados. En la década de los 90, las noticias sobre Arqueología
aumentaron considerablemente. Por ejemplo, en periódicos como el Daily Telegraph
aumentaron en un 600% (Brittain y Clark, 2007: 119-122), al igual que también ocurrió
en la televisión británica con el incremento de documentales, así como la creación y
consolidación de canales dedicados a este ámbito como Canal de Historia, Discovery
Channel o National Geographic.

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Ruiz Zapatero y Mansilla analizaron el periódico El País y la clasificación de sus


noticias en dos años, 1985 y 1995. En 1985 hubo 63 noticias, mientras que en 1995
hubo 284, por lo que se ve un gran crecimiento en periodo. Se trataron más los
descubrimientos y hallazgos (46%), sobre patrimonio un 19%, reportajes 9,5 %, museos
1,5% y congresos un 3%, también se tratan noticias sobre expolios, además de la
relación entre la Arqueología y la política. Por tanto, ha habido un cambio de actitud
en esos años, se dio más importancia a cuestiones como reuniones y congresos. En
cuanto al lector, suele ser varón, joven y con formación superior (Ruiz Zapatero y
Mansilla Castaño, 1999: 43-44).
Para terminar con este apartado, cada periódico trata un mismo tema de
diversas maneras, un ejemplo de ello lo tenemos en el estudio que realizó Almansa
Sánchez (2006: 30-32) sobre el hallazgo de una especie de homínido denominado por
la comunidad científica Homo floresiensis y su tratamiento en algunos periódicos de
Madrid, en el que en general, se constató que la información en prensa suele ser
correcta, salvo con algunas excepciones y la Arqueología recibe una especial atención
por parte de los medios, aunque sea distorsionada en ocasiones.
En nuestro país, investigadores como Gonzalo Ruiz Zapatero han defendido la
necesidad de este tipo de estudios. Según Viana (2013: 101), el objetivo de estos
análisis es estudiar cómo se ha desarrollado su tratamiento en los medios de
comunicación, y solo así se podrá conocer los factores que han repercutido en este
proceso y ver cuál es la situación de esta ciencia en la sociedad, con el fin de mejorar
su imagen.
A la hora de acercar la Arqueología al público, Holtorf (2007: 51) asegura que
hacer llegar la Arqueología a la audiencia resulta aburrido e incomprensible para la
propia sociedad. Sin embargo, son muchos los arqueólogos que claman por la
presencia de la Arqueología dentro del sistema educativo, ya que su ausencia es la
consecuencia de la poca concienciación por parte de la sociedad, reivindicando así el
estudio de las humanidades, ya que forma parte de su responsabilidad social, así
pues, el pasado siempre está presente en nuestra vida y somos la consecuencia de
ese pasado, “pasado reciclado” según Comendador Rey (2013: 131-132).

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Como conclusión, podemos decir que los arqueólogos están obligados a


divulgar los resultados de sus trabajos y tener cuidado con la manipulación, es
necesario promover la diversidad cultural y la crítica, de esta manera se puede
construir una mirada más veraz de nuestro pasado. Así pues, el interés del público
por la Arqueología no es el mismo que el del arqueólogo en hacer llegar la
Arqueología a la sociedad.
Además, resulta muy difícil saber cuántas noticias de Arqueología hay en los
medios de comunicación, en el ámbito de la radio y la televisión resulta casi imposible,
e Internet es un espacio de información gigantesco y casi infinito debido a la
grandísima cantidad de páginas web sobre este ámbito, aunque ciertas páginas
carecen de veracidad, mientras que en la prensa escrita hay pocas noticias
relacionadas con la Arqueología, aunque todo ello está por investigar, no como ha
ocurrido en países como Francia o Reino Unido (Viana, 2013: 101-103).
En síntesis, los arqueólogos deben promover el valor y la defensa de la
Arqueología y del Patrimonio Arqueológico y advertir a la sociedad sobre el peligro
de la manipulación de la Historia que, desgraciadamente, está a la orden del día.

3. DEL OCASO DEL FRANQUISMO A LOS ALBORES DEL SIGLO XXI: VEINTICINCO AÑOS DE
ARQUEOLOGÍA EN EL DIARIO CÓRDOBA

Una tarea pendiente que tienen los arqueólogos es transmitir de una manera
didáctica los datos obtenidos en sus investigaciones. Ello se puede realizar en buena
medida a través de los medios de comunicación, ya sea radio, prensa o televisión,
pues esa es una de las formas más rápidas de llegar a un mayor público. No obstante,
la información arqueológica que transmiten dichos medios no es a veces demasiado
objetiva ni científica, ya que la prensa presenta las noticias según sus propios
intereses, atendiendo a lo que más le convenga y lo que pueda favorecerla (Fairén y
Pedraz, 2002: 177).
En general, no es usual la aparición de artículos sobre hallazgos u otras
cuestiones relacionadas con la Arqueología en la sección Nacional de los periódicos.
Sí suele haber mayor número de noticias de este tipo, en cambio, en la sección

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

provincial. En el caso del Diario Córdoba y del periodo analizado, la información sobre
Arqueología se concentra en la sección dedicada al ámbito local y provincial, aunque
también en las secciones de cultura y sociedad, lo cual nos lleva a preguntarnos si la
Arqueología puede considerarse un evento social o científico.
Otro dato a destacar, es la ausencia de periodistas especializados en esta
temática, hecho que explica las confusiones de términos o los errores históricos, a
veces considerables, que se observan en algunas ocasiones, como cuando Almanzor,
el primer ministro del califa Hisham II, fue elevado a la dignidad califal por los
periodistas, pero sin especificar el autor o autores (Diario Córdoba, 8/12/94), aunque
esto ocurre en pocas ocasiones. En otros casos, y debido también al desconocimiento
de la investigación arqueológica, los autores de las noticias profundizan en aspectos
que apenas merecen atención o no tienen importancia, dejando al margen otros que
sí la tienen.
Desafortunadamente, estos artículos son los que pueden llegar a calar en la
sociedad, y no los de carácter científico, redactados por investigadores con sumo
esfuerzo que, por desgracia, sólo interesan a muy pocas personas, generalmente
otros especialistas o estudiantes universitarios. Ello redunda en la dificultad de la
aceptación de la Arqueología por parte de toda la ciudadanía.
Tras nuestra labor de búsqueda y consulta de aquellos artículos publicados en
el Diario Córdoba entre 1975 y 2000 que tratan cuestiones relacionadas con la
Arqueología podemos establecer las siguientes categorías de textos:
 Noticias de hallazgos casuales de piezas destacadas o restos
arquitectónicos.
 Realización de campañas arqueológicas.
 Declaración de un bien patrimonial como Bien de Interés Cultural.
 Inauguración de exposiciones, celebración de congresos.
3.1. La segunda mitad de la década de los 70

Para empezar, hemos de decir que la actualidad arqueológica en este periodo


es muy escasa, encontrándose pocas noticias sobre este tema.

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Hallamos pocas noticias sobre descubrimientos, por citar algunas, el hallazgo


de un templo del s. XV en la iglesia de la Fuensanta (Diario Córdoba, 15/06/77), celosías
de yeso de los ss. XIV y XV en la Mezquita (Diario Córdoba, 18/08/77) o de unos
mosaicos romanos encontrados en las obras de la Corredera, de los que parte de ellos
fueron trasladados al Alcázar (Diario Córdoba, 9/07/76 y 15/07/76). Sin embargo, la
mayoría de los artículos corresponden a restauraciones realizadas en el Patrimonio
Arqueológico, protagonizándose estas intervenciones en los dos monumentos de
mayor importancia de nuestra ciudad, la Mezquita-Catedral y Medina Azahara (Diario
Córdoba, 1/11/75, 6/10/76, 10/01/79 y 5/06/79). Como dato curioso, hemos encontrado
dos noticias sobre descubrimientos arqueológicos en la portada de este diario,
aunque no de nuestra ciudad, en el primer caso una piedra con un ánfora romana
grabada, con motivos ornamentales en Valencia de Alcántara (Cáceres), y en el
segundo caso se hallaron en Mérida mosaicos romanos (Diario Córdoba, 25/07/79). No
obstante, estas noticias no fueron profundizadas, por lo que no se les da la
importancia que merecen.
Son escasas las noticias que denuncian la mala situación de nuestro Patrimonio
Arqueológico. Se han encontrado artículos en los que se critica su abandono como
puede ser la torre de la Malmuerta, la Calahorra o la Albolafia (Diario Córdoba, 6/07/78,
8/07/78 y 16/07/78).
En general, podemos decir que no se presta demasiada atención al hallazgo de
restos arqueológicos, es decir, la prensa no suele darle importancia y trata estos
sucesos de manera escueta, cosa que cambiará en las décadas siguientes (Figs. 1).

