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Resumenes-Por-Capitulos-El-Quijo... : Javi - QR Lengua Castellana y Literatura I 1º Bachillerato Estudios España

El documento presenta resúmenes de los capítulos de 'Don Quijote' adaptados por Arturo Pérez-Reverte, comenzando con la locura del hidalgo que decide convertirse en caballero andante. A lo largo de los capítulos, se narran las aventuras y desventuras de Don Quijote y su escudero Sancho Panza, incluyendo confusiones cómicas y enfrentamientos absurdos. La historia explora temas de la locura, la realidad y la fantasía, mientras los personajes enfrentan diversas situaciones que reflejan la crítica social de la época.

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El documento presenta resúmenes de los capítulos de 'Don Quijote' adaptados por Arturo Pérez-Reverte, comenzando con la locura del hidalgo que decide convertirse en caballero andante. A lo largo de los capítulos, se narran las aventuras y desventuras de Don Quijote y su escudero Sancho Panza, incluyendo confusiones cómicas y enfrentamientos absurdos. La historia explora temas de la locura, la realidad y la fantasía, mientras los personajes enfrentan diversas situaciones que reflejan la crítica social de la época.

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RESUMENES-POR-CAPITULOS-EL-QUIJO...

javi_qr

Lengua Castellana y Literatura I

1º Bachillerato

Estudios España

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Resúmenes por capítulos Don Quijote


(Adaptación Arturo Pérez-Reverte)
PRIMERA PARTE
Capítulo I

Don Quijote es un joven hidalgo de La Mancha que debido al mucho leer y al poco dormir
acaba perdiendo la cordura. Por esto mismo, decide hacerse caballero andante: según él,
para ello necesita armas, un caballo (al que llama Rocinante) y una amada a quien
dedicarle sus victorias (Aldonza Lorenzo, a quien llama Dulcinea del Toboso).

Capítulo II

Don Quijote inicia su primera andadura como caballero, dejándose llevar por donde su
caballo le lleva. A pesar de no poder llevar armas según la ley, esto no parece importar al
caballero, que pretende hacerse armar caballero del primero que tope. Después de tanto
camino, se alegra al ver una venta a lo lejos, que él asegura ser un famoso castillo. Una vez
allí, le reciben dos prostitutas (que el confunde con doncellas); a pesar de que el ventero le
advierte de no haber sitio para hospedarse en la venta, don Quijote le convence para poder
quedarse asegurando conformarse con cualquier cosa.

Capítulo III

Don Quijote finalmente se queda a dormir en la venta, además obliga al ventero a


proclamarlo caballero, y como este ya se ha percatado de su cordura y tiene ganas de
echarse unas risas lo acepta. El ventero le advierte de que no tiene capilla para la
ceremonia, pero que se puede hacer en uno de los patios. Es misma noche, don Quijote
acaba con la vida de dos arrieros cuando se acercan a la pila y retiran sus armas, ya que
don Quijote piensa que era un peligro para la venta. Después de esto, la gente abuchea a
don Quijote, pero el ventero le convence de su cordura y lo dejan en paz. Finalmente, don
Quijote es nombrado caballero por el ventero y las dos prostitutas.

Capítulo IV

Don Quijote, siguiendo el consejo del ventero, decide volver a su aldea para tomar las
prevenciones necesarias. En su camino a casa, encuentra a un labrador azotando a un
muchacho, al que obliga a desatar y pagar el dinero que le debe; finalmente, don Quijote se
marcha orgulloso, mientras que el labrador vuelve a atar y a azotar al muchacho. Más tarde,
se encuentra con unos mercaderes, que confunde con caballeros andantes y obliga a jurar y
creer que no existe doncella más hermosa que su amada, Dulcinea del Toboso; los
mercaderes, indignados, se niegan. Antes esto, don Quijote se enfada y decide atacarlos,
aunque cae de su caballo y no puede levantarse por el peso de sus armas, mientras; los
mercaderes se marchan. Por último, un mozo de mulas que pasaba por allí encuentra a don
Quijote en el suelo y le azota a palos hasta dejarlo molido.

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Capítulo V

Don Quijote, que seguía molido en el suelo por los azotes que le había dado el mozo, para
evadirse del dolor comienza a recitar pasos de los libros que leía. Al cabo de un rato, pasa
por allí un labrador vecino suyo, que le recoge y le lleva a casa aunque durante el camino el
labrador se da cuenta de la locura de su vecino al oírlo recitar ciertos pasos. Más tarde,

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llegan a su casa, en la que se encontraban su sobrina y su ama, que estaban criticando los
libros que le habían llevado a la locura, junto a dos de sus amigos (el cura y el barbero).
Finalmente, don Quijote anuncia su llegada y que viene herido por culpa de su caballo; sus
amigos y familiares le acuestan y le dejan descansar.
.

Capítulo VI

Durante la mañana siguiente, mientras don Quijote sigue durmiendo, sus cuatro familiares y
amigos deciden acabar con su locura. Entran a su biblioteca y, tras una disputa entre el ama
y el cura sobre que hacer con los libros, deciden quemar aquellos que pueden haber sido
motivo de su cordura; el cura va leyendo los títulos y contenidos de los libros y va
decidiendo si los quemarán o no. Entre estos libros destacan, Tirante el Blanco (que no
queman porque se cae de un montón y el barbero decide quedárselo), La Diana (que
deciden quitar únicamente parte de su contenido) o La Galatea (obra del propio autor de El
Quijote, Miguel de Cervantes). Finalmente, el cura se cansa de leer y manda quemar todos
los libros que quedaban por clasificar.

Capítulo VII

Más tarde, el cura y el barbero deciden tapiar el aposento en el que se encontraban los
libros de don Quijote y después decirle que un encantador se los había llevado. Don Quijote
despierta y lo primero que hace es ir a buscar sus libros; ante esto, su ama y su sobrina le
dicen que un encantador llamado Frestón se los había llevado. Tras 15 días pensando en
que hacer, don Quijote decide seguir sus andaduras como caballero junto a un escudero: su
vecino Sancho Panza, a quien convence de esta aventura prometiéndole ser gobernante de
alguna ínsula que conquistara. Sancho acepta e inicia su camino como escudero, junto a
don Quijote y a lomos de su asno.

Capítulo VIII

A lo largo de su camino, don Quijote y Sancho divisan unos molinos a lo lejos, que don
Quijote confunde con gigantes. A pesar de que Sancho le advierte sobre su confusión, don
Quijote, convencido, arremete contra ellos, cayendo al suelo y quedándose sin lanza; y
culpando al Frestón de lo sucedido. Más tarde, después de pasar su primera noche juntos,
topan con dos frailes y un coche en su camino; don Quijote, convencido de nuevo de que se
trata de unos encantadores que llevan hurtada una princesa, decide arremeter contra ellos.
Durante este enfrentamiento, Sancho es molido ya que empieza a quitar los hábitos a los
frailes pero unos mozos le ven; y don Quijote se enfrenta a un vizcaíno en una cómica
batalla. Esta historia acaba en la segunda parte del libro porque el autor no encuentra más
escritos sobre esta hazaña.

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Capitulo IX

Esta segunda parte de la contienda fue escrita por Cide Hamete, historiador arábigo, que
Cervantes encontró de unos cartapacios y papeles viejos que vendía en árabe un sendero.
Siguiendo la traducción: esta batalla la gana don Quijote, pero es herido y pierde una oreja y
su celada.

