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El Poder

Juliana y Miguel celebran su décimo aniversario de bodas en un lujoso restaurante, donde Miguel llega tarde debido a compromisos políticos. A pesar de la tensión inicial, Miguel sorprende a Juliana con un regalo especial, un cintillo de 18 kilates, y ambos reflexionan sobre su relación y el papel de Miguel en la política. La historia destaca la importancia de la comunicación y el apoyo mutuo en la pareja, así como las aspiraciones políticas de Miguel, quien recibe una propuesta para postularse a la vicegobernación.

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El Poder

Juliana y Miguel celebran su décimo aniversario de bodas en un lujoso restaurante, donde Miguel llega tarde debido a compromisos políticos. A pesar de la tensión inicial, Miguel sorprende a Juliana con un regalo especial, un cintillo de 18 kilates, y ambos reflexionan sobre su relación y el papel de Miguel en la política. La historia destaca la importancia de la comunicación y el apoyo mutuo en la pareja, así como las aspiraciones políticas de Miguel, quien recibe una propuesta para postularse a la vicegobernación.

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EL PODER

1
Era una cálida noche de verano, una mujer
atractiva, estaba sentada en la barra del lujoso restaurante. Copa en mano y visiblemente
nerviosa, miraba con insistencia su teléfono celular como a la espera de una llamada o un
mensaje. Con notable impaciencia tomó el mismo y marcó un número:

- Hola amor, espero no estés enojada. Ya estoy llegando, por favor espérame y disculpas.
- Sabía que esto me pasaría, sin embargo, creí en tus palabras y llevo casi una hora aquí
esperándote.
- Lo sé, por eso es que te pedía perdón. Pero por favor, espérame, ya estoy a poco de llegar.
- ¡Entonces apresúrate!

Juliana Ramos es una mujer que desde hace casi diez años esta casada con Miguel Cano. Ella
es odontóloga y conoció a este médico veterinario en una fiesta organizada por amigos. El
venía de un divorcio con un hijo (Benicio) de esa relación, el cual llegó al mundo hace casi
treinta años. Es que Miguel tuvo esos pecados de juventud e imprevistamente le sobrevino la
paternidad y un matrimonio apresurado que a pesar de duro casi veinte años. Tuvo que
madurar de golpe, tuvo que aprender a asumir las responsabilidades de llevar una familia
adelante, mediante el esfuerzo de tener que trabajar y a la vez de estudiar la carrera
universitaria que tanto le apasionaba. Así de este modo, con mucho sacrificio fue consiguiendo
forjar su familia. Juliana venía de un noviazgo de muchos años, apenas se graduó, inició una
relación con un conocido de sus épocas de estudiante, pero tras una amarga desilusión, que
tenía que ver con infidelidades y cosas de ese calibre, decidió dedicarse a su profesión,
cerrando las puertas de su corazón. ¿Qué cosas le atrajeron de Miguel?, seguro que ni ella
misma lo sabía. Tal vez el paso del tiempo y la soledad generaron cierto vacío que este hombre
en el lugar correcto y en el momento oportuno pudo llenar. Luego se enamoraron, al poco
tiempo se casaron y fruto de esa unión nació Noralí, su hija de 8 años. La convivencia entre
ambos, era absolutamente maravillosa. Los once años de diferencia entre ellos, no se notan en
lo absoluto y el modo de complementarse es digno de destacar. ¿Se aman?, seguramente que
si, pero el sentimiento es aún mayor. El sentido de pertenencia y a la vez de dependencia los
hace necesarios el uno para el otro. Últimamente ella esta algo quisquillosa, pues una actividad
que se creía olvidada ó parte del pasado regresó: la política. Y ella está segura que el motivo
de la demora tiene que ver con eso más que con actividad laboral. No concebía como un
sábado por la noche y en una ocasión tan especial como esta, él tenga ese comportamiento. Y
es que un día como ese, pero hace diez años, ellos se conocieron. Un par de minutos después,
él hizo su ingreso al lugar, llegó presuroso, mientras los mozos del lugar lo saludaron y
recibieron lo acompañaron hasta donde se dirigía su esposa. Les entregaron la carta, mientras
le preguntaban:

- ¿Alguna bebida en especial doctor? ¿Alguna preferencia de la dama? (mirando a ella, que
tenía cara de pocos amigos.
- En un par de minutos lo llamamos. Tenga un poco de paciencia por favor.
- Muy bien doctor Cano, estaré atento.

Juliana miró al mozo de reojo irse, como impaciente a la espera de quedar a solas y
recriminarle su extrema tardanza.

- ¿No podías elegir otro día para tus reuniones políticas? ¿Tenía que ser justo hoy?
- ¡Por favor Juliana! Ya hablamos de esto, te dije en su momento que es una oportunidad que
busco desde hace mucho, aún de antes de conocernos.
- Lo sé, y así lo acepté, pero ignoraba que no tuviera límites, menos aun, sin importar días ni
horarios.
- ¿Qué pediremos? (Preguntó él mientras pretendía dar a entender que leía la carta, cuando en
realidad intentaba descomprimir la situación)

2
Miguel conocía bien a Juliana, aprendió a sobrellevar cada situación de conflicto de una manera
tal que las discusiones casi no existían y las dificultades se sorteaban a la brevedad y de
manera conjunta. Sin embargo, y a pesar de tener esa ventaja, él nunca hizo usufructo de la
misma. Honestidad y respeto, por sobre todas las cosas, y también de parte de ella, no hay
dudas.

- ¿Noralí está con tu mamá?


- No, quedó en casa. Benicio está con un proyecto de telecomunicaciones y según dijo en casa
tiene la tranquilidad que en la suya es imposible de conseguir por su madre.
- Así es ella, y es de imaginarse, todo el día con esas clientas en una peluquería. ¿te dijo algo
acerca del trabajo que le pedí que hiciera?
- Si, precisamente tiene ver con lo que esta haciendo. Me dijo que cuando regreses te explica
mejor.

A mitad de la cena y cuando la madrugada comenzaba a marcar su presencia, una imprevista


tormenta, esas de las que suele ocurrir en la época, quiso ser partícipe también de la
celebración. Miguel aprovechó para hacer una seña al mozo y esté fue hasta la barra, de donde
extrajo una pequeña caja, que luego la colocó sobre una pequeña almohada de color oscuro y
se la acercó a la mesa. Juliana no sabía bien lo que ocurría, pero en el fondo alguna idea tenía.

- Amor mío, quiero decirte que conocerte fue lo mejor que me pasó y que estos diez primeros
años de vida juntos solo palabras de agradecimiento tengo. Gracias por estar conmigo.
- Gracias, sabes que te amo y que también estoy muy feliz de estar a tu lado estos diez años.

Él tomó esa pequeña caja, se la ofreció y ella con mucha ternura la recibió. La abrió y grande
fue su sorpresa cuando descubrió que era el estuche de una joyería, la más importante de toda
la ciudad. Dentro del mismo, un precioso cintillo de 18 kilates, provocó el asombro y la alegría
en el rostro de ella, que propició un apasionado beso de su parte, mientras toda la concurrencia
aplaudía como cómplices de lo que seguro es algo que estuvo planeado cuidadosamente para
sorprenderla. ¡Y vaya que se cumplió el objetivo! Luego de ello, el mozo trajo una botella de un
fino champagne para rubricar el momento.

- ¿Doctor Cano? El brindis corre por cuenta de la casa. ¡Felicidades!


- ¡Gracias José! Dile a Rafael (el dueño), que es un gesto que agradezco de corazón.
- De nada, usted y su señora esposa lo merecen.

La velada terminó tal como se esperaba, a pesar de lo accidentado del comienzo, y es que
Juliana aprendió que, para hacer más a feliz a un hombre, de dársele la libertad suficiente como
para que se encuentre de manera auténtica en sus actividades. Que haga aquello que lo lleve a
ser feliz, a estar muy bien. En lo personal, de sobra le dio las certezas necesarias para
mantener intacta la confianza en el respeto por la pareja. Miguel se sentía bien de ese modo y
ese bienestar se reflejaba en la felicidad del hogar. Era una modelo de familia y ambos lo
sabían, lo cual les creaba la responsabilidad de mantener intacta esa imagen. Ya de regreso al
hogar, le preguntó:

- ¿Con quienes estuviste reunido?


- Estuve casi con todos los de la cúpula partidaria.
- ¿Hablaste con don Jacinto?
- No, pero me dijo Omar que él ya sabe de mi interés en volver a la militancia y que solo restaba
que nos reuniéramos para coordinar las tareas.
- ¿Crees que esta vez te tendrán en cuenta?
- Tengo la esperanza que sí.
- Eso me dijiste la última vez…
- Pero siento que ahora es diferente, creo que esta vez sí se me dará.
- Bueno, ojalá entonces.

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Miguel procedía de un hogar muy humilde, en el que todo costaba siempre el doble, todo se
conseguía con mucho esfuerzo. Miraba con cierta resignación como otras familias no tenían las
mismas penurias que ellos y esa experiencia lo marcó de por vida. Su padre, un obrero de la
construcción y en muchos casos también carpintero, electricista y hasta trabajador golondrina,
fue casi como una figura ausente por las obligaciones, pero las veces que se encontraba en el
hogar, era una fiesta. Era casi como un acontecimiento, pues sabía junto as sus hermanos y su
madre, que ese breve tiempo representaba la posibilidad de afianzar lazos familiares, de forjar
ese sentido de unidad que por cuestiones de fuerza mayor no se vivía en lo cotidiano. La
imprevista partida de su padre a consecuencia de una falla cardíaca, modificó la estructura
familiar, como así también las obligaciones y responsabilidades. Por fortuna, un pariente
cercano con contactos a nivel político pudo gestionar una entrevista con don Jacinto Villasanti,
considerado por muchos como el creador del partido. En ese momento el joven Jacinto, toda
una eminencia hoy, consiguió que sus dos hermanos mayores consiguieran un empleo y su
madre una pensión más que importante para poder sobrellevar el hogar sin muchas dificultades
económicas. Miguel el menor de ellos, se quedaba en el hogar acompañando a su madre y a la
vez llevando adelante la tereas que sus hermanos hubieran deseado, pero por lo avatares del
destino no pudieron: estudiar. Así fue como completó estudios secundarios y ya con la firme
idea de cursar estudios en veterinaria ingresó a la facultad, pero luego sobrevino esa torpeza
de la paternidad y demás. De ese tiempo viene su casi devoción por la política, al comienzo fue
más que nada por una cuestión colaborativa y de agradecimiento y con el tiempo se transformo
en convicción. Siempre teniendo a don Jacinto como referente es que comenzó su tarea de
militancia, así lo hizo desde el plano estudiantil universitario y luego desde los primeros pasos
de su profesión. Siempre acompaña, siempre estaba presente en todos los mitines y en cuanta
actividad proselitista hubiera. Siempre acompañando en silencio, nunca exigiendo nada, Miguel
sentía que por más exagerado que pareciera, la gratitud sería de por vida, pues sin ello seguro
su familia habría tenido muchas dificultades en seguir adelante. Ese hecho propició que
observara, no sin asombro, como aquellos que nunca acompañaron, que nunca se acercaban a
su trayectoria, se vieran beneficiados con altos cargos a nivel gubernamental y estar en la mesa
chica de las decisiones, en el poder mismo. Así fue que, sin importar ello, y gracias al prestigio
alcanzado en su profesión, se hizo de una reputación más que importante a la hora de elegir a
profesionales de su área. “En política los arrebatados pierden”, esta frase era una de sus
máximas, tal como en su momento le dijera don Jacinto y luego que su padre hiciera hincapié
en lo valioso de la paciencia en todos los órdenes de la vida. A pesar de lo mucho que se
hablaba y de las necesidades de la gente, Miguel estaba absolutamente convencido que solo a
través de la política se podía llegar a la gente con políticas de estado que ataquen de una vez
por todas las insatisfacciones de la gente, que puedan suplir sus necesidades y que, al mismo
tiempo, permitan creer y afianzar el sistema democrático. Miguel demostró a través del tiempo
capacidad de gestión y una vocación de servicio público que desinteresadamente llevó
adelante, aun a costa de su propio patrimonio. Decidir en base a las ideas, elaborar un plan
integral y por sobre todos escuchar a la gente, fueron premisas que nunca dejó de lado a la
hora de nutrirse como político. Estaba más convencido que nunca, que este era su momento,
su tiempo y solo esperaba la confirmación de la oportunidad. En distintas reuniones llevadas
adelante con el objetivo de formar cuadros, Miguel destacaba que la verdadera revolución es el
sentido común y actuar según una ideología, a un programa y a las ideas. Y que a pesar de lo
mancillada que estaba la clase política (en algunos casos justificadamente), él seguía
apostando a esa clase y estaba dispuesto a poner su cuerpo en la defensa, pero para
demostrar con hechos lo contrario. Destacaba, el valor, la importancia, la necesidad, el valor y
el poder de la tarea política. La cantidad de acciones, la calidad de las personas involucradas y
las entidades intervinientes, permitían que mediante la acción perseverante en el tiempo
afrontando las adversidades, y por sobre todo con unidad y consenso, los resultados estaban
garantizados en el tiempo. Juliana lo escuchaba, daba verdadero placer comprobar el
convencimiento y como mediante ello, contagiaba con las ganas hasta al más escéptico.
Mientras tanto, y a la espera, aprovechaba el poco tiempo disponible para estar con sus hijos,
aunque a decir verdad solo lo hacía con la pequeña Noralí, pues su hijo mayor vivía son su
madre, pero de contacto frecuente. Asistía permanentemente a actos escolares, se mostraba

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interesado en la educación que recibía su hija. Siempre fue una figura paterna presente y éste
hecho era reconocido por las autoridades de las instituciones escolares.

La época de elecciones se aproximaba y era el


momento de conformar la lista de los candidatos a los diferentes cargos electivos. Su
constancia le valió una entrevista con el máximo referente del movimiento, quien seguramente
ofrecería sumarse a la campaña. Llegó a la sed del mismo, un lugar que conocía a la perfección
y pronto fue anunciado su presencia. Don Jacinto Villasanti apenas lo vio, se levantó de su
sillón para estrechar su mano y brindarle un cálido abrazo.

- ¡Miguelito, hijo mío! ¡Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos!
- ¡Don Jacinto! ¡El gusto de verlo! ¿Cómo está usted?
- Aquí me ves, como siempre trabajando para nuestro partido. Pero pasa por favor, siéntate,
tenemos mucho que hablar.
- Gracias.

Allí como siempre, con pocas palabras, pero con muchos papeles en forma de proyectos,
Villasanti le explicó con algunos detalles, cual era la plataforma electoral sobre la cual
comenzarían a trabajar pronto.

- Miguel, llegamos a la conclusión con los compañeros que una persona de tus características
nos hace falta en nuestra lista.
- Don Jacinto, usted mejor que nadie sabe que siempre estuve a disposición de las decisiones
partidarias.
- Lo se hijo, lo sé. Es por eso que, en esta oportunidad, en la búsqueda de candidatos, surgió tu
nombre y de inmediato muchos de nosotros apoyamos la moción de convocarte.
- Cuente conmigo, el lugar en el que me necesiten ahí estaré.
- No es cualquier lugar Miguel. Consideramos que un cargo acorde a tu figura sería uno
importante.
- ¿Y cuál sería ese lugar? ¿concejal o diputado?
- La vice gobernación.

Fue verdaderamente una sorpresa, literalmente no espera una propuesta de ese tenor, y así se
lo manifestó a don Jacinto:

- Me sorprende…
- ¿No te consideras capaz de algo así?
- No, no es eso. Soy un hombre de asumir riesgos y creo estar capacitado a cumplir el rol. Lo
único que le pido es que me dé tiempo hasta mañana, se lo comunicaré a mi esposa y luego
estará usted en condiciones de hacer oficial mi aceptación.
- Por supuesto, la opinión familiar en este tipo de casos es absolutamente necesaria. Yo haría
exactamente lo mismo.
- Lo sé, don Jacinto. Sé de su rectitud como persona y es verdaderamente un ejemplo para
todos nosotros.
- ¡Basta ya! Harás que harás que me ruborice. Eso sí, lo que preciso es que elabores un
proyecto para presentarlo como tu plataforma propia.
- Bien, así será entonces. Mañana ya puede dar a conocer a todos los compañeros acerca de
mi aceptación.
- Nos honra que formes parte de nuestro movimiento desde ese lugar.

Casi como un chico salió corriendo de ese lugar, para de inmediato tomar contacto con Juliana
y comentarle la buena noticia. Era mucho más de lo que esperaba y por supuesto que aceptaba

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gustoso la postulación. Llegó rápidamente a su casa, mientras los integrantes de su familia lo
aguardaban con algarabía. Luego de los saludos efusivos del principio, tomaron asiento en el
comedor, para de inmediato analizar los pasos a seguir, pues en menos de veinticuatro horas,
se haría pública su candidatura.

- ¿Papá, ya hablaste con Omar?


- Aún no hijo, esperaba que don Jacinto le comunique la decisión, aunque de manera extra
oficial él seguro sabe, pues en las deliberaciones debe haber participado.
- ¿Y ahora como sigue esto? (preguntó Juliana).
- Debo elaborar un proyecto, que va a formar parte de la plataforma del partido, y para ello
necesito de ustedes dos. Benicio, a lo que te pedí, quiero que le sumes un informe lo más
detallado posible, acerca de los lugares más importantes del interior. Juliana, quiero que en
materia de salud elaboremos un programa de aplicación lo más integral posible atendiendo las
necesidades urgentes de los comprovincianos.
- Va a llevar un par de días papá, pero se lo puede hacer.
- Gracias hijo. ¿Juliana?
- Es muy amplio lo que me pides Miguel. Pero estimo que se podrá hacer algo.
- Bueno, cuento con ustedes por favor. ¡A trabajar!

Omar Aristizábal es el actual gobernador de la provincia. Llegó al cargo con la venia de don
Jacinto, quien luego de mucho meditar en la decisión, termino por ungir a este joven que a lo
largo de su carrera como político, no tuvo la posibilidad de trascender en el escenario de la
provincia. Se comentaba entre pasillos, que no hacía absolutamente nada sin antes informar a
Villasanti. Sin embargo, durante su gestión, se efectuaron obras de infraestructura básica que
permitieron llegar a aquellos rincones de a provincia donde los más necesitados esperaban
ansiosos la solución a sus carencias básicas. A los dos de haber asumido funciones, el vice-
gobernador sufrió un fatal accidente en una ruta provincial, mientras se dirigía a supervisar
unas obras. Durante mucho tiempo la gestión se vistió de luto, ante tamaña perdida, pero con el
paso del tiempo la confianza y el buen ánimo lograron recuperarse y a poco de la finalización
del mandato, se afirmaba con orgullo que se hizo mucho, pero que aún queda mucho más por
hacer. Por otro lado, los candidatos del partido opositor, argumentaban que no se hizo lo que se
prometió, que se malgastaron los fondos y que exigían a diario un informa acerca del estado de
las arcas provinciales, pero que por cuestiones de numero, el pedido nunca llegó a tratarse
sobre tablas. Miguel estaba dispuesto a romper con las históricas barreras, de construir a partir
del discenso, de debatir permanentemente, de generar ideas y nuevas formas de llegar más y
mejor a la gente. El partido de Unidad Provincial regía los destinos de la provincia desde hace
muchos años, más precisamente desde que las elecciones fueran ganadas por Villasanti hace
casi 30 años. La oposición, en reiteradas oportunidades estuvo cerca de arrebatarle la primera
magistratura provincial, pero siempre se quedaba en intentos, pero esta vez se unieron todos,
dando paso al partido Compromiso y Progreso Social, más que nada un rejunte de voluntades
políticas con el único objetivo de ser electoralistas. Ante la sociedad la estructura de UP
siempre se mostraba sólida, al menos en comparación con aquellos que tenían las mismas
aspiraciones. Sin embargo, más allá de cualquier suspicacia, todos los votos opositores
estaban aglutinados ahí, lo cual los convertía en rivales de cuidado. Al día siguiente, tal como
estaba previsto, al mediodía y en la sede partidaria, se convocó a todos los medios de
comunicación para hacer oficial el lanzamiento de las candidaturas por el partido UP. Como
siempre los anuncios estuvieron a cargo de Jacinto Villasanti, presidente honorario del mismo.
Estuvo acompañado por el actual gobernador y aspirante a un segundo mandato Omar
Aristizábal, funcionarios de gobiernos, demás autoridades partidarias y una cantidad más que
importante de adherentes. Miguel estaba sentado al lado del gobernador y para cuando su
nombre fue anunciado y al cargo al que era candidato, una ovación pudo escucharse de parte
de los presentes. Juliana, junto a su hija Noralí, veían los acontecimientos por la televisión,
mientras la pequeña se mostraba absolutamente orgullosa de ver a su papá en la pantalla.
Villasanti destacó la figura de Miguel, al tiempo de señalar que era un honor y un orgullo que
formara parte de su lista de candidatos. Una vez finalizada la conferencia de prensa, se efectuó

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una reunión en la sede, esta vez con los principales referentes, a efectos de poder elaborar el
plan de trabajo para la campaña. Estaban Villasanti, Aristizábal y Cano, a éste le llamo la
atención a presencia de personas a quienes no conocía, pero nada pregunto, ni mucho menos
opinó. Se dedicó a escuchar, mientras se decidía la distribución de tareas y sobre todo de
fondos. A efectos de poder tener un mayor radio de cobertura y distribuir mejor los esfuerzos,
se dividió a la provincia en cuatro regiones (Norte, Sur, Este y Oeste), a Miguel le tocó
organizar todo lo referido a la región Oeste, para ello Villasanti le presentó a dos personas:
Gerardo Linares y Arturo Cedeño, quienes trabajarían a su lado durante la campaña.

- Gerardo, Arturo, les presento al Doctor Miguel Cano ¡nuestro futuro vice gobernador!

Miguel saludó a esos hombres con muchísimo respeto, pero sin comprender demasiado los
fundamentos con la cual la estrategia electoral se estaba diagramando. Pero como siempre,
aceptó la decisión de don Jacinto, a sabiendas que se trataba de la mejor que se podía tomar.

- Miguel, estos dos señores van a estar trabajando. Son de mi extrema confianza y de la misma
forma espero que lo sean también para ti.
- No se preocupe don Jacinto, trabajaré conforme a la decisión partidaria. Sabe que su palabra
es para mí como una religión.
- ¡Por favor Miguel! ¡Ya basta con eso, te dije que me ruborizan las adulaciones! Ahora voy a
dejarlos para que hablen entre ustedes y se pongan de acuerdo en las tareas, yo seguiré con el
resto de los presentes.

Miguel miró a los dos hombres, dibujo una sonrisa incómoda en su rostro y se limitó a extraer
del bolsillo de su traje una tarjeta y ofreciéndola les dijo:

- Aquí estás mi número de teléfono, mañana a primeras horas podemos fijar u día y una hora
para reunirnos.
- Me parece una idea excelente doctor Cano (respondió Linares)
- ¿Cómo me contacto con ustedes?
- No se preocupe, nosotros lo haremos.

Luego de eso se retiraron, era algo extraño el comportamiento de ellos, pero no se preocupaba
demasiado pues confiaba en el criterio de don Jacinto y si él consideraba que tenían que ser
parte de la campaña, lo respetaría. El resto de la reunión, estuvo tomándose fotos con los
adherentes, y a la vez escuchando sus propuestas. De a poco y a medida que la noticia
comenzó a ganar los espacios de difusión, se acercaron a la sede partidaria muchas otras
personas, la mayoría de ellos empresarios, comerciantes, docentes y hasta dirigentes sociales,
quienes expresaron su beneplácito ante tal designación. Los teléfonos celulares estaban
permanentemente ocupados, en algunos casos recibiendo llamados y en otros efectuándolos.
Miguel decidió no llevar el suyo, pues sabía que en un determinado momento comenzaría a
sonar. Aprovecho los breves segundos en lo que no estaba en dialogo, para mirar y tratar de
analizar lo que ahí ocurría y quienes estaban presentes. En un determinado momento observó
a Linares y Cedeño acercarse a Villasanti, quien, apoyando sus manos en el hombro de cada
uno de ellos, daba a sensación que trataba de calmarlos. Linares, quien parecía el más locuaz
de ellos, hablaba con gestos demasiado notables, como manifestando preocupación
importante. De inmediato miró hacia donde estaban otras personas y llamó a Aristizábal, éste
en igual actitud que Villasanti, tomó del antebrazo a Linares y le hablaba con efusividad. En un
determinado momento, uno de ellos asintió con la cabeza, como aceptando las palabras del
gobernador y se calmaron. Miguel no comprendía lo que ocurría, pero el hecho le llamó
poderosamente la atención. Minutos más tarde tuvo oportunidad de acercarse a Omar, para
cuando fue el momento de tomarse la foto. Cuando terminaron, se acercó a preguntarle
quienes eran esos dos hombres con los que debía manejarse durante la campaña. Omar lo
miró extrañado como sorprendiéndose por la pregunta.

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- Miguel, éste no es el momento, ni el lugar. Ya hablaremos oportunamente del tema.

Luego se marchó, ante la requisitoria de la concurrencia y se puso a dialogar con ellos. A


medida que las horas transcurrían, esa especie de caos, iba cesando y eran cada vez menos lo
que aún estaban en el lugar. Minutos más tarde, Villasanti se retiró acompañado de Aristizábal
y antes de salir llamó a Miguel. Subieron al automóvil de Omar y partieron con rumbo
desconocido para Miguel.

- Omar, Miguel, quiero decirles que enfrentaremos una de las elecciones más reñidas. El
sondeo de opinión que me acercaron, da muestra que lamentablemente hemos perdido mucho
terreno y que la oposición hoy en día está en un lugar que no debería y con muchas
posibilidades de victoria.
- ¿Usted cree eso don Jacinto? (preguntó Miguel)
- Así lo creo mi estimado amigo, es por eso que hemos recurrido a personas que no pertenecen
tanto al mundo de la política en estos últimos tiempos, como es tu caso. Ahora tenemos que
definir la cuestión de los diputados y los demás cargos electivos.
- Creí que usted ya tenía definido eso.
- ¡Ay Miguelito! La política ya no es la misma comparada con la de hace treinta años. Ahora se
manejan otras ideologías, hay en el medio muchos otros intereses que nada tiene que ver con
lo que debería ser un político. Pero lamentablemente hay que aceptar las cosas como son. Es
eso ó bien hacerse a un lado.
- Pero ¿cómo fue que llegamos a esto?
- Por culpa del sistema y en cierta parte también por culpa nuestra, los políticos de antaño que
no supimos como efectuar el traspaso generacional de dirigentes y todo se transformó en un
verticalismo nocivo para todos, hasta para mi mismo.

La confesión cayó como un rayo a todo lo que tenía imaginado sería la campaña. Luego
Villasanti comenzó a hablar acerca del lugar al que iban y lo que harían, pero Miguel se quedó
prendido de esas palabras que como un martillo golpeaban insistentemente en los cimientos de
todo lo que pensó y hasta tenía pensado proponer como ejes de campaña. Minutos después
llegaron a destino y casi fue un convidado de piedra a lo que decían y hacían Omar y don
Jacinto. Muy poco habló y solo se limitó a recibir el saludo de los presentes quienes le
mostraban su alegría por la candidatura. Ahí estuvo en reunión por varias horas y para cuando
terminaron, casi se habían definido los nombres que ocuparían los cargos, al menos los
principales. Llegó a su casa cerca de la medianoche, cansado, agotado, pero más que nada
algo desilusionado por lo vivido. Al salir de su casa por la mañana tenía el mejor de los
humores y las expectativas, pero ahora el panorama era absolutamente distinto. Juliana, quien
estaba esperándolo, al observarlo de inmediato se percató que algo no estaba bien y así se lo
hizo saber.

- ¿Miguel? ¿Pasó algo? ¿Estás bien?


- Sí, bien. En realidad, más que nada sorprendido.
- ¿Sorprendido de qué?
- De cómo las cosas van cambiando, de cómo los tiempos en los que hoy vivimos tienen la
grotesca capacidad de disfrazar una realidad para acomodarla a los intereses de aquellos que
nada tiene que ver.
- No entiendo.
- Tampoco yo, y eso es lo que más me preocupa. Pero bueno, ya accedí al baile y tengo que
bailar, el problema está en que la música la tocan otros y me da la sensación que no será de mi
agrado…
- Evidentemente tiene que ver con tu candidatura, ¿Me equivoco?
- No para nada, me conoces bien y sabes cuando algo me ocurre. Pero bueno, espero poder
desempeñarme con toda la rectitud posible en el caso de ser elegido.
- Lo harás, sé que así será.

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La política y esa amarga virtud de paralizar la imaginación, esa a veces terquedad en hacer
cumplir los hechos de la manera menos lógica y previsible. Las expectativas muchas veces
rayan lo risueño cuando se trata de un elaborar y luego aplicar un plan, de comenzar a surcar
un camino lleno de trampas y dificultades, que en realidad no son tales, sino que responden al
respeto de intereses pactados con anterioridad y por personas totalmente ajenas a uno.
Haciendo una lectura rápida de todo, tal vez ahí en eso comience a encontrar sentido a las
palabras de Villasanti. Quizás la ciudadanía realmente está harta de la clase política y no es
solo el comentario de aquellos perdedores en contiendas electoral. Es muy probable que tal
reclamo tenga un basamiento real y absolutamente honesto. Miguel poseía algo que nadie
podía cuestionar: moral, y esa herramienta en estos tiempos es algo totalmente necesaria e
importante. Es por ello que, a efectos de poder llevar a adelante una propuesta real, y a
mediano plazo es que pactó reuniones con diferentes economistas para poder obtener
indicadores que permitan constantemente el monitoreo de la economía y de este modo cambios
en los ciclos. Su hijo Benicio estaba a cargo de todo aquello que se refiera a la recopilación de
datos estadísticos para poder estudiar la evolución en el desarrollo de la provincia y su
incidencia en la región. ¿Qué esperar cuando no llega el estado con soluciones a donde se
espera?, seguro lo que se avecina en ese caso es una crítica abierta a la falta de respuesta.
Miguel tenía el convencimiento que los problemas una vez conocidos por las autoridades, si el
mismo es justo, deben de ser solucionados. Luego se encerró en su estudio y comenzó a
redefinir las condiciones generales de su propuesta. A las necesidades de la comunidad, en
muchos casos atendida por los gobernantes actuales, Miguel buscaba sumarle una cuota de
compromiso social. A efectos de poder demostrar su solvencia, propondría al candidato al
mismo cargo por a lista opositora a llevar adelante un debate televisivo para exponer sus ideas
y someterlas a la consideración de todos. Al mismo tiempo, justamente debatir ideas, proyectos
y todo aquello que permita la solución de los problemas de todos los comprovincianos. Una
apuesta arriesgada, pero Miguel consideraba que absolutamente necesaria para mantener
cautivos los votos de la ultima elección y la vez seducir a aquellos indecisos que hoy hay y
mucho, para conseguir mayor caudal. Para poder mostrar su fortaleza debía llevar adelante la
intención de alejarse de toda hostilidad verbal y apuntar al disenso para una mejor
construcción. El debate mejor que la descalificación. Elaborar una agenda única y mejorar los
antiguos consensos precarios donde primaban los acuerdos tribales que los sociales amplios.
Mantener intacta la ideología partidaria, pero a la vez forjando nuevos rasgos identitarios. Que
la lealtad de las pasiones, aún en contraposición con las propias enriquezcan el espíritu
democrático en defensa de la los derechos de todos los ciudadanos de la provincia.