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Fig. 1: Fuente: Elaboración propia

3.2. La década de los 80

En los años 80, el tipo de noticias que más abunda se refiere a hallazgos
casuales, realizados sin control arqueológico, como el descubrimiento de mosaicos
(Diario Córdoba, 23/10/81) en zonas como Avda. Ronda de los Tejares, o de lienzos de
la muralla urbana antigua y medieval (Diario Córdoba, 24/07/80) e incluso de restos
humanos, como los aparecidos bajo la Mezquita-Catedral (Diario Córdoba, 29/12/89).
Estos hallazgos fortuitos, son tratados de manera breve, dando algunos detalles
sobre los materiales descubiertos, sin embargo, no son tratados como
inconvenientes, eso ocurrirá con otros casos.
Por otro lado, destaca para esos años la escasez de noticias referidas a la
celebración en Córdoba de eventos científicos sobre Arqueología. No obstante, a
finales de 1987 tuvieron lugar unas jornadas sobre el yacimiento de Madinat al-Zahra
(Diario Córdoba, 10/11/87) que sirvieron para potenciar la restauración e investigación
de este conjunto, así como su divulgación en la sociedad, lo cual benefició a la antigua
ciudad califal. A falta de información acerca de congresos o reuniones, son frecuentes
en cambio las noticias relativas a reuniones de la Comisión de Patrimonio Histórico,
en las que se trató temas como la protección del Alcázar o del Templo Romano; la
restauración de monumentos o restos arquitectónicos o arqueológicos, como la
Torre de la Malmuerta, el lienzo de muralla hallado en la antigua Avda. del
Generalísimo o iglesias como la de Santiago; y donde se denunciaron situaciones que

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

podían suponer una amenaza para el patrimonio cultural, como en el caso de la Plaza
de la Corredera. Además, esta Comisión tuvo un papel destacado en la restauración
del Museo de Bellas Artes de nuestra ciudad.
En lo que respecta a noticias sobre Arqueología de alcance nacional, son pocas
las que encontramos en el Diario Córdoba durante la década de los 80. Destacan la
ampliación del Museo Arqueológico Nacional o la reapertura al público de las cuevas
de Altamira (Diario Córdoba, 7/07/81 y 15/02/82). Hablando de reaperturas, podríamos
destacar las de dos importantes museos cordobeses: el Museo Arqueológico y el
Museo de Bellas Artes, ocurriendo la del primero en el año 1989, y la del segundo en
1980.
Al margen de todo lo anterior, lo más interesante en el decenio que nos ocupa
son las polémicas surgidas en Córdoba en relación a su Patrimonio Arqueológico. En
este sentido, debemos referirnos al episodio que protagonizaron los restos hallados
en la Avda. de Gran Capitán (Fig. 2). A finales del mes de agosto de 1984, durante las
obras acometidas en dicha avenida para construir un aparcamiento subterráneo,
apareció una considerable cantidad de
vestigios arqueológicos (Diario Córdoba,
1/10/84), de los que hoy en día apenas se
sabe nada, ya que no se estudiaron con
rigor, como consecuencia de su parcial
destrucción en la llamada “Operación
Valquiria”, promovida desde el Ayto. (Fig.
3).
Las manifestaciones organizadas Fig. 2: Fuente: Diario Córdoba (1/10/84)
desde la Universidad, que se opuso a esta obra
(Diario Córdoba, 11/12/84), evitaron la destrucción completa de los restos e hicieron
posible que se plantease una excavación en la zona, pero la documentación generada
por ésta resultó sumamente escasa, por lo que apenas aportó datos para el
conocimiento de la Historia de Córdoba. Además, la decisión final del Ayto. de no
construir los aparcamientos (Diario Córdoba, 2/02/85) y las citadas excavaciones, que

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

dejaron durante un tiempo en esta zona tan céntrica de la ciudad un enorme socavón,
provocaron un rechazo social hacia la Arqueología y sus profesionales. La sociedad
cordobesa empezó a considerar la aparición de restos arqueológicos como un
obstáculo para el progreso de la ciudad.
Podemos decir que este suceso fue realmente negativo. Al choque de intereses
opuestos y las continuas dudas acerca de cómo proceder con las obras se une la
irreversible pérdida de cuantiosa información arqueológica. Otros factores que
convierten a este acontecimiento en uno de los más negros en relación al Patrimonio
Arqueológico cordobés son la gran inversión de fondos públicos que conllevaron las
obras y la paralización de las mismas; así como la decisión final del Ayto. de cubrir las
estructuras (Diario Córdoba, 2/08/85). Tal actuación se vio amparada por la normativa
entonces vigente, que no se preocupaba por la protección del patrimonio (León y
Vaquerizo, 2012: 333-335). Este suceso fue seguido por la prensa local, siendo llevado
a la portada del Diario Córdoba, al afectar a la sociedad cordobesa y al generar un
polémico debate entre los defensores del yacimiento, encabezados por la
Universidad, y los partidarios de la construcción del aparcamiento subterráneo.

Fig. 3: Fuente: Diario Córdoba (3/08/85)

Otro caso no exento de polémica en aquellos años fue el del convento de Santa
Clara. En enero de 1981, el entonces alcalde de la ciudad, Julio Anguita, otorgó la

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Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

titularidad de este edificio a Ali Ketanni, líder de la comunidad islámica de Córdoba


(Diario Córdoba, 8/01/81 y 14/01/81), lo que generó polémica entre los cordobeses.
Finalmente, el acuerdo fue anulado y este edificio estuvo a la espera de nuevas
restauraciones que vendrían acompañadas de excavaciones (Diario Córdoba,
5/08/81). Por último, otro de los escándalos que podemos destacar en esta época fue
el suscitado en relación al Palacio de Viana, debido al traslado de su contenido
artístico (Diario Córdoba, 5/03/80), hecho rechazado por la ciudadanía que se resolvió
con su compra por parte de una caja de ahorros local, la cual permitió la visita pública
del edificio (Diario Córdoba, 4/07/80). Este suceso provocó asimismo un debate en
torno a la titularidad de nuestro patrimonio.
Como apuntamos más arriba, en la década de los 80 son muy abundantes las
noticias referidas a Medina Azahara, ya sea por acometerse restauraciones
financiadas por la Administración -en el caso anterior a 1984 sería el gobierno central,
y posteriormente a esa fecha la Junta de Andalucía, ya que en dicho año asumió las
competencias en materia de Cultura- (Diario Córdoba, 5/08/80, 1/04/82 y 20/07/87),
excavaciones (Diario Córdoba, 27/10/84) o reuniones de expertos (Diario Córdoba,
10/11/87). A pesar de haberse primado más la restauración que la investigación
arqueológica, el yacimiento acaparó el interés de la prensa y la sociedad cordobesas,
lo que vemos como consecuencia de ello, en la inauguración de su nuevo centro de
interpretación y su importancia dentro de los estudios arqueológicos medievales en
los años sucesivos.
Al no haber sido aún regulado los BIC (regulados con la LPHE de 1985, cobrando
importancia a partir de la Ley de PH de Andalucía de 1991), no hay noticias sobre ello.
No obstante, antes de 1985 algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad
fueron declarados monumentos históricos. Tal fue el caso de la iglesia de la
Magdalena, la de San Cayetano o la de San Nicolás de la Villa (Diario Córdoba, 18/03/82,
26/06/82 y 6/03/83), además de la inscripción de la Mezquita como patrimonio
mundial de la UNESCO en diciembre de 1983 (Diario Córdoba, 20/12/83).

