Fernandez Ricardo
Fernandez Ricardo
POR
RICARDO ANDRÉS FERNÁNDEZ ROJAS
PREVIO A CONFERÍRSELE
A mis padres: Por ser los pilares de mi vida, mis superhéroes y quienes me han apoyado
siempre.
A mis compañeros y amigos: Por las experiencias de vida, memorias eternas y por su
amistad.
Hoja de responsabilidad: El autor es el único responsable del contenido y los resultados
obtenidos en la presente tesis.
Resumen ejecutivo ________________________________________________________ 1
Introducción _____________________________________________________________ 2
Capítulo 1: ______________________________________________________________ 5
Capítulo 2: _____________________________________________________________ 30
Capítulo 3: _____________________________________________________________ 61
Capítulo 4: _____________________________________________________________ 85
El lawfare en Guatemala___________________________________________________ 85
2.5. Casos de lawfare en Guatemala _____________________________________ 86
2.5.2. Caso Gámez Barrera ____________________________________________ 86
2.5.3. Caso Lilian Virginia Laparra Rivas ________________________________ 88
2.5.4. Caso Semilla __________________________________________________ 90
2.5.5. Caso Villaseñor Velarde y otros vs. Guatemala _______________________ 94
2.5.6. Campañas de desprestigio _______________________________________ 96
Capítulo 5: _____________________________________________________________ 99
1
Introducción
2
de ataque al adversario político, lo cual impide una verdadera separación de funciones y
administración de justicia independiente e imparcial.
La independencia judicial es un principio fundamental y pilar del Estado constitucional
de derecho Guatemalteco, la autonomía y capacidad que por mandato constitucional tiene el
Organismo Judicial de administrar justicia de manera objetiva e imparcial, y tomar decisiones
basadas únicamente en la ley y los hechos controvertidos presentados y debidamente
probados, sin estar sujeto a presiones económicas, políticas, sociales, e intereses externos, y
que abarca diversos aspectos como lo son la independencia del poder político, la
independencia financiera, la independencia administrativa, la independencia de terceros,
independencia de los otros poderes constituidos del Estado, así como el rechazo completo a
la corrupción. Derivado de las premisas expuestas anteriormente, surgió la siguiente
pregunta: ¿Qué impacto tiene el lawfare en la independencia judicial de Guatemala?
Con el objetivo general de dar respuesta a la pregunta anterior y poder determinar el
impacto que tiene el fenómeno del lawfare en la independencia judicial de Guatemala, se
desarrolló el presente trabajo de investigación. El tipo de investigación de la presente tesis se
establece como descriptiva, pues se realizó una descomposición de la problemática principal,
es decir el lawfare, estableciendo los diversos aspectos que mostraron su funcionamiento e
impacto dentro del Estado constitucional de derecho guatemalteco y la independencia
judicial.
Los objetivos específicos que se establecieron para realizar la presente investigación,
consistieron en: Analizar el principio de independencia judicial y su aplicación en el sistema
de justicia de Guatemala; Determinar si se respeta el Estado constitucional de derecho y la
separación de poderes en Guatemala mediante el análisis de diferentes casos; Determinar si
Guatemala cumple con los estándares internacionales de independencia judicial; Determinar
si ha existido algún tipo de influencia política en la independencia judicial de los diferentes
órganos de justicia mediante el análisis de expedientes y resoluciones judiciales; Analizar de
forma general y en el contetco guatemalteco el fenómeno del lawfare; Determinar si los
efectos que tiene el lawfare en la administración de justicia de Guatemala; Determinar si las
garantías constitucionales de independencia judicial son suficientes para garantizar el respeto
al principio constitucional de independencia judicial y la no judialización de la política.
3
La presente investigación abarcó principalmente doctrina, legislación nacional e
internacional, sentencias y resoluciones nacionales e internacionales, así como exposiciones
de expertos nacionales e internacionales presentadas a través de medios digitales, todo
relacionado a la independencia judicial y la separación de poderes, el fenómeno del lawfare,
y el impacto de este último en el principio constitucional de independencia judicial. A pesar
de existir bibliografía sobre el tema del lawfare, no se pudo encontrar suficiente bibliografía
nacional o que desarrolle el fenómeno y su impacto en Guatemala, por lo que se utilizó
bibliografía internacional, videos de charlas de expertos internacionales y algunos
nacionales, y entrevistas a abogados con relación directa o experiencia con este fenómeno
conocido como lawfare.
El instrumento de investigación utilizado para contrastar con lo expuesto y analizado por
el autor de la presente tesis y autores citados, fue un cuestionario de entrevista. Las entrevistas
se realizaron a ocho sujetos, los cuales consisten en abogados profesionales con experiencia
en materia penal y constitucional, ya sea litigando o trabajando en instituciones que tienen
relación directa con estas materias del Derecho.
El presente trabajo de investigación se desarrolló en cinco capítulos. El primer capítulo
desarrolla lo que es un Estado constitucional de derecho, la separación de poderes del Estado
y demás órganos extra poder. El segundo capítulo desarrolla el tema de la independencia
judicial, definiendo y estableciendo la importancia de este principio constitucional. Se
profundiza en el tema de los estándares internacionales que el Estado de Guatemala, debería
cumplir en cuanto a independencia judicial, así como en los desafíos que la independencia
judicial enfrenta.
El tercer capítulo abarca un análisis de los aspectos generales del lawfare, sus causas,
mecanismos, y objetivos perseguidos, así como el impacto que este fenómeno tiene sobre el
principio de independencia judicial en los Estados Constitucionales de Derecho,
principalmente el guatemalteco. El cuarto capítulo desarrolla algunos casos famosos de
lawfare en Guatemala, estableciendo de qué manera se relaciona con este fenómeno cada
caso. El quinto y último capítulo abarca la presentación, discusión y análisis de los resultados
obtenidos de entrevistas realizadas a profesionales del Derecho, específicamente
profesionales con experiencia en materia penal y constitucional, lo cual permitió cumplir con
los objetivos.
4
Capítulo 1:
1
Carmen María Gutiérrez de Colmenares y Josefina Chacón de Machado, Introducción al Derecho, séptima
reimpresión de la primera edición (Guatemala: Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2011), 46.
5
parámetro de comportamiento de la población, con el pasar del tiempo dejaría de ser
suficiente para poder regular la vida en sociedad.
Con el crecimiento de la población y desarrollo de las sociedades, surgieron formas de
gobierno como lo fue la monarquía, en la cual el poder estaba centralizado en una sola
persona, la cual tenía todas las facultades legislativas y gubernamentales. Este tipo de forma
de gobierno empezaría a perder su dominio con la inconformidad de la población con
respecto a la centralización del poder, principalmente debido a la influencia de las clases
sociales que se fueron formando con el pasar del tiempo.
Lo anterior se ve reflejado durante la época del Imperio Romano, en la cual el patriciado
o los patricios, integrados originalmente por fundadores de la ciudad y sus descendientes,
eran quienes empezaban a detentar parte del poder y a quienes más beneficiaba el derecho
aplicado en esa época. Al inicio de la época, aún existía la figura del rey, quien ostentaba el
poder y quien fungía en el cargo de forma vitalicia, pero no se tiene conocimiento certero de
si era electo por el pueblo o designado por su predecesor. Durante esa época surgió la figura
del Senado, el cual era un órgano que cumplía la función de aconsejar y asistir al rey en la
búsqueda de un mejor gobierno, este estaba integrado por los más ancianos y sabios
patresfamilias, los cuales pertenecían a la clase social de los patricios.2
Es a raíz de la tiranía y un abuso desmedido del poder por parte de los monarcas durante
el Imperio Romano que se llega al fin de esta forma de gobierno, dando paso y origen a otra
forma de gobierno como lo fue la república, en la cual se crearon diferentes instituciones y
órganos que buscaban un cambio en el orden político y social, dando origen a uno de los
primeros ordenamientos jurídicos escritos mediante la codificación del derecho de la época
en una serie de tablas conocida como lex duodecim tabularum (ley de las XII tablas).3 Esto
da origen a diferentes textos normativos como el Codex Iustinianus, o las Constituciones
Imperiales emitidas por el emperador, los cuales se dividían en edicta (edictos), mandata
(mandatos), decreta (decretos) y rescripta (contestación a una carta).4
Los acontecimientos antes descritos son de gran importancia a nivel histórico debido a
que con ellos se dan los primeros pasos hacia un ordenamiento jurídico escrito mediante la
2
Gumesindo Padilla Shagún, Derecho Romano, cuarta edición (México: McGraw-Hill Interamericana Editores,
2008), 3-5.
3
ibid., 6-7.
4
ibid., 18-29.
6
codificación del derecho, lo cual marca uno de los antecedentes más importantes de lo que
se conoce hoy como un Estado constitucional de derecho. A pesar de que en la época del
Imperio Romano y en los hechos históricos anteriores no existiera una normativa
constitucional como tal, ya se contaba con lo esencial, es decir con una estructura jurídico-
filosófica que pretendía establecer un ordenamiento jurídico de carácter general, aplicable
tanto a gobernados como a gobernantes, con una serie mínima de normas que regulaban el
actuar de la sociedad.
Mientras tanto, en la Grecia Clásica y en la Edad Media surgió una nueva idea, la admisión
de una supremacía normativa. En Grecia surgió la distinción entre el poder legislativo
ordinario, y el poder legislativo superior, dando origen a órganos encargados de la legislación
de las normas sociales y estatales, haciendo una distinción entre normas de diferente rango o
jerarquía. De igual forma el pensamiento iusnaturalista, el cual era especialmente cristiano,
sostenía que existía cierta primacía en cuanto al orden de las normas, estableciendo que sobre
el derecho que emanaba del soberano, se encontraba el derecho o las normas divinas que
provenían de la naturaleza humana.5
Esta nueva idea de que debía existir un orden jerárquico en las leyes, además de la
necesidad de la existencia de normas escritas y de carácter general, establecía la existencia
de normas superiores o divinas que consistían en derechos humanos que, al provenir estos de
Dios, estaban por encima de la ley que emanaba del monarca o del pueblo a través de un
órgano especial. Fue en el siglo XIV, a través de una corriente jurídico-filosófica denominada
como constitucionalismo, que empezó a surgir en diferentes Estados un documento jurídico
escrito más formal que contenía derechos de carácter de carácter general, documento que dio
origen a lo que hoy conocemos como constitución.
Con acontecimientos como el de Inglaterra, con la Carta Magna del año 1215, es que se
da el primer paso firme en el constitucionalismo europeo, en donde se establecieron ciertas
estipulaciones como procedimientos judiciales, derecho de propiedad o de bienes, eximición
de impuestos por servicios militares, así como una comisión de veinticinco miembros que
resguardarían el cumplimiento de lo contenido en la Carta.
5
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, décima edición (Guatemala:
Ediciones Pereira, 2016), 64-65.
7
Lo anterior tuvo un gran impacto en Inglaterra y más tarde en todo el continente europeo,
pues a raíz de este acontecimiento histórico se propaga el constitucionalismo en Europa y en
Norteamérica, dando paso a sucesos como: el Estatuto de Tallagio non concedendo del año
1297, en el cual se establecía que los barones no podían ser obligados al pago de ningún
tributo sin el consentimiento de los burgueses; la Petición de Derechos (Petition of Rights)
de 1626, el cual establecía una serie de derechos generales; la Constitución Puritana del año
1648 en Inglaterra, la cual a pesar de no haber sido aplicada es el antecedente de una primera
Constitución escrita; el Instrument of Goverment del año 1653; el Hábeas Corpus Act del
año 1679, el cual establecía que ninguna persona podía estar detenido por un periodo superior
a las 24 horas sin haber sido presentado ante juez, así como el non bis in íbidem que prohibía
encarcelar a una persona dos veces por el mismo caso.6
Constitucionalismo
A partir de la Revolución Francesa en el año 1789, se empezó a expandir en el mundo esta
corriente jurídico-filosófica llamada constitucionalismo, la cual pretendía someter a las
sociedades desarrolladas a un ordenamiento jurídico escrito.7 Esta corriente buscaba limitar
el poder político de quien gobernaba, regulando ciertos derechos que se debían respetar, pues
el constitucionalismo es una tendencia política que busca someter el Estado al Derecho.
Como producto de este conflicto en el cual se libró una lucha por el reconocimiento y defensa
de los derechos de las personas, se emite la Constitución Francesa en el año 1791.
El sometimiento del Estado al Derecho hace referencia a que todos los elementos que
conforman a un estado, como lo es la población, el territorio, el gobierno y la soberanía, están
sometidos a un ordenamiento jurídico y limitados por lo establecido en la Constitución.8 Es
decir, que el actuar de los gobernantes y la soberanía que tiene sobre un territorio específico
de un Estado, están limitados por la Constitución, así como los derechos y facultades de la
población están igualmente limitados por lo establecido en su texto constitucional.
El constitucionalismo, como lo establece Sánchez Viamonte, citado por Pereira Orozco y
E. Richter, puede definirse como «El ordenamiento jurídico de una sociedad política
6
ibid., 65-66.
7
ibid., 62.
8
Jesús Ramírez Millán, Derecho Constitucional Sinaloense, (México: Instituto de Investigaciones Jurídicas
UNAM, 2000), 48.
8
mediante una constitución escrita, cuya supremacía significa la subordinación a sus
disposiciones de todos los actos emanados de los Poderes constituidos que forman el
gobierno ordinario».9 Lo cual indica que a través de un documento escrito, llamado
constitución, se establece un ordenamiento jurídico o legal que rige a la sociedad en general,
ordenamiento que es superior a cualquier otra ley o disposición que pueda existir, así como
superior a los poderes de gobierno y las disposiciones que emanen de estos.
Bobbio menciona en su obra Estado, Gobierno y Sociedad que «se suele llamar
constitucionalismo a la teoría y la práctica de los límites del poder»10, pues el
constitucionalismo, a través del elemento esencial que es la Constitución, establece los
límites del poder de un gobernante o gobierno. Herrarte establece que «El constitucionalismo
es un concepto genérico que abarca diferentes tipos de gobierno, que se caracterizan por la
existencia de una Constitución».11 Es decir que el término constitucionalismo proviene de la
característica principal de esta corriente, la cual es la búsqueda o tenencia de una
Constitución.
Herrarte plantea que independientemente del tipo de gobierno que se haya tenido a lo largo
de la historia en cada Estado, o el que se tenga actualmente, esta corriente buscaba que
existiera una constitución que contuviera dentro un conjunto de derechos y libertades que
limitaban a su vez el ejercicio del poder por parte de quien lo ostentara, siendo esta la
principal característica de dichos Estados.
El constitucionalismo, como lo señalan los autores Pereira Orozco y E. Richter, «busca la
consolidación de un Estado cuyo gobierno y organización se encuentren supeditados a las
normas jurídicas, por ser estas el reflejo de la voluntad general de sus gobernados».12 Esto da
a entender que un Estado se consolida al mantener incluso a los mismos gobernantes o
quienes ostenten el poder, supeditados a lo contenido en la Constitución, pues dicha
Constitución es un reflejo de la voluntad popular al ser un pacto social que contiene de
manera escrita las normas jurídicas que regulan el funcionamiento de la sociedad. Busca de
9
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 62.
10
Norberto Bobbio, Estado, Gobierno y Sociedad. Por una Teoría General de la Política, (México: Fondo de
Cultura Económica, 1989), 139.
11
Alberto Herrarte, Los Fundamentos del Estado de Derecho, primera edición (Guatemala: Tipografía
Nacional, 1996), 332.
12
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 62.
9
igual forma evitar la arbitrariedad en el actuar de las autoridades al establecer un margen de
actuación y derechos que deben ser respetados.
Friedrich establece que el constitucionalismo «es probablemente el mayor resultado
conseguido por la civilización moderna, y poco o nada del resto de esa civilización es
concebible sin aquel».13 Contar con un ordenamiento jurídico que establece un conjunto de
derechos para la población y que también limita el poder, es un reflejo de la evolución que
ha tenido la sociedad, así como de todos los sacrificios y batallas que tuvieron que librarse
para conseguir que existiera una constitución que rija el actuar de la sociedad. Es ese
movimiento jurídico-filosófico el que marca un cambio radical entre las civilizaciones
antiguas, la modernas y las civilizaciones futuras.
Con la expansión del constitucionalismo por toda Europa durante el siglo XVIII, surgió
una variante denominada por Sagües como constitucionalismo individualista o liberal, el
cual buscaba la creación y regulación de derechos para los comerciantes, el sector industrial,
profesionales de diferentes profesiones, y la clase media alta o la conocida como burguesía.14
A raíz del movimiento jurídico-filosófico en Europa, en las colonias inglesas de América,
así como también en Hispanoamérica a partir del año 1821, se propaga el constitucionalismo
liberal que tiene como principal consecuencia la primera constitución escrita de la historia
que si tuvo vigencia, la cual fue la constitución de los Estados Unidos de América de 1787.
El constitucionalismo liberal buscaba dotar a los Estados de un pacto social escrito
denominado como constitución, mediante el cual se determinarían límites al poder público y
se regularían un conjunto de derechos para el pueblo, estando sometidos tanto gobernados
como gobernantes a lo establecido en dicho texto constitucional. De igual forma se buscaba
separar los poderes del Estado, al diferenciar el poder legislativo o de creación de normas, de
los poderes de gobierno y de juzgar. Por más que en un principio el gobierno estaba a cargo
de familias o personas con poder económico, se iniciaba con una separación de poderes más
marcada, al igual que con cierta representación popular dentro de los organismos que
conformaban en ese entonces el Estado.
Posteriormente surgió para Hispanoamérica la primera constitución, la cual sería la
Constitución de Cádiz en el año 1812, teniendo como base la Constitución de Bayona de
13
Carl J. Friedrich, Teoría y realidad de la organización constitucional democrática, (México, 1946), 10.
14
Nestor Pedro Sagües, Elementos de Derecho Constitucional, (Argentina: Editorial Astrea, 1993), 3.
10
1808, esta fue el primer texto constitucional vigente en Hispanoamérica y la que marcaría las
bases del constitucionalismo de la región.15 Esta constitución contendría una serie de
derechos y libertades, así como el establecimiento del principio de legalidad, la división de
poderes, y la democracia de carácter representativa.
Por más que aún existía un gobierno monárquico en Hispanoamérica, nuevamente se
verían reflejados avances que trajo el constitucionalismo como la idea central de un Estado
soberano, una constitución que limita el ejercicio del poder del gobernante, la no intervención
estatal o gubernamental en la economía, al igual que una justicia impartida por cortes
designadas para el efecto.
Surgieron pues, una serie de aportes al constitucionalismo moderno. Surgieron la idea
universal de la necesidad de una constitución, la cual debe ser un documento normalmente
escrito que establece derechos y libertades, así como límites al ejercicio del poder. Surgió la
idea de un Estado soberano que se debe regir por su propio ordenamiento jurídico. También
la teoría de la representación, a través de la cual la población tenía representantes dentro del
parlamento, por más que ya existía esta figura en la época de Grecia y del Imperio Romano,
durante el siglo XIII en Inglaterra se ve de una manera más formal y es el antecedente que
sirve como modelo para el resto de los órganos legislativos y representativos que se crean en
el resto del mundo con la propagación del constitucionalismo.
De igual forma surgió una de las primeras garantías como lo es el hábeas corpus que busca
la defensa de la libertad de las personas, al igual que el establecimiento de derechos
individuales impulsados por la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano
proclamada en Francia en el año 1789. Surgió también la teoría de la separación de poderes,
con la Constitución de Filadelfia en el año 1787, la cual hacía una distinción entre los poderes
de gobierno o del Estado. Se inicia con una enunciación más completa de los derechos
fundamentales de las personas.
Derivado del constitucionalismo individualista o liberal descrito por Sagües, el cual como
ya se ha indicado anteriormente buscaba la creación y regulación de derechos para los
comerciantes, el sector industrial, profesionales de diferentes profesiones, y la clase media
alta o la conocida como burguesía, surgió en el siglo XIX una nueva variante del
constitucionalismo, el constitucionalismo social. Este buscaba la defensa verdadera de los
15
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 73.
11
derechos de las demás clases sociales, de los trabajadores, mejoras en las condiciones de
vida, igualdad entre la población, justicia social, al igual que una verdadera democracia. Esta
nueva variante buscaba el reconocimiento y defensa de los derechos de los trabajadores, de
las familias, de los menores y de las mujeres, así como de ancianos y personas de la tercera
edad.
Los autores Pereira Orozco y E. Richter, señalan que «los puntos débiles del
constitucionalismo liberal resultaron ser múltiples, al extremo de evidenciar que sus
postulados eran meramente formales y no materiales, ya que la libertad, la igualdad y la
fraternidad, eran solamente válidos para una clase social: la burguesía».16
El constitucionalismo liberal promovió el reconocimiento y defensa de algunos derechos
como los señalados en su momento, pero las clases trabajadoras o más bajas se dieron cuenta
que estos derechos únicamente favorecían a la burguesía y a las personas con poder
económico, por lo que era necesario cuestionar los derechos individuales y garantías
reconocidas en la época, y luchar por una verdadera igualdad, libertad y fraternidad, mediante
la incorporación de derechos económicos y sociales que favorecieran a todas las clases
sociales dentro de la Constitución.
Surgió el constitucionalismo social como un movimiento que era parte del
constitucionalismo en general, pero que buscaba mejorar las deficiencias encontradas en el
constitucionalismo liberal. Este nuevo concepto de constitucionalismo pretendía también que
existiera una mayor participación política, intervención estatal en la defensa de los derechos
constitucionales, justicia social, una vida digna garantizada por el Estado, y la búsqueda
incesante de igualdad y libertad individual.
Como consecuencia de esta nueva variante del constitucionalismo, surgió la Constitución
de México de 1917, producto de la revolución mexicana iniciada en el año 1910. Con este
nuevo texto constitucional se inicia formalmente el reconocimiento de mejores condiciones
sociales, económicas y políticas para la población en general en américa latina, conteniendo
un ordenamiento con el reconocimiento de derechos humanos y garantías individuales, así
como un gobierno que se mantenía como republicano, representativo y democrático.
Señalan los autores Pereira Orozco y E. Richter que «la Constitución mexicana de 1917
constituye el primer paso firme de constitucionalismo latinoamericano y mundial en el
16
ibid., 78.
12
movimiento del constitucionalismo social».17 Posteriormente y como respuesta a los desafíos
que enfrentaba constitucionalismo social, surgió a partir del siglo XX una nueva variante del
constitucionalismo, el neoconstitucionalismo.
El neoconstitucionalismo, como lo indica Carbonell citado por Pereira Orozco y E.
Richter, «pretende explicar un conjunto de textos constitucionales que comienzan a surgir
después de la segunda guerra mundial y sobre todo a partir de los años setenta del siglo
XX».18 Es a raíz de esto que nació el neoconstitucionalismo, pues a partir de ese momento
se desarrollan los tribunales constitucionales en Europa y posteriormente en toda América.
De ahí nace el nombre, ya que es la variante del constitucionalismo más nueva que pretendía
el perfeccionamiento del constitucionalismo.
