AMALGAMA
Amalgama dental: es la aleación de uno o más metales con mercurio, que endurece
constituyendo una estructura cristalina con formación de soluciones sólidas,
compuestos intermetálicos y /o eutécticos.
Composición química de una aleación (s / Especificación nº 1 de la F.D.I.).
Ag: 65 % como mínimo
Sn: 29 % como máximo
Cu: 6 % como máximo (puede ser hasta 30 % en las nuevas aleaciones)
Zn: 2 % como máximo
Hg: 3 % como máximo (como preamalgamado)
Estas aleaciones son actualmente conocidas como aleaciones convencionales.
Al poner en contacto la aleación con el mercurio durante el procedimiento de
trituración, éste ataca y disuelve parcialmente las partículas y reacciona con la plata y
el estaño formando fases metalográficas que llevan al endurecimiento, el fraguado o la
cristalización del material. La reacción de endurecimiento puede esquematizarse de la
siguiente forma:
Ag3 Sn + Hg Hg Ag3 Sn + Ag2 Hg3 + Sn7-8 Hg
(Part. original) (Part. sin reaccionar) (Fase gamma 1) (Fase gamma 2)
La fase gamma 2 es la fase negativa de las aleaciones y es responsable de creep,
flow, corrosión y fractura marginal.
La eliminación de esta fase en las aleaciones para amalgama se logra por el aumento
significativo en la proporción de cobre (más del 13 %, hasta el 29 y 30 % en peso).
En 1963, Innes y Youdelis marcaron el comienzo de una nueva generación de
amalgamas, al aumentar su resistencia mecánica, haciendo una mezcla de aleaciones
convencionales de partículas irregulares en forma de limaduras (aproximadamente dos
tercios) con partículas esféricas (alrededor de un tercio) correspondiente al eutéctico
plata-cobre (72 % de Ag y 28 % de Cu). Estas aleaciones se denominaron Aleaciones
de alto contenido de cobre, de Fase Dispersa (figura A) y presentaron una disminución
evidente en la incidencia de fractura marginal y un mejor comportamiento clínico.
En la década de los sesenta surgieron así en el mercado odontológico aleaciones
con una composición diferente de un contenido relativo mayor de cobre (eutéctico plata-
cobre) que tiene por finalidad evitar la formación de fase gamma 2, al actuar como
elemento reforzador y dispersador de partículas. Así la fase negativa es reemplazada
por dos nuevas fases mecánicamente más fuertes y químicamente más estables, como
la Cu6 Sn5 y Cu3 Sn.
Posteriormente se desarrollaron las Aleaciones con alto contenido de cobre de
Única Composición donde todas las partículas tienen una composición similar,
constituídas por plata 40-60 %, estaño 27-34 % y cobre 13-29 % que pueden presentar
una morfología de limaduras, esféricas o blend (figura B). Asgar en 1971, fue el primero
en diseñar una de partículas totalmente esféricas.
Las amalgamas con alto contenido de Cu son también conocidas como amalgamas
sin fase gamma 2, esto se asocia con la ausencia de la fase Sn-Hg (gamma 2) en la
estructura final. Revelan como ventajas, mayor estabilidad química, menor corrosión,
menor posibilidad de experimentar creep estático y dinámico y consecuente deterioro
marginal, lo cual determina un mejor comportamiento clínico.
Características de las aleaciones Características de las aleaciones
convencionales con alto contenido de Cu
Contenido de Cu, 2% a 6% Contenido de Cu, 12 a 30%
Requieren alto % de Hg, 52 a 53% Requieren bajo % de Hg, 42 a 43%
Presencia de fase gamma Ausencia de fase gamma 2
Baja resistencia inicial Mayor resistencia inicial y final
Baja resistencia (24 hs) Menor creep estático y dinámico
Fractura marginal Bajo escurrimiento
Alta corrosión Baja corrosión
Alto escurrimiento (deformación) Excelente integridad marginal
INDICACIONES DE LA AMALGAMA
Cavidades clase I simples y compuestas
Cavidades clase II ( Excepto OM en 1°premolares Sups. e Infs )
Molares temporarios
CONTRAINDICACIONES
Dientes anteriores
En preparaciones cavitarias extensas y de paredes débiles
En dientes donde la amalgama haga contacto con restauraciones de diferente
potencial eléctrico, para evitar corrosiones y alteraciones pulpares
La aleación en cualquiera de sus presentaciones comerciales, como se muestra en
la siguiente figura, debe mezclarse con mercurio (Hg) para otorgarle plasticidad a la
amalgama. El mercurio debe ser químicamente puro y límpido (presentando en su
superficie, en su menisco convexo, una imagen de espejo).
