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SOCIOLOGÍA

La Revolución Industrial marcó el inicio de un nuevo ciclo histórico que transformó radicalmente el orden social, llevando a millones de personas del campo a las ciudades y generando condiciones laborales precarias. Este contexto de crisis social propició el surgimiento de la Sociología como disciplina científica, enfocándose en los problemas derivados de estos cambios. La Revolución Francesa, interrelacionada con la Revolución Industrial, también fue un proceso de transformación social que redefinió estructuras de poder, normas y relaciones sociales, influyendo en la identidad nacional y en el desarrollo de la sociología.

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SOCIOLOGÍA

La Revolución Industrial marcó el inicio de un nuevo ciclo histórico que transformó radicalmente el orden social, llevando a millones de personas del campo a las ciudades y generando condiciones laborales precarias. Este contexto de crisis social propició el surgimiento de la Sociología como disciplina científica, enfocándose en los problemas derivados de estos cambios. La Revolución Francesa, interrelacionada con la Revolución Industrial, también fue un proceso de transformación social que redefinió estructuras de poder, normas y relaciones sociales, influyendo en la identidad nacional y en el desarrollo de la sociología.

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SOCIOLOGÍA:

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:

La Revolución Industrial condujo, de esta manera, al inicio de un nuevo ciclo histórico, que a la
par que puso en marcha enormes recursos productivos, dio lugar a una transformación radical
del orden social.

Millones de personas se fueron trasladando desde el campo hasta los núcleos urbanos, en
donde las nuevas fábricas crecieron, impregnando todo un nuevo clima social. En pocos años
millones de seres humanos cambiaron de lugar de residencia, de forma de trabajo, de estilos
de vida, de costumbres y de ideas.

Los nuevos obreros industriales se hacinaron en los barrios proIctarios, en unas condiciones
penosas de vida y de salubridad. Con unas jornadas de trabajo de más de 12 horas diarias, con
una grave explotación de mujeres y niños y con una nula atención a las condiciones de higiene
y seguridad en el trabajo. En poco tiempo la llamada «cuestión social» se convirtió en un foco
de atención prioritario de todo el pensamiento social, desde los teóricos socialistas, hasta
Papas como León XIII, que en su encíclica «Rerum Novammn denunció las consecuencias
negativas del nuevo orden económico.

Algo fallaba en aquel nuevo contexto social. De acuerdo con el símil que utilizamos en el
capítulo anterior era como si el agua le faltara al pez, se enturbiara, o el aire se hiciera
irrespirable. Faltaba un contexto social estable. La sociedad estaba en crisis. Por ello,
pensadores de uno y otro signo volvieron su atención al estudio de P Q social.

Éste fue el clima en el que surgió la Sociología, con la intención de ocuparse de los problemas
generados del hilo de esa intensa construcción y reconstrucción del orden social.

No es extraño, por tanto, que fuera precisamente en una coyuntura histórica de grandes y
profundas transformaciones sociales -en el tránsito de la sociedad estamental a la sociedad
industrial en la que surgió y se desarrolló la Sociología como disciplina científica autónoma.

Para hacernos una idea pertinente de la importancia de estos cambios, es preciso tener en
cuenta que en este período tuvo lugar un crecimiento desmesurado de la población y un
fenómeno paralelo de urbanización, que fue rompiendo progresivamente todos los equilibrios
anteriores campo-ciudad y dando lugar a continuos trasvases y desplazamientos masivos de
población. A estos cambios sociales se unió el surgimiento de nuevas clases sociales, como
consecuencia de la nueva configuración del orden económico, en el que la fábrica se fue
imponiendo progresiva e irreversiblemente sobre el viejo taller gremial, así como un conjunto
de transformaciones industriales, que fueron una consecuencia de la constante innovación
tecnológica, alimentada por los nuevos planteamientos científicos, que dieron lugar a
continuos procesos de especialización laboral y de progresiva divisi6n del trabajo.
LA SOCIOLOGÍA Y LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
1. EL TRÁNSITO DE LA SOCIEDAD ESTAMENTAL A LA SOCIEDAD INDUSTRIAL

Los dos grandes acontecimientos que marcan nuestra época histórica son la Revolución
Francesa y la Revolución Industrial. Y en estos dos magnos acontecimientos, precisamente, se
encuentran también las claves del proceso que permite comprender la génesis de la
Sociología.