Como se mencionó al inicio de esta tesis, a lo largo de la historia se empezó a defender la
creencia de que existían disposiciones o normas que eran unas superiores a otras.19 En un
principio la sociedad consideraba que existían ciertos derechos básicos y fundamentales que
provenían de Dios, los cuales eran superiores a lo que dispusiera el rey o monarca. Es con
base en esta idea que el neoconstitucionalismo se caracteriza en enfatizar la supremacía de
unas normas sobre otras, colocando a la Constitución y lo establecido en ella por encima de
cualquier otra norma o disposición. En el neoconstitucionalismo, la Constitución es la base
del ordenamiento jurídico de toda sociedad. Es la norma suprema y se redacta de una forma
rígida como garantía para mantener los principios y valores fundamentales concebidos en
ella.
El neoconstitucionalismo evoluciona con relación a las variantes anteriores, pues además
de contemplar a la constitución como la norma suprema y de carácter general que debe ser
respetada, también da origen a la contemplación la interpretación constitucional. La función
de las cortes deja de ser únicamente aplicar la ley, y pasa a complementarse con una
interpretación de la norma constitucional aplicada al tiempo y entorno social.
Establecen los autores Pereira Orozco y E. Richter que el neoconstitucionalismo consiste
en desarrollos teóricos novedosos, señalando dentro de los mismos a las doctrinas jurídicas
siguientes: carácter operativo de los derechos constitucionales, reconocimiento de tratados
internacionales dentro de la legislación interna, utilización de principios como el pro homine
17
ibid., 80.
18
ibid., 89.
19
ibid., 64-65.
13
en cuanto a que debe aplicarse el derecho que tenga una mayor tutela para las personas,
protección social de los derechos colectivos, etc.20
Matson Ospino, citado por el Julio César Cordón Aguilar, expresa que el
neoconstitucionalismo «se ha utilizado para designar el conjunto de transformaciones
operadas y la comprensión de los ordenamientos jurídicos contemporáneos. También se ha
usado esa expresión para referirse a las teorías que pretenden describir y/o justificar la
constitucionalización del derecho».21
Cordón Aguilar indica que dentro de los cambios más significativos que trajo el
neoconstitucionalismo se pueden mencionar el interés de que las garantías constitucionales
cobren mayor importancia y vigencia, la difusión de los valores contemplados en la
constitución para realizar una mejor interpretación sobre su contenido, incorporación de
nuevas herramientas de interpretación atendiendo a los valores que contenga establecidos la
constitución y a el principio de proporcionalidad.22
Es decir, que con la incorporación del neoconstitucionalismo trajo consigo la
incorporación de una constitución que contuviera una relación entre el derecho positivo y la
moral, impulsada por valores contenidos dentro del mismo texto constitucional, completando
así su interpretación, buscando una mayor proporcionalidad, agregando nuevos principios
como el pro homine, tutelando de mejor forma los derechos de las personas, asignando una
tarea tanto al tribunal constitucional como a los jueces que administran justicia, la cual es la
interpretación y defensa de la constitución en cuanto a su sentido, y no solo en cuanto a su
literalidad. Trajo consigo una constitución más rígida, la implementación de una supremacía
constitucional, una mayor separación y limitación del poder, derechos fundamentales
acompañados de valores, así como una serie de garantías.
1.1.2. Definición
Estado de derecho
Los actos impulsados por parte de la burguesía durante los inicios del constitucionalismo
en la búsqueda del reconocimiento de derechos mínimos, luego de la revolución francesa,
20
ibid., 93.
21
Julio César Cordón Aguilar, Crisis del constitucionalismo en el siglo XXI, (Guatemala: Escuela de Estudios
de Posgrado, 2015), 121.
22
ibid., 123.
14
dan origen a lo que hoy se conoce como Estado constitucional de derecho. Para entender este
concepto, es importante establecer primero que dicho término está conformado por tres
palabras clave: estado, constitucional y derecho.
Por Estado debe entenderse «una persona jurídica formada por una comunidad política,
asentada en un territorio determinado y organizada soberanamente en un gobierno propio con
decisión y acción».23 Ramírez Millán menciona que para que exista un verdadero Estado,
deben existir cuatro elementos formativos indispensables, los cuales son población, territorio,
el poder soberano y el ordenamiento jurídico fundamental, así como dos elementos
posteriores, mencionando al poder público y al Gobierno.24
Es decir que todo Estado se forma mediante la concurrencia de los primeros tres
elementos: la población, que hace referencia a los ciudadanos o habitantes de una zona
geográfica determinada; al territorio, que se refiere a la zona geográfica antes mencionada la
cual está delimitada; el poder soberano, que se refiere a la cualidad y facultad de la
autodeterminación que tiene el pueblo sin la interferencia o incidencia de otro Estado; y el
ordenamiento jurídico fundamental, el cual hace referencia a el pacto social entre la
población que establece un conjunto de derechos fundamentales que rigen su actuar.
Luego de la concurrencia de los primeros cuatro elementos del Estado, Ramírez Millán
menciona que deben existir los elementos posteriores: el Gobierno, refiriéndose a los órganos
que ostentan el poder y marcan las directrices administrativas del Estado; y el poder público,
que se refiere a la facultad que tiene el gobierno de ejercer control y tomar decisiones sobre
el Estado.
El Estado debe perseguir como fin principal el bien común, a través de asegurar la
convivencia social, estableciendo un orden jurídico necesario al igual que promoviendo el
desarrollo económico, político y moral de sus habitantes. Menciona Ramírez Millán que «el
Estado se originó como una estructura o entidad política, que a través de un ordenamiento
jurídico impuesto o creado por la sociedad suple las imperfecciones de nuestra vida llena de
relaciones».25
El concepto de Estado de derecho cumple con un papel fundamental en la teoría jurídico-
política moderna ya que hace referencia a un sistema político en el que se considera la
23
Ramírez Millán, Derecho Constitucional Sinaloense, 47.
24
ibid., 48.
25
ibid., 47.
15
existencia de una esfera de derechos y libertades inherentes a sus habitantes, así como una
limitación al ejercicio del poder. Pereira Orozco y E. Richter mencionan que una de las
principales características del Estado de derecho es la entera sumisión del Estado a las normas
jurídicas.26 De lo anterior deviene principalmente la parte de jurídica del término Estado
constitucional de derecho.
El derecho puede definirse como el «Conjunto de principios y normas, expresivos de una
idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya
observancia puede ser impuesta de manera coactiva».27 El derecho, como lo indican las
autoras Gutiérrez de Colmenares y Chacón de Machado, fue creado por los romanos, los
cuales llamaban ius a lo que consideraban como lícito, e injuria a lo que consideraban como
ilícito.28
de la Guerra Zúñiga indica que el derecho consiste en un «conjunto de reglas de conducta
y de condiciones por medio de las cuales se llega a acuerdos y consensos entre personas».29
Es decir, se plantea la existencia de reglas o normas de conducta que tienen como fin alcanzar
acuerdos entre personas al haber alguna diferencia o conflicto. De igual forma de la Guerra
Zúñiga señala que el derecho es la «construcción social de carácter normativo, formal,
obligatorio, coactivo y coercitivo, de diversa naturaleza, cuyas variadas fuentes permiten
regular los arbitrios de las personas entre sí para alcanzar consensos y mantener el orden en
la estructura social y por ende gubernamental; donde el fin máximo será alcanzar la justicia
social».30
El derecho surgió como una herramienta para desarrollar de forma armónica la vida del
hombre en sociedad, y como lo indican Gutiérrez de Colmenares y Chacón de Machado, «es
precisamente por ello, y para resolver los conflictos que pueden suscitarse en la convivencia
social, que se ha hecho indispensable que los miembros de la sociedad se sometan a la
observancia de las normas que regulen los derechos de unos y de otros dentro de ella».31
26
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 62.
27
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.a, s.v. «derecho», acceso el 22 de mayo de
2024, [Link]
28
Carmen María Gutiérrez de Colmenares y Josefina Chacón de Machado, Introducción al Derecho, 2.
29
Eddy de la Guerra Zúñiga, Introducción al derecho, (Ecuador: Corporación de Estudios y Publicaciones,
2013), 50.
30
ibid., 53.
31
Carmen María Gutiérrez de Colmenares y Josefina Chacón de Machado, Introducción al Derecho, 3.
16
Entendiendo a lo que hacen referencia el término Estado y el término derecho, se puede
dar paso a la relación que existe entre ellos, formando un término más completo denominado
Estado de derecho. La relación entre Estado y el derecho es fundamental para el
funcionamiento de cualquier sociedad moderna. El Estado, como una entidad jurídica que
ejerce una función política y administrativa, es también quien establece un sistema jurídico
y debe vela por su cumplimiento, sistema jurídico que rige las relaciones entre los individuos
que pertenecen al estado. Por su parte, el derecho proporciona ese ordenamiento jurídico y
normativo, así como las herramientas necesarias para que el estado pueda cumplir con el
mismo y hacerlo cumplir en calidad de autoridad, ejerciendo el poder público generado por
su soberanía.
Tomando en cuenta lo anteriormente analizado en cuanto a lo que debe entenderse por
estado y sus elementos, es importante mencionar que no puede existir un Estado sin que
exista el derecho dentro de él. Es decir, que en todo Estado debe existir un ordenamiento
jurídico. Lo anterior en el sentido de que, para que el Estado pueda perseguir su fin principal,
que es el bien común de su población, su Gobierno debe ejercer el poder público el cual está
limitado y establecido en el ordenamiento jurídico, este poder público deviene de su poder
soberano, este poder soberano se ejerce sobre un territorio, y este territorio está delimitado
por un espacio geográfico descrito en su mismo ordenamiento jurídico.
Nuevamente se destaca que todo Estado nació por un ordenamiento jurídico, se rige por
un ordenamiento jurídico, y solo puede mantenerse en el tiempo debido a un ordenamiento
jurídico. Herrarte define al Estado como «toda comunidad en donde exista un ordenamiento
jurídico superior».32 Por lo que nuevamente se menciona el elemento del ordenamiento
jurídico, el cual hace referencia a la importancia de la existencia del derecho dentro de
cualquier Estado.
Como se estableció anteriormente, una de las principales características del Estado de
derecho es la entera sumisión del Estado a las normas jurídicas. Es decir, que el conjunto de
reglas y principios que tienen carácter normativo, formal, obligatorio, coactivo y coercitivo,
regulan por completo el actuar general del Estado y todos los elementos que lo conforman.
El Estado de derecho implica que en un Estado tanto los gobernantes como los gobernados
están sometidos a un conjunto de leyes y derechos que se consagran en un pacto social
32
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 289.
17
preestablecido. Al crearse la idea de la necesidad de un pacto social que regulara un conjunto
de derechos mínimos de los individuos de la sociedad y que limitara la autoridad de quien
gobernaba, nace el sometimiento de la sociedad al derecho.
El autor Bobbio establece que una parte fundamental de todo Estado de derecho es que
los poderes públicos y su actividad son regulados por normas generales.33 Esto quiere decir
que la actividad y el qué hacer del Estado no es arbitrario, sino que está ya concebido e
indicado dentro de dichas normas generales. Un Estado de derecho se basa, de igual forma,
en que las instituciones, gobernantes y gobernados deben estar sometidos a lo establecido en
ley, al tratarse esta ley de la manifestación de la voluntad popular.34 Por lo que las normas
jurídicas generales que rigen al Estado no aplican solo para los órganos e instituciones que
ostentan el poder y dirigen el Estado, sino también para la población.
Por su parte el autor Herrarte establece que podría calificarse como Estado de derecho a
«todo Estado que respete el derecho objetivo vigente y los derechos subjetivos que existan».35
Continúa manifestando el autor que solo valdrá y podrá considerarse como Estado de derecho
a aquel Estado en donde no puedan intentarse injerencias en temás de libertad individual,
sino solo con base en la ley, así como aquel Estado que establezca una total independencia
judicial de la administración pública.36
Es decir, que el Estado de derecho es un sistema jurídico-político que implica el
sometimiento del Estado a un ordenamiento jurídico, aplicable a gobernantes y gobernados,
que establece reglas o leyes preestablecidas que pretenden el bien común, a través del
establecimiento de derechos fundamentales, el limite del ejercicio del poder, el respeto a la
libertad individual, la justicia social y la igualdad, participación social de la población y el
ejercicio del poder público.
Constitución
La palabra constitución proviene del latín constitutio o constituere, que significa fundar,
establecer, dar origen, asentar algo, o darle fundamento a algo.37 De igual forma el término
33
Norberto Bobbio, Liberalismo y Democracia, primera edición (México: Fondo de Cultura Económica, 2000),
18.
34
Pablo Dermizaky Peredo, Estado de Derecho y Buen Gobierno, (Chile: Red Ius et Praxis, 2006), 145.
35
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 281.
36
ibid., 282.
37
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 148.
18
se refiera al «ser de algo, a los elementos fundamentales que lo forman, a su origen y
fundamento».38 Cordón Aguilar establece que una constitución «es la ley fundamental que
una nación se da a sí misma, siendo de carácter político en cuanto a su organización y jurídica
en cuanto a su ordenamiento». 39
Como ya se ha mencionado en el apartado de antecedentes, el origen de lo que se conoce
hoy como constitución puede encontrarse en la época del Imperio Romano, al haberse creado
en dicha época uno de los primeros pactos sociales escritos de carácter general, mediante la
codificación del derecho de la época en una serie de tablas conocida como lex duodecim
tabularum (ley de las XII tablas).40 Luego durante acontecimientos dados en Inglaterra como
la creación de la Carta Magna del año 1215, que se da el primer paso firme en el
constitucionalismo europeo al haberse establecido ciertas estipulaciones como
procedimientos judiciales, derecho de propiedad o de bienes, eximición de impuestos por
servicios militares, entre otros.
Dentro de los acontecimientos dados en Inglaterra y mencionados anteriormente en esta
tesis, surgió posteriormente la Constitución Puritana del año 1648, la cual a pesar de no haber
sido aplicada es el antecedente de una primera constitución escrita. Luego la intención de un
texto constitucional motivada por el constitucionalismo en Europa traería a América en el
año 1787 lo que fue la primera constitución escrita y vigente la cual fue la Constitución de
los Estados Unidos de América. Posteriormente surgió la primera constitución vigente de
Hispanoamérica, Constitución de Cádiz en el año 1812, teniendo como base la Constitución
de Bayona de 1808.41 Es así, como la Constitución es el resultado de diversos
acontecimientos históricos impulsados principal y fundamentalmente por el
constitucionalismo.
El Diccionario de la Real Academia Española define a la Constitución como «Ley
fundamental de un Estado, con rango superior al resto de las leyes, que define el régimen de
los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la
organización política».42 Entendiendo ley fundamental como una ley que no puede ser
38
ibid., 73.
39
Cordón Aguilar, Crisis del constitucionalismo, 170.
40
Padilla Shagún, Gumesindo, Derecho Romano, 6-7.
41
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 73.
42
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.a, s.v. «constitución», acceso el 22 de mayo
de 2024, [Link]
19
violada o quebrantada, por lo que se podría decir que es total y de cumplimiento obligatorio
por parte del Estado.
Es de igual forma superior, por lo que no hay otra ley que esté por encima de ella, sino
que todas las demás leyes o disposiciones están supeditadas a la constitución. Define una
serie de derechos y libertades, por lo que el respeto a dichos derechos y libertades debe ser
respaldado por el actuar del Estado. Por último, delimita los poderes e instituciones de la
organización política, por lo que los poderes e instituciones que ostentan el poder en el
Gobierno de un Estado están limitados por lo establecido en la Constitución.
Molina Betancourt, citado por Pereira Orozco y E. Richter, indica que «La Constitución
es un complejo normativo establecido de una sola vez, que determina en forma completa y
sistemática las funciones del Estado, los órganos que las ejercen y su reglamentación, el
ámbito de sus competencias y las relaciones entre ellos y de ellos con la comunidad, en la
consecución de unos fines específicos del Estado».43
Francisco Ayala menciona que «una Constitución es válida cuando emana de un poder (es
decir, fuerza o autoridad) constituyente y se establece por su voluntad».44 Es decir, que este
pacto social escrito que contiene un conjunto de derechos, libertades y limitaciones al poder
debe emanar de un poder constituyente, es decir, un órgano que tiene la autoridad de expresar
su voluntad dentro de la constitución naciente. La misma Corte de Constitucionalidad de
Guatemala ha definido lo que debe conocerse como constitución, estableciendo que «La
Constitución Política de la República es la norma suprema de todo el ordenamiento jurídico,
a cuyas disposiciones están sujetos los poderes públicos y los propios gobernados».45
Derivado de lo anteriormente expuesto, se puede decir que la constitución es la norma
fundante y suprema de todo Estado, normalmente escrita, la cual conserva una serie de
valores, principios y garantías, así como una serie de derechos fundamentales y libertades, la
cual está determinada por el fin que persigue. La Constitución es el instrumento que rige
establece las bases del ordenamiento jurídico y político de una sociedad, organizando al
43
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 148.
44
Francisco Ayala, Carl Schmitt, Teoría de la Constitución, segunda reimpresión de la primera edición (España:
Alianza Editorial, 1996), 34.
45
Corte de Constitucionalidad, sentencia de fecha 5 de abril de 2001, expedientes acumulados 001-2001, 002-
2001 y 004-2001.
20
Estado, estableciendo y garantizando derechos, libertades y limitaciones al poder, siendo el
reflejo de la sociedad al haber sido concebida como la expresión de voluntad de esta.
46
Fernando Manolo Rodas de León, «La independencia judicial del juez guatemalteco en el siglo XXI » (tesis
de posgrado, Universidad Rafael Landívar, 2022), 30.
47
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 331.
21
Rodas de León, citando a Leonardo Schonfeld, indica que «En el Estado Constitucional,
la Constitución determina el contenido de la ley, el acceso y el ejercicio de la autoridad y la
estructura de poder. La Constitución es material, orgánica y procedimental. Material porque
tiene derechos que serán protegidos con particular importancia, que, a su vez, serán el fin del
Estado, orgánica porque determina los órganos que forman parte del Estado y que son los
llamados a garantizar los derechos; procedimental porque se establecen mecanismos de
participación que procuran que los debates públicos sean informados y reglados, tanto para
la toma de decisiones como para la elaboración de normas jurídicas».48
Dentro de un Estado constitucional de derecho, la Constitución es la que rige y orienta el
actuar en general, con base en ella se formulan el resto de normas, es la que estructura el
ejercicio del poder y la que contiene las directrices que deben seguir los gobernantes. La
Constitución no solo regula normas jurídicas, sino que contiene derechos fundamentales
inherentes a todo ser humano, contiene procedimientos de legislación, así como de trámites
administrativos. De igual manera, la Constitución establece órganos de gobierno, dando a
entender que el poder no recae sobre un solo órgano, sino sobre varios.
El Estado constitucional de derecho supone el respeto y garantía de los derechos
establecidos dentro del texto constitucional, así como el apego completo a la Constitución de
la actividad estatal. Continúa indicando el mismo autor que el Estado constitucional de
derecho «es el resultado de la evolución del Estado legal. El Estado legal se basa en el
principio de legalidad, por lo que todo acto del poder solo puede hacer lo determinado en la
ley y todo acto privado es permito no esté prohibido, el Estado constitucional en cambio se
basa en que los actos públicos y privados están sometidos a la Constitución, incluso la ley».49
Es decir, que la Constitución representa el elemento esencial de todo Estado constitucional
de derecho, ya que es el instrumento legal de mayor jerarquía, y la totalidad de la actividad
estatal, gobernados y gobernantes, estan sujetos a lo expresado en ella.
Anteriormente se mencionó que «una Constitución es válida cuando emana de un poder
(es decir, fuerza o autoridad) constituyente y se establece por su voluntad».50 Un elemento
básico de un Estado constitucional de derecho es el conocido como poder Constituyente, el
cual puede definirse como la «facultad que tiene una comunidad de poder darse su
48
Rodas de León, «La independencia judicial», 30.
49
ibid., 31.
50
Ayala, Carl Schmitt, Teoría, 34.
22
ordenamiento jurídico y de cambiarlo en cualquier tiempo».51 Es decir, que el pueblo tiene
la facultad de autodeterminarse, estableciendo su propio ordenamiento jurídico y no
adoptando el de otro estado o siendo sometido a un ordenamiento ajeno.
Schmitt establece que el poder constituyente es «la voluntad política cuya fuerza o
autoridad es capaz de adoptar la concreta decisión de conjunto sobre modo y forma de la
propia existencia política».52 Lo que se puede referir a que la sociedad tiene el poder de
decidir en conjunto sobre qué modo y forma política adoptará, manifestando su voluntad en
el texto constitucional. El poder constituyente podría definirse como la capacidad que tiene
un pueblo o sociedad, en el ejercicio de su poder soberano y autodeterminación, de establecer
o modificar su ordenamiento jurídico-político a través de la creación o modificación de un
pacto social llamado constitución.
En Guatemala se vive en un Estado constitucional de derecho, pues además de cumplir
con lo anteriormente expuesto, se tiene una ley suprema que es la Constitución Política de la
República de Guatemala, la cual dicta las normas de carácter general y de la cual devienen
el resto de normas a las que están sometidos todos los habitantes. Al ser la Constitución
Política de la República de Guatemala la manifestación de la voluntad popular expresada a
través de representantes por medio de una Asamblea Nacional Constituyente, nadie es
superior a ella ni a lo establecido en la misma.
Un elemento fundamental del Estado constitucional de derecho es la separación de los
poderes constituidos del Estado, pues tiene como fin evitar la concentración del poder al
limitarlo creando más de un órgano de gobierno, y así evitar actos arbitrarios que puedan
afectar los derechos de la sociedad y el buen funcionamiento del Estado.
51
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 355.
52
Carl Schmitt, Teoría de la Constitución, (México: Editorial Nacional, 1852), 86.
53
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Francia, 1789.
23
La separación de poderes o la división de las funciones de gobierno que hoy se le asignan
a diferentes órganos constituidos en la constitución proviene de Francia, del año 1748.
Charles de Secondat, el barón de Montesquieu desarrolló esta teoría de la separación de
poderes, teoría que divide el poder en tres órganos máximos. Montesquieu divide el poder
en: Poder Legislativo, encargado de elaborar, discutir y aprobar las leyes que rigen a la
sociedad; Poder Ejecutivo, encargado de aplicar y ejecutar las leyes del Estado; y Poder
Judicial, el cual se encarga de interpretar y aplicar las leyes en casos concretos mediante la
resolución de conflictos legales, administrando justicia de manera imparcial.54 Más que la
separación del poder, la teoría desarrollada por Montesquieu supone la distribución del poder.
Friedrich menciona que «la división del poder es la base del gobierno civilizado».55
La teoría de la separación de poderes en un Estado constitucional de derecho supone la
división del poder en más de un órgano de gobierno. Esta teoría propone que cada órgano de
gobierno sea completamente independiente en su actuar, con funciones diferentes y
especializadas, con el fin de garantizar el equilibrio del Estado, prevenir el abuso del poder
al limitarlo, así como proteger los derechos fundamentales de la población. Esta teoría ha
influido en los sistemas democráticos de todo el mundo.