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Capítulo X

Este capítulo trata sobre la conversación que mantienen don Quijote y Sancho después de
ganar la batalla contra el vizcaíno:

Una vez ganada la hazaña, Sancho ya exige la ínsula que le había prometido don Quijote.
Nuestro caballero, devolviéndole a la realidad, le explica que este tipo de batallas no
conllevan ningún territorio, sino que son solo enfrentamientos. Además, Sancho teme ser
arrestados por la Santa Hermandad, pero don Quijote le hace ver que los caballeros no son
detenidos. Además, el caballero andante explica a su escudero la existencia de un bálsamo
capaz de curar todo tipo de dolencias; por último, dialogan sobre la suerte de comer.

Capítulo XI

Después de un rato, deciden parar a descansar en un campo, en el que solían frecuentar


yangüeses con sus recuas; con la mala fortuna de que Rocinante decide acercarse a sus
yeguas, que lo rechazan. Viendo esto, los propietarios de las yeguas (los yangüeses)
deciden atacar a Rocinante: como consecuencia, Sancho y don Quijote se enfrentan a ellos,
pero acaban molidos ya que eran 2 contra unos 20. Después de esto, don Quijote reflexiona
echándose la culpa por enfrentarse a aquellos que no eran caballeros y haciéndole ver a
Sancho que no por haber sido derrotados habían sido ofendidos. Finalmente, al ver que el
único que no había sufrido daños había sido el asno, deciden iniciar camino con él en busca
de una venta o un castillo en el que alojarse y curarse.

Capítulo XII

Una vez en la venta, don Quijote y Sancho se alojan, mientras conversan con una moza
asturiana y dos mujeres más, que les van curando. Cuando llega la noche, a don Quijote le
viene a la imaginación un pensamiento terrible: en un castillo (para él cualquier venta en la
que se hospeda es un castillo), una de las mozas se enamora de él por lo que comienza a
preocuparse por su honra y su mujer Dulcinea del Toboso. Justo después, entra la moza
.
asturiana (Maritornes) ya que mantiene una relación sentimental con el arriero con el que
don Quijote y Sancho comparten habitación: don Quijote, atrapado en este pensamiento y,
por lo tanto, pensando que se dirige a él, advierte a la moza de que no puede amarla
porque él únicamente ama a Dulcinea del Toboso. Ante esto, Maritornes queda aturdida, sin
entender nada, y el arriero, que había escuchado todo, se enfrenta a don Quijote. A todo
esto, se suma la llegada del ventero, enfadado ya que se había dado cuenta de que la moza
asturiana andaba por ahí, y el apagón del único candil que alumbraba la habitación.
Además, oyendo el escándalo, un cuadrillero de la Santa Hermandad que se hospedaba en
la venta acude, pensando que hay algún muerto en la habitación ya que no ve nada.

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Capítulo XIII

Una vez don Quijote se despierta al día siguiente, le explica a Sancho (desde su
perspectiva) que fue lo que había pasado la nacho anterior, diciéndole que Maritornes había
querido algo con él y un envidioso gigante le soltó un puñetazo. Además, el cuadrillero
acude a comprobar si realmente había algún muerto por lo ocurrido la noche anterior, pero
únicamente se encuentra a Sancho y a don Quijote, que piensa que fue el gigante de la
noche anterior por lo que le habla sin respeto alguno. Por ello, el cuadrillero le pega un
golpe con un candil en la cabeza a don Quijote. Este, molido, elabora el famoso bálsamo
que lo curaba todo y se recupera; pero a Sancho, que también lo toma, le sienta mal y lo
deja aún peor. Después de esto, don Quijote se marcha de la venta sin pagar y Sancho,
más tarde, hace lo mismo, pero este último antes de marcharse es apaleado de nuevo por
.

unos hombres que, viendo que no quería pagar, decidieron tomar justicia por su cuenta.
Además, el ventero se queda con las alforjas de Sancho.

Capítulo XIV

Sancho conversa con don Quijote, replanteándose abandonar, ya que hasta el momento
únicamente había sufrido como consecuencia de las locuras de su amo. En esto, aparecen
dos polvaredas en el camino, que habían sido causadas por 2 manadas de ovejas y
carneros; y que don Quijote confunde con 2 ejércitos. Don Quijote, convencido de lo que ve,
empieza a explicar a Sancho todos los miembros de cada uno de los ejércitos, quien le
confiesa que él no lo ve así. Más tarde, don Quijote decide atacar y, como consecuencia, los
pastores comienzan a tirarle piedras, le sepultan 2 costillas y le parten algunos dientes. Una
vez acabado el apaleamiento al caballero, Sancho va a ayudarle. Además, se dan cuenta
de que habían perdido las alforjas. Finalmente, deciden ir en busca de otro lugar en el que
alojarse.

Capítulo XV

Caminando mientras buscan un nuevo lugar en el que pasar la noche, Sancho y don Quijote
observan a lo lejos unas luces. Don Quijote, pensando ya en sus aventuras, se acerca
creyendo que eran unos clérigos que transportaban a un muerto (la realidad era esa, pero
no por el motivo que don Quijote cree); por ello, los apalea y los clérigos, asustados, huyen.
Menos uno de ellos, Alonso López, que se queda hablando con él explicándole la verdadera
situación; ante esto, don Quijote se disculpa. Sancho y don Quijote le ayudan a irse
mientras que Sancho llama por primera vez a don Quijote por su sobrenombre (El Caballero
de la Triste Figura). Gracias a esto, cogen parte de la comida que los clérigos llevaban
consigo y tienen algo de lo que comer aquel día.

Capítulo XVI

Una vez llegada la noche, Sancho comienza a tener mucho miedo debido a un extraño
ruido, hasta tal punto de que, llorando, convence a su amo de no moverse hasta que se
haga de día; además de agarrarse a él fuertemente durante toda la noche. Después de
pasar la noche agarrado a su amo, Sancho, junto a don Quijote, descubre el verdadero
ruido al que tanto temían; y viendo que únicamente eran 6 mazos de batán, no pueden
evitar echarse a reír. Entre estas carcajadas, Sancho se burla cruelmente de su amo,

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haciendo que este se enfade. Después de una lección de don Quijote a su escudero llegan
al acuerdo de hablar menos y continúan su camino.

Capítulo XVII

Siguiendo su camino, don Quijote y Sancho topan con un barbero que lleva una bacía en la

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cabeza; y que don Quijote confunde con un caballero que lleva un yelmo en la cabeza. Por
ello, decide atacarlo, pero finalmente no lo hace ya que el barbero sale corriendo. Con esto,
Sancho propone intercambiar a su asno por el del barbero, pero don Quijote se lo prohíbe
.

por las leyes de caballería; pero sí que le deja intercambiar sus aparejos. Siguiendo su
camino una vez más, continúan charlando; esta vez don Quijote le explica cómo los
caballeros acaban casándose con princesas. Finalmente, hablan sobre Sancho como
conde.

Capítulo XVIII

Siguiendo una vez más con su camino, don Quijote y Sancho topan con unos galeotes, a
los que don Quijote, después de preguntarles sobre sus delitos, decide soltar a cambio de
que vayan a Toboso y cuenten lo ocurrido a su amada. Los galeotes se niegan por el peligro
que puede suponer para ellos si son encontrados por la Santa Hermandad; y por ello,
acaban moliendo a don Quijote. Por todo esto, don Quijote decide por una vez seguir el
consejo de Sancho y apartarse de la furia, aunque afirma que no lo hace por cobardía, sino
por las consecuencias que le ha podido conllevar actuar así hasta entonces.

