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Retiro

El Parque del Retiro es el parque público más grande de Madrid, con una extensión de 118 hectáreas y catalogado como Jardín Histórico. Su historia se remonta al reinado de Enrique IV y ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un espacio de esparcimiento tanto para la realeza como para los ciudadanos. Actualmente, alberga importantes monumentos y una rica diversidad de flora, siendo un lugar emblemático y de recreo en la capital española.

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Retiro

El Parque del Retiro es el parque público más grande de Madrid, con una extensión de 118 hectáreas y catalogado como Jardín Histórico. Su historia se remonta al reinado de Enrique IV y ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un espacio de esparcimiento tanto para la realeza como para los ciudadanos. Actualmente, alberga importantes monumentos y una rica diversidad de flora, siendo un lugar emblemático y de recreo en la capital española.

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EL PARQUE

DEL

RETIRO
INTRODUCCIÓN

Nos encontramos ante uno de los parque públicos más grandes de Madrid. El Parque del
Retiro, además de ser el parque público más grande del centro de la ciudad, es uno de los pulmones
de la capital española y uno de los lugares más visitados por madrileños y turistas.

El parque está delimitado por la Calle Alcalá y Calle O'Donnell al Norte; por la Avenida de
Menendez Pelayo al Este; por la Calle Poeta Esteban Villegas al Sur y por la Calle Alfonso XII al
Oeste. Tiene una extensión de 1.180.0001 m² (118 hectáreas).

Está catalogado como Jardín Histórico por lo que tiene grado de protección BIC (Bien de
Interés Cultural) según la normativa estatal. Dentro de sus limites alberga numerosos e importantes
conjuntos artísticos (arquitectónicos, escultóricos, monumentales, etc.) como El Monumento a
Alfonso XII, El Estanque Grande, El Palacio de Cristal o La Ermita de San Pelayo y San Isidoro.
También cuenta con importantes espacios paisajísticos como el Parterre, El Bosque del Recuerdo o
La Rosaleda, sin olvidarnos de que en su interior habitan más de 19.000 especies de arboles, entre
los que se encuentran 6 árboles denominados árboles singulares de la Comunidad de Madrid.

CONTEXTO HISTÓRICO

Si tuviésemos que hablar del origen del Parque del Retiro deberíamos viajar atrás en el
tiempo e irnos al reinado del rey Enrique IV. Este rey permitió la construcción de un monasterio de
la orden jerónima cerca del actual río Manzanares, que conocemos con el nombre de Monasterio de
San Jerónimo el Real. Durante el reinado de la reina Isabel la Católica, debido a la humedad de la
zona, los monjes pidieron permiso a la reina para trasladar este monasterio a otro emplazamiento,
permiso que les fue concedido y así, a finales del siglo XV los monjes construyeron un nuevo
edificio cerca del lugar donde nos encontramos y del cual solo conservamos su iglesia, que se
encuentra al lado del Museo del Prado, y su claustro que forma parte del mismo museo. Era en este
monasterio donde los reyes de la dinastía de los Habsburgo (Austrias) disponían de una pequeña
celda o habitáculo que utilizaban para retirarse, la meditación espiritual o contemplativa. Este
mismo habitáculo fue ampliado por Felipe II tras el traslado de la corte a Madrid en 1561 y el que
serviría de inspiración al valido del rey Felipe IV, el Conde-duque de Olivares para construir al
monarca el Palacio del Buen Retiro en pleno Siglo de Oro.

Es en el siglo XVII cuando el Conde-duque de Olivares encargó al arquitecto Alonso de


Carbonel la construcción de un conjunto de edificios, bosques y jardines como residencia para el
rey Felipe IV, dentro de esta construcción es donde debemos incluir la construcción del actual
parque del Retiro, aunque el aspecto que tiene actualmente dista mucho del que tuvo hace unos 350
años. Los Jardines del Buen Retiro, que a diferencia del palacio fueron diseñados por artistas
italianos, eran parte de una residencia real y, por lo tanto, eran de uso exclusivo para los monarcas y
su corte, que utilizaban este majestuoso jardín como lugar de esparcimiento y diversión, ajenos a las
penurias de los más desfavorecidos. Estos artistas italianos crearon un gran espacio lleno de arboles,
laberintos, caminos y canales donde el rey podía disfrutar de multitud de entretenimientos como
representaciones teatrales, fuegos artificiales, paseos en falúa o grandes fiestas y bailes.