Propiedades físicas de la amalgama
• Adaptación
• Resistencia a la compresión
• Conductibilidad térmica
• Oxidación y Corrosión
• Deformación de la amalgama ( Flow – Creep )
Adaptación: es una de las propiedades más importantes de la amalgama. Tiene una
adaptación primaria que es mala y una final muy buena y correcta. Está en estrecha
relación con los cambios dimensionales que sufre: contracción inicial por difusión y
absorción del Hg por las partículas de aleación, expansión subsecuente por formación
y crecimiento de las fases metalográficas , finalmente el mercurio libre restante se
difunde hacia las partículas de fase gamma produciéndose una 2ª contracción leve.
Resistencia a la compresión: es término medio de 3170 Kg / cm2, es tanto mayor
cuanto menor sea el contenido de mercurio residual.
A mayor trituración, mayor resistencia compresiva.
A mayor presión de condensado, mayor resistencia a la compresión.
Conductibilidad térmica: Es evidente que la amalgama al estar constituída por varios
metales, es buena conductora térmica y eléctrica. Presenta una CT: 60. De esto se
desprende que es fundamental realizar un buen aislamiento y protección biopulpar.
Oxidación y Corrosión: la amalgama sufre un proceso normal de oxidación al
ponerse en contacto con la saliva, formando óxidos en la superficie. La forma de
reducirla es puliendo la restauración al cabo de 24 hs. Con el tiempo el óxido no sólo
ennegrece la superficie sino que la ataca y se produce una reacción química con
formación de cribas o erosión, con pérdida de sustancia conocida como corrosión.
Estos fenómenos son muchos menores en las amalgamas con alto contenido de
cobre, siendo en cierto grado beneficioso desde el punto de vista de la interfase del
material (2-3 µm), ya que los productos de corrosión se depositan a nivel de la
interfase reduciendo la filtración marginal (autosellado marginal).
Deformación plástica: la amalgama como todo metal tiene un límite de elasticidad,
que depende de los componentes estructurales que la forman. Cuando se consigue
vencer ese límite elástico como consecuencia de una presión constante o inconstante,
se deforma plásticamente. Flow o Creep estático es la deformación plástica bajo
cargas constantes y el Creep dinámico es la deformación plástica bajo cargas o
presiones inconstantes.
TÉCNICA DE MANIPULACIÓN
Entre todos los materiales restauradores, la amalgama parece ser el menos
sensible a la técnica; no obstante su manipulación requiere una técnica depurada para
lograr el éxito clínico de la restauración. Para la manipulación correcta del material es
necesario que el profesional conozca cuáles son las recomendaciones del fabricante. El
objetivo de una manipulación correcta es el logro de una restauración bien adaptada,
con un mínimo de porosidad y con un contenido mínimo de Hg residual (que es el Hg
que queda en la amalgama, luego de condensada, el contenido ideal es de 45 a 53%).
Para cumplir los objetivos mencionados se deben llevar a cabo enforma ordenada
los siguientes pasos:
Relación aleación /mercurio.
Amalgamación (mezcla o trituración).
Condensación.
Tallado y bruñido.
Pulido
Relación aleación /mercurio
La relación aleación/mercurio expresa las partes por peso de aleación y de
mercurio, por ej. una relación 5:8 (indica que deben emplearse cinco partes de aleación
y ocho partes de mercurio por peso), como en las aleaciones convencionales. En la
mayoría de las aleaciones modernas (con alto contenido de cobre) se indica una relación
1:1, aunque las aleaciones de partículas esféricas pueden requerir una cantidad menor
de mercurio 1:0.8; Se requiere el empleo de proporcionadores:
Es preferible el empleo de cápsulas predosificadas, debido a su dosificación exacta
del mercurio y la aleación (establecidos por el fabricante), que se encuentran separados
por un diafragma que evita su contacto hasta el momento de preparar la mezcla.
También esta presentación evita la contaminación ambiental por vapores de mercurio.
Amalgamación
El objetivo de la trituración, amalgamación o maxalación es el de eliminar la capa
de óxidos que recubre a cada uno de las partículas de la aleación y lograr un mojado
completo de ellas con el mercurio, para desencadenar los procesos de solubilización y
reacción que darán por resultado la formación de las fases metalográficas de la
amalgama y finalmente el endurecimiento o cristalización
Los amalgamadores mecánicos, utilizados casi en forma universal, son superiores
en ambos sentidos y disponen de un temporizador, que mide el tiempo en segundos que
se desea emplear para la trituración mecánica, minimizando el contacto con el mercurio.
