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Sombra

El cultivo de café de sombra en el Rincón de Ixtlán, Oaxaca, es fundamental para la economía de las comunidades zapotecas, combinando cultivos de subsistencia y comerciales. A pesar de enfrentar desafíos como la falta de atención institucional y cafetales envejecidos, se han implementado técnicas agroecológicas que mejoran la producción y calidad del café, además de conservar la biodiversidad avifaunística en la región. La diversidad de sistemas de cultivo y la riqueza de especies vegetales y avícolas reflejan la importancia ecológica y cultural de esta práctica agrícola.

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Sombra

El cultivo de café de sombra en el Rincón de Ixtlán, Oaxaca, es fundamental para la economía de las comunidades zapotecas, combinando cultivos de subsistencia y comerciales. A pesar de enfrentar desafíos como la falta de atención institucional y cafetales envejecidos, se han implementado técnicas agroecológicas que mejoran la producción y calidad del café, además de conservar la biodiversidad avifaunística en la región. La diversidad de sistemas de cultivo y la riqueza de especies vegetales y avícolas reflejan la importancia ecológica y cultural de esta práctica agrícola.

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Sombra, aves y café en el Rincón de Ixtlán

Janett de los Santos y Mario Bolaños

Grupo Mesófilo AC

Correo electrónico: mesofilo@[Link]

El café de sombra en México

La economía de las comunidades zapotecas del Rincón de Ixtlán, Oaxaca, se sustenta en un


modelo productivo ampliamente distribuido entre los pueblos indios mesoamericanos; está
caracterizado por la coexistencia de cultivos de subsistencia tradicionales junto a otro de
carácter comercial que provee de recursos monetarios. En este caso se trata del café,
conocido de tiempo atrás en la región, pero cuyo cultivo se generalizó a partir de la
década de los setenta del siglo anterior a raíz de su intensa promoción por el extinto
Instituto Mexicano del Café, Inmecafé.

Como es común en Oaxaca, la cafeticultura indígena del Rincón se tipifica genéricamente


como "café de sombra", cuya producción no implica un modelo técnico homogéneo, pero si
una adscripción étnica dominante, al ser cultivado mayoritariamente por minifundistas
indígenas. En términos ambientales, todo cafetal de sombra presta servicios diversos, pero
estos varían en relación directa al manejo que se dé a los cafetales, donde la aplicación de
técnicas agroecológicas, la edad y renovación de los cafetales y el manejo de la sombra
juegan un papel central en la diferenciación. En los párrafos subsecuentes se esbozará
someramente la diversidad de la producción de café de sombra identificada en el Rincón
de Ixtlán, como resultado de un proceso que la asociación civil Grupo Mesófilo y la
organización indígena Michiza-Yeni Navan realizan en esa región para fortalecer la
cafeticultura regional.

Contexto regional de la producción de café de sombra

Edad del cafetal en el Rincón Porcentaje de cafetales El cultivo de café se


distribuye desde los 640
Joven (4-10 años) 15 por ciento y hasta los mil 600
metros sobre el nivel del
Maduro (12 a 15 años) 20 por ciento
mar (msnm). De
Viejo (20-40 años) 55 por ciento acuerdo a la muestra
registrada, 77 por cie nto
Muy viejo (40 a 70 10 por ciento de las plantaciones se
años) localizan en la zona
templada, el 17 por ciento en tierra caliente y un seis por ciento en tierra fría. Los expertos
consideran como café de altura el producido alrededor de los mil msnm hacia arriba. En
nuestro caso, corresponde a la franja entre 900 a mil 400 msnm. Con la aplicación de
técnicas agroecológicas, este café logra aumentar los volúmenes de producción, mejorando
la calidad en tamaño y peso del grano (rendimiento), además de acentuarse las
características de una buena bebida (cuerpo, acidez, etc.). Con la misma atención, el café de
tierra caliente puede aumentar el volumen de la producción, pero con menor peso
específico del grano, por lo que su rendimiento seguirá siendo bajo, además de no poseer
buenas características organolépticas.