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Para ir terminando con el repaso a esta década, tenemos que añadir que, a
pesar de que la gran mayoría de los artículos analizados fueron escritos por
periodistas, sin embargo, encontramos algunas aportaciones de arqueólogos y
personalidades, como la directora del Museo Arqueológico Ana María Vicent, sobre
el busto de Druso en el Museo Arqueológico Provincial (Diario Córdoba, 14/09/82), o
Alejandro Marcos Pous, conservador del Museo Arqueológico, sobre un sarcófago
romano o unas cruces preislámicas del Museo Arqueológico (Diario Córdoba, 30/06/81
y 14/04/82).
En resumen, para finalizar con la década de los 80 hemos de decir que esos años
vienen marcados, por sucesos negativos para el Patrimonio Arqueológico de
Córdoba, como el de Avda. de Gran Capitán o los hallazgos casuales y las
restauraciones llevadas a cabo en edificios como los Baños Califales o la Puerta de
Almodóvar (Diario Córdoba, 16/11/80 y 10/07/84). Observamos en la prensa un interés
por la Arqueología centrado sobre todo en la aparición de restos y en las disputas que
ello generaba (Fig. 4). En los años 80, la Arqueología urbana cordobesa experimentó
un alcance cada vez mayor, lo cual se tradujo en la mayor presencia en la prensa local
de noticias sobre Arqueología; el número de excavaciones realizadas fue
progresando con los años, ello se puede consultar en el Anuario Arqueológico de
Andalucía1. El número de artículos es considerable, pero se verá notablemente
incrementado en la década siguiente, cuando la Arqueología protagonice mayor
número de debates dentro de la sociedad.

1
[Link]
000ae4865a05 (Fecha de consulta: 1/09/16).

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Fig. 4: Fuente: Elaboración propia

3.3. La década de los 90

La presencia de la Arqueología cordobesa en la prensa local de los años 90 viene


marcada por el hallazgo del yacimiento tardorromano de Cercadilla, un caso que
trataremos con detalle más abajo. En esta década podemos decir que se ve con más
claridad un cierto interés por la protección de nuestro Patrimonio Arqueológico,
tanto por parte tanto de la sociedad como de la administración, especialmente la
autonómica. Cabe destacar la aparición de la figura de BIC como máximo organismo
de protección del patrimonio, con la promulgación de la Ley de PH de Andalucía en
1991.
En líneas generales, se percibe un incremento del número de noticias sobre
Arqueología. La prensa sigue haciéndose eco de hallazgos casuales de valor
arqueológico y artístico, como mosaicos (Diario Córdoba, 13/10/98); importantes
restos arquitectónicos de la ciudad romana, como la cloaca máxima (Diario Córdoba,
27/02/92); la posible basílica de San Acisclo (Diario Córdoba, 6/05/92), acontecimiento
al que se dio gran importancia; una casa romana (Diario Córdoba, 1/08/92), termas
romanas (Diario Córdoba, 24/12/00); la planta de un templo de estilo bizantino, bajo el
convento de Santa Clara (Diario Córdoba, 20/01/96); o la aparición de lienzos de la
muralla que rodeaba a la ciudad (Diario Córdoba, 25/07/95). La mayoría de los artículos
que dan noticia de tales descubrimientos están redactados por los mismos

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periodistas. No obstante, y como dato curioso, los textos


que presentan más importancia o repercusión aparecen
redactados por el editor jefe de la sección de Cultura de
este diario, Antonio Rodríguez Jiménez.
Mención especial merece el hallazgo de los
monumentos funerarios del Paseo de la Victoria (Fig. 5),
donde, al igual que pasó en Avda. del Gran Capitán, se
proyectó la construcción de un aparcamiento
subterráneo, infraestructura que al parecer necesitaba la
zona centro de la ciudad. Pero en una población con un
pasado tan rico como Córdoba las obras y la posterior Fig. 5: Fuente: Diario Córdoba
(27/11/91)
excavación en esta zona -llevada a cabo por la Gerencia
de Urbanismo en colaboración con la Universidad- sacaron a la luz restos
arqueológicos de entidad (Diario Córdoba, 27/11/91), concretamente estructuras y
mosaicos romanos, tramos de la muralla y enterramientos de época islámica, además
de un supuesto pedestal del s. XVIII.
La Gerencia de Urbanismo dudaba de la veracidad de este descubrimiento, por
lo que se realizó una segunda intervención, dejando el lugar al descubierto durante
más de un año, con el consiguiente malestar de la ciudadanía. Sin embargo, lo que
más llamó aquí la atención de los arqueólogos fue el hallazgo de un mausoleo
altoimperial (Diario Córdoba, 21/09/93) que causó disputas entre el Ayto. y los
arqueólogos, lo que al final provocó la eliminación de un carril para el tráfico, como
vemos en la actualidad.
El edificio descubierto es uno de los
monumentos funerarios más imponentes
de la Córdoba romana, situado fuera de
las murallas, a los lados de la vía que
conectaba Corduba con Hispalis, que fue
localizada en las mismas excavaciones
(Diario Córdoba, 25/04/96). En el Fig. 6: Fuente: Diario Córdoba (13/01/96)

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transcurso de las investigaciones se halló también otro mausoleo que acompañaba al


ya aludido (Diario Córdoba, 24/10/97). El Ayto. decidió reconstruir parcialmente el
primero de los mausoleos, el que se encontraba en mejor estado de conservación,
siguiendo un estudio tipológico de este tipo de enterramientos turriformes,
convirtiéndolo es salas museísticas, con la posibilidad de visitar, previa cita con el
Ayto. (Diario Córdoba, 28/08/98), además de una cartelería fija para explicar este
yacimiento al visitante. El hallazgo de estos mausoleos, la suspensión de las obras del
aparcamiento de la Victoria y la supresión de uno de los carriles de dicha avenida,
fueron motivo de escándalo entre la ciudadanía (Fig. 6), que veía con buenos ojos la
construcción del citado parking por favorecer económicamente a los comercios de la
zona (Diario Córdoba, 26/08/93).
Continuando con otros importantes restos de carácter funerario hallados en
Córdoba durante los años 90, debemos destacar los casos de dos necrópolis
musulmanas:
 Necrópolis de la Torrecilla: Descubierta tras una excavación de urgencia
realizada por la construcción de la Ronda Oeste (Diario Córdoba,
26/09/00). En esta zona se cree que se encontraba la mayor necrópolis
de la Córdoba islámica, donde aparecieron alrededor de 200 tumbas e
incluso un hospital del s. IX. Con el transcurrir de las obras se iría
descubriendo un mayor número de tumbas, así como de arrabales, ya
que en esta zona se hallaba el Chanib occidental de Qurtuba, que era el
más desarrollado de la ciudad. Lamentablemente, la mayor parte de los
restos fueron destruidos.
 Necrópolis de la Avda. del Aeropuerto: Aparecida como consecuencia de
una excavación de urgencia, previa a la construcción de un
aparcamiento subterráneo, entre finales de 1994 y 1995. En ella se
documentó gran cantidad de tumbas (Diario Córdoba, 24/10/94), lo que
paralizó las obras, causando un gran malestar entre los vecinos y
comerciantes de la zona (Diario Córdoba, 16/09/96). Los restos

282
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

recuperados fueron trasladados y depositados en el Museo


Arqueológico de Córdoba.
Otro de los grandes descubrimientos de los que la prensa se hizo eco fue la
aparición del teatro romano de Colonia Patricia (Fig. 7) en las campañas de excavación
desarrolladas entre 1999 y 2002 en un solar anexo al Museo Arqueológico destinado
a acoger la ampliación del mismo (Diario Córdoba, 21/10/99), aunque ya en 1994 el
Seminario de Arqueología de la Universidad de Córdoba había hallado una pequeña
parte del mismo, incluso en los 70 se documentaron una serie de estructuras
romanas, pero sin darle una interpretación. Este solar ya fue comprado por A. Mª
Vincent entre los años 60 y 80 con vistas a una futura ampliación del museo. Se cree
que ha llegado a documentarse un 30% de su superficie total, alcanzando 124,23 m de
diámetro.
En la campaña acaecida entre 1999 y 2000 se hallaron las galerías anuales de
circulación interna de este conjunto. En las noticias se ofrecen detalles de los restos
descubiertos, como cornisas, dovelas o pilastras. Incluso se alude a un grafiti con la
palabra “vale” (adiós). El teatro romano es, junto al templo de la Calle Claudio
Marcelo, los túmulos funerarios de Puerta Gallegos, y Cercadilla la imagen clásica de
la Córdoba romana. (Ventura et alli, 2002: 86-92). Tras este hallazgo, la Junta de
Andalucía procedió a consolidar los restos del teatro, que han sido puestos en valor,
integrándose en la ampliación del Museo Arqueológico. En la actualidad, constituye
uno de los grandes atractivos de la
ciudad.
Sin embargo, el mayor hallazgo
realizado en esta década fue sin duda
Cercadilla, un complejo
tardorromano descubierto durante
las obras para el soterramiento del
ferrocarril y la construcción de la
Fig. 7: Fuente: Diario Córdoba (21/10/99)
nueva estación de Renfe, un viejo
proyecto municipal que se vio relanzado gracias a la celebración de la Exposición