Tanto la Revolución Francesa como la Revolución Industrial forman parte de un mismo haz de
transformaciones interrelacionadas que, coincidiendo en un período histórico determinado,
dieron lugar a uno de los procesos de cambio social más impresionantes que hemos podido
conocer.

La Revolución Francesa fue la expresión política de las necesidades surgidas del derrumbe del
viejo orden social ante la presión de los imperativos de una nueva época histórica. De la misma
manera, los procesos de crecimiento económico que conocemos como revolución industrial
fueron el resultado de un conjunto muy amplio de cambios.

Desde un punto de vista más concreto e inmediato, entre las diversas condiciones previas que
hicieron posible la revolución industrial hay que citar, en primer lugar, el considerable
incremento de la productividad agrícola. Así, la superación de una agricultura de subsistencia
permitió la producción de excedentes agrícolas importantes, con los que se podían cubrir las
necesidades alimentarias de todos aquellos ciudadanos residentes en un creciente número de
núcleos urbanos cada vez más densamente poblados. A estos núcleos urbanos se fueron
trasladando un número cada vez mayor de personas procedentes del campo, y que
constituyeron la base de reclutamiento para la población activa de la industria y los servicios.

La revolución agrícola hizo posible que cada vez menos personas produjeran más recursos
alimenticios, de forma que este aumento de la producción, unido a un mayor crecimiento
demográfico, dio lugar a un importante incremento de la fuerza de trabajo potencial no
agrícola. Lo que constituyó un decisivo elemento de estímulo para el desarrollo de nuevas
formas de producción.

La revolución agrícola se produjo debido a la aplicación en la realización del trabajo agrícola de


nuevos útiles, fruto de las innovaciones tecnológicas, así como por el empleo de nuevos
métodos de explotación en la ganadería, por la mejora de las técnicas de cultivo, por la
ampliación de la superficie de tierras cultivadas, etc.

Otro factor fundamental que precedió e hizo posible la revolución industrial fue la
potenciación de los transportes y de las comunicaciones. La mejora de las redes de caminos,
vías fluviales y puertos facilitó el transporte de mercancías, aumentando los intercambios, y
dando lugar a mercados de mayores dimensiones y, por tanto, más óptimos para la
comercialización de los productos elaborados en grandes cantidades. De esta manera frente a
la vieja producción artesanal, destinada a pequeños mercados de ámbito comarcal o regional,
surgieron nuevas formas de fabricación a gran escala, para mercados nacionales mucho más
extensos. Lo cual fue dando lugar a la sustitución de los pequeños talleres gremiales por
unidades de producción mucho mayores, en las que era posible una más acusada división del
trabajo, con todas las ventajas económicas que ello implicaba.

Tal como lo expuso Adam Smith (1723-1790), las ventajas de la división del trabajo estribaban
en que daba lugar a un:

a) aumento de la destreza de cada obrero en la medida en que se especializaban en la


realización de tareas más concretas.
b) permitía un «ahorro de tiempo» debido a que se anulaban los tiempos muertos de
pasar de una tarea a otra.
c) hacía posible la utilización de «un gran número de máquinas que facilitan y abrevian -
decía- el trabajo capacitando a un hombre para realizar la tarea de muchos»

En suma, la división del trabajo permitía un ({considerable aumento de la cantidad de


mercancías que es capaz de realizar el mismo número de personasn5. La afirmación progresiva
de la fábrica sobre el viejo taller gremial fue, a su vez, considerablemente potenciada por el
ritmo creciente de innovaciones tecnológicas, que dieron lugar a una extraordinaria revolución
en la utilización de fuentes de energía, con un inmediato y fundamental impacto, a su vez, en
los aumentos de producción y reducción de costes.

No podemos dejar de mencionar también aquellos otros cambios relacionados con el aumento
de la población y especialmente con la tendencia a su concentración en grado creciente en
núcleos urbanos. Lo que daba lugar a mayores disponibilidades de fuerza de trabajo
concentrada en espacios reducidos, y, a su vez, a un mayor número de consumidores
localizados en ámbitos territoriales más reducidos.