Los días fueron transcurriendo y la campaña


política comenzó a intensificarse. Pronto su presencia se hizo frecuente en el oeste provincial,
donde por sus manos pasaban muchas de las decisiones y a la vez a través de los referentes
zonales de los otros sectores de la provincia, iba efectuando el proselitismo necesario para
ganarse la adhesión de la gente. Era permanentemente requerido por todos los medios de
comunicación a efectos de poder dar a conocer los aspectos fundamentales de su campaña y
de las acciones a seguir en cada sector que visitaban. Sin embargo, bajo ningún punto de vista
podía obviar la notable incomodidad que representaba para él, el decidido manejo de su
agenda por parte de Linares y Cedeño, que, a pesar de casi estar ausentes durante la
campaña, digitaban las reuniones en día y horarios, en temáticas a abordar y en las promesas
a efectuar. Afortunadamente su hijo se sumó a la campaña, acompañándolo a todos lados. Esto
le permitía tener el apoyo necesario y la contención a la hora de que los hechos abrumen.
Promediando la misma, uno de los puntos más favorables fue la presentación televisiva, en la
cual Miguel Cano expuso en base al trabajo de Juliana, Benicio y otros colaboradores, su
propuesta para el mejoramiento en la calidad de vida de todos. Llevar el servicio de agua
potable a todos los rincones, y a la vez promover las obras hídricas necesarias para llevar riego
a las zonas agrícolas por excelencia a efectos de poder brindar el vital suministro, fue una de
los ejes que mayor impactó causó. Afortunadamente el candidato opositor se limitó a

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despotricar contra la gestión actual y desperdició importante tiempo en tratar de llegar con un
mensaje claro y esperanzador. Al terminar la intervención, su contrincante se acercó y le dijo:

- Si UP gana, quiero que tengas en claro que será exclusivamente por tu nombre.
- ¡Gracias!, pero quiero que sepas que esta rivalidad es solo política, en el caso de ser elegido,
las puertas de mi despacho estarán abiertas siempre para ti y para todos aquellos que deseen
aportar sus ideas para enriquecer la gestión.

El hombre estrechando su mano y con una sonrisa socarrona le dijo:

- No creo que eso sea posible, pero agradezco mucho tus palabras.

No tuvo tiempo de pedirle explicaciones acerca de sus palabras, pues se marchó rápidamente,
sin darle oportunidad de nada. Antes de retirarse, algunas personas que se encontraban en el
lugar se acercaron a saludarlo y una de esas personas le entregó una especie de carta, la cual
guardó en su bolsillo. En un breve cruce palabras con ellos, algunas cuestiones candentes
fueron destacadas como desafíos para su gestión: seguridad, salud y trabajo. Junto a su equipo
de trabajo receptaron las inquietudes y luego se retiraron del lugar. Benicio mostraba toda su
algarabía por el resultado de la participación en el debate:

- Estuvo bueno ¿no crees papá? Salimos bien parados, creo que estuvimos mejor
posicionados.
- Así es hijo, tengo la misma sensación.
- Pero al parecer algo te preocupa, ¿me equivoco?
- Honestamente hablando sí, pero bueno nadie me dijo que esto sería sencillo. Seguiremos
adelante trabajando arduamente hasta conseguir el objetivo.
- No irá bien papá, tengo la total seguridad de ello.

A pocas semanas de los comicios, el grupo con el que a diario salía de campaña se amplió. Los
sondeos previos indicaban una pequeña ventaja por sobre su opositor. Y ese mensaje (que
algunos consideraban una estrategia política) llegó a oídos de aquellos que, en búsqueda de
sacar provecho alguno, más que por convicciones, se sumaron. En una actitud de total
apertura, permitieron el ingreso a efectos de marcar una mayor presencia. Sin embargo, en
algunas ocasiones Miguel tuvo que hacerse responsable de las críticas a la gestión actual de
Aristizábal, por las promesas cumplidas malamente o bien por aquellas que nunca, hasta
criticaban que nunca más se hizo presente, sumiéndolos en la postración y el olvido. Sumado a
ello las acusaciones graves por hechos de corrupción empañaban en cierta forma el trabajo,
llevándolo a una espiral de incredibilidad donde lo que propiciaban era la abierta manifestación,
en ese momento de ira como una represalia más que como una preferencia por su plataforma
política por el opositor. Los avatares y las presiones interna por las que en su momento
atravesó la gestión actual, en algunos casos sobrevenidas, pero nada hubiera sido solucionado
con un poco de previsión. En el mundillo de la política nada sucede por casualidad o signo de
algún destino manifiesto. Benicio estaba encargado del grupo que se especializaba en el
desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación, como parte integrante del plan de
marketing político y la comunicación llevado adelante, el cual le permitía en muchos casos a
Miguel estar en contacto permanente con la gente y de ese modo recibir todas las inquietudes.
El plan estratégico de campaña estaba rindiendo sus frutos, el guion seguido casi al pie de la
letra, en cuanto a los pasos, los tiempos, el programa y la estrategia general estaban
entrelazados, para de ese modo minimizar las posibilidades de error. Sin embargo, un
segmento del mismo, atendía con cierta flexibilidad y a la vez permitía corregir sobre la marcha,
atendiendo también al trabajo de los otros candidatos que eran seguidos casi de reojo, al igual
que seguramente se lo hacía del otro lado. El liderazgo que de a poco fue imponiendo Miguel,
era cada vez más real y a la vez auténtico, al menos ese era el comentario que de a poco
comenzaba correr entre los líderes del UP y obviamente el orgullo era más que notable.
Saberse líder y saber transmitirlo eran características que se destacaban, además de otras

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fortalezas como el carisma y la confiabilidad. El concepto de sacar de su interior al político que
siempre fue, resulta todo un desafío. Explotar el atractivo popular que debe tener la
personalidad del candidato, en el caso de Miguel con relativo esfuerzo se conectó con un
segmento amplio de electores, en muchos casos movilizados por su trayectoria como
profesional y como integrante activo de la sociedad y por otro lado por la tan ansiada
renovación de dirigentes que desde hace mucho tiempo se reclama. Su virtud del carisma
reside en la personalidad, facilitando el liderazgo a medida que se manifiesta espontáneamente
y despertando simpatías y reacciones favorables. El apetito de poder demostrado por la
generación anterior de gobernantes, hoy se convertía en empuje, confianza y creencia en que,
a través de políticas de estado, las soluciones llegan en solo cuestión de tiempo, que
afortunadamente el mayor y mejor nivel educativo desarrollo un san escepticismo acerca del
poder político, formando parte de quienes se alejan del contraproducente carisma populista.
Los expertos analistas políticos situaban a la formula: Aristizábal – Cano por encima de la
formula opositora por algunos puntos. La noticia elevó la confianza de los dirigentes del UP,
pues los espacios de representación política en disputa casi estaban asegurados y con una
proyección aún mayor que en la última contienda electoral. Las últimas dos semanas previas,
fueron literalmente recorrer toda la provincia en búsqueda de conquistar a los últimos indecisos,
además de comenzar ya con el cierre de la campaña mediante multitudinarios actos en lo que
el partido liderado por Villasanti, hacía gala de su extraordinaria convocatoria. En los discursos
se destacaba: el arraigo para con la comunidad, la trayectoria publica de los candidatos, la
militancia partidaria y la experiencia en la conducción de los asuntos políticos. Miguel siempre
hacía sus alocuciones con Juliana y sus dos hijos, señalándolos como los verdaderos artífices
de su vida, como el sostén necesario para llevar adelante su campaña. Destacaba en ellos la
abnegada paciencia con la que afrontaban los largos viajes, las extensas jornadas y durante
mucho tiempo la ausencia suya, con absoluta hidalguía. Esto hecho permitía una empatía
directa con la ciudadanía y al mismo tiempo evitar perder el sentido de la realidad con facilidad,
lo que podría suponer una falta de eficacia a la hora de ejercer sus futuras funciones
gubernamentales. Sensatez, perseverancia, lealtad y vocación se servicio era el slogan que
adoptó para su proselitismo. El último acto de cierre de campaña se hizo en la capital, ese día
desde muy temprano comenzaron las tareas, prácticamente aun no era de día cuando ya
estaban movilizados. Varios contingentes desde el interior provincial se hicieron presentes para
dar su último apoyo. Miguel como era de esperar, coordinó las tareas de la zona del oeste
provincial y puso a disposición de los adherentes los medios de transporte necesarios para el
viaje. Una concurrencia de cerca de 10 mil personas colmó las instalaciones del complejo
deportivo en el que se llevó a cabo el acto. A media mañana estaba previsto que diera
comienzo el mismo. Al comienzo del mismo, distintos dirigentes harían uso de la palabra, hasta
llegar a Villasanti, quien se dirigiría en último lugar a la multitud, no sin antes hacer lo propio
Cano y Aristizábal. La expectativa era importante y las posibilidades de Vitoria más que
palpables, dado como se llevó adelante la campaña y los distintos estimadores políticos que
permanentemente monitoreaban la intención de voto de toda la provincia. Estaban
absolutamente confiados y por sobre todo orgullosos del equipo de trabajo que se habían
formado. Juliana, Noralí y Benicio disfrutaban al máximo el reconocimiento tenía Miguel, y las
efusivas muestras de apoyo para con su candidatura. Luego del cierre del acto, quiso alejarse
de toda esa vorágine vivida, aunque más no fuera por un par de horas. Para ello se refugió en
el seno de su casa para compartir algo que desde hacía mucho no hacía: una cena en familia.
Apagó su teléfono celular, descolgó el teléfono fijo, apagó la televisión y dejó que el silencio por
primera vez en mucho tiempo se adueñara de su presente.

- Toda una locura todo esto, ¿Verdad? (le dijo Juliana acercándose lentamente)
- Por suerte ya está finalizando.
- Estamos todos muy orgullosos de ti. Lo que al principio era más dudas que certezas, se
convirtió en una hermosa realidad y todo gracias a tu trabajo.
- No creo que sea tan así, el partido tiene una dilatada trayectoria y sus dirigentes siempre se
destacaron en cualquier función. Yo soy uno más.

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- Sin embargo, los analistas políticos atribuyen el significativo crecimiento del UP gracias a tu
aporte.
- ¿De verdad?, me sorprende, pero insisto en que no es tan así.
- Ahora solo resta esperar, ¿No es así? (mientras desde atrás lo rodeaba con un abrazo)
- Sí, aunque el día de los comicios, el trabajo también será intenso. Gracias por tu apoyo, por tu
paciencia y confianza.
- Soy tu esposa y es mi obligación acompañarte, además es lo que quiero hacer para ir
acostumbrándome a la vida política. Muchos ya te ven como el futuro gobernador de aquí a
cuatro años.
- ¡Bueno, bueno! Creo que es demasiado precipitada la apreciación. Aún ni siquiera hemos
ganado esta elección.
- No tengo dudas que ganarán. Vamos ya, que la cena está lista.

El resto de la jornada la pasó tranquilo, recluido en su estudio, buscando aunar todas las
energías necesarias para enfrentar los días que restaban a la elección de la manera más cauta
posible. Sin embargo, la tarea no se detenía y en su domicilio tenía previsto una serie de
reuniones con diferente personalidad del ámbito social y económico, como así también de
distintas organizaciones políticas y sindicales. Se sentía en el fondo abrumado, y es por ello
que recurrió a su hijo para que luego continuara con las entrevistas, para luego reunirse con él
y de ese modo hacer el informe correspondiente. Benicio se sentía en las nubes, como todo
joven, deseaba tener un protagonismo y que su nombre y opinión fueran requeridos por todos.
Las 48 horas en la que regía la veda electoral, fueron el bálsamo que deseaba y necesitaba. La
noche anterior a los comicios, mientras dialogaba acerca de lo sucedido con su hijo, vio entre la
documentación que él tenía, dos folios con el nombre de Linares y Cedeño.

- ¿Hijo?
- Sí papá, dime.
- ¿Qué es esto?
- Es el informe que me pediste.
- ¿Y por qué no me dijiste que ya lo tenías? ¿Por qué no me recordaste que te lo había pedido?

El silencio acompañaba el momento, el joven no tenía una respuesta lógica que darle y la
impaciencia comenzaba a ganar el humor de Miguel.

- Fui yo quien le dijo que no te lo entregara (dijo Juliana)


- ¿Y cuál es el motivo?
- No queríamos sumarte una preocupación. Preferimos guardar su contenido, a la espera del
momento oportuno de decírtelo.
- ¿Y cuando iba a ser eso? ¿Cuándo fuera tarde?
- No lo sé, pero no era el momento.
- ¿Ahora lo es?
- En realidad es cuando quieras papá, solo que el contenido es bastante complicado y
dependerá de cómo lo tomes (agregó Benicio)
- Quiero leerlo ¿me dejarán hacerlo?
- Claro que sí, tú lo pediste, es tuyo (expresó su esposa)

Tomó los dos folios y se dirigió a su cuarto, buscando el espacio y tranquilidad necesaria para
analizarlos con detenimiento. Mientras tanto Juliana y Benicio se quedaron en el estudio.

- Gracias por defenderme (le dijo él)


- No tiene que agradecerme, días atrás también los vi y me llamo la atención.
- ¿Leíste los informes?
- Si, y por primera vez tuve miedo por tu padre, a decir verdad, aún lo tengo. Tiene una
confianza ciega en Villasanti y es capaz de creer todo lo que le dice sin titubear.
- ¿Crees que hice bien en ocultárselos?

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- No lo sé, lo que si sé es que todo es cuestión de tiempo. Para bien o para mal, todo es
cuestión de tiempo.

Mientras tanto Miguel, leía con asombro los informes y poco menos que se escandalizó acerca
del contenido. Linares y Cedeño respondían al grupo económico que, como necesidad de
sobrevivir a la ultra competencia, busco en la política una formidable herramienta para poder
seguir disfrutando de sus negociados sin problemas y por ende de sus millones. Linares era un
financista que concentraba un importante conglomerado de empresas industriales y de
servicios a los que asesoraba en el tema inversiones. Por el otro lado, Cedeño era un
empresario con muchísimos contactos en el exterior, que según afirmaban se dedicaba al
manejo de divisas con la banca extranjera. Era reconocido por la excelencia en ventas y
grandes beneficios para su clientela a nivel regional. Durante mucho tiempo se asociaba su
presencia en el partido UP, como la de muchos empresarios, con el sustento económicos del
movimiento, lo que permitió en muchos casos tener los recursos necesarios e imprescindibles
para ganar las elecciones. De ese modo se generaba el circulo vicioso, ese que trazaba una
delgadísima línea entre poder político y poder económico. Ni más ni menos que los capitalistas
políticos. Por cuestiones lógicas de formas, era confusa la participación de estos a nivel
partidario, pues nunca se lo veía ó nunca se mostraban en público al menos. Miguel
comprendió como la sociedad depende de la producción de valor y la producción se realiza
usando capitales, quienquiera que tenga eso puede influir decididamente en la sociedad, fijando
el rumbo del desarrollo social, obviamente de acuerdo a sus intereses. La peligrosidad de no
encontrar diferencia alguna entre esos poderes se asemeja en un extremo a no diferenciar el
dinero de las armas, entre el placer y el miedo. Y es que el poder económico precisa de
producir y luego vender lo que ha producido. En una economía libre, donde ningún hombre o
grupo de hombres puede usar la coerción física contra todos, el poder económico solo puede
lograrse por medios voluntarios: por la elección voluntaria y el acuerdo entre todos lo que
participan del proceso, partícipes necesarios del mismo. Para Miguel todo se remitía a Jacinto
Villasanti, pues no encontraba ninguna justificación de no ser por la venia suya, nada se hacía
ni se decía a nivel político en UP sin si consentimiento. De ahí que las acciones del equipo de
gobierno de Aristizábal provocaron en varias oportunidades tensiones con empresarios y
dirigentes. La lectura del incidente es algo compleja, pero tuvo que intervenir Villasanti ante los
medios, para destrabar una situación que todas luces se veían contraproducente en tiempos de
campaña. Era necesaria su participación para poder de nuevos las cosas en orden y dejar de
lado las declaraciones abruptas y las discrepancias. Miguel estaba convencido que el régimen
económico de la sociedad condiciona la estructura política e ideológica, pero a su vez tiene en
claro que es imposible separar la política de la economía. Que metodológicamente se pueden
diferenciar, pero solo artificialmente y para mayor comodidad en el estudio. Estaba dispuesto a
dar batalla desde su lugar para comenzar a cambiar eso, pero al mismo sabía que se
enfrentaba a toda una estructura que era capaz de devorarlo si se sentía amenazada. En cierta
forma se sentía culpable por no poder patear el tablero, pensaba en el futuro, en sus hijos y el
panorama no se apreciaba del todo favorable. Vivir en un mundo en el que literalmente domina
el poder de un grupo restringido de personas que por contar con una importante cantidad de
dinero. Se apropiaron de la política, así de simple, por ellos pasa la toma de decisiones a la
hora de administrar los recursos y otras políticas sociales. Lejos de arrepentirse de sus
aspiraciones, tristemente confirmaba la nociva incidencia de esas personas, pero al mismo
tiempo aceptaba las reglas de juego, el costo de querer pertenecer.

Aquel domingo se presagiaba como una


verdadera fiesta de la democracia, el deber cívico de toda una propuesta movilizaba en función
de elegir a quienes por el término de cuatro años regirían los destinos de la provincia y lo
demás cargos legislativos a nivel provincial y nacional. Miguel con cierto recelo, tras haber leído
los antecedentes de esas personas, trató de vestirse de circunstancia y no empañar con su
preocupación las expectativas de triunfo. Cerca de las siete de la mañana se reunió junto a su

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hijo, con los diferentes dirigentes que trabajarían en la movilización del electorado para que
puedan emitir su sufragio. El sol acompañaba tratando tímidamente de combatir la fresca
mañana otoñal, que a media mañana era testigo de cómo los medios de comunicación trataban
a toda costa de seguir sus movimientos, así como el de todos los candidatos. La típica espera
en el lugar de votación de Miguel, y la foto correspondiente más sus impresiones acerca del
desarrollo de la elección. Luego del mediodía, toda la actividad se concentró en la sede
partidaria, allí como siempre el trío: Villasanti, Aristizábal y Cano estaban en permanente
contacto con toda la provincia para conocer pormenorizadamente el desarrollo de los comicios
y dar solución urgente a cualquier dificultad. En el mismo despacho de la presidencia del
partido, dirigentes de primera línea y también algunos adherentes, se aprestaban a organizarse
a la espera de los resultados. La confianza era importante, los nervios iban creciendo cada vez
más, conforme se acerca el horario de cierre. Villasanti, con mucha experiencia y muchas
elecciones encima, observó en el rostro de Miguel un gesto que lo preocupó.

- ¿Estás bien muchacho?


- Si Jacinto, son solo un poco de nervios,

Jacinto ordenó que todos se retiraran del lugar y dejó en manos de Omar todo el manejo, para
luego quedar a solas con Miguel.

- Ven Miguel, siéntate aquí (señalando el sillón suyo)


- ¿En su sillón?
- Sí, aquí en este sillón (señalándolo con el dedo)
- Bueno, esta bien.

Tomó asiento en él, mientras Jacinto se dirigía hacia una pequeña mesa en la que había
algunas bebidas.

- ¿Qué vas a tomar Miguel?


- Algo calentito, ¿puede ser?
- Entonces un café ¿Te parece?
- Sí, café está bien.

Le sirvió una taza y luego se la acercó. Miguel no entendía demasiado y solo se limitaba a
observarlo. Él también se sirvió una taza de café, para luego dirigirse a la puerta y cerciorarse
que la misma estaba cerrada, necesitaba la máxima privacidad.

- ¿Cómo te sientes en ese sillón?


- Para ser sincero Jacinto, aún con los mismos nervios.
- ¿Ves?, no importa el lugar en el que estés, muchas veces las cosas no cambian.
- No entiendo.
- ¿Te preguntaste por qué estás disputando ese cargo y no otro?
- La verdad que no.
- Porque es el lugar en el que te necesitamos. Es el espacio que consideramos ideal para ti y a
la vez para nuestra conveniencia.
- ¿Conveniencia?
- Si, eres la persona que con su imagen y su fuera nos va a llevar a la victoria. Pero una victoria
que nos va a permitir seguir manteniéndonos, hasta que alguien nos saque de este lugar.

Miguel miraba a Jacinto con una enorme sorpresa, como no dando crédito a sus palabras.

- ¡Vamos Miguel! ¿Cómo crees que se mantiene todo esto? (señalado las instalaciones del
partido) ¿Cómo crees que se le da respuesta a toda la gente que está ahí fuera? ¿Con los
ideales? ¿Con las convicciones? ¡Mira a tu alrededor, todo es dinero, todo lo que hacemos es
por el dinero! Hacemos política para poder estar en contacto con los más poderosos y ese

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modo ver que necesitan para seguir haciéndose ricos y darnos a nosotros lo que para ellos es
migajas, pero para nosotros es una verdadera fortuna.

Miguel se levantó del sillón y caminó rumbo a la puerta. Jacinto solo lo miraba, a la espera de
una palabra alguna.

- No vine aquí a ser maniquí de nadie. Tengo mis ideales y mi proyecto. Lucharé desde mi lugar
por ello y no cesaré hasta conseguirlo.

En ese preciso momento hacen su ingreso Linares y Cedeño a la oficina. Villasanti los saludó
como si fueran amigos de toda la vida.

- Mi estimado Jacinto (dijo Linares), mis felicitaciones por la victoria. Según las estimaciones de
nuestro equipo el 47 % eligió la fórmula de nuestro partido. ¡Somos gobierno nuevamente!
- Gracias Gerardo, pero esta victoria no hubiera sido posible sin la inestimable colaboración de
parte de ustedes.

Miguel miraba esa fotografía con total desazón, comprendiendo ahora muchas cosas que en su
momento creyó se trataba de una falacia, pero que a la luz de los hechos resultaba una verdad
irrefutable.

- Y a usted mi querido doctor Cano, mis felicitaciones también. ¡Se convirtió en un verdadero
artífice de este triunfo! (le dijo Linares)
- ¿Recuerdas lo que les dije cuando propuse su nombre para ocupar el cargo? (acotó Villasanti)
- Es verdad, dudábamos mucho, pero por suerte una vez más el buen olfato político tuyo una
vez más te dio la razón.
- Miguel, estos caballeros sostuvieron económicamente tu campaña. Sin ellos tu llegada a la
vice gobernación hubiera sido imposible. Desde hoy, ellos hablan por mi y todo lo que ellos
precisen de nuestra parte, se lo daremos.
- Entonces, no me queda otra cosa que agradecerles profundamente por tu aporte. Ahora debo
irme, en breve comenzará el escrutinio y debo estar presente (respondió Cano)
- Está bien, recuerda lo que hablamos. Confío en tu buen criterio y estoy seguro que harás lo
correcto. De otro modo, bueno, suerte con lo que me dijiste… (Sarcásticamente le dijo
Villasanti)

Salió a tiempo de esa oficina, cuando sentía un profundo y extremo rechazo a lo que acababa
de descubrir. Apenas cruzó el pasillo en busca de la salida, los militantes se acercaron
exultantes ante lo que presumían sería una victoria en esa contienda electoral. Miguel sacó
fuerzas de flaquezas para responder de manera amable a esa muestra de aprecio de parte de
los presentes. En la puerta de calle lo esperaba Aristizábal, junto a quien abordó el automóvil
que los condujo hasta el centro de cómputos provincial para seguir de cerca los resultados. El
silencio dominó el viaje, Miguel no sabía que sentir, mucho menos que decir. Justo él que
siempre pregonaba la idea que la política sería la medicina a todos nuestros males.
Tristemente comprobaba que no es ni más ni menos que una sensación muy cercana a la
decepción. El capitalismo la convirtió en un régimen cerrado en el que se descuida, se oculta,
se acepta sin protesto y se pregona el anti poder. Se sentía absolutamente vacío y a la vez con
la vergüenza ajena de haber estado con esa gente, visitando sus barrios, en algunos casos
entrando a sus casas, llevando adelante sus promesas de campaña que hoy a la luz de los
acontecimientos, parecen ser meras palabras. Las ilusiones de liderazgo, de servir a la gente,
pasan a un segundo plano cuando desde arriba se digita a diestra y siniestra el destino de las
personas. Esa forma de concebir la política se ha llegado a aceptar como correcta y eficiente.
Motivo por el cual, no es de extrañar que aquel con más dinero en la campaña, tenga las
mejores oportunidades de ser electo que aquel que lo hace con ideas, propuestas y ofrece su
honestidad. Omar intentaba hablar con él, pero era inútil, no escuchaba ó no quería escuchar.
Minutos después llegaron a destino, mostraron sus credenciales a la seguridad privada que se

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contrató para el lugar e ingresaron. Omar como apoderado del partido UP y Miguel como jefe
de campaña se aproximaron al lugar en el que se receptarían las urnas con los votos, mientras
los fiscales de su partido enviaban en forma privada los primeros cómputos. También se
encontraban ahí, lo representantes del partido Compromiso y Progreso Social, quienes
amablemente se acercaron a saludar. Su contrincante directo se acercó a Miguel y le dijo:

- ¿Ya supiste del manejo de la cosa?


- ¿Qué? ¿No entiendo?
- Somos la moneda de cambio en todo esto. Deja de lados tus ideales, haz lo que te dicen y
busca enriquecerte, nada más importa. No te expongas, no lo vale.

Al menos ese consuelo encontró, los otros también eran reces caminando en manada rumbo al
matadero, mientras en el camino se usufructuaba de ellos lo máximo posible. Antonio Segovia
proviene de una familia de históricos dirigentes políticos de centro derecha que fundaron el
partido CyPS. Era un recién egresado universitario que decidió hacer sus primeras incursiones
en la política. Cuando se hizo el debate, no comprendió bien los motivos por los cuales
despotricó contra toda la dirigencia del UP. Miguel ahora a la distancia y mirando desde otra
óptica, encontraba razón en algunas cosas de ese proceder, quizás no compartía las formas,
pero algo entendía.

- Esto es toda una basura. Me voy, estoy perdiendo mi tiempo (remató diciendo Segovia y se
marchó ante la atónita mirada de sus colegas).

Se acercó a Miguel y le dijo:

- Felicitaciones, te deseo mucha suerte en el cargo y en la gestión.

Tal comportamiento despertó una serie de sensaciones encontradas que difícilmente alguien
que no sabe de todo esto podría explicar. Luego de ello, la espera se hacía tensa, mediante
celular Aristizábal recibía la información con los partes de las diferentes mesas y en casi todas
se indicaba el triunfo. De a poco la expresión en los rostros fue cambiando según las noticias
que recibían. Casi una hora después, comenzaron a llegar la información y pronto se hizo
oficial. Los primeros cómputos confirmaban las informaciones preeliminares y la victoria se
alcanza por cerca de un 47% para Up mientras que el 21% de los restantes sufragios
correspondían a CyPS. Poco a poco y mientras la información se hacía cada vez más fluida, el
porcentaje se mantuvo casi inamovible y para cuando se escrutó el 40% de las mesas, los
máximos dirigentes del partido opositor hicieron pública la derrota y felicitaron a la fórmula
Aristizábal – Cano por la victoria conseguida. Luego de ello el festejo se concentró en la sede
del UP donde de a poco comenzaron a llegar los militantes para saludar a Villasanti por otra
elección ganada y a la vez para participar de los festejos. Miguel, olvidó por un rato lo amargo
del día y se mezcló con la gente para también hacer propia la victoria. En el escenario
montando a las puertas de la sede partidaria, estaban Villasanti haciendo uso de la palabra y a
su vez invitaba a todos los referentes a nivel provincial que trabajaron en esta elección a sumar
con la palabra y a la vez ratificar del compromiso asumido por la dirigencia de bregar por los
intereses de todos los comprovincianos. Miguel buscó la presencia de Linares y Cedeño, pero
no conseguía individualizarlos, luego fue invitado a subirse al escenario para la oratoria
correspondiente. Miguel se visitó de alegría solamente por el voto de la gente, solamente por el
hecho de haber sido ungido de parte de ellos con el cargo, pero nada más. Era el momento del
festejo y el momento del partido, luego vendría la etapa de la reflexión del análisis exhaustivo
de los pasos a seguir. En el uso de la palabra Miguel recordó a todos aquellos que de alguna
forma y otra aportaron su esfuerzo para conseguir la victoria, además en un momento de
conveniencia partidaria, hizo especial agradecimiento a Jacinto Villasanti, el presidente y líder
de UP por la posibilidad de hacerlo parte del gobierno de la provincia. Podía sentir como la
mirada de Villasanti, le llegaba cual filo de una navaja se posa sobre su cuello. No podía ni
debía cometer error alguno, ni siquiera dejar en sus palabras algún mensaje ambiguo que

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sembrara la duda. Decidió ser correcto, políticamente correcto y ubicarse en tiempo y lugar.
Luego vino el contacto con la prensa, los reportajes y las interminables fotografías junto a
Omar, para las portadas del día siguiente. Minutos después se hicieron presentes en el lugar
Juliana, junto a Benicio y la pequeña Noralí, junto a ellos Miguel ratificó su compromiso con
todos los comprovincianos y a la vez instó a todos los sectores de la sociedad, sin distingo
alguno, a sumarse, que las puertas de su gestión siempre estarán abiertas para receptar las
inquietudes. Su mensaje, fue recibido con vítores por parte de todos en general, tal apertura
indicaba una verdadera muestra de madurez política pocas veces vista. ¿Será que se está ante
el inicio de una nueva forma de hacer política? ¿Será que esta nueva instancia de euforia le
hizo pecar cometiendo algún exabrupto? Solo el tiempo lo dirá. Por lo pronto, era el momento
de la celebración y nadie tenía otro objetivo en ese momento. Pasada la medianoche, el
regreso a casa se hizo necesario, todos estaban agotados, pero felices de haber alcanzado el
éxito. Lo primero que hizo al llegar, fue dejarse caer sobre el sillón del living y tomarse unos
minutos de paz, de descanso. Noralí, que se había quedado dormida, estaba en brazos de
Benicio y se dispuso a llevarla a su dormitorio. Juliana fue a cambiarse de ropa, mientras le
preguntaba si deseaba algo.

- Si, un poco de paz, de tranquilidad.


- ¿Acaso no estás feliz de haber conseguido la victoria?
- Por la victoria y por la gente que nos ayudó, sí. Pero nos espera una gestión muy dura, muy
difícil.
- Nadie dijo que sería fácil Miguel, ¿Creí que eso lo tenías en claro?
- No me refiero a las obligaciones del cargo, sino a que las decisiones no pasan en un ciento
por ciento por los gobernantes.
- ¿Cómo? ¿No entiendo?
- Tampoco yo, pero es así aparentemente. Solo espero poder salir con mi integridad moral lo
menos dañada posible.

