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Sade Fallos

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SADE ALEGATOS:

A) ¿Qué se reclama?
 LOS DAÑOS Y PERJUICIOS DEL ACCIDENTE DE TRANSITO, PEATON c/
AUTO s/ SENDA PEATONAL en la intersección de calles Sarmiento y
pasco.
 FECHA: 22/10/20219 (a hoy son 4 años y medio desde el accidente)
a las 18 hs aprox.
1- INSTANCIA PREJUDICIAL:
Se interpuso RECLAMO EXTRAJUDICIAL ante EL NORTE Cía de Seguros en
fecha 23/3/2021. Durante el año 2020 padecimos la pandemia covid-19-,
sumado a que se se debía esperar el tiempo prudente a la evolución de las
lesiones físicas, psíquicas y la operación realizada al Sr. Sade. Razones por
las cuales no se interpuso antes.
Respondieron recién el 1/6/2021 –dos meses y medio después- y se realizó
pericia médica el 14/6/2021 con el Dr. Feugeas. –TAL COMO SURGE DE LOS
e-mails reconocidos por la demandada. Al momento de la junta médica
privada, el Sr. Sade ya se trasladaba en silla de Ruedas.
Un mes y medio después de haber respondido la compañía, previa
intimación vía e-mail de nuestra parte, el 26/7/2021, ofrecieron $ 50.000, un
monto insignificante en relación al estado del Sr. Del Sr. Sade, que sufrió
fractura de cadera, entre otras lesiones, y no volvió a caminar. El monto
pretendido era $ 1.831.520
Desde la interposición extrajudicial del reclamo, la conducta de la demanda
estuvo reñida con la buena fe.
2- DEMANDA:
Se interpuso en fecha 17/9/2021, demanda de DyP.
Se solicitó la declaración de inconstitucionalidad del art. 7 y 10 de la ley que
prohíbe indexar sumas de dinero (23.928) y del art. 4 de la Ley 25.561 que
modifica dichos artículos; en pos de impedir que el límite de cobertura (el q
fuera expresamente invocado por la compañía) no quedara sin actualizarse.
Leg. Activa: Sr. Sade
Leg. Pasiva: Sr. Musaschi (conductor art. 1716 CCyC “la violación del deber
de no dañar a otro…”; Sra. Mosca (titular registral del vehículo –resp. Obj. –
1757 y 1758 CCC)
Citada en garantía: acató la citación.
Hechos: accidente de tránsito, peatón cruza por senda peatonal, a plena luz
del día, y cuando ya había cruzado la mayor parte de la senda, dobló el auto
conducido por el Sr. Musaschi e impactó con el paragolpe delantero derecho
(lado del conductor) en la ZONA LATERAL DERECHE del Sr. Sade, quien cae
sobre su lado izquierdo en el asfalto, sufriendo lesiones de gravedad.
Responsabilidad:
La senda peatonal es un territorio que todo conductor debe mirar con
prevención.
Por lo tanto "la inversión de la carga probatoria se aplica con toda estrictez ",
"no pudiendo el victimario eximirse de su responsabilidad sino
probando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba
responder". Asimismo, acuerdan los tribunales en exigir que "la
culpa de la víctima sea imprevisible e irresistible para el
demandado". SITUACION NO ACAECIDA EN AUTOS
Ley Nac. De tránsito Art. 41 inc. e dispone: “PRIORIDADES. Todo conductor debe
ceder siempre el paso en las encrucijadas al que cruza desde su derecha. Esta
prioridad del que viene por la derecha es absoluta, y sólo se pierde ante: Los peatones
que cruzan lícitamente la calzada por la senda peatonal…” y Art. 64: “…El peatón
goza del beneficio de la duda y presunciones en su favor”.
Que el demandado no conducía en el momento del accidente con cuidado y
prevención, y tampoco poseía el pleno dominio de su conducido, ya que de lo
contrario, hubiese detenido su marcha evitando así la producción del siniestro que nos
ocupa.

Rubros reclamados:

INCAPACIDAD SOBREVINIENTE:

La incapacidad sobreviniente es consecuencia de las lesiones sufridas, y para el


resarcimiento de tal incapacidad deberá tenerse en cuenta toda disminución de
aptitudes o facultades que las lesiones importan, y que supongan un daño de orden
patrimonial.