283
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Universal de Sevilla en 1992. La aparición de


los restos de Cercadilla supuso una gran crisis
en la gestión del Patrimonio Arqueológico
cordobés y andaluz. Tuvo lugar en 1991, si
bien con anterioridad, en 1989, ya se había
hallado una necrópolis que retrasó las obras
(Diario Córdoba, 29/09/89). Tras darse a
conocer el hallazgo por parte de la
Universidad, la Junta de Andalucía no quiso

Fig. 8: Fuente: Diario Córdoba (9/07/91) manifestarse ni continuar con las obras hasta
tener claro a qué se estaba enfrentando.
Mientras tanto surgieron voces que pedían la conservación de los restos y la
paralización definitiva de las obras para buscar una solución (Diario Córdoba, 23/07/91,
30/07/91 y 31/07/91). La Universidad y la Real Academia de Córdoba se opusieron a la
destrucción de los vestigios, incidiendo en la importancia de Cercadilla para el
conocimiento de nuestro pasado (Fig. 8). Ello condujo a la realización de varias
campañas de excavación que permitieron documentar la planta del edificio
tardorromano (Diario Córdoba, 29/06/91 y 9/07/91).
La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Obras
Públicas acordaron una posible solución, consistente en posibilitar la integración de
los restos arqueológicos en la nueva estación, lo que atrasaría aún más las obras de
ésta. Dicha propuesta chocó con los intereses del Ayto. de Córdoba, que quería
terminar el proyecto del soterramiento de las vías férreas y la construcción de la
estación lo antes posible, por lo que rechazó un nuevo plan ferroviario (Diario
Córdoba, 1/08/91 y 2/08/91), medida que fue apoyada por empresarios y constructores
cordobeses, lo que provocó una lucha de intereses entre Ayto. y Junta de Andalucía.
Se iniciaron entonces declaraciones en los medios de comunicación (Diario Córdoba,
18/06/91, 26/03/92, 24/04/92 y 23/05/92). La Consejería de Cultura de la Junta intentó
buscar soluciones, pero sus esfuerzos resultaron vanos. La importancia del
yacimiento, no sólo en el ámbito local, sino también en el nacional e internacional,

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hizo que acudieran a Córdoba reputados expertos en Arqueología para evaluar dicho
conjunto (Diario Córdoba, 29/08/91), quienes concluyeron, que lo mejor para el
mismo, era su conservación e integración, además de calificar a Cercadilla como un
complejo administrativo del s. III d.C. (Diario Córdoba, 13/11/91). Sin embargo, a pesar
del trabajo de estos investigadores, el Ayto., previa autorización de la Junta de
Andalucía, procedió a la “desintegración” sistemática de los restos, a pesar de usar
términos como “integración” o “compatibilización” de éstos (Fig. 9), que no
modificarían el proyecto de estación, términos también usados por la prensa (Diario
Córdoba, 25/09/91 y 5/10/91), dando como resultado final la destrucción parcial del
conjunto palatino (Rodríguez Temiño, 2004: 325-326).

Fig. 9: Fuente: Diario Córdoba (12/07/92)

En los años siguientes Cercadilla siguió siendo causa de polémicas en la prensa


(Diario Córdoba, 20/11/96 y 7/12/96). Las excavaciones en el yacimiento continuaron,
hallándose nuevos restos arqueológicos, como un arrabal poblado por mozárabes o
una almazara almohade (Diario Córdoba, 3/09/94 y 16/11/98). Tales restos volvían a ser
un escollo para nuevas obras, como las acometidas en Avda. de América (Diario
Córdoba, 27/04/94), suponiendo también un retraso para el Plan Renfe (Diario
Córdoba, 13/01/96). A pesar de haber perdido una buena parte de su superficie, cinco

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años después de su descubrimiento Cercadilla fue declarado BIC por la Junta de


Andalucía, iniciándose seguidamente el proceso para su habilitación como elemento
de visita (Diario Córdoba, 5/10/96 y 2/03/97), así como el proyecto de un centro de
interpretación que aportaría calidad a aquélla. El objetivo era potenciar Cercadilla
como recurso económico y sumarlo a la agenda turística de Córdoba, decisión de la
administración autonómica que debe elogiarse, a pesar de la mala gestión que la
misma había realizado sólo unos años antes (Hidalgo Prieto, 2010: 87).
Cercadilla es, pues, un claro ejemplo de disputa de intereses y fractura social en
el seno de una comunidad en relación con la visión de la Arqueología; una disputa,
más intensa que en ningún momento anterior, entre los partidarios del progreso de
la ciudad –plasmado en esta ocasión en la construcción de la nueva estación del AVE
y el soterramiento del ferrocarril– y los defensores del conjunto arquitectónico
tardorromano. Teniendo en cuenta que la Arqueología y los arqueólogos no gozaban
en Córdoba de buena fama desde al menos el episodio vivido en torno a la Avda. del
Gran Capitán, la solución finalmente adoptada por las administraciones no sorprende
en absoluto: dos tercios del conjunto arqueológico fueron destruidos tras asegurar a
los medios que serían integrados en la nueva estación, lo cual constituye uno de los
capítulos negros de la Arqueología cordobesa (León y Vaquerizo, 2012: 336).
Dejando a un lado Cercadilla, en la prensa local de los años 90, sobresalen
también las noticias referidas a uno de los grandes atractivos turísticos de Córdoba:
la ciudad palatina de Medina Azahara. Este conjunto arqueológico, atrajo
especialmente en esos años las miradas de la administración autonómica y de
entidades financieras, como CajaSur, para invertir en las labores de investigación-
restauración (Diario Córdoba, 6/12/91, 12/07/97). Los continuos trabajos de
restauración revelaron nuevos datos sobre su pasado (Diario Córdoba, 7/03/94) que
fueron dados a conocer a la sociedad. La Junta de Andalucía, diseñó un plan especial
de protección del entorno de este conjunto que chocó con los intereses municipales
y particulares. Una vez más se repitió el debate sobre la Arqueología como freno para
el desarrollo de la ciudad (Diario Córdoba, 17/02/96), llegando la Junta a expropiar
terrenos que estaban ocupados por fincas ilegales (Diario Córdoba, 5/05/96), con el

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objetivo de evitar la construcción de un parque temático, llamado “Al-Mansur”. En


septiembre de 1999 fue rechazado por Urbanismo (Diario Córdoba, 8/09/99), y,
finalmente, en 2000 este plan fue desaprobado por el Ayto., ya que su localización
prevista se encontraba en suelo no urbanizable, además, es de destacar la labor del
entonces director de Medina Azahara, Antonio Vallejo, quien se opuso radicalmente
a este plan. Los planes de restauración, investigación y protección del conjunto de
Madinat al-Zahra llevados a cabo en los años 90 han convertido al mismo en uno de
los principales yacimientos arqueológicos de nuestro país, siendo en la actualidad el
segundo lugar de Córdoba con mayor atractivo turístico, solamente superado por la
Mezquita (Diario Córdoba, 31/01/99).
Por otro lado, uno más de los grandes descubrimientos arqueológicos, en este
caso relacionado con la Córdoba romana, acontecidos en esta década fue el del flanco
occidental del foro colonial (Diario Córdoba, 5/03/97), datado en el s. I. d.C. Este
hallazgo no tuvo demasiado eco en la prensa, que se limitó a ofrecer algunos datos,
como la localización de los restos (en diversos tramos del centro urbano) o las
dimensiones de la plaza, además de indicar que ésta ya se conocía desde los años 40
del s. XX. En cuanto al templo de la Calle Morería, donde se encuentra el llamado
Forum Novum o Adiectum que fue excavado en el mes de agosto de 1998 con motivo
de la construcción de la sede del Colegio de Abogados. Se halló una columna romana
del s. I, con un diámetro de 1,40 metros, que según los arqueólogos podía pertenecer
al pódium de un edificio público (Diario Córdoba, 16/09/98). La prensa trató de manera
breve este hallazgo y, en mi opinión, no le dio la importancia que quizá merecía.
En materia de restauraciones de edificios y restos arqueológicos podemos
empezar hablando de la acometida en los Baños Califales, un conjunto perteneciente
al antiguo Alcázar omeya que se encontraba en el más completo abandono,
ensuciando no solo la imagen de este importante edificio, sino también la de la
ciudad. Por dicha razón, las administraciones local y autonómica decidieron invertir
en su restauración y puesta en valor, proceso que duró varios años y que culminó con
su musealización y apertura al público (Diario Córdoba, 2/11/93 y 19/11/00).

