La Segunda Tópica Freudiana
El texto de 1923 es un enorme trabajo de síntesis de lo que Freud ya venía observando en su
trabajo clínico y también en sus anteriores trabajos conceptuales, desde 1911 (“Trabajos sobre
técnica psicoanalítica”) en adelante, incluyendo la “Metapsicología” (1914-1917) y “Más allá del
principio del placer” (1920). Esta revisión conducirá a Freud a la formalización de una segunda
tópica que plasmará en el texto de 1923 “El yo y el ello”, y que busca dar nueva luz acerca del
funcionamiento del aparato psíquico. La formulación de esta 2da tópica constituye un nuevo
desarrollo metapsicológico que no sustituye a la 1era tópica, sino que la incorpora en una nueva
propuesta, más compleja.
1era Tópica: Consciente – Preconsciente – Inconsciente
“La Interpretación de los sueños” (1900)
“Escritos Técnicos” (1912-1913)
“Escritos Metapsicológicos” (1915)
“Más allá del Principio del Placer” (1920)
2da Tópica: Ello – Yo – Superyó
“El Yo y el Ello” (1923)
La propuesta desarrollada en “Más allá del principio de placer” de 1920 constituye un punto de
inflexión en el camino que conduce a las teorizaciones correspondientes a las nuevas nociones
metapsicológicas. En este sentido, los desarrollos que Freud elabora en “Más allá del principio de
placer” permiten resignificar el valor de aquello traumático en términos de irrupción de una energía
pulsional que no es posible de ligar. Lo no ligado presentifica el encuentro con lo traumático, es
decir con aquello que imposibilita la instauración del principio del placer.
Si no hay instauración del principio de placer, no
podemos pensar bajo la lógica de un aparato
psíquico que funciona solamente en términos de un
inconsciente reprimido. De ahí la necesidad de
repensar la noción misma de inconsciente. Freud ya
había postulado un ICC descriptivo (sistema
Preconsciente) y un ICC dinámico (inconsciente
reprimido). Ahora postulará un ICC pulsional,
espacio no- representacional (el Ello).
Por otra parte, Freud sitúa de manera mucho más
precisa el lugar del yo. Se sabía desde hace mucho tiempo atrás, que el yo no podía asociarse a la
cualidad de la consciencia, sino que había una parte no consciente del yo. En este texto Freud
específica las relaciones del yo con la cc, el icc y el prec, mostrando que el yo, es en gran parte icc.
Freud pone en cuestión la cualidad exclusivamente consciente del Yo. Ya en “Más allá del principio
de placer” decía «Es que sin duda también en el interior del yo es mucho inconsciente; justamente
lo que puede llamarse el núcleo del yo; abarcamos sólo una pequeña parte de eso con el nombre de
preconsciente».
Freud plantea que al Yo “lo vemos partir del sistema P, como de su núcleo, y abrazar primero al
Prcc, que se apuntala en los restos mnémicos. Empero, como lo tenemos averiguado, el yo es,
además, inconsciente” (p.25). “Propongo dar razón de ella llamando «yo» a la esencia que parte del
sistema P y que es primero prcc, y «ello», en cambio, según el uso de Groddeck, a lo otro psíquico en
que aquel se continúa y que se comporta como icc” (p.25).
“Es fácil inteligir que el yo es la parte del ello alterada por la influencia directa del mundo exterior,
con mediación de P-Cc: por así decir, es una continuación de la diferenciación de superficies.
Además, se empeña en hacer valer sobre el ello el influjo del
mundo exterior, así como sus propósitos propios; se afana por
remplazar el principio de placer, que rige irrestrictamente en el
ello, por el principio de realidad.
En el texto de 1923, Freud no sólo postula un nuevo
inconsciente (el Ello), sino que propone una instancia instancia
moral, tema sobre el cual ya se había detenido a analizar,
adelantando ciertos desarrollados en “Introducción del
Narcisismo” (1914) y Psicología de las masas y análisis del yo”
(1921), pero con otro nombre: el superyó.