Textual de la demanda: “Que al momento del hecho, el Sr. Sade se encontraba circulando
como peatón, sufriendo como consecuencia de la colisión graves lesiones incapacitantes, a
saber: politraumatismos en brazo izquierdo, con fractura de cadera izquierda (35%) debiendo
ser intervenido quirúrgicamente-, lo que le generó también una dismetría de cadera (5%) y
desorden post traumático y/o patología psicológica y/o psiquiátrica a determinarse por pericial
correspondiente (10%), con imposibilidad de movilizarse por sus propios medios, requiriendo
necesariamente asistencia al día de la fecha. Que por lo expuesto, y de acuerdo a la pericia
médica, psicológica y psiquiátrica oficial que solicitaremos a los efectos de determinar
precisamente la incapacidad del actor, estimamos que el Sr. Sade presenta como
consecuencia del accidente una incapacidad permanente y definitiva del 50% de la total,
solicitándose por este rubro la suma provisoria de pesos un millón quinientos mil ($
1.500.000); importe que deberá incrementarse en caso de resultar una minusvalía superior.
Ello con más los intereses desde la fecha de ocurrido el hecho.”. DE NINGUNA MANERA SE
LIMITA LA LESIONES A LAS ENUNCIADAS, SINO QUE SE DEJA LIBRADO A LAS PERICIAS
PERTINENTES LA DETERMINACION DE LOS DAÑOS E INCAP QUE SUFRIO EL ACTOR. ESTA
RESERVA DE DETERMINARSE LA INCAPCIDAD A LO QUE RESEULTE DE LAS PRUEBAS A
PRODUCIRSE, ELIMINA CUALQUIER EVENTUAL VIOLACION AL PRINCIPIO DE CONGRUENCIA,
AL CUAL LOS JUECES DEBEN RESPETAR.
¿POR QUÉ SE INCLUYE EL DAÑO PSIQUICO Y PSICOLOGICO COMO
INCAPACIDAD SOBREVINIENTE Y NO COMO DAÑO MORAL?

la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha exigido como requisito para


la configuración del daño psíquico o psicológico que el mismo tenga
carácter de permanente. En otras palabras, para establecer una indemnización
autónoma del daño psíquico respecto del moral, la incapacidad a resarcir es la
permanente y no la transitoria y debe producir una alteración a nivel psíquico que
guarde adecuado nexo causal con el hecho dañoso.

¿es asimilable la tristeza (sólo por nombrar a unos de los sentimientos mínimamente
comprendidos en el daño moral) con el miedo a no volver a caminar como consecuencia del
accidente? ;¿por qué es necesaria la realización de una pericia para determinar el grado de
incapacidad psicológica que padece un individuo, mientras el daño moral es presumido por la
simple acreditación del daño invocado al momento de entablar la demanda? ¿es asimilable el
dolor con una patología que, en caso de existir, mayoritariamente deberá recibir un tratamiento
profesional de mediana duración para ver paleados sus efectos, no ya en su totalidad, sino
parcialmente?; estas son solo algunas de las preguntas cuya falta de respuesta nos lleva a
postular de arranque la citada independencia del daño psicológico. El daño moral acontece
prevalecientemente en el sentimiento, mientras que el daño psíquico afecta con
preponderancia el razonamiento.
Por su parte, la Dra. Zavala de González define al daño psicológico como "una perturbación
patológica de la personalidad, que altera el equilibrio básico o agrava algún desequilibrio
precedente del damnificado. Se entiende que comprende tanto las enfermedades mentales como los
desequilibrios pasajeros, pero sea como situación estable o bien accidental y transitoria, implica en
todo caso una faceta morbosa, que perturba la normalidad del sujeto y trasciende en su vida
individual y de relación" (8).

El daño psíquico "es la modificación patológica del aparato psíquico como consecuencia de un
trauma que desborda toda posibilidad de su elaboración verbal o simbólica produciendo una
modificación o alteración de la personalidad que se expresa a través de síntomas, inhibiciones,
depresiones, bloqueos, actuaciones"(9).

Además esa afección se debe diferenciar del daño psicológico, pues el primero (daño a la
psiquis) entraña una situación estática – neurológica, mientras que el segundo (daño
psicológico) implica daño a un proceso dinámico

8) ZAVALA DE GONZALEZ, "Daños a las personas: integridad psicofísica", tomo II a, Ed.


Hammurabi, Bs. As., página 231.

9) MILMAINE, José E., "el daño psíquico", en Ghersi, Carlos A. "Los nuevos daños: soluciones
modernas de reparación", Ed. Hammurabi, Bs. As., 1995, página 74, Nº 15.