287
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Otro de los casos, fue el templo romano de la C/ Claudio Marcelo, datado en el


s. I, donde se pretendía realizar un proceso de musealización y puesta en valor,
colocando una valla transparente y una instalación eléctrica con el fin de iluminar el
recinto (Diario Córdoba, 13/01/96).
Más allá de los límites del casco urbano, pero aún dentro del término municipal
de Córdoba, se encuentra el yacimiento de Ategua. A pesar de tratarse de un sitio de
enorme importancia histórica y arqueológica, la antigua ciudad de Ategua apenas
ocupó espacio en la prensa local de los 90. Sólo aparece mencionada al hablarse de
las excavaciones realizadas en su solar por un equipo de investigación de la
Universidad (Diario Córdoba, 17/06/95); o al incidir en la falta de atención (y de
inversiones) mostrada por la administración hacia este rico e interesante yacimiento
(Diario Córdoba, 24/07/98).
En cuanto a los casos de expolio o destrucción de restos, podemos hablar en
primer lugar del atentado contra el puente califal de los Nogales (Fig. 10), declarado
BIC en 1992 (Diario Córdoba, 20/08/97), de tres arcos, que constituía uno de los
puentes de acceso a Medina Azahara. Este monumento fue destruido, creyéndose
que fue realizado por unos canteros (Diario Córdoba, 30/08/1998), que al parecer
fueron juzgados por hurto y no por daño al patrimonio, pues alegaron que no había
ninguna indicación que destacase el valor y la protección patrimonial de este
conjunto. Lo destacable de este
suceso no es solo mencionar su parcial
destrucción, sino el robo de algunos
materiales que lo conformaban.
Afortunadamente, la Junta de
Andalucía emprendió su restauración
(Diario Córdoba, 22/09/97) con la
Fig. 10: Fuente: Diario Córdoba (20/08/97) recolocación de las piezas robadas en el
puente –que al parecer iban a ser vendidas para la construcción de fincas-,
pudiéndose contemplar hoy en día.

288
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Otro caso relacionado con el expolio fue el de la desarticulación de una banda


dedicada al robo de piezas arqueológicas, algunas de ellas procedentes de Córdoba,
que eran vendidas en otros países (Diario Córdoba, 26/09/99). También debemos citar
la destrucción de un arrabal islámico descubierto bajo el actual Zococórdoba (Diario
Córdoba, 11/02/93), aunque parece ser que al menos los restos del mismo fueron
estudiados antes de su desmantelamiento. Por consiguiente, no se generó tanta
polémica como en otros de los casos a los que hemos aludido aquí. Vemos cómo la
prensa mostró cierta preocupación en aquellos años por denunciar el expolio y
destrucción del patrimonio, abogando en buena medida por su conservación y buena
gestión. No obstante, las noticias relacionadas con estas cuestiones no fueron
demasiado frecuentes.
Entre las noticias sobre Arqueología publicadas en el Diario Córdoba en los años
90 destacan también las relacionadas con la celebración de congresos y exposiciones.
Un ejemplo del reflejo en la prensa local de este tipo de eventos lo encontramos en
las VII Jornadas Andaluzas de Arqueología, que tuvieron lugar en Córdoba del 28 al 30
de noviembre de 1994. En ellas se dio a conocer la importancia mundial de Cercadilla
dentro de la civilización romana (Diario Córdoba, 28/11/94, 29/11/94 y 30/11/94); hecho
que sorprendió a la comunidad científica y que, dejó claro que este yacimiento debía
ser conservado para poder ser estudiado. También podemos destacar las II Jornadas
de Arqueología Cordobesa, celebradas en diciembre de 1998 (Diario Córdoba, 9/12/98),
cuyo objetivo era presentar a la sociedad la actualidad arqueológica local y sus
problemas, dando a conocer al ciudadano el rico patrimonio de su ciudad y pidiendo
la colaboración de todas las partes interesadas a fin de buscar soluciones para los
problemas suscitados a diario por el desarrollo de la Arqueología urbana.
En cuanto a exposiciones de temática arqueológica, una que tuvo considerable
repercusión y situó a Córdoba como vanguardia del arte musulmán, fue la celebrada
en París entre el 27 de noviembre de 2000 y el 15 de abril de 2001 bajo el título “Las
Andalucías. De Damasco a Córdoba” (Diario Córdoba, 28/11/00). En ella se pudieron
contemplar diversas piezas andalusíes de gran calidad, como puede ser el famoso
Cervatillo de Medina Azahara. Si bien no se trató de un evento celebrado en Córdoba,

289
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

la prensa local concedió al mismo bastante atención, pues ponía de relieve el


esplendor del pasado omeya de Córdoba (Fig. 11).

Fig. 11: Fuente: Elaboración propia

Como hemos podido comprobar, la prensa es el escenario de polémicas de


carácter populista y partidista, derivadas en gran parte de intereses económicos y
políticos, entre los defensores del patrimonio y aquellos que apuestan por el
“progreso”. O, lo que es lo mismo, la pugna entre Arqueología y desarrollo
urbanístico.
Una vez realizado este recorrido sintético por las noticias de Arqueología
recogidas en el Diario Córdoba durante el último cuarto del s. XX, podemos decir que
en la prensa local persiste la imagen de la Arqueología como aquella actividad
dedicada a la búsqueda de tesoros, pero que también impide el progreso de la ciudad.
En efecto, esta ciencia ha sido vista en buena medida como un impedimento para el
desarrollo y causa de molestias para los ciudadanos, como ya se ha indicado. Se ha
afirmado que los restos arqueológicos dan más problemas que satisfacciones (Diario
Córdoba, 21/05/91 y 13/01/96), lo cual está en sintonía con las palabras del exalcalde de
Alicante, Luis Bernardo Díaz Alperi, quien señaló que “cuando en una obra aparecen
ruinas, esto es una ruina” (Fairén y Pedraz, 2002: 179). En la prensa de Córdoba se ha
llegado a decir que la mayoría de los restos arqueológicos solo han traído

290
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

inconvenientes y pocos beneficios turísticos y culturales para la ciudad, aunque los


autores de tales afirmaciones no meten dentro de ese saco a la Mezquita, Medina
Azahara o el Museo Arqueológico.
La prensa cordobesa de las últimas décadas del s. XX se hace eco de los
problemas a los que tiene que hacer frente la ciudad ante sus restos arqueológicos, y
se pide en varias ocasiones un entendimiento entre arqueólogos y administraciones
públicas, además de una normativa arqueológica para el PGOU, lo que dificulta el
proceso de excavación y construcción de cualquier edificio o infraestructura. Se
denuncia el malestar ciudadano por la demora y coste de las obras, ya que es
principalmente quien lo sufre, dando como ejemplos las ya mencionadas
excavaciones en Avda. Gran Capitán, el Paseo de la Victoria, Cercadilla o la Avda. del
Aeropuerto, por dar los ejemplos más significativos de aquellos años.
En algunas ocasiones se pide una labor más eficaz de los arqueólogos para
mejorar su trabajo, además de un entendimiento entre futuro y pasado. Córdoba está
condenada a entenderse con este último, requiriendo siempre solucione, lo que
demuestra cierta preocupación desde este medio de comunicación por el Patrimonio
Arqueológico.
Hemos comprobado cómo hay noticias positivas en el ámbito arqueológico,
como pueden ser hallazgos, restauraciones, musealización de monumentos,
congresos, jornadas de puertas abiertas, etc. Sin embargo, también se evidencian
noticias politizadas y al servicio de los intereses de constructores o promotores
urbanísticos, sectores ideológicamente conservadores que se han beneficiado de la
destrucción del subsuelo urbano. No cabe observar un criterio homogéneo en
relación al Patrimonio, debido a la heterogeneidad de organismos que pueden
regular sobre un asunto, como pueden ser el Ayto. o la Junta, ya que son los únicos
organismos que pueden actuar en materias relacionadas con el Patrimonio
Arqueológico. Los malentendidos o enfrentamientos entre las administraciones
local, autonómica y estatal pueden llevar a situaciones desastrosas para el Patrimonio
Arqueológico, como hemos visto por ejemplo en los casos de Avda. del Gran Capitán
o Cercadilla.