Uno de los pilares fundamentales del Estado constitucional de derecho de Guatemala es
la separación de poderes constituidos, pues la misma Constitución en su artículo 141
establece que existen tres poderes u organismos que deben actuar y ejercer la soberanía
delegada en ellos de forma independiente y que es prohibida la subordinación entre los
mismos.56
Algunos autores mantienen el pensamiento de que la teoría de separación de poderes no
hace referencia a una separación del poder como tal, más bien mencionan que se trata de una
distribución de facultades o funciones delegadas a los diferentes órganos que en conjunto son
quienes ostentan el poder, ejemplo de ello es lo mencionado por Pereira Orozco y E. Richter
citando a Roberto Dromi, el cual indica que «la expresión división de poderes, de uso
habitual, no corresponde con exactitud al contenido, porque el poder es único. Propiamente
54
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 339.
55
Friedrich, Teoría y realidad, 14.
56
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
24
la división no es tal, sino más bien una distribución de facultades de los órganos jerárquicos
del Estado».57
Rodrigo Borja, citado por Pereira Orozco y E. Richter, afirma que la separación de poderes
o funciones del Estado es una característica esencial de la forma republicana de gobierno,
pues consiste básicamente en que la autoridad pública se distribuye entre los órganos
legislativo, ejecutivo y judicial, de modo que a cada uno de ellos corresponde ejercer un
cúmulo limitado de facultades de mando y realizar una parte determinada de la actividad
gubernativa.58
El artículo 140 de la Constitución Política de la República de Guatemala establece que
Guatemala tiene un sistema de gobierno republicano, democrático y representeativo, y en su
artículo 142 establece que la soberanía (elemento esencial de todo estado) se delega para su
ejercicio a los Organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial.59
«Así, el principio de separación de poderes, es decir su eficaz obseervancia y respeto,
compone un instrumento de suma utilidad en la defensa de la Constitución, en especial, del
marco organizativo que esta ordena para el desempeño de las funciones estatales, en el que
se delimitan competencias y se adignan tareas específicas a determinados órganos, vedándose
la sumisión de unos frente a otros, con el fin de asegurar la plena vigencia de los derechos
fundamentales y la actuación de los fines esenciales que justifican la razón de ser del
Estado».60 Es decir, que la separación de poderes es de vital importancia para la defensa de
la Constitución, así como de los derechos fundamentales, pues solo mediante el
cumplimiento de funciones y la delimitación de competencias de cada poder es que se puede
lograr alcanzar los fines del Estado.
57
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 240.
58
ibid., 238.
59
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
60
Larry Andrade-Abularach y Eduardo Ferrer Mac-Gregor, La ciencia del derecho procesal constitucional:
homenaje guatemalteco a Héctor Fix-Zamudio en sus 50 años como investigador del derecho, primera
reipresión de la primera edición (Guatemala: Instituto de Investigación y Estudios Superiores en Ciencias
Jurídicas y Sociales (IIJ); Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de
México, 2016), 688.
25
en la Constitución, así como las leyes creadas por el Organismo o Poder Legislativo. También
se encarga de crear políticas públicas que le permitan alcanzar el fin principal del Estado,
que es el bien común, así como dirigir y administrar los recursos estatales. El Organismo
Ejecutivo también ejerce una serie de controles interórganos e intraórganos.
Pereira Orozco y E. Richter mencionan que las facultades de gobernar y administrar
generan tres clases de actos de distinta naturaleza: de gobierno, que hacen referencia a los
actos que conciernen al orden político nacional y al funcionamiento de los organismos;
colegislativos, que se refieren a los actos que conciernen a la formación de las leyes, pues el
Organismo Ejecutivo posee iniciativa de ley y la facultad de sancionarlas, promulgarlas y
publicarlas o vetarlas; administrativos, que se refieren a los actos más propios de la índole
del Organismo Ejecutivo, pues se trata de la administración, que es la actividad ejecutoria.61
La función del Organismo Ejecutivo dentro del Estado constitucional de derecho de
Guatemala es de suma importancia, pues es el encargado de la gobernar y administrar el
Estado, así como de ejecutar las políticas públicas y normas estatales.
En Guatemala, además de lo establecido en el artículo 141 de la constitución, el
Organismo Ejecutivo tiene su base en lo regulado principalmente en el Capítulo III de la
Constitución Política de la República de Guatemala, así como en la Ley del Organismo
Ejecutivo.
61
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 244.
62
Decreto Número 63-94, Ley Orgánica del Organismo Legislativo, Guatemala, 1 de diciembre de 1994.
26
abstractas e impersonales, obligatorias y coercitivas».63 La Función del Organismo
Legislativo o Poder Legislativo dentro del Estado constitucional de derecho de Guatemala
es de suma importancia, pues es el ente encargado de la creación de las normas jurídicas que
rigen a la sociedad, las cuales deben estar alineadas con lo establecido en la Constitución y
en ningún momento deben violarla, tergiversarla o contrariarla, pues de hacerlo estas serán
declaradas nulas ipso jure (de pleno derecho) según lo establecido en el artículo 175
constitucional.64
En Guatemala, además de lo establecido en el artículo 141 de la Constitución, el
Organismo Legislativo tiene su base en lo regulado principalmente en el Capítulo II de la
Constitución Política de la República de Guatemala, así como en la Ley Orgánica del
Organismo Legislativo.
63
Hugo Haroldo Calderón M., Teoría general del derecho administrativo, tomo 1, primera edición (Guatemala:
Servicios Diversos MR, s.f.), 7.
64
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
27
poder para poder garantizar su imparcialidad, independencia y eficacia en el cumplimiento
de las funciones de cada uno.
En Guatemala existen diversos órganos e instituciones que no pertenecen a ninguno de los
tres organismos o poderes del Estado desarrollados anteriormente en el presente trabajo, pero
que desempeñan funciones importantes en la administración y el funcionamiento del Estado.
Estos órganos suelen ser independientes y tienen la tarea de realizar actividades específicas
que contribuyen al buen gobierno y al cumplimiento de los objetivos del Estado.
65
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 278.
66
Larry Andrade-Abularach y Eduardo Ferrer Mac-Gregor, La ciencia del, 703.
28
1.3.3. Tribunal Supremo Electoral
«El Tribunal Supremo Electoral es el encargado de convocar y organizar los procesos
electorales, velando por que estos se desarrollen con transparencia y legalidad, siendo, a la
vez, la instancia máxima de justicia electoral en Guatemala».67
En resumen, el Tribunal Supremo Electoral es el órgano encargado de organizar, dirigir y
supervisar los procesos electorales en Guatemala, así como de administrar las elecciones,
registrar partidos políticos, vigilar el funcionamiento de las campañas electorales y garantizar
la transparencia y legalidad en el proceso democrático electoral.
67
ibid., 692.
29
Capítulo 2:
Independencia judicial
2.1.1. Antecedentes
La independencia judicial tiene sus raíces en una larga historia de desarrollo político,
jurídico y filosófico. Han sido muchos los acontecimientos históricos y jurídicos que han
moldeado la noción de independencia judicial a lo largo del tiempo, desde los primeros
conceptos de justicia en las antiguas civilizaciones organizadas únicamente con normas
generales básicas, hasta las teorías modernas de la separación de poderes. La sociedad pasó
de resolver conflictos con violencia, de utilizar la conocida como Ley de Talión, que
pretendía una compensación o castigo que se ajustara proporcionalmente al daño causado, a
tener órganos especializados que administran justicia y forman parte de uno de los tres
poderes del Estado moderno.
Uno de los acontecimientos históricos más relevantes con los que se da origen a una
noción de lo que sería la separación de la administración de justicia del resto de poderes
estatales, surgió con el Derecho Romano. Con la caída de la monarquía y la instauración de
la república como forma de gobierno en el año 509 a. de J.C., se dio una reorganización de
instituciones políticas que darían origen a lo que en su momento se conocieron como las
magistraturas.68
Las magistraturas eran cargos públicos de gran importancia y poder que se otorgaban a
ciudadanos romanos con el fin de desempeñar funciones principalmente administrativas y
judiciales en la república. Estos cargos eran ocupados por períodos de tiempo determinados
y conferían autoridad y responsabilidad sobre distintos aspectos del gobierno y la sociedad
romana. Los cargos eran anuales y gratuitos, eran ejercidos por el patriciado, quien
administraba justicia en provecho propio, lo cual tuvo como resultado final la suspensión y
desaparición de estas magistraturas en el año 461 a. de J.C. al asumir el poder un órgano
colegiado integrado por diez patricios conocidos como decemviri legibus scribundis, quienes
68
Padilla Shagún, Derecho Romano, 6-7.
30
codificaron el Derecho de la época en una serie de tablas conocida como lex duodecim
tabularum (ley de las XII tablas).69 A pesar de lograr quitarle el poder judicial al monarca,
aún no existía una administración de justicia real y verdadera, y no existía de igual forma una
separación e independencia del poder judicial como tal.
Es más adelante, con el inicio del constitucionalismo en el siglo XIV, que se empezó a
desarrollar de una manera más concreta el concepto o la idea de necesidad de la separación
de la administración de justicia, siendo el mismo el antecedente general de la independencia
judicial, pues además de crearse un documento jurídico que contenía los derechos
fundamentales (el cual es conocido hoy como constitución), contenía la división de los
poderes constituidos del Estado en el Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Dentro del constitucionalismo, tema que se abordó en el capítulo uno de la presente tesis,
destacan principalmente acontecimientos como los del constitucionalismo inglés, los cuales
fueron el siguiente gran paso hacia un poder judicial independiente, este desarrolló una serie
de principios y prácticas que aportaron a la separación o división del poder mediante
convenciones y documentos que dieron origen a lo que conocemos hoy como el Estado
constitucional de derecho. La Carta Magna de 1215 fue un documento histórico fundamental
que estableció estipulaciones y procedimientos judiciales, el derecho a un juicio justo y el
debido proceso, así como la prisión ilegal al mencionar que nadie podía ser encarcelado sin
un juicio previo. Así mismo se puede destacar el estatuto de tallagio non concedendo de
1297, el cual dio origen a los tribunales judiciales en esa época.70
Posterior a los antecedentes mencionados, surgió uno de los más importantes en lo que al
Estado constitucional de derecho, separación de poderes, e independencia judicial se refiere,
pues como se mencionó en el capítulo anterior, es Charles de Secondat, el barón de
Montesquieu, quien en 1748, en Francia, desarrolla formalmente dentro de su obra, El
espíritu de las leyes, una teoría que establece que las funciones del gobierno deben dividirse
y asignarse a diferentes órganos constituidos y preestablecidos en un cuerpo legal
denominado constitución, dicha teoría es conocida como la teoría de la separación de
poderes.71
69
ibid.
70
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 65.
71
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 339.
31
Según la teoría de la separación de poderes, el poder del Estado debe estar dividido en tres
ramas o poderes distintos, cada uno con sus propias funciones y responsabilidades, y en
ninguno de ellos se debe concentrar todo el poder, ya que al dividir el poder en diferentes
órganos independientes, se evita el abuso de poder al limitarlo y se protegen los derechos
básicos y fundamentales consagrados en la constitución.
La teoría de la separación de poderes propone un sistema de gobierno en el cual cada
órgano es independiente, asignando ciertas funciones para cada uno los poderes del Estado
mediante la constitución y normas generales, buscando el equilibrio en el ejercicio del poder.
Esta teoría es uno de los antecedentes más importantes de la independencia judicial, pues al
establecer que el poder debe estar dividido y no concentrado en una misma persona u órgano,
promueve una justicia verdadera y completamente independiente, evitando así que alguno de
los otros poderes interfiera con el proceso de administrar justicia atendiendo a intereses
subjetivos. Esta teoría proponía que la función legislativa y administrativa se separaran de la
judicial, garantizando también el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos y
el cumplimiento del objeto de todo Estado que es el bien común.
Como siguiente antecedente vale la pena mencionar, siempre dentro del
constitucionalismo, a la revolución norteamericana y francesa, las cuales se dieron dentro del
constitucionalismo liberal y en años muy cercanos. Es como consecuencia la revolución
norteamericana que surgió la primera constitución escrita de carácter nacional en el mundo,
la Constitución de Filadelfia de 1787, la cual estableció por primera vez en una constitución
formal la división de poderes, creando un poder judicial completamente especializado e
independiente de los demás poderes del Estado. Por el otro lado surgió en Francia la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789, la cual aportó a la
independencia judicial un elemento que es esencial, el cual es la limitación del poder del
Estado sometiendo su actuar a lo establecido en la ley, protegiendo los derechos de las
personas, incluidos los derechos que a un juicio justo se refieren.
En conclusión, los antecedentes de la independencia judicial reflejan principalmente una
lucha por la separación de poderes a lo largo de la historia, así como por la igualdad ante la
ley y la protección de los derechos fundamentales. Desde las primeras concepciones de
justicia en las civilizaciones antiguas, hasta los desarrollos filosóficos, jurídicos y políticos
que se han dado desde los inicios del constitucionalismo hasta el día de hoy, se han sentado
32
las bases y se ha luchado por la protección de la independencia judicial mediante la creación
de sistemas judiciales independientes e imparciales.
2.1.2. Definición
La independencia judicial es un principio fundamental de toda democracia y en especial
de lo que se conoce como Estado constitucional de derecho. Este principio hace referencia a
la función que ejercen los jueces y tribunales de justicia al tomar decisiones y dictar
resoluciones completamente imparciales, objetivas e independientes, basadas únicamente en
lo establecido en la ley. Definir este término y principio es muy importante, pues en la vida
real y en la práctica el respeto a la independencia judicial conlleva consecuencias de carácter
general para la población.
Pereira Campos define a la independencia judicial como un «presupuesto fundamental
para toda democracia construida sobre el principio de separación (no aislamiento) de poderes;
garantía fundamental para impedir la consolidación de poderes absolutos que pongan en
riesgo el Estado de Derecho».72 Continúa indicando el autor que la independencia judicial es
también una condición esencial para que el Poder Judicial pueda administrar justicia sin
injerencias que obstruyan su funcionamiento, garantizando que nadie esté por encima de la
ley, protegiendo de esta manera los derechos fundamentales y brindando certeza jurídica a la
población, la cual somete sus controversias ante el sistema de justicia.73
La independencia judicial es un principio y un derecho de todas las personas que se
encuentran inmersas en procesos o procedimientos judiciales, tanto las personas que forman
parte de algún proceso como los mismos jueces, en los que se discuten sus derechos e
intereses legítimos, derecho que consiste en que serán juzgados por una autoridad
jurisdiccional completamente independiente.74
Pérez Manrique, citado por Pereira Campos, indica que «la independencia judicial
constituye un pilar fundamental de cualquier sistema democrático y de justicia, y garantiza
que las decisiones judiciales se tomen de acuerdo con la ley».75 Menciona de igual forma que
72
Santiago Pereira Campos, La independencia judicial frente a los poderes políticos, primera edición (Perú:
Palestra Editores, 2024), edición PDF, 43.
73
ibid.
74
Juan Carlos Díaz Colchado, Derechos de justicia. Debido proceso y tutela jurisdiccional efectiva, primera
edición digital (Perú: Palestra editores, 2021), edición PDF, 148.
75
Pereira Campos, La independencia judicial, 8.
33
la independencia judicial es un prerrequisito para la democracia, y que solo los jueces
independientes son jueces apegados a Derecho, siendo este también una garantía de
protección para los derechos humanos.76
Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter mencionan que la función del Organismo
Judicial es la de ejercer o dictar justicia de manera independiente y libre de cualquier tipo de
injerencias.77 Diaz Colchado indica que la independencia asegura la capacidad de un juez
para rechazar cualquier tipo de injerencia externa que pretenda influir en su decisión, dictar
o imponer el sentido de su sentencia, dichas injerencias externas pueden provenir del Poder
Ejecutivo, del Poder Legislativo, así como de otros órganos jurisdiccionales de igual o
superior orden jerárquico dentro del Poder Judicial.78
La independencia judicial, además de ser un principio y un derecho, constituye una
garantía de la separación y no concentración del poder, estableciendo que el Poder u Órgano
Judicial será independiente en su labor y ejercicio del poder delegado y establecido en el
ordenamiento jurídico, evitando injerencias o interferencias externas y llevando los procesos
y procedimientos judiciales de manera justa, imparcial y completamente independiente.
Así pues, la independencia judicial es un principio fundamental que se refiere a la
autonomía y capacidad que tiene el Poder Judicial (y sus diferentes órganos) de administrar
justicia de manera objetiva e imparcial, y tomar decisiones basadas únicamente en la ley y
los hechos controvertidos presentados y debidamente probados, sin estar sujeto a presiones
económicas, políticas, sociales, e intereses externos, y que abarca diversos aspectos como lo
son la independencia del poder político, la independencia financiera, la independencia
administrativa, la independencia de terceros, independencia de los otros poderes constituidos
del Estado, así como el rechazo completo a la corrupción.
La independencia judicial es esencial dentro de todo Estado constitucional de derecho, ya
que brinda certeza y seguridad jurídica, protegiendo de manera efectiva los derechos y
libertades fundamentales consagrados en la Constitución.
76
ibid., 9.
77
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 247.
78
Díaz Colchado, Derechos de justicia, 151.
34
2.1.3. El órgano jurisdiccional
El órgano jurisdiccional y la función jurisdiccional
El órgano jurisdiccional y su correcto funcionamiento constituyen un pilar dentro del
sistema legal de todo Estado constitucional de derecho, pues este desempeña el papel de
garante de los derechos fundamentales y del cumplimiento de lo establecido en la
constitución y demás leyes al ser el ente encargado de la administración de justicia mediante
tribunales y jueces debidamente establecidos.
Díaz Colchado menciona que los órganos jurisdiccionales son órganos que dentro del
sistema de justicia ejercerán la función jurisdiccional.79 Ruiz Castillo amplía el concepto de
lo que son estos órganos, pues menciona que los órganos jurisdiccionales son órganos o
instituciones encargadas de administrar justicia y ejecutar o promover lo juzgado de
conformidad con la constitución, siendo estos de naturaleza pública a los cuales normalmente
se les denomina tribunales de justicia.80 Se denomina órgano jurisdiccional u órganos
jurisdiccionales a aquellos tribunales o juzgados encargados de administrar justicia, a los
cuales se someten conflictos o controversias que deben resolver de conformidad con el
ordenamiento jurídico, de manera que se protejan los derechos y libertades constituidos y
garantizados por la constitución y el ordenamiento jurídico de cada Estado.
Los órganos jurisdiccionales, indica la autora Ruiz Castillo, son preestablecidos, pues son
creados desde la constitución y las leyes ordinarias. Son de carácter permanente, pues por
más que cambie la persona designada para el cargo, el órgano siempre existe y se mantiene.
Son integrados conforme a lo dispuesto en la legislación.81 Al respecto, el autor Díaz
Colchado coincide, ya que indica que «Los tribunales y órganos que ejercerán la función
jurisdiccional deberán ser establecidos con anterioridad por la ley».82 Ambos autores aportan
una definición dentro de la cual destaca la actividad o función que tienen los órganos
jurisdiccionales: es decir, la función de administrar justicia y de ejecutar o promover lo
juzgado. A esta función se le denomina función jurisdiccional.
79
ibid., 124.
80
Crista Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, décima octava edición (Guatemala: 2016), 62-
63.
81
ibid.
82
Díaz Colchado, Derechos de Justicia, 127.
35
El término jurisdicción, menciona Calderón M., etimológicamente proviene del latín
jurisdictio que quiere decir acción de decidir el derecho.83 Rojas Gómez indica, de igual
forma, que la palabra jurisdicción o jurisdictio proviene de las expresiones latinas ius dicere,
las cuales en conjunto significan decir el derecho.84 Al respecto, Arango Escobar menciona
que por jurisdicción debe entenderse la «potestad de juzgar y promover lo juzgado».85
Derivado de lo anterior, se podría decir que la función jurisdiccional es aquella que realiza
el órgano jurisdiccional, mediante la cual decide el derecho, o toma una decisión sobre alguna
disputa o controversia en cuanto a derecho. «La jurisdicción fija en los casos individuales el
derecho incierto o cuestionable o las situaciones o intereses jurídicos en riesgo de ser
vulnerados, lo que ha de suponer contradicción de intereses».86
Ruiz Castillo indica que la función jurisdiccional «consiste en una función pública
realizada por los órganos jurisdiccionales competentes del Estado, de acuerdo a la forma
requerida en la ley en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las
partes con el objeto de dirimir sus controversias de relevancia jurídica».87 Se trata pues, de
la función que ejerce el órgano jurisdiccional, el cual es creado por el Estado con el fin de
administrar justicia por medio de un proceso. La función jurisdiccional podría definirse
también como un ejercicio de aplicación del derecho preestablecido respecto de una cuestión
o controversia específica, que permita emitir un pronunciamiento que en concreto la resuelva
conforme a derecho, dicho ejercicio corresponde al Estado como organización jurídico
política.88
Tomando en cuenta lo anterior, la función jurisdiccional puede definirse de igual forma
como la actividad que realiza el órgano jurisdiccional, la cual consiste en administrar justicia
mediante un proceso objetivo, imparcial e independiente de órganos, factores y presiones
externas, con el fin de lograr la resolución de conflictos o controversias que surjan entre
individuos sometidas a su criterio, resoluciones que deben ser basadas y conforme a derecho,
83
Calderón M., Teoría general del derecho, 7-8.
84
Miguel Enrique Rojas Gómez, Lecciones de derecho procesal. Teoría del proceso, tomo 1, tercera edición
(Colombia: Escuela de Actualización Jurídica – ESAJU-, 2013), edición PDF, 28.
85
Julio Eduardo Arango Escobar, Derecho Procesal Penal, tomo 1, segunda edición (Guatemala, 2006), edición
PDF, 222.
86
Calderón M., Teoría general del derecho, 7-8.
87
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 62-63.
88
Rojas Gómez, Lecciones de derecho procesal, 28.
36
garantizando así los derechos y libertades fundamentales debidamente reconocidos en el
ordenamiento jurídico del Estado.
La función jurisdiccional se refiere entonces al poder y responsabilidad de administrar
justicia, resolver conflictos y aplicar el derecho en una sociedad, esta consiste en una función
pública realizada por los órganos jurisdiccionales competentes del Estado, de acuerdo con la
forma requerida en la ley en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de
las partes con el objeto de dirimir sus controversias de relevancia jurídica. 89 Esta función es
fundamental para el funcionamiento de cualquier sistema legal y es ejercida por los órganos
jurisdiccionales como lo son los tribunales de justicia, cortes supremas, tribunales
constitucionales y otros órganos similares. Pretende la aplicación del derecho, protección de
los derechos fundamentales, así como el control de constitucionalidad y jerarquía de las leyes.
Rojas Gómez menciona que «La jurisdicción, como cualquiera otra de las funciones
estatales, exige la presencia de agentes suyos creados específicamente al servicio de tal
designio, quienes en últimas son los llamados a cumplir o ejercitar concretamente la
función».90 Es decir que, para poder cumplir con esta función jurisdiccional, la cual es propia
del órgano jurisdiccional, deben existir agentes o personas designadas para realizar y ejercitar
acciones concretas, los cuales se denominan como jueces.