Durante el siglo XVIII, tras el cambio de dinastía, el Retiro sufrió los primeros grandes
cambios, sobre todo de la mano del Rey Carlos III 2. Este rey mejoró los alrededores del parque con
la construcción del Paseo del Prado, el Jardín Botánico, el actual Museo del Prado o el Observatorio
Astronómico, además fue el primero de los reyes que permitió el acceso al parque a los madrileños,

1 600 km²
2 Felipe V y Fernando VI, aunque utilizaron y vivieron en el Palacio, centraron todos sus esfuerzos en la construcción
de La Granja de San Ildefonso en Segovia y el Monasterio de las Salesas Reales respectivamente.
independientemente de su condición social, aunque siempre dentro de un horario determinado o
siguiendo unas normas de conducta, entre las que encontrábamos vestir de manera correcta o ir bien
aseado. También durante su reinado Carlos III se construyó la famosa Real Fábrica de Porcelana del
Buen Retiro, actualmente desaparecida, pero que se convirtió en su momento en una de las más
importantes de Europa y de la que hablaremos detenidamente más adelante.

El siglo XIX empezó mal para nuestro particular Central Park, con la llegada de las tropas
francesas y el inicio de la Guerra de la Independencia (1808 – 1814). Las tropas francesas se
instalaron en esta zona, atraídos por la elevación del terreno, que les daba ventaja estratégica y por
la construcción de fortificaciones, esto hizo que la zona de mayor conflicto dentro de la capital
fuese ésta y que, por tanto, fuese la zona que finalmente quedaría más devastada y que necesito
más reforma durante el siglo XIX. Debido es esto se perdería para siempre el conjunto palaciego
prácticamente en su totalidad, solo conservamos el Casón del Buen Retiro (Biblioteca del Museo
del Prado) y el Salón de Reinos.

El siglo XIX y XX para el Parque del Retiro serán dos siglos de continuos cambios y
reformas que le darán el aspecto que tiene en la actualidad.
Con la llegada al trono de Fernando VII las reformas no se hicieron esperar. El rey mantuvo el
permiso y el acceso al parque a los madrileños pero delimitó una zona del parque para el uso y
disfrute personal de la familia real y corte, zona que correspondía con el noreste del parque y que él
llamó “El Reservado”, separado por una tapia del resto del conjunto y donde mandó construir la
nota distintiva de su reinado en este jardín “Los Caprichos de Fernando VII” 3. Estos caprichos son
construcciones algo idílicas, imaginativas y algo rústicas que utilizaba el rey de diferente manera.

Durante el reinado de Isabel II se instalaron nuevas atracciones como puestos de bebidas, se


restauraron jardines, se abrieron nuevos paseos, se instalaron las primeras barcas en el Estanque
Grande o la apertura de nuevas entradas. El cambio más importante fue la venta de la parte
occidental del Parque al Ayuntamiento y que eliminó para la construcción del actual Barrio de los
Jerónimos4, uno de los más elegantes y palaciegos de la capital.

El año 1868 fue un año importante para la historia de España en general y para el Retiro en
particular. Ese año estalla la Revolución Gloriosa, lo que implicó el exilio de la reina Isabel II en
septiembre de ese mismo año. En noviembre el gobierno provisional publicó un decreto por el cual
el Parque del Retiro pasaba a ser un parque público y se cedía su propiedad al Ayuntamiento de
Madrid, incluyendo el Reservado.
Tras seis años de convulsos cambios políticos llega la restauración borbónica y el reinado de
Alfonso XII. Fue durante su reinado, y la posterior regencia de María Cristina, cuando el Retiro fue
adoptando el aspecto que tiene actualmente, más cerca de un jardín paisajista inglés, creando un
parque que imitase a la naturaleza, dejando así de lado la influencia francesa e italiana con jardines
geométricos y árboles frutales para dar paso a senderos aparentemente surgidos de manera
espontanea, árboles de sombra o praderas de césped, al igual que se empiezan a construir
importantes monumentos y edificios que se han convertido en emblemas del Parque.