Capítulo XIX

Sancho, viendo que don Quijote va a seguir sin hablarle, le confiesa que desea volver a
casa para poder conversar por lo menos con su mujer y sus hijos. Después de una larga
conversación entre ambos, acuerdan que Sancho vuelva a llevarle una carta escrita por don
Quijote a su amada Dulcinea del Toboso. Además, Sancho descubre que Dulcinea del
Toboso es en realidad Aldonza Lorenzo, a quien conoce muy bien. Finalmente, don Quijote
escribe la carta y Sancho marcha a lomos de Rocinante para hacerle entrega de ella a la
amada de su amo.

Capítulo XX

Después de la partida de Sancho, don Quijote decide seguir el ejemplo de Amadís de


Gaula; que, al contrario de Roldán, alcanzó la fama de enamorado sin cometer locuras y sin
furia. Por otro lado, Sancho hace una primera pausa en la venta en la que don Quijote y él
se fueron sin pagar y en la que, por este mismo motivo, Sancho fue apaleado. Pero,
casualmente se topa con el cura y el barbero amigos de don Quijote, quienes le preguntan
por él. Sancho les cuenta su misión y al irles a leer la carta que su amo había escrito a su
amada se da cuenta de que no la lleva consigo y de que la ha perdido (o al menos eso cree
él); pero intenta recordarla para que el cura pueda transcribirla. Finalmente, el cura y el
barbero entran a por algo de comida e idean un plan para regresar a don Quijote a su
pueblo.

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Capítulo XXI

Una vez ideado el plan, cura y barbero se ponen manos a la obra pidiendo a la ventera el
material que necesitaban para el disfraz de princesa. Sancho decide ayudarles ya que así
se sospecharía mucho menos de ellos y podría conseguir que su amo fuese emperador y
no arzobispo (Sancho quería esto ya que un caballero andante que acababa siendo

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arzobispo otorgaba muchas menos recompensas a su escudero que siendo emperador).
Además, se topan con dos viajeros: Cardenio y Dorotea, quienes les ayudan para conseguir
.

engañar a don Quijote. El plan consiste en que Dorotea se hace pasar por la princesa del
reino de Micomicón y necesita que don Quijote le ayude con unos gigantes que la quieren
atacar. Una vez llegan a donde don Quijote estaba, consiguen poner en marcha su plan sin
levantar sospecha (a pesar de un momento de descuido del barbero); y, finalmente,
consiguen poner rumbo de nuevo al pueblo. Además, al final el cura y el barbero fingen
haber sido asaltados anteriormente por unos galeotes (los que don Quijote había liberado),
lo que hace que don Quijote, sin decir palabra, se sienta mal.

(Cabe destacar que Sancho está igual de engañado que don Quijote en cuanto a lo de la
princesa Micomicona)

Capítulo XXII

Después de que don Quijote entrase en cólera con Sancho debido a que contó aquello de
que él había liberado a los galeotes, Dorotea (haciéndose pasar por la princesa
Micomicona) cuenta su historia: ella quedó huérfana y, por ello, un gigante, que era rey de
un territorio cercano, quería invadir su reino, a menos que ella se casara con él; por ello,
ella, siguiendo el consejo de su padre, viajó a España para encontrar a un caballero
andante que le ayudase con el gigante y con el que casarse y compartir su reino. Después
de esto, don Quijote afirma que le ayudará pero que no querrá casarse con ella. Por esto,
Sancho entra en un conflicto con él mencionando que no quería casarse por Dulcinea y don
Quijote, por este mismo motivo, azota a Sancho. Pero, finalmente, consiguen hacer las
paces y Sancho le cuenta cómo fue el momento en el que leyó la carta a Dulcinea y como
ella reaccionó (ya que le había mentido anteriormente diciéndole que sí había llegado a leer
su carta a Dulcinea).

Capítulo XXIII

Sancho le cuenta a don Quijote los detalles de su supuesto encuentro con Dulcinea,
diciendo que después de escuchar aquella carta pidió que don Quijote volviese al pueblo
cuanto antes. Don Quijote queda dubitativo entre sí regresar con Dulcinea o cumplir con el
don que le había prometido a la princesa, pero finalmente elige esta segunda opción. Más
tarde, aparece Andrés, el muchacho al que encontró atado a una encina; quien le cuenta
que después de su partida el amo le volvió a atar y le azotó muchas más veces, además de
no pagarle. Don Quijote se ofrece a ir a buscarle y castigarle, pero Andrés lo rechaza.
Finalmente, el muchacho parte hacia Sevilla recordando a don Quijote el mal que le hizo.

Capítulo XXIV

Después de esto, don Quijote, Sancho, el cura, el barbero, la princesa y Cardenio llegan a
la venta de la que se habían ido sin pagar Sancho y don Quijote anteriormente, y en la que

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sucedió lo de Maritornes y el arriero. Una vez allí, don Quijote sueña que lucha contra el
gigante que ofendía a la princesa Micomicona, este sueño es tan intenso que acaba
luchando de verdad contra unos cueros de vino tinto que había en su habitación, dejándolos
agujereados. Sancho, que anda peor que su amo, jura que ha visto la cabeza del gigante y
que el vino es sangre. A todo esto, el ventero acaba enfadadísimo ya que le había
destrozado todo aquello del vino tinto, incluso habiéndole dado una segunda oportunidad
después de haberse ido sin pagar la primera vez.

Capítulo XXV .

Llegada la noche, don Quijote cena junto a otros viajeros, entre los que se encuentra un
caballero llamado don Fernando que se aloja esa misma noche en la venta. Allí hace un
discurso comparativo entre el oficio de caballero y el de licenciado, haciendo referencia a
que aquel que estudia se caracteriza por su pobreza (en ropa, zapatos, calor…); y
resaltando la figura de los caballeros, que dan su vida por el bien de los demás.

Capítulo XXVI

Después de la cena, don Quijote decide no dormir para quedarse vigilando. Por ello, la hija
de la ventera y Maritornes deciden gastarle una burla: le atan de una mano a una de las
ventanas que había, haciendo que don Quijote quede de pie sobre Rocinante sin poderse
mover (para no mover a Rocinante y quedarse colgando de una mano desde la ventana). Al
amanecer del día siguiente, llegan a la venta 4 cuadrilleros a caballo, a los que don Quijote
advierte de no entrar en la venta por lo pronto que era aún. De esta manera, uno de los
caballos se acerca a Rocinante, que no puede evitar moverse; así, don Quijote queda
colgando de una mano, muriéndose de dolor.

Capítulo XXVII

Don Quijote pega tal chillido del dolor que esto le causa, que despierta a toda la venta. De
esta manera, Maritornes le desata desde el otro lado de la ventana, sin que nadie la viese.
Con todo este revuelo, dos huéspedes intentan irse sin pagar de la venta por lo que el
ventero empieza a pelear con ellos. La hija y Maritornes, asustadas, piden ayuda a don
Quijote, quien les niega su ayuda ya que había jurado a la princesa Micomicona no
entremeterse en más aventuras hasta cumplir la suya, además de que no le es lícito luchar
contra gente escuderil. A todo esto, aparece el barbero al que anteriormente habían quitado
la bacía (pensando que era el yelmo de Mambrino); e inician un debate entre los presentes
sobre si era bacía o era yelmo, pero esta vez Sancho defiende la opinión de su amo.