Arango Escobar indica que la jurisdicción «la ejerce el Estado a través de jueces que son
los verdaderos y únicos representantes del pueblo».91 De igual forma la Constitución Política
de la República de Guatemala establece en su artículo 203 que «corresponde a los tribunales
de justicia la potestad de juzgar y promover la ejecución de lo juzgado».92 Es decir, que la
función jurisdiccional es ejercida por los tribunales de justicia, los cuales están integrados
por agentes designados llamados jueces.
«El juez aparece como la piedra angular y la condición de realización del Estado de
Derecho: la jerarquía de normas no deviene efectiva si ella no es jurisdiccionalmente
sancionada; y los derechos fundamentales no conocen una verdadera afirmación sin la
89
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 86.
90
Rojas Gómez, Lecciones de derecho procesal, 31.
91
Arango Escobar, Derecho Procesal Penal, 222.
92
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
37
presencia de un juez que asegure su protección».93 El juez juega el rol de guardián de valores
y derechos, pues está a cargo de defenderlos contra la voluntad caprichosa de las mayorías.94
«La función la ejerce el Estado a través de jueces que son los verdaderos y únicos
representantes del pueblo».95 Es decir que los jueces juegan un rol muy importante dentro de
todo Estado constitucional de derecho, pues al ser agentes del Poder Judicial son los
encargados de ejercer la función jurisdiccional, y son funcionarios públicos debidamente
establecidos que deben conformar y presidir los tribunales de justicia ante los cuales se
someten diversas controversias de la población, y mediante la interpretación y aplicación de
la ley deben resolver dichas controversias.
De igual forma, los jueces son los responsables de llevar a cabo una administración de
justicia que garantice los derechos y libertades reconocidos en la constitución y el
ordenamiento jurídico del Estado, realizando su función de manera imparcial y objetiva,
manteniendo una conducta ética y profesional en todo momento, salvaguardando así la
pureza de los procesos judiciales y tomando decisiones con base en valores y principios
generales del Derecho, así como del ordenamiento jurídico que deben defender.
El juez es una figura muy importante dentro del órgano jurisdiccional, pues este es el
funcionario encargado de administrar justicia, resolver conflictos y aplicar el derecho de
manera imparcial y equitativa. La figura del juez dentro del órgano jurisdiccional es esencial
para garantizar a la población una administración de justicia transparente, imparcial, justa y
equitativa, protegiendo los derechos de los ciudadanos, y siendo uno de los pilares principales
para que exista en el Estado la certeza y seguridad jurídica.
93
Jacques Chevallier, El Estado de Derecho, trad. de Oswaldo Pérez Orozco (Colombia: Universidad Externado
de Colombia 2015), edición pdf, 197.
94
ibid..
95
Arango Escobar, Derecho Procesal Penal, 222.
38
de la población. Ruiz Castillo menciona que como principios destacan la independencia, la
autoridad o el poder del órgano jurisdiccional, la responsabilidad y la jerarquía. 96
Los órganos jurisdiccionales son fundamentales para todo Estado constitucional de
derecho, pues cumplen con la labor de ser un ente reactivo y preventivo ante los conflictos y
controversias que surjan entre miembros de la población. Los procesos de resolución de
conflictos y la toma de decisiones, además de estar basadas en derecho, deben regirse por
principios que encaminen la función jurisdiccional hacia la justicia y certeza jurídica para la
población.
Ruiz Castillo menciona los principios de independencia, autoridad, responsabilidad y
jerarquía, dentro de los cuales resaltan el de independencia y el de autoridad. Indica la autora
que, por independencia, debe entenderse que la función jurisdiccional debe desarrollarse sin
influencia, intervención o injerencia alguna; por autoridad, debe entenderse que el imperio
de la ley se extiende a todas las personas físicas, jurídicas, públicas o privadas, nacionales o
extranjeras, residentes o transeúntes, dentro de un territorio determinado.97
Diaz Colchado resalta los principios de independencia e imparcialidad. Menciona el autor
que la independencia judicial es un derecho y principio de la función jurisdiccional mediante
el cual se garantiza que quienes la ejercen sean realmente independientes, siendo este
principio también un derecho fundamental de todas las personas que se encuentran inmersas
en un proceso o procedimiento en el que se discuten derechos e intereses, debiendo ser
juzgados de manera independiente por la autoridad jurisdiccional. En cuanto a la
imparcialidad, menciona el autor que este principio es parte del debido proceso, derecho
fundamental de toda persona dentro del Estado constitucional de derecho, en virtud del cual
la función jurisdiccional y la interpretación de las normas debe realizarse conforme a los
tratados internacionales debidamente reconocidos, al ordenamiento jurídico y a la
Constitución.98
Además de los principios mencionados anteriormente, resaltan el principio de legalidad y
del debido proceso. El principio de legalidad consiste en que los actos y en general toda la
actividad del órgano jurisdiccional debe estar fundamentada en ley, lo cual evita la
arbitrariedad y abuso de poder por parte de los jueces. En cuanto al principio de legalidad, la
96
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 72-75.
97
ibid., 72-76.
98
Díaz Colchado, Derechos de justicia , 148-149.
39
Constitución Política de la República de Guatemala indica en su artículo 203 que la justicia
se imparte de conformidad con la Constitución y las leyes de la República. De igual forma,
en el artículo 154 se establece que los funcionarios son depositarios de la autoridad y que
están sujetos a la ley.99 Al ser los jueces parte del poder judicial y en el caso de Guatemala,
formar parte del Organismo Judicial, forman parte de uno de los poderes del estado, son
funcionarios públicos y, por ende, están sujetos y deben conducirse únicamente como la ley
lo establece y determina, estando siempre sometidos a ella.
Diaz Colchado menciona que el debido proceso integra una amplia gama de derechos
procesales que pretenden garantizar la justicia, tales como la defensa, debida motivación,
pluralidad de instancias, etc.100 La Constitución Política de la República de Guatemala
consagra este principio en su artículo 12, el cual indica que nadie puede ser condenado o
privado de sus derechos sin haber sido citado, oído y vencido en proceso legal ante juez y
tribunal competente y preestablecido legalmente.101 De igual manera, la Ley del Organismo
Judicial contiene el principio del debido proceso en su artículo 16, reiterando lo establecido
en la Constitución Política de la República de Guatemala.102
Es por lo antes indicado que el debido proceso constituye un principio de la función
jurisdiccional, ya que los derechos de las personas deben ser respetados y los jueces, que son
los encargados de llevar a cabo la función jurisdiccional, deben respetar el proceso señalado
en ley para poder tomar decisiones. Este principio pretende evitar la arbitrariedad y el abuso
de poder por parte de los jueces, garantizando así el respeto de los derechos procesales y
fundamentales de la población dentro de los procesos o procedimientos judiciales a los que
se someten.
99
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
100
Díaz Colchado, Derechos de justicia, 34.
101
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
102
Decreto Número 2-89, 28 de marzo de 1989, Ley del Organismo Judicial, Guatmala, 31 de diciembre de
1990.
103
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 73-75.
40
justicia, pues este principio establece una serie de consecuencias que pueden llegar a sufrir
los jueces en caso de ciertas acciones u omisiones que la ley señala.
Los jueces están sujetos a diferentes tipos de responsabilidad dentro de la actividad
jurisdiccional que ejercen como agentes del Poder Judicial u Organismo Judicial. Estas
responsabilidades pretenden que los jueces, dentro de los asuntos sometidos a su tratamiento,
conduzcan su actuar con ética, imparcialidad y siempre conforme a Derecho, pues al tener el
poder de decisión sobre temas que afectan los derechos y libertades de la población, la ley
les fija ciertos límites, con el fin de que se logren resoluciones justas.
El tipo de responsabilidad que se contempla para los jueces puede ser civil, penal, y
disciplinaria o administrativa. La civil se refiere a la responsabilidad que se origina por las
acciones u omisiones que por ignorancia, negligencia o impericia causan daño y perjuicio a
las personas, siendo estos daños indemnizables; la responsabilidad penal se refiere a la
responsabilidad que se origina por acciones y omisiones del juez, las cuales están calificadas
como delito o falta, y se cometen por razón del ejercicio del cargo dentro de su actividad; y
la responsabilidad administrativa o disciplinaria se refiere a la responsabilidad que se origina
por acciones u omisiones que no constituyen delito o falta, tampoco causan daño o perjuicio
a las personas, pero que sí alteran el orden y disciplina del tribunal de justicia.104
104
ibid.
105
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Francia, 1789.
41
plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e
imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de
cualquier acusación contra ella en materia penal».106 El artículo 14 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos establece «Toda persona tendrá derecho a ser oída
públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de carácter
penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de
carácter civil».107
Es evidente que, derivado de lo establecido en diferentes cuerpos legales internacionales,
se recalca la importancia del principio y derecho que tiene todo ser humano de poder acceder
a una justicia independiente e imparcial, constituyendo esto también una obligación para los
Estados de poder garantizarlo a través del Poder u Organismo Judicial y sus agentes, es decir:
los jueces.
Los estándares internacionales surgen como un intento de unificación de principios
mínimos en la administración de justicia, derivado de múltiples acontecimientos históricos
relacionados con el abuso de poder y con la corrupción, estandarizando así la labor de
administración de justicia en diferentes regiones del mundo. Estos estándares son
promovidos por organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones
Unidas, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, la Unión Europea, sus
Estados parte, y demás organizaciones, con el fin de proteger los derechos humanos y
mantener la solidez y confianza del sistema de justicia, tanto a nivel de cada estado como a
nivel internacional.
Son muchos los cuerpos legales o normativos que se han creado a lo largo de la historia
intentando regular la labor de los jueces y los estándares mínimos a cumplir en la función de
la administración de justicia, dentro de los cuales se destacan los abordados a continuación.
106
Declaración Universal de los Derechos Humanos, Francia, 10 de diciembre de 1948.
107
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 16 de diciembre de1966.
42
internacional del sistema interamericano de derechos humanos. Este entró en vigor en 1979
y, tal como lo señala su preámbulo, tiene como finalidad consolidar en el continente
americano un régimen de libertad personal y de justicia social fundado en el respeto de los
derechos esenciales de todo ser humano.108
El Pacto de San José señala en su artículo 8 una serie de garantías judiciales mencionando
que «Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con
anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra
ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o
de cualquier otro carácter».109 De igual forma, señala que «toda persona inculpada de delito
tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente
culpabilidad», y menciona una serie de garantías que tiene todo inculpado dentro de un
proceso penal.
En el artículo 25 regula lo relacionado a la protección judicial, estableciendo que los
Estados parte se comprometen a garantizar que la autoridad competente prevista por el
sistema legal del Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga o inicie
cualquier proceso que le ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos crea de igual forma a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos
mediante el artículo 33, los cuales han sido entes encargados de velar por la justicia dentro
del territorio americano y sus Estados parte, promoviendo los estándares y derechos fijados
en dicha convención.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos, como un cuerpo normativo de
estándares internacionales, establece que debe respetarse el derecho humano de toda persona
al debido proceso y las garantías judiciales, los cuales incluyen una justicia independiente e
imparcial, obligando de igual forma al Estado como conjunto a velar por el cumplimiento de
estos estándares y respeto de los derechos judiciales y garantías mínimas. Crea incluso
entidades como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte
108
Convención Americana sobre Derechos Humanos, Costa Rica, 22 de noviembre de 1969.
109
ibid.
43
Interamericana de Derechos Humanos para poder velar por el cumplimiento de los estándares
judiciales consagrados y establecidos en este cuerpo normativo.
110
Código Iberoamericano de Ética Judicial, México, diciembre 2006.
44
independencia, los cuales son el de imparcialidad, el de motivación, conocimiento y
capacitación, justicia y equidad, responsabilidad, integridad, prudencia, entre otros.
El Código Iberoamericano de Ética Judicial es tomado como estándar internacional en
temas de independencia judicial debido a los principios éticos que contiene, los cuales sirven
como guía del comportamiento de los jueces y magistrados del sistema de justicia de los
diferentes Estados de la región Iberoamericana. De igual forma, sirve como estándar
internacional, ya que, al estar conformado por los principales agentes de la justicia en los
diferentes Estados, busca unificar un modelo base de principios y valores que debería regir
el actuar de los jueces y la forma en que se lleva a cabo la administración de justicia.
45
Se estableció como primer punto que «La independencia de la judicatura será garantizada
por el Estado y proclamada por la Constitución o la legislación del país. Todas las
instituciones gubernamentales y de otra índole respetarán y acatarán la independencia de la
judicatura».111 Como segundo punto se estableció que «Los jueces resolverán los asuntos
que conozcan con imparcialidad, basándose en los hechos y en consonancia con el
derecho, sin restricción alguna y sin influencias, alicientes, presiones, amenazas o
intromisiones indebidas, sean directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por
cualquier motivo».112 De igual manera, se estableció que no se deben realizar intromisiones
injustificadas o indebidas en los procesos judiciales y que los procedimientos judiciales
deben realizarse siempre conforme a derecho.
111
Principios Básicos Relativos a la Independencia de la Judicatura, ONU, 1985.
112
ibid.
113
Pereira Campos, La independencia judicial, 43.
46
organizado en países con alto índice de violencia provoca un riesgo y peligro, tanto para la
integridad física y la vida de los jueces como para la independencia judicial. Los jueces al
conocer casos de alto impacto y riesgo relacionados con estos grupos criminales organizados
se exponen a ellos y sus familias a amenazas y atentados.
Tanto es así que dentro del Derecho se ha creado un concepto denominado Derecho Penal
del Enemigo, el cual consiste básicamente en disposiciones que transforman al autor penal
en mera fuente de peligros, en un enemigo del Derecho y el ordenamiento jurídico. Este
término fue inventado por el alemán Günther Jakobs y básicamente pretende distinguir a los
ciudadanos comunes que pueden incurrir en hechos ilícitos, de los que pertenecer a grupos
organizados que normalmente se dedican a actividades ilícitas, privándoles así de su estatus
como ciudadanos mediante un ordenamiento jurídico diferente que suprime incluso las
garantías procesales.114
Un ejemplo de la existencia de este desafío ha sido la creación en implementación de
políticas y normas jurídicas para lograr combatir a los grupos organizados, teniendo como
uno de sus fines la protección de la población, dentro de los cuales entran los jueces. En El
Salvador se catalogó como terroristas a los miembros de grupos delictivos organizados,
permitiendo así poder aplicar el Derecho Penal del Enemigo de dicho Estado para hacer
frente a dicha problemática. En Guatemala de igual forma se creó la Ley Contra la
delincuencia Organizada en el año 2006. Todo en cumplimiento con el conocido como
Convenio de Palermo, acordado mediante resolución 55/25 de la Asamblea de las Naciones
Unidas en la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia Organizada
Transnacional, mediante la cual se buscaba hacer frente a la delincuencia en general, pero
especialmente al crimen organizado.
Además de lo ya mencionado, dentro de los desafíos más relevantes destacan
principalmente la injerencia internacional y la corrupción, pues ambos factores comprometen
por completo la independencia e imparcialidad del actuar de los jueces y el aparato judicial.
Tanto la injerencia internacional como la corrupción destacan debido a que son los desafíos
que normalmente son más mediáticos y que, en el caso de la corrupción, involucra muchos
temas que están inmersos o que se pueden resumir en dicha problemática.
114
Kai Ambos, Derecho penal del enemigo, trad. Carlos Gómez-Jara Diez y Miguel Lamadrid (Colombia:
Universidad Externado de Colombia, 2007), edición PDF, 23.
47
Injerencia Externa
La injerencia externa constituye hoy unos de los desafíos que enfrenta la independencia
judicial en la administración de justicia a nivel mundial. En países con grandes índices de
corrupción y sistemas judiciales débiles por la misma razón, es normal que las presiones,
decisiones y amenazas de la comunidad internacional provoquen una injerencia en la labor
de los jueces y magistrados. La injerencia o interferencia externa puede ser nacional (dentro
del mismo Estado) o internacional (injerencia de otros Estados u organizaciones
internacionales), y puede manifestarse de diferentes maneras, ya sea a través de presiones
políticas, legales, económicas, e incluso bélicas.
M. Romano menciona que «los Estados más poderosos (como [Link].) utilizan al
Derecho para imponer (por vías más o menos violentas) un determinado orden que les resulta
conveniente a sus intereses (económicos, políticos, de seguridad nacional, etc.)».115 Continúa
indicando la autora que «Desde esta postura, los sistemas legales y aparatos judiciales de
países considerados “enemigos” de la libertad, la democracia, etc., son catalogados como
fallidos, corruptos o que no reúnen los “estándares de legalidad correctos”». 116
Tirado Sánchez menciona que los procedimientos judiciales que se emprenden contra
líderes políticos que contrarían los intereses de Estados Unidos de América son distintos a
los normales, pues suelen recibir mayor publicidad y realizarse de manera diferente.117 Es
decir, que las potencias mundiales y los Estados poderosos en general, utilizan incluso a la
corrupción como excusa para poder intervenir y generar presiones políticas sobre aquellos
Estados que realizan actividades que contrarían sus intereses, provocando que el sistema de
justicia de estos Estados sobre los que se interfiere sufra aún más de falta de independencia,
ya que los jueces no actúan conforme a su criterio o a derecho, sino conforme a órdenes de
gobernantes (ya sea Estatales o internacionales) por miedo a sufrir represalias.
En cuanto a la injerencia nacional, Diaz Colchado menciona que la independencia judicial
asegura la capacidad de un juez para rechazar cualquier tipo de injerencia externa que
pretenda influir en su decisión, dictar o imponer el sentido de su sentencia, dichas injerencias
115
Silvina M. Romano, comp., Lawfare: Guerra jurídica y neoliberalismo en América Latina (España: Mármol
Izquierdo Editores, 2019), 22.
116
ibid.
117
Arantxa Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes de Estado en nombre de la ley, (España: Ediciones Akal, 2021),
edición PDF, 95.
48
externas pueden provenir del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo, así como de otros
órganos jurisdiccionales de igual o superior orden jerárquico dentro del Poder Judicial.118 Es
decir, que la injerencia puede darse por parte de agentes externos, pero nacionales, dentro del
mismo Estado.
En cuanto a injerencia externa, nacional o internacional, y como desafío de la
independencia judicial, se refiere entonces a las presiones o interferencias que provienen de
actores externos al poder judicial, siendo estos de carácter político, económico, militar, e
incluso bélico o de origen criminal, las cuales pueden provenir del Poder Legislativo o
Ejecutivo, así como de terceras personas, particulares o jurídicas, y tienen como fin y objeto
influenciar o afectar la función jurisdiccional del órgano judicial, afectando así a la
independencia e imparcialidad de los jueces en la toma decisiones.
Corrupción
La corrupción, que hace referencia a la práctica consistente en la utilización indebida o
ilícita de las funciones propias de las organizaciones públicas en provecho de sus gestores,119
es uno de los desafíos más grandes que enfrenta la independencia judicial en cualquier Estado
constitucional de derecho. La corrupción compromete por completo la independencia e
imparcialidad de los jueces y destroza por completo la confianza en el sistema de justicia y
la función jurisdiccional, propia del órgano jurisdiccional.
Al respecto, M. Romano menciona que se ha manifestado una judialización de la política
mediante la cual el Gobierno de turno, para permanecer en el poder, cambia o presiona para
poder sancionar leyes que limiten las posibilidades de que se elijan determinados candidatos
(especialmente en contextos electorales) o para arrestar a líderes de la oposición.120 Pereira
Campos menciona que «En muchos países jueces, fiscales y abogados han sido víctimas de
múltiples formas de persecución y amedrentamientos dirigidos a afectar e incidir de forma
ilegítima en sus procesos y decisiones. Dichos ataques son producto de ambiciones políticas
desmedidas, el delito organizado y la corrupción, entre otros factores».121
118
Díaz Colchado, Derechos de justicia, 151.
119
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.a, s.v. «corrupción», acceso el 22 de mayo
de 2024, [Link]
120
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 22-23.
121
Pereira Campos, La independencia, 46.
49
Lo anterior indica que existen presiones y acciones tomadas desde otros órganos ajenos al
poder judicial (lo cual da a entender que proviene del poder ejecutivo) para incluso crear
normas, o reformar las ya existentes, con el fin de poder eliminar por completo a opositores
políticos o nombrar a funcionarios que sean congruentes con sus intereses. De igual forma,
se busca la creación de normas que promuevan una persecución penal, disfrazada de legítima,
en contra de opositores políticos. Tirado Sánchez indica que los grupos de poder en diferentes
Estados, tanto dentro como fuera del gobierno, han utilizado procesos legales como una
herramienta para consolidar su dominio político y económico, persiguiendo a aquellos que
representan una amenaza para sus intereses.122
La corrupción representa un desafío para la independencia judicial debido a que este
fenómeno atenta por completo contra el principio de la separación de poderes planteado por
Montesquieu, en virtud de que al existir una utilización indebida o ilícita de las funciones
propias de las organizaciones públicas (es decir, funciones de los otros poderes del Estado o
sus dependencias) en provecho egoísta y con el fin de perpetuar el poder, se termina
influyendo en la actividad judicial, ya sea mediante la modificación de normas, mediante la
coacción a los jueces y magistrados, o mediante sobornos y control político.
Zannini menciona que a través de un linchamiento mediático también se han realizado
persecuciones políticas, creando un escenario ideal para ataques al opositor político mediante
el quebrantamiento al principio de inocencia.123 Esto genera temor tanto en la población
como en los mismos jueces, pues sesga su juicio, independencia e imparcialidad al sentir
temor a ser perseguidos y tachados de corruptos por no favorecer los intereses de quien se
encuentra en el poder. Sobre esto Menciona el Dr. Rodríguez que existen redes criminales o
redes de obstrucción a la justicia que emplean técnicas de guerra jurídica para perseguir a
fiscales, jueces y defensores de derechos humanos independientes, logrando a través del uso
indebido del derecho penal, revertir y ajustar a su favor muchas de las resoluciones
judiciales.124
122
Tirado Sánchez, El lawfare, 66.
123
Carlos Alberto Zannini, «Por qué no deberíamos Hablar de “lawfare”», Revista Derechos en Acción, vol.16,
n.o 16 (2020): 203.
124
Dr. Alejandro Rodríguez, «Situación de independencia judicial en Guatemala», Departamento de
Capacitaciones ICCPG, 27 de noviembre de 2023, [Link]
50
El Dr. Binder menciona que todo el sistema está hecho para favorecer a los jueces que
bajan la cabeza o que se esconden, mientras que aquellos que no lo hacen sufren
consecuencias y lo pagan caro.125 Lo anterior surge derivado de que, quien se encuentra en
el poder o al mando de los otros poderes del Estado, utiliza de forma indebida sus facultades,
funciones y atribuciones, generando de igual forma un ecosistema en el cual los mismos
jueces se ven obligados a utilizar de manera incorrecta el Derecho o se ven sesgados en su
labor de administrar justicia por el temor a sufrir consecuencias, convirtiéndose así, de
manera intencionada o no, en partícipes de la corrupción.