Benicio que escuchaba la conversación distancia que tenían, y se acercó preocupado.

- ¿Qué ocurre papá?


- Espero que nada hijo, espero que nada.
- No te creo, pero bueno, confío que harás lo más conveniente para todos. Aquí te dejo esto
(una pequeña bolsa de plástico).
- ¿Qué es?
- Son las cartas que te entregaron mientras estabas en campaña, ¿Qué harás? ¿Leerlas? ¿ó
las arrojo a la basura?
- ¡No!, ¡Ni se te ocurra!, al menos les debemos el respeto de leerlas. Tal vez podamos llegar a
ellos con la solución a sus problemas. Déjalas ahí. Antes de dormirme trataré de leer la
cantidad que más pueda.
- Bueno, ya debo irme papá. Estoy muy agotado, si lo deseas mañana nos encontramos de
nuevo.
- Si hijo, yo también haré lo mismo. Mañana en cuanto puedas y estés disponible, me avisas y
nos reunimos. Buenas noches, que descanses.
- Adiós papá, descansa también, te hará bien.

Luego cerrar brevemente sus ojos, y descansar, se levantó para servirse un trago. Luego
Juliana bajó, ya cambiada y se acercó a él para abrazarlo y decirle:

- ¡Al fin solos! ¡No tuve oportunidad de saludarlo como yo quería por tu triunfo!

La escena romántica se interrumpió abruptamente por el teléfono. A regañadientes, vio el quien


trataba de ubicarlo y al leer que se trataba de Villasanti, de inmediatamente se dispuso a
atender.

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- Jacinto, hola buenas noches.
- Hola Miguel, pido disculpas por la hora, pero me gustaría que mañana cerca del medio día
nos reuniéramos. Vamos a estar con Omar, hay que comenzar a definir nombres y algunas
cuestiones más. La asunción es pronto y no debe sorprendernos en nada. Debemos estar
hasta en el último detalle.
- Está bien. Lo llamo mas o menos esa hora para fijar el lugar.
- Espero entonces tu llamado. Buenas noches. Saludos a la familia.

Juliana decidió retirarse al dormitorio, de alguna forma de hace tiempo estaba preparándose
para este tipo de situaciones. Sabía que una vez en la función pública, su marido casi que no
tendría días ni horarios, no solo en su despacho, sino también su hogar. Para cuando Miguel
fue con el casi ese ciento de misivas, ella ya estaba plácidamente acomodada en la cama. Se
recostó y decidió dar un vistazo a las mismas. La mayoría de ellas, evidenciaban una necesidad
laboral, habitacional o de salud, decidió ordenar las mismas de acuerdo al tipo de requisitoria.
Estaba promediando la lectura, cuando una de ellas le llamó la atención. Estaba firmada por
Mayra Miranda Castro, de inmediato relacionó ese nombre con el trágicamente desaparecido
ex vice gobernador Edmundo Miranda, se trataba de su hija. Motivado por la curiosidad del
nombre más que por el del contenido decidió leer atentamente la misma. Abrió el sobre y se
encontró con dos hojas escritas, era extensa. Desde el comienzo la misma lo atrapó y con cada
palabra que leía eso se fue transformando en algo muy preocupante, en ciertos pasajes le
recordó a la conversación que tuvo con Segovia, palabras mas, palabras menos el mensaje era
el mismo. Para cuando terminó de leer la misma tuvo miedo, tuvo la sensación de estar en un
terreno total y absolutamente desconocido, en el que nadie vale absolutamente nada como
persona, sino por el poder que tiene. Luego de ello, apenas pudo conciliar el sueño, cada letra
de esa carta se grabó a fuego en su mente y sería una especie de marca que llevaría durante
toda su gestión y hasta porque no, por el resto de su vida.

Al día siguiente, todos los medios de


comunicación reflejaban la importante victoria del UP y los diferentes candidatos electos eran
requeridos para dejar sus impresiones acerca del resultado y vaticinar un futuro de cara a la
asunción que se efectuaría en poco menos de un mes. Extrañamente para Juliana, Miguel tenía
apagado su teléfono. Mientras revisaba la historia clínica de algunos de sus pacientes, observó
como luego de un saludo tibio de buenos días, se sentó a su lado, mientras la miraba con cierta
preocupación. Ella pronto advirtió la situación y consultó acerca de lo que ocurría.

- No estoy muy seguro de poder hacer esto.


- ¿De qué hablas?
- De ocupar ese cargo. De a poco estoy descubriendo muchas cosas que ni siquiera me
imaginaba, y no son pocas pequeñas sin sentido. Mucho peores de lo que parecen.
- ¿Y qué harás al respecto? ¿Renunciarás?, ¡ni siquiera asumiste!
- Asumiré, eso seguro, pero todo lo planeado para la gestión pasa a segundo plano, a no tener
ninguna importancia.
- Yo sabía como iba a ser todo esto…
- ¡¿Cómo que sabías?!
- Quise decir ya suponía como iba a ser todo esto. Pero te vi tan feliz y tan comprometido con la
postulación que no te dije nada, sencillamente me limité a acompañarte.

No hubo tiempo para más dialogo, ella lo convenció de dar lo máximo posible, de hacerse cargo
y cumplir con la función y dar respuesta a las promesas de campaña.

- Yo estoy de tu lado y a tu lado para todo, sin concesiones.


- Lo sé, gracias.

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Luego su casa se transformó en prácticamente una dependencia gubernamental, pues por ahí
se comunicaban tratando de gestionar una reunión y en ciertas oportunidades allí también se
celebraban las mismas. Una cantidad importante de referentes políticos, intendentes,
comisionados, diputados, funcionarios, empresarios, gremialistas y gente común podía verse
con frecuencia ahí en el incesante desfile cotidiano. La ayuda de Benicio no era suficiente y
hasta Juliana tuvo que relegar un poco su trabajo para poder colaborar en la situación. En
muchos casos no era tan importante la temática a abordar como la fotografía, y es que, para
casi todos los militantes y analistas, el potencial político de Miguel Cano era enorme y las
perspectivas de una gobernación casi se aseguraba en cuatro años. El tramo de la transición,
nutrió la agenda principalmente de encuentros que apuntan a unir voluntades, a entusiasmar a
los propios y a los que, merced al carisma del candidato ahora electo, se sumaron en este
ultimo tiempo. Eran tiempo en donde los máximos referentes debían aunar esfuerzos y
coordinar ejes discursivos que apoyen a la gestión a punto de comenzar. Benicio estaba
diagramando junto a algunos colegas, en un grupo interdisciplinario, un plan de ejecutividad y
gestión, que ayudara a concretar las obras de infraestructura que históricamente reclama el
interior de la provincia. Había que encontrar una nueva forma de llevar adelante las políticas
públicas y por consiguiente reflexionar acerca de una serie de asuntos con lo que el electorado
puede identificarse. La plataforma electoral basaba su propuesta en la necesidad de seguir
construyendo una provincia mejor, más pujante, productora y que por todas las cosas lleve
adelante políticas de estado fuertemente ligadas a trabajo, salud y educación. La provincia
tenía un sistema educativo que estaba en pleno desarrollo, tras la asunción de Aristizábal y con
buen tino, se hizo un cuidadoso y exhaustivo relevamiento de la realidad socio económica, y a
partir de allí se sancionaron las leyes que den el marco de legalidad a los proyectos creados a
dar las soluciones correspondientes. Miguel no podía sacarse de su cabeza las palabras de
Segovia, la carta de la hija de Miranda y por, sobre todo, la inquietante presencia de Linares y
Cedeño, afortunadamente el cariño de la gente para con él, hasta el momento mitigaba
cualquier tipo de preocupación, pero esas cosas daban vueltas en su mente y de alguna forma
u otra sentía que debía obrar en consecuencia. Mientras tanto, el tema político era difícil de
evitar en los eventos sociales, donde con absoluta maestría era abordado por los presentes sin
entrar en ningún tipo de controversia. Los días transcurrían y los nervios por asunción
aparecieron, sin embargo, la familia estaba más que orgullosa de lo que iba a suceder. La
pequeña Noralí permanentemente se jactaba del lugar que ocuparía y de lo orgullosa de ser su
hija. Benicio se transformó casi en un sex symbol, y era permanentemente requerido por todos,
tanto hombre como mujeres para algún tipo de consulta o ayuda y ni que decir de las mujeres,
que, con tal de estar en contacto, usaban cualquier excusa. La única que en cierta forma se
mantenía igual ó al menos un poco alejada de esa vorágine de exposición era Juliana, quien
mantenía un bajo perfil y rara vez solía vérsela en público o ante la prensa. A diario estaba en
contacto con Omar para departir las tareas y a la vez poder manejar el mismo discurso. Todo
estaba dentro de lo previsible y la liviandad de los temas abordados con los interesados,
pasaba más bien por algún pedido en concreto o bien para manifestar su apoyo. El panorama
comenzó a modificarse cuando las directivas llegaron desde arriba, es decir del mismo
VIllasanti. La agenda a abordar tenía otro tinte, otro disparador, pues a solicitud suya ambos
debían reunirse con el sector empresarial. Para ello, tanto Omar como Miguel, decidieron más
que nunca llegar a un acuerdo acerca de las políticas más urgentes a llevar adelante apenas
comience la nueva gestión.

- Omar, imagino que no es la primera vez que tienes una reunión como ésta ¿verdad?
- No, cuando se ganó hace cuatro años, también sucedió lo mismo.
- ¿Y de qué se habla?
- De aquello que solo a ellos y a Jacinto interesa. Nosotros debemos darles las garantías
necesarias para poder seguir produciendo y asegurar de ese modo que sus ganancias no bajen
o se reduzcan. Luego ellos nos garantizan las fuentes de trabajo para la gente y hasta quizás
luego generen otras para nuestros compañeros partidarios.
- ¿Y para nosotros que hay? (pregunto con total ironía)

19
- Favores, favores materiales: vehículos, departamentos, viajes, todo aquello que este al
alcance y de acuerdo a como nos comportemos.
- Como quien dice nos conforman con migajas.
- Si esas migajas no te gustan Miguel, ¡puedes dármelas a mí!

Cerró el comentario con una sonrisa intentando restarle importancia al hecho o para ponerle
punto final a la cuestión. Luego comenzaron a ordenar sus documentos y notas, mientras Cano
miraba con insistencia a Arstizábal, éste como quien siente la misma como un puñal que se
clava en su pecho le preguntó:

- ¿Hay algo que te preocupe Miguel? ¿Algo más por preguntar?


- ¿Qué pasó con el caso de Edmundo Miranda?
- ¿Cómo que pasó?
- Claro Omar, ¿el caso está cerrado ya? ¿Se conocieron las causas de lo sucedido?
- Tengo entendido que los peritajes determinaron que se trató de una mala maniobra hecha en
el cruce de caminos. ¿Por qué lo preguntas?
- Solo curiosidad.
- ¿Hablaste con Mayra? ¿También a ti te transmitió sus dudas? No te preocupes, también vino
a hablar conmigo. Yo puse a su disposición todo lo que ella consideraba necesario para seguir
la investigación, conoce en detalle cada palabra del expediente y con la potestad de exigir
explicaciones y actuar en consecuencia. Nunca lo hizo, es más, creo que lo suyo pasa más por
una búsqueda de recompensa económica que un deseo de justicia.

No dijo nada, quizás un poco sorprendido por las palabras de Omar, pero más que nada por
una cuestión de tiempos. Consideró que uno de los desafíos en su gestión sería llevar claridad
en aquellos actos políticos y administrativos que se efectúen. Además, no tuvo tiempo de otra
cosa, pues los empresarios llegaron y de inmediato se hicieron anunciar. Eran ejecutivos, que
la mayoría ya tuvo contacto con Omar, quien luego de saludarlo se los presentaba para que
Miguel los conociera. El acento indicaba que eran de otra provincia y a la vez sus apellidos,
muchos de ellos desconocidos. El electo gobernador tomó ubicación en la cabecera de la
mesa, y a su derecha Miguel, del otro lado el grupo de hombres, que eran seis, peor que
representaban a todos los sectores que motorizaban la economía de la provincia: comercial,
rural, financiera y demás. Luego de las felicitaciones por la victoria obtenida y los deseos de
éxito, se pusieron a disposición de ellos para cualquier tipo de consulta, dialogo y trabajo en
conjunto. Mencionaban con mucha frecuencia a don Jacinto Villasanti, resaltando sus virtudes
como líder y dirigente político y social. Miguel observaba esos rostros, y en ellos se percibía el
deseo y la necesidad de proteger sus intereses, estaban ansiosos de escuchar que sus
empresas tenían el flujo de ganancias inalterables y de ser posible un incremento en el mismo,
esgrimiendo falsamente un falso compromiso con el partido y con la provincia. Sin embargo,
contuvo la respiración y solo se limitó a escuchar como al fin de cuentas, de parte de ambos,
Omar se comprometía a poner a su disposición toda la maquinaria del estado provincial para
proteger sus intereses. Solicitaron se revea la cuestión impositiva provincial, argumentando que
otras ofrecen a modo de promoción de radicación de industrias, un porcentaje sensiblemente
menor. Hacían hincapié en el hecho de correr el riesgo de interrumpir la cadena de pagos,
poniendo de ese modo en riesgo no solo el patrimonio de la firma, sino también las fuentes de
trabajo. Miguel se reía por dentro, a la vez de provocarle un profundo rechazo. ¿Fuentes de
trabajo?, era sencillamente una falta de respeto mencionar una cosa así. Estaba perfectamente
demostrado que todas las firmas radicadas desde hace un par de años en la provincia, solo
ocuparon una veintena de mano de obra local, mientras que en concepto de ganancias
facturaban cientos de miles de pesos a diario. La lupa apuntaba a dejarlos seguir trabajando
como hasta ahora, “con la noble libertad de que nos brinda este suelo” dijo uno de ellos
disfrazando una cruda realidad, nadie controlaba sus actividades y mucho menos las gravaba,
hacía literalmente lo que querían con la venia del poder político. Es un delirio pensaba Miguel,
sorprendido por el desarrollo de la reunión y de cómo se iba haciendo más distendida conforme
ellos escuchan lo que deseaban oír, se preguntaba si de verdad podía existir coincidencia entre

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los intereses de estas empresas y los principios básicos de gestión previstos. Para cuando la
reunión casi estaba terminando, cuando para tratar de tapar el sol con un dedo, como una
especie de agradecimiento a la protección de la rentabilidad de sus empresas, ofreció como un
programa de becas para jóvenes en las mismas, destinadas a estudiantes destacados ó de
escasos recursos para que continuar con sus estudios. Tal anuncio fue recibido con mucho
beneplácito por parte de Aristizábal, quien se comprometió a otorgar las mismas apenas el
nuevo período. Para ponerle un broche de oro, como siempre la foto pertinente y la promesa de
un nuevo encuentro a la brevedad. Tres horas y un poco más duró ese martirio para Miguel, sin
embargo, para Omar fue lo mejor que podía pasar. Estaba exultante, como si la diosa fortuna
se posara en su vida para asegurarle un futuro por demás venturoso.

- ¿Qué ocurre Migue? ¿Acaso no crees que nos fue bien?


- ¿Me hablas en serio Omar? ¿De verdad crees que ese tipo de arreglo con esta gente nos
beneficiará? ¿Qué beneficiaría a las personas? ¡No lo puedo creer!
-¡Escúchame bien!, sería capaz de vender mi alma al diablo para asegurarle a mi familia un
presente sin necesidad y un futuro sin sobresaltos. ¿Crees que a alguien le importa si
caminando por la delgada línea del bien y del mal, de vez en cuando apoyamos un pie en el
lado incorrecto?
- A mí si me importa, sobre todo si el que lo hace soy yo. Ahora debo irme, mi familia me esta
esperando.

Partió con rumbo a su casa, mientras por su mente revoloteaban algunas de las palabras y las
increíbles promesas efectuadas por Omar. Se preguntaba donde quedó todo aquellos de las
normas y hechos que conducen al hombre hacia la práctica de las buenas costumbres, la
honestidad y el cumplimiento del deber. Se estaba absolutamente lejos de honrar la profesión
de hombre político, dando de esta manera motivos para que la sociedad tenga un competo
hasta casi repulsivo en algunos casos. Se menoscababa la gran responsabilidad que tienen los
dirigentes sobre sus hombros al cargar el peso, no solo de sus deberes, sino de muchas otras
responsabilidades para con quienes mediante el voto confiaron en su figura. Miguel desde
siempre tuvo un compromiso de poner sus conocimientos e integridad personal a favor de lo
lícito y no lo ilícito. De hacer lo correcto y evitar lo incorrecto. Estaba en pleno acuerdo que se
viven tiempos difíciles, tiempos en lo que se hace necesario llegar a acuerdos con todos los
sectores de la sociedad, de fijar puntos en común, donde las diferencias han crecido en todos
los aspectos y en donde pensar diferente te vuelve contrario o se convierte en un enemigo.
Esta vez estaba del otro lado, no sería ya más un ciudadano civil que evaluaría con libertad la
actuación de los funcionarios públicos, esta vez le tocaba estar del otro lado, de ser juzgador a
juzgado, de ser vigilado y hasta en muchos casos castigados. La modernidad de la democracia
que no solo exige crítica, sino también una participación social y solución ciudadana de los
problemas cotidianos. Lo políticamente correcto, es un concepto bastante complicado de
definir, en muchos caos es más que un concepto ó una doctrina específica, refleja una actitud.
Una postura que debe gozar de la aceptación general, lo cual no implica de manera alguna que
se defiendan valores esenciales, o lo que se defienda en ese momento sea racionalmente
consistente. Apoyar fehacientemente la idea de progreso. Los valores culturales tan arraigados
y defendidos durante tantos años, hoy representan nada mas ni nada menos que un simple
manojo de palabras sin sentido. Lo políticamente correcto se convierte dentro del lenguaje
usual como una advertencia o impedimento para decir o actuar acorde a como verdaderamente
piensa la persona. Miguel consideraba que detrás de esos equívocos ideales se esconde una
de las mayores censuras que existe, pues se trata de la desaprobación de la desaprobación de
opiniones libres que pueden encajar con una opción minoritaria que se regula desde el punto de
vista autoritario y pretende desautorizar todo aquello que distorsiona su pensamiento. Pero no
solo eso, estaba además otro factor que era importante destacar: el miedo. El miedo a las
represalias por oponerse al modelo, por tratar de levantar un estandarte de diferencia. Sino de
otro modo no se explica como esta practica que lleva ya muchos años aún no haya sido
desterrada o bien combatida para volver a las fuentes, en donde la vocación de servicio
convertía al político en una figura de respeto y de liderazgo. Hoy el discurso político se ha

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vaciado hasta de sentido común, hoy la caja maneja el poder y es uno de los más graves
errores. Se tiene entre manos una bomba de tiempo y a punto de ser explotada y con una
mecha cada vez más corta. Y sin desearlo ahora estaba en la difícil posición de ser fiel a él
mismo o ser fiel a Unidad Provincial. Ignorar todo procedimiento convencional y ajustado a
derecho, por aquel en donde solo importa cumplir con un objetivo determinado haciendo uso y
abuso de modos y actitudes excesivamente politizadas que desjerarquizan innecesariamente a
la política como arte de lo posible. Dos caras de una misma moneda, que arrojada al aire
representa no solo jugarse su propio futuro, sino también el de su familia y seres queridos. Así
de enferma esta la dirigencia, donde la descalificación es moneda corriente y exponer los
defectos de los oponentes significa ganar la pelea. No se debaten ideas, proyectos, leyes, sino
que se es más fácil particularizar la ira y el rechazo en una persona en concreto que en tratar
de cambiar todo un nocivo sistema. Cultivando de ese modo resentimientos y mantener
crispada a toda una sociedad que de hace mucho tiempo exige sosiego y respiro. Exige un
cambio en la forma de discurso que apoya el crecimiento de la boca hacia fuera, mientras que
puertas adentro su susurran los antónimos de las palabras dichas en público. Se rehusaba a
permanecer indolente o apático ante ese tipo de cosas que seguro afectan a otras personas o
que creamos razonablemente injustas, aun cuando implique alguna afectación en nuestras
propias vidas. ¿Qué hacer? ¿Qué pasos dar? ¿Qué camino seguir?, eran ahora la
incertidumbre que se posaba sobre su conciencia. Como combinar las palabras moral y política
sin que por ello deba arriesgarlo todo. No era una cuestión de sencillo abordaje, la moralización
de la dirigencia es absolutamente necesaria y urgente. Los sindicalistas que con su abdomen
prominente, negocian en nombre de su sector conquistas que terminan convirtiéndose en
aquello que hacía mención Omar: los favores materiales y obviamente que una cuenta bancaria
que mes a mes indicaba un aumento de proporciones geométricas del caudal. Casas de una
lujosa ostentosidad, fincas y lugares de estadía en fines de semana de una superficie mas que
generosa, automóviles ultimo modelo y cuando no, de alta gama. Y esto no es porque lo haya
escuchado o supuesto, sino que la vivió en carne propia a diario. Pero al mismo tiempo no
dejaba de tener en claro que ir a contracorriente, implica un riesgo que no deseaba estar
dispuesto a correr, sin en definitiva había toda una corporación que sostenía al sistema. Los
famosos molinos contra lo que luchaba denodadamente el Quijote, y solo, siempre solo.
Precisaba de una ayuda, de una guía acerca de todo eso. Pero no deseaba tampoco deslindar
su responsabilidad en la toma de decisión por algo que él mismo provocó adentrándose al
mundo de la política. ¿Era conveniente que su esposa y su hijo tomaran conocimiento y
participen en la nueva postura? Solo el tiempo y el devenir de los acontecimientos le darían la
respuesta.

Las primeras semanas de su gestión


transcurrieron sin ningún tipo de problemas, casi se limitaba a ser un convidado de piedra en
casi todas decisiones. Su figura era poce menos que decorativa, pero tenía a su cargo toda la
responsabilidad del trabajo político en la provincia y la estrategia de las actividades partidarias,
según lo decidido por Villasanti. Más que nada fue una tranquilidad, y por lo tanto, comenzó a
sentirse más cómodo en esa función. Su permanencia en la casa de Gobierno era casi
permanente, por si acaso algún requerimiento mientras Aristizábal estaba todo el tiempo de
audiencia en audiencia y solo se interrumpía cuando su presencia era requerida por alguna
cuestión protocolar, política o de estado. Así de este modo su semblante comenzó a cambiar,
su familia también comenzó a encontrar la tranquilidad que en un principio creían que no la
tendrían. Jacinto estaba casi a diario en contacto con él, no solo acercándole sus inquietudes y
consejos, sino también sus ofrecimientos. Así de este modo puso a disposición una serie de
cargo para que designara a aquellas personas de su simpatía, ya sean familiares ó amigos.

- Recuerda Miguel, que esto significa una gran responsabilidad, la cual tanto el partido como el
Gobierno estamos dispuestos a dar una respuesta.
- No entiendo Jacinto.

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- Que lo quitamos de su brillante carrera de veterinario para ofrecerle el lugar en el que está
ahora, cercenando la posibilidad de progreso profesional y económico. Acepte el ofrecimiento,
tanto su hijo como su esposa tienen previsto ocupar un lugar más que importante en nuestra
gestión.
- Lo consultaré con ellos y a la brevedad le daré una respuesta.
- Sé que su hijo no está pasando un buen momento laboral en la empresa, por haber incurrido
en reiteradas faltas al formar parte de su equipo.
- ¿Cómo sabe usted eso?
- Preguntando. También esta a su disposición una unidad habitacional para él, es un muy buen
muchacho y sé que su trabajo en la campaña ha sido determinante. Lo queremos y lo
necesitamos.
- Gracias por el ofrecimiento Jacinto.
- Piénselo bien Miguel. Espero su llamado.

El ofrecimiento no podía ser más oportuno, tal como lo dijo Jacinto, la realidad laboral de su hijo
estaba en crisis, y tanto la designación como la vivienda solucionarían un problema más que
importante para él como padre. En cuanto a Juliana, tenía el convencimiento que no aceptaría
un cambio de funciones, que su función de auditora en una obra social, más las actividades de
consultorio era suficiente, para llevar una vida sin demasiados sobresaltos económicos.
Igualmente consultaría a ellos para saber su opinión. En breve, el gobernador realizaría un viaje
al exterior invitado por el presidente, para la realización de acuerdos comerciales y a la vez en
la búsqueda de inversiones. Por ello, es que cumpliría las funciones de máxima autoridad en su
reemplazo. Hasta mientras comenzó a instrumentar los medios administrativos pertinentes para
llevar adelante su plan de campaña, un ambicioso proyecto que pretendía llegar a todos lo
sectores de la provincia llevando la presencia del estado a efectos de brindar soluciones a las
necesidades históricas de muchos de ellos. De a poco comenzó a tomar contacto y a la vez
forjar una amistad política con todos, ya sean a fines ú opositores políticos. Muchas personas
comenzaron a llegar por su despacho, entre ellos Antonio Segovia, su contrincante, quien
estuvo especialmente invitado. No era intención de Miguel aferrarse al poder, al contrario, tenía
el convencimiento que era tiempo de abrir una nueva etapa política, para ratificar la confianza
de todos los habitantes en su dirigencia política. Y para ello nada mejor que mostrar a la
sociedad un afán de superación de las diferencias trabajando en equipo sin importar las
ideologías. Para ello se convocaba permanentemente a debates, en ese sentido los
establecimientos educativos de nivel superior y universitario, jugaban un papel importante. El
sistema marchaba de a poco hacia un nuevo camino, hacia aquella senda de confianza y
crédito que nunca debió abandonar. Casi a diario se recibía la información del estado de
situación de las diferencias áreas: salud, economía y educación. Sobre esa información se
realizaban los proyectos, dirigidos puntualmente a solucionar los problemas. De a poco
comenzaron a forjar nuevas tendencias implícitas en las costumbres políticas, menos visibles y
con le único efecto de organizar la dinámica de la gestión, el derecho a disentir era una de
ellas. Exponer sus desacuerdos, ejercer con total seguridad sus ideas, principios y posturas y
dejar de lado la difícil tarea de sentirse extraños a la hora de trabajar en conjunto. De alguna
forma, Segovia coordinaba el grupo de militantes de su partido que deseaban trabajar con el
oficialismo, eran más de los que éste deseaba y muchos menos de lo que Miguel pretendía.

- Es absolutamente saludable señor vicegobernador lo que está haciendo.


- ¡Por favor Antonio! Sabes que puedes decirme Miguel, esto (señalando el despacho) es algo
transitorio.
- Esto (respondió Segovia, también señalando el lugar), es un lugar absolutamente riesgoso. Es
loable tu actitud y tu deseo se servicio, pero la lealtad en algún momento te va a jugar en
contra. Tu ideología es una bestia que se encuentra agazapada, a la espera de dar un zarpazo,
y de no ser así, no te preocupes, que los de tu partido lo harán por ti.
- ¿Qué intentas decirme Antonio?

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- Que tengas mucho cuidad, y que por más que veas el hambre pasando frente tuyo, actúa con
recato. Para todo hay un límite político y si el estado no actúa, es porque hay intereses en el
medio. Todo es un negocio, inclusive la pobreza.
- ¿Entonces para que estamos si no es para servir a los demás?
- Si, es verdad, estamos para servir, pero no precisamente a quienes más lo necesitan, sino a
quienes más nos conviene servir. Te doy un consejo: en cuanto puedas sal de todo esto. Te va
a consumir como leño seco y tus cenizas serán la conquista de otro.
- Pero hemos llegado a principios de acuerdo, hemos redactado documentos en común y eso
tiene un valor importante a la hora de vencer dificultades.
- Administrativas, pero no políticas.

Miguel no tenía argumentos para refutar los conceptos de Antonio. Literalmente enmudeció,
pues el sentido común y algunos hechos que el mismo pudo comprobar, al menos sembraban
la duda. Segovia miro a ambos lados, en los techos y las paredes, como buscando algo, luego
se acercó a Miguel y le dijo casi al oído:

- Si quieres saber quien es quien, en esto, solo sigue las huellas de Edmundo.

Luego de ello, lo saludó y se retiró. Como asumir las palabras esas, las negociaciones que con
tanto esfuerzo y cariño llevó adelante en la búsqueda de consolidar un equipo de trabajo que
pretendía ser su orgullo, quedó reducido a poco menos que la nada. Quizás pecó de crédulo,
de político novato, de tratar de sacar de contexto real a una gestión que se presumía distinta,
renovadora, pero que, a la hora de los hechos, no es ni más ni menos que la misma de
siempre, de toda la vida. En definitiva, la gobernación tras la contienda electoral se convirtió en
un botín, más que un servicio publico que mostrar a la ciudadanía. El modelo de gobierno cae
en la misma modalidad eterna, el mentado multipartidismo, la pluralidad de ideas es solo otro
discurso de campaña. La provincia no se distinguía por la diversidad, la estructura clasista era
un grupo minúsculo en comparación de otros grupos y capas sociales intermedias,
políticamente siempre se planteó el antagonismo de UP y CyPS. Cuando los primeros
desplazaron a los segundos del poder provincial de la mano de Villasanti, un cambio a nivel
social se esperaba, pero solo resultó ser un cambio de manos simple y sencillo. Aunque para
ser honestos, Jacinto tuvo una mayor y mejor llegada a todos, tal vez por su carisma ó
inteligencia, y por eso gozaba de una mayor popularidad que su líder opositor. La provincia
durante su mandato gozó de determinadas virtudes que abrazaron el populismo. La conflictiva
sociedad en tiempos de casi permanente crisis, pareció encontrar con la propuesta de
Villasanti, el bálsamo necesario para el rescate de la clase política, lo que cambió la apatía de
los votantes, ante la el gran abismo que impulsaron una elite de dirigentes y gran parte de la
población. Sin embargo, eso fue suficiente para que es ultimo medio siglo fuera el UP quien
ganara todas las elecciones. Pero más allá de las conjeturas, de los análisis y demás, Miguel
no conseguía quitarse de la cabeza las palabras de Segovia. El caso de la muerte de Miranda,
estaba en un cien por cien esclarecido, pues el informe científico dio cuenta de una fatalidad.
Pero siempre un rumor tenue en voz baja insinuó que se trató de algo más que un simple
accidente, obviamente que la política económica se dice tuvo que ver en el trágico destino del
vicegobernador anterior, quien a tono con lo dijo Miguel en su campaña, también estaba
llevando adelante un programa de alcances históricos para la provincia. No cabe duda que ese
es el tema por el cual Mayra desea reunirse con él. Un par de días antes del viaje de Aristizábal
al exterior, se reunió con éste para conocer cual era la agenda prevista, y a la vez algún otro
detalle. Desde secretaría privada le brindaron el listado de audiencias, reuniones y actos
previstos, para ir manejando al mismo tiempo también su agenda. Tras el viaje, de inmediato
asumió la primera magistratura provincial y su despacho comenzó a tener un movimiento más
importante. Nada parecía ser demasiado complicado, pues todo reducía a atender expedientes
de cuestiones administrativas, previstas dentro de lo que dialogó con Omar. A media mañana
se le informa que Jacinto Villasanti estaba en la sala de espera, y que deseaba una reunión
breve con él. Instruyó a secretaria, que informaran a los que estaba aguardando, que tuvieran
algo más de paciencia, hasta que terminara la reunión con Jacinto.

