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Debate

En Venezuela, la integración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con la sociedad civil ha evolucionado en los últimos 25 años, destacando la importancia de la colaboración entre militares y civiles para fortalecer la democracia y la soberanía del país. La Revolución Bolivariana ha promovido un nuevo enfoque en las relaciones cívico-militares, enfatizando la corresponsabilidad en la defensa nacional y la participación popular en la toma de decisiones. Este proceso ha sido respaldado por cambios legislativos que han redefinido el papel de las Fuerzas Armadas en el desarrollo social y político del país.

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Debate

En Venezuela, la integración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con la sociedad civil ha evolucionado en los últimos 25 años, destacando la importancia de la colaboración entre militares y civiles para fortalecer la democracia y la soberanía del país. La Revolución Bolivariana ha promovido un nuevo enfoque en las relaciones cívico-militares, enfatizando la corresponsabilidad en la defensa nacional y la participación popular en la toma de decisiones. Este proceso ha sido respaldado por cambios legislativos que han redefinido el papel de las Fuerzas Armadas en el desarrollo social y político del país.

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Desarrollo:

En Venezuela, la integración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con la


sociedad civil, es un concepto relativamente nuevo, que data de aproximadamente los
últimos 25 años, anteriormente el sector militar del país representaba una de las más
grandes esferas de élite dentro de la sociedad, y su separación con el pueblo llano era
comparable a la de las cortes medievales, a partir de1999 el sector militar ha tenido
pasos agigantados en la integración social del país, planes como Bolívar 2000, bajaron
a los militares del podio y les permitieron juntarse con la gente de a pie. Cuando se
analiza el golpe de estado de 1992 se puede entender que el fracaso del mismo estuvo
en la no participación de la población ya que los ciudadanos no confiaban en los
militares, por el contrario, durante el golpe del 2002 la población civil estuvo hombro a
hombro con los militares para lograr el restablecimiento de la democracia en el país, de
igual forma la administración y jurisprudencia actual permiten una dicotomía entre
sociedad civil y sociedad militar, lo cual junto al binomio pueblo-Estado crean un arma
de defensa similar a un escudo balístico sobre el proceso social venezolano.
Militares y población civil trabajando juntos en la prosecución de objetivos comunes
que permiten el afianzamiento y la solidificación del sistema político y democrático de la
nación.
FUERZA ARMADA Y SOCIEDAD CIVIL

La presencia institucional de las Fuerzas Armadas y su impacto en la calidad de vida


de la población es que las instituciones armadas han efectuado un aporte positivo al
progreso y desarrollo de los países. En otras palabras, la hipótesis central planteada y
comprobada, permite explicar la continuidad y permanencia de las Fuerzas Armadas a
lo largo del tiempo.

En Venezuela, en el seno de la Revolución Bolivariana, la Fuerza Armada Nacional


se convierte en una de las principales organizaciones con capacidad para adelantar los
objetivos de ese proyecto nacional. En este sentido, los militares tienen un papel
político que cumplir. Lo anterior ha implicado, desde la llegada del presidente Hugo
Chávez al poder, la puesta en marcha de un nuevo pensamiento militar que se sustenta
en los conceptos de seguridad y defensa integral de la nación, la adopción del principio
de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad en estos ámbitos y la
reestructuración de la composición de la Fuerza Armada Nacional.

El peso de la reestructuración de las relaciones civiles-militares implica que la


amenaza de ella permite reforzar el proceso interno de corresponsabilidad con la
defensa integral de la nación, así como la cohesión ciudadana.

La Política de Defensa deja de ser una política de poder puro, centrada en


discusiones cerradas y confidenciales y pasa a ser una política pública, erigida como
principio rector activo y productivo. Cambio que se ha gestado desde la transformación
de las relaciones cívico-militares, convirtiendo toda la política de acción cívico-militar en
preparatoria de una factible defensa popular de la soberanía nacional, siendo que las
relaciones cívico-militares están ligadas a la defensa de la Revolución Bolivariana.