Capítulo XXVIII

Siguiendo con la discusión de si era bacía o era yelmo, uno de los 4 cuadrilleros que habían
entrado ese día en la venta a caballo comienza a gritar y a enfadarse con don Quijote, quien
intenta golpearle en la cabeza con su lanzón; pero, como falla en el intento, los otros 3
cuadrilleros y el ventero defienden a su compañero y los amigos de don Quijote defienden al
de la Triste Figura. Así, se inicia una pelea entre todos, que se acaba cuando don Quijote
les hace reflexionar utilizando como ejemplo la discordia del campo de Agramante. Pero,
más tarde, uno de los cuadrilleros asocia uno de los mandamientos que traía consigo y que

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recuerda, con la liberación que hizo don Quijote de los galeotes; por lo que pide la
intervención de la Santa Hermandad.

Capítulo XXIX

Finalmente, don Quijote y el cura consiguen llegar a un acuerdo con el cuadrillero y este se

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marcha. Más tarde, el ventero exige a don Quijote el pago de los cueros de vino que había
roto; que es pagado por don Fernando. Además, don Quijote propone a Dorotea seguir con
el camino, pero esta lo rechaza; y Sancho le cuenta a don Quijote que Dorotea
seguramente no era una princesa de verdad ya que la había visto besarse con don
Fernando; don Quijote no le cree y se enfada con él, pero la princesa le convence de que
habrá creído ver aquello por algún encantamiento del castillo (que según don Quijote estaba
repleto), por lo que don Quijote le perdona. Por último, el cura junto al ventero, los
cuadrilleros y don Fernando, disfrazados, encierran a don Quijote en una jaula engañándole
diciéndole que aquello era por su bien para poder ser desencantado del castillo; poniéndose
así en marcha hacia su pueblo.

Capítulo XXX

Comenzado ya su camino, don Quijote y Sancho empiezan a sospechar de la situación en


la que estaban. En un momento dado, se acercan unos hombres a caballo, de los cuales
uno de ellos era canónigo; por ello, preguntan por el motivo de llevar así a don Quijote, a lo
que este le responde que era por estar encantado. Después de esto, el cura interrumpe la
conversación y le explica al canónigo el verdadero motivo, quien lo entiende perfectamente.
.

Para este momento, Sancho ya se ha catado de quien eran en realidad el cura y el barbero
y cree que han ideado todo este plan de regresarlo a su pueblo por envidia hacia su amo, a
quien se lo cuenta; pero este cree firmemente estar encantado y que el motivo de que
Sancho los confunda es por puro encantamiento.

(En este capítulo se menciona la obra Rinconete y Cortadillo, obra del propio Cervantes,
autor de este libro)

Capítulo XXXI

Mientras don Quijote estaba liberado unos momentos para poder pasearse un poco, se
oyen unas trompetas; provenían de unos disciplinantes, que hacían una procesión. Don
Quijote decide que es cosa de aventura y decide enfrentarse a ellos, pidiéndoles liberar a la
señora que llevan consigo. Los disciplinantes se dan cuenta de la falta de cordura del
caballero y se echan a reír; ante esto, don Quijote saca su espada, pero es apaleado por
uno de los disciplinantes y acaba en el suelo muy mal parado. Tanto, que Sancho y toda su
compañía piensan que está muerto; pero por suerte no es así. Después de esto, Sancho, el
cura, el barbero, don Quijote, el asno y Rocinante regresan a la aldea de don Quijote; en la
que Sancho es recibido por su mujer y don Quijote por su ama y sobrina.

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SEGUNDA PARTE
Capítulo I

Después de casi un mes sin ver a don Quijote, el cura y el barbero se dirigen a su casa; allí,
les reciben el ama y la sobrina asegurando una gran mejoría en la recuperación de juicio del

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caballero. Al principio, cura y barbero le hallaron bastante cuerdo, pero, queriéndose
asegurar de ello, el cura le cuenta una historia falsa a don Quijote para ver su reacción; así,
descubren que sigue teniendo la idea de ser caballero andante hasta el día de su muerte.
Finalmente, se oyen unas voces procedentes del patio y deciden acudir.

Capítulo II

Las voces que se oyen en el patio proceden del ama y la sobrina, que no dejan pasar a
Sancho Panza a su casa. Pero, don Quijote decide dejarlo entrar; una vez juntos, don
Quijote y Sancho discuten sobre las promesas que el caballero le había hecho y acaban
reflexionando sobre el compromiso entre caballero y escudero. Después de esto, Sancho le
cuenta que el pueblo andaba rumoreando sobre sus locuras, valentía, desgracias, etc. pero
lo más importante que le cuenta, es que un bachiller llamado Sansón Carrasco le había
.

contado que sus hazañas ya andaban escritas en un libro titulado Ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha, y que en él, incluso se nombraban los nombres de Sancho Panza y
Dulcinea del Toboso; y se narraban historias que solo ellos dos habían vivido a solas; y que
todo esto lo había escrito un tal autor llamado Cide Hamete Benengeli. Ante esta confusa
situación, don Quijote decide hacer que Sancho vaya a buscar al bachiller para aclararlo
todo.

Capítulo III

Una vez llega el bachiller Sansón Carrasco, les explica cómo en este libro se narran todas
las historias que habían vivido, haciendo referencia a muchas de ellas. También reflexionan
sobre la inocencia de Sancho en cuanto a lo de gobernar alguna ínsula. Carrasco afirma
rotundamente que la historia había llegado a muchísima gente y a muchos les encantaba.
Finalmente, don Quijote pregunta si el autor prometía una segunda parte, a lo que el
bachiller responde que sí; por ello, deciden emprender otra salida. Sansón Carrasco les
aconseja ir hacia Zaragoza, ya que allí don Quijote podría conseguir fama debido a que se
iba a celebrar la fiesta de San Jorge.

Capítulo IV

Sancho informa a su mujer, Teresa Panza, de que va a emprender otra salida junto a don
Quijote. Ella muestra su preocupación por que Sancho no se olvide de sus hijos: Sanchico,
de 15 años y Mari Sancha. Así, Sancho y Teresa inician una discusión debido a que Teresa
quiere casar a Mari Sancha con alguien de su misma clase social mientras que Sancho
quiere casarla con alguien de una clase social superior cuando consiga ser gobernador de
alguna ínsula.

(En este capítulo el autor informa sobre el lenguaje impropio que utiliza Sancho debido a
que se trata de una traducción de otro autor)

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Capítulo V

Por otro lado, el ama y la sobrina de don Quijote, preocupadas por la decisión de su amo de
volver a emprender sus desdichadas aventuras, intentan convencerle de que no lo haga. El
ama le propone que se haga caballero de la corte, ya que estos únicamente sirven al rey y
no andan de aventuras. Sin embargo, don Quijote se niega y reflexiona sobre la importancia
de hacer cosas importantes en la vida, dignas de recordar, con el fin de conseguir nombre y
fama. Finalmente, aparece Sancho, que entra en casa de don Quijote.

Capítulo VI
.

Una vez juntos, Sancho explica a don Quijote que para evitar la preocupación de su mujer le
gustaría saber cuánto cobra. Don Quijote afirma no haber leído en ningún libro de
caballerías información sobre el salario de los escuderos, sino que cuando a sus amos les
iba bien, eran premiados con una ínsula o algo equivalente. Además, don Quijote afirma
que si no quiere servirle como escudero encontrará a otro fácilmente. En ese momento,
Sansón Carrasco se ofrece a servirlo como escudero, pero, sin embargo, Sancho se niega y
afirma que él se dignará a seguir siendo su escudero. Finalmente, al cabo de tres días
emprenden su tercera salida hacia el Toboso.