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- ¡Buen día!
- ¡Buen día Jacinto! ¿Cómo está? Adelante por favor.
- Gracias Miguel. Perdón por llegar así de imprevisto e interrumpirte.
- ¡Por favor! Estamos algo atareados, pero siempre tendremos tiempo para usted.
- Gracias. Y bien, ¿Cómo va todo hasta ahora?
- ¡Bien! Por fortuna solo se trata de firmar expedientes y reunirse, nada complicado.
- Me alegro. ¿Tienes algunos minutos para conversar?
- ¡Si claro!
- Miguel, ahora que pasó el tema de las elecciones y ratificaron nuestro poderío, creo que es
menester que comencemos a cumplir con nuestras obligaciones.
- Estoy de acuerdo Jacinto. ¿Qué hay que hacer?
- Bien. ¿Podrías decirles a las secretarias que dejen entrar a las personas que vinieron
conmigo?
- No hace falta, voy yo a abrirles la puerta y pedirles que pasen.
- Gracias.

Se levantó de su sillón y fue hasta la puerta. Ahí pidió que los hombres ingresaran. Se pusieron
de pie, tres hombres y se dirigieron hacia la puerta para entrar en el despacho. Miguel los
saludó amablemente a todos y los invitó a tomar asiento, mientras instruía a que no se le
pasaran llamadas, presumía de gran importancia la reunión. Volvió a su lugar y dijo:

- Muy bien Jacinto, lo escucho.


- Como sabrás nuestro partido no se mantiene de los afiliados, las campañas agresivas que
llevamos adelante solo se sustentan a través del aporte de capitales de “conocidos”, a su vez
empresarios ellos, ven a la política como un muy buen negocio y como es de esperar, esperan
las ganancias.
- ¿Y cuánto es lo que les corresponde?
- ¡No! ¡No! Estás confundido Miguel, pero dejaré que mejor ellos hablen, quizás, de ese modo
entenderás mejor.
- Señor Vice Gobernador, le repito mi nombre Francisco Mosquera y soy…
- Por favor, llámeme Miguel, además sé quién es usted.
- Entonces sabe el rol que desempeñamos y ocupamos en la sociedad.
- Vayamos directo al punto Francisco. Esto es simple, con la anuencia de don Jacinto, están
aquí y yo debo corresponder a sus decisiones.
- ¿Vieron señores? Les dije que este hijo que la vida me dio, no me defraudaría, tiene la más
brillante de las carreras políticas por delante.

Esa frase dicha por Miguel rompió definitivamente el hielo. Luego todo comenzó a hacerse más
ameno, el ambiente entre amigos y las risas de vez en cuando matizaban la reunión. Esos
hombres demostraron no solo ser inteligente en los negocios, sino también en las visiones.
Sabían perfectamente con quien negociar y como negociar sus inversiones, a diferencia de sus
operatorias habituales, esta vez la ganancia nos ería un flujo de dinero, pero si un flujo de
poder, un permiso, una especie de carta libre para seguir con sus empresas y sin tapujos con
ello asegurarse la total inmunidad. Tenían de su lado al poder, al gobierno mismo y ese poder
los volvía casi indestructibles y cada vez más ricos. Sabían perfectamente que la oposición
estaba en otro lugar, en un proceso natural en el que se replanteaban sus limitaciones y a partir
de ahí tratar de buscar fortalezas tras la derrota en las urnas. Sabían como funciona el Estado,
sabían cuando escuchar, cuando expresarse y por sobre todo cuando exigir. Este era ese
momento. Por cuestiones internas, algunas firmas, estaban lidiando con conflictos laborales e
impositivos, y no deseaban perder el tiempo en iniciar expedientes que luego se convierten en
montañas de papeles. Sus diversos intereses buscan sumarse de alguna manera al bien
común, para que de esta manera se venzan a las tentaciones de la gente para pedirles que se
ajusten a derecho y cumplan con lo que estipula la ley laboral. El tan mentado antagonismo
entre políticos y empresarios es hoy en día inexistente, éstos últimos efectúan los cálculos y la

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producción, con único objetivo de obtener rentabilidad, con las estimaciones exactas acerca del
futuro. Conocen cual es la demanda del mercado, en cualquier rubro, alimenticio, salud, etc.
Los sectores establecidos realizan estos sondeos con frecuencia casi diaria a la espera de
poder encontrar nuevas inversiones. Pero la competencia también es muy fuerte y otro sector
del empresariado, está amenazando con su inserción y protagonismo. Por eso es que se
refugiaron en las huestes de Villasanti, por aquel viejo dicho que una mano lava la otra. El éxito
importante de los empresarios es el resultado de una gestión más eficiente, más inteligente.
Miguel escuchaba con algo de estupor la notable verborragia de estos hombres que, refugiados
en la figura de Jacinto, pretendían manipular a su antojo a todo y a todos. Lo peor de todo es
que estaban a casi nada de conseguirlo.

- Existen dos expedientes que son en extremo importantes para ellos, pero al mismo tiempo
también para nosotros. Quiero que tengan un pronto despacho y se giren a las dependencias
pertinentes para su prosecución y responder a la brevedad de manera positiva a los solicitado
(dijo Jacinto).
- Le diré a las secretarias que me pasen inmediatamente lleguen aquí.
- No hace falta.

En ese momento las dos personas que acompañaban a Mosquera abrieron sus maletines y
extrajo cada uno de ellos extrajo los expedientes a los que se hacía referencia.

- Aquí están Miguel. Para que ya mismo lo firmes.


- ¿Puedo leerlos al menos? (contestó Miguel con una cierta sonrisa).
- ¿Acaso dudas de mí?
- ¡No! ¡No!, no es eso, pasa que me gustaría saber, simplemente.
- Tienes cinco minutos.

El primero de ellos tenía que ver la expropiación de una serie de terrenos apenas aun par de
kilómetros del ejido urbano, en el que habitaban una serie de humildes pobladores que no
tenían absolutamente nada, salvo esas tierras imposibles de volverlas productivas por el costo
de la inversión necesaria para enriquecer el sustrato. El tiempo se le acabó y no pudo seguir
con la lectura, solo un nombre le llamó la atención: Grupo Ginebra S.A. El mismo tiempo le dio
para el segundo expediente, en este caso se trataba de un millonario juicio en contra del estado
provincial por mala praxis, que le costó la vida a una mujer en uno de los hospitales
provinciales. Al parecer se trataba de un arreglo extra judicial por un monto menor al solicitado,
pero es cantidad es igualmente millonaria. No quiso enterarse de más, así que solo se limitó a
buscar el lugar en el que debía rubricar, y en el mismo estaba un espacio vacío, el mismo al
parecer tenía que ver con los demandantes. La lectura era bastante simple, el grupo se
encargaba del costo del arreglo, y “compraba”, por decirlo de alguna manera, ese trámite y
luego se encargaba de ejecutarlo por la totalidad o bien un monto muy superior al arreglado.
Luego de haber firmado y sellado los mismos, Mosquera extrajo de entre sus pertenencias un
sobre.

- Por favor Dr. Cano, acepte esta colaboración para su gestión o bien para algún acto de
beneficencia.
- Por favor señor Mosquera, no es necesario. Confío de manera plena en Villasanti, es mi
mentor y como un padre para mí. Lo que él me pide, es como una orden para mí.
- Gracias Miguel. Señores, ¡Les presento al próximo candidato a gobernador de nuestra
provincia! (dijo un exultante Jacinto)

Los presentes rubricaron con un aplauso. Fue algo así como la gota que rebalsó el vaso. El
hecho rayaba sin dudas con lo ilícito y era la primera gran mancha en su carrera política y ni
siquiera hacía seis meses que estaba en la función pública. Agobiado por tantos otros detalles
más, de a poco fue entrando en el terreno en el que juró nunca entrar, en ese círculo vicioso
que lo único que buscaba era corromper las almas de las personas. Casi como es una especie

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de desahogo busco refugio en su familia a efectos de poder comentarles los sucedido y tratar
de encontrar la solución a tan grave cuestión. Estaba decididos a hacer algo al respecto, no
tenía mucho en claro, pero iba en contra de su esencia como persona, e contra de su integridad
moral, dejar pasar las cosas y no hacer nada al respecto, más aún cuando su nombre estaba
de por medio. Tenía la idea de dar y recibir ó de recibir y dar, es decir de entablar de esa
manera su relación con la política. Pero hasta ese momento no había recibido nada y lo había
dado todo a cambio, especialmente su tiempo, su esfuerzo y su dedicación. Pero no era
ninguna retribución económica que esperaba, al menos como lo interpretó Mosquera, y quizás
ese fue el detalle determinante. Entonces la decepción volvió a cobrar notoriedad, las inmensas
puertas de la corrupción estaban cercándolo y al menos quería tener la divinidad de hacerle
frente y tratar de combatirla. Necesitaba respuestas a tantas interrogantes, necesitaba
apartarse ya de una vez por todas de esa subordinación a Jacinto que por más que se trate de
convicciones, lo estaba arrastrando hacia un lugar en el que nunca quiso estar. Su romántica
visión de la política, muy propia de quienes idealizan las cosas, estaba consumiéndolo y a cada
paso se hacía casi insostenible mantener ese principio, estaba en el punto en el que no podía
tomar ninguna decisión propia ni mucho menos colectiva por consenso o manera democrática.
Esta literalmente supeditado a las órdenes de terceros, en este caso sometido a la voluntad de
los poderosos económicamente hablando y a la vez de Villasanti. ¿Acaso habría alguien que
respetando los intereses de todos que se supone son los intereses generales, obre de manera
correcta y de una respuesta dentro de la ley? ¿Se podría de forma alguna desterrar el viejo
concepto que la política es la capacidad de algunos hombres de hacer que otros cumplan con
sus propios intereses, a cuenta de un incentivo económico? El cohecho era moneda corriente, y
el verdadero mal que aqueja a la sociedad, con su trama espesa y muchas veces difícil de
desenmascarar para la justicia. De repente recordó a Mayra Miranda, no solo deseaba conocer
los pormenores del caso de su padre, sino también consultarle acerca de algún tipo de
información referida a las distintas denuncias que se efectuaron por parte de la oposición, de la
gestión de Villasanti y el estado de los expedientes, en lo que se incluía no solo al gobernador,
sino también a ministros, legisladores, concejales, empresarios y amigos. Las duras
acusaciones se extienden sobre los políticos y los allegados al poder, aunque el manto de
sospecha no exime a varios integrantes de CyPS. Corrupción, conflictos de intereses, y en
general ineficiencias gubernamentales. De manera particular tomó contacto con ella y programó
una reunión en un lugar absolutamente apartado y secreto. No deseaba que nada ni nadie
interrumpiera lo mucho que seguro había para hablar. Quería tener la certeza de estar haciendo
lo correcto, por ese motivo le transmitió su intención a Juliana y a Benicio. Su esposa al
principio no estaba demasiado convencida que fuera una buena idea, pero al conocer los
fundamentos de Miguel, decidió apoyarlo en su idea. Lo propio hizo su hijo, quien para
asegurarse la integridad de pidió mucha cautela, no solo con lo que hacía, sino también con lo
que decía. La reunión estaba prevista para el día siguiente en horas de la tarde, para ello el
lugar de encuentro se fijó en una antigua hostería a pocos kilómetros de la ciudad. Un lugar
ideal, no solo por su ubicación geográfica, sino porque contaba con todos los medios
necesarios de comunicación para hacer las consultas necesarias y confirmar las apreciaciones
que se vertían. Miguel llegó en un automóvil desconocido, mientras que minutos más tarde hizo
lo propio Mayra. Se encontraron en el playón de estacionamiento, sobre la puerta misma de
entrada a esos cuartos. Ella luego se dirigió hasta la recepción para registrarse y obtener la
llave de algún cuarto para poder ingresar. Con mucha cautela y siempre mirando hacia todos
lados permanentemente, ambos ingresaron en la habitación. No había mucho espacio para
acomodarse, apenas una cama, un pequeño escritorio y un baño.

- Seguramente no es el mejor lugar para reunirnos, pero dadas las circunstancias, no creo que
sea posible de otra forma.
- No se preocupe doctor Cano. Ya es mucho para mí que haya accedido a encontrase conmigo.

Se quitó el saco y lo puso en una silla, mientras trataba de acomodarse en el único lugar
posible: la cama. Mayra Miranda, es una joven absolutamente bella, a sus casi treinta años, era
dueña de una figura escultural, de unos bellos ojos negros y un cabello castaño que parecía

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llegar hasta su cintura. Vestía camisa blanca pegada a su cuerpo que dejaba muy en claro sus
atributos físicos y una pollera justada de color negro que también dejaba también en evidencia
sus formas. Normalmente Miguel buscaba siempre de informarse acerca de las personas, de
averiguar al menos lo básico para poder saber con quién iba a reunirse, pero esta vez y
contrariamente al lugar en el que estaba, no lo hizo.

- Venga doctor, ubíquese aquí. Lamentablemente no tenemos mucho espacio, tampoco mucho
tiempo.

Dando unas palmaditas sobre la cama, lo invitó a ubicarse. Por una extraña circunstancia,
comenzó a sentirse incómodo. Era evidente que esa joven lo cohibía y no era algo grato, sobre
todo para alguien que estaba acostumbrado a retener las riendas de toda situación. La
situación estaba comenzando a querer escapársele de las manos. La miró con cierta
desconfianza, mientras ella buscaba acomodarse. De repente en un movimiento abrupto, dejó
entrever sus piernas, las cuales llevaban puestas unas medias de color negro, que llegaban
hasta mitad de sus muslos y luego un sensual portaligas, como nunca se había visto. Ella
atenta a todo gesto de su parte, se puso unos anteojos y algo contrariada, quiso destrabar un
poquito la situación y le dijo:

- ¡Vamos señor Vice Gobernador! No me diga que lo cohíbe la presencia de una mujer en una
cama.
- No, no es eso. Solo que pensaba que esta reunión sería un poco más llevadera.

Ella se puso de pie, dejó sus anteojos sobre la mesa de luz de su lado de la cama y se acercó a
él, muy lentamente y midiendo cada paso, mirándolo fijamente. Se paró frente a él, le ayudó a
quitarse el saco y luego aflojó el nudo de su corbata para desprender el botón del cuello de la
camisa. En ese momento miguel pudo percibir el aroma de su perfume, era suave, delicioso y
penetrante. Sus largos cabellos parecían casi de ensueño, en otro contexto, hubiera sido
absolutamente difícil controlarse con una mujer así, pero no era la intención esa, sino que algo
mucho más importante. Miguel recién cobró sentido de la ubicación cuando ella le dijo:

- Relájese, vamos que hay mucho que conversar y el tiempo apremia.


- Tiene razón Mayra, perdóneme, no es algo común esto para mí.
- No se preocupe, venga siéntese aquí a mi lado.
- Antes que nada, quiero preguntarle cual es lo motivo por el que deseaba reunirse conmigo.
- Por dos cuestiones básicas, por un lado, mi conveniencia en que la causa por la muerte de mi
padre no quede en el olvido y, por otro lado, porque sé de su bondad y no quiero que se vea
envuelto en cosas que seguro van a llevarlo a ver manchada su imagen, en una palabra,
también por su conveniencia.

A medida que la conversación se desarrollaba, ella iba argumentando sus dichos, pero a la vez
mostraba todas las pruebas del caso, en su teléfono móvil tenía todos los archivos que iba
mostrándole a Miguel. Éste a su vez no podía salir de su asombro con cada cosa que cosa que
sabía, confirmando así todas sus sospechas. Ella se aproximaba cada vez más a él, y en un
determinado momento casi quedaron pegados. Miguel hacia ingentes esfuerzos en no caer en
la tentación y solo el hecho de poder desentramar esa red de corrupción en el gobierno lo
motivaba a concentrarse en lo que necesitaba saber.

- Dígame señorita Miranda…


- ¡Por favor doctor Cano! Dígame Mayra
- Entonces tú también llámame Miguel.

Por una fracción de segundos, sus miradas de cruzaron, pero luego trataron de volver a la
realidad

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- Dime Mayra, ¿Conoces a Gerardo Linares y Arturo Cedeño?
- Caro que sí, son los testaferros de Villasanti.
- ¿Testaferros? ¿Qué hablas?
- ¡Ay Miguel! ¿Cuándo dejarás de considerar a Jacinto como un dios?, No lo es, ni mucho
menos….
- No entiendo

El día en que Edmundo tuvo el accidente y se accidentó, según ella, regresaba de reunirse con
Villasanti. El día anterior recibió la notificación de parte de la justicia federal de casi una
veintena de denuncias en contra de suyo por diversos delitos, que ninguno de ellos constituía
alguno grave, pero sí que en la suma de todos, lo hacía susceptible de una condena de más de
cincuenta años de prisión. Desde desvío de fondos, lavado de dinero, cohecho, tráfico de
influencias, mal desempeño de función pública y otros, solo por nombrar los más
sobresalientes. Se estaba investigando además una serie de hechos que tenían que ver con el
tráfico de sustancias y hasta ser la cabeza de una asociación ilícita en la que se presume los
delitos son de mayor gravedad.

- ¿Es verdad lo que me estás diciendo? ¿Qué pruebas tienes al respecto?


- Tengo todas las pruebas. Mi padre me las mostró antes de irse y yo hice una copia virtual.
Además, esos archivos están en una cuenta de correo que yo he creado como una especie de
resguardo.

Le mostró por el teléfono todo lo que ella tenía para sostener sus dichos. Miguel no podía dar
crédito a lo que estaba viendo, pero era al perecer la pura verdad.

- Minutos antes de emprender su retorno, mi padre me llamó para decirme que ya había
cumplido con lo que tenía previsto y que desde ese momento todo cambiaría.
- ¿Dijo algo más?
- Nada más, lo siguiente que supe de él, fue por la policía, que además nunca esclareció
fehacientemente el hecho.
- ¿No hicieron el reclamo correspondiente?
- Claro que sí, pero ningún abogado local quiso tomar el caso. Toda la justicia en la provincia
está manejada por el gobierno. No existe independencia alguna. Tampoco lo habrá en la
medida en que Villasanti siga manejando políticamente la provincia.
- ¿Todo es culpa de Jacinto?
- Dame un minuto, vuelvo en seguida.

Salió de esa habitación, mientras Miguel intentaba comprender todo eso que estaba
escuchando y que no podía creer. Se levantó de la cama para mirar por la ventana y saber
hacia dónde se había ido ella. La vio abrir su auto y extraer una carpeta, para luego regresar.
Ingresó nuevamente y le dijo:

- Ven acércate. Aquí tengo todas las pruebas, obviamente son copias.
- ¿Que tiene ahí?
- Son unos informes, te gustará leerlos.

En esa carpeta, que no era demasiado abultada. Había una serie de informes acerca de
Villasanti. En definitiva, podría decirse que era un resumen de su vida en un puñado de
páginas. La historia se remonta a poco menos de cuarenta años, en los cuales la joven y
pujante figura de Jacinto, buscaba tener un lugar destacado dentro del contexto social de la
provincia. Pero su origen humilde en muchas oportunidades resultaba ser una limitación para
sus aspiraciones. Según ese informe, una vez que cobró alguna notoriedad y a efectos de
poder escalar en el poder, pasó de movilizarse en transporte público en un automóvil propio, de
vivir con sus padres en una casa común a adquirir un departamento en la más prestigiosa zona
del centro de la capital.

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- ¿Y cómo fue que hizo eso?
- Tengo la respuesta a todo, mira…

Le mostró la copia de unos cheques firmados por él, en los cuales se veía claramente el sello
bancario de rechazado. La jugada era sencilla, con la anuencia del poder provincial de turno,
Villasanti emitía cheques sin fondo para adquirir sus bienes. Una vez que ese hecho se
producía, junto a su abogado llevaban adelante una compleja trama que desde lo jurídico
siempre se movilizaba al límite de la legalidad. El tiempo transcurría y mediante escritos,
pruebas, declaratorias y todo vericueto legal, embarraban aún más la cancha, hasta que los
demandantes, hartos ante la falta de respuestas, abandonaban la causa. De todas las
denuncias efectuadas, muchas, por cierto, solo un par de demandantes decidió retirar la misma,
hecho que fue aprovechado por Villasanti y su inescrupuloso abogado para iniciar acciones
legales por calumnias injurias y por un monto absolutamente millonario. Así fue como consiguió
hacerse de varios bienes muebles e inmuebles, dando así comienzo a una carrera como
político, absolutamente brillante.

- ¡Vaya! Lo sabes todo Mayra. ¿Cómo fue que tu padre consiguió todo esto?
- Te repito, a través de la justicia federal, porque la justicia local siempre se encargó de archivar
todo y nunca promover la investigación.
- ¡Qué desilusión! Siempre creí que era un hombre de bien. Nunca imaginé cosa parecida a
esto.
- ¡Claro que es un hombre de bien! ¡Pero bien hombre!
- No entiendo.

Buscó otras hojas dentro de esa carpeta y allí le mostró una serie de denuncias de parte de
varias mujeres por filiación. A la fecha se estimaba que Jacinto Villasanti era el padre de al
menos una docena de hijos, una faceta absolutamente sorprendente si se tiene en cuenta que,
a lo largo de muchos años, su imagen de un viudo castigado por la vida con la muerte de su
esposa siendo joven fue algo así como un estandarte. Argumentaba nunca haber podido tener
hijos, nunca se aclaró si era por una cuestión de su difunta esposa ó por algún problema propio.

- ¿Y esto que es?


- El informe de la dependencia nacional de investigaciones, como verás aquí se da cuenta del
patrimonio que, al momento de solicitarse por parte de mi papá, daba cuenta de una suma
mucha más que millonaria. Esto debe actualizarse desde dos años a la fecha.
- Parece ser que la persona que tanta admiré, está dentro de los cinco hombres más ricos del
país.
- Ya se está haciendo hora de irnos, antes de terminar, quiero mostrarte esto, mira.

Era una fotografía, en la misma se veía a Jacinto Villasanti junto a otro hombre y un niño en
brazos.

- ¿Quiénes son los que lo acompañan?


- Es Francisco Donaires.
- Uno de los abogados más prestigiosos…

Luego vino un silencio, y atando cabos, comprendió de qué se trataba todo. La miró, se sonrió y
casi con timidez preguntó:
- Y supongo que este niño es Francisco Mosquera, su nieto.

Ella asintió con su cabeza, mientras observaba como un estupefacto trataba de encontrar la
salida de ese lugar. Ella se acercó a él, lo tomó de las manos y antes que se fuera le dijo:

30
- ¡Miguel! Escúchame…la situación está a solo un par de días hasta que desborde. Jacinto cree
tener el control de las cosas, pero su peor apuesta fue designar a Linares y Cedeño como sus
testaferros. Ellos responden a Mosquera y como tal son capaces de todo si en algún momento
sospechan que la máquina de hacer dinero con la que cuentan detendrá su producción.
- Esto es demasiado Mayra, déjame que reflexione…
- ¡Cómo que reflexionar! ¡Aquí no se trata para nada de reflexionar, aléjate, lo más pronto que
puedas antes que sea demasiado tarde, antes que esa gente dedica que ya no necesita de ti y
te haga desaparecer!
- Así como lo hicieron con tu padre, ¿Verdad?
- Efectivamente, así como lo hicieron con él. Lo último, el apellido Ramos también tiene que ver
en todo esto.
- ¿La familia de Juliana?
- Sí, es solo un rumor que llegó a oídos de mi padre y que estaba a punto de confirmar cuando
lo mataron. Quédate con esta carpeta, y pasaré la otra información a tu teléfono y te
recomiendo que la ocultes.
- No puedo prometerte nada, si está a mi alcance algún tipo de solución…
- Ese es el problema, no está en sus manos. Mi vida no vale nada, es probable que en un par
de días aparezca en los medios como víctima de un fatal accidente. Y gracias Miguel por
haberse arriesgado en venir hasta aquí.
- ¿Riesgo? No es ningún riesgo, me sirvió y mucho para saber qué hacer.
- Aléjese, solo aléjese. Gracias, muchas gracias…

Ella se despidió besándole su mejilla derecha a escasos milímetros de sus labios. Luego sin
decir más nada se marchó. Miguel esperó un tiempo prudencial hasta que ella se retirara del
lugar y luego recién el salió de ese lugar. Nunca antes el camino de regreso a casa le pareció
tan largo. Lo que tanto temía terminó por confirmarse, se sentía derrotado, indefenso ante
semejante monstruosidad. Víctima del desgano por tanta desilusión, se sentía en la encrucijada
de luchar contra eso o bien olvidarse de lo ocurrido con Mayra y gozar de los beneficios de
pertenecer a sistema. Era absolutamente increíble como un grupo minúsculo de persona
dominaban un sistema político corrupto, del cual mediante gestiones se beneficiaban a más no
poder, dejando de lado cualquier tipo de interés general por encima del particular, desterrando
el principio de brindar bienestar a los ciudadanos, en una palabra: el bien común. Pero como un
agravante la concentración del poder económico, el cual eternizaba a los empresarios que con
sus espurios intereses manejaban en una especie de mercantilismo todo lo referidos a políticas
de estado. Ahora resulta más comprensible como una figura de la talla de Villasanti, haya
podido estar siempre en la palestra de los ganadores de las elecciones. Política y economía
manejado por los mismos actores, mientras esos actores acrecientan su poder en detrimento
de los otros sectores. Sembrando el desencanto en las instituciones democráticas, provocando
una pronta y notable desigualdad entre aquellos que más tienen (que son unos pocos) y lo que
menos tienen (que son prácticamente todos). Nunca pensó que pretender hacer el bien en la
política, tenga las consecuencias que tuvo por ejemplo Edmundo. Nunca creyó que la injerencia
política fuera tan intensa y tan pervertida como para jugar con la vida y el destino de las
personas. El poder, en este caso es maligno, en este caso corrompe, en este caso es tan
enfermizamente adictivo que no mide nada, que desconoce de límites y arrecia con todo y
todos, sin importar qué. Y es ese mismo poder que paradójicamente a él, desde su cargo no le
permitía “poder” ayudar a quienes lo necesitaba, él debía ayudar a quienes al sistema le
convenía. Los pasos a seguir debían ser calculados fríamente con mucho cuidado, tenía
presente en sus oídos las palabras de Mayra, ese deseo de parte de ella que se alejara de todo
antes que sea demasiado tare, como en el caso de su padre. Pero dentro de todo lo que mayor
sorpresa e indignación le causó, fue descubrir que en principio de estaba de alguna forma
envuelta en todo esto. Que después de tanto tiempo, Juliana no haya sido capaz de advertirle
acerca de este tipo de consecuencias, más aún, a sabiendas que existe el vínculo entre lo que
ocurre y su familia.

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Días después, Miguel intentó de llevar las cosas
con tensa normalidad, pero una normalidad según los ojos de Villasanti y sus allegados. Casi
de manera diaria se comunicaba con él, solo a efectos de poder saludar y conocer cómo va el
desarrollo de los acontecimientos en la función. Trataba de vestirse de circunstancia, cada vez
que se reunía con él o bien con las personas que él enviaba para acomodar los carriles
administrativos de la gestión y favorecer a tales personajes. Con el paso de las semanas, algo
comenzó a cambiar en el humor de todos. Aristizábal que ya se había reintegrado a sus
funciones, empezó a mantenerse distante, casi como que a evitar hablar. No pasó demasiado
tiempo hasta que fue convocado por Villasanti a una reunión con carácter de urgente. No sabía
bien cuál era el motivo, pero por cómo se fueron dando los acontecimientos, tenía la sensación
de saber de qué se trataba. Llegó a la sede partidaria y como siempre esta concurrida, no solo
por los empleados del lugar, sino también por dirigentes y ciudadanos comunes, quienes
pugnaban por una entrevista con Jacinto, seguramente buscando algún tipo de respuesta. Su
secretario apenas lo vio, se comunicó a través de la línea interna para informarle de su
presencia. Le informaron que en breve Villasanti lo recibiría, mientras tanto algunos de los
presentes se acercaron para saludarlo y a la vez solicitarle interceda en algunas cuestiones
puntuales que se le manifestaban. Ahí comprendió que la necesidad era grande y que las
respuestas de parte del Estado eran urgentes. Luego se le informó que ya se lo estaba
esperando y se dirigió hasta la oficina.

- ¡Miguel!, adelante por favor.


- Don Jacinto, ¿Cómo está?
- Toma asiento. No me pases más ninguna llamada y que el resto de las audiencias del día se
reprogramen (dirigiéndose a su secretario).

Esa oficina le recordaba los primeros tiempos de su candidatura, en donde estaba deseoso de
ser postulado para el cargo en el que estaba. Sin embargo, algo en el camino se quebró, pues
esta vez el humor y las expectativas eran otra, se sentía como un estudiante que era mandado
a la dirección por portarse mal. Jacinto se sentó en su sillón y buscó una carpeta de uno de los
cajones de su escritorio, la abrió y comenzó a mirar unas fotos que causaron su asombro.
Luego de ello, cerró la misma y miró fijamente a Miguel, como buscando las palabras exactas
para decir lo que pretendía sin ser mal interpretado. Luego solo atinó a decir:

- Seguro te preguntaras cuál es el motivo de esta reunión, ¿Verdad?


- Así es Jacinto, usted dígame.
- ¿Recuerdas lo que te dije cuando estuviste aquí la última vez? Te dije que esto es una
circunstancia y que hay cosas se nos escapan, que no podemos cambiar y hay que aceptarlas.
- Lo recuerdo, ¿Pero ¿qué tiene que ver eso conmigo?

Abrió nuevamente esa carpeta y extrajo las fotos nuevamente, tomó una de ellas y se la
mostró, se trataba de la imagen de Mayra Miranda, el día del encuentro con él en ese motel y
luego le mostró otra donde estaba él.

- Imagino me dirás cuál es el motivo de ese encuentro.