DAÑO MORAL:

El daño moral es la lesión a los derechos extrapatrimoniales del sujeto, que afecten su
honor, paz, dignidad, pudor, seguridad personal, afecciones legítimas o el goce de sus
bienes; en suma, todos los padecimientos físicos y espirituales derivados del hecho
ilícito, pero no es necesario que ellos sean permanentes o irreparables (SCBA, 11/11/58,
ja 1959-I-510; CCiv.C, 14/2/68, LL 130-361, f 60.121).-

Ahora bien, si vuestro tribunal considera que no integra el rubro incapacidad


física o daño material, debe merituarse las lesiones psíquicas y psicológicas q
dentro de este rubro. No limitarse el daño moral a un porcentaje del daño físico
(20%), máxime teniendo en cuenta que no volver a caminar genera de por sí, un
daño sumamente grave. Para nuestra jurisprudencia mayoritaria, para la determinación
de la existencia del daño moral, no se requiere la prueba de su efectiva existencia y
extensión, más cuando es la consecuencia de un hecho que razonablemente debe
producirlo (Código Civil Comentado – SALAS – Tomo I p.543).-

Gastos farmacéuticos y tornillos: prueba informativa factura de los tornillos. una


presunción legal respecto de los gastos médicos, farmacéuticos y por transporte, “…que
resulten razonables en función de la índole de la índole de las lesiones o de la incapacidad ……
Art. 1746 CCyC. Alquiler silla de rueda, mas todos los gastos de traslado que si o sí requiere el
actor por encontrarse incapacitado de moverse.
CONTESTACION DEMANDA:

En primer término, señala la compañía: “En cuanto a la DINÁMICA ACCIDENTAL, adelantamos


desde ya que el actor CONCURRIÓ AL RESULTADO DAÑOSO, al largarse a cruzar la calle POR
UN LUGAR NO PERMITIDO, atento no lo hizo en la senda peatonal, interponiéndose así en el
sentido de circulación del vehículo a cargo de Sade, quien circulaba a velocidad reglamentaria
y atento a las circunstancias del tránsito.”. Es sumamente llamativo cómo la citada en
garantía postula una versión de los hechos sin ningún tipo de sustento fáctico y
contradiciendo expresamente lo que sostuvo el asegurado en la denuncia [Link]
ante el seguro. HAY UNA CLARA INTENCIONALIDAD DE TRANSITAR EL JUICIO POR PARTE DE
LA COMPAÑÍA. SUMADO A QUE POSTULAN LA APLICACIÓN DEL LIM DEL ART 118 LEY DE
SEGUROS “en la medida del seguro” para limitar responsabilidad.

Seguidamente sostuvo: “Respecto a las supuestas LESIONES nos permitimos señalar que el
actor SADE, no sufrió de ningún modo las consecuencias dañosas que se aducen en la
demanda”. Vale traer a colación que el propio Dr. Feugeas evaluó al actor antes del inicio de la
presente demanda, en silla de ruedas y con los estudios médicos acompañados, entre ellas, la
historia clínica del hospital Italiano y la factura de los tornillos.

Cuando se interpuso reclamo extrajudicial, se acompañó historia clínica y foja del sies, donde
figuran antecedente de ACV. Al momento de contestarte, no hay una sola referencia a esta
circunstancias, ni tampoco al momento de ofrecer la pericial médica (esta es tan genérica que
vale para cualquier

SOSTIENEN QUE EL ACTOR: “Entendemos que no hay dudas que el actor concurrió con su
conducta negligente al resultado dañoso, atento NO CRUZÓ POR LA SENDA PEATONAL”.

En cuanto a los rubros, la citada dice: “Bajo el rubro “Incapacidad sobreviniente.”se reclama la
suma total de $ 1.500.000 importe que representa un verdadero despropósito.”

Rechaza el daño moral.

DA LA IMPRESIÓN QUE LA CONTESTACION DE LA DEMANDA NO SE CORRESPONDE EN


ABSOLUTO CON LO OCURRIDO.

Manifiesta desinterés de las periciales mecánica (sin haber informado por ej, q hacía
prácticamente un año que sus asegurados habían vendido el auto), como así también de las
periciales psicológicas y psiquiatras.

EN RELACION A LA PERICIAL MEDICA, ofrecen puntos de pericia genéricos, sin ningún tipo de
especificidad. VALE RESALTAR QUE la demandada había evaluado previamente a la demanda al
Sr. Sade, y tenían en su poder la historia clínica del hospital italiano, donde surge que el actor
tenía un antecedente de ACV. Sin embargo, ninguna referencia hicieron en la contestación de
la demanda, ni solicitaron prueba alguna en relación a lo expuesto.

FUNDAMENTAL LA DENUNCIA ADM DE MUSASCHI.

B-QUE SE PROBO:

CON PERICIAL MECANICA, SUMARIO PENAL Y LA DECLARACION ADM DEL DEMANDADO


MUSASCHI LA MECANICA DE LOS HECHOS
LOS DAÑOS: PERICIAL MEDICA, PSICOLOGICA Y PSIQUIATRICA, ADEMAS DE LA CONSTATACION
DEL ESTADO ACTUAL DEL ACTOR POR MEDIO DE OF. DE JUSTICIA.