MAX WEBER:
Los estudios de Max Weber, por ejemplo, han contribuido de manera muy importante a
enfatizar la manera en que los factores ideológicos y culturales influyeron también en la propia
dinámica del desarrollo industrial capitalista. De manera concreta algunos de los estudios de
Max Weber, como ya vimos, se orientaron a «determinar la influencia de ciertos ideales
religiosos en la formación de una mentalidad económica, de un ethos económico.

Como podemos recordar la concurrencia de la doble circunstancia de que el capitalismo


surgiera en Occidente, y se desarrollara especialmente en países protestantes, en donde, a su
vez, se podía constatar la existencia de una mayor proporción de «empresarios» con ideas
«protestantes», llevaron a Weber a considerar la relación que se producía entre ciertos rasgos
que definen el espíritu capitalista necesario para triunfar en los negocios (actuación racional y
calculadora, orden, disciplina, puntualidad, afán de trabajo, búsqueda del éxito, etc.) y la ética
calvinista.

Para Weber existía una adecuación importante entre el espíritu del capitalismo y el espíritu del
calvinismo, que descansaba en algunas concepciones específicas de la ética protestante: el
libre albedrío, la idea de la predestinación y de la Providencia divina, en relación incluso al
éxito o fracaso en esta vida, etc. La angustia sobre la predestinación y la preocupación por
seguir los designios de Dios en este mundo llevaba a los calvinistas a un escrupuloso cuidado
en el cumplimiento de sus cometidos profesionales, que veían como una actividad bendecida
por Dios y hecha en su propia gloria («Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos»).

REVOLUCIÓN FRANCESA DESDE UN PUNTO DE


VISTA SOCIOLÓGICO (CHATGPT)
Desde una perspectiva sociológica, la Revolución Francesa puede ser entendida como
un proceso de transformación social profunda que alteró las estructuras de poder, las
normas y las relaciones sociales en Francia. Los sociólogos analizan este fenómeno
considerando varios aspectos clave:

1. Estructura de Clases y Conflictos Sociales

 División de Clases: La Francia pre-revolucionaria estaba marcada por una


estructura de clases rígida y desigual. El Tercer Estado, compuesto por
campesinos, trabajadores y burguesía, soportaba la mayor carga de impuestos y
carecía de poder político, mientras que la nobleza y el clero disfrutaban de
privilegios y exenciones fiscales.
 Conflictos de Clase: La Revolución reflejó un conflicto de clases en el que el
Tercer Estado buscaba desafiar y reformar las desigualdades impuestas por la
aristocracia y el clero. La lucha por el poder y la justicia social fue un motor
clave de la revolución.

2. Cambio en las Normas y Valores

 Valores Ilustrados: La Revolución Francesa estuvo profundamente


influenciada por las ideas de la Ilustración, que promovían valores como la
igualdad, la libertad y la razón. Estos principios desafiaron las normas
tradicionales de autoridad y jerarquía.
 Transformación de Normas Sociales: La Revolución promovió la
secularización de la sociedad y la promoción de valores laicos sobre los
religiosos. La eliminación de los privilegios de la Iglesia y la reforma del
calendario eran ejemplos de cómo las normas tradicionales estaban siendo
reemplazadas por nuevas ideas.

3. Movilización Social y Participación

 Participación Popular: La Revolución involucró a diferentes sectores de la


sociedad en el proceso de cambio. La participación activa de las masas, como la
toma de la Bastilla y los movimientos populares, subraya el papel de la acción
colectiva en la transformación social.
 Organización y Agitación: La formación de organizaciones como la Asamblea
Nacional y los clubs políticos (como el Club de los Jacobinos) muestra cómo la
Revolución movilizó a las personas en torno a objetivos comunes y facilitó la
discusión y la acción política.
4. Impacto en la Identidad Social

 Redefinición de la Identidad: La Revolución Francesa condujo a una


redefinición de la identidad social y nacional. Los ciudadanos comenzaron a
identificarse más con una nación unificada y menos con sus estatus tradicionales
de clase o de región.
 Ideología Nacionalista: La creación de símbolos nacionales y la promoción del
concepto de ciudadanía basados en la igualdad y la participación cívica
contribuyeron al desarrollo de un sentimiento de identidad nacional más
inclusivo.

