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Art Rosis

La artrosis es una enfermedad articular progresiva que afecta diversas estructuras articulares y se caracteriza por dolor, rigidez e incapacidad funcional, impactando significativamente la calidad de vida y generando una carga económica considerable. Afecta a más de 30 millones de personas en EE. UU., con una mayor incidencia en mujeres mayores de 50 años, y sus factores de riesgo incluyen condiciones mecánicas y sistémicas. El tratamiento combina intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, siendo la cirugía una opción para casos severos que no responden a tratamientos conservadores.
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La artrosis es una enfermedad articular progresiva que afecta diversas estructuras articulares y se caracteriza por dolor, rigidez e incapacidad funcional, impactando significativamente la calidad de vida y generando una carga económica considerable. Afecta a más de 30 millones de personas en EE. UU., con una mayor incidencia en mujeres mayores de 50 años, y sus factores de riesgo incluyen condiciones mecánicas y sistémicas. El tratamiento combina intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, siendo la cirugía una opción para casos severos que no responden a tratamientos conservadores.
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ARTROSIS

DEFINICIÓN
La artrosis es una enfermedad articular progresiva que representa una reparación fallida del daño articular. Es un trastorno
complejo que afecta al cartílago articular, el hueso subcondral, los ligamentos, los meniscos, los músculos paraarticulares,
los nervios periféricos y la membrana sinovial. El proceso suele comenzar con «microgrietas» en el cartílago articular, con
la consiguiente cascada inflamatoria que se perpetúa en el cartílago, la membrana sinovial y otras estructuras articulares.
Produce dolor, rigidez e incapacidad funcional que a menudo conllevan una reducción de la calidad de vida relacionada
con la salud. También genera una importante carga económica (hasta el 2,5% del PIB en EE. UU.) y es la principal causa de
consumo de analgésicos y de artroplastias. Los criterios de clasificación de la artrosis del American College of
Rheumatology se describen en la tabla 1.
SINÓNIMOS
Enfermedad articular degenerativa (EAD) – EAD. - Osteoartritis
CÓDIGOS CIE-10-MC
M15.1 Nódulos de Heberden (con artropatía)
M15.2 Nódulos de Bouchard (con artropatía)
M15.3 Artritis múltiple secundaria
M15.4 Artrosis erosiva
M15.5 Otros tipos de poliartritis
M15.6 Poliartrosis no especificada
M17.7 Gonartrosis (artrosis de rodilla)
M18.8 Artrosis de la primera articulación carpometacarpiana
M19.9 Otros artrosis
M19.8 Otros artrosis especificados
M19.9 Artrosis, no especificada
EPIDEMIOLOGÍA Y DEMOGRAFÍA
• PREVALENCIA: Afecta a más de 30 millones de personas en EE. UU. Aproximadamente el 10% de los hombres y el 18%
de las mujeres mayores de 60 años están afectados.
• SEXO PREDOMINANTE: Antes de los 50 años, casi no hay diferencias de sexo. Después de los 50 años hay mayor
incidencia de artrosis en las mujeres que en los hombres.
• EDAD PREDOMINANTE: Se produce con más frecuencia después de los 50 años de edad, pero cada vez se reconoce
más que la artrosis puede aparecer a partir de los 30 años de edad.
• FACTORES DE RIESGO: La artrosis se considera predominantemente una forma mecánica no inflamatoria de artritis
(fig. 1). Se cree que la artrosis es el resultado de una biomecánica desfavorable sobre una articulación sensible (fig.
E2). Los factores de riesgo pueden clasificarse como locales o sistémicos. Entre los factores locales o biomecánicos se
encuentran la obesidad, que provoca un aumento de la carga sobre el cartílago articular; el entorno mecánico de la
articulación (incluye deformidades como el pie plano, la rodilla en varo y valgo), la propiocepción en la articulación; la
actividad local de la articulación/ocupación (el trabajador tendrá artrosis de la mano, los corredores de alto impacto
artrosis de rodilla) y la debilidad muscular (la debilidad del cuádriceps provoca artrosis de la rodilla).
Otras deformidades, como el pinzamiento femoroacetabular y la desigualdad en la longitud de las extremidades,
