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La Puerta Del Piso 13

En el Hotel Aurora, un recepcionista llamado Marco descubre un acceso restringido al piso 13, que no aparece en el panel del ascensor por superstición. Al entrar, se encuentra con un hombre que le revela que este piso conecta diferentes versiones del tiempo y que puede cambiar eventos del pasado, pero advierte que hacerlo tiene un precio. Marco se enfrenta a la tentadora posibilidad de alterar su vida al comprender el poder que tiene en sus manos.
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La Puerta Del Piso 13

En el Hotel Aurora, un recepcionista llamado Marco descubre un acceso restringido al piso 13, que no aparece en el panel del ascensor por superstición. Al entrar, se encuentra con un hombre que le revela que este piso conecta diferentes versiones del tiempo y que puede cambiar eventos del pasado, pero advierte que hacerlo tiene un precio. Marco se enfrenta a la tentadora posibilidad de alterar su vida al comprender el poder que tiene en sus manos.
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La puerta del piso 13

En el centro de una ciudad llena de rascacielos había un edificio que todo el mundo
conocía, aunque casi nadie hablaba de él.

Era un hotel antiguo de veinte plantas llamado Hotel Aurora.

Durante el día parecía un hotel normal: turistas entrando con maletas, recepcionistas
sonrientes y el sonido constante del ascensor subiendo y bajando.

Pero había un detalle extraño.

En el panel del ascensor no existía el piso 13.

Saltaba directamente del 12 al 14.

Cuando alguien preguntaba por eso, los trabajadores respondían lo mismo:

—Es por superstición.

Y la mayoría de la gente lo aceptaba sin pensar demasiado.

Pero Marco no era de las personas que aceptaban respuestas fáciles.

Marco tenía veintidós años y trabajaba en el hotel como recepcionista nocturno. Su turno
empezaba a las once de la noche y terminaba a las siete de la mañana.

Las noches solían ser tranquilas.

A veces llegaba algún huésped tarde, o alguien pedía una toalla extra. Pero la mayor parte
del tiempo Marco estaba solo en el mostrador mirando series o leyendo.

Una noche de lluvia, mientras revisaba unos registros antiguos del hotel, encontró algo
extraño.

Una lista de habitaciones.

12…

13…

14…

Marco frunció el ceño.

—¿Habitación 1307?

Miró otra vez el panel del ascensor.


No había piso 13.

Pensó que sería un error antiguo del archivo, pero su curiosidad se activó.

Esa noche, cuando el hotel estaba completamente en silencio, decidió investigar.

Entró en el ascensor.

Las puertas se cerraron.

Miró los botones.

1…

2…

3…

Subió hasta el piso 12.

Cuando las puertas se abrieron, el pasillo estaba vacío. La luz era suave y se escuchaba el
sonido lejano de la lluvia contra las ventanas.

Marco caminó hasta el final del pasillo.

Y allí vio algo.

Una escalera pequeña que subía a una puerta metálica.

La puerta tenía un cartel antiguo que decía:

ACCESO RESTRINGIDO

Marco miró alrededor.

No había cámaras.

Nadie.

—Solo echaré un vistazo —murmuró.

Subió las escaleras.

Empujó la puerta.

Y entró.

El pasillo al otro lado estaba oscuro.

Muy oscuro.

Pero lo que más le sorprendió fue el número de las habitaciones.


1301

1302

1303

Marco sintió un escalofrío.

—Entonces sí existe…

El piso 13.

Las luces del pasillo parpadeaban ligeramente y el lugar parecía mucho más antiguo que el
resto del hotel.

El papel de las paredes estaba desgastado y la alfombra parecía de otra época.

Marco caminó lentamente.

Cada paso hacía un pequeño ruido sobre la moqueta.

1304

1305

1306

Entonces escuchó algo.

Un sonido.

Como si alguien caminara en otra habitación.

Marco se quedó quieto.

El corazón empezó a latirle más rápido.

—¿Hola? —dijo.

Silencio.

Siguió avanzando.

Y llegó a la última puerta.

1307

La puerta estaba entreabierta.

Una luz muy tenue salía del interior.

Marco dudó unos segundos.


Sabía que debía bajar.

Decirle al gerente.

Pero la curiosidad era más fuerte.

Empujó la puerta.

La habitación parecía normal… pero no exactamente.

Los muebles eran antiguos. Había una cama grande, una lámpara encendida y una ventana
abierta por donde entraba el sonido de la lluvia.

Pero había algo más.

Un hombre estaba sentado en la silla junto a la ventana.

Marco dio un paso atrás.

—Perdón… creo que esta habitación no debería estar ocupada.

El hombre se giró lentamente.

Tenía unos cuarenta años y llevaba un traje oscuro.

—Lo sé —dijo con calma.

Marco frunció el ceño.

—¿Entonces por qué está aquí?

El hombre lo observó unos segundos antes de responder.

—Porque este piso no pertenece al hotel.

Marco sintió un escalofrío.

—No entiendo.

El hombre señaló la ventana.

—Mira afuera.

Marco se acercó.

Y lo que vio lo dejó sin palabras.

La ciudad no era la misma.

Las calles estaban vacías.

Los edificios parecían más antiguos.


Y los coches que circulaban eran modelos de hace décadas.

Marco se giró rápidamente.

—¿Qué… qué está pasando?

El hombre suspiró.

—Este piso aparece entre momentos.

—¿Entre momentos?

—Entre tiempos.

Marco sintió que todo su cerebro intentaba entender algo imposible.

—¿Estás diciendo que…?

—Sí —dijo el hombre—. El piso 13 no está en el presente.

El silencio llenó la habitación.

—Entonces… ¿dónde estamos?

El hombre sonrió ligeramente.

—En un lugar que conecta diferentes versiones del tiempo.

Marco se apoyó en la pared.

—Esto no puede ser real.

—Lo es —respondió el hombre.

Marco miró otra vez por la ventana.

—¿Y por qué yo puedo verlo?

El hombre tardó unos segundos en responder.

—Porque cada cierto tiempo alguien encuentra la puerta.

Marco sintió un nudo en el estómago.

—¿Y qué pasa cuando alguien la encuentra?

El hombre lo miró fijamente.

—Puede cambiar algo.

Marco lo miró.
—¿Cambiar qué?

El hombre señaló el pasillo.

—El tiempo.

Marco se quedó completamente en silencio.

Porque de repente entendió algo.

Si aquel lugar realmente conectaba distintos momentos…

Entonces tal vez…

Tal vez podría cambiar cosas de su propia vida.

El hombre se levantó de la silla.

—Pero cuidado —dijo—. Cambiar el pasado siempre tiene un precio.

Marco miró la puerta del pasillo.

La puerta que llevaba al piso 13.

Y por primera vez en su vida se preguntó algo peligroso:

¿Qué pasaría si pudiera volver atrás y cambiar una sola decisión?

La lluvia seguía cayendo fuera.

Y el reloj del hotel marcaba las 3:13 de la madrugada.

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