INCAP SOBREVINIENTE: FRACTURA DE LA CADERA IZQ Y LOS DAÑOS DE LA CADERA DERECHA,


NO OLVIDAR Q EL IMPACTO CON EL AUTO LO RECIBE EL SR. SADE A LA ALTURA DE LA CADERA
DERECHA Y CAE AL ASFALTO CON EL LADO IZQUIERDO DEL CUERPO. LA DEMANDA
EXPRESAMENTE DICE: Que por lo expuesto, y de acuerdo a la pericia médica, psicológica y
psiquiátrica oficial que solicitaremos a los efectos de determinar precisamente la
incapacidad del actor, estimamos que el Sr. Sade presenta como consecuencia del accidente
una incapacidad permanente y definitiva del 50% de la total, solicitándose por este rubro la
suma provisoria de pesos un millón quinientos mil ($ 1.500.000); importe que deberá
incrementarse en caso de resultar una minusvalía superior.

Es sumamente llamativo como la demandada intenta traer a discusión unas supuestas secuelas
de un acv, sin producir prueba alguna, pero se opone fervorosamente a las lesiones que si
están acreditadas por estudio médicos acompañados en autos y dictaminadas por el perito
medico oficial.

EL PERITO MEDICO RATIFICO LA PERICIAL MEDICA EN SU TOTALIDAD.

C-) QUE SE PRETENDE:

Para cuando se hable del monto de la indemnización:

Se plantea en la demanda que Sade es cerrajero de oficio y jubilado. En blanco no figura en


ningún lado, los testigos van a referir q era cerrajero, pero los tres testigos lo van a ratificar.
Jubilado esta acreditado porque tiene PAMI, consta en la historia clínica del Hospital Italiano
y en el SIES, ambas pruebas informativas obran en autos, y en el recibo de haber jubilatorio
que surge de la constatación realizada al actor en el geriátrico donde se encuentra internadol

Resta señalar que no se encuentra óbice en recurrir al Salario Mínimo Vital y Móvil
vigente a la fecha de la sentencia, cuando la actora ha fallado en demostrar
mayores ingresos, conforme criterio ya sostenido en diversos precedentes de esta
Sala (Acuerdo N° 56 del 07.03.2019, "Delpiano"; "Auto N° 71 del 13.03.2019,
"Pavón - Rec. Directo"; Auto N° 316 del 09.10.2018, "Amaral - Rec. Directo") y
siempre en los términos del artículo 245 C.P.C.C.

Incapacidad sobreviniente art. 1746 ccyc, el total de la incapacidad q surge de la pericial


médica por ambas caderas.

Como dijimos anteriormente, la CSJN ha dicho que no se debe considerar solamente la etapa
laboral del daño, concluyendo la edad para la estimación al momento del retiro o beneficio
jubilatorio. Surge esto al analizar el art. 1746, que habla de actividades productivas -o
económicamente valorables- de modo genérico y no exclusivamente laborales, inclusive
debiendo ser indemnizado el damnificado aunque continúe realizando una tarea
remunerada luego del suceso dañoso; porque ambas forman parte de la integridad funcional
de la persona
La Cámara de Apelaciones de Trelew expuso al respecto: “no corresponde acoger el planteo de
la accionada en cuanto pretende que la variable que denomina vida útil se compute hasta los
58 años de edad de la actora, por obtener a esa edad, según sostiene, el beneficio jubilatorio.
Al respecto, es oportuno reiterar que el art. 1746 del Cód. Civil y Comercial literalmente
establece que en el supuesto de incapacidad permanente se debe indemnizar el daño
aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea remunerada, lo que, como indiqué en
párrafo precedente, es aplicable al trabajador jubilado. Ello es así, dado que la pérdida de
capacidad laborativa que se indemniza bajo la denominación incapacidad sobreviviente no
se recupera ni extingue con la jubilación de la víctima.”

CONCEPTO INCAPACIDAD VITAL:


En relación a este último punto, la Cámara de Apelaciones de Trelew, Sala A refirió:
“(…) discapacidad es tanto para la realización de actividades productivas como
para el desarrollo de las restantes actividades de la vida y por tal razón es
razonable y aceptable que se agregue un plus para indemnizar la repercusión de la
incapacidad en actividades sociales, deportivas, culturales, tareas informales, etc..-
En tal sentido se sostiene que “para que la reparación sea plena, se debe sumar a
la cantidad estimada para compensar la disminución de su capacidad laboral, otra
que compense el nivel de incapacidad para la vida social que la disminución de su
integridad psicosomática le ha dejado” (Código Civil y Comercial Comentado –
TratadoExegético – Director Jorge H. Alterini – T° VIII, pag. 313)”27 (SIC).