291
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Es obvio que el criterio de selección de noticias en prensa no está en manos del


arqueólogo, sino en las del propio periodista. Los arqueólogos, por sí mismos, no
suelen llamar la atención de la prensa. La falta de juicio en cuanto a la información
que se proporciona a la sociedad conduce a que buena parte de ésta siga
desconociendo en qué consiste la profesión de arqueólogo y cuáles son los fines de
la Arqueología. En cualquier caso, la imagen social de ambos puede mejorarse a
través de la prensa (Fairén y Pedraz, 2002: 186-188).

4. LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN LA PRENSA

En este apartado trataremos la relación entre la gestión del Patrimonio


Arqueológico (en adelante PA) y la prensa, y el tratamiento que ésta última le da, por
lo que no desarrollaremos las distintas leyes o normativas existentes, aunque sí
dando unos esbozos generales.
La Constitución de 1978 fue el precedente de la Ley de Patrimonio Histórico
Español2 (LPHE), o Ley 16/85, de 25 de junio. La actual Constitución reconoce en su
art. 46 la conservación y protección del patrimonio, además de una sanción a quienes
lo dañen, que también queda reflejado en el art. 323.1 del Código Penal (Pérez-Juez
Gil, 2010: 43). Se consagraba así el derecho de los ciudadanos de naturaleza socio-
cultural, ya que se consideraba el acceso a la cultura como un bien de carácter público
intransferible y propio de las libertades del Estado de derecho.
La ley de patrimonio prevé que todos los yacimientos arqueológicos estén
protegidos, inscritos, catalogados e inventariados o no, siendo la presunción de su
existencia la clave para esta universalización de la tutela (Santos, 2002: 9-10). Una de
las novedades de esta ley en materia de protección, es la figura de los Bienes de
Interés Cultural (BIC), el máximo nivel de protección que puede otorgarse a los bienes
patrimoniales, son las denominadas “Zonas Arqueológicas” (Martínez y Querol,
2004: 104). Las Comunidades Autónomas (CC. AA. en adelante) han incluido todo el

2
[Link]
cultural/normativa/[Link] (Fecha de consulta: 23/07/16).

292
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

patrimonio paleontológico en sus leyes sobre Patrimonio Histórico y Cultural (Ruiz de


Arbulo, 2004: 34-36).
En cuanto al PA, es considerado como parte del PH español, del que no puede
separarse, siendo difícil realizar una división entre ambos. En su artículo 40.1, la LPHE
establece que “forman parte del Patrimonio Histórico Español los bienes muebles e
inmuebles de carácter histórico susceptibles de ser estudiados con metodología
arqueológica, hayan sido extraídos o no y tanto si se encuentran en la superficie como
en el subsuelo, en el mar territorial o en la plataforma continental. Forman parte,
asimismo, de este Patrimonio los elementos geológicos y paleontológicos relacionados
con la historia del hombre y sus orígenes y antecedentes”, una definición muy similar a
la que podemos encontrar en el artículo 47.1 de la Ley de Patrimonio Histórico de
Andalucía (Querol, 2010: 201). Sin embargo, en esta época se seguía diferenciando
entre los objetos enterrados y los artísticos, siendo en el primer caso, aquello hallado
en una excavación y en el segundo lo relacionado con la Arqueología Clásica y la Hª
del Arte, por tanto, en este contexto definir la arqueología como metodología, era
novedoso.
Haciendo mención al ámbito internacional, hay una serie de acuerdos de los que
el derecho español se ha nutrido, de los que podemos mencionar el Convenio cultural
europeo para la protección del patrimonio arqueológico de 1969, actualizado en 1990,
o la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural,
celebrado en París en 1972, además la Unión Europea posee toda una normativa sobre
este ámbito (Pérez-Juez Gil, 2010: 35-38).
Por tanto, hemos comprobado que definir el PA resulta difícil debido a que éste se
halla en contacto con otros tipos de patrimonios, como el monumental o el artístico
y ser parte del PH. Según Pérez-Juez Gil (2010: 47) se pueden establecer algunas
características:
 Fuente histórica para el conocimiento de nuestro pasado.
 Se utiliza la metodología arqueológica como principal medio de
investigación.
 El valor social que justifica su investigación y conservación.

293
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

 Perdida de su uso y función original.


Entre 1976 y 1986 las competencias en materia de Cultura fueron transmitidas a
las recién creadas CC. AA., que a lo largo de las dos últimas décadas han creado su
propia normativa autonómica, hecho que ha sido considerado como muy positivo
para el tratamiento del patrimonio (Martínez y Querol, 2004: 101). Las CC. AA., a
través de la creación de sus propios estatutos de autonomía, asumieron
competencias de diverso tipo en materia de:
 Patrimonio cultural, artístico, arqueológico, monumental y científico.
 Museos, bibliotecas, archivos y conservatorios de música.
 Fomento de la cultura y de la investigación.
En el caso que nos interesa, la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía de
19913, presenta una serie de novedades entre las que podemos destacar una mayor
coordinación urbanística. Esta ley establece unos grados de protección, el básico y
común a las demás comunidades, el Catálogo General de Bienes o el BIC, pero se
introduce el de Zona de servidumbre arqueológica, en la que se pide que el
planeamiento urbanístico tenga en consideración la posible existencia de restos
arqueológicos (Querol, 2010: 186). A diferencia de otras leyes, esta ley autonómica
exime de obligaciones a los propietarios y transfiere competencias a las Diputaciones
y Ayuntamientos (Querol y Martínez, 1996: 102-103).
No encontramos artículos en prensa sobre la sanción de estas leyes sobre el PH,
ni en el ámbito estatal ni en el autonómico, aunque sí hemos hallado una noticia sobre
el acuerdo del proyecto de la LPHE (Diario Córdoba, 2/05/82).
Un ejemplo de la presencia de legislación sobre patrimonio en la prensa es en
Cercadilla, lugar donde, según los arqueólogos, se consideró que se incumplió la Ley
de PH andaluz y la LPHE (Diario Córdoba, 9/05/92 y 12/05/92), e incluso ello ha dado
lugar a la presentación de denuncias contra el constructor por motivo de la
destrucción del patrimonio, además de pedir que se cumpliera la legislación vigente.

3
[Link] (Fecha de consulta: 24/07/16).

294
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

En los artículos de opinión, los propios arqueólogos hacen hincapié en el


cumplimiento de la ley (Diario Córdoba, 27/05/92).
En el artículo 50 de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía se establece que
cuando aparezcan restos arqueológicos, la consejería de Cultura, o los alcaldes,
podrán ordenar durante un mes, y sin indemnización, el paro de obras, cosa que si se
hubiera aplicado con los restos aparecidos en Avda. Gran Capitán la historia habría
podido ser distinta. Esto provoca que los constructores tengan que pagar los costes
de las catas arqueológicas, lo que ocasiona entre ellos un gran malestar hacia la
Arqueología. Los costes de estas obras incrementan el precio de la vivienda, lo que
también incomoda a los futuros compradores (Diario Córdoba, 6/06/92, 11/01/96 y
15/03/98).
Sobre los problemas acaecidos en Gran Capitán, ante la falta de un reglamento
arqueológico que hiciera capaz una correcta gestión del patrimonio, hemos podido
ver la manera en la que se resolvió tal problema, por lo que ya desde 1984 –y anterior
a las leyes que hemos comentado– ya se pedía un Reglamento arqueológico para
hacer frente a los restos hallados (Diario Córdoba, 25/10/84), e incluso otros colectivos
profesionales, como los arquitectos, también han pedido una normativa para la
paralización de obras por la aparición de restos, con el fin de que la Arqueología no
sea la enemiga de la ciudad (Fig. 12) (Diario Córdoba, 27/11/91 y 30/04/93).