5. Reestructuración de las Instituciones

 Reformas Institucionales: La Revolución llevó a una reestructuración


significativa de las instituciones políticas y sociales. Se abolieron las estructuras
feudales y se implementaron reformas que buscaban una mayor igualdad legal y
administrativa.
 Creación de Nuevas Estructuras: El cambio desde un régimen monárquico
absolutista a una república e incluso un imperio bajo Napoleón refleja la
adaptación de las estructuras de poder a los nuevos ideales sociopolíticos.

6. Efectos a Largo Plazo

 Influencia Global: La Revolución Francesa tuvo un impacto global al promover


ideas revolucionarias y democráticas que influenciaron otros movimientos
sociales y políticos en Europa y las Américas.
 Desarrollo de la Sociología: El análisis de la Revolución también contribuyó al
desarrollo de la sociología como disciplina, ya que los sociólogos comenzaron a
estudiar los procesos de cambio social, las dinámicas de poder y la formación de
identidades colectivas.

En resumen, desde un punto de vista sociológico, la Revolución Francesa es vista como


un proceso de cambio radical que afectó profundamente la estructura social, las normas
y valores, la identidad y las instituciones en Francia y más allá. Analizarla permite
entender mejor cómo las sociedades experimentan y gestionan cambios significativos en
sus estructuras y relaciones.

HECHO SOCIAL: DURKHEIM (CHATGPT)

El concepto de "hecho social" es fundamental en la sociología y fue desarrollado por


Émile Durkheim, uno de los padres fundadores de la disciplina. Según Durkheim, los
hechos sociales son fenómenos que tienen existencia objetiva y ejercen una influencia
coercitiva sobre los individuos. Aquí tienes una explicación detallada de este concepto:

Definición de Hecho Social

Durkheim define un hecho social como cualquier forma de conducta, pensamiento o


sentimiento que se encuentra fuera del individuo y que tiene el poder de influir en su
comportamiento. Estos hechos tienen una existencia propia y pueden ser estudiados de
manera objetiva, al igual que los fenómenos naturales. En otras palabras, los hechos
sociales son aspectos de la vida social que son independientes del individuo y que
afectan su comportamiento.

Características de los Hechos Sociales

1. Exterioridad: Los hechos sociales existen fuera del individuo. No dependen de


la voluntad o la conciencia individual, sino que son parte de la estructura social.
Por ejemplo, las normas sociales sobre cómo comportarse en público son
exteriores a cualquier persona individual, pero afectan cómo actúan las personas.
2. Coerción: Los hechos sociales ejercen una influencia coercitiva sobre los
individuos. Esto significa que las personas se sienten presionadas a seguir las
normas y expectativas sociales. Por ejemplo, las leyes y regulaciones tienen un
carácter coercitivo porque imponen sanciones a quienes las infringen.
3. Generalidad: Los hechos sociales son generales y se encuentran presentes en
toda la sociedad. No son fenómenos aislados sino que se manifiestan en
múltiples formas a lo largo de la sociedad. Por ejemplo, el sistema legal y las
prácticas religiosas son hechos sociales que afectan a todos los miembros de una
sociedad.

Ejemplos de Hechos Sociales

 Normas y Valores: Las normas sociales, como las expectativas sobre cómo
vestirse o comportarse en público, son hechos sociales que regulan el
comportamiento de los individuos.
 Instituciones Sociales: Las instituciones como la familia, la educación y el
sistema judicial son hechos sociales que estructuran la vida en sociedad y
afectan la conducta de los individuos.
 Costumbres y Tradiciones: Las costumbres y tradiciones culturales, como las
festividades y rituales, son hechos sociales que influyen en la forma en que las
personas celebran y se relacionan entre sí.

Método de Estudio

Durkheim propuso un enfoque científico para estudiar los hechos sociales. Sostenía que
los sociólogos deberían observar, describir y analizar estos hechos de manera objetiva,
utilizando métodos empíricos y sistemáticos. En lugar de estudiar las creencias
individuales, Durkheim se centró en las prácticas y estructuras sociales que afectan a
todos los miembros de la sociedad.

Importancia en la Sociología

El concepto de hecho social es crucial porque permite a los sociólogos analizar y


comprender cómo las estructuras y normas sociales afectan el comportamiento
individual. También facilita el estudio de la cohesión social, los cambios sociales y la
estabilidad en las sociedades.