El reinado de Alfonso XIII destaca por la construcción de monumentos a lo largo y ancho del
parque destinados a conmemorar y recordar importantes personalidades de la historia, literatura,
medicina o jardinería, siendo el más importante el Monumento a Alfonso XII al otro lado del
Estanque Grande.
Con la llegada de la II República llegó al apertura de otros parques antes pertenecientes a la

3 Otro parque madrileño en el que también podemos encontrar este tipo de construcciones es el Parque del Capricho
situado en la Alameda de Osuna.
4 Comprende el espacio rectangular que va desde El Paseo del Prado hasta la Calle Alfonso XII y de la Calle Alcalá
hasta la Glorieta de Carlos V.
monarquía como Campo del Moro o Casa de Campo, y aunque estos parques se llevarían los
esfuerzos del nuevo gobierno, la República no se olvidó del Retiro al que nombró Jardín Histórico.
El estallido de la Guerra Civil y la llamada Batalla de Madrid afecto al Retiro con algún
bombardeo y la tala ilegal de árboles por parte de muchos ciudadanos que buscaban calentarse.
La dictadura de Franco significó la creación de nuevos jardines, como los de Cecilio
Rodríguez o se cerraron otros lugares míticos como la Casa de Fieras5.
Con la llegada de la democracia se ha venido actuando en los últimos años con la idea de
conservar la belleza del jardín, realizándose algunos nuevos monumentos como el Bosque del
Recuerdo, cerrándose al tráfico rodado, se han eliminado barreras arquitectónicas o se han creado
zonas de recreo para los más pequeños e, incluso, instalaciones deportivas.

EL RECORRIDO

Comenzamos nuestro recorrido por el Parque entrando por la Puerta de la Independencia,


situada en la Plaza del mismo nombre, no sin antes echar un vistazo a la espectacular Puerta de
Alcalá. El recorrido durará aproximadamente 2 horas.

Puerta de la Independencia

Quizá estamos ante la puerta de entrada más conocida del Parque, recibe el nombre por estar
situada en la plaza del mismo nombre. Se instaló en este lugar en el año 1886 por el arquitecto José
Urioste, sin embargo, es mucho más antigua, ya que fue un regalo del Ayuntamiento a la reina
Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, para ser instalada en el palacete que ésta tenía en la
actual Glorieta de Embajadores y que era conocido como Casino de la Reina en 1817. Lo más
destacable son las columnas dóricas en granito rematadas con esculturas infantiles del escultor
Valeriano Salvatierra. Da acceso al conocido como Paseo de México.

Entrando por dicha puerta accedemos al Paseo de México que recorremos hasta llegar a la
Fuente de los Galápagos y al Estanque Grande.

Fuente de los Galápagos

Esta fuente fue diseñada originalmente para ser situada en la Red de San Luis en 1832 y
aunque no se sabe muy bien el porque de su construcción, quizá para conmemorar la coronación de
la Reina Isabel II como Princesa de Asturias, su nacimiento o su cumpleaños, sí se tiene constancia
de que fue utilizada como lugar de abastecimiento por los madrileños hasta la inauguración del
Canal de Isabel II en 1858, a partir de ese momento dejo de ser utilizada poco a poco hasta su
traslado a la Plaza de Santa Ana en 1868 y a su actual emplazamiento en 1879. Es un diseño de José
Mariategui pero el escultor fue José Tomás y Genevés. Recibe el nombre por los dos galápagos que
sirven como surtidores de agua que se alternan con dos ranas.

Estanque Grande

Es una de los pocos lugares originales, es decir, del siglo XVII que encontramos en el Parque.
Fue proyectado en 1634 por Cristóbal de Aguilera, que, en su calidad de maestro mayor y veedor de
las fuentes de Madrid, fue también el máximo responsable del sistema hidráulico del Buen Retiro.
Supuso el mayor escenario en la vida palaciega de Felipe IV, entonces contaba con una isleta en su
interior y un canal en la parte suroeste que recorría parte del parque y que los reyes podían utilizar
para ir de un lugar a otro dentro del propio parque, con distintas embarcaciones. Los reyes y su
corte utilizaban este estanque para diferentes usos, destacabann las fiestas celebradas en lujosas

5 Era unos de los Caprichos de Fernando VII y se utilizó como zoológico hasta la apertura del que que encontramos
en Casa de Campo durante los años 70 del siglo XX.
faluas o las llamadas naumaquias, es decir, representación de batallas navales, una tradición que ya
se realizaba en el Imperio Romano, normalmente en los anfiteatros. En el siglo XVIII es cuando se
realizó la primera gran reforma con la incorporación de diferentes embarcaderos y unas
construcciones llamadas “pescaderos” que utilizaban para practicar ese mismo deporte, esos
embarcaderos fueron destruidos a principios del siglo XX para construir el Monumento a Alfonso
XII, por lo que en 1936 se construyó el embarcadero actual, situado a un lado del estanque. El
estanque se abrió al público en época de Isabel II, siempre y cuando no fuese utilizado por la
familia real. En esta época es cuando se empiezan a alquilar las primeras barcas de remo colectivas,
que son conducidas por remeros a los que se exige saber nadar. A finales del siglo XIX se bota un
pequeño barco de vapor que se va a ir renovando hasta nuestros días donde podemos encontrar un
barco movido con energía solar.
En la actualidad se sigue utilizando como lugar para alquilar pequeñas embarcaciones (6 € la
hora) pero además se ha llegado a utilizar para la celebración de competiciones de piragüismo o
remo.
En el siglo XX, además, se ha vaciado en diferentes ocasiones para ser limpiado o para ser
impermeabilizado. En el fondo, junto a toneladas de cieno, han aparecido mil y una sorpresas: desde
centenares de sillas, mesas y bancos a objetos tan llamativos como carritos de supermercado, una
máquina expendedora de chicles o una caja fuerte, naturalmente, vacía.