“Si se toma el concepto de superyó en un sentido amplio y poco diferenciado, como en “El yo y el
ello” comprende las funciones de prohibición y de ideal. Si se mantiene, por lo menos como
subestructura particular, el ideal del yo, entonces el superyó aparece principalmente como una
instancia que encarna una ley y prohíbe su transgresión.
Según Freud, la formación del superyó es correlativa de la declinación del complejo de Edipo: el
niño, renunciando a la satisfacción de sus deseos edípicos marcados por la prohibición, transforma
su catexis sobre los padres en identificación con los padres, interioriza la prohibición” (Laplanche &
Pontalis, p.420).
Hay dos caminos por los cuales el contenido del ello puede penetrar en el yo. Uno es el directo, el
otro pasa a través del ideal del yo; y acaso para muchas actividades anímicas sea decisivo que se
produzcan por uno u otro de estos caminos. El yo se desarrolla desde la percepción de las pulsiones
hacia su gobierno sobre estas, desde la obediencia a las pulsiones hacia su inhibición. En esta
operación participa intensamente el ideal del yo, siendo, como lo es en parte, una formación
reactiva contra los procesos pulsionales del ello. El psicoanálisis es un instrumento destinado a
posibilitar al yo la conquista progresiva del ello” (p.56).
“Pero por otra parte vemos a este mismo yo como una pobre cosa sometida a tres servidumbres y
que, en consecuencia, sufre las amenazas de tres clases de peligros : de parte del mundo exterior,
de la libido del ello y de la severidad del superyó” (p.56).
1923, El yo y el ello 1933, Conferencias de Introducción al Psicoanálisis
El complejo de Edipo
COMPLEJO: Conjunto organizado de representaciones y de recuerdos dotados de intenso valor
afectivo, parcial o totalmente inconscientes, que se forma a partir de las relaciones interpersonales
de la historia Infantil.
EDIPO: Mítico rey de Tebas, y cuya historia es tomada por Freud para proponer el complejo del
mismo nombre.
Freud hace mención del mito de Edipo para vincularlo a su teoría:
• Por 1era vez, el 15 de octubre de 1897, en una de sus correspondencias Wilhelm FLIESS.
• En “La Interpretación de los sueños” de 1900.
• En 1910 en “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre” menciona por primera
vez el término de “Complejo de Edipo”.
• “Tótem y tabú” (1913).
• “El yo y el ello” (1923).
• “La organización genital infantil” (1923).
• “El sepultamiento del complejo de Edipo” (1924).
• “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos” (1925).
• “Sobre la sexualidad femenina” (1931).
• “Conferencia 33: “La feminidad” (1933).
• “Esquema del Psicoanálisis” (1940).
Edipo es hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas.
• Layo recibe de oráculo una profecía: si tiene un hijo varón, este le dará muerte.
• Cuando nace Edipo, Layo le pide a un pastor que lo deje abandonado, pero éste lo entrega a
Pólipo y Mérope, reyes de Corinto.
• Al crecer, Edipo se da cuenta que ellos no son sus verdaderos padres y el oráculo le señala que
matará a su padre y esposará a su madre.
• Edipo abandona Corinto. En el camino mata a Layo.
• Edipo encuentra a la esfinge quien le presenta un acertijo, el cual logra resolver.
• Edipo es proclamado rey de Tebas y se casa con Yocasta.
• Edipo se entera de que ha cumplido la profecía y se arranca los ojos.
¿Cuál es la relación entre el Mito y el Complejo de Edipo?
MITO:
• Edipo mata a su padre Actúa sin saber lo que hace
• Edipo se casa con su madre
COMPLEJO:
• Deseo de matar a su padre El deseo es inconsciente
• Deseo de casarse con su madre
• En la primera infancia, el niño y la niña se desenvuelven desde una posición masculina/activa.
• Ambos tienen como primer objeto de amor a la madre.
• Ambos tienen pene (el clitoris es un pene atrofiado).
• La mujer está castrada.
• Para la niña, el complejo de castración es la puerta de entrada al complejo de Edipo.
