Hipólito Yrigoyen nació en Buenos Aires el 13 de julio de 1852, hijo de un vasco francés y de
Marcelina Alen (hermana mayor de Leandro)
Hacia 1886, los diarios de la capital publicaban una noticia inaudita para la época, la cual era
que un desconocido profesor de filosofía, historia e instrucción cívica de la Escuela Normal de
Maestras donaba sus sueldos a una Sociedad de Beneficencia con destino a Asilos de Niños,
además de esto becaba a las alumnas más pobres y a las maestras enfermas. El hombre no era
conocido y no se dedicaba aún a la política; treinta años después este mismo hombre haría lo
mismo pero esta vez con sus sueldos como presidente de la República.
Hipólito mientras era Comisario de Balvanera conoció los modos de vigilancia y la manera de
escapar del acoso policial. Nunca pronunciaba un discurso, se negaba a las entrevistas
periodísticas, escapaba de los fotógrafos porque esas imágenes le parecían un gesto de
vanidad. Eludía las asambleas públicas y los mítines partidarios y escribía poco y mal. Para
Yrigoyen el silencio era un instrumento político. ERA ESTRATÉGICO.
Entre 1882 y 1889 forjo su patrimonio personal, convirtiéndose en estanciero. Compra y
arrienda campos en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y San Luis. Con el tiempo seria
propietario de 25 leguas. Esa fortuna, nada despreciable, la consumiría en pos de lograr su
proyecto político.
La UCR era para él un conglomerado heterogéneo al que nunca definiría como un partido y
siempre sería percibido como un movimiento donde sectores de la clase dominante
convivieran con sectores populares, estancieros y peones con burguesía urbana y clase obrera,
a la que más adelante se unirían también los hijos de inmigrantes que aspiraban a integrarse a
la sociedad, para así abandonar la posición marginal de sus padres.
Con la sanción de la LEY SÁENZ PEÑA QUE ESTABLECÍA EL SUFRAGIO SECRETO Y OBLIGATORIO
sobre la base de los padrones militares, esa U.C.R. resultaría triunfante.
En la votación del 2 de abril de 1916 de los casi 8 millones de habitantes que registraba el
censo de 1914, estaban habilitados para votar un poco más de un millón de personas y votaron
efectivamente menos de 750.000. Obteniendo la UCR 372.810 votos contra 154.540 de los
conservadores ugartistas, 140.443 del Partido Demócrata Progresista y 56.107 del Partido
Socialista, por lo que no tenía asegurado Yrigoyen su elección como presidente.
Recién el 20 de julio de 1916 el Colegio Electoral consagró ganadora la fórmula radical de
Yrigoyen - Luna por 152 electores, uno más de los necesarios, luego de meses de
negociaciones e intrigas (en las que Yrigoyen se negó a intervenir y, menos aún, hacer
concesiones) dentro del mismo partido para completar el número requerido de electores.
Obviamente en el Congreso Nacional no tenía la mayoría: ocuparon 43 bancas sobre un total
de 120 de la Cámara de Diputados y 4 sobre 30 Senadores.
Al momento de la llegada del radicalismo al gobierno, las condiciones económicas eran
pésimas, provocadas por la Primera Guerra Mundial, la cual interrumpía las inversiones
extranjeras y las exportaciones de los productos primarios argentinos. (El país estaba en
recesión)
Pero así y todo Yrigoyen favorece a las intervenciones estatales en cuestiones sociales:
establece el sueldo mínimo y jubilaciones para algunas actividades, sanciona la ley de
accidentes de trabajo, se preocupa por la vivienda obrera, establece la obligación de pagar el
trabajo en moneda nacional (prohibió los vales); crearía algunas cooperativas agrícolas y
gracias a la política colonizadora un poco más abierta de los radicales, lograría transformar en
propietarios de la tierra a numerosos arrendatarios, tantos como en todos los años anteriores.-
En 1918, respondiendo a una idea cultural expresada por el radicalismo se produce la Reforma
Universitaria, iniciada por la juventud universitaria argentina en la ciudad de Córdoba y
propagado después en todos los países de Latinoamérica, cuyo nombre se da por haberse
iniciado en las aulas de superiores pero que fue insuficiente para expresar todo el contenido
de acción que luego se desarrolló y que hizo punta a nivel mundial. Es así como la Educación
Superior o Universitaria argentina, se convirtió en educación de excelencia.
Por estos motivos y algunos más, debemos recordar los cien años de la primera elección del
presidente a través el voto universal .
Y si además queremos comparar logros democráticamente conseguidos en esa época con los
conseguidos en la última década, necesitaríamos de mucha imaginación. Ya que en esa época
se logro conseguir un gobierno con un congreso alineado convertido en escribanía, con una
situación económica mundial excepcional para la argentina la cual luego fue desaprovechada,
en la que la educación retrocedió a niveles nunca imaginados y en la que la clase media casi
desapareció dando nacimiento al 30% de pobres en nuestro país;
Esa ficción o esa construcción, sólo puede ser obra de un exitoso arquitecto egipcio. Los
simples abogados (supongo que aún las exitosas colegas), no nos animamos a tanto.