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| MHIppirt'R
4 9 La pobreza
La pobreza no es inevitable. Existe porque los recursos
vitales que mantienen la vida humana no están distribuidos
de form a regular. Existen suficientes recursos para que
todos podamos vivir una vida tolerablemente cómoda.
El hecho de que los recursos estén repartidos de form a
desigual no es el resultado de la necesidad natural, sino de
la elección humana. El que deba existir una distribución más
igualitaria, o menos desigual, es una preocupación clave de
la justicia social.
En general, la pobreza es una condición en la que las personas son
incapaces de satisfacer sus necesidades básicas y, por lo tanto, fun
cionar de forma regular dentro de la sociedad. ¿Pero qué es básico y
qué es normal? En los países con una economía desarrollada, la po
breza suele definirse en términos «relativos»: las personas no se con
sideran pobres porque no cuenten con los requisitos mínimos para
sobrevivir, sino porque se encuentran por debajo del estándar con
respecto a los demás miembros de la comunidad. En muchos países
en vías de desarrollo, por el contrario, una parte importante de la
población vive en condiciones de pobreza «absoluta»: viven en o
cerca del nivel de supervivencia, con los alimentos justos para man
tenerse con vida.
La pobreza relativa y el mundo desarrollado La riqueza to
tal generada por una economía industrializada es tal que, si estuviera
repartida más equitativamente entre todos los miembros de la socie
dad, nadie sería pobre, en términos absolutos o relativos. Entonces,
¿por qué se ha permitido que esta situación continúe?
Desde el punto de vista socialista, la pobreza es una característica es
tructural del capitalismo y nunca es justificable: el objetivo de maxi-
mizar el beneficio supone explotar a la mano de obra con salarios ba
jos, de ese modo, incrementando la inequidad y, en consecuencia, la
pobreza (relativa). El socialismo, por lo tanto, intenta erradicar la po-
Cronología
1972 1974
Peter Singer sostiene, en Hambre, riqueza y El artículo de Garrett Hardin «Living
moral, que los actuales niveles de ayuda on a lifeboat» sugiere que la ayuda
internacional son grotescamente insuficientes, es contraproducente.
breza reasignando los recursos con el objeti
vo de crear condiciones sociales y económi
cas igualitarias. El umbral
La perspectiva liberal clásica también ve la de. pobreza.
pobreza como un problema estructural, pero
El umbral de pobreza, que se
no comparte mucho más que eso con el aná utiliza para medir la pobreza
lisis socialista. Su razonamiento principal es relativa en los países
que las fuerzas del mercado determinan de desarrollados, suele indicar que
forma más eficiente la distribución de recur un hogar posee suficientes
recursos, en relación a los
sos dentro de un Estado. Dentro del libre
ingresos, para participar de las
mercado, los individuos compiten unos con actividades sociales y recreativas
otros para conseguir sus propios intereses y, en las que normalmente
por lo tanto, se produce un mejor resultado participan otros hogares de la
económico que con cualquier otra alternati misma comunidad. Así, por
ejemplo, en una sociedad donde
va, pero que no resulta igual de bueno para
el poseer un televisor o un
todos: siempre existirán ganadores y perdedo teléfono es considerado normal y
res. La pauta de riqueza resultante es un refle necesario, el hecho de no poder
jo de los talentos y destrezas de los indivi adquirirlos puede ser considerado
duos; la riqueza ofrece una motivación para el un indicio de pobreza.
éxito, en tanto que el miedo a la pobreza es
uno de los incentivos para el esfuerzo y la ini
ciativa individuales.
Todas las democracias liberales modernas manifiestan ser capitalistas,
pero en la práctica ninguna de ellas cree que es correcto confiar por
completo el bienestar de sus ciudadanos a los caprichos del mercado.
U na organización social justa requiere que todos los miembros tengan
la misma oportunidad de fomentar sus intereses, incluso si algunos
inevitablemente aprovechan más la oportunidad que otros. Las opi
niones difieren en cuanto a la cantidad de esfuerzo que se debe reali
zar para igualar el terreno de juego — y en realidad todos los terrenos
siguen siendo muy desiguales— •, pero todas concuerdan en que es ne
cesaria una cantidad de intervención por parte del Estado con el fin
de mitigar la pobreza y otros males que serían creados por un capitalis
mo desenfrenado.
La pobreza absoluta y el subdesarrollo Es concebible que los
partidarios del capitalismo, que viven en pobreza relativa, puedan
2ííTíTil 2012
La Declaración del Milenio de las Naciones La base de datos del FMI Indica que el
Unidas promete erradicar la pobreza país m ás rico es 292 veces m ás rico
extrema para 2015. que el país m ás pobre.