CORTE SANTA FE: INTERESES

 Carátula: DE FEO, MATIAS DAVID Y OTROS c/ TRANSPORTE GENERAL


BELGRANO S.A. -DAÑOS Y PERJUICIOS- s/ RECURSO DE
INCONSTITUCIONALIDAD (QUEJA ADMITIDA)

 Fecha: 05/12/2023

 Tribunal: Corte Suprema de Justicia

En ese sentido, ha de recordarse que, en principio, tal como lo ha sostenido


reiteradamente esta Corte, la determinación de la tasa de interés a aplicar se ubica
en el espacio de la razonable discrecionalidad de los jueces de la causa, por lo que
la descalificación constitucional sobrevendría ante una respuesta jurídica que solo
se sustente en una arbitraria consideración del juzgador.
En consecuencia, dicha temática no queda excluida a priori de la instancia prevista
en la ley 7055, sino que la existencia de "caso constitucional" podrá configurarse no
por la índole de la cuestión -tasa de interés- que se pretenda traer a esta Corte, sino
si se dan los requisitos de admisibilidad y procedencia del recurso de
inconstitucionalidad local (A. y S. T. 117, pág. 405).
****PLANTEAR ESTA IDEA, ART 95 SENTENCIA FUNDADA: “Es por ello que
los magistrados, al fijar los intereses, deben dar debido sustento a lo
decidido, justificando la razonabilidad de lo resuelto”***. Esto no acontece
en el caso bajo examen, toda vez que, si bien -en principio- nada cabe objetar a la
Alzada en cuanto al momento elegido para la cuantificación de la deuda y la tasa
pura aplicada entre el hecho y la cuantificación, no sucede lo mismo con la tasa
seleccionada para el segundo tramo (el que corre desde la sentencia de primera
instancia y hasta el efectivo pago), toda vez que para justificar dichos accesorios se
limitó a sostener sin más que los mismos "no resultan excesivos".
Se advierte así, que lo resuelto en ese aspecto carece de la determinación
adecuada de la razonabilidad de los intereses elegidos, desde que el Tribunal
omitió especificar de manera concreta por qué correspondían emplear las
tasas dispuestas teniendo en cuenta las especiales características del
caso y en base a la situación económica reinante. En tal sentido, resulta
clarificante la comparación efectuada por el Procurador General a fojas 784 y
vuelta, mediante la cual se puede apreciar la insignificancia de los accesorios
fijados con los indicadores vinculados, entre otros, a la evolución de los salarios
(como RIPTE y SMVM) y al incremento porcentual del CER y del USD.

mientras que el segundo (interés moratorio) apunta a inhibir(como tasa de incremento) los efectos
de la tardanza en hacer efectiva esa reparación, cuyo débito nace ex re con la producción del daño
(arts. 233, 772 y 1748, CCyC)75”.

Como es sabido, la indemnización por incapacidad sobreviniente tiene por fin reparar el
desmedro producido con carácter permanente en las aptitudes psíquicas o físicas del individuo
y que incide sobre su aptitud productiva en general50, abarcando no solo aspectos laborales
sino también aquellos que se vinculan con su capacidad vital y potencialidad genérica, que son
también mensurables —aun estimativamente— en términos económicos. Entendido esto
último como la imposibilidad por parte del damnificado de llevar a cabo actividades que no
representan una utilidad económica pero que, sin embargo, son patrimonialmente
mensurables e inciden en diversos aspectos de la personalidad que hacen al ámbito
doméstico, social, cultural y deportivo.

Al margen de la laboral, toda persona desarrolla en su casa o fuera de ella, tareas vinculadas
con sus facultades culturales, artísticas, deportivas, comunitarias, sociales, religiosas, sexuales,
etc., y los deterioros o menoscabos a tales que haceres pueden acarrear consecuencias de
carácter patrimonial. Este aspecto es denominado como incapacidad vital o afectación a la
aptitud y potencialidad genérica, para realizar actividades que, si bien no remuneradas y no
productoras de ganancias, si reportan utilidades (para quién las despliega y para su grupo
familiar).

Aplicar el 8% de pura no se ajusta al interés moratorio que se debe abonar en este caso.

Piso de la art hoy con 48% = 13.875.159; en relación a esto, la Corte de la Nación en el
precedente “Ontiveros”, plantea la idea reparación integral y los desfasajes con el sistema
especial de la LRT: “Y ciertamente resulta inconcebible que una indemnización civil, que debe
ser integral, ni siquiera alcance a las prestaciones mínimas que el sistema especial de
reparación de los accidentes laborales asegura a todo trabaj ador con independencia de su
nivel de ingreso salarial.”