La corrupción desafía a la independencia judicial, ya que convierte al órgano
jurisdiccional en un instrumento que responde a intereses de particulares y a sus órdenes pues
«El derecho se convirtió en un recurso que los actores políticos no pueden ignorar, y en un
arma privilegiada en el combate político».126
«La corrupción y el clientelismo, sumado al enorme problema de la impunidad en muchos
casos, ha permeado en los sistemas de justicia aumentando la desconfianza ciudadana en la
institución judicial».127 El impacto que genera la corrupción en un Estado constitucional de
derecho es muy grande, pues afecta el funcionamiento correcto de los poderes del Estado y
sus instituciones, especialmente el funcionamiento del Órgano Jurisdiccional, pues genera
retrasos en los procesos judiciales, distorsiona la realidad jurídica del Estado, crea un sistema
de administración de justicia ineficiente, y lo que menos hace es responder a la necesidad de
justicia que tiene la población.
La corrupción es uno de los principales problemas y desafíos de la independencia judicial,
ya que envuelve y desencadena muchos problemas más. Destruye la separación de poderes
y autonomía del poder judicial, pues lo utiliza como un arma que responde a intereses de los
otros poderes del Estado o de particulares pertenecientes a grupos políticos de poder. Genera
falta de confianza en el sistema de justicia, falta de certeza jurídica, una pobre o nula justicia
independiente, imparcial y objetiva. Manteniendo la impunidad de quienes atentan contra el
ordenamiento jurídico y solo genera el propicio para que exista más corrupción.
125
Dr. Alberto Binder, «Independencia judicial y la lucha contra la corrupción», 29 de noviembre de 2023,
[Link]
126
Chevallier, El Estado de Derecho, 201.
127
Pereira Campos, La independencia judicial, 43.
51
2.3.3. Garantías y mecanismos de protección de la independencia judicial
Las garantías y mecanismos de protección de la independencia judicial constituyen un
pilar muy importante dentro de todo Estado constitucional de derecho. Estos mecanismos y
garantías representan un intento por buscar y asegurar la independencia de los jueces y del
órgano jurisdiccional en general, así como la administración de justicia de manera objetiva,
imparcial, independiente y libre de presiones externas o interferencias indebidas, ya sea de
parte de los otros poderes del Estado, así como de organismos y entidades internacionales.
128
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 238.
129
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.a, s.v. «constitución», acceso el 22 de mayo
de 2024, [Link]
130
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 38.
52
la Constitución, todos los actos de los poderes del Estado que no sean del Poder Judicial,
deben respetar por completo su autonomía, independencia y autoridad en cuanto a la
administración de justicia, pues todos los funcionarios y agentes del poder legislativo y del
poder ejecutivo deben apegarse única y exclusivamente a lo establecido en el ordenamiento
jurídico y, al ser la Constitución la norma fundamental de todo Estado constitucional de
derecho, mientras establezca esta la independencia del poder y Órganismo Judicial, esta debe
ser respetada.
En Guatemala, el artículo 175 de la Constitución Política de la República de Guatemala
contiene el principio de la supremacía constitucional, mencionando que «Ninguna ley podrá
contrariar las disposiciones de la Constitución».131 Al establecerse esta supremacía
constitucional y que ninguna disposición puede contrariar lo establecido en la Constitución
Política de la República, debe respetarse la independencia del Organismo Judicial, contenida
en el artículo 203 de la misma Constitución. Dentro de este artículo se establece que la
función jurisdiccional se ejerce, con exclusividad absoluta, por la Corte Suprema de Justicia
y por los demás tribunales que la ley establezca, por lo que ninguna autoridad ajena a los
jueces y al poder judicial puede intervenir en la administración de justicia.132
Pereira Campos indica que la independencia judicial es una garantía fundamental para
impedir la consolidación de poderes absolutos que pongan en riesgo el Estado constitucional
de derecho, así como una condición esencial para que el poder judicial pueda administrar
justicia sin injerencias que obstruyan su funcionamiento, garantizando que nadie esté por
encima de la ley, protegiendo los derechos fundamentales y brindando certeza a la ciudadanía
de que tendrán un proceso justo.133
En seguimiento a lo establecido en cuanto a la supremacía constitucional, además de estar
regulada la independencia judicial como un principio constitucional, también debe existir
una autonomía e independencia financiera. Es necesario que el Poder Judicial cuente con sus
propios recursos financieros para poder subsistir sin depender de alguno de los otros poderes
del Estado, pues esto garantiza que, al no haber dependencia, pueda actuar de manera
independiente y libre de presiones o necesidad de favores.
131
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
132
ibid.
133
Pereira Campos, La independencia judicial, 43-44.
53
En Guatemala esto está establecido desde la misma Constitución Política de la República,
pues el artículo 213 establece que los fondos derivados de la administración de justicia
corresponden a la Corte Suprema de Justicia. De igual manera refuerza aún más el tema
financiero del Organismo Judicial al establecerse en el mismo artículo que parte del
Presupuesto de Ingresos Ordinarios del Estado debe asignarse y entregarse una cantidad no
menor al dos por ciento, por lo cual parte de los ingresos del Estado establecidos
constitucionalmente, además de los generados por la administración de justicia, refuerzan la
independencia financiera del Organismo Judicial, con lo cual se busca proteger y garantizar
la independencia judicial.
Carrera judicial
La carrera judicial, la cual según menciona Ruiz Castillo, consiste en «un sistema de
ingreso, permanencia, promoción, ascenso, capacitación y disciplina de magistrados y jueces
de primera instancia y de paz, sin que haya entre ellos categoría o grado, pues garantiza la
dignidad, independencia y profesionalismo de cada quien en el ejercicio de la función
judicial»134 Este sistema constituye un mecanismo y garantía más de la independencia
judicial, pues promueve una estructura que pretende evitar interferencias políticas,
económicas, o de cualquier otra índole que puedan interferir en la actividad y función
jurisdiccional de los jueces.
En Guatemala, uno de los deberes del Estado consagrados en la Constitución Política de
la República, es el deber de garantizar la justicia a los habitantes del país, según lo establece
el artículo 2. Como mecanismo de garantía sobre el tema el artículo 209 de la misma
Constitución menciona que se establece la carrera judicial, la cual debe normar lo relativo al
ingreso, promoción, ascenso de los jueces, y debe ser por oposición. Establece de igual forma
que una ley especial debe regular lo relativo al tema.135
Dentro del artículo 1 de la Ley de la Carrera Judicial se establece que «La Carrera Judicial
establece el sistema que regula el ingreso, permanencia, promoción, ascenso, capacitación,
disciplina y otras actividades de los jueces y magistrados, cualquiera que sea su categoría o
134
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 62-77.
135
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
54
grado, con el fin de garantizar su dignidad, independencia y excelencia profesional en el
ejercicio de su función jurisdiccional» 136
Búcaro Chicas, citado por Rodas de León, menciona que la carrera judicial en Guatemala
ha establecido procedimientos a través de manuales y reglamentos que le permiten
implementar un sistema de ingreso, traslado, ascenso y una evaluación del desempeño a
través de factores que evalúan el rendimiento de los jueces, implementando de igual manera
un sistema disciplinario que permite garantizar la independencia e imparcialidad del juez al
momento de ser denunciado por un particular, por la posible comisión de una falta
administrativa.137
Ruiz Castillo menciona que tanto la Constitución Política de la República, como las demás
leyes relacionadas al tema de la independencia judicial, proveen a magistrados y jueces de
inamovilidad (ya que existe un plazo de nombramiento de los jueces), una remuneración
acorde a su responsabilidad y función, tratamiento con respeto y decoro (pues al ser
funcionarios y empleados judiciales los abogados y partes se conducen a ellos
apropiadamente), así como una garantía de jubilación y retiro.138
Todo lo antes mencionado supone un mecanismo de protección y garantía para que los
jueces puedan realizar su labor de manera imparcial e independiente, siendo entonces la
carrera judicial un pilar fundamental de la independencia judicial al garantizarles un sistema
basado en méritos, estabilidad, inamovilidad, y garantía de un retiro de la profesión y función
jurisdiccional que sea digno. Estos aspectos son necesarios y surgen con el fin de que la
administración de justicia no se vea afectada por injerencias externas.
Garantías internacionales
Todo Estado posee una cualidad que le permite autodeterminarse y autogobernarse
libremente sin intervención de otro poder, la cual se denomina como soberanía.139 Si bien es
cierto que en virtud de esta soberanía el Estado dicta su constitución y señala el contenido de
su derecho y ordenamiento jurídico, también los Estados pueden y han adoptado una
136
Decreto Número 41-99, Ley de la Carrera Judicial, Guatemala, octubre de 1999.
137
Rodas de León, «La independencia judicial», 73.
138
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 78-79.
139
Ramírez Millán, Derecho Constitucional Sinaloense, 48.
55
cooperación y unión internacional mediante integración de organizaciones y organismos
internacionales, y mediante la firma de tratados internacionales.
A nivel internacional, la independencia judicial puede respaldarse y garantizarse a través
de estos tratados internacionales que regulan y establecen parámetros sobre la materia, los
cuales integra a su ordenamiento jurídico mediante la creación de nuevas leyes. Es a través
de tratados como los Principios Básicos Relativos a la Judicatura, la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano, la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, que pretende crear un mecanismo de protección y una garantía adicional
a la independencia judicial. De igual forma, con el fin de garantizar una justicia
independiente, imparcial y justa se han creado organizaciones como la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, la Corte Europea, y la Corte Internacional de Justicia.
Además de lo ya mencionado, en Guatemala la Constitución Política de la República
respalda y acepta la idea de los mecanismos de protección y garantías internacionales a la
independencia judicial a través de lo establecido en los artículos 44 y 46, pues se reconoce
que «Los derechos y garantías que otorga la Constitución no excluyen otros que, aunque no
figuren expresamente en ella, son inherentes a la persona humana»,140 y «Se establece el
principio general de que, en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones
aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno»,141 por
lo que el derecho a una justicia independiente e imparcial respaldado por organismos y
tratados internacionales cobra una mayor fuerza.
En resumen, las garantías y mecanismos de protección de la independencia judicial son
mecanismos de protección que pretenden asegurar la independencia e imparcialidad de los
jueces y del órgano jurisdiccional en general, así como la administración de justicia de
manera objetiva, imparcial, independiente y libre de presiones e injerencias externas al poder
judicial.
Pereira Campos menciona que las garantías y mecanismos con los que cuentan los jueces,
magistrados, abogados y fiscales actualmente son muy escasos e ineficientes, lo cual es muy
peligroso dentro del Estado, pues es sobre los jueces que recaen decisiones que afectan a
140
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
141
ibid.
56
temas políticos, económicos y a la población en general,142 por lo que podría entenderse que
los mecanismos ya existentes deberían mejorarse, o crearse nuevos, con el fin de proteger y
garantizar la independencia del órgano jurisdiccional.
142
Pereira Campos, La independencia judicial, 46.
143
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Francia, 1789.
144
Herrarte, Los Fundamentos del Estado, 331.
145
ibid., 340.
57
establece que «Los magistrados y jueces son independientes en el ejercicio de sus funciones
y únicamente están sujetos a la Constitución de la República y a las leyes».146
En síntesis, la independencia judicial como principio constitucional en Guatemala es
esencial para garantizar la vigencia del Estado constitucional de derecho, pues pretende la
protección de los derechos fundamentales de la población al servir como un contrapeso contra
posibles abusos de poder por parte de otros poderes del Estado o actores externos, y el
funcionamiento democrático del sistema judicial. Es un pilar fundamental sobre el cual se
construye la confianza pública en el sistema de justicia al basar las decisiones judiciales
únicamente en la ley y los hechos particulares a cada caso, y no en influencias externas,
tratando a todas las personas por igual, sin importar su posición política, económica o social,
asegurando la igualdad ante la ley para toda la población.
146
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
147
ibid.
148
Ramírez Millán, Derecho Constitucional Sinaloense, 48.
58
regulado en la constitución, la cual marca de forma clara que existen tres organismos
distintos, dentro de los cuales, para efectos de la presente investigación, destaca el Organismo
Judicial.
Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter mencionan que «La Función del Organismo
Judicial es la de aplicar la ley y declarar los derechos en los casos controvertidos que se
sometan a su conocimiento».149 Es decir, que de la Constitución y demás leyes
constitucionales y ordinarias surgen las normas de las cuales el Organismo Judicial es el
encargado de aplicarlas en casos concretos llevados a los tribunales, aplicando y declarando
con base en ellas la existencia o no de los derechos reclamados.
El Organismo Judicial es el poder encargado de administrar justicia. Este se encarga de
interpretar y aplicar las leyes en casos concretos mediante la resolución de conflictos legales.
«La función esencial que se le atribuye dentro del marco de la división o separación de
poderes es la de aplicar la ley y declarar los derechos en los casos controvertidos que se
someten a su conocimiento».150
La Función del Organismo Judicial o Poder Judicial dentro del Estado constitucional de
derecho de Guatemala es igual de importante que la de los otros Organismos del Estado, pues
es el encargado de administrar justicia mediante la aplicación y observancia de la ley y del
orden constitucional, declarando derechos en casos controvertidos concretos que sean
sometidos a su conocimiento.
En Guatemala, además de lo establecido en el artículo 141 de la Constitución, el
Organismo Judicial tiene su base en lo regulado principalmente en el Capítulo IV de la
Constitución Política de la República de Guatemala, así como en la Ley del Organismo
Judicial. El artículo 203 de la Constitución Política de la República de Guatemala establece
y consagra el principio de la independencia judicial a nivel constitucional, de igual manera
establece la exclusividad que tiene el Organismo Judicial en la función jurisdiccional,
indicando que esta solo puede ser ejercida con absoluta exclusividad por la Corte Suprema
de Justicia y los demás tribunales que la misma corte establezca.
En cuanto a lo regulado en la Ley del Organismo Judicial, el artículo 51 establece que «El
Organismo Judicial, en ejercicio de la soberanía delegada por el pueblo, imparte justicia
149
Alberto Pereira Orozco y Marcelo Pablo E. Richter, Derecho Constitucional, 247.
150
ibid.
59
conformo la Constitución Política de la República y los valores del ordenamiento jurídico
del país».151 De igual forma, el artículo 52 de la misma ley establece que «Para cumplir sus
objetivos, el Organismo Judicial no está sujeto a subordinación alguna, de ningún organismo
o autoridad, solo a la Constitución Política de la República y las leyes. Tiene funciones
jurisdiccionales y administrativas, las cuales deberán desempeñarse con total independencia
de cualquier otra autoridad».152
El Organismo Judicial es el encargado de llevar a cabo la función jurisdiccional a través
de sus agentes designados y debidamente nombrados, es decir los jueces y magistrados, y
como ya se ha indicado anteriormente en el presente capítulo, la función jurisdiccional
básicamente «consiste en una función pública realizada por los órganos jurisdiccionales
competentes del Estado, de acuerdo a la forma requerida en la ley en virtud de la cual, por
acto de juicio, se determina el derecho de las partes con el objeto de dirimir sus controversias
de relevancia jurídica».153 «La función jurisdiccional tiene como fin el respeto de las normas
que son producto de la función que ejerce el Organismo Legislativo, a la función
jurisdiccional le corresponde la aplicación de aquellas, al darles definitividad en la sentencia,
la que adquiere calidad de cosa juzgada, por lo que jamás puede ser modificada».154 «La
función jurisdiccional únicamente corresponde al organismo Judicial a través de los
tribunales de justicia y a la estructura del Organismo Judicial».155
151
Decreto Número 2-89, 28 de marzo de 1989, Ley del Organismo Judicial, Guatmala, diciembre de 1990.
152
ibid.
153
Ruiz Castillo de Juárez, Teoría General del Proceso, 62-63.
154
Calderon M., Teoría general del derecho, 149.
155
ibid.
60
Capítulo 3:
Aspectos generales del lawfare
156
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 24.
157
Tirado Sánchez, El lawfare, 43.
61
militar,158 pues hasta dicho momento comenzó a relacionarse el término con el ámbito militar,
bélico y político, concluyendo que existe una relación entre estos.
El término lawfare proviene de la unión de dos palabras en inglés, las cuales son law (ley)
y warfare (guerra), lo cual hace referencia a una guerra jurídica y a la utilización del derecho
y el sistema judicial de manera estratégica en la lucha por el poder.159 Este término representa
una unión entre el ámbito jurídico-político y la guerra, donde la ley se convierte en una
herramienta o arma que se utiliza de manera estratégica para alcanzar fines políticos
derivados de conflictos entre Estados, o entre grupos políticos opuestos del mismo Estado.
3.1.2. Definición
Como consecuencia de múltiples disputas políticas contemporáneas que se han dado
alrededor del mundo y principalmente en América Latina en periodos electorales, ha cobrado
cada vez más fuerza el término lawfare, el cual empieza a ser relevante en el ámbito jurídico,
político y social de los diferentes Estados. Entender lo que significa el lawfare resulta de
suma importancia para cada uno de los habitantes del Estado, pues lo que se genera a raíz de
la manifestación de este tiene consecuencias para la población en general, por lo que es
necesario definir este término.
Como se mencionó en el apartado anterior, el término lawfare proviene de la unión de dos
palabras en inglés, law (ley) y warfare (guerra), lo cual hace referencia a una «guerra
jurídica», Damiá del Clot define en un principio y de manera general al lawfare como una
«estrategia de guerra legal»,160 pero el término engloba mucho más que esto. En términos
generales, el lawfare puede definirse como el uso indebido de herramientas jurídicas para la
persecución política.161 Zannini, citando al ex militar Charles Dunlap, define al lawfare como
«el uso de la ley como un medio para conseguir lo que de otra manera tendía que conseguirse
con la aplicación de la fuerza militar tradicional».162 El lawfare engloba entonces una guerra,
pero no una guerra bélica, sino una guerra política que se lleva a cabo a través de la utilización
158
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 16.
159
Tirado Sánchez, El lawfare, 42.
160
Damiá del Clot, Lawfare, la estrategia de represión contra el independentismo catalán, (España: Los libros
de la catarata, 2022), edición PDF, 156.
161
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 19.
162
Carlos Alberto Zannini, «Por qué no deberíamos Hablar de “lawfare”», Revista Derechos en Acción, vol.16,
n.o 16 (2020): 195.
62
de la ley, herramientas jurídicas como procesos judiciales, y que se desarrolla entre dos
bandos, sean estos Estados diferentes o grupos políticos opuestos dentro de un mismo Estado.
El término, de forma general, hace referencia a la manipulación y el uso indebido del sistema
legal (normalmente procesal) para afectar la credibilidad de figuras o bandos políticos
opuestos, es decir que existe una guerra, pero no una guerra bélica como tal, sino una guerra
jurídico-política.
Con la obra del militar Dunlap y lo establecido en ella, en un principio se entendía que
existía una acepción negativa del término. Como lo establece Tirado Sánchez, el lawfare
planteaba problemas para los intereses de Estados Unidos de América, pues privaba a las
fuerzas estadounidenses de ciertas armas y tácticas, además de minar el apoyo de la opinión
pública acerca de los objetivos militares de Estados Unidos de América.163 Por su parte, M.
Romano también menciona que existe una acepción negativa del lawfare, pues desde el punto
de vista de Dunlap, eran los enemigos de la democracia los que hacen un mal uso o manipulan
la ley en contra de Estados Unidos de América, en el entendido de que el lawfare era solo el
mal uso o abuso de la ley.164
Es decir, en el sentido negativo, el lawfare consistía en la utilización de herramientas
jurídicas para atacar las acciones militares de Estados Unidos de América (o a cualquier otro
Estado) y hacerlas ver como injustificadas y completamente violatorias ante la opinión
pública, sin dar el contexto completo de dichas acciones. El sentido negativo del término que
Dunlap describe surgió como el mal uso o abuso de la ley, herramientas legales y procesos
judiciales con fines políticos, pero años después el mismo Dunlap aceptó que el lawfare
también puede ser utilizado de manera positiva y con propósitos nobles en la búsqueda de
garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos de América, utilizando el lawfare como
una herramienta a su favor.165
La definición moderna del lawfare se centra en el sentido negativo descrito por Dunlap,
pues establece que el lawfare hace referencia a la intención de dañar a quien previamente se
ha identificado como oponente o líder político que pueda perjudicar los intereses del
entramado corporativo que, de facto, gobierna las instituciones estadounidenses y que desde
163
Tirado Sánchez, El lawfare, 44.
164
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 21.
165
ibid.
63
esa posición determina la política y decisiones económicas de la potencia mundial imperial
y sus aliados.166
El lawfare descrito por Dunlap involucraba una guerra con un conflicto bélico de por
medio, pero derivado de los tratados internacionales suscritos a lo largo de la historia por
múltiples Estados, como lo son la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) de 1969, y demás
tratados en materia de derechos humanos, la existencia y conceptualización del lawfare ha
dejado de lado el elemento bélico que este término contenía, manteniendo el concepto de
guerra dentro de su contexto. El lawfare o guerra jurídica, nació como una nueva forma en
que se manifestaban la desestabilización y derribo de los procesos políticos progresistas
debido al alto coste que las guerras militares tenían en cuanto a vidas e infracción de derechos
humanos frente a la comunidad internacional.167
La definición moderna del lawfare se ha alejado cada vez más del sentido bélico que
comprende una guerra, pues las armas utilizadas ya no son del mismo tipo y el costo de vidas
perdidas se ha reducido, pero mantiene el elemento del conflicto existente entre partes, pues
hoy el lawfare se concibe como la persecución mediática y judicial contra los opositores
políticos en flagrante violación de las más elementales normas jurídicas.168 «El lawfare es el
resultado de la continuación de la política por medios que no son políticos».169
Zannini menciona que se ha llamado lawfare al «hostigamiento y la persecución de los
adversarios políticos contrarios al establishment, concretado con la utilización profusa de los
medios de comunicación y los servicios de inteligencia; que empujan una acción judicial
violatoria de los derechos básicos».170 En el entendido de que por establishment Zannini hace
referencia al grupo de personas que ejerce el poder en el Estado, se puede entender que el
lawfare pretende el hostigamiento y persecución entre adversarios políticos a través de la
utilización de acciones judiciales a las cuales se le suman los medios de comunicación.
Tirado Sánchez indica que puede denominarse al lawfare como el «uso interesado de la
ley que hacen los actores poderosos para combatir y desarmar, en el ámbito judicial, a un
166
Tirado Sánchez, El lawfare, 13.
167
ibid.
168
Zannini, «Por qué no deberíamos», 203.
169
del Clot, Lawfare, la estrategia, 152.
170
Zannini, «Por qué no deberíamos», 197.
64
adversario político que, generalmente, supone un problema para los intereses del
establishment».171 De lo indicado por Tirado Sánchez y Zannini destaca el término
establishment, pues coinciden en el uso del mismo, indicando que normalmente es el grupo
de personas que ejercen el poder en un Estado el que utiliza la ley y los procesos judiciales,
así como a los medios de comunicación, para desestabilizar o atacar a su adversario político,
en virtud de encontrarse en una posición favorable dentro del Gobierno. Parece lógica la
coincidencia, pues normalmente el grupo político más poderoso o el que ostenta el poder del
Estado cuenta con mayores facilidades para utilizar medios de comunicación y procesos
judiciales como medio de ataque político.