El tiempo de amalgamación oscila entre los 6 y los 20 segundos, dependiendo del tipo
de aleación, de la velocidad del mezclador y del volumen del material. (Siguiente figura).
Una mezcla convenientemente lograda (sea por trituración manual o mecánica) debe
tener plasticidad, ligero brillo, un aspecto uniforme y textura homogénea.
Condensación
Una vez que se obtiene la mezcla adecuada, la amalgama debe insertarse en
estado plástico en la preparación cavitaria correspondiente. El material se deposita en
un vaso Dappen o en un contenedor metálico y con la ayuda de un porta amalgama
(puede ser metálico o plástico) se lleva en pequeñas y sucesivas porciones a la cavidad.
La condensación debe iniciarse inmediatamente después de la trituración con
instrumentos apropiados (condensadores), de acuerdo con el tamaño de la cavidad y
tipo de aleación que se utilice. La técnica de condensación se puede realizar por tres
métodos: a) manual, b) mecánicoy c) ultrasónico.
En la condensación manual se emplean condensadores cilíndricos de pequeño diámetro
0.7 o 0.8 mm, de extremo liso y alta presión de condensado (aprox. 2,7 kg/cm2) para las
porciones iniciales con movimientos vertical, horizontal y oblicuos. Posteriormente, a
medida que avanza la obturación pueden utilizarse condensadores de mayor diámetro
(1,5 a 2 mm) hasta sobreobturar los límites cavitarios. En las preparaciones cavitarias
próximo-oclusales el procedimiento de condensación deberá comenzar por las cajas
proximales, previa colocación de las matrices y cuñas. Una amalgama condensada
correctamente no tiene cambios volumétricos excesivos y al reducirse al mínimo la
corrosión, el creep y la porosidad, se mejora su comportamiento mecánico y su
adaptación marginal. En consecuencia, se obtiene un resultado clínico más satisfactorio.
Tallado y bruñido
Terminado el proceso de la condensación, la amalgama debe tallarse en forma
inmediata para reproducir la anatomomorfología correspondiente, eliminar posibles
restos de mercurio en la superficie y eliminar excesos de material.
Este procedimiento debe realizarse con instrumentos muy afilados, pueden
emplearse talladores como los de Frahm, Ward, Hollenback o bien lo cleoides y
discoides.
Tallador de Frahm
Es importante que durante el tallado el material haya endurecido lo suficiente como para
oponer una ligera resistencia a la acción de corte del instrumento y que éste seencuentre
apoyado en estructura dentaria, siguiendo la inclinación de las vertientes cuspídeas
internas.
Si el esculpido se realiza demasiado pronto, la amalgama estará muy plástica y se
desmenuzará en los bordes dejando borde cavo superficial al descubierto (Macchi, R)
La textura superficial que se obtiene con este procedimiento no es óptima, ya que
presenta poros e irregularidades que favorecen la corrosión del material y dificultan el
pulido final. Por lo tanto, es recomendable terminar el tallado con un alisado o ligero
bruñido (frotamiento de la superficie con un instrumento romo) para evitar estos
inconvenientes.
El bruñido no debe considerarse un simple proceso de terminación superficial, sino una
continuación de la condensación de la amalgama ( Kato S, 1968; Lanata E,1988;
Russo M, 1970).
El bruñido se puede realizar con instrumentos metálicos como los bruñidores en forma
de huevo, esféricos o de forma cónica (Wescott 21). Este último instrumento también
puede emplearse para el tallado de la obturación, lo cual posteriormente facilita su
bruñido.
Con el bruñido final de la restauración se logra:
Reducir la porosidad y las irregularidades superficiales
Aumentar la resistencia a la corrosión
Incrementar la adaptación a las paredes cavitarias
Mejorar la integridad marginal
Disminuir la microfiltración inicial
Facilitar las maniobras de terminación y pulido
Pulido
Con fresas de doce filos de formas y tamaños diversos, se rectifican detalles de la
forma anatómica, accionadas a baja velocidad, escasa presión y de manera intermitente
para evitar que el calor generado por fricción haga fluir el mercurio a la superficie.
El pulido final de la restauración se realiza con puntas de goma abrasivas (marrón, verde
y azul) para lograr una adecuada textura superficial (ej: puntas Shofu, Kenda, Sorensen,
etc.). El brillo se obtiene con cepillos o brochas y pasta acuosa con óxido de estaño u
óxido de zirconio.
