El concepto de análisis terminable se refiere a las condiciones y límites bajo los cuales una cura
psicoanalítica puede considerarse concluida. Freud aborda este tema desde dos perspectivas: una práctica,
donde el análisis termina cuando el paciente ya no sufre síntomas y el analista considera que se ha hecho
consciente lo reprimido; y otra más ambiciosa, que cuestiona si se ha alcanzado un nivel de normalidad
psíquica absoluta donde no se esperan más cambios.
A continuación se detallan los conceptos principales asociados a este tema:
1. Factores decisivos para el éxito de la cura
Freud identifica tres factores que determinan si un análisis será terminable o si se prolongará de forma
indefinida:
● La influencia de los traumas: Las neurosis de origen principalmente traumático tienen un pronóstico
más favorable, ya que el análisis puede fortalecer al yo para sustituir decisiones deficientes de la
infancia por tramitaciones correctas.
● La intensidad constitucional de las pulsiones: Un factor cuantitativo donde la fuerza de las
pulsiones puede ser tan grande que el yo no logra dominarlas, incluso tras el análisis.
● La alteración del yo: El yo se modifica por el uso de mecanismos de defensa ante peligros
antiguos, lo que a menudo lo vuelve rígido o "anormal" y dificulta la alianza necesaria para el trabajo
analítico.
2. El "domeñamiento" de la pulsión
Este concepto se refiere a integrar una pulsión dentro de la armonía del yo, de modo que ya no busque
satisfacción por caminos anormales. Sin embargo, este equilibrio es relativo; un refuerzo de la pulsión (por
ejemplo, en la pubertad o menopausia) o un debilitamiento del yo por enfermedad puede reactivar conflictos
que se consideraban resueltos.
3. Los límites de la profilaxis
Freud se muestra escéptico sobre la capacidad del análisis para prevenir enfermedades futuras. Sostiene que
es casi imposible influir en un conflicto pulsional que no es "actual" en el momento del tratamiento, y que
intentar despertar "perros dormidos" (conflictos latentes) mediante construcciones suele ser ineficaz porque el
paciente no reacciona ante lo que no siente como activo.
4. La "roca de base" biológica
Existen formaciones psíquicas que se muestran casi inasequibles al influjo analítico y representan el límite de
la actividad psicológica. En la mujer es el deseo del pene y en el varón es la revuelta contra su actitud
pasiva hacia otro hombre. Freud denomina a esto la "desautorización de la feminidad", un hecho biológico
que actúa como el basamento rocoso sobre el cual se asienta lo psíquico.
5. Análisis terminable e interminable para el analista
Freud sugiere que el análisis de los pacientes puede tener un final práctico, pero para el analista, el análisis
es en cierto modo interminable. Debido a los peligros de su profesión, que pueden despertar pulsiones
reprimidas en el propio terapeuta, se recomienda que este se someta a un nuevo análisis periódicamente, por
ejemplo cada cinco años.
6. La pulsión de muerte como resistencia
Un obstáculo poderoso y difícil de controlar para terminar un análisis es la pulsión de muerte o agresión.
Esta fuerza puede manifestarse como una "necesidad de estar enfermo" o de padecer, alimentada por un
superyó cruel o por una desmezcla pulsional que libera tendencias autodestructivas, dificultando la curación
definitiva.
El concepto de análisis interminable surge de la reflexión de Freud sobre los límites y alcances de la cura
psicoanalítica. Aunque un análisis puede concluir de forma práctica cuando el paciente supera sus síntomas
y el analista considera que lo reprimido se ha hecho consciente, existe una perspectiva más ambiciosa que
cuestiona si es posible alcanzar un nivel de normalidad psíquica absoluta.
A continuación se explican los conceptos principales que fundamentan por qué un análisis puede volverse
"interminable":
1. El análisis del analista
Freud sostiene que, mientras para el paciente el análisis puede tener un final práctico, para el analista el
proceso es, en cierto modo, interminable. Debido a los "peligros del análisis" —el contacto constante con
material reprimido ajeno que puede despertar las propias pulsiones sofocadas—, se recomienda que el
terapeuta se someta a un nuevo análisis periódicamente, por ejemplo, cada cinco años.
2. El factor cuantitativo (La fuerza de las pulsiones)
Un obstáculo mayor para concluir un análisis es la intensidad constitucional de las pulsiones. El éxito de la
cura depende de relaciones cuantitativas: si una pulsión es demasiado fuerte, el yo, incluso fortalecido por el
análisis, puede fracasar en su "domeñamiento". Además, cambios fisiológicos como la pubertad o la
menopausia pueden reforzar las pulsiones y reactivar conflictos que se creían resueltos.
3. La alteración del yo y los mecanismos de defensa
El yo se modifica permanentemente debido a las luchas defensivas de la infancia. Estas alteraciones del yo
actúan como resistencias al tratamiento, ya que el paciente repite sus modos de reacción automáticos y trata
la curación misma como un nuevo peligro. Estas resistencias pueden estar tan arraigadas que el análisis solo
logra éxitos parciales o inconstantes.
4. Resistencias profundas y la pulsión de muerte
Existen fuerzas que se oponen activamente a la curación:
● Sentimiento de culpa y necesidad de castigo: Provenientes de un superyó duro y cruel que exige
que el individuo permanezca enfermo.
● Pulsión de muerte (o agresión): Una fuerza autodestructiva que se defiende contra la curación y que
Freud identifica como la causa última del conflicto anímico.
5. La "roca de base" biológica
Freud describe un límite último para la actividad analítica al que denomina la roca de base biológica. Se trata
de la desautorización de la feminidad, que se manifiesta como envidia del pene en la mujer y como la
revuelta contra la actitud pasiva hacia otro hombre en el varón. Este hecho biológico es a menudo inasequible
al influjo psicológico y representa el punto donde el análisis llega a su término natural.
6. Limitaciones de la profilaxis
Freud se muestra escéptico sobre la posibilidad de que el análisis "vacune" al paciente contra futuros
conflictos. Es casi imposible influir sobre una pulsión que no es actual (activa) en el momento del tratamiento;
por ello, el análisis no puede garantizar que no surjan nuevas neurosis ante nuevos traumas o cambios
vitales.