Leyenda del hilo rojo del destino
Cuenta una antigua leyenda que, hace
muchos años, un emperador invitó a una
poderosa bruja que tenía la capacidad para
ver el hilo rojo del destino.
Cuando la hechicera llegó a palacio, el
emperador le pidió que siguiera el hilo rojo
de su destino y lo condujera hacia la que
sería su esposa. La bruja accedió y siguió el
hilo, desde el dedo meñique del
emperador, que la llevó hacia un mercado.
Allí se detuvo frente a una campesina en
cuyos brazos sostenía a un bebé. El
emperador, enojado, pensó que se trataba
de una burla de la bruja e hizo caer a la
joven al suelo, provocando que la recién
nacida se hiriera la frente. Luego, ordenó
que los guardias se llevaran a la bruja y
pidió su cabeza.
Años después, el emperador decidió
casarse con la hija de un poderoso
terrateniente a la que no conocía. Durante
la ceremonia, al ver por primera vez el
rostro de su futura esposa, el emperador
observó una cicatriz peculiar en su frente.
Esta conocida leyenda forma parte de la
cultura popular china y japonesa. Según la
tradición existe un hilo rojo invisible que
conecta a aquellas personas que están
destinadas a encontrarse, sin importar
tiempo, lugar o circunstancias. Este hilo
puede tensarse o enredarse, pero nunca
romperse.
La leyenda del maíz
Cuenta la leyenda que, antes de la llegada
del Dios Quetzalcóatl, los aztecas solo se
alimentaba de raíces y algún que otro
animal que podían cazar.
El maíz era un alimento inaccesible porque
estaba oculto en un recóndito lugar
situado más allá de las montañas.
Los antiguos dioses intentaron por todos
los modos acceder quitando las montañas
del lugar, pero no pudieron conseguirlo.
Entonces, los aztecas recurrieron a
Quetzalcóatl, quien prometió traer maíz. A
diferencia de los dioses, este utilizó su
poder para convertirse en una hormiga
negra y, acompañado de una hormiga roja,
se marchó por las montañas en busca del
cereal.
El proceso no fue nada fácil y las hormigas
tuvieron que esquivar toda clase de
obstáculos que lograron superar con
valentía. Cuando llegaron a la planta del
maíz, tomaron un grano y regresaron al
pueblo. Pronto, los aztecas sembraron el
maíz y obtuvieron grandes cosechas y, con
ellas, aumentaron sus riquezas. Con todos
los beneficios, se cuenta, que construyeron
grandes ciudades y palacios.
Desde aquel momento, el pueblo azteca
adora al Dios Quetzalcóatl, quien les trajo
el maíz y, con ello, la dicha.
También conocida como Quetzalcóatl y el
maíz, esta leyenda es de origen azteca y
trata de explicar el surgimiento de uno de
los ingredientes primordiales de la comida
mexicana: el maíz.
Así, se trata de un producto que surge
como resultado de la acción divina. Al
mismo tiempo, esta historia es ideal para
reflexionar con los más pequeños sobre la
importancia del esfuerzo y tesón para
conseguir cualquier objetivo.
La mariposa azul
Una antigua leyenda oriental cuenta que,
hace mucho tiempo en Japón, vivía un
hombre viudo con sus dos hijas. Las
muchachas eran muy curiosas e
inteligentes y siempre estaban dispuestas a
aprender. Continuamente le hacían
preguntas a su padre y este trataba
siempre de darles respuesta.
A medida que pasaba el tiempo, las niñas
tenían cada vez más dudas y hacían
preguntas más complejas. Incapaz de
responder, el padre decidió mandar a sus
hijas una temporada con un sabio, un
antiguo maestro que vivía en la colina.
Enseguida, las niñas quisieron hacerle todo
tipo de preguntas. El sabio siempre
respondía todas las cuestiones.
Pronto, las niñas decidieron buscar una
pregunta para la que el maestro no tuviera
respuesta. Así, la mayor decidió salir al
campo y atrapó una mariposa, después, le
explicó a su hermana el plan: “Mañana,
mientras sostengo la mariposa azul en mis
manos, le preguntarás al sabio si está viva
o muerta. Si dice que está viva, la aplastaré
y la mataré. En cambio, si responde que
está muerta, la liberaré. De esta forma, sea
cual sea su respuesta, siempre será
incorrecta”.
Al día siguiente, cuando le preguntaron al
sabio si la mariposa estaba viva o muerta,
deseando que cayera en su trampa, este les
respondió calmado: “Depende de ti, ella
está en tus manos”.
Esta antigua leyenda japonesa contiene
una gran lección de vida que ha logrado
perdurar gracias al traspaso de generación
en generación. Supone una metáfora sobre
el presente y futuro, también sobre la toma
de decisiones.
Nadie más es responsable de nuestras
determinaciones que nosotros mismos, al
igual que ocurre con la niña y la mariposa.
Nosotros decidimos si aplastarla o dejarla
libre. De esta forma, nuestro presente y
futuro están en nuestras manos.
Kamshout y el otoño
En Tierra de Fuego hubo un tiempo en que
las hojas de los árboles eran siempre
verdes. Un joven que vivía allí, Kamshout,
partió a un lugar lejano a hacer un rito de
iniciación al llegar a la madurez. Tardó
mucho tiempo en volver y el resto de
habitantes lo habían dado por muerto.
Un día, Kamshout apareció y contó a sus
paisanos que venía de un lugar donde los
árboles perdían sus hojas en otoño y, en
primavera, surgían hojas verdosas. Nadie
creyó sus palabras y sus paisanos se
burlaron de él.
Kamshout, enfadado, se marchó al bosque
y desapareció durante un tiempo. Pronto,
reapareció convertido en un loro vestido
con plumas verdes y rojas.
Llegó el otoño y Kamshout tiñó las hojas
con sus plumas rojas, estas cayeron al
suelo. Los habitantes pensaron que los
árboles estaban enfermos y morirían.
Kamshout no pudo contener la risa.
En primavera surgieron hojas verdosas.
Desde entonces, los loros se ríen de los
humanos para vengarse de la burla hacia
Kamshout, su antepasado