Volvemos ahora sobre nuestros pies hasta la Fuente de los Galápagos para tomar el Paseo del
Estanque y poder ver la antigua Zona de Recreo

Zona de Recreo

Esta Zona de Recreo fue construida a principios del siglo XX tras ser derribada la anterior con
la compra de parte del Retiro por parte del Ayuntamiento y la construcción del Barrio de los
Jerónimos. Esta zona estaba originalmente acotada y había que pagar una pequeña entrada para
poder acceder y ofrecía a los visitantes distintas opciones de ocio como conciertos, proyecciones
cinematográficas, representaciones teatrales o de guiñol y restaurante. Actualmente solo
conservamos dos edificios de esa zona de Recreo: la Casa de Vacas y el Templete de la Banda
Casa de Vacas: originalmente dedicada a la restauración, ha sufrido diferentes
reconstrucciones y diferentes usos. Ya existía en el siglo XIX y a su uso en ese momento se debe su
nombre, era un establecimiento dedicado a la venta de leche recién ordeñada alojando los animales
en el mismo edificio. En 1921 se construyó un restaurante con el nombre de Ideal Retiro, que
pasaría de ser una sala de fiestas llamada Pavillón tras la Guerra Civil. En 1986 se reconstruye y se
inaugura como centro cultural tras sufrir el abandono y un incendio en 1981.
Templete o Kiosko de Música: situado en el medio de la Plaza del Maestro de la Villa (en
honor al primer director de la Banda Municipal de Madrid) en la actualidad sigue continua
ofreciendo conciertos en los meses de primavera y verano. El actual fue levantado sobre uno
anterior, en 1925.

Tomamos el Paseo de Colombia para poder ver el monumento dedicado a los Hermanos
Álvarez Quintero

Monumento a los Hermanos Álvarez Quintero

Inaugurado en 1934, se trata de un monumento realizado por los escultores Lorenzo y


Federico Coullat Valera, que también realizaron en Monumento a Cervantes de Plaza de España,
dedicado a los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, dos importantes dramaturgos y
comediógrafos de principios del siglo XX. Encontramos un monumento dedicado más a la obra
teatral que sus autores, pues estos únicamente aparecen representados en un relieve en mármol en la
parte inferior del monumento, a ambos lados del retrato unas puertas de mármol que cierran un
pequeño armario, que pudo servir para guardar las obras de los hermanos. La parte superior esta
concebida como un escenario teatral en el que se representa una de las comedias andaluzas de los
hermanos.
Joaquín y Serafín se dedicaron dese su nacimiento a la literatura, sobre todo al teatro cómico,
plasmando perfectamente el temperamento andaluz en una gran cantidad de comedias ligeras en las
que se utilizaba un tono costumbrista, amable y risueño, dejando de lado el lado critico y realista
que imperaban en la zona, haciendo su teatro uno de los favoritos del pueblo.

Subimos por un pequeño tramo lateral para poder ver el Monumento dedicado a Fray Pedro
Ponce de León.

Monumento a Fray Pedro Ponce de León

Dedicado a este monje benedictino del siglo XVI que dedicó todos sus esfuerzos a enseñar a
sordomudos, a él se debe la invención de un lafabeto que permitía deletrear los fonemas con los
dedos.
El monuemnto fue erigido en 1920 para conmemorar el V centenario del nacimiento del
protagonista del monumento y dedicado por la Asociación de Sordomudos Madrileños. En la parte
superior se encuentra el retrato de Fray Pedro en el momento de la enseñanza y en la parte trasera
una lápida dedicada a Juan Pablo Bonet (1573 – 1620) quien se dedicó a los estudios del habla, la
fonética, etc. y que escribió uno de los primeros tratados de fonética y logopedia.