UNIÓN CIVICO MILITAR

Desde la llegada al poder de la Revolución Bolivariana se ha impulsado un nuevo


concepto dentro de FANB que busca la integración entre el pueblo y el sector militar
para en conjunto defender la soberanía y la paz de Venezuela de las acciones
injerencistas y agresiones de [Link]. y sus aliados.

En este sentido el Artículo 326 de la constitución venezolana indica que:

“La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y


la sociedad civil para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia,
igualdad… El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico,
social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”.

El concepto de esta unión es fundamental desde que se originó, posee sus raíces en
la lucha independentista y popular del siglo pasado, desde 1992 la historia
de Venezuela cambiaría para siempre, luego que un Teniente Coronel, de apenas 38
años de edad y de nombre Hugo Rafael Chávez Frías, asumiera la responsabilidad de
una rebelión cívico-militar que encabezó para devolverle la dignidad a un pueblo que se
encontraba sumido en la pobreza, producto de las políticas neoliberales aplicadas por
el gobierno del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez y de los exmandatarios que
lo antecedieron durante más de tres décadas.

Al públicamente reconocer que “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos
planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, y con su valentía asumir “ante el
país y ante ustedes”, “la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano”,
devolvió la esperanza a millones de personas hiriendo mortalmente al puntofijismo que
llegaría a su fin el 6 de diciembre de 1998 cuando fue electo por primera vez presidente
de la entonces República de Venezuela.

Al llegar a la presidencia de Venezuela en 1999, además de convocar un proceso


consultivo para una Asamblea Nacional Constituyente, implementó un plan de atención
social denominado Bolívar 2000 que incluía a las instituciones del estado y las
entonces Fuerzas Armadas (FFAA), que buscaba darle forma a un ejército no separado
de la sociedad.
Se procuraba acercar al pueblo y las FFAA del distanciamiento ocasionado por la
represión que estas mantuvieron contra la población durante toda la Cuarta República,
en particular la ordenada por el gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez durante la
rebelión popular del 27 de febrero de 1989 en contra de las medidas neoliberales.
La unión cívico-militar se concretó en la creación de la Milicia Nacional Bolivariana
en el año 2008 cuando se cambió la denominación de Comando General de la
Reserva Militar y Movilización Nacional (cuerpo auxiliar de la FANB creado en abril de
2005) por Comando General de la Milicia Nacional Bolivariana.

Se escogió que el cambio fuera a partir del 13 de abril de 2009. Ese mismo día, pero
de 2002, la movilización combinada de sectores civiles y militares derrotó el golpe de
estado en contra de Chávez financiado por la administración Bush y el empresariado
nacional.

UNIÓN CÍVICO MILITAR EN LA DEFENSA DE VENEZUELA

Sin duda las acciones emprendidas por sectores populares y militares en abril de
2002 para derrotar el golpe contra Hugo Chávez promovido por [Link]. y el
empresariado venezolano, es un claro ejemplo de la unión cívico-militar.

Desde el 11 al 14 de abril de ese año la movilización combinada de sectores civiles y


militares logró devolver al poder al líder de la Revolución Bolivariana.

La defensa de las instalaciones petroleras durante el paro empresarial de 2002, es


otro de los momentos a destacar de la unión entre el pueblo y fuerza militar en defensa
de los intereses del país.

Otro ejemplo de la unión cívico-militar en Venezuela fueron los hechos de 3 de mayo


de 2021 que lograron destruir los planes terroristas orquestados por los gobiernos de
Colombia y Estados Unidos, en medio de la pandemia que enfrenta el mundo.

INTEGRACION CIVIL
A lo largo de la primera década del siglo XXI, se fue desarrollando una creciente
militarización de la sociedad venezolana que ni siquiera reflejaba una alianza entre
civiles y militares, como se estableció en el discurso oficial, sino el predominio de los
militares sobre los civiles, inclusive en áreas que en la mayoría de los países de la
región pertenecen al ámbito civil.