En resumen, los hechos sociales, según Durkheim, son fenómenos que tienen una
existencia independiente del individuo, que ejercen una influencia coercitiva sobre él y
que son fundamentales para entender cómo las sociedades funcionan y se mantienen
cohesionadas. Este concepto ha sido esencial para desarrollar el enfoque científico y
analítico de la sociología.

EMILIO DURKHEIM Y EL DESARROLLO DE LA


INVESTIGACIÓN SOCIAL (LIBRO)
SOLIDARIDAD:

El carácter prevalente y superior de la sociedad no es para Durkheim solamente una cuestión


fáctica, es una realidad de orden moral. La sociedad implica un proyecto moral, unos
principios, deberes y normas que permiten establecer nuevas formas de solidaridad y cohesión
que dan lugar a una realidad superior. «Los sentimientos sociales -llegará a decir Durkheim-
son la resultante de la organización colectiva, lejos de constituir su base. Ni siquiera está
plenamente demostrado -concluirá- que la tendencia a la socialización haya sido, desde el
origen, un producto de la vida social.

- La división del trabajo social (1893) es un estudio sobre las formas de solidaridad en la
sociedad moderna. El tema de la solidaridad será una de sus grandes preocupaciones
recurrentes. Lo que Durkheim se preguntaba, al igual que muchos otros grandes teóricos
de su época, es cuáles iban a ser los nuevos mecanismos de cohesión social cuando se
derrumbara por completo el viejo orden social. En esta obra analiza la forma de cohesión a
que da lugar la moderna división del trabajo, estableciendo su famosa tipología sobre las
dos formas básicas de solidaridad: la solidaridad mecánica y la solidaridad orgánica.
- La solidaridad mecánica será entendida como la forma específica de solidaridad propia de
las sociedades arcaicas, basada en la similitud de los miembros individuales, cn su
homogeneidad y coincidencia de ideas y de conciencia colectiva, y en el temor a unas leyes
muy duras que castigan cualquier desviación, y que sirven para mantener la solidaridad
mecánica.
- La solidaridad orgánica, por su parte, es propia de las sociedades industriulcs, en las que
existen muchas variaciones y diferencias ente los miembros, como consecuencia de las
diferencias de educación, de experiencias, etc., que se relacionan con la división del
trabajo. En estas sociedades, la variedad hace disminuir la importancia de la uconciencia
colectiva» y se desarrollan nuevas formas de interdependencia entre los individuos, siendo
reemplazada la legislación coactiva por un derecho restitutivo y un papel prevalente del
contrato. Según Durkheim, en estas sociedades, en las que la solidaridad orgánica
reemplazaba la coacción física, los riesgos de desagregación y anomia son mucho mayores.

HECHOS SOCIALES

En suma, la línea argumental de Durkheim le lleva a establecer un conjunto encadenado de


argumentos que le sitúan ante el umbral de sus aportaciones metodológicas. Primero insiste
en la especificidad del ámbito de lo social, en segundo lugar reclama su carácter prevalente, en
tercer lugar subraya la existencia de leyes propias de la mentalidad colectiva y, finalmente,
concluye fijando su atención en lo que, en su opinión, constituye la realidad específica de lo
social: los hechos sociales.

La Sociología es entendida, pues, como la ciencia que se ocupa específicamente de los hechos
sociales. El hecho social será definido por Durkheim como «toda manera de hacer, fijada o no,
susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o bien: que es general en el
conjunto de una sociedad, conservando una existencia propia, independiente de sus
manifestaciones individuales»

Los hechos sociales son “maneras de obrar, de pensar y de sentir exteriores al individuo, y
están dotados de un poder superior por el cual se le imponen”. Los hechos sociales
constituyen realidades que el individuo se encuentra formadas y que son parte de la
“supremacía material y moral que la sociedad tiene sobre sus miembros»

En su génesis es necesario que muchos individuos hayan combinado su acción para


«engendrar un producto nuevo», que se realiza - dirá- fuera de nosotros, teniendo
«necesariamente por efecto fijav, instituir fuera de nosotros, determinadas maneras de obrar
y determinados juicios, que no dependen de cada voluntad particular tomada
separadamente)JO. En esta perspectiva será, precisamente, donde Durkheim recurrirá al
concepto de Institución, para referirse a «todas las creencias y a todas las formas de conducta
instituidas por la colectividad». «La Sociología -dirá- podría, por tanto, definirse como la
ciencia de las instituciones, de su génesis y de su funcionamiento.