Capítulo VII

Don Quijote y Sancho se dirigen hacia la ciudad del Toboso, durante el camino hablan sobre
el deseo de don Quijote de reencontrarse con Dulcinea, para poder así animarse a
acometer sus siguientes aventuras. En esta conversación, Sancho le recuerda algunos
detalles a don Quijote de cómo supuestamente vio él a Dulcinea cuando le entregó la carta,
haciendo referencia a que trabajaba en el campo y a que no era tan hermosa. Sin embargo,
don Quijote lo niega asegurando que fue un encantador quien se lo hizo ver así para tomar
venganza con don Quijote.

Capítulo VIII

Cuando llegan al Toboso, Sancho y don Quijote empiezan a buscar el supuesto palacio de
Dulcinea, aunque no lo encuentran. Más tarde, pasa por allí un labrador al que deciden
preguntarle si sabía dónde se encontraba tal palacio, pero este lo niega. Finalmente,
Sancho convence a don Quijote para que se retire de la ciudad, hacia una floresta, mientras
Sancho se preocupa de encontrar el palacio de la princesa.

Capítulo IX

Don Quijote ordena a Sancho la búsqueda de Dulcinea en la ciudad de Toboso mientras él


descansa manteniéndose alejado de dicha ciudad. Sancho, en su búsqueda, reflexiona y
llega a la conclusión de que ni él ni don Quijote jamás habían visto a Dulcinea; por lo que
perfectamente podía engañar a su amo haciéndole creer que Dulcinea era la primera
labradora que topase; y que si por lo que fuese no se lo creía, don Quijote lo iba a justificar
diciendo que algún encantador le había hechizado. Así pues, Sancho espera un rato (para
hacer creer a su amo que anda buscando a la doncella) y después, topándose con tres
aldeanas, le hace creer a don Quijote que era Dulcinea junto a dos doncellas. Don Quijote,
enseguida se percata de que ella no podía ser Dulcinea, por lo que se lamenta pensando

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que el encantador, de nuevo, le había hecho ver que no era ella (como Sancho había
predecido que iba a ocurrir). Finalmente, después de su lamento, el caballero y el escudero
.

retoman de nuevo su camino hacia Zaragoza.

Capítulo X

Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
Don Quijote y Sancho van de camino a Zaragoza cuando don Quijote decide soltar las
riendas de Rocinante debido al pensamiento que no le dejaba en paz: la injusticia que
suponía que aquellos malvados encantadores no le hubiesen dejado ver a Dulcinea. Sin
embargo, Sancho le ayuda a evadirse de este pensamiento. Más tarde, se topan con una
extraña carreta cargada de personajes como un diablo, un ángel o la muerte. Don Quijote,
confuso, les pide explicaciones; y estos le explican que iban a representar una obra de
teatro y que por ello iban así vestidos. Después de esto, uno de los personajes decide
atacar a don Quijote y a Rocinante, que acaban en el suelo. Sancho, viendo esto, se baja
de su asno y decide ayudar a su amo. Durante estos momentos, los personajes de la
carreta aprovechan para huir con el asno de Sancho, aunque la torpeza del personaje hace
que el asno vuelva con Sancho. Después, don Quijote decide tomar venganza contra ellos,
pero Sancho consigue convencerlo para que no lo haga. Finalmente, el caballero y su
escudero siguen su camino.

Capítulo XI

Después de estar hablando durante un rato, don Quijote y Sancho deciden dormirse. Una
vez dormidos, don Quijote escucha un ruido. Este provenía de una caballero andante que,
junto a su escudero, había decidido pasar allí la noche. El Caballero del Bosque decide
comenzar a expresar sus sentimientos hacia su enamorada. A ello, responde don Quijote,
con el que inicia una conversación entre caballeros andantes.

Capítulo XII

Paralelamente, los dos escuderos comienzan a charlar. Primeramente, reflexionan sobre la


dura vida del escudero; a pesar de que, gracias a los premios, esta dureza se ve
recompensada. Más tarde, hablan sobre la inocencia de sus amos. Y finalmente, el
escudero del Bosque saca una botella de vino y una empanada, y terminan conversando,
bebiendo y comiendo hasta quedarse dormidos.

Capítulo XIII

El Caballero del Bosque, le cuenta a don Quijote que él andaba muy enamorado de una tal
Casildea de Vandalia, a quien había jurado difundir su belleza por España; además, le
cuenta que él era el más poderosos caballero ya que había conseguido derrotar a don
Quijote de la Mancha, el único caballero que jamás había sido derrotado. Don Quijote, al oír
eso, queda atónito; y, poniendo en duda su gran hazaña, le proclama una batalla. A la
mañana siguiente, los dos caballeros se enfrentan. Paralelamente, el escudero del caballero
le propone batallar a Sancho, pero él se niega rotundamente. Finalmente, don Quijote
derrota al caballero, que cae al suelo casi muerto. Una vez ocurre esto, descubren que el
caballero era en realidad el bachiller Sansón Carrasco, y que el escudero era Tomé Cecial,
un vecino y amigo de Sancho. Por último, don Quijote hace jurar al bachiller la belleza de su
amada y asumir su derrota; posteriormente, Sancho y don Quijote marchan hacia Zaragoza.

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Capítulo XIV

Sansón Carrasco se había disfrazado de caballero y se había topado con don Quijote
porque así lo había acordado con el cura y el barbero, ya que, viendo que no había quien
apartara a don Quijote de sus aventuras, decidieron pactar que Sansón Carrasco se
disfrazase de caballero andante, se topase con don Quijote, y, venciéndole en una batalla,

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lo mandara quedarse en casa por dos años.

Capítulo XV

Don Quijote pone en duda que el caballero al que había derrotado fuese Sansón Carrasco,
él piensa que es obra de los malvados encantadores que le persiguen para hacerle sentir
mal con su victoria. Más tarde, aparece un caballero, vestido con un gabán verde, a quien le
.

preguntan si es molestia que vayan juntos hacia su destino. El caballero queda sorprendido
ante la apariencia de don Quijote, por lo que este le cuenta su historia. Finalmente, se les
presenta una nueva aventura.

Capítulo XVI

Sancho estaba comprando unos requesones cuando su amo le llama para que le devuelva
el yelmo. Sin saber qué hacer con los requesones, Sancho los deja dentro del yelmo,
haciendo que don Quijote quede embadurnado de ellos al ponérselo. Mientras don Quijote
piensa que se le caen los sesos y el sudor de la cabeza, aparece un carro, en el que se
transporta a unos leones. Don Quijote, pensando ya en sus aventuras, pregunta a los
dueños del carro por los leones, que le responden diciendo que se dirigen a Su Majestad. El
valeroso caballero, después de insistir varias veces, consigue que los hombres abran
aquellas jaulas porque deseaba enfrentarse a aquellas bestias para demostrar su valentía y
fuerza. Sin embargo, al abrir una de las jaulas el león decide no salir; por lo que don Quijote,
después de recibir la negación del leonero a que lo sacase a la fuerza, acepta que ha tenido
suerte y es mejor no enfrentarse a él. Finalmente, después de que el Caballero del Verde
Gabán (don Diego) cuestionase la cordura de don Quijote y este le perdonase, se dirigen
hacia la casa de don Diego.

Capítulo XVII

Después de cuatro días en casa de don Diego, Sancho y don Quijote retoman su camino,
esta vez dirigiéndose de nuevo hacia Zaragoza pero no sin antes visitar la famosa cueva de
Montesinos, que don Quijote ansiaba visitar. Se dirigen a ella junto a un guía, y, en ella, se
introduce don Quijote atado a una larguísima soga que el guía y Sancho controlaban.
Después de unas horas, don Quijote sale de la cueva, asegurando que lo que habían sido
horas a él le habían parecido tres días con sus noches.

