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Discurso

El documento es un emotivo recuerdo de una reunión de exalumnos que rememora los momentos divertidos y desafiantes vividos en la escuela, destacando la camaradería y las travesuras. Se mencionan anécdotas sobre la relación con profesores, las competencias deportivas y el viaje de promoción, culminando en una reflexión sobre la amistad perdurable a lo largo de los años. A pesar del paso del tiempo, el autor expresa que la esencia de su grupo se mantiene intacta.

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Discurso

El documento es un emotivo recuerdo de una reunión de exalumnos que rememora los momentos divertidos y desafiantes vividos en la escuela, destacando la camaradería y las travesuras. Se mencionan anécdotas sobre la relación con profesores, las competencias deportivas y el viaje de promoción, culminando en una reflexión sobre la amistad perdurable a lo largo de los años. A pesar del paso del tiempo, el autor expresa que la esencia de su grupo se mantiene intacta.

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“Sobrevivientes de la Mejor Promo"

"¡Hola a todos! Qué increíble verlos. Mírense nada más... hace diez años
nuestra mayor preocupación era que no nos atraparan con el celular en clase o
que el auxiliar no nos viera la camisa fuera del pantalón. Hoy, diez años
después, algunos tienen canas, otros ya están pagando deudas y a otros...
bueno, a otros se les sigue viendo la misma cara de chistosos que tenían en el
colegio.

Dicen que el tiempo nos hace madurar, pero basta que nos juntemos cinco
minutos para que el respeto se vaya por la ventana y volvamos a ser los
mismos de siempre."

La chacota en el salón y los profes

¿Se acuerdan de lo que era estar en ese salón? Era un deporte extremo. Pobre
de aquel que se quedaba dormido o que pasaba a la pizarra sin saber nada,
porque la lluvia de papeles, las risas y los apodos no perdonaban.

Y qué decir de nuestros queridos profesores y auxiliares. ¡Qué paciencia nos


tuvieron! Porque seamos honestos: les hicimos la vida cuadritos. Desde
esconderles los registro, esconderle sus sillas, hacerlos correr por casi todo el
colegio, tan solo para quitarnos un balón, ese balón hecho de los cuadernos de
los compañeros que se evadían de la clases (fui uno de ellos), a los profes
cambiarles las tintas de sus pulmones, o cuando rompíamos los cables para no
tener clases de tarde y salir temprano ( igual nos tenían hasta la hora de salida
en la biblioteca), hasta esas bromas pesada que hicimos al director en navidad,
hoy nos dan risa pero que en ese momento nos tenían a todos en la puerta de
la dirección. Si hoy somos profesionales, es en parte gracias a que ellos
sobrevivieron a nosotros... y nosotros a ellos.

El recreo era una guerra diaria, Esas bromas pesadas que no voy a detallar
por respeto a la elegancia de este evento pero que todos sabemos que incluían
desde callejones oscuros hasta desaparecer mochilas y encontrarlas al día
siguiente en el techo del del segundo piso. Ahí aprendimos lo que era la
verdadera resistencia mental.

Pero no todo era desorden, como olvidar las glorias deportivas (Básquet y
Fútbol) Cuando se trataba de defender los colores del cole, nos
transformábamos. ¡Qué manera de jugar! Imposible olvidar esos campeonatos
de fútbol donde dejábamos la piel en la cancha, y esas canastas agónicas en el
que nuestro compañero de básquet que hicieron gritar hasta quedarnos sin
voz. Ganamos copas, sí, pero lo que más ganamos fue ese orgullo de saber
que, cuando nos uníamos por una meta, no había quién nos pare. ¡Éramos
invencibles!

El Viaje y el Baile no sabíamos que era El cierre de una etapa, y llegamos


al clímax: del viaje de promoción. Esos días donde descubrimos que podíamos
sobrevivir con dos horas de sueño y mucha adrenalina. Las anécdotas de ese
viaje son nuestro mayor tesoro (y nuestro mayor secreto, porque si nuestras
familias supieran la mitad, nos matan literalmente)

Luego vino el baile. Esa noche donde todos nos pusimos elegantes para
ocultar que, por dentro, estábamos tristes porque sabíamos que se terminaba.

Ese último vals, las fotos grupales y esa promesa de 'vernos siempre' que hoy,
diez años después, estamos cumpliendo."

(Cierre emotivo)

Amigos, la vida nos ha llevado por rutas distintas, pero la esencia no cambia.
Podrán pasar diez, veinte o cincuenta años, pero para mí siempre serán los
mismos hermanos de salón con los que compartí los mejores años de mi vida.
Gracias por las chacotas, gracias por los goles y gracias por estar aquí hoy.

¡Salud, muchachos!

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