Las reglas para la observación y estudio de los hechos sociales se centrarán, sobre todo, en la
necesidad de considerarlos «como cosas», es decir, como realidades dadas, como datos que
pueden ser observados. Durkheim pensaba que la Sociología en sus primeros balbuceos había
estado básicamente tratando de conceptos y que había que empezar a tratar de cosas, es
decir, de fenómenos sociales susceptibles de ser considerados como cosas.

Las tres reglas básicas que propone para el tratamiento de los hechos sociales son; primera
«evitar todas las prenociones» y prejuicios previos; segunda «tomar sólo como objeto de
investigación los fenómenos definidos por sus caracteres exteriores comunes»; y tercero evitar
todo subjetivismo, esforzándose por considerar los hechos sociales por el lado de los
caracteres exteriores que los definen de la manera más objetiva posible, es decir, por el lado
en que se presenten aislados de sus manifestaciones individuales.

EL SUICIDIO – ANOMIA

El suicidio (1 897) es también un estudio sobre la cohesión social, en el que el comportamiento


suicida es analizado como un fenómeno social, explicable en función de las variaciones en la
estructura social, especialmente en lo que se refiere a las diferencias en el tipo de solidaridad
social. Este libro fue un buen ejemplo de estudio sociológico en el que se unían la teoría y la
investigación empírica, combinándose con la utilización de tipologías, con estudios
comparativos de series de datos y con explicaciones teóricas. Entre estas últimas merece
especial relevancia la explicación de un tipo específico de suicidio: «el suicidio anómico)), que
se produce cuando tienen lugar cambios sociales súbitos que dan lugar a quiebras o desajustes
en las normas sociales. Estos desajustes producen un estado de anomia que supone confusión,
inseguridad, falta de criterios, etc., que a veces conduce al suicidio, Erte concepto de anomia
ulteriormente ha sido aplicado por muchos sociólogos de manera fructífera al estudio de
diferentes patologías sociales y conductas desviadas.

En Las formas elementales de la vida religiosa (19 12) Durkheim estudió la función social de la
religión en la creación, refuerzo y conservación de la solidaridad social3 a partir del análisis de
una de las manifestaciones más primitivas y simples del fenómeno religioso: el totemismo.
SOCIALISMO: DURKHEIM

Su visión sobre el socialismo, a su vez, era que no debía quedar reducido «a una simple
cuestión de salarios, o, como se ha dicho, de estomago)), sino que debía ser una aspiración
más global a «reorganizar el cuerpo social» en su conjunto24. En este sentido, Durkheim
reivindicó aquellas concepciones del socialismo que aspiraban «a una organización más
democrática de la sociedad ..., a la igualdad jurídica de ambos sexos, a una moral más altruista,
a una simplificación de las normas jurídicas», lo que en definitiva suponía una transformación
«tan compleja y profunda -decía- que implica necesariamente ajustes y reformas en todas
absolutamente las partes del organismo socia1»25.

En definitiva, el problema social fundamental no era para Durkheim un problema económico,


sino un problema de consenso social, de comprensión de la superioridad moral de la sociedad
y, por lo tanto, de interiorización de todos los imperativos, normas y obligaciones requeridas
para su buen funcionamiento. Por ello el carácter coactivo de la vida social para los hombres
no era visto por Durkheim como «la trampa en que ellos mismos se han cogido», sino como
una fuerza moral, y natural, superior, que está fundada en la naturaleza de la sociedad y que
es aceptada por los hombres como una realidad de más alto rango, asumiendo «el espíritu de
disciplina como la condición social de toda la vida en común~26. Sus vivencias, y el contexto de
su época, le llevaron a Durkheim a poner el énfasis en esta problemática y a preguntarse
cuáles serían las fuerzas de cohesión social de las sociedades del futuro, una vez que se
hubieran venido abajo por completo las viejas concepciones de la sociedad tradicional que aún
quedaban en pie.

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