Esparcir la, culpóL
Una forma extendida de los demás tampoco hacen nada.
excusarnos por nuestra inactividad, Lo cierto es que si todas las partes
cuando se trata de aliviar el gran prósperas del mundo aportaran
sufrimiento causado por la pobreza unos pocos cientos de dólares para
mundial, es acusar a otros de que aliviar la pobreza, esta podría ser
no son menos inactivos que erradicada de la noche a la
nosotros. Pero el hecho de que mañana. Pero ese no es el mundo
otros no actúen como deberían no real, y en el mundo real — donde la
nos da derecho de hacer lo mismo: mayoría no contribuye con nada—
si un niño se estuviera ahogando nuestro deber moral debe ser
en un estanque, no serías menos aportar mucho más «de lo que nos
culpable si lo dejaras morir porque corresponde».
pensar que su condición es tolerable, porque creen en el sistema que
ocasiona esa condición y les ofrece la mejor oportunidad (o eso creen)
de escapar de ella. Esto nunca sucedería en la pobreza absoluta, que
siempre es una desgracia espantosa que plaga y, con frecuencia, acaba
con vidas.
Actualmente, el territorio entre países ricos y pobres es bastante am
plio. Según cifras de 2012 del Fondo Monetario Internacional, el país
más rico del mundo, Qatar, es 292 veces más rico que el país más po
bre, la República Democrática del Congo (Estados Unidos es 136 ve
ces más rico). La riqueza está concentrada principalmente en Nortea
mérica, Europa y otras pocas áreas, mientras que la pobreza está
extendida por todo el mundo, especialmente en Asia meridional y
África. Aunque los países ricos donen a los pobres muchos miles de
millones de dólares cada año, la cantidad otorgada ni siquiera alcanza
para equilibrar la balanza, y la brecha entre ricos y pobres cada vez es
más grande.
Hardin contra Singer Hay argumentos para afirmar que no se
debería proporcionar ayuda a los países pobres subdesarrollados. Un
influyente defensor de esta opinión es el ecologista estadounidense
Garrett Hardin, quien sostenía que a los países rescatados por la ayu
da internacional se les impedía aprender las lecciones de su propia
imprudencia (en particular, la locura del crecimiento descontrolado
de la población), y, por lo tanto, las limosnas de los países ricos solo
transferían los problemas actuales a las futuras generaciones (véase el
capítulo 48).
También existe un argumento poderoso en el otro lado del banquillo,
perfectamente elaborado por el especialista en ética australiano Peter
Singer, que sugiere que los actuales niveles de ayuda internacional
son terriblemente insuficientes. El argumento de Singer se basa en
dos razonamientos:
1. El sufrimiento y la muerte debidos a la falta de alimentos, vivien
da y cuidados médicos son malos.
2 . S i está en nuestras manos evitar que pase algo malo, sin tener que
sacrificar nada que posea una importancia moral comparable, de
bemos, por ética, hacerlo.
Singer supone que ambos argumentos por lo general serán aceptados,
por lo que ofrece el siguiente ejemplo para respaldar el segundo:
Paso cerca de un estanque poco profundo y veo un niño que se está aho
gando, mi deber es meterme y sacar al niño. Eso significaría llenarme la
ropa de barro, pero esto es insignificante, puesto que se supone que la muer
te de niño es algo muy malo.
Aquí, el deber moral de hacer un sacrificio (en este caso, uno muy
pequeño: ensuciarme la ropa) para salvar una vida parece bastante
obvio. Puede haber polémica, en la práctica, sobre lo que se considera
«algo con una importancia moral comparable», pero sería difícil sos
tener que tener un auto deportivo nuevo o el último iPod es tan mo
ralmente importante como salvar a otro ser humano de los estragos de
la pobreza. El argumento de Singer sugiere que, al menos, deberíamos
prescindir de los innumerables lujos que se consideran normales en
los países desarrollados.
Una nueva perspectiva m oral De hecho, Singer piensa que de
beríamos prescindir de mucho más que los lujos, aunque gastar en
ayuda internacional lo que actualmente gastamos en cosas que no n e
cesitamos ya representaría una verdadera revolución en nuestro modo
de vida. De hecho, aceptar su argumento requeriría una transforma
ción de toda nuestra perspectiva moral, y la línea tradicional que di
vide el deber de la caridad quedaría eliminada. La incómoda conclu
sión es que la única posición imposible de defender es en la que nos
encontramos.
La idea en síntesis:
ricos y pobres, un
mundo dividido