El lawfare puede ser definido como una guerra desigual, la cual se promueve como
estrategia por parte de quien tiene el control de los principales instrumentos de poder, como
lo son las élites judiciales, los medios de comunicación, y los organismos de creación o
interpretación de la ley.172
Orde Félix Kittrie, citado por Damiá del Clot, afirma que «para subsumir una acción
dentro de lo que consideramos como lawfare hay que pasar por dos test: 1) el ejecutor debe
servirse del derecho para crear efectos iguales o similares a aquellos tradicionalmente
buscados por la guerra militar convencional, y 2) la motivación del ejecutor debe ser debilitar
o destruir a un adversario político».173 Es decir que, en el lawfare, el ejecutor es la persona
individual o jurídica que utiliza la ley y los procesos judiciales, sirviéndose de ellos o
utilizando dichos procesos para debilitar o atacar a su adversario político, con el fin de
conseguir los mismos efectos que buscaría obtener a través de una guerra militar.
Debido a que también se puede definir al lawfare como aplicación de la ley como un arma
para destruir al adversario político por la vía judicial,174 este ha sido abordado desde el punto
de vista nacional e internacional. Internacional, desde la relación que existe entre Estados, o
entre Estados y personas de otro Estado. Y nacional, desde la relación entre grupos políticos
o personas que pertenecen al mismo Estado.
En el ámbito internacional, el lawfare puede entenderse como el abuso de la ley, en el cual
se materializa la asimetría entre Estados en las relaciones internacionales, y en el cual los
171
Tirado Sánchez, El lawfare, 48.
172
del Clot, Lawfare, la estrategia, 153.
173
ibid., 156.
174
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 19.
65
Estados más poderosos utilizan al derecho para imponer un determinado orden, por vías más
o menos legales, que les resulta conveniente a sus intereses económicos, políticos o de
seguridad nacional.175
Tirado Sánchez, en cuanto al ámbito internacional, menciona que el término lawfare ha
sido utilizado para designar a las guerras por la vía judicial que Estados Unidos de América
estaba padeciendo por parte de enemigos mucho menos poderosos, así como por actores
internacionales como un medio para intentar juzgar a funcionarios estadounidenses que
vulneraban derechos humanos. Indica de igual forma la misma autora que según varios
analistas, el lawfare hace referencia a la interposición de demandas ante los tribunales de
justicia internacionales y al enjuiciamiento a personas por acciones militares y civiles en los
tribunales extranjeros utilizando la manipulación de las instituciones internacionales.176
A nivel internacional, el lawfare puede conceptualizarse como la utilización del derecho
y procesos judiciales ante los organismos y tribunales de justicia internacionales, derivado
de diferencias entre Estados, para imponer determinado orden que persiga sus intereses
políticos, económicos y militares.
De igual manera, el lawfare puede referirse a disputas políticas nacionales o internas, pues
dentro de un Estado también surgen conflictos y guerras entre grupos políticos, con el
objetivo de neutralizar a una minoría territorializada con fuertes aspiraciones políticas.177 «el
lawfare forma parte de un proceso de judialización de la política en donde, por ejemplo, el
Gobierno de turno para permanecer en el poder, cambia o presiona para poder sancionar leyes
que limiten las posibilidades de que se elijan determinados candidatos (especialmente en
contextos electorales) o para arrestar a líderes de la oposición, en general alegando traición
o corrupción».178
Por su parte, la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, citada por
Tirado Sánchez, define al lawfare como el ataque sistematizado, coordinado y direccionado
contra dirigentes políticos opositores desde los medios de comunicación, los servicios de
inteligencia y diversos sectores del poder judicial, mencionando de igual forma que es un
sistema armado por jueces y fiscales para el enriquecimiento personal, en articulación y
175
ibid., 22.
176
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 44-45.
177
del Clot, Lawfare, la estrategia, 156.
178
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 22-23.
66
complicidad de servicios de inteligencia y periodistas estratégicamente colocados en medios
de comunicación hegemónicos y masivos.179
El lawfare puede ser conceptualizado a nivel nacional o internacional, pues la aplicación
del término tiene implicación en ambos ámbitos. El lawfare se presenta como una
herramienta poderosa para quien la utiliza, pues sirve para alcanzar objetivos normalmente
políticos y económicos, y «se despliega esencialmente a través del uso ilegítimo del derecho
interno de cada país o del derecho internacional»,180 utilizando a la ley como un arma,
obteniendo además como resultado la manipulación de la opinión pública.
En resumen, el lawfare hace referencia a una guerra jurídica o una guerra legal a nivel
nacional o internacional, y puede definirse como la utilización (o mala utilización) de la ley,
medios legales y procesos judiciales, normalmente promovidos por el establishment, que se
utilizan como forma de ataque hacia el adversario político, con el fin de conseguir un objetivo
político y/o económico, utilizando incluso medios de comunicación como estrategia para
desacreditar al adversario, lo cual plantea un desafío significativo para todo Estado
constitucional de derecho y las relaciones internacionales.
179
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 50.
180
ibid., 13.
67
3.2.1. Injerencia internacional
La injerencia internacional es una de las principales causas del desarrollo del lawfare en
los Estados constitucionales de derecho, pues se promueve la instrumentalización de la
justicia como arma por parte de entidades extrajeras y Estados que son potencias, con el fin
de alcanzar a satisfacer sus intereses políticos, económicos y territoriales. El lawfare termina
surgiendo y tomando fuerza a raíz de presiones políticas, financiamiento de campañas, o
incluso interferencia en procesos judiciales para desestabilizar Gobiernos que no se alinean
con los intereses de los países más poderosos del mundo.
Estados Unidos y diferentes ONG tienen un rol fundamental en el proceso de judialización
de la política en general y en el protagonismo del lawfare en particular, de forma directa e
indirecta, pues han participado en la asesoría de reformas jurídicas y modernización de
aparatos legales de distintos Estados.181 Tirado Sánchez menciona que uno de los motivos
principales por los que se han dado casos de lawfare, principalmente en América Latina, es
la injerencia de Estados Unidos de América en los sistemas de justicia, esto derivado de
programas de cooperación y formación de jueces y fiscales latinoamericanos.182
Usualmente la reestructuración de los aparatos de justicia y el modo en que se lleva a cabo
suelen coincidir con los parámetros establecidos por Estados Unidos de América, lo cual se
alinea con sus intereses.183 Se suele utilizar entonces el sistema legal para lanzar campañas
de difamación, presentar denuncias sin fundamentos o basadas en falsedades, o promover
investigaciones premeditadas contra líderes políticos opositores o sus aliados.
181
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 24-25.
182
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 57-58.
183
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 25.
68
en el campo de lo jurídico, en el marco de una supuesta guerra contra la corrupción. 184 La
corrupción en todos los Estados, pero principalmente en los de América Latina, ha debilitado
la confianza en las instituciones democráticas y ha facilitado la instrumentalización del
sistema judicial para fines partidistas o personales.
Los grupos de poder, tanto dentro como fuera del Gobierno, han utilizado el lawfare como
una herramienta para consolidar su dominio político y económico, persiguiendo a aquellos
que representan una amenaza para sus intereses. Menciona Tirado Sánchez que al menos a
priori, existirá siempre un consenso entre todos los sectores sociales siempre que se justifique
la utilización de la ley (en forma positiva o negativa) en nombre de la lucha contra la
corrupción, pues nadie puede defender, sin dosis de cinismo, este fenómeno.185
La legitimidad otorgada al lawfare emana del consenso sobre la corrupción como
problema fundamental de los Estados de derecho, principalmente en América Latina, agenda
que viene siendo instalada en la región desde inicios de la década de los años 80, en el marco
del ajuste estructural y la modernización del Estado.186 Dentro de este contexto, la corrupción
emerge como una causa fundamental que alimenta y justifica la aplicación de las prácticas
propias del lawfare. La corrupción, al socavar los fundamentos de la democracia y el Estado
constitucional de derecho, crea un terreno fértil para el surgimiento del lawfare.
3.2.3. Fragilidad institucional del sistema judicial e influencia política en el Poder Judicial
Otra causa importante del lawfare es la fragilidad institucional del sistema judicial y la
influencia política que existe en el funcionamiento del Poder Judicial. Esto crea un terreno
fértil y las condiciones perfectas para la manipulación de las normas jurídicas y los procesos
del sistema judicial en general, con el objetivo de alcanzar fines políticos entre adversarios.
En sociedades divididas o fragmentadas por la corrupción, en donde existen fuertes tensiones
políticas y sociales generadas con el pasar de los años por diferentes factores, los procesos
judiciales pueden ser utilizados como armas para atacar o desacreditar a adversarios políticos.
Sobre el tema, M. Romano menciona que el lawfare suele operar desde los poderes del
Estado, por medio de un Poder Judicial que se eleva o sobrepone al Poder Legislativo y Poder
Ejecutivo, ampliando el margen de maniobra y poder para los jueces sobre los otros poderes
184
ibid., 19.
185
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 66.
186
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 24.
69
del Estado, en detrimento de la pérdida equilibrio entre poderes.187 Se produce entonces una
deformación de la función del sistema judicial, el cual se convierte en un poder que está al
servicio de una estrategia gubernamental con fines políticos.188 El Poder Judicial, a pesar de
encontrarse sobre los otros poderes del Estado, como lo mencionan las autoras, sirve a los
propósitos políticos de quien ostenta el poder, sin ser necesariamente este parte del Poder
Ejecutivo, desnaturalizando por completo la función esencial de Poder Judicial (la cual es
administrar justicia de manera imparcial y objetiva) ya que, si se eleva sobre los otros poderes
del Estado, pero por orden de algún agente de dichos poderes o algún grupo de poder, se
atenta de igual forma contra la separación de poderes.
La teoría de la separación de poderes en un Estado constitucional de derecho supone la
división del poder en más de un órgano de gobierno. Esta teoría propone que cada órgano de
gobierno sea completamente independiente en su actuar, con funciones diferentes y
especializadas, con el fin de garantizar el equilibrio del Estado, prevenir el abuso del poder
al limitarlo, así como proteger los derechos fundamentales de la población. Esta teoría ha
influido en los sistemas democráticos de todo el mundo.
La institucionalidad del sistema judicial se ve afectada con la influencia de los otros
poderes del Estado debido a que, al estar parcializada la justicia o existir influencia de los
otros poderes, pierde su propósito como aparato judicial y ente encargado de administrar
justicia independiente e imparcial. Esto genera de igual manera que se vea afectado el
principio de separación de poderes, pues, como menciona Friedrich, «la división del poder
es la base del gobierno civilizado».189 Si el sistema de justicia es controlado por grupos
políticos o minorías con poder, o si el sistema de justicia sirve a propósitos políticos de los
mismos jueces y magistrados, se ve completamente vulnerada la institucionalidad del sistema
de justicia perdiendo el sentido de las instituciones, tribunales y la misma función de los
jueces, lo cual al final terminará generando descontento en la población, y el gobierno
civilizado que menciona Friedrich, dejará de serlo.
Uno de los pilares fundamentales del Estado constitucional de derecho de Guatemala es
la separación de poderes constituidos, pues la misma constitución en su artículo 141 establece
187
ibid., 19.
188
del Clot, Lawfare, la estrategia, 159.
189
Friedrich, Teoría y realidad, 14.
70
que existen tres poderes u organismos que deben actuar y ejercer la soberanía delegada en
ellos de forma independiente, y que es prohibida la subordinación entre los mismos.190
Además, cuando no hay separación del poder y contrapesos efectivos entre los organismos
del Estado, los líderes políticos pueden abusar de su autoridad para perseguir únicamente sus
propósitos y fines, actividad que realizan a través del sistema judicial sin temor a represalias,
ya que son ellos mismos quienes manejan la administración de la justicia en el Estado. La
falta de independencia del poder judicial y la cooptación de las instituciones de justicia por
parte del poder político son factores que facilitan la instrumentalización del sistema legal con
fines políticos.
La cooptación del sistema judicial y la interferencia en la selección y el nombramiento de
jueces y magistrados también es uno de los mecanismos comunes utilizados en el lawfare.
Al asegurar la designación de funcionarios judiciales afines a ciertos intereses políticos o
económicos, los actores involucrados en el lawfare pueden influir en las decisiones judiciales
y garantizar resultados favorables a sus objetivos. Esto compromete la independencia del
Poder u Organismo Judicial en los Estados, y afecta la capacidad del sistema judicial para
actuar como contrapeso efectivo frente a los abusos de poder por parte de otros organismos
estatales, principalmente el Ejecutivo o ente administrador del Estado.
del Clot menciona que «El lawfare es el resultado de la continuación de la política por
medios que no son políticos»,191 haciendo referencia a que por esos medios que no son
políticos se debe entender a los medios legales y judiciales. Tirado Sánchez coincide en su
definición del lawfare, ya que menciona que los grupos de poder son quienes utilizan el
ámbito judicial para atacar a sus enemigos políticos.192
En resumen, las causas del lawfare son múltiples, dentro de las cuales destacan las
anteriormente abordadas, pero estas causas suelen estar relacionadas con la fragilidad
institucional del sistema de justicia, la corrupción existente en los poderes del Estado, la
polarización política y la falta de independencia judicial y administración de justicia que se
ha generado con el pasar de los años y como producto de malos gobiernos.
190
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
191
del Clot, Lawfare, la estrategia, 152.
192
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 48.
71
3.3. Mecanismos de ataque al adversario utilizados en el lawfare
El lawfare deviene de una herramienta utilizada desde el Gobierno o desde minorías
privilegiadas que desde arriba reorganizan el escenario a favor de los intereses de la red
transnacional de poder.193 El lawfare se desarrolla mediante diferentes mecanismos y
estrategias que tienen como finalidad principal alcanzar objetivos políticos. Estos
mecanismos pueden ser discretos y, hasta cierto punto, indirectos, o menos discretos y
completamente directos.
193
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 22.
194
ibid., 20.
195
Zannini, «Por qué no deberíamos», 194.
72
corrupto, y al grupo político dominante como puro y angelical, mediante la difusión de
mentiras o falsedades, las cuales se valen de medios de comunicación.196
Damiá del Clot menciona que «Toda causa penal destinada a perjudicar la imagen pública
del adversario político, a fin de limitar su libertad o silenciar su discurso, reclama la ayuda
de un periodismo de guerra. Influenciar negativamente sobre la opinión pública para anticipar
las consecuencias de una sentencia condenatoria injusta y perjudicar su derecho a la defensa
necesita un relato».197
Como bien lo contemplan los autores, el uso de las redes sociales y los medios físicos o
digitales de comunicación forman parte de las estrategias utilizadas en el lawfare con el fin
de desprestigiar al adversario creando una narrativa que perjudique su reputación política,
manipulando así la opinión popular y geranio la idea de que el uso de medios legales y
procesos judiciales como arma está justificado, reduciendo así la credibilidad del adversario
y disminuyendo sus posibilidades de poder plantar oposición.
Normalmente en el lawfare, los adversarios políticos se valen de la desinformación y la
difamación en medios de comunicación y redes sociales para desacreditar a sus contrapartes
políticas. Se utilizan medios de comunicación afines para difundir narrativas falsas o
sesgadas con el fin de influir en la opinión pública y reducir o incrementar (dependiendo de
quién dirija el ataque) el apoyo popular a determinados líderes u oponentes políticos. Esta
manipulación de la información socava la confianza en las instituciones democráticas y crea
un clima de desconfianza y parcialización de la justicia.
La dimensión mediática, pues, consiste en elaborar un relato en los medios de comunicación y
en las redes sociales con el objetivo de crear un clima de hostilidad contra el objetivo político
a eliminar. El objetivo final de este storytelling es la transformación de la presunción de
inocencia en presunción de culpabilidad, de tal forma que haga ineludible un pronunciamiento
judicial de condena que permita la adhesión popular y, al mismo tiempo, imposibilite un
veredicto crítico de la ciudadanía más informada con la acción política desplegada.198
196
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 10.
197
del Clot, Lawfare, la estrategia, 161.
198
ibid..
73
3.3.2. Uso indebido de herramientas jurídicas y judialización de la política
Otro de los mecanismos más comunes utilizados en el lawfare es el uso indebido de
herramientas jurídicas como arma de ataque contra el adversario político. «La finalidad del
lawfare responde a una voluntad política de servirse de la ley y del derecho-el ordenamiento
jurídico en general- como armas de guerra que sustituyen a los medios militares tradicionales
para alcanzar un objetivo operacional. Este objetivo es liquidar al enemigo previamente
identificado».199
M. Romano destaca que, además de los ataques realizados a través de medios de
comunicación y redes sociales, los adversarios políticos se valen de igual forma de jueces y
procesos juidiciales como arma de ataque.200 Zannini coincide en cierto punto con lo anterior,
pues menciona que los ataques mediáticos son el paso previo a los procesos judiciales y
decisiones de jueces tomadas bajo presión, miedo o convencimiento, lo cual obedecería a lo
ya esperado por quien dirige el ataque político.201
Esto normalmente implica la aplicación de la ley como un arma para resolver disputas
políticas, para perseguir a opositores políticos bajo el pretexto de la aplicación de la ley, o la
utilización de esta última para destruir al adversario por la vía judicial.202 En lugar de resolver
conflictos a través de procesos políticos democráticos, o utilizando de manera adecuada los
medios establecidos en la ley para realizar cualquier actividad que pueda tener fines políticos,
se recurre a los tribunales para lograr dichos fines, parcializando así al sistema judicial y
utilizándolo como un recurso o arma más en las disputas políticas. Esto podría denominarse
también como «judicialización de la política», pues se estaría ante el uso indebido de los
procesos judiciales y de las herramientas que la ley establece bajo el pretexto de la aplicación
correcta de la ley, la cual es utilizada con fines políticos. El lawfare necesita de los tribunales
de justicia y de los procesos judiciales, así como de la violación de la ley en nombre de la
propia ley, con el objetivo de hacer una «limpieza política».203
Otro mecanismo clave es la manipulación de los procesos legales antes mencionados y la
utilización de tácticas dilatorias para prolongar los casos indefinidamente, o para desgastar a
199
ibid., 156-157.
200
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 10.
201
Zannini, «Por qué no deberíamos», 194.
202
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 19.
203
del Clot, Lawfare, la estrategia, 156-157.
74
los adversarios. Esto puede incluir la presentación de múltiples cargos sin fundamento o la
interferencia en el proceso judicial a través de presiones políticas o económicas, o la
presentación de diferentes recursos legales con el fin de prolongar los procesos judiciales.
Estas tácticas no solo obstaculizan la administración de justicia, sino que también tienen un
efecto intimidatorio y agotador en aquellos que podrían desafiar el statu quo político.
Se ha llamado lawfare al hostigamiento y la persecución de los adversarios políticos
contrarios al establishment o grupo de poder político que se encuentra en el Gobierno. Esto
involucra la persecución de líderes políticos, así como de sus aliados, utilizando procesos y
cargos judiciales inventados, con lo cual podría sostenerse que el método ha sido utilizado
para intentar lograr el desprestigio y agotamiento de esos líderes, o por lo menos, para tratar
de provocarles un gran daño a su reputación, sin reparar en la ilegalidad de los medios
persecutorios, para dificultarles, limitarles, o simplemente, impedirles su participación
política.204
Lo que se pretende con el lawfare es que, mediante la creación de cargos, procesos
judiciales, o el desprestigio en medios de comunicación, se hostigue y agote mental, física y
económica al adversario, provocando así el desistimiento o rendición en esta guerra jurídica
con origen y fines políticos. «El derecho, pues, se convierte en un arma de guerra o en un
instrumento punitivo que alcanza sentido para perseguir, represaliar y eliminar al enemigo
político a partir del ejercicio de la violencia que se revela simbólica. Pero violencia al fin y
al cabo».205
204
Zannini, «Por qué no deberíamos», 197.
205
del Clot, Lawfare, la estrategia,153.
75
varía en cada país, pero pueden identificarse y establecerse los objetivos generales
perseguidos por los grupos políticos dentro del lawfare al analizar a nivel macro la utilización
de la justicia con fines políticos.
206
Zannini, «Por qué no deberíamos», 194.
207
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 78.
208
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 20.
76
3.4.2. Control, manipulación, silencio y represión de la población
El lawfare es utilizado de igual forma con el fin de controlar, manipular, reprimir y
silenciar a la población. Mediante la fabricación de cargos criminales que inician procesos
judiciales penales, o mediante narrativas controladas que se difunden por los medios de
comunicación, se pretende silenciar y reprimir a todo aquel que esté en contra del régimen
impuesto por quien se encuentra en el poder, o por quien lo pretende.
Tirado Sánchez menciona que el lawfare está vinculado con una especie de operaciones
de influencia o estrategias sicológicas, mediante las cuales se busca persuadir a la población
a través de medios de comunicación, logrando imponer un consenso y condicionando así la
opinión pública.209 C. Chamorro menciona que la comunicación y la subjetividad resultan
ser factores importantes dentro del lawfare porque importa convencer a la mayor parte de la
sociedad de que el adversario es un enemigo o que el grupo adversario actúa fuera del marco
legal.210
Es principalmente a través de los medios de comunicación que se manipula a la población
difundiendo versiones de los hechos o de la realidad política convenientes para determinado
grupo político y, al ser difundida esta narrativa por más de un medio masivo de difusión, la
población tiende a confundirse y creer fehacientemente dicha información. Esto genera un
escenario idóneo para lograr controlar a la ciudadanía y mantenerla distante de la coyuntura
del Estado.
El objetivo final de la información falsa o manipulada que se da a conocer en los medios
de comunicación es la transformación de la presunción de inocencia en presunción de
culpabilidad, provocando como consecuencia el pronunciamiento y adhesión de la
población.211 Esto sesga por completo la realidad y provoca que la ciudadanía tome una
opinión o postura que pueda favorecer al grupo político que manipula los medios de
comunicación, controlando así a la población.
M. Romano menciona que lo que se pretende hacer con el lawfare es una especie de
limpieza, con la cual se incentiva el distanciamiento de cualquier tipo de participación
política por parte de la ciudadanía, dando la idea de que algunos políticos y/o funcionarios
209
Tirado Sánchez, El lawfare, Golpes, 116-117.
210
Gabriel C. Chamorro, Lawfare, Lawfare o la continuación de la política por otros medios, (Argentina:
Nuestra América, 2020), edición PDF, 61.
211
del Clot, Lawfare, la estrategia, 159.
77
del Estado convergen en una espiral de corrupción, la cual solo puede ser resuelta por otro
grupo de políticos o juristas expertos.212 Esto da la idea de que, al tratarse de un problema
político, solo concierne a los políticos resolverlo, generando un sentido de indiferencia y
provocando que la población se mantenga al margen al creer que no es algo que les afecte o
incumba. Al generar un sentimiento de indiferencia, se logra mantener el control de la
población, pues no hay quién ponga obstáculo o resistencia política al establishment,
generando el entorno político idóneo para continuar manipulando el sistema de creación de
leyes, el sistema de justicia, y el sistema de administración pública.
Además, el lawfare tiene como uno de sus fines principales el silencio y represión de la
población, pues dentro del mismo se utilizan herramientas como los procesos judiciales
penales para reprimir y silenciar a la oposición política, pero más importante aún, para
reprimir y silenciar a activistas, periodistas, líderes de agrupaciones civiles y sociales, o
simplemente personas que se pronuncian en redes sociales o medios de comunicación, siendo
todos los sujetos mencionados anteriormente parte de la población.
