VISIÓN I2E: ENTORNO + INTORNO + EXTORNO,
MÁS ALLÁ DE LOS 3600
Para sostenerse en el complejo mundo empresarial actual, es imprescindible
desarrollar prácticas originales si se quiere sobresalir de las demás, entre ellas:
Identificar competencias, capacidades y buenas prácticas en los líderes, que
una vez asimiladas y articuladas permita igualarlos y sobrepasarlos con alta
productividad y ventaja en costos
Reconocer y aprovechar oportunidades internas que impulsen el liderazgo,
luego de aplicar las buenas prácticas empresariales
Encontrar debilidades externas surgidas ante demandas clave de los clientes
que no han sido atendidas, para satisfacerlas mediante emprendimientos
inteligentes
Asimilar fortalezas tecnológicas externas que apoyen la diferenciación
empresarial, para construir mejores propuestas que la competencia
Convertir amenazas internas, como focos de resistencia al cambio, en fuentes
de apalancamiento de la sostenibilidad, ideando desarrollos inteligentes internos.
Ello lleva a repensar la empresa como un ecosistema ágil e inteligente que,
aprendiendo a aprender para aprender (el conocimiento aprendido nos lleva
desarrollar nuevas formas de entendimiento) desarrolla un espacio evolutivo, donde:
Ecosistema ágil = contorno digital = intorno + entorno + extorno, dinamizados
más allá de la común observación de los 360 grados acostumbrados. Para ello
expongamos peculiaridades de sus componentes:
Intorno
Las organizaciones a nivel global están viviendo los desafíos del cambio de
paradigma ocasionado por la necesidad de crear valor a partir de datos, objetos de
conocimiento (información a medida), comunicaciones y manejo de contenidos, los
cuales crecen de forma vertiginosa a lo interno de la organización. Esto se deriva de
que es vital gestionar estratégica y eficazmente la empresa para incrementar la
productividad en las cadenas actuales, liberando recursos para generar nuevas
cadenas de valor que atiendan la alta variabilidad del medio externo, creando ventajas
muy rentables al autofinanciarse a través del capital intelectual.
Para ello, una organización inteligente – que posee la capacidad para aprender e
innovar de manera constante – debe mantener una estructura interna ágil y dinámica,
que promueva la socialización y la incorporación de conocimiento, con el objeto de
mejorar las capacidades creativas de las personas que la integran, reforzando a la vez
los criterios del trabajo en equipo.
Ahora bien, para aportar capacidad emprendedora, agilidad operacional y dinamizar
la empresa, es imprescindible articular objetos de conocimiento que alimenten
estructuras ágiles y abiertas, tanto en su interior a nivel individual, grupal y
organizacional, como externamente con grupos conexos y de interés.
Esto demanda la ubicación en la organización de los elementos que identifiquen, en
tiempo productivo, quién conoce o dónde está situada la información precisa para
actuar asertivamente ante una situación significativa, lo que implica:
Utilización efectiva del talento para generar oportunidades internas, originadas
en el mejor uso motivado de las capacidades creativas
Aprovechamiento de la información relativa a los clientes y trabajadores, para
centrar el negocio en la satisfacción de sus necesidades y sensibilidades.
Identificación de las fuentes de reacción al cambio, para contrarrestar posibles
amenazas internas y convertirlas en orígenes de apalancamiento
Manejo del conocimiento existente, en función de la innovación, el
mejoramiento continuo y el trabajo colaborativo.
Entorno
Al analizar las empresas presentes en el mercado, se puede observar que muchas
de ellas mantienen una gestión de información desintegrada, lo que trae consigo una
baja productividad si las comparamos con empresas altamente tecnificadas que
mantienen estructuras dinámicas sustentadas en conocimiento, que optimizan su
relación tanto a lo interno como a lo externo.
Ante estos ejemplos exitosos, ¿por qué el dinamismo del entorno? no es asimilado
adecuadamente por una cantidad considerable de empresas; entre otros aspectos
porque, a lo externo, están inmersas en una lucha competitiva que consume al
máximo sus capacidades para mantenerse en el mercado, y a lo interno, poseen un
caos estructural-intelectual que hace ardua su dirección al mantener procesos
desarticulados que dificultan su operatividad.