Capítulo XVIII

Después de estos sucesos, don Quijote, Sancho y el guía se dirigen hacia una venta. De
camino a ella, se topan con un paje, al que don Quijote convence para acompañarlos. Una
vez en la venta, conocen a un señor llamado maese Pedro: este hombre resulta ser un
famoso titerero, que, en su retablo, representa la obra de Melisendra y don Gaiferos por
todo Aragón; además, siempre va acompañado de su famoso mono, que tiene la extraña

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habilidad de responder a preguntas del pasado de todo tipo. Finalmente, maese Pedro
pregunta al ventero por un lugar en el que poder acomodar su retablo para representar su
obra.

Capítulo XIX

Una vez acomodado el retablo, maese Pedro empieza a narrar la historia que iba a
representar; diciendo que trata de la libertad que dio don Gaiferos a su esposa Melisendra,
que estaba cautiva en España, en poder de moros. Oyendo esto, don Quijote, que cree ser
real todo lo que cuenta el titerero, decide desenvainar su espada y empezar a dar
cuchilladas a todas las figuras de pasta que había en el retablo. Después de que maese
Pedro consigue detener a don Quijote, este se disculpa y se ofrece a pagarle los daños que
había causado a sus figuras. Finalmente, don Quijote paga al titerero y al ventero, y, junto a
Sancho, abandonan la venta para proseguir su camino.

Capítulo XX

Resulta que, según narra Cide Hamete, maese Pedro es en realidad aquel Ginés de
Pasamonte, a quien, entre otros galeotes, dio libertad don Quijote en la primera parte de la
obra (cap. XVIII de la primera parte). Ginés había huido hacia Aragón, donde se compró un
mono, a quien enseñó la habilidad de hacer que pareciese que contestaba las preguntas
que le hacían, cuando en realidad era él quien se las inventaba.

Volviendo a don Quijote y Sancho, van de camino hacia Zaragoza, pero antes deciden
pasar por las riberas del río Ebro. De camino, Sancho se queja a don Quijote diciéndole que
le paga muy poco, a lo que don Quijote le da la razón y le propone pagarle más sueldo. Sin
embargo, Sancho se aprovecha de ello e intenta engañarlo para que su sueldo aumente
mucho más. Don Quijote, que se da cuenta, se enfada fuertemente con Sancho, aunque
finalmente lo perdona.

Capítulo XXI

Una vez llegan a las proximidades del río, don Quijote ve un pequeño barco sin remos al
que se siente obligado a embarcarse ya que se cuenta que, cuando otro caballero andante
está atrapado en algo de lo que no puede salir solo, a otro caballero se le presenta un barco
a la vista, al que debe subirse para llegar con la ayuda del viento a donde es menester la
ayuda del caballero en apuros. Después de atar al asno y al caballo, se suben al barco.
Poco tiempo después, divisan unas aceñas, en las que don Quijote asegura que se
encuentra el caballero andante en apuros. Después de amenazar a los molineros que allí
trabajan, don Quijote cae al agua. Por suerte, los molineros y los pescadores dueños del
barco ayudan a don Quijote a salir del agua. Finalmente, don Quijote se lamenta por no
poder ayudar a su compañero, paga a los pescadores por el uso y destrozo del barco, y
abandona el lugar acompañado de Sancho.

Capítulo XXII

Después de lo sucedido, don Quijote y Sancho se ponen a caballo de nuevo y prosiguen su


camino. Andando por la selva, don Quijote observa unos cazadores, entre los que distingue
a una gran señora; por ello, ordena a Sancho que vaya a darle noticia sobre él y a decirle
.

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que se ofrece a besarle la mano. Sancho atiende a su amo e informa a la duquesa, quien
propone que don Quijote se acerque a ellos. Una vez allí, la duquesa y su marido, que ya
conocían al caballero porque habían leído su historia, le proponen acogerlo en uno de sus
castillos que por allí cerca andaba.

Capítulo XXIII

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Una vez llegados al castillo, las criadas del lugar les reciben con las manos abiertas. Más
tarde, Sancho pide a la dueña del lugar, llamada doña Rodríguez, que cuidase de su asno,
a lo que la moza, enfadada, contesta histérica. Después de esto, don Quijote riñe a Sancho
por sus maleducados modales, y le advierte no volver a decir nada similar. Ya en la cena,
don Quijote comienza a hablar de sus aventuras con los duques, a lo que un eclesiástico,
que trabajaba en el lugar y había oído hablar de la historia de don Quijote, responde
maldiciendo y criticando las haciendas que contaba el caballero.

Capítulo XXIV

Ante las palabras del eclesiástico, don Quijote responde diciendo que su única intención es
la de hacer el bien. Los duques muestran su apoyo hacia el caballero, por lo que el
eclesiástico abandona el lugar. Después de la cena, entran unas doncellas a lavar las
barbas de don Quijote, que, dejándolo con el jabón puesto, lo ridiculizan, provocando la risa
de los duques. Después, Sancho pide que a él también se las laven.

Más tarde, la duquesa pide a don Quijote que le describa y dibuje la hermosura de Dulcinea
del Toboso, pero don Quijote se niega; por lo que la duquesa empieza a cuestionar que el
caballero haya visto nunca a su amada y, por lo tanto, cuestiona también la veracidad de
sus hazañas. En respuesta a estas acusaciones, don Quijote responde justificándose con la
.

malicia de los encantadores.

Justo después, aparece Sancho, que huía del barbero que le había ordenado la duquesa
lavar sus barbas; todo porque el escudero no quiere ser atendido por unas manos tan
sucias como las que lleva el barbero. Después de esto, la duquesa ordena al barbero dejar
a Sancho en paz, y le pide a Sancho acompañarla a pasar tiempo con ella antes de reposar.

Capítulo XXV

Los duques deciden llevarse a Sancho y a don Quijote de caza. Después de unos días, se
dirigen hacia el bosque; allí, el duque y don Quijote consiguen cazar a un jabalí, pero
Sancho sufre asegurando no entender la necesidad de cazar animales que pueden quitar la
vida si algo no sale bien. Llegada la noche, se empiezan a escuchar trompetas, tambores,
ruidos… hasta que llega una tropa hacia el lugar de los duques, el caballero y su escudero.
El dirigente de la tropa asegura ser el mismo Diablo y dice que busca a don Quijote para
transmitirle un mensaje que el caballero de Montesinos le manda; este le dice que de ahí a
unos días iba a descubrir cómo desencantar a Dulcinea del Toboso.

Capítulo XXVI

Más tarde, aparece otra carreta cargada de diferentes figuras. Entre ellas, se destapa una
llamada Merlín, que da las instrucciones para el desencanto de Dulcinea. Merlín asegura

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que para desencantar a Dulcinea, Sancho debe darse 3.300 azotes. Ante esto, Sancho
reacciona enfurecido y se niega, preguntándose qué tiene que ver él con el encantamiento
de Dulcinea. Después, el duque le advierte de que si no lo hace, no le otorgará el gobierno
que le había prometido previamente, por lo que Sancho recapacita y lo acepta pero
estableciendo unas condiciones: tardará todo el tiempo que necesite, sin obligación de tener
que sangrar y los azotes que se dé por mosque también deben contar. Finalmente, don

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Quijote, agradecido con su escudero, le da mil besos y abrazos.

