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El Tren de Las 2:17

La historia narra la experiencia de Clara, una joven escéptica que aborda un misterioso tren antiguo que aparece a las 2:17. A medida que el tren avanza, se da cuenta de que los pasajeros están allí porque se sienten perdidos en sus vidas, y el revisor le explica que el tren recoge a personas en momentos cruciales. Clara enfrenta una decisión importante al llegar a una ciudad hecha de luz, simbolizando una posibilidad de cambio en su vida.
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El Tren de Las 2:17

La historia narra la experiencia de Clara, una joven escéptica que aborda un misterioso tren antiguo que aparece a las 2:17. A medida que el tren avanza, se da cuenta de que los pasajeros están allí porque se sienten perdidos en sus vidas, y el revisor le explica que el tren recoge a personas en momentos cruciales. Clara enfrenta una decisión importante al llegar a una ciudad hecha de luz, simbolizando una posibilidad de cambio en su vida.
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Te escribo otra historia diferente 😊

El tren de las 2:17


Nadie sabía exactamente cuándo empezó la leyenda del tren de las 2:17.

Algunas personas decían que llevaba más de cien años circulando. Otros aseguraban que
solo aparecía cuando alguien estaba perdido en la vida. Lo único en lo que todos coincidían
era en una cosa: si alguna vez lo veías, tu vida cambiaba para siempre.

Clara no creía en ese tipo de historias.

Tenía veinte años y pensaba que el mundo funcionaba de manera simple: estudiar, trabajar,
intentar ser feliz y ya está. No creía en el destino, ni en señales, ni en cosas mágicas.

Pero aquella noche iba a cambiar de opinión.

Era invierno y hacía mucho frío. Clara acababa de salir de la biblioteca de la universidad
después de estudiar durante horas. Tenía un examen importante al día siguiente y estaba
agotada.

La estación de tren estaba casi vacía.

Las luces blancas iluminaban el andén y el sonido del viento se colaba entre los túneles.

Clara miró el panel de horarios.

Su tren salía a las 2:20.

Suspiró.

—Perfecto… tres minutos —murmuró.

Se sentó en un banco y sacó el móvil. Mientras revisaba mensajes, escuchó algo extraño.

Un tren.

Pero el panel no mostraba ninguno llegando.

El ruido del motor se acercaba lentamente por el túnel.

Clara levantó la mirada.

Las luces del tren aparecieron en la oscuridad.

Era un tren antiguo.


Muy antiguo.

Nada que ver con los trenes modernos que solían pasar por esa estación. Tenía un color
negro brillante y ventanas grandes con marcos dorados.

El tren se detuvo justo frente a ella.

En la parte superior había un pequeño cartel iluminado que decía:

2:17

Clara frunció el ceño.

—Qué raro…

Las puertas se abrieron con un sonido suave.

Dentro había luz cálida, como de lámparas antiguas.

Y lo más extraño de todo: había gente sentada dentro.

Personas de todas las edades.

Un hombre con traje mirando por la ventana.

Una señora mayor leyendo un libro.

Un chico joven escuchando música.

Todo parecía normal… y al mismo tiempo extraño.

Clara miró otra vez el panel.

Ningún tren a las 2:17.

Miró su reloj.

2:16.

Durante unos segundos dudó.

Pero entonces pensó que tal vez era un tren especial o uno que no estaba en el horario.

Así que se levantó.

Y subió.

En cuanto entró, las puertas se cerraron detrás de ella.

El tren empezó a moverse.

Clara caminó por el pasillo buscando un asiento libre.


El interior parecía sacado de otra época. Los asientos eran de terciopelo rojo y las paredes
estaban decoradas con madera oscura.

Se sentó junto a la ventana.

El tren avanzaba por el túnel… pero algo no encajaba.

El trayecto hasta su casa normalmente duraba diez minutos.

Pero después de varios minutos seguían dentro del túnel.

Clara miró alrededor.

La gente parecía tranquila.

Demasiado tranquila.

Entonces notó algo extraño.

Nadie estaba usando el móvil.

En 2026 eso era rarísimo.

Miró al chico sentado frente a ella.

—Perdona —dijo— ¿este tren va a la estación Norte?

El chico levantó la mirada lentamente.

—Sí —respondió.

Pero su voz sonó… distante.

—¿Siempre tarda tanto?

El chico la miró unos segundos más.

—Este tren tarda lo que tenga que tardar.

Clara frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Pero el chico volvió a mirar por la ventana sin responder.

En ese momento el tren salió del túnel.

Clara miró por la ventana.

Y se quedó helada.

No estaban en la ciudad.
Fuera había un paisaje enorme lleno de campos, montañas y un cielo lleno de estrellas.

Pero lo más extraño era que las estrellas parecían demasiado brillantes.

Demasiado cercanas.

—¿Dónde estamos? —susurró.

—Entre lugares.

Clara se giró.

A su lado estaba un hombre alto con uniforme de revisor.

No lo había visto llegar.

—Perdona… —dijo Clara— creo que me he equivocado de tren.

El hombre sonrió ligeramente.

—Eso suele pasar.

—¿Podría bajarme en la próxima estación?

El revisor la observó con calma.

—No hay estaciones en este viaje.

Clara sintió un pequeño nudo en el estómago.

—Entonces… ¿a dónde vamos?

El hombre caminó un poco por el pasillo antes de responder.

—Este tren recoge a personas en momentos importantes de sus vidas.

Clara lo miró confundida.

—No entiendo.

El revisor señaló a los pasajeros.

—Todos ellos estaban perdidos cuando subieron. Algunos no sabían qué decisión tomar.
Otros estaban huyendo de algo. Y algunos simplemente necesitaban ver el mundo desde
otro lugar.

Clara intentó reír.

—Esto suena a broma.

El revisor negó con la cabeza.


—No lo es.

El tren empezó a disminuir la velocidad.

A lo lejos apareció algo.

Una ciudad.

Pero no era una ciudad normal.

Parecía hecha de luz.

Torres brillantes, calles iluminadas y edificios que parecían cambiar de forma.

Clara se levantó.

—¿Qué es eso?

—Una posibilidad —respondió el revisor.

El tren se detuvo.

Las puertas se abrieron.

El revisor miró a Clara.

—Puedes bajar si quieres.

Clara miró la ciudad.

Luego miró el interior del tren.

—¿Y si no bajo?

El revisor respondió con calma.

—Entonces el tren te llevará de vuelta a tu vida… y quizá nunca sabrás qué habría pasado.

Clara se quedó quieta.

El corazón le latía rápido.

Sabía que estaba a punto de tomar una decisión importante.

Quizá la más importante de su vida.

Respiró hondo.

Y dio un paso hacia las puertas abiertas.


Si quieres, también puedo hacerte:

●​ una historia de terror 😈​


●​ una historia romántica 💕​

●​ o una historia plot twist brutal (de esas que al final te explota la cabeza).​

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