- ¡Vaya! Me sorprende saberme así de vigilado.
- ¿Te sorprende? No debería, es la única forma de mantener el control de todo, no hay otro
modo. ¿Acaso crees que no sé lo que haces o no sé lo que hace Omar ó cualquier otro
dirigente político o social de la provincia o los empresarios ligados al poder? Es mi deber no
dejar ningún detalle librado al azar y saberlo todo.
- No era esto lo que esperaba.
- ¿No? ¿Y qué esperabas? Nadie dijo que esto sería fácil. La campaña, luego las elecciones, el
contacto con la gente, todo eso es muy lindo, muy gratificante, pero luego debemos de dar
respuestas a los que realmente importan. Y no estoy haciendo referencia precisamente a ellos
(señalando a los adherentes que estaban afuera)

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- Entonces mañana mismo tendrá mi renuncia firmada en este escritorio.
- ¿Acaso crees que tu renuncia es lo que yo preciso?
- ¿No?
- ¡Por supuesto que no! Solo te convoqué para que te recataras, para que te subordines. Te
necesito en el cargo, te necesito en la función, pero para que hagamos lo que corresponde. ¡Ya
deja de lado el romanticismo de la política como el arte de servir y toda esa sarta de tonterías
que nadie se cree! La política es esto (juntando los dedos índice y pulgar, en clara alusión al
dinero), y quien lo acepta nunca podrá formar parte del círculo privilegiado.
- ¿Usted cree que quiero formar parte de ese círculo?
- Al formar parte de nuestra lista ya lo estás haciendo. No sé qué es lo que te dijo la hija de
Edmundo Miranda, tampoco me importa, es una mujer que delira, que tiene ideas equivocadas
en su cabeza. Debes ignorarla, no hacer casos a sus dichos, de otro modo me veré en la
obligación de tomar las medidas del caso.
- ¿Y eso que sería?
- Sería solucionar el problema, no te preocupes por las formas.
- ¿Qué pasó Jacinto?, digo, ¿Dónde está esa persona tan noble y abnegada que conocí hace
años?
- Miguel, hijo, sigo siendo el mismo, solo que está vez sí que me estás conociendo.

Las palabras fueron poco menos que lapidarias, era como si de repente despertara de un
sueño en el que estuvo durante toda su vida. Solo restaba decidir la postura que asumiría: Salir
corriendo de ahí y dejar todo de lado o bien acceder a sus peticiones. Las dos eran bastante
difíciles, pero no tenía alternativa. Optó por la segunda, es decir, aunque mas no sea por el
momento, quería que Villasanti tuviera la certeza que aún estaba de su lado y que no haría otra
cosa que lo que él deseaba.

- Dígame que quiere que haga.


- Por lo pronto vuelve a tus funciones, oportunamente me comunicaré para hacértelo saber.

Segundos después golpean la puerta de su despacho y se asoma Francisco Mosquera. Jacinto


apenas al verlo lo saludó efusivamente y lo invitó a pasar. Miguel se acercó y los saludó
atentamente.

- Pasa Francisco por favor toma asiento. Estábamos aquí con Miguel hablando de algunas
cuestiones importantes para todos.
- No quiero interrumpir, puedo esperar afuera entonces.
- ¡No! Ya estábamos terminando, ¿No es así Miguel?
- Así es Jacinto, además yo ya me estaba yendo. Debo atender algunas cuestiones en casa de
gobierno.
- Estamos en contacto. Nos estamos comunicando muy pronto (dijo Jacinto)

Se marchó rápidamente del lugar y fue como una especie de desahogo. Nunca antes estuvo en
una situación similar, tan al límite, nunca sintió tal impotencia. Era como si su valor como
persona careciera de toda importancia, se sintió más usado que nunca y la mayor decepción
era el hecho de ser usado por quien durante muchos años fue casi su mentor y un ejemplo de
vida a seguir. Trató de efectuar una llamada telefónica, pero recordó las palabras de Jacinto y
desistió de la idea, pues no resultaba ilógico pensar que su línea estaría intervenida. Llegó
presuroso al departamento que ocupaba su hijo y éste al verlo ahí se sorprendió:

- ¡Papá! ¿Cómo hiciste para llegar hasta aquí?


- Soy el Vice Gobernador de la provincia, al menos para eso me sirve el cargo. Tenemos que
hablar.

Ingresó tan presuroso que no esperó respuesta de Benicio.

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- Sí papá, adelante.

Procedió a contarle con lujo de detalle todo lo sucedido hasta ese momento. Desde el
encuentro con Mayra y todo lo que ella le dijo, hasta esa reunión hace momentos con Villasanti.

- No puedo crees lo que me cuentas papá.


- Ignoro si es la verdad, pero por como tomó las cosas Jacinto y el apriete que acaba de
hacerme, algo de razón tiene la hija de Edmundo.
- ¿Y qué harás?
- No tengo idea, pero tampoco tengo dudas que algo se debe hacer. Aunque la cuestión es muy
complicada, hay mucha gente y muy poderosa detrás de todo esto. Estoy convencido que como
dijo ella, para este grupo de personas, la vida no vale nada si ven afectados sus intereses.
- ¿Quieres desenmascararlos? ¿Quieres denunciarlos? Si es así tienes razón, no va a ser una
tarea sencilla, pero puede hacerse.
- ¿Cómo crees que se puede hacer Benicio?
- Con mucho cuidado y muchísima inteligencia, pues corremos un enorme riesgo, no solo
nosotros, sino también Juliana y Noralí.
- Te escucho.

Luego de hablar con su hijo se marchó. Con un poco más de tranquilidad por haber compartido
su preocupación con su hijo, llegó a su casa, donde su esposa e hija con cierta preocupación
estaban esperándolo. Luego de excusarse argumentando cuestiones de agenda, se sentaron a
cenar, mientras intentaba ubicarse en tiempo y espacio para no despertar sospecha alguna.
Juliana hablaba con él, pero en su interior tenía la certeza que algo ocurrí y no precisamente
algo bueno. La miraba, pero su mente estaba perdida en un montón de cuestiones que
intentaba dilucidar. Intentaba encontrar las respuestas a tal degeneramiento del cuerpo político
y directamente a la forma de gobierno vigente, era absolutamente notable como sus órdenes
impactan directamente en las acciones siempre tendenciosas y con beneficio casi exclusivo a
unos poco de clase elite. Todo se reduce a que la corrupción genera lugares sin política, es
decir un vaciamiento no solo de las arcas sino también de las ideas, de los proyectos y hasta de
las personas, lo cual es mucho más grave aún. Pudo sentir en carne propia ese viejo dicho que,
de las formas de corrupción, la que está asociada a la política es una de las peores. Miguel,
que durante mucho tiempo fue testigo del cruce de acusaciones entre oficialismo y oposición,
en una especie de desfile diario, ahora estaba siendo parte de todo eso y desde un lugar en el
que jamás deseó estar. Tenía que conseguir a sapiencia necesaria para develar los
pormenores de ese entramado que vinculaba a muchos, especialmente a muchos que le eran
conocidos. La relación nefasta de sector privado empresarial con el Estado, formando una
sociedad que manipula las políticas en una especie de metamorfosis vil, donde el flujo de la
corrupción nunca fue descubierto o puesto en evidencia, especialmente en los medios de
comunicación que en la provincia estaban bajo el yugo publicitario del poder de turno, y por ello
su contenido informativo debía primero pasar por el filtro oficial para ser difundidas. No existía
fehacientemente ninguna especie de auditoria, tampoco eficiencia y transparencia para
monitorear el desarrollo de la asignación de los fondos, evitando de este modo los sobreprecios
y todo lo que posteriormente eso conlleva. No deseaba ser un cómplice moral, tampoco
deseaba mirar hacia otro lado, pues de ese modo evitaría legitimar esos actos, pero la pregunta
era: ¿Cómo hacerlo?, es decir como emprender la titánica lucha, como hacerle frente a un
fenómeno tan global, donde es casi imposible encontrar las probatorias necesarias, sin entrar
en las consabidas complicaciones que trae aparejado una denuncia de este tipo. La corrupción
en la provincia comenzaba a hacérsele visible como una consecuencia del proceso de
modernización. ¿Cómo mensurar la corrupción?, no existe parámetro ni regla matemática que
reglamente o defina un escalafón. Por una cuestión de sentido común suele asociarse a los
más corruptos con el crecimiento patrimonial injustificado, con la ostentación repentina en
personas que durante tiempo atrás no se destacaron precisamente por ser poderosos. Y ahora
lo eran, a través de un seguro enriquecimiento ilícito. Pero, ¿Cómo demostrarlo? Es decir,
¿Como demostrarlo sin tener que vincularnos necesariamente a los máximos dirigentes

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políticos? Pero no quiso seguir pensando, al menos en ese momento, no consideraba tampoco
justo para su esposa e hija, que fueran testigos de su pésimo humor. Juliana seguía
observándolo y en cierta forma él también, en virtud a las palabras de Mayra, quien acusaba
también a la familia Ramos en todo este entramado.

- ¿Ocurre algo Miguel?, es la segunda o tercera vez que te lo pregunto y no tengo respuesta.
- Ya te lo dije Juliana, esto de la función me está sobrepasando, y no por la función misma, sino
por la enorme cantidad de responsabilidades que tengo que asumir y que en ninguna de ellas
me beneficia.
- ¿Quieres que la función te beneficie?
- No, quiero que extraños no se beneficien a través mío.
- No entiendo.
- ¿Conociste a Francisco Donaires?
- Lo conocí, pero cuando estaba muy enfermo ya. ¿Por qué?
- Curiosidad…
- Mira Miguel, Jacinto Villasanti me llamó hace un par de días para preguntarme acerca de ti.
Me dijo que te veía distante, sin ningún tipo de compromiso y renuente a todas tus obligaciones,
¿Es verdad?
- Lo que es verdad es que estoy absolutamente arrepentido de haber aceptado ser parte de
todo esto.
- Sabías bien como era esto.
- No lo sabía Juliana, presumía, intuía que en el camino podría toparme con cosas así, pero no
en esta medida. ¿Tú lo sabías?
- ¡Por supuesto que no!
- ¿Sabes algo que no estás diciéndome?
- Me estás asustando, ¿Qué insinúas?
- Es simplemente una pregunta. Responde…
- Lo que haré será dejarte solo, estás paranoico. Quizás tenga razón Jacinto en que debes
tener más cuidado con la gente con la que te reúnes.

Y así fue, casi con un enojo incontenible, Juliana se fue. Miguel comenzó a descubrir que la
situación lo estaba llevando al límite y que comenzaba a perder los estribos, comenzaba a
padecer la situación en lugar de disfrutarlo y no estaba en condiciones emocionales, ni políticas
de permitirse semejante situación. Pero sentía que estaba en el extremo, estaba en ese punto
en el que, como todos, consideraba que la corrupción es uno de los grandes problemas que
existe y que los cientos de escándalos con políticos como protagonistas que se sucedieron en
los últimos años han colocado a la sociedad en general al borde del hartazgo. Miguel parecía
haber estado en una especie de coma, en un lugar en el que toda la realidad se limitaba a lo
que veía o de ultima, a lo que él quería ver. Asumía como un juego de poder las denuncias
entrecruzadas, las constantes apariciones de los diferentes referentes denunciando al poder de
turno por el mal desempeño de las funciones y el oficialismo a alabar de manera estruendosa lo
excelente de su gestión y destacar el dinamismo y el crecimiento de la provincia, como casi
único y singular en un contexto nacional caracterizado por la permanente crisis económica que
se vive. Sin embargo, puertas adentro, la sensación acentuada que aún no se superó la etapa
de dar respuesta a las necesidades de la gente, estaba más presente que nunca. Tal situación
es más notable por el derroche en obras e inversiones que en nada aportan y como corolario el
enriquecimiento geométrico del patrimonio de dirigentes y empresarios amigos del poder. Pero,
esto de la corrupción es antigua, de vieja data, casi como algo cultural, algo que
lamentablemente esta tan enraizado en nuestra sociedad que de una manera ilógica e
incomprensible se lo toma como algo natural. Es más, sería casi como irracional e increíble,
que surgiera un político noble, recto y de buenas intenciones. En un lugar marcado por la
polarización entre UP y CyPS, quizás el único tema en el que hay consenso irrefutable es en la
necesidad de combatir la problemática. Esto responde, en parte, a los altos costos que tiene en
la economía provincial, regional y nacional. Pero es menester señalar además lo que ocurre no
solo con el dinero público que es desviado en los escándalos que se conocen

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permanentemente, sino también en las cantidades que empresarios destinan a pagar sobornos
o extorsiones. ¿Qué movilizaba a las personas a cometer estos actos? ¿Qué los lleva a rayar
con la insolidaridad y una fatal renuncia a los principios de libertad, igualdad y fraternidad, tan
mencionados como valores en un político? Quizás la respuesta pase por un escenario ideal y
sin impedimentos para llevar adelante proyectos personales por encima de aquellos que
buscan el bien común o el que la sociedad reclama y necesita. Esa perversa necesidad
subjetiva de tener más y de detentar poder, para estar por encima de los demás, destruyendo e
ignorando a sus semejantes, argumentando ideologías o banderías como justificación a sus
luchas. Miguel sabía que había mucho por hacer y que en honor a sus votantes y como una
muestra de rectitud, tenía la obligación moral de tomar cartas en el asunto. Solo el tiempo daría
las respuestas necesarias.

Al cabo de casi un año de gestión, la provincia y


principalmente Aristizábal gozaban de las mieles del éxito. Sin embargo, la herida abierta en las
relaciones entre Cano y Villasanti aún estaban cicatrizándose, y más allá del pedido de toda la
dirigencia de la provincia de ungir a Miguel como candidato a gobernador para las próximas
elecciones, la espera se hacía tensa y en muchos círculos cercanos a los máximos referentes
del UP, todo estaba a punto de resolverse. Mientras tanto, Miguel observaba desde un lugar
más que expectante el desarrollo de los acontecimientos y fundamentalmente como las
relaciones entre él y Omar buscaban retomarse, no tanto por una cuestión administrativa, pero
si por una cuestión de formas de la gestión. Sabía que a cada paso que daba, alguien siempre
estaba vigilando y sabía perfectamente lo que hacía, lo cual le generaba una sensación
absolutamente contradictoria. Se sentía preso, perseguido, acosado y eso que se vivía en pleno
estado de derecho. Decidido a subsanar las relaciones con el gobernador, se dirigió a su
despacho con la firme decisión de tener una entre vista con él, después de mucho tiempo.
Desde secretaría lo anunciaron, pero estaba en una reunión importante y se desconocía su
duración. Tomó asiento en la sala de espera y allí se quedó. A la hora y media de espera,
comenzó a darse cuenta que su intento resultaba inútil, era en vano. Un par de minutos más
tarde se retiró a su despacho con la lógica frustración por el momento vivido. Al llegar a su
lugar, desde secretaría le informaron que en unos minutos llegaría Jacinto Villasanti para
entrevistarse con él. En ese momento supo que tal entrevista, se refería a su intento de reunión
con Omar. Esperaba una reprimenda, alguna especie de correctivo de parte suya, como si
fuera un adolescente que cometió una fechoría y espera el castigo de sus mayores. Para
cuando Jacinto llegó, Miguel ya se había preparado mental y emocionalmente. Apenas
ingresaron al despacho, el visitante le dijo:

- Sé que estás ocupado Migue, así que seré breve.


- Dígame Jacinto, lo escucho.
- Por el momento te necesito fuera de la provincia. Hay algunas cuestiones políticas que
estamos intentando llevar adelante y tu presencia aquí, por ahora al menos, no es necesaria.
Esto es una estrategia política, espero sepas entenderlo y aceptarlo.
- No hay problema, dígame que debo hacer, ¿Radicarme en otra provincia?
- ¡No!, nada de eso. En unos días Omar estará efectuando un anuncio muy importante, la
aplicación de un plan quinquenal de viviendas, que aportará la solución a casi un centenar de
familias de toda la provincia que, en diferentes puntos de la misma, se construirán. Se hará con
parte de fondos nacionales que mensualmente serán girados, tu misión será instalarte en la
capital del país para gestionar y asegurar el envío de las remesas, sin posibilidad alguna de
postergación.
- Muy bien, solo dígame cuando comienzo a hacer eso.
- Apenas se efectúe el asunto, en poco menos de una semana.
- Así lo haré.

Villasanti miró cierta desconfianza la actitud tan pasiva de Miguel.

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- ¿Algo que preguntar al respecto?
- No, imagino que es una decisión tomada y poco y nada puedo hacer para remediarlo.
- En algún punto debo haberme equivocado contigo Miguel. Otra persona en tu lugar ya hubiera
puesto el grito en el cielo exigiendo explicaciones. Sin embargo, tu, como si nada.
- No hace falta entender mucho, se me saca del escenario porque no soy una persona muy
conveniente para la causa. Como dice usted: Por el momento… ¿Me equivoco?

Se levantó de su sillón, fue hasta un pequeño escritorio desde donde extrajo un sobre.

- Tome Jacinto, esto es para usted.


- ¿Qué cosa es esto?
-Ábralo

Jacinto, abrió el sobre y en el interior del mismo había una hoja, una especie de nota. Apenas la
leyó el hombre le respondió:

- Ya te dije que esto no es lo que quiero de ti.


- Entonces, ¿Qué quiere de mí? Es mi renuncia firmada, de ese modo le dejo el camino libre.
- Quiero que esperes mis novedades acerca de este viaje. Me estaré comunicando cuando se
haya definido tu trabajo allá.

Luego de ello, Villasanti se marchó. Miguel se dejó caer rendido en si sillón, mientras en su
cabeza miles de ideas todas encontradas unas respecto de las otras, lo agobiaban. Trataba de
encontrar consuelo en algo que lo sacara de ese estado de ánimo, pero era inútil. Solo el
desgano y la impotencia gobernaban su cabeza. En cuestión de minutos Omar se comunicó
con él para confirmarle que, en un par de días, partiría rumbo a la capital del país para
quedarse durante un tiempo a efectos de garantizar el envío de fondos en tiempo y forma para
llevar adelante el plan de gobierno estipulado.

- Lo siento mucho Miguel, ignoro cuales son los motivos, pero es una decisión tomada.
- No te preocupes, será o que deba ser. Acataré cualquier decisión.
- Mañana te llegará el plan de acciones que desarrollarás allá.
- ¿Y que será eso? ¿Una especie de beca? ¿Una pasantía?
- No, es mucho peor que eso. Es un severo llamado de atención.

Ese detalle fue el que motivó a Cano a tomar riendas en el asunto, a hacerse cargo de la
situación. Se sintió una miseria de persona y este hecho marcaba decididamente su límite.
Esos días fuera de la provincia le servirían para ultimar los detalles, para llevar adelante lo que
hasta ese momento nos e animó, pero ante la realidad, no quedaba alternativa, necesitaba
dejar limpia su imagen, y no solo eso, sino que además debía cumplir con el precepto de
hombre digno y desenmascarar todo esta estructura de la corrupción. Casi sin más por querer
hacer, se retiró a su casa, seguro ahí encontraría la verdadera paz y tranquilidad que ese lugar
de poder no quería dárselo. Apenas llegó a su casa, el silencio reinante propició que todo fuera
más propicio para la reflexión. Fue hasta la cocina a buscar algo de beber en la heladera, el
servicio de limpieza se había retirado a efectuar algunas compras, al menos eso decía la nota
dejada sobre la mesa y dirigida a Juliana. Se dirigió hasta el living y ahí se quedó mirando hacia
el ventanal que daba al jardín. Se colocó de espaldas a la puerta principal de entrada, ahí se
quedó más que mirando, pensando y tratando de reconstruir su moral. Juliana regresó un poco
más temprano de lo previsto, era cerca del mediodía y su horario habitual era un poco más de
las 13 horas, con Noralí, a quien buscaba a la salida del colegio. Entró al hogar, sin percatarse
de la presencia de Miguel, quien a su vez estaba tan concentrado en su mundo que no la oyó
llegar. En ese momento y mientras ella dejaba su bolso arriba de uno de los sillones, recibe una
llamada.

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- ¿Hola?.Yo bien ¿Y tú?... Bueno, yo también, ya vamos a encontrarnos.

Para cuando Miguel se dio cuenta de la situación, solo atinó a escuchar lo que ella decía en esa
llamada, sin moverse, ni emitir sonido alguno.

- ¿Cómo?... ¿De verdad hizo eso?... No puedo creerlo, no te preocupes que yo me haré cargo
de la situación.

De inmediato él se puso de pie, mientras ella estaba de espaldas, ara cuando giró hacia donde
él se encontraba, se asustó de tal manera que casi pegó un grito.

- ¡Miguel! ¡Por poco me matas del susto! Espera un segundo, que termino de hablar por
teléfono. ¿Hola?, Miguel estaba en casa y no lo sabía, te llamaré luego. Adiós.
- ¿Con quién hablabas Juliana?
- Es un proveedor que me tiene que mandar materiales de prueba, es de una firma nueva que
me ofrece un precio mucho menor que e habitual de mercado.

La mirada de él lo decía todo, no estaba demasiado convencido de las explicaciones de ella. De


hace algún tiempo las actitudes suyas estaban evidenciando que algo no estaba bien. Pero aun
así, tenía confianza aún en Juliana. Y es que jamás se atrevió a ni siquiera contemplar la
posibilidad de engaño ó cosa parecida. Miguel era de aquellas personas que sabían que la
desconfianza en una relación de pareja es como una enfermedad, que comienza de manera
casi imperceptible y que para cuando menos te das cuenta, se ha apoderado de todo. Todos
estos años vividos al lado suyo, le permitieron ganar en ese aspecto cierta solidez, además de
todo lo afectivamente estable que estaba la pareja.

- ¿Está todo bien Juliana? ¿Hay algo que quieras decirme?


- ¿Algo como que por ejemplo?
- No lo sé, dímelo.
- Nada… Espera un minuto, ¿Acaso desconfías de mí?

Nuevamente esa mirada que casi lo decía todo, pero a la que ella intentaba en determinados
momentos evitar.

- Si tienes algo que decirme, solo dímelo Miguel. Somos adultos y poder abordar cualquier tema
con absoluta libertad.
- Me llamó la atención esa llamada, por eso te lo preguntaba.
- ¿Quieres llamar para confirmar lo que te dije? Aquí está el número.
- No, no necesito eso. No me hace falta. Me conoces, sabes que soy de confiar en las
personas, que deposito en ellas la cuota necesaria para mantener una buena relación. Pero,
cuando eso se rompe, es imposible de recuperarla, ¿Lo sabías verdad?
- Sí, Lo sé. Ven siéntate, sé que estos últimos días no fueron los mejores, que la presión es
mucha y a veces las fuerzas no alcanzar para sobrellevar la situación.
- Eso es verdad, creo que estoy al límite.
- No te preocupes, este viaje que estás por realizar te va a venir muy bien para alejarte un poco
de todo esto.

Era la confirmación que algo ocurría, pues apenas hace un par de horas que se supo que
estaría de viaje y ella ya lo sabía ¿Cómo lo hizo?, era notable que estaba al tanto de todo, pero
¿Por intermedio de quién?

- Si, eso espero (Dijo él como para seguir con la conversación)


- Relájate, quédate aquí tranquilo. Yo ahora voy a buscar a Noralí al colegio y vuelvo. ¿No hay
nadie aquí?
- No el personal salió a comprar algunas cosas.

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- Bueno, ya vuelvo.

Le dio un beso y rápidamente se marchó. La situación era una evidencia que a pesar de los que
se aparentaba, las cosas no estaban del todo bien. Uno de los pilares sobre los que sustentaba
su familia estaba dando muestras de inseguridad, y si bien la realidad no era preocupante, de
no curarse a tiempo, podría desmoronarse en el momento menos esperado. Él siempre fue una
persona crédula, un hombre que confiaba en los demás, que en su esencia no contemplaba la
palabra traición bajo ninguna de sus formas. No pretendía caer en lo neurótico y desconfiar sin
razone sólidas, pero la situación podía tornarse seria. En cierta forma con la madre de Benicio
tuvo una experiencia similar, donde lo único lamentable era el hecho de haber salido lastimado
y con mucho sufrimiento de esa relación. Eso de estar permanentemente a la defensiva,
observando posibles peligros donde no existen razones para la duda. Pero ahora que la
situación al parecer era distinta, que con Juliana consiguió el equilibrio que tanto deseaba y
buscaba, se presenta una situación así. Por otro lado, y sin tratar de evitar el análisis, quizás
sea un malestar propio causado por las últimas vivencias en el seno del trabajo, esas presiones
recientes que lo han condicionado de manera negativa y a llevarlo a evidenciar tal vez cierta
inseguridad interna. Pero también los signos y el lenguaje en ella, también mostraba una
actitud, que al menos llamaba la atención. Miguel aceptaba que también la confianza es un
aprendizaje que se conforma mediante la experiencia, la rutina y el afecto. La situación no
pasaba tal vez por una cuestión de infidelidad, sino más bien por otra clase de engaño, es que
en muchos casos tal pueda luego desechar esa desconfianza y volver a construir la confianza,
pero esta vez con bases más sólidas. Creía que aún podía confiar en su esposa, pero al mismo
tiempo también con cierta desconfianza, por más contradictorio que suene. Con cierta duda, no
deseaba incrementar la confianza, pero si al menos que ésta no disminuyera, y para ello se
basaba en la experiencia de más de diez años juntos. En este sentido también destacaba la
fluida comunicación entre ambos, como uno de los aspectos más destacados de haber
adquirido confianza e incrementar los sentimientos de seguridad. Esta situación era lo último
que Miguel deseaba pasar, la incertidumbre y el desgaste aparente del vínculo. Quizás la
actividad sexual y la intimidad, tan descuidada en estos meses, resultaron dos factores que
influyeron en la pareja. No tuvo tiempo de seguir meditando acerca de la cuestión, un llamado
de su hijo lo sacó por ahora al menos de ese tema.

- ¿Hola hijo?
- Papá, tenemos que hablar lo más pronto que puedas.
- Bueno, nos encontramos en media hora en el mismo lugar de siempre. Yo también tengo
novedades y preciso de nuevo de tu ayuda.
- Bien. Nos vemos entonces.

Buscó una carpeta de su oficina, tomó una agenda y se marchó. Una de las empleadas le
consultó acerca del almuerzo y el le respondió que debía salir por una urgencia, que ese tema
lo hablara con Juliana. Con mucha precaución, emprendió el viaje, era absolutamente
necesario que tomara todos los recaudos, pues sabía que muchos ojos posaban su mirada
sobre lo que él hacía, una prueba de ello fue la reunión con Mayra. Antes de llegar al lugar, dio
un par de vueltas alrededor para cerciorarse que no era seguido. Llegó al lugar y su hijo ya
estaba esperándolo.

Unos días después y tal como se lo adelantó


Omar, le fue entregada una carpeta con el detalle de todo lo que debía realizar en el viaje. Al
mismo tiempo se le informaba cual sería el lugar en el que se hospedaría y la duración. El viaje
se haría en 24 horas y con ese objetivo se dispuso todo. Antes de dejar la oficina, buscó con
insistencia una pequeña libreta y se retiró rumbo a su casa, para buscar las pertenencias
necesarias para emprender el vuelo a la capital nacional. Luego de recoger las maletas, partió

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rumbo al aeropuerto, se despidió de su familia, quienes le desearon toda la suerte y al mismo
tiempo le manifestaron el deseo de un pronto regreso. El traslado fue sin ningún tipo de
problemas y al cabo de un par de horas, ya había llegado a destino y era esperado por la gente
de la casa de la provincia en ese lugar, quienes se pusieron a su disposición.

- Dr. Cano, mi nombre es Janet Riera, soy la encargada de la oficina aquí en la capital. Es un
gusto tenerlo con nosotros. Esta es mi tarjeta ahí está mi número, lo que precise me llama, ¿Si?
- Gracias Janet.
- Sígame por favor, el vehículo está esperándolo para llevar al lugar donde se hospedará. Por el
equipaje no se preocupe, nosotros nos encargaremos de recogerlo.
- Muy amable.

En poco menos de una hora de viaje, llegaron a destino. Era un hotel ubicado
estratégicamente, por decirlo de alguna manera, todo le quedaba a mano, tanto para las
cuestiones oficiales, como para las informales, pues a su alrededor había de todo
comercialmente hablando. Como primera medida se registró en el lugar y lo acompañaron a su
habitación. Tomó el teléfono y lo primero que hizo fue llamar a Juliana para comentarle de su
arribo sin problemas. Luego, abrió su maletín y casi se caen algunos papeles de lo cargado que
estaba. Lejos de inquietarse o de sentirse mal por estar tan alejado de su lugar, a la vez sentía
que estaba con la libertad suficiente como para hacer lo que consideraba necesario, sin
sentirse vigilado o presionado. Decidió salir un rato, en un rato se haría hora de almorzar y
aprovechó para ver la oferta gastronómica de la capital. No lo pensó dos veces y se dirigió a
una parrillada, la necesidad de no sentir de golpe el desarraigo, loe llevó a elegir el lugar.
Apenas se acercó un mozo para atenderlo, le pidió el especial del día y para tomar un buen
vino tinto. Su trabajo comenzaría recién al día siguiente, por lo tanto, tenía todo el resto de ese
día para caberlo que quisiera. El lugar parecía ser uno de los más concurridos de la zona, al
menos de eso daba cuenta la cantidad importante de comensales que asistían y a la vez los
envíos que se efectuaban a través del servicio de cafetería. El plato realmente suculento,
terminó por ser mucho más de lo que podía comer, para cuando el mesero se acercó para
ofrecerle el postre, Miguel no aceptó el mismo y sencillamente pidió la cuenta. Entregó su
tarjeta para el pago correspondiente y con ella el empleado se dirigió a la caja para efectuar la
operación, en la misma quien estaba al frente de la caja le preguntó:

- ¿Miguel Cano? ¿El doctor Miguel Cano, el veterinario?


- No lo sé señor, no lo conozco.
- ¿Me muestra cuál es?

A lo lejos Miguel observó la escena y se preocupó. Quizás la tarjeta no tendría los fondos
suficientes, lo cual representaba un problema, pues no tenía consigo el suficiente efectivo para
cubrir el gasto. Después de unos minutos, una persona se acercó a la mesa y le dijo:

- Buen día.
- Buen día (respondió Miguel)
- ¿Doctor Miguel Cano?
- Sí, soy yo.
- ¡No sabe el gusto que me da volver a verlo doctor! No sé si se acuerda de mí, soy Lucas
Barbieri, en realidad Lucas Barbieri hijo.
- ¡Si, lo recuerdo! Hace muchos años que lo vi a don Lucas ¿Cómo está?
- Lamentablemente falleció hace unos dos años.
- Perdóneme mi torpeza, lo siento mucho.
- Está bien, no tenía por qué saberlo. Con mi padre siempre nos acordábamos de usted, fue el
único médico que pudo encontrarle una cura a nuestra hacienda y con eso nos salvó cientos de
vacunos que estaban a punto de morir.
- Lo recuerdo, fue una situación muy compleja afortunadamente encontramos la solución, de
casualidad, pero al encontramos.

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- ¿Y qué está haciendo aquí en esta ciudad? ¿De turista?
- En realidad vine en viaje oficial, ahora soy el vice gobernador de la provincia y estoy aquí para
desde mañana comenzar con unos trámites. Es una historia algo complicada, política, en
definitiva. Me quedaré con varios días casi a vivir aquí. ¿Y usted?
- Lamentablemente tras la muerte de mi padre, tuvimos que vender todo, no había quien se
quedara a seguir con la estancia. Con eso nos vinimos aquí, junto a mi madre y mi hermana.
- ¿Cómo está su mamá?
- No muy bien, la muerte de mi padre la afectó mucho. Sumado a eso que mi hermana casi
nunca está, su carrera de abogada la lleva de un lado para otro, está metida en ese tema de las
denuncias y no sé cuántas cosas más.