Atravesamos el Paseo de Coches (donde tradicionalmente se celebra la Feria del Libro) para
poder observar tres de los Caprichos de Fernando VII.

Los Caprichos de Fernando VII son un conjunto de obras arquitectónicas, paisajistas y


recreativas de carácter idílico, rústico y fantástico que podemos encontrar prácticamente por todo el
parque del Retiro, aunque con mayor presencia en el antiguo Reservado, y construidos a principios
del siglo XIX. Como su propio nombre indica, eran caprichos del propio rey y que utilizaba para
diferentes actividades o simplemente con una función decorativa. Entre estos caprichos destacan: la
Fuente Egipcia, la Casa de Fieras, la Casita del Pescador, la Montaña Artificial, la Casa de Vacas, la
Casa del Contrabandista, el Castillete Medieval, la Casa Persa (o Rústica) y la Casa del Pobre, estos
dos últimos completamente desaparecidos. En esta zona podemos ver tres de ellos:
Casita del Pescador: es el capricho mejor conservado. Es una pequeña estructura
cuadrangular de dos pisos, con cubiertas de zinc y decorada al exterior con pinturas pompeyanas y
con hornacinas se adornan en la actualidad con plantaciones, aunque estuvieron concebidas para
alojar esculturas clásicas. Se concibió como un gabinete de reposo para la familia real y lugar que el
rey utilizaba como pescadero, la pesca con caña fue uno de los entretenimientos fundamentales del
rey y sus allegados en este capricho.
Montaña Artificial: también conocida como Montaña Rusa de los Gatos, por las esculturas
de felinos que la decoran. Consiste en una colina escalonada, ornamentada con una abundante
vegetación, a través de la cual se precipitan pequeñas cascadas, que vierten en una serie de
estanques ubicados en la base. Por las laderas se abre un camino que, rodeando toda la estructura y
atravesando varios puentes, conduce hasta la cima, donde había una construcción con torres, a
modo de fortaleza en miniatura y que el rey utilizaba como mirador, el parque está situado en una
altura elevada lo que favorecía las vistas en el siglo XIX. Su interior se encuentra horadado con una
bóveda, a la que se accede por medio de tres puertas decoradas, que hoy día permanecen cerradas,
debido al deterioro de las instalaciones y que se llegó a utilizar hasta hace unos años como sala de
exposiciones.
Ermita románica de San Pelayo o San Isidoro

Se trata de un templo románico, es decir, completamente medieval, concretamente del siglo


XII lo que la convierte en el monumento más antiguo del Parque, siendo incluso más antiguo que el
mismo. Levantada a extramuros de la ciudad de Ávila, estuvo dedicada al niño mártir cordobés San
Pelayo, aunque también se la conoce como San Isidoro, ésto se debe a que durante el traslado del
cuerpo de San Isidoro de Sevilla a León durante el siglo XI, el cuerpo estuvo durante un tiempo en
esta misma ermita, haciendo que se la conociese como la ermita de San Isidor.
Esta ermita se encuentra en esta zona porque en el siglo XIX tras la desamortización, el
Estado compra al dueño de las tierras las ruinas de esta ermita, siendo así trasladadas y ubicadas en
su actual emplazamiento. Son fáciles de observar algunos de los elementos característicos del estilo
románico (estilo no presente en la ciudad de Madrid): el arco de medio punto, los vanos abocinados,
las arquivoltas, las jambas de la puerta, los capiteles con diversa decoración, el ábside o los gruesos
muros.

Desde este punto atravesamos de nuevo el Paseo de Coches para dirigirnos al Monumento a
Cuba, dejando de lado el Monumento a Ruperto Chapí, un importante compositor valenciano de
óperas y zarzuelas.

Monumento a Cuba

Curiosamente nos encontramos ante uno de los monumentos que más tiempo tardó en
construirse, se inició en 1930 y se finalizó en 1952. Inicialmente iba a ser un monumento dedicado
a las Antillas, pero el tiempo que tardó en realizarse hizo que al final fuese un monumento dedicado
a la isla más grande del Caribe. En el monumento colaboraron varios escultores como Mariano
Benlliure, Miguel Blay, o Francisco Asorey. El monumento se compone de un gran pedestal, donde
se encuentra una figura femenina que representa a la República de Cuba (tocada con el gorro
frigio), justo detrás encontramos un niño que sostiene una cornucopia colmada de frutas exóticas, a
los lados encontramos representaciones de Cristóbal Colón, quien descubrió la isla en 1492, y de
Isabel la Católica, que patrocinó la expedición. A la misma altura, en el frente se colocó el escudo
nacional de Cuba, mientras que en la parte posterior aparece el que fue de España durante la etapa
franquista. Bajo las imágenes de Colón y de Isabel se colocaron dos proas de carabelas, haciendo
referencia a La Pinta, La Niña y La Santa María, y dos animales típicos de la fauna antillana, la
iguana y una tortuga de carey.