Capítulo XXVII

Resulta que toda la historia de Merlín había sido artificio del mayordomo del duque, que,
para provocar algo de risa, nuevamente, en sus señores, había ingeniado aquella malicia de
los azotes, aunque más tarde ideó otra desmesurada hazaña.

Sancho le enseña a la duquesa una carta que ha escrito para su mujer Teresa Panza, en la
que narra sus vivencias desde que no salió de casa. Los duques, a pesar de discrepar en
algunas de sus palabras, muestran su contento. Además, aprovechan para informar a
Sancho y a don Quijote de que una nueva aventura se les acerca, a caballo de un mágico
rocín llamado Clavileño; pero Sancho se niega a ir a lomos de aquel caballo.

Capítulo XXVIII

Pasada la noche, llegan cuatro salvajes cargados con un caballo de madera (Clavileño), al
que don Quijote y Sancho deben subir con los ojos cerrados para viajar por las regiones del
aire. Realmente, era otra invención del mayordomo de los duques, y don Quijote y Sancho
no se iban a mover de su sitio. Cuando don Quijote tienta la clavija todos disimulan que
realmente están volando: los aíren con unos grandes fuelles, después los calientan con
unas estopas, y finalmente los tiran al suelo, haciendo ver que acaban de aterrizar en el
mismo lugar del que partieron. Una vez que, supuestamente, llegan a tierra, don Quijote
queda asombrado por un pergamino en el que se entiende que Dulcinea ya ha sido liberada
de su encantamiento, por lo que se llena de alegría. Finalmente, Sancho miente a la
duquesa diciendo que cuando estaba arriba se había quitado el vendaje de los ojos y había
visto la tierra, junto con otras cosas más, pero la duquesa, a pesar de saber que miente, lo
.

deja estar.

Capítulo XXIX

Al día siguiente, el duque decide comunicarle a Sancho que se preparase porque ya iban a
ir hacia la ínsula de la que iba a ser gobernador. Don Quijote, oyendo esto, decide despedir
a Sancho dándole una serie de consejos; en los que le viene a decir que sea humilde,
virtuoso, empático con su familia, considerado con su pueblo y compasivo y justo con los
delincuentes.

Capítulo XXX

Después de darle estos consejos morales, don Quijote prosigue dándole consejos hacia su
persona, que se resumen en: ser limpio, vestir bien, ser discreto, comer bien, no beber
demasiado alcohol ni dormir demasiado, ser educado, no mezclar tantos refranes, no
disputar entre linajes… Finalmente, ambos marchan a comer.

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Capítulo XXXI

Después de que don Quijote escribiera sus consejos para que Sancho los llevara consigo,
este último parte con los duques hacia su gobierno. Apenas se ha ido Sancho cuando don
Quijote siente su ausencia, por lo que la duquesa le propone que algunas de sus doncellas
duerman con él, pero él se niega por mostrar respeto a su amada. Acostado ya don Quijote,
oye por la ventana a una pastora que, enamorada de don Quijote, le dedica unos romances,
que don Quijote decide ignorar.

Capítulo XXXII .

Volviendo a la figura de Sancho, este llega por primera vez a su gobierno, llamado ínsula
Barataria. Allí, se encuentra con el mayordomo de los duques que le explica algunas
normas. Posteriormente, Sancho debe resolver algunos pleitos. Entre ellos se encuentran
un labrador que había robado a un sastre, un hombre que no había devuelto unos escudos
de oro, y una mujer que decía haber sido violada por otro hombre que allí se hallaba.
Resolviéndolos, Sancho demuestra un gran ingenio.

Capítulo XXXIII

Pasado un tiempo, trasladan a Sancho a un palacio. Allí, trata de cenar, pero su médico,
llamado Pedro Recio Agüero, no se lo permite ya que, procurando una buena salud del
gobernador, le pone pegas a casi cualquier alimento. Por ello, Sancho se enfada con él.
Más tarde, recibe una carta del duque, en la que este expresa que ha oído la noticia de que
algún enemigo suyo estaba planeando asaltar la ínsula y matar a su gobernador. Ante estas
declaraciones, Sancho acusa al médico como principal sospechoso, diciendo que lo quiere
matar de hambre; aunque, finalmente, Sancho y Pedro llegan a un acuerdo y hacen las
paces.

Capítulo XXXIV

Por otro lado, la duquesa decide mandar a un paje a casa de Sancho y su familia para
entregarle la carta que este le había escrito a su mujer. Llegando el paje al lugar y
preguntando por Teresa Panza, una niña le responde que aquella que dice es su madre.
Así, le lleva hacia ella y el paje le entrega la carta de Sancho y otra que le había escrito la
duquesa, alabando a su marido. Después de esto, Teresa se llena de alegría y decide
festejarlo con el cura y Sansón Carrasco, quienes piden más detalles sobre lo del gobierno
al paje. Finalmente, Teresa manda a un monacillo del pueblo que escriba dos cartas de
respuesta: una para Sancho y otra para la duquesa.

Capítulo XXXV

Ese mismo día, Sancho recibe una carta de su amo don Quijote. En ella, este le escribe
enorgulleciéndose de él y dándole otros tantos consejos. Ante esto, Sancho decide
responderle, y le escribe otra carta en la que le cuenta que no tiene tiempo, que el duque le
había avisado de los peligros de alguien que quería matarlo, lo del médico Recio, y,
finalmente, le pide que le mande alguna carta proveniente de su mujer y pide a Dios que
cuide a don Quijote y que a él le libre del gobierno. Posteriormente, Sancho pone en marcha
una serie de leyes tan buenas que serán recordadas por siempre en la ínsula.

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Capítulo XXXVI

Los duques y don Quijote reciben las cartas de Teresa Panza, entre las que se encuentran
una dirigida a la duquesa mostrando su agradecimiento por escribirle y por haber convertido
a Sancho en gobernador; y otra dirigida a Sancho, en la que muestra su contento hacia su
nuevo cargo y cuanto lo echa de menos.

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Capítulo XXXVII

Habiendo pasado siete días desde que Sancho había entrado en el gobierno, esa misma
noche entran una serie de enemigos que pretendían hacerse con la ínsula. Por ello, todos
los ciudadanos empiezan a rogarle al gobernador que les ayude; pero él dice no saber nada
sobre armas. Así, otros hombres que allí andaban le arman; pero Sancho, sin saber caminar
del todo bien con el peso de las armas cae al suelo, siendo pisoteado por todos los
enemigos. Finalmente, los locales ganan la guerra, pero Sancho, harto ya de tanto
sufrimiento, decide cabalgar a su asno y abandonar el gobierno de la ínsula.

Capítulo XXXVIII

Después de su partida, los duques y don Quijote reciben a Sancho. Más tarde, don Quijote
pide permiso a los duques para partir y continuar su camino hacia Zaragoza, quienes les
conceden su petición. Pero antes de su partida, la doncella enamorada de don Quijote
(Altisidora) le acusa de haberle robado tres tocadores y unas ligas, sin embargo, don
Quijote asegura no tenerlas. Finalmente, resulta que Sancho era quien se había llevado los
tocadores y la propia Altisidora era quien llevaba las ligas puestas.