La respuesta encendió en Miguel la idea de que la causalidad lo llevó a elegir ese lugar por algo
que podía serle muy útil.

- ¿Algún problema con la tarjeta?


- Ninguno doctor, solo quería corroborar que se trataba de usted. No debe nada, la casa invita.
- ¿Es usted el dueño?
- Es de la familia, yo lo regenteo.
- Me alegra está muy lindo el lugar, y además muy concurrido.
- Gracias doctor, lo dejo seguir con sus cosas. Espero verlo nuevamente muy pronto.
- El gusto fue mío ¿me hace el favor de entregarle esta tarjeta a su hermana de mi parte? Y que
me llame en cuanto pueda por favor.
- Por supuesto doctor. Se lo diré urgente. Gracias, hasta luego, fue un gusto.
- Igualmente.

Luego volvió al lugar en el que se hospedaba para organizar no solo su agenda, sino los
horarios en lo que afectaría a Janet Riera y los demás empleados de la casa provincial. No
pasó demasiado tiempo hasta que recibió una llamada.

- ¿Hola?
- ¿Hablo con el doctor Miguel Cano?
- Si ¿Quién es?
- Mi nombre es Roxana Barbieri, mi hermano me entregó la tarjeta que usted le dio. ¿En qué
puedo serte útil?
- Me gustaría reunirme con usted a la brevedad. ¿Cuándo cree que podría?
- En un par de horas estaré por el micro centro, si quiere combinamos y nos encontramos.
- Bien, cuando esté ahí me avisa y yo voy a su encuentro.

Roxana Barbieri es una de las abogadas jóvenes más prestigiosas del país, muchas de sus
denuncias terminaron encerrando a los corruptos más importantes de la historia. Se destacaba
por su verborragia, pero al mismo tiempo por ser temerosa y desconocer cualquier tipo de
peligro. Últimamente se encontraba investigando una serie de denuncias que tiene que, con el
sistema de salud, además de ocuparse de otros graves problemas como desocupación, falta de
justicia, desprotección social y temas afines. En principio era la persona indicada para llevar
adelante las investigaciones acerca de lo que ocurre en el gobierno de la provincia,
fundamentalmente en lo que le dijo Mayra acerca de la verdadera faceta de Jacinto Villasanti.
Una de las principales metas en el trabajo de ella se sustentaba en conseguir los medios
necesarios que permitan ayudar directamente a la justicia en la aplicación de las penas que
correspondan a los culpables de cohecho, peculado y todo otro delito afín. Además, propiciaba
que las víctimas de esa corrupción a emprender las acciones legales correspondientes a
efectos de recibir las compensaciones y el resarcimiento. Roxana junto a un grupo gestor de
servicios jurídicos a diario recibía una cantidad importante de denuncias. La organización
apolítica, trabajaba si fines de lucro y no solo estaba formado por gente de leyes, sino también
por profesionales en otras áreas que le permitían cubrir de una mejor manera todas las aristas
de los delitos. El lema era contribuir al correcto funcionamiento del sistema judicial y político.

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Sin embargo, no todo es color de rosa, ni tampoco la tarea es sencilla, pues continuamente
reciben amenazas y todo tipo de presiones para que cesen en su tarea, pero hasta el momento
no pudieron amedrentarlos y siguen firmes en su cometido. Ante este panorama, las
expectativas de Miguel de poder conseguir su objetivo de limpiar su nombre y exponer a la
opinión publica todos los delitos cometidos, al parecer encontraron el norte necesario. A través
de ella, quizás se pondrían a la cabeza de la iniciativa que al final de cuentas se transforma en
interés general, pues sus resultados resultarán útiles para sentar precedentes y de este modo
crear la jurisprudencia necesaria para casos futuros. Las acciones de corrupción están
comenzando a ser catalogadas como delitos graves, porque permiten el enriquecimiento ilícito
a través o a costa de la educación, de la salud y del desarrollo de un lugar. Cerca de las 18
recibió el llamado de parte de ella y combinaron en lugar para encontrarse casi de inmediato.
En breves minutos expuso su intención, a lo que ella se mostró muy interesada.

- Se expone demasiado Dr. Cano, ¿lo sabía?


- Estamos a varios miles de kilómetros, no creo que nada malo pase.
- No subestime el largo brazo de la corrupción, pues cuando menos uno lo espera te golpea y
precisamente donde saben que más duele.
- Necesito hacer esto, de otro modo no volveré a dormir tranquilo por las noches.
- Recibiré su denuncia y lo someteré a evaluación a mi grupo de trabajo, haremos los estudios
de factibilidad pertinentes y luego me comunicaré con usted para darle una respuesta definitiva.
- Ojalá puedan ayudarme.
- Ojalá. Entonces déjeme repasar: caso Miranda, caso Linares, Cedeño y Mosquera, caso
Villasanti y caso Grupo Ginebra. ¿Es así?
- Por ahora sí, aunque sospecho que es solo un puñado de todas las cosas malas que aún
restan por descubrir.

Luego de ello se despidieron, reunión fue más breve de lo esperado, pero a la vez muy
enriquecedora. En cierta forma estaba contento, pues sentía que, en el caso de aceptar, mucho
ayudaría en la solución del problema. La comunicación con su familia era casi diaria y en
algunos casos hasta dos y tres veces, más que nada con su hijo Benicio, quien se encargaba
de monitorear el ambiente político mientras dura su ausencia. Pensaba más en él y en la
pequeña Noralí, a la hora de llevar adelante esto. Deseaba el día de mañana poder mirar
fijamente a los ojos de ellos y no sentir vergüenza, de tener el orgullo y la satisfacción que su
padre hizo lo que correspondía aún a riesgo de perderlo todo. Contaba con los datos
fehacientes y también con el nombre de los funcionarios y empresarios intervinientes. En sus
manos obraban las pruebas para determinar con precisión los hechos. Ante sus ojos pasó todo
lo referido a la vinculación entre administración provincial centralizada y descentralizada y
distintas empresas, sociedades y otros entes públicos y privados que tuvieron y tiene en su
poder el manejo de fondos públicos como fuente de recursos principal. La información estaba,
solo restaba que se profundice en los asuntos. Por primera desde que inició su gestión, sentía
que estaba a punto de quitarse de encima una pesada carga que lo limitó y de hecho lo limita
en muchas cosas, sobre todo en aquellas en las que el cumplimiento de las promesas
electorales le quitaba el sueño y nada podía hacer al respecto. Para ser más precisos, nada se
lo dejaba hacer. Al día siguiente, comenzó con su peregrinar por las distintas dependencias
nacionales, en la búsqueda de acelerar el envío de fondos a la provincia. Así de ese modo
comenzó a tomarle el pulso a esa ciudad. Un verdadero monstruo que, con el ritmo demasiado
vertiginoso, no daba oportunidad alguna para conocerla, para transitarla y mucho menos para
vivirla en plenitud. Siempre la gente estaba muy apurada, teléfono en mano y sin mirar hacia los
costados. Sin fijarse en el otro, en lo absoluto. Muy a su pesar, hasta en cierta forma se
encontró muy cómodo en lo que hacía y de no ser por el desarraigo, creía poder adaptarse sin
demasiado inconvenientes, el único dolor que sentía era el de no poder contar con su familia,
especialmente sus hijos. Cuatro días después de esa reunión, aún no tenía respuesta de
Roxana acerca del caso. Lo cual no era de todo preocupante, si se tiene en cuenta que todo el
arsenal de información brindada, debía ser estudiado detenidamente para poder tomar una
decisión adecuada. Se hizo además habitué de la parrillada de Lucas Barbieri, donde al mismo

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tiempo se hizo de nuevos amigos con los que comenzó a sembrar una linda amistad, más allá
de las diferencias lógicas de edad y de idiosincrasia. Con ellos en sus tardes libres, se reunía a
disfrutar de una reunión social cordial, a practicar deportes o bien a pasar el rato. Riera y los
demás pronto comenzaron a no ser tenidos en cuenta para sus actividades y comenzó a correr
el riesgo de confiar en esos nuevos amigos. Al cabo de la primera semana en ese lugar,
muchas de las actividades previstas estaban cumplidas y solo restaba la confirmación de parte
de Omar que los fondos, que principalmente preocupaban, ya se giraron. El compromiso de
aquellas personas que atendieron sus pedidos, era ese y espera se cumpla.

Ese día luego de haber compartido una tarde


agradable con sus nuevos amigos, buscaba regresar a su automóvil, cuando antes de llegar al
mismo fue abordado por una serie de personas quienes a fuerza de empujones lo metieron en
una camioneta tipo traffic y se lo llevaron. A punta de pistola, lo obligaron a guardar silencio y
los maniataron, lo amordazaron y le pusieron una capucha. Tras una hora de viaje, más o
menos se estimaba, llegaron a un lugar. Dos hombres lo bajaron de ese vehículo y lo llevaron,
hasta un lugar. Ahí lo hicieron ingresar. La primera sensación que tuvo fue que se trataba de
una fábrica abandonada ó algo así, por el ruido de algunas aves y el olor al combustible.
Caminaron un par de metros y lo hicieron ingresar en un cuarto, en el que lo sentaron y ataron
a una silla. Allí se quedó, sin saber que hacer, pero con la convicción que lo mejor era estar lo
más calmado posible, no eran asesinos, de eso estaba seguro, pues ya estaría muerto.
Seguramente se trata de secuestradores, que una vez que obtengan el dinero que desean lo
dejarán en libertad. No tenía en absoluto la noción del tiempo, pero en una estimación estuvo
mínimo tres horas así. Deseaba solamente que su familia esté bien y no se enterara del hecho,
salvo del pago del rescate. Al cabo de ese tiempo, una persona enmascarada ingreso, le quito
la capucha y para cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, pudo ver que estaba también
encapuchado, en compañía de otra persona que estaba fuertemente armado. Luego le quitaron
la mordaza y con una toalla le secaron la transpiración y una vez que todo estuvo tranquilo le
dijo:

- Quédese tranquilo. Todo estará bien, no tiene nada que temer.


- ¿Qué es lo que quieren? ¿Acaso saben quién soy?

En ese preciso momento comenzaron a describirle as todas las personas que conocía, a darle
detalles de su cargo actual y de la antigua función de médico veterinario que tenía y por sobre
todo y lo más preocupante, detalles acerca de Juliana, Benicio y Noralí. Ahí comprendió que no
se trataba de algo al voleo, sino que estaba todo perfectamente estudiado.

- Como se habrá dado cuenta doctor Cano. No somos ningunos improvisados, somos
profesionales, así que eso es una ventaja para usted, solo nos importa el dinero y luego lo
dejamos en libertad. Así de simple.
- Tienen a la persona equivocada entonces. No tengo el dinero para pagar el rescate.
- ¿Y quién le dijo que queremos “su” dinero?
- No entiendo.
- Paciencia, Ya lo entenderá en su momento.

Luego de ello se marchó, no sin antes nuevamente amordazarlo y colocarle la capucha.


Algunos minutos después, otra vez, solo que ahora solo lo miraron de manera intimidatoria y de
nuevo a colocarle la capucha. Miguel a pesar de su esfuerzo, a medida que el tiempo pasaba,
estaba entrando en una especie de miedo o desesperación. Tras varias horas, de nuevo se
hicieron presentes, solo que esta vez lo desataron, le pidieron que se pusiera una ropa que
ellos trajeron y lo sacaron de ese lugar. Por la claridad, pudo comprobar que ya era de día y
estaba soleado. Lo subieron a una camioneta, mientras trataba de escuchar algún detalle de las

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personas que estaban en ese vehículo, no sabía cuántas eran, pues ninguno decía palabra
alguna. El viaje duró casi media hora y tras el ello, se detuvieron, vino un silencio aún mayor
hasta que un teléfono sonó, no pudo escuchar de que se trataba, hasta que de repente otro
vehículo freno de golpe y en ese instante se escuchó una voz que dijo: “Ahora…!”. Luego
sobrevino el sonido de armas de fuego cargándose. Miguel de inmediato se arrojó al piso del
vehículo, pero no fue por mucho tiempo, le soltaron de manos, le quitaron la capucha y lo
empujaron fuera del vehículo. Quedó estupefacto, vio a tres hombres vestidos de seguridad
maniatados y encapuchados en el suelo, mientras un hombre que llevaba una máscara de
inmediato reconoció, les apuntaba directamente a sus cabezas, en otro sector y a un par de
metros, un camión de caudales estaba siendo vaciado por otras dos personas también con
máscaras, mientras una cuarta persona, que fue quien lo obligó a bajarse, estaba esperando en
el lugar del conductor. Miguel intentó escapar, pero luego se al ver que estaba vestido de la
misma forma que esas personas, desistió. No sabía qué hacer, hasta que uno de ellos, le
señaló hacia arriba en uno de los postes, donde estaba una cámara de seguridad. Treinta
segundos después, y tras vaciar el contenido del camión de caudales, rápidamente se retiraron
del lugar. Nunca vivió tal cosa, nunca estuvo ni siquiera en sueños en una situación similar.
Tras quince minutos de viaje, se detuvieron y se dividieron, dos de ellos con el botín, abordaron
un automóvil, mientras los dos restantes, más Miguel subieron a otro. Nuevamente fue
encapuchado y tras movilizarse por no menos de veinte minutos se detuvieron, mientras se
escuchaba el sonido de las sirenas policiales. Antes de bajarlo del automóvil, le dijeron: “Pronto
volverá a saber de nosotros…”. Liberaron sus manos y con un fuerte empujón lo bajaron. Para
cuando pudo quitarse la capucha, el sol pleno casi no le permitía hacer foco con su vista para
saber dónde se encontraba. Unos segundos después comprobó que se encontraba
exactamente en el mismo lugar en el que medió día antes había sido secuestrado. A su lado
estaba una bolsa negra con su ropa y pertenencias. Rápidamente tomó su teléfono celular y lo
encendió. A la vez, no tuvo ningún pudo ni reparo en deshacerse de esa ropa que tenía puesta
y a duras penas se puso las que tenía antes. Su teléfono estaba colmado de mensajes y
llamadas perdidas. Quiso llamar a la policía, pero luego recordó esa imagen del hombre
señalando la cámara de seguridad y él como el único que no estaba cubierto de rostro, de
seguro ya estaría señalado como integrante de esa banda. Casi a escondidas y esquivando
cualquier tipo de presencia, sobre todo la policial, llegó al hotel. Literalmente se encerró, las
ventanas de su departamento se cerraron, a pesar de lo maravilloso del día. Preso de un
ataque de nervios y casi al borde del llanto, reflexionaba acerca de lo sucedido sin encontrar
explicación alguna. No quería cometer el error de efectuar llamado alguno e implicar a quienes
nada tenían que ver. Trató de recuperar un poco la calma, encendió la televisión para saber si
en las noticias se mencionaba algo. Efectivamente se informó acerca del hecho, pero no se
mostraban imágenes, para cuando el periodista mencionó que se estaban trabajando para
obtener información de las cámaras de la zona, apagó el aparato, preso de un profundo temor.
Esperaba impacientemente, lo que él consideraba sencillamente era una cuestión de tiempo,
que vinieran a buscarlo. Caminaba sin cesar, preso de un estado de nervios que casi
carcomían su alma, estaba al límite de su emocionalidad. El teléfono sonó y dudó mucho en
atender, sin embargo, decidió hacerlo por si acaso se tratara de alguien de su familiar o algún
conocido:

- ¿Hola?
- Doctor Cano. Se preguntará que fue todo eso que le acaba de suceder. ¿Verdad?
- ¿Quién habla?
- Eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que de ahora en más nosotros
controlamos su vida. Usted ya es uno de nosotros.
- ¿Qué es lo que quieren de mí?
- Calle Panamá 1836 2º C. Lo esperamos en media hora.

La comunicación luego se cortó. Este hecho sumaba aún más confusión a todo. Sin embargo,
decidió en primer lugar corroborar que todo estuviera en su lugar y que no llegaron a ingresar al

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departamento. Tras cerciorarse de ello, salió del lugar al encuentro de esa reunión. Abordó un
taxi y llegó a destino justo a tiempo. Se acerco al portero eléctrico para identificarse:

- ¿Sí? ¿Quién es?


- Miguel Cano
- Adelante.

Ingreso a ese edificio y se dirigió rápidamente al lugar. Un joven le abrió la puerta, lo invitó a
pasar y luego se retiró del lugar. El departamento, en realidad una especie de oficina, estaba
prácticamente vacío. Minutos después una voz se escuchó:

- ¿Doctor Cano?
- Si. Aquí estoy.
- Adelante por favor.

Fue siguiendo el sonido de esa voz para llegar al lugar. En uno de los ambientes, observó la
puerta abierta y supuso que la voz provenía de ahí. Apenas se asomó grande fue su sorpresa
cuando vio a tres hombres que reconoció de inmediato y que hace mucho tiempo no veía. Eran
nada menos que Gerardo Linares, Arturo Cedeño y Francisco Mosquera, precisamente éste
último fue el que lo invitó a pasar y a tomar asiento.

- Señor vice gobernador, pase, tome asiento.

En cierta medida, las cosas comenzaron a apreciarse con mayor claridad. De ahí el hecho de
no haber pedido un rescate, de mantenerlo cautivo para amedrentarlo y luego hacerlo parte de
un hecho delictivo para implicarlo y de ese modo comprar su silencio ó mejor dicho comprar su
vida.

- Lo veo algo nervioso y es lógico, lo comprendo, esta serie de acontecimientos vividos es algo
muy difícil de manejar. No se preocupe, lo entendemos, créanos.
- Es ruin lo que acaban de hacerme ustedes.
- ¿Nosotros? ¿Nosotros que hicimos? No hicimos nada, al contrario, el que está muy
complicado es usted ó al menos eso muestran las imágenes que tengo aquí (mostrándole un
cd)
- No quiero más de esto, haré lo que ustedes me pidan, solo quiero asegurar el bienestar de mi
familia y terminar con todo esto.
- Está bien. Se lo diremos oportunamente, pero quiero explicarle los motivos. Seré breve.
- Se lo agradeceré, quiero irme lo antes posible de aquí.
- Y así será. ¿Cómo cree que construimos nuestra riqueza?, déjeme ilustrarlo. Un trabajador se
emplea durante treinta años en relación de dependencia para ir religiosamente todos los días a
cumplir una función recibiendo una paga que es magra y luego se retira ó se jubila con una
retribución aún mucho menor, que no alcanza para nada. Lo mismo ocurre con aquellos
pequeños empresarios que tarde o temprano van a la quiebra. Nosotros pensamos en grande,
y para ello nada mejor que el poder, nada mejor que la política para poner todo al alcance de la
mano. Somos como quien diría, ladrones de guante blanco. ¿Ó usted vio algo de violencia esta
mañana? Estaba todo perfectamente planeado y combinado, los empleados de ese camión
conocían con lujo de detalle lo que pasaría y por ello cobraron una más que importante suma.
- ¿Y en cuanto aumentó el patrimonio del grupo Ginebra con el golpe?

Mosquera lo miró como sorprendido por la respuesta, luego se sonrió y se levantó del sillón en
el que estaba. Se dirigió a una pequeña mesa donde había una serie de bebidas y comenzó a
servir para todos los presentes. Al primero que sirvió fue a Miguel, éste por una sencilla
cuestión de cortesía recibió el vaso, mientras lo miraba con un desprecio más que evidente.

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- No mucho, apenas un par de millones, descontando los gastos. Pero no se preocupe, para
usted también hay, en definitiva, se probó que es parte de la banda.

En ese momento, Linares se agachó para recoger un pequeño maletín y lo colocó arriba del
escritorio para después empujarlo hacia donde estaba Miguel.

- ¡No quiero su maldito dinero!, solo quiero de una vez por todas terminar con todo esto, se lo
repito.
- ¡Vamos Miguel! Lléveselo, siempre es grato hacer un viaje en familia o darse un gustito por
ahí. Con la parte que le toca, un cero kilómetro puede adquirir.
- ¿Tiene mucho más que decirme? ¡Quiero irme!
- Casi me olvidaba Miguel. Hay algo que quiero decirle.

Cedeño extrajo de uno de los cajones un sobre y sacó una serie de fotos. Entre las que estaban
Benicio, Noralí, Mayra y hasta Roxana Barbieri.

- Observe bien estas fotos Miguel. Imagino que son personas a las cuales usted le interesa su
bienestar.
- ¿Es una amenaza?
- ¡No! En lo absoluto, somos empresarios, no asesinos. Nos movemos en la marginalidad, es
verdad, pero nunca hemos quitado la vida a nadie. Nos es más fácil comprarla. ¿Qué sabe de
la vida de Jacinto Villasanti?
- Nada
- ¡Vamos!, sé que estuvo hablando con la hija de Edmundo Miranda. Sé que le dijo cosas, pero
en detalle ¿Conoce como es la vida de su ídolo y mentor?
- Ilústreme…
- Es uno de los hombres más ricos del país, tiene propiedades y bienes valuados en millones.
Además, es un hombre al que más allá de su imagen y sus dichos acerca de la familia y demás,
lleva una vida demasiado promiscua. Tiene una cantidad importante de hijos esparcidos por ahí
y una cantidad más que importante de amantes en su momento, la mayoría de ellas menores
de edad. Hoy todas esas mujeres gozan de una solidez económica importante. Y es libre de
irse cuando usted quiera…

No lo pensó demasiado, y se retiró de inmediato. Tenía ganas de correr, tenía ganas de gritar
de impotencia. Pero al mismo tiempo lo movía cierto sentido de la ubicación, pues también
estaba convencido que llevar al extremo o al límite las cosas no beneficiarían en nada su
situación y quizás hasta ponga en verdadero riesgo a las personas que estaban en esas
fotografías. Camino al hotel, recibe una llamada telefónica de Roxana:

- ¿Hola?
- ¿Doctor Cano? Habla Roxana Barbieri. Lo molestaba para saber cuándo podríamos reunirnos
para definir la cuestión hablada oportunamente.
- Creo que vamos a dejar sin efecto todo eso. Está en riesgo su seguridad, la mía y de muchas
personas más.
- Ah, está bien. ¿Y que lo hizo cambiar de parecer?
- Como usted dijo, debemos reunirnos. Dígame el lugar y la hora y yo iré a su encuentro.
- Esta bien, pero en medio del revuelo por el robo éste que hubo, la ciudad está convulsionada.
Espere mi llamado y yo le diré cuando y donde. ¿Sí?
- Esperaré entonces.
- Gracias, nos estamos comunicando. Saludos.

No quiso saber absolutamente más nada de nada, ni tampoco de nadie, así que apagó su
teléfono y regresó a buscar el refugio de su lugar para ver si podía desentramar ese verdadero
enredo que era hoy su cabeza. Se desplomó arriba de su cama y cansado, agobiado, como por
arte de magia se durmió.

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El día siguiente comenzó más bien tarde para él,
como casi todos los días, Janet lo llamó para saber si precisaría de sus servicios y como de
costumbre él rechazo su oferta, tras lo cual luego se levantó. Tomó un papel y una lapicera y
comenzó a escribir. Luego como siempre bajó hasta la planta baja para tomar el desayuno,
mientras revisaba la agenda correspondiente a ese día. Trataba de todas formas olvidar los
hechos ocurridos el día anterior. No era para nada fácil, pero al mismo tiempo era
absolutamente necesario, para poder tener la mente en claro y volver a definir los objetivos.
Solo la llamada de su pequeña hija a través de Benicio, le daban las fuerzas necesarias para no
ceder en sus planes. Envió un mensaje de texto a Roxana para fijar una reunión para después
del mediodía en un lugar y horario determinados. Hasta mientras siguió con los trámites, y de a
poco comenzó a ganarse el aprecio de los empleados de las diferentes oficinas a las que
concurría casi a diario. Así de este modo posibilitaba que la atención fuera más rápida, evitando
así la tediosa espera que en muchos casos tomaba horas y horas. Algunos de ellos expresaban
su beneplácito por el nuevo perfil de político que manifestaba, en el sentido de la corrección con
la que se dirigía, con la humildad con la que solicitaba las cosas y por sobre todo por lo sencilla
persona que era. En algunos casos exponía sus ideas, su visión de las cosas y las formas que,
según su criterio, debían modificarse en la política para permitir llegar con una presencia aún
mayor y solucionar los problemas de la gente. Pronto esa postura no pasó desapercibida por
los altos funcionarios nacionales, quienes de a poco comenzaron a tenerlo en cuenta. Y así se
lo hicieron saber, al atenderlo con una consideración especial. Tomás Rico, era el actual
ministro del interior, en realidad era el vice ministro, pero al igual que él por cuestiones políticas
al titular se lo había desplazado. Salió a dar una orden a sus secretarias cuando lo vio. Se
acercó y le dijo:

- Señor Vice gobernador y amigo Dr. Cano. Que gusto de verlo nuevamente por aquí.
- Ingeniero Rico. ¿Cómo está?
- Adelante por favor, pase.
- Está bien. Gracias.
- Tome asiento. ¿Puedo ofrecerle algo para beber?
- Bueno. Un café estaría bien.

Ordenó que se lo acercaran y luego tomó asiento en su sillón.

- Cuénteme Miguel. ¿Cómo van las cosas en su provincia?


- Bien. Afortunadamente la sapiencia en las políticas asumidas por el UP está dando sus frutos.
- Cómo usted sabe, somos opositores al partido suyo, y le daré mis razones si así lo desea.
Nuestros dirigentes nos informan de las fechorías de parte de Jacinto Villasanti y de Omar
Aristizábal. Sin embargo, rescatan su figura como una notable excepción por su trayectoria y
sus ideas.
- Antonio Segovia…
- Exacto, estoy en permanente contacto con él y me expresó su beneplácito por la inclusión de
su nombre en las filas del UP.
- Sí, convoqué a Segovia desde antes de las elecciones para acercar posiciones en pos del
bien común.

Puso su codo derecho sobre él apoya brazos del sillón mientras sus dedos índice y pulgar
sostenían su mentón. Se hizo para atrás hasta apoyarse contra el respaldo y tratando de
buscar un poco de confianza entre ambos le preguntó.

- ¿Está usted de acuerdo con las metodologías del UP? ¿Es verdad la información con la que
contamos?
- ¿Qué es lo que quiere saber Tomás?

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- La verdad
- Esto es política, pero no soy un traidor, puedo no estar de acuerdo con algunas cosas, pero
seré fiel a quien me designo en el cargo y a la vez a quienes respondieron con su voto al
partido.
- Si, si, si, blah, blah ¡Vamos Miguel! Aquí todo el mundo saber que a usted no mandaron aquí
para quitarle protagonismo. Como se dice habitualmente los mandaron al freezer. Mire Miguel,
voy a ser honesto con usted, llegó a nuestros oídos quien es usted, y por sobre todo lo que
piensa, lo que dice y como lo dice. Queremos que usted trabaje para nosotros, no le pedimos
que se una al CyPS. Nos informan que usted tiene el carisma, la convicción y el talento
necesario para fundar su propio partido, y si lo hace tenga por asentado que vamos a apoyarlo
sin ningún condicionamiento. Piénselo.

Miguel lo miró con cierta desconfianza, aunque sus palabras reflejaban una enorme posibilidad
para su despegue político. Sin embargo, no tenía el valor suficiente para obrar a espaldas de
sus jefes provinciales. La puerta se abrió, e ingresó una de sus secretarias con el café, esos
segundos breves fueron suficientes para tomar una decisión. Luego de marcharse la empleada,
Rico lo miró y le preguntó:

- ¿Qué me dice Miguel? ¿Acepta nuestra propuesta? El presidente va a estar más que contento
de saber que una provincia tan importante como la suya se incorpora a nuestro grupo de
trabajo.
- Debo decirle con todo respeto que rechazo su propuesta, pero por el momento. Hasta
mientras y a modo de poder marcar presencia del estado nacional en la provincia, solamente
dos favores necesito y de acuerdo a los resultados, más tarde o más temprano, nos reuniremos
nuevamente.
- Dígame y lo analizaré.
- Primero que libere urgente y de manera íntegra los fondos para la ejecución de las obras
previstas.
- Si usted se compromete en ayudarnos, yo me comprometo en que haré ya mismo las
gestiones necesarias.
- Bien y segundo, voy a efectuarle una confesión y apelo a su discreción.
- Por supuesto, cuente con ello.

Sacó de su bolsillo la tarje de Roxana Barbieri, se a entregó y le dijo:

- Hable con ella. El resto ya depende de ustedes.


- Sabemos quién es ella, ¿La conoce? ¿Trabaja con usted?
- Solo hable con ella. Ese es el segundo favor. Lo dejo seguir con sus actividades Tomás.
Gracias por su tiempo y por el café.
- Hablaremos, es una promesa.

Luego de ello se retiró, con la satisfacción de haber dado un paso adelante. No sentía para
nada culpa alguna, no había vendido su alma al diablo, sino que hizo lo que consideraba era
justo, era su deber, más allá de cualquier ideología o bandería política. Pasado el mediodía se
reunión con Barbieri. La idea era tratar de seguir adelante, pero a la luz de los acontecimientos,
debía de instrumentarse una metodología distinta de comunicación y así se lo hizo saber, pero
no verbalmente, sino a través de esos escritos que elaboró por la mañana. Las palabras iban,
por un lado, pero lo que rezaban esos carteles, muy por el contrario. Tras unos breves minutos
de reunión, Miguel le dejó esos escritos y se retiró. En menos de 24 horas pasó de ser un
gestor de su provincia, a ser el centro de conceptos elogiosos de parte del ejecutivo nacional.
Tras una tarde a contrapelo de la del día anterior, por la noche recibió la buena nueva de parte
de Omar que la totalidad de fondos había sido girada y que su tarea en la capital nacional
finalizó. Se lo esperaba lo más pronto posible de nuevo en su tierra. Miguel recibió la noticia
como una confirmación. El proceso había comenzado. Luego tomó su computadora personal y
comenzó a escribir, del otro lado y en una especie de chat, le respondían, de ese modo estuvo

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horas, hasta casi entrada la madrugada. Por primera vez en las casi dos semanas que estaba
en ese lugar, sentía que la meta de transformar las cosas, de cambiar la realidad, era
absolutamente posible. Quería dejar un importante legado de su paso por la función pública,
garantizando resultados eficientes, con cuentas claras, acciones palpables y sin dudas un
futuro político promisorio. Era su anhelo enfocarse en la mejor calidad de vida para sus
comprovincianos. Su vocación de servicio puesta de manifiesta desde años desde su profesión
trascendía a lo político con un sueño posible de un futuro mejor para todos. Quizás ese
comportamiento y esa conducta, muy a contracorriente de lo usual, representaba un peligro
para los políticos que pensaban diferentes y lamentablemente actuaban diferente. Decidió
quedarse un día más en la capital, pero esta vez para agradecer por el apoyo a su trabajo a
empleados de algunas reparticiones públicas, Janet y el grupo de gestión, y también a los
amigos que hizo. La reunión fue en el local de Lucas Barbieri, quien gustoso aceptó la
propuesta de ser el anfitrión. No era una despedida, sino más bien un hasta pronto y a la vez
sentar las bases de lo que se estimaba la inminente llegada a ocupar un cargo importante a
nivel nacional. 24 horas después arribó a su tierra, con la frente en alto por la satisfacción del
deber cumplido, sin vender ningún tipo de principio político ó bien haber negociado para si
mismo ningún tipo de interés personal. Uno de los choferes de casa de gobierno lo estaba
esperando junto a con su familia, para llevarlo a su domicilio. Tras los saludos efusivos,
subieron a ese automóvil que los llevaría. En pleno viaje su teléfono comenzó a sonar.