• Para el ́niño, el complejo de castración es la salida del complejo de Edipo.
• En la mujer, existen 2 renuncias/castraciones importantes:
• - Pérdida del objeto primario (la madre).
• - Pérdida de su primera zona erógena (el clitoris).
• En el caso del varón:
• - Conserva su zona erógena (el pene).
• - Desplaza su objeto primario de amor (de la madre a otras mujeres no prohibidas).
• La mujer debe conquistar una posición pasiva (activamente pasiva).
• La posición femenina es una “tierra incognita” que debe ser descubierta por cada mujer.
• Elección del objeto de amor.
• Acceso a la genitalidad.
• Efectos sobre la estructuración de la personalidad.
• Da orden al lazo intergeneracional.
• “... es insostenible la conservación del Edipo entendido como una novela familiar, vale decir como
un argumento que se repite, de modo más o menos idéntico, atravesado por contenidos
representacionales hacia “el papá” y “la mamá”, a lo largo de la historia y para siempre. Se diluye
en esta mitologización vulgarizada que hoy suena pueril el gran aporte del psicoanálisis: el
descubrimiento del acceso del sujeto a la cultura a partir de la prohibición del goce sexual
intergeneracional. El Edipo debe ser concebido entonces como la prohibición con la cual cada
cultura pauta y restringe, a partir de la preeminencia de la sexualidad del adulto sobre el niño, la
apropiación gozosa del cuerpo del niño por parte del adulto” Silvia Bleichmar
El Complejo de Edipo en la teoría Psicoanalítica
Conjunto organizado de deseos amorosos y hostiles que el niño/niña experimenta respecto a sus
padres. En su forma llamada positiva, el complejo se presenta como en la historia de Edipo Rey:
deseo de muerte del rival que es el personaje del mismo sexo y deseo sexual hacia el personaje del
sexo opuesto. En su forma negativa, se presenta a la inversa: amor hacia el progenitor del mismo
sexo y odio y celos hacia el progenitor del sexo opuesto. De hecho, estas dos formas se encuentran,
en diferentes grados, en la forma llamada completa del complejo de Edipo (Laplanche & Pontalis,
p.61)
a) elección del objeto de amor, en el sentido de que éste, después de la pubertad, viene
condicionado a la vez por los investimientos de objeto y las identificaciones inherentes al complejo
de Edipo infantil y por la prohibición de realizar el incesto;
b) acceso a la genitalidad, por cuanto ésta no queda en modo alguno garantizada por la sola
maduración biológica. La organización genital presupone la instauración de la primacía del falo, y
esta difícilmente se puede considerar establecida sin que se resuelva la crisis edípica por el camino
de la identificación;
c) efectos sobre la estructuración de la personalidad, sobre la constitución de las diferentes
instancias, en especial el superyó (en sus vertientes de prohibición y de identificaciones).
d) Da orden al lazo intergeneracional, permitiendo establecer orden de relaciones al interior de las
familias y comunidades sociales.
4 momentos del Edipo:
-1er momento: todos los seres poseen pene: el niño no reconoce diferencia. Si observa un ser sin
pene, sencillamente cree que posteriormente el genital crecerá.
-2do momento: reconocimiento de la diferencia: el niño reconoce esa falta, concluyendo que el
genital debió haber estado ahí antes y que fue extraído (castración). Ello moviliza al niño a tener
precaución de no perder su propio órgano como lo han perdido otros (así, complejo de castración y
primado del falo son dos momentos que están estrechamente unidos).
-3er momento: aceptación de la castración (en otros): el niño estará convencido, no obstante, que
sólo aquellos seres femeninos despreciables han sido castrados, pero su madre y mujeres cercanas,
no.
–4to momento, angustia, aceptación de la castración: sólo cuando el niño aborde el tema de la
génesis de los hijos y que sólo las mujeres los pueden tener, entonces él podrá reconocer que su
madre tampoco tiene pene. Él acepta la castración uniendo la constatación (visual) de la falta de
pene en la mujer y la amenaza de castración (verbal) real o fantaseada. Así, el niño renuncia a su
madre y acepta la autoridad del padre.