Una vez vemos el Monumento a Cuba tomamos el paseo de la derecha hacia la Plaza de
Guatemala para poder ver el Monumento al General Martínez Campos

Monumento al General Martínez Campos

Una de las dos esculturas ecuestres localizadas en el parque, en este caso dedicada a Arsenio
Martínez Campos (1831 – 1900), importante militar del siglo XIX y que participó en las campañas
de África, México o Cuba, así como en el interior de España, en las guerras carlistas y en el
levantamiento cantonal. Alcanzó en grado de capitán general. También participó en politica, siendo
parte primero del partido conservador y, después, del partido liberal, llegando a ministro en varias
ocasiones y presidente del gobierno. Su momento más importante fue el conocido como
Pronunciamiento de Sagunto que supuso la restauración borbónica en la figura de Alfonso XII.
Es obra del importante escultor valenciano Mariano Benlliure que va a romper con el patrón
tradicional de escultura ecuestre, dejando de lado la actitud heroica y marcial, para dar paso a una
actitud mucho más natural, no solo en el general, representado a una edad ya avanzada y con un
capote que oculta los galones y condecoraciones a los que no tiene acostumbrados otros retratos
militares, si no también en el caballo que sacude la cabeza y escarba en el suelo con la pata trasera,
en un alarde de maestría que otorga a la escultura realismo y movimiento. En la parte delantera del
monumento encontramos amontonadas dos banderas cruzadas sobre un montón de armas que
vienen a simbolizar la victoria en el campo de batalla.

Justo detrás de la escultura encontramos el Paseo de Chile, el cual recorremos hasta llegar
al Monumento a Alfonso XII

Monumento a Alfonso XII

El monumento más famoso del Retiro está dedicado en realidad a España, personificada en la
figura de Alfonso XII. Esta idea de realizar un monumento dedicado al rey partió directamente de
las Cortes, dos años después de la muerte del monarca. Sin embargo el proyecto cayó en el olvido
hasta 1901, año en el que su viuda, la reina María Cristina, volvió a impulsarlo. Se abrió un
concurso al que concurrieron importantes arquitectos y escultores, siendo elegido finalmente el
proyecto de José Grases y Riera, con la participación de diversos escultores como Miguel Blay, o
Mariano Benlliure, que tenía como principal atractivo su emplazamiento: el lado oriental del
Estanque Grande, por el que se comunica por medio de una gran escalinata que se hunde en el agua.
El acto de colocación de la primera piedra en 1902 fue uno de los actos más majestuosos y emotivos
que ocurrieron en el parque, pues fue el propio rey Alfonso XIII, proclamado el día anterior como
rey de España, el que lo inauguró, siendo así el primer acto oficial presidido por el rey.
Lamentablemente su construcción demoró bastante por diversos problemas económicos, por lo que
no fue inaugurado hasta 1922.
Entrando desde el Paseo de Chile vemos como el monumento queda cerrado en los lados por
dos columnatas que aumentan de altura en sus cuatro extremos y que quedan rematadas con
cubiertas a cuatro aguas, que en un primer momento estaban proyectadas en bronce y que se
decoraban con figuras de la Fama y la Gloria que no se llegaron a realizar. En estos cuatro
extremos, en la parte inferior, encontramos pedestales que sostienen diversas figuras alegóricas: las
Ciencias, las Artes, la Agricultura, el Comercio, el Ejercito y la Marina, las cuatro primeras de
bronce, el resto de piedra6. Sobre las columnas, en el friso, se representan los escudos de las
provincias españolas, con guirnaldas y alegorías que hacen referencia a la economía o tradiciones
de cada una de ellas. Ya adentrándonos en la escalinata, vemos como se divide en conco tramos a
través de pedestales coronados por leones y sirenas en su parte inferior, ya dentro del propio
Estanque.
Toda esta columnata viene a enmarcar y proteger la parte más importante de todo el
monumento, la parte central donde se encuentra la escultura ecuestre que retrata a Alfonso XII. Para
enmarcar esta importancia esta torre se erige sobre un pedestal escalonado que la hace sobresalir en
altura. A partir de aquí el monumento se divide en varios cuerpos, el inferior está decorado por tres
de sus caras con relieves que narran escenas de la vida de Alfonso XII, mientras que por la parte
posterior se abre una puerta que da acceso al ascensor que sube a la parte superior del monumento.
Sobre este primer cuerpo se colocan en los laterales dos grupos escultóricos que representan la
Libertad y el Progreso, mientras que en el frontal aparece la inscripción “AS. M. D. Alfonso XII el
Pacificador” y sobre ella se eleva el grupo de la Paz. A la misma altura arranca un nuevo cuerpo,
más estrecho, flanqueado en sus esquinas por pares de columnas, entre las que se representan en
medallones cuatro de las siete virtudes, concretamente las cardinales (Justicia, Templanza,
Prudencia y Fortaleza)7, que se asimilan al monarca. Sobre las columnas hay un entablamento
adornado con relieves, desde el que arranca en remate de bronce, que constituye un mirador con
ventanas de cristal y que sirve de pedestal a la estatua ecuestre del rey.
La estatua principal del monumento fue realizada por el escultor Mariano Benlliure en
bronce, quien estudió numerosos retratos pictóricos y fotográficos antes de ponerse a modelar para