- ¿Y eso? (preguntó Juliana) ¿Cambiaste el sonido de tu teléfono?


- Si. Ocurre que tantas aburridas noches y demás, solo el teléfono era mi divertimento.
- ¿Vas a contestar?
- Luego, por ahora solo quiero llegar a casa. Estuve fuera dos semanas, entiéndeme.

Noralí lo abrazaba, mientras Benicio lo observaba con suma atención, al igual que Juliana.
Podía notarse que no era el mismo, que algo había ocurrido durante su estancia fuera de la
provincia. Llegaron a la casa y lo primero que hizo fue tratar de llevar su equipaje al dormitorio.

- ¿Qué haces? Deja ese equipaje ahí. Los empleados se ocuparán. Ven siéntate aquí a mi lado.
Quiero que me cuentes como te fue. Qué fue lo que hiciste durante el viaje.
- Está bien. Pero déjame que vaya a baño primero, ¿Sí? Vuelvo en unos minutos.

Camino a ese lugar, tomó su teléfono y leyó el mensaje enviado. Lo hizo con cierto gesto de
alegría y luego leyó un segundo mensaje que le causó estupor. Sin embargo y antes de hacer
cualquier cosa, decidió hacer de cuenta que todo era normal y sin sobresaltos. Volvió a donde
estaba su esposa, en el living de la casa y se sentó a su lado.

- ¿Cómo estuvieron las cosas durante mi ausencia Juliana?


- Afortunadamente bien. Benicio me ayudó muchísimo con las cosas de la casa, fue una grata
compañía.
- A propósito de eso ¿Dónde están mis hijos?
- Le dije a tu hijo que se llevara a Noralí de paseo. Quería estar a solas con mi esposo tras esta
larga ausencia.
- Y dime ¿Como te fue allá? ¿Qué hiciste durante el tiempo en el que no estabas trabajando?
¿Me fuiste infiel?
- ¿Cómo crees? Soy un hombre con responsabilidades, con compromisos, tenía una tarea que
cumplir y debía hacerlo con la altura que mi investidura lo re quiere y lo exige.
- ¡Vaya!¡Cuánta verborragia! Pero no me interesa eso, quiero al hombre de mi vida, quiero
recuperar esos días de pasión perdidos con mi marido.
- Seguro corazón, ya nos pondremos al día. ¿Sabes que tiene esa enorme ciudad?
- ¿Qué tiene?
- Qué a la distancia y con todo a disposición te permite hacer muchas cosas y saber de otras
tantas que en circunstancias normales son casi imposibles de saber. Que, con paciencia, que a

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veces parece admirable y con los contactos necesarios, ves a todo el país desde una
perspectiva única.
- ¿Qué me quieres decir?

Tomó su teléfono y le mostró el mensaje recibido. Ella con asombro leyó el mismo y le
preguntó.

- ¿Tú crees lo que dice ahí?


- No, pero convénceme que no piense lo contrario.
- Después de lo ocurrido, después de tantos años juntos, ¿Cómo puedes pensar algo así?

Siguió revisando esos mensajes, cuando ella se percató que no se trataba de su aparato usual,
éste era otro.

- Ya me parecía, cambiaste de teléfono.


- Era la única forma de moverme con libertad. Aunque te parezca increíble, ni siquiera estado
allá tenía la libertad de hacer lo que yo quería.
- Intentaste hacerlo y ya ves lo que te pasó.

El comentario terminó por confirmar las sospechas. Su esposa escondía algo, había cosas que
hacía y que nunca le confesó. A efectos de corroborar sus dichos siguió buscando en su
teléfono, hasta que encontró algo y se lo mostró. Con cada cosa que él le mostraba, Juliana iba
Modificando su semblante y nada podía hacer para remediarlo.

- Las pruebas están a la vista querida mía, y al parecer son irrefutables. ¿O acaso tienes algo
para decir desmintiendo todo?
- ¿Por qué haces esto? Todo eso forma parte del pasado y es un error que cometí, un grave
error del cual hoy todavía sigo pagando culpas.
- No me molesta tus errores del pasado, me importa las implicancias en este, nuestro presente
y mucho más aún que no me hayas dicho nada, que me lo hayas ocultado.
- ¿Significa que me juzgas y no vas a perdonarme?
- ¿Y quién soy yo para perdonarte? Yo solo estoy trayendo a colación una verdad, una terrible
verdad, pero que desde hace tiempo comenzó con una simple sospecha.
- ¿Y qué harás?
- ¿Qué debemos hacer es la pregunta me parece, ¿no? Te propongo algo, sigamos juntos por
el bien de nuestra hija y también guardemos las apariencias. Pero de inmediato solicitaré el
divorcio.

Ella sintió que un balde de agua helada caía sobre su persona, y solo el silencio acompañaba la
escena

- Solo una pregunta tengo para hacerte Juliana: ¿Por qué? Creo que por lo menos merezco una
respuesta.
- Era joven, y él era un hombre mayor tan carismático, tan culto, con tantas ambiciones que de
inmediato me deslumbró. Era el centro de atención de todos en cuanto lugar estaba. Su
amistad con mi padre lo hizo frecuente en mi casa y fue allí donde todo comenzó. Era una
adolescente tonta por creer en sus promesas de amor, para cuando me di cuenta de sus
intenciones, ya era demasiado tarde, me había entregado a él por completo. Le presentó a su
esposa y a sus hijos a nuestra familia. Lloré durante días, al sentir que me habían roto el
corazón. Pero, sin embargo, me seguía entregando a él. Su escalada política parecía no tener
fin y afortunadamente para mí, fui creciendo y dándome cuenta de las cosas. Para cuando fue
gobernador por primera vez, lo primero que hizo fue abrirme las puertas para que eligiera lo que
mas me gustaba y donde más quería y así fue. Es por eso que pronto llegué al cargo directivo,

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fue solo cuestión de que yo lo quisiera para que me dieran con todos los gustos, para que se
cumplieran mis caprichos.
- ¿Y seguiste siendo suya?
- No, pero me buscaba. No quise ser más su amante por una cuestión de respeto a mi misma.
Luego apareciste en mi vida y me aferré a ti con uñas y dientes.
- ¡Qué afortunado me siento! Gracias por haberme informado de todo eso.
- No lo hice por temor.
- ¿Temor a quién?
- A él…
- ¿Acaso debo justificarte por decime eso? ¿Seguiste siendo su amante cuando ya estábamos
casados?

Juliana lo miró como no pudiendo elaborar respuesta alguna. Miguel acentuó su mirada
fijamente a los ojos de ella buscando escuchar algo, pero fue inútil, ella calló. Hizo un gesto con
su cabeza hacia ambos lados y busco escapar de ahí. Antes de irse, se dijo:

- ¿Por qué permitiste que me sucediera lo que me sucedió con esos matones y el camión de
caudales? Pues imagino que lo sabías, ¿Verdad?
- Sí, él me lo dijo. Era la única manera de evitar que siguieras con la tonta idea de cambiar las
cosas. Queríamos preservar nuestro poder.
- ¿Poder? ¡Ah! Sí … “El poder político”
- Sí, ese mismo del que tú te beneficias. ¿Acaso crees que fue una casualidad que te eligieran
para el cargo que ocupas hoy?
- No me extraña ya absolutamente nada. ¿Y cuantas “reuniones” tuviste con él para que me
eligiera? (preguntó Miguel con absoluto sarcasmo)
- Confórmate con saber que fueron las necesarias.
- No quiero imaginarme entonces la cantidad que fueron para que consigas lo que conseguiste.
Déjame que lo lea para no cometer ningún error. Dos casas, un departamento, una estancia, un
automóvil importado y otro cero kilómetro.
- ¿Cómo supiste todo eso?
- No hizo falta preguntar demasiado. Ustedes investigan demasiado a las personas, pero
descuidan el hecho se ser investigados. Decías del político, pues bien, esta vez yo tengo el
poder de hacer que esto no quede en el olvido. De tener el orgullo que mis hijos el día de
mañana no me juzguen por no haberlo hecho. Por una simple cuestión de cortesía no me
marcho de este lugar, pero quiero que sepas que, a partir de hoy, en la práctica no seremos
más un matrimonio.

Ella corrió hasta alcanzarlo, lo tomó del brazo derecho para hablarle de frente cuando estaba a
punto de retirarse y le dijo:

- Miguel, ¿Por qué haces esto? Creí que eras más inteligente.
- ¿Acaso soy un idiota por hacer esto?
- ¿Qué quieres? Puedes tener lo que quieras.
- Busco tener lo que quiero: mi conciencia tranquila.

Luego se marchó, había tenido la suficiente entereza para enfrentar a quien durante mucho
tiempo fue su sostén, en realidad un sostén de mentira. Ese mismo poder del que tanto se
jactaba ella, representaba un poder no político, sino humano para pararse estoico ante un
verdadero monstruo. Debía hacerlo, tenía que desligarse de una cosa tan baja y tan vil. La
desilusión con Juliana evidentemente marca un punto de inflexión en su vida, ayuda en cuanto
a facilitar las cosas para aceptar que la relación se acabó. Tal hecho no fue algo repentino,
hubo en el pasado alguno detalles que un hombre enamorado no alcanza a comprender, y que
por una simple cuestión de confianza no se imagina. Por ejemplo, saber de cosas que él nunca
contó, reuniones, eventos y demás. No sorprenderse de ningún comentario, y por sobre todo
atar cabos acerca de cuestiones del pasado que llamaban poderosamente la atención, ahora

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vistos a la distancia. Pero no era el momento de recordar lo que fue. La realidad demostró que
no era la persona indicada, más allá de lo idílico del comienzo. De ese torrente de pasiones que
había entre ellos, pero ahora tras la confesión esgrimida por ella, le sirvió para alejarse de ese
hombre, que no fue otra cosa que el verdadero gran amor de su vida. La idealización se ha
echado a un lado para dar paso a la inevitable realidad. El giro que dio la relación esa persona
era totalmente increíble. La desilusión le abrió los ojos, la felicidad de antaño no era otra cosa
mas que una especie fábula donde el final no era el estimado por la otra parte, al contrario,
echó por la borda diez años de vida. No se arrepentía de haber hecho el esfuerzo de sostener
la relación, se arrepentía de haber dejado su felicidad en manos de ella en un acto de total
sumisión. Tal muestra de supuesto amor, no era tal, sino una equivocación, ni más ni menos.
No era el complemento que se pensaba, era más bien un estado de dependencia que por
cuestionas más favorables a Juliana que a él se había impuesto en la práctica, con la
convivencia. Quedaban muchas cosas por replantear, solo que, ante el panorama
recientemente descubierto, todo era más fácil de ver y analizar sin el consabido lastre de los
afectos. Las expectativas, los deseos y las necesidades comienzan a surcar otro carril, quien
supuestamente debía ser parte de ello, o bien albergar la posibilidad de concretarlas, no era
tenida más en cuenta. En el fondo, sentía algo de dolor, por la ruptura, no por la forma, sentía
que la traición como moneda corriente en el ámbito laboral y social, había traspasado esos
límites y se había instalado en lo afectivo, en sus afectos. Una herida se había abierto en su
corazón, solo por sus hijos y especialmente por Noralí, debía cicatrizarla urgente y seguir
adelante. Sentía una enorme decepción por no haberse dado cuenta la forma en la que
ocultaba su verdadera forma de ser, su autentica faceta. La concordancia en el estilo de vida
parecía convertir todo en una especie de cuento de hadas, la fluidez de la misma en nada hacía
imaginar el desenlace. No obstante, y ya en la soledad de su estudio, estaba comenzado a
sentir que la semilla plantada hace un tiempo del orgullo y la corrección, acarrearían grandes
frutos en un corto plazo. Pero debía actuar con suma inteligencia, pues en estos momentos,
seguro se había esparcido como reguero de pólvora las novedades de parte de su esposa y
había que redoblar la apuesta y a la vez redoblar el cuidado, moverse con suma precaución.
Convocó de inmediato a su hijo para repasar juntos la estrategia y a la vez informarle acerca de
lo ocurrido con Juliana. Había que cubrir todos los frentes, no dejar ningún detalle librado al
azar para no quedar tan expuestos. En cuestión de minutos, su teléfono comenzó a recibir una
cantidad importante de llamados y mensajes. La primera gota había llegado al río. Podría
decirse que era el principio del fin.

Los días sucesivos fueron poco menos que un


martirio, el mismo poder que alguna vez lo ungió hoy lo había marginado en grado extremo. Por
una simple cuestión de orden y el cumplimiento de las jerarquías todo parecía ir bien en la
administración, pero de a poco los rumores de la ruptura comenzaron a ganar los pasillos de
todos los lugares de la provincia. Los principales referentes del CyPS se encargaban de hacer
cada vez más fuertes los mismos, pero a la vez de tratar de rescatar la figura de Miguel, con el
único objetivo de sacar réditos de la situación. Además, la presión que ejercía la figura de
Mayra Miranda Castro, que recorría los medios de comunicación (muy pocos, por cierto), que
no eran controlados por el UP, llegó a oídos de los funcionarios nacionales, quienes a su vez
propiciados por Tomás Rico y a su vez por Roxana Barbieri, estaban estudiando la posibilidad
de llegado el caso tomar intervención en el tema. Villasanti, ya no hacía las apariciones
públicas acostumbradas, la prensa local se encargaba de apaciguar los ánimos argumentando
razones de salud. Se mencionaba que, a sus 64 años, el prócer viviente del lugar, evidenciaba
un agotamiento y se estaba recuperando del trance. Sin embargo, la toma de decisiones ya no
pasaba tanto por sus manos, y se pasaba el día recluido en su mansión en las afueras de la
ciudad en compañía de su familia. Por primera vez en mucho tiempo densos nubarrones
amenazaban la eterna primavera en la que parecía estar la provincia en muchos años. En
cuestión de solo un par de semanas al parecer se ponía en riesgo el reinado inquebrantable del
UP, sin embargo y casi por una exigencia del gobierno provincial, todos loe medios locales

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estaban absolutamente prohibidos de efectuar siquiera comentario alguno de la situación
interna de la administración. Por ahora se miraba hacia otro lado y se desviaba la atención con
anuncios publicitarios y spots que mostraban las virtudes de la administración de Aristizábal y
toda la batería de respuestas y soluciones con las que se hicieron presentes para solucionar los
problemas de la gente. Sin embargo, los rumores iban creciendo. Un visiblemente molesto
Villasanti dispuso una serie de reuniones urgentes con todos los referentes del partido a efectos
de poder enfrentar la situación y encontrar una solución urgente. Contrariamente a lo que se
esperaba, esta vez comenzó por los cuadros inferiores, es por ello que de la noche a la mañana
se hicieron presentes en la sede partidaria todos los punteros de la provincia. La idea era
rearmar filas, cerras grietas y convocar urgente a movilizaciones callejeras para expresar el
apoyo a la gestión, a fortalecer el partido y a mostrar que solo se trataba de una ola de
infundados rumores. Tras intensas reuniones, tanto Jacinto como Omar, iban informándose
acerca de los motivos de las desavenencias, grande fue su sorpresa al comprobar que, a
diferencia de años anteriores, las estructuras estaban debilitadas, pero las mismas ambiciones
de poder de los referentes de cada lugar y no por una cuestión de ideologías. El reproche era
mutuo y los celos provocaron abismales diferencias, que de a poco fueron minando la confianza
y credibilidad de los comprovincianos. Ante este panorama, y ante la increíble realidad
mostrada, las medidas urgentes comenzaron a diagramarse, era extremo necesario recuperar
el tiempo perdido y el apoyo de toda la población. Es por ello que aquellos categóricos
resultados de las elecciones, hoy eran sencillamente un mero recuerdo y el trabajo lento, pero
sin pausa de CyPS, había calado hondo en la simpatía de aquellos indecisos y hasta en
algunos que comulgaban con el partido gobernante. Jacinto ordenó urgente una liberación de
fondos para poder contar con los recursos necesarios para llevar delante de nuevo un
exhaustivo rastrillaje del interior provincial. De inmediato Omar dio la orden a la gente de
economía para que a la brevedad liberara los mismos, para ser de inmediato volcados al
trabajo proselitista. Ante este panorama, todas las dependencias públicas provinciales, se
vieron concurridas mucho más de lo habitual, atendiendo solo las cuestiones políticas, dejando
de lado todo lo referido a las cuestiones de estado. Pero los medios fundamentalmente
virtuales, pronto llegaron con su mensaje a nivel nacional, y todo lo referido a las actividades en
la provincia era casi monitoreada por el estado nacional. En solo cuestión de unas horas tanto
Antonio Segovia, como Mayra Miranda Castro, Roxana Barbieri y el mismo Tomás Rico,
formaron un grupo que, con distintos intereses, pugnaban por acabar con la gestión del UP.
Todo era gestionado y decidido allá, donde está el centro mismo del poder. Donde el poder es
superior y con solamente una decisión, se cercena o se posterga una carrera política. Miguel
era casi que custodiado por gente de inteligencia provincial y además, luego de su separación
de hecho con Juliana, también ella en una actitud poco feliz, lo perseguía constantemente, sin
dejar de hostigarlo a cada momento para evitar que continuara con su intención de operar en
contra de su propio partido. Pero contrariamente a lo esperado, Miguel estaba absolutamente
tranquilo y lo más distendido. Jugaba con Noralí, se capacitaba en su profesión releyendo libros
y se dedicaba a las refacciones sencillas en el hogar. Todo parecía resbalarle, todo estaba
según ese comportamiento de los más bien. Juliana y el resto de los referentes del UP, estaban
aún más sorprendidos por esto.

- ¿Miguel? ¿Qué haces?


- Nada estoy a la espera.
- ¿A la espera de qué?
- Vamos Juliana… sabes mejor que yo a lo que me refiero.
- ¡Nuestro partido al borde del escándalo y estás de lo más tranquilo! ¡No lo puedo creer!
- Se le llama conciencia, a mí no está me hostigando. ¿Y a ti?

Se fue sin decirle nada mientras él seguía en la misma postura, con la tranquilidad de haber
hecho lo que correspondía. Rescataba de sí, la decisión de actuar de esa manera determinada
sin pretender despertar el agradecimiento, consideración, admiración u otra cosa de parecida.
No estaba esperando una reacción de reconocimiento, solo apeló al sentido de las buenas
acciones, y reafirmar el concepto de tener la frente en alto al momento de que sus hijos le

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preguntaran por la situación. Le sobraba la convicción, porque sabía que era lo correcto, debía
participar para bien en la vida social y política de la provincia porque se sentía capaz y quería
aportar al bien común. Tenía por principio el lema de vida, que el universo se encarga de
mantener nuestras vidas en equilibrio y aporta cosas similares a las que damos. Sin distinguir la
fuente, el resultado será enriquecedor. Aunque en el camino se haga de enemigos que atenten
contra su proceder, ya sea para tratar de detenerlo o ensuciarlo. Los medios de comunicación
nacionales pugnaban por su palabra para dar a conocer su postura acerca de la crisis que se
estaba atravesando, según informaciones que llegaban de la capital del país, pero él optaba por
ahora a llamarse a silencio y no emitir palabra alguna. Todos los funcionarios estaban
sospechados de prevaricación administrativa y cohecho impropio, los indicios estaban y las
pruebas presentadas estaban siendo objeto de estudio por los altos dirigentes nacionales y
además la cusa estaba a punto de ser tomada por los fiscales. Las versiones acerca de una
renuncia masiva y la intervención a los tres poderes comenzaban a tomar mayor fuerza, pero al
mismo tiempo al mismo tiempo de tratarse de una fuerza provincial, se imponía el respeto a la
las independencias políticas y además a las reglas democráticas del respeto por las
instituciones. Lo ultimo que Miguel hizo con sus pares, fue llamarlos a la reflexión, de
manifestarles su deseo de redoblar esfuerzos en visibilizar y empezar a solucionar los
problemas de la gente. La realidad mostraba una paz social sostenida en endebles bases, pero
con el optimismo de algo mejor para el post conflicto. Y lo que tanto esperó, en un determinado
momento se manifestó, la llamada de parte de Villasanti y Aristizábal para una nueva reunión,
solo que esta vez se haría en un lugar que el mismo Miguel elegiría, pues luego de tanto
manoseo gratuito y desmedido, se sentía en el derecho de hacer valer su condición de persona
intachable. Y así de ese modo fue que fijó un día, un horario y un lugar. El lugar elegido, a
diferencia de reuniones anteriores, se llevó a cabo en un lugar medianamente concurrido.
Ninguno quería sorpresa alguna, así fue como los tres comenzaron con las deliberaciones, en
una mesa de restaurante alejados del movimiento propio de la misma. Todo se inició con una
pregunta de parte de Villasanti:

- ¿Por qué Miguel?


- ¿Por qué? ¿A qué te refieres Jacinto?
- ¿Por qué fue que llegamos a esto?
- Es hasta insultante que lo preguntes…

Luego vino un silencio y unas miradas que significaban más odio que otra cosa. Omar solo
asistía perplejo a esa verdadera batalla de iras contenidas, ambos estaban a casi nada de
exteriorizar la misma, pero las circunstancia y el lugar no eran propicios. Al mejor estil de las
reuniones de capos mafia, los tres estaban sentados en el fondo, mientras los custodios a un
par de metros oficiaban de vallas para evitar que los curiosos se acercaran. Algunos
concurrentes, con una particular atención miraban el encuentro, hasta que la mirada desafiante
de los custodios los persuadía de alejarse. Lo demás parecía transcurrir con normalidad, es
decir los comensales se sentaban y consumían, para después retirarse mientras eran
estudiados por la seguridad de Villasanti. Jacinto era una persona que no dejaba detalle librado
al azar, tenía la paranoia del perseguidor que se siente perseguido y ve en cada acto por más
simple que sea la posibilidad de amenaza. As horas transcurrían y la conversación se hacía
cada vez más efusiva, Jacinto siempre en voz baja (como era su costumbre) trataba de hacer
entrar en reflexión a Miguel, pero era en vano, la decisión estaba tomada y era imposible que
diera el brazo a torcer. Omar solo prestaba oídos a lo que ambos exponían, una especie de
juez que manera silenciosa y pacientemente recibía esa información, mucha de la cual seguro
sabía y también le correspondía una postra similar a la de Miguel, pero éste tenía un respeto
incondicional con Jacinto y jamás se le ocurriría traicionarlo o ir en contra de sus decisiones.

- Entonces, ya no hay nada más que hablar, ¿Verdad Miguel?


- Así es, esto ya no está en nuestras manos Jacinto. Todo el país sabe de esta situación, yo al
fin pude saber quien eres. No me sería difícil de comprender si no te conociera de años, pero

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es evidente que quien mejor te conoce es Juliana. Fueron amantes hasta antes de que yo la
conociera.
- ¡Juliana!... Si su padre era una persona ambiciosa, imagínate a alguien potenciado por diez y
tal vez más. Hasta a veces parecía no tener escrúpulos. Si, yo fui su primer hombre. Si, fuimos
amantes durante mucho tiempo. Pero no es una santa ni mucho menos, pidió todo lo que quiso,
concedí todos sus caprichos. Pero cuando te conoció, me dijo que ya no nos veríamos más,
que encontró en ti, al hombre veinte años menos que y yo y con el que podría tener el proyecto
de vida que siempre soñó.
- ¿Y fue así? ¿Dejaron de verse?

El silencio como respuesta, en realidad esa actitud era por demás evidente que no hacía falta
más palabras. Luego el gesto socarrón de Miguel puso punto final a la conversación. Antes de
despedirse, y como una especie de mortal advertencia le dijo:

- Esto no es el final Miguel, esto es el comienzo…


- ¿El comienzo de qué?
- De algún muy, muy complicado.

Luego la comitiva se retiró dejándolo solo, ahí en ese lugar. Miguel miraba todos lados, como
buscando testigos de tan difícil reunión, pero solo apenas un par de concurrentes cada uno en
su mundo, hacía caso omiso a su deseo. De inmediato, recibió en tu teléfono una llamada. Al
ver que se trataba de un numero desconocido, pretendió no atender, pero un impulso en su
interior lo llevo a contestar.

- ¿Hola?
- ¿Hola? ¿Hablo con el doctor Miguel Cano?
- Sí, soy yo.
- Le hablo de la oficina del viceministro del interior Tomás Rico. Aguarde un momento en línea
por favor que él desea hablar con usted.
- Muy bien.
- ¿Hola? ¿Miguel? Necesito urgente que vengas aquí a la capital. Es de suma importancia tu
presencia, desde presidencia me dieron instrucciones precisas de convocarte.
- Iré a la brevedad.
- Por favor, te esperamos.

Los acontecimientos se precipitaban. En cierta medida intuía cual era el motivo de la


convocatoria, por la premura y al mismo tiempo por la reunión que acababa de tener con la
gente de su partido. Decidido a seguir adelante con su decisión, tomó nuevamente su teléfono,
hizo una llamada, con apenas un monosílabos efectuó la misma y al final cerró con un:

- Voy para allá.

Salió rápidamente de ese lugar rumbo a su casa para preparar el viaje. Durante el viaje, su
teléfono era un constante sonar de mensajes y llamados, muchos de los cuales ni siquiera leyó
y mucho menos atendió. Trataba de concentrarse en la convocatoria y en el abanico de
posibilidades de la misma. Pensaba que ya se estaba en la cuenta regresiva y que el escenario
provincial se tornaba cada vez mas turbio, más complejo, que hasta ahora solo la experiencia
en el manejo de todo en el contexto político y social por parte de Jacinto, había evitado que
todo se precipitara y fuera barranca abajo. El yugo con el que manejaba todo, permitía
esconder la basura bajo la alfombra, hasta que de la mente prodigiosa del líder político sugiera
alguna idea para salvar las papas del fuego. Omar más que nunca solo escuchaba su voz y el
resto del gabinete gubernamental estaba poco menos que pintado, totalmente incapaz de
generar una salida política al conflicto que solo tiende a incrementarse. La crisis, lejos de ser
financiera, apuntaba a lo político y social lo que colocaba las cosas al borde del estallido. Desde
la capital se daba como un hecho la inminente llegada de funcionarios para intervenir la

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provincia. Ese era uno de los objetivos centrales de la reunión, al menos eso presumía Miguel.
Absolutamente lejos de toda cuestión, estaba él, convencido que la situación urgente requería
soluciones del mismo tipo, pero no se prestaría a surgir como la luz al final del túnel. El cero
mediático que rodeaba al UP, empezaba a flaquear y solo unos pocos están atentos a lo que
cotidianamente en el orden judicial (que es el más cuestionado), atraviesan algunos
trabajadores por expresar su descontento con la realidad y en cierta forma la comunidad toda.
Miró por el espejo retrovisor y se percató que un automóvil al parecer lo venía siguiendo.
Intentó efectuar unas maniobras de distracción, para confirmar lo que suponía y así fue. Decidió
detenerse, para ingresar en un local comercial. Desde adentro y por los vidrios de la misma de
manera disimulada trataba de ver quienes eran los ocupantes del mismo. simulaba ver algunas
prendas de vestir, tomó una y se dirigió a la zona de los probadores. Justo ahí donde ya no
podía divisarse desde la calle, ni tampoco desde el local a la calle. Afuera desde el vehículo sin
bajarse, estaban atento a que apareciera. Los minutos transcurrían y no había señales de
Miguel. Casi media hora después uno de los ocupantes decidió bajar para ver lo que sucedía,
con mucho disimulo ingreso al local, recorrió con la vista el mismo y ante la ausencia de Cano,
comenzó a revisar todos los lugares, hasta que comprobó que se había escabullido de ahí,
seguro por la parte trasera o alguna salida lateral. El perseguidor tomó el teléfono para hacer
una llamada y se dirigió rápidamente hacia donde estaba su compañero fuera, en el automóvil.
Miguel llegó a su casa a bordo de un taxi, descendió del mismo raudamente para preparar
todo para su viaje, afortunadamente no había nadie en el lugar y se hizo de una pequeña
maleta y volvió a salir, solo que esta vez con rumbo desconocido a pernoctar en otro lugar. No
deseaba encontrarse con Juliana, quien de seguro a estas horas tenía pleno conocimiento y
con lujo de detalles, lo sucedido en la reunión un par de horas antes. Llevaba consigo, y en sus
manos como un tesoro, toda la documentación pertinente al momento, detalles, informes y
muchas cosas a modo de prueba, pero fundamentalmente lo que a su entender era la mejor
propuesta para solucionar la crisis, que Miguel elaboró casi en secreto con distintos sectores
que abiertamente están a favor del cambio, en el cual no solo está Antonio Segovia, sino que
también otra organizaciones sociales que trabajan y tienen presencia en los sectores más
desprotegidos y vulnerables. En cierta forma, ellos avizoraron en la figura de Cano al próximo
referente político, quien llevará adelante los destinos de la provincia hacia el nuevo futuro que
los tiempos y toda la ciudadanía exige. Sin embargo, lejos está en él, convertirse en la nueva
figura, pues la experiencia hasta ahora no solo que no fue grata, sino que le hizo replantear
muchas cosas no solo en lo social, sino en lo personal y familiar. Quería evitar a toda costa que
el conflicto recrudeciera, pues las organizaciones estaban a punto de tomar las calles en señal
de protesta. La provincia era un nido de contradicciones, pero no solo eso, sino que también
existía una paranoia generalizada. Miguel tuvo que poco menos que escaparse de la provincia
para poder viajar a la capital. NO quiso usar los medios convencionales, puesta estaba
convencido que había gente de Villasanti siguiéndolo, y es por ello que decidió abordar un
automóvil particular y efectuar el viaje por vía terrestre. Medio día de viaje lo esperaba, así que
decidió descansar, para aprovechar al máximo sus energías una vez en aquel lugar.