CONTAMINACIÓN MERCURIAL
La intoxicación en los consultorios dentales, generalmente es de carácter crónico
causada por la exposición prolongada a vapores de mercurio y ocurre por no tomar las
precauciones durante la manipulación del metal en el proceso previo a la preparación de
amalgama.
La Federación Dental Internacional (FDI) con relación a la higiene del mercurio establece
una serie de recomendaciones. A la vez la Asociación Dental Americana (ADA) considera
que los riesgos de exposición mercurial en el trabajo de Odontología son escasos si el
personal que trabaja en dicha área cumple con las normas de higiene mercurial existentes,
debido a que la dosis de mercurio desprendida durante el procedimiento de manipular las
amalgamas es mínima e inocua, por lo cual no recomienda la remoción de amalgamas y
la sustitución por otro tipo de material.
Se ha demostrado que las buenas prácticas en el trabajo odontológico reducen los niveles
de mercurio en la orina relacionados con afecciones del comportamiento, tras la inhalación
o ingestión de distintos compuestos de mercurio o tras la exposición cutánea a ellos se
pueden observar trastornos neurológicos y del comportamiento, con síntomas como
temblores, insomnio, pérdida de memoria, efectos neuromusculares, cefalea o
disfunciones cognitivas y motoras.
Sin embargo, la intoxicación en los consultorios dentales, generalmente es de carácter
crónico causada por la exposición prolongada a vapores de mercurio y ocurre por no tomar
las precauciones durante la manipulación del metal en el proceso previo a la preparación
de amalgama. Una vez que el mercurio está bajo la forma de amalgama, constituyendo
una aleación con plata, estaño y pequeñas cantidades de cobre y zinc, existen muchas
controversias acerca de su posible toxicidad. El vapor de mercurio puede existir en el
ambiente a concentración tóxica sin que se llegue a detectar por los ojos o por el olfato y
sus efectos nefastos pueden aparecer meses o varios años después de la exposición. Por
esta razón se debe hacer con carácter preventivo determinaciones de mercurio ambiental
en el lugar de trabajo en forma periódica.
Los niveles de concentración de vapores de mercurio permisibles en el ambiente fueron
establecidos por la Convención Americana de Higienistas Dentales y el National Institute
of Occupational Safety and Health of Departament of Laboratory (N.I.O.S.H.D.L.) siendo
el valor umbral límite (V.U.L) 0,05 mg de mercurio/m3 de aire por 8/hs. diarias, en lugares
abiertos, máximo durante 5 días a la semana19.
Una atmósfera saturada de vapor de mercurio contiene aproximadamente 18 mg Hg/m3 de
aire, este es un nivel de mercurio 360 veces superior a la media permisible (0,05
mercurio/m3 aire). Debido a la elevada presión de vapor del mercurio elemental, el derrame
de 1 ml de este metal en un ambiente de 30 m2 requiere 20.000 cambios de aire para
eliminar dicho vapor.
Los consultorios dentales deben ser bien ventilados, además los dentistas y asistentes
dentales deben utilizar guantes y mascarillas apropiadas. Se puede disminuir la absorción
de mercurio tomando una ducha con lavado de cabello y cambio de ropa al final de cada
jornada.
En caso de derrames accidentales, el mercurio deberá ser recogido con jeringas y
colocados dentro de recipientes con agua; para evitar que algún remanente permanezca
en la superficie, ésta debe limpiarse con azufre en polvo, luego barrer y disponer el resto
de acuerdo con las normas establecidas por cada país.
No se deben utilizar alfombras ni tapetes en el área de tratamiento, ya que se ha
demostrado que la fricción por el tránsito en la oficina dental sobre las partículas de
amalgama o de pequeños derrames de mercurio aumentan los niveles de vapor de
mercurio en el consultorio.
REMOCIÓN SEGURA DE LA AMALGAMA
De hecho, la amalgama continúa siendo un material de elección para ciertos casos
particulares de determinados países. Sin embargo, desde julio de 2018, en la Unión
Europea está prohibido su uso, para determinados pacientes, para garantizar de forma
adecuada la gestión de residuos de este material y limitar su contaminación
ambiental.
En la actualidad, la principal causa para quitar y reemplazar restauraciones de
amalgama es la falta de estética, la cual es un importante aspecto requerido por la
mayoría de los pacientes, seguida por las fracturas del material que generalmente son
asociadas a la antigüedad de la obturación y su exposición a grandes fuerzas
masticatorias.
Otra desventaja importante de las restauraciones de amalgama, es la coloración que
adquieren luego de un par de años. A diferencia de las obturaciones con resinas
compuestas, que son de un color que mimetiza el color natural de los dientes, las
amalgamas metálicas se vuelven oscuras y, cuando necesitan ser reemplazados, suelen
requerir eliminar aún más tejido dentario.