Capítulo XXXIX

Después de emprender su camino hacia Zaragoza, Sancho y don Quijote mantienen


pláticas sobre distintos temas como la diferencia entre la belleza del cuerpo y la del alma o
el atrevimiento de Altisidora. Más tarde, llegan a una venta, en la que deciden quedarse a
cenar y dormir; estando en la cena, don Quijote escucha como dos caballeros (don
Jerónimo y don Juan) están leyendo una segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
Concretamente, dicen que en esta segunda parte don Quijote ya no está enamorado de
Dulcinea; oyendo esto, don Quijote estalla enfadado y decide decirles quién es él y les pide
leer la obra. Al leer unas cuantas líneas se da cuenta de que hay fallos inútiles como llamar
a la mujer de Sancho por otro nombre, por lo que advierte a los caballeros de que aquella
historia no tenía nada de cierto. Después, acaban cenando todos ellos juntos y don Quijote
les cuenta que va de camino a Zaragoza. Los caballeros le dicen que en aquel libro
explicaba su estrepitosa llegada a una de las plazas centrales de la ciudad, por lo que don
.

Quijote decide no pisar aquella plaza para que no se pueda tomar por verdadera aquella
historia.

Capítulo XL

Cuando salen de la venta, Sancho y don Quijote emprenden camino a Barcelona, sin querer
pasar por Zaragoza. En este camino, paran a dormir; y, en lo que Sancho se duerme, don
Quijote trata de azotarse para saldar parte de la deuda con Dulcinea; sin embargo, este se
da cuenta y no se deja. Más tarde, son rodeados por unos 40 bandoleros, por lo que se ven

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obligados a entregarse. Sin embargo, cuando llega el capitán de los bandoleros, llamado
Roque Guinart, les libera ya que sabía quienes eran por haber leído la historia. Más tarde, el
capitán manda a sus hombres a asaltar a unos enemigos y después se reparten lo que
habían robado.

Capítulo XLI

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Don Quijote y Sancho, después de pasar 3 días con Roque y sus escuderos, llegan a
Barcelona. Allí, les reciben unos caballeros que dicen ser amigos de Roque y quieren
guiarlos al centro de la ciudad utilizando caballo y asno del caballero y su amo. Sin
embargo, cuando llegan al bullicio de gente de la ciudad, los dejan tirados y se quedan con
el rocín y el burro.

Capítulo XLII

Don Antonio Moreno era como se llama el huésped de don Quijote. Un día, Antonio invita a
algunos de sus amigos a comer y Sancho les cuenta toda la historia de su gobierno. Otro
día, la mujer de Antonio invita a sus amigas, y estas sacan a bailar a don Quijote. Al día
siguiente, don Quijote visita una imprenta por casualidad y observa que están corrigiendo un
libro titulado Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, obra
compuesta por Tordesillas.

Capítulo XLIII

Esta misma tarde, don Quijote, Sancho, Antonio Moreno y sus dos amigos van a visitar las
galeras de la playa. En ellas, Sancho es agredido por uno de los marineros y, por ello, don
Quijote empuña su espada. Aunque, finalmente, no les ocurre nada.

Capítulo XLIV

Otro día, anda don Quijote por el bosque cuando se encuentra a un caballero llamado el de
la Blanca Luna. Este le propone una batalla en la que si vence, don Quijote debe jurar que
la amada de este caballero es más hermosa que Dulcinea y se debe retirar un año de la
caballería. Sin embargo, si don Quijote es quien gana, el de la Blanca Luna quedará a
disposición de don Quijote. Oyendo esto el visorrey, acude a darles licencia para pelear. En
esta pelea, don Quijote es derrotado por lo que el de la Blanca Luna le pide que cumpla su
palabra o que si no morirá. A pesar de que don Quijote no cumple lo de Dulcine, el de la
Blanca Luna se contenta con que se retire de la caballería un año. Después, el caballero se
marcha, y don Antonio va a averiguar quién era en realidad. Finalmente, el de la Blanca
Luna resulta ser el bachiller Sansón Carrasco, que confiesa a don Antonio su anterior
intento de retirar a don Quijote de la caballería como el Caballero de los Espejos.

Capítulo XLV

Sancho y don Quijote vuelven a su ciudad. Por el camino, se topan a unos hombres que
andaban apostando, con los que mantienen un debate entre cómo sería justo que un gordo
y un flaco se enfrentaran en una carrera.

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Capítulo XLVI

Don Quijote y Sancho prosiguen su camino hacia su aldea, en esta ocasión, don Quijote
comenta a Sancho su deseo de hacerse pastor en este año que le espera libre de aventuras
dignas de caballeros.

Capítulo XLVII

Don Quijote y Sancho paran a dormir. Después de que don Quijote, de nuevo, discuta con
Sancho rogándole que se azote para desencantar a Dulcinea, se duermen. En mitad de la
noche, son despertados por el estruendo de unos puercos, aunque una vez pasan Sancho
se vuelve a dormir y don Quijote, ya desvelado, se queda cantando.

Capítulo XLVIII

De nuevo de camino a su aldea, don Quijote, harto ya de que Sancho no cumpliese con los
azotes, decide invitarlo a que lo haga a cambio de dinero. Sancho, sin pensárselo dos
veces, en seguida lo acepta y la misma noche se da unos mil azotes; o por lo menos eso
hace creer a don Quijote, ya que, en realidad, azota a un árbol. Más tarde, acaban
comiendo en un mesón.

Capítulo XLIX

Estando en el mesón, aparece un caballero llamado Álvaro Tarfe. Don Quijote, que
recordaba haber leído su nombre en la Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de
la Mancha, de Avellaneda, decide preguntarle. Este le contesta que sí es él quien aparece
en su historia y asegura que don Quijote es un gran amigo suyo. Sin embargo, don Quijote y
Sancho le explican que realmente son ellos los verdaderos y Álvaro queda asombrado. Sin
embargo, decide creerlos ya que la primera parte juraba que Sancho era muy gracioso y así
lo había notado él en el verdadero Sancho (cosa que no había notado en el falso), además
de que don Quijote le asegura que jamás había pisado Zaragoza. Por ello, el caballero
decide jurar ante el alcalde del lugar quienes eran los verdaderos don Quijote y Sancho;
además, asegura que los falsos eran creación de los encantadores que perseguían al don
.

Quijote verdadero.

Capítulo L

Después de llegar a su aldea, don Quijote se muestra preocupado preguntándose si


Dulcinea podrá ser desencantada de verdad. Después de esto, tanto Sancho como don
Quijote se reencuentran con Sansón, el cura, el barbero, el ama, la sobrina, la mujer de
Sancho y sus hijos. Después, Sancho parte con su familia contándole a su mujer el dinero
que trae; y Sancho queda platicando con el bachiller, el cura y el barbero sobre su derrota y
motivo de regreso a la aldea, y su deseo de hacerse pastor. Finalmente, el ama y la sobrina
critican la decisión de don Quijote y este se acuesta por no encontrarse del todo bien.

Capítulo LI

Don Quijote pasa unos días en cama con fiebre, recibiendo visitas de sus amigos, que
creen que le ha podido la pesadumbre de haber sido vencido y el encantamiento de
Dulcinea. Sin embargo, llaman al médico y este les comunica que tarde o temprano iba a

Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
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morir. Más tarde, don Quijote confiesa que ya está cuerdo y maldice los libros de caballerías
que le habían llevado a la locura; incluso recuerda su verdadero nombre, Alonso Quijano.
Además, pide a su sobrina que llame a un cura y a un escribano para poder confesarse y
hacer su testamento. Después de que el cura entre y confirme que don Quijote había
recuperado su cordura, entra el escribano y recoge su testamento, en el que pide dar el
dinero que le debe a Sancho y el resto a su sobrina, Antonia Quijano; además, se disculpa

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con Sancho por haberle transmitido su locura y añade en su testamento que su sobrina no
se casase con nadie que conociese los libros de caballerías. Finalmente, después de pasar
tres días con continuos desmayos, don Quijote muere.

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