Poco antes del mediodía llegaron a destino,


Miguel fue hasta la oficina de Rico. En ese lugar sí que se respiraba poder, pero no solo el
poder que da el dinero y la política, sino también el poder de contar con la decisión de hacer y
modificar las cosas. Al menos parecía percibirse ese sentido comunitario, alejado de todo
individualismo. Pero, sin embargo, él también se sentía una persona con poder, con el poder
del convencimiento de haber hecho lo correcto y no medir consecuencia. Incluso a veces de
haber arriesgado su vida en pos de llevar adelante lo que le dictaba su conciencia. En un
mundo moderno, donde el capitalismo ha echado raíces y a veces hasta raíces muy profundas,
la esperanza de recuperación de los modos de vida comunitarios al fin de cuentas era posible.
Seguramente todos, hasta el mismo Rico también tenía su faceta oculta, su lado morboso, un
perfil que pocos conocen y que no habla muy bien de su persona. Sin embargo, lejos de
detenerse en cosa así, prefería focalizarse en hacer lo correcto, aunque a veces sea de la

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mano de las personas menos indicadas. Las secretarias del vice ministerio, lo recordaban de
esas semanas que estuvo prácticamente morando en ese lugar cuando las reuniones con Rico
eran casi permanentes. Tomó asiento en la sala de espera, mientras le ofrecían algo de comer
y de beber. Miguel solo aceptó una taza de café, hasta ser recibido por Tomás. Apenas fue
anunciada su presencia, le pidieron apenas unos minutos de paciencia hasta conseguir la
audiencia. Mientras tanto, a partir de ese instante, las secretarias comenzaron a efectuar
llamado y convocando a otras personas, al menos eso pudo escuchar desde donde estaba.
Efectivamente pudo comprobar lo que suponía, el poder manifiesto en su máxima expresión. En
cuestión de quince minutos, varias personas comenzaron a llegar. Hablar del poder es quizás
hacer referencia a una característica típica de los vínculos humanos, un elemento siempre
presente cuando se trata de orden y de organización. Aunque el concepto se asocia a aspectos
políticos, la realidad es que el mismo está presente en diferentes situaciones y momentos
sociales y en otros momentos también de la vida. Las presentaciones del caso se hicieron a
través de las secretarias, quienes en un breve repaso de nombres y cargos se encargaron que
cada uno de ellos supiera con quienes estaba ya también el cargo que ocupaba. A algunos de
ellos, Miguel los conocía por nombre o bien haberlos visto en diferentes medios de
comunicación. A medida que se informaba las ocupaciones de ellos, supo que la decisión
estaba tomada.

- Señores, el vice ministro los recibirá ahora, adelante por favor.

Miguel atravesó esa puerta por décima vez por lo menos, pero nunca antes oportunidad como
ésta de hacer algo realmente de provecho por su provincia, por su gente. El amplio salón, sirvió
de albergue para tanta gente. Tomás hizo uso de la palabra:

- Señores, los hemos convocado por la aguda crisis que está pasando la provincia, de la cual el
doctor Cano tiene la vice gobernación a su cargo. Como todo sabemos ya con lujo de detalle, el
yugo, el dominio y hasta la opresión ejercida por Jacinto Villasanti durante estos últimos casi 20
años hizo que la provincia se convirtiera en prácticamente una monarquía. Aquí tengo
(levantando un pesado expediente), todas las pruebas para inculpar de muchos delitos a ese
líder. Además, con las ultimas escuchas, las denuncias cobran aún mas sustento.

Era absolutamente increíble el sistema de inteligencia que tenían. Ahí se enteró que, de hacía
tiempo, personal afectado a esa dirección se encontraba trabajando en secreto en la provincia a
efectos de poder efectuar un informa detallado de lo que ocurría en el aspecto social y político.
Tenían el registro de la conversación del día anterior, ese hecho provocó cierto escozor en la
piel de Miguel.

- Perdón por lo haberte puesto al tanto de la presencia de nuestra gente en tu provincia Miguel,
pero lo más indicado en este caso era trabajar en secreto lo más anónimamente posible.

En cierta forma se sentía invadido, pero a la vez tenía pleno conocimiento que muchas veces el
fin justifica los medios y en este caso, estaba en juego el orden institucional de la provincia y no
tuvo otra alternativa que asentar con su cabeza, efectuando mudo y dubitativo gesto de
aceptación.

- Señores, el mismo presidente está preocupado por la situación, y no encargó expresamente


que después de esta reunión, tengamos una decisión firma acerca de los pasos a seguir. Los
tres poderes están al tanto de todo esto y de ser necesario se sancionará la ley que autorice al
presidente a firmar el decreto, interviniendo la provincia. Así que quiero escuchar la opinión de
todos.

Los presentes miraron a Miguel, como esperando que diera su opinión como parte directamente
afectada de la situación. Ante tal necesidad, Cano expresó su opinión, y a la vez, expuso sus
razones para llevar adelante el plan que diseño junto a otras fuerzas políticas y sociales de la

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provincia, para torcer el rumbo de la provincia y evitar la llegada intervencionista del estado
nacional. Los asistentes lo escuchaban, pero no estaban demasiado convencidos que la
solución fuera la más acertada. En una pantalla a modo de resumen se indicaban las razones
por las cuales se hacía menester la irrupción del estado en la provincia, entre las mismas
estaban el caso del dudoso accidente de Edmundo Miranda, también las acusaciones de
lavado de dinero, peculado, enriquecimiento ilícito y cohecho, en favor del grupo empresario
que lideraba Francisco Mosquera, junto con Gerardo Linares y Arturo Cedeño. Este grupo al
igual que algunos otros conocidos en el país, se sabía que operaba en todo tipo de ilícitos en
los que al fujo de dinero era más que importante. Este panorama echaba decididamente la idea
de Miguel de evitar la intervención, y conforme transcurría la reunión, las razones tendían a lo
inevitable. Tras más de dos horas de deliberación, finalmente Rico dijo:

- Informaré de inmediato al presidente de lo decidido aquí. Tomaremos un receso, mientras


espero la respuesta del presidente.

Se dirigió a una oficina contigua, mientras algunos funcionarios, se acercaban a Miguel para
informarse aún más en detalle de lo que ocurría. Uno que otro sugirió que, en el caso de
prosperar la idea intervencionista, fue el quien se ofreciera para quedar al frente de la provincia.
Pero no era para nada una idea que lo atrajera a Miguel, es más había decidido alejarse
inmediatamente se solucionara esta situación. Se sentía en cierta forma como uno de dos
automóviles que siguen una trayectoria de impacto (de un lado él y del otro Villasanti), el
primero que diera el volantazo seguramente sería quien perdería en esta puja, y él no estaba
dispuesto a hacerlo. Esta reunión a la vez servía para realizar un gesto de apertura a nuevas
formas de gobierno. Omar Aristizábal en estos casi dos años de un nuevo mandato, perdió gran
parte de la reserva de simpatía y confianza que le generó su primera gestión. Tal vez la
influencia del caso Miranda le estaba pasando factura y para la opinión pública nunca pudo
deshacerse de la pesada mochila de las sospechas en su contra por ello. Por otro lado, la
información con la que contaba el centro de informaciones que llevo adelante la investigación
del caso, dejó una impresionante cantidad de datos que lo incriminaban directamente. Las
voces, algunas sensatas, afirmaban con vigor la urgencia de modificar el rumbo actual, con
diferentes argumentos, la mayoría de ellos absolutamente válidos. La realidad era palpable,
muchos de los comprovincianos manifestaban una marcada brecha erosionada por la
desilusión entre ellos y la clase política, desconfiando de los procesos democráticos. Estos
elementos junto a otros, llevaron por ejemplo a la división ideológica y fruto de ello es el
marcado progreso del CyPS en muchos lugares en lo que otrora fueron reconocidos e
importantes bastiones de UP. Los medios de comunicación también tienen su parte de culpa en
el proceso, pues su influencia durante los procesos electivos se basa en elementos
psicológicos de publicidad y una imagen de fabricación de los candidatos oficiales tan pulcros y
santos, que hasta el mismísimo Papa parece ser una mala persona. Este hecho propició que el
desprestigio hacia la contraparte se basara en una guerra sucia que provocaron en los
ciudadanos, el sentimiento de no tener mas opción que elegir al menos malo. Pero, de todos
modos, todo esto resultaba poco menos que anecdótico, pues la suerte ya estaba echada y
solo restaba saber como se desarrollarían los eventos en un futuro cercano. Luego de casi
media hora, la situación se hacía tensa, los nervios estaban casi de punta y las voces
comenzaban a hacerse sentir, preguntando que sucedía. Unos minutos después por fin salió
Rico y nuevamente se dirigió a ellos:

- Señores, ya está decidido. El presidente acaba de instruir a ambas cámaras para que de
manera urgente y en un plazo no mayor de 72 horas, a votar la ley que faculta al ejecutivo a
ordenar la intervención a la provincia. A partir de hora todos deben pasar por secretaría para
firmar el acta de confidencialidad y luego cada uno de ustedes volverá a sus lugares habituales
de trabajo.

Como si se tratara de alumnos de colegio primario, casi en fila india se dirigieron a firmar lo que
manifestó Tomás.

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- Miguel, por favor, ¿Te quedas unos minutos?
- Si claro, como no.

Para cuando se retiraron todos, Rico fue hasta la puerta para cerrarla. Se acercó luego a Miguel
y estrechando su mano le dijo:

- Fue la mejor decisión que podíamos tomar. Créeme.


- Más vale que así sea, por el bien de todos.
- Resta saber quien ocupara el lugar de interventor. ¿Te interesa el lugar?
- No me interesa. De todas maneras, me pongo a disposición de la persona que ocupará el
lugar, ayudaré en todo lo que haga falta.
- Gracias. Se lo transmitiré en persona al presidente.
- Gracias a ti Tomás. Fuiste muy amable desde el comienzo conmigo.
- Adiós.
- Adiós. Gracias por todo.

Luego de ello se marchó. Encendió tu teléfono celular y observó que como siempre muchos
mensajes y varios llamados se efectuaron mientras el aparato estaba apagado. Luego extrajo
con mucho disimulo un segundo teléfono y también lo encendió. Para su sorpresa esta vez los
mensajes eran de otro calibre, pues en el mismo pudo ver una frase que decía: “MUCHO
CUIDADO AL REGRESAR”. Esa especie de advertencia causó cierto temor, por ese motivo es
que decidió moverse con mayor precaución. Tenía planeado de inmediato el regreso, pero
prefirió esperar, algo en su interior le decía que esperara, tenía la intuición que su estancia en
la capital, tenía algo más mostrarle, no solo lo vivido hasta ese momento. Era el momento de
efectuar algunas llamadas, busco refugio en el negocio de Lucas Barbieri y allí se instaló a la
espera de novedades, que seguro las habría.

- ¡Doctor Cano! Es un gusto verlo nuevamente.

Lucas observó que había cierta preocupación en su rostro y le preguntó:

- Lo noto preocupado, ¿Está todo bien?


- Si Lucas, es decir en cierta forma. Acabo de venir de una importante reunión, donde se
definieron cuestiones muy importantes y tengo la sensación que los problemas de mi provincia,
se trasladaron hasta aquí.
- Adelante, por favor. Tome asiento, tranquilícese, aquí está a salvo. Mientras tanto, se recluyó
en la oficina administrativa del local, que se encontraba en la planta alta del lugar, desde donde
se veía todo el movimiento, como una especie también de resguardo, a través de uno de los
cristales que permitían observar sin ser observados, por ser los cristales espejados. Le sirvieron
un a bebida, para que se tranquilizara, los nervios iban en aumento. Los mensajes y las
llamadas a través de s u teléfono no se detenían y eran incesantes. Pronto le llegaron noticias
desde su hogar, que los medios locales informaban que por gestión suya, el decreto de
intervención a la provincia estaba listo y que solo se aguardaba la designación del interventor
para que el gobierno nacional irrumpiera en la provincia. El poder de tantos años del UP, tenía
las horas contadas. Desde nación, los rumores no eran aclarados, motivo por el que se suponía
que era casi un hecho. Pudo observar la llegada de Roxana al lugar y buscar a Lucas. Luego
de un breve encuentro entre ellos, ella miró hacia arriba y de inmediato supo que venía a verlo.
Se acercó hasta él y tras el saludo correspondiente de inmediato se sentó y comenzó a extraer
de su maletín, una serie de documentos, expedientes y demás:

- Misión cumplida Miguel. Vengo de la oficina del fiscal general de la nación y las denuncias en
contra de Jacinto Villasanti y otros, tiene luz verde para de inmediato convertirlas en
procesamiento. LA detención es solo cuestión de horas y además sirve para exigirles la
renuncia inmediata a Omar Aristizábal y a una cantidad importante de funcionarios que

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actualmente forman parte de la administración provincial. Por otro lado, se libró oficio para la
inmediata detención de Mosquera, Linares y Cedeño. Es el fin y a la vez el principio. Solo
quedarás tú al frente de todo.

Miguel solo atinaba a escucharla, no decía palabra alguna. Por algunos segundos su mirada
parecía perdida. Era evidente que la situación desde lo personal lo había separado y buscaba
las respuestas a sus seguramente infinitas preguntas. Ella al percatarse, lo miró fijo a los ojos y
le preguntó:

- ¿Estás bien? ¿No era esto lo que planeamos?


- Si, era lo que planeábamos, es verdad.
- Por suerte la diferencia tan marcada en cuanto a la ideología permitió que todo se diera en un
tiempo récord. Aunque para ser sinceros, las pruebas presentadas por Mayra, más el aporte de
Antonio Segovia y el informe de la oficina de delitos económicos y de la oficina anti corrupción
terminaron de inclinar la balanza. Las investigaciones preparatorias y previas, hicieron el resto.
- Esta bien (Respondió él escuetamente)
- Creí que la noticia te causaría una mayor alegría.
- A pesar de ser lo que quería que sucediera, no se porque razón la sensación es otra.
- Explícame

Miguel le expresó que se sentía agobiado por la influencia de la mala política. Que ese poder
jugó una mala pasada en su vida, lo llevó a vivir una mentira, que en muchos casos se
manifestaba como una felicidad de pareja, de una endeble ideología y una serie de cuestiones
más que solo propiciaron que se ubicara en una burbuja suspendida en el aire, donde por
debajo de ella ocurrían cosas que distaban mucho de ese ensueño en el que se parecía vivir. El
poder incita a la proliferación del mal en muchos casos, y lo hace sin sentido y sin orden. Hasta
es objeto de una expectación inusitada, hasta que su mano feroz se muestra en tiranías, mafias
y hasta otras catástrofes más. Y las consecuencias del ejercicio degenerado de ese poder
están a la vista. El interés común de los ciudadanos, destinatarios de las bondades de la
política, quedan a un segundo plano, muy olvidados y cuando no pisoteado. La coraza con la
cual él había asumido em compromiso del cargo, todo el plan de gestión y lo planeado para
poder resolver los problemas de la gente, quedaron truncos, aún antes de asumir. Cuando tuvo
la primera reunión con Jacinto, inmediatamente de ser elegido, supo que todo se trataba de una
mentira, de una realidad artificial que lo único que perseguía era el beneficio de unos pocos y el
perjuicio para toda la mayoría. Moverse contra corriente, tratar de transitar por un camino en el
que un tornado te golpea, te deja no solo sin fuerzas, sino sin la protección necesaria para
enfrentar los retos, y ni que decir de enfrentar a las personas que obran mal. Así se sentía:

- Siento que estoy como al principio, o mejor dicho mucho peor que entonces. Si en ese
momento creí que estaría solo en todo esto, pues bien, no me equivoqué. Estoy mas solo y
vulnerable que nunca.
- Pues no es tan así, desde el gobierno nacional, se ofrecerá un importante cargo, a efectos de
poder contar con tu aporte, que a todas luces es importante y necesario para la gestión.
- Eres la cuarta o quinta persona que me lo menciona. Ya di una respuesta, no hago esto por
algún cargo o ventaja para mí. No tengo esa intención, no me mueve cosa parecida.
Sencillamente quiero que se haga lo que corresponde, ni más ni menos. Sé que todos los
demás, tú, Antonio y hasta el mismo Tomás van a sacar provecho de esta situación, y está
bien. Yo no tengo ese carácter.
- Las cosas son así Miguel. Depende de nosotros modificarlas, arriesgamos mucho y
merecemos el reconocimiento.
- ¡No es un reproche! Simplemente cito un hecho de la realidad.
- Esta bien. Ya debo irme. Solo quería decirte que, de no haber sido por ti, nada de esto se
hubiera sabido y por consiguiente nada hecho.
- Hice lo que correspondía.

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- Y todos se lo agradecemos. Estaremos en contacto Miguel. Estoy convencida que estoy ante
una futura celebridad.
- ¡Espero que no sea así! Mucha suerte en todo.

Luego ella se marchó, y él siguió allí, sentado, solo y a la espera de algo que no sabía bien que
era, pero estaba seguro que sucedería. Mientras tanto, la soledad, los nervios que iban
aplacándose conforme el paso de las horas. Y las noticias en las pantallas televisivas, daban
cuenta, más que nada por versiones, de la situación política de la provincia. Mientras tanto ahí,
se organizaron distintas marchas, apoyando a un lado y al otro. Estaban lo que apoyaban el
acto intervencionista, con los referentes del CyPS, familiares de Edmundo Miranda y otros
sectores de la comunidad, y por otro lado los adherentes a UP, quienes, en un acto de masiva
espontaneidad, salieron a ganar las calles, para demostrar el apoyo a la gestión provincial y a la
vez demostrar a quienes sostienen que se vive una crisis, que tales suposiciones son absurdas
e infundadas. Las noticias corrían como reguero de pólvora, más aún cuando los principales
sospechados de tales ilícitos no se mostraban en publico para desmentir los rumores. Esta fue
el principal llamado de atención en Miguel. Jacinto Villasanti es una persona que, con su sola
presencia, calmaba a las más bestiales fieras políticas de la provincia. Aquellos que más
conocían los hechos, aseguraban que no se encontraba en la provincia y agobiado por las
acusaciones, buscó huir para esconderse de las autoridades que prontamente lo buscarían.
Este hecho era una clara muestra que nada parecía tener retorno. Las primeras sombras de la
noche estaban comenzando a ganar la jornada y Miguel consideró conveniente dejar ese lugar.
Agradeció a Lucas por haberlo cobijado y antes de cruzar la puerta de salida, realizó una
llamada telefónica. Un automóvil se detuvo frente al negocio y Miguel miró insistentemente a
todos lados, para asegurarse que nadie lo estaba siguiendo. De inmediato emprendieron el
regreso, al igual que en viaje de ida, el regreso se haría vía terrestre, los miles de kilómetros
que lo separaban de su hogar, serían recorridos de noche, por una simple cuestión de pasar
desapercibidos. A poco mas de dos horas de viaje, efectivos de la policía se encontraban
realizando un operativo preventivo y el chofer que conducía el vehículo, tuvo que detenerse.
Uno de los efectivos se le acercó y le solicitó la documentación correspondiente. Hizo un gesto
como que algo no estaba bien y luego se acercó otro más para revisar esos papeles. El
segundo efectivo se acercó al automóvil, y con la luz de su linterna, apuntó al rostro de ambos:

- ¿Está todo bien agente?


- Los estamos averiguando, tenga la amabilidad de ser paciente por favor.

Por una simple cuestión de cuidado, no quiso identificarse, sencillamente esperó a ver como se
desarrollaban los acontecimientos. Los policías miraban una y otra vez esa documentación y
dialogaban entre ellos, hasta que el primero de ellos se acercó y le dijo al conductor:

- Ubíquese en la banquina señor, por favor.

Ese detalle despertó la preocupación de Miguel, y más aún cuando uno de ellos tomo el
teléfono y efectuó una llamada. Cano miró hacia los costados y se dio cuenta que no había más
nadie en ese lugar, Era el vehículo suyo y un móvil policial con otro efectivo dentro.

- Comienza a no agradarme nada esta situación.


- Así es doctor Cano, esto es muy raro.

Esas palabras lo remitieron directamente al mensaje que recibió con anterioridad. Luego de
ubicarse donde le pidieron, los agentes se acercaron a la puerta del pasajero para abrir la
misma.

- Bájese doctor Cano, por favor.


- ¿Quién es usted? ¿Cómo sabe quién soy?

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En ese momento, un nuevo vehículo se estacionó cerca de ellos, que salió de un camino
vecinal que estaba cubierto por algunas malezas.

- ¿Le preguntaste al oficial como sabía quién eras?, Yo se lo dije.


- Francisco Mosquera
- Efectivamente. Veo que me recuerdas Miguel.
- Cómo olvidar al más corrupto de todos.
- ¡Vaya! Casi que es como un halago, sobre todo teniendo en cuenta que tengo por competidor,
nada menos que al gran e histórico líder del UP Jacinto Villasanti.
- ¿Qué quieres con todo esto? ¿A mí? Haz lo que quieras, pero deja ir a este pobre hombre que
nada tiene que ver, estaba cumpliendo un trabajo.
- Lamento no poder concederlo. No soy de dejar cabos sueltos. ¡Ah!, y a propósito de cabos
sueltos, ¿Sábes a quién tengo ahí dentro? Te vas a sorprender, muchachos, por favor,
tráiganlo.

Uno de ellos abrió una de las puertas traseras y de adentro sacaron a Jacinto, estaba todo
ensangrentado, amordazado y con las manos atadas.

- ¿Qué le hiciste? ¿Estás loco?


- ¡No estoy loco! ¡Esto es mucho peor aún! ¡Estamos desesperados!
- ¿Estamos? ¿Hay alguien más?
- ¡Ah!, perdón… soy un desubicado. Me olvidé de presentarte al resto de los invitados. Gerardo
Linares y Arturo Cedeño, me da la sensación que al menos escuchaste hablar de ellos, no sé si
los conoces.

Descendieron del vehículo y rápidamente se pusieron a lado de Francisco. Mientras miraban


desafiante a un Miguel (que era atado de manos y puesto rodillas en tierra), con una furia que
apenas se contenía.

- Una mafia, siempre supe que eran, solo que esta vez llegaron al límite y no tiene escapatoria.
- Te equivocas mi estimado ex amigo y ex vicegobernador. Aún el dinero lo puede todo y
prueba de ello es esto (respondió Francisco, señalando el automóvil y el camino por el que
llegaron)
- Eres un fugitivo y siempre lo serás, ¿Acaso crees que podrás seguir escapándote
eternamente? El dinero en algún momento se te acabará.
- Por eso no te preocupes, no ex vicegobernador, además acabamos de hacer una reunión de
directorio, y decidimos reducir el numero de socios (señalando con la cabeza a Jacinto), está
más que probado que los muertos no están en condiciones de recibir utilidad alguna. Así es
como entonces las ganancias se dividen, a ver… déjame contar: uno, dos y tres (apuntando
con el dedo índice a su persona y a los dos restantes).

Luego de ello, extrajo un arma y comenzó a contemplarla como si fuera una divinidad. La
situación sorprendió a todos, era evidente que la idea era apremiar, amenazar, pero no cometer
delito alguno.

- Pero, ¿qué haces Francisco? ¡Deja ya de estas estupideces! Tenemos el dinero suficiente
como para irnos del planeta, si seguimos con esto, no nos iremos a ningún lado, estaremos
muertos (dijo Linares)
- ¿Acaso crees que me importa? ¡No construí este imperio para que ningún estúpido me lo
arrebatara cuando se le antoje!
- ¡Dame eso! (Continuó Linares)
- Voy a matarlos a todos Gerardo, vas a ver como así todo va a estar como yo quiero.
- ¡No lo permitiré!

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De inmediato se abalanzó sobre Francisco, tratando de quitarle el arma, pero no pudo.
Comenzaron a forcejear por el arma, en un movimiento brusco el arma se dispara impactando
sobre el cuerpo de Jacinto que se encontraba de rodillas junto a uno de los secuaces de
Francisco. Lejos de detenerse por el hecho, continuaron con la lucha y de la misma manera que
antes el arma comenzó a dispararse sin control, hiriendo mortalmente al mismo Cedeño y luego
a dos personas que estaban disfrazados de policía. En un determinado momento por la
brusquedad de lucha, Linares cae al suelo y preso de una furia incontenible, Francisco vuelve a
apretar el gatillo en reiteradas oportunidades, pero ya se había quedado sin balas, y se quedó
con las ganas de matar a Linares. Sin embargo, se abalanzó sobre él, y con la misma arma
comenzó a golpearlo en el rostro hasta literalmente desfigurarlo. Luego de ello, trató de buscar
más balas o alguna otra arma, estaba enceguecido y decidido a terminar con la vida de todos lo
que ahí estaban. Fue hasta el vehículo en el que llegó, mientras el conductor que trajo a Miguel,
más el tercer hombre disfrazado de policía, huían despavoridos de ese lugar.

- Llegó tu fin Miguel (dijo mostrándole la llave cruz de los neumáticos).


- ¿Vas a matarme?
- Sí, como todos estos que ves aquí, y también al pobre de Aristizábal que no pudo soportar la
golpiza que se le dio. Jacinto resultó ser un hombre fuerte, muy fuerte para sus años.
- ¿Mataste a Omar?
- ¡No! ¿Cómo crees? Fueron ellos (señalando a los dos secuaces que yacían muertos ahí). Y
ahora te tocará a ti.

Levantó su brazo derecho para golpear con ese elemento a Miguel, cuando en ese preciso
instante y desde distintos lugares, unos hombres con reflectores y fuertemente armados,
irrumpen en el lugar. Francisco, preso de una sorpresa inicial, hace caso omiso a la voz de alto
impuesta y trata de seguir adelante. Una ráfaga de disparos impactó en su cuerpo, cayendo al
suelo sin vida. Luego de ello, de las sombras, apareció Benicio al grito de:

- ¡Papá! ¡Papá!

Rápidamente fue a levantarlo, para luego desatarlo y rápidamente abordar el automóvil, para
retirarse del lugar.

- ¿Estás bien?
- Si hijo, estoy bien. Gracias por rescatarme.
- Perdón por demorar papá. Tuvimos muchos problemas con la ubicación, precisamente en
este lugar es en donde no existe señal para la geo referencia. Estuvimos perdidos un par de
minutos, pero por suerte, los disparos nos ayudaron a guiarnos rápidamente.
- Todo terminó hijo. Ya pasó.
- Fue una masacre. Vi varios cuerpos tirados, ¿Quiénes eran?
- Linares, Cedeño, también Jacinto. Omar fue asesinado a golpes en otro lugar antes de venir.
- ¡Por Dios! ¡Un enfermo!
- Un criminal hijo, ni más ni menos.

Luego continuaron viaje, hasta perder en la oscuridad de la noche, transitando esa ruta.

Las exequias de los fallecidos se realizaron con


todos los honores, tanto el gobernador Aristizábal, como el líder del partido Unidad Provincial
Jacinto Villasanti, fueron despedidos como verdaderos héroes. El informe oficial daba cuenta,
que los mismos fallecieron en un grave accidente, mientras se dirigían de regreso a la
provincia, tras haber participado de una reunión en la casad de gobierno de la nación, a efectos
de poder despejar dudas toda clase de dudas acerca de crisis política y social alguna. En el

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mismo accidente, también perecieron los empresarios Gerardo Linares, Francisco Mosquera y
Arturo Cedeño. Las causas del accidente estaban siendo materia de investigación, pero el
informe preliminar, daba cuenta que una mala maniobra de un chofer de camiones, se cruzo de
carril imprudentemente, ocasionando la mortal colisión. Miguel, como único mandatario
provincial con vida, participaba en absoluto silencio del acto. Visibles muestras de congoja, y al
mismo tiempo de sumo respeto se apreciaba en el lugar. A su lado, una más que triste Juliana,
trataba de mostrarse acompañando a su marido en esta situación tan difícil. La consternación
fue tal, que hasta las autoridades nacional expresaron sus condolencias a través de sus
emisarios, encabezados por Tomás Rico. Miguel no emitía palabra alguna, tampoco realizaba
gesto alguno. Le dijeron que era más fácil, ahora que están muertos, mentirle piadosamente a
toda una provincia que eran mártires, y evitar todo el engorroso y complicado proceso judicial
que demandaba un caso como el que se había descubierto. Muerto el perro se acabó la rabia.
Era la salida más elegante. Era la menos mala de todas. En las palabras alusivas, diferentes
integrantes de la sociedad expresaron su dolor y a la vez realzaron la figura de los fallecidos. Al
finalizar el acto, Rico se acercó a Miguel y le dijo:

- Fue lo mejor que se podía hacer...

No respondió. Se limitó solo a escucharlo. Luego se produjo la desconcentración y todos se


marcharon. Miguel en compañía de Benicio, Juliana y la pequeña Noralí, se dirigieron a
descansar en su casa, tras una larga jornada. Al llegar, Benicio llevó a su hermana al dormitorio
a cambiarse. Fueron hasta el salón principal de la casa y ella pensó en aprovechar la
oportunidad para redimirse con su marido y volver a empezar.

- ¿Te sirvo algo de beber Miguel?


- Si, en la mesa dejé un vino que desde hace mucho tiempo quise beber, pero esperaba una
ocasión especial.

Fue hasta la mesa y allí encontro la botella, estaba apoyada sobre una carpeta. Al ver los
mismos, le preguntó:

- ¿Qué son estos papeles Miguel?


- Es para nosotros.
- ¿Nosotros?
- Si, léelos por favor.

Comenzó a ver de que se trataba, y desde la carátula, la cosa ya no le agradó en la más


mínimo. Decía: SOLICITUD DE DIVORCIO. Ella con sorpresa, le preguntó:

- ¿Entonces sigues con la idea de separarnos?


- Estás equivocada Juliana, no vamos a separarnos, vamos a divorciarnos.

Ella siguió revisando esa documentación y en uno de los últimos papeles, encontró algo que
visiblemente no le gustó:

- ¿Qué es esto?
- Es la demostración de poder más grande que tuve en mi vida. Ese mismo poder que tú en su
momento quisiste enrostrarme. Es el precio de tu libertad.
- ¡No lo firmaré!, me rehúso.
- No estás obligada, no lo hagas. Pero quiero que sepas que todas las acusaciones contra
Villasanti, también te involucran. Y desde nación tienen el poder de iniciar todo el proceso en
cuanto yo así se los diga.
- No es justo, ¡me quedaré sin nada!
- Serás una persona libre.
- ¡Pero sin una moneda!, ¡totalmente arruinada!

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- Pero tiene tu profesión, no pasarás hambre.
- ¡Y encima lejos de mi hogar, de mi hija!
- Si, no te quiero verte más. Quiero que te alejes con la dignidad de madre que seguro
encontraras expresar a Noralí, antes que quedarte y que ella vea lo mala persona que eres, que
fuiste y seguro serás.

Con lágrimas en los ojos, no encontró otra salida que firmar. Luego de ello, ella subió a su
cuarto, era el momento de comenzar a hacer las valijas, debía dejar urgente el hogar, al menos
eso decía expresamente lo que acababa de rubricar mediante su firma. En los medios de
comunicación de la provincia, se estaba difundiendo una noticia de ultimo momento, en el que
por disposición del actual gobernador de la provincia Doctor Miguel Cano, se convocaba a
elecciones nuevamente debido a su indeclinable renuncia al cargo que por línea de sucesión le
correspondía. La misma, causaba una gran sorpresa en virtud de las expectativas creadas para
este nuevo tiempo que se avecinaba para la provincia. Una vez más él era fiel consigo mismo,
estaba cumpliendo la promesa que efectuó a quienes le consultaban acerca de esa posibilidad.
Se sentía orgulloso de ser quien era y por sobre todo de las cosas que hacía. Una muestra más
que a veces el poder humano, es mucho mas fuerte y poderoso que cualquier otro tipo de
poder, ya sea político, económico, social, religioso o el que fuera.

Fin.

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