Fig. 12: Fuente: Diario Córdoba (25/10/84)

295
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

En cuanto al problema suscitado por la estación, se especifica que se debía


resolver mediante lo dispuesto en el PGOU –Plan General de Ordenaciones Urbanas,
documento redactado en 1986 y sustituido en 2002–, en el Plan Especial Renfe y en el
convenio de la red arterial ferroviaria de Córdoba (Diario Córdoba, 2/08/91, 3/08/91),
que debía ser respetado por la Administración, desde la local a la estatal. Sin
embargo, debemos indicar que el PGOU carece de normas de protección
arqueológica (Fig. 13) (Diario Córdoba, 13/01/96), por lo que se pedía que el nuevo
documento permitiera la protección e investigación de los yacimientos arqueológicos
(Diario Córdoba, 12/11/97), cosa en la que se incidiría en los posteriores PGOU (como
la creación de jardines arqueológicos), respetando las recomendaciones recogidas en
la Carta Arqueológica de Riesgo de 1997, que representa el inicio de la colaboración
entre el Ayto. de Córdoba y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (Fig. 14)
(Diario Córdoba, 30/11/00).
La Carta Municipal de Riesgo Arqueológico es el instrumento de gestión básico
para el conocimiento y protección del patrimonio. Sobre esta base se redactó la
normativa específica de intervención en cada zona: los procedimientos a seguir, las
cautelas particulares, los porcentajes mínimos de la superficie excavada, etc. Se
definieron así directrices objetivas de intervención arqueológica preventiva y se
establecieron criterios básicos para la conservación y puesta en valor de los
principales vestigios que pudieran documentarse (Murillo, Ventura e Hidalgo, 1998-
1999: 55).

296
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Fig. 13: Fuente: Diario Córdoba (13/01/96) Fig. 14: Fuente: Diario Córdoba (15/12/99)

En cuanto a Medina Azahara, su inclusión como zona protegida en el PGOU


causó malestar entre la población que veían amenazada el desarrollo de Córdoba a
causa de su patrimonio (Diario Córdoba, 17/02/96).
Antes de 1991 las administraciones competentes no eran capaces de controlar
los restos arqueológicos, y no sabían qué hacer con ellos, sin embargo, después de
esa fecha tampoco saben cuál es el camino a seguir, lo que provoca que se inculpen
las unas a las otras (Diario Córdoba, 24/06/92). Cercadilla supuso un choque, no solo
entre constructores, Administración y arqueólogos, sino también dentro del propio
Ayto., donde el grupo popular inculpó al gobierno local (IU) y al PSOE de incumplir la
Ley de Patrimonio andaluz (Diario Córdoba, 24/06/92).
En el caso de Cercadilla, la falta de una legislación adecuada hizo que la Junta
confiara en los promotores, para así evitar problemas y ahorrar costes, como el uso
de arqueólogos contratados por la propia Administración autonómica, siendo éstos
contratados por los mismos promotores (Diario Córdoba, 14/11/92).
La inscripción de este yacimiento como zona arqueológica, su declaración BIC,
y su inclusión en el Catálogo del PH andaluz tampoco estuvo exenta de polémica,
pues frenaría la edificación de zonas anexas a la estación, es decir, la suspensión de
cualquier actividad urbanística en la zona, lo que también provocó choques entre las
distintas administraciones (Diario Córdoba, 26/08/95, 27/08/95 y 30/08/95). Estos

297
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

acontecimientos estuvieron teñidos de debates políticos, ya que en esa época el


Ayto. de la ciudad pertenecía al PP y se veían estos conflictos con la Junta con
marcado tinte político (Diario Córdoba, 3/09/95). En septiembre de 1995, Junta y Ayto.
llegan a un acuerdo a fin de desbloquear el contencioso de Cercadilla, dando vía libre
de esa manera al Plan Renfe. Técnicos de la Delegación de Cultura y del área municipal
de urbanismo elaboraron un proyecto de integración de estos vestigios en las nuevas
construcciones a fin de que no se impidiera el desarrollo urbanístico de la ciudad
(Diario Córdoba, 7/09/95).
Ha habido intentos por parte de la Administración local de proteger el
patrimonio, prueba de ello es la elaboración de la Carta Arqueológica por parte del
Ayto. para su protección (Diario Córdoba, 29/03/95), que además compatibiliza la
conservación de los restos con el desarrollo de la ciudad, además de ser una forma
de colaboración entre Ayto. y Junta. Hemos podido observar que la prensa no hace
alusión al Reglamento de Actividades Arqueológicas, puesto en vigor en 1993.
Otro hallazgo que causó polémica por su inscripción BIC, fue la sala de
abluciones de Almanzor en 1998, por ser la Mezquita BIC y estar este yacimiento
conectado a ella. Por fortuna, este yacimiento fue integrado posteriormente en el
hotel “Conquistador”, pudiendo ser observados sus restos hoy día (Diario Córdoba,
15/09/98).
Un dato curioso que establece la LPHE es que el descubridor y el propietario del
terreno donde se halla un resto arqueológico tienen derecho a una cantidad en
metálico, que equivale a la mitad de su valor atribuido y que será distribuido entre
ambos, aunque ello se realiza en casos puntuales (Diario Córdoba, 28/08/93). En
algunos casos, ha habido particulares que han destruido el patrimonio sin tener en
cuenta la existencia de las normas y leyes relativas al PA, como el caso de un domicilio
situado en la C/ Ambrosio de Morales, junto a la sede de la Real Academia de Córdoba
(Diario Córdoba, 18/06/98).
A través de la lectura de estos artículos vemos una gran diversidad y
heterogeneidad de organismos e instituciones, como las distintas administraciones –
ya sea Ayto., Junta o Gobierno– o instituciones –ejemplos de ello puede ser la

298
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Universidad de Córdoba o la Real Academia de Córdoba–, que se han implicado en lo


relacionado con el PA, y en mi opinión, esta diversidad hace confundir a la sociedad
en cuanto al procedimiento a seguir en lo relativo a los restos arqueológicos.
El PA genera eternos conflictos entre los habitantes de las ciudades, los cuales
no tienen la culpa de las molestias que acarrean las excavaciones. Es necesario que la
sociedad vea con importancia y valor a nuestro PA, ya que es necesario explicar su
importancia y la necesidad de protegerlo, no verlo como un problema, sino como un
elemento y un recurso que genera beneficios económicos y sociales. El objetivo es
alcanzar el equilibrio entre la rentabilización socio-cultural y la económica, sin que
ninguna supere a la otra (Murillo, 2010: 123-124).
El aumento de intervenciones arqueológicas realizadas en cumplimiento de la
ley tanto autonómica como local no ha ido acompañado de un avance en el
conocimiento de la historia local (León y Vaquerizo, 2012: 322-323). Uno de los
problemas de la gestión del patrimonio es que las universidades españolas se han
distanciado de los conflictos entre intervenciones arqueológicas y gestión de los
restos, ya que no sienten la necesidad por implicarse en la gestión, aunque en el caso
de Córdoba la Universidad se ha comprometido con la formación, la investigación y
la difusión del PA (León y Vaquerizo, 2012: 329). A ello podríamos añadirle la crítica
que realizó la Sección Sindical de Arqueología de la CNT en la revista Antiquitas, en la
que se además se trata ampliamente la polémica surgida con la progresiva aparición
de los arrabales cordobeses.
En líneas generales, observamos que en los artículos de prensa hay pocas
referencias a las leyes o normas que se encargan de la gestión del PA, aunque sí suele
señalarse el coste de la paralización de obras a causa de las excavaciones
arqueológicas. Sin embargo, suele haber estas referencias en casos de polémica,
como en Cercadilla, pero más usados por los propios arqueólogos u otras personas,
que por los periodistas. En mi opinión, esto ha causado el desconocimiento por parte
de la sociedad de la existencia de una ley de patrimonio y de normas sobre esta
materia que, desde mi punto de vista, es importante conocer, y, obviamente, cumplir
y hacer cumplir para una mejor gestión de nuestro patrimonio. Considero que ha

299
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habido más interés en la conservación de nuestro patrimonio por los arqueólogos


que por la Administración, aunque es de agradecer que se preocupen por él y
sancionen leyes en favor de su protección y conservación. El arqueólogo y los
responsables de las obras deben preocuparse y asegurar la preservación de los
restos, así como se señala en los artículos 40.c y 41.d del Código Deontológico de
Arqueología (Querol, 2010: 223), por lo que sería ideal un entendimiento entre ambas
partes. Asimismo, como hemos recalcado en varias ocasiones, debemos aprender de
los errores cometidos, como la deficiente gestión en yacimientos, como los de
Cercadilla o Gran Capitán, que supusieron una falta de planificación y previsión, así
como los desencuentros entre los intereses políticos y urbanísticos, que primaron
sobre los intereses académicos, mejorando así la gestión de nuestro patrimonio.