Un indicador importante es la creciente participación de miembros activos y retirados


de la fuerza armada en diferentes instancias tanto del gobierno central como de los
regionales y locales, por lo que tienen una influencia cada vez mayor en la formulación
de políticas públicas en el país.
Hoy en día, esta idea de la alianza entre civiles y militares ha progresado hacia la
concepción del “pueblo en armas”, que busca defender a la revolución bolivariana y al
socialismo del siglo XXI, frente a las amenazas tanto externas (fundamentalmente una
intervención de Estados Unidos) como internas (desestabilización a través de los
“enemigos internos” aliados al gobierno estadounidense). De allí la importancia cada
vez mayor de la Milicia Nacional Bolivariana (MNB). A partir de la Constitución de 1999,
entre 2002 y 2011 se adelantó un proceso de modificación de los marcos legales que
definen los conceptos, estrategias, políticas e institucionalidad en los ámbitos de
seguridad y defensa. Entre los más importantes (Jácome, 2010) se tendrían:

2002 Ley Orgánica de Seguridad de la Nación 2005 Ley Orgánica de la Fuerza


Armada Nacional 2008 Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana
(LOFANB) 2008 Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional
2009 Reforma de la LOFANB 2010 Reforma de la LOFANB 2011 Reforma de la
LOFANB La Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, sancionada por la Asamblea
Nacional (AN) el 28 de noviembre de 2002, tuvo como uno de sus aspectos más
importantes la introducción de la concepción de “seguridad y defensa integral”, la cual
reafirmó la corresponsabilidad que tiene la sociedad con el Estado en estas materias.
Igualmente, profundizó la relación entre desarrollo y seguridad, otorgándoles a los
militares un papel más importante en las tareas de desarrollo socio-económico. Más
adelante, la nueva Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional, aprobada por la
Asamblea Nacional (AN) el 6 de septiembre de 2005, reiteró la participación de los
militares en tareas de desarrollo y de mantenimiento del orden interno. Novedosa fue la
inclusión de la figura de “reincorporación” de militares retirados al servicio activo por
decisión Presidencial. También se modificó la línea de mando, dividiéndose entre la
línea de mando operacional, bajo la conducción del presidente de la República, y la
administrativa/funcional bajo el ministro de la Defensa.

PARTICIPACIÓN POPULAR

Cuando se habla de participación popular, se hace referencia al ejercicio de poder