HERMOSO FALLO:

“…la determinación del daño impone evaluar las circunstancias personales de la víctima, cuáles
eran sus concretas condiciones precedentes al hecho dañoso, el grado de desarrollo de sus
dones o habilidades, sus efectivas actividades, los requerimientos familiares, etc. De lo
contrario sólo podrá tenerse por probado una suerte de incapacidad existencial genérica que
por lógica prescindirá de esas condiciones personales de la víctima. También que debían
ponderarse los ingresos que la víctima obtenía y que frente a la ausencia de una prueba
concreta acerca de su monto, se considera útil tomar como pauta de referencia los valores que
compone el salario mínimo vital y móvil (expte. 55.244/2011 del 2 de julio de 2015,
101.411/2010 del 2 de junio del 2015, entre otros).”. Este temperamento resulta compatible
con las directrices sobre las que se asienta la nueva normativa en la materia (arts. 1745, 1746),
que a partir de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación se
orientan en tal sentido, ya que introducen en realidad una fórmula de matemática financiera
(Alterini, Jorge Horacio, “Código Civil y Comercial…, t. VIII, pág. 278 y sgtes., Ed. La Ley). En
razón de ello, esta Sala viene considerando desde hace ya tiempo que parece útil –en sintonía
con esos nuevos postuladosexplicitar las bases objetivas y variables en juego que se toman en
cuenta para arribar a los montos indemnizatorios. Ello aún, cuando Fecha de firma:
27/04/2022 Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA Firmado por: JUAN
PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE
CÁMARA #28196844#325407199#20220427140022245 Poder Judicial de la Nación CAMARA
CIVIL - SALA I esa nueva normativa no sea –reitero- aplicable en virtud de lo dispuesto por el
art. 7 del mencionado código; es que explicitar el temperamento para su determinación sin
duda contribuye a la transparencia en la medida en que obliga al magistrado a exponer y
permite a las partes controlar el desarrollo que precede a la determinación en concreto de la
indemnización, ya que al expresar cada una de las variables a tener en cuenta- ingresos, tasa
de descuento, período de la vida a computar- “obliga a expresar de un modo transparente (y
por exigencias generales de fundamentación, justificado) qué valor se entiende acreditado o
aplicable al caso (Garrido Cordobea, Borda, Alferillo, en “Código Civil y Comercial…”, t. 2, pág.
1072 y sgtes.; Ed. Astrea, Buenos Aires, 2015” y entre otros CNCiv. esta Sala, “Peloche Velazco,
Miguel Hugo c/ Hidalgo, Claudio Alejandro y otros s/ daños y perjuicios” voto del a Dra.
Guisado del 28/3/2018)”. En lo personal, aunque acepto la destacada utilidad que el empleo
de fórmulas matemáticas ofrece como pauta comparativa u orientativa a los fines de la
cuantificación del daño, considero que una aplicación obligatoria y en términos absolutos de
esos esquemas matemáticos, se manifiestan insuficientes para dar respuestas razonables y
justas en todos los supuestos, y ello de rondón lleva ínsito el riesgo de desoír el mandato que
impone el art. 2 del Título Preliminar, del Código Civil y Comercial de la Nación –utilizable
como pauta interpretativa-, cuando exige interpretar la ley teniendo en cuenta los principios y
valores jurídicos y de modo coherente con todo el ordenamiento jurídico. También, por
defecto o por exceso, de afectar el principio de la reparación plena que impacta a nivel
constitucional y se enmarca en el proceso de constitucionalización del derecho civil
patrimonial y de los derechos humanos fundamentales (arts. 1740 del Código Civil y Comercial
de la Nación, arts. 16, 17, 19 y 33 de la Constitución Nacional,

La Corte Suprema de Justicia de la Nación, a mi modo de ver, en el citado precedente