De manera general, las mejoras de estos


cafetales se concentran en los predios de los
productores y productoras afiliados a
Michiza, quien posee la certificación de
café orgánico, estatus que representa un
nivel superior del café de sombra. Sin
embargo, tanto los productores orgánicos, y
aun más el resto, se enfrentan a condiciones
que no permiten un mayor y mejor
desarrollo técnico, derivado de la
dominancia de cafetales viejos, una
lacerante ausencia de atención oficial en Regulando la sombra
capacitación y créditos, carencia de
infraestructura adecuada para el beneficio;
factores que, sumados a la crisis de precios y la alta marginalidad presente, hacen que sus
habitantes (viven en una zona considerada como prioritaria de conservación por su riqueza
forestal), subsistan en condiciones de precariedad extrema. Desde la perspectiva cafetalera,
esto se traduce en baja productividad, sistemas de manejo y selección de semilla deficientes
y edad promedio excesiva de los cafetales, entre otros factores.

Fisiográficamente, los cafetales están sobre suelos que van de delgados a someros, como es
la generalidad de los suelos de Rincón, con texturas arcillo-arenoso, arcillo- limoso, limo-
arenoso, areno- limoso y arenoso. La profundidad del suelo va desde 10 hasta 70 cm, con un
promedio de 30. El color predominante es el café con tonalidades que van de claro a
oscuro, y conforme se desciende a tierra caliente en los suelos empiezan a dominar la
arcilla y/o la arena.

Estos suelos no están exentos de una relativa pedregosidad. En el 53 por ciento de las
parcelas muestreadas se observó la presencia de piedras que cubrían desde 1 hasta el 50 por
ciento de las superficies, La pendiente mínima de los terrenos con cultivo de café es de 22
por ciento, mientras que la máxima se ubica alrededor del 100 por ciento, haciendo en
casos extremadamente fatigosas las labores de manejo. El productor promedio maneja unas
tres parcelas. El 89 por ciento de los cultivos de café se extienden de media a una hectárea,
que es el rango máximo que una unidad doméstica promedio puede atender con su mano de
obra, o la ocasional y menguante por la migración, proveída por el jornaleo agrícola
ocasional.

Todos los cafetales contienen semilla criolla, la mitad caturra y una tercera parte bourbón y
otro tanto mundo novo, y en menos de una quinta parte de ellas se observó la variedad
guernica. Salvo la semilla criolla, el resto fueron introducidas por el Inmecafé. En general,
las variedades nuevas producen más volumen pero pesan menos, siendo atacadas más por
plagas en comparación con el café criollo, de raíz más fuerte. En promedio, la densidad de
siembra es de mil 200 a mil 600 matas por hectárea. Lo má s común es que las distancias
entre mata y mata sea entre 2 y 3 metros. Por asimetría del terreno, algunos productores dan
separaciones de hasta 4 metros o más. En el café mejorado, las distancias se reducen al
promedio recomendable de 2 metros, debido a que crecen menos.

Los sistemas de cultivo de café de sombra

El trabajo de la parte ambiental de este proyecto justifica en mayor grado la importancia de


las plantaciones de café como hábitat y áreas de protección de innumerables especies de
plantas y animales. Hasta el momento se cuenta con un registro de 102 especies vegetales
identificadas encontradas en los cafetales de la región. La mayoría son árboles que sirven
de sombra al cafetal (61 especies), 69 por ciento de ellas son nativas (42 especies) y el 31
por ciento restante son introducidas (19 especies). Existen aún más especies nativas por
identificar, pues sólo están registradas con su nombre en zapoteco. Además, diversificando
la producción del cafetal, se encuentran más
de 15 especies frutales.

Se han determinado hasta el momento 58


especies de árboles de sombra para los
cafetales de Sierra Norte -al momento hay
registro de 80 especies de árboles de
sombra con nombres zapotecos que falta
por determinar- que se distribuyen desde
645 hasta mil 600 msnm. De éstos, 41 son
nativas, de las cuáles el 36.6 por ciento son
combustibles (leña), el 31 por ciento
comestibles y casi el 20 por ciento son
Aprendiendo a medir la sombra
maderables y sólo 17 son especies
introducidas, casi en su totalidad frutales
comestibles. Muchas de estas especies son características de la vegetación secundaria
derivada de selvas altas perennifolias (SAP) y bosque mesófilo de montaña (BMM)
asociados a bosques de encino (BQ) y bosques de pino (BP).