Esta desorganización no apoya las acciones requeridas por unos procesos que
demandan una agilidad cada vez mayor para responder a las necesidades del entorno,
ocasionando que la empresa involucione inexorablemente si no es retroalimentada de
manera articulada. Esto genera, en parte, cadenas de dolor, no de valor, que
ocasionan confusión y problemas crecientes difíciles de vencer, llevando
inevitablemente a considerar que a menos que varíe este patrón de conducta, la
empresa tarde o temprano está condenada al fracaso.
Para revertir este proceso involutivo, se debe cambiar el estilo de gestión y renovar
los modelos de negocio, que soportados con una tecnología organizacional acorde a
su cultura y funcionando de forma independiente y sin ataduras, impulsen la
innovación, el posicionamiento y el liderazgo de la empresa; tomando ese entorno
como el mejor aliado pues en el se encuentran muchas de las respuestas para
aprovechar un mercado insatisfecho.
Entonces, si para aportar soluciones efectivas se aplica, como fue mencionado
anteriormente, todas y cada una de las buenas prácticas empresariales del entorno a
nuestro alcance para maximizar la competitividad (provistas por la misma
competencia); si para lograr distanciamiento se enriquecen los procesos y las
funcionalidades con las tecnológicas emergentes en el nicho y si
complementariamente se instruye al talento en las prácticas incorporadas con las
mejores herramientas tecnológicas y cognitivas del entorno, se producirán soluciones
diferenciadoras por las capacidades adquiridas y por el aprendizaje de las técnicas
asociadas, convirtiendo a ese entorno en un asociado oculto al ser observado de
manera colaborativa e inteligente.
Extorno
En el pensamiento sistémico, donde la gestión de conocimiento interactúa en forma
retroalimentada con la inteligencia organizacional para dar sustento al desarrollo y la
competitividad, la empresa, como ser vivo, trata de entender y conocer para lograr la
efectividad operativa y funcional, piezas clave si se desea mantener y sustentar su
existencia.
Siendo así, es posible generar mejores prácticas tecnológicas que la competencia
observando y asimilando tecnologías robustas o incipientes después del entorno, pero
de alto potencial. Para apoyar su interpretación, es menester reflexionar, entre otros,
sobre los siguientes elementos significativos:
Un entorno organizacional altamente complejo y cambiante demanda, de
manera constante, un análisis exhaustivo de todo indicio positivo o negativo,
inclusive en ambientes fuera del nicho de mercado
Las situaciones significativas emergentes, internas y externas, llevan a atender
de manera específica y priorizada todo acontecimiento relevante presentado, ya
sea en forma emergente, periódica o eventual
El éxito en el complejo mundo digital depende del abordaje preciso y en tiempo
perentorio, de toda situación destacable en el medio externo, también de desarrollar
un enfoque investigativo y prospectivo del contexto fuera de las fronteras del
negocio
Existe un espacio con tecnologías consolidadas después del ámbito de
influencia de la empresa, que internalizadas y aplicadas permiten encontrar
soluciones inteligentes, innovadoras y distintivas, al no poseerlas la competencia
Se debe buscar semejanzas en las buenas prácticas empresariales de otros
nichos, en especial las experiencias digitales que, entendidas y articuladas a partir
de los recursos existentes, incrementen radicalmente la productividad al liberar
capital intelectual valioso para dedicarlo a generar océanos azules no competidos.
Hemos advertido que para generar empresas exitosas se debe observar el espacio
estratégico con una visión de 360 0 y del lado de allá y para ello ¿cuál debe ser la
nueva visión que dé apoyo?
En el enfoque administrativo clásico predominaba la departamentalización de la
organización que dependía de un jefe principal, donde lo importante era el aspecto
estructural para maximizar la eficiencia. Ello a la larga generó organizaciones
verticales burocráticas con islas de información que filtraban las acciones que, al
contrastarla con el manejo ágil de la organización en red, transversal en conocimiento
y horizontal en estructura, producía ineficiencia e ineficacia, además de ocasionar
reacción al cambio en la innovación. Esto demanda una nueva perspectiva basada en
conocimiento que agilice y dinamice la gestión empresarial; veamos el enfoque
propuesto.