pueden conferir un riesgo elevado de desarrollar artrosis en fase terminal. Los factores de riesgo sistémicos incluyen
factores nutricionales como deficiencia de antioxidantes y vitamina D, estado hormonal, densidad mineral ósea
elevada y factores genéticos (los genes candidatos que se están evaluando incluyen el gen del IGF-1, el gen de la
proteína oligomérica del cartílago y el gen del receptor de la vitamina D). Dicho esto, no hay pruebas concretas que
demuestren que la prevención de la enfermedad o la reducción de su progresión puedan lograrse con suplementos
de vitamina D, antioxidantes o estrógenos. La obesidad también aumenta la sensibilidad a la artrosis a través de las
adipocinas sistémicas
• GENÉTICA: Tasa de heredabilidad del 39 al 65% en estudios de gemelos de mujeres que tienen artrosis generalizada,
tasa de concordancia de 0,64 en gemelos monocigóticos. En los estudios de asociación para genética se han
identificado 11 locus candidatos, pero todos con un tamaño del efecto muy pequeño.
HALLAZGOS FÍSICOS Y PRESENTACIÓN CLÍNICA
• Síntomas similares en la mayoría de las formas: dolor por lo general con la actividad, rigidez o gelificación (por lo
general de corta duración, con rigidez matutina que dura menos de 30 min), crepitación.
• Pérdida de función en las articulaciones (p. ej., pérdida de destreza en pacientes con artrosis de la mano, con o sin
dolor significativo).
• Dolor articular a la palpación (fig. E3), tumefacción.
• Crepitación con el movimiento, dolor en toda la amplitud de movimiento.
• Nódulos de Bouchard y Heberden (agrandamiento óseo de las articulaciones interfalángicas proximales [IFP] y distales
[IFD] de la mano, respectivamente) (fig. E4).
ETIOLOGÍA
La artrosis suele ser primaria o idiopática y puede ser monoarticular, oligoarticular o poliarticular. La artrosis secundaria
se debe a una enfermedad identificable, como un traumatismo, anomalías mecánicas o trastornos congénitos. Los factores
de riesgo de la artrosis se resumen en la tabla 2. La artritis inflamatoria, las enfermedades por depósito de cristales, los
trastornos metabólicos, la enfermedad de Paget ósea y la osteoporosis también pueden contribuir al desarrollo de artrosis
secundaria.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
• Bursitis y tendinitis.
• Artropatías cristalinas, como la artropatía por pirofosfato de calcio.
• Artritis inflamatoria, como artritis reumatoide (fig. E5), artritis seronegativa.
VALORACIÓN
• No existe ninguna prueba de laboratorio específica para la artrosis, y no siempre se necesitan pruebas
complementarias para el diagnóstico de la artrosis.
• Las pruebas del factor reumatoide, la VSG, el ANA o los anticuerpos antinucleares pueden ser necesarios si la
anamnesis sugiere un componente inflamatorio, y son normales en los pacientes con artrosis.
• Artrocentesis de las articulaciones inflamadas: el examen del líquido sinovial no es inflamatorio (líquido transparente
y viscoso con un recuento leucocítico normal).
DIAGNÓSTICO POR IMAGEN
• La radiografía simple de las articulaciones afectadas es el primer paso, y suele tener un alto valor diagnóstico.
• La evaluación radiográfica (fig. E6) revela:
1. Estrechamiento del espacio articular (fig. E7).
2. Esclerosis subcondral.
3. Formación de hueso nuevo en forma de osteofitos.
• La RM (fig. E8) puede detectar los cambios tempranos de la artrosis y otras fuentes de dolor como engrosamiento
sinovial, derrames, edema de la médula ósea, arrancamiento óseo y lesiones periarticulares.
• La ecografía musculoesquelética (EME) está pasando a ser una modalidad alternativa para identificar daños
articulares, osteofitos, derrames y proliferación sinovial.
TRATAMIENTO
• El uso óptimo de medidas farmacológicas y no farmacológicas (fig. 9) produce los mejores resultados.
• Educación y tranquilización.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
El American College of Rheumatology recomienda el ejercicio como modalidad de intervención para la artrosis de manos,
caderas y rodillas. Del mismo modo, pueden probarse la termoterapia tópica, la terapia cognitiva-conductual y la
acupuntura para estos tipos de artrosis, aunque los datos son escasos. A continuación se resumen otras recomendaciones.