“Grippo”, fija pautas concretas al libre juego de las indemnizaciones que por incapacidad
sobreviniente y valor vida se pueden conceder en el ámbito civil, en particular, y en los
distintos fueros en general. En tal escenario, asigna a las fórmulas matemáticas, con particular
referencia al régimen especial de reparación de daños derivados de accidentes de trabajo y
enfermedades profesionales previsto en las leyes 24.557 y 26.773 y sus disposiciones
modificatorias, complementarias y reglamentarias (conf. artículos 11, inc. 4°, ap. b y 15, inc. 2,
de la ley 24.557 y artículo 2 de la resolución de la Secretaría de Seguridad Social 22/2014), un
triple rol o función. En primer lugar, una que opera como barrera o piso mínimo. A ella se
refiere cuando en el Considerando 1° indica que “resulta inconcebible que una indemnización
civil que debe ser integral, ni siquiera alcance a las prestaciones mínimas que el sistema
especial de reparación de los accidentes laborales asegura a todo trabajador con
independencia de su nivel de ingreso salarial” (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros”). En
segundo lugar, atribuye a los cálculos matemáticos mencionados una finalidad orientativa, o
como pauta genérica de referencia que no debe ser desatendida por quienes tienen a su cargo
la tarea de cuantificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570). Implica ratificar el rol
que tradicionalmente la jurisprudencia civilista asignara a los cálculos matemáticos en la
elaboración de los montos indemnizatorios de los mencionados rubros. Esa función está
enderezada a conciliar de la mejor manera posible los intereses en juego, de la que se deduce
también, una tercera finalidad, con una franca dirección; evitar disimilitudes notorias entre las
indemnizaciones que se acuerdan en el ámbito civil y en el laboral por los mismos perjuicios,
sin razones que justifiquen esa manifiesta diferencia. Todo ello en pos de la necesaria armonía
que debe primar en el ordenamiento jurídico en situaciones similares, lo que desde luego
contribuye al respeto del derecho a la igualdad que consagra el art. 16 del Constitución
Nacional y a la seguridad jurídica, que como lo destaca el Cimero Tribunal, también cuenta con
jerarquía constitucional (conf. Fallos: 220:5; 243:465; 251:78; 253:47; 254:62; 316:3231;
317:218; 331:2672 y 332:1531). A estos últimos aspectos hace mención La Corte Suprema,
cuando en el Considerando 4°, señala en alusión a anteriores precedentes “…más allá de que -
como norma- no quepa en supuestos como los examinados recurrir a criterios matemáticos ni
aplicar las fórmulas utilizadas por la ley de accidentes de trabajo, estos últimos pueden
constituir una pauta genérica de referencia que no debe ser desatendida por quienes tienen a
su cargo la tarea de cuantificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570)”. Dejó bien en
claro en este sentido que: “La consideración de criterios objetivos para determinar la suma
indemnizatoria en cada caso no importa desconocer la facultad propia de los magistrados de
adecuar el monto de la reparación a las circunstancias y condiciones personales del
damnificado habida cuenta el margen de valoración de que aquellos gozan en la materia
(artículo 165 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación), sino recurrir a pautas
meramente orientadoras que permitan arribar a una solución que concilie de la mejor manera
posible los intereses en juego y evite –o cuando menos minimice- valoraciones sumamente
dispares respecto de un mismo daño sin motivos razonables y/o de entidad que lo justifiquen.
Ello máxime cuando, como en el caso, la ponderación cuestionada por insuficiente atañe al
daño material” (Considerando 4°, párrafo 3°). Agregó en el sentido expuesto: “No cabe duda
de que las normas que forman parte de dicho sistema resarcitorio fueron pensadas y están
destinadas a los trabajadores en relación de dependencia. No obstante ello, no puede
desconocerse que el fin perseguido por aquellas es, en definitiva, la reparación de los mismos
perjuicios cuyas indemnizaciones pretende quien sufre una minusvalía derivada de un
accidente de tránsito, sin que pueda razonablemente admitirse que el distinto ámbito en el
que se produjeron los daños pueda constituir un elemento que autorice una cuantificación
notoriamente disímil respecto de la misma lesión” (Considerando 5, párrafo 3°). Y, “Que en
función de las consideraciones señaladas, ponderadas a la luz del prisma del derecho a una
reparación integral, este Tribunal entiende que resulta ineludible que, al tiempo de determinar
el monto indemnizatorio por incapacidad sobreviniente y valor vida, los magistrados
intervinientes tengan en cuenta como pauta orientadora las sumas indemnizatorias que
establece el régimen de reparación de riesgos del trabajo para esos mismos rubros, lo que
coadyuvará a arribar a una decisión que -más allá de las particularidades propias de cada
régimen indemnizatorio- no desatienda la necesaria armonía que debe regir en el
ordenamiento jurídico cuando no se evidencian razones de entidad para un proceder
diferente” (Considerando 6). “Ello, pues no resulta razonable que…a un trabajador en relación
de dependencia se le otorgue protección mayor que a cualquier otro habitante cuando lo que
se intenta resarcir de manera integral es el mismo concepto. Esta diferenciación, sin otro
fundamento más que la condición señalada, conduce a vulnerar el derecho de igualdad ante la
ley previsto por el artículo 16 de la Constitución Nacional” (Considerando 6°, ante último
párrafo)”. Por su parte, el Dr. Rosenkrantz, en su voto, precisa (Considerando 9º, último