Zannini menciona que dentro del ámbito judicial penal existe un abuso infundado o la
exagerada aplicación de la figura de la prisión preventiva,213 lo cual violenta por completo
el principio de presunción de inocencia que contempla el Estado constitucional de derecho,
el cual es adoptado por la mayoría de los Estados a nivel mundial. Al respecto, Damiá del
Clot menciona que «el Poder Judicial se ha convertido en un potente espacio desde el que
articular y desplegar estrategias de desestabilización y persecución política sin apenas
limitación».214
De igual manera Zannini menciona que dentro del lawfare es muy común el uso de la
asociación ilícita como figura incriminatoria, la cual se extiende a los participantes de un
Gobierno o grupo político, sin existir pruebas que demuestren tal afirmación más que la
simple acusación de dicha asociación con supuestos fines ilícitos.215
A través de los tribunales de justicia e instituciones estatales se lleva a cabo una
persecución política disfrazada una persecución penal supuestamente justificada, lo cual
genera un entorno de intimidación, miedo e incertidumbre para la población, logrando así
212
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 29.
213
Zannini, «Por qué no deberíamos», 200.
214
del Clot, Lawfare, la estrategia, 159.
215
Zannini, «Por qué no deberíamos», 2001.
78
que las personas como activistas, políticos opositores, movimientos o agrupaciones sociales,
estudiantes, etc., eviten la participación política o manifestarse en contra de lo que consideren
incorrecto.
Derivado de lo mencionado anteriormente por los autores, es importante resaltar que el
lawfare pretende mantener controlada y silenciada a la población a través de la utilización
del Derecho Penal, ya que al utilizar figuras como la prisión preventiva, la asociación ilícita,
o simplemente iniciar procesos judiciales en contra de miembros de la población que, pese a
no pertenecer al opositor político, alzan la voz y se pronuncian en contra de algún grupo
político, se encuentre este o no en el poder, logran que la ciudadanía se abstenga de
manifestarse o pronunciarse derivado del miedo de enfrentar prisión o una persecución
política.
La criminalización y persecución selectiva de los sujetos que se manifiestan en contra del
establishment pretende intimidar, criminalizar y encarcelar, como medio de represión y
amenaza al resto de la población. «En términos de estrategia, significa que el Poder Judicial
asume las facultades de represión y control social que tiempo atrás había ejercido con
absoluta diligencia el estamento militar».216
El lawfare pretende preservar el orden ya establecido por algún grupo político, o que la
oposición logre imponer uno nuevo, evitando cualquier cambio que pueda surgir a raíz de la
presión y manifestación social. Al judicializar la política se limitan por completo los
movimientos sociales promovidos en defensa de los derechos y libertades fundamentales
reconocidas en el ordenamiento jurídico, lo cual limita el actuar de la ciudadanía por no
existir justicia y seguridad jurídica. Derivado de esto, tal como lo menciona Damiá del Clot,
«la judicialización de la política y el activismo judicial se convierten en dos fenómenos que
esconden una clara intención de detener movilizaciones sociales en la defensa de los derechos
y libertades».217
En resumen, el lawfare tiene como principales objetivos neutralizar y debilitar al
adversario político mediante los medios de comunicación que les permiten controlar la
narrativa de los acontecimientos, así como de procesos judiciales normalmente penales,
216
del Clot, Lawfare, la estrategia, 161.
217
ibid., 157.
79
generando una persecución judicial, pública, y mediática que va debilitando a la oposición
con el pasar del tiempo, restándole credibilidad, fuerza y apoyo de la población.
De igual forma pretende controlar, manipular, silenciar y mantener reprimida a la
población, controlando la narrativa de los hechos y acontecimientos, generando
persecuciones políticas y judiciales hacia los simpatizantes de la oposición, o hacia
individuos o colectivos que desafíen el statu quo. Lo anterior provoca un distanciamiento de
la ciudadanía, indiferencia ante acontecimientos políticos de trascendencia estatal, poca o
nula participación política, y un clima de incertidumbre y miedo, asegurando así que
cualquier riesgo o amenaza para el poder establecido o algún grupo político de poder pueda
ser neutralizado antes de siquiera afectarlo.
80
políticos genera una crisis en el sentido judicial, pues sus órganos e instituciones pierden
credibilidad mediante el actuar arbitrario y la corrupción, lo cual genera el escenario perfecto
para que el lawfare se siga manifestando.
M. Romano define al lawfare como el uso indebido de herramientas jurídicas para la
persecución política, en donde se utilizan procesos judiciales para destruir al adversario
político.218 De igual forma, resalta que el lawfare opera por medio del aparato judicial, en
donde el Poder judicial se eleva de cierta forma sobre el Poder Legislativo y el Ejecutivo,
ampliando el margen de maniobra para los jueces.219 Zannini indica que como consecuencia
de ataques mediáticos, los jueces toman decisiones bajo presión, miedo o convencimiento.220
Tirado Sánchez resalta que el lawfare consiste en el «uso interesado de la ley que hacen los
actores poderosos para combatir y desarmar, en el ámbito judicial, a un adversario político
que, generalmente, supone un problema para los intereses del establishment».221
Los autores antes citados coinciden en el elemento judicial o utilización de procesos
judiciales. Esto, como ya se ha visto en la presente tesis, implica las decisiones judiciales
terminen estando influenciadas por factores políticos, lo cual desvirtúa por completo la razón
de ser del Poder Judicial, que es la administración de justicia imparcial e independiente, ajena
a intereses políticos.
Cuando el Poder Judicial actúa de manera arbitraria, siguiendo órdenes externas o
cediendo ante presiones, se atenta contra la separación de poderes y el Estado constitucional
de derecho, lo cual genera que se pierda la confianza en los tribunales de justicia, un
desequilibrio en los poderes del Estado, abuso y concentración del poder, pero
principalmente, una enorme crisis dentro del Poder Judicial.
218
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 19.
219
ibid., 22.
220
Zannini, «Por qué no deberíamos», 194.
221
Tirado Sánchez, El lawfare, 48.
81
población suele tomar justicia por mano propia, haciendo uso incluso de la conocida como
Ley de Talión. Al respecto, el Dr. Alejandro Rodríguez menciona que «La independencia
judicial es el pilar fundamental de la democracia. Sin independencia judicial no hay Estado
de Derecho y sobre todo no existe la garantía de los derechos fundamentales».222
Pereira Campos menciona que «La corrupción y el clientelismo, sumado al enorme
problema de la impunidad en muchos casos, ha permeado en los sistemas de justicia
aumentando la desconfianza ciudadana en la institución judicial».223 Cuando la población
tiene la percepción de que el sistema de justicia está corrompido y que dicta sus resoluciones
de manera arbitraria y con fines políticos, empieza a desconfiar de las instituciones del
Estado. No se puede tener la protección judicial efectiva si no existe un poder judicial fuerte
e independiente con la capacidad de oponerse a los otros poderes del Estado.224
El lawfare y la participación de los jueces dentro de este fenómeno provoca que los
ciudadanos dejen de percibir a los jueces y magistrados como funcionarios justos y que se
extienda la creencia de que las instituciones judiciales son parte de la red corrupta en todo
momento. Al no existir una administración de justicia que cumpla con su cometido, la
población tiende a buscar otras vías para resolver sus conflictos, lo cual genera un ambiente
tenso y de impunidad, en donde además de tomar justicia por mano propia, las personas
empiezan a pensar que pueden actuar de manera egoísta y atentando contra el orden social,
pues tienen la idea de que saldrán impunes de cualquier forma.
222
Dr. Alejandro Rodríguez, «Situación de independencia judicial en Guatemala», Departamento de
Capacitaciones ICCPG, 27 de noviembre de 2023, [Link]
223
Pereira Campos, La independencia judicial, 43.
224
Dr. Alejandro Rodríguez, «Situación de independencia judicial en Guatemala», Departamento de
Capacitaciones ICCPG, 27 de noviembre de 2023, [Link]
82
la lucha contra el crimen organizado, el fortalecimiento de las instituciones estatales, y
principalmente la falta de respeto hacia la ley y el ordenamiento jurídico en general.
Como consecuencia final de todos los elementos que componen el lawfare se tiene el
debilitamiento del Estado constitucional de derecho. Al ser utilizado el Poder Judicial y sus
instituciones como una herramienta de ataque entre adversarios políticos deslegitiman las
instituciones, se genera una desigualdad ante la ley, se centraliza el poder, y se genera una
crisis social que conlleva múltiples fenómenos sociales que tienen a terminar en un Estado
fallido.
El Dr. Eugenio Zaffaroni menciona que el Poder Judicial, pero principalmente el sector
penal, sufre presiones e influencias de los otros poderes del Estado, así como de factores
reales externos al propio Estado.225 Resalta de igual manera que los jueces en América Latina
están amenazados por el linchamiento mediático, así como por políticos inescrupulosos que
se montan o hacen parte del linchamiento mediático, lo cual es una realidad que no se puede
ni se debe ignorar. Factores como amenazas a jueces, nombramientos arbitrarios de jueces,
o incluso la estructura misma de la organización judicial, son los que lesionan la separación
de poderes.226
Como ya se ha mencionado en la presente tesis, un Estado constitucional de derecho se
basa no solo en un ordenamiento jurídico creado y aceptado por decisión popular, sino que
en un documento escrito llamado Constitución. Al existir un quebrantamiento en la
separación de poderes e irrespeto al ordenamiento jurídico en general, se está debilitando el
Estado constitucional de derecho.
Como bien lo establece la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de
1789, «Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada ni la separación
de poderes establecida, carece de Constitución»,227 por lo que la transgresión constante al
ordenamiento jurídico, el actuar arbitrario de las autoridades del Estado y del Poder Judicial,
así como la constante intervención del Poder Legislativo y Ejecutivo en la función
jurisdiccional, propia del Poder Judicial, terminan por debilitar el Estado constitucional de
derecho.
225
Dr. Eugenio Zaffaroni, «El rol de la judicatura en contextos de lawfare», Departamento de Capacitaciones
ICCPG, 15 de noviembre de 2023, [Link]
226
ibid.
227
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Francia, 1789.
83
En el caso de Guatemala, el artículo 141 de la Constitución Política de la República de
Guatemala establece que la soberanía del pueblo está delegada por el mismo para su ejercicio
en el Organismo Legislativo, Ejecutivo y Judicial, estando prohibida la subordinación entre
estos,228 por lo que las intervenciones, presiones o injerencias que puedan ejercer los
Organismos Legislativo y Ejecutivo sobre el Organismo Judicial, sus jueces y magistrados,
constituye una transgresión a la Constitución y, en consecuencia, una transgresión al Estado
constitucional de derecho Guatemalteco, dado como resultado el debilitamiento del mismo.
El lawfare, la aceptación de este y su permanencia, representan una amenaza para el
Estado constitucional de derecho, pues socava los pilares fundamentales como lo son la
separación de poderes y los derechos humanos básicos y fundamentales. Deslegitima a las
instituciones estatales, persigue arbitrariamente a miembros de su población, protege a
criminales y personajes que utilizan la ley de forma ilegal, y afecta la independencia y
capacidad del poder judicial para administrar justicia verdadera.
228
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
84
Capítulo 4:
El lawfare en Guatemala
En el entendido de que el lawfare hace referencia al «uso interesado de la ley que hacen
los actores poderosos para combatir y desarmar, en el ámbito judicial, a un adversario político
que, generalmente, supone un problema para los intereses del establishment»,229 es evidente
que en Guatemala se ha manifestado este fenómeno y ha cobrado una gran relevancia con los
acontecimientos políticos de los últimos años, pues se ha visto que se utilizan procesos
judiciales de diferente tipo (principalmente penales), como medio de ataque entre adversarios
para desacreditar a figuras políticas o ejercer cierta represión en contra de activistas políticos,
activistas de derechos humanos, e incluso en contra de la población en general.
En Guatemala, han existido casos que permiten identificar cómo se manifiesta el lawfare
dentro del país a través de un patrón de conductas que evidencian la instrumentalización del
sistema de justicia como medio de ataque al adversario político, así como medio de
persecución y criminalización hacia jueces, magistrados, fiscales y abogados litigantes. Al
respecto, incluso la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha indicado que en el Estado
de Guatemala existe un grave problema de impunidad y señala a Guatemala como un Estado
que viola los derechos humanos y que no garantiza la seguridad de sus operadores de justicia
contra toda clase de presiones externas, y que el ejercicio de la función jurisdiccional está
siendo gravemente afectado, lo cual provoca que se frustre el acceso a una justicia
verdadera.230
Es tal la manifestación de este fenómeno en la sociedad y actualidad guatemalteca que el
Estado de Guatemala ha sido incorporado en el capítulo 4b del informe de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos como uno de los países que violan de manera
sistemática los derechos humanos debido a que, según la Comisión, existe falta de
independencia judicial y procesos de criminalización derivados de una persecución política
en contra de fiscales, jueces y abogados defensores. 231
229
Tirado Sánchez, El lawfare, 48.
230
Corte Interamericana de Derechos Humanos, resolución de fecha 24 de noviembre de 2015.
231
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Capítulo 4b del Informe Anual 2022, numeral 49, 843.
85
2.5. Casos de lawfare en Guatemala
2.5.2. Caso Gámez Barrera
Patricia Elizabeth Gámez Barrera, quien fuera Juez de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Sacatepéquez en el año
2015, promovió una acción constitucional de amparo en única instancia en contra de la Corte
Suprema de Justicia. El amparo se promovió derivado del punto quinto del acta número 8-
2015, de fecha veinticinco de febrero del año dos mil quince, en donde se modificó el punto
décimo, numeral dos, inciso c) del acta 5-2015 de fecha cuatro del mismo mes y año,
mediante la cual la Corte decidió renovar el nombramiento como Juez de la señora Gámez
Barrera por un nuevo periodo constitucional, pero sería trasladada y tendría el cargo de Juez
Vocal del Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Huehuetenango.232
Lo anterior se promovió debido a que, como lo denunciaba la amparista, la autoridad
cuestionada, al emitir el acto reclamado, le produjo agravio porque no tomó en cuenta que
no existía una causa legítima ni motivo para realizar el traslado ordenado, por lo que la
decisión tomada por la Corte transgredía los principios de inamovilidad e independencia
judicial que le asistían.233
El artículo 210 de la Constitución Política de la República de Guatemala establece que
«Los jueces y magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados,
sino por alguna de las causas con las garantías previstas en la ley».234 La Ley de la Carrera
Judicial establece en el artículo 26 que los jueces y magistrados solo pueden ser trasladados
con previa audiencia, por razones de servicio calificadas mediante resolución motivada del
Consejo de la Carrera Judicial, o por solicitarlo así el interesado y si a juicio del Consejo de
la Carrera Judicial ha acumulado méritos en el ejercicio del cargo, teniendo una causa
justificada y si el traslado no es inconveniente para el servicio de la administración de
justicia.235
Los artículos antes citados establecen un límite a la Corte Suprema de Justicia para el
traslado de los jueces, pues pretende preservar la inamovilidad e independencia de los jueces.
232
Corte de Constitucionalidad de Guatemala, 980-2015, del 5 de noviembre de 2015.
233
ibid.
234
Constitución Política de la República de Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 1985.
235
Decreto Número 41-99, Ley de la Carrera Judicial, Guatemala, octubre de 1999.
86
En el presente caso, no solo se realizó la renovación del nombramiento de la señora Gámez
Barrera, sino que se realizó un traslado al haber pasado de ser Juez de Primera Instancia
Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Sacatepéquez, a ser
Juez Vocal del Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Huehuetenango. Todo esto sin cumplir con el procedimiento establecido en
la ley, pues el traslado se dio sin una causa legítima o motivo justificado, transgrediendo el
principio de inamovilidad e independencia judicial de la señora Gámez Barrera.
La señora Gámez Barrera alegó dentro de los agravios que la Corte Suprema de Justicia,
previo a designarla como Juez Vocal del Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y
Delitos contra el Ambiente de un lugar lejano y distinto a donde se encontraba en ese
momento, debió cumplir con el procedimiento establecido en la ley y, al no haberle dado
audiencia previa al traslado y no existir resolución motivada por el Consejo de la Carrera
Judicial que calificara las razones de servicio para realizarlo, se tiene como ilegal el traslado
ordenado por la Corte.236
236
Corte de Constitucionalidad de Guatemala, 980-2015, 5 de noviembre de 2015.
87
privilegiadas que desde arriba reorganizan el escenario a favor de los intereses de la red
transnacional de poder.237
El hecho de que se realicen traslados de jueces de manera ilegal también constituye una
parte de la persecución política que sufren algunos jueces, lo cual atenta por completo contra
la imparcialidad de los jueces y el principio de independencia judicial del Estado de
Guatemala.
237
M. Romano, Lawfare: Guerra jurídica, 22.
238
Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la Organización de las Naciones Unidas, Informe de fecha
18 de mayo de 2023, 3.
239
ibid.
88
cerrada, con el argumento de las restricciones de aforos por la enfermedad por coronavirus
(COVID-19), a pesar de que las restricciones de aforos fueron eliminadas en esa época.
Incluso se cuenta con información de que en la audiencia de fecha 7 de junio de 2022 las
ventanas del juzgado fueron cubiertas con papeles para obstruir la vista hacia la sala de
audiencias.240
Dentro de las opiniones del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria cabe destacar
que «Los tribunales de justicia son los órganos encargados de revisar la arbitrariedad y la
legalidad de la privación de libertad. En ese contexto, tanto la Declaración Universal de
Derechos Humanos como el Pacto reconocen el derecho de toda persona acusada de un delito
a ser oída públicamente, con justicia y todas las garantías por un tribunal competente,
independiente e imparcial. Ese derecho es una garantía fundamental de la protección de otros
derechos humanos».241
240
ibid., 7.
241
ibid., 8.
89
en contra de Laparra y de quienes desafían a las estructuras corruptas instauradas en los
poderes del Estado.
90
Séptimo de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Guatemala, el Director General de la Policía Nacional Civil, el Fiscal de
Sección a cargo de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), José Rafael Curruchiche
Cucul, el expresidente de la República Alejandro Giammattei, miembros de la IX legislatura
del Congreso de la República y la Junta Directiva del Congreso de la República en el cargo
durante el periodo 2023, la Corte de Constitucionalidad por medio de sentencia de fecha 14
de diciembre de 2023, otorgó amparo solicitado por José Javier Gálvez Hernández, Sara
Larios Hernández, Gregorio José Saavedra Zepeda, Edgar Gustavo Roberto Lima Muñoz,
Ana Raquel Aquino Smith, Andrés Mateo Echeverría Román, Hugo Leonel Rivas Gálvez,
Mariana Reyes Solórzano, Andrea María Reyes López y Javier Urízar Montes de Oca contra
el Congreso de la República y su Junta Directiva.242
Lo anterior se promovió debido a que existía el riesgo de que la voluntad popular
expresada mediante el voto legal y legítimo emitido en las urnas no fuera respetada, ya que
la Corte consideró que existía riesgo que no se realizara la efectiva toma de posesión del
presidente electo en el proceso electoral 2023. Todo esto debido a la suspensión provisional
de inscripción del partido político Movimiento Semilla y una serie de acciones llevadas a
cabo por las entidades denunciadas en el amparo citado en el párrafo anterior.
A pesar de que lo expuesto por los amparistas terminó en el otorgamiento del amparo solo
en contra del Congreso de la República y de su Junta Directiva, y no en contra del resto de
denunciados, es evidente que la Corte de Constitucionalidad consideró que existía o podía
llegar a existir un riesgo y transgresión a lo establecido en las normas constitucionales en
cuanto a la toma de posesión se refiere.
242
Corte de Constitucionalidad de Guatemala, expediente 6175-2023, del 14 de diciembre de 2023.
91
Es importante para este caso recordar que el lawfare hace referencia también a la
utilización de casos de manera estratégica, la cual puede causar beneficios a ciertos grupos
políticos por salir a la luz o impulsarse en momentos específicos ciertos casos judiciales y así
lograr que el enemigo político (en este caso Movimiento Semilla) logre atentar contra los
objetivos del grupo en el poder, o logre privar de control e impunidad al mismo grupo que
parcializa la justicia del control político, económico y social que ostenta.
Para el caso mencionado, es importante resaltar de igual forma que el partido político
Movimiento Semilla, sus candidatos y diputados electos en periodos anteriores han
denunciado de forma reiterada actos de corrupción de funcionarios o exfuncionarios
públicos. Dentro del mismo caso, destacan las acciones de la Fiscal General y Jefe del
Ministerio Público, María Consuelo Argueta de Porras, el Fiscal de Sección a cargo de la
Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), José Rafael Curruchiche Cucul, pero
principalmente, el actuar del Juez A del Juzgado Séptimo de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala, Fredy Raúl
Orellana Letona.
Lo dictado por el Juez Fredy Orellana mediante oficio de fecha 12 de julio de 2023 en
donde ordenó al Director General del Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo
Electoral que como providencia de urgencia se suspendiera provisionalmente la inscripción
de persona jurídica del partido Movimiento Semilla, se dictó de manera ilegal, pues atenta
contra el orden constitucional en el sentido que, la Ley Electoral y de Partidos Políticos es
una ley constitucional y establece en su artículo 92 que no puede suspenderse un partido
político después de la convocatoria a una elección y hasta que esta se haya celebrado. El
artículo anterior concatenado con el artículo 193 de la misma ley, el cual indica que el proceso
electoral se inicia con la convocatoria a elecciones y termina al ser declarado su conclusión
por el Tribunal Supremo Electoral,243 deja en evidencia que el actuar del juez Fredy Orellana
era ilegal, pues en el momento de hacer la solicitud de suspensión de personalidad jurídica
de Movimiento Semilla aún no se había finalizado el proceso electoral, por lo que su actuar
era contrario a derecho.
243
Decreto Número 1-86, 3 de diciembre de 1985, Ley Electoral y de Partidos Políticos, Guatemala, 3 de
diciembre de 1985.
92
Además de lo antes mencionado, es importante resaltar que al actuar ilegal del juez Fredy
Orellana, se le suma lo preceptuado en el artículo 121 de la Ley Electoral y de Partidos
Políticos, pues establece dicho artículo que el Tribunal Supremo Electoral es la máxima
autoridad en materia electoral y que es independiente, por lo que no está supeditado a
organismo alguno del Estado.244 Es decir, que el juez no podía dar órdenes al Tribunal
Supremo Electoral, en especial porque estas eran ilegales y contrarias a derecho como se ha
mencionado.
Derivado de lo antes mencionado, a menos que el juez Fredy Orellana desconociera por
completo la ley (lo cual no puede alegarse por parte de un juez ni por ningún ciudadano según
la Ley del Organismo Judicial), se podía entender que podía tener interés en el asunto y que
su actuar estaba encaminado a la búsqueda de la suspensión de la personalidad jurídica del
partido político Movimiento Semilla y, en consecuencia, los funcionarios no asumieran en
su momento sus cargos, lo cual atenta completamente con el principio de independencia
judicial y deja en evidencia la existencia de la parcialización de la justicia atentando contra
el Estado constitucional de derecho.