6 El Ministerio de Guerra debía proporcionar un bronce que finalmente no proporcionó, es es la razón por la que
partes del monumento son el piedra cuando deberían estar realizadas en bronce, sobre todo las esculturas.
7 Las otras tres virtudes (Fe, Esperanza y Caridad) son las teologales.
conseguir un retrato lo más realista posible. Sin renunciar a la vistosidad del uniforme militar, pero
teniendo en cuenta que en el monumento se representa al rey como pacificador, se representa al rey
como capitán general en el momento de pasar revista a las tropas, eliminando así la actitud bélica.
Por último hay que destacar que, aunque debido a la altura es difícil de apreciar, Benlliure hace
patente su virtuosismo en la ejecución en los detalles del rostro, el uniforme y en el movimiento
contenido del caballo de raza árabe.

Terminada nuestra visita al Monumento nos dirigimos a la salida de la derecha para poder
ver dos de los edificios más importantes del Retiro: el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal.

Palacio de Velázquez

Este espectacular edificio es el ejemplo perfecto de los cambios que sufrió el Retiro y España
durante el reinado de Alfonso XII, un periodo de calma y de estabilidad en España, que se tradujo
en un desarrollo económico y el asentamiento de la industrialización. Exponente de esta incipiente
industria y de las materias primas que la movían, fue la Exposición de Minería celebrada en el
Retiro en 1883. Para acoger esta exposición se encargó al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco la
construcción del edificio principal, conocido con el nombre del apellido de su arquitecto. Tras la
finalización de la exposición pasó a alojar parte de la dedicada a las Islas Filipinas años después,
tras ésto pasó a convertirse en el Museo de Ultramar. Se celebraron en el después exposiciones de
Bellas Artes y en la actualidad pertenece al Museo Reina Sofía y en él se celebran exposiciones de
arte contemporáneo. El edificio es un gran cuerpo central abovedado y unido a otros dos laterales
por dos galerías abiertas al exterior por arcos y ventanales. Podemos ver la utilización de diversos
materiales que dan colorido al exterior y que es característico de la industrialización, al utilizar,
sobre todo en la bóveda, el hierro o el cristal. Es llamativo el uso de la cerámica como elemento
decorativo, al igual que la presencia de la escultura en dos relieves a los laterales del cuerpo central
con representaciones de las Artes y la Minería y dos leones alados flanqueando la escalinata
principal.

Palacio de Cristal

En el año 1887 se volvió a celebrar otra exposición en el Retiro, en esta ocasión dedicada a
las Islas Filipinas. En ese momento Alfonso XII ya había fallecido, por lo que, la exposición fue
impulsada por la Reina Regente y quien inauguró la exposición. Se utilizó de nuevo el Palacio de
Velázquez, para exponer todo tipo de colecciones, y se le encargó al mismo arquitecto la
construcción de este gran Palacio.
En este caso Velázquez se inspiró en el Crystal Palace de Hyde Park, sobre todo en el uso de
los materiales, hierro y cristal, propios del momento industrial en el que fue construido. El
arquitecto siguió el mismo sistema constructivo de paneles prefabricados y ensamblados en un corto
espacio de tiempo. Sobre un basamento en el que el arquitecto combina piedra, ladrillo y azulejo, se
levanta este edificio realizado en hierro y cristal. El edificio estuvo pensado como invernadero para
guardar las exóticas plantas traídas de Filipinas. Para proporcionar humedad se colocó en el centro
un pequeño estanque que no se conserva.
El edificio está construido por dos cuerpos que se cruzan y acaban en semicirculos, salvo la
entrada principal abierta en un pórtico de orden jónico y la balaustrada. En la parte central se eleva
una cúpula esquifada a mayor altura.

