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La Chica Que Podía Escuchar Los Pensamientos

Sara es una chica que desde pequeña puede escuchar los pensamientos de las personas, lo que la lleva a evitar multitudes y a vivir con el secreto. Un día, escucha los pensamientos de un chico que planea hacer algo terrible y logra detenerlo al confrontarlo. Al final, se da cuenta de que no es la única con habilidades especiales, ya que un extraño la observa y reconoce su don.
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La Chica Que Podía Escuchar Los Pensamientos

Sara es una chica que desde pequeña puede escuchar los pensamientos de las personas, lo que la lleva a evitar multitudes y a vivir con el secreto. Un día, escucha los pensamientos de un chico que planea hacer algo terrible y logra detenerlo al confrontarlo. Al final, se da cuenta de que no es la única con habilidades especiales, ya que un extraño la observa y reconoce su don.
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La chica que podía escuchar los

pensamientos
Desde pequeña, Sara sabía que algo en ella era diferente.

No era algo que se viera por fuera. Era una chica completamente normal: estudiaba en la
universidad, salía con sus amigas algunos fines de semana y vivía con su madre en un piso
pequeño de la ciudad.

Pero había algo que nadie más sabía.

Sara podía escuchar los pensamientos de las personas.

La primera vez que ocurrió tenía solo ocho años.

Estaba en clase de matemáticas cuando de repente escuchó una voz en su cabeza:

“Ojalá terminara ya la clase…”

Sara miró alrededor.

Pensó que alguien había hablado.

Pero nadie había abierto la boca.

Entonces escuchó otra voz.

“Tengo hambre.”

Luego otra.

“Seguro que suspendo el examen…”

Sara empezó a ponerse nerviosa.

Las voces venían de todas partes.

Pero no eran sonidos reales.

Parecían pensamientos.

Esa tarde llegó a casa asustada.

—Mamá —dijo— creo que me pasa algo raro.

Pero cuando intentó explicarlo, su madre pensó que era imaginación de niña.

—A veces pensamos que oímos cosas —le dijo con una sonrisa—. No te preocupes.
Así que Sara decidió guardar el secreto.

Con los años aprendió a controlar un poco ese “ruido”. Descubrió que si se concentraba
mucho, podía bloquear los pensamientos de los demás.

Pero no siempre funcionaba.

En lugares con mucha gente, como el metro o los centros comerciales, era un caos.

Cientos de pensamientos mezclados.

Preocupaciones.

Deseos.

Miedos.

Sara empezó a evitar las multitudes.

Prefería bibliotecas tranquilas o paseos largos por parques.

Había aprendido algo importante: la mayoría de las personas pensaban cosas que nunca
decían.

Algunas eran bonitas.

Otras… no tanto.

Una tarde de primavera, mientras caminaba por la ciudad después de clase, Sara entró en
una cafetería para estudiar.

Era un lugar pequeño y tranquilo.

Perfecto.

Se sentó en una mesa junto a la ventana y abrió su portátil.

Alrededor había solo tres personas.

Una mujer mayor leyendo.

Un chico con auriculares.

Y un camarero limpiando la barra.

Todo parecía normal.

Pero entonces Sara escuchó algo.

Un pensamiento.

“Hoy es el día.”
Sara levantó la cabeza.

Miró a su alrededor.

La mujer mayor seguía leyendo.

El chico miraba su móvil.

El camarero ordenaba tazas.

Entonces volvió a escuchar la voz en su cabeza.

“Todo cambiará hoy.”

Sara frunció el ceño.

Ese pensamiento era diferente.

Más fuerte.

Más claro.

Intentó ignorarlo y volver a estudiar.

Pero entonces llegó otro pensamiento.

“Nadie lo sospecha.”

Sara sintió un escalofrío.

Miró otra vez alrededor.

Intentó concentrarse para identificar de quién venía ese pensamiento.

Y entonces lo encontró.

El chico de los auriculares.

Estaba sentado tranquilo, mirando su móvil.

Pero en su mente había algo extraño.

Sara escuchó otro pensamiento.

“En diez minutos.”

Sara sintió que su corazón empezaba a latir más rápido.

No sabía exactamente qué estaba pasando, pero algo no iba bien.

Intentó escuchar más.


Concentró toda su atención en él.

Y entonces lo vio.

No con los ojos.

Con la mente.

Un plan.

Un bolso.

Un objeto metálico.

Pánico.

Sara se levantó rápidamente de la silla.

Si lo que estaba entendiendo era correcto…

Ese chico estaba pensando en hacer algo terrible.

Miró el reloj de la pared.

Diez minutos.

Su mente empezó a ir a mil por hora.

¿Debía llamar a la policía?

¿Hablar con el camarero?

¿Enfrentarlo?

Entonces el chico se levantó.

Sara escuchó otro pensamiento.

“Ahora.”

El chico caminó hacia la puerta.

Sara reaccionó por instinto.

Se levantó y salió detrás de él.

La calle estaba llena de gente caminando.

Sara seguía escuchando sus pensamientos.

“Nadie me va a parar.”
Sara corrió.

—¡Espera! —gritó.

El chico se giró sorprendido.

—¿Qué?

Sara se quedó frente a él.

No sabía exactamente qué decir.

—Tú… no tienes que hacerlo.

El chico la miró confundido.

—¿Hacer qué?

Sara dudó.

No podía decirle que había escuchado sus pensamientos.

Pero en ese momento escuchó algo nuevo en su mente.

Un pensamiento del chico.

“¿Cómo lo sabe?”

Sara lo miró fijamente.

—Porque aún puedes elegir otra cosa.

El chico se quedó en silencio.

Durante unos segundos ninguno habló.

La gente seguía caminando alrededor sin notar nada.

Entonces el chico bajó la mirada.

Sara escuchó otro pensamiento.

“Tal vez…”

El chico suspiró.

Sacó algo del bolsillo.

Sara se tensó.

Pero no era un arma.


Era una carta arrugada.

La tiró a una papelera cercana.

—No importa —dijo él.

Luego caminó por la calle hasta desaparecer entre la gente.

Sara se quedó quieta.

Respirando rápido.

Había evitado algo.

No sabía exactamente qué.

Pero algo importante.

Entonces escuchó un pensamiento detrás de ella.

Una voz desconocida.

“Interesante.”

Sara se giró.

Al otro lado de la calle había un hombre observándola.

Sonrió ligeramente.

Y Sara escuchó su pensamiento con total claridad.

“Parece que no eres la única con habilidades.”

Sara sintió un escalofrío.

Porque por primera vez en su vida…

Había encontrado a alguien que sabía su secreto. 👀

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