Independientemente de la irregularidad de las firmas en el proceso de constitución del
partido político Movimiento Semilla, el cual debe investigarse y resolverse conforme a
derecho, lo que resalta en el presente caso es que, a pesar de haberse dado dicha supuesta
irregularidad en la formación del partido en el año 2017, y de haber participado el partido
político en el proceso electoral anterior sin problema alguno, es justo en el periodo electoral
en el que ganan las elecciones y logran instalar en la presidencia al candidato de su partido
político que sale a le luz el caso y que se pretende la suspensión y cancelación del partido.
Lo antes mencionado encuadra perfectamente en un caso de lawfare, pues se están
utilizando procesos judiciales de manera estratégica en la lucha por el poder al existir una
coincidencia en el tiempo y modo en el que sale a la luz el caso, pues con este se inicia un
ataque judicial-político hacia el partido político Movimiento Semilla.245
244
ibid.
245
Tirado Sánchez, El lawfare, 42.
93
2.5.5. Caso Villaseñor Velarde y otros vs. Guatemala
El 15 de marzo de 2017, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sometió a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos el caso de María Eugenia Villaseñor Velarde y
otros contra la República de Guatemala. El caso se presentó debido a que la señora
Villaseñor, así como un grupo de jueces y magistrados guatemaltecos, alegan actos de
intimidación, amenaza, hostigamiento en su contra y violaciones a sus derechos humanos por
parte del Estado de Guatemala, actos sucedidos cuando ejercía el cargo de jueza durante la
década de 1990 hasta el año 2013, alegando de igual forma la falta de medidas de protección
efectivas y acciones de investigación para esclarecer tales hechos e identificar y sancionar a
las personas responsables. Los derechos que se señalaron vulnerados se encuentra el derecho
a la integridad personal, el derecho a la protección de la honra y de la dignidad, así como el
derecho de protección judicial y garantías judiciales.246
En la demanda la ex magistrada de la Corte Suprema de Justicia, la señora Villaseñor,
señala que el Estado de Guatemala falló en proporcionar y garantizar seguridad a ella y otros
jueces y magistrados durante el periodo que ejercieron sus funciones, lo cual generó que se
afectara y se viere vulnerada la independencia judicial del sistema guatemalteco.
La señora Villaseñor inició su carrera judicial en el año 1990, finalizándola en el año 2014.
Durante ese periodo se desempeñó como jueza de Primera Instancia Penal de Instrucción,
Magistrada Titular de la Corte de Apelaciones, así como Magistrada Suplente de la Corte de
Apelaciones, finalizando con el cargo de Supervisora General de Tribunales.247
La señora Villaseñor señaló dentro de los hechos que durante el periodo en el que
desarrollo la carrera judicial fue víctima de presiones por parte del Ministro de Defensa en
funciones en el año 1994 realizó una llamada a un familiar para comunicarle que se le pedía
a la jueza que no politizara la investigación del famoso caso de Myrna Mack. Durante el
mismo año fue víctima de un robo de pertenencias mientras se encontraba en su vehículo,
también fue víctima de daños a su vehículo en repetidas ocasiones como intento de
intimidación, así como de amenazas contra su vida e integridad.248 Estos y otros hechos
similares señalados dentro del caso fueron los que dieron lugar a la violación de derechos
246
Corte Interamericana de Derechos Humanos, María Eugenia Villaseñor Velarde y otros contra la República
de Guatemala, del 5 de febrero de 2019.
247
ibid., 11.
248
ibid., 13-14.
94
humanos, mismos hechos que entorpecen la función jurisdiccional y atentan en contra de la
independencia judicial.
Dentro de los hechos y consideraciones que impulsaron la demanda se resalta que la
Comisión para el Esclarecimiento Histórico afirmó que antes de 1996 en Guatemala jueces,
abogados y empleados del sistema de justicia fueron ejecutados arbitrariamente, lo cual
generó temor a los operadores de justicia y provocó un aumento en la inacción de los
tribunales y la impunidad. Ese año, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas
señaló que, en varias ocasiones, se amenazó de muerte e incluso se mató a miembros del
Poder Judicial en Guatemala, y lamentó que no se hubieran tomado medidas eficaces para
impedir la repetición de tales actos.249
De igual manera se señala que en el año 2001, la Comisión Interamericana identificó que
la situación de amenazas y ataques contra jueces para influir en los procesos judiciales, así
como la severidad del problema y la falta de respuesta efectiva del Estado, es uno de los más
graves problemas para la administración de justicia en Guatemala. El mismo año el Comité
de Derechos Humanos de Naciones Unidas expresó una gran preocupación porque
particularmente diversos miembros del poder judicial eran objeto de actos de intimidación e
incluso asesinatos.250
En la sentencia de 5 de febrero de 2019 la corte resolvió que el Estado de Guatemala era
responsable por la violación a la integridad personal, a las garantías judiciales y a la
protección judicial, consagrados en los artículos 5.1, 8.1 y 25.1 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos en relación con la obligación de garantizar los derechos
establecidos en el artículo 1.1 de la misma Convención, en perjuicio de María Eugenia
Villaseñor Velarde.251
Lo anterior se resolvió con base en algunas consideraciones importantes a señalar, tales
como que la garantía de independencia judicial abarca la garantía contra presiones externas,
de tal forma que el Estado debe abstenerse de realizar injerencias indebidas en el Poder
Judicial o en sus integrantes, y debe adoptar acciones para evitar que tales injerencias sean
cometidas por personas u órganos ajenos al poder judicial. De igual manera, la Corte
menciona que el Estado debe garantizar el ejercicio autónomo de la función judicial, ya que
249
ibid., 8.
250
ibid., 9.
251
ibid., 54.
95
esta garantía es uno de los objetivos principales que tiene la separación de los poderes
públicos.252
252
ibid., 25.
96
que los jueces, magistrados, fiscales, abogados, o personas particulares son culpables de
algún hecho delictivo, o del mismo hecho delictivo que en dichas campañas de desprestigio
se les atribuye.253
Las campañas de desprestigio a través de redes sociales y los medios tradicionales de
comunicación permiten a quien la crea poder controlar la narrativa pública sobre la realidad
política del país, así como del rol o papel que supuestamente juega cada persona. Estas
campañas presentan a opositores políticos como personas corruptas, parcializadas, e incluso
como delincuentes, lo cual provoca el desprestigio y desconfianza de la población en aquel
que es víctima de estas campañas. Esto termina por influir en decisiones judiciales, pues
muchas veces son los mismos jueces los que se encuentran víctimas de ataques mediáticos.
La misma Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) elaboró un
informe en mayo de 2019, en el cual se aborda el tema de los netcenters, dentro del cual se
define a los netcenters como «un conjunto de cuentas conectadas directa o indirectamente de
forma física o virtual»,254 y menciona que estos netcenters pueden incluir cuentas de personas
e instituciones reales, así como perfiles falsos de personas o de instituciones ficticias.255 De
igual manera se menciona cómo operan por dentro, el discurso de odio que han dado en
Guatemala, y cuál es su labor dentro de los procesos judiciales políticos y mediáticos que
han existido.
En general, el informe elaborado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en
Guatemala (CICIG) indica que los ataques y campañas a través de redes sociales se llevan a
cabo con la intención de debilitar el apoyo público hacia determinadas personas, así como
desacreditarlas y crear un clima de intimidación para operadores de justicia, lo cual aplica de
igual manera para cualquier miembro de la población.256
253
Dr. Alejandro Rodríguez, «Situación de independencia judicial en Guatemala», Departamento de
Capacitaciones ICCPG, 27 de noviembre de 2023, [Link]
254
Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, Informe. Bots, netcenters y combate a la
impunidad, mayo de 2019, 3.
255
ibid., 3.
256
ibid.
97
utilizados en las guerras políticas, pues a través de ellas se pretende justificar acciones
tomadas, así como desprestigiar al opositor político. Estas campañas generan un entorno de
presión, deslegitimación, desprestigio, estigmatización y agotamiento del opositor, ya que
las redes sociales y medios de comunicación operan generando consenso en contra o a favor
de determinadas personalidades, grupos o sectores políticos.257
Como ya se ha mencionado anteriormente en la presente tesis, la herramienta más usual,
o una de las más utilizadas en el lawfare consiste en ataques mediáticos. En distintos países
de Latinoamérica es el común denominador, en el cual se disfraza con una supuesta lucha
contra la corrupción a los ataques que surgen hacia el opositor político por parte del grupo
político que se encuentra en el poder. Esto hace ver o parecer ante la opinión popular que los
procesos legales iniciados en contra de alguna persona o grupo de oposición son llevados de
manera justificada y legal, cuando en realidad no es así.258
«Toda causa penal destinada a perjudicar la imagen pública del adversario político, a fin
de limitar su libertad o silenciar su discurso, reclama la ayuda de un periodismo de guerra.
Influenciar negativamente sobre la opinión pública para anticipar las consecuencias de una
sentencia condenatoria injusta y perjudicar su derecho a la defensa necesita un relato».259
257
M. Romano, Lawfare: Guerra, 20.
258
Zannini, «Por qué no deberíamos», 194.
259
del Clot, Lawfare, la estrategia, 161.
98
Capítulo 5:
[Link]ón
Dentro del presente trabajo de investigación se realizaron entrevistas acerca de la
independencia judicial y la administración de justicia en Guatemala. En concreto se utilizó
un solo modelo de cuestionario para las entrevistas con el fin de realizar los mismos
99
cuestionamientos a los abogados que día a día se desarrollan como profesionales dentro del
ámbito penal y constitucional, pues son los que viven de cerca el respeto o irrespeto que en
Guatemala se le tiene al principio constitucional de independencia judicial, tanto por parte
de jueces y magistrados que ostentan dichos cargos, como por los demás abogados que con
su actuar pueden llegar a contribuir en la facilitación y promoción del lawfare y la
transgresión hacia la independencia de la función jurisdiccional.
Las entrevistas antes mencionadas se le realizaron a una ex Magistrada de la Sala de lo
Contencioso Administrativo, dos abogadas de la Procuraduría General de la Nación, una
Abogada asesora de la Corte de Constitucionalidad, y cuatro abogados que laboran en firmas
jurídicas con áreas especializas en materia penal y constitucional, completándose un total de
ocho entrevistas con preguntas semicerradas, las cuales daban la opción de responder con un
sí o con un no, dando también la posibilidad de ampliar su respuesta.
El cuestionario de las entrevistas se formuló con el fin de lograr alcanzar los objetivos
específicos del presente trabajo de investigación, los cuales son poder determinar si se respeta
la separación de poderes del Estado, determinar si Guatemala cumple con los estándares
internacionales de independencia judicial, determinar si existe o ha existido influencia
política en las resoluciones judiciales llegando a afectar el principio de independencia
judicial, determinar si los efectos que el lawfare tiene en la independencia judicial en
Guatemala, y determinar si las garantías legales son suficientes para que en Guatemala se
respete el principio de independencia judicial.
El instrumento utilizado en el presente trabajo de investigación es un cuestionario de
entrevista compuesto por nueve preguntas semicerradas, relacionadas con el lawfare, la
independencia judicial, y el impacto que puede llegar a tener la judialización de la política
en el sistema de justicia y sociedad guatemalteca. Dicho instrumento se seleccionó en virtud
de que es el idóneo para poder cumplir con el objetivo general y objetivos específicos de la
presente tesis, pues obtener información relevante para interpretar y analizar el impacto del
lawfare en la independencia judicial de un segmento de profesionales que viven de cerca este
fenómeno y sus efectos.
100
[Link]ón y análisis de resultados
Para el efecto de discutir y analizar los resultados, se detallarán primero las preguntas
realizadas en el orden en el que fueron consultadas, seguido de las respuestas de los
profesionales entrevistados. Para las preguntas semicerradas, se especificará primero si la
respuesta fue negativa o positiva, y luego se hará una síntesis general de la explicación que
dieron los entrevistados a la primera parte de su respuesta.
5.2.1. Pregunta 1
¿Considera usted que el lawfare provoca el debilitamiento del Estado constitucional de
derecho, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 8 0
En este caso, la totalidad de los entrevistados (8 de 8), es decir el 100%, indicaron que el
lawfare sí provoca el debilitamiento del Estado constitucional de derecho guatemalteco. En
síntesis, los entrevistados opinan que en Guatemala el lawfare debilita el Estado
constitucional de derecho, debido a que los jueces y magistrados resuelven contrario a
derecho, favoreciendo objetivos de ciertos grupos políticos. De igual forma, no existe
verdaderamente la separación de poderes, causando un desequilibrio en el Estado, así como
no hay igualdad en los procesos judiciales ni democráticos.
101
5.2.2. Pregunta 2
¿Considera usted que las garantías constitucionales son suficientes para garantizar el
respeto al principio de independencia judicial en Guatemala, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 4 4
En este caso la mitad (4 de 4), es decir el 50%, indicaron que las garantías constitucionales
sí son suficientes para garantizar el respeto al principio de independencia judicial en
Guatemala. En síntesis, los entrevistados que respondieron que sí, opinan que en Guatemala
las garantías constitucionales son suficientes para garantizar el respeto al principio de
independencia judicial. Sin embargo, coinciden en que en la práctica no son respetadas ni
aplicadas correctamente.
La otra mitad de los entrevistados (4 de 4), es decir el 50%, indicaron que las garantías
constitucionales no son suficientes para garantizar el respeto al principio de independencia
judicial en Guatemala. En síntesis, es necesario promover y realizar reformas a algunos
cuerpos legales con el fin de actualizar leyes a tiempos actuales. De igual manera, mencionan
que existen pactos para elección de jueces que satisfacen intereses políticos, por lo que no
llegan a ser suficientes las garantías constitucionales vigentes.
5.2.3. Pregunta 3
¿Considera usted que existe desconfianza en el sistema judicial guatemalteco por parte
de la población como consecuencia del lawfare, y por qué?
102
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 8 0
En este caso, la totalidad de los entrevistados (8 de 8), es decir el 100%, indicaron que en
Guatemala sí existe desconfianza en el sistema judicial guatemalteco por parte de la
población como consecuencia del lawfare. En síntesis, los entrevistados que respondieron
que sí. Opinan que en Guatemala existe demasiada corrupción en el Organismo Judicial,
mora, mala infraestructura, poca accesibilidad, desigualdad en procesos judiciales, así como
resoluciones dictadas con fines políticos y presiones mediáticas.
5.2.4. Pregunta 4
¿Considera usted que se respeta lo establecido en el artículo 203 de la Constitución
Política de la República de Guatemala en cuanto a la independencia judicial, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
103
7 X
8 X
Total 1 7
En este caso, casi la totalidad (7 de 8), es decir el 87.5%, indicaron que en Guatemala no
se respeta lo establecido en el artículo 203 de la Constitución Política de la República de
Guatemala en cuanto a la independencia judicial. En síntesis, mencionan que no se cumple
en virtud de que no todos los juzgadores actúan de forma independiente, pues atienden a
intereses políticos y a manipulaciones por parte de otras instituciones públicas, a sus intereses
propios, beneficios, e incluso su ideología.
Solo uno de los entrevistados (1 de 8), es decir el 12.5%, indicó que sí se respeta lo
establecido en el artículo 203 de la Constitución Política de la República de Guatemala en
cuanto a la independencia judicial. En síntesis, menciona que sí se respeta en cuanto a que el
Organismo Judicial es el único que puede juzgar y promover lo juzgado, pero que
lastimosamente se ve afectada la independencia por el lawfare.
5.2.5. Pregunta 5
¿Considera usted que el lawfare provoca una crisis institucional del sistema judicial de
Guatemala, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 8 0
104
En este caso, la totalidad de los entrevistados (8 de 8), es decir el 100%, indicaron que en
Guatemala el lawfare sí provoca una crisis institucional del sistema judicial. En síntesis,
opinan que se debe a que se persiguen fines políticos, existe tráfico de influencias y
decisiones influenciadas por factores externos, saturación severa en la administración de
justicia, conflictos de intereses que debilitan el Estado de derecho, y desconfianza de la
población por la falta de certeza en la administración de justicia conforme a las leyes
guatemaltecas.
5.2.6. Pregunta 6
¿Considera usted que en Guatemala se respetan los estándares internacionales en cuanto
a la independencia judicial, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 0 8
En este caso, la totalidad de los entrevistados (8 de 8), es decir el 100%, indicaron que en
Guatemala no se respetan los estándares internacionales en cuanto a la independencia
judicial. En síntesis, opinan que Guatemala no se ajusta a los estándares internacionales,
existen presiones mediáticas y por parte de otros organismos del estado que provocan la
ruptura de la objetividad e independencia judicial, e incluso el Estado de Guatemala ha sido
objeto de sanciones a nivel internacional.
105
5.2.7. Pregunta 7
¿Considera usted que se utilizan procesos en materia penal de forma estratégica o
parcializada por parte de grupos políticos de poder, y por qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 7 1
En este caso, casi la totalidad (7 de 8), es decir el 87.5%, indicaron que en Guatemala sí
se utilizan procesos en materia penal de forma estratégica o parcializada por parte de grupos
políticos de poder. En síntesis, mencionan que se utilizan dichos procesos para atacar a
adversarios políticos, buscando penas de prisión para los que no se alineen con ciertos
intereses, que se utilizan como medio para lograr sus objetivos políticos, para limitar ciertos
derechos, así como para promover la corrupción que hoy se encuentra normalizada en el país.
Solo uno de los entrevistados (1 de 8), es decir el 12.5%, indicó que no se utilizan procesos
en materia penal de forma estratégica o parcializada por parte de grupos políticos de poder.
En síntesis, menciona que no considera que sea así, pues considera fielmente en los delitos
cometidos por los que se persigue a ciertos personajes políticos, pero también considera que
no está de acuerdo con que no se investiguen posibles actos delictivos cometidos por
gobiernos anteriores.
5.2.8. Pregunta 8
¿Considera usted que existe influencia política en algunas de las resoluciones de jueces y
magistrados, y por qué?
106
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 7 1
En este caso, casi la totalidad (7 de 8), es decir el 87.5%, indicaron que sí consideran que
existe influencia política en algunas de las resoluciones de jueces y magistrados. En síntesis,
mencionan que es algo que debería denunciarse incluso desde dentro del mismo Organismo
Judicial, pues es algo que transgrede la independencia judicial y los jueces deben siempre
apegarse de manera estricta a lo establecido en el ordenamiento jurídico y en los hechos del
caso.
Solo uno de los entrevistados (1 de 8), es decir el 12.5%, indicó que no, pues menciona
que no le consta que exista influencia política en algunas de las resoluciones de jueces y
magistrados.
5.2.9. Pregunta 9
¿Considera usted que en Guatemala se respeta la separación de poderes del Estado, y por
qué?
No. Sí No
1 X
2 X
3 X
4 X
107
5 X
6 X
7 X
8 X
Total 2 6
En este caso, la mayoría (6 de 8), es decir el 75%, indicaron que no se respeta la separación
de poderes del Estado. En síntesis, mencionan que existe injerencia entre los organismos del
Estado, alineando sus intereses de manera que parece que no son los mismos que los de la
población. De igual manera mencionan que existen arreglos y favores entre los poderes, así
como alianzas estratégicas que favorecen intereses particulares.
Dos de los entrevistados (2 de 8), es decir el 25%, indicaron que sí se respeta la separación
de poderes del Estado, pues uno menciona que al no haber una sentencia firma que condene
a algún funcionario por haber influido de manera directa en otro organismo y su función, no
se puede tener una respuesta clara a la presente pregunta. Otro menciona y hace la salvedad
que en principio sí se respeta, pero que al darse alianzas estratégicas que favorecen intereses
políticos es donde se ve corrompido el Estado de derecho y los pesos y contrapesos.
[Link]álisis final
Luego de haber realizado el análisis jurídico del lawfare, así como algunas entrevistas a
los sujetos antes indicados, y en virtud de las respuestas brindadas por dichos sujetos, se pudo
establecer que se cumplieron con los objetivos de la presente investigación. Se pudo
determinar que en Guatemala existe el fenómeno del lawfare, pues se utilizan los mismos
mecanismos de ataque entre adversarios políticos descritos por los autores y profesionales
del derecho.
Se pudo determinar que existe el irrespeto a la separación de poderes del Estado, pues al
existir cierta presión o influencia política sobre las decisiones judiciales, el Organismo
Judicial queda en una especie de subordinación ante los otros poderes del Estado y ante
ciertos grupos políticos o de poder. Se pudo determinar que el lawfare provoca el
debilitamiento del Estado constitucional de derecho, pues la manifestación de este fenómeno
atenta por completo contra lo establecido en la Constitución Política de la República de
108
Guatemala en cuanto a la independencia de los poderes del Estado y la prohibición de
subordinación entre estos.
Se pudo determinar que existe una falta de cumplimiento de los estándares internacionales
por parte del Estado de Guatemala, ya que, además de que organizaciones y entes
internacionales lo han señalado, se ha incumplido con lo establecido en los cuerpos
normativos que conforman dichos estándares internacionales. De igual Forma se pudo
determinar que existe la percepción de cierta influencia política en las decisiones judiciales,
lo cual atenta contra el Estado constitucional de derecho al no haber una completa
independencia judicial.
Se pudo determinar de igual manera que las garantías constitucionales de la independencia
judicial podrían ser suficientes, pero no se aplican. Que existe desconfianza en el sistema
judicial por parte de la población guatemalteca, que no se respeta el artículo 203 de la
Constitución Política de la república de Guatemala que establece el principio de
independencia judicial, y que existe una crisis institucional derivada de procesos judiciales
utilizados de manera estratégica, así como de influencia externa y política en las decisiones
y resoluciones judiciales.
Derivado de lo anterior, se podría dar con firmeza una respuesta a la pregunta de
investigación planteada, la cual es, ¿Qué impacto tiene el lawfare en la independencia
judicial de Guatemala?. La respuesta, según todo lo analizado y los resultados obtenidos en
la presente investigación, es que en Guatemala efectivamente existe el fenómeno
denominado como lawfare, el cual implica la judialización de la política o el seguimiento de
la batalla política mediante procesos legales y judiciales, y se manifiesta mediante presiones
e injerencias externas por parte de medios de comunicación y grupos de poder sobre los
funcionarios de la administración de justicia, persecución política a dichos funcionarios,
fiscales, abogados litigantes, y algunos personajes de la población, e influencia e interferencia
entre los organismos o poderes del Estado.
Todo lo anterior genera como resultado final tres consecuencias principales, las cuales son
una crisis institucional del sistema de justicia guatemalteco, la desconfianza en el sistema de
justicia por parte de la población y la falta de certeza jurídica, y el debilitamiento del Estado
constitucional de derecho del Estado de Guatemala.
109
Conclusiones
110
Recomendaciones
111
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Corte Interamericana de Derechos Humanos, resolución de fecha 24 de noviembre de 2015.
115
Apéndice
116
Cuestionario de entrevista
Se realiza una investigación que servirá para elaborar una tesis de grado sobre el «Análisis
jurídico del lawfare y su impacto en la independencia judicial en Guatemala», Para ello
solicito su colaboración en función de contestar las siguientes preguntas. La información
proporcionada se utilizará únicamente con fines académicos.
Nombre: _________________________________________________________________
Institución: _______________________________________________________________
Puesto o cargo: ____________________________________________________________
Fecha: ___________________________________________________________________
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