por parte del pueblo y no solamente a una delegación limitada de funciones para que
las ejercite.
La participación ciudadana es un derecho legítimo de todo ciudadano para intervenir
en la gestión pública o en la toma de decisiones del gobierno, impulsando así el
desarrollo local y la democracia participativa.
En la participación ciudadana, los ciudadanos se involucran directamente
en acciones públicas generando una comunicación entre ciudadano y Estado.
En la Constitución de cada país existen leyes y normas que rigen este tipo de
participaciones. Los principales mecanismos gubernamentales utilizados para la
participación ciudadana son: los plebiscitos, los referéndums, las iniciativas populares,
las consultas ciudadanas, las colaboraciones ciudadanas, las rendiciones de cuentas,
las difusiones públicas, las audiencias públicas y las asambleas ciudadanas.
La participación ciudadana es la intervención de la ciudadanía en la toma de
decisiones respecto al manejo de los recursos y las acciones que tienen un impacto en
el desarrollo de sus comunidades. Es un legítimo derecho de los ciudadanos y para
facilitarla se requiere de un marco legal y de mecanismos democráticos que propicien
las condiciones para que las personas y las organizaciones de diversos sectores de la
sociedad hagan llegar su voz y sus propuestas a todos los niveles de gobierno.
El término participación social o ciudadana puede ser conceptualista desde
diferentes perspectivas teóricas, así puede referirse a los modos de fundamentar la
legitimidad y el consenso de una determinada población, por ejemplo: la participación
democrática o también puede referirse a los modos de luchar contra las condiciones de
desigualdad social y para cuya superación se necesita impulsar la participación.1 En la
mayoría de las definiciones de participación ciudadana, existen elementos en común:
una mediación entre sociedad y gobierno para que los distintos sujetos sociales
intervengan, con base en sus diversos intereses y valores, los cuales influyen en
políticas públicas y en las estructuras de gobierno, fundamentándose en el reclamo del
derecho a la intervención en los asuntos que les competen.
El Estado, al asumir los problemas e intereses de la sociedad, tiene la tarea de
generar políticas eficaces de desarrollo en diferentes ámbitos, considerando el derecho
de la ciudadanía para potenciar sus capacidades de control y responsabilidad, ya que
el desarrollo de una nación democrática se logrará únicamente con activa participación
de todos los sectores de la sociedad. Aquí es donde entran los "valores de la
participación ciudadana": responsabilidad, solidaridad, tolerancia.
La participación ha estado presente en todos los actos de la vida de los pueblos,
ligada a la planificación comunitaria, a la necesidad que tienen los colectivos de
promover mejores niveles de calidad de vida, mediante su intervención en la
conformación de planes, programas, proyectos, definición de estrategias y actividades
que contribuyan al desarrollo del colectivo.
La participación ciudadana tiene rango constitucional, al estar explícitamente
contenida su filosofía en el preámbulo de la constitución al señalar la participación
como principio rector “… refundar la República para establecer una sociedad
democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluri-cultural en un Estado de
justicia, federal y descentralizado...”. Se expresa aquí filosóficamente la relación entre
la sociedad participativa y la tipología de estado social (justicia, federal,
descentralizado)
En consecuencia se procura un Estado de Justicia Social, donde cada quien tenga
lo que le corresponde, tal como lo expresa: Brewer Carías, (2000: 42). Se define la
organización jurídico-política que adopta la Nación venezolana como un, Estado
democrático y social de Derecho y de Justicia. De acuerdo con esto, el Estado
propugna el bienestar de los venezolanos, creando las condiciones necesarias para su
desarrollo social y espiritual, y procurando la igualdad de oportunidades para que todos
los ciudadanos puedan desarrollar libremente su personalidad, dirigir su destino,
disfrutar los derechos humanos y buscar la felicidad.

CARACTERISTICAS

La participación se concibe en la CRBV como un derecho que tienen las ciudadanas


y los ciudadanos de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por
medio de sus representantes elegidos o elegidas. (Artículo 62)
Es una obligación del ciudadano y ciudadana participar activamente en los procesos
de transformación y toma de decisiones que implique el bienestar individual y colectivo,
en los procesos de formación, ejecución y control de la gestión pública.
 Integración con la toma de decisiones Una de las características más importantes de
una participación eficaz es que forme parte de un proceso integral de toma de
decisiones, esto es, que haya una relación clara entre las actividades de participación y
toma de decisiones. Por ello, planificar la estrategia de participación resulta de
gran utilidad.

 Coordinación interna La implantación de una estrategia de participación eficaz requiere


a menudo que se involucre a diversos departamentos dentro de una organización, por
lo que es vital una estrategia que defina responsabilidades, plazos y procedimientos.

 Revisión de la gestión Una estrategia de participación proporciona al equipo gestor


la información necesaria para fijar los recursos necesarios para poder interpretar mejor
los aspectos más críticos e identificar cualquier posible problema desde el principio del
proyecto.

 Revisiónpor los agentes involucrados Una forma de aumentar la credibilidad de un


proceso de toma de decisiones potencialmente controvertido consiste en dar a los
agentes la posibilidad de revisar la estrategia de participación.

 Documentación Por si hubiera dudas sobre la idoneidad de una determinada estrategia de


participación, es importante que exista un documento de estrategia que fije los motivos
de las actividades desarrolladas en este sentido y defina el método de
evaluación y seguimiento del proceso de participación.

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