El complejo de Edipo en la Mujer
El complejo de Edipo en la Mujer:
Si bien, en sus primeros textos referidos al Complejo de Edipo, Freud no marca diferencias
importantes entre el niño y la niña, en sus últimos textos (“Sobre la sexualidad femenina”, 1931, y
“La feminidad”, 1933), postula caminos distintos en ambos recorridos.
En este último texto, Freud se refiere a la diferencia que establece entre pasividad y meta pasiva
en la mujer. Si en un primer momento Freud opone masculino y actividad por un lado a femenino y
pasividad por otra, debe tomar resguardados de aquella oposición, porque la mujer en ningún caso
se comporta de manera pasiva en su desarrollo psicosexual.
Freud llega al convencimiento que así como en el niño, la relación con la madre es el vínculo
primordial más importante, que posteriormente será acrecentado con el surgimiento del complejo
de Edipo y posteriormente sepultado por el complejo de castración, en el caso de la mujer, el vínculo
primordial más importante no es con el padre, como en un primer momento lo pensaba, sino
también, al igual que el niño, con la madre. La pregunta es saber entonces cómo pasa la niña de la
primaria ligazón con la madre a la secundaria ligazón con el padre.
El hombre cierra su complejo de Edipo por medio del complejo de castración. En él, la observación
(mirar) más la amenaza tienen por resultado la angustia de castración que lo llevará a renunciar
de modo definitivo a su objeto de amor, y buscar un sustituto en el campo social. Pero si
observamos, el varón jamás muda el tipo de objeto de amor, sigue siendo la mujer. Además, si
internaliza la amenaza de castración, la acepta, podrá conservar esa parte del cuerpo que él siente
amenazada por el padre.
Por el contrario, la mujer ingresa al Edipo a través del complejo de castración. Es a través del
reconocimiento de la diferencia anatómica que la mujer busca una explicación a su diferencia. Y en
esa búsqueda, asignará una responsabilidad principal a la madre, quien la ha parido. Esa
asignación de responsabilidad conlleva una decepción de la niña respecto de la madre, y convierte
el amor primario al objeto materno en su contrario, el odio.
Al mismo tiempo, surge en ella “la envidia del pene” en la niña, la necesidad de obtener por otros
medios, aquello que su madre no ha podido darle.
Es ahí cuando surge la figura del padre, en un segundo momento, quien se vuelve objeto de amor
para la niña. La niña no puede tener pene, pero sí puede tener un hijo, un hijo del padre. De modo
que se establece la equivalencia entre niño = pene.
• En la primera infancia, el niño y la niña se desenvuelven desde una posición masculina/activa.
• Ambos tienen como primer objeto de amor a la madre.
• Ambos tienen pene (el clitoris es un pene atrofiado).
• La mujer está castrada.
• Para la niña, el complejo de castración es la puerta de entrada al complejo de Edipo.
• Para el ́niño, el complejo de castración es la salida del complejo de Edipo.
• En la mujer, existen 2 renuncias/castraciones importantes:
• - Pérdida del objeto primario (la madre).
• - Pérdida de su primera zona erógena (el clitoris).
• En el caso del varón:
• - Conserva su zona erógena (el pene).
• - Desplaza su objeto primario de amor (de la madre a otras mujeres no prohibidas).
• La mujer debe conquistar una posición pasiva (activamente pasiva).
• La posición femenina es una “tierra incognita” que debe ser descubierta por cada mujer.
Primeras mujeres psicoanalistas quienes investigaron en torno a la feminidad:
-Ruth Mack Brunswick
-Jeanne Lampl de Groot
-Hélène Deutsch
-Karen Horney
-Melanie Klein
Autorxs contemporánexs que han investigado en torno a la feminidad en su relación con el
Psicoanálisis:
-Emilce Dio Bleichmar.
-Julia Kristeva.
-Luce Irigaray.
-Judith Butler.
-Camille Paglia.
-Rita Segato.
-Paul Preciado.