Por otro lado, gracias a publicaciones de la Asociación Dental Americana (ADA), países
como Canadá y Alemania, recomiendan quitar las amalgamas correctamente antes
de la gestación, debido a una serie de estudios que han demostrado la relación de
posibles complicaciones del feto con el mercurio de las restauraciones que posee la
madre. Ante las consideraciones previamente mencionadas, comprendemos que la
amalgama dental continúa siendo un material útil para el odontólogo, con limitaciones
estéticas para los pacientes, que requiere cuidados especiales al momento de su remoción
y reemplazo, por materiales como composites u otros polímeros de contrastada calidad,
así como un manejo adecuado de los desechos para evitar contaminación ambiental.
Ahora bien, cuando el paciente requiere el reemplazo de la restauración, y el odontólogo
decide quitar la obturación metálica, debe hacerlo de acuerdo ciertos criterios, con el
cuidado adecuado para garantizar no solamente la remoción completa del material, el cual
debe eliminarse completamente, sino que debe hacerlo correctamente para no quitar tejido
dentario sano y así colocar un nuevo material estético duradero y exitoso. El profesional
debe estudiar y planificar el caso de cada paciente cuidadosa y rigurosamente. La mayoría
de las obturaciones que han fracasado son identificadas por medio de exploración clínica
bucal o a través de estudios radiográficos y/o tomográficos. La razón de esto es que
generalmente no se sabe qué tan profunda o amplia puede ser una restauración hecha
por otro profesional, por lo que tomar todas las precauciones es lo más adecuado.
Durante la eliminación del empaste de mercurio, el dentista debe ser muy cuidadoso
con los restos del material que está siendo eliminado, cuidado la lengua, las mejillas, la
garganta, y al paciente en general a través del uso de rollos de algodón y una correcta
cánula de alta succión en todo momento. Para realizar la remoción segura de la
amalgama en primer lugar se procede al enfriamiento de la restauración con agua fría. Las
partículas de mercurio se retiran de forma inmediata en trozos grandes mediante
aspiración. Se realiza un lavado de boca al paciente durante 30 segundos mediante agua
fría y succión. Una fresa de carburo de tungsteno indicada para la remoción de
obturaciones y en especial para remover las de amalgama, por ejemplo 314.012 de Komet.
Protocolo seguro a la hora de realizar la retirada de una amalgama, para su posterior
sustitución por una resina compuesta u otro tipo de material rehabilitador:
1. Contar con un aspirador de succión de alto volumen, aislamiento con dique del
diente para la seguridad del paciente y equipo específico para la retirada segura
de amalgamas.
2. Se instruye al paciente para que durante el procedimiento respire por la nariz y si
no es capaz se le proporciona una fuente alternativa de aire a través de mascarilla
nasal.
3. Enfriamiento de la amalgama con agua fría previo a su retirada. La retirada de la
amalgama y las partículas de mercurio se retiran de forma inmediata en trozos
grandes mediante aspiración.
4. Se realiza un lavado de boca al paciente durante 30 segundos mediante agua fría
y succión. El equipo clínico realiza cambio de material desechable y guantes.
5. En todo momento mantenemos el aire de la habitación puro, mediante el uso de
un purificador de aire y una adecuada ventilación.
6. Procedemos a la restauración del diente colocando un nuevo aislamiento al
paciente,
Cuando se retira con todo el protocolo de seguridad antes mencionado dejamos a
un lado la posible aspiración de metales, por lo cual podemos decir que es un
procedimiento seguro, sin embargo existen riesgos, uno de ellos es que el diente esté muy
débil y al retirar la amalgama el diente se fracture. Es importante analizar cada caso en
particular y valorar con radiografías y exploraciones si realmente es necesario extraer la
amalgama además de tener toda la información sobre las posibles consecuencias del
proceso.
Ventajas:
• Mantenimiento de la forma anatómica.
• Resistencia a la abrasión.
• Adaptación correcta a las paredes cavitarias.
• Autosellado marginal, determinado por la deposición con el correr del tiempo
de los productos de su corrosión a nivel de la interfaz diente-restauración.
• Insoluble en los líquidos bucales.
• Técnica menos sensible.
• Longevidad (promedio de 10 a 15 años).
No obstante, presenta como principales desventajas:
• Microfiltración inicial.
• Falta de adhesión a las estructuras dentarias, con posible incidencia de caries
secundaria.
• Falta de estética.
• Conductibilidad térmica.
• Modificaciones volumétricas.