ARTROSIS DE LA MANO:
· Ortesis de la primera CMC y otros dispositivos ortopédicos.
· Baños/remojos de parafina.
· Vendaje neuromuscular.

ARTROSIS DE CADERA Y RODILLA:


• La pérdida de peso para los pacientes con sobrepeso es probablemente la recomendación más importante.
• Se ha demostrado que un recuento de pasos en podómetro de más de 10.000 pasos al día previene la artrosis; se ha
observado una curva dosis-respuesta para esta modalidad con beneficios observados con recuentos de pasos de tan
solo 6.000 al día.
• La fisioterapia incluye fortalecimiento del cuádriceps de cadena cerrada y ejercicios aeróbicos, acuáticos y de
resistencia. Un ensayo reciente ha revelado que los pacientes con artrosis de rodilla que realizan fisioterapia presentan
menos dolor y discapacidad funcional al cabo de un año que los pacientes que reciben una inyección intraarticular de
glucocorticoides.[1]
• Vendaje neuromuscular.
• Rodillera tibiofemoral y femorrorrotuliana.
• Taichí, yoga y entrenamiento del equilibrio.
Cabe señalar que el American College of Rheumatology desaconseja el uso de una unidad TENS, la iontoforesis, la terapia
de masaje, el calzado modificado, las plantillas con cuña y la terapia de vibración pulsada para el tratamiento de la artrosis
de cadera, rodilla o mano.
TRATAMIENTO GENERAL / TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
Las siguientes intervenciones farmacológicas deben utilizarse tras el fracaso de las medidas conservadoras o como
complemento de estas: aplicaciones Tópicas de capsaicina o aplicación tópica de AINE (gel de diclofenaco).
• El paracetamol oral puede utilizarse dada la seguridad de la medicación, pero el efecto analgésico es
significativamente menor que el de los AINE.
• Se pueden probar los AINE orales. Hay que tener en cuenta los efectos secundarios de los AINE, como hemorragia
digestiva, toxicidad cardiovascular y toxicidad renal.
• La duloxetina puede utilizarse para el tratamiento de la artrosis.
• El tramadol se recomienda solo para el dolor intenso que no responde a otras modalidades de tratamiento. No suelen
recomendarse otros analgésicos opioides para el tratamiento de la artrosis. Asimismo, no se ha recomendado la
pregabalina para el tratamiento de la artrosis.
• Se ha demostrado que la artrocentesis de la articulación afectada, seguida de una inyección intraarticular de
esteroides, proporciona alivio a corto plazo de los síntomas.
• No se recomiendan los suplementos nutricionales, como la glucosamina y la condroitina. La mayoría de los ensayos
indican que ni el sulfato ni el clorhidrato de glucosamina reducen el dolor en comparación con el placebo en la artrosis
de rodilla o cadera. Del mismo modo, los aceites de pescado y los suplementos de vitamina D no tienen ningún papel
en el tratamiento de la artrosis.
• El uso de la inyección intraarticular de hialuronano para la artrosis de rodilla tampoco se recomienda en general
debido a la falta de beneficios consistentes.
Cabe señalar que las inyecciones de células progenitoras, plasma rico en plaquetas y fármacos modificadores de la
enfermedad biológicos y no biológicos no son útiles para el tratamiento de la artrosis. Se está investigando la molécula
antifactor de crecimiento nervioso (anti-NGF) para el tratamiento de la artrosis.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
Se puede considerar la posibilidad de realizar intervenciones ortopédicas si fracasa el tratamiento conservador y
farmacológico. Las artroplastias son una posible opción. Cabe señalar que intervenciones como la meniscectomía, el
desbridamiento artroscópico y el lavado no mejoran los resultados en la artrosis.
EVOLUCIÓN
La progresión de la artrosis no siempre es inevitable, y el pronóstico es variable en función de la localización y la extensión
de la enfermedad. Actualmente se está investigando mucho para encontrar otras dianas para tratar el dolor de la artrosis.
COMENTARIOS
La intervención quirúrgica suele ser útil en la enfermedad articular degenerativa. La artroplastia, la artrodesis y la
osteotomía de realineación son los procedimientos más comunes que se realizan. El desbridamiento artroscópico de la
rodilla parece tener un valor cuestionable.

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