La distribución de esta riqueza arbórea en buena medida se determina por la presencia de


tres sistemas para el cultivo de café de sombra en las comunidades estudiadas:

o El sistema de policultivo, también llamado "jardín de café", ampliamente


practicado en la zona templada del Rincón.
o El sistema de "monocultivo" que se inserta en la misma zona templada, y
o El sistema "rusticano" observable en la parte alta y presente, como
tendencia, en los cultivos de tierra caliente.

La diferencia entre estos sistemas es la forma en que el cafeticultor transforma y aprovecha


la vegetación original para establecer el cafetal o de como éste restaura un terreno
favoreciendo el crecimiento de árboles nativos, con finalidades y usos diversos para
introducir posteriormente la plantación de café. En la estructura del policultivo se observan
de tres a cinco estratos de árboles y plantas claramente diferenciados, donde el cultivo del
café por lo regular ocupa el estrato medio o el inferior cuando son mínimos los estratos. Si
del sistema rusticano se trata, por lo regular hay dos estratos, y excepcionalmente podrían
ser tres si se agregara otro debajo del café.

Bajo el sistema de policultivo y utilizados como sombra del café, se conservan elementos
del bosque mesófilo original (liquidámbar, aile, aguacatillo, laurel, fresno, mora, magnolia,
etc.), en altitudes de clima templado, enriquecidos con árboles frutales (capulín, aguacates
varios, guayaba, mamey, mango, pimienta, plátanos diversos, vainilla, naranja, lima, limón,
níspero, mandarina, pomarrosa, cuajinicuil, chicozapote amarillo, anona silvestre, cacao
silvestre, piña, chirimoya, etc.) y especies leñosas y maderables (cedro, cedrillo, caobilla,
pino, encinos diversos, guarumbo, ficus, etc.), destacando también plantas comestibles
(huele de noche, tepejilote, hongos, etc.) y medicinales (chichicaxtle, sangre de grado,
varios más con nombres nativos).

Otras especies presentes en estos cafetales son las que sirven para la fabricación de yugos,
timones, mangos, moldes para panela, cortezas para atar (majahua). O como la higuerilla,
cuya semilla es vendida a la iglesia para la obtención de aceite y el jícaro que se aprovecha
para fabricar utensilios del hogar. Menos visibles son las plantas con propiedades
medicinales, rituales u ornamentales, y el empleo de palmas y bejucos para elaborar
productos de uso doméstico.

Compartiendo este nicho, se encuentran especies introducidas y/o toleradas de utilidad


doméstica para el consumo y en ciertos casos para su venta local o regional (pimienta
gorda, canela, tepejilote, aguacates, cítricos y plátanos, entre otros). Otras especies se
establecen más en beneficio del cultivo del café o del suelo donde crecen en forma de
barreras vivas, coberturas y cercos (zompantle, palo de agua, huele de noche, piña,
tepejilote, siempreviva, frijol nescafé, etc.), y de excelente sombra como las diferentes
especies de Inga (jinicuiles), que además producen materia orgánica e incorporan nitrógeno
al suelo.

Por su parte, el sistema rusticano contribuye a conservar el estrato arbóreo de las selvas
medianas de tierras bajas, como el de los bosques de las zonas altas. El procedimiento es
dejar la mayor cantidad posible de árboles del estrato superior de la selva o bosque para la
sombra de cafeto, y eliminar los estratos medios y bajos para establecer el cultivo. Los
árboles y plantas cultivadas, aparte del café, están ausentes o tienen una baja presencia.

Componentes de la sombra del café rusticano en la parte baja son: jonote, guarumbo, palo
mulato, ficus, copal, cedro rojo, caoba, sangre de grado; en la parte alta se encuentran el
pino chiapensis, varias clases de encinos, pomarrosa, liquidámbar, aile y fresno, entre otros.
Por último, el monocultivo se caracteriza
por su sombra especializada compuesta en
especial por árboles del género Inga
(jinicuiles) y por la escasa o nula
diversificación productiva dentro del
cafetal. Aquí sólo se tienen dos estratos, el
de los árboles de sombra y el que
conforman los cafetos.