párrafo): “El porcentaje de incapacidad laboral no es una pauta determinante que el juzgador
deba inevitablemente seguir para mensurar y resarcir el daño a la integridad psicofísica,
cuando se demanda de acuerdo con el derecho civil. Como lo destaca el juez Lorenzetti en su
voto (considerando catorce), si bien el porcentaje de incapacidad laboral es una pauta genérica
de referencia, el juzgador debe también valorar las consecuencias que afecten a la víctima,
tanto desde el punto de vista individual como desde el social, lo que le confiere a dicha tarea
un marco de valoración más amplio (Fallos: 308:1109; 312:2412; 322:2658; 326:847; 327:2722
y 329:4944). Ello es consecuencia, asimismo, de las diferencias que existen entre el régimen
indemnizatorio civil y el sistema especial de reparación de los accidentes laborales (doctrina de
Fallos: 305:2244 y 330:1751, disidencia del juez Lorenzetti, considerando octavo). En el voto
del Ministro Lorenzetti, se expresa, de modo concordante (Considerando 14, último párrafo):
“En este aspecto, cabe recordar, que para evaluar el resarcimiento en casos en los cuales la
víctima ha sufrido daños irreversibles en su integridad psicofísica, el porcentaje pericial de
incapacidad laboral, aunque pueda ser útil como una pauta genérica de referencia, no
constituye un patrón que el juzgador deba seguir inevitablemente (Fallos: 308:1109; 312:2412,
entre otros); entre otras razones, porque no solo corresponde justipreciar el aspecto laboral
sino también las consecuencias que afecten a la víctima, tanto desde el punto de vista
individual como desde el social, lo que le confiere a dicha tarea un marco de valoración más
amplio (Fallos: 318:1715; 322:2658; 326:847; 327:2722; 329:4944)”. Y más adelante se añade:
“Que vale la pena señalar que en este ámbito de la responsabilidad civil, la cuantificación del
daño a la persona ceñida a una aplicación matemática y estricta del porcentual de incapacidad
laboral que estiman los médicos en el pleito, convertiría a la delicada tarea del juez en una
actividad mecánica, meramente algebraica, incompatible con la imprescindible dimensión
valorativa que toda sentencia debe realizar a la hora de ponderar adecuadamente el alcance y
la entidad de los intereses lesionados de la víctima (Considerando 16, primer párrafo). Como
claramente lo deja entrever el Máximo Tribunal, los cálculos matemáticos en cuestión son de
obligada consulta, aunque limitada a objetivos bien precisos, una función meramente
orientadora, y para evitar valoraciones sumamente dispares respecto de un mismo daño sin
motivos razonables y/o de entidad que lo justifiquen, pero no en términos absolutos, para la
estricta definición de la cuantía. En rigor, de acuerdo a la inteligencia que corresponde dar al
citado pronunciamiento, el aludido carácter orientador es nítido cuando, superado el nivel de
las prestaciones mínimas que el sistema especial de reparación de los accidentes laborales
asegura a todo trabajador con independencia de su nivel de ingreso salarial, el análisis se
mueve en los márgenes superiores, para la definitiva cuantificación del resarcimiento. Aspecto
este último, en el que queda evidenciada la facultad de los jueces para apartarse o corregir el
resultado que arrojen dichos cómputos, cuando las circunstancias y condiciones personales del
damnificado lo habiliten. Pero ese alcance de la cifra que arroja el cómputo muta a una
exigencia ineludible, cuando se trata del nivel inferior de la indemnización, que constituye un
piso que no puede ser perforado, so pena de caer en arbitrariedad, en especial cuando
concurren grandes desigualdades, salvo que excepcionalmente medien razones muy fundadas,
elementos o motivos razonables o de entidad que lo autoricen. En lo que se pone especial
énfasis, en suma, es en evitar la notoria disparidad de indemnizaciones respecto de una misma
lesión, solo fundada en el distinto ámbito en el que ella es juzgada, circunstancia despojada de
toda idoneidad para justificar esa tamaña diferencia, y como contrapartida, destacado vehículo
para embestir contra el derecho a la igualdad que proclama el ciado art. 16 de la Constitución
Nacional y para resquebrajar la seguridad jurídica. Se trata, en rigor, aún a riesgo de ser
reiterativo, de una función que claramente se orienta a garantizar un piso mínimo de derechos
a nivel cuantitativo y a la vez armonizadora del ordenamiento jurídico, que no tolera
soluciones tan dispares solo basadas en el distinto fuero en el que fueron concebidas, pero que
de ningún modo tiene la intención de cercenar la libertad que ostentan los magistrados de
adecuar el monto de la reparación a las circunstancias y condiciones personales del
damnificado habida cuenta el margen de valoración de que aquellos gozan en la materia, de
acuerdo a la terminología que el mismo Sumo Tribunal emplea, con base en lo que dispone el
art. 165 del Código Procesal.

PREGUNTAS:

A LA PRIMERA: Por las generales de la ley.

A LA SEGUNDA: Para que diga si sabe y cómo lo sabe que en fecha 22 de Octubre de 2019, el
Sr. Adrian Sade tuvo un accidente de tránsito, en la intersección de las calles Pasco y Sarmiento
de la ciudad de Rosario.

A LA TERCERA: Para que diga si sabe y cómo lo sabe que el Sr. Sade dejó de realizar su vida
social y asistir a eventos deportivos.

A LA CUARTA: De público y notorio.

A LA PRIMERA AMPLIACION: Para que diga si sabe y como lo sabe cuál era el oficio del Sr.
Adrian SADE?.

A LA SEGUNDA AMP: Para que diga si sabe y cómo lo sabe como la personalidad del Sr. Sade?

A la TERCERA AMP: Para que diga si sabe y cómo lo sabe si alguna vez usó bastón el Sr. SadE

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