Recomendación: ir al otro lado del estanque para poder sacar un fotografía del Palacio de
Cristal.

Una vez realizada la fotografía, atravesamos la gruta situada a la derecha para ir hacia el
Monumento al Ángel Caído.
Monumento al Ángel Caído

El lugar donde nos encontramos se creó en el siglo XVII una ermita dedicada a San Antonio
que no ha llegado hasta nuestros días y que fue una de las más ricas del Retiro, siendo su rasgo más
característico el estanque que la rodeaba que conectaba con el canal que salía del Estanque Grande,
de modo que los reyes podían llegar a ella a bordo de sus embarcaciones.
Fue en el siglo XVIII cuando Carlos III decidió derribar la ermita para establecer aquí la
famosa Real Fabrica de Porcelana del Buen Retiro, tradición que este rey trajo desde Nápoles y
donde también tenía establecida una importante fábrica de porcelana en Capodimonte. La Guerra de
la Independencia supuso el fin de la fábrica. El ejercito napoleónico estableció el centro de sus
fortificaciones en este lugar, destinando el edificio de la fábrica a polvorín. Cuando en 1812 el
ejercito angloespañol llegó a Madrid, la artillería británica bombardeó el lugar, supuestamente por
la competencia que la porcelana española podía suponer para la cerámica inglesa.
La obra que encontramos actualmente fue realizada en bronce por Ricardo Bellver durante su
estancia en Roma y que presentó en Madrid en 1878 en la Exposición de Bellas Artes y ganando la
medalla de oro. El escultor escogió para su obra el momento en el que Lucifer es expulsado del
Paraíso y arrojado al Profundo, dotando a la estatua de un movimiento violento de gran calidad. El
escultor refleja perfectamente en el rostro del ángel la desesperación y la furia y que viene a
presagiar la trasformación que va a sufrir.
Para su emplazamiento en este lugar se construyo un pedestal decorado con mascaras de
carácter demoníaco que no empezaron a manar agua hasta el año 1980.
Está considerado uno de los pocos monumentos públicos, por no decir el único dedicado al
diablo. Según se dice está construido a 666 metros sobre el nivel del mar, lo que no sería raro
porque Madrid está situado a una media de 650 metros.

Si el tiempo lo permite, se recorre el Paseo de la República de Cuba para ver la Fuente de la


Alcachofa y el Jardín del Parterre.

La Fuente de la Alcachofa

Esculpida en 1782 es la fuente más antigua del Retiro, auqnue no fue aquí su localización
original. Fue erigida durante el reinado de Carlos III en la actual Glorieta de Carlos V (la actual
fuente es de bronce y fue realizada en 1986) y fue trasladada al parque en 1880, al lugar donde se
encuentra en la actualidad. Recibe este nombre por la decoración situada en la parte superior, que
representa precisamente esta hortaliza, símbolo de buena salud, no olvidemos que en la actual
Glorieta de Carlos V se sitúa el Museo Reina Sofía que fue concebido en el siglo XVIII como
hospital.

El Parterre

Se trata de uno de los primeros jardines de gusto francés que se hicieron en España y el único
proyecto que pudo terminarse, dentro del plan de transformación del Real Sitio que Felipe V.
Sustituyó al Jardín Ochavado, un espacio surgido en el siglo XVII a partir de la confluencia de
varias calles en una plaza central. Su diseño se concibió como una explanada abierta, ordenada de
manera formalista y dispuesta frente al Casón del Buen Retiro, con dos rampas laterales como
límites. Las mayores reformas del parterre tuvieron lugar durante el reinado de Isabel II, cuando se
creó la fuente de la cabecera y las dos rampas semicirculares.
Lo más destacado de este jardín es el Monumento dedicado a Jacinto Benavente construido
en 1962 y el considerado árbol más antiguo de Madrid, un ejemplar de un Ahuehuete plantado aquí
en el reinado de Felipe IV, en 1632, con un diámetro de 2 m y 30 m de alto. Se supone que es el
único árbol que sobrevivió a la destrucción del Retiro por parte de Napoleón

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