Avifauna de los cafetales del Rincón

Campesinos en el taller Con mil 050 especies de aves, México se


ubica entre el décimo y décimosegundo lugar a nivel mundial y para el estado de Oaxaca
reporta 729 especies que representan casi el 70 por ciento del total de las aves reportadas
para México. En la Sierra Norte de Oaxaca se han registrado 29 familias, 116 géneros y 162
especies de aves que constituyen el 22 por ciento del total estatal y el 15.8 por ciento de
todas las especies registradas para México.

Diversos estudios han mostrado la alta capacidad que el cultivo de café bajo sombra
proporciona para proveer un hábitat apropiado para la conservación de las aves, tanto
residentes como migratorias, ya que los árboles que dan sombra a los cafetales son sitios
donde las aves pueden encontrar alimento, refugio y espacio para anidar. De hecho, después
de los bosques naturales, el cafetal bajo sombra es el ecosistema más importante en cuanto
a riqueza avifaunística.

La relevancia de los cafetales de sombra del Rincón de Ixtlán confirman lo anterior, ya que
de manera inicial se han registrado 99 especies de aves, correspondientes a 29 familias
taxonómicas y 71 géneros. Este gran número de especies presentes en un sistema
agroforestal refleja la gran diversidad de aves que éste puede albergar comparado con otro
sistema productivo, así como la gran diversidad de aves que soportaba el ecosistema
primario antes del establecimiento de plantaciones de café.

Esta avifauna equivale al 9.43 por ciento de la riqueza de aves de México, al 13.58 de la de
Oaxaca y al 61 por ciento de la de Sierra Norte de Oaxaca. Datos correspondientes a la
República Mexicana muestran que lo encontrado en el Rincón equivale a 36.26 por ciento
de las aves encontradas en los cafetales del país. De las 99 especies registradas para el
Rincón de Ixtlán, 70 son aves residentes de México, 26 son migratorias neotropicales, es
decir, sólo están durante el invierno y regresan a Norte América durante la temporada de
reproducción. Con esta información se está implementando un programa de educación
ambiental que contribuirá a reforzar entre los cafetaleros del Rincón la indudable relación
existente entre las plantaciones del café y la biodiversidad.

Resultados de estudios de avifauna en cafetales


Región No. de especies Autor
Cafetales de México 273 Martínez N., 2002
Chiapas 180 Rice y Ward, 1996
Teocelo, Veracruz 136 Aguilar-Ortiz, 1982
Guatemala (cafetales de
sombra diversificada y 92 Calvo y Blake, 1998
especializada)
Perú (sombra Greenberg y Rice,
170
especializada) 2001
Rincón de Ixtlán, Oaxaca
Grupo Mesófilo,
(sombra diversificada) 99
2002
preliminares

Algunas consideraciones finales

No obstante las carencias de atención institucional y las deficiencias de manejo presentes


en los cafetales del Rincón de Ixtlán, los productores zapotecas dueños de ese territorio han
logrado con mucho sacrificio generar sistemas agroforestales de café de sombra que
contrib uyen notablemente a prestar servicios ambientales estratégicos, así como para
preservar la diversidad arbórea y de avifauna propias de la Sierra Norte de Oaxaca.

Una porción de ellos participa de tiempo atrás en la producción y comercialización de café


orgánico a través de su membresía con la organización indígena Michiza-Yeni Navan y
constituyen la base para la realización de un proyecto de fortalecimiento de la cafeticultura
regional en asociación con la agrupación civil Grupo Mesófilo, mostrando que con pocos
recursos, metodologías participativas y voluntad es posible optimizar gradualmente la
capacidad técnica de los productores y documentar el valor ambiental de la cafeticultura de
sombra y orgánica del Rincón de Ixtlán.

Estos productores indígenas, junto a otros miles distribuidos en el país, hacen de México el
mayor y más importante productor de café de sombra y de su modalidad orgánica del
mundo; no obstante este relevante hecho, siguen siendo victimas de la miopía o perversidad
institucional, cuyas erróneas políticas rurales los condena a vivir en las peores condiciones
de marginalidad y pobreza, desaprovechando la presencia de un modelo de agroforestería
comunitaria de alto valor ambiental y potencialmente competitivo en los crecientes
mercados "verdes" emergentes en el mundo. Los costos sociales de esta falta de visión son
ya visibles y se suman a la de por sí enorme deuda que el Estado mexicano tiene con los
pueblos indios, raíz y sustento de nuestra nacionalidad.

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