5. CONCLUSIONES

Tras la elaboración del presente trabajo hemos llegado a una serie de


conclusiones, entre las que destacan las que a continuación enunciamos:
En la prensa cordobesa, concretamente en el Diario Córdoba, se observa en el
periodo de veinticinco años que he estudiado, un cierto interés constante por la
Arqueología y los restos arqueológicos hallados en el casco urbano de Córdoba y en
su término municipal. Ahora bien, dicho interés, que refleja el de la propia sociedad,
se va acrecentando, de forma paulatina, pero a la vez notoria, entre mediados de los
años 70 –el punto de arranque de nuestro estudio– y la década de los 90, cuando tuvo
lugar el hallazgo de Cercadilla (Figs. 15 y 16). Esa mayor presencia de noticias
relacionadas con la Arqueología en la prensa local de los años 80 y 90 es consecuencia
directa de la expansión urbanística de la ciudad –en 1986 se aprobó un Plan General
de Ordenación Urbana (PGOU) para regularla–, que condujo a un enorme
incremento, en muy pocos años, de la actividad arqueológica en Córdoba (la llamada
Arqueología de Urgencias). Por consiguiente, se puso al descubierto una gran
cantidad de restos arqueológicos, especialmente en el ámbito extramuros de la
ciudad antigua y medieval. En esas zonas “periféricas” se acometieron obras tan
importantes como la de la nueva estación de Renfe, los aparcamientos de la Victoria

300
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y de Avda. del Aeropuerto o la Ronda Oeste. El conflicto entre los intereses de los
promotores públicos y privados de tales obras y la conservación de los restos
arqueológicos hallados en las mismas estaba servido.
Hemos podido comprobar también, que buena parte de las noticias
relacionadas con la Arqueología se concentra, de manera generalizada, en fechas
estivales (superan aproximadamente el 30%), cuando se realiza un mayor número de
excavaciones arqueológicas (Fig. 17). En el caso cordobés, es también en verano,
cuando más se llama la atención sobre yacimientos como Ategua o Medina Azahara.
Además, vemos cómo en meses como abril o mayo hay menor número de estas
noticias. en el resto del año, además de haber noticias sobre hallazgos, hay noticias
relacionadas con restauraciones.

Número de noticias

510
242

42

SEGUNDA MITAD 70 AÑOS 80 AÑOS 90

Fig. 15: Fuente: Elaboración propia

301
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

Porcentaje de noticias sobre Arqueología en el


último cuarto del siglo XX en el Diario Córdoba

5%

31%

64%

Segunda mitad 70 Años 80 Años 90

Fig. 16: Fuente: Elaboración propia

Porcentajes de noticias total según la


estación del año
INVIERNO PRIMAVERA
21% 21%

OTOÑO
27% VERANO
31%

Fig. 17: Fuente: Elaboración propia

La prensa de los años analizados ha sido el escenario de los debates entre los
“desarrollistas” y “conservacionistas” (Murillo, 2010: 90) a través de artículos en los
que aparece una primacía por la defensa de nuestro patrimonio para preservar la
monumentalidad o la esencia de Córdoba, lo que podemos interpretar como un
sentimiento romántico más que como una reflexión científica.
En algunos casos, la prensa sirve como elemento para denunciar episodios de
expolio y destrucción de nuestro patrimonio, pero ello ha sucedido en pocas

302
Revista Anahgramas. Número IV. Año 2017. Solanas López. Pp259-308.

ocasiones y además resulta menos común en los años 80 que en la década siguiente.
En este sentido, el protagonismo lo acapara, con diferencia, Cercadilla, marcó un
antes y un después en el desarrollo de la investigación arqueológica de Córdoba.
Además, para la administración autonómica y local, Cercadilla fue todo un
“terremoto” que, sin embargo, propició un cambio de rumbo en relación a la
protección del Patrimonio Arqueológico urbano. El Ayto. creó una Oficina de
Arqueología entre 1991 y 1992 (Murillo, 2009: 25-26), siendo su jefe J. F. Murillo, y se
puso en marcha el proceso de gestación de una normativa local en materia de
Patrimonio Arqueológico que es la que tenemos hoy. Además, la Universidad empezó
a implicarse más, mediante su colaboración con la Gerencia Municipal de Urbanismo,
en la gestión del Patrimonio Arqueológico cordobés (Murillo, 2010: 110).
Mención aparte merece el expolio de otros restos arqueológicos cordobeses,
como el puente califal de los Nogales, del que se hizo eco la prensa local. Arqueología
y Patrimonio no tienen sentido sin el reconocimiento social, ya que la difusión de los
resultados de las actuaciones debería ser la meta final de los arqueólogos, como lo
es la correcta investigación y conservación del patrimonio. Para ello es necesaria una
labor previa de educación y sensibilización que permita a la ciudadanía reconocer el
valor de nuestro patrimonio. En mi opinión, las continuas noticias de expolio del
patrimonio que han aparecido en prensa, desgraciadamente no van evitar que se
produzcan más en el futuro, hoy en día se produce la destrucción del patrimonio día
a día. En general, la prensa suele divulgar la información de aquello que puede
interesar o afectar más a sus lectores, y al conjunto de la ciudad en general, pero
debemos hacer hincapié en que la Arqueología forma parte de la vida cotidiana de la
ciudad. Como hemos visto, la Arqueología no atraviesa un “camino de rosas”, debido
a problemas de dependencia con la Administración, su negativa imagen en la
sociedad, que es la que sufre los desajustes e interrupciones de obras y la incapacidad
de los arqueólogos por difundir los resultados de su trabajo. Esto contribuye y
mantiene la imagen despectiva de esta ciencia con expresiones como “piedras viejas”
o “ruinas”.

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Los arqueólogos deben preocuparse no solo por la investigación, sino también


por llegar a la sociedad y concienciar a ésta sobre la importancia de la defensa,
conservación y protección de su Patrimonio Arqueológico, ya que el patrimonio es
propiedad de todos. Para alcanzar este objetivo los medios de comunicación pueden
desempeñar un papel esencial, debido a que sus titulares contribuyen a la acción y
concienciación social. Es necesario que la sociedad conozca y aprecie el patrimonio
(Enguix Alemany, 2000: 542-543). La prensa es un actor que debe ser veraz y
transmitir a la sociedad aquello que sucede en nuestra realidad más cercana, que se
consigue con su compromiso con la ciudadanía, su capacidad crítica y la diversidad y
heterogeneidad de sus opiniones. No obstante, en algunas ocasiones hemos
detectado la existencia de noticias manipuladas en favor de intereses políticos (como
en los casos de Avda. Gran Capitán o Cercadilla), así como errores cometidos por los
periodistas que no tienen conocimiento de nuestra Historia.
A través de este estudio, constatamos como la Arqueología a finales del s. XX
ha estado presente en la vida cotidiana de la sociedad cordobesa, aunque deformada
o mal interpretada en ocasiones, y esa es la Arqueología que llega al público. Por otra
parte, como hemos señalado en algunas ocasiones, los arqueólogos se han
preocupado por hacer llegar la Arqueología a la sociedad, alcanzando esta disciplina
en este marco cronológico una madurez en su divulgación, debido al interés o
curiosidad que suscita, y ello debe ser aprovechado por los arqueólogos para
transmitir sus conocimientos. Por tanto, uno de los grandes retos de la Arqueología
es hacer llegar a la sociedad su valor y el de su patrimonio (Ruiz Zapatero y Fernández
Martínez, 1997: 1).
Por tanto, no solo los arqueólogos deben preocuparse por divulgar su trabajo y
concienciar a la sociedad sobre el valor de nuestro patrimonio, sino también deben
ocuparse de ésta divulgación los medios de comunicación, por lo que considero que
Arqueología y medios de comunicación deberían trabajar unidos para lograr un
objetivo común: fomentar la divulgación y protección de nuestro Patrimonio
Arqueológico, algo que puede resultar difícil, aunque el duro trabajo de los
arqueólogos y de aquellos amantes de nuestro pasado ha producido importantes

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progresos en esta materia en los últimos años. Es necesario que la población conozca
y comprenda la riqueza arqueológica de su ciudad para una correcta conservación y
para su disfrute y admiración. Nuestro pasado ha influido en quienes somos, por lo
que debemos conocerlo para apreciarlo y luchar para evitar su desaparición. En mi
opinión, y como dice el redactor de Cultura del Diario Córdoba, A. Rodríguez,
arqueólogos (tanto profesionales como del ámbito universitario) y periodistas están
condenados a entenderse, ya que, si el objetivo es que la Administración se preocupe
por conservar los restos arqueológicos, la única salida posible es el escándalo y la
denuncia a la sociedad, y según él solo con colaboración se puede concienciar a la
población y conseguir dicho fin (